All language subtitles for The.Vietnam.War.2017.Part02

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Original subtitles

Con Thien, Vietnam del Sur, Otoño de 1967.

En otoño, yo estaba asignado a un puesto de escucha

en Con Thien.

Eso era como ser sentenciado a muerte en un juicio

porque solo éramos tres soldados con un radio.

Eso fue sin duda lo más aterrador que he hecho.

Hay que escuchar al enemigo.

Cada hora te llaman por radio, "Delta, Lima, Papa, 3, Bravo,

Delta, Lima, Papa, 3, Bravo, habla Delta 3.

Si su situación es alfa sierra, presione el auricular dos veces.

Si su situación es segura,

presione el silenciador dos veces".

Si uno no lo hace,

entonces creen que estás dormido y siguen insistiendo,

"si su situación es alfa sierra..."

Finalmente piensan

que tal vez hay alguien demasiado cerca

como para que puedas decir algo.

Entonces dicen, "si su situación es alfa sierra negativo,

presione el auricular una vez",

y uno apretaba el auricular y lo quitaba,

ya sabes, del radio

porque estaban tan cerca que uno los podía escuchar

susurrando.

Eso es tan aterrador, muy aterrador.

Todavía me da miedo la oscuridad,

y aún prendo una luz nocturna.

Así fue como mis hijos, cuando estaban creciendo,

por primera vez supieron que su padre

había ido a la guerra,

cuando preguntaron

"pero ¿por qué tenemos que apagar

nuestra luz noctura?

Papi aún duerme con una luz encendida".

(hombre en altavoz) Dejemos aquí y ahora que corra la voz,

a nuestros amigos y enemigos por igual,

de que la antorcha ha pasado

a una nueva generación de estadounidenses,

nacidos en este siglo, templados por la guerra,

disciplinados por una paz dura y amarga...

Yo creía firmemente en ese concepto

del Estados Unidos heroico.

Creía que Estados Unidos era un país muy especial,

el mejor país del mundo, la mejor democracia.

Todas esas cosas que todos creíamos...

y la verdad yo no le veía nada de malo a eso.

Estaba convencido de que ir a Vietnam

era lo correcto.

Porque todo comenzó en la administración Kennedy,

y para mí, Kennedy era un dios.

Todo lo que él pensara para mí era correcto.

Pensaba que era lo correcto.

A sus 43 años, John Fitzgerald Kennedy

se convirtió en el hombre más joven

en ser electo presidente de Estados Unidos.

Había prometido ejercer un nuevo liderazgo sólido,

y para sus seguidores,

el día de su posesión fue la señal

de que había comenzado un nuevo día.

A los nuevos estados

que recibimos entre las filas de los libres,

les damos nuestra palabra

de que ninguna forma de control colonial

habrá terminado simplemente para ser sustituida

por una tiranía mucho más dura.

No esperaremos que estén siempre de acuerdo con nosotros,

pero sí esperamos la sólida defensa

de su propia libertad.

Recordemos que, en el pasado,

aquellos insensatos que buscaron el poder

cabalgando sobre el lomo de un tigre

terminaron en sus fauces.

LA GUERRA DE VIETNAM.

El nuevo presidente

se rodeó de extraordinarios asesores

que compartían su determinación por enfrentar el comunismo,

como el Secretario de Estado Dean Rusk,

el asesor de Seguridad Nacional McGeorge Bundy,

su delegado Walt Rostow,

el asesor militar especial, General Maxwell Taylor,

y el Secretario de Defensa Robert McNamara,

quien renunció a la presidencia de la compañía Ford

para servir al país.

Fue un pionero en el campo de análisis de sistemas.

Al igual que el presidente que los designó,

todo el equipo de Kennedy

había servido en la Segunda Guerra Mundial.

Todos absorbieron lo que ellos consideraban

era la lección principal:

era necesario detener a las dictaduras ambiciosas

antes de que se convirtieran en una seria amenaza

para la paz mundial.

Entre tanto, en Vietnam del Sur,

el Frente Nacional de Liberación,

o Viet Cong como lo denominaban sus enemigos,

estaba determinado a derrocar al Gobierno anticomunista

y cada vez más autoritario de Ngo Dinh Diem.

En Vietnam del Norte,

sin que en Washington supieran,

Ho Chi Minh, el padre de la independencia de Vietnam,

compartía el poder con un líder más agresivo,

Le Duan,

quien estaba mucho más impaciente

por reunificar el país.

Los estadounidenses llegaron

después de que los franceses se fueron.

La generación de mis padres creía que los estadounidenses

y los franceses eran lo mismo.

Los estadounidenses también eran invasores.

Como su hijo, heredé su forma de pensar.

Ninguno de nosotros sabía nada sobre Vietnam.

En esa época, ese país era una ficha

en un tablero de ajedrez,

en un tablero estratégico.

No lo veíamos como un lugar con una cultura

y una historia que para nosotros sería imposible cambiar,

incluso con el inmenso poderío de Estados Unidos.

Durante los siguientes tres años,

Estados Unidos tendría que esforzarse

para comprender el complicado país

al que quería salvar,

no lograría reconocer la determinación del enemigo,

y malinterpretaría el sentir del pueblo de Vietnam del Sur

con respecto al Gobierno de su país.

El nuevo presidente quedaría atrapado

entre la dinámica de la guerra y el deseo de paz,

entre la humildad y la arrogancia,

entre el idealismo y la conveniencia,

entre la verdad y una mentira.

EPISODIO DOS.

MONTAR AL TIGRE.

(hombre en altavoz) Entonces, compatriotas,

no pregunten qué puede hacer su país por ustedes,

pregunten qué pueden hacer ustedes por su país.

Crecí en Missouri, cerca de Kansas,

en una pequeña comunidad que se llama Fairmount.

Nací en 1948,

en una época en que nacieron muchos hijos de hombres

que tuvieron la suerte de regresar

de la Segunda Guerra Mundial.

Mi papá era piloto en el Cuerpo Aéreo del Ejército.

Y todos los padres de mis amigos

eran veteranos de la Segunda Guerra Mundial

o de la guerra de Corea.

Y todos mis maestros hombres eran veteranos.

Incluso mi pastor había sido capellán militar.

Todos eran mis héroes y quería ser como ellos.

Teniendo en cuenta la creciente retórica

de John Kennedy

y el talento del que se había rodeado,

los primeros meses de su presidencia

no salieron bien.

Dio el visto bueno a una invasión

orquestada por la CIA a Cuba en Bahía Cochinos

que fue un desastre.

Se sintió atacado por el premier soviético,

Nikita Khrushchev, en una cumbre en Viena.

No pudo evitar que los soviéticos construyeran

el muro de Berlín;

y en Asia Sudoriental

se negó a intervenir en Laos

después de una insurrección comunista.

Sus críticos lo acusaron de ser inmaduro, indeciso

y de no estar capacitado para combatir

lo que parecía ser una creciente amenaza comunista.

"Para sobrevivir políticamente,

solo se pueden hacer unas cuantas concesiones

al año",

le dijo a uno de sus asistentes en la primavera de 1961.

En Vietnam del Sur, Kennedy sintió que debía actuar.

Después de que el presidente recibiera un informe

de que era posible que el Viet Cong

tuviera el control de más de la mitad

de la densamente poblada región del Delta del río Mekong,

envió al General Maxwell Taylor y a Walt Rostow a Vietnam,

quienes lo instaron a asignar tropas estadounidenses

en terreno.

Kennedy se negó.

Sería como tomar una primera bebida, dijo;

el efecto desaparecería pronto y sería necesario tomar otra,

y una más.

En cambio, en medio de la Guerra Fría,

bajo la amenaza constante de una guerra nuclear,

el presidente respaldó un nuevo método más flexible

para enfrentar y contener al comunismo,

una guerra limitada.

