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¡Pedro! ¡Vamos, te está llamando!
Date prisa.
¿Han olido esta hierba?
Me voy a llevar un poco para más tarde. Es diferente.
Atención, muchachos. Esto es...
pan sirio. Se come con pasta de garbanzos y esas cosas.
Partan todos su pan. ¡Vamos!
No se sienten, quiero hacer un brindis. ¡Todos de pie!
¡Haré un brindis! ¡La noche recién empieza!
¡Cuidado, mundo!
¿Qué ocurre?
Cállate, Tomás. Vuelve a dormir.
Es como si se hubieran derribado las murallas de Jericó en mi cabeza.
¿Qué te pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué diablos ocurre?
Parece que festejamos demasiado en la fiesta de despedida de anoche.
Podríamos pedirle a Jesús que hiciera el truco para curar resacas.
¿Dónde está Jesús?
Probablemente por aquí, tirado.
No recuerdo nada de anoche.
Recuerdo que cenamos, que había pan...
¡y un montón de vino!
Muchacho, no encuentro a Jesús.
- ¿Te fijaste en el baño? - No entres. Hay un tigre.
- ¿Qué cosa? - Sí.
Judas.
¡Judas! ¡Oye, Judas!
Judas está noqueado.
Si él está noqueado, entonces anoche realmente nos pasamos.
- Santiago. - ¿Sí?
- No, el otro Santiago. - ¿Qué pasa?
- ¿Crees saber dónde está Jesús? - Recuerdo que dijo...
que uno de los presentes lo traicionaría o algo así.
Sí, lo dijo durante la cena.
¿Puedes traernos aceite de oliva? El pan sólo es una mierda.
- ¿Van a dividir la cuenta? - Va por cuenta de él.
Y también mantequilla, anda.
¿Ya podemos empezar a cenar? La comida que trajimos se enfría.
- ¿La comida que trajimos? ¿Qué? - Aún no.
Primero, me gustaría decir unas palabras porque, de hecho,
esta será nuestra Última Cena.
En verdad les digo que uno de ustedes me traicionará.
- ¡Imposible! - ¿Qué pasa, muchachos? ¿Me perdí algo?
Cállate, Judas. Jesús dice que alguien lo traicionaré.
¡Dios bendito! ¿Dijo quién?
Todavía no. Fue cuando llegaste.
Danos una pista. ¿Es alto?
No. El que me traicionará sabe quién es.
- ¡Lo siento, Jesús! - Tranquilo...
¡María Magdalena dijo que no te lo diría!
- ¿Qué cosa? - ¡Pasó mucho antes
de tu discurso de "arrojar la primera piedra"!
Ni siquiera te conocía. ¡Fue sólo una vez!
Un amigo había ido antes. ¡Fue una vez!
Está bien, Tomás.
- Si fue antes y sólo una vez... - Tres veces.
Tres veces. No importa.
- ¡Cuatro, como mucho! - Cuatro está perfectamente bien.
¡Fueron 37 veces! ¡Perdóname, por favor!
¡Ella hace cosas que me completan! ¡Fogatas romanas y todo eso!
- ¡No podía resistirme! - ¿Qué es una "fogata romana"?
¡Y yo no fui el único de los presentes! ¡Los arrastro a todos conmigo!
- Déjalo hablar. - No fuiste tú, Tomás. Tranquilízate.
Mira, Jesús, si se trata de tu madre, yo estaba borracho...
¡Muchachos, voy a morir!
- ¡Dios mío! - ¡Aguanta!
¡Se atragantó con algo!
Derrama tus bendiciones y tu amor sobre nosotros...
¡Ya basta, chiflados! ¡Sólo esperen!
- ¡Regresó! ¡Es un milagro! - ¡Un milagro de Dios!
¡Basta de besarme! ¡Siempre con los besos!
¡Cálmense! ¿Lo ven? ¡Estoy bien!
Sólo digo que pronto perderé la vida.
¡Se los dije! ¡Es por esa manía de Jesús
de andar tocando mendigos, leprosos y todo eso!
¡Abrazó a Lázaro, por amor de Dios!
¡Estaba literalmente podrido! ¡Llevaba seis días muerto!
Yo le dije, "¡Sánalo de lejos, Jesús!"
Pero no, tenías que abrazarlo, y ser "accesible" y "abierto".
¿Ese hábito de besar pies y el suelo? ¡Eso sales ganando!
Cálmense. Vamos despacio.
Trato de decir que quiero que comuniquen mi palabra.
- Perdona, ¿qué palabra? - Mi palabra.
- Dices tantas... - ¡Todas!
- ¿Y cuáles no debemos comunicar? - Todas son buenas.
- ¿Quieres que las anote? - No, gracias.
- Me gustaría... - ¡Comamos! Las recordaremos.
- ¿Qué recordaremos? - Mis palabras.
- ¿Por qué? - Porque me voy a morir.
- ¡No digas! - ¡Acabo de decirlo!
