All language subtitles for 37.- Spartacus - War of the Damned - Caminos separados_Espanol

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Original subtitles

�Veremos sangre romana sobre la puta nieve!

No conducir� a mi gente a la otra vida.

Y yo no morir� con una espada romana en mi espalda.

Te advert� de que te mantuvieras lejos de hombres como yo.

Has conocido el dolor y la p�rdida.

Una desgracia compartida por muchos de nosotros.

Obedece las �rdenes bajo Tiberius.

No a un ni�o propenso a perder su espada.

Aqu� estamos, t� bajo mi bota.

�Debo quedarme en Sinuesa?

En esta misma villa.

A las �rdenes de Tiberius.

S� lo mucho que le importas.

Estaba desesperada por hablar con tu padre.

�Qu� asuntos la traen?

Ese es el misterio.

�Han escoltado a mi esclava de vuelta a Sinuesa?

Se ha ido para unirse a la rebeli�n.

Los rebeldes han abierto una brecha en el muro.

�Debemos retirarnos!

�El poderoso Crassus huye de nosotros!

Regresar�.

�Spartacus!

�Los romanos atacan la retaguardia!

�Crixus!

��Es eso todo lo que Roma tiene que ofrecer hoy?!

�A�n no he llenado mi cuota de sangre!

Es el segundo ataque de Crassus hoy.

Y solo con un pu�ado de hombres.

Solo busca ganar tiempo para que sus legiones

acorten distancias con nosotros,

sabiendo que nos retrasaremos para proteger a los m�s d�biles.

Una estrategia que est� surtiendo efecto.

Dile a tus dioses que Crixus se mea en ellos.

Crixus.

Quiero hablar con �l mientras a�n est� vivo.

�A cu�ntos d�as de marcha est� Crassus de nuestra retaguardia?

�Ch�pame la polla, puto esclavo!

Haz que su lengua sea m�s colaboradora.

�Cuatro d�as!

�Cuatro d�as!

Cuatro d�as.

Por favor.

Recoged las armas, y volved a uniros a la marcha.

�Respond� a las preguntas!

�Te lo suplico, perd�name la vida!

Suplicas al hombre equivocado.

Ca�do hace tres d�as, por el olor y la putrefacci�n.

Le hemos acortado otro d�a a Spartacus.

�Alto!

�Es de extra�ar?

Los hombres apenas han descansado desde el acantilado de Melia.

Y tampoco lo har�n esta noche.

Da orden a la segunda legi�n de que se ponga en marcha,

y contin�e la persecuci�n como avanzada del resto de las tropas.

Les exiges demasiado.

Ahora no es el momento de palabras amables o gestos de consideraci�n.

Yo me crezco pensando en una futura lucha.

Pero una legi�n al borde del colapso

no es apropiada para enfrentarse a Spartacus y su ej�rcito.

Todos los que no sean capaces de seguir el paso

ser�n ejecutados donde caigan.

�No fue el diezmo amenaza suficiente...?

�No dejar� que se me escurra de entre los dedos!

Imperator.

El Senador Metellus desea una audiencia.

�Metellus?

Me env�as a Roma para cacarear

sobre la inevitable ca�da de Spartacus en el acantilado de Melia,

�solo para enterarme de que soy un est�pido pretencioso!

No me gusta tu tono.

Como a m� no me gustan muchas cosas de esta fallida campa�a.

Spartacus solo prolonga su final.

Regresa a Roma y entrega el mensaje.

�Soy un Senador de la Rep�blica!

No el puto cr�o de los recados para anunciar

m�s noticias sobre victorias imaginarias.

T� eres lo que yo estime oportuno.

�O se te ha olvidado nuestro acuerdo?

�Gu�rdate tu promesa de una villa en Sinuesa

y de llenar mi bolsa con el dinero de los impuestos!

Relacionarme con el nombre de Crassus

solo servir� para perjudicar el m�o propio.

Nada ha cambiado.

Aplastar� a Spartacus

y su rebeli�n bajo mi bota,

como promet�.

Grandes palabras viniendo de un hombre cuya esclava de m�s confianza

se dice que ha huido para unirse al rebelde Spartacus...

No te metas en la discusi�n.

�Has perdido el puto juicio!

Har� que el Senado te expulse

por ponerle las manos encima a un honorable miembro...

�T�...

har�s...

lo que..

jodidamente...

te ordene!

Marcus.

