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MARIA WALEWSKA
Este film cuenta un amor histórico
Los detalles inventados por el autor
concuerdan con el espíritu de esos momentos inmortales
ENERO 1807 POLONIA DEL ESTE
¡Abrid en nombre del zar!
¡Polonia no recibe órdenes del zar!
- ¡Agua para los caballos! - ¿Aquí?
¡Y que sea rápido!
¡Esto es comodidad, Vladimir!
¿Quién sois vos?
Soy el Conde Walewski, el dueño de este lugar.
¡Un polaco!
Por la gracia de Dios.
Haré que traigan leños. Arderán mejor
que esos tapices
Os he reconocido enseguida por este cuadro.
Anastasio...
¡He aquí una bella sorpresa!
Volved a vuestra habitación.
¿Por qué reenviar a esta encantadora persona a su habitación, sola?
¡Debíais haber estado aquí para recibirnos!
Mi marido se ha ocupado de ello.
¡Su marido! ¿Oís?
¡Es su marido!
¡Quedaos tranquila, solucionaremos eso!
¡Los franceses!
¡A los caballos!
¡Volveremos, polacos!
No es nada, María.
¡No debisteis bajar, pero estoy orgulloso de vos!
No sucedió nada. Fue sólo una pesadilla
¡Que el mobiliario ha compartido!
¡Los lanceros polacos! ¡Dios sea alabado!
¡Señor Paul!
¡Cómo has crecido!
¡Te has convertido en una verdadera dama!
¡El señor Paul ha vuelto!
Mi hermano Paul... Mi esposo.
- Muy satisfecho... - Y yo también.
Sed bienvenido.
¿Los rusos?
Que esto no arruine vuestra permanencia entre nosotros.
Nuestros visitantes han arreglado el lugar de acuerdo con el gusto ruso
Pero no por mucho tiempo.
Anastasio, ¿dónde estáis?
El hermano de María, Teniente Lachinski de los lanceros
del regimiento francés.
Pero yo conozco a su Majestad.
Mi hermana, Pelagia Walewska.
MI hermana ha visto los tiempos en que Polonia era gloriosa.
Esa gloria volverá.
Encended el fuego en la habitación del Señor Paul.
No puedo quedarme mucho.
¿Ni siquiera un día?
Mi visita es un golpe de suerte.
¡Para nosotros!
Pero tengo una gran noticia: ¡El emperador está en Polonia!
Napoleón, ¿aquí? Entonces, ¡somos libres!
Eso espero...
¿Por qué no me dijeron que había una recepción?
He tenido suficiente por hoy
Majestad...
Con vuestro permiso me retiraré también.
Os dejo con vuestra hermana, Paul.
¿Seguro que estáis bien?
Sí, querida amiga
- Buenas noches, querida - Buenas noches.
Espero que el Emperador tenga para Polonia
la bondad que tenéis conmigo.
Y que vos tenéis conmigo
Esperemos que nuestra separación sea breve.
Esperemos
No has cambiado nada, Paul.
Tampoco tú... salvo tu peinado.
¡La última vez que me viste llevaba trenzas!
Y a mí me entretenía tirar de ellas.
No podrás hacerlo más. Hoy en día soy condesa.
¿Por qué no?
¿O sigue gustando el pavo Sr. Paul?
Lo adoro, Stefan.
Me alegra que Stefan esté aquí. Que uno de los nuestros...
De los nuestros...
¡Tu nueva casa es impresionante!
¿Sigues dibujando "N"en la nieve?
Las mías eran al revés.
Y planeábamos unirnos al ejército de Napoleón.
Los hombres tienen más suerte.
Lo conoces, ¿verdad?
No íntimamente.
¿Lo ves?
Casi nunca... y de lejos
Háblame de él.
Es la esperanza del mundo.
Partiendo de la nada, se ha convertido en el emperador de los franceses
Es extraño vivir en el mismo mundo que él sin jamás verlo.
Un día, tal vez.
¿Y la emperatriz?
Es mucho mayor que él.
tiene hijos del primer matrimonio
Tu marido también tiene hijos, creo.
Tengo una nieto de tu edad.
Tal vez algo mayor.
El conde es encantador y distinguido
No existe hombre más cortés, más generoso o más noble que él.
Entonces, ¿eres feliz?
- Se nota, ¿no? - Es lo que yo quería
Yo quiero algo más: ¡ver libre a mi país!
Háblame más de Napoleón.
Duerme siempre sobre una litera como un simple soldado.
Nunca está cansado.
Trabaja más que ninguno.
¡Sabe tantas cosas!
Y cuando pasa entre los moribundos, sus rostros se llenan de orgullo
son felices, como si él fuera un dios.
¡Con él, Dios salvará a Polonia!
Qué pena que deba partir.
Si me pudiera quedar, vería al Emperador.
- ¿El Emperador está aquí? - Pasa por Bronie en dos horas.
- Dios te bendiga, hermanita. - Dios te bendiga, Paul.
¡Escuadrón! ¡En marcha!
Vais a coger frío, Condesa.
Prepara el trineo, Stefan. Vas a llevarme a Bronie.
Vamos a estirar las piernas.
Polonia es un país triste.
No sé por qué Prusia y Rusia se la han disputado
Era la única presa que tenían.
En la próxima campaña de invierno, Sire, quedémonos cerca de París
Gracias a Dios, Duroc que tú no eres Napoleón.
¡Te diviertes!
¡Salid de allí!
- ¿Qué sucede? - Una mujer, Sire.
¡Vamos, acercaos!
¿Quién sois?
María Walewska.
- ¿Habéis venido a rezar? - Sí... no, Majestad.
¿Sabéis quién soy?
Me ha bastado una mirada.
¿Qué habéis venido a hacer?
Debía venir, Sire.
¿Os han enviado? ¿Quién?
Nadie, Sire.
¡Finalmente estáis en mi país!
Lo he soñado tanto...
¡Una patriota!
Los polacos me seducen ya.
Los caballos están preparados, Sire.
¿Sois real, o surgís de un copo de nieve?
Como lo queráis, Sire.
La nieve se derrite. Prefiero la realidad.
Cuando es tan bella...
Nos espera un largo camino, Sire.
Construiremos un altar aquí.
DOS SEMANAS MÁS TARDE
EL PALACIO DEL PRÍNCIPE PONIATOWSKI
VARSOVIA
¡Varsovia es maravillosa!
He conocido muchas veladas como ésta en otros tiempos
- ¡Mi querido Walewski! - ¡Senador!
- Los rusos saben manejar el látigo. - ¡Mi pobre amigo!
¡Quiera Dios liberarnos pronto!
Si Napoleón lo desea, Dios lo consentirá.
María, el Senador Malachowski.
Mi esposa...
Beso la mano de quien se ha negado a capitular.
El Duque de Talleyrand,
ministro de Asuntos Exteriores y Gran Chambelán de Su Majestad.
El Emperador está por llegar.
Tomemos nuestros lugares para ser presentados a vuestro Emperador
¡Presentados al Emperador!
