Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Utilice el Código gratuito JOINNOW en â¨www.playships.eu
¡Déjame entrar!
¡Déjame entrar!
Ya no perteneces a este lugar.
Esta no es tu casa. Vuelve a ella.
Por favor...
- ¡Vete! - Deja de decir eso...
Nosotros no...
¿Papá?
- Paulie... - ¡Es papá!
Cumpleaños feliz...
- ¡Cumpleaños feliz! - ¡Cumpleaños feliz!
Te deseamos querido papá...
¡Cumpleaños feliz!
¡Queríamos esperarte, pero te has retrasado tanto!
Te he construido una radio como regalo de cumpleaños. ¡Voy a buscarla!
Vete, Geremia...
¡Papá!
- ¿Sí? - ¡Déjame entrar!
¿Qué ha pasado?
Tu mano...
Debería habérmela cortado.
Odio a Annunziata...
Oh, pobre Geremia...
Eres bellísima...
Las manos de Annunziata son toscas...
Ha trabajado. Ha tenido hijos. Es vieja.
Pero no es mayor que tú.
¿Qué te da derecho a ser tan hermosa?
Me he cuidado.
A los hombres les gustan las mujeres hermosas.
Kathleen...
¿Sí?
¿Dónde ha ido a parar la belleza que hubo en mi vida?
¿Por qué he llegado a esto?
¿Cómo ha ocurrido?
Siempre has buscado un poco más. ¿Por qué no te tomas la vida más a la ligera?
- Me tomo la vida como viene. - ¿Qué es lo que quieres?
Antes lo sabía.
Pensaba que lo sabía.
Fue algo que sucedió...
En un momento de mi vida en el que buscaba algo...
Por primera vez en mi vida...
Sabía de verdad lo que quería...
Estaba empeñado en un trabajo...
La obra más grande que había visto en mi vida.
No sólo la más grande...
...también la que más frío me hizo pasar.
Frío, frío...
No soy capaz de distinguir los dedos de los ladrillos.
¡Estos son los ladrillos! ¡A currar, tío!
- Hace demasiado frío... - ¡Vamos, Luigi, vamos!
Este frío me va a partir los nudillos... ¡Este hielo me mata!
¡Resguárdate tras el muro!
Pon los ladrillos con la lengua si tienes las manos frías, ¡esto es un trabajo!
¡Y hace calor! ¡A un dólar veinticinco la hora!
No los vale.
¡Maldita sea!. ¡Podrían quitar al menos este maldito lodo!
¡Maldito sea el día que puse mi primer ladrillo!
¡Destrozarse los músculos!
¿Ya has entrado en calor?
Sí. ¡Qué agradable!
Hasta acabar el trabajo, ¿eh?
Es un atajo al cielo.
Un dólar veinticinco la hora.
No los ganaría en tierra...
Geremia, ha sido un accidente.
Claro, ya lo sabemos.
Mi lugar no está aquí arriba.
No sirvo para peón.
- Mi lugar está ahí abajo. - Sí, de hecho casi lo consigues.
Cuarenta plantas...
¡Cuarenta o diez es lo mismo!
Lo mejor que podemos hacer...
...es olvidarnos y volver al trabajo.
No puedo...
No es que tenga miedo...
Es que esto no es para mí.
Cierto, amigo.
Lo dejo.
Es lo más inteligente que ha hecho en su vida.
Tal vez...
Por lo menos sabe que el trabajo de albañil es más fácil abajo que en las alturas.
¿También tú harás lo más inteligente?
Una vez tuve la ocasión de dejarlo...
...¿pero a quién le gusta hacer contrabando de alcohol?
- Hemos estado cerca. - Sí.
Más que nunca.
- Luigi. - ¿Sí?
¿En cuánto tiempo se olvidarían de nosotros?
En mi caso, en dos días.
En el tuyo...
Una semana.
¿Nadie te lloraría?
Nadie.
¿Y a ti?
Nadie.
Practicamente nadie.
Venga, vamos a comer.
- Hola, Jimmy. - Hola.
Hola, Margherita.
Pobre niñito de mamá.
Esta loca mujer ha venido aquí sola. ¡Con un niño y con este frío!
En un día así un hombre necesita comer caliente.
¿Y qué me decís de este?
- ¿No lo habíamos visto antes? - ¡Lleva aquí poco tiempo!
- Cuidado con las manos sucias. - También se dedicará a la construcción.
Pero no como nosotros. Llegará a ser un gran constructor americano.
Y yo le ayudaré a hacer dinero.
Aquí hay algo mejor que el dinero.
¿Me lo sostienes un momento, Giovanna?
¡Giulio!
Esta comida me hace olvidar las buenas maneras.
Tirad esa porquería americana y venid a probar un poco de buena comida italiana.
¿Seguro que tienes bastante?
Si estuvieras con una muchacha italiana no preguntarías esas cosas.
¿Cuánto tiempo hace que no pones el pie en un hogar italiano?
Cuando una mujer italiana cocina, sobra para dar de comer al ejército de Garibaldi.
Se me olvidó decirte que al niño le ha salido otro diente.
¿Otro diente? ¡Deja que lo vea!
Luigi.
¿Por qué nunca te has casado?
¿Por qué?
Porque estaba tan loco como tú lo estás.
Todo lo que quería era divertirme.
Apareció un zapatero que se fijó en mi chica...
Filomena se casó con él y yo vine a América.
¿Era bella?
¿Es que todas las mujeres tienen que serlo?
- No, pero es mejor. - Tenía otras cualidades.
Ahora tiene diez hijos.
Su marido no gana un dólar cincuenta la hora.
No gana ni cincuenta centavos.
Pero...
...se sienta presidiendo una mesa...
...con diez críos comiendo spaghetti...
...y Filomena que los sirve.
La hice el año pasado, cuando estuve allí.
Míralo tú mismo.
¿Quién es esta?
Es Annunziata, la mayor. Si la vieras...
Se ocupa de la casa ella sola.
Se ocupa de todos los niños...
...cuando los padres están trabajando.
¿Qué pasa?
Nada, yo...
...ahora que lo pienso, Annunziata debe de tener la misma edad...
...que tenía Filomena cuando la cortejaba.
Eh... son cosas tristes.
Aquí no tienen estas caras.
La tuya es así.
Aventuritas... era todo lo que quería. Aventuritas, no amor.
Pienso que debería haberme casado con una de ellas.
Oh, Geremio...
...si tuviera tu tierna edad...
Geremio...
¿Qué pasa? Llevas toda la noche mirándome.
Estaba pensando.
¿En qué?
En nosotros.