Regresa a Roma.

Habla de esto, o di una palabra en contra de m�...

y gastar� una fortuna para que te maten

en lo m�s oscuro de la noche.

Ll�valo a su caballo.

Y ordena que la segunda legi�n se ponga en marcha contra Spartacus.

Da la orden de que est�n preparados para marchar en cualquier momento.

No debemos acomodarnos.

No me gusta huir como conejos

ante las pisadas del cazador.

Ni a m�.

Debemos estar por delante de Crassus

hasta que nuestros n�meros vuelvan a crecer.

Un sabio camino.

Aunque prefiero uno pavimentado con putas cabezas de romanos.

Veremos las nuestras en �l, si no tenemos cuidado.

Una palabra que una vez te fue desconocida.

Dicha ahora pensando en aquellos menos capaces de entre nosotros.

Y aun as� comen lo mismo que cualquier hombre con espada o lanza.

No est� equivocado en esto.

Los suministros casi se han agotado.

Pronto el hambre volver� a estar entre nosotros,

haciendo m�s pesado cada paso.

Gannicus.

Ll�vate a Lugo y explorad el camino.

Quiero saber de cualquier cosa que nos provea de grano o carne.

No podemos huir para siempre.

Un d�a de estos tendremos que volver a

hacerles frente y luchar.

Alg�n d�a.

Sabes que tiene raz�n sobre esto.

No hay nada seguro, en tiempos de guerra.

�Es posible?

�Volver a escapar de las mand�bulas de Crassus?

No permitir� que te atrape en ellas.

He cogido m�s de lo que necesito,

y quisiera compartirla.

�Si quer�is...?

�Joder!

Haz fuego.

Y que sepas que estar� observ�ndote.

Su mirada a�n mantiene la promesa de la violencia.

Contin�a prob�ndote contra los romanos,

y ver�s como desaparece.

No tiene por qu� preocuparse por eso.

Pero en asuntos m�s cercanos al coraz�n,

sus preocupaciones est�n bien fundadas.

L�brate t� mismo de ellas.

Y no hables m�s del tema.

Si te hubieras re�do sin hacer caso de mis palabras,

habr�a sabido que no sientes nada por m�.

Pero te han afectado,

demostrando que han tocado una fibra sensible.

Confundes mi fibra con la tuya.

�Y tambi�n confundo c�mo apartas la mirada cuando paso?

�O c�mo te quedas sin aliento cuando estoy cerca?

Tem�a pasar la noche bajo el raso.

Gracias.

No tiene importancia.

�No tiene?

Hace poco te habr�a complacido

verme sufrir.

No creas que ahora pienso muy diferente.

�Entonces por qu� me ayudas?

Lo hago por Spartacus.

Desaf�a la puta raz�n,

pero parece que siente afecto hacia ti.

No tengo palabras...

Ni yo el deseo de o�rlas.

Spartacus ha sacrificado mucho en la vida.

Merece un poco de felicidad a cambio.

Como tantos de nosotros.

Disculpas.

Necesito ayuda.

Tienes que empujar.

Tan fuerte como puedas.

Otra vez.

No puedo.

C�lmate.

Y haz lo que te dicen.

El que trae la lluvia...

Si deseas vivir, empuja. Ahora.

Un cuchillo. R�pido.

Has sido bendecida con un hijo.

�Mira su polla,

colgando como la del mism�simo J�piter!

Rezo para que la use solo con las que lo desean.

Tiene suerte de tener unas manos tan h�biles

para traerlo a este mundo.

�Has hecho esto antes?

Muchas veces, para los esclavos de mi dominus.

Me pregunto si lo habr� conocido.

�C�mo se llamaba?

Pompo.

Un criador de animales cerca de Campania...

Habla de Pompo.

Pero la marca en su brazo habla de un amo diferente...

�Eras esclava del propio Marcus Crassus?

As� es.

Otra esp�a, enviada para infiltrarse.

�Qu� clase de esp�a deja su misi�n

para ayudar en el nacimiento de un ni�o?

�Una enviada por el hombre que intenta acabar con nuestras putas vidas!

�l no me envi�.

Hui de su tienda sobre el acantilado de Melia.

�Por qu� huiste de �l, para soportar fr�o y tormentas?

Habla.

O nunca m�s podr�s hacerlo.

La chica es una fugitiva como muchos de vosotros,

sin importar de que dominus huy�.