Es la sorpresa que os había prometido
Su Majestad, el Emperador...
El Senador Malachowski.
Como vos, Senador
Me negué a obedecer a los enemigos de mi patria.
El Conde Potowski.
Conozco la historia de vuestra familia.
- Debo deciros algo... - ¿Qué cosa?
El Conde y la Condesa Stakowska.
Mas adelante podré escribir: "La belleza iluminó mi reino".
El Príncipe y la Princesa Novomirska.
La Condesa Votowska.
Conoceros es entrar en la historia.
- ¿Es placentero? - ¡Qué pregunta!
El Príncipe y la Princesa Mirska.
¡Que felicidad vivir bajo vuestro reinado, Sire!
Comparto vuestra felicidad.
El Chambelán, Conde Walewski. La Condesa Walewska.
Su hijo, el Conde Augusto Walewski. La Condesa Augusta Walewska.
Walewski... Ese nombre no me es desconocido
¿Sois la nieta del Chambelán?
Su esposa, Sire.
¿Ah? ¿De quién sois Chambelán?
Del último rey de Polonia, Sire.
Hace 40 años de eso. Debíais ser muy joven.
Tengo 75 años, Sire.
- ¿Vuestro primer matrimonio? - El tercero, Sire.
Os felicito por vuestro excelente gusto.
¿Vuestra edad, Señora?
He ahí una orden, Sire que una mujer puede desobedecer.
Bien dicho. Me gusta la valentía tanto en un hombre como en una mujer.
- ¿Este caballero es vuestro hijo? - Sí, Sire.
- ¿Y ése? - Mi nieto.
Sois una abuela admirablemente bien conservada.
Es una pena no haberos conocido en vuestra juventud.
¿Qué queríais decirme?
No tiene importancia
Talleyrand, este baile eclipsa los vuestros.
Me regocijo por nuestros amigos.
Desconfiad, Señores de mi ministro.
Promete todo y no otorga casi nada.
Yo, no os prometo nada...
pero os daré infinitamente más.
Poco importan las promesas
Nos habéis dado la esperanza. Es eso lo que cuenta.
Los soldados polacos son valientes, los aprecio como hombres.
Buenos embajadores, en efecto.
Estos trajes exquisitos, ¿vienen de París, cierto?
Nuestro primer símbolo de la libertad, Sire.
¿Conocéis esa palabra?
Su Majestad me la ha enseñado.
Derramaremos nuestra sangre por vos...
Veréis de eso con Talleyrand.
Ese Conde Walewski...
debe ser extremadamente rico.
Una mujer joven y bella cuesta cara.
Es muy rico.
Este país os necesita.
Mi presencia aquí prueba mis simpatías.
La Condesa Walewska debe haber sido muy pobre.
Lo ha sido, Sire.
Vuestra simpatía nos emociona.
Sire, lo que necesitamos más que nada para derrotar a nuestros enemigos
es un tratado de alianza con Francia
Velaré cuidadosamente por vuestros intereses.
- Sois muy voluble, Capitán. - Con vos, soy sincero.
¿Puedo presentaros al Mariscal Duroc?
¿Me concederéis el primer baile?
Se lo he prometido al Capitán d'Ornano.
Su Majestad sugiere al Capitán que vaya a descansar,
el viaje ha sido agotador.
¿Me perdonaréis que repentinamente me encuentre somnoliento?
Con el permiso del Emperador, ciertamente...
Pero nada me impedirá
soñar con vos.
Si puedo dormir...
Debería haberos secuestrado, en Bronie
Hay ciertas reglas, Sire.
Un error de táctica. Pero la campaña apenas comienza.
- ¿Bailo bien, Condesa? - Oh, Sire, ¡maravillosamente!
Es que vos me inspiráis.
Os observan, Sire.
No es la primera vez. Volver a veros me entusiasma.
No respetáis las reglas.
Ya veis, las reglas me siguen.
¿Vendréis a verme mañana?
No lo creo.
Sin embargo, habéis venido la otra tarde.
Obedecí a una especie de culto al héroe.
¿No podéis obedecerlo nuevamente?
Sí, Majestad... pero de lejos.
¿Estáis desilusionada, señora?
- No es eso... - ¿Qué es, entonces?
Tengo miedo de estarlo, Sire.
¡Sois descortés!
Involuntariamente, Sire.
Nos miran.
No estoy acostumbrada a esto. Es mi primer estadía en Varsovia.
La mía también. ¡Compararemos impresiones!
Os veré mañana.
Tengo un marido, Sire.
Un anciano, Madame.
Tiene su dignidad, su honor, su orgullo. Yo también, Majestad.
¡Por lo menos tenéis el orgullo en común!
¡Eso es indigno de un vencedor!
Podéis ahorraros vuestras lecciones, Señora.
No deseo daros lecciones, Sire. ¿Me puedo retirar?
¡Que arrogancia!
- Habéis destruido a un dios. - Los dioses han muerto.
Creía que vos los habíais revivido.
Nunca había visto al Emperador de tan buen humor.
He allí vuestra mejor embajadora, señores.
No pienso, no sueño más que con vos.
Tendría más afecto por vuestro país
si tuvierais piedad de mi soledad. N.
Creo que el Emperador os admira.
¿Uno esta carta a las otras?
Va rápido, vuestro Emperador Bonaparte.
Para conquistar el mundo, hay que ir rápido.
Pero no para conquistar a una mujer, ¿no creéis?
¿Qué debo hacer?
Esas cartas, esas flores... ¡tan insultantes para vos!
Podríamos retirarnos al campo...
Sí, es una buena idea.
Es tal vez la única solución.
El Príncipe Poniatowski y el Senador.
Mi querido Príncipe...
Mi querido amigo...
- Perdonad si os molestamos. - Sois bienvenidos.
Os ruego que os quedéis, Condesa.
No hemos obtenido nada en concreto del Emperador.
El Duque de Talleyrand no puede por sí solo
garantizar nuestra independencia.
Todas nuestras negociaciones han sido inútiles.
No quiere prometer nada
En cambio, ahora nos pide 40.000 hombres más,
más caballos, más cañones...
El ejército de Napoleón ya nos cuesta una fortuna.
Si nos rehusamos Polonia está perdida.
Corre el rumor de que Napoleón negocia con los rusos.
Imaginaos lo que le puede ocurrir a Polonia
¿Y si aceptamos?
No tendremos ninguna garantía.
Es por eso que estamos aquí.
Si, mi querido amigo, sólo vos nos podéis ayudar.
No tengo necesidad de deciros que ciertos momentos en la Historia
exigen inmensos sacrificios.
¿Qué sacrificio
compatible con el honor no hemos ya hecho?
¿no han hecho ya nuestros hijos y nuestros nietos?
¿Sugerís que yo podría triunfar donde vos habéis fracasado?
¿Os he comprendido bien?
Mi querida niña... soy un anciano.
Para evitaros esto, habríamos dado nuestras vidas.
Como hemos dado nuestros bienes, nuestro orgullo.
