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Original subtitles

¿Cuándo volveré a verte?

Tendré que pensarlo, muñeca.

Chalky quiere hablar de negocios contigo, Sr. T.

Dile a Chalky que se vaya al carajo.

BI LLARES DEJI MMY

Hola, Sr. T.

- ¿Cuido su auto? - Ya sabes que sí.

- Buenos días, Sr. T. - Buenos días, Walter.

- Buenos días, T. - ¿Qué cuentas, Jim?

Recibiste un par de llamadas y les dije que hablaran más tarde.

Y este compañero es de Texas y quiere jugar contigo.

Le dicen Sangre Tejana.

Claro, si tiene pasta.

No trates de intimidarme, viejo. Ese cuento ya me lo sé.

Dije que jugaría contigo, no dije que íbamos a charlar.

Vamos a empezar.

¿Quién es el nuevo?

- Dame un taco, Jim. - Cómo no.

- Lanza una moneda para romper. - No, rompe tú.

Está bien. ¿Cuánto? ¿Cien?

El taco.

- Puedes pagarlos, ¿verdad, viejo? - ¿Los elefantes son pesados?

¿El puerco es cerdo?

Entonces no me hará daño.

Nombraré las bolas para darte ventaja.

Bandas.

La catorce al costado.

- ¿Le apuestas al chico? - Sí, al chico.

La once al costado.

- Tengo problemas, Sr. T. - ¿De qué tipo, Sam?

Es mi hermano. Está preso otra vez.

- ¿Por qué? - Robo con allanamiento.

- ¿Con pistola? - Sí, ese tonto no usa la cabeza.

Necesitas un afianzador.

Nadie va a pagar su fianza. Ud. sabe que ya huyó una vez, Sr. T.

Más de una vez, no quieras tomarme el pelo.

Por eso acudo a Ud., Sr. T.

- No escapará de Ud. - Alimentaría a los perros con él.

- Él lo sabe, Sr. T. - Bola trece al costado.

Me lleva el diablo.

- Es tu turno, T. - ¿Qué me dice, Sr. T?

No lo hago por él, Sam, sino por ti.

Llama a Cappy Schneider, dile que di mi autorización.

Gracias, gracias, Sr. T.

Dile a ese vago...

que si se le ocurre salir de la ciudad, le rompo las piernas, ¿entendido?

Ya lo sabe, Sr. T, pero se lo voy a decir otra vez.

- El gran T va a vencerlo. - Bola dos en la esquina.

- Es bueno. - Ése es T.

¿Quién es este fanfarrón?

La tres en la esquina.

No puedes cruzar la línea.

- ¿Estás bromeando? - No, muñeco, no en este barrio.

- Bola siete. - ¿Dónde? ¿A dónde vas a meterla?

¿Dónde la quieres?

Dos bandas, en la tronera del costado, grandulón.

- Qué mierda. - Bola uno, igual.

Adentro.

La ocho en la esquina.

Tenemos un ganador.

El fanfarrón de Texas está sangrando.

- Sí. - Aquí está tu dinero.

- ¿Otra vez? Ahora que sean cinco. - Sí.

Muy bien, tres bandas, dos sólidas y la bola ocho.

- Rompe y juega las sólidas. - Acomódalas.

La seis en la esquina.

¿Sabes qué? Es bueno, pero tiene muy mala actitud.

Entonces no es bueno, Jim.

- ¿Supiste lo de la niña de los Walker? - No, ¿qué pasó?

Apenas tiene tres años...

y estaba bajando las escaleras del edificio donde viven.

Se dio contra el barandal, cedió y se desplomó.

Ese edificio lleva más de 20 años en un estado lamentable...

y los Walker no tienen dinero.

Es terrible.

- Entiendo, Jim. ¿Quién es el dueño? - No sé quién es.

Averígualo, y también en qué hospital está la niña.

Eso sí lo sé. La tienen en el Queen of Angels.

- Averigua de quién es el edificio. - De acuerdo.

La siete en la esquina contraria.

La ocho en la esquina.

- ¿Fue una chiripa? - Claro que sí.

¿Otra vez?

T, la dueña del edificio es una empresa...

que se llama Administración Sangree.

Éste es el domicilio.

¿Le digo a la Sra. Walker que no se preocupe?

Está bien.

Oye, T, queremos hablar contigo.

Vamos.

Es él, es él. Lo cuidamos bien, Sr. T.

Paz y poder.

Que el blanquito viaje en la parte trasera del autobús.

- ¿A dónde vamos? - Al centro.

- Tenemos algunos problemas, T. - ¿En serio?

¿Están sacando a tus putas del negocio?

Sabes que hace mucho que no nos dedicamos a eso, T.

- Pete y yo... - ¿Ése es Pete?

Sí. Pete Cockrell, el Sr. T.

- ¿Qué clase de problemas? - Formamos una sociedad.

Pete organiza el juego en la parte blanca...

y yo en la negra.

Dividimos las ganancias...

y así, nadie tiene una mala semana.

- No veo el problema. - Las últimas tres semanas...

le han quitado el dinero de los juegos a cinco mensajeros...

y han asaltado tres locales.

- Tres o cuatro tipos. - ¿Blancos o negros?

No sabemos. Sólo atacan durante la noche.

Usan máscaras negras...

lentes oscuros, mangas largas y guantes negros.

No dicen nada; apuntan con un arma, recogen el dinero y se van.

¿Cómo vamos a saber de qué color son?

¿No están en guerra con alguien?

¿Algún ex convicto quiere vengarse?

No, no. Nada.

Podemos colocar gente armada en los juegos...

para proteger nuestros intereses, pero eso ahuyenta a la clientela.

A los jugadores de dados no les gustan las pistolas.

Chalky cree que tienes otras opciones.

Tal vez, si me pagan suficiente.