Perdona, tenía la cabeza en otra cosa.
¿Amigos? Disculpen que interrumpa su conversación.
- ¿Tienen sal? La otra mesa... - No puede haber nada en la mesa.
Ni sal ni pajillas.
- Perdona. - Está bien.
Estás alterado porque vas a morir, ¿verdad? A propósito, lo siento.
Está bien, y no me toques. ¿Mi espacio personal?
Como sea.
Para que este momento sea recordado para siempre...
Ven. Es un amigo mío, pintor de alto calibre.
Es bueno con las manos. Hará una buena pintura.
¿Verdad, Jair?
Es grandioso. Un poco excéntrico.
Vengan de este lado. Hagamos una hilera.
¿Puedo pedir una cosa? ¿Puedo sentarme aquí? ¿Sólo esta vez?
¡Quietos todos!
Disculpa.
- ¿Tomará mucho tiempo? - Aún estoy en el primer Apóstol.
Relájate.
¿Por qué lo hacemos?
Porque mi mamá quiere que le deje un recuerdo,
y empezó a hablar de sudarios,
algo muy morboso. Una tela sudada o algo así.
Yo le sugerí una pintura, para que me recuerde tras mi muerte.
¿Vas a morir?
¡Por amor de Dios! ¿No oyes nada de lo que decimos?
Lo escribiremos más tarde.
¡Está toda borroneada! ¡Tienen que quedarse quietos!
¡Caramba! Son como niñitos.
¿Qué harán tras mi partida?
¿Darse la cabeza contra la pared?
¿Tendré que volver, arreglarlo todo, morir de nuevo y regresar?
¡Suelta eso! ¡No se come!
- ¡Quietos todos! - ¿En la misma pose?
Más tarde vendrá un caricaturista. Les encantará, es estupendo.
- ¿Alguien le pagó al pintor? - Yo.
¡Mira qué trabajo de mierda hizo!
Qué maldito imbécil.
Pasamos como una hora en esa pose.
Tadeo se dislocó la mandíbula. ¡Tal vez no vuelva a hablar!
¿Y cuándo se fue todo al diablo?
- ¿Santiago? - ¿Sí?
- El otro. - ¿Sí?
Jesús nos dijo que trajéramos un plato cada uno. ¿Qué trajiste tú?
Yo traje ensalada de pollo.
Yo traje pescado.
Yo...
¡Tomás!
Yo...
Yo puedo explicarlo.
¿Podemos poner la comida sobre la mesa y empezar esta cena?
¡Dios, sí!
Nos falta sólo un detallito.
La plegaria.
No hace falta, yo estoy aquí. Es implícita.
Tú nos enseñaste que siempre debíamos dar gracias.
Incluso contigo aquí, debíamos agradecerle a Él.
Dulce Padre misericordioso...
Concéntrate en el dolor...
Bien. Hagámoslo. Da gracias.
- ¿Puedo empezar? - Claro.
Estoy nervioso.
- Gracias, Señor, por... - Le encantó. Gran trabajo. Comamos.
¡Empecemos la juerga!
¿Qué es eso?
Esto es cocaína de Jerusalén, hachís galileo...
Espera, ¿qué es eso?
Yo traje una vinagreta.
¿Tiene algún agregado?
Sólo pimientos y cebollas.
¡Creí que esto era una fiesta!
Le pedí a cada uno que trajera algo de comer.
- Pero dijiste que era una "cena". - Y así es. Una cena.
Ya sabes, una "cena". Creí que era un código,
ya que algunos de los presentes son casados. "¡Vamos a 'cenar'!"
¿Hice comillas con los dedos al decírtelo?
"¿Tomás, vamos a 'cenar'?"
No, hubiera sido demasiado obvio.
- Sólo dijiste "Vamos a cenar". - Y eso es lo que hacemos.
¿Pero quién da cenas? ¡Es algo tan anticuado!
- Yo. - Cenamos a diario en casa.
Es una cena de despedida, es todo.
Yo me concentré en la "despedida".
- Qué pena haber llamado a las chicas. - ¿Qué "chicas"?
¿La "cena" es aquí?
Mírala. ¡Mi bandida sexy!
- Es decir... - ¡Vamos, dispérsense!
- ¿Qué es esto, Magdalena? - Creí que te habías ido.
¡Te dije que me iba el domingo!
- ¿Tenías que invitarla? - Ella tenía la información de las otras.
Le diste todas tus posesiones a los pobres y yo tuve que pagar las velas.
Yo puedo arreglarme sola. La esposa de Buda tuvo que esperar la herencia,
- y eso la jodió seriamente. - Pero yo iba a darte poderes...
Ya tengo bastantes poderes, querido. No necesito un hombre.
Sí. Pues me alegra mucho que vinieras,
pero todo esto fue un malentendido. Toma a tus amigas y...
Muchachos, puedo llevarme a las chicas, pero no devolver el dinero.