Este hombre ha permanecido sordo a nuestros ruegos.
Tal vez accederá a los vuestros.
El destino de nuestro país está en vuestras manos.
No sufriréis ningún deshonor.
Tal vez se os concedió la belleza para que este país sea libre.
Sois una mujer, y Napoleón no es más que un hombre como todos
Tal vez se lo pueda llevar a que
dé lo que se le pide sin exigir nada a cambio.
Adiós, mi viejo amigo...
Este día es el más triste de mi vida
¡Señores!
¡Por respeto a mi esposa no he querido preguntar
cuál de entre vosotros ha imaginado esta afrenta!
- ¿A quién debo retar en duelo? - Matadnos a todos, amigo mío.
El honor de nuestro país nos es más caro que el propio.
También es vuestro país.
¿Todos los hombres decentes deben ser pisoteados por ese bárbaro?
María recordará vuestra visita como una pesadilla.
¡E intentará piadosamente olvidarla!
Os saludo.
¿En qué pensáis?
Me preguntaba si los polacos dirán de mí un día:
"Mirad a María Walewska que pudo salvar a Polonia".
María, incluso los patriotas se pueden equivocar.
Han mirado por tanto tiempo al sol de nuestra libertad,
que ya no son capaces de ver la ruta que lleva a él.
Si Polonia debe salvarse
no será de esta manera.
Tendría más afecto por vuestro país,
si tuvierais piedad de mi soledad.
¡Qué sorpresa! El Emperador estará encantado.
Perdonadme, Señora, pero los deberes de mi cargo...
Continuemos...
"Vuestra Alteza aceptará proveernos con 300 cabezas de ganado
y 40.000 hombres... no 50.000".
"Es inútil economizar los efectivos
con 50.000 hombres se conquistará la India".
Id a descansar unas horas.
¡Finalmente, estáis aquí!
Os esperaba más temprano.
Una semana más temprano, exactamente.
Vuestra Majestad me rezonga.
En absoluto.
Habéis resuelto jugar a la coqueta conmigo
No he pensado jugar a la coqueta.
Tanto mejor.
Prefiero la coquetería inconsciente.
Pero me debéis una satisfacción.
Me habéis hecho esperar una larga semana.
¡Una semana de felicidad perdida!
Sois la única a quien he suplicado me acordara sus favores.
Sé lo difícil que es suplicar.
También para mí...
Suplicar os debe sentar maravillosamente.
Dejad vuestro velo, María.
Sentaos.
El sombrero también. Que pueda ver vuestro cabello.
Está mejor así.
Qué dulzura...
Estos bucles infantiles...
Adoro ese rostro. No podía separar mi mirada de él en el baile.
Los otros hablaban de política y yo pensaba:
"Debo tomar ese rostro entre mis manos
"debo besar esa boca exquisita,
hecha para el amor".
Sois tímida, María.
No es vuestra primera aventura... ¿verdad?
¡Nunca tuve una!
Y no tengo más que un amor: ¡mi país!
Ayudadnos. Estamos en vuestras manos.
¡No permitáis que un pueblo orgulloso mendigue sus derechos!
Sois nuestra única esperanza.
¡Ayudadnos!
Los polacos han combatido por vos y por la libertad
como vos por la Francia
¿No es eso un vínculo entre ellos y vos?
Sois la esperanza del mundo.
Una palabra vuestra
y somos libres... ¡Decidla!
Deliciosa.
Sois deliciosa, María.
Sólo he venido porque mi país os necesita.
Era el único recurso.
Y os hablo en nombre de los míos.
Oídme, Sire.
Deliciosa...
Permitidme anunciar a mi pueblo que es libre.
¿Quién os envía?
El amor a mi país.
- ¿Quién os envía? - Vos, Sire... en vuestras cartas.
¡Dios, qué ironía!
Yo, que odio a las mujeres que se entrometen en mis asuntos
¡pierdo la cabeza por una criatura que me habla de política!
Parece que habéis comprendido cuál es la causa que me hizo venir.
- Ya que habéis venido... - Contra mi deseo, Sire.
Si no podéis ser justo, tened al menos piedad, Sire.
¡La piedad es para los débiles, no para nosotros!
¡Quedaos!
Voy yo, Stefan.
- Id a dormir. - Pero la Señora Condesa...
Yo voy a abrirle.
Entrad.
He venido a escuchar mi sentencia.
No puedo pronunciar las palabras que me atormentan,
¡si siquiera ante vos! - Si podéis...
Yo misma me las digo una y otra vez.
¡Oh, María! ¡Qué loca!
Sí... ¡qué loca!
Iré a Roma a hacer anular nuestro matrimonio.
Esta finca quedará en vuestro poder. Su renta alcanzará para vuestras necesidades.
¿Qué sucede, Stefan?
Unos soldados franceses solicitan alojamiento por la noche.
Instaladlos y dadles de comer.
¡Jamás me aburrí tanto en la Corte!
- Disculpad las molestias, Señora. - Aceptad lo que os puedo ofrecer.
Perdonad esta intromisión poco caballeresca.
Me haréis un favor alojando a mis hombres.
Tomad este pan y esta sal Un huésped ha llegado a nuestra casa
Dios entra con él.
Sois muy amable.
Espero que durmáis bien... Buenas noches, Sire.
Por aquí, Vuestra Majestad.
No os necesito más.
Traedme café y decidle a vuestra señora que quiero verla.
¿Quién sois vos?
¿Y vos?
Nada de impertinencias, joven. ¿Quién sois?
Miradme bien.
Nunca os había visto antes.
- Soy Napoleón. - ¿Napoleón? ¿Napoleón qué?
¿Qué es ese nombre?
¿De qué nacionalidad?
Soy un francés nacido en Córcega y... Emperador.
¿Emperador, vos? ¿Y de quiénes?
De los franceses.
¡Emperador de los franceses!
Entonces, ¿qué le ha sucedido a mi
buen amigo el Rey Luis XVI?
Ha abdicado en vuestro favor, ¿supongo?
No lo supo en su momento
Pero en cierto sentido, es así.
¡Esta casa se está convirtiendo en un verdadero manicomio!
Es una pena, Señora.
Uno de nuestros huéspedes se creía el Sultán de Turquía,
¡pero jugaba muy bien a las cartas!
¿Y vos? ¿Jugáis?
Lo he hecho.
¡Venid!
¿Qué esperáis, "emperador"? ¡Venid!
Ya que sois Emperador, podéis jugar por dinero.
¿Por cuánto queréis?
¡Falso emperador, falso dinero! ¡Juguemos por la gloria!
A eso estoy acostumbrado y me gusta.
¿Qué erais antes de ser Emperador?
- Cabo. - ¡Estoy segura de eso!
Un soldado... ¿Por qué aparentar ser emperador?
Alejandro fue ambas cosas, Señora.
¡Todos los locos se creen Alejandro!
Si Alejandro hubiera estado loco, ¿quién se hubiera creído ser?
¡Napoleón!
La Señora Condesa se disculpa, señor.