- ¿Cuánto pides, T? - Las ganancias de una noche.

- Te daremos mil. - Me darán pura mierda.

Me gano mil sentado en el billar...

con un par de llamadas telefónicas.

Las soluciones cuestan caras.

De acuerdo. Las ganancias de una noche: $2500.

Diez mil.

No ganamos 10 mil en una noche, viejo.

Da una vuelta a la manzana. Regreso en 5 minutos.

- ¿Puedo ayudarlo? - Sí, hazte a un lado...

y no lo llames hasta que me vaya.

¿Dígame?

Tú administras un edificio en la 139 y Crenshaw.

Está en un estado lamentable. Ayer se cayó una niña.

Ahora está en el hospital Queen of Angels.

Nosotros sólo cobramos el alquiler e informamos al dueño.

- No somos responsables. - Yo te estoy haciendo responsable.

Quiero que pagues la factura del hospital...

que repares el edificio para que no vuelva a ocurrir...

y que te disculpes con la madre de la niña.

- ¿Entiendes lo que quiero decir? - Puede recurrir a la ley, yo no...

No tenemos tiempo para las triquiñuelas de los abogados.

Haz lo que te dije, ahora mismo.

Yo no soy el dueño. Los dueños son una pareja de negros.

Me importa un rábano quién es el dueño o de qué color es su piel.

Encárgate de esa niña o yo me haré cargo de ti, ¿entendido?

Tienes tiempo para solucionarlo hoy.

Si no, vendré a visitarte mañana para ayudarte un poco.

- Ojalá lo hubiera golpeado. - Tú puedes hacerlo, muñeca.

Estuvimos discutiendo el precio. ¿Qué obtendremos a cambio?

- La tranquilidad. - ¿Cómo vas a hacerlo?

Un paso a la vez; iré a los juegos hasta que presencie un atraco.

Después, todo es experiencia e instinto.

¿Vas a atraparlos mientras nos atracan?

No, sólo veré cómo trabajan.

Voy a jugar a los dados como los demás, eso es todo.

Es lo único que obtendrán gratis. ¿Tenemos un trato o no?

De acuerdo, te daremos 5 mil.

Mira, no voy a discutir por la pasta. Ya saben el precio.

Estaré en el billar a eso de las 7:00. Decídanse y llámenme.

Ahora, váyanse. Me están jodiendo el día.

- Hola. - Llegas temprano.

No he preparado el almuerzo.

No hay prisa.

- ¿Cómo está mi nena? - Bien.

¿Tienes tiempo para ir a Chicago?

No, muñeca, no puedo. Tengo cosas que hacer.

¿Por qué Chicago?

Hay un club que quiere contratarme para cantar dos semanas.

¿Cuándo te vas?

No iré si tú no vienes conmigo.

¿Creíste que me iría sin ti?

Pensé que harías lo que quisieras.

Buenas tardes, caballeros.

- ¿Todo está preparado arriba? - Todo menos el hielo.

- Vamos a echar un vistazo. - Está bien.

¿El edificio es seguro?

Sólo hay tres apartamentos ocupados.

Dos ancianos, y el tercero trabaja por las noches.

Dos hombres, ya sabes.

¿Ésa es la puerta trasera?

Sí, hay que pasar por la cocina.

- Y hay un callejón. - Perfecto.

Muy bien, corre la voz, Chi. Hoy hay un juego a las 8:00.

- ¿Y la chaqueta? - No hay problema.

Déjame verla.

Ésta es cruzada, él lleva una recta.

- Ésta sirve. - Se va a dar cuenta.

- Relájate. - Busca una cruzada.

Tenemos tiempo suficiente. Prepárame una copa, ¿quieres?

Sí, Billares Jimmy.

Soy Chalky, déjame hablar con T.

- No, Chalky, no está. - No estoy, viejo.

Cuando llegue, dile que aceptamos el trato.

Así es. Hay un juego esta noche...

y le daré el domicilio cuando esté todo listo.

Muy bien.

- Hola, Jim, ¿qué hay? - Recibiste algunas llamadas, T.

Una de Cappy Schneider y otra de Chalky Price.

Y algunas más. ¿Sabes qué?

Te llamó la Sra. Walker.

Y dijo que un hombre de apellido Salter estuvo en el hospital...

pagó la factura de la niña...

y le explicó cuánto lo sentía con muchos aspavientos.

Además, le dijo que iba a reparar el edificio.

Un milagro. ¿Qué dijo Chalky Price?

Chalky Price llamó dos veces.

La primera fue para aceptar el trato.

La segunda, me dio este domicilio...

y dijo que el juego era a las 8:30.

- ¿Vas a hacerte cargo? - Estaré en la oficina.

Está bien.

¿Cómo le va, Sr. T.?

Hola, FunkyJoe, ¿qué me cuentas?

¿Hola?

Nena, no creo que vaya a dormir.

- ¿Vendrás a desayunar? - Tal vez.

- ¿Debería preocuparme por ti? - Sí, preocúpate.

Te hace bien y es de mucha ayuda.

Sabes que no tienes de que preocuparte. Quédate tranquila.

Cleo no preguntaría si Cleo no te quisiera.

Nos vemos.

Por la mañana le mandas decir que se vaya al carajo...

y por la noche trabajas para él.

Pareces una puta.

Cuida mi auto, infeliz.

Si algo le pasa, me la cobro contigo, ¿entendido?

Me alegra que vinieras, T.

Después de la cocina, está la puerta trasera.

Tenemos un vigía atrás y viste a Chi en la entrada.

Sí, lo vi. Olvídate de mí, Chalky, sólo soy un jugador más.

- Sí, pero ¿qué hago si nos atracan? - Entregar el dinero, viejo.

- ¿Quiere beber algo, señor? - Sí, ginebra con un cubo de hielo.

¿Qué hay?

