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Joder.
No sé, como que me he detenido un poco.
Me he detenido, y estoy como... O sea, me he parado a observar
un poquito, a... Y a observarme también.
No sé, como que veo un poco
las cosas de otra forma. ¿Tú has pensado alguna vez
en la superioridad con la que uno mira cuando cocina?
¿No? Cosa del ángulo, que te eleva y lo ves todo como desde arriba.
Bueno, pues estaba cocinando un caldo de cocido,
cuando caí y dije: "Guau".
Ya.
Vamos, que lo dije en voz alta, dije, dije: "Guau".
Que un caldo no es otra cosa que un cadáver descomponiéndose, ¿no?
Sí. Y que ese agua que hierve es...
El sistema. Todo esto, este decorado,
es el sistema. Sí, sí. Me sigues, ¿no?
Sí. Vale. ¿Quién es el que mece
la cuchara de madera que deshace esos cuerpos?
Tú. No.
El que tiene la cuchara. No. Dios.
La familia.
La madre. La madre. O sea, tu madre.
No.
No, yo soy la madre. Tú eres la madre. Todos,
todos somos la madre. Pero ¿ahora crees en Dios?
Que no, es que no va por ahí, mi amor. No.
Perdona, María. No, tranqui, es que es normal.
A ver, lo que estoy, lo que estoy tratando de explicarte
es que, no sé, en este tiempo como que me estoy trabajando bastante
y, no sé, estoy como en otro nivel energético.
Te estoy contando esto por...
Porque te quiero. Yo te sigo queriendo mucho.
Pero joder, y yo, yo también te quiero.
Por eso te he dicho de vernos.
Pero que, escucha, Nacho, que yo estoy bien,
estoy de puta madre. No, si yo no digo...
No estoy mal. Te invito a que hagas
este trabajo personal.
Ey, Jonás. Ey, ¿cómo estamos? ¿Cómo estás?
Muy bien. ¿Y tú? Me alegro.
¿Cómo va todo? Pues nada,
aquí saliendo por la noche. Normal, hace un día...
Sí, la verdad. Dame eso, porfa.
Toma. ¿Y qué tal ahí con los colegas?
Pues bien, de aquí para allá y haciendo encargos para mi madre.
¿Con quién estabas en el bar? Tomando algo ahí con Nacho.
Qué asco, macho. Me pone negro el chaval.
Anda, no te pongas así. Cuídate.
Oye, dale un beso a tu madre. Y tú, a la tuya.
Y ten cuidado al volver al barrio. Igualmente. Hasta luego. ¡Adiós!
Perdona, ¿me pones dos cañitas más, por favor?
Tía, que yo he quedado. No me puedo liar.
Ya me has dicho que has quedado con Claudia.
Sí. Ya, pero por una birra más
tampoco vas a llegar tarde. La última.
Oye, ¿qué es esto de que estás en una floristería?
Bueno, un poco casualidad.
La Puri, que es la señora de la floristería mítica
de mi barrio, iba a cerrar, me lo dijo mi madre y pensé:
"Hostia, pues igual esto me gusta y puedo ayudar".
Qué guay. Y la verdad es que sí, me encanta.
Pues es que eso es una buena decisión.
Sí, estoy muy contenta. Qué bien. Es que estabas
en un mundo muy superficial, ¿no? Bueno, es lo que es.
Ya, ya. Sabré yo si es superficial o no.
Bueno, yo ahora estoy cocinando.
Bueno, y restaurando muebles también.
Ah, joder, ahora restauras. Sí, bueno, me está enseñando Claudia.
Pero ¿que ella es restauradora? Bueno, ella es muchas cosas.
O sea, quiero decir, hace foto analógica,
diseña muebles, restaura. En fin.
Qué guay, qué guay.
Bien.
Qué guapa estás. Vamos, tú es que eres guapa.
¿Has visto a mi hermano? ¿Qué hermano?
El que tengo aquí la mano. No me jodas, no me jodas, María. No.
Venga. No, no, no, no. Yo estoy en otra.
No, no, es que no hago esto ahora, de verdad.
Un rato como antes, Nacho.
Tengo que ir a hacer a cenar ahora. Ya, ya, ya.
Venga, anda, dale. Dale, dale. ¿Sí?
Venga.
Joder, que no veo.
Ah.
Que... Yo me tengo que ir, ¿eh?
Ya, ya, ya sé que te tienes que ir, pero joder, que también
hacía un montón que no... ¿Sabes? Digo, jo, estas manos
que las echaba de menos un poco.
Joder.
Joder. Tranqui, ¿eh?
Espera a ver.
Tranquilo. Ten cuidado.
Joder. Mierda.
Anda, quita. Ostras.
Joder.
Joder, joder. No va, no va, no va. Vale, tranqui, un momento.
Espera. Toma. Toma, toma.
Dame, dame. Toma papel, toma, toma.
Prueba ponerlo debajo del secador. Calla, coño.
Nacho, espera un momento. ¿Me das la cuenta?
Espera un momento.
Bueno, ¿y ahora qué hacemos? Qué hacemos no, ¿qué hago yo ahora?
¿Me dejas tu teléfono, por favor?