¡Vamos, jugad! ¡Emperador! ¡Cabo!
¡Alejandro! César, ¿tal vez?
- ¡Admirable! - Es lo que dicen.
- ¡Hey! ¡Era mío! - Yo tenía una reina.
¡Vos, una Reina!
Aquí está. ¡Y tengo otra!
Y yo tengo tres. Así que en total son cinco.
¡Hacéis trampa, pequeño cabo!
¿Y si fuerais vos la que hace trampa?
¡Cómo os atrevéis! ¡Os haré echar del ejército!
¡Voy a olvidar mi rango!
¡Oiréis hablar de mí, tramposo!
¡También vos!
¡Es un escándalo!
¡Hablaré con el Rey Luis!
¿Quién le ha permitido la entrada a este loco? ¡Hace trampas!
Es hora de ir a dormir.
¡Es un cabo y hace trampas! ¡Voy a ver si están todos los cubiertos!
Yo misma lo veré.
- Me disculpo, Majestad. - ¿"Majestad"? ¿Estáis loca?
- Mejor ser prudente. - ¿Prudente?
¿Tenéis miedo de este granuja?
Es extraordinaria
En efecto... Buenas noches, Sire.
Quedaos, María.
¿Es una orden, Sire?
Si me obligáis a ello.
Venid a sentaros.
Debía venir
Vengo a colocar a vuestros pies un botín que no buscasteis:
mi arrepentimiento y mi admiración.
Esa última ya se demostró.
Ahorradme el arrepentimiento.
Soy vuestro amigo, María.
No puede uno convertirse en amigo de su víctima.
Es demasiado tarde para la amistad.
Ahora, ¿permitís que me retire?
Si insistís.
Este lugar, sin vos, se hace intolerable.
Estoy solo
La soledad es un precio muy bajo a cambio del poder.
El vencedor que puede llevar a la muerte a millones de hombres
¿no puede hacerse de un amigo?
¡Dictad un decreto aboliendo vuestra soledad!
Sed generosa, María.
Lo seré. Como vos lo habéis sido conmigo.
Estáis solo... ¿Pero dónde recibiréis a un amigo?
Vuestro corazón está lleno de vos mismo
¿Vuestro espíritu? ¡Se ocupa del mundo!
Vuestros deseos son indignos de la amistad.
Siempre estaréis solo, pero podréis soportarlo.
Porque no tenéis piedad ni de vos mismo.
¿No sois vos la que no tiene piedad?
No yo... es la verdad no tiene piedad.
No me conocéis.
Sire, ¡vivís rodeado de gloria!
Mis victorias son mi gloria
pero he conocido la derrota.
En la escuela era pobre,
tímido, despreciado y mal alimentado.
Hacía mucho frío y había una chimenea en la clase.
Los más grandes siempre me empujaban cuando yo me aproximaba.
No lo he olvidado nunca.
Nunca he sentido bastante calor después
Y nunca sentiré bastante calor
Aquello fue una derrota.
A los 27 años,
dejé a mi esposa para ir a la guerra
Se me aclama como el salvador de la Francia
Mi esposa conoció mis victorias en los brazos de otros hombres.
Una nueva derrota.
Soy fiel a mi sangre.
He hecho reyes a mis hermanos.
Me lo han agradecido con sus querellas y sus envidias.
Otra derrota.
Y no he tenido hijos.
No tengo a nadie,
solamente mi madre no me ha traicionado
Mi madre...
Pero, incluso ella...
Después de todo, un hombre está solo para sufrir
para morir... para soñar...
Mis sueños...
Deseo lo imposible: la paz en Europa.
Pero la victoria engendra la revancha
la revancha, engendra las represalias
y la sangre corre, sin cesar.
Quiero destruir para siempre este equilibrio inestable de las naciones
sinónimo de guerra ante el primer estímulo
Sueño con crear los Estados Unidos de Europa
El mundo descubre una nueva idea
la Democracia.
El ser humano
importa más que su país o su raza
Quiero una Europa federada con una ley en común,
una felicidad en común una esperanza en común por el futuro
y me llaman tirano.
Se asusta a los niños con mi nombre.
Esa también es una derrota.
Cuando penséis en mi gloria recordad también todo esto.
Buenas noches, Señora.
Os amo, María.
Contra mi voluntad, os amo.
Creo en vos.
Venid conmigo.
Nunca más desearé la primavera.
En primavera, volveréis al combate.
Estaréis en peligro.
Siempre desearé el invierno que es vuestra seguridad.
He firmado muchos tratados...
pero recién hoy
encuentro la paz.
DOS MESES MÁS TARDE
EL CASTILLO DE FINCKENSTEIN
PRUSIA ORIENTAL
M. de Talleyrand, ¡sed bienvenido!
¿Aquí? ¡No me acostumbraré jamás!
El mundo entero se pregunta por qué el emperador se entierra aquí.
Pero vos y yo lo sabemos, ¿verdad?
Dudo que lo supierais.
¿Y si lo hubiera adivinado?
No me atraparéis.
Soy un soldado demasiado veterano
Valía la pena probar.
Tal vez el Emperador quería estar solo.
En ese caso, ¡lo ha logrado!
Vuestra Excelencia...
El Emperador os espera.
¡Claro! De otro modo, aún estaría en París.
Los austríacos han intentado saber por mi intermedio
qué hace el Emperador en Finckenstein.
¿Lo sabéis entonces?
Como diplomático debo saberlo todo. ¿Qué pensáis vos de ello?
Como soldado no debo saber nada, Excelencia.
Avisaré al Emperador.
Informad a Su Majestad que el Señor de Talleyrand está aquí.
Que espere Talleyrand con el Embajador de Persia
¿Qué decías del pastelero?
Que no es prudente dejarlo solo con una mujer.
Agua fresca.
No sabe contenerse, Sire.
¡Se abalanza sin mirar!
¿Se abalanza?
Naturalmente, hablo en tono figurado Vuestra Majestad.
¿Y qué dicen las mujeres de este admirable pastelero?
Vos las conocéis, Majestad.
El sentido moral de las mujeres está muy sobreestimado, Sire.
¿Comprendes la dificultad de su posición, verdad?
Agua fresca, Sire.
Te puedes retirar, Constant.
¡Di al pastelero que se ocupe sólo de sus pasteles!
Estoy segura que estos asuntos entretienen a Vuestra Majestad.
Los asuntos de la cocina me interesan más
que los de la corte.
La cocina es un mundo en miniatura.
Reducís el mundo a muy poco
- Demasiado poco para ofrecéroslo. - Vuestra robe de chambre.
¡Que os sirva de lección!
¡Qué alegría estar solos aquí con vos!
¿Solos, Sire?
Con "mi familia", por supuesto.
Familia numerosa.
No soy un padre común.
- ¡Qué pretensión! - ¿os parece?
¿Jamás estáis solo?
Con vos... siempre.
¿Ahora... aquí?
No veo más que vuestro rostro, no escucho más que vuestra voz.
¿Escucháis esto?
