Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Esto es Middleton, Estados Unidos.
Una ciudad pequeña y orgullosa,
como cientos de ciudades del país.
Los más ancianos se enorgullecen del ayuntamiento.
Recuerdan la lucha por hacer de Middleton la capital del condado.
Y el Tribunal de Justicia es la señal de su victoria.
A medida que la ciudad creció, las iglesias reflejaron
las crecientes necesidades religiosas de católicos, judíos
y protestantes, fuese cual fuese su denominación.
Las pequeñas escuelas se convirtieron en instituciones
como State Normal, o Central High.
Construyeron la ciudad mirando al futuro,
adaptándose a los nuevos tiempos. ¿Por qué lo hicieron?
Ahí tienen la respuesta, por sus niños.
Nunca perdieron de vista que el futuro de Middleton
son sus jóvenes.
Les construyeron parques, para que creciesen y se hiciesen fuertes.
Pero recordando su juventud, sabían muy bien
que llegarían los peligrosos años de la adolescencia,
cuando los parques de juegos parecen cosas de niños,
cuando la energía desbordante busca nuevas válvulas de escape
y cuando todos siguen al líder del momento, en cualquier dirección.
Por eso depositaron sus esperanzas en hombres
como Jeff Carter, que da clases de historia en Central High
y tiene tiempo para organizar el Club Masculino,
donde los adolescentes apuran los pasos para convertirse en hombres.
Sr. Carter, no sabía que admiraba tanto a mi padre.
- Hola, Connie. - ¿Quiere sentarse?
Te contaré un secreto No es para tu padre.
Dicen que una orquídea es indispensable para las tripulaciones sudamericanas.
Es preciosa. Ojalá aguante las seis semanas.
- Habrá otra esperando a tu vuelta. - ¿Eso significa que no se irá al Este?
- Me temo que no tendré tiempo. - Oh, Jeff.
Quieren que dé clase en la escuela de verano. Y tengo el club.
¿Debes discutir con todos los hombres que te traen orquídeas?
Es por su propio bien.
El club debe seguir abierto, especialmente en verano.
Así los chicos no se meterán en líos.
- ¿Y usted? - Tampoco me meteré en líos.
Dile qué le pasa a quienes trabajan demasiado.
- Se hacen ricos. - Jeff trabaja a cambio de casi nada.
- Esos son santos o mártires. - Es inútil hablar contigo.
Quiero que veas esto.
Cinco padres se han quejado ya de ese local de Highway Hill.
Sí, lo sé. El "Gopher Hole".
Si se gestionan bien, esos locales pueden ser tan útiles como mi club.
- Pero cinco quejas... - Hazme un favor.
Espere a que vaya allí antes de tomar medidas.
- Pero hazlo pronto. - Lo haré.
Uno de mis chicos ha dejado el club.
Bueno, ¿qué os parece?
- Preciosa. - Sí, ¿verdad que lo es?
- Písale o nunca llegaremos. - Me estás poniendo nervioso.
Pero Danny dijo que llegásemos pronto.
Olvídate de Danny y piensa en mi padre.
A saber qué hará si no devuelvo la furgoneta a tiempo.
No te preocupes por eso. ¡Cuidado!
Ten cuidado, ¿quieres?
¡Mira, ahí está Evie!
- Hola, Evie. - Hola, "tacaño".
Espera, esta noche tengo dinero. ¿Nos vemos luego?
- Si no estoy cansada. - Pero teníamos una cita.
Esta bandeja pesa una tonelada.
No hagamos esperar a Danny. Vamos.
- ¿Por qué habéis tardado? - Mis padres no se iban nunca.
- ¿Traéis la furgoneta? - Claro.
- ¿La habéis dejado detrás? - Claro. ¿Danny ha llegado?
Entremos.
Hoy las chicas se quedan fuera.
- ¿Dónde está Danny? - Vete de aquí, Doris.
- Estoy esperando a Danny. - Puedes esperar fuera.
- Deja que se quede. - Pensé que ya estaba aquí.
- ¿Le ves aquí? - No.
Entonces no está aquí.
- Algo va mal. - Nada va mal.
¿Llego tarde? ¿Dónde está Danny?
- Algún día te compraré un reloj. - Danny no ha llegado, ¿verdad?
- ¿Le ves aquí? - ¿Por qué vas a medio vestir?
- Tienes la camisa desabotonada. - No tuve tiempo. Papá me hizo barrer.
Doris, ¿quieres irte?
¿Y si dejamos que decida Danny?
- Esperaré contigo. Llegará enseguida. - ¿Alguna idea?
Vamos, el aire está menos cargado fuera.
- No olvides tu helado. - Para vosotros.
Gracias.
No tuve tiempo para cenar.
- ¿Te invito a una cola? - No, gracias.
- Vamos, tengo dinero. - Está bien.
¿Señorita?
- Dos colas dobles. - ¿Quién paga?
- Te dije que tengo dinero. - ¿Y lo gastas en dos colas?
Dobles. Madre mía.
- La has puesto celosa. - Se lo merece.
Siempre me está llamando "tacaño".
Ojalá Danny se pusiese celoso.
No se pone celoso, salvo que tenga un motivo.
Ahí viene.
- Habíamos quedado mañana. - Tenía que verte.
- Ya me has visto. - Así no.
- Hola, Danny. - Hola.
- ¿Cuánto es? ¿40 centavos? - Y una propina de 10.
Gracias, Danny.
Gene me preguntaba si estabas celoso.
- No soy celoso. - ¿Por qué no bebes mi cola?
Te veo más tarde.
- ¿Qué haces aquí? - Llévame contigo esta noche.
- Es sólo para hombres. - Por favor.
- Uno tiene que ser el jefe. - ¿No puede ser una alianza?
Está bien. Vamos.