Merece protecci�n,

no amenazas veladas.

No me escondo detr�s de ning�n velo.

Ni lo har� nadie que lleve la marca de mi enemigo.

Crassus no me ha hecho da�o alguno.

Pero su amado hijo me hiri� gravemente.

Y habr�a continuado haci�ndolo.

Mi esposa fue maltratada de la misma manera,

por aquellos que se hac�an llamar sus amos.

Es responsabilidad tuya.

Oc�pate de ella.

Y que sepas que si est� mintiendo,

perder� la vida.

Gracias.

Me preocupa esto.

Laeta tiene raz�n.

No podemos dar la espalda a ning�n esclavo que desee la libertad.

Entonces d�jala libre para que se muera de hambre con el resto de nosotros.

Enc�rgate de que est�n todos listos antes de irte a dormir.

Seguiremos a la segunda legi�n al amanecer.

No recuerdo haber ordenado llamarte.

Los recientes acontecimientos me han espoleado.

L�rgate.

Estoy preocupado.

Por tu padre.

�Qu� es lo que te preocupa?

Sus altibajos.

Su comportamiento desde el acantilado de Melia ha sido...

inquietante.

Solo da �rdenes con mano firme.

Golpeando a un aliado con el pu�o.

Metellus habl� de m�s.

Es un est�pido, no te lo discutir�.

Pero uno que es un puto Senador de la Rep�blica.

Como mi padre.

Cuya respuesta fue desmesurada para el insulto.

Especialmente para un hombre que se enorgullece

de mantener el control.

Estamos en guerra, Tiberius.

Contra un enemigo que sacar� provecho

de la m�s m�nima debilidad,

y que nos llevar� a todos a nuestro fin.

Deja de dar rodeos, y ve al grano.

El amado hijo ha recuperado el favor de su padre.

Unas palabras apropiadas que salieran de tu boca

podr�an volver a hacerle entrar en raz�n.

Y disipar el amargo recuerdo de la huida de Kore...

�La madre que te pari�!

Eso es por lo que has venido a verme.

Para que apacig�e su ira antes

de que la tormenta te lleve por delante.

Confundes mi intenci�n...

�No fuiste t� el que desafi�

la orden y llev� a Kore al acantilado de Melia?

�D�ndole la oportunidad de traicionarlo?

Me lo rog� con l�grimas en sus mejillas,

para hablar con su padre sobre su puto hijo.

Una simple treta,

ideada para escapar del acantilado de Melia

y unirse a los rebeldes.

Creo que fue una treta.

Pero no una ideada por la mente de una amorosa esclava.

�Qu� le hiciste, chico,

para obligarla a huir?

�Metiste tu peque�a polla dentro de ella...?

�Te est�s extralimitando, Tribuno!

Muchas veces cada d�a.

Pero en esto, ambos sabemos que no es as�.

Descubrir� lo que has hecho.

Y tu padre volver� a entrar en raz�n...

cuando su coraz�n herido se consuele al saber que

Kore no es la que le ha traicionado.

El beb� ha llegado a un mundo de mierda y meados.

Es libre.

Como tantos de nosotros.

Como lo soy yo, gracias a ti.

Quisiera bendecirte con algo m�s que palabras.

Una infinita cantidad de comida.

Y un buen hogar para mantenerte caliente en la noches m�s fr�as.

Quiz�s incluso con un hijo nuestro alg�n d�a...

Aun as� no he tenido la fuerza para proveerte con nada de eso.

Tu fuerza me sac� de las minas.

Me gui� desde las sombras, devolviendo la vida a una c�scara vac�a.

Una vida manchada con sangre y batallas.

Mi camino ha sido elegido.

No por el destino.

No por los mism�simos dioses.

Yo elijo caminar a tu lado,

en esta vida y en la siguiente.

Hasta que nos encontremos sobre sus orillas...

solo deseo enviar a m�s putos romanos

all� antes que nosotros.

No merezco una mujer como t�.

Eres el �nico hombre que de verdad me merece.

Crixus.

Gannicus y Lugo han regresado.

Spartacus quiere hablar contigo.

Han visto un valle.

Con veinte o m�s villas en su interior.

Tienen muchas vacas y cabras pastando en las tierras.

Entonces caigamos sobre ellos,

y veamos la sangre de bestias y romanos

mezclarse bajo la luna nocturna.

Y al amanecer, quiero ir hacia el norte.