¿Qué cosa?
Os amo.
Claramente.
Un día dejaréis de amarme.
¿Qué habéis dicho? No oigo nada.
Comed, entonces.
Comed menos rápido.
Me parece oír a mi madre.
- ¿Cómo os llamaba vuestra madre? - De muchas maneras.
Nunca me llamáis por mi nombre.
¡Me parecería dirigirme a la Historia!
¿Cómo os llamaba vuestra madre cuando os mimaba?
¿Realmente estamos aquí, en esta habitación?
Tal vez nací en un copo de nieve
Partiréis...
y yo no seré nada.
No sois un copo de nieve Y yo nunca he sido más real
Porque estoy enamorado.
Locamente enamorado.
Loco de atar.
¿Dónde están mis botas?
¿Dónde puso mi casaca ese animal?
Está delante de vos, Sire.
Ah, allí está.
Sí, Napoleone.
Soy muy feliz.
¿Y vos?
Si me animaran un poco ¡podría amaros!
¡Si os animaran!
María, me habéis dado lo único que me faltaba:
un corazón alegre.
¡Podría cantar!
¿Por qué no?
Soy extremadamente prudente para ciertos emprendimientos.
¿Bailáis, Sire?
- Perfectamente. - Eso no es muy prudente.
Me han dicho que soy un excelente bailarín.
Os han mentido.
Si es así, os ordeno que me enseñéis, Señora.
¡Tonterías!
El mundo entero espera para verme.
¡Entonces aprended a bailar!
¡Cuando queráis!
Os saludo, caballeros.
- ¿Habéis tenido un buen viaje? - Sólo para veros,... Sire.
Un lugar encantador, Finckenstein.
¿Os parece? A mí no me gusta.
El Sha de Persia, vuestro señor ¿acepta mis condiciones?
Ésta es la primera figura, querido... M.
Su excelencia acepta vuestras condiciones, Sire.
Ah, Vuestra Excelencia finalmente ha aceptado.
Su Excelencia está muy complaciente hoy
Mi Ministro sin duda seguirá su ejemplo.
El aire de Finckenstein me ayudará a cumplir mejor mis deberes.
¿Estáis seguro?
Transmitid mis agradecimientos y mi mensaje al Sha.
Os vais a quemar.
Ocupaos de ejercer los Asuntos Extranjeros.
Sólo continúo gracias a esta excelente música
- ¿Feliz? - ¡Mucho!
Vuestra alegría es contagiosa.
Os amo...
¡Si Talleyrand supiera lo que sucede en esta habitación!
Muere de ganas de saber qué hago en Finckenstein
Pero no tengo intenciones de satisfacer su curiosidad.
Entrad.
El Sr. de Talleyrand presenta sus respetos a la Sra. Walewsa
Estoy encantado de encontrar un rostro conocido en este retiro
Ignoraba que conocierais a la Señora.
No solamente la conozco sino que soy su cautivo
Gracias, Excelencia
Los consejos de la Señora son preciosos.
Con su permiso vayamos a nuestros asuntos
Encantador... Cuando era joven yo tocaba la flauta.
¿La habéis abandonado?
¡Qué pena!
Podríamos tocar a dúo, Sire.
Entonces, ¿dónde están esos papeles?
El expediente del gran ducado de Varsovia
Estoy feliz de anunciaros la liberación de Polonia.
Ya lo sabía, Excelencia
Pero estoy muy feliz
de la presencia de alguien
tan fiel al libertador
de mi patria.
El resto puede esperar. Os veré más tarde.
Excelente, María.
¡Excelente!
Una corona la sentaría bien a esa cabeza.
No deseo más que vuestro amor.
Es más durable que mi corona
¡Ignoraba todo sobre la liberación de mi país!
Era una sorpresa para vos.
¡Pero Talleyrand lo estropeó todo?
¿Habéis llamado?
No más música por hoy. Has tocado maravillosamente.
Gracias, Señora.
Mero la entonación no siempre estuvo bien.
¡El único hombre de Europa que me ignora completamente!
- ¿Talleyrand os simpatiza? - Enormemente.
A mí también.
Es sin ninguna duda el granuja más siniestro de toda Europa
- No me puedo pasar sin él. - ¡Bromeáis!
¡Pero si pudiera destruirme...!
Para él, yo nací de la Revolución.
La Revolución que nosotros amamos,
mis sueños de libertad, de unión...
tienen en Talleyrand al más implacable enemigo.
Y entonces, ¿por qué es vuestro ministro?
¡Porque es el mejor diplomático que existe!
Porque soy el único al que no puede engañar.
Porque su conversación me encanta.
Mirad, las golondrinas regresan.
La primavera se aproxima. Debemos ir al campo, nuevamente.
¡Venid a respirar este aire! ¡Como vino en la sangre!
Es tiempo de partir.
Adelante
El Mariscal Duroc.
Que pase.
La 8ª Brigada está pronta para partir.
La División polaca
Y doce baterías de artillería pesada están también listas
Esperadme.
¿Os vais de Finckenstein?
Ciertamente, Señora.
- ¿El Emperador también? - Evidentemente.
Parecéis apurado por partir.
Los rusos están cerca de Friedland. Los sorprenderemos.
En vuestro honor, Señora haré una revista de tropas.
¡Era Napoleón! ¡Increíble! Debía presentarme ante él.
Voy a ocuparme de vuestro alojamiento, mi Coronel.
¿Tú? ¿Los Walewski están aquí?
- ¿Dónde están? - La Condesa está arriba, pero...
¡Condúceme!
El hermano de la Condesa Walewska.
¡Qué sorpresa, María!
¿No es la guardia del Emperador delante de la puerta?
¿Qué haces tú aquí?
En este instante, abrazo a mi hermano.
Es todo, Stefan.
Y tú, ¿qué haces aquí?
Paul Lachinski, Coronel de Cazadores de Su Majestad
Aquí está la prueba
¡Felicitaciones!
¡Mi Paul, Coronel! Estoy orgullosa de ti.
¡Y yo de ti! Pero ignoro aún qué haces aquí.
¿No puedes adivinar?
¡Seguro!
¿Tu esposo está en misión junto al Emperador?
¿No está satisfecho con lo hecho por Polonia?
Ven aquí.
Cuando éramos niños, nos comprendíamos bien.
Nos quedábamos en silencio
y cada uno sabía lo que pensaba el otro.
No hace tanto de ello.
¿Hemos cambiado tanto?
He dejado a mi esposo.
Estoy aquí porque amo al Emperador.
Tú me comprendes, ¿verdad?
¡Es imposible!
¡No te das cuenta!
¡Pero soy realmente feliz!
Todos los que me han saludado deben saber y se ríen de mí...
¿Por qué dices eso?
Extraño, que él de repente aprecie mis méritos... ¡en tus brazos!
He encontrado una razón para vivir. ¿No significa nada para ti?
Los dos seres que más amo, tú y el Emperador.
¡Todo se derrumba!
¡No me dejes, tengo tanta necesidad de ti, Paul!