Este es otro tipo de guerra,

con una nueva intensidad, pero muy antigua.

Una guerra de guerrillas, de subversivos, de insurgentes,

de asesinos, una guerra de emboscadas

en lugar de combate;

de infiltración en lugar de agresión.

Para pelear en sus "guerras limitadas",

Kennedy esperaba contar con los Boinas Verdes,

las fuerzas especiales

entrenadas en guerra de guerrillas,

o de contrainsurgencia.

La intención era enviarlas a áreas clave en el mundo.

Khrushchev dijo: "no vamos a acabar con ustedes

con armas nucleares,

sino con armas de liberación nacional".

Todo el mundo comentaba el hecho de que,

el comunismo se estaba extendiendo

y que había que detenerlo.

En la Escuela de Comando

y Estados Mayor General del Ejército

jugábamos con bombas nucleares en mapas

y cosas así.

Y yo pude huir de eso cuando me uní

a las Fuerzas Especiales.

Así que en lugar de planificar lo que íbamos a hacer

si estallaba la Tercera Guerra Mundial,

estábamos haciendo cosas.

Y Vietnam sería el lugar en el que marcaríamos el límite.

Kennedy envió a los Boinas Verdes

al Altiplano central de Vietnam

para organizar a las tribus de las montañas

y que combatieran al Viet Cong,

y para llevar a cabo misiones encubiertas

para sabotear las bases de abastecimiento

del Viet Cong en Laos y Camboya.

Sin embargo,

Kennedy comprendió que la contrainsurgencia

por sí sola no sería suficiente,

por lo que duplicó el financiamiento

para el ejército de Vietnam del Sur,

envió helicópteros y vehículos blindados

de transporte de tropas.

Kennedy también autorizó el uso de napalm

y esparcir defoliantes

para evitar que las fuerzas del Viet Cong

se pudieran ocultar

y destruir los cultivos que los alimentaban.

Se usó un gran arsenal de sustancias químicas nuevas,

incluido uno cuyo nombre se derivó

de las rayas de los barriles de 55 galones en los que venía,

el agente naranja.

Y el presidente siguió incrementando

la cantidad de asesores militares

estadounidenses de forma discreta.

En los siguientes dos años,

la cantidad que heredó se incrementó a 11,300,

quienes no solo tenían la facultad de enseñar

al Ejército de la República de Vietnam, o ERVN,

a combatir en una guerra convencional,

sino también de acompañarlos a las batallas,

una clara violación al acuerdo que dividió a Vietnam en 1954.

El gobierno hizo todo lo posible

para ocultar al pueblo estadounidense

la escalada que se estaba presentando

al otro lado del mundo

por miedo a que no respaldaran este papel más activo

que los asesores habían comenzado a tener

en combate.

Señor presidente,

en una publicación del Comité Nacional Republicano

se dice que usted no ha sido muy sincero

con el pueblo estadounidense

con respecto a qué tan involucrados

estamos en Vietnam.

¿Podría darnos más información al respecto?

Hemos incrementado la ayuda que le ofrecemos

al Gobierno en términos de logística.

No hemos enviado tropas de combate.

Aunque las misiones de entrenamiento apostadas allá

recibieron la orden de que, si alguna vez son atacadas

deben responder.

Claro está, para defenderse.

Pero no hemos enviado tropas de combate

en el sentido habitual de la palabra.

Así que, creo que,

hemos sido tan sinceros como podemos.

Creo que lo que acabo de decir

describe nuestras actividades allá.

Yo era un niño durante la Guerra Fría.

Cuando bajé del avión en Saigón

en una húmeda tarde de abril de 1962,

de verdad creía en la ideología de la Guerra Fría...

Que si perdíamos a Vietnam del Sur,

el resto de Asia Sudoriental

quedaría en manos de los comunistas.

Era una conspiración comunista internacional.

Creíamos firmemente en esas cosas.

Neil Sheehan era un reportero

de 25 de la United Press International - UPI.

Había prestado servicio militar en Corea y Japón

durante tres años antes de tomar la decisión

de convertirse en periodista.

Vietnam fue su primera asignación

en el extranjero de tiempo completo,

y recuerda que su única preocupación

era llegar demasiado tarde y perderse de la gran historia.

Sheehan y otros reporteros acompañaron al ERVN

en una serie de ataques en helicóptero

a los bastiones de los enemigos

en el Delta del río Mekong y en otros lugares,

al tiempo que aterrorizaba al Viet Cong.

Al mando había pilotos estadounidenses.

Era una cruzada y era muy emocionante.

Nos subíamos a los helicópteros con los soldados vietnamitas

que se dirigían a la batalla y despegábamos.

El helicóptero volaba alrededor,

atravesaba las plantaciones de arroz,

casi un metro por encima,

y luego volaba por encima de los árboles

que marcaban el límite del bosque.

Era emocionante.

De verdad era muy emocionante.

Uno creía en lo que estaba sucediendo.

Es decir, teníamos ese concepto

de que estábamos combatiendo aquí

y que algún día ganaríamos, y que este país

sería un mejor lugar gracias a nosotros.

Los nuevos vehículos blindados de transporte de tropas M-113,

podían atravesar ríos y sembradíos de arroz,

así como los diques de tierra

que separaban un sembradío de otro.

El Viet Cong no tenía cómo detenerlos.

Simplemente los estábamos apabullando

con fuerza, con potencia.

Los tiroteos duraban muy poco tiempo.

(hombre en radioteléfono) Habla 2-6, hay algunas personas

corriendo a lo largo de los diques.

De hecho, el canal es perpendicular

al que están atacando ustedes ahora.

Están usando uniformes negros

y calculo que son más o menos 3-0.

¿Pueden verlos? Cambio.

Habla 2-3, enterado...

Por eso era que estábamos ganando.

Ganábamos una batalla tras otra.

Y casi no encontrábamos resistencia.

El capitán James Scanlon

había estado apostado en Alemania Occidental

y había visto con sus propios ojos

la crueldad con la que los comunistas

de Alemania Oriental

trataban a cualquiera que intentara escapar.

Ahora estaba en el Delta del río Mekong.

Era un asesor de la séptima división del ERVN,

y también había comenzado a ver la brutalidad

del Viet Cong.

Aquellos de nosotros que habíamos podido hablar

con quienes huyeron de Alemania Oriental

veíamos la necesidad de detener el crecimiento del comunismo,

de evitar que comenzara el efecto dominó.

Era una causa que valía la pena.

Al tiempo que el ERVN y sus asesores

perseguían al Viet Cong,

el Gobierno de Ngo Dinh Diem lanzaba un ambicioso plan

para apoderarse del campo al concentrar a la población

en miles de asentamientos fortificados,

rodeados con alambre de púas, fosos y estacas de bambú

para mantener al Viet Cong alejado.

Eran conocidas como aldeas estratégicas,

y hacían parte del esfuerzo

para ganar "el corazón y la mente",

y la lealtad del pueblo vietnamita.

Los franceses habían intentado hacer

algo similar una década antes,

con un plan conocido como pacificación.

(hombre en radio) El programa de aldeas estratégicas

del presidente Diem

está mostrando resultados importantes.

A la fecha han sido fortificadas cerca de 1,600

de las 14,000 aldeas...

En el verano de 1962,

las noticias que llegaban de Vietnam del Sur

parecían ser tan prometedoras,

que el Secretario de Defensa, Robert McNamara

se aseguró de que el Pentágono

se preparara para implementar un plan

para el retiro gradual de los asesores estadounidenses

que terminaría en el año de 1965.

Hasta ahora,

lo que la mayoría de estadounidenses sabía

era que Estados Unidos estaba alcanzando su objetivo:

una nación estable, independiente y anticomunista,

Vietnam del Sur.

Era "una batalla que este país no puede eludir",

dijo el New York Times,

y Estados Unidos parecía llevar la delantera.

