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¿Qué pasa? ¡Eh, busca!
Tiene una pistola.
Vamos, vamos.
Kiko, tío, conduces como mi abuela. Písale.
Se ha cargado a tres tíos.
- ¿Y va armado? - Sí.
- Espero que lo pillen pronto. - ¿Pronto? ¿Eres tonto?
Que dure semanas mejor que días.
¡Ahí, ahí, ahí!
Pilla la cámara, vamos.
- Kiko, Kiko. - ¿Qué?
Métete ahí y grábame a ese.
"Zooméame" al testigo.
Bajen la cámara, por favor.
- Firme aquí, por favor. - Muy bien. Muchas gracias.
Por aquí, siéntese.
Vamos a esperar.
- Corre, corre. Píllale a ese. - Lo tengo, lo tengo.
Ahí, ahí. "Zoomea".
Triple asesinato en un espacio tan pequeño... Seis testigos.
No uno o dos. Seis.
Y nadie puede describir el asesino. Nadie puede.
Mierda, los que faltaban.
- ¿Qué pasa? - Métete ahí.
- Los echo. - Rebeca, déjalos.
Ellos a lo suyo y nosotros a lo nuestro.
- ¡Borque! - ¿Qué?
- El Jeep... ¿sabemos algo? - Nada.
Hay controles, Fran.
Tiene que aparecer. Seguid insistiendo.
- Chequeo a ver. - Guay, guay...
Salas.
Garza, pasan la mopa cada año bisiesto.
Está plagado de huellas. Necesito acotar.
Solo sabemos que se sentaba por detrás.
Que usó a esta de escudo y huyó con el arma del crimen.
¿Llevaba guantes?
Si llevaba, nos ahorramos unas horitas.
Los testigos no lo recuerdan.
No recuerdan demasiadas cosas.
Marina, ¿nos dejáis un momento, por favor? Un minuto.
Chicos, bajamos. Un minuto.
Gracias.
¿Puedes distinguirme la cara?
No sé, igual dicen la verdad.
Igual nadie le vio la cara.
Cuando llegasteis al bus, ¿el motor estaba apagado o encendido?
¡Abra la puerta! ¡Policía!
Estaba encendido.
Dale a las llaves, por favor.
¿Y ahora?
Hasta un ciego te vería la cara.
No quieren que sepamos quién es.
¿Por qué?
¿Y si el fugitivo les amenazó?
Igual no le delatan por miedo.
O porque quieren protegerle.
¿Proteger al asesino?
Vuestros móviles son nuestro seguro de vida.
No sé. Ponte en su lugar.
Los atracadores habían secuestrado sus vidas.
El pasajero se las devolvió.
Le deben una al asesino. Por eso callan.
¿Un pacto de silencio?
- ¿Lo tenemos? - Dale.
- ¿Qué tal? ¿Me ves guay? - Perfecta.
Nos gustaría que nos acompañaran a comisaría
- y vieran unas fotos. - ¿Fotos?
Fotos de varones con antecedentes.
Eso no va a servir de nada.
Ver fotos de sospechosos les puede refrescar la memoria.
Están nerviosos. En marcha.
Todo sucedió en este autobús.
Un atraco, pero no uno cualquiera.
Sus móviles se quedan bajo custodia policial.
Pueden contener huellas del asesino.
Matar a esos hijos de puta no le hace un asesino.
Según testigos, tres pasajeros armados y muy violentos
habrían secuestrado al resto de pasajeros.
Y habrían usado sus móviles para realizar transferencias bancarias
para, literalmente, vaciarles las cuentas.
Chicos, atentos.
Nada es cómo creíamos. El fugitivo ha huido a pie, no en coche.
En esa dirección, no en esa. Y lleva el arma encima.
Luego los atracadores habrían extorsionado a las víctimas
para conseguir su silencio.
Lo tenían todo planeado, menos un detalle.
Un pasajero, un hombre del que se desconoce la identidad,
no iba a permitir que los tres criminales secuestraran sus vidas.
Nos lleva unos 90 minutos de ventaja y no sabemos nada de él.
Va armado y tiene gatillo fácil. Sabe que vamos a por él. Ojos abiertos.
¡Marcha!
En estos momentos,
la policía le busca por triple homicidio.
Aunque uno podría preguntarse dónde queda la línea
entre homicidio y legítima defensa.
¿Es el fugitivo un asesino?
El debate está servido
en lo que bien podría bautizarse como "El caso del justiciero".
Cuando termine con las familias, dile a Rebeca que venga.
Este caso es complicado. Fran necesita manos.
"Tú también lo harías". De puta madre.
Señores.