¡Tienes al Emperador!
¿La Señora me ha llamado?
Te agradezco, Stefan.
DOS AÑOS MÁS TARDE JULIO 1809
RUE DE LA HOUSSAIE PARIS
Por aquí, Señora.
Avisaré a la Señora Condesa
¿María Walewska?
Soy la madre del Emperador.
Lo sé. ¿Queréis tomar asiento?
Vuestro esposo quiere anular vuestro matrimonio.
¿Por demanda vuestra?
Naturalmente, ¿ignoráis que el Emperador desea divorciarse?
Ese rumor corre hace años.
Esta vez es cierto.
Extraña coincidencia.
¡su divorcio y la anulación de vuestro matrimonio!
¿Pensáis que yo pude influir sobre el Emperador?
¿Por qué no? ¡Mi hijo también es un hombre!
Sed franca.
- Lo amo. - ¿Y qué más?
- Es suficiente. - ¿Queréis casaros con él?
Jamás consideré esa felicidad como posible.
¿Esto así os satisface, entonces?
Ya que a él lo satisface.
Estáis a menudo sola.
No conozco a nadie en París.
En tres años,
dos largas guerras. España...
Ahora Austria.
Comprendéis por qué odio la guerra.
Me simpatizáis.
Venid cerca de mí.
A mí también, Señora. Se os parece.
Somos las únicas que solo deseamos su felicidad
Lo que es egoísta, porque su felicidad es la fuente de la nuestra.
¡Hermosa visión de las cosas!
Cuando se ama a otro ser como nosotros lo amamos...
Fui injusta con vos.
Como toda madre que ama a su hijo.
Así, también yo seré injusta un día.
¿Esperáis un hijo?
- ¿Él lo sabe? - No todavía.
- ¿Cuándo se lo diréis? - En cuanto lo vea.
El Capitán d'Ornano.
Un mensajero de mi hijo. D'Ornano no debe verme aquí.
¿Hay otra salida?
Por el jardín.
Tenedme al corriente.
Quedaos, encontraré mi camino.
¡Contadme todo!
Debo conducirnos a Viena sin demora
Sin demora.
- Pero, el equipaje. - Preparadlo.
Sin demora.
El Emperador no está...
Está impaciente por veros.
¿Estáis fatigado? ¿Os quedáis a cenar?
Pero tengo la orden de conduciros a Viena.
¡"Sin demora"!
Vuelvo en una hora.
Gracias.
Stefan, ¿has oído?
En cuanto estamos bien instalados ¡hay que partir nuevamente!
¡Soy tan feliz!
TRES SEMANAS MÁS TARDE
CASTILLO DE SCHÖNBRUNN VIENA
Un mensaje para el Emperador.
Esperad, Capitán. El Emperador está ocupado.
Su Majestad me ha llamado.
- ¿Y París? - ¡Maravilloso!
Avisad a Su Majestad que Mme Walewska ha llegado
Felizmente me quedan hombres entusiastas
a quienes el éxito no ha enfriado la sangre.
Duroc, ¡llegas en el momento justo!
Inglaterra no cesa de interferir en los asuntos de la Península.
Voy a hacer un bloqueo.
A Rusia no le gustará eso.
¡Es lo que me han dicho!
Entonces, haremos la guerra a Rusia, ¿verdad, Duroc?
Es todo o nada. Pero con vos, ¡es todo!
¿Veis? Los jóvenes no se dejan aplastar.
Yo no me opuse, Sire.
Por lo menos, ¡eso significa el final de "la Europa unida"!
A partir de hoy, ¡yo soy Europa!
Es todo.
Veamos a ese joven que ha querido asesinarme.
Traed al prisionero.
Soltadlo.
He decidido dejarte vivir con una condición:
que reniegues de las razones de tu gesto.
¡Las gritaré delante del pelotón de fusilamiento!
¡Habéis traicionado a la juventud del mundo!
Habéis tomado el poder para extinguir la libertad
¡los últimos destellos de libertad en Europa!
Mi voz cubrirá el ruido de tus cañones
Cuando nuestra victoria esté firme estas cosas no importarán más.
Si tan solo se hubiera retractado.
Cuando se enfrente al pelotón de fusilamiento...
Nunca habéis sido un revolucionario.
Pero espero que tengáis razón
Madame Walewska ha llegado.
¿Cómo? ¡Conducidme a su lado inmediatamente!
Excusadme, Señor, por turbar este feliz momento.
Vuestro divorcio...
Estoy decidido. ¡Ocupaos de ello!
¿Pero luego del divorcio, Sire?
Mis respetos a la Condesa. Cenaremos juntos.
Que llenen sus habitaciones con rosas. Las adora.
Bien, enseguida.
Hay dos candidatas reales, Sire
convenientes para vos.
Una alianza rusa sería más política.
Una alianza austríaca, más prolífica.
Ésta es una Romanov.
Y ésta una Habsburgo, la Archiduquesa María Luisa.
¿Cuál de las dos me proporcionaría una dinastía?
La abuela de la Princesa María Luisa
tuvo dieciséis hijos.
¡Que Dios la bendiga! ¡Ella decide por nosotros!
¿Se opondrá Francisco a este matrimonio?
No puede deciros otra cosa que sí.
María Luisa. Lamento que "María" forme parte de su nombre.
"Habsburgo" es la parte que cuenta.
Sí... para mis descendientes.
Es en honor a vuestro cumpleaños.
¡Magnífico! ¿Quién podrá creer que los austríacos me odian?
Viena celebra el aniversario del emperador.
Mi vida es maravillosa, Stefan.
Si, hemos llegado muy lejos, Señora.
Allí viene.
Yo iré, Stefan.
Bienvenida a Schönbrunn, Señora.
El emperador envía su coche para conduciros al castillo
Por seguridad, el Emperador permanecerá allí esta noche
Han atentado contra su vida hoy en la mañana
¿No está herido?
No, solamente un joven enardecido
¡Intentar asesinar al Emperador! ¿Por qué?
Llamó asesino y tirano al emperador
Ha jurado volver a intentarlo
Será perdonado si se retracta
Lo hará sin duda.
Estoy lista.
Los departamentos de Francisco antes de nuestra victoria.
- Fue una gran victoria - Arrolladora
¡Estuvisteis en peligro y yo no estaba aquí!
¡Qué alegría veros aquí!
Abrazadme fuerte.
Esta arruga está más profunda.
Y algunos cabellos grises.
Es mi cumpleaños número 40.
¡Sois inmortal!
Soy viejo.
¡No comencemos a discutir!
¡Venid a contemplar la magnificencia de los Habsburgo!
El emperador José no parece muy feliz.
La corona no trae la felicidad.
Vuestra corona os fue dada por el amor del pueblo francés
¿Eso no os hace feliz?
Soy feliz... ¿y vos?
Sentaos.
No, no me miréis.
Nunca más seré infeliz.
Me habéis dado tanto bien.
Os daré aún más.
He soportado no veros más a menudo.
Cada vez que he podido, he venido.
Lo sé.
