Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
SUBTÍTULOS CREADOS PARA WWW.NOIRESTYLE.COM
- ¿Trabajó la semana pasada? - No.
- ¿Ha buscado trabajo? - Sí.
- ¿Ha rechazado algún empleo? - No, señora.
- ¿Su dirección es la misma? - Sí.
Muy bien, firma esto. ¡Siguiente!
¡Siguiente!
- ¿Trabajó la semana pasada? - No.
- ¿Ha buscado trabajo? - Sí.
- ¿Ha rechazado algún empleo? - No.
- ¿Su dirección es la misma? - Sí.
Muy bien, firme esto.
¡Siguiente!
¡Adelántese, por favor!
Su nombre es Philip Cass. Su ocupación: huir.
ADMINISTRACIÓN DE VETERANOS
¿Sr. Cass?
- ¿Qué tal está? - Bien, supongo.
Hola, Sr. Cass. - Te veo después, Frank.
Vale. Entra.
Siéntate, Phil.
Lamento haber faltado a esas citas.
No sé qué es lo que me pasa.
No lo sé.
Estoy liado, como de costumbre. Yo...
- ¿Aún sigues confundido? - Lo siento, no sé dónde...
Lo siento.
Me siento tan idiota. Vaya un crío.
Es como si gritaras y gritaras y nadie te oyera, ¿me comprende?
Como una sensación de que estás completamente solo en el mundo.
Sí, así es como me siento. Completamente solo.
Claro, están mis amigos, pero ya no puedes hablar con ellos.
Ellos no me comprenden.
Y mi padre. Ese tipo no está en ningún sitio.
A veces le miro, ¿sabe?
Y pienso: Ese es mi padre. ¡Vaya!
No sé qué es lo que pasa con él, nunca supo cómo, bueno...
...cómo manejarme. Quiero decir, nunca me hizo sentir, no sé, seguro.
Quiero decir que nunca me sentí seguro. A veces desearía...
¿Sí?
Es una tontería.
Desearía que Dobbs hubiera sido mi viejo.
- ¿Un amigo del ejército? - Sí.
Si Dobbs estuviera aquí, podría hacer cualquier cosa. No estaría tan liado.
Pero no está aquí.
Mire, me duele la cabeza y no quiero pensar ni hablar más.
¿Me puedo ir ya? - De acuerdo, Phil.
Tu hijo está en casa.
¿Qué pasa? ¿Acaso no es tu hermano?
¡Estoy yo!
Ya no me das un beso.
No te oído. Está corriendo el agua.
¿Qué decías?
Nada.
Vaya, buenos días.
Te fuiste antes de que me levantara y no tuve tiempo de...
...agradecerte tu tarjeta de cumpleaños.
Ha sido un día abrasador.
Me tuve que echar un rato.
Ahora que estás en casa, podemos oír juntos el partido o lo que quieras.
¿Qué pasa, Sonny?
¿Por qué no te acuestas en tu cama de la cocina? Allí se está más fresco.
Tienes la frente caliente.
¿Qué pasa, son? Tienes otra vez dolor de cabeza.
Te prepararé una aspirina y un zumo fresco de uvas.
- ¡No! - ¿Qué?
Supongo que no lo quieres.
¿Mamá?
Lo siento, Mamá.
Enseguida te traeré el zumo de uvas.
¡Dobbs!
¡Al suelo!
¡Muy bien, en pie, rápido!
- Aquí están tus refuerzos, Dobbs. - Vale. ¡Vamos!
- ¿Cómo te llamas? - Boone.
¿Boone?
- Cass. - ¿Cass?
- Mushnik, pero todos me llaman Cheyenne. - Cheyenne.
- Tenemos que ver al Sargento Dobbs. - Soy Dobbs.
Soltad todo el equipo e id a por algo de comida caliente.
¿Staten Island? El ferry de Dobbs.
Tenemos tres fardos de leña.
Uh huh. De acuerdo.
Eh, ¿cómo sigue todo en los Estados Unidos?
No lo sé. Hace cinco semanas que no estamos allí.
¡Por todos los santos! Os merecéis un poco de descanso, ¿no es así?
Me alegro de veros, chicos. Esto nos hará un 40% más fuertes.
- ¿Qué comemos? - Estofado caliente.
La primera comida de verdad en mucho tiempo.
Oye, vaya un reloj que tienes. ¿Qué pides por él?
Nada. Es un regalo de despedida.
Bueno, si cambias de opinión, acuérdate de mí.
Vale.
Eh, chico. Eh, tú. Ven aquí.
Siéntate sobre algo blando.
- Muchas gracias. - No hay de qué.
Tenemos que cuidar de los nuevos.
Toma, un poco de pan de verdad. Lo tengo desde que tomamos la ciudad.
¡Adelante, adelante! - Gracias.
Mira, no vuelvas a hacer eso. Esta gente está hambrienta.
No era mi intención. Soy nuevo aquí.
Está bien, está bien.
¡Eh, pequeño!
Ven aquí, tengo algo para ti.
¡Mira, mira!
Me gustaría...
...negociar por comida. ¿Entiende?
Cariño. Entiendo como nunca he entendido antes. Siéntate.
No, gracias. Prefiero estar de pie.
Cariño, ¿dónde has aprendido a hablar tan bien americano?
No es americano, es inglés.
Lo estudié en la scola. Escuela.
- ¿Enseñan aquí inglés en la escuela? - No, aquí no. En Bolonia.
Bien, cariño, acerca de negociar, ¿qué clase de intercambio estabas pensando?
Oh, no capi... Quiero negociar por comida.
¡Teresa!
¿No es una vergüenza cómo tratan aquí a sus mujeres?
Sí que lo es.
¡Eh, Cass, ven, te buscan!
Soy el Sargento Brown. Estáis en mi escuadrón.
Os mostraré dónde vais a dormir.