- ¿Tan pronto, Geremio? - ¿Eres feliz?
Me divierto. ¿Tú no?
¿No quieres algo más?
Sí, pero me contento con poco.
Disfruto de lo que tengo.
¿Qué te preocupa?
No quiero que sigamos así.
Oh...
Mira...
Quiero algo más.
Quiero construirme una vida. Construir algo que pueda crecer...
Una familia, una casa.
Quiero casarme.
¿Es algo que se te ha ocurrido así, de repente?
¿Casarte?
Tal y como yo lo veo...
...es necesario que las personas se enamoren.
¿Te casarías conmigo?
¿Por qué no me contestas?
Si tuvieras otro trabajo...
¿Piensas que no podría sostener una familia?
¿Qué clase de vida sería?
Basta con mirar a tus amigos. Sobre todo a los que tienen familia.
¿Qué tienen de malo?
¿Qué hay de malo? ¿Cómo viven?
Son afortunados si trabajan una semana al mes.
Escucha, podrías buscar un trabajo estable en un comercio, algo respetable...
- Llevarías ropas decentes... - ¡No quiero trabajar en un comercio,
soy un albañil!
- ¡Soy un constructor! - ¿No puedes cambiar?
¿Para qué complicarnos, Geremio?
Estamos en 1921.
Todos son felices. Es un mundo nuevo.
- Es una época maravillosa... - Kathleen
¿Quieres casarte conmigo?
¡Geremio!
No. Ya he pasado por ello otras veces.
¿Qué os pasa a los hombres?
¿No te das cuenta que eres afortunado?
Tengo que irme.
Las cosas son como son.
Luigi.
Me gustaría ver esa foto otra vez.
Quiero casarme con Annunziata.
Disculpe... disculpe.
¡Geremio! ¡Geremio!
Están separando a las ovejas de las cabras.
¿Ovejas y cabras?
Los de Inmigración deciden quién puede entrar y quién no.
Quizás no la dejen entrar.
¿Por qué no? Tiene un marido esperándola.
Ha depositado la fianza.
Voy a ver qué dicen.
- ¿Te encuentras mal? - No, no...
Si te pasa esto ahora, ¿qué no te ocurrirá en la boda?
¡Es el calor!
¡El calor será el menor de tus problemas!
Luigi.
Tengo que hablar contigo. Vamos.
Disculpe.
Luigi.
Es mejor que regrese.
- ¿Pero qué dices? - ¡No puedo casarme con ella!
- ¡Recuerda que he hablado por ti! - ¡Perdóname, Luigi, he hecho algo horrible!
¿Qué has hecho?
La he mentido.
- ¿Hay otra mujer? - No, no, Luigi...
En la carta diciéndome que vendría...
puso una condición.
Dijo...
Esto no es importante...
Oh, aquí está.
Por favor, no pienses que soy una caradura, pero hay algo que debo decirte.
Aquí, en los Abruzos, aunque nos faltara el dinero, siempre hemos tenido nuestra propia casa.
No podría vivir bajo el techo de un extraño, no sería feliz.
Así que...
...si ahora no puedes darme una casa, aunque...
...sea pequeñita, te esperaré hasta que puedas.
Bueno...
Yo... le he dicho que tengo una casa.
- ¿Le has dicho que la tienes? - ¡No podía esperar!
- Ya está hecho. Le pagaré el pasaje de vuelta... - ¿Te has vuelto loco?
¡Eh, Geremio!
¡Ya llegan! ¡Ven!
Debes decírselo.
¿Ahora?
¿Cómo se sentirá? ¡Quedará espantada!
Sí, sí...
Pensará que está entre truhanes.
De acuerdo.
Espera un rato a que se reponga.
Pero escucha...
Dile que tendrá una casa.
Que trabajarás para proporcionársela.
- ¡Y díselo pronto! - Lo haré, Luigi, lo haré.
Perdón...
- ¡Geremio! - ¿Eh?
Geremio, te está esperando.
Todo irá bien.
Geremio.
Todo irá bien.
¡Antes de que la devoren!
¡Declaro mi amor por este angelito desnudo...
...que yace bellamente asado...
...delante de mis ojos!
¡Por qué!
El amor es hambre.
Y quiere saciarse.
# Si no tienes dinero eres pobre... #
# Sin comida pasas hambre... #
# Sin vino te mantienes sobrio... #
# Sin risas estás triste... #
# Sin amor no eres nada... #
# Nada de nada... #
# Ni un hombre ni un ratón... #
# Ni una mujer ni una esposa... #
# Nada, nada... #
# Nada de nada. #
# Sin amor no eres nada... #
# Nada... #
# Nada de nada. #
# Con dinero puedes comprar comida. #
# Ponerte gordo #
# Comprar vino#
# Emborracharte y ser feliz #
# Pero no puedes comprar el amor #
# Pero no puedes comprar el amor. #
# Sin amor no eres nada, nada de nada #
# Ni un hombre ni un ratón... #
# Ni una mujer ni una esposa... #
# Nada, nada... #
# Nada de nada. #
# Sin amor no eres nada, nada... #
# ¡Nada de nada! #
¡Por los novios!
¡Atención!
Paisanos.
Quiero decir algo.
Esto es un verdadero matrimonio.
¡Por la que está sentada a la derecha de los novios,
en el puesto de honor!
¡Yo!
¡La comadrona!
¡Por los futuros hijos!
¡Por los hijos!
¡La novia!
Cuando llegué aquí no sabía lo que iba a encontrarme.
Ahora lo sé.
Estoy...
entre mi gente.
¡A ponernos las botas!
Geremio.
Llevo toda la noche queriendo hablar contigo.
Tengo mis propios planes y quiero que sepas que te tengo presente.
No me olvido de los amigos.
- Lo valoro. - Me voy a marchar y te llevaré conmigo.
¡Llegaremos a ser grandes empresarios!
- ¡No! - ¡Con ropa elegante!
Estoy bien así. Soy un trabajador. No me gusta la ropa elegante.
Será estupendo, haremos un buen equipo.
- ¡Cuento contigo! - ¡Geremio!
¡Está aquí! ¡La casa!
Un momento...
Geremio es un alcornoque para los negocios.
Veamos el contrato.
Mil dólares por la casa.
- ¡Mil dólares! - Es una buena casa y puedo mejorarla.
Ok.
Veinticinco dólares al contado ahora.
Puede ocuparla en cuanto me pague 750 dólares.
Quedarían 250 dólares pagaderos a 5 $ por semana.
Firmado: Jaroslav.
Pero...
¡Me prometió que podría disponer de la casa los tres días de luna de miel!
