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Hasta la noche.
Hasta la noche.
Bridget, ¿cómo te atreves a citarte con dos hombres?
Lo que tienes que hacer es casarte y formar un hogar
que eres la hija de un reverendo.
No lo olvides.
¿Y qué importancia tiene eso?
Mamá siempre me decía
que por ser hija de un reverendo no debía dejar de presumir.
Para eso me regaló este espejo.
Mira,
esta clase de caballos no la habíamos visto en Austria.
Porque en Austria jamás hemos tenido indios.
¿Indios? Sí, Fred,
ya no me acuerdo cómo les llaman a estas tiendas.
Se llaman wione.
Tenemos que aprender lo que nos enseña papá.
Porque papá sabe mucho.
Esto es un búfalo.
Se llama así, ¿verdad?
Sí.
Por favor, Dorothy, déjame ver lo que llevas en la bolsa.
Anda, déjame verlo.
Está bien.
¡Ándele!
Maravilloso. Formidable.
Cuando era maestra de escuela me bañaba cada día.
Ahora puedo descansar.
Llevo encima la mitad del polvo de Arizona y Nuevo México.
Y todo os lo debo a ti y a mi querido hermano.
Nunca os lo agradeceré bastante.
No digas tonterías, Mary Ann.
¿Cómo íbamos a dejarte sola en Philadelphia?
Sí, claro.
Además, allí no habrías encontrado marido.
Donde hay hombres de verdad es en San Francisco.
Encontraste a Bob en Philadelphia. Gracias, Mary.
Pero Mili tiene razón, los hombres se vienen al Oeste.
Ya te convencerás. -No te preocupes.
Encontraremos al que te conviene, te casarás y seréis felices.
Sí, seguro,
con esas dos hermanas italianas artistas de circo
y la inocente Bridget
habrá una competencia desmesurada.
Parecerá una subasta de esposas.
(SUSPIRA) No nos hagamos ilusiones tontas.
Hoy es muy difícil encontrar un verdadero hombre.
¡Joe!
¿Qué opinas de los que están en lo alto del cerro?
No lo sé, iremos a echar un vistazo. ¡Vamos!
Ataca.
¡Formen un círculo!
Lo siento, cariño.
No puedo acompañarte.
Tendrás que irte sola a San Francisco.
¡Cuidado, padre!
¡Padre! ¡No! ¡No!
¡Fred, cuidado!
Fred. Fred...
¡Hijo!
Salvajes...
Ángel mío...
Criminales.
Yo vengaré tu muerte y la de tu padre.
¡Bob! ¡Bob!
¡Mili!
Bob.
Bob. Bob.
Bob. Bob.
Mary Ann...
Teniente. -Señor.
Mire qué hay en aquella cueva.
No hay nada, señor. Está completamente vacía.
¡Todas las mujeres aquí, rápido!
¡Vamos, no pierdan tiempo!
¡Obedezca, ya lo han oído, es una orden!
Deprisa, acérquense.
Por favor, ¿quiere venir un momento?
Los indios volverán a atacar.
Todas las mujeres se guarecerán en una cueva que hemos descubierto.
No sé lo que ocurrirá.
Deben estar prevenidas para defenderse.
Les daremos armamento.
¡Teniente, la munición!
Si los indios atacan
ya sabe lo que tiene que hacer.
¡Sigan todas al teniente!
Buena suerte.
Vamos.
No hagáis ruido, se ha dormido.
Se ha dormido.
¡Atención!
¿Por qué gritan?
Lo despertarán.
Duerme, hijo mío, duerme.
Mi marido...
para que se duerma el niño le canta canciones.
Ahora no está.
¿Dónde se habrá metido?
Pronto... volverá.
¿Dónde estás?
¿Por qué no vienes?
Estoy segura de que vendrá.
Duerme, ángel mío.
Los indios se han marchado.
¡Vamos, salid todas! No puedo moverme de aquí.
Tengo que esperar a Fred.
Si llega y no nos encuentra se enfadará.
Tengo que esperar a Fred.
Tengo que esperar a Fred.
Pobre hijo mío.
Qué va a ser de él cuando se despierte.
Preguntará por su padre
y se ha marchado. Duerme, niño mío.