Algunos de mis hombres dormirán aquí.
Esta noche tenéis compañía.
Si los ítalos estos os causan problemas, que duerman en el suelo.
Caballeros, mis amigos sólo tienen una cama, arriba.
Si la quieren usar, dejen que antes quiten todas sus cosas.
Oh, no, no hará falta. Dormiremos aquí abajo en el suelo.
Oye, ya oísteis lo que dijo el Sargento ese como se llame.
¡Si alguien tiene que dormir en el suelo, son ellos!
¿Por qué no te callas? Allí hay un diván donde dormir.
Claro. No se preocupe por nada, señor. Dormiremos aquí abajo.
Muchas gracias.
Mira esto. ¿Cómo voy a dormir aquí?
Quejas, quejas y quejas.
¡Exacto, me quejo! Vosotros dos sois un par de capullos.
¿Y tú qué miras, idiota?
Esto es todo lo que les queda.
Si no es suficiente, la señora les dará las cosas...
...de sus propias camas. - No, gracias. Con esto bastará.
Seguro, somos duros.
- ¡Adiós, Maria! - Adiós, Profesor.
- ¡Buenas noches! - Buenas noches.
Sí, sí. Buenas noches.
¡Eh, eh!
- ¿Qué pasa? - ¿Aún quieres esto?
¿Estás mal de la cabeza? ¿Por qué no esperas a que amanezca?
Quiero una docena de latas de raciones.
¡Chico, lo has pillado rápido!
Yo mismo iba a ir a ver a esa pequeña dama.
Nunca imaginé que fueras un Casanova. Éste para que tengas suerte.
¡Gracias!
Bien, chicos, en marcha.
- Arriba. Vamos, tengo faena para vosotros. - ¿Antes de desayunar?
Quiero daros entrenamiento avanzado. Parece ser que lo necesitáis.
¿Por qué no nos pide un taxi?
- ¿Es una de verdad? - Pues claro que sí.
Así es como quiere Brown que se haga siempre.
Vale. Tú adelante, vosotros dos a cubierto. ¡Moveos!
- Vale, ¿qué pasa contigo? - ¿Qué quiere decir?
- Estás desarmado. - ¿Y qué?
¿Por qué no me atacas? ¡Se supone que soy un nazi!
El chico bonito acaba de echar a perder su traje nuevo.
Vosotros los refuerzos universitarios me ponéis enfermo.
Apuesto a que los nazis huirán de Italia cuando sepan que nos vais a ayudar.
¡Eh, niño bonito, te hablo a ti! - Lo estaba intentando.
Lo estaba intentando.
Medalla de buena conducta para el chico bonito, cayó mientras lo intentaba.
¡Vamos, niñato, levanta el culo y pelea!
¡Ya vale! Tom.
¿Por qué quieres humillar al chico delante de todos?
- Escucha Doug, ¿qué supones...? - Ya es suficiente.
Tú, ven aquí. ¿Cuál era tu nombre? - Cass.
Cass. Ven conmigo.
- No te gusta pelear, ¿verdad? - No.
No. Bien, vale.
Lección 1: Cómo seguir con vida.
Verás, Cass, algunos tipos pelean mejor en frío.
Otros tipos, si no están furiosos no saben pelear. Así que mueren.
Mira, Cass, voy a probar algo que no está en los libros. ¿De acuerdo?
- Claro. - Muy bien.
Pégame. - ¿Qué?
- Pégame. Vamos. - ¿Está bromeando?
No, no estoy bromeando.
Tú eres de los que se tienen que enfurecer, y te enseñaré cómo.
Así que vamos, pégame, adelante. - No puedo.
No tengo ningún motivo para golpearte.
Muy bien, ahora ya lo tienes.
Mira, Cass, ¿no te das cuenta? Tienes que enfurecerte por nada.
Tienes que pelear. Tienes que matar. Aunque no sepas por qué,
...tan sólo porque te fuerzo a ello. Si no lo haces, estarás muerto...
...y de nada servirás a nadie, ni siquiera a ti mismo.
Así que enfurécete. ¡Vamos!
Ahora lloras, eso está bien. Aquí todos lo hacemos.
Aquí todos estamos locos, pero estamos aquí.
¡Suélteme!
Vale, eso es, ahora coge tu fusil.
¡Coge tu fusil! Vamos.
Venga, sal y vuelve a entrar.
Vale, chaval, ya vale... ¡Ya vale, chaval!
Guarda un poco para el enemigo.
Duro, ¿eh? - Está bien.
Un momento, amigo. Hace un mes que no veo una mujer.
¡Eh, mirad las mujeres! ¡Madre mía!
¡Esperadnos ahí, ragazzi! Enseguida estamos con vosotras.
Ahora, caballeros, no olvidemos todo lo que hemos leído.
¿Qué pasa, chaval?
Nada.
¿No quieres ir con ellos?
No sé. Tengo algunas cartas que escribir.
¿En serio?
No.
Venga, pásatelo bien. Estate de vuelta a las nueve.
Vaquero.
- ¿Quieres un poco de chocolate? - Gracias.
Claro: ¡minestrone, ravioli, spaghetti!
Pero seguro que me gustaría aprender.
- ¿Aprender? - Estudiar.
Los verbos son muy difíciles.
Ahora tengo que irme, con el agua.
Me alegro mucho de haberte encontrado.
¿Puedo llevarte el cubo?
- Puedo hacerlo yo. - No, eres muy pequeña.
¿Por qué no te quedas un poco?
Podríamos pasear o algo. - ¿Pasear?
Me puedo sentir muy solo ahí sentado con un montón de gente que ni conozco.
Me gustaría que vinieras conmigo. - Los americanos vais muy rápidos.
Supongo que a veces es necesario.
- Debo primero preguntar a mi madre. - ¿Tan sólo por un paseo?
- ¿Cómo te llamas? - Philip Cass.