¿Has visto esta mierda?
- Sí, comisaria. - El asesino ha hecho justicia.
Estamos persiguiendo al bueno, Garza.
- ¿En qué nos convierte eso? - ¿En los malos?
- Como siempre. - Como siempre.
¿Qué tenemos de ellos?
Juan Rubio Sáez.
El que llevaba la voz cantante.
Buenas noches, somos la policía. ¿Es usted la mujer de Juan Rubio?
Era compañero de trabajo de la chica.
Natalia Portero Fuentes.
Su hermana viajaba en el autobús que iba del aeropuerto...
Tenía varios préstamos y alguna denuncia por impago.
Ella y Rubio trabajaban en el aeropuerto como seguridad.
¿Puedo ir a ver a mi hermana?
Y el tercero. Efrén Gijón Pastor.
Su marido ha fallecido.
También del aeropuerto, en triaje de maletas.
Es el único con antecedentes.
Una pelea con armas blancas en un bar.
¿Y las transferencias?
Los de informática están rastreándolas, pero no pinta bien.
El cabecilla llamó a alguien antes de hacerlas.
Empieza las transferencias.
Pero es un móvil de prepago.
Complicado rastrearlo también.
Un tal Coco.
¿Coco?
- ¿Alguna huella en el bus? - 120.
¡Joder!
Y si llevaba guantes...
¿Llevaba guantes el asesino?
Los testigos no lo recuerdan.
¿Qué es eso del pacto de silencio?
Llevan dos horas y nada.
Quizás no está fichado.
El asesino está en esas fotos.
- ¿Por qué tan seguro? - Seguro no, pero...
¿Quién aprieta el gatillo tres veces sin haberlo hecho antes?
Aun así puede que no esté fichado.
Siéntese, por favor.
Señora, por favor.
¿Tú lo harías?
¿En su lugar encubrirías al asesino?
Yo lo que puedo entender...
es que no se mueran de ganas por que pillemos a quién les salvó.
No sé...
Espero que te equivoques.
- Si reconoce alguna cara, señálela. - Imposible.
No lo he visto.
Lo último que nos falta es que la prensa sepa
que los testigos protegen al asesino.
- Comisaria. - ¿Sí?
Un radar ha captado al Jeep que se largó de la escena del crimen.
Está a nombre de Matías Oddone.
Le retiraron el carnet por conducir colocado.
Una farmacia ambulante.
Alonso, tuyo.
- Comisaria. - Un segundo, Garza.
No vive en su dirección.
¿Habéis mirado su dirección? Eso es de homicidios.
Me has pedido dos manos más. Voilà.
- ¿Rebeca? - Sí.
Ella y Risco tienen la misma nota. Risco está de baja.
Tú me has pedido alguien que empiece ya.
No hace falta decir que somos lo bastante adultos
como para distinguir las cosas.
- Quirós, ¿algún problema con esto? - Ninguno, comisaria.
¿Garza?
Simplemente alguien me podría haber avisado que esto podría pasar.
¿Eso qué significa?
¿Algún problema con trabajar juntos o no?
Ninguno.
Pues listo. Quirós, una cosa.
Tú y Garza tenéis el mismo rango, pero él lleva 5 años en homicidios.
¿Se me entiende lo que quiero decir?
- Sí. - ¿Qué hay, Borque?
Nada, no le han identificado.
Que coman algo y llamen a sus familias.
Perfecto.
Venid conmigo.
Nos tomaremos un descanso.
Si quieren comer algo, llamar a su familia...
Les acompaño si...
Me da igual si tienen
un pacto de silencio para proteger al asesino o no.
Hacedlo cómo queráis, pero que delaten al que lo hizo.
Necesitamos su identidad ya.
Cuanto más tiempo pase,
más chorradas escribirán sobre el justiciero
y más perderemos.
Aquí tienen los teléfonos y aquí para comer y beber.
Ahora les traigo monedas.
Y si la prensa pregunta por qué
retenemos a los testigos del atraco...
cremallera. De eso me encargo yo.
A los periodistas ni agua.
Aquí nadie protege al asesino.
¿Cómo hacemos para que canten?
Bueno, hablamos con ellos y les explicamos que es mejor que colaboren.
Yo digo que les apretemos las tuercas.
O señalan al fugitivo o se van al calabozo.
Dime una cosa, hijo.
¿Han llamado del banco?
Se me ha tragado dos euros, la hija de puta.
Encubren al asesino. Son cómplices de asesinato.
Eso es una hipótesis.
Cariño, lo siento.
Lo siento, mi vida.
Nos mienten en la cara.