Pero en ese mismo verano,

Ho Chi Minh viajó a Beijing

en busca de más apoyo por parte de los chinos.

La escalada estadounidense en Vietnam del Sur

lo alertó a él,

así como a otros líderes en Hanói.

Ho le dijo a los chinos que los ataques estadounidenses

en Vietnam del Norte eran cuestión de tiempo.

Los chinos prometieron equipar y proporcionar armas

a miles de soldados vietnamitas.

Entre tanto, el Politburó de Hanói

había ordenado que todos los hombres sanos

de Vietnam del Norte

debían servir en las fuerzas armadas.

("Honky Tonk Pt. 1" by Bill Doggett playing)

Inspirados por el llamado de su presidente,

miles de jóvenes estadounidenses se unieron a los Cuerpos de Paz

y demás organizaciones

para ayudar a proteger los ideales

y buena voluntad estadounidense en el mundo.

No estábamos en Vietnam

únicamente para detener el comunismo,

tenía que haber un lado positivo.

Estábamos intentando averiguar lo que los vietnamitas querían

y así ayudarlos a conseguirlo.

Era algo muy simple,

pero si uno lo piensa bien, también era muy complejo.

Creí que iba al corazón

de lo que estábamos tratando de hacer.

Pete Hunting,

un hombre de 22 años de Oklahoma City

iría a Vietnam

después de terminar la universidad

para hacer todo lo posible

por ayudar a los aldeanos pobres en el campo.

("Dirty Overalls" by Woody Guthrie playing)

Querida Margo,

la semana pasada finalmente terminé mi trabajo

en Phan Rang.

Pasé un mes trabajando en un molino

que le había prometido a las personas de una aldea.

Fue bastante costoso,

lo tuve que pagar con mi propio dinero...

Hoy estoy de muy buen ánimo

a pesar de todos los desastres naturales,

las intrigas políticas y las actividades subversivas...

Pete Hunting

trabajaba para International Voluntary Services,

una organización sin ánimo de lucro

que trabajaba por mejorar la agricultura,

la educación y la salud pública.

Era uno de los cientos

de dedicados trabajadores humanitarios

que estaban en Vietnam del Sur.

Las últimas noticias desde este lado del mundo

es que es casi seguro que me quedaré

al menos dos años más,

eso si el país se mantiene intacto por tanto tiempo...

Dos años después de llegar a Vietnam,

Peter Hunting estaba conduciendo por el Delta del río Mekong

cuando se encontró con una emboscada del Viet Cong.

Recibió cinco disparos en la cabeza.

Fue el primer voluntario civil estadounidense

en ser asesinado en Vietnam.

En Vietnam, las personas bromeaban

sobre ganar el corazón y la mente del pueblo.

Y era una expresión común.

Pero no debía ser una broma,

era un problema muy en serio.

Si despliegas una operación

puede que sea un éxito a nivel militar,

pero si destruyes una aldea,

entonces has creado una aldea de resistencia.

Pocos asesores comprendían los particulares desafíos

que significaba enfrentarse a la insurgencia en Vietnam

mejor que el teniente coronel John Paul Vann.

Era un soldado de carrera de Virginia

y el asesor sénior de la séptima división del ERVN

en el Delta del río Mekong.

Pequeño, enjuto y tosco,

John Paul Vann estaba convencido de que él sabía

cómo derrotar al Viet Cong.

John Paul Vann

era simplemente el mejor soldado que jamás conocí.

Punto.

El desafío más importante en la vida de John Paul Vann

era salvar Vietnam de algún modo, ganar.

Para él, ese era el máximo desafío.

Cuando Vann comprendió

que las tácticas que los estadounidenses

le había enseñado al ERVN

estaban generando más enemigos que amigos,

buscó a los periodistas para difundir el mensaje.

Él nos pudo explicar lo que estaba sucediendo.

Lo importante era no enajenar a la población.

Si un francotirador disparaba desde una aldea,

se enviaban tiradores

para acabar con el francotirador.

No se trataba de bombardear el lugar

porque entonces morirían mujeres y niños,

y sus hogares quedarían destruidos.

Y la población se pondría en nuestra contra.

La mayoría del cubrimiento de la prensa sobre Vietnam

era optimista,

siguiendo la tradición de guerras anteriores.

Pero un pequeño grupo de reporteros jóvenes,

entre ellos Neil Sheenan,

David Halberstam del New York Times,

y Malcolm Browne de Associated Press,

quienes estuvieron en el campo con oficiales como Vann,

comenzaron a darse cuenta

que desde la zona rural vietnamita

las cosas se veían muy diferentes

a como se veían desde las oficinas de prensa

de Washington o Saigón.

Así que era muy importante que no solo ganáramos la guerra,

sino que como reporteros contáramos la verdad

que nos ayudaría a ganar la guerra.

Estábamos fervorosos por contar la verdad

porque era muy importante

para el bienestar de nuestro país

y el bienestar del mundo.

Sheehan y sus colegas

comenzaron a hacer preguntas difíciles

sobre en qué consistía el progreso,

cómo sabrían si habían alcanzado la victoria,

y si quienes vivían en las zonas rurales,

es decir el 80% de la población,

podrían alguna vez confiar en el Gobierno de Saigón.

Recuerdo que fuimos a una de esas aldeas

durante una visita a Robert MacNamara.

El General vietnamita a cargo del área

le estaba hablando a McNamara

sobre lo maravilloso que era este sistema.

Y había algunos agricultores cavando una zanja

alrededor de la aldea.

Miré sus rostros

y me di cuenta de que estaban muy enojados.

Era evidente que si pudieran, nos cortarían la garganta.

?

Los agricultores estaban molestos

por haber sido forzados a abandonar sus hogares

y mudarse a las aldeas estratégicas.

Los oficiales corruptos desviaban los recursos.

Y los aldeanos culpaban al régimen de Diem

por no protegerlos de los ataques de la guerrilla.

A medida que creció el descontento del pueblo,

también crecieron las filas del Viet Cong.

Resulta que el Viet Cong estaba reclutando hombres

en esas aldeas estratégicas,

y entonces el programa se vino abajo.

Saigón lo llamó

"drenar el agua para atrapar a los peces".

Pensaron que las fuerzas revolucionarias

eran los peces y que las personas eran el agua,

si sacaban a las personas podrían atrapar los peces.

Pero no lo consiguieron.

El padre de Nguyen Ngoc

era un empleado del servicio postal en Da Nang.

Sus hermanos y hermanas eran maestros en escuelas

de Vientam del Sur.

Pero él se unió a la revolución como funcionario político,

escribía poemas, canciones y eslóganes

para inspirar a otros en las áreas rurales

a respaldar al Viet Cong.

La facción del Viet cong llegaba y hablaba con ellos.

Por lo general,

su mensaje era "conviertan su aflicción en acción.

Hagan algo al respecto. UÚnanse a nosotros.

Trabajaremos juntos para liberar a nuestro país

de este Gobierno corrupto e injusto.

Vamos a expulsar a los extranjeros

y vamos a reunificar al país.

Vamos a nombrar a un gran régimen

que se encargará de ustedes

y traerá justicia económica y social".

El Viet Cong se apoderaba Gobiernos locales rivales

junto con sus recaudadores de impuestos,

maestros de escuela, espías,

propagandistas y jefes de provincia.

Para empeorar las cosas,

las tropas armadas del ERVN y los asesores estadounidenses

ahora se debían enfrentar a una nueva amenaza:

batallones de soldados del Viet Cong bien armados,

así como guerrillas a nivel local.

Nosotros los armamos.

Podíamos escuchar cómo se armaba el Viet Cong.

A comienzos de 1962

sólo contaban con una metralleta por batallón.

Disparaban de forma esporádica.