¿Philip? Oh, Filippo. Filippo, esta es mi madre.
¿Cómo está?
Gracias.
- Y mi hermano Mario. - Hola.
El Profesor Crocce de la Universidad de Bolonia.
- Es un placer. - Gracias, señor.
Mi hermano pequeño Sergio.
¿Alguien quiere un cigarrillo?
Oh, Chesterfield. Gracias.
El chico está amargado, debes disculparle.
Por los soldados que vinieron de tierras lejanas,
...por quien nos trajo comida,
...y por quien nos devolvió la cama.
Gracias.
Fin.
Es un vino estupendo, muchas gracias.
¿Se lo pides ahora a tu madre?
Buenas noches. Muchas gracias de nuevo por todo.
- Buenas noches. - Buenas noches.
Nunca he chocado tanto las manos en mi vida.
- En Italia siempre lo hacemos. - Dime, ¿cuál es tu nombre?
Teresa.
- Hola. - Hola.
Bueno, ¿a dónde vamos?
Ven, te lo enseñaré.
¿Nos sentamos?
- ¿Dónde vives en America? - New York.
- ¿En un edificio blanco con, eh...? - ¿Ascensor?
No, vivo en un edificio pequeño. Sin ascensor.
- Oh, no, me tomas el pelo. - No, es la verdad.
Soy el único soldado de todo el ejército americano que admite que es pobre.
- ¿Echas de menos tu casa, Filippo? - No sé, supongo que un poco.
Y a tus padres, ¿les echas de menos?
Echo de menos a mi madre.
- ¿Tienes miedo, Filippo? - Aún no lo sé.
- ¡Filippo! - Lo siento.
- ¿Te sientes solo por tu novia? - ¿Mi chica?
- Esa de quien llevas una foto. - ¿Eh?
Todos los soldados llevan una foto de una chica. Deja que la vea.
¿Por qué?
- Porque quiero. - Te crees muy lista, ¿no?
- Sí. Vamos, enséñamela. - No.
¡Por favor!
- Oh, no hay foto. - No hay ninguna chica.
- ¿Y qué hay de ti, Teresa? - ¿De mí?
¿No estás enamorada?
¿Ni comprometida ni nada?
Aquí ya no queda ningún joven.
Bueno, ¿no quieres casarte?
Si no me casara con el hombre al que amase,
...no creo que fuera muy buena.
Creo que sería muy mala.
- ¿Mala? ¿Tú? - Oh sí, eso creo.
- ¿Y si estuvieras enamorada? - Creo que sería muy buena.
- ¿Por qué? - Porque tengo mucha capacidad de amar.
- Pero si eres casi una niña. - Y tu también, Filippo.
Vayámonos ya.
Buenas noches.
Ahora tienes que decir arrivederci.
¿Cómo decís en America "arrivederci"? - Hasta la vista.
¿Hasta la vista? Hasta la vista.
Ahora me voy. - Teresa.
- ¿Me das un beso? - ¿Un beso?
¿Teresa?
¿Me lo das?
¡Cass!
¿Dónde estabas? - Paseando.
Llegas tarde y lo sabes. Debería arrancarte las orejas.
- Lo siento. - Esta es una patrulla de combate.
Si no estuvieras tonteando por ahí, te habrías enterado.
Dejas aquí los efectos personales.
¿Es eso todo? - Sí.
Salta. Comprobemos el ruido.
¿Qué es eso? - Mis llaves del coche.
Muy bien, en marcha
¿Dónde está mi otro explorador?
- Dobbs. - ¿Qué?
¿Vamos muy lejos?
- ¿Ves aquella montaña? - Sí.
Es la montaña Adone. Los nazis están allí arriba.
Vamos a tenderles una emboscada, coger cualquier patrulla e intentar pasar.
Relájate, chico.
- ¿Cómo vas? - Bien.
- ¿Por qué tiemblas? - Tengo frío.
Tú también estás temblando.
Tengo miedo.
¡Dobbs!
- ¿Qué fue eso? - No lo sé.
Algún animal pisó una mina.
Muévete. Avisaré al resto de los muchachos.
Pégate a mí.
- Bien, abres fuego cuando... - Sí, sí. Ya sé todo eso.
- Te voy a encargar un trabajo. - Muy bien.
Túmbate aquí y observa. Cuando les veas venir, esperas.
Cuando el último haya pasado, dispara esta bengala sobre sus cabezas.
¿Sabes cómo funcionan?
Muy bien.
- ¿Dobbs? - ¿Qué?
- ¿Tú dónde estarás? - En el otro extremo.
- ¿No puedo quedarme contigo? - Deja de ser crío. Brown está cerca.
- ¡Dobbs! - ¿Qué?
Tengo miedo. No creo que pueda matar a nadie.
Date una oportunidad, chico. Lo harás bien.
¡Brown!
¡Brown!
¡Eh, Brown! ¿Dónde estás, Brown?
- ¡Vuelve a tu posición! - No sé qué es lo que pasa.
Tienes que decírmelo. ¿Cuántos alemanes van en la patrulla?
- Vuelve allí. Pueden estar viniendo. - ¿Cuántos?
- No lo sé. - ¿Dónde está Dobbs?
- ¡Vuelve a tu sitio! - Tengo que encontrar a Dobbs.
¿Dobbs? ¡Dobbs!
¿Dobbs?
¡Dobbs!
- Otra fatiga de combate, Capitán. - A la B-6.
Te la devolverán cuando te vayas.
¡Despierte! ¡Despierte!
¿Mamá? ¿Papá?
Aquí tiene el desayuno.
¿Sabe dónde se encuentra? - ¿En un hospital?
- ¿En cual? - No lo sé.
- ¿Cómo se llama? - Cass.
Eso es.
- Hola. - ¿Qué pasó?
Bueno, según recuerdo, lo estábamos haciendo bastante bien.
