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AMAZONAS
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Se acab� el entrenamiento. Vuelve a tu puesto.
- Pero a�n... - �Me escuchaste, Dyala!
Nos enfrentamos a algo m�s que soldados.
Si te refieres a la magia de Kalungo, no estoy de acuerdo.
Siempre trataron de derrotarnos, y siempre fracasaron.
�Qu� diferencia hace la supuesta magia del rey Kalungo?
Toda la diferencia. El trueno es solo el comienzo.
Si puedo hacer algo m�s que invocar truenos,
- �Qu� podemos hacer para detenerlo? - Sin la espada de Azundati, no mucho.
Azundati y su espada desaparecieron hace 500 a�os. No necesitamos...
Magia para ganar. Un poco de coraje, a cambio, ser�a �til.
- �Puedes detenerlo? - Kalungo es muy fuerte.
La Piedra Espiritual... saca la piedra de la ciudad.
- No deber�an tenerlo. - Tshingi, lleva la Piedra a Shnaar.
Dile a la reina lo que pas�. La Tierra Esmeralda depende de ti.
�Diala! Ve al templo y toma la Piedra Espiritual.
Que llegue a Shnaar pase lo que pase.
�Ven conmigo!
- Cubra la puerta. - �Vamos, cubre la puerta!
�R�pido! �Adelante, vamos!
�Los baytianos!
�Lo haremos! �Por aqu�!
�C�mo salimos de aqu�? Los baytianos est�n por todas partes.
A trav�s del t�nel sur. �Lo haremos!
Les entrego Mbizi. Pronto, todo el la Tierra Esmeralda ser� nuestra.
Esta noche lo celebraremos. Tomad lo que querais y haced lo que os plazca.
Atvan, preparame la mayor casa de la de la ciudad.
Y aseg�rate de llevar la Piedra Espiritual all�.
As� que las Amazonas se llevaron la Piedra del Esp�ritu, �as� de repente?
S�... magn�fico se�or.... lucharon... como... demonios.
�Demonios? Puedo mostrarte demonios reales.
La Piedra no me preocupa. Puedo usarloa contra ellos,
pero no pueden usarla contra m�.
T� tambi�n has fallado. Cu�lgalos boca abajo en la entrada.
Que tu incompetencia se pudra junto con tu carne.
- Como quiera, se�or todopoderoso. - Misericordia... por favor...
�Compasi�n? �Por fallar? Eso no tiene mucho sentido.
No habr� piedad por el fracaso.
Mira muy dentro de ti, al �rbol que guarda tu alma.
Que los �rboles que cuidan nuestro esp�ritu nos hagan vencer la derrota.
Y el crecimiento sagrado renueve nuestras fuerzas para luchar,
y nos muestre el camino para salvar la Tierra Esmeralda.
Que los �rboles de sus esp�ritus muestren sus almas;
reflejos de lo que son y de lo que ser�n.
�Ve, ve! �Balgor te espera! �R�pido!
�Vamos, ve! No lo hagas esperar. �Vamos!
- Aqu� est�n Balgor... �Balgor? - �Solo ocho, Kalungo?
�Por favor! �Tengo una familia!
- Debes hacer otra cosa. - Cumpl� mi parte del trato.
Vive por el poder, mortal. Danos vidas y te daremos poder.
Quieres m�s poder para tus acciones, danos m�s vidas. �Lo entiendes?
Lo entiendo muy bien, Balgor.
Las Amazonas llegaron a Shnaar con la Piedra Espiritual,
pero Nbizi ya no existe. �Seremos los siguientes?
- No mientras yo est� al mando. - �Puedes luchar contra los rayos?
Por su atrevimiento, Kalungo no obtuvo la Piedra Esmeralda.
Con ella, podr�a haber hecho un da�o a�n mayor.
Mis guerreras, debo pedir m�s de lo que hab�is hecho.
Cuando estabas en Sacred Growth, �qu� viste en tus sue�os?
Mi esp�ritu, Su Majestad. Como siempre.
Eso es lo que vi. Nada m�s.
- Vi mi esp�ritu. - �Y t�, Dyala? �Qu� viste?
- Vi una espada con un fuego brillante. - Por que no dijiste nada...,
-...sobre el Crecimiento? - �Tshingi!
Dyala, tu visi�n debe ser discutida. Salid, mis guerreras.