- ¿Por qué has tardado? - Estaba cerrando el trato.
- ¿Qué trato? - Con el que comprará el material.
- Hay una chica. - Vendrá con nosotros.
- ¿Quién te lo ha dicho? - Danny no la dejaría entrar.
Doris se queda aquí. Será nuestra coartada si alguien pregunta.
- ¿Qué furgoneta has traído? - La grande.
- Entrarán 10 cajas de perfume. - Podrías traerme un frasco.
Te compraré más de los que puedas usar cuando reciba el dinero.
Yo me compraré una cámara de cine.
Yo me compraré una moto en cuanto tenga el dinero.
Hola, Jack. ¡Mirad, qué honor! El propio dueño nos sirve.
Debo cuidar a mis clientes.
Cuéntanos lo de cuando casi ganas el Derby en 1923.
No tengo tiempo suficiente.
Si vais a jugar a las cartas, nada de apostar dinero.
- Tranquilo, Jack. - Aquí se cumplen las normas.
- Jack, ¿qué hora es? - Suéltame.
- 8:32 ¿Vas a algún sitio? - Debo estar en casa a las 10:00.
Yo te llevaré.
- Pongámonos en marcha. - Recordad, nada de dinero.
Jack confirmará que estábamos aquí a las 8:32.
- No te muevas y que no entre nadie. - No me moveré.
En marcha.
Danny.
- Buena suerte. - Gracias.
Eres un encanto.
¡Gene!
¡Willy!
Tú te ocuparás de vigilar. Avísanos si pasa algo en la calle.
Sí, Danny.
- Phil y yo abriremos la puerta. - Cuidado con la alarma.
Nosotros nos preocuparemos de eso.
Deberías ir a la esquina, Willy.
Espero que no aparezca el vigilante.
- ¿Qué hora es? - Sólo te preocupa la hora.
El vigilante estará arriba a las 9:10.
Son las 9:10.
Espero que Danny se dé prisa.
- ¡Señor Carter! - ¡Serás idiota!
¿Te das cuenta de lo que estás haciendo?
- ¿Cómo se ha enterado? - Vete cuanto antes.
No entre ahí. Pensarán que yo se lo he contado.
Intenté que entraseis en razón. Vete a casa, ya hablaremos mañana.
Dejad ahí esas cajas. Dejadlas.
Phil Kenny, Tammy, Gene, marchaos a casa.
- Un momento, Sr Carter. - Deja ahí esas cajas.
- Danny Jones, tú vendrás conmigo. - Déjeme en paz.
Me he cansado de intentar razonar...
- ¿Quién ha sido? - Cállate.
Nos vemos en el "Gopher Hole"
¡Alto o disparo!
- Danny, ¿qué ha pasado? - Alguien nos ha delatado.
- ¿Y los otros? - No lo sé.
Nos hemos dividido.
- ¿Habéis visto a Willy? - No. Hemos huido por los pelos.
- ¿Os han seguido? - No.
Hagamos como si jugásemos al póker.
- ¿Dónde estará Willy? - Habrá ido a casa.
- ¿Alguien ha intentado entrar? - No, Danny.
Sentaos todos.
- ¿Y la furgoneta? ¿Y Willy? - ¿Y si confiesa?
- Lo negaremos todo. - Exacto.
Willy no estuvo aquí jugando al póker. Venga, reparte.
- Vete fuera. - Quiero quedarme, por favor.
Puede que haya problemas.
- Tal vez te vea luego. - Sí, tal vez.
Eres nuestra coartada. Jugamos al póker y Willy no estuvo aquí.
- Sí, Danny. - Vale, ahora vete.
- Necesito un trago. - Pues claro, vamos.
No tienen nada contra nosotros. Hemos estado aquí todo el tiempo.
Jugamos al póker, Gene ganó y Tammy fue el gran perdedor.
Empecemos.
Yo voy.
Yo me planto.
- Todos en pie. - ¿Qué quieren?
- ¿Dónde habéis estado? - Aquí mismo.
¿Sí?
- ¿Cuántos años tienes? - Suficientes para votar.
- ¿Y tú? - Diecisiete.
- ¿Cuántos tienes tú? - Diecisiete.
- Aquí hay una botella. - Seguid buscando el arma.
En nuestro último encuentro,
coincidimos en que todas las partes son igualmente responsables.
Nuestro comité cree que si uno es culpable, todos lo son.
¿Por qué no los juzgan juntos?
- Todos deben pagar. - Estoy de acuerdo.
Pero ha permitido que Tammy, Phil, Gene y Miller
- vayan al Tribunal de Menores. - Un momento.
La ley dice que los menores son jurisdicción del Tribunal de Menores,
según el criterio del juez. Y el juez Raymond ha decidido
que Danny Jones, que no es menor, sea juzgado solo.
- Pero... - No se preocupe.
No significa que no serán castigados.
- ¿Dirigirá la acusación contra Jones? - Sí.
Además, Jeff Carter era mi amigo personal.
No descansaré hasta que su asesino sea condenado.
EL JUICIO DE DANNY JONES SE INICIA HOY
Con la venia, señoría.
Damas y caballeros del jurado.
El 27 de julio, Jeff Carter fue asesinado.
Han sido elegidos para determinar la culpabilidad
de Danny Jones, el acusado.
Es mi deber presentar los hechos para demostrar sin atisbo de duda,
que Danny Jones es culpable del cargo que se le imputa.
Llamaré a testigos que demostrarán que Danny Jones organizó
una banda juvenil de criminales.
Cuando Jeff Carter lo descubrió, ambos se enfrentaron.
Y cuando lo hicieron, Jones amenazó la vida de Carter.
Durante el robo a un almacén la noche del 27 julio.
Jones cumplió su amenaza.
Estos hechos constituyen un homicidio premeditado.