- ¿Estoy herido? - No.
¿Dobbs está bien?
¿Está bien? - Está muerto.
Aquí dice que todo el mundo da bebida gratis a los soldados en New York.
Toma, soldado. Bebida gratis.
- Hurra por la paz. - Sí. Hurra.
Soy yo.
- Hola, Teresa. - Filippo.
Bueno, ¿puedo entrar? Aquí fuera es un poco húmedo.
¡Hola, Filippo!
Has vuelto.
¿Por cuánto tiempo? - Hasta mañana.
Tu cara es tan blanca.
- Hola, Mario. - Hola, Filippo.
- ¿Qué? - Pregunta que cómo te encuentras.
Mejor.
Estás empapado de lluvia. Dame tu gabardina.
Siéntate.
Estropearé la silla.
No importa. Siéntate.
- ¿Dónde está tu madre? - Durmiendo.
Imagino que no debería haber venido tan tarde.
Dice que puedes quedarte. Y dormir en el diván.
Gracias, Mario.
¿Quieres que te ayude?
¿Qué pasa?
- Estás despierto. - Y tú también.
- No podía dormir. - Yo tampoco.
No te vayas.
Sólo quería ver si dormías.
No te marches. Ven aquí.
- ¿Te llegó mi carta? - Sí. Pero ahora debes olvidar, Filippo.
- ¿Pensaste en mí mientras no estaba? - Sí.
Yo también pensé en ti. Mucho.
Que delgada eres. Igual que un gorrioncito.
- Eres muy gracioso. - Lo sé.
¿Estoy demasiado delgada?
Demasiado delgada.
¿Demasiado joven?
Demasiado joven.
Tu mano es tan grande.
Philip Cass...
Sí.
¡Eh, eh, delgaducha!
Eh, delgaducha.
- ¿Por qué has tardado tanto? - Quería estar guapo para ti.
Pero tú ya eres guapo.
Filippo. - ¿Sí?
¿En qué piensas?
Da igual.
Ya no soy una niña. Dímelo.
¿No te da miedo estar a solas conmigo en la oscuridad?
Te quiero, cariño.
Filippo.
Las seis en punto, es la hora.
- ¿Tan pronto? - Tengo que irme.
Pero es demasiado pronto.
Mira. Te escribiré todos los días...
Tengo miedo, Filippo.
No lo tengas.
Mira, tengo que irme o perderé el barco.
¿Por qué tienes que irte a America?
No seas tonta, gorrioncito.
Mira, estaremos juntos de nuevo. Muy pronto.
El ejército se ocupará de todo.
Te harán saber qué hacer y dónde acudir. Y tú lo harás.
Tiene que haber un montón de esposas asustadas como tú.
- Pero, ¿tú me quieres? - Sí.
Dilo como te he enseñado.
Cállate. No me contestes.
Ahora dime, acaso yo no...
- Estás de broma, estás de broma. - No estoy bromeando.
¡Mamá!
...un viejo edificio.
Y los edificios viejos siempre huelen a ensalada de col.
Vale, es muy pequeño. Cuatro personas viviendo en dos habitaciones.
¿Y que se supone que debo hacer, vivir en el alfeizar con la pecera?
Este sitio parece un zoo.
Hace veinte años le dije a tu madre: mudémonos a Toledo, Ohio,
...allí se puede respirar.
- Claro, claro. Hace veinte años. - Odio estar con Walter en la cocina.
Bueno, pues entretenle en la pecera.
Podéis nadar y nadar. Vueltas y vueltas como dos sirenas.
Ahora come. ¡Come, come!
¿Por qué no compras un hule nuevo un día de estos?
¿Quién será? - Yo iré.
- ¡Phil! - Hola, Sue.
¡Mirad quién ha vuelto a casa!
¡Phil!
¡Deja que te vea!
Está bien, Mamá, está bien.
- Hola, soldado. - Hola.
Me alegro que estés en casa.
Está bien, Mamá, está bien.
No puedo creérmelo. No me lo puedo creer,
...no me lo puedo creer.
¿Amé alguna vez a ese hombre?
Nunca lo sabrás, Sonny.
Ni siquiera la mitad.
Eras muy joven cuando te fuiste, y no está bien...
...hablar de ello a tus hijos, pero...
Bueno, tú eres todo lo que tengo. Estoy tan perdida, podría...
Una necesita alguien con quien... alguien en quien poder...
Bueno, no un don nadie.
Alguien fuerte. Como tú, Sonny.
A veces pienso que es un milagro que hayas crecido como lo has hecho.
Me pasaba las noches despierta preocupándome.
Preocupándome porque te pudieras liar con alguna...
...con alguna mujer de allí.
No.
No, nunca pensé que te pudieran liar. Pero aún así...
Oh, escucha.
Tienes tiempo, mucho tiempo. Juega. Diviértete todavía.
Entonces, cuando llegue la hora de sentar la cabeza, será con la persona adecuada.
Estás en casa. Nada te mete prisa.
Nada de lo que preocuparte. Estás en casa.
Dime. ¿Duermes?
¿Sí? ¿Duermes?
Buenas noches, mi niño.
¿Qué quieres con ésta, mermelada o miel?
- Me lo puedo hacer yo. - No es un crío. Deja que se lo haga.
Estoy contento de que haya vuelto, eso es todo. Ya sé que no es un crío.
- Vamos, Phil. Cuéntanos más. - Oh, Sue.
Oh, déjale tranquilo. No tiene que pensar más en aquello. Es agua pasada.
Venga, come, hijo.
- No tengo hambre. - ¿Sabes que estás perdiendo el pelo?
Se le está haciendo una frente de inteligente, como a mí.
- Pero sigues siendo guapo. - Déjalo ya, ¿quieres, Sue?
Lo digo en serio. Ahora que soy más mayor, puedo ser objetiva.