¿Qué cuentas, muñeco?

Sr. T, ¿quiere apostar?

- Es un nueve. - ¿Dónde está el siete?

- Mátalo. - Los dados no van a hacer nada.

Nada que hacer.

Póntelos. Y que sea rápido.

Nada que hacer.

Está bien. Estás loco. Tranquilo.

Carajo, ya perdí el alquiler.

¡Chalky!

Eres un idiota.

Es Abbey Walsh, viejo. ¿Sabes quién es?

Sí, lo he visto por ahí. Es cobrador de Big.

Ahora tienes dos problemas: Los ladrones y la policía.

- Tenemos que deshacernos del cadáver. - No, nosotros no, tú.

- Tú lo mataste, tú lo entierras. - Yo te contraté.

Para detener los robos, no para limpiar tu porquería.

Para eso le pagas a tus mozos.

Me sorprendieron por la espalda y me dieron con un tubo o algo.

Ya te llamaré.

Me gustaría abrirle la panza.

Usa un cuchillo grande, Chi.

De unos 3 metros de largo, para que no pueda alcanzarte.

Deshazte de eso.

Pónganse a trabajar.

- ¿Qué tal estuvo? - Como beber whisky.

Suave como la seda.

Nos vemos.

Gracias.

Mi mujer favorita. Dame un poco de cariño.

Hace 20 años, no habrían sido puras palabras, cariño.

- ¿Dónde has estado metido, T? - Ganando un centavo aquí, otro allá.

- Necesito que me ayudes, ángel. - Sí.

- ¿Qué clase de ayuda? - Respuestas.

¿A quién frecuenta Abbey Walsh?

A la misma mujer con la que sale desde hace tiempo.

Clarissa algo.

- ¿Y hombres? - El negocio de Big es sectario.

Sus hombres son como los dedos de una mano; sin gente de fuera.

Gracias, ángel.

- Nos vemos. - Regresa pronto, ¿me oyes?

Tan pronto como pueda.

- Hola. - Hola, ¿qué tal?

Empieza el segundo cuarto. Tengo buenos asientos.

Necesito respuestas, no entradas, Benj.

¿A quién frecuenta Abbey Walsh?

Sólo al grupo de Big.

Son como un club; si ves a uno, los demás andan cerca.

- Cuídate, hermano. - Gracias, muñeco.

GIMNASIO DE LA CALLE MAIN

Hola, Danny.

- Hola, ¿qué tal? - Bien.

- Estuviste bien la otra noche. - Gracias.

Suelta el gancho, está un poco cerrado.

Eso es. Uno doble. Muy bien.

Colócalo abajo.

Todos juntos.

Muy bien, así.

¡Tiempo!

Hola, Bobby.

T, qué gusto verte.

- Las piernas lucen bien. - Sí, oye.

¿Quieres hacer un trío? Ya casi terminamos.

No, hoy no.

Tú conoces muy bien a Abbey Walsh.

Sí, nos llevamos bien.

Quiero saber algunas cosas, y tú debes olvidar que las pregunté.

Claro, si me ofreces suficiente.

- ¿Cincuenta? - Suficiente, hermano. Adelante.

¿Crees que haya podido cometer algunos atracos?

Si Big le dijera que cruzara la selva vestido de cerdo, lo haría.

Pero de otro modo, no hay manera. Imposible.

¿Big quiere mudarse al este?

T, tú sabes que ya no estoy metido en esa mierda.

Tiempo.

Dos minutos, ¿está bien, hermano?

- T. - Hola, Paco.

- Tenemos una orden de arresto, T. - ¿Por qué?

Te lo explicaremos después de leerte tus derechos.

No es que no acepte su palabra, pero prefiero ver la orden.

- Es por asesinato, T. - Eso es una idiotez, Paco.

Díselo al jefe; pon las manos en el ring...

y extiende las piernas.

Si tuviera un arma, y no es así...

tengo permiso para portarla.

No necesitas registrarlo, Tim.

Si T dice que no está armado, no está armado.

Está bien, vámonos.

Denme un segundo para despedirme de mi amigo.

Tiempo.

Tengo que irme. Llama a Jimmy y dile que me viste.

Ya pueden irse, gracias.

- ¿Cómo estás, T? - Ahí la llevo.

Ese agente Millers es muy estricto.

Está con Vadez. Él lo va a meter en cintura.

Vamos a tratar de ahorrar tiempo.

Nos informaron que liquidaste a Abbey Walsh.

¿Quién fue, capitán? Es una calumnia.

No sé, pero acudimos al lote baldío del que nos habló...

y encontramos a Abbey con tres tiros.

No soy tan tonto como para matar a alguien...

frente a un testigo y llevarlo a un terreno...

donde puedan encontrarlo.

No si supieras que hay un testigo.

¿Quieres un café?

No me quedaré suficiente tiempo para beberlo.

Espero que estés en lo cierto, T.

Sargento, una jarra de café y dos tazas.

No más tonterías. ¿De qué se trata esto?

Ud. debe responder esa pregunta.

Y las tonterías también son suyas.

¿Va a detenerme o puedo irme?

Tenemos un cadáver, dicen que tú lo mataste, ¿qué más puedo hacer?

Conseguir las malditas pruebas.

En eso estamos, T.

El laboratorio está revisando tu auto.

Estamos comparando las balas con tu arma.

Y queremos hacerte la prueba de la parafina.

Pero no vas a permitirlo, ¿o sí?

El informante nos dijo que usaste guantes.

- ¿Qué hiciste con ellos, T? - El auto está limpio.

Parece que dices la verdad, T.

¿Seguro que no quieres café?

Mire, estoy cansado de tantas tonterías.

¿No le caigo bien? Ud. no me cae bien a mí.

Quiere detenerme por lo que sea.

No lo entiendo, pero está bien...

porque nunca encontrará nada de qué acusarme, capitán.