Era la espada perdida, pero no s� d�nde est�. Sin ella, no tiene sentido.
S�, tiene sentido, hija. La vi en un campo m�s all� del bosque.
En una cueva. Y mi sue�o me llev� a su entrada. Pero no vi el interior.
Ah� est� la espada.
Debemos recuperar la espada. Es la �nica oportunidad de salvar el reino.
- Encontrar� la cueva y traer� la espada. - Te lo ordeno, Dyala.
Que los dioses bendigan tu coraje.
El pueblo se rebela, mi se�or. Dos de nuestros esp�as han sido eliminados.
Uno de ellos era Sebasti�n, el mejor que ten�amos.
�Qui�n llora la muerte de un traidor?
- �Algo m�s, comandante Arban? - Hay un rumor irritante, se�or.
- �Qu�? - Bien...
�Habla!
Dicen que hay una espada que puede destruirte.
La espada es un sue�o. Nada m�s.
Que los habitantes de Nbizi sue�en con ella.
- Sabemos la verdad, �no? - S�, gran se�or.
Ve y prepara tus tropas. La Tierra Esmeralda pronto ser� nuestra.
Lo har�, Kalungo.
Si est� cerca del Parkash, necesitamos un ej�rcito.
No tenemos un ej�rcito. Especialmente despu�s de Nbizi.
- Ir� solo. - Ve con Tashi.
- Alguien tiene que cuidar la retaguardia. - Tienes raz�n, Tshingi.
- �Est� Tashi de acuerdo?. - Lo estar�, Su Majestad.
La cueva debe estar en las Colinas Perdidas.
Para ir all� hay que pasar a trav�s del territorio de los forajidos y el Bosque de Pagash.
Recuerda esto, los Caminos Misteriosos est�n cerca de las Colinas Ocultas.
- Caminos Misteriosos. Tierra de demonios. - Me mantendr� alejado.
Dyala... c�mo tuviste la visi�n,
s�lo t� puedes empu�ar la espada de su lugar de descanso.
- �S�lo t�! - Entiendo.
As� que estamos de acuerdo. Hablar� con Dyala a solas.
Tashi, ven. Tengo noticias para ti.
S� que es dif�cil para ti aceptar a Tashi como pareja.
Pero ella es la mejor del equipo.
Y el conflicto entre ambas familias ya dura mucho tiempo.
Tu madre y...
Ten �xito en tu misi�n, Dyala, y te tendr� a mi lado.
La riqueza y el honor ser�n tuyos.
Solo importa que derrotemos a Kalungo.
Los esp�ritus fueron sabios al elegirte.
Ahora olvida el pasado y trabaja con Tashi para recuperar la espada.
- �Que quieres que haga? - �M�tala! �Est� claro, o no?
�Has olvidado qui�n me hizo esto?
- La madre de Dyala. - Yo ten�a tu edad. Luchamos por un hombre.
Era el padre de Dyala. Pero su felicidad no dur� mucho.
- �No fue un accidente? - �Nunca digas eso!
�Har� lo que digo!
Cuando Dyala recupere la espada, m�tala.
Devuelve la espada. Y ser�s la hero�na. Y tendr� mi venganza.
Te cre� como una herramienta, Tashi. Un instrumento de venganza.
Nunca am� a tu padre, ni quise amarte a ti. Pero lo hice.
- �Eres mi hija o no? - Soy tu hija.
He o�do que los Parkash sacrifican humanos.
- Nosotros deber�amos hacer lo mismo. - Es hora de cabalgar, no de hablar.
- �Vienes? - Volveremos... con la espada.
C�lmense, mis mascotas. Es una visita amistosa.
Akam, ya has desayunado. Un delicioso rebelde, creo.
- Tienes noticias. O no estar�as aqu�. - S�, tengo noticias.
- Di - Hemos localizado la espada de Azundati.
Est� escondida en las colinas m�s all� de la tierra de Parkash.
Dos guerreras est�n en camino para recuperarla. Para usarla en tu contra.
Y... �cu�les son las posibilidades de recuperarla?
Una de las guerreras es mi hija. Ella me la traer�.
Me encargar� de que nunca te moleste y puedas continuar con tus planes.
Tshingi, ser�s una excelente Reina Esmeralda.