Duerme.
Démelo. No lo toque.
Démelo.
No lo toque. Está muerto.
Lo va a despertar. ¡Está muerto!
¡Suéltelo! ¡Está muerto!
¡No lo toque, es mi hijo!
¡Está muerto!
¡Es mi hijo que se ha dormido!
¡No lo toque, lo va a despertar!
Qué horror.
Bien,
podemos irnos de aquí y salvarnos.
O quedarnos y morir como todos los otros.
Estamos a más de 100 millas del fuerte Lafayette.
No sé si podremos llegar a él.
Pero seguro de que a mi marido le hubiera gustado que lo intentara.
Mi hermana y yo queremos intentarlo.
Mi prometido me está esperando en el fuerte.
Tengo que llegar allí.
Está bien.
Lo intentaremos.
Los indios regresarán.
Cuando lo hagan quiero que estemos muy lejos de aquí.
Recogeremos todo lo que podamos.
Lo que pueda sernos útil.
¡Vamos, deprisa, no perdamos tiempo!
Ah, esto nos será útil.
No hemos encontrado nada.
¿Qué es eso?
Algo que prometí llevarle a mi novio.
¿Pero qué es?
Un regalo que le prometí.
La situación es para pensar en regalos.
Vamos, busquen algo para cubrirse la cabeza.
Este sol es muy fuerte.
Nos esperan 100 millas de desierto.
Déjala, no te preocupes.
Tenemos que seguir adelante.
Tiene que aprender a cuidar de sí misma.
¿Qué es ese aullido tan horrible?
Es un león de montaña.
Pero no tienes por qué preocuparte.
Nunca atacan a menos que se les acorrale.
¿Y si fueran lobos? No son lobos, son coyotes.
Suelen ser peligrosos cuando están excesivamente hambrientos.
Pero normalmente son cobardes.
Sí, claro.
Lo comprendo.
Hace tan solo dos noches
Mili,
mi hermano Bob y yo
mirando estas estrellas
hablábamos de cuando yo me casara en San Francisco.
¿Por qué no te has casado antes, Mary?
Ah, pues no lo sé.
La verdad es que nadie me lo pidió.
Será porque tú nunca has querido a nadie.
Tal vez.
Nunca encontré un hombre que fuese como yo deseaba.
¿Lo deseas con dinero? No.
¿Entonces?
Verás, si algún día me caso
quiero un hombre que me domine.
Pero que me necesite.
Quizás lo encuentres.
Pero no aquí esta noche, ¿verdad?
No, creo que no.
Intenta descansar un poco.
Lo necesitarás mañana.
¡Mary Ann! ¡Mary Ann!
¡Eh!
(RÍE) Vamos, ya has dormido bastante.
Lo siento. ¿Sabes manejar ese rifle?
Supongo que sabré si tengo que hacerlo.
En el circo hacía un maravilloso número de tiro.
Dámelo y conseguiré algo para desayunar.
¿Qué? ¿Dónde?
Venid y os lo demostraré.
Ahí hay un conejo.
Escucha, ¿no podrías cazarlo con trampa?
Hacer ruido es peligroso.
Tengo mucha hambre y sería capaz de comerme un indio si viniera.
Sí, todas tenemos.
Pero no creo que ese animalito sea suficiente para alimentarnos.
Tú dame el rifle y no te preocupes.
Con un poco de paciencia os demostraré que puedo matar
dos con un solo disparo.
¿Eh?
Adelante.
Me gustaría poder lavarme las manos.
Come.
Gracias.
Bien, pongámonos en marcha.
¿Quién sabe si antes de que acabe el día
podemos tomar un baño?
Ánimo.
¿Recordáis lo que os dije? Ahí está nuestra bañera.
Úrsula, tienes que sobreponerte.
Lo he intentado.
Pero la vida no tiene aliciente para mí
muertos John y Fred.
Te comprendo perfectamente.
Pero no ganarás nada.
Tratemos de sobrevivir.
Desearía quedarme aquí.
Donde sus cuerpos está enterrados.
Pero no conseguiría nada.
¿Verdad?
Pues no lo sé. Créeme
deseo marcharme para privar a esos indios de algo insignificante
como es mi propia vida.