Pero a medida que se hicieron con más y más

de las armas estadounidenses, cuando hacían contacto

se convertía en un alboroto de armas automáticas

y semiautomáticas.

El Secretario McNamara

decidió hacer una especie de tabla

para determinar si estábamos ganando la guerra o no.

Y empezó a incluir cosas como...

cantidad de armas recuperadas,

número de bajas del Viet Cong...

algo muy estadístico.

Entonces le pidió a Edward Lanslade,

quien era el jefe de operaciones especiales

del Pentágono,

que le echara un vistazo a la tabla.

Lanslade lo hizo y dijo, "aquí falta algo",

y McNamara preguntó, "¿qué?"

Y Lansdale contestó, "el sentir de los vietnamitas".

Eso es algo que no se puede reducir

a una estadística.

Robert McNamara había prometido

hacer que el ejército de Estados Unidos

fuera rentable.

Así que ordenó que todo se cuantificara.

En Saigón, el general Paul D. Harkins,

jefe del comando de asistencia militar,

conocido como MACV, cumplió con la orden.

Junto con su personal

generaron montañas de reportes diarios,

semanales, mensuales y trimestrales

sobre más de cien indicadores distintos.

Era mucha más información

de la que se podía analizar de forma apropiada.

El general Harkins

no era muy útil para los reporteros escépticos

como Neil Sheenan.

Las malas noticias tenían que desaparecer.

Harkins hizo caso omiso a los reportes

después de las acciones

que oficiales como John Paul Vaan

estaba enviando desde el campo de batalla.

Me iban a nombrar jefe de la sección de Vietnam

en la oficina central de la CIA,

y la primera persona importante que conocí

fue el general Harkins.

Y comenzó por decirme,

"señor Gregg,

no me importa lo que le digan los demás.

Puedo decirle que en seis meses

saldremos de aquí con una victoria militar,

sin lugar a dudas".

(hombre en radio) Los 12 millones de campesinos del país

no recuerdan lo que era vivir en paz.

Están atrapados entre las guerrillas depredadoras

y soldados igual de demandantes.

Viven una incertidumbre permanente,

interrumpida por la violencia

mientras el Gobierno se familiariza

con los comunistas vestidos de negro,

conocidos como Viet Cong.

Vietnam del Sur era un campo de batalla

en su totalidad.

Si los estadounidenses exigían construir una democracia

encima de esa ruinas, era algo poco realista.

Evidentemente Vietnam del Sur era más democrático,

pero en medio de esa lucha tan violenta,

la victoria sería para el bando cuyos soldados

tuvieran menos dudas e hicieran menos preguntas.

Ho Chi Minh era muy bueno para trabajar con el pueblo.

Sabía que los vietnamitas respetaban a los mayores...

Así que se dejó crecer la barba para verse más viejo.

Una barba así de larga.

Con todos se refería a sí mismo como tío.

Y creó una imagen muy humilde de sí mismo a propósito.

Siempre usaba un lenguaje sencillo.

Era muy astuto a la hora de comunicarse

con las personas.

Ho Chi Minh hizo un llamado al pueblo

a defender la patria.

Nos dijo...

"puede que la guerra dure 10, 20 años o más.

Pero el pueblo de Vietnam no se intimidará.

Nada es más preciado que la independencia

y la libertad".

En nuestro bando

no estábamos tan comprometidos,

y además...

nuestros líderes eran corruptos e incompetentes.

Así que en el fondo siempre teníamos miedo,

sentíamos que los comunistas iban a ganar.

Cuando John Kennedy

unió a los que él consideraba eran los mejores

y los más inteligentes,

hacía 20 años que, en una cueva en el norte de Vietnam,

Ho Chi Minh había reunido

a los que él consideraba los mejores y más inteligentes

también.

Y llevaban tiempo trabajando juntos.

Así que cuando llegamos,

ellos ya nos llevaban una gran ventaja

en consolidar la victoria en este conflicto inevitable

entre la visión de Ho Chi Minh y la de John F. Kennedy.

Entre más consideras la estrategia estadounidense...

más comprendes

por qué no iba a funcionar bien nunca.

Mi desempeño era increíble en combate.

No te puedes dar el lujo de ceder ante el miedo

cuando la vida de otras personas

depende de que mantengas tu cabeza fría.

Cuando algo sale mal,

le llaman adormecimiento emocional.

No es bueno en la vida civil, pero en combate es muy útil.

Tener la posibilidad de ser absolutamente frío

con respecto a lo que se tiene que hacer

y seguir el plan.

Para mí es angustioso

pensar que estaba al máximo de mi desempeño

haciendo algo tan horrible como pelear en una guerra.

(hombre en televisión) El presidente Kennedy

se ha jugado su reputación en Asia

al intentar salvar a Vietnam del Sur del comunismo.

A medida que el ejército avanza hacia la aldea

en la que se sospecha

se ocultan miembros del Viet Cong,

no puede saber si va a encontrar resistencia.

Las tropas capturan a todos los hombres jóvenes

que se pueden encontrar

dado que no pueden saber si alguien es comunista

con solo mirarlo.

A los que intentan huir

les disparan bajo el supuesto de que tienen algo que ocultar.

Los estadounidenses que llegaban a Vietnam

veían a las personas en las ciudades como amigos.

Pero las personas en las aldeas...

las consideraban como Viet Cong

porque los miembros del Viet Cong

no tenían uniformes.

¿Cómo iban a poder ganar?

Si mataban a un enemigo verdadero,

este era reemplazado.

Si mataban al hombre equivocado, se ganaban diez enemigos.

Y por lo general mataban al hombre equivocado.

Cada una de las 44 provincias de Vietnam del Sur

tenía su propio gobernante.

Algunos eran simples nombramientos políticos,

aliados corruptos del presidente Diem.

Tran Ngoc Chau,

el gobernante de la provincia de Kien Hoa,

era distinto.

Era el hijo privilegiado de un juez

de la antigua ciudad imperial de Hue,

que junto con sus dos hermanos había luchado

en contra de los franceses con el Viet Minh.

Pero se había rehusado a unirse al Partido Comunista.

Admiraba su dedicación,

pero no le agradaba la forma cómo castigaban

a quienes se atrevían a pensar diferente.

En lugar de eso,

se fue del Viet Minh, se convirtió en mayor

en el ejército que los combatía,

y con el tiempo impresionó a Diem

con el conocimiento interno que tenía

de las tácticas comunistas,

por lo que fue promovido a coronel

y luego se convirtió en el gobernante de Kien Hoa,

un importante bastión del Viet Cong.

Era absolutamente incorruptible.

Y la gente terminó por entender

que, aunque este era un hombre que no había sido elegido

por votación popular,

era alguien que en realidad los representaba.

A Chau le gustaba decir,

"denme un presupuesto que sea igual al costo

de un helicóptero estadounidense,

y yo les devolveré una provincia pacífica.

Con esa cantidad de dinero

podría mejorar la calidad de vida

de los cultivadores de arroz,

y les podría pagar lo suficiente

a los funcionarios gubernamentales

para que dejen de pensar que robar es necesario".

En lugar de cazar a los miembros del Viet Cong,

su objetivo era persuadirlos.

No quería matarlos, quería convertirlos.

Cuando localizaba a una familia de un miembro del Viet Cong,

intentaba ganármelos

y a través de ellos

llegar a aquel que había dejado a la familia.

Es solo cuando fallas,

cuando eso no sale bien, que decides matar.

Después de que dejé el programa,

no solo la CIA sino también los vietnamitas

estaban más interesados en esa última etapa.

Ese era el verdadero problema.

("Walk, Don't Run" by the Ventures playing)

En casa,

los estadounidenses no prestaban mucha atención

a lo que estaba sucediendo en Vietnam.

Estaban viendo los Beverly Hillbilibies

y Gunsmoke en televisión,

estaban más interesados en si los Yankees

iban a ganar la Serie Mundial otra vez

y en el reciente fallecimiento de Marilyn Monroe.