- Está bien... - Esperen.
- Si ya les pagaron... - ¡Exactamente!
¿Es una "cena" o qué?
Eso mismo, Maddie. No lo es...
¡Es una maldita fiesta de despedida!
Tranquilo, Jesús. Para mañana en la mañana, nadie recordará nada.
¡Fue entonces que Jesús empezó a beber!
- Estaba tan molesto. - ¿Y cómo no estarlo?
Perdona, pero yo tengo 42 años. Soy viejo. Podría ser bisabuelo.
¡"Despedida" para mí es otra cosa!
Pero, en serio, ¿dónde está Jesús?
Judas sigue desmayado.
Olvídalo. Era el único al que no le gustaba la fiesta.
Es aburridísimo.
¿No fue entonces cuando Jesús empezó a deprimirse?
- ¿Por qué me hace eso, Judas? - Eres demasiado bueno para ella.
¡Le di todo, amigo!
A las mujeres no les gustan los tipos buenos, ¡les gustan los imbéciles!
- ¿Dónde está? - En la habitación.
¡Trata de hablar con ella, Tomás!
Sí, esperaré a que Pedro acabe de intentar convencerla.
¡Es implacable!
- ¿Lo ves? - ¡Le hablé tres veces!
- Trataré de hablar con ella. - ¡Háblale!
¡Le daré unas duras verdades!
- ¡Santiago! - ¿Sí?
- ¡El otro Santiago! - ¿Sí?
- ¡Convenzámosla juntos! - Sí.
- ¿Sabes qué? Tú también, Santiago. - ¿En serio?
¡Esos sí son buenos amigos!
Los alabaré mucho, chicos. ¡Pasarán a la historia!
- ¡Acompáñalos, Judas! - No, probablemente no debería.
¿Por qué no? ¿Por qué no quieres ir?
Hay demasiados tratando de convencerla.
- ¡Puedes empujarlos! - No creo que aguante otro empujón.
No te caigo bien. Nunca fuiste mi amigo.
- No, sí. ¡Te amo, amigo! - ¡No eres mi amigo!
- ¡Nunca nos has alentado! - Siempre te alenté, Jesús.
¿Te he contado la parábola de amor entre el hombre y el burro?
- Sí. - ¿Con la montaña y la pértiga?
- Varias veces. - Érase una vez
que Isaac le dijo al pastor...
¿Te costaría ir arriba?
- En realidad sí. Diez monedas de oro. - ¿Cómo dices?
- Dios, ¿tanto cuesta convencerla? - ¡Lo sé! ¡Está llena de argumentos!
¿Dónde está lo que Tomás trajo por error?
- Allí. - No, no lo hagas...
¿No es mi fiesta de despedida? ¡Me despediré de todo!
¡Tomás! Sabes que Jesús no aguanta.
Y Magdalena no se echaba atrás.
¿Tenemos algún tipo de pruebas?
- Tampoco encuentro a Bartolomé. - Tal vez está con Jesús.
¿No estaba con Jesús durante la pelea?
¿Pelea?
¿Cuál pelea?
¿Esta es tu carta?
Escuchen. ¡Acabo de enterarme de que el Hijo de Dios se irá!
Sí, así es.
Qué bajón.
¡Pero tengo buenas noticias que los alegrarán!
¡Desde hoy, yo asumiré ese puesto!
¡Adelante, Bartolomé!
Se olvidó de mi nombre. Es Diego.
- ¡Diego! - Pero de ahora en más, ¡llámame Mesías!
Sí, la versión 2.0 del anterior.
- ¿Cómo se llamaba? - ¿Jesús?
El que hacía esa cosa... ¿convertía el agua en vino?
Miren mi mano, amigos. Sube y sube...
¡Una ronda gratis de gin tonics y Martinis para todos!
- ¿Gratis? - Luego te pago.
- ¿Tú también haces milagros? - ¡Sí!
Mira, me quité el pulgar y lo regresé. ¿Ves? ¡Ya volvió!
- ¿Cómo lo hiciste? - ¡Soy Hijo de Dios, nena!
¡Ese es un truco barato!
Sólo hace esto con los dedos.
Ven, déjame hablarte. ¡Mira, le robé la nariz!
¡Le robó la nariz!
- ¡Es su nariz! - Mi nariz está aquí.
¡No, sólo está allí ahora! ¡Respira, hijo!
- ¡La nariz ya estaba en mi cara! - ¡Tranquilo! Y no estaba.
Concéntrense, amigos. Es procedimiento estándar.
Necesitaré ofrendas.
Necesitaremos comida y dinero para el viaje...
- ¿Me dan un aleluya? - ¡Aleluya!
¡No le den dinero!
- ¡Es un fraude! - Dijo ser Hijo de Dios.
- ¡Gracias! - ¿Y tenemos que decir eso?
¡Entonces, seguro! ¡Soy Hijo de Dios!
¡Él también es Hijo de Dios!
