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Les están entregando sus cosas. Salen en unos cinco minutos.
- Una tiene antecedentes. - La anarquista.
Por atizar a un poli. Una broncas que va de líder.
- La típica líder. - Más lista que el hambre.
Por ella es que los demás no delataron al justiciero.
¿Cuándo reveláis sus nombres? ¿Tiempo que tengo?
No daremos nombres. La comisaria baja la persiana.
Cuanto antes dejéis de hablar del tema, mejor.
Lo siento por la comisaria. En una hora Trending topic.
- Tengo que irme. - ¿Algo más?
- Venga. - Ha llegado un testigo nuevo.
¿Otro testigo del crimen? ¿Quién?
- El conductor del Jeep. - ¿El cómplice?
¿Y qué ha contado? Venga, Camil.
- Si es por la pasta. - No he podido estar en el interrogatorio.
Creo que se huelen algo.
- Será mejor dejarlo aquí. - Venga, no me jodas.
El doble. Te pago el doble.
Cami, tío.
Que te jodan.
Vamos, salen en nada.
¿No tenías otro momento para hacer eso?
- Voy. - Vamos.
Kiko, tío, vamos. Graba.
¿Me tienes? ¿Sí?
- Eh, vale. - Leyre Palacios para Control Directo.
Estamos en la comisaría de Manresa para ver cómo salen los testigos.
Dadme un poco de tiempo.
Dadme un momento y hablo con la comisaria, ¿vale?
Con quién tenga que hablar. Pero ya.
- Mónica, ¿dónde está la comisaria? - Arriba.
Esta gente me vuelve loco.
Voy a hablar con ella. Gracias.
- Deje los papeles en mi mesa. - Comisaria.
- ¿Qué hay, Casa? - Las familias preguntan cuándo salen.
Paciencia. Esto lleva su tiempo.
- Comisaria. - De acuerdo.
- El informe forense. - ¿Me debo preocupar?
No, todo encaja con la versión de los testigos.
Voy a la central. Me piden explicaciones
de por qué Bazán sigue huido.
Lo que ocurrió está claro, ¿no?
Bazán mató a los tres atracadores.
- Nadie lo dejó escapar. - ¿Y Garza?
- ¿Lo tiene igual de claro? - Sí.
Archiva esto. Vete a casa y descansa.
Gracias.
¿Seguro que Bazán bajó antes de los disparos?
Completamente. La persona que disparó nunca bajó del autocar.
El asesino es uno de ellos.
Colega.
Esto que habéis contado. ¿Quién más lo sabe?
Nosotros tres. Punto pelota.
Vale, si quieres que hable con el juez, no se lo cuentes a nadie.
Solo podéis hablar conmigo, ¿entendido?
Ricardo, encárgate de ellos.
Llama a la forense. Que te dé el informe, como lo tenga.
Ya está listo. Lo tiene a Quirós.
- Rebeca, tenemos que hablar. - No hay nada que hablar.
- Nos han mentido. Los seis. - ¿Qué?
El conductor del Jeep está dentro y dice que Bazán
bajó antes de los disparos y no al revés.
- ¿Qué estás diciendo? - Nos han mentido desde el principio.
El asesino es uno de ellos.
- El informe demostrará su versión. - Pase a firmar.
En el informe todo encaja con lo que dicen.
No puede ser, mienten. Tenemos que desmontar su versión.
Tres contra uno.
¡Balter! Al grandullón no le gusta la gente.
Habla con Alonso. Que mire si venía en algún vuelo o nos ha mentido.
- ¡Baños! Paramos ahí delante. - De acuerdo.
- ¿Qué pasa? - Salimos por detrás.
- Así evitamos a la prensa. - El dispositivo está justo delante.
- La comisaria no quiere darles ni agua. - Perfecto, salimos por detrás.
A ver, un momento. Yo me encargo.
Conmigo. Todos. Por detrás.
Baños, dile a la prensa que enseguida salen.
¿No podemos salir por aquí?
Somos ciudadanos libres. Podemos hacer lo que queramos.
Salgo y le digo a la prensa que está vulnerando nuestros derechos.
Paso de ser carne de esos buitres. Salgamos por detrás.
Señores, es puro protocolo. Lo hacemos siempre.
Por detrás. Va, compañeros, por favor.
- Venga. - Lo hacemos siempre, de verdad.
- Pasen por aquí. - Venga.
Vamos pasando, por favor. Pasen.
Vale, paramos ahí, Bellido.
Muy bien, señores.
- Tú y Baños os quedáis aquí. - Ok.
Conmigo, Rebeca.
- ¿Por dónde salimos a la calle? - Por aquí.
¿Dónde está la salida?
Por aquí.