Pero algunos estadounidenses estaban perdiendo la paciencia

debido al paso lento del cambio social.

En los años 50

nos dijeron que vivíamos en el mejor país del mundo.

En el momento en que estábamos tratando de comprender

lo que significaba vivir en el mejor país del mundo,

el movimiento por los derechos civiles

explotó justo en nuestra conciencia.

No creíamos tener poder alguno,

no creíamos poder ser protagonistas de la historia

ni poder tener impacto sobre las cosas.

Y de repente, todos estos estudiantes negros del sur

comenzaron a hacer justo eso.

Y nos dejaron sin palabras.

("Stand By Me" by Ben E. King playing)

Otros estadounidenses estaban preocupados

por la proliferación de armas nucleares en el mundo.

Tal vez lo mejor sería poner a Khrushchev

y a Kennedy en una isla

y no dejar que salgan hasta que lleguen a un acuerdo.

Si estabas en una cafetería cuando Diem daba un discurso,

alguien se levantaba apagaba la radio.

Se escuchaba en la radio.

Alguien se levantaba y simplemente la apagaba.

Es que no estaba conectado con su propio pueblo.

Diem era...

él simplemente era todo lo contrario

a una democracia.

El enfrentamiento entre Vietnam del Sur

y Vietnam del Norte

debió haber sido una oportunidad de oro

para tener una sociedad abierta

con la libertad de prensa, con la libertad de expresión.

Pero si los dos sistemas eran opresivos

y liderados por dictadores,

uno del Partido Comunista

y otro bajo el control de una familia,

no había mucho de donde elegir.

Lo vi, lo conocí.

Él no lideraba el Gobierno.

Quien en realidad estaba a cargo era su hermano Nhu.

El hermano de Diem, Ngo Dinh Nhu,

había sido el arquitecto del Programa

de aldeas estratégicas,

lideraba un partido político que había copiado las técnicas

y la crueldad de los comunistas,

y supervisaba un grupo de unidades

de seguridad interna que espiaban y detenían

a los enemigos del régimen.

A algunos reporteros que habían investigado demasiado

sobre lo que Diem y Nhu estaban haciendo,

se les ordenó salir del país.

Cuando un reportero estadounidense se rehusó,

la mordaz esposa de Nhu le dijo que en Vietnam

"sus locas libertades" no servían.

Entre tanto, en el campo John Paul Vann

y otros asesores

habían comenzado a darse cuenta

de que la corrupción en el régimen de Diem

había alcanzado a los comandantes

en el campo de batalla.

Las tropas que antes estaban dispuestas

a enfrentarse al enemigo,

ahora parecían extrañamente reacias a hacerlo.

Cielos, muchas veces me dijeron...

oh...

"D i u y," ya sabes, Scanlon...

Es muy peligroso...

ir allá afuera.

John Vann salía con ellos en la noche.

Y se dio cuenta de que alguien siempre tosía

o hacía otra clase de ruido leve

cuando el Viet Cong se acercaba a la emboscada.

No querían enfrentarse con ellos.

A los oficiales de Vietnam del Sur

los designaban más por su lealtad

al presidente Diem

que por sus habilidades en combate.

Y sus hombres lo sabían.

Lo que debimos haber hecho es obligar a los vietnamitas,

de verdad obligarlos

a que mejoraran su comportamiento,

y si no lo hacían,

entonces decirles que nos íbamos.

Porque no podemos apostarle a caballos perdedores,

y ese era un caballo perdedor.

No íbamos a derrotar a esa insurgencia.

Como estadounidenses deberíamos haber comprendido

el deseo de los vietnamitas de tener su propio país.

Lo mismo pasó con nosotros y los británicos.

En octubre de 1962,

Estados Unidos y la Unión Soviética

estuvieron más cerca que nunca de destruirse mutuamente.

Buenas noches, conciudadanos.

Este Gobierno, como lo prometió,

ha mantenido la mayor vigilancia

sobre la escalada militar soviética en la isla de Cuba.

Durante la semana pasada,

evidencia irrefutable nos ha permitido establecer

que se está preparando la construcción

de una serie de lanzamisiles de ofensiva en esa isla

que está sometida.

En secreto,

los soviéticos habían instalado misiles nucleares

a 140 kilómetros de Estados Unidos.

El Estado Mayor Conjunto

había instado al presidente Kennedy

para que bombardeara Cuba.

Él resistió

y en su lugar ordenó un bloqueo naval

para evitar que los barcos soviéticos

reabastecieran la isla.

Durante 13 intensos días, el mundo contuvo la respiración.

Finalmente,

a cambio de una solicitud en privado

para retirar los misiles estadounidenses de Turquía,

Khrushchev aceptó retirar sus misiles de Cuba.

Estados Unidos ni la Unión Soviética

querían volver a estar tan cerca de enfrentarse nunca más.

De ese momento en adelante,

las guerras limitadas

como el creciente conflicto en Vietnam,

cobrarían mayor importancia.

Yo crecí bajo la sombra del hongo nuclear.

Y me acuerdo que mientras veía el discurso

del presidente Kennedy

durante la Crisis de los misiles en Cuba,

pensaba si algún día besaría a una chica.

Esto era una continuación de la batalla con los rusos,

con la diferencia que estábamos combatiendo

a sus sustitutos,

que en este caso eran los vietnamitas,

pero eran comunistas monolíticos.

No me importaba el lugar,

yo iba a donde mi Gobierno me dijera

que era necesario que fuera.

Probablemente fuimos la última generación de chicos

que creyó que nuestro Gobierno jamás nos mentiría.

Habíamos estado escribiendo artículos

sobre todas las falencias del bando de Saigón,

acerca de que no combatían, sobre la corrupción,

que no obedecían las órdenes, sobre la desorganización.

Y de repente, por primera vez el Viet Cong,

los "pequeños harapientos bastardos",

como se referían a ellos los hombres de Saigón

de Harkins, se levantaron y lucharon.

De repente, ese hecho resaltó todas las fallas

del bando de Saigón.

Brillaron como una estrella,

tanto que el campo de batalla se iluminó.

Todo quedó al descubierto.

Unos días después de la Navidad de 1962,

la séptima división del ERVN

recibió órdenes de capturar un radiotransmisor

que emitía desde un lugar 64 kilómetros

al sudoeste de Saigón,

en una aldea llamada Tan Thoi.

Esta aldea estaba rodeada de cultivos de arroz.

Estaba conectada a una aldea vecina

por medio de un dique de irrigación,

la aldea Ap Bac.

Los informes de inteligencia

sugerían que un máximo de 120 guerrilleros

custodiaban el radiotransmisor.

John Paul Vann ayudó a elaborar lo que parecía ser

un ataque infalible.

Con el apoyo de helicópteros y vehículos blindados

de transporte de tropas,

aproximadamente 1,200 tropas vietnamitas

atacaron la aldea desde tres frentes.

Cuando los Viet Cong

que quedaban intentaran escapar por un espacio,

como solían hacerlo cuando eran superados

por las armas modernas,

acabarían con ellos con artillería y ataques aéreos.

Vann estaría observando todo desde un avión de avistamiento.

Pero la inteligencia detrás de la operación

resultó ser errada.

Había más de 340 miembros de Viet Cong en el área, no 120.

Los espías comunistas les informaron

que pronto los iban a atacar.

Y esta vez no huirían sin pelear.

Entre ellos se encontraba Le Quan Cong,

quien se había unido a esa guerrilla en 1951,

cuando tenía 12 años.

Preparamos trincheras y refugios para ocultarnos.

Veíamos lo que estaba frente a nosotros.

Al abrir fuego, podíamos matar a los enemigos

porque iban a campo abierto.