Para escalar los Alpes.

�Quieres que acampemos sobre las monta�as?

No.

Quiero cruzarlas.

Y al llegar al otro lado,

dispersar a nuestra gente.

�Por fin se ha vuelto loco?

Crassus persigue un solo ej�rcito, f�cilmente rastreable.

�Miles de esclavos viajando libremente m�s all� de las tierras de la Rep�blica?

Ni siquiera �l tiene recursos suficientes para encontrar a tantos

dispersos en suelo extranjero.

Todo lo que hemos hecho.

Todo lo que se ha perdido.

Habr� sido para nada, si ahora nos damos la vuelta y huimos.

Si nos quedamos, Crassus volver� a ech�rsenos encima...

Deja que vengan.

Ya les hemos vencido antes.

Y quiz�s volvamos a hacerlo.

�Pero a qu� precio?

�Cu�ntos m�s de los nuestros caer�n?

�Cu�ntas mujeres, incapaces de luchar?

�O ni�os, reci�n nacidos?

Quiero que sean libres.

M�s all� de la oscura sombra de la Rep�blica.

Bueno, entonces acuchillemos su coraz�n,

y veamos c�mo su sombra se evapora para siempre.

El ej�rcito de Crassus avanza desde el sur.

Si gir�ramos al oeste estar�amos a las puertas de Roma

antes de que sus legiones pudieran volver para defender la ciudad.

�Quieres atacar Roma?

Y quiero que tiemble.

Como el hombre que una vez fuiste grit�

cuando cay� Batiatus.

Dejadnos.

Sabes que tengo raz�n en esto.

�Cu�ntos romanos hemos enviado a la otra vida?

La Rep�blica tiembla

al o�r el nombre de Spartacus y su ej�rcito de esclavos.

Solo hemos pellizcado el tobillo de la bestia.

Lanzarse a su cuello, yo...

Ahora temo las represalias.

�El que trae la lluvia?

�El asesino de la Sombra de la Muerte? �Miedo?

No por m�, no.

Mis preocupaciones est�n m�s all� de eso.

Me he cansado de huir.

Entonces descansa.

Con Naevia a tu lado.

No, ella no desea que dejemos de luchar.

Ni yo.

Hasta que Roma caiga bajo nuestros pies.

Quieres que marchemos hacia nuestro fin.

Quiero que seamos libres.

Realmente libres.

�Realmente crees que Crassus se detendr�

una vez que hay�is coronado las monta�as?

�Que la Rep�blica nos dejar� marchar en paz?

Les hemos demostrado que son vulnerables.

Les hemos demostrado que una mano temblorosa

puede convertirse en un pu�o.

Hemos desafiado la idea

de que un esclavo debe conocer siempre su sitio,

que debe aceptar la vara y el l�tigo porque le han ense�ado a aceptarla.

Nosotros construimos su poderosa Rep�blica.

Con nuestras manos y nuestra sangre y nuestras vidas.

Y podemos hacerla caer, al mismo precio.

T� me abriste los ojos a ello, Spartacus.

No me pidas ahora que los cierre.

Eran m�s simples las cosas entre nosotros.

Cuando solo nos profes�bamos odio.

Tristemente esos d�as han pasado.

Contigo o sin ti,

voy a marchar sobre Roma.

Con aquellos que comparten el deseo de venganza.

Hemos luchado para tener la oportunidad de forjar nuestro propio camino.

No me interpondr� m�s en tu camino.

Entonces al amanecer.

Por fin separaremos nuestros caminos.

Crixus.

Hay una �ltima cosa que quiero pedirte.

�Hemos tomado el valle!

�Compartamos los botines de guerra!

�Y festejemos por Crixus,

y por aquellos que sigan al Galo Invicto!

Quema la garganta.

Como toda buena bebida.

Quiz�s debieras tomar agua

y pensamientos m�s puros,

O quiz�s debieras conseguirme otra.

Esta est� vac�a.

Recuerda cuando te duela la cabeza por la ma�ana...

Pero yo solo sigo �rdenes.

�Ahora est�s con la criaturita?

Disculpa.

No quer�a hacerte da�o.

Echar�s a perder a la criaturita con la bebida y tu comportamiento.

Y volver�s a encontrar mi cama.

�No bebes?

Quiero tener la mente despejada.

Cuando salga el sol,

y Crixus parta hacia Roma.

A menudo he estado en desacuerdo con el galo.