Perdemos el tiempo por ellos. Cómplices y obstrucción a la justicia.
Rebeca, por favor, confía.
El teléfono al que llama está apagado...
No debí aceptar la plaza en homicidios. ¿Es eso?
No crees que podamos trabajar juntos.
No me parece justo que digas eso.
No me acuerdo de ningún número.
Yo no me lo llevo a lo personal.
- ¿Personal? - Sí.
Me alegro por ti.
Enhorabuena, inspectora.
Ya sé que solo es dinero, pero era lo único que teníamos.
En el banco dicen que recemos para que nos lo devuelvan.
Vale, mi vida. Te tengo que colgar.
De los seis... Antecedentes solo tiene una.
Elisa Peña.
Agresión a un agente de la autoridad.
En una mani tiró un pedrusco y partió el casco a un antidisturbios.
- Casi se lo carga. - ¿No está en la cárcel?
Un pasajero, un hombre del que se desconoce la identidad,
no iba a permitir que los tres criminales secuestraran...
Todo sucedió en este autobús.
Un atraco, pero no uno cualquiera.
Según testigos...
Tres pasajeros armados y muy violentos
habrían secuestrado al resto
- ¡Eh! - y habrían usado sus móviles...
Somos famosos.
Para literalmente
vaciarles las cuentas.
A ver cómo se sube el volumen.
Apaga eso. Apágalo.
¿Qué? ¡Eh, quita! ¿Qué haces?
¿Algún problema aquí?
Oye, si nos dan algo de comer...
que sea algo decente. Tanta barrita y patatas fritas...
No hay quién se coma nada.
- ¿Nos podemos ir ya? - Enseguida.
Hablemos un segundo antes con calma. ¿Les parece?
La inspectora y yo nos ponemos en su piel.
- Ante todo sepan que no les juzgamos. - ¿Juzgarnos?
¿De qué? ¿Y por qué?
En situaciones como esta
a menudo aflora la parte menos racional de la gente. Es normal.
El trauma es reciente.
Y hasta cierto punto es lógico
pensar que el asesino no debe ser castigado.
- Pero eso lo decide un juez. - O una jueza.
La cosa es: si alguno de ustedes quiere volver a ver
fotos de sospechosos, genial.
Hemos contado la verdad.
Pido su colaboración para evitar más muertes.
- El asesino va armado. - No es un asesino.
- Sí, es un asesino múltiple. - ¿Cuántas veces ha usado su pistola?
Diga.
¿Se ha cargado a alguien?
Yo no.
Pero tú, por lo que sabemos, casi.
Cada minuto cuenta.
- ¿Nos centramos en el tema? - Ese es el tema.
¿A cuántas personas habéis matado en vuestro trabajo?
Y nadie os llama asesinos.
Van de colegas, no os equivoquéis de enemigo.
Sí, somos vuestro peor enemigo.
Inspectora.
Nos habéis mentido y eso es un delito de los graves.
Os habéis puesto de acuerdo para no delatar al justiciero.
Me apuesto mi placa que la anarquista tiene bastante culpa.
Cómplices de asesinato y obstrucción a la justicia.
¿Sabéis cuánto os puede caer?
Inspectora Quirós, ha dejado claro su punto.
Por favor, ¿alguna vez le han puesto una pistola aquí?
¡Aquí!
¿Eh? Y piense que no va a volver a ver a nadie de su familia.
No.
Nunca he visto mi vida en peligro.
Pero también cometí el mismo error que vosotros ahora.
También encubrí a un asesino.
En los años 90,
en un instituto público podía dar clase de gimnasia
alguien que... sabido por todos, tenía la mano un poco larga.
Eran rumores. Oficialmente nunca pasaba nada.
Pero pasaba.
Todo el mundo lo sabía.
Ernesto Gaviria, nuestro tutor,
no tenía demasiadas preferencias
no distinguía entre chicos y chicas. Él solo veía presas.
Un día mi mejor amiga Tania y yo no aguantamos más y le denunciamos.
Pero nunca le detuvieron.
Unas semanas más tarde apareció muerto por una puñalada.
Alguien hizo lo que deseábamos.
- ¿Se supo quién? - Lucas Cuadrado.
El preferido de Gaviria, todos lo sabíamos.
¿Qué le pasó al chaval?
Nunca encontraron el arma. Hicieron cuatro preguntas y...
el caso se cerró en falso.
- Entonces nunca pagó por lo que hizo. - Sí que lo pago.
Y muy caro.
Apareció ahorcado en el vestuario dónde asesinó a Gaviria.
Bravo. Una historia cojonuda, en serio.
Sobre todo si fuera cierta.
¿La historia es mentira?