- ¿De qué sirve una casa para tres días...? - ¡Me lo prometió!
PS: Alquilo la casa durante los tres días de luna de miel.
- Firmado: Jaroslav. - ¿Conforme?
- ¿750 dólares y puede mudarse? - 750 dólares y se muda.
Conforme.
Conforme.
Luigi.
¡Vaya a divertirse!
Aún no se lo he dicho.
¡Lo de la casa!
¿Qué debo hacer?
¿Todavía no se lo has dicho?
¿A qué estás esperando?
¡Díselo!
¿Qué le digo? ¿Cómo se lo explico?
Dile sólo que tú...
No puedes.
¡No en la noche de bodas!
Es un momento único en la vida.
Tiene que ser disfrutado al máximo.
Deja que disfrute de sus tres días de luna de miel.
Haz que recordarla sea... como una joya.
Que le adornará durante el resto de su vida.
Es lo mismo que yo había pensado.
Geremio.
Llévame ahora a casa, Geremio.
Sí, ha llegado el momento.
¡Venid todos!
¿Cómo se llama el lugar al que vamos?
- Paraíso. - No.
- Quiero decir... ¿cómo lo llama el resto de la gente? - ¡Oh, ellos!
Lo llaman... Brooklyn.
- ¿Seguro que es aquí? - ¡Claro! ¡Esta es la casa!
¿El martes a mediodía?
El martes a mediodía.
Tenías razón, Geremio.
Es una casa antigua.
Sus huesos crujen y tienen reúma.
Pero haremos que rejuvenezca.
Será muy hermosa.
¿Por qué lloras?
Estoy en mi casa.
Durante todos estos años he soñado con vivir este momento.
Pero algo me decía...
"Nunca te ocurrirá, Annunziata".
Todos lo días en el barco me decía...
"Tal vez no me ame".
"Quizás no le ame yo".
"Quizás el buque se hunda".
"Puede que enferme y me obliguen a volver".
"Puede que él cambie de idea".
¿No es maravilloso, Geremio?
Nada de todo eso ha ocurrido.
Y ahora estamos aquí... en nuestro hogar.
Y me siento muy feliz.
¿Te sientes tan feliz como yo?
Sí.
Y la luna de miel...
...será lo más feliz.
Es una antigua superstición.
Si quieres que tu hogar sea feliz debes derramar sal.
Sobre todo en las esquinas.
No es que crea en ello, pero...
¿Cuánto cuesta la sal?
Si quieres puedes reírte de mí...
No quiero reírme de ti, Annunziata.
Entonces pondré el retrato de San Giuseppe en la puerta.
¿No lamentas haber dejado Italia?
Tú eres Italia, Geremio.
Tú eres la familia, Annunziata.
Tú eres el amor.
- Toma un poco de vino. - Mi sol y mi vino.
Nunca bebo antes del atardecer.
Mejor dicho, hasta hoy.
Además, el vino se me sube...
A mí también.
Y tenemos tanto de qué hablar...
Allí el terreno es bueno para los tomates.
Y quiero reparar la escalera.
Y hay que pintar el recibidor, el salón...
Quiero pintarlos de azul.
Azul...
Vaya dos borrachines.
¡El mundo da vueltas!
¡Son los spaghetti más grandes que he visto en mi vida!
¡No, espera, espera! ¡No comas!
- He olvidado el queso. - ¡No te preocupes por el queso!
"No te preocupes por el queso", ¿qué somos? ¿caníbales?
Voy a coger el queso.
Pero antes...
dame un beso.
Si en el futuro...
alguien quiere saber en qué consiste la verdadera felicidad...
diles que vengan a casa de Geremio.
En Brooklyn.
Creo que sería mejor que me me besaras de nuevo...
¡Cómo tengo la cabeza en los últimos tres días...!
Tres días.
¿Han pasado tres días?
¡Annunziata!
¡Annunziata!
Estúpido...
Annunziata, perdóname, no tenía suficiente dinero...
Annunziata, mírame...
No podía esperar.
Quería decírtelo, pero...
Luigi y yo pensamos que...
Annunziata, escucha, he pagado ya 25 dólares y tengo 200 más en el banco.
En cuanto tengamos 750 Jaroslav dejará que nos mudemos.
¿Llego demasiado pronto?
Señora, le diré lo que haré.
Pueden quedarse por 500 dólares.
Annunziata, ¿has oído? ¡500 dólares y podemos quedarnos!
Annunziata...
Voy a fregar los platos.
Y a poner todo en orden.
Tenemos que dejar la casa limpia.
- ¡Hola, Geremio! - ¡Hola!
- ¡Otra vez por aquí! - ¡Bienvenido a casa!
¡Déjame entrar, déjame entrar!
¡No, lárgate!
Solo un momento.
Hace una mañana estupenda.
¿Te gustaría esparcir sal?
No.
- Voy a poner el retrato de San Giuseppe en la puerta. - No es la puerta de la calle.
Geremio.
No vuelvas a mentirme nunca.
Nunca.
Por ningún motivo.
Nunca nos mentiremos.
Si tenemos algo dentro...
nos lo diremos.
Sí, Annunziata.
Te prometo que tendremos una casa. Trabajaré por dos hombres, ahorraremos cada penique.
Sólo nos faltan 275 dólares.
- ¿275 dólares? - ¡Sí, pero gano un dólar cincuenta la hora,
trabajo 8 horas diarias, y en una buena semana llego a ganar 66 dólares!
¡66 dólares!
- Entonces en poco tiempo... - No, no, espera, Annunziata...
La verdad es...
Incluso cuando van bien las cosas...
trabajo sólo una semana de cada tres.
¡Aún así, eso hacen 22 dólares de media semanal!
Sí, pero hay que pagar el alquiler, la comida, la ropa...
¿Cuánto supone eso?
Por lo menos... 19 a la semana.
Lo reduciremos a 15.
- No, no podemos. - ¡Lo quitaré de mi comida!
No.
De acuerdo.
Lo dejaremos en... 16.
¡No puede ser!
- ¡17! - Te digo que...
No subiré más.
- Está bien, 17. - Así meteremos 5 en el banco.
5 a la semana. hasta llegar a 275 hacen...
- ¡Cincuenta y cinco! - ¡... cinco!
Oh sí, Geremio...
Sólo son 55 semanas.
No es mucho.
Con la ayuda de Dios...
No tardaremos mucho.
Os diré lo que le he dicho al jefe...
Le dije "no te preocupes por tu dinero ni por los plazos"...
"adelante con el contrato"...
"Trabajo con esos hombres y los conozco"
"Y puedo prometerte algo:"
"Aunque haya que trabajar más duro y más rápido, acabaremos la obra a tiempo".