Dime Joe, eso facilita la conversación. T, Joe.

Así es más fácil, ¿no?

Capitán Marx.

Sí, gracias.

Un afianzador pregunta por ti.

- ¿Cómo se enteró tan rápido, T? - Por los tambores de la selva.

Mire, capitán, voy a decirle algo así que escúcheme bien.

Tengo licencia para conducir taxis, transportar diamantes, y ser cantinero.

También tengo una licencia de detective privado...

que no sólo me permite portar armas...

sino entrar en la biblioteca legal cuando quiera, y eso hago.

Y los libros dicen que si no me acusa puedo salir por esa puerta.

Así que voy a ponerlo a prueba.

Lamento que te vayas, T...

pero nos veremos pronto así que, cuídate.

Pero no ponga a nadie a seguirme para verificar que lo hago.

No es legal.

Dijiste que sólo buscaba un motivo para detenerte.

Te diré exactamente cómo veo las cosas.

Eres duro y cruel, no trabajas pero usas trajes de $300...

y conduces un auto de lujo que renuevas cada año.

Es muy impresionante, pero me pone a pensar.

Y cuando me pongo a pensar, observo, escucho.

Creo que estás burlando la ley, T. Así es como lo veo.

Porque yo también soy duro y cruel.

Porque si no fuese policía, también yo burlaría la ley...

la quebrantaría y la violaría.

Por eso voy a atraparte, porque te conozco.

No, no es cierto.

Pero igual va a perder, así que váyase al carajo, ¿entendido?

Big quiere hablar con Ud., Sr. T.

Yo también, ¿dónde está?

Nosotros lo llevaremos. Tenemos el auto calle arriba.

Camine hacia él despacio y sin dar problemas, ¿me oyó?

Si quieren conducir, está bien...

pero alguien tiene que llevarse mi auto.

No lo quiero en la comisaría.

Buena idea, Ud. conduce. Yo iré en el asiento trasero.

Pero si intenta algo, lo mato.

Síguenos en nuestro auto.

Quieto.

No.

Será mejor que me mates ahora...

porque no voy a descansar hasta que pagues por esto.

Saca tu arma con el pulgar y el índice de la mano izquierda, muy despacio.

Arrójala al suelo.

Ahora llévame a ver a Big. Muévete.

Ábrela, rápido.

Tienes el toque mágico, Sr. T.

Preston es un tipo rudo.

Ve por tu arma, Preston...

cierra la puerta y que nadie nos moleste.

- Mira, viejo... - Sí, haz lo que te dice, Preston.

- ¿Qué pasó con Lee y Pindar? - Los dejé en el estacionamiento.

Nunca hemos hecho negocios, Big, así que te diré mis reglas.

¿Ese par de supernegros medio tontos que enviaste a buscarme?

Sólo puedes cometer ese error una vez.

Sólo tenía esta oportunidad para verte, Sr. T.

¿Por qué mataste a Abbey?

No fui yo.

Está muerto y tú lo liquidaste. Quiero saber por qué.

La policía y tú hacen las mismas preguntas.

Yo no liquidé a Abbey. Sólo voy a decirlo una vez.

Pero tengo una pregunta.

¿Cómo supiste que Abbey estaba muerto?

Un apostador estaba en el juego de dados cuando ocurrió...

y la policía encontró a Abbey en un terreno baldío.

Te diré cómo murió, yo estaba allí.

Iba con otros cuatro; atracaron un juego de Chalky Price...

y cuando estaban saliendo, Abbey murió.

Mentira, Abbey no haría algo así.

- Yo lo vi. - ¿Por qué estás tan seguro...

si todos usaban máscaras?

Su chaqueta es inconfundible...

y todavía llevaba la máscara cuando cayó.

Yo mismo se la quité.

Eso es puro cuento, no puede ser.

Abbey no atracaría los juegos y a los mensajeros de Chalky...

sin que tú se lo ordenaras.

Tú dices que no y a mí no me importa.

Me pagan para averiguar quién atracaba esos juegos...

y para mí, eres tú.

No importa si quieres eliminar a Chalky...

o si él quiere eliminarte a ti.

Lo importante es que deje de ocurrir...

y que a mí me pagan para que no suceda.

Eso significa que tú y Chalky, y su socio blanco...

tienen que sentarse a hablar y a arreglar el asunto.

- Yo no estoy atacándolo, T. - Díselo a Chalky, no a mí.

No digo que compre lo que vendes. El jurado sigue deliberando.

Pero tráelos y se lo diré a ellos.

- No van a venir. - Pues yo no voy a ir allá.

Están adentro, Sr. T.

Hola, T. ¿Quieres beber algo?

Ya tenemos resultados.

No tan rápido como Chalky con esa.32.

Supimos que te detuvieron.

Sí, y quiero saber por qué. ¿Están tratando de librarse de mí?

Tratar de embaucarte sería una locura.

Sabes que Chalky tiró del gatillo.

¿Cómo supo la policía...

dónde buscar el cadáver y que yo estuve presente, Chalky?

- No sé. - Alguien los llamó.

Pero ninguno de los apostadores sabía dónde arrojaron el cadáver.

Probablemente no oyeron el disparo.

- ¿Qué está pasando? - Tuvo que ser Billy Chi.

Él fue quien se deshizo del cadáver.

¿Tienes problemas con Billy Chi?

¿Dónde está? Voy a preguntarle.

No sabemos, pero vamos a encontrarlo.

- El infeliz pudo haber estropeado todo. - Encuéntrenlo o lo haré yo.

Por ahora, lo dejaremos así.

- Vi a Big. - ¿Qué dijo?

Que no sabía nada de los atracos.

Mentira, Abbey no movería un dedo sin la aprobación de Big.

Y Big le rompería las dos piernas si hubiese actuado por su cuenta.