¡Pero no puede sacarle una moneda de la oreja a la bonita dama!
¿Qué está pasando?
Tú decidiste irte, así que Diego y Judas tratan de ocupar tu lugar.
¿Qué diablos, Judas?
¡Entendieron mal! La gente ahora cree que este tipo es el Hijo de Dios.
- ¡Dijeron ser Hijos de Dios! - Sólo hay un Hijo de Dios.
¿Lo ven? ¡Lo reconoce! Bonito, ¿no?
Hermano, no me hagas empezar. Yo sané leprosos.
¡Vaya, sanó leprosos! ¿Pero puedes hacer esto?
He resucitado gente. No puedes compararlo con el truco de los pañuelos.
¡Resucitó gente! Entonces haré el de la carta. ¡Escoge una!
- ¡Sólo hay un Hijo de Dios! - ¡Eso es verdad!
- ¡Y soy yo! - ¡Entonces somos hermanos!
¡No pierdas tu tiempo con él!
- Escucha, amigo. - ¿Qué?
- ¿Conoces a Dios? - ¡Claro que sí!
- ¿Entonces cómo es Él? - Bueno... ¡Es guapo!
- ¿Qué más? - ¡Es fuerte!
- ¿Y Su rostro? - ¿Su rostro?
Haces muchas preguntas. Parece como si no lo conocieras.
¿Me preguntas por la cara de Dios? ¿No conoces a Dios, Jesús?
- ¡No pierdas el tiempo con él! - ¡Yo hablo con Dios todo el tiempo!
¿Sí? ¿De veras?
- Pues Él me dio un cáliz. - ¿Habla en serio?
¡Un Cáliz Sagrado!
¡El cáliz ya estaba aquí!
- ¡Y aquí hay otro más! - ¡Ha multiplicado los cálices!
¡El segundo cáliz ya estaba ahí!
- ¡Y desaparecieron! ¿Dónde están? - ¡Ahora están en el Cielo!
- Eres un asno. - ¡El asno eres tú!
- Eres dos veces asno. - Eres infinitas veces asno.
Eres infinitamente asno multiplicado por la infinidad.
Y tú eres cuatro veces más asno que eso. ¡Gané!
- ¿Ah, sí? - ¿Qué?
- Eres un idiota. - No, tú. ¡Miren, la honda de David!
¡Es un milagro!
¿Milagro? ¡Se te viene encima el Espíritu Santo!
¡Miren, es una manzana! Adán, Eva y...
¡Me llevaré el tesoro del rey Salomón!
Sé lo que dijiste. No diré "qué".
- ¡No dije "qué"! - ¡Caíste!
Te jodieron en Egipto, ¿y dices qué?
Lo mismo con arroz, ¿y dices qué?
- ¡Qué imbécil! - Estúpido.
¡Tú eres el estúpido!
- ¡Deberías dar la otra mejilla! - ¡Me doy vuelta en su mejilla!
¡Jesús! ¡Siempre lo mismo! ¿Quieres derribar mi taberna?
- ¿Qué diablos crees que haces? - ¡Vuelve a tus trucos estúpidos!
¡Diego!
¡Malditos trucos estúpidos!
Olvídalo. No durará.
Eso puedes apostarlo.
¿Dónde está el aire? ¡Hablando de cosas raras!
¡Bartolomé!
¡Lo mataste!
Tú puedes ocuparte, ¿verdad?
- ¿Enterrándolo? - No, échaselo al tigre.
- ¿Cuál tigre? - El tigre del baño.
No hay ningún tigre en el...
- Hay un tigre en el baño. - Llévatelo y haré desaparecer el tigre.
Esto es así, Maestro. No quiero faltarle al respeto,
pero ¿por qué no lo hace desaparecer?
¿Por qué crear un tigre para que se lo coma y luego desaparecer al tigre?
Escucha, Bart.
El hombre frente a ti no es el Dios del Nuevo Testamento,
que es bonito y divertido y le habla a la gente desde la montaña,
que tiene 12 amigos, como Blancanieves tiene Siete Enanitos.
El Dios frente a ti es el del Antiguo Testamento,
el que arroja becerros de oro al precipicio y mata a quien los toque,
el que le ordena a Abrahán matar a su hijo.
Pero evitaste que Abrahán matara...
¿No?
No deberías creer todo lo que lees.
Lo mató muy injustamente. Lo hizo picadillo con cuchillo para untar.
Pero entonces le di un niño más bonito para que adoptara.
- Esa es la verdadera paternidad. Ahora ve. - ¡Dios mío...
¡Sigamos la parranda con el único Hijo de Dios presente!
¡Mierda! Jesús mató a ese fulano y se lo dio de comer al tigre.
Hola, muchachos. ¿Qué me perdí?
¿Dónde estabas, Bartolomé?
Estaba "ocultando" un cadáver.
- ¿Dónde está Jesús? - ¡Creímos que estaba contigo!