Siempre trabajamos rápido y duro, Murdin...
Te preguntas el por qué de trabajar aún más rápido y duro...
Escuchad, yo también he trabajado de peón...
¿Acaso pensáis que os pido que trabajéis deprisa por capricho?
También he pensado en vosotros. Escuchad.
Para el hombre que ponga más ladrillos y lo haga mejor...
habrá un bonus de 100 dólares.
Cien pavos.
¿Crees que es acertado, Murdin?
Por supuesto. ¿Tú no?
Quiero decir que trabajaremos todos más rápido pero sólo uno se beneficiará.
Sí, pero 100 pavos...
Cada uno pensará que puede ser el afortunado.
Pero, recuerda, sólo uno puede ganar.
- ¿Qué ganan los demás por el trabajo extra? - ¿El qué?
Escuchad, amigos, escuchad.
Hay 100 pavos para uno de vosotros.
100 pavos que no podríais ganar de ninguna otra forma.
¿Qué queréis que haga? ¿Que vaya al jefe y que le pida otra cuadrilla?
Decidme, ¿no queréis hacerlo?
Ok, pues vamos.
Geremio.
No debemos competir los unos con los otros.
Si no lo hacemos nosotros, lo harán otros. Y necesito ese dinero.
Todos necesitamos el dinero.
- Hay otras formas, Geremio. - ¿Cuáles?
Los cinco podemos trabajar juntos...
y así uno de nosotros vencerá seguro.
¿Y dividir el dinero entre cinco?
- ¡Son sólo 20 dólares! - ¡Geremio!
Siempre hemos estado... como las cinco ramas de una fajina.
Está bien.
Pero el que gane debe recibir más que los otros.
Imagino que piensas que serás tú el ganador.
Sí, es posible.
Mira, puedo poner ladrillos mejor que nadie en este Estado,
en el país,
¡en todo el universo!
¿Cómo te puedes llamar albañil si tú...?
Calma.
Ya hemos empezado.
Uno contra otro.
Trabajemos juntos y dividamos a partes iguales.
¿De acuerdo?
De acuerdo.
De acuerdo.
Comprendido.
Trabajaremos un poco más duro y todos tendremos el premio.
Comprendido.
¡Despierta, despierta, despierta! ¡Que esto es dinero!
¡Tenemos que trabajar todos, no sólo uno! ¡Prueba a tocarme!
¡Espera un momento!
¿Os peleais como mujeres? ¡Mira!
Allí nos están ganando.
El ganador es...
Geremio.
¡Un trabajo así exige celebrarlo!
Voy a echar un trago. ¿Quién me acompaña?
- ¡Yo! - ¡Puedo sentir el sabor del vino!
¿Qué puede haber mejor que un sábado por la noche con un extra en el bolsillo?
Veinte dólares extra...
¿Yo? No, no, me voy a casa.
- ¡No! - ¡Ven!
¡Recuerdo cuando Geremio era un hombre y no sólo un marido!
Recuerdo cuando deseaba probar mujeres y no tenía miedo...
Recuerdo cuando el grano de la uva le atraía...
¡Vamos! ¡Brindemos por su memoria!
- ¡Por Geremio! - ¡Por Geremio!
A la memoria... de Geremio.
¡Eh, Geremio, escucha!
¡Te arrepentirás si no nos acompañas!
Pero si vienes también te arrepentirás.
¡Así que ven y arrepiéntete como los demás!
¡Mírame!
¡Se secará por el camino!
¿Sólo sabes hablar de lo mismo?
- ¿Hay algo mejor? - ¡Nada!
¡Ah, las mujeres!
No se ha inventado nada mejor para los hombres...
Piensa en como...
como endulzan el alma de los hombres...
Y como hierve la sangre de un hombre...
Es mucho mejor cuando se está casado.
- Hola, chicos. - Hola, Kathleen.
Amigo Giulio.
- Amigo Luigi. - Siento que estamos de más.
- Así que me voy. - Yo también.
- Entonces, ¿Severina? - Exacto, Severina...
Tenía...
Me has traicionado, Geremio.
¿Yo?
Has hecho lo que dijiste.
¿Pensaste que no iba en serio?
En mi interior pensaba que no.
Será la última vez que fíe de lo que me dice el corazón. ¿Cómo es la vida matrimonial?
Buena.
¿Vale la pena?
Sí.
¿Tú has encontrado a alguien?
No vas a creerlo.
Es, de verdad, un pedazo de pan.
Y de queso.
No me regala flores.
Me regala queso.
¿Qué tendrán las flores?
- ¿Eres feliz? - Más que nunca.
No es verdad... estoy sola.
- Lo siento. - Espera, no te vayas... aún no.
Me he mudado. Ni siquiera sabes dónde vivo.
- ¿No es mejor así? - No.
Quiero que sepas dónde encontrarme, por si...
¿Por si qué, Kathleen?
Oh, no lo sé.
Es sólo que a veces me despierto...
pensando, "Geremio ni siquiera sabe dónde vivo".
Cógelo, hará que me sienta mejor.
De acuerdo.
- Buenas noches. - Buenas noches.
¡Annunziata!
- ¡Annunziata! - ¡Espera! ¡No entres!
Geremio...
- ¡Pero si soy tu marido! - ¡Oh, por favor, no!
¿Por qué gritabas?
- Tengo algo que decirte. - ¿Qué?
Que te amo.
- ¿Es motivo para gritar? - Sí.
- Estás borracho. - Sí.
No.
- ¡Me he casado con un loco! - Eh, pero te casaste por mi dinero.
¿No sabías que soy rico? Espera...
- 20 dólares extra. - ¡20 dólares!
¡Por ser el mejor albañil del mundo!
¡20 dólares!
Lo sé. Estamos tardando más de lo previsto.
No importa.
¿Vino?
¿Por qué no? ¡Hay un motivo!
¡Habrá costado dos dólares cincuenta!
- ¿Y qué más da? - ¿Qué más da?
En todos estos meses sólo una vez has trabajado la semana entera.
No me importa si tardamos.
¿Qué está ocurriendo?
Lo hago lo mejor que sé y trabajo más que puedo.
¡No me gasto el dinero en mí ni en mujeres!
Geremio...
- Pronto seremos como los demás matrimonios. - Bueno...
Entonces... ¿por qué te sorprendes?
En una pareja...
siempre se producen discusiones.
Debería haberme quedado en la taberna con los demás.
¿Por qué no lo has hecho?
No me agradaba que estuvieras aquí sola.