No se me había ocurrido pensar en eso.
También yo deseo privarles de mi vida.
Anda, ve
y lávate la cara.
¡No!
No dispares.
Es muy joven. ¿Y qué haremos con él?
Te lo diré, lo cortaré en rodajas.
Tú no harás nada de eso.
Lo ataremos bien y lo llevaremos con nosotras.
No podemos matarle a sangre fría, aunque sea indio es un ser humano.
Úrsula, apúntale mientras le atamos.
¡Vamos, deprisa!
Dadme trozos de vuestras enaguas.
Tendremos que subirlo al caballo.
¿Por qué ha de ir a caballo y nosotras andando?
Porque podría escaparse.
¿Para qué queréis esos arcos?
En el circo también hacíamos un número con arcos y flechas.
Si yo he matado indios con el rifle también podréis hacerlo con flechas.
Perla, ayúdame a bajar a tu amigo del caballo.
La herida no parece tan grave como creí en un principio.
Debe de estar cansado de cabalgar sobre el vientre.
Es un mal asunto.
Úrsula tenía razón, debimos matarle.
Será un estorbo.
Es un ser humano.
Ellos son salvajes y nosotras no.
Una de nosotras tendrá que quedarse toda la noche para que no se escape.
Yo me quedaré.
No me importa.
No, eso no, nos turnaremos.
Bueno, hermanitas, a ver si demostráis vuestra habilidad
y conseguís algo para cenar.
No puedo prometerte nada.
Podríamos darle hasta a un ratón.
Que sea un ganso si es posible.
La caminata me ha dado tanto apetito que me lo comería sola.
Lo intentaremos.
Es lo más sabroso de mi vida. -Mejor que asado al horno.
¿Por qué os extraña? Tenemos a la mejor cocinera del Oeste.
Agradezco mucho vuestras alabanzas.
Pero seamos prácticas.
Terminemos antes de que se produzca un ataque de los indios.
Toma esto, tienes que comer.
Deberíamos desatarlo un momento para que comiera.
¿Te has vuelto loca?
Me gustaría deshacerme de él.
No se hable más.
Pasaremos aquí la noche.
Ah, podéis descansar, yo haré la primera guardia.
¿Quién quiere hacer la segunda? Yo no estoy cansada.
Está bien, te despertaré.
Bridget.
Despierta.
¿Te encuentras bien? Sí.
¿Seguro? Seguro, me encuentro bien.
¡Dispara, pronto! Que no se escape.
¡No, no, no lo hagas!
Está demasiado lejos.
(LLORA) Dios mío, qué he hecho... Sería inútil.
No llores, lo mismo podría habernos ocurrido a cualquiera de nosotras.
¡Has puesto en peligro nuestras vidas!
Eso es lo que has hecho.
Si no podías permanecer despierta haber pedido relevo.
No sabía que iba a quedarme dormida.
Tus lágrimas no nos servirán de nada cuando nos ataquen los indios.
¡Acercaos! y vamos a decidir lo que hacemos.
Lo primero es marcharnos de aquí.
No sabemos lo lejos que estarán esos salvajes.
No pienso andar en esta oscuridad. ¿Nos escondemos?
No viviríamos ni dos minutos.
Debiste dispararle al despertarte, perra maldita.
¡Calla! Si vuelves a decir eso te abofetearé.
Inténtalo. Estoy tan rabiosa que te mataría a ti.
Basta ya de discusiones.
Pelear entre nosotras no conduce a nada práctico.
Tiene razón. Vamos. Debemos irnos de aquí inmediatamente.
De acuerdo.
¿Alguna tiene algo que objetar?
Andando.
No puedo más, nunca podremos escalar eso.
Y si volvemos atrás encontraremos a los indios.
Debí haberme quedado donde nos atacaron.
Al menos me habría ahorrado estos dos días de caminata.
Tranquilizaos, creo que estáis perdiendo el control de los nervios.
Está bien, da tú una solución.
Ahora no podría.
Estoy demasiado cansada. Tengo una idea.
Ya... Creo adivinarlo.
En el circo hacías un maravilloso número de acrobacia.
No. Katy, ¿recuerdas el número en el que trepábamos?
Recuerda que eras tú la que trepaba, no yo.