Aun as� su presencia se echar� de menos.

Yo no sentir� ese picaz�n.

�Sigues odiando al hombre?

No echar� de menos su presencia...

porque no me apartar� de su lado.

�Dejas a Spartacus para irte con Crixus?

Spartacus es como un hermano.

Pero en esto no pensamos lo mismo.

No hay vida para m� m�s all� de Los Alpes.

No soy pastor ni tampoco un campesino.

La sangre y las batallas son todo lo que he conocido.

Est� decidido entonces.

Ma�ana partiremos hacia Roma con Crixus.

O�r tales palabras alegran el esp�ritu.

Pero quiero que sigas con Spartacus.

Mi lugar estar� siempre contigo.

No en esto.

Una vez juraste que los mismos dioses

no podr�an apartarme de tus brazos.

�Y ahora me apartas de tu lado?

Mi coraz�n nunca latir� por otro.

Pero se me partir�a dentro del pecho,

si te condujera a tu muerte.

Yo soy un guerrero.

Uno del que estoy muy orgulloso.

Emplea tus habilidades en ayudar a Spartacus,

y lleva a aquellos menos capaces a la verdadera libertad.

No me pidas que me aparte de ti.

Solo te pido que vivas.

Y que disfrutes de cualquier alegr�a

que puedas encontrar en los d�as que te queden.

Crixus.

Quisiera unas palabras.

Chocar�n contra la m�s dura piedra,

si lo que buscan es que cambie de opini�n.

Solo quiero compartir la bebida.

Con el hombre que m�s lo merece.

Un sentimiento que no siempre tuviste.

No fue siempre merecido.

Por ninguno de los dos.

En alguna ocasi�n he llevado la contraria.

Un talento entre muchos en el que te supero.

Es incre�ble.

Que no nos hayamos matado ya el uno al otro.

Ojal� pudi�ramos volver atr�s en el tiempo,

y volver a andar mejor el camino.

No lo cambiar�a.

Hemos hecho lo imposible.

Llevamos a la ruina la Casa de Batiatus.

Destruimos la Arena de Capua.

Derrotamos a Glaber y a todas las hordas romanas que le siguieron.

Recobr� el coraz�n arrancado de mi pecho.

Si ambos hubi�ramos ca�do en amorosos brazos,

el destino podr�a habernos conducido por un camino menos glorioso.

Batiatus una vez me advirti� que un hombre debe aceptar su destino...

o ser destruido por �l.

El jodido cabr�n le dec�a eso a todos.

Rezo para que el tuyo te traiga todo lo que deseas.

Y que alg�n d�a podamos volver a saludarnos en esta vida.

�Sangre romana!

�Te duele?

Todas las heridas curan alg�n d�a.

Aunque me temo que la herida infligida a Metellus

nunca dejar� de escocer.

Durante todo lo que le quede de vida,

Metellus temer� el nombre de Marcus Crassus.

A veces, aquellos por debajo de nosotros deben ser golpeados sin piedad.

Para que entiendan bien cu�n por debajo de nosotros est�n.

y para asegurarnos de que nunca nos traicionen.

Una lecci�n bien aprendida por Metellus.

Quiz�s si hubieras instruido a Kore de la misma manera...

No pronuncies su nombre.

Disculpas.

Rompe el coraz�n saber cu�nto te ha herido.

Le di todo lo que estaba en mi mano.

La trat� como si la palabra esclava no significara nada.

�Por qu� lo arriesgar�a todo para huir de mis amorosos brazos?

Yo tengo la culpa.

�Qu� hiciste t� para provocarlo?

Es lo que no hice.

Sab�a que C�sar no era de fiar.

Si lo hubiera vigilado m�s de cerca,

no habr�a podido llevarla al acantilado...

d�ndole la oportunidad de escapar.

C�sar es incontrolable.

Pero no creo

que supiera lo que ella estaba tramando.

Y yo creo que un gran poder va acompa�ado

de numerosas responsabilidades, padre.

Saber en qui�n confiar es una primordial entre ellas.

Un consejo bien recibido.

�Est�s seguro?

Una poderosa mano me empuja en la direcci�n opuesta.

Algo de lo que me he dado cuenta.

Gracias por seguir mi �rdenes,

incluso cuando no cre�as en ellas.

Creo en el hombre.

Y siempre lo har�.

Agron.

Espero que encuentres lo que est�s buscando.