A las 6:35 de la mañana del 2 de enero de 1963,

10 helicópteros estadounidenses

transportaban a una compañía del ERVN

a un área al norte de Tan Thoi.

No encontraron ninguna resistencia.

Entre tanto,

dos batallones de la Guardia Civil

de Vietnam del Sur se aproximaban a Ap Bac

a pie desde el sur.

El comandante del Viet Cong dejó que la Guardia Civil

se acercara a 30 metros

antes de dar la orden de disparar.

Varios soldados de Vietnam del Sur

fueron asesinados.

Los restantes se escondieron detrás de un dique.

Diez helicópteros más

llenos de tropas y escoltados por cinco helicópteros

de combate se apresuraron a ayudar.

Nuestro objetivo era derribar

entre cinco y diez helicópteros.

Tan pronto aterrizaron,

los atacamos con morteros y ametralladoras.

Las ametralladoras del Viet Cong

alcanzaron 14 de los 15 helicópteros.

Cinco serían destruidos,

hiriendo y acabando con la vida de tripulantes estadounidenses.

En ese momento dejamos de temer al enemigo.

Incluso aquellos que no eran tan valientes

perdieron el miedo.

El enemigo concentró su ataque en los miembros del ERVN

que estaban luchando por escapar de los helicópteros

que habían sido derribados.

Un tripulante estadounidense recuerda,

"para el Viet Cong era como cazar patos".

El coronel Vann volaba en círculos desde arriba

sin poder hacer nada.

Se comunicó por radio con el comandante del ERVN

y le rogó que enviara un vehículo blindado

de transporte de tropas para rescatar a los hombres.

John Vann me dijo

que helicópteros estadounidenses habían sido derribados.

Que estaban justo en frente de las posiciones del Viet Cong.

Había estadounidenses, muertos y heridos,

teníamos que llegar allá lo más pronto posible.

Al igual que Vann, el capitán Scanlon

era simplemente un asesor.

El capitán Ly Tong Ba, su contraparte en el ERVN,

tendría que dar la orden de avanzar.

A Scanlon le agradaba y lo admiraba.

Me di la vuelta y le dije a Ba,

"sabes que tienes que ir allá ahora mismo".

Y me contestó, "no voy a ir".

Los superiores de Ba en el ERVN,

que estaban lejos del campo de batalla,

le habían ordenado quedarse en donde estaba.

Y John Vann, mi jefe, estaba...

estaba gritando por la radio,

pidiéndome que enviara las tropas.

Scanlon tardó una hora

para convencer al capitán Ba de que actuara.

Dos horas más se perdieron

antes de que los vehículos blindados llegaran

hasta los cultivos en donde estaban los hombres atrapados

Los disparos se habían amainado.

Todo estaba en silencio.

Se podía ver la amplitud de los cultivos de arroz.

Y mi reacción fue, "todo terminó".

Los primeros vehículos blindados desplegaron las rampas.

Los escuadrones de infantería salieron,

listos para disparar al límite del bosque

con sus armas automáticas a medida que avanzaban.

Eso había sido suficiente en el pasado

para que los del Viet Cong se fueran.

Esta vez era distinto.

Ocho de los vehículos blindados fueron atacados.

En minutos, seis de los artilleros

habían sido asesinados de un disparo en la cabeza.

Y quedamos atrapados.

Era como una mesa de billar.

Estábamos sobre la mesa verde

y ellos en los agujeros disparándonos.

Cuando el capitán Ba

logró convencer a unos cuantos más vehículos blindados

de que avanzaran,

los guerrilleros salieron de sus agujeros

y les lanzaron granadas.

Ninguna ocasionó daños significativos,

pero las tropas estaban tan desmoralizadas

y paralizadas, que dieron media vuelta

No encontraron ninguna resistencia.

Desde el helicóptero de avistamiento,

Vann le rogó al ERVN llevar a cabo

un ataque simultáneo en tierra

con las tropas en tierra que quedaban.

Los comandantes del ERVN se negaron.

Esa noche, el Viet Cong se desvaneció,

llevándose a la mayoría de sus muertos y heridos.

Al menos 80 soldados vietnamitas fueron asesinados,

al igual que tres asesores estadounidenses,

incluyendo el capitán Ken Good, un amigo de Scanlon.

Pusimos los cadáveres empilados

en los vehículos blindados

hasta que ya no pudimos poner más.

Yo no permití que los vietnamitas

tocaran a los estadounidenses.

Saqué a mis compatriotas...

Y terminé exhausto.

Ellos me dijeron que... Ken Good había muerto.

Y Ken y yo habíamos trabajado muy duro

con dos batallones.

Y escuchar eso...

que él había muerto...

me dolió.

Él era un gran sujeto.

Lo era.

Los reporteros llegaron desde Saigón

antes de que las bajas del ERVN pudieran ser retiradas.

Estaban aterrorizados por lo que vieron

e intentaron averiguar

lo que había sucedido en realidad.

John Paul Vann llevó a Neil Sheehan

y David Halberstam a un lado y les contó.

La batalla de Ap Bac

había sido un "maldito fracaso miserable".

Dijo que el ERVN no había querido escuchar,

"cometieron los mismos errores del mismo modo una y otra vez".

Pero en Saigón, el general Harkins

declaró la victoria inmediatamente.

"Las fuerzas del ERVN tenían un objetivo", afirmó.

"Fuimos por el objetivo,

el Viet Cong se fue y sus bajas fueron superiores

a las de las fuerzas gubernamentales.

¿Qué más quieren?"

Cuando Halberstam y Sheehan reportaron que lo de Ap Bac

había sido una derrota,

el comandante de Estados Unidos en el Pacífico lo negó todo,

e instó a los reporteros a "unirse al equipo".

La batalla de Ap Bac fue supremamente importante.

Habían derribado cinco helicópteros,

a los cuales les temían antes.

Detuvieron los vehículos blindados

de transporte de tropas.

Le demostraron a su pueblo que podían combatir

a los estadounidenses y derrotarlos.

El movimiento recibió una inyección de energía.

Nuestros soldados se inspiraban en Ap Bac

durante las batallas más difíciles.

Gritaban enardecidos.

Se olvidaron del miedo que tenían al enemigo.

En Hanói, la batalla de Ap Bac

fue percibida por el primer secretario del partido,

Le Duan y sus aliados del Politburó

como evidencia de la debilidad inherente

del régimen de Vietnam del Sur.

Incluso al tener que enfrentarse con las armas

y los asesores estadounidenses,

el Viet Cong había aprendido a propinar fuertes bajas

a las fuerzas de Saigón,

y salirse con la suya otra vez.

En Saigón, el presidente Diem

afirmó que el ERVN estaba ganando,

no perdiendo.

Ap Bac tan solo había sido un pequeño tropiezo.

Y estaba molesto con los estadounidenses

por decirle cómo librar sus batallas o dirigir su país.

La cuñada del presidente, Madame Nhu, fue más allá.

Denunció que los estadounidenses eran "hermanos falsos".

"No tenemos razones para quedarnos en Vietnam",

le confesó el presidente Kennedy a un amigo esa primavera.

"Esa gente nos odia.

Pero no puedo entregarle un territorio a los comunistas

así nada más

y esperar que el pueblo me reelija".

(hombre en radio) A los monjes budistas se unen miles

para protestar por las restricciones

religiosas en Vietnam del Sur.

Diem comenzó al alienar a la población rural,

y eso dio origen al Viet Cong.

Y ahora estaba alienando a la población urbana.

(hombre en radio) El 70% de la población es budista,

los manifestantes se enfrentaron a la policía

en incidentes así.

En los meses que siguieron a la batalla de Ap Bac,

Vietnam del Sur se sumergió en un conflicto civil

que nada tenía que ver con el Viet Cong.

Era un conflicto de religión y nacionalismo.