Me extraña que no te hayan enganchado.
- ¿Qué hora es? - Las ocho y media, ¿por qué?
Será mejor que salga a buscar un trabajo.
- ¿En tu primer día? - Si no lo hago ahora, no lo haré nunca.
¿Cómo que no lo harás nunca? Pues claro que lo harás.
Deja que te acostumbres de nuevo a las cosas. El trabajo puede esperar.
Creo que es mejor hacerlo ahora.
¿Y robarnos el placer de tenerte en casa de nuevo?
Yo diría que no.
Bueno...
- ¿Aún se me permite besarte? - Llegarás tarde a la tienda.
- Supongo que tendré que desempacar... - Te dejé libre el cajón de arriba.
Gracias.
Dime, ¿dónde está el reloj que te di cuando te marchaste?
- Lo perdí. - ¿Lo perdiste? ¿Cómo?
- ¿Sonny? - ¿Qué?
Apresúrate para volver rápido y seguir hablando conmigo.
Ya voy.
SE AUTORIZA SU TRANSPORTE POR MAR HASTA NEW YORK ABORDO DEL U.S.S. MERCY.
EL MERCY PARTIRÁ DE NAPOLES EL 26 DE MAYO DE 1946. CONTACTE LA EMBAJADA EN ROMA...
...PARA POSTERIORES INSTRUCCIONES. JOSEPH LABELLA, OFICINA ESPOSAS DE GUERRA.
- ¿La hora está bien? - Sí, ¿por qué?
- ¿Aún no ha llegado el correo? - No sé si lo ha mirado alguien.
- ¿Qué vas a hacer ahí arriba? - Quitar el polvo. ¿Por qué?
Creía que ibas a ir a por el correo.
- Ya iré yo. - No.
Sí. ¡Sigues siendo un puñetero!
¿Qué pasa, Phil? ¿Por qué no me lo cuentas?
Los maridos que esperan a sus esposas...
...se adelantarán cuando oigan que se anuncia el nombre de su esposa.
Sra. Maria Allen.
Sra. Teresa Cass.
¡Filippo!
Aquí estamos. ¿Decepcionada?
- ¿Dónde está toda la gente? - El domingo duermen hasta tarde.
Bien, no tengas miedo. Vamos.
Dame la mano, Filippo.
¿Hay alguien en casa?
Vamos, dame tu abrigo.
- Hola, Teresa. Soy Sue. - ¿Cómo estás? Encantada de conocerte.
¡Estoy encantada de conocerte! Quiero decir...
Vale. Todo el mundo está encantado. Te enseñaré la mansión familiar.
- Teresa, este es mi padre. - Bienvenida, Teresa.
Quiero que hagas a mi hijo el hombre más feliz del mundo.
Vale. Ven por aquí. ¿Dónde está Mamá?
¿Mamá?
Me estaba arreglando el pelo.
- Quiero presentarte... - Esta es Teresa.
- ¿Decepcionada? - ¿Cómo podría estarlo, cariño?
Eres preciosa. Mucho más bonita que en las fotos.
Gracias, Sra. Cass.
No seas tan formal, quiero decir que sois casi madre e hija.
¿Por que no le llamas...?
- Clara. Puedes llamarme Clara. - Gracias, Clara.
Ven, te enseñaré nuestra pequeña esquina del paraíso.
¿Qué tal tu...?
¡Eh, esta es la ropa de Mamá! ¿De qué va todo esto? ¡Eh, Mamá!
No montes una escena. Mamá pensó que Teresa estaría más cómoda...
...conmigo en la habitación.
Es la cosa más absurda que he oído en mi vida.
¡Bueno, a mí no me grites! Tranquilo. Mamá está muy disgustada.
¿Mamá está disgustada? ¡Mamá!
La puerta está abierta.
¿Cuál es el motivo de cambiar las cosas de sitio...
...después de tenerlo todo preparado?
Bueno, pensé que te gustaría que Teresa estuviera cómoda después del viaje.
No tenemos mucho, pero pensé que querrías lo mejor para ella.
Bueno, claro que sí, pero esto no tiene mucho sentido.
Quiero decir que allí estaremos cómodos. Estoy seguro de que estaremos bien.
- Yo sólo intento ayudar. - Bien, Mamá, lo sé.
- Quiero estar contigo, Filippo. - Vale.
Escucha, ya te he dicho que sólo era una idea. Sólo intentaba ayudar.
No puedes culparme por ello. - Nadie te culpa de nada, Mamá.
¿Lo ves? Todo estará bien.
- ¿No parezco muy graciosa? - Bésame de nuevo.
- Responde primero. - No pareces muy graciosa.
Sólo demasiado delgaducha. Tendremos que engordarte.
Oh, Phil, eres como mi madre. Siempre quería que engordara.
Eso es, soy como tu madre.
Pero diferente.
¿No es maravilloso que no nos tengamos que apresurar más? ¿Quieres fumar?
¿Qué pasa?
Nada.
Mira la luna.
Estás muy habladora esta noche, jovencita.
Venga. Vamos. Dímelo. Sin secretos.
Filippo. ¿Tendremos nuestra propia casa?
¿Nuestra propia casa?
- ¿Es posible? - Claro.
Y un coche, un abrigo de visón, y entradas para la ópera.
Me gustaría encontrar un lugar, pero no puedo sin gastar mucho dinero.
Y para eso necesitas un trabajo. - ¿No tienes trabajo?
No.
Intenté encontrar.
¿Qué pasa? ¡En serio, lo intenté!
Eso no es importante. Te tengo a ti.
¿Que te hace daño, Filippo? ¿Por qué eres diferente?
¿Diferente?
Supongo que será por la ropa. - No.
Soy el mismo.
- ¿Te alegras de que esté aquí? - Pues claro que me alegro.
- ¿Cómo de alegre? - Así de alegre.
Venga, bajemos.