Y t� alguna clase de consuelo,

a pesar de todo lo que ha ocurrido.

Nadie es m�s merecedor de �l, hermano.

�D�nde est� Kore?

En los brazos reparadores del sue�o.

Y llena de gratitud porque a�n respira.

Una amabilidad otorgada por tu lengua.

Una que no esperaba que hablara

en favor de la vida de una esclava.

No maltrat� a ninguno en mi casa,

cuando a�n me llamaban domina.

Aun as� los considerabas posesiones.

Cosas para ser compradas y vendidas.

Como lo fui yo por el propio Crassus, �o lo has olvidado...?

Solo has sufrido durante un breve periodo

lo que tantos han padecido toda su vida.

�Deseas comparar heridas?

Sopes�moslas, y hagamos balance.

Tus heridas deben estar de todo menos curadas.

Vuelves a ser la misma mujer dif�cil de antes.

No podemos alejarnos de nuestra verdadera naturaleza.

No.

No podemos.

Vuelve a la celebraci�n.

Un largo viaje espera al romper el alba.

Ya he tenido mi raci�n de vino.

Y de compa��as indeseadas...

A�n eres romana.

Algo por lo que mi coraz�n nunca podr� sentir afecto.

No es tu coraz�n lo que busco esta noche...

Parece que fue ayer cuando eras un galo bocazas,

ansioso por probarte en la arena.

Ahora miles te seguir�n gustosamente,

para atacar a la mism�sima Roma.

Considerar�a como una bendici�n del mism�simo J�piter,

si te unieses a nosotros.

Mi viaje me lleva por otro camino.

No hay una raz�n mayor,

para apartar a un hombre de la batalla.

�Estamos listos?

Cuando lo ordenes, partimos hacia Roma.

Una decisi�n de la que todav�a dudo mucho.

Aun as� si creyera en los dioses,

partir�a los cielos en dos con mis rezos para estar equivocado.

Y yo lo dar�a todo para demostrarte que te equivocas.

�Coged los suministros!

�Vamos al norte hacia las monta�as!

Spartacus...

Cuando a�n est�bamos en el ludus de Batiatus,

habl� de c�mo podr�amos haber sido hermanos,

en otra vida.

Pero no en esta.

Que sepas que me equivoqu�.

Y siempre te considerar� como tal.

Como yo a ti.

�Spartacus divide sus fuerzas?

El grupo m�s grande se dirige al norte hacia las monta�as.

Sus filas se ven lastradas por mujeres y ni�os.

�El resto?

�Qu� camino siguen?

Oeste.

�Hacia Roma?

�Qu� camino quieres que sigamos?

Solo hay uno.

La ciudad debe ser defendida.

Otros ofrecer�n resistencia a su avance.

Y Arrius y su legi�n mantienen la posici�n dentro de sus murallas.

Una sola legi�n no detendr� mucho a Spartacus.

Spartacus no lidera las fuerzas del oeste,

a la vista del �xodo.

Su mascota gala lidera el ataque.

�Crixus?

Un hombre de igual habilidad.

Y una pasi�n mortal.

No es el que Trae la Jodida Lluvia.

No podemos dejar Roma indefensa.

Arrius retrasar� el avance de Crixus,

d�ndonos el tiempo necesario para alcanzar a Spartacus y sus debilitadas fuerzas.

Debemos presionar su avance.

Sigue los consejos de este ni�o, y la propia Roma podr�a caer.

Y con ella todas las putas cosas que hemos conseguido.

Ya me he hartado de que cuestiones

cada palabra que sale de mi boca.

Entonces habla con m�s sentido joder.

No podemos dar la espalda a Roma.

Tomaremos cualquier direcci�n que mi padre decida.

Entonces ay�dale a elegir bien.

No lo que creas que �l desea o�r.

Sigo mis propios deseos.

�Al igual que lo hiciste cuando forzaste a Kore,

la noche que tu padre recuper� Sinuessa?

Te advert� de que descubrir�a lo que hiciste.

Inventar�as mentiras ahora, para verme caer...

El juego ha terminado, chico.

La puta Canthara cuenta c�mo te vio

salir de la tienda de Kore.

De c�mo la encontr� duramente tratada.

Le hicieron prometer que nunca revelar�a

lo que sus ojos vieron.

Pero puedo ser muy, muy persuasivo.

�Vas a arriesgarlo todo por el cuento de una mujer

que se traga las pollas por monedas?