Lucas Cuadrado, 1996, Zamora. Búscalo.
No entraré en tu juego.
Si no delatáis al fugitivo...
quizás nunca vaya a la cárcel.
Pero nunca será libre.
Lo que ha hecho le perseguirá siempre.
Si echáis un vistazo a las fotos y nos ayudáis a encontrarle,
tendrá un juicio justo.
Le juzgará un jurado popular.
Alegando defensa propia y con la opinión pública a su favor.
¿Qué van a ser? ¿Tres años de condena?
Les hemos dicho la verdad.
Aquí nadie ha hecho ningún pacto.
Okey.
A mí nadie me dio la oportunidad de hacer lo correcto.
Yo si os la daré.
Tenéis cinco minutos para decidir si sois testigos o cómplices.
¡Rebeca!
¿Qué cojones hago aquí a estas horas?
- ¿Por qué estamos aquí? - Ahora verás.
- ¿Lo veré de qué? - Ven.
¿Qué haces, Mat? ¿De quién es esta casa?
¡Mat! ¿De quién es esta casa?
Ahora lo ves, coño.
Hostia puta, Mat. ¿Qué haces?
- Vamos. - ¿De quién es esta casa?
El buga, vigílalo que la pasma lo busca.
¡Vigílalo!
¡Joder!
Joder, tío.
- No jodas, tío. - ¿Qué haces, Mat?
Mat, me va a dar algo. ¿Qué coño haces?
¿Qué es eso?
¿Qué es eso? ¿La pasta de los atracos?
La del otro atraco. El de hoy no salió bien.
- ¿Es la pasta de esos tres? - Era.
- Ahora es nuestra. - ¿Qué?
Está en todos lados, se los han cargado.
- ¿Quién, Mat? - No sé. ¡Pum, pum, caput! Vámonos.
¿Nos vamos a dónde?
- ¿Qué coño dices? ¿Dónde vamos? - No lo sé, pero lejos de aquí.
¿Lejos? Uh, de verdad...
A mí no me haces más esto, eh.
Somos ricos, nena.
Rebeca, lo siento.
No sabía nada.
¿Por qué no me contaste lo de los abusos?
Fran, nadie me ha puesto una mano encima.
Lo siento, pero no...
Alguien tenía que hacer algo ahí. No soportaba...
verte ir de colega con ellos.
Filosofando con ellos, ellos comiéndote...
- ¿Qué? - No se puede ir a medias, Fran.
El poli eres tú. Mandas tú, no ellos.
- Ya lo sé. - No se nota.
Le vieron la cara.
Yo lo sé.
Y tú lo sabes.
La única que mueve ficha soy yo, como siempre.
- ¿Hablamos de trabajo? - Hablamos de ti.
Nunca tomas partido por nada.
¿Que nos mienten? A por ellos hasta que canten. Actúa.
Esto es ridículo.
Ridículo es que Jordán te ofrezca un despacho.
Y tú, como siempre, que si los pros, los contras...
Y al final se lo dan a Tormos.
- ¿Todo esto es por no haberlo aceptado? - No.
No.
Si hubieras decidido que no lo querías, genial.
Pero no lo decidiste.
Nunca, nunca, decides nada.
¿Nos vamos a vivir juntos?
"No lo sé".
¿Nos vamos a vivir fuera?
"No lo sé".
¿Nos separamos?
"No lo sé".
¿Tenemos hijos?
¡Oiga! ¡Oiga, por favor!
¡Por favor!
- ¡Hombre, por favor! - ¡Déjale!
¿Qué coño es esto?
¡Hombre!
¡Eh, eh, quieto!
¡Estate quieto!
- ¡Cállate! - ¡Eh, eh, eh!
- ¿Qué pasa aquí? - ¡Me ha atacado, se ha tirado encima!
¿Estás tranquilo o no? ¡Mírame!
¿Estás tranquilo?
Vale, arriba. Arriba con él.
Se ha levantado y me ha tirado al suelo.
- Compañero, sentadlo ahí. - ¿Por qué?
- Yo qué sé. - Mírame. ¿Qué ha pasado?
Creo que puedo volver a mirar esas fotos.
Venga, para allá. A la sala.
Compañeros, dos más. No le quitamos el ojo de encima.
Vamos a calmarnos que estamos muy nerviosos, ¿vale?
- Siéntate. - Vale.
- Las fotos. - No, primero háblenos del pacto.
¿Se han puesto de acuerdo para encubrirlo?
- No. - Cuéntenos la verdad o van al calabozo.
Es verdad. No hicimos ningún pacto.
No hizo falta.
La policía.