Oiga, ¿esto de qué va?
- Arriba. Los seis. - Sí, hombre.
- Es coña, ¿no? - De uno en uno. No lo repetiré.
- Que te den. - ¡Arriba!
- ¡Eh! - ¿Qué está haciendo?
¡Arriba! ¡Ahora!
Hijo de la gran...
Fran, ¿qué haces?
- Demostrar que nos han mentido. - No, así no.
Contémosle a Jordán lo que sabemos.
No le importa la verdad. No le importa nadie.
- Baja los plomos cuando te diga. - ¿Qué?
Los plomos, Rebeca.
Sentaos en el mismo asiento del trayecto.
- Mi hijo está fuera. ¿Por qué hace esto? - Siéntese, por favor.
- Déjame salir ahora mismo... - A tu sitio.
Los demás también. En el mismo asiento del trayecto.
- Ahora. - Muy bien, cava tu propia tumba.
Rebeca. Luces fuera.
Vamos a repasar lo que sabemos del atraco.
Carteras. Móviles. Tablets.
Cualquier dispositivo que llevéis. Aquí dentro y sin dormirse.
El móvil. Desbloquéalo.
- ¿Eh? - Desbloquéalo, hostia.
- Luego, le obligan a desviarse. - Por el desvío.
- ¿A dónde nos lleva? - Abre la boca y te arranco la lengua.
Calladito y conduciendo.
¿Quizá el desvío fue después de las transferencias?
- ¿Qué? - ¿Cuándo le desviaron de su ruta?
- ¿Antes de vaciarles las cuentas? - No sé.
Primero cogimos el desvío. Después fueron las transferencias.
- Inicia las transferencias. - Roban su dinero.
Las transferencias no pueden rastrearse y no les denunciarán.
- Rápido, que es para hoy. - Sus móviles son nuestro seguro de vida.
Tenemos vuestros contactos, mensajes Facebook, Instagram.
- El miedo es la clave. - ¿Qué putas es esto, huevón?
Ahora a casita y a callar.
- Juan. - ¿Qué?
El móvil. ¿Quién cogió el móvil?
La BlackBerry que llamó al 091. ¿Quién la recogió?
- El chico. - El chico, ¿seguro?
- ¿Qué putas es esto, Juan? - Han llamado a la poli.
Nada sale cómo los atracadores pensaban.
- La has cagado, tío. - ¡Hostia, Juan!
Si viene la poli, despídete de tu familia.
A pesar de los imprevistos, los atracadores se salen con la suya.
"No es justo", pensáis. Pero solo uno se atreve a hacer justicia.
Bazán se levantaría por allí atrás, ¿verdad?
- Aquel sería su sitio, ¿sí? - Sí.
- ¡No te oigo! - Sí.
Sí.
Este sería su sitio. Y no le visteis la cara.
Porque llevaba capucha y teníamos miedo.
Teníais miedo, estaba oscuro y llevaba capucha.
No le visteis la cara. Bazán lleva años saltándose la condicional.
Si la poli le pilla, vuelve a la cárcel. Debe huir.
¡Y tú siéntate! Que te sientes.
- ¿Estás sordo? - ¡Que le den, hostias!
- Que te sientes ya. - Bazán no obedece.
No dejará aquí su documentación y su móvil.
- A tu puto sitio. - ¡Vamos!
Que te sientes ya.
Tres segundos. Uno.
Dos.
Y...
¿Luego?
¿Qué pasó luego? ¿Qué ocurrió entonces?
El justiciero. Se cargó a los tres atracadores.
- ¿Eso hizo? - ¿Qué no entiendes, tío?
Se levantó, pilló a los atracadores y los ejecutó uno a uno.
- ¿Los mató a los tres? - Sí.
¿Y si os digo que es imposible que Dante matara a nadie?
- ¿Por qué? - Porque bajó antes de los disparos.
- Es su palabra contra la nuestra. - Es la vuestra contra la de mi testigo.
- ¿Un testigo nuevo? ¿Quién? - Calla, joder.
- Miente. - ¿Yo miento?
- ¿Miento? - Sí, solo quiere confundirnos.
Es el del Jeep. Es el nuevo testigo, ¿verdad?
- Solo puede ser él. - No entréis en su juego, joder.
- Cállate. - ¿Aún no lo entendéis?
No necesito nada más para enviaros a juicio.
Pero Bazán no tiene tanto tiempo. Cuánto más tardéis en confesar,
más probabilidades hay de que le disparen.
- O que le dispare a alguien. - Sí, tiene razón.
- Señora, no tenemos nada que confesar. - ¡Y una mierda!
Le visteis la cara, pero no lo identificasteis.