Díselo a Big.

No vamos a decirle nada a ese desgraciado.

Está tratando de eliminarnos.

Él abrió el cubo de basura y nosotros vamos a ponerle la tapa.

¿A cambio de qué? Un montón de muertos y la atención de la policía.

Está bien, denme mi dinero.

Mátense entre Uds.

- Tiene razón, Pete. - Claro que tengo razón, carajo.

¿Entonces qué? O se reúnen, o me pagan y me voy.

No vamos a ir.

Y él no va a venir.

¿Entonces qué?

Big irá al billar de Jimmy. Haré la cita para mañana a las 11:00.

Así tendrán tiempo para calmarse.

Llevará a dos de sus secuaces.

- Lleven a dos de los suyos. - Ese desgraciado mentiroso.

¿Cómo sabemos que no nos esperarán en la calle...

para liquidarnos cuando lleguemos?

Como él sabe que no lo harán Uds.

Un tiroteo lo perjudicaría...

tanto como a Uds.

No es tonto.

¿Qué opinas, Chalky?

- Por mí está bien, sí. - De acuerdo.

Nos reuniremos mañana a las 11:00.

¿A qué hora quieres que te despierte?

Dentro de dos horas.

Como a las 5:00 está bien.

Eres muy hermosa.

Y tú tienes el cabello muy suave.

¿Dentro de dos horas? Perfecto.

Contesta, Pete, por favor.

Sí, Lavandería Comercial.

¿Encontraron a Chi?

Hola, T. Lo encontramos, pero no lo tenemos.

Se fue a Chicago. Tomó un vuelo anoche.

Será mejor que lo traigan.

Tenemos gente en Chicago. Estará aquí mañana.

Nos vemos.

Está bien.

- Hola, T, ¿qué hay? - Tienes que cerrar, viejo.

Habrá una reunión.

- ¿Cuándo? - Ahora mismo.

De acuerdo. Muy bien, vamos a cerrar, muchachos.

- ¿A esta hora? - Se acabó, afuera.

Wolf Man, no discutas.

¿De qué estás hablando? Sólo son las 10:30, tenemos tiempo.

- No bromeo. - Nunca habíamos cerrado tan temprano.

No, cerramos cuando yo diga.

- T dice que es hora de cerrar. - Está bien.

- Gimnasio de la calle Main. - ¿Está Bobby Golden?

- Un momento. ¡Bobby Golden! - ¿Qué?

- Teléfono. - Allá voy.

Ahora viene.

- Sí, soy Bobby. - Bobby, habla T.

Quiero que averigües algo: Billy Chi.

Me dijeron que regresó a Chicago.

Sí. ¿Treinta dólares, o más?

- Está bien. - De acuerdo.

- ¿Hola? - Lucille, soy T.

Hace mucho que no me llamas, cariño.

- ¿Estás bien? - Sí, muñeca.

Trato de localizar a Billy Chi.

¿El brazo derecho de Chalky Price, el que usa ropa extravagante?

Sí, él; a ver qué puedes hacer.

Claro, y ven a visitarme cuando pases por el vecindario.

Aún tengo tu botella de whisky.

Cuídate, muñeca.

Cerraremos en dos minutos.

Vete, yo cierro.

¿Quieres que pregunte por Billy Chi?

No, mejor no. Sabrán que yo te mandé.

Está bien, me voy.

Eso estuvo bien. Todo listo, amigo.

- Muy bien. - Pórtate bien.

- Lo siento. - No, no quiero interferir.

No, para nada. Wolf Man, se acabó.

Gracias.

Lo siento, vamos a cerrar.

Quiero jugar, prepara las bolas.

- Cierra cuando termine. - El Sr. T dice que está cerrado...

y si dice que está cerrado, está cerrado.

Prepáralas en esta mesa.

Si buscas problemas, vas a encontrarlos en dos minutos.

Deja que yo me preocupe por eso. Prepáralas.

¿No oíste lo que dijo, hermano?

Está cerrado.

Big me envió por si hay que ocuparse de algo.

Qué atento; devuelve el taco.

¿No vas a devolver el taco? ¿Quieres que te ayude?

Eso no es lo que tenía en mente.

Si me apuras, me das la sensación de ser un buen hombre, Pres.

Por algo sigo vivo.

Si no dejas de fastidiarme, será por poco tiempo.

Detesto ver muerto a un buen hombre.

- Desaparece, Jim. - Ya me voy.

Y baja todas las persianas. No queremos visitas.

Ve por una Coca.

No estamos en guerra.

- No tarda en llegar. - ¿Qué auto conduce Big?

Ninguno, yo tengo su auto. Él viene en taxi.

Ya está aquí.

Hace diez años que no venía. Nada ha cambiado.

Ve si mi fotografía todavía está colgada junto a la máquina.

Aquí se sienta el rey.

¿Te importa, T?

Adelante, por esta vez.

Por si te interesa, he estado averiguando.

Encontré a dos que estuvieron en el juego.

Dijeron lo mismo que tú, alguien llevaba una chaqueta a cuadros.

Y también dijeron algo más.

Que no oyeron los disparos. Ya se habían ido.

Sólo quedaban tú y Chalky.

¿Chalky liquidó a Abbey?

Pregúntaselo cuando llegue.

Aquí está la foto, Big. ¿La quieres?

No, es un honor.

- Hay una puerta trasera. - Ciérrala con llave.

¿Quién dijo que tú mataste a Abbey?

- En eso he estado pensando. - Alguien está jugando con nosotros.

También estuve pensando en eso.

- Crees que fui yo, ¿verdad? - Si enviaste a los atracadores...

sabías que mataron a Abbey.

Uno de los tuyos habría visto a dónde lo llevaron.

Entiendo que creas eso...

pero pudieron haber sido Chalky y su socio Pete.

Es posible.