No hay alternativa. La pena es la muerte.
Danny Jones no dio alternativa a Jeff Carter.
Nunca hay un compromiso entre el bien y el mal.
Jeff Carter era el bien.
Aplaudimos su lucha contra la delincuencia.
Apoyamos sus esfuerzos por organizar clubs para ayudar
a nuestros hijos a superar los peligrosos años de la adolescencia.
Comprobarán el magnetismo de todo su ser.
Verán el mal que representa Danny Jones.
El primer testigo será el doctor Oliver Hughes.
¿Jura decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?
- Lo juro. - ¿Nombre?
Doctor Cliver Hughes.
- ¿Ocupación? - Forense del condado.
- ¿Desde hace cuánto? - Ocho años.
¿Fue llamado para examinar un cadáver el 27 de julio?
Sí, el de Jeff Carter.
- ¿Qué investigó? - La causa de la muerte.
¿Y su conclusión?
Murió a causa de un disparo en el corazón.
- ¿Determinó la hora de la muerte? - Llegué a la escena a las 9:40.
Jeff Carter llevaba muerto más de 30 minutos.
- ¿Alrededor de las 9:10? - Correcto.
Eso es todo. Su turno, Sr. Weston.
No hay preguntas.
Llamo a Leo Emerson.
Gracias, papá.
Levante la mano derecha.
¿Jura decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?
- Lo juro. - ¿Nombre?
- Leo Emerson. - Siéntese, por favor.
- ¿Cuántos años tienes, Leo? - Diecisiete.
- ¿Sigues en el colegio? - Sí, en Central High, último año.
- ¿Conocías a Jeff Carter? - Sí.
- ¿Lo conocías bien? - Muy bien.
¿Conoces al acusado?
Muy bien.
¿Cuándo conociste a Danny Jones?
- A finales de mayo. - ¿Cómo le conociste?
Estábamos jugando al baloncesto en el club.
- ¿En qué club? - El del Sr. Carter.
Recuerdo que estaba eligiendo equipos con Phil.
Elijo a George.
Yo a Willy.
- Gene. - Danny.
- Ronny. - Brooks.
No os vayáis, harán falta cambios.
¿Necesitáis un árbitro?
Sí, supongo. Vamos.
Soy Leo Emerson y él Phil Kenny, capitán del otro equipo.
Hola, yo soy Danny Jones. ¿Me dejas la pelota?
No le queda mucho. ¿Listos? Vamos allá.
- Otra vez. - Que alguien traiga un parche.
No tiene arreglo. ¿Por qué no compráis otra?
Gastamos todo en las canastas.
- ¿Cuánto cuesta? - 12 dólares.
¿Eso es todo?
Puedo permitírmelo. Comprad una, os invita Danny Jones.
- ¿Quién dirige este gimnasio? - Jeff Carter.
- ¿Quieres unirte? - No, gracias.
- ¿Por qué? - Esto está bien para niños.
- ¿Cuántos años tienes? - Suficientes para votar.
- Eres nuevo aquí. - Sí. Trabajo en el "Gopher Hole".
- ¿Ese tugurio? - ¿Sigue abierto?
- Sí, apesta. - Deberías verlo ahora.
Convencí al jefe para remodelarlo. Tendrá una gramola y refrescos.
- Suena muy bien. - Sí, son los clubs que me gustan.
- ¿Cuándo abre? - La semana que viene.
Venid a la inauguración, os invito a la bebida. Traed a vuestras chicas.
El "Gopher Hole" se convirtió en un éxito enseguida.
No había ni una sola chica que no quisiese ir.
Nos hacía sentirnos mayores.
Pronto Danny se convirtió en el tipo más popular de la ciudad.
Cuando te saludaba, te sentías importante.
Y cuando te invitaba a una partida, los demás se ponían celosos.
- ¿Partidas de cartas? - Póker, sobre todo.
- ¿Con dinero? - Sí.
Has dicho que no teníais dinero para una pelota.
¿De dónde salía el dinero para el póker?
Danny nos enseñó a robar en gasolineras y sitios así.
¿Formasteis una banda de ladrones?
Sí.
¿Quién más estaba en la banda además de vosotros dos?
Gene Spooner, Phil Kenny, Tammy MacDonald y Willy Miller.
- ¿Por qué te uniste? - Necesitaba dinero.
- ¿Por qué? - Es algo personal.
Debes contárnoslo, Leo.
Mis padres se separaron. Mi padre se fue a vivir a otro estado.
Mamá consiguió trabajo en una tienda.
No la veía demasiado y siempre estaba cansada.
Yo no podía trabajar todavía y debía ganar dinero de algún modo.
Así que me uní a la banda.
¿Seguías siendo miembro de la banda la noche que murió Jeff Carter?
- No, lo dejé dos semanas antes. - ¿Por qué?
Papá volvió a casa.
- ¿Volviste a ver a Danny? - Sí.
- Llevé al Sr. Carter al "Gopher Hole". - ¿Por qué?
Me lo pidió. Estaba preocupado por algunos chicos.
- ¿Quiénes? - Gene, Tammy, Phil, Willy.
Yo también estaba preocupado, así que fui con él.
¿Qué quiere?
- Yo... - Tú no, él.
He venido para hablar contigo.
- ¿Y bien? - Puedo echarte una mano.
- No necesito ayuda. - Tienes suerte.
Yo necesito toda la ayuda posible.
- Ha venido al lugar equivocado. - Ta vez no.
- Te ofrezco un trabajo. - ¿A mí? Ya tengo trabajo aquí.
Tendrías que cuidar de chicos de 7 a 12 años.
- No soy una niñera. - No busco una niñera.
Busco a alguien que pueda ser un líder. Los chicos necesitan tu ayuda.
- ¿Para qué están los padres? - Algunos necesitan ayuda.