Espera un momento.
Esto siempre se atranca.
Hola.
El periódico que estoy leyendo es muy interesante.
Me gustaría ser un pato. ¿No te gustaría ser un pato?
Podríamos nadar todo el día bajo el sol y lanzarnos graznidos.
No tendría que seguir buscando trabajo y no encontrar ninguno.
Tú sólo tendrías que empollar los huevos. Y nuestros hijos serían palmípedos.
¡Eh, venga, ríete!
¿Qué sucede, cariño? - Soy muy desgraciada, Filippo.
- ¿Desgraciada? ¿Por qué? - No lo sé.
Bueno, ¿es por New York, por mí, o por qué?
No lo sé.
Apuesto a que soy yo. Supongo que te he fallado.
No sé qué es lo que pasa conmigo.
Siento como si me ahogara a todas horas. Como estar atrapado y no poder salir.
Ya no valgo para nada. - Oh, sí que vales, Filippo.
Desde que estoy en casa, es como si aún fuera un universitario,
...y los últimos tres años nunca hubieran sucedido.
A veces me despierto, ya sabes, y te miro.
Y durante un momento no sé ni quién eres.
Entonces me acuerdo de que estoy casado y de que tú estás aquí.
Quiero que seamos felices, Teresa.
Lo deseo mucho. - Oh, yo también, Filippo.
Entonces, ¿por qué no podemos serlo?
Podemos alquilar una pequeña habitación. No una grande, una pequeña.
Y alejarnos de todo el mundo. Alejarnos de ella.
¿Qué quieres decir? ¿Alejarnos de quién?
¿De quién? - Ya sabes de quien.
No, venga, dímelo. ¿Qué tiene ella que ver en esto?
- ¡Oh, Filippo! - No, en serio. ¿Qué tiene que ver?
- Nada. - ¡Tú lo empezaste, ahora termínalo!
Nada, Filippo. No lo comprendes.
Venga, vamos a casa.
Vamos.
- ¡Sonny! - No sabía que estuvieras despierta.
¿No vas a venir a darme las buenas noches?
Buenas noches, Mamá.
¿Estás despierta?
¿Puedo acercarme?
¡Oh, mis flores!
Compré una última edición. Quizás podamos buscar un nuevo trabajo.
- ¿Dónde están los buscados? - No son buscados, son las ofertas.
No te rías del emigrante.
Vendedor, vendedor, ventas.
¡Sólo de vendedor! - ¿Yo, un vendedor?
Casi mejor intento ser un funambulista o algo así.
Siento lo de antes.
Yo también.
Dígame, señora: Cuando hierve sus verduras, ¿sirve también el agua...
...o la tira por el fregadero?
La tiro por el fregadero. ¿Por qué? ¿Está mal eso?
¿Mal? Señora, si su fregadero tuviera corazón, pulmones e intestinos,
...sería la persona mejor alimentada de esta casa.
Tendrás que rascar un poco más fuerte, cariño.
¡Es cierto! ¿Sabía que el 85% de la gente de este país...
...sufre malnutrición?
El 60% tiene mal la dentadura. ¡Hechos, señora, hechos!
Pero todo eso se puede curar con la olla a presión de Instituto Americano.
Bueno, parece que me sé el texto. ¿Habíais oído una cantinela así antes?
Todos tienen que hacerla.
Nunca serás un vendedor, Sonny.
Oh, sí, sí que lo será, y uno de los buenos.
Bueno, no sé por qué sigues presionándole, Teresa.
Presión, presión, presión...
Mamá, ¿quieres dejarla tranquila? Ella no me está presionando.
Bueno, quiero decir que nos apañamos con lo que gana tu padre,
...y tu paga de desempleo. Tenéis tanto tiempo.
No tenemos tiempo.
- Será mejor que me vaya, cariño. - Buena suerte, Filippo.
Filippo.
¿Te duele la cabeza? - No.
- ¿Te sientes bien? - Eso supongo.
¿No olvidas nada?
No tengas miedo, Filippo. Lo conseguirás.
Hoy lo harás muy bien.
Estás temblando toda.
- ¿Qué hay? - ¿Está la señora de la casa? Quisiera...
- ¿Vendedor? - Bueno, yo...
- No queremos nada. - Por favor, es muy importante.
Estoy pasando la aspiradora.
¿Quién es?
Un vendedor, Sra. Lawrence.
- ¿Qué es tan importante? - Soy del, del... del... del...
Apaga eso, ¿quieres?
¿Sí? ¿De dónde es? - Del Instituto Americano de la Salud.
¿Sí?
Bueno, quizás haya oído hablar de estas ollas a presión que vendo.
Y he pensado que quizás querría, quiero decir, podría estar interesada...
...en comprar una para su propio hogar.
En casa apenas estamos, no creo que merezca la pena.
Bueno, puede que si se las enseño...
Verá, se supone que ahorran todo el agua que utiliza para cocinar.
Quiero decir que la mayoría de las veces se tira por el fregadero.
Sinceramente, si lo comprara no sabría qué hacer con ella.
Tenemos muy poco espacio en el armario.
Pero sólo son dos dólares a la semana.
La gente de este vecindario no paga nada a plazos.
¿No lo sabía?
Oh. Bueno, supongo que no la quiere.
Siento haberla molestado, Señora.
No lo ha hecho.
Bueno, gracias. Muchas gracias igualmente.
No hay de qué.
- Y adiós. - Adiós.
No creo que a ese joven le importara si vendía algo o no.
Es muy posible. De hecho totalmente posible.
- ¿Yo? - Usted.
- Oh. No creo que pueda hacerlo. - ¿Por qué no? Lo hará muy bien.
Ahora cuídese, y vuelva a verme dentro de tres semanas, ¿vale?
- Sí, pero, ¿se lo digo a mi marido? - Por supuesto.
No querrá tener una cosa así en secreto, ¿verdad?