¿"Ocultando un cadáver"? ¿Qué no hay un tigre en el baño?
¿Sigue allí?
Cuando me fui a enterrar a Diego, Jesús dijo que resolvería lo del tigre.
¿Dónde "ocultaste" este cadáver? ¿En la Mesopotamia?
No, atrás. ¿Nunca han cavado una tumba ustedes sólos?
Como sea, ¿cuándo viste a Jesús por última vez?
Déjame ver. Cuando llegaron los romanos.
¿Romanos?
¡Jesús es nuestro Rey!
- ¡Jesús es nuestro Rey! - ¿Cómo dicen?
¡Jesús es nuestro Rey!
¡Bájenme!
- ¡Ay, Dios! - ¡Ya va!
- Déjame abrir a mí. - No. Lo haré yo.
¡Estoy bien! ¡Lo resolveré rapidísimo!
¡Todo saldrá bien!
¡Son los romanos! Váyanse todos por atrás.
¡Los amo! Yo hablaré con ellos.
Acomoden un poco. Está todo bien.
¡Vamos, eso no alcanza!
¡Muchachos, tranquilos! ¿Cómo me veo? ¿Bien?
Bueno, tal vez no "bien", pero...
¿Cómo está mi aliento?
- No estás en condiciones de... - No seas tonto. ¡Muchachos!
¡Tranquilos!
Ahora Jesús...
¡tomará el volante!
Hola, Sr. Romano. Bienvenidos a nuestra humilde morada.
Yo escojo a Dios
Dios es mi amigo
¿Qué cojones pasa aquí?
Nos hemos reunido a orar, a confraternizar,
con granadas, dátiles, pan sin gluten, amor
y nada de hachís.
Nos informaron que aquí había una fiesta.
¿Aquí? Imposible.
¿Una fiesta? ¿En este ambiente tranquilo?
Debe haber un error. Tal vez sea en otra taberna.
¡Nos pasa a todos!
Una vez traté de resucitar a un fulano que sólo resultó ser viejo.
Yo estaba allí.
Documentos, por favor.
Somos buenos ciudadanos, señor.
¿Eso es vino?
Una copa con cada comida beneficia el corazón.
- Sólo una. - ¡Métemela!
- ¿Disculpe? - Mi colega, Métemela.
¿Sí?
- ¿Se llama "Métemela"? - ¿Qué tiene eso de cómico?
¿Se apellida "Fuerte"?
¿Cuál es el chiste?
- Nos recordó un chiste. - ¿Cuál?
Es algo interno. Debió haber estado allí.
- ¡Ahora, Métemela! - ¡Use un apodo, por amor de Dios!
¡Mejor me respetan! ¡Soy pariente de Vergus Grandus!
- ¡Se acabó la diversión, payasos! - ¡Pongan las manos sobre la mesa!
¡Vamos!
¡"Métemela"!
¡Manos sobre la mesa!
¡Vista al frente, cretino!
Vamos. Déjennos en paz.
¡Silencio!
- Vamos, amigo... - ¡"Amigo" un cuerno! ¡No soy tu amigo!
- ¡Hijo de puta! - ¡Eso es abuso de poder!
Voy a levantar mi manita, ¿sí?
¡Haré magia!
- ¿Qué hay allí? - No es nada.
- ¡No es nada! - ¡Es sólo un amigo nuestro!
No parece estar dormido.
¡Bebió demasiado y se quedó dormido!
Está muerto.
¿Muerto? ¿Qué diablos hicieron?
- Están todos drogados y... - ¿Qué mierda?
Tomaba una siesta tan bonita. ¿Qué pasó?
- ¿Ya ven? Está vivo. - Olvida al borracho. Métemela.
¿"Métemela"? ¿Se llama?
¡Eso duele!
¡Él está haciéndolo!
- Se mete con mis entrañas... - ¿Está bien?
¡No! Justo cuando me acerco a la luz, él me trae de regreso...
¡Ahí está!
¡Es obra suya! ¡Dios, esto arde como el demonio!
¡Ya déjame ir, cabrón!
¡Estoy llegando! Que alguien me agarre...
¡Separa las piernas, vivillo!
- Vamos... - ¡Separa las piernas!
- ¿En qué andan? - ¿Qué tienes en el bolsillo?
Una hogaza de pan.
Dos panes. Tres panes. Cuatro panes.
¿Te burlas de mí, maldita sea? ¿Quieres un escarmiento?
El panadero con el pan, el panadero con el pan...
¿Juegas conmigo? ¿Quieres hacerlo con mis puños?
¿Con quién crees que hablas?
¿Con quién coño crees que hablas?
¿Cómo dices?
¿Sabes quién es mi padre?
Espero que sea Dios, porque estás en serios problemas.
¡Soy hijo de José!
- ¿José, el carpintero? - ¡José, el carpintero!
¿Eres hijo de José, el carpintero?
¿Qué te parece?
Oye, Métemela.
¿Recuerdas la mesa de mi casa? ¡La hizo su papá!