- ¿Por qué? - Están muy ocupados.
O son demasiado pobres.
¿Por qué esos niños deberían pagar las consecuencias?
- ¿Por qué no darles una oportunidad? - Es una forma de verlo.
Evitaríamos que muchos jóvenes aprendan cosas malas.
¿Cree que yo les enseñaré cosas buenas?
Puedes enseñarles béisbol, fútbol... Aprenderán de tu ejemplo.
- ¿Nada de sermones? - No creo en los sermones.
Sólo en la práctica. ¿Y bien?
- No me interesa. - Serías un héroe para ellos.
¿Para qué quiero ser el héroe de unos mocosos?
Esos mocosos saben distinguir a los farsantes. Tal vez te dé miedo.
Yo no volvería a intentarlo.
¿Qué dices? Hay un trabajo para cada uno de vosotros.
- Se ha equivocado de sitio. - Tendréis que iros de la ciudad.
- Ya me ocuparé de usted. - No me asustas nada.
No te dejaré arruinar la vida de estos chicos.
Vamos, Leo.
¿Fue la última vez que viste a Danny Jones antes de la muerte de Carter?
Sí, señor.
Gracias, Leo.
Su turno.
Has testificado que, antes de conocer a Danny Jones,
eras el líder de los chicos, ¿es así?
- Sí. - Te gustaba ser líder, ¿no?
- Sí. - Y no hay sitio para dos líderes.
¡Protesto! No tiene nada que ver con el caso.
El fiscal ha podido probar la enemistad entre mi cliente y Carter.
Yo quiero probar la enemistad entre mi cliente y este testigo.
- Se desestima la protesta. Continúe. - Gracias.
Has dicho que te gustaba ser líder.
¿Cómo te sentiste cuando tus amigos te cambiaron por Danny Jones?
- Oh, no me refería... - ¿Sentiste envidia?
No, me sentí dolido.
¿Dolido?
No hay más preguntas.
Puedes retirarte, Leo.
- ¿Señor Burns? - Señoría, ¿puedo comentarle algo?
Sí, puede.
Los otros tres menores han decidido atenerse a su derecho constitucional.
- Pero Miller ha decidido testificar. - Muy bien.
Llamo a Willy Miller.
Allí, por favor.
Levante la mano derecha.
¿Jura decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?
- Lo juro. - ¿Nombre?
- Willy Miller. - Siéntese, por favor.
¿Willy?
¿Entiendes que no tienes que responder a ninguna pregunta
que pueda incriminarte en tu próximo juicio?
Sí, señor.
Adelante, Sr. Burns.
- ¿Cuántos años tienes, Willy? - 17.
- ¿Has terminado tus estudios? - No, estudio segundo en Central High.
¿Conoces al acusado?
- ¿A Danny Jones? Sí, señor. - ¿Lo conoces bien?
Era miembro de su banda.
¿Recuerdas qué hiciste la noche del 27 de julio?
- Sí. Fui al "Gopher Hole". - ¿Cómo fuiste allí?
- Llevé la furgoneta de mi padre. - ¿Tenías su consentimiento?
- No, señor. - ¿Sabía que te la habías llevado?
No, señor.
Más alto, para que puedan oírte.
No, señor. Tuve que esperar a que él y mi madre se fuesen.
¿Para qué te la llevaste?
Danny me lo pidió, para guardar las cajas de perfumes.
- ¿Ibais a pagar por ellas? - No, señor.
Íbamos a robarlas.
- ¿Quiénes ibais a robarlas? - Phil Kenny, Tammy MacDonald,
Gene Spooner, Danny Jones y yo.
- ¿Quién conducía la furgoneta? - Yo.
- ¿Quién más iba? - Phil, Gene, Tammy y Danny Jones.
¿Qué papel desempeñaste en el intento de robo?
- Estaba vigilando el callejón. - ¿Dónde estaban los demás?
- En el almacén. - ¿Les viste entrar?
- Sí. - ¿Y qué pasó?
Dejé de vigilar cuando llegó el Sr. Carter.
¿Qué hizo el Sr. Carter?
Me abroncó y me dijo que me fuese a casa.
Pero, en lugar de irme, esperé a que entrase
y le seguí hasta la plataforma.
¿Pudiste ver u oír qué pasó dentro del almacén?
No pude ver nada, pero le escuché abroncar a los demás, como conmigo.
¿Recuerdas lo que dijo?
Les dijo que dejasen las cajas. Y dijo,
"¡Phil, Kenny, Tú, Gene y Tammy, marchaos a casa!"
"Danny Jones, tú vendrás conmigo. Estoy harto de intentar razonar"
- ¿Qué pasó después? - Escuché un disparo.
- ¿Sabes de dónde vino el disparo? - Del interior del almacén.
- Al escuchar el disparo, ¿qué hiciste? - Me asusté y huí.
Eso es todo.
Su turno.
Dices que estabas asustado cuando huiste del almacén.
- Sí, así es. - ¿Adónde fuiste?
- Fui a casa. - ¿Pasó algo de camino allí?
No lo sé, fui corriendo.
¿Había alguien en casa?
Puedes hablar. No tendrás miedo... ¿o sí?
No tienes nada que temer.
Este tribunal protege a quienes dicen la verdad.
Lo entiendes, ¿verdad?
- Sí, señor. - Muy bien. ¿Quién estaba en casa?
Mi padre.
¿Qué pasó entonces?
Pensé que seguía en la fiesta. Pero volvió a casa a buscar algo.
¿Por qué no estás en la cama?
Te he asustado, ¿verdad?
Yo... no sabía que estabas en casa.
- ¿Qué pasa? ¿Quién te persigue? - Nadie.
He estado con Leo. Sí, con Leo.
- No sabía que era tan tarde. - ¿Tarde?