Qué mundo tan confuso, carajo.

Sí, pero yo voy a ponerlo en orden.

Está llegando un auto, Big.

- ¿Cerraste la puerta? - Sí.

No son ellos, Big; es la policía.

Coge un taco, Pres. Vas a poder jugar en mi mesa.

Como decíamos, T, alguien está jugando con nosotros.

Y no pude ser yo.

Ya lo averiguaremos.

No tengo prisa, hermano.

Suéltala, muévete.

Las manos a los lados, rápido.

No abran la boca.

- ¿Qué crees que estás haciendo? - Cierra la boca.

Muévete, contra la pared. Rápido, muévete.

Date vuelta, contra la pared.

Tú no te muevas.

Me moveré cuando sea mi turno de jugar.

Sáquenlos de aquí.

Si van a extorsionarnos, lo están haciendo mal.

Si es un arresto, ojalá tengan un buen motivo.

Creo que te embaucaron, Sr. T.

No lo permitiré.

Odio tener que hacerte esto, hermano.

Pero eres tú o soy yo.

Y ahora, a ti ya no te importa.

Con el capitán Marx.

Encuéntrenlo y díganle que llamó el Sr. T...

para decir que mató a un hombre.

Big se sentó en mi silla y dijo que yo había matado a Abbey.

Yo dije que no. Sacó su arma y disparó.

- Yo sólo me defendí. - ¿T dando un contragolpe?

Ésos son puros cuentos.

Las pruebas físicas me avalan, capitán.

- ¿Sabías que iba a venir? - No.

Entonces, ¿por qué estaba cerrado?

Jimmy cierra a las 3:00 de la mañana.

- Ahora son las 11:30. - Jimmy no se sentía bien.

Le dije que se fuera y que yo cerraría el local.

Estaba a punto de hacerlo cuando llegó Big.

Solo.

Capitán, nadie en su sano juicio lleva testigos...

si va a matar a alguien.

No tiene sentido.

Ni que Jimmy cerrara temprano, ni que Big viniera solo.

Y mucho menos que te disparara.

Que te rompiera la cara, sí. Que te disparara, no.

Así fue, capitán.

- Era demasiado listo para eso. - Si me disparó...

tiene rastros de pólvora en las manos, ¿no?

Y sin mirar, supongo que allí están.

Disparó un arma. Tienen que estar, ¿no?

Es puro cuento, pero te va a salvar.

Tienes licencia para portar un arma y el derecho a ocultarla.

Big no tenía licencia.

No sabemos cuándo entraron esas balas en la pared...

y cuándo las tuyas entraron en su pecho.

Tú lo mataste. Yo lo sé y tú lo sabes.

- Pero vas a salir limpio de ésta. - Defenderse no es un delito, capitán.

Sí, olvidé otro detalle: Big estuvo preso.

Un delincuente conocido y armado.

¿Cuándo firmo mi declaración?

Ahora mismo; voy a arrestarte.

No lograré que proceda...

pero te haré pasar por toda la rutina.

Voy a acusarte, tomaré tus huellas, te tomaré las fotos...

y te pondré en una celda.

No es mucho, pero me hará sentir bien.

Y me dará tiempo para desmentir tu historia.

Las manos en la espalda.

- ¿Esposas? - Sí, vamos a hacerlo como se debe.

- ¿Están ajustadas, Sr. T? - Jódete, Marx.

Andando, pistolero.

Vacía tus bolsillos.

Coloca el contenido en ese sobre.

Ponte de perfil.

¿Sabes qué me molesta, T? Dos cosas.

Así como Big no era tan tonto como para ir al billar a matarte...

tú tampoco eres tan idiota como para ir a dispararle a él.

Lo otro, es el lazo entre tú y Big.

El asunto de Abbey Walsh.

¿Sabe qué me molesta a mí? Dos cosas.

Primero, que no puedo demandarlo por falso arresto...

y segundo, que no hay papel higiénico en esta celda.

Diantre, eso es terrible.

Hablé con uno de los fiscales.

Sugirió que te dejara ir.

Es un buen chico; se llama Ed Walters, por si te interesa.

Ninguno de los dos entendemos...

por qué no llamaste a un abogado.

Tengo que preguntártelo.

¿Para qué? Ud. hace el trabajo gratis.

Tu arma sigue en el laboratorio.

¿Para qué quiero una pistola?

No sé, ¿por qué tienes permiso para portarla?

- Buena pregunta, capitán. - Revisa tus otras pertenencias.

Si no se puede confiar en la policía entonces, ¿en quién?

Muy bien, T, eso es todo por esta noche.

Falta que llame un taxi.

Mi auto está en el billar.

Pediré que alguien te lleve.

Se lo agradezco.

Es parte del servicio.

La policía acaba de irse.

- ¿Qué diablos pasó? - No querrás saberlo, hermano.

- ¿Cuánto tardas en hacer las maletas? - Dos minutos.

- ¿A dónde voy? - Todavía no sé.

Haz tu maleta y encuéntrame en casa de Cleo.

- ¿Cuándo voy a volver? - Dentro de una semana.

Le pediré a Bootsy que se encargue del negocio.

- Está bien; ahora, vete. - Muy bien, me voy.

¿Hola?

Haz el equipaje; te vas de la ciudad.

T está libre.

¿Cuánto tardará en darse cuenta de que le tendimos una trampa?

Sólo es un hombre, Chalky.

No lo hagas parecer un maldito ejército.

Sólo hace falta un hombre para eliminarte...

y T es el último hombre del mundo que quiero persiguiéndome.

Entonces, nosotros lo buscaremos a él.

Le damos un par de tiros y adiós Sr. T.

Y luego, la policía se nos echa encima, ¿no?

No, Chalky.

Por todos los cielos, piensa.

¿Por qué montamos este teatro?