- Y apuesto a que usó pátina. - Fue una oferta especial.
- Es genial para la pátina. - ¡El mejor de la tierra!
Tuve que dejar de comprarle pues se volvió muy caro.
¡Claro! La calidad tiene su precio.
Apuesto a que esa mesa le durará hasta la próxima generación.
Me abstendré de darte un escarmiento por respeto a José.
- ¿Todo bien, entonces? - Sí, todo bien.
Bien.
Gracias, señor, pero ¿qué podemos hacer de nuestra parte
para que todos se vayan a casa felices y contentos?
Eso queda en ustedes.
La Legión necesita fondos. Son tiempos difíciles.
Lo que necesiten. Sólo dígalo.
No sé. ¿Qué me pueden ofrecer?
¡Qué coincidencia! Nuestro amigo, el borracho,
antes de desmayarse dijo que su sueño era hacer un donativo.
- ¿Verdad, Santiago? - ¡Sí!
- El otro Santiago. - ¿Sí?
- ¿No era su sueño hacer un donativo? - ¿Quién?
- Esa bolsa de monedas de Diego... - ¡Ah, sí!
¡El donativo que quería hacerle a la Legión Romana!
- ¡Por supuesto! - ¡Ya nos entendemos!
Déjame encontrarla.
El altruismo es estupendo, ayudar al prójimo y todo eso.
- ¡Aquí está! - Eso es.
¡Vamos, Métemela! Que la pasen bien, amigos,
- pero este vivillo viene conmigo. - ¿Qué? ¿Por qué?
Necesito algo que mostrarle a la Legión.
- ¡Eso es excesivo! - ¡Vamos, teníamos un trato!
¡No!
No pueden irse, no sin antes...
- ¡usar nuestro baño! - ¿El baño?
Es estupendo, con paredes de porcelana. Simplemente increíble.
Hasta hay cubitos de hielo y limón en el orinal. ¡Es divertido!
¡Además no hay un baño decente
- entre aquí y Jerusalén! - ¡Es verdad!
Deben defecar en el bosque y limpiarse con mirra...
Así que usen nuestro baño. ¡Allí hay dulces!
Buena idea.
Voy a disparar unos torpedos.
Me desharé de uno gruñón.
¡Si tienes que ir, ve ahora, Métemela!
¡No hay baños por el camino!
Bien, llena esta bolsa. Sólo contiene 30 denarios.
¡Seguro!
- ¿Dónde está la puerta del baño? - ¡Allí!
No se la puede perder.
- ¿Esta? - ¡Sí, la misma!
- ¡Ciérrela tras entrar! - Sí.
¿Ya estás contento? ¡Ahora el tigre está lleno
y no se comerá al estúpido de Diego!
- ¡Bartolomé! Entierra a ese idiota. - ¡Caramba!
- Perdona. - Cállate.
¡Muchachos! ¡El vino se repone automáticamente!
¡Gana el que lo acabe primero! ¡Hagámoslo!
¡Basta! Es la última ronda, ¿oyeron?
- ¡Mierda! - ¿Cómo pudieron perder a Jesús?
Eso tratamos de determinar.
- ¿Santiago? - ¿Sí?
¡Amigo, nunca te toca! Cuando alguien dice "Santiago",
¡se refiere al otro Santiago! ¡No le importas ni le caes bien a nadie!
¡Eres el menos interesante de los presentes!
¡"Soraya" te evocaría más que "Santiago"!
¿Cuándo dicen "Santiago"? ¡Siempre hablan del otro!
- No lo escuches. - ¡Tomás hoy está muy grosero!
Sí me refería a Santiago, el menor.
¿Ya ves? ¿Qué pasa?
- Tráeme agua, ¿sí? - Bien.
Tal vez llegaron más romanos y se llevaron a Jesús.
- Si así fuera, lo sabríamos. - ¿De veras?
Y ahora, noticias de Judas. ¡Despierta, maldita sea!
¿Cuándo se embriagó Judas? Estaba sobrio cuando me fui.
Aquí tienes el agua.
¿Qué mierda es eso?
- ¿Jesús? - No, es el tabernero.
¿Cómo acabó colgado del techo?
Los asesinaré, maldita...
¡Tranquilo! ¡Qué carácter!
Yo también me enojaría. Según el olor, trató de cagarnos antes de mearnos encima.
- Listo, habla. - ¡Les meteré un cactus en el culo!
- Tranquilo, amigo. - ¡"Tranquilo" un cuerno!
¡Pasé ocho horas allí atado!
- ¿Cómo subiste? - ¡Fue idea de ese hijo de puta!
- ¿Cuál hijo de puta? - ¡Jesús!
¡No puedes llamar hijo de puta a Jesús!
- ¿Quién tuvo la idea? - ¿Alguno de sus borrachos seres?
¿Dices que te atamos allí?
- Fue una consecuencia de Santiago. - ¿Mía?