Hubiera deseado venir más a menudo.
Lo sé...
Pero nunca más estaré sola.
María, no soy un hombre común...
Lo sé, querido; lo sé.
He decidido
fundar una dinastía, tener un heredero.
He decidido casarme con una princesa de sangre real.
Necesito un aliado seguro.
No me sirve de nada derrotar a todos mis enemigos en combate
si, una vez que se recuperan me desafían nuevamente
Eso no puede durar eternamente
Puedo vencer con los cañones, ¿pero cómo vencer el odio?
Hoy, he decidido acordar con estos Habsburgo
una paz que por fuerza deberán respetar.
Para ellos, son un advenedizo
Debo convertirme en uno de ellos, mezclar mi sangre con la de ellos.
¡Un hijo de Napoleón... nacido de una Habsburgo!
Es un acuerdo indeleble, cosa hecha.
Es la mejor solución.
¿Qué decís de ello?
Nada...
Dejadnos.
¿No coméis?
¿No decís nada?
¿Qué diríais vos, en mi lugar?
¿Soy acaso una mujer? ¿Cómo puedo saberlo?
Tal vez no haya nada que decir.
María... Esto no cambiará nada entre nosotros.
Escuchadme...
Es un asunto de Estado.
Mis sentimientos son los mismos: Es a vos a quien amo.
Os quiero siempre a mi lado.
¡Ni siquiera la he visto!
Pero esta alianza con la sangre real me resulta necesaria. Estoy obligado a ella.
¡Sangre real!
Pobre... fría... y anémica.
¡El fin de una raza! ¡Una gota antes de la tumba!
¡Una mujer y una familia que os desprecian!
¿Creéis que olvidarán su derrota?
¡Cómo os van a odiar!
Vuestras órdenes han sido ejecutadas
¿No...?
No se ha retractado.
¿No ha dicho nada?
Sus últimas palabras han sido: "¡Viva la libertad!"
"¡Muerte al tirano!"
¡Imbécil!
Un hombre tan joven.
- Nunca me había sucedido. - Se lo ha merecido.
Un asesino.
Gracias, Duroc... Buenas noches.
Hice lo imposible por salvarlo.
Es mejor que esté muerto.
Hay un tiempo para soñar, y un tiempo para razonar.
Llega un momento, ¡en que soñar es un crimen!
¡Habéis cambiado tanto!
¿Qué os sucederá, a vos mismo, a mí
a los que creyeron en vos?
¿No queréis otra cosa que un hijo nacido de sangre enemiga?
Para asegurarle el trono
debe ser de sangre real.
Si no fuera así,
si las circunstancias no me obligaran a ello,
vos seríais mi Emperatriz.
Porque sólo os amo a vos
Si me amarais, este amor os salvaría hoy.
La Política no tiene corazón.
Hubo un tiempo en que una idea triunfaba sobre un trono.
¿La Revolución Francesa...?
¡Una fase de mi juventud! ¡Está tan lejos!
¡Estáis ciega!
Os engañáis.
Habéis engañado a todos los que han muerto por vos
con la esperanza de una nueva Europa.
¡Los habéis traicionado! ¡Me habéis traicionado!
¡Habéis traicionado a ese joven, en otro momento lo habríais perdonado!
¡No habléis más de justicia!
No puedo modificar mi política por vos.
¡El poder os ha dominado!
En adelante, sois uno de ellos...
De la raza de los Habsburgo, ¡fríos y sin piedad!
¡Muertos vivientes!
La Muerte en el trono.
¡Qué decepción!
El libertador de Europa se ha convertido en... un yerno!
¡Y yo que esperaba ser comprendido por una mujer!
¡Ya veréis! Rusia verá, Inglaterra verá,
si soy esclavo del poder
¡o su amo!
¿Por qué me miráis así?
Os miro por primera y última vez.
¡Es grotesco!
Sed razonable, María.
Vuestro espíritu ha penetrado en una región donde no puedo seguirlo.
Tenía tanto para decirlos, y ya no puedo hacerlo.
Ahora ya no importa.
Eran algunos proyectos absurdos para el invierno.
Proyectos muy egoístas.
Perdonadme.
¿Dónde vais?
¿Dónde...?
DOS AÑOS MÁS TARDE DICIEMBRE 1812
LA RETIRADA DE RUSIA
Despiértate. ¡Si te duermes, te mueres!
¡Quiero morir!
¡Quiero morir!
¡Levántate! ¡Volverás a ver París!
¿Y después de París, qué?
¿Tu crees que Napoleón te dejará en paz?
Nuevamente el hambre,
nuevamente la guerra,
nuevamente la muerte... por miles, como moscas.
Nuevamente y nuevamente...
mientras él viva.
¡Ese Emperador!
Está loco, Sire.
Quédate conmigo, camarada.
No tendrás más hambre
ni frío ni matarás más.
¡Levántate! También tu Emperador quiere la paz
¡Vete, pobre loco!
¡Vuestra Majestad!
Os compadezco, Sire.
Yo también debo aceptar mi destino.
DOS AÑOS MÁS TARDE AGOSTO 1814
LA ISLA DE ELBA
- ¡Madre! - Ya es más de mediodía.
Ven a comer o te quejarás más del estómago.
Eso no te acerca a Francia.
Miraba a Córcega.
Mi Francia y mi Córcega.
Los franceses me amaban...
Si te hubieran amado, no estarías aquí.
Vamos, volvamos.
Es el enemigo quien me ha exiliado aquí. Francia me ama.
Y ese amor debe conservarse para mi hijo.
La emperatriz sabe cuánto quiero verlo.
No ha venido ayer, no vendrá jamás.
¿Qué sucede, d'Ornano?
Un barco a la vista, Sire.
- ¡Es mi hijo, es él! - ¡Asegúrate antes!
Sabía que la emperatriz lo traería.
¿Veis a la emperatriz?
Veo una mujer con un niño.
Yo la veo perfectamente.
Tenéis buenos ojos.
¡No veo a mi hijo desde hace siete meses!
- Retirad las tropas. - A vuestras órdenes.
Estáis desilusionado, Sire.
Esperaba a mi hijo.
He traído a vuestro hijo.
Hijo vuestro y mío.
Mi querido pequeño...
Hemos llegado, Señora.
La casa tiene aire acogedor.
Espero que estéis a gusto.
Bianca os mostrará vuestras habitaciones.
El viaje es duro. Es necesario que descanséis.
Os veré en la cena.
Disculpadme, voy a ocuparme de mis moreras.
¡Hacemos maravillas con ellas!
Ya he comenzado un próspero comercio con Nápoles.
Os las voy a mostrar.
Con gusto.
Podríamos producir bastante seda
Haría competencia a la industria inglesa.
Hasta la cena, Señora...
Primero hacemos las maletas, luego las deshacemos...
Luego las rehacemos, luego las deshacemos...
¿Dónde va ese hombre?
¿Qué hombre? ¿Y cómo puedo saberlo?
El hombre del sombrero.
Alexandre, ven a lavarte las manos.