Ya deberías estar en cama. Acuéstate ahora mismo.
Sí.
Ve a ver quién es.
Vamos, abre la puerta.
Policía.
- ¿Es August Miller? - ¿Qué ocurre?
¿Es dueño de una furgoneta con matrícula 65565?
- Sí, ¿por qué? - ¿Sabe dónde está?
- En el garaje. - No, se ha producido un robo y...
Por eso te falta el aliento. Estabas huyendo.
- No, papá. - Más vale que cuentes la verdad.
- ¡Es la verdad, no lo hice! - ¡Mientes!
- ¡No me llevé la furgoneta! - Eso ya lo veremos.
Esperen aquí. Le haré hablar.
¿Ya estás llorando y ni siquiera te he tocado?
¡No vales para nada, Willy! ¡Siempre lo he sabido!
¡No eres mi hijo!
¡Te lo contaré todo!
¡Para, papá, para! ¡Te lo contaré, te lo contaré!
Ahora hablará. Vamos, cuéntaselo.
- Me llevé la furgoneta. - ¿Estabas solo o ibas con alguien?
- Había otros. - ¿Quiénes?
Danny Jones, Phil Kenny, Gene Spooner y Tammy MacDonald.
- ¿Y Leo? - Leo no estaba, era mentira.
- ¿Dónde están ahora? - En el "Gopher Hole", creo.
Y me... me llevaron a la comisaría.
Eso es todo, Willy.
Puedes retirarte.
Un momento, Willy.
Pido al jurado que se retire.
Señor Burns.
¿Conocía el método empleado para obtener esta información?
- No, señoría. - Eso es todo.
Willy, ¿están aquí los dos hombres que te arrestaron?
- No, señor. - ¿Está tu padre aquí, Willy?
Sí, señor.
Señor Miller.
Venga aquí.
Sitúese delante de su hijo.
Siga mirándole.
Sus vergonzosos actos no pueden ser tolerados.
- Un hombre tiene derecho... - Cállese o le condeno por desacato.
Mire a su hijo. Está asustado sólo de verle.
Solo, debido a la compañía que usted le negó.
Debió buscar en la calle lo que no halló en su hogar y corazón.
Mírelo y entienda que fue usted quien le obligó.
De no ser por usted, no estaría aquí.
Si vuelve a amenazar o maltratar a este muchacho de nuevo,
me aseguraré de que reciba la condena máxima.
Agente, llévese a esta persona de la sala.
Puedes retirarte, Willy.
Quiero que localicen a esos dos agentes sin demora.
Se suspende la sesión hasta mañana a las 10:00 horas.
- Hola, Srta. Burns. - Hola.
¿Qué tal su viaje? ¿Aprendió a hablar español?
- Y portugués. - Su padre se alegrará de verla.
- ¿Quiere sentarse delante? - No, gracias, me quedo aquí.
No pude perseguirles porque no me atreví a dejar el almacén.
Llamé a la policía y les conté lo de la furgoneta de Miller.
Entiendo. Su testigo.
Espero que no le aburramos.
No, pero suelo dormir a estas horas.
Tal vez pueda responder a algunas preguntas.
- Lo intentaré. - Muy bien.
Testificó que oyó un disparó, que bajó a la planta baja del almacén
y vio a unos muchachos huyendo por el callejón. ¿Es correcto?
Así es.
- ¿A cuántos chicos vio? - No estoy seguro.
¿Eran 3, 7 o 10?
No lo sé. El callejón estaba oscuro y ellos huían..
¿Cómo sabe que eran chicos? ¿Puede decirnos sus edades?
- No. - ¿Tenían 9, 19 o 90 años?
No tenían 90 años.
Eso reduce la búsqueda.
- ¿Reconoció a alguno? - No, le digo que estaba oscuro.
- Le pregunto si los reconoció. - ¡No!
- ¿Puede identificar al acusado? - No.
Eso es todo.
¿Cuál es su profesión?
Sargento de policía, División de Huellas Digitales.
- ¿Cuánto tiempo lleva en el puesto? - Seis años.
- ¿Tomó huellas la noche del 27 de julio? - Sí, así es.
- ¿Entre ellas las de acusado? - Sí.
- ¿Son estas las huellas? - Sí.
Estas se tomaron cuando estaba bajo custodia.
Y esta es la huella que estaba en una de las cajas del almacén.
¿Cuántos puntos de semejanza exacta ha encontrado?
Doce. Suficientes para confirmar que era la misma mano.
Gracias, es todo. Su turno.
¿Puedo verlas?
Para que conste en acta, sargento.
- ¿Es la huella que obtuvo de la caja? - Sí.
- ¿La único que pudo obtener? - Sí.
¿No es un poco borrosa?
- Sí, pero... - Es todo.
Sr. Burns.
La acusación ha concluido.
Haremos un receso hasta mañana a las 10:00 horas.
Hasta mañana, Danny.
- Mucho me temo que estaré aquí. - Yo también.
¡Danny!
¡Danny! ¡Danny!
¡Soy yo, Connie!
¿No te acuerdas del orfanato? Soy la niña que siempre estaba contigo.
Lo siento.
¿Qué ha dicho de un orfanato?
Danny y yo nos criamos juntos. Cuidaba de mí.
- Vamos, debes de estar cansada. - ¡Oh, papá!
- Cuéntenoslo, Sr. Burns. - En otro momento.
- ¡Papá!, es Danny. - Lo sé, pero no puedo hacer nada.
- Tenemos que hacer algo por él. - Ya hablaremos luego.
¿Envió a su hija fuera de la ciudad por culpa de Danny?
- ¡Vaya historia! - ¿Cuánto hace que no se ven?
¿Tendrá alguna relevancia en el juicio?