Ya.
¿Crees que podría llegar arriba?
Posiblemente, pero procura no romperte la cabeza al subir.
Es mejor correr ese riesgo a ser comida por los indios.
¿Pero los indios comen personas? Por supuesto que no, estúpida.
Señorita Grimaldi, ¿preparada? -Preparada.
¡Señoras y señores,
van a presenciar el más arriesgado ejercicio circense
que jamás se ha presentado en el mundo!
La escalada de la muerte por las hermanas Grimaldi.
Un aplauso para ellas.
¡Hop!
Dios mío, lo ha conseguido.
¿Seguro que no se ha matado? Tengo miedo de mirar.
Sí, Betty lo ha logrado.
Pero cómo vamos a subir nosotras.
Podríamos hacer
una soga muy larga con todas nuestras enaguas, ¿no os parece?
No soy tan inútil como creéis.
Tal vez acabo de decir una tontería.
¡Qué dices! Ha sido una gran idea.
¿Has oído bien, Betty?
Es una idea maravillosa.
Si alguna se atreve a llegar aquí con las enaguas
yo las rasgaré y haré la cuerda para que subáis.
Atemos piedras a las enaguas y tirémoselas a Betty.
Está bien, quitaos las enaguas, muchachas.
Vamos, pronto.
¡Vamos, tiradlas!
Esta es tierra prohibida.
Prohibida para hombres blancos.
Prohibida para Apaches.
Matar a siete mujeres nos ocupará poco tiempo.
Solo hay desierto.
Soldados no se enterarán.
No podemos violar acuerdo de paz.
Si allí solo hay desierto, hambre y sed las matarán.
Nosotros no faltar a acuerdo.
Ellas solas morirán.
¿Olvidas Nube Blanca que esas mujeres mataron guerreros nuestros?
Ellas deben morir.
Pero no en territorio prohibido.
Muchos apaches no acatarán tu decisión.
Es mi decisión.
He hablado.
¡Mary Ann!
Nube Blanca dijo que no hiciéramos guerra.
Nosotros solo cazamos.
¿Por qué no nos habrán matado?
A los indios no les gusta matar rápidamente, prefieren la tortura.
Que Dios nos ayude para llegar a las colinas antes de que vuelvan.
Tenemos que seguir andando.
No con calzado como este. Mira cómo está.
Más o menos estamos igual.
Tenemos que llegar al fuerte.
Todavía no entiendo...
¿Por qué no nos han matado?
Puede que no les guste matar mujeres. ¿Que no?
Has olvidado las de la caravana.
Conozco a los indios mejor que vosotras.
¿Queréis saber la verdad?
Quieren jugar con nosotras un poco
y después capturarnos vivas.
¿Para qué?
Son hombres y nosotras mujeres.
¡Oh, no!
Pues sí.
Si pudiéramos cocinar esto...
quizá supiera un poco mejor.
No, no podemos encender fuego.
Durmamos un poco.
Reanudaremos las marcha al amanecer.
Alguien tendrá que vigilar.
Yo haré la primera guardia. ¿Después de lo de la primera noche?
Precisamente por eso debo hacerla.
Quiero demostraros que soy digna de vuestra confianza.
Está bien.
Pero no te duermas. Prometo no hacerlo.
Escúchame, Bridget,
apóstate allí lejos y vigila bien.
Si notas algo sospechoso nos avisas inmediatamente.
¿Has comprendido?
Y no dudes en disparar si tienes que hacerlo.
Así lo haré, podéis confiar en mí.
Bridget, ponte esto.
Pero si ya ha salido el sol...
¡Eh, vamos, chicas, despertad!
Esa criatura ha estado de guardia toda la noche.
¡Bridget! ¡Bridget!
Oh, Dios mío, seguro que esa chica se ha dormido otra vez.
¡Perla, ven aquí, pronto!
Ha desaparecido.
¿Dónde habrá podido ir esa niña estúpida?
Mira su espejo.
No ha desaparecido voluntariamente. Dios mío...
Tenemos que irnos de aquí.
¿Dónde está Bridget?
Parece que los indios la han raptado durante la noche.
¿Por qué no nos han cogido a todas?
Por lo visto les gusta más este juego.