Yo har� mi parte, y t� har�s la tuya.
Puedes usar la espada contra m�. �Debo confiar o no? �Qu� opinas, Akam?
Si traicionas a los tuyos, puede traicionarte.
S�. Por eso quiero quedarme con la espada. Sigue a las Amazonas.
Deja que encuentren la espada y luego m�talas.
Ah, y trae la espada.
�Aguarda!. Si tienes �xito, ser�s bien recompensado.
Pero si fracasas, bueno, habr� una nueva alfombra
en esa habitaci�n. �Est� claro?
�Los forajidos!
�Tashi, cuidado!
Se venderemos a los Parkash, pero no les importar� que los usemos primero.
�Qu� asco!
�Que diablos..?
�Qu�?
�Tashi!
- Se fue. - Nunca se sabe qui�nes son los amigos, �verdad?
�Qu� pasar� si Dyala y Tashi no tienen �xito?
Mi hija no fallar�.
- �Cu�nto tiempo podemos esperar? - El tiempo que sea necesario.
No podemos luchar contra Kalungo sin la espada de Azundati.
Es solo un hombre. Una espada en el coraz�n lo detendr� a �l y a su magia.
Esa espada nunca lo alcanzar�.
Una idea extra�a, viniendo del General de las Amazonas.
Deber�a ser obvio, incluso para ti.
Te entiendo, Habron. Pero la espada es nuestra mayor esperanza.
Y en cuanto a matar a Kalungo, estoy de acuerdo con Tshingi. es mi decisi�n
�Crees que podemos pasar con los caballos?
Tenemos que actuar ahora o terminaremos fracasando.
- �No sabes nada de la capital? - Nada.
No podemos contar con Shnaar. Kalungo se lleva a uno m�s cada d�a.
- Tenemos que detenerlo. - �C�mo, Timar? �Con qu�?
Tenemos que conocer sus debilidades.
- Se supon�a que Timagen nos traer�a esa informaci�n. -Es tarde.
Vamos. �Adelante!
- Escuch� algo. Vishti ten�a raz�n. - �Lo haremos!
- �Cu�nto te pag�, Mallin? - Ll�vatelos.
Por aqu�.
Para ti, Avasha. Por la paz eterna. Por los Nyatis.
- Maldici�n. - El Parkash.
�Cons�guela!
Est� ah�, t�malo.
Espero que entiendas los riesgos que asumo al venir aqu�.
Entiendo m�s de lo que crees.
�Comprendes toda mi ambici�n?
Quiero conquistar a mi pueblo.
No s�lo su pueblo. Sino a todos los pueblos.
Yo no nac� con este podere. Pago un alto precio por el.
Y mientras lo tenga, tengo la intenci�n de usarlo..
Quiero tener a mi lado a alguien fuerte... y hermosa.
Mi esposo era d�bil. Ahora est� muerta.
- Es un largo camino a Shnaar. - S�.
- �Crees que me tienes Kalungo? - S�.
- �Qu� nos une? - La caza.
La caza.
�No, d�jame ir! �Maldici�n! �D�jame ir!
�Bastardos!
Ay�denme.
�Ves? No fue dif�cil.
- �Qu� es esto? - Muerte.
�No! �No! �No! �No!
- �A donde vas? - Tengo negocios con Kalungo.
- �Qu� tipo de asuntos? - Ve y pregunta. Esperar� aqu�.
- He dicho que te des prisa. - Adelante.
Soltadle.
�Te atreves a rebelarte contra mi reinado ben�volo?
Que desagradecido.
- Un d�a los Caminos Misteriosos te llevar�n a ti.
�Arresten a este hombre!
�Debemos empalar a este hombre esta noche, se�or todopoderoso?
No, lo guardar� para mi leona. Le encanta la carne fresca.
Come esto, y no te har� da�o cuando llegue tu turno.
�Dejame ir!
�Ayuda! �Ayuda!
Si duermes, te mueres de dolor.
�No!
�Parkash!
�No!
No.
- Vamos, salid. - Sois libres.
- Vamos. - El Parkash no os molestar� m�s.
- �Vamos, sois libres! - �Adelante!
- �Todo el mundo fuera! - Vamos, vamos, vamos, vamos.
- Los Caminos Misteriosos, �cu�ntas almas ha entregado Kalunga?