¿Los demás sentían lo mismo por sus mujeres?
Algunas mujeres son más hermosas que otras.
Yo no soy hermosa.
¿Qué andas buscando?
Estos hombres que no piensan en sus mujeres...
Algunos hombres...
No pueden encontrar una joya y se contentan con imitaciones de 10 centavos.
Annunziata, escucha.
De hoy en adelante, suceda lo que suceda...
El sábado por la noche nos olvidaremos de todos los problemas.
Nos lo reservaremos sólo para nosotros.
Incluso olvidaremos que somos marido y mujer.
La noche del sábado...
Cuando mi marido...
me haga volverme loca por él...
Como si fuera la primera vez.
¡Te levantaré del suelo y haré que tu cabeza dé vueltas!
Y no será por el vino.
La noche del sábado.
- Veo... - Vamos, vamos, vamos...
- Una bonita jota para ti. - Justo lo que necesitaba.
Luigi tiene un don. Siempre sabe lo que necesito.
- Si las coge todas él. - No hay nada que hacer.
La mala suerte es un dios sin rostro.
¡Sí! ¡Cuatro reinas!
¡Cuatro reinas!
¡Mentiroso! ¡Hipócrita! ¡Con 3 reinas en la mano!
¡Y en cambio tengo cuatro! ¡Todos en pie!
- ¿Por qué tarda tanto? - Ve a casa y averigualo.
¡Tiene miedo de que salga un trabajo y lo deje escapar!
¿Un trabajo? Mientras, en este momento su nuevo heredero está golpeando la mesa
en busca de su estúpido padre.
¡Annunziata es como una tigresa!
Dijo: "Haré lo que hay que hacer sin tu ayuda".
"Tú quédate fuera".
Habla así porque es el primero y no sabe lo que pasa.
- Créeme, te necesita. - ¡Vete, vete!
Si sale un trabajo te llamo el primero.
- ¿Prometido? - ¡Prometido!
¡Sal para el diablo!
¡Agua en las llamas del infierno!
Sal para el diablo...
Agua en las llamas del infierno...
Sal para el...
¡Shhh!
¿Qué ocurre? ¿Cómo está?
¡Alguien le ha echado mal de ojo!
Tenemos que expulsar al diablo.
Annunziata...
¿Por qué estás aquí?
He pensado que te sentirías mejor...
Vuelve al local del sindicato...
¡Un trabajo!
Mala suerte... Es extraño...
Al principio parecía que iba a salir todo muy bien...
- ¡Voy a llamar a un médico! - ¡No!
¡25 dólares!
¡No me asistirá un médico!
¡No lo hará!
Ya tengo bastante...
El niño nacerá en una casa ajena...
Pero crecerá...
en su propia casa...
Nada de médicos.
Hay que hacer unas cosas.
- ¿Qué cosas? - Vete a la cocina...
...arranca siete pestañas de tu ojo derecho, seis del izquierdo,
hiérvelas en agua salada y espárcelas por las 4 esquinas de la habitación.
- Llamaré a un médico. - ¡No!
Uno, dos, tres...
cuatro, cinco...
¡Es un varón!
- ¿Cómo está ella? - Bien, aunque agotada.
Cocea y mécete, niñito.
Canta tu esplénda ópera.
¡Canta y vive, vive y canta!
Tengo un hijo.
¡Tengo un hijo!
¿Cómo le llamaréis?
Le llamaremos...
Paul.
¡Es niña!
¡Tengo una hija!
¡Es varón!
¡Tenemos otro hijo!
¡Es varón!
¡Tengo tres hijos!
- Dame el sombrero, papá. - Yo cojo la camisa.
¡Mírame! ¡Mírame! ¡Soy un albañil!
- Un albañil... ¿cómo está el niño? - Mírale.
Unas pocas semanas más...
Hasta que tengamos los 500 dólares...
Aún así, habrá que pagar 5 dólares semanales...
Pero no tendremos que pagar el alquiler.
Geremia, lo conseguiremos.
Y volveremos a tener nuestras noches de los sábados.
Y vino.
Unas pocas semanas...
Tengo trabajo.
Media jornada, para un solo hombre.
- ¿Media jornada para un solo hombre? - ¡Qué demonios...!
¿Acaso ya no somos albañiles? ¿No tenemos manos? ¿Por qué no construimos?
¿No lo sabes? Hay una Depresión.
Decidid quién de vosotros se queda con el trabajo.
Geremio, necesito hablar contigo. ¿Estarás en casa esta noche?
Siempre estoy en casa.
Me acercaré.
Media jornada para un solo hombre.
- Wall Street ha caído. - Ningún edificio que yo haya construido se ha caído.
El negocio de la construcción se ha acabado.
El alma de la nación se contradice.
Media jornada para un solo hombre.
En casa de Giulio se respira el hambre.
Las tripas lloran.
En casa de Giulio, el corazón de los niños se ha convertido...
en vientres hinchados.
En casa de Geremio...
el sueño está muriendo...
Eso es peor que el hambre...
El dinero se ahorraba para una casa...
Dinero que se quitaba de la comida y de las comodidades...
Ahora nos comemos nuestro sueño...
Nosotros no tenemos hijos.
Sólo tengo a mi mujer.
Su sangre está enferma.
Necesita desesperadamente comida y calor.
Yo sólo tengo que preocuparme de mi hambre y de mi frío.
No hay que preocuparse mucho por Luigi.
Tiene en el banco lo suficiente para ir tirando un tiempo.
Hay que decir...
Hay que decir que en casa Giulio se pasa más hambre y frío que en la de los demás.
Es Murdin quien debe decidir. Él es el capataz.
¿Piensas que te elegirá a ti porque eres el más rápido?
No.
El trabajo es para Giulio.
Gracias.
Dios nos ha abandonado.
¿Mamá? ¿En qué piensas?
¿En qué estás pensando?
¡Estaba rezando... y mirando!
¡Muchachos! ¡Nieve!
- ¡Dinero! - ¡Dinero! ¡Dinero!
¿Dónde estoy?
¿A qué huele?
¡Spaghetti! ¡Con verdadero caldo de carne!
¿Spaghetti?
Oh, no, debo haberme equivocado de casa. Perdonadme...
No, no, estás en la casa correcta.
¿Y tú quién eres?
- Soy Annina. - ¡Ah, Annina!
- ¿Y quién es esa mujer tan guapa? - ¡No seas tonto, es mamá!
¡Tú! Recuerdo haberte visto en alguna parte...
- Venga, vamos a comer... - ¡Venga, a comer!
Oh, mirad, mirad, mirad, oled, oled...
Y espera a ver esto...