Tortura lenta.
Tenemos que seguir andando hasta llegar al fuerte Lafayette.
Se acabó el dormir.
¿Pero alguna sabe dónde está ese fuerte?
Ya lo encontraremos, sabemos que está hacia el oeste.
Mary Ann, creo que deberíamos echar un vistazo allí.
Vosotras esperad aquí.
Déjame mirar a mí primero.
Es Bridget sin lugar a dudas.
Está muerta.
Y le han quitado la cabellera.
Bridget ha muerto.
No podemos enterrarla.
Amontonaremos piedras encima de su cuerpo.
Pero oídme bien,
ninguna, ninguna mirará bajo el paño.
No puedo, Mary Ann.
Claro que puedes. No...
Padre misericordioso,
te entregamos a nuestra querida Bridget
para que la cuides y la guardes para siempre
hasta el día del juicio final.
Amén.
¡Abran la puerta!
Entre, el coronel le está esperando.
Hemos recorrido toda el área sin encontrar huellas de la caravana.
Creo que perdemos el tiempo, deben haber sido atrapados por los Apaches.
No quiero creerlo.
¿Qué opina usted?
Se lo advertí hace tiempo,
una caravana con armamento era peligrosa.
Hay diez indios para cada uno de nosotros.
Pero hasta ahora no habían tenido rifles.
Ya los tienen.
¿Quién es para hablar de esa forma al coronel?
Don Gustavo de Mendoza Sagasta y López de Carrillo.
Mis amigos me llaman Gus.
¡Y siempre digo la verdad!
No se excite, Gus.
Tiene razón, Frank, pero quiero estar seguro.
Tengo que saber lo que ha pasado y dónde.
Saldremos de nuevo, señor.
Hay que hacerlo, pero esta vez
haremos una inspección hasta el desfiladero de Nube Blanca.
No me parece una idea acertada.
Si envía tropas allí que es neutral, faltará al tratado con Nube Blanca.
Al diablo Nube Blanca, estamos sin víveres, municiones.
Si los indios han atacado ya sabemos lo que ha ocurrido.
Debemos ir a la zona.
Si Nube Blanca tiene sobre la zona neutral la misma opinión
demos por cancelado el tratado.
Tenemos que averiguar qué ha ocurrido.
Creo que debemos ir. -Esperen un momento.
Solo hay una manera de conseguir el objetivo.
Nada de tropas.
Una patrulla vestida de paisano.
Esos indios pueden oler a un soldado a una milla
y hay bastante riesgo.
¿Puedo ir en la patrulla, señor?
Mi novia iba en esa caravana.
No debe acceder, coronel.
No se ofenda, pero no tendrá nunca aspecto de paisano
y carece de experiencia con los indios.
Si me lo permite yo elegiré.
¿Cuánto tiempo empleará? -Una semana.
Si es que volvemos.
¿Les parece buena la idea?
Opino que debemos enviar tropas. -No.
Intentemos lo que dice Gus.
Una semana no cambiará mucho las cosas.
Elegiré a mis hombres.
Que doblen la guardia.
Y que les entreguen el armamento que necesiten.
Es la única solución que nos queda.
Esperemos que salga bien.
Estoy helada.
No comprendo por qué nos hemos quitado los vestidos.
Ya lo comprenderás después.
Vamos, cada una a su sitio.
¿Crees que surtirá efecto?
No. No lo creo.
¿Por qué seguimos entonces?
Si seguimos intentándolo y luchando
es muy probable que nos salvemos.
Pero si nos quedamos...
Ya lo sabes, la muerte es segura.
No lo dudes un momento.
Hombres...
Y Mili me decía que en el Oeste
podría encontrar un hombre para casarme.
Todos los hombres no son salvajes.
Mi Juan no era malo.
Lo echaré mucho de menos.
Tienes razón.
Pero creo que no volveré a mirar la cara de un hombre.
Vamos.
No creo que vuelva a ponérmelo otra vez.
Viste lo que hicieron con Bridget. No lo vi, pero me lo imagino.
Aún así no sería capaz de dispararles.
No podría.
Cada vez que dispares defiendes tu vida.
Y si tienes dudas piensa en lo que hicieron con Bridget.