- Alrededor de 100, Su Majestad. - Lo que hiciste fue muy valiente Vishti.
- Ojal� hubiera matado a m�s de ellos. - Tendr�s tu oportunidad pronto.
Tshingi, haz que la entrenen como guerrera.
Ve al cuartel de las amazonas a descansar.
Gracias, Su Majestad.
- Esto no puede continuar. - Estoy de acuerdo. debemos actuar
Su Alteza, estoy dispuesto a morir para salvar a nuestra gente.
Mis guerreros tambi�n.
Si nos lo ordenas, atacaremos sin la espada.
�No! No puedo ordenar esto.
Hay una alternativa a la espada.
Puedo enfrentarme al rel�mpago de Kalungo con la Piedra Espiritual.
Para esto, debo renunciar a mi alma y transferirla a la Piedra Espiritual.
Pero no funcionar� por mucho tiempo.
- Cuando estaba en esa jaula no pens� que volver�as.
- Y no fue solo por la espada. - �Entonces por qu�?
Nunca fuimos buenos amigas.
Eso ha cambiado, �no?
Tu madre y la m�a discutieron.
Tshingi perdi� su mano. Mi madre perdi� la vida.
Es parte del pasado. �Qu� tiene que ver esto con nosotras ahora?
El pasado a�n vive.
�En serio Tashi?
Har� la primera guardia.
�Traidor! �Traidor! �Traidor!
Ha sido un viaje largo, Kalungo. �Por qu� me convocaste?
�Cu�l es la fuerza real de tus tropas?
�Cu�ndo atacar� la reina? �Qu� novedades ten�is sobre la espada?
�Viajaste toda la noche para esto?
�Por informaci�n que cualquier esp�a de segunda podr�a darme?
Primero uso esp�as, planifico los detalles y no dej� ning�n cabo suelto.
�T�! No echas de menos esa mano, �verdad?
Te ofrezco pleno poder y te quejas de viajar desde Shnaar.
- �Poder total? - S�.
Con la Espada de Azundati conquistar� hasta el Caminos Misteriosos.
Mi hija me traer� la espada. �Recuerdas?
Olv�date de tu tonta hija. Mi leona se ha ido de caza y me traer� la espada.
Dije: no dejo cabos sueltos.
�Eres lo suficientemente fuerte para quedarte a mi lado, pase lo que pase?
- S�. - Muy bien.
Entonces: �cu�l es la fuerza real de tus tropas?
�Cu�ndo atacar� la reina? �Qu� novedades tien�s sobre la espada?
Las Colinas Ocultas deben estar muy lejos.
Es en esa direcci�n. Deber�amos tener nuestros caballos.
- �Qu� ves? �Problemas? - No s�... hay algo.
�Quer�as un caballo?
�Oye!
- Creo que quiere que lo sigamos. - Vamos, no tenemos tiempo para eso.
- No, espera, mira. - Al menos podr�a llevarnos.
Bienvenidas. Me alegra que est�is aqu�.
- No nos dio muchas opciones. - Henar sabe que necesitaba verlos.
Dos guerreras lejos de casa.
Buscamos la Espada de Azundati.
Compartid la comida conmigo, j�venes guerreras.
Kalungo.
El hechicero que solo la espada puede vencer.
�Como sabes eso?
�Es cierto entonces?
- La espada nos llama desde la Cueva Brillante.
Entrar�n tres, solo saldr� una. Quien lo tenga pagar� el precio.
�Tres? Somos dos. �Somos dos!
Hoy comenzaremos la liberaci�n de Nbizi.
Kalungo es poderoso, pero tenemos coraje y poder.
El poder de la Piedra Espiritual est� con nosotros.
- �Sabes d�nde est� la espada? - Sigue el camino hacia las colinas.
Sigue las colinas hasta las entra�as de la tierra.
�Eres la tercera persona en entrar en la cueva?
No puedo hablar m�s. Ahora id.
�Qu� ha pasado? �Dime!
Consigamos la espada. �No vinimos para esto?
Shnaar... la tierra de la Reina Esmeralda.
Mi tierra. Y la reina de Balgor.
- Tu conciencia. - Mi conciencia est� enjaulada, tonto.
�Crees que esos barrotes pueden contener la conciencia del hombre?
El hombre y su conciencia pueden ser inducidos, aplastados o encerrados, como t�.