¡Vino!
Lo ha traido la mujer de Giulio.
No sé por qué.
Es bueno.
Esta noche hay vino para todos.
John, Annina...
John...
- Annina... - Para la mujer tan guapa...
Y... para mí.
- ¡Por nosotros! ¡Viva! - ¡Viva! ¡Viva!
Es Murdin. Voy a abrirle.
Me gustaría hablar contigo.
Adelante.
¿Ha comido algo?
- Gracias, no quiero molestar. - No, no, siéntese.
Tal vez después de que escuchen lo que he venido a decirles...
...no les apetezca que coma con ustedes.
Es bienvenido a nuestra mesa. Siéntese.
Es por la casa...
Sí.
Pero podemos hablarlo después.
No tenemos secretos para con los niños.
Saben distinguir lo bueno de lo malo.
Es sobre la casa.
No tengo más remedio.
Tengo que vender la casa.
Vender la casa...
He perdido todo mi dinero...
Les dije a las damas de la caridad: "El gobierno tiene que ayudarme. Soy viejo y tengo hambre".
Pero la señora dice: "no Jaroslav, tienes una casa,
vende la casa, el gobierno no puede ayudarte hasta que la vendas".
- ¿Qué otra cosa puede hacer un pobre? - ¡No puede...!
- Annunziata... - ¡No! ¡No puede!
¡Es nuestra! ¡Hemos trabajado por ella! ¡La queremos!
Le daré el dinero.
Le daré 100 dólares.
¡Sólo nos quedan 125!
- ¡No importa! - ¡Annunziata!
¡Es mi casa!
La casa que me prometiste.
¡Será mía!
No puedo aceptar, señora.
Tómelos, Jaroslav.
Tómelos.
No venderá la casa.
No la venderé.
Aunque me muera de hambre.
Siéntese.
¿Mañana también comeremos spaghetti con caldo de carne?
- Si nieva... - ¿Nevará?
Paul ha ido a ver.
¿Quién se lo dirá?
- El hombre de la radio de Mrs. Olson. - ¿Papá no lo sabe?
No. Sólo lo sabe el hombre de la radio.
Alguien llama.
Ya voy yo.
Un momento.
Oh, Murdin, entra.
- Hay que ahorrar electricidad. - Claro.
- Ahora la enciendo. - No, así está bien.
- De acuerdo. Siéntate. - Gracias.
Tengo la oportunidad de conseguir una contrata.
¿Cómo?
He presentado una oferta.
¿Por qué piensas que te la darán?
Mi oferta será la más baja.
- ¿El concurso no es secreto? - No para mí.
- ¿Has ofertado por debajo de esta cifra? - Gira la pagina.
Esta es mi oferta.
Es imposible.
¿Quieres decir que no puede hacerse?
- ¿Tú crees que sí? - Es verdad que habrá que reducir costes...
Parece que ya han sido reducidos.
- Los puntales, por ejemplo... - ¡Los puntales están para seguridad de los hombres!
La madera no es lo bastante fuerte.
Sabes bien que los reglamentos de seguridad...
...exigen tres veces más de lo necesario.
Buona suerte, Murdin. La necesitarás.
Quiero que te unas a mí en esta empresa.
Como capataz.
No.
- Podemos trabajar juntos... - ¡No!
- No entiendo por qué te pones así... - ¡Por lo menos quiero poder dormir de noche!
Bueno...
Papá...
- Sí... - El hombre de la radio dice que no nevará.
Vale, Paulie.
Bueno, la salsa de los spaghetti también está buena sin carne.
Ve con mamá.
Son tiempos difíciles, Geremio.
Piénsatelo.
Está bien, Murdin, me lo pensaré.
Mañana lloverá.
Ya no es necesario ahorrar la luz.
Yo... trabajaré con Murdin.
Bien, esto es lo que hay que hacer.
¡Un trabajo! ¡Un auténtico milagro en estos días!
¿No es grande?
- Eh, Geremio, ¿cómo lo has conseguido?
Sí.
Os diré lo que ha pasado.
He tratado con Murdin y le he dicho...
tus muchachos quieren trabajar y este es el momento.
Si encuentras un trabajo, lo harán.
El hambre ha dotado a nuestros hombres de dos espaldas y cuatro brazos.
Cada hombre trabajará por dos, sin reposo.
- Desde el alba al anochecer. - Geremio...
Hay algo que quiero decir...
Soy famoso por mi nariz.
Hay algo en este trabajo... un olor... que no me agrada.
- ¿Quién te ha pedido que lo huelas? - No quiero decir nada, Geremio, es sólo que...
No es únicamente un trabajo de construcción. Es una demolición.
Tirar paredes enteras.
Este trabajo no es seguro.
¿Qué quieres? ¿Que te sellen una garantía?
Para seguro, vete a vender miel. Eso sí es seguro.
- Helarse en una esquina es seguro. - Quedarse sentado en casa es seguro.
Con su mujer, no.
Morir de hambre es lo más seguro del mundo. Cero riesgos.
No suelo hacer preguntas, pero cuando hago una espero una respuesta.
¿Qué quieres saber?
Quiero saber cómo ha obtenido Murdin la contrata.
¿Ha disminuido en seguridad para conseguir la adjudicación?
Eso es lo que quiero saber.
- Escucha, Giulio... - Risponde.
Idiota.
Con Geremio como capataz...
dado que ha estudiado cuidadosamente el proyecto...
¿Lo ha hecho?
He visto el proyecto...
Para mí es bastante. Vamos, muchachos, nos están esperando. ¡Vamos!
¡Qué estúpido soy!
Aunque el mundo se derrumbara a mis pies seguiría andando.
Geremio...
¿Qué problema hay?
¿Qué quieres decir?
Ya no conversamos.
Estamos hablando todo el tiempo.
Sólo con los labios.
- Som imaginaciones tuyas. - No.
Siempre me hablabas de tu trabajo...
Quién tenía celos y quién estaba satisfecho...
Deberías saber ya que todos los trabajos son lo mismo...
Sabes lo que te pregunto...
y sin embargo...
no me respondes.
¿Por qué, Geremio?
No hay nada que decir.
¿Crees que estás sacudiendo una alfombra?
- No puedo ir más rápido. - ¿Por qué no?
- Tengo miedo. - ¡Has aceptado el trabajo!
El suelo y las paredes son de papel.
Sabías cómo era el trabajo. Si no lo haces, contrataré a otro que lo haga.
¡Vamos!
¿A esto lo llamais trabajar rápido?
Sí, me parece rápido.
Lo prometimos.
Prometimos acabar el trábajo enseguida.