Vámonos de aquí.
¿Está seguro que sabe a dónde vamos?
Claro, en línea recta a Chicago.
Si le parece bien, a la derecha está Memphis,
la ciudad donde vivo.
Espera a mañana, aún es pronto para volver a casa, jovencito.
Tengo la sensación de que aún nos persiguen.
Puedes estar segura.
Estoy completamente harta de todo esto.
De caminar y de vivir en constante sobresalto.
Soy partidaria de quedarnos y enfrentarnos a los indios.
Enfréntate, puedes quedarte y dejar que te arranquen la cabellera.
Me gusta vivir tal y cómo soy y lo haré mientras pueda.
Bueno, seguir huyendo me parece algo sin sentido.
No digas tonterías, Úrsula.
Dorothy seguirá en el grupo.
Quedarnos sería un disparate,
seguiremos juntas con la misma suerte.
Basta ya de niñerías.
Si quieres descansar un poco, puedo relevarte.
No, gracias, de todas formas no podría dormir.
Prefiero seguir aquí.
Te felicito.
Eres una mujer de verdad.
Has sabido sobreponerte a tu terrible desgracia.
Me imagino lo que debes haber sufrido.
Trato de no pensar en lo ocurrido.
Me parece ya todo tan lejano.
Sigue pensando de esta manera y saldrás adelante.
Cuando lleguemos al Fuerte Lafayette tus penas habrán desaparecido.
Eres joven y podrás rehacer tu vida.
Eres muy buena. De verdad, Mary Ann.
Gracias.
Buenas noches.
¡Vamos, todos a caballo!
¡A la orden! -Fíjate en lo que dices.
Esas son palabras de soldado y aquí hasta las rocas son indios.
Lo siento, señor. -No me llames señor.
Mi nombre es Gus.
Bien, señor.
Vamos.
¡Pronto, escóndanse!
Sí. Nos esconderemos allí.
¡Vamos!
Todos esos hombres parecen soldados.
Y solo son siete.
¡Adelante!
No disparen, déjelos que se vayan.
Pero tengan los rifles preparados, seguro que volverán.
No te asustes, Dorothy, es solo una momia.
Si tuviera que elegir un sitio para que no me encontraran,
este sería el último.
Ojalá que los indios piensen lo mismo que tú.
Y nos dejen tranquilas un rato.
Y mató a los primogénitos de Egipto.
Y los hombres y el ganado
envió señales y milagros para Egipto y el Faraón.
¿Qué está diciendo?
Es el salmo 155, verso octavo.
Mi padre siempre me decía,
en los momentos difíciles recita la Biblia.
Y Dios te hará olvidarlo todo, las preocupaciones,
las penas y el miedo.
¿Y sucede así?
No.
Permanecen conmigo las penas y el miedo.
Atrás, escondámonos.
Bueno, creo que ha llegado el momento final.
¿Pero por qué se están quietos y no atacan?
Para ellos es un lugar sagrado no pueden cometer actos de violencia.
Solo pueden entrar para enterrar algún cadáver.
Mira.
Esos hombres no eran cazadores.
Eran soldados del fuerte.
Han faltado al acuerdo.
Por lo tanto solo tenemos una respuesta:
la guerra.
El hombre blanco tiene armas y alimentos.
La guerra con ellos es mala. -Tienes miedo al hombre blanco.
No hablas como guerrero Apache. -No tengo miedo.
Pero quiero cumplir mi palabra.
¿Crees que debemos atacar?
De acuerdo.
Atacaremos.
El Fuerte Lafayette. -Están esperándonos.
Atacaremos el poblado del norte.
Los aniquilaremos.
Y dejaremos el fuerte sin ayuda de refuerzos ni municiones.
Una sabia decisión.
Pero, ¿qué hacemos con las mujeres blancas?
Han violado el terreno sagrado de nuestros muertos.
Debemos matarlas. -No.
Pon dos hombres que impidan que escapen.
Morirán de hambre y sed donde están.
Nos han dejado.
Sí. Solas con sus muertos.
También debemos irnos nosotras.
Mary Ann, no podría dar un paso más ni aunque me matasen.
Por favor, todas estamos cansadas.
Los indios no nos atacarán
mientras estemos en el cementerio.