Ay, la policía.
Si ni nos dirigimos la palabra.
Ahí cada uno actuó según su consciencia.
- Qué bonito. - Miren, oiga...
Yo les señalo al justiciero sin problema.
- Pero con dos condiciones. - ¿De qué?
Una: no vuelvo con la anarquista.
Esa loca me mata.
- ¿Y dos? - Comida, pero de verdad.
- ¿Qué le apetece? - Pizza, bien.
- ¿Pizza? - Sí, pero de pizzería, no congelada.
Faltaría más. ¿Doble de queso?
¿Le apetece? ¿Sí? A la sala con los otros.
- ¿Qué? - Le acompaño.
¡No, no, no!
¡Vale, vale, vale!
Tampoco tengo tanta hambre.
- Las fotos, señor Pineda. - Sí.
Como iba con la capucha, tampoco...
Este.
- ¿Seguro? - ¿Este?
- Sí, sí... la cicatriz. - Míralo bien.
Vale, lo tenemos. Borque.
- Baños, quédate con él. - Sí.
¡Unidad uno, en marcha ya!
¿Por qué no te comes la puta mano?
La hemos cagado.
Que no, que no.
No perdamos la calma, joder.
- ¿Qué nos va a pasar? - Nada.
Es su palabra contra la nuestra.
¡Rebeca, Fran!
Tenéis que ver esto.
Míratelo.
¿Qué pasa?
¡Qué hijo de puta!
¡Qué hijo de puta!
De aquí me puedo ir a casa, ¿no?
Bueno...
- Rebeca... - No puedo ahora.
- A ver... - ¿Qué?
- Levántate. Ponle los grilletes. - ¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
Mierda, mierda, mierda.
- Solo intentaba colaborar. - Vámonos. Tira para allá.
¿Creéis que además de cabrones somos tontos?
¿Es eso, eh? ¿Es eso?
El señor Pineda ha identificado a un sospechoso.
Me pregunto cómo pudo matar a tres personas llevando cuatro años muerto.
Os quería meter un gol. No le vio la cara.
Ninguno de nosotros se la vio.
Última oportunidad.
El que quiera colaborar que dé un paso. Los demás, ateneos a las consecuencias.
Mató el solo a tres personas. Ese cabrón está fichado.
Rebeca, déjame a mí.
Hemos encontrado huellas de 13 varones con antecedentes.
Podemos ir a por todos. Tardaremos días, pero lo encontraremos.
Si nos lo señalan, nos ahorran tiempo y lo tendremos en cuenta.
Quién lo señale, a casa. Si no, al calabozo.
- No iré al calabozo. - Nadie irá a la cárcel.
Si al fugitivo le caen tres años, a nosotros nada.
- Cállate. - Ella lo ha dicho.
¿Un jurado popular estaría de su parte y vosotros no?
- Os ha salvado. - Cállate.
Marga.
¿Tiene que decir algo?
¿Quiere contar algo?
No.
Compañeros.
Quedan detenidos por cómplices de asesinato y obstrucción a la justicia.
Tienen derecho a consultar un abogado de su designación y disponer de él
durante los interrogatorios.
Si no pueden permitírselo, se les designará uno de oficio.
Los seis tienen derecho a guardar silencio y no contestar a las preguntas.
Así como no declarar contra sí mismo y a no declararse culpable.
Cualquier cosa que digan puede y será usada en su contra.
- ¿Por qué me desautorizas? - ¿Qué?
¿Que por qué me desautorizas delante de ellos?
Se supone que somos un equipo.
- Se supone. - La abuela iba a hablar.
Pero has tenido que tensar la cuerda.
Hecho está. ¿Ahora qué?
A buscar entre 13 sospechosos.
- Tendrá tiempo a salir del país. - Compañeros.
¿Qué?
Han visto al fugitivo en el bosque. Pueden reconocerle.
- A la sala de reuniones. - Por ahí.
Por ahí. Por aquí, por favor.
- Pasen, adelante. - Siéntense, por favor.
Siéntese ahí.
Vamos a enseñarles fotos a ver si las reconocen, ¿vale?
- Si le ven, señalen. - A ver...
- Sí. - De acuerdo.
Tendría que estar entre estos 13.
- ¿No? - No, no...
No.
- No, ¿eh? - No.
No, no.
- No, tampoco. - No.
- ¿No? - No.
- Es él. - ¿Él?
- Sí. - ¿Seguro?
- Seguro. - ¿Seguro?
- Seguro. - Debía estar oscuro.
- ¿Seguro? - Sí, sí.
- ¿Es él? - Sí, seguro.
Padre...
Necesito su ayuda.
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