Por años una minoría católica había controlado el Gobierno

de una población mayoritariamente budista.

Durante esa primavera,

en la ciudad de Hue se pusieron banderas cristianas

para celebrar el aniversario 25

de la ordenación del hermano mayor de Diem

como obispo católico.

Pero cuando los budistas de la ciudad

sacaron sus banderas

para celebrar el cumpleaños 2,527 de Buda,

la policía las quitó.

Manifestantes salieron a las calles.

El gobernador católico de la provincia

envió a las fuerzas de seguridad a reprimir la manifestación.

Los soldados abrieron fuego.

Murieron ocho manifestantes,

el menor tenía 12 años, el mayor, 20.

El régimen de Diem culpó al Viet Cong.

Monjes en todo el país exigieron una disculpa.

También hicieron un llamado a poner fin a la discriminación

por parte de funcionarios católicos.

Muchos budistas llegaron a ver las políticas de Diem

como una amenaza directa a sus creencias religiosas.

Mi familia estaba en contra de lo que Diem estaba haciendo.

Mi madre estaba convencida de que Diem

estaba acabando con la fe budista.

Ella iba a las

pagodas y escuchaba los discursos de los monjes.

Y, estaba muy, muy molesta.

No era la única, había muchas personas como ella.

Los funcionarios estadounidenses instaron a Diem

y a su hermano para que hiciera concesiones

significativas a los budistas en aras de mantener la unidad

en esta lucha contra el comunismo.

Se negaron.

El 10 de junio de 1963,

Malcolm Browne de Associated Press

recibió un mensaje anónimo:

Algo importante pasaría al día siguiente

en el cruce más importante de Saigón.

Llevó su cámara.

Para protestar en contra de la represión

del régimen de Diem,

un monje de 73 años de nombre Quang Duc

se prendió fuego.

Al tiempo que una multitud en silencio

lo veía quemarse hasta morir,

otro monje repetía una y otra vez en inglés

y en vietnamita,

"un monje budista se convierte en mártir.

Un monje budista se convierte en mártir".

Recuerdo que tenían...

las cenizas del monje que se había prendido fuego

en una de las principales pagodas.

Filas de personas hicieron cola para visitarlo.

Y entonces vi a estas mujeres.

No eran mujeres ricas,

sino mujeres vietnamitas normales

que se quitaban sus argollas de matrimonio

y las lanzaban a la botella para contribuir con la lucha.

Y recuerdo que pensé, "el régimen está acabado,

es el fin".

Pronto otros monjes se convertirían en mártires.

Los arrebatos de Madame Nhu solo empeoraron las cosas:

dijo que los monjes que se prendían fuego

la hacían querer aplaudir.

Si otros se querían prender fuego también,

ella les podía dar cerillos.

Lo único que han hecho es...

han rostizado a uno de los monjes

que estaba intoxicado.

Ellos abusaron de su confianza.

Incluso después de que lo rostizaron...

ni siquiera contaban con los medios necesarios

porque usaron...

gasolina importada.

Pensaron que era arrogante, que tenía hambre de poder.

Sospechaban que ella y su esposo eran corruptos.

Nhu estaba a cargo de la policía secreta

que arrestaba y torturaba personas.

Las personas le temían al régimen de Diem.

Quizás más que temerle, lo odiaban de verdad.

Los estudiantes, entre ellos muchos católicos,

protestaron a favor de la causa budista,

al igual que algunos oficiales del ejército.

Los militares se tuvieron que preguntar,

"¿podemos permitir que esta situación continúe,

cuando todo el país está casi en llamas

debido a las protestas de los budistas?"

Lo ve.

Lo que primero me hizo prestarle atención a Vietnam

fue el caso del monje que se prendió fuego.

Habíamos visto el movimiento por los derechos civiles

en el sur

y eso determinó un estándar para nosotros:

levantarse en contra de la injusticia,

permitir que te golpeen, que te ataque un perro

o que te golpeen con un garrote.

Teníamos un gran respeto

por quienes se atrevían a llegar tan lejos.

Y entonces, un día en 1963,

vimos la figura de un monje de Saigón por televisión.

Fue un acto extraordinario.

¿Por qué se estaba quemando un monje budista

en las calles de Saigón?

Las protestas continuaron.

Las tensiones entre Washington y Saigón empeoraron

de manera progresiva.

Entre más cambios exigía la administración Kennedy,

más parecían resistir Diem y su hermano Nhu.

La Casa Blanca anunció el nombramiento

de un nuevo embajador estadounidense en Saigón,

el exsenador Henry Cabot Lodge.

El presidente esperaba que fuera un hombre

lo suficientemente prominente

como para lograr que Diem prestara más atención

a los consejos de Estados Unidos.

Diem declaró no estar impresionado.

"Pueden enviar diez Lodges", afirmó.

"Pero no voy a permitir que mi país o yo

seamos humillados...

no si entrenan con su artillería en este palacio".

Prometió al embajador saliente, Frederick Nolting,

que no haría nada en contra de los budistas.

Entonces, un poco después de media noche

el 21 de agosto de 1963, sin Nolting a la vista

y un día antes de que llegara Henry Cabot Lodge,

Diem cortó las líneas telefónicas

de todos los altos oficiales de Estados Unidos en Saigón

y envió cientos de sus fuerzas especiales

a atacar las pagodas budistas en Saigón,

Hue y muchas otras ciudades de Vietnam del Sur.

Cerca de 1,400 monjes y monjas, estudiantes

y ciudadanos del común

fueron retenidos y trasladados a otro lugar.

Se impuso la ley marcial.

Se prohibieron los encuentros públicos

y las tropas estaban autorizadas

a dispararle a cualquiera que estuviera en las calles

después de las 9 de la noche.

(hombre en radio) Tanques custodian una pagoda en Saigón

durante la desconcertante y complicada crisis

que vive el Gobierno del presidente Ngo Dinh Diem.

Estudiantes, budistas y el Gobierno de Estados Unidos,

todos quieren saber cuál será el siguiente movimiento

del otro.

Cuando los estudiantes universitarios

salieron a protestar a favor de los monjes,

Diem cerró las universidades de Vietnam.

Entonces, los estudiantes de escuela secundaria

salieron a las calles,

así que cerró todas las escuelas secundarias

y primarias también.

Arrestó a cientos de estudiantes de escuela,

incluidos los hijos e hijas

de los funcionarios de su Gobierno.

Yo participé en las protestas.

Creía firmemente que...

que el Gobierno debía ser derrocado

porque era una dictadura.

No podíamos seguir soportándolo

y esta era una oportunidad para levantarnos en su contra.

Phan Quang Tue era un estudiante de derecho durante ese verano.

Su padre era un prominente nacionalista

a quien Diem había enviado a la cárcel

por hacer un llamado

para tener una democracia más amplia.

Era y sigo siendo católico, aunque no uno muy bueno.

No practico la religión de manera religiosa,

pero soy católico.

Me arrestaron porque participé en las protestas.

Me interrogaron y me torturaron,

me golperaron un poco.

(hombre en radio) Henry Cabot Lodge

asumió como embajador de Estados Unidos en Vietnam

en medio de una tormenta.

Exigió que el hermano del presidente,

sea expulsado del Gobierno, o se suspenderá la ayuda.

Tras las redadas en las pagodas,

un pequeño grupo de generales de Vietnam del Sur

se puso en contacto con la CIA en Saigón.

Dijeron que el hermano de Diem, Nhu,

tenía un mayor control del Gobierno.

¿Cómo reaccionaría Washington

si ellos organizaban un golpe de Estado?

El presidente Kennedy y sus principales asesores

estaban fuera de la ciudad,

así que Roger Hilsman Jr., Secretario de Estado Adjunto

para los asuntos del Lejano Oriente

y un crítico del régimen de Diem,

asumió la tarea de enviar un cable

con nuevas instrucciones al embajador Lodge.