Matamos a Abbey para darle a T un motivo para eliminar a Big.

Los unimos como a dos gemelos siameses.

Sí, eso hicimos, pero T invirtió los papeles.

Para cuando salió de la comisaría, Marx creía que Big iba detrás de él.

Chalky, piensa como un policía.

T mata a Abbey, Big busca a T, T lo mata, y condenan a T.

La policía tiene que pensar que es la gente de Big.

Y la gente de Big desapareció. Y no van a reaparecer.

Es perfecto, Chalky.

Big ya no está. Nadie nos culpa a nosotros.

Nos apoderamos del negocio de Big...

y el dinero nos llega como las olas a la playa.

Sólo tenemos que deshacernos del Sr. T.

¿Cierto?

Déjame matar a ese desgraciado.

Lo quiero.

¿Vinieron a darme la despedida?

Queremos hablar contigo, hermano.

No...

Muy bien, muñeco. Vamos a darte una paliza.

- ¿Qué pasa? - ¿Ya hiciste la maleta?

- Casi. - ¿Dónde está Jimmy?

- No sé, no ha llamado. - Termina de hacer el equipaje.

Ya debería estar aquí.

¿Qué tienes, T? ¿Qué está sucediendo?

Tú y Jimmy tienen que irse. ¿A dónde quieres ir?

- ¿Por qué? - Tengo que solucionar un problema.

Los tipos metidos en este juego tienen hielo en las venas, no sangre.

No quiero que lastimen a nadie para fastidiarme a mí.

Y ésos son tú y Jimmy.

No puedo estar cuidándome las espaldas.

Termina o te vas sin ropa.

Y dime a dónde quieres ir.

A donde tú quieras.

- Sí. - Soy Jimmy.

- ¿Dónde diablos estás? - En el hospital de la calle Georgia.

- Me dieron una paliza. - ¿Quién?

La gente de Chalky.

Me habrían matado...

si no hubiera aparecido la policía.

Tuve suerte.

Póngase la camisa o le dará neumonía.

- Espera. - Vamos, rápido.

- Oiga, señora. - Cuidado, así está mejor.

No, Ud. tenga cuidado.

Muy bien, ya está; no se la quite.

Discúlpame, viejo.

- Te decía de esos tipos. - ¿Qué querían?

A ti, pero no les dije nada.

Y doblaron mi pierna de hojalata.

- ¿Puedes caminar? - Sí, puedo caminar.

Quédate ahí. Cleo irá a recogerte.

Está bien.

- ¿Lo lastimaron mucho? - No demasiado.

Lo atraparon saliendo de su casa.

Ve a buscar a Jimmy a la calle Georgia.

Conduzcan hasta San Francisco y allí tomen un avión.

¿A dónde voy?

A donde quieras. Pero llámame cuando llegues.

Quiero que me hagas un favor, es muy importante.

Dame unos 15 minutos y llama al sargento Koeppler...

al Archivo de la División Lockner.

Dile que eres periodista o algo así. Mantenlo en la línea.

Le gusta hablar. Sólo necesito 5 minutos, ¿de acuerdo?

- Sí. - Tengo que irme. Cuídate.

Cariño...

Está bien.

Si crees que alguien los sigue, pregúntale a Jimmy qué hacer.

Él te aconsejará.

- No te angusties. - Sí.

¿Qué me cuentas, sargento?

No mucho, Sr. T. ¿Cómo estás?

Bastante bien. Estoy haciendo una investigación.

Vine a revisar el expediente de un tal Wozneitzski, Vladimir.

¿Qué diablos quieres con un tipo que se llama Vladimir Wozneitzski?

No lo suficiente para deletrear su nombre.

Que me parta un rayo, Vladimir Wozneitzski sí existe

Creí que me estabas tomando el pelo.

Mi asistente se casó hace 3 semanas y todavía no la sustituyen.

Vaya, vaya.

Archivo.

Hola, ¿puedo hablar con el sargento Koeppler, por favor?

Sí, yo soy el sargento Koeppler.

Mucho gusto; el teniente Grover me sugirió que lo llamara.

Me llamo Susan Anderson...

y escribo para el periódico de la universidad.

Estamos aquí para ayudar.

¿Qué le interesa saber?

Escribo un artículo sobre los empleos que ofrece el gobierno...

a los estudiantes recién graduados.

Muy bien, mi área...

se divide en dos.

Archivos y expedientes, y el cuarto de pruebas.

Es evidente qué son los expedientes.

El cuarto de pruebas es una jaula cerrada.

El agente de guardia tiene la llave.

Allí guardamos las cosas que le quitaron a los delincuentes...

como los televisores que robaron y las armas que portaban.

Ya sabe, pruebas en general.

Ya obtuve lo que quería.

Pero la parte más interesante del trabajo son los archivos.

Contesta, Frank.

Lavandería Comercial.

¿Sí? Un momento.

Están en el apartamento de T. No está.

Cielos.

Ese desgraciado va a matarnos, Pete.

Ni lo pienses.

Diles que regresen rápido.

No, Chalk, tienen que seguir buscándolo hasta que lo encuentren.

Mientras tanto, él nos busca a nosotros y sabe dónde estamos.

Diles que regresen, Frank.

Chalky quiere que regresen.

Sí, ahora. Sí.

Ya vienen.

¿Qué vas a hacer, Chalk?

Vaciar la caja fuerte e irme de viaje.

- ¿Y me dejarás todos los problemas? - ¿Quieres venir?

- Eres bienvenido. - Para nada.

Ese maldito negro no me hará escapar.

Ese maldito negro te hará tragarte esa palabra, blanco.

Y si no lo hace él, lo haré yo.

Chalky, ¿por qué estamos peleando?

El problema es T.

Pero quizá estamos en el lugar equivocado.

Vendrá a buscarnos aquí.