- Está bien, les contaré la historia. - Muy bien, Sr Burns.
En el despacho del juez Raymond. Vamos, querida.
Cuando tenía 19 años y empezaba mis estudios de Derecho,
conocí a Cynthia, la madre de Connie.
Nos enamoramos y la convencí para que nos casásemos.
Pero cuando la llevé a conocer a mi familia, se negaron a verla.
Ofrecieron a Cynthia un acuerdo de anulación, pero no lo aceptó.
Desapareció sin que nadie supiese que estaba embarazada.
Hace 10 años, recibí un mensaje de la Sra. Templeton
de un orfanato de Ohio.
Ella estaba allí cuando los médicos dijeron a Cynthia que iba a morir.
Cynthia se había prometido ocultarme el nacimiento de Connie.
La Sra. Templeton la registró como huérfana.
Connie fue una niña enferma y a los 10 años, su estado se agravó.
Fue entonces cuando a Sra. Templeton rompió su promesa y me hizo llamar.
Tenía pruebas de que Connie era mi hija. Este anillo que le di a Cynthia
y este amuleto estaban entre las cosas que quedaban.
Llevé a Connie a una clínica famosa. Después de que los médicos la curasen,
nos asentamos en Middleton, siguiendo su consejo.
Esa es la historia. Y no me enorgullezco de ella.
Connie, háblales de Danny.
Tras dejar el orfanato, nunca pude despedirme de Danny.
Recuerdo que me hicieron bajar para conocer a mi padre.
Llamé a Danny, pero dijeron que sería malo que supiese a dónde me llevaban.
No pude despedirme. Tenía tanto que agradecerle.
Mientras estuve allí, me protegió. Evitó que otros se burlasen de mí.
Nunca se separó de mí cuando estaba enferma.
Rechazó a dos familias que intentaron adoptarle sin llevarme con ellos.
Era más que un hermano para mí. Hizo el papel de toda la familia.
Tras llegar aquí, le escribí cartas todos los días.
Pero no hubo respuesta.
Averigüé por qué, cuando la Sra. Templeton me las devolvió
y dijo que Danny se había escapado. La última vez no pudieron encontrarle.
Ya ve lo bueno que es. Debo ayudarle de algún modo.
Me temo que no puede hacer nada. Podría subir al estrado...
Gracias, pero su testimonio no ayudará al caso.
Además, Danny está muy lejos de ser condenado.
Bueno, ahí tienen su historia.
No, señoría. Es la historia de la Srta Burns.
Por lo que respecta a mi periódico, es cosa de pasado.
- ¿Y vosotros? - Lo mismo digo.
Y yo también.
¿Ya ha comido?
No, estaba escuchando la historia de tu infancia.
- Ha debido de ser interesante. - Sí, lo ha sido.
¿Por qué no reconociste a Connie?
¿La chica del tribunal? Estaba confundida.
No, ella y su padre te reconocieron del orfanato.
- ¿Quién es él? - El fiscal, el Sr Burns.
- ¿Fue él quien la sacó del orfanato? - Así es.
¿Quieres conocer la historia?
Sí, adelante. No tengo otra cosa que hacer.
Sigue buscando la forma de ayudarte.
- ¿Tiene un cigarrillo? - Claro. Quédate el paquete.
Tuviste que ser un buen chico para que te recuerde tan bien.
Era una niña encantadora, parecía indefensa.
Así que el Sr Burns, lo ha hecho bien con Connie.
¿Está listo para continuar con la defensa?
Listo, señoría. Señoría.
Damas y caballeros del jurado.
La fiscalía ha intentado, de una manera confusa,
demostrar que Danny Jones es culpable de homicidio en primer grado.
Pero la verdad es muy sencilla. Sin tergiversaciones ni engaños.
Les aseguro que, antes de que acabe el día,
sabrán que Danny Jones es inocente. Es así de sencillo.
Sólo subiré una testigo al estrado. Y ella demostrará que
Danny Jones no salió del "Gopher Hole" la noche del 27 de julio,
por lo que no pudo estar en la escena del crimen.
Llamo a Doris Martin.
- ¿Es aquí donde juzgan a Danny Jones? - Sí, señora.
¿Podría decirme a quién debo dar esto?
No podrá verle hasta el receso. ¿Por qué no espera dentro?
Levante la mano derecha.
¿Jura decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?
- Lo juro. - ¿Nombre?
- Doris Martin. - Siéntese, por favor.
- ¿Cuántos años tienes? - Casi 17.
- ¿Tienes alguna ocupación? - Sigo en el colegio, en tercero.
- ¿Conoces al acusado? - Sí.
- ¿Desde cuándo? - Desde mayo.
- ¿Le conoces bien? - Lo amo.
"Amar" es un verbo curioso. Puede significar cosas diferentes.
¿Puedes explicar por qué amas a Danny Jones?
- Todo empezó porque me sentía muy sola. - ¿Una chica como tú?
No tenía a nadie. Mi madre ya no vive.
Cuando tenía 15 años, mi padre se casó de nuevo
y él y su esposa se iban de viaje sin mí.
- Pero te dejarían con alguien. - Teníamos una criada.
Pero tenía citas casi todas las noches.
- ¿Te quedabas en casa sola? - No, yo también tenía citas.
- ¿Tenías alguna amiga? - Sí, pero pronto sintieron celos.
- ¿Con qué frecuencia salías? - Cada noche, durante casi un año.
- Después dejé de hacerlo. - ¿Por qué?
Ya no era divertido. No había nadie que me quisiese.
- Por eso me sentía sola. - Te entiendo, Doris.
No lo creo. Cuando estás tan sola, te sientes mal por dentro.
Cuando conocí a Danny, supe que era diferente de los demás.
Era bueno y amable. Y muy agradable.
Creo que lo entendemos.