No, del otro. Él le dio la idea a Jesús.
- Otra vez me perdí. - Santiago no puede dar consecuencias.
Buscan a Jesús, ¿no? Deberían.
Las cosas se pusieron serias tras jugar a la botellita.
Hazla girar y... ¡Para!
¿Verdad o consecuencia?
No sé. Verdad. ¿Por qué no?
Pedro, ¿a qué Apóstol te tirarías?
Vamos, muchachos, no pregunten eso. No está bien.
¡Ah, no, ahora se pone bueno!
No puede responder. Somos todos amigos, ¿cómo podríamos escoger?
- A Tadeo. - ¡Muy bien, Tadeo!
¡Esta noche estás de suerte!
¿Tadeo?
Sí, Tadeo. Tuve que escoger, y lo escogí a él.
Tenías 11 opciones ¿y escogiste a Tadeo?
¿El Apóstol que no ha dicho nada en toda la noche?
¿Un personaje secundario como mucho, un extra como mínimo?
Perdona, es la verdad. Sólo estás aquí porque Jesús quería 12.
¡Oye, Tadeo es genial!
Sí, pero también lo es Tomás.
Santiago también es genial. Todos lo somos. ¿No te parece?
Vamos, tranquilo. ¡Sólo es un juego!
¡A la mierda con eso! ¡Si Pedro tiene algo con Tadeo, quiero saber por qué!
¡Responde, Pedro! Escogiste "verdad", así que dila.
¿Qué pasa aquí?
Bueno, Jesús, Pedro manda al diablo cuatro años de...
¡Muchachos! ¡Miren la botella!
- ¡Le toca a Judas! - ¡Judas!
- Perdón. Estaba por irme. - ¡Espera! ¿Qué pasa?
Estoy cansado y mañana tengo que levantarme temprano, así que...
- ¡Una última copa! - Ni siquiera tomé la primera.
- ¡Eres un dinosaurio! - No, soy muy débil para el alcohol.
¡Mariquita! ¡Maricón!
- ¡Maricón! - ¡Maricón!
No puedes decir eso, Jesús.
- Tengo mucho que hacer en la mañana. - ¡Al menos toma una copa de agua!
Hazlo y dejaré que te vayas.
- ¿Una copa de agua? - Sí, danos el gusto.
Ya veo. La convertirás en vino de camino a mi estómago.
No.
- Te he visto hacerlo. - ¡Esta vez no lo haré!
- ¿Sólo es una copa de agua? - Sí.
- ¿No la convertirás en vino? - No.
De acuerdo, entonces.
¡La convertí en ajenjo, putas!
¡Vamos! ¡Le toca a Santiago!
- Yo diré la verdad. - ¡No es tu turno!
- ¿Verdad o consecuencia? - Consecuencia.
¡Se acabaron los juegos! ¡Necesito que se vayan ya!
Los romanos volverán en cualquier momento.
- Vamos, media hora más. - Dos minutos.
¡Aquí murió gente! ¡Y miren cómo está Judas!
¡Está en coma! ¡Y el baño está cubierto de sangre!
Se acabó. ¡Lárguense ya!
- ¡Ya, Jesús! - No me hables así,
¡o voy a levantar la manita!
- Cálmate. - Levantaré la manita.
¡Tranquilo, Jesús! ¡Bartolomé aún no vuelve de cavar su primera tumba!
Dijiste "consecuencia, ¿no? Pues haremos lo siguiente.
Te desafío a atar al tabernero al techo.
- ¿Qué? - ¿Si no?
¡Si no escribiré en el Nuevo Testamento que Santiago apóstol
- era un mamapollas! - ¡Eso es ser desgraciado!
¡Eso es!
- Especifica cuál Santiago, por favor. - ¡Lo dejaré ambiguo!
¡Lo decidirá la gente del futuro!
¡Haz girar la botella!
¡Me apunta a mí!
¿Verdad o consecuencia?
Pregúntale qué hizo el diablo para tentarlo en el desierto.
¡Consecuencia! ¡No se los diré!
- Sólo gira la botella de nuevo. - Esperen, ¿cuál es la consecuencia?
- Olvídalo, Jesús. - ¿Por qué?
Pues tú eres Jesús.
¿Y qué? ¿Se olvidaron de mis orígenes?
¡Somos todos iguales, amigo!
¡Soy yo! ¡Jesucristo!
¡JC Superestrella! Vamos.
- ¿Quieres arruinar cosas? - ¡Sí!
- ¡Vas a arruinar cosas! - ¡Estoy a favor!
¡Consecuencia! Te desafío dos veces...
- ¡a decir el alfabeto al revés! - ¿Qué?
- ¡Eso es terrible! - Es difícil.
Es bastante difícil. Déjenme intentarlo.
Z, Y, M...
¡Ya te equivocaste!
¿De qué hablas?
¿Tienen miedo de darme una consecuencia?
- ¡Claro que no! - No, no.