¡No estáis trabajando conmigo!
Mi padre quería que fuese barbero.
¿Qué barbero trabaja así?
Aún tienes la posibilidad de hacerte barbero.
Giulio, eres un hombre afortunado.
Toma.
Giulio, las pizzas de Margherita convencerían a cualquiera de casarse.
¿Qué esperabas?
El jefe no come con sus hombres.
¿Qué es esto? ¿Una delegación?
Geremio...
Hemos venido a hablar contigo.
Siempre hemos sido como...
Cinco ramas de una fajina.
Entre nosotros, sabemos...
que es un mal trabajo.
- Por eso queremos... - No quiero oír más lamentaciones.
Este trabajo es tan bueno como cualquier otro.
Por cada trabajo hay centenares de hombres en la calle dispuestos a hacerlo.
¿Os tengo atados? ¡Este es un país libre!
¿Pensáis que el trabajo es demasiado peligroso? ¡Pues dejadlo!
¡Dejadlo!
Nosotros...
queríamos preguntarte si vendrás esta noche a Gennaro's...
como en los viejos tiempos.
Y con una botella de vino para...
eliminar el mal rollo que se ha creado entre tú y nosotros.
¡Luigi, la sirena!
Mi alma está perdida entre las suaves colinas de los Abruzos...
Luigi, levántate...
- Geremio... - ¡He dicho que te levantes!
- ¡No me hables así! ¡Somos amigos! - Hasta que acabe este trabajo no tengo amigos.
Geremio...
No hay nada en el mundo que valga todo esto.
- ¡Ve a trabajar, Luigi! - Geremio, mira...
- Yo... - Si tengo que hacerlo, también te sustituiré.
Necesitamos más puntales.
Este trabajo es como una casa de paja. Basta un poco de viento para que todo se derrumbe.
Vamos, Geremio, relájate, todo marcha bien.
No podemos hacerlo.
¿Se han quejado los muchachos?
- No, pero... - Mira, no los tenemos encadenados.
El que quiera puede marcharse en cualquier momento.
- En cualquier momento. - Pero...
¿Cómo van a abandonar si pasan hambre?
Déjalo ya. Es un trabajo como cualquier otro. No hay de qué preocuparse.
Deja de preocuparte y sigue con el trabajo.
- ¿Quién ha sido? - Luigi.
Pide una ambulancia.
Luigi...
¿Qué puedo hacer por ti, Luigi?
¡Geremio!
¿Qué te ocurre, Geremio?
Nada.
No estás borracho...
Debo irme.
- Vamos a Gennaro, charlaremos un rato. - No.
- ¿Tienes problemas, Geremio? - Estoy bien.
¡Annina!
Es un tormento... No tienen sitio para jugar, se están volviendo unos salvajes.
Estaos tranquilos un rato... ¡Basta!
¡Sí!
¡Portaos bien!
Vamos.
Vamos, niños, vamos.
Luigi.
¿Muerto?
No. Lisiado.
- Será mejor que vaya a dar un paseo. - Sí, Geremio.
¿Por qué no vas a la taberna?
Te relajará.
Hay otra reunión del sindicato hoy.
¡Hoy no!
¿Por qué? ¿Qué pasa hoy?
Nada.
Creía que pasarías la noche en casa.
Llevamos tanto tiempo...
sin comer todos juntos...
¿Cenarás en casa?
- Sí, lo intentaré. - Por favor.
Los niños.
Hace mucho que no están contigo.
Vendré.
¿Mamá? Tengo hambre.
Yo no olvidaría mi propio cumpleaños.
Vendrá.
Ya has oído a mamá. Está en una reunión del sindicato.
La reunión no puede durar tanto.
Oh, ya llegará.
Bueno, ya es suficiente.
Oh, por favor, mamá, espera un ratito más.
Me he esforzado tanto en construir la radio para él...
Vamos a comer.
Lo que pasó es que Murdin acudió a mí...
Pudiera haber sido cualquiera de los otros.
Hubieran hecho lo mismo que yo.
Me crees, ¿verdad, Kathleen?
Te he creído cada vez que me lo has contado.
¿Por qué me miras así?
Lo siento por el vino...
Es muy bueno, pero ni siquiera te das cuenta.
Tal como lo bebes, daría igual que se tratara del vino más barato.
Sí, es de calidad.
Lo malo es que no sirve de nada que lo sea.
Sé perfectamente cómo debe sentirse el vino.
Debe ser muy caro.
¿Por qué?
Quería que te sintieras feliz.
Es tu cumpleaños.
¿Cumpleaños?
- Te has acordado. - Sí, me he acordado.
Debo irme a casa.
¡No puedes irte así!
¡Déjame entrar!
Vuelve con ella.
- No vuelvas a decirlo. - No te queremos...
Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz...
Es un puzzle, ¿verdad?
¿Qué significa?
- Oh, no lo sé. - Debe significar algo.
Tal vez estoy recibiendo el castigo...
...por ser malo.
Sería comprensible...
Pero entonces, ¿por qué son castigados Annunziata, y los niños? ¿Y por qué se cayó Luigi?
Pobre Geremio...
Algo ha pasado en tu pequeño y ordenado mundo...
Donde todo es bueno o malo...
¿Y cómo es el tuyo?
Ni bueno ni malo, ni correcto o erróneo.
Sólo el fuerte y el débil.
¡Pero yo me siento fuerte!
¿Lo bastante para vivir por ti mismo?
¿Para tomar de la vida lo que puede ofrecerte?
¿Qué intentas decirme, Kathleen?
Quiero marcharme contigo, Geremio, ahora.
¿Marcharnos?
¿Huir?
Huir d emi trabajo, de mis amigos, de mi familia... ¿eso es fortaleza?
¿Y Geremio? ¿Qué pasa con él? ¿No tiene derecho a un poco de paz, de felicidad?
Podemos ser felices, Geremio.
No, un hombre no puede vivir sólo para él. Debe haber algo más.
¿Qué más?
Kathleen.
Una vez te pedí que te casaras conmigo.
Fuiste fuerte, me rechazaste, elegiste ser libre.
- ¿No era bastante? - Sí, sí, lo era.
- ¿Y es bastante ahora?
Ya lo ves...
Hay algo más, Kathleen.
Sí. Supongo que sí.
El nuestro es un amor extraño.
Todos los amores son extraños.
Tal vez un día, cuando estés paseando con tu esposa...
nos cruzaremos...
¿Cuántos años tiene tu hijo Paul?
Nueve.
Nueve...
Annunziata...
Annunziata, no ha sido por ti...
pero la casa, el trabajo, el miedo...
mi corazón amargado...