Además, no podría guardar mucho tiempo el secreto.
Sí, pero Philip es tan joven para ser padre...
Quizás alguien me pueda explicar por qué llega tarde precisamente hoy.
Mamá, ¿quieres dejar de quejarte?
Podríamos dejarle una nota, y que se reuniera con nosotros.
¿En medio de Jones Beach?
¡Tú y tus brillantes ideas!
Hola, Filippo.
Bueno. Vamos, vamos.
Pensé que tendría que buscarme un novio nuevo.
Cuidado con los huevos rellenos.
¿Cómo está el vendedor?
Hice un millón de pavos.
Pareces rara. ¿Estás enferma?
¡Vamos chicos, adentro, adentro!
Un momento, Filippo. ¿Por qué no nos quedamos?
¿De qué estás hablando? Estaremos todos juntos. Sube, Mamá.
¿Y sentarme de nuevo sobre esa rueda? Oh, no.
Ahí me mareo.
Filippo.
Sube.
Bueno, allá vamos.
No me puedo creer que esté fuera de esa cocina.
La comida, chicos. ¡Venid a por ella!
Filippo.
Quiero decirte algo.
Sonny, sal del agua. ¡Te arrugarás como una pasa!
Vamos, Teresa. Come sin él. Si quiere estar taciturno, déjale.
¿Quieres no hacer ruido?
Cómete tus perritos calientes y no des discursos.
Esta noche, estilo buffet, cariño. Sírvete tú misma.
¿Tiene alguno sin mayonesa, Sra. Cass?
¿Qué te crees que es esto, un sitio de cinco estrellas?
Mamá, ya sabes que se supone que no debe comer mayonesa.
- ¡Oh, callaros! - Lo siento, lo siento.
Pon las quejas en el buzón. Dale un tomate.
¿Qué pasa contigo? ¿Te has vuelto loco?
No.
Si que me gusta la mayonesa. Pero mi entrenador quiere que baje un poco.
Dice que me estoy poniendo como un flotador.
Ponte una toalla en los hombros, cariño.
- ¿No tienes hambre? - ¿Secretitos?
No creo que a ese joven le importara si vendía algo o no.
Nunca serás un vendedor.
- Estaba intentando... - Medalla para el chico bonito,
...cayó mientras lo intentaba.
- ¿Qué pasa, Phil? - No quieres combatir, ¿verdad?
- No, no puedo... - ¿Qué te hace daño, Filippo?
¡Vamos, niñato, levanta el culo y pelea!
No puedo... Date una oportunidad, chico, lo harás bien.
Ser un vendedor.
- No puedo... - ¡Pégame!
- No puedo... - ¡Vamos, pégame!
¡No puedo!... Ya no soy bueno...
Sí que lo eres, eres bueno...
Vamos, pégame, deja de ser un crío...
Mo puedo, no puedo, tengo miedo.
¿Por qué? ¿Por qué? Una mujer necesita a alguien.
No a un niñato, alguien fuerte.
No como él, hijo, no como él. No como él, no como él...
¡Como él! ¡Yo soy como él!
¡Filippo!
Filippo, ¿a dónde vas?
¡Espera!
¿Qué pasa? ¿Qué pasa?
¿Por qué estás enfadado conmigo, Filippo?
Filippo. ¡Mi nombre es Philip! Ya no estás en Italia.
- Por favor... - Mira, aléjate de mí.
¡Vuelve!
¡Filippo!
Eh, gorrioncito. ¿Dónde estás?
¿Teresa?
¡Teresa!
Oh, lo siento, cariño. ¡Lo siento!
Me puedes llamar Filippo donde quieras, y cuando quieras, ano me importará.
Siempre lo sientes.
Eh, estoy borracho. Te dejé abandonada, cariño.
¿Estás enfadada conmigo?
Philip, yo sólo quería hablar. ¿Por qué no me escuchaste?
Oh, lo siento, cariño. Ahora te escucharé.
Adelante, dime. Adelante.
Philip. Quiero que me lleves lejos de aquí.
- ¿Qué quieres decir? - Ahora mismo. Esta noche.
- ¿Por qué? - Nos estamos perdiendo, Philip.
¿Qué quieres decir?
Nos perdemos el uno al otro. ¡Cada día más!
No podemos irnos de aquí.
Escucha, he hecho dos maletas, una para ti y otra para mí.
Podemos irnos. - ¿Cómo vamos a poder?
Ahora, antes de que amanezca, mientras duermen.
¿Cómo hacemos eso? ¿Cómo?
Ya sabes, bajamos sin hacer ruido, y ya estamos en la calle.
- No podemos. - ¿Por qué?
No podemos irnos de aquí, te digo. ¡Olvídalo!
- ¿Por qué? - Porque lo digo yo.
- Tú no quieres irte, ¿verdad? - Eso mataría a Mamá.
Mamá.
Escucha, Teresa, está vieja y enferma. ¡Ahora me necesita!
Yo también te necesito. Voy a tener un niño.
- ¿Que vas a qué? - Sí, voy a tener un niño.
- ¿Estás segura? - Sí.
Escucha, cariño. No puedes.
Quiero decir que no puedes tener un hijo, ¿no lo entiendes?
- ¿Qué es lo que no entiendo? - Es por cómo son las cosas.
Tienes miedo de que a tu madre no le guste.
Nunca digas eso. Nunca digas eso de nuevo.
- Tienes miedo de ser padre. - Cállate. ¡Calla y déjame en paz!
Escucha, por lo que a mí respecta, puedes irte y tener a tu hijo.
- Vete y piérdete por la ciudad. - ¡Filippo!
Tenlo en un callejón o en un parque, ¿vale? ¡Déjame en paz!
Muy bien. No sabes lo que dices.
¿Cómo va el dolor de cabeza, cariño?
Ha desaparecido.