- ¿Cada cuánto veías a Danny? - Siempre que podía.
- Casi todas las tardes y noches. - ¿Cuándo fue la última vez?
- La noche de su detención. - ¿Estabais solos?
No, estábamos en el "Gopher Hole". - ¿Quién más estaba?
Phil y Gene estaban allí. Y Tammy.
- ¿No estaba Willy Miller? - No.
- ¿Había estado antes? - Esa noche no.
¿Qué pasó en ese cuarto?
Jugaron a las cartas y yo estuve viendo, detrás de Danny.
- ¿A qué hora empezó a partida? - A las 8:32.
Lo recuerdo porque Tammy le preguntó la hora a Jack.
¿Cuánto tiempo estuviste viendo la partida?
Hasta las 10:30. Después, me fui.
¿Saliste en algún momento entre as 8:32 y las 10:30?
No, señor.
¿Salieron Danny, Phil, Tammy o Gene, aunque solo fuese un momento?
No.
Es todo, Doris.
En una cuestión de vida o muerte. ¿mentirías por Danny?
Sí.
Seguro que no has mentido, pero quiero aclarar ciertos hechos.
Sí, señor.
¿Puedes repetir quién estaba en el "Gopher Hole"?
- Danny, Tammy, Phil y Gene. - ¿Y nadie más?
Sólo Jack Nealy cuando trajo la bebida.
- ¿No había más chicos? - No, ninguno.
- ¿Conoces a Willy Miller? - Sí.
- ¿Le conoces bien? - Nos criamos juntos.
- ¿Conduce un coche? - La furgoneta de su padre, a veces.
- ¿La reconocerías? - No lo sé.
- ¿Cuándo la viste? - No me acuerdo.
- ¿La viste el 27 de julio? - No.
- ¿Estaba Willy el 27 de julio? - No.
- ¿Quién estaba? - Danny, Tammy, Phil y Gene.
- Te olvidas de Jack Nealy. - Me refería a los chicos.
- ¿Qué chicos? - Danny, Tammy, Phil y Gene.
- ¿Cuándo viste el coche de Willy? - No lo sé.
- ¿Cuándo viste a Willy Miller? - No me acuerdo.
- ¿A qué hora volvieron del almacén? - No me acuerdo.
- ¿Estaba Willy cuando volvieron? - ¡No!
El fiscal está intentando desconcertar y confundir a la testigo.
- No es un tercer grado, es un juicio. - Se acepta.
Debe interrogarla de acuerdo con los procedimientos legales.
- Retire la tres últimas preguntas. - Pido disculpas.
- ¿Conoces a Willy Miller? - No, ¡sí!
- ¿No conoces a Willy? - Sí, quería decir sí.
La noche de 27 del julio, ¿quién estaba contigo?
- Willy. - ¿Willy?
- ¡Has dicho Willy! - ¡Me ha confundido!
- ¿Quién estaba contigo? - Willy... es decir, Danny...
Señoría, la testigo no está en condiciones de continuar.
- Solicito un receso de 30 minutos. - Denegado.
Dime quién estaba allí la noche del 27 de julio.
- ¡No puedo, no puedo! - ¿Estaba allí Willy?
¡Sí, sí! ¡Por favor, déjeme en paz!
- ¡No hasta que sepamos la verdad! - ¡Sí, estaba allí!
No jugaron a las cartas. Fueron todos al almacén.
¡Danny, lo siento! No podía seguir mintiendo.
Perdóname, me ha obligado. No he podido evitarlo.
¡Silencio, por favor!
Haremos un receso de 30 minutos.
Connie, llévate a esta niña, por favor.
Sáqueme de aquí.
Conozco un buen lugar para tomar un cóctel, Burns.
- Necesito uno. - ¿Qué otra cosa podía hacer?
- Me engañaste con esa historia. - Cálmese.
Siempre defiendo a inocentes. Cuando acepto un caso,
- creo en mi cliente. Por eso gano. - ¿Se va a rendir?
Adelante, Sra. Templeton.
- No me deje a solas con ella. - Hola, Danny.
¿Qué hace aquí? ¿Qué quiere?
Leí sobre ti en la prensa. Tenía que venir a verte.
Soy la Sra. Templeton. Solía cuidar de Danny en el orfanato.
¿Es posible quedarnos a solas?
- No tengo nada que decirle. - Tiene 20 minutos.
- No has cambiado, Danny. - Usted ha envejecido.
- He estado muy enferma. - ¿Viene a darme sermones?
- No, Danny. - ¿Entonces qué quiere?
- ¿Te importa que me siente? - No, adelante.
Lo que voy a decir es muy importante. Debes escucharme.
Suéltelo ya y acabe con esto.
Tienes derecho a tratarme así. Si estás aquí, es por mi culpa.
Ah, no. Ya conozco esa historia.
- No la conoces. - Sí, mi abogado me lo contó todo.
Nadie conoce este secreto, salvo yo.
No he incumplido mi promesa a tu madre.
¿Mi madre?
Sí, Cynthia Burns era tu madre. Ese hombre, el fiscal, es tu padre.
- ¿Qué? - Eres hijo de Edward Burns.
- ¿Yo? - Tuve que hacerlo.
Los doctores dijeron que Connie moriría.
Sabía que el Sr. Burns se ocuparía de ella si creía que era su hija.
¡Oh, no!
No puedo perdonármelo.
Vaya a contárselo. A ver cómo se lo toma.
Vaya a contárselo. No queda tiempo.
Cuénteselo a todos. Cuénteles la broma que me ha gastado.
Ya verá qué gracia le hace a Burns. Ya verá qué gracia le hace a Connie.
Un momento.
- Es mentira, es un truco. - No.
Ese Sr. Burns es muy listo.
¿Cómo falsificó el certificado de nacimiento?