- Te daré un nuevo desafío. - Adelante.
¡Te desafío a lavar los pies de todos! ¡Especialmente los de Simón!
¡Acabo de vomitar en el pie!
¡Esa es tu consecuencia!
- ¡Termínala! - ¿Qué mierda?
¿Qué cojones es esto? ¿Qué pasa?
¡Ya ni los reconozco!
La Biblia dirá: "Jesús tenía 12 Apóstoles que eran unos perfectos idiotas".
¿Dónde están esos 12 Apóstoles excelentes que me seguían
y siempre me ponían a prueba?
¡Nuestra relación dejó de ser interesante!
¡Se volvió una rutina aburrida! ¡Yo digo "amén" y responden "aleluya"!
Quiero que digan: "A la mierda con 'amén'. ¡Esto es lo mío!"
¿Dónde está el ping-pong? ¡Yo hago ping sin que hagan pong!
¡Quiero que me desafíen a hacer una locura!
¡Miren este clavo!
- Esto es tan innecesario. - Jesús, no.
¡Quiero un juego demente!
¡Con los ojos cerrados!
¡Eso es peligroso, Jesús!
Llamen a María.
¡Así es! ¿Quién más quiere intentarlo?
- Vamos. - Jesús.
Toma el clavo, Simón.
¡Tómalo!
- Vamos. - Mejor no...
¡Ahora! ¡El clavo entre los dedos!
¡Y lo quiero a 500 malditos kilómetros por hora!
¡Dije que ahora!
¡Supongo que tendré que pedirle a Tadeo que clave a Pedro, porque cómo la clava!
¡Maldito desgraciado!
Saben que la sangre me pone un poco nervioso...
¿Qué has hecho, Simón?
¿No es el mejor de todos? ¡A ver cómo mejora esto!
- Ayúdenme a sacar el clavo... - No, no.
¿No quería algo que lo sorprendiera?
Dijo que no lo desafiábamos, que debía ser algo que lo pusiera a prueba.
Pues aquí está. Tú. Trae tres clavos más.
Tú trae los tablones que se cayeron.
- Estoy perdido... - ¡Escuchen!
Haremos lo que les hacíamos a los chicos en el internado.
Cuando bebían demasiado, los volvíamos espantapájaros.
¡Los atábamos para que al otro día
despertaran con buitres picoteándoles la cabeza!
¡Sólo tiene presión baja!
- ¿No es una broma un poco pesada? - ¡Le encantará!
Jesús tiene sentido del humor. No se enojará.
¡Le enseñaremos la consecuencia de los Apóstoles!
- Él puede sanar esa herida. - Sí, ¿verdad?
Hagámoslo. ¿Qué podría salir mal?
¿Qué mierda hicimos?
¡Nos va a matar!
¡Gran idea, Tomás!
¡Tú estuviste de acuerdo! Entonces tenía sentido.
¿Y quiénes son los otros dos?
Se parecen a los mendigos que dormían frente al bar.
Creo que no necesitábamos la corona de espinas.
El exceso de detalles lo arruina.
Ay, Magdalena. Hola.
- Alégrate. - ¡Él me cambió la vida!
También cambió la nuestra.
¿Ustedes también conocían a Dimas?
- ¿Quién es Dimas? - El de la derecha
No, hablamos de Jesús. Es el del medio.
¿De dónde conoces a Dimas?
¡Fue mi primer cliente!
Yo soy quien soy hoy debido a su recomendación.
¡Se me parte la cabeza!
¡Nunca había tenido tanta resaca!
¿Qué están?
¿Qué ha pasado?
¿Quién le hizo esto al Mesías?
- Fue... - De hecho...
¡Fuiste tú!
- ¿Yo? - ¿Ya estás contento, Judas?
- ¡Sí! - ¡Fuiste tú!
- ¿Cuándo? - ¡Tras tomar esa copa!
¡Dios! ¡No recuerdo nada tras esa copa!
¡Monstruo!
- ¡Calma! - ¿"Calma"?
¡Nuestro Rey ha sido crucificado por mano de Judas!
¿Cómo podemos tener "calma"?
¡Sí!
Pero ¿por qué lo haría?
- ¡Por dinero! - ¡Maldita sea, Judas!
¡Lo hizo por dinero!
- ¡Traidor! - Perdóname, Señor...
- ¡Fuera de nuestra vista! - ¡Lárgate!
¡Atrapen a ese traidor!
- ¡Asesino! - ¡Asesino!
Bartolomé, oculta el cadáver tres días hasta que las cosas se calmen.
¡Santiago!
¿Jesús? ¿Estás vivo?
¿Judas me creyó muerto?
¡Claro que sí! ¡Lo persiguió una multitud!
¿No les parece buena consecuencia?
Judas tiene una soga. No se ve bien.
- ¡Hay que aprender del maestro! - ¡Él sólo quiere atención!
Bájenme de aquí. Me duele la hernia.
Dios bendito.
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