Que tengo que llamar a Claudia, venga.
Vale, vale.
¿Me cobras a mí? Con tarjeta, sí, que a veces me falla.
La ha aceptado, ¿no? Vale.
Pero ¿te vas? Pues claro que me voy.
No, Nacho, una cosa, no puedes coger la moto, que hemos bebido.
Como siempre. ¿En serio?
Hablamos, ¿vale?
Oye.
En arroz. Que pongas el móvil en arroz.
Hostia, tío.
Hostia, perdón. Joder, María.
Nos has jodido la paja.
¿Qué tal? Bien.
Sí, sí.
Hola. ¿Qué tal? María. ¿Qué tal, cómo estás?
Vienes ya, ¿no?
María, ¿estás bien? Estoy perfecta.
Ya. Y ha ido bien todo.
Ha ido muy bien. Me voy a cambiar.
Oye, te he dejado judías en la cocina
por si quieres cenar algo. No, gracias, cariño. Ya ha cenado.
Ya, claro, cariño. ¿Qué? ¿Qué pasa?
Que tú lo que has cenado es postre seco, María.
Ay, Bego, por favor, ¿eh?
Menudo gilipollas.
Me voy a dormir, María.
Hasta mañana.
A ver. ¿Qué haces?
Pues sacando una pizzita del horno. Bueno, pues la dejas.
Porque tú y yo nos vamos a meter
a Dios por una pata. ¿Qué te parece? ¿Ahora? No sé, es domingo.
Ay, venga, por favor, hija, que hace muchísimo que no salimos.
Venga, anda. Tía, que mañana trabajamos.
Me apetece un poco. Pero, por favor, ¿puedes dejar
de ser una señora? ¿Eh? En 30, en el McDonald's de Atocha.
Um. Venga, va, ahí nos vemos.
Te quiero, zorra.
Hala. Vamos a bailar.
¡Eh, chicos, chicos, chicos!
Es el mejor culo que habéis visto en vuestra puta.
¡Joder! Ya los habéis visto.
¡Viva! ¡Esta fiesta!
Ese no me para de mirar.
Le iba a hacer una mamada que se iba a acordar toda su vida.
Pues ¡de puta madre!
Que queda genial, ¿eh, tía? Yo he pedido hora para tatuármelas.
Pero, una cosa, ¿y si vuelve la ceja fina?
¿Cómo va a volver la ceja fina? Una ceja fina es asqueroso, tía.
Lo retiro. Una ceja fina es ¡ah!
Venga, anda, aguántame esto, que voy a hacer aquí
la rayita de la alegría. ¡Venga, alegría para las niñas!
Oye, a ver, que hay una cosa que te quiero decir
desde hace un tiempo, ¿vale? Y no tiene nada que ver
con que vaya un poco pedo.
¿Estás preparada?
Vas a ser la madrina de mi boda. Anda.
¿Qué?
¿Qué pasa, tía, que no te hace ilusión o qué?
No sé, es que no te veo contenta.
Sí, claro, joder, estoy contenta. Bueno, no sé. Es que no sé
qué estás pensando, ¿qué pasa, que no ves que yo me case o qué?
Sí, bueno, pero que es una responsabilidad muy grande.
Pero vamos, que si tú lo ves, a mí me hace muchísima ilusión, ¿eh?
Solo que me ha sorprendido un poco. Pues, chica,
no sé de qué te sorprendes. Nos hemos limpiado el culo
la una a la otra. Sí.
Vamos, es que si tú no eres la madrina de mi boda,
pues igual yo no me caso. Que igual no me caso, además.
Pero ¿que no te casas así, en general, dices, o...?
Sí, así en general. Dame el rublo.
Sujeta esto, anda.
Claro que me voy a casar, tía. Claro.
Claro.
Y yo voy a ser la madrina de tu boda.
Perdona, que antes me he bloqueado un poco.
No pasa nada. Te quiero, tía. Te comeré las tetas en tu boda.
Eso.
Eres una cerda. Y tú eres otra cerda, vamos a ver.
Que te conozco desde que tienes un pelo en el coño.
A mí también me pone, la verdad. ¿Ves?
Estoy muerta, ¿eh? Pero cómo necesitaba un rato así, tía.
Bueno, necesitas este rato, ¿sigues necesitándolo?
No, no, no, qué va. Yo cierro ya noche, que en cuatro horas
abro la clínica, tía. Vaya, vaya.
Y tú también. Sí, sí, bueno. Yo qué sé.
Vale, vale. Tendrás razón, que yo en tres horitas abro la floristería.
Pillamos un taxi. No, no, no, tranqui.
Tú la moto ahora no la pillas. Ah, no, no, no, no, no, de verdad,
es que voy a ir andando, dándome un paseo.
Así me da el aire y se me baja el pedo,
que como coja un taxi ahora, poto. Además que yo
en 10, 15 estoy en casa. Mañana vengo a por la moto.
¿Seguro? Sí, te prometo. Te mando un mensaje
en cuanto llegue a casa.
Te quiero. Y yo. Ha estado guay, ¿eh?
Pórtate bien. Sí, pórtate bien tú.