¿Por qué no pasar aquí el resto de la noche?
Quizá sea lo mejor.
Está bien.
Nos quedaremos.
Busquemos un sitio donde acampar.
Perdona mi curiosidad,
pero me gustaría saber qué llevas en ese paquete.
Es un catalejo.
Era de mi padre.
Iba a regalárselo a mi prometido.
El teniente George Stanton
del cuarto regimiento de caballería.
En el Fuerte Lafayette.
Está herido gravemente.
Dejadme darle un poco de agua.
Aparece un hombre
y en lugar de prestarnos su ayuda tenemos que hacerlo nosotras.
Me parece que estoy soñando.
Las seis mujeres más guapas que he visto en mi vida.
Déjese de cumplidos.
Está malherido.
No podemos sacarle la bala.
Así que muévase lo menos posible.
¿Desde cuándo se oyen esos tambores?
No sé, hace dos o tres horas.
¿Qué dicen?
Están celebrando consejo de guerra en el poblado.
Llaman a todos los hombres para pelear.
¿Estamos cerca del poblado? -Detrás de las colinas, en el valle.
Entonces volverán por nosotras. -No volverán.
Dejarán que nos muramos aquí de hambre y de sed.
Mientras celebran consejo podríamos dormir.
Sigan prestando guardia.
Este es terreno sagrado pero con los indios no se asegura nada.
Escuche, Gran Jefe, no tenemos necesidad que nos diga qué hacer.
Mary Ann, dile que tú eres la que da las órdenes.
Está bien, Betty, está bien.
Haremos lo que tú dices. Tú y Katy haréis la primera guardia.
Toma.
Oh, eso es estupendo.
No he tenido una mujer que me ordene desde los 14 años.
Pues ahora va a tener seis.
Maravilloso. Estaré bien cuidado.
¿A qué distancia estamos del Fuerte Lafayette?
No más lejos que el vuelo de un cuervo.
Pero no podrían recorrer esa distancia sin un caballo.
Las cogerían enseguida.
Me gustaría saber qué es lo que está ocurriendo.
Dorothy. ¡Dorothy!
Déjame el catalejo.
No temas, no le pasará nada.
Es curioso
los hombres se alejan del poblado.
Solo se quedan las mujeres, los niños
y algunos viejos.
Dejan el poblado prácticamente indefenso.
Es preciso tomar una decisión.
Escuchadme,
todos los indios han abandonado el poblado.
Menos dos que se han quedado no sé para qué.
Debemos intentar sorprenderlos.
Bien.
Nos apoderaremos de un carro y huiremos al fuerte.
Si han terminado el consejo irán a atacara el Fuerte Lafayette.
Nosotras no podemos impedirlo.
Debemos apoderarnos de uno de esos carros.
Opino lo mismo.
De acuerdo. Está bien.
Lo intentaremos. Vamos.
Se me ha ocurrido una buena idea.
Mary Ann,
¿qué hacemos con él? No podemos llevarlo.
Irá donde vayamos nosotras.
Bien, estos...
ya no nos molestarán.
Coged los caballos.
Vosotras por la izquierda.
¿Esperáis que os aplaudan? Coged los rifles de esos dos.
La empalizada...
¡Vamos, adelante! Andando.
¡Dorothy, Perla, situaros allí detrás!
¡Úrsula!
No vuelvas a hacerlo.
No se le puede dar la espalda a un indio.
¡Salid de la tienda!
Fuera o disparo.
No, el niño no.
Tú, quédate aquí con el niño.
¿Eh?
Valiente presumido.
No ha debido andar solo, ha perdido mucha sangre.
¿Se encuentra bien? Sí, perfectamente.
Gracias por haberme cuidado durante la noche.
No podré pagarle nunca.
No tiene importancia, yo...
Los hemos encerrado a todos en la empalizada.
Pero encontramos a una mujer diferente a todas.
La dejamos en su tienda.
Está con su pequeño, por eso la hemos dejado.
Creo que debemos echar un vistazo.
Algunas de esas mujeres son peligrosas.
¡Fuera! ¡Fuera todos!
Vamos...
¡Deprisa!
Esta es la mujer.
Es la esposa de Nube Blanca.