Sabíais que si lo deteníamos, nos contaría que el asesino...
¡jamás bajó de este autobús!
El asesino es uno de vosotros.
Y no sé por qué los demás le encubrís.
¿Porque os amenazó?
¿Porque hizo justicia?
Me da igual. Pero nos decís quién es...
o los seis acabaréis en la cárcel.
Su testigo miente.
Les hemos contado la verdad y nos acusa sin pruebas.
Déjenos libres o el que acabará entre rejas será usted.
Como lo veo tenéis dos opciones.
Una. O buscamos muestras de pólvora
y perdemos un tiempo vital para Bazán.
O dos. Empezáis a colaborar de una puta vez
y nos decís quién disparó esa pistola.
Tres contra uno.
No hay mucha gente aquí capaz de enfrentarse a tres atracadores.
Lo que voy a decir no lo repetiré.
Escuchadme bien. El que me señale al asesino, se va a casa.
El resto al calabozo.
Y, según lo que diga el juez,
ya no volvéis.
Ahora mismo sois cómplices de un triple asesinato.
- ¿Entendéis lo que digo? - El que no lo entiende es usted.
Marga, ayúdeme a entenderlo.
Si confiesa, esta noche se va a casa con su marido e hijo.
Si le digo la verdad, ¿me voy a casa? ¿Me lo jura?
Alonso ha revisado los vuelos.
Tres de ellos no han llegado en ningún vuelo.
- ¿Qué tres? - Elisa Peña, Miren Luján y Balter Bayona.
Nunca he dicho que vine en un vuelo.
- ¿Qué hacías en el aeropuerto? - ¿Qué te importa?
Arriba. Espósala.
Acompañé a mi padre al aeropuerto. No conduzco, fuimos en su coche.
Lo dejamos en el parking y volví en el bus.
- Matrícula del coche. - Y yo qué cojones sé.
- ¿Cómo se llama tu padre? - Carlos Peña Baltierre.
Alonso, soy yo. Chequéame el nombre Carlos Peña Baltierre, gracias.
Sentadita ahí quieta.
Me pregunto cómo se pierde un vuelo que no existe.
¿Por qué mentiste, Miren?
- Porque no podía contar la verdad. - ¿Por qué?
Lo que fui a hacer al aeropuerto es ilegal. ¿Puedo?
Paso marihuana. Eso es el sótano de mi casa.
Empecé para consumo propio,
pero con pasear perros no me llega.
El dinero está en los "guiris" que llegan al aeropuerto.
Espero en la zona de taxis y espero. Me saco una pasta.
¿Por qué subiste al autocar?
- Esto no me gusta. - Balter, ¿por qué te subiste?
- Para volver a casa. - ¿De dónde venías?
Del aeropuerto.
¿Qué hacías allí?
Balter. ¿Qué hacías en el aeropuerto?
- Hago fotos. Soy spotter. - ¿Spotter?
Tomamos fotos a los aviones cuando despegan y aterrizan.
- Es mi hobby, voy todas las semanas. - ¿Y la cámara?
Me la robaron los atracadores, la tendrán ustedes como prueba.
No recuerdo ninguna cámara en los objetos decomisados.
Trae la lista de los decomisos. Y esposas para todos.
- Voy. - No, ya está, por favor.
- No vuelvo al calabozo. - ¿Tiene algo que decir?
Si le digo quién mató a esos tres, ¿quedo libre?
- ¿Estoy a tiempo? - Chapa la boca, puta rata.
- Si saben que estamos mintiendo. - Cállate.
Tiene razón.
Debimos decir la verdad desde el principio.
- ¿Y ahora qué nos pasará? - Nada, no hemos hecho nada malo.
Oye, tía, tenía que ser más sencillo. Dijiste que ni pisaríamos la comisaría.
- Y aquí estamos. - Cállate.
Señor Pineda, señor Navas. ¿Quieren cambiar su declaración?
- Sí. - Vale, acompáñenme.
- Abra la puerta, por favor. - Conmigo, vamos.
¡Cállate!
¡Déjame!
Balter Bayona, queda detenido como sospecho de triple asesinato.
Todo lo que diga puede utilizarse en su contra.
¡Vale! Dejadle.
Dejadle.
Que te sientes.
Que te sientes ya.
Tienes tres putos segundos para sentarte.
- Vale. - Uno.
Dos.
Les contamos la verdad.
Pero, por favor, protéjannos.
Por favor.
Dante Bazán se levantó. ¿Y luego?
Llevaba capucha y estaba oscuro.
Pero todos le vimos la cara perfectamente.
Y apuntó a los otros dos.
- Les pidió que tiraran sus armas. - ¿Sus armas?
¿Había otra pistola?