Nunca tuviste nombre. Tu madre dio un nombre falso.
- ¿Y qué pasa con Connie? - Le pusimos el nombre en el orfanato.
No puede contárselo. No puede contárselo a nadie.
Tiene derecho a saberlo. Es tu padre.
Oiga, Sra. Templeton.
Cada uno tiene que jugar con las cartas que le da la vida.
Intenté barajarlas de nuevo, pero resultó inútil.
Todo estaba escrito en mi contra, ya cuando...
cuando mi padre era un niño.
Tiene que saber que va a enviar a un crío inocente a la muerte.
Escuche, Sra. Templeton. Lo hice.
Me merezco lo que me pase.
Maté a Jeff Carter. Sí, lo maté a sangre fría.
Revelar esa historia sólo servirá para hacer daño a dos personas.
A Connie y a mi padre.
Prométame algo. Guarde el secreto hasta el día de su muerte.
Te lo prometo, Danny.
Siempre odiaste las lágrimas, ¿verdad?
Supongo que esta vez puedo soportarlas.
- ¿La defensa tiene más testigos? - La defensa ha concluido.
El fiscal puede realizar su alegato final.
Señoría,
damas y caballeros del jurado, al iniciar este juicio,
les dije que iba a demostrar que Danny Jones mató a Jeff Carter.
Ha quedado demostrado que Danny Jones es culpable de homicidio premeditado.
Todas las personas de esta sala saben que Jones es culpable.
Es esa mala hierba que envenena a las demás plantas de un jardín.
Para eliminarla, hay que destruir sus raíces.
Las raíces de Danny Jones se enredaron con las de Leo Emerson,
Willy Miller y la pobre Doris Martin.
Infectó a esos chicos con su veneno.
Antes de que se vayan a decidir su veredicto,
deberían estar agradecidos de que el veneno de Danny Jones
no envenenase la sangre de sus hijos.
No puede haber piedad para este canalla que envenenó
el carácter de nuestros chicos y chicas
hasta llegar al asesinato premeditado de Jeff Carter,
el verdadero amigo de nuestros jóvenes.
Danny Jones es un asesino desalmado de mente retorcida.
Según la ley, debe pagar con la muerte por el inexcusable asesinato.
¡No, no!
No puede matarle. Tiene que escucharme.
- Tengo algo que contarle. - ¡No, no la escuche!
- Debe escucharme. - No dirá nada que no sepa.
¡Debe detenerla!
Silencio, por favor.
Si tiene un testimonio, ¿por qué no se presentó antes?
Acabo de llegar, he venido lo antes posible.
Diga lo que tenga que decir. Suba al estrado.
Deben escucharme primero. Les diré lo que va a decir.
Maté a Jeff Carter. Sí, le disparé la noche de 27 de julio.
Nadie sabía que tenía un arma. Los chicos no sabían nada.
Les envenené, es cierto. Hasta engañé a mi abogado.
Ella no podrá contarles nada. Ya lo he hecho yo antes.
¡No la deje hablar!
¡Silencio! Otro revuelo así y desalojaré la sala.
Está bien, Sra. Templeton.
Está muerta.
JONES SE ENFRENTA A LA SENTENCIA.
Póngase en pie.
¿Algo que decir antes de leer la sentencia?
Sí, señoría. Pero antes déjeme agradecer que haya aceptado
mi explicación sobre el testimonio de Doris Martin.
De saber que el caso se basaba en una mentira, no lo habría aceptado.
Ahora me alegro de no haberlo sabido.
Se trata de algo más que de la condena de un joven
que ha admitido su culpabilidad.
Quiero ofrecer una explicación por Danny Jones, en lugar de defenderlo.
Porque en la explicación reside el atenuante de su delito.
Nos jactamos de que cada americano goza de las mismas oportunidades.
Nos referimos a un hogar decente, unos padres responsables
y una educación apropiada, que lo convierta
en un miembro útil de la comunidad.
¿Cuánto de esto recibió Danny Jones?
¿Tuvo un hogar decente?, no.
Por mucho que lo intentemos, no podemos incluir el amor paternal
en la estructura de un orfanato.
Sólo puede proporcionar refugio y educación.
Danny Jones se ha pasado la mayor parte de su vida huyendo.
Pero no intentó huir por una maldad innata.
Huyó en busca de afecto, cuando le quitaron a la única persona que amaba.
¿Y sus padres? ¿Quiénes son? ¿Dónde están?
Nadie lo sabe. Ni siquiera Danny Jones.
¿Puede decir: "Danny Jones, te juzgo con la misma vara de medir
que a alguien que disfrutó de todas esas ventajas"?
¿Sería esa la oportunidad a la que todos los americanos tenemos derecho?
Debemos entender a Danny Jones al juzgarle.
Debemos reconocerle como el símbolo de muchos otros
a los que debemos conceder las ventajas a las que tienen derecho
todos los niños americanos. No sólo por su bien,
sino por el de toda la comunidad americana.
Esa es la explicación de Danny Jones.
- Está listo para escuchar su sentencia. - Gracias, Sr. Weston.
A la hora de emitir una sentencia según las leyes de nuestro estado,
el juez debe valorar todos los aspectos del caso.
Y eso he hecho.
Danny Jones, has sido declarado culpable de homicidio en primer grado.
Este tribunal ha decidido que pases en una prisión el resto de tu vida.
Se suspende la sesión.
Danny, la ley ofrece una recompensa por buen comportamiento,
incluso en casos de cadena perpetua. Espero que lo aproveches.
Trabajaremos por ti, Danny. Mi padre y yo.
Le odié hasta que te vi a ti aquel día.
Tiene gracia lo fácil que es cambiar de idea.
- ¿Ya no le odias? - No podría ni aunque quisiese.
A fin de cuentas, es tu padre.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.