He hecho apuestas m�s inciertas,

en los �ltimos a�os.

Y todav�a sigo aqu�.

�Entonces por qu� no se lo has dicho todav�a?

Ha sido presionado al borde de la locura por una traici�n imaginaria.

No quiero que caiga por el precipicio a causa de la verdad

de una realidad m�s dura.

�Qu� quieres de m�?

Lo que ya se te ha pedido.

Puedes hablar con tu padre.

Hacerle entrar en raz�n,

decirle lo que te he ordenado...

�T� no me das �rdenes!

Deber�as haber aceptado la oferta, chico.

Tu padre casi te vio morir en el diezmo.

Quiz�s acabe lo que empez�

cuando oiga lo que hiciste...

�Cogedle!

�Lev�ntate!

Nunca m�s volver�s a ponerme tus manos encima.

Ni susurrar�s mentiras en mi contra.

No puedes quitarme la vida y sacar mi cuerpo

del campamento sin ser visto.

Soy el puto Julio C�sar...

Sujetadle contra la mesa.

Eres igual que Metellus.

Y debes aprender la lecci�n m�s severa

sobre qui�n est� por encima de ti...

Cu�ntale lo que sabes a alguien...

y yo contar� las historias del poderoso C�sar...

tomado como una mujer...

El d�a es nuestro.

�Cu�ndo no lo es, joder?

Preparaos para marchar.

A�n queda una batalla.

�Roma por fin est� a nuestro alcance!

�Una �ltima legi�n liderada por el est�pido de Arrius

es todo lo que se interpone entre nosotros...

y una victoria que ser� leyenda!

Toda una vida atr�s, cuando a�n estaba bajo el techo

de la Casa de Batiatus...

mi doctore Oenomaus preguntaba

a aquellos gladiadores que buscaban la gloria

sobre la arena del circo.

��Qu� yace bajo vuestros pies?!

�Suelo sagrado!

�Regado con l�grimas de sangre!

�Y en este d�a...

ser� Roma quien las derrame!

��Comenzamos?!

��COMENZAMOS?!

����COMENZAMOS?!!!

Traed el fuego adelante.

�Alto!

�Escudos!

�Levantad los jodidos escudos!

La retaguardia no est� amenazada.

Reza para que permanezca as�.

Nuestros n�meros no son suficientes sin Crixus

y aquellos que lo siguen,

si Crassus cayera sobre nosotros.

�Arrius ha ca�do!

Eres un puto dios.

Con Roma estremeci�ndose ante ti.

Como prometi� una vez Spartacus.

Informa.

Los hombres est�n listos, Imperator.

C�sar.

�C�mo has llegado a ser tan rudamente tratado?

Me vi envuelto en un altercado embarazoso.

No volver� a ocurrir.

�Y la raz�n por la que no montas a caballo?

Le di la orden de liderar la carga a pie, Imperator.

Para sumarse a los hombres corrientes

que le tienen en tan alta consideraci�n.

Llevemos esto a buen fin,

y volvamos a perseguir a Spartacus.

�Intentar�n tomar nuestra posici�n!

D�jales pensar que han tenido �xito,

y cae sobre ellos desde los flancos.

Eres el galo invicto.

Mostr�mosles c�mo te ganaste ese nombre.

�Sonad los cuernos!

�Coged las lanzas y las espadas!

Y aplastadlos a todos.

�Mandadlos a la otra puta vida!

�Padre!

�Retroceded y formad de nuevo en terreno elevado!

Bebeos mis putos meados,

jodidos romanos...

�C�sar!

�Su flanco este ha caido!

�Avanzad!

Son demasiados.

�Si Crassus cae, el d�a a�n podr�a ser nuestro!

�Crixus!

�No!

No dejar� que partas de este mundo tan f�cilmente, Gayo.

�Crixus!

�Calla a esa maldita zorra!

�Espera!

�Este es el galo que buscaba la ca�da de Roma?

Y su jodida mujer.

Derrotado por mi mano.

Recupera tu espada.

Ha pasado demasiado tiempo en manos inapropiadas.

El hombre todav�a vive.

Lo crucificar�...

No.

Aprovechar� la oportunidad para mandar un mensaje a Spartacus.

Para que pueda conocer la profundidad de su fracaso.

Y qu� destino le tengo deparado a �l tambi�n.

C�rtale la cabeza.

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