Te lo tendría que haber dicho... se lo debería haber contado a los muchachos...
Deberías habérmelo contado.
¿Quién va a estar bien ahora?
Pronto acabaremos.
Hablaré con los muchachos.
Tendremos cuidado. De ahora en adelante trabajaremos juntos.
Annunziata, no debemos alejarnos nunca más.
No debería...
haberme descuidado hasta parecer una vieja.
Te amo.
Es...
Es Viernes Santo.
Siguiendo la costumbre, me gustaría limpiar mi alma.
Me he portado mal con vosotros. Os mentí sobre las medidas de seguridad,
esta obra parece de paja.
Habéis arriesgado la vida confiando en mí. No quiero llevar ese peso sobre la conciencia.
No...
¿Quieres decir que este trabajo era peligroso?
Al margen de eso, mi relación con vosotros no ha sido correcta.
- Y quiero pediros que me perdonéis. - ¿Que te perdonemos?
Es muy fácil hablar...
No, Giovanni.
Yo estoy dispuesto a considerarlo...
- agua pasada. - Yo también.
He hecho lo que debía. No sé qué más deciros.
Eres el peor jefe de obra que hemos tenido nunca. Lo sabes, ¿no?
Como dicen en mi tierra, "no hay tirano no haya sido antes esclavo".
Pero mi generosidad es bien conocida. ¡Tengo un corazón tan grande como la cúpula de San Pedro!
¿Qué haces ahí plantado? ¿No le das fuego a un viejo amigo?
Esperad un momento.
Tenemos que poner más puntales para que no haya otro accidente.
Si nos mantenemos unidos...
no pasará nada.
Creo que sería mejor...
¡Giovanni! Escoge tres hombres y coloca refuerzos en la tercera planta.
Y corre la voz.
De ahora en adelante, lo primero es la seguridad.
Olvidaos de la velocidad.
- Ok. - Bien, volvamos al trabajo.
¡Luci! Prepara la hormigonera. Creo que hoy empezaremos a verter el cemento.
- No cedería aunque se cayera la torre de Pisa. - Bien.
Los hombres han retirado los escombros del piso de arriba.
Probablemente ya no hay peligro.
Mi hijo Paul me ha construido una radio.
- La ha fabricado él solito. - ¿Una radio?
Un aparato eléctrico que por arte de magia emite música y voces.
Vaya, a lo mejor tenemos un nuevo Marconi.
¡Ojalá!
Iré a comprobar que los refuerzos son suficientes.
¡Giulio!
- Ve con cuidado, ¿eh? - Ok.
- ¡Cuidado! - Giulio...
Hemos reforzado el piso de abajo.
Vamos a probar un trozo de pared.
Ahora puedo respirar de nuevo.
Es seguro. Pero no lo suficiente.
Hay que poner más refuerzos.
Geremio, no necesito que me sellen una garantía de por vida.
- Acabo enseguida. - Tus pies están seguros. Pero tu cabeza, no.
Haz lo que te digo. Refuerza la planta superior.
- ¡Eh, Geremio! - ¿Eh?
¡Estamos preparados!
¡Bien, adelante!
- ¡Todo listo! - Espera un momento.
- Comprueba antes esos de cables de arriba. - De acuerdo.
¿A qué viene esa risa?
Me sale de dentro...
- ¿Tenemos algo de qué reirnos? - ¡Nada!
¡Geremio! ¿Qué hora es?
Según este viejo trasto americano faltan 10 minutos para las dos.
- Dentro de un poco vamos... - No, dentro de una hora.
- Y luego, a casa. - ¡Geremio!
- ¡Todo listo! - ¡Ok, adelante!
¡Vamos!
¡Eh, Luciano, estamos vertiendo!
¡Peón! ¿En qué estás pensando?
¡En cuanto lleguen las 3, paso por Mulberry Street y me compro la anguila más grande!
- Yo prefiero el marisco, con su cáscara. - Sobre todo las ostras, ¡qué delicia!
Eh, Geremio, ¿qué hora es?
Las dos menos cinco.
¡Sálvame!
¡Sálvame! ¡Me está enterrando vivo!
¡Puedo ser salvado! ¡Sálvame!
En pocos segundos estaré sepultado...
¡Si pudiera respirar lo conseguiría!
¡Socorro! ¡Socorro!
¡Ah, si pudiera tomar aire...!
- ¡Tengo que hacerlo! - ¡No puedo respirar!
¡No puedo morir así!
¡No puedo terminar así!
¡Aire! ¡Necesito aire!
¡Sálvame!
¡Annunziata! ¡Hijos míos!
Hijos míos...
¡Annunziata! ¡Perdóname!
¡Lo he intentado!
¡No puedo!
¡No puedo dejarlos!
¡No puedo!
¡No puedo!
Sólo hacía su trabajo.
Era un buen hombre.
¿Quiere añadir algo más?
¿Qué quiere decir?
Si alguien tiene algo más que decir sobre el accidente.
¿Qué más se puede decir?
No, nada más que añadir.
Puede volver a sentarse.
¿De qué están hablando ahora?
Están hablando del importe de la indemnización.
¿Cómo la van a calcular?
Determinando lo que hubiera ganado su marido durante el resto de su vida.
Cuánto hubiera ganado...
¿Es eso lo que vale la vida humana?
¿Quién puede calcular su valor?
¿Podría decírselo yo?
Él era mi vida...
¿Qué hacéis aquí?
Vosotros, hombres...
Con vuestras caras limpias y vuestras manos suaves...
¿qué tenéis que pueda compensarme?
¿Con qué...
...podéis compensarme la pérdida de mi Geremio?
Mi adorado Geremio...
¿Qué tenéis?
En el interior de estas paredes o de vuestros corazones...
¿podéis ofrecerme y decir decentemente...
"Esto es por Geremio"...?
¿Qué podéis ofrecer a estos niños...?
¿Qué sabéis del amor...
del sueño...
y de la casa...?
¿Cómo podéis juzgar la vida de este hombre?
¿Cómo podéis ayudar?
Habéis llegado demasiado tarde...
Demasiado tarde...
El caso está cerrado.
Annunziata.
¡Annunziata!
El juicio ha terminado.
¿Qué han resuelto?
Han resuelto conforme a las reglas que se han dado los hombres.
Son 1.000 dólares.
Se pagarán mensualmente para atender a los niños.
No pasaréis necesidades.
¿Qué estás pensando, Annunziata?
Pienso que al final...
Geremio ha comprado una casa.
Por favor califica este subtitulo en www.osdb.link/7zuw6 Ayuda a otros a elegir el mejor
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.