En la historia que acordamos, otra arma no encajaba.
Continúa.
Se le veía tan seguro y confiado.
Pensé que tendría el valor de hacer lo que todos deseábamos.
Pero si algo hemos aprendido en esto es que...
los héroes no existen.
¡Suéltalo!
Mira, deja que nos vayamos. De buenas te lo digo.
Solo quiero mis cosas. Mi móvil, mi cartera y me voy.
No quiero problemas.
La pistola también.
Quieto.
Quieto.
¡La puerta!
Su testigo no miente. Ese cobarde bajó antes de los disparos.
El muy cabrón nos abandonó.
¡Suelta eso, gordo! Se va a hacer daño.
Usted se relaja, baja el arma y nos largamos.
Deje que nos vayamos antes de que venga la policía.
Es lo mejor. Para todos.
Escucha, gilipollas.
Si vamos a la cárcel, será peor.
Tenemos gente fuera que se vengará por nosotros.
Deja que se piren.
Chaval, deja que desaparezcan de nuestras vidas.
- Mañana será otro día. - Y secuestrarán la vida de más personas.
Pero ya no seremos nosotros.
Tienen razón. Si van a la cárcel, nos vamos a arrepentir.
Que no. Que se vayan a la puta cárcel.
Esperamos que venga la policía. Se lo contamos todo
y ya sabrán qué hacer.
- Si no, que nos pongan protección. - ¿Protección? ¿La poli?
¿Crees que el sistema nos protegerá?
Si tenemos los móviles y pillan a esos mamarrachos, nadie nos hará daño.
Sí que os haremos daño.
La persona con la que hablé, cuando las transferencias,
ese... ¿Creéis que somos unos cabrones?
Esperad a conocer al Coco. No os lo recomiendo.
- Deja que se vayan. - Ni se te ocurra.
¿Iban a jodernos? Que paguen. Ni se te ocurra.
Iban a jodernos pero bien.
Las máscaras. Ahora.
Tú también.
¡No! ¡No!
¡Hijo de puta!
¡Dispara!
¡Llamad a una ambulancia, por favor! ¡Por el amor de Dios!
Asesino.
¡Llamad a una ambulancia!
Asesino.
Emergencias 112 de Cataluña. Su llamada puede ser grabada.
Manuel, ¿por qué cuelgas?
Cuando venga la policía, ¿qué harán con nosotros?
¿Tú qué crees que hará la policía con vosotros?
Sois unos putos asesinos e iréis a la cárcel. Todos.
- Eso es lo que va a pasar. - No.
No, hombre, no. Iba a matarnos.
Era él o nosotros. Teníamos que disparar.
Ha sido defensa propia, ¿no?
Los habéis matado a sangre fría.
Y vais a ir a la puta cárcel. Todos vosotros.
Y yo voy a estar afuera. Esperando a que salgáis.
Persiguiendo a vuestras familias cada puto día.
- Os haré la vida imposible. - Que te calles.
- ¿Qué haces? - Lo que todos estáis deseando que haga.
¡Ay, Dios mío!
Si habla, nos arruinará la vida.
No es justo, no hemos hecho nada malo.
Exacto. Defensa propia.
¡Dios mío! Nos estamos volviendo todos locos.
Esto es una ejecución.
- E iremos todos a la cárcel. - Yo no iré a la cárcel.
- No voy a ir. - Nadie irá. Aquí nadie ha matado a nadie.
Él. Él los mató. El encapuchado.
Se levantó, les quitó el arma, los mató, recogió y se fue.
Pero...
¿cuando la poli lo pille y cuente que no mató a nadie?
No. Nunca sabrán la verdad, porque no le encontrarán.
Estaba oscuro, llevaba capucha. Nunca le vimos la cara.
No pudimos identificarle.
- Tres atracadores menos. Caso cerrado. - No funcionará.
- La poli... - Hemos matado a dos personas.
O mentimos o vamos a la cárcel.
- La policía no es tonta. - Vale.
Quien sea la poli que decida quién es la víctima aquí.
- Que levante la mano. - No voy a cargar eso sobre mi conciencia.
- Marga. - Tú tampoco podrás.
- Tienen razón. - No puedo.
No puedo.
Alguien tiene que pagar por lo que hemos hecho.
- No. - No.
Es ella o nosotros.
- Estaba oscuro. - Marga.
- Teníamos miedo. - No.
- Nunca le vimos la cara al asesino. - No.
- No, por favor. - Seis testigos. Una sola historia.
Quien no entienda que estamos juntos en esto.
- Tiene tres segundos para hablar. - No.
Uno.
Dos.
La policía.
Hicimos un pacto de silencio, sí.
Pero no para proteger a ese carbón.
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