Y entonces lo detendremos, no entiendo cuál es el problema.

Sangra como todos los demás, ¿no?

Él lo sabe, y no te dará la oportunidad de dispararle.

T nunca pierde la calma, y con eso basta.

Porque nunca deja de pensar. Y si quiere reventarte el culo...

lo hace.

¿Vas a llevarte a tu gente, Chalk?

Así es.

Tal vez tengas razón.

Es lógico suponer que si te está buscando...

irá al centro, a tu oficina, donde sólo hay gente de color.

Pero si no estás, me buscará a mí.

En mi apartamento del Century Plaza, que está lleno de blancos.

Allá, llevará puesto un cartel.

"¿Me ven? Aquí estoy". Lo vemos y lo eliminamos.

Si fuera tan sencillo, ya estaría muerto.

- ¿Tienes una idea mejor? - Sí.

Me voy; tú puedes hacer lo que quieras.

Cuando llegue a donde voy...

reuniré gente de Nueva York y St. Louis para que se encarguen de él.

Quizá seas más listo que yo.

Yo voy a prepararme para esperarlo.

- ¿Qué apuestas a que no lo matamos? - ¿Qué apuesto?

¿A quién le cobro si pierdes?

¿Por qué no apagas el televisor? Deberías estar trabajando.

¿Alguien vino a buscarme, Ted?

No ha venido nadie desde medianoche, Sr. Price.

Si vienen a buscarme, no estoy.

Como diga, Sr. Price.

Que alguien vigile el ascensor.

- T, espera. - Me debes respuestas y dinero.

No fue idea mía.

Primero el dinero, luego las respuestas. 10 mil dólares.

Y 500 extra por el traje que arruiné para llegar aquí.

Está bien, T. Como quieras, hermano.

T, aquí hay una pistola. No voy a cogerla.

El dinero, Chalky. No bailes, muévete.

Mira, T, voy a darte 30 mil dólares.

Me debes 10500, padrote. Sólo eso quiero.

Devuelve el resto.

Todo fue idea del blanco, de Pete, T.

Sí, lo vi...

apuntándote a la espalda cuando mataste a Abbey.

Mírame, desgraciado cobarde y mentiroso.

Me tendiste una trampa para liquidar a Big...

apoderarte de su negocio y librarte de la policía, ¿no?

¿Por qué yo? Dime, ¿por qué yo?

Eras el único que la policía iba a creer...

que podía haberlo hecho.

T, no te estoy engañando. Fue idea de Pete.

- Él me escogió, ¿no? - Sí, así es, hermano, él fue.

¿Un blanco al que nunca había visto?

No, fuiste tú, Chalky. No pudo haber sido Pete.

Está bien, es cierto. Yo le hablé de ti, pero eso es todo.

Te juro que no tuve nada más que ver.

- Chalky. - Chi, espera.

- Diga. - Soy Pete Cockrell.

- Quiero hablar con Chalky. - Soy T, Chalky está muerto.

Ahora voy por ti, blanquito.

Quieto, no voltees.

Saca las llaves.

Ahora retrocede. Muévete.

Abre el maletero.

Apoya las manos.

Muy bien, entra. Vamos, entra.

Baja la cabeza.

El guardia apagó los ascensores, ¿no?

Todos, excepto éste.

Maldición.

Tiene a Wiss en el ascensor.

- ¿Qué hacemos? - Tomar las escaleras.

Quieto.

¿Dónde está?

Entonces, llévame con él. Andando.

Lo reconozco, ese desgraciado sabe darse la buena vida.

Andando.

Espera.

Agáchate, agáchate.

Camina.

Vamos, arriba.

- Ábrela. - Está cerrada con llave.

- ¿Pete está adentro? - No.

Ábrela.

Soy yo, Pete, Frank.

Acabas de matar a Frank, Pete. Yo estoy bien, muñeco.

Escúchame, T.

Estamos en la misma caja, T.

Tú estás afuera y yo, adentro.

Tú no puedes entrar y yo no puedo salir.

¿Quieres hacer un trato, T? Te escucho.

Te escucho, T.

Te escucho.

Entra, T.

Leí el expediente de Wozneitzski.

Es un salvaje.

¿Me haces un favor? Llama al sargento...

y hazle una pregunta que tarde mucho en responder, ¿sí?

¿Por qué?

Porque te lo pido amablemente.

¿Por qué querría casarse con cinco?

Cinco novias, lo entiendo.

Pero ¿casarse con ellas? Debe de estar loco.

Sargento Koeppler, ¿puede ayudarme, por favor?

- Sí, ahora voy. - ¿Ya tienes asistente?

Sólo es temporal...

y es una lástima porque trabaja bien.

Sí, eso parece.

- Dime. - Sargento, quería saber...

a dónde envío los Clave 45.

No, no, éste es un Clave 121.

- Es el Departamento 45... - Sí, ya veo.

Entonces, lo que haces es...

No, éstos son los que tienes que hacer.

- No éstos, ¿de acuerdo? - Muy bien.

- Éste es el original. - Sí.

Éste va a los archivos. ¿Entiendes?

Mi asistente tiene que hacer todo esto.

Siempre creí que la segunda copia iba a los archivos, pero...

La tercera es para el agente de guardia.

Nosotros conservamos la cuarta. La quinta va al expediente.

¿Ya entendiste? No tardaste mucho.

¿A qué hora sales, encanto?

¿Qué hora es?

Hora de salir.

Que me parta un rayo.

Me dijeron que estabas aquí. ¿Tienes un minuto?

- No. - Respóndeme una pregunta.

Hoy estalló una guerra entre Chalky Price y Pete Cockrell.

Al menos, eso parece. ¿Sabes algo?

No, estuve ocupado con el expediente de Vladimir Wozneitzski.

¿Quién?

- Me llamo T, muñeca. - Ya sé quién eres.

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