Deber�as matarme ahora antes de que sea demasiado tarde.
Te matar�, eso te lo conceder�. El cu�ndo y el c�mo depende de mi leona.
- Me divertir� por ahora. - No te reir�s en el infierno.
El infierno ser� mi mayor logro. Entonces estar� en el para�so.
�C�mo podemos pasar?
No matar�as a un amigo.
�Amigo?
La mujer dijo que entrar�an tres pero saldr�a solo uno. Lo entendiste mal.
�Diala!
Shnaar est� en nuestras murallas. No hay rastro de la espada.
Pero el Sumo Sacerdote lleva la Piedra Espiritual. Brilla como una antorcha.
Nuestro esp�a dice sustituir� a la espada.
El viejo tonto se jug� su alma.
Veremos qui�n gana.
Nuestra �nica oportunidad es entrar en la ciudad.
Una vez dentro, Kalungo nos lanzar� sus rayos.
Alcanzar�n a sus propios hombres adem�s de los nuestros.
�Te importa eso?
Desviar� los rayos tanto como pueda. Oren para que sea suficiente.
S�, se�or. Comienza el ataque.
�Est�s perdido, sacerdote!
�Perdido!
No deber�a haber hecho eso, sacerdote. �Ahora todos morir�n!
- No llegar� a tiempo. - Henar te llevar�.
Incluso a caballo, llevar� d�as.
Henar es m�s que un caballo. Y mi espada es m�s que un arma.
Tu arma... �Azundati?
- �Eres inmortal? - �Inmortal, o solo muerta, como el pasado?
Ahora escucha bien, hija. No hay mucho tiempo si quieres ser el futuro.
Por favor, lev�ntate.
Henar te llevar� por los Caminos Misteriosos.
Los Caminos Misteriosos.
Es la �nica forma, Dyala.
Hay rutas en los Caminos Misteriosos. que cruzan el espacio y el tiempo.
Henar los conoce. Es un camino peligroso, pero tienes la espada.
- La espada puede matar a Balgor. - Es tu espada, Azundati.
- Ya no, yo era el poseedor, y pagu� el precio, esperando aqu� el siguiente. T� Dyala.
- Cuida a Tashi por m�. - Ya lo he hecho.
�Diala! �Diala!
�Que haremos?
Arban, ve y captura tantos prisioneros como puedas.
A los Caminos Misteriosos.
�Abre las puertas!
- Todo est� perdido. - �Mira!
No puedes vencerme. �Yo tengo el poder!
�Kalungo!
�Donde est�?
�Kalungo! �Sal!. �Me tienes miedo?
�No!
Kalungo!
�Ahora muere!
�Dejen de pelear! �Bajen las armas! �Se acab�!
Tshingi... una traidora. Nunca lo hubiera imaginado.
Habron la encontrar� y la traer� ante nuestra justicia.
Tashi no era como ella.
La enviaste a matarme... pero ella muri� por m�.
Ella ser� honrada para siempre, como t�, como guardiana de la espada.
- Hay otro guardi�n. - �Otro? �Que quiere decir?
- Azundati est� viva. - �Viva?
- Parece imposible. - Dijo que tendr�a que pagar un precio.
- Tal vez la vida de Tashi. - Te hiciste un nombre, Dyala.
Y quiero que seas el nuevo comandante de las amazonas.
Bueno, �y t� aceptas?
- Dyala, �qu� pas�? - Alguien est� matando mi �rbol.
Alguien est� matando mi �rbol.
�Tshingi!
�Por qu� matar tu alma cuando puedo cortar tu cuerpo en pedazos?
Vas a morir, como tus malditos padres.
- �Te matar� como mat� a Tashi! - �T� la mataste a ella, no a m�!
�D�nde est� tu magia ahora?
�Azundati?
Azundati, �est�s aqu�?
Me dijo que volver�a.
- �Como es posible? - Azundati.
�Donde est�?
Dijo que su trabajo estaba hecho y su precio pagado. Vi morir a mi madre.
- �Lo siento, Tashi! - Yo no.
Trat� de ser una madre para m�... pero no pudo.
- Dyala, �quieres ser mi hermana? - Iba a devolver la espada a la cueva.
Espero que no tengamos que usarla durante otros 500 a�os.
Creo que podr�s llevarnos.
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