Decía que el Gobierno de Estados Unidos

no podía seguir tolerando una situación

en la que el poder estaba en manos de Nhu.

Diem debía tener la oportunidad de expulsar a su hermano.

Si se negaba,

Lodge debía decirles a los generales

"que había que enfrentar la posibilidad de que Diem

no pudiera continuar al mando en esta situación".

El presidente

estaba de vacaciones en Hyannis Port, Massachusetts.

El Secretario de Estado le leyó parte

de la comunicación por teléfono.

Desde comienzos de la década de 1950,

el Gobierno de Estados Unidos

había promovido e incluso orquestado

otros golpes de Estado de la Guerra Fría en Irán,

Guatemala, el Congo y otros países.

Kennedy decidió aprobar la comunicación de Hilman,

en parte porque pensaba que sus principales asesores

también lo habían aprobado.

Pero no era así.

Y de alguna forma,

debido a un cable que enviaron desde Washington,

Lodge decidió que la única solución

era no solo deshacerse de Ngo Dinh Nhu,

el hermano malo, sino también del mismo Diem.

Y así comenzamos a promover un golpe de Estado.

Esa no era una buena idea.

Tenía el presentimiento de que se avecinaba un desastre.

El 2 de septiembre de 1963, día del trabajo,

Walter Cronkite de CBS News

entrevistó al presidente Kennedy,

quien aprovechó la oportunidad para enviar un mensaje

al presidente Diem.

Señor presidente, la única guerra activa

en este momento es la de Vietnam, claro está.

Y tenemos ciertos problemas, por supuesto.

No creo que...

a menos que el Gobierno haga un mayor esfuerzo

para lograr el apoyo de la población,

será imposible ganar.

A fin de cuentas, es su guerra.

Si no lo hace, es su decisión.

Ha estado en el poder 10 años,

y ha asumido parte de la responsabilidad

incluso cuando ha sido descartado

en unas cuantas ocasiones.

Nuestro juicio nos dice que si sigue este camino

no tendrá éxito.

Pero no debería renunciar, sería un gran error.

Hay gente a la que no le gusta que Estados Unidos

se involucre en esta clase de asuntos.

47 estadounidenses fueron asesinados.

Es una lucha en contra del sistema comunista.

Y, no quiero que Asia le entregue el poder

a los chinos.

¿Cree usted que este Gobierno

todavía tiene tiempo para,

recuperar el apoyo del pueblo?

Así es.

Si se hacen cambios en las políticas

y de personal,

creo que es posible.

Si no se hacen...

esos cambios, las opciones de ganar

no serán muy buenas.

A pesar de la notificación,

Kennedy y sus asesores estaban divididos

con respecto a un golpe de Estado.

Robert McNamara, Maxwell Taylor,

el vicepresidente Lyndon Johnson y el jefe dela CIA,

todos estaban en contra porque,

si bien ninguno era admirador de Diem,

no creían que existiera otra alternativa viable.

Fritz Nolting fue citado y dijo:

"por más complicado que sea lidiar con ellos,

nadie en Vietnam tiene las agallas

ni la sangre fría de Diem ni de su hermano Nhu.

Si permitimos que se vayan,

vamos a quedar en medio de un ciclo descendiente

de generales mediocres".

Y tenía toda la razón.

Pero varios oficiales del Departamento de Estado

creían que si no se renovaba el liderazgo,

Vietnam del Sur no iba a sobrevivir.

El debate se intensificó.

"Dios mío", dijo el presidente.

"Mi administración se está desintegrando".

En últimas, Kennedy dio instrucciones a Lodge

para decirle a los generales renegados

que si bien Estados Unidos no quería promover

un golpe de Estado, tampoco lo iba a impedir.

Los generales establecieron su plan.

El primero de noviembre de 1963,

las tropas leales a los generales renegados

se tomaron las instalaciones más importantes de Saigón

y exigieron la rendición de Diem y Nhu.

(hombre en radio) La batalla por la ciudad duró 18 horas,

en gran parte se llevó a cabo en el palacio presidencial.

Justo después de las 6:30 de la mañana del sábado,

el tiroteo se detuvo.

Diem y Nhu escaparon,

se refugiaron en una iglesia

y acordaron rendirse ante los rebeldes

a cambio de que les prometieran poder salir del país.

Los subieron a un vehículo blindado

de transporte de tropas,

e inmediatamente después los asesinaron.

Madame Nhu sobrevivió al golpe

porque se encontraba en una gira de buena voluntad

en Estados Unidos.

El sistema fue derrocado el 1 de noviembre.

Yo fui liberado el 4 de noviembre.

Y fue lo más emocionante que viví en mi vida.

En la vida de Saigón.

Se podía sentir la emoción en el aire.

Pensaba que era algo bueno.

Con Diem habría sido imposible ganar la guerra

porque muchas personas...

estaban en su contra en esa guerra,

tanto que se habría perdido la guerra

si hubiera permanecido en el poder.

Mi padre estaba preocupado

porque no sabía quién iba a reemplazar a Diem.

El embajador Lodge reportó a Washington

que "todos los vietnamitas están sonriendo el día de hoy".

"El prospecto de ahora en adelante

es que la guerra sea más corta", dijo,

"eso si los generales se mantienen unidos.

No hay duda de que oficiales que sean capaces

de llevar a cabo una operación como esta",

continuó,

"deberían poder desempeñarse muy bien en el campo de batalla

si lo hacen con el corazón".

El presidente Kennedy no estaba tan seguro de eso.

Los asesinatos de Diem y Nhu lo dejaron consternado.

Tres días más tarde,

dictó su relato de arrepentimiento

con respecto al golpe y sus preocupaciones a futuro.

(Kennedy al radio) Lunes, 4 de noviembre de 1963.

Durante el fin de semana tuvo lugar un golpe de Estado

en Saigón.

Con este golpe terminaron tres meses

de negociaciones

que dividieron a nuestro Gobierno

y al de Saigón.

Creo que debemos asumir nuestra parte de responsabilidad,

comenzando por la comunicación de agosto

en la que sugerimos hacer un golpe.

Yo...

no debí haber dado mi cnsentimiento

sin haber llevado a cabo una onferencia primero.

Los asesinatos de Diem y Nhu me dejaron consternado.

La forma en que fueron asesinados

es más abominable todavía.

Ahora, la pregunta es si los generales

podrán mantenerse unidos y formar un gobierno estable,

o si la opinión pública de Saigón

terminará derrocando este Gobierno,

tan represivo y antidemocrático, en un futuro no muy lejano.

Kennedy no viviría para ver la respuesta a su pregunta.

Fue asesinado en Dallas 18 días después.

En ese momento había 16,000 asesores

en Vietnam del Sur.

Su destino,

así como el de ese país en conflicto

dependía de otro presidente de Estados Unidos:

Lyndon Baines Johnson.

Pensábamos que los estadounidenses

éramos la excepción de la historia.

Que no se aplicaba a nosotros.

Nunca podríamos participar en una mala guerra.

Nunca podríamos estar del lado de la causa equivocada.

Éramos estadounidenses.

Pues bien, Vietnam quedó claro

que no éramos una excepción en la historia.

("Mean Old World" by Sam Cooke playing)

This is a mean old world to live in all by yourself

This is a mean old world to live in

All by yourself

This is a mean world to be alone

Without someone to call your own

This is a mean old world to try and live in

All by yourself

I wish I had someone, someone

Who'd love me true

I wish I had someone who loved me true

If I had someone who loved me true

Then I know I wouldn't be so blue

This is a mean old world to try and live in

All by yourself

Lord, I find myself dreaming

I found a love

Sometimes I find myself dreaming

I found a love

Sometimes I dream I've really found a love

Someone who loved me true as the stars above

For this is a mean old world to try and live in

All by yourself.

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