Perdonad. Yo sé que es un poco invasivo,
pero era por si teníais algo, lo que sea.
¿Quieres un cuartito? Pues toma. De verdad, gracias, ¿eh?
Sois majísimos. Disfrútala, guapa.
Pasadlo bien, chao. Chao.
Perdón.
¿Qué?
Te estaba mirando, estaba pensando: ¿Qué le habrá pasado a esta chica
para acabar aquí? Qué me va a pasar.
No me ha pasado nada. Pues ya está. Eh...
Sí, sí, siéntate.
Bueno, sí, en realidad sí que me ha pasado, la verdad que sí.
La noche empezó siendo una puta mierda
y podría haber elegido irme a casa a hablar un rato con mi amiga
y descansar. Pero no, elegí dar la vuelta a la noche
y que sea mi noche, y aquí estoy.
Por las noches.
Por las noches.
Y tú, ¿qué? Que no, que tú qué, que qué haces aquí.
Pues yo vengo de una noche surrealista, es que...
¿Qué? No, yo tengo una bodega de vinos
con dos socios y Pedro ha tenido una idea.
Yo no te voy a decir lo que opino de la idea, pero me gustaría
que tú me dijeras lo que opinas de la idea.
A ver, dale, dale. Quiere que la cata de vinos
de nuestra bodega sea una experiencia, dice,
sensorial única. Quiere instalar unas esculturas inspiradas
en el arte grecorromano como surtidores de vino.
Hosti, pero ¿cómo que como surtidores de vino?
De una réplica de la Venus de Milo,
sale vino de los ojos,
porque de los pechos sería estigmatizarlos, dice él.
También ha puesto el ejemplo de la loba de Rómulo y Remo,
que sabes de dónde sale el vino a la loba.
Sí. Adivínalo.
Le sale de las tetas. De las tetas. O sea...
No sé, ¿a ti te parece
que ha tenido una buena idea? Bueno, es que las cosas
son lo que son. Una bodega es una bodega
y un after es un after, y una idea de mierda es una idea de mierda.
Tú eres guapa y yo soy viejo.
¿Qué edad me pones? Pues tú debes ser
de la quinta de mi hijo, 26 o 27. No.
29, casi 30.
Oye, perdona que te haga esta pregunta, no te...
Jo, qué palo preguntarte esto, pero bueno, te voy a preguntar,
me da igual. Que si no tienes un poquito de coca
por ahí, porque entro a trabajar en una hora
y tengo que estar fresca.
Joder, que... Para ti, sí.
Qué bien. ¿Me ves mal o bien? Te veo fenomenal.
¿Sí? ¿Por qué me lo preguntas?
¿Eres modelo?
Santiago. Yo, María. Santiago.
Encantada.
No, que pensaba que serías modelo. No, uy, no, qué va, qué va.
Ya no. O sea, antes sí, pero ya no, ya no.
Entonces... Tengo una floristería,
que en realidad tampoco es mía, sino... Bueno, en cualquier caso,
que tengo que abrir en media hora. Y tú, ¿qué? ¿No trabajas un lunes?
Entonces tienes que ser tú tu jefe.
Qué maravilla tener tu edad, poder ir a trabajar sin dormir
y sin nada. Una maravilla. Y qué maravilla ser tu propio jefe.
Mira, María, yo soy mi propio jefe, porque me lo he ganado
exactamente igual que puedes hacer tú.
No, perdona, pues que no, que me pareces un chulo, la verdad,
¿sabes? Sí, sí, porque... Perdóname, no era...
Me parece muy chulo lo que has dicho, porque en realidad
las cosas no funcionan así. Las cosas son lo que son
y vienes de dónde vienes y eres quién eres.
Me voy a tener que ir. Perdona. No, perdona tú.
Me voy a ir. Deja, deja, yo pago. Invito.
Si yo me voy también. Pues gracias.
Hostia.
¿Todo bien, preciosa? ¿Cómo que si todo bien?
Claro que todo bien. ¿Por qué me preguntas esto?
Era para asegurarme que todo estaba bien.
Pero ¿me ves mal o algo? No pasa nada. Está bien.
Ya está, no pasa nada.
Perdona, ¿eh?
Toma, ponte la chupa. No, gracias, si yo ya me voy.
No, pero, espera, no puedes coger la moto así.
Sí, pero no voy a dejar la moto aquí.
Pues déjame que te acompañe. Al menos deja que conduzca yo
hasta tu casa. Luego me cojo un taxi.
No, no, no, no, mi moto la llevo yo.
Déjame que te acompañe, por favor. De verdad, me quedo más tranquilo.
Luego me voy. Que de verdad que no hace falta.
De verdad, no me quedo tranquilo, ¿eh? Me, me, me...
Es por mí, que yo luego me cojo un taxi.
Bueno, vale, vale, vale. Te dejo donde sea, sí.
Venga.
Es que si no... Sí, sí, ya está.
Pilla este.
Huele a plátano el casco. Ya. Lo llevo por si acaso.
Que una no sabe dónde va a acabar nunca.
Sube. ¿Subo? Vale.
Agárrate, ¿eh? Voy, voy, voy.
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