¿Dónde fueron los guerreros? No tienes nada que temer.
Naturalmente no nos lo dirá.
Pero estoy seguro de que han ido al fuerte.
Las mujeres indias son fieles hasta dejarse matar.
Puedes quedarte.
Deme un rifle.
Yo le ayudaré.
Hay muchos rifles y municiones aquí.
Carguémoslo todo en el otro carro.
¿Pero a qué estáis esperando? Vamos, no perdáis tiempo.
Ahí hay dos caballos.
Que los enganchen al carro.
Está bien, los engancharemos. ¡Perla, Betty!
Coged esos dos caballos y enganchadlos al carro.
Katy, vuelve a tu puesto de guardia.
Destruir el poblado ha sido cosa fácil.
Pero sigo creyendo que debemos atacar el fuerte.
Atacaremos el fuerte cuando yo lo diga.
Y obedece mis órdenes.
Está bien.
Atacaremos cuando tú lo ordenes.
Ahí tenemos un poco de güisqui.
Quisiera lavarle la herida.
No, no haga usted eso.
Podría abrírsele más.
¡Betty!
Anda, coge las riendas, ya sé que estabas deseando hacerlo.
Y usted, Gus, pase a la parte trasera.
Con cuidado.
¿Preparado?
Le advierto que es un buen güisqui.
Me siento un hombre inútil.
Atendido y cuidado por tantas mujeres.
También nosotras necesitamos alguien que nos cuide.
¿Qué dice?
Se disculpa porque le estoy cuidando.
¿No era para eso para lo que ibas a San Francisco,
en busca de un hombre que te necesitara?
Pues ahí tienes uno, ¿no?
¿Qué es lo que ha querido decir?
Nada... No entiendo.
Es una romántica entrometida.
Bueno, ser romántico no perjudica a nadie, ¿no le parece?
¿Sabes, Mary Ann?
Fijándose bien no es un hombre mal parecido.
A primera vista me pareció más feo.
No es feo.
Muchas gracias, señora, usted sí que es guapa.
Dígame, ¿cómo se llama?
Gus.
¿Gus?
Es bonito.
Dígame, Gus, ¿a qué distancia estamos del fuerte?
He ido contando las vueltas de las ruedas y diría que a 20 millas.
Quizás debiéramos ir más deprisa. No es conveniente.
Reserve los caballos.
Puede que los necesitemos antes de llegar allí.
Deberíamos sacarle esa bala antes de llegar al fuerte.
La aguantaré perfectamente.
Una vez anduve con la punta de una flecha dentro de mí
y no me caí del caballo.
No lo entiendo, ¿por qué vive entre estos salvajes?
No son mucho más salvajes que en otro sitio.
La última que estuve en una ciudad, en Denver, presencié
casos verdaderamente horribles.
Pero aquí no hay más que destrucción y muerte.
Solo cuando los indios se sublevan y comienza una guerra.
La mayoría de las veces es por culpa de los blancos.
Despreciamos a los indios demasiado.
Pero ellos son salvajes... Nosotros también somos salvajes.
Si no me equivoco habéis matado a muchos indios en los últimos días.
Lo merecían. Eso piensan ellos también.
Si pudiéramos ser amigos,
este sería un hermoso país
donde se podría crear una familia.
Ah, sí, claro, ¿está casado?
No.
Como dijo su amiga, soy demasiado feo.
Dijo que iba a San Francisco para casarse, ¿es cierto?
Oh, era solo una broma.
No conozco a nadie en San Francisco.
Celebro que no tenga amistades en San Francisco.
Sabía que esto era demasiado bueno para que durara.
¡Hagan correr los caballos cuanto puedan!
¡Preparen los rifles!
¡Vamos, levanten las lonas para disparar y defendernos!
¡Betty!
Te dije que no atacaras a las mujeres blancas.
Has desobedecido mis órdenes. Vete.
Vámonos.
¡Indios! ¡Indios!
¡Todos a sus puestos!
Es Nube Blanca. Y trae bandera de tregua.
¡Abran la puerta!
Ahora los Apaches tienen rifles.
Estamos dispuestos a hablar de paz.
Dorothy.
¡Perla!
Mary Ann,
lo hemos conseguido.
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