Por eso nunca he sido capaz de hacer nada.
Porque Papá nunca pudo hacer nada y yo sigo creyendo que soy como él.
Niñato hijo. ¿Tiene eso sentido?
Eso es porque siempre pensaste que eras una copia de tu padre.
Sentías que nunca podrías triunfar.
Sí. Y mi madre también ayudó en ese sentido.
Ella quería que siguiera siendo un niño, porque...
...bueno, porque quizás esa sea la única forma de seguir conservándome.
Y supongo que eso es también lo que yo quiero.
Bueno, no es que lo quiera, pero no parece que sea posible...
...ella sigue tratándome como a un crío de dos años.
¿De qué sirve echar la culpa a nadie? Ellos lo hacían lo mejor que podían.
Claro que cometieron errores conmigo, pero bueno,
...quizás yo mismo me dejé inmovilizar.
Puede que...
Bueno, puede que quizás les necesitara demasiado.
¿Ahora te das cuenta de que quizás has sido demasiado dependiente?
Sí. Bueno, sólo son personas, quiero decir...
Bueno, nunca había hablado de esta forma anteriormente.
No sé, creo que empiezo a sentirme como si pudiera hacer cosas.
Empiezo a sentirme más grande.
No sé, aún estoy confundido.
¿Quizás esté empezando a crecer?
Te echaré de menos.
- ¿Te marchas? - Sí, Mamá.
- ¿De viaje a algún lugar? - Mamá, deja de...
Calla, Susy.
¿Te vas de viaje? - No, Mamá. Tengo un trabajo en la YMCA.
Me voy de casa.
- Irte de casa. - Sí, Mamá.
- ¿Por qué? - Creo que es lo mejor.
¿Qué he hecho?
¿He hecho algo para que salgas huyendo de mi casa?
¿Por qué no puedes explicármelo?
Mira, Mamá.
No conviertas todo en un drama. No es por nada que hayas hecho.
¿Entonces por qué? ¿Por qué me abandonas?
¿Por qué me estás matando de esta manera?
Mamá, deseo... Me lo lías y mezclas todo.
Tú no quieres irte. Aquí nos divertimos. Esta es tu casa.
¿Que clase de tontería es esta? No tienes doce años.
No te escapas para unirte al circo. Soy tu madre. Esta es tu casa.
Vamos, hijo. Sal de esta casa. Márchate ahora.
Adiós, Mamá. Te llamaré mañana.
¿Qué le habéis hecho?
¿Qué le habéis hecho?
SILENCIO ZONA DE HOSPITAL
Mira las flores que tiene esa chica china.
El culo gordo con el que estoy casada, nunca me trae flores.
- Es muy guapa. - Oh, es una verdadera muñequita.
Me gustaría tener la piel como ellas.
- ¿Ha tenido ya a su bebé? - Oh, seguro.
Parece recién sacado de Tiffany's.
- ¿Sabes algo curioso? No chilló. - ¿No?
Me tendrías que haber oído la primera vez. ¡Aullaba!
- ¿En serio? - Oh, vaya que sí. Cielos Santos.
Debieron oírme hasta en Chicago.
¿Tienes mucha familia?
No están en este país.
En Italia, ¿eh?
Mala cosa. A veces una familia numerosa es un infierno, pero...
...viene muy bien cuando vas atener un bebé.
Bueno, apuesto a que tu marido se estará comiendo las uñas.
No sé dónde está mi marido.
Hombres. No tienen límite. Uno es peor que el otro.
El culo gordo con el que estoy casada, es eslavo. Bueno, su gente lo es.
Lleva ese tranvía de la parte baja.
¡Eh, enfermera! Tranquila, cielo.
Ya empieza.
Hola, hijo.
- ¿Qué ha pasado? - Teresa te necesita.
Está en el Bellevue Hospital.
Eh, Jack, encárgate tú, ¿quieres?
Llevo toda la semana llamando a los hospitales. Nadie sabía nada de ella.
Ingresó esta misma tarde.
- Está todo tan tranquilo. - Tranquilízate tú también.
¿Te dijo Teresa dónde había estado?
Trabajando en una pequeña tienda italiana.
Viviendo en alguna habitación, ya sabes.
Quería que todo fuese tan bien. Y todo fue tan mal.
Apuesto a que si sabía cómo lo pasaba, se habría apresurado un poco.
- ¿Dónde está el niño? - Le verá mañana.
¡Enhorabuena, hijo!
Cigarros. Tendrás que aprender a fumarlos.
- Gracias, Papá. - ¿Quieres venir a casa esta noche?
No.
Me quedaré por aquí un rato.
- Vale. Buenas noches. - Buenas noches.
- Buenas noches, Papá. - Buenas noches, hijo.
- ¿Todos los niños en la sala? - Sí.
Vale, que pasen.
- ¿Dónde está su pase, amigo? - No tengo pase.
Pues tendrá que bajar a la planta principal,
...ir a información y conseguir uno.
Disculpe.
- ¿Para qué es esto? - Son órdenes y normas.
Muy bien, dese la vuelta.
Vale.
Un momento. ¿Me dicen sus nombres?
McDougal.
- Miller. - Martínez.
Cass.
Esperen aquí, por favor.
McDougal y Miller.
Eh, señora, usted no es padre, salga de aquí.
¡Escuche, mi sobrina está ahí!
Por aquí, por favor.
Hola, delgaducha.
Gracias. - De nada.
Le he visto.
No podías haberlo hecho más guapo.
¿Cómo se llama? - Filippo.
¡Mira! Amueblado y todo.
- Eh, gorrioncito. - ¿Sí?
Ven aquí.
¿Cómo sienta el ser la madre de alguien?
¿Cómo sienta ser el padre de alguien?
Oh, vaya. Sienta muy bien.
SUBTÍTULOS CREADOS PARA WWW.NOIRESTYLE.COM
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.