Éste es el peor lugar de todos nuestros viajes
¡Y si pensáis
que le presto atención al sombrero!
¿Vamos a vivir aquí?
Lo ignoro, Alexandre.
Tenemos una casa propia.
¿Puedo entrar?
Os lo ruego, Alteza.
Acércate, pequeño.
¿Cuál es tu nombre?
Su Majestad desea recibir al niño de la Señora.
Alexandre, ¿quieres darme un beso?
Gracias, Alexandre.
¿Y María Luisa?
Ignoro todo del mundo en que ella vive.
Sabéis que es infiel y desleal.
Y que descuida a su hijo. La Tierra entera sabe eso.
¿Lo sabe él?
Estoy tentada de decírselo.
¿Por qué hacerle daño?
Estoy feliz de veros aquí.
Esperaba que nuestra llegada lo alegrara
pero temo que se haya desilusionado
Tal vez vuestra presencia
le traiga algo de paz.
Es mi único deseo.
¿Quién va?
Han atrapado a Gerard. Se ha matado para no hablar.
- ¿Dónde ha sucedido? - En Saint-Tropez, Sire.
También Gerard.
Seguiremos intentando.
Los aliados vigilan toda la costa, Sire.
¡Seguiremos intentando!
Mira a Alexandre, Napoleón.
No come nada, ¡te devora con los ojos!
¿Qué te gusta Alexandre?
- Pasearme sobre mi pony. - ¿Y qué más?
Escuchar historias...
¿De qué tipo?
De soldados y de reyes.
¡Mis historias preferidas!
Vamos a ser amigos
¿Sabéis historias?
¿De soldados?
¿Y de reyes?
Si, sé algunas bonitas.
¿Me las contaréis?
Un día, te contaré una...
cuando esté terminada.
¿Cuándo estará terminada?
Come, Alexandre.
También tú, hijo mío.
Alexandre comienza a tener sueño...
Ya debería estar acostado. ¿Se puede retirar, Sire?
- Por supuesto. - Di buenas noches, Alexandre.
No olvidéis mi historia, Señor.
Lo recordaré especialmente para ti.
¿Sabías que ciertos gusanos hacen seda?
- ¿De veras? - Pero se alimentan de morera.
Eres un gran sabio.
Ahora, nuestras oraciones.
Padre Nuestro que estás en los Cielos y a quien abro mi corazón,
bendice a mi madre y a mi padre
a quien nunca he visto.
Ayúdalo a ser bueno.
Protégelo del mal. Tráele la paz
Mamá, me gusta ese hombre por su sombrero.
Termina tu plegaria.
Hazme digno de él.
Bendice al Tío Paul. Amén.
¿Por qué un sombrero tan grande?
Vamos, hay que dormir.
Buenas noches, mamá.
¡Cómo me gusta oír la tormenta,
cómo me gustan las riberas, el mar y esta encantadora aldea!
Estoy feliz aquí con vos,
vuestra madre y Alexandre.
No deseo nada más.
El enemigo destruirá rápidamente esa felicidad.
Nadie sabe de mi presencia aquí.
¿Nadie?
¡María, Dios os ha enviado!
¡Podéis ayudarme!
¿Ayudaros?
Tengo que enviar un mensaje al Conde de Montholon.
Me hace falta un mensajero seguro.
¿Planéais volver?
¡Si creen en Viena que que me voy a pudrir aquí!
¡Creen que me han enjaulado para siempre!
¡Vuelvo a Francia!
El mundo os dejará en paz aquí. ¿Qué más esperáis?
Quiero reparar mis errores, hacer revivir mis proyectos.
¡Darle cuerpo a mis ideas!
Si me amáis, ¡ayudadme!
Por eso mismo, os ruego que no os destruyáis.
¡Escuchadme! Ya habéis hecho demasiadas guerras
¡Demasiados hombres han muerto!
Francia está agotada. ¡Déjala descansar!
Debo bajar la cabeza y permitir que me aniquilen.
Aquí, reina la paz y podría reinar la felicidad.
Vuestro destino os ha conducido hasta esta isla...
Aceptadlo ¡Vivid en paz!
La paz llega tan pronto, ¡con la muerte!
Pensadlo antes de sacrificar las vidas de otros.
¡La muerte es despreciable! ¡Es la vida la que debo enfrentar!
¡Debo volver!
¡Sed mi mensajero!
Es demasiado tarde, ¡Europa está contra vos!
¡Oh no!
¡El ejército es siempre fiel a su Emperador!
María, creed en mí. Esta vez, estaremos juntos.
¡Pero el mundo está contra vos!
¡No! Tengo mis soldados
y también a los obreros y los campesinos.
Nos une un lazo muy fuerte.
¡No más!
¡Reencontrarán su fe en mí!
No puedo luchar contra vos... Tenéis respuestas para todo.
Sólo puedo protegeros con mi amor.
¡Pero sé que es demasiado tarde!
¡No es demasiado tarde!
¡Imaginad! ¡Vuelvo a entrar a París!
Debo ser fiel a mis soldados.
Marcharán conmigo hacia la libertad.
¡Iluminaré nuevamente el Mundo!
¡Austria, Rusia e incluso Inglaterra!
¡María, debéis ayudarme! ¡Debéis hacerlo!
Dadme el mensaje.
Señores, Francia nos espera.
Los ingleses no tendrán tiempo de movilizarse.
¡Destruiremos a nuestros enemigos uno a uno!
¡Y esta vez, la gloria del Imperio brillará por siempre!
UN MES DESPUÉS DE WATERLOO
JULIO 1815
PUERTO DE ROCHEFORT
Un mensaje de los ingleses.
El Capitán Maitland os saluda
y os ruega subir a bordo si ya os habéis despedido.
Ya me he despedido.
Sólo me queda una cosa... ¿Querríais esperarme abajo?
Su Majestad Imperial.
¿Quién está allí?
Entrad, d'Ornano.
Contraríais mis órdenes.
Hubiera querido evitaros esto, María.
Entonces, me conocéis mal. He venido a ayudaros a huir.
¿Dónde? La propia Francia me rechaza.
A América. Hay un barco en Burdeos.
Huir, ¿yo que nunca huí?
¿Qué es eso?
Para pasar desapercibido.
¡Ropas de mujer!
Montaréis al fondo del carruaje, diré que sois mi compañera.
La gran tragedia se convierte en farsa.
Supongamos que acepte vestir estas prendas.
Supongamos que llegue a América.
¿Y luego?
Estarías vivo, seguro.
No, María. Debo cumplir mi destino.
¿Pero por qué rendiros a los ingleses?
¡Os odian! Os matarán.
¿Para convertirme en un mártir?
No, me mantendrán bien vivo.
Me despojarán de todo símbolo de grandeza antes de la muerte.
No le darán un héroe a la juventud de Europa.
María, debo partir.
Parto con vos.
No María. Seguirme será vuestra muerte.
Moriré cerca de vos.
¡Vuestro amor!
¿Por qué no me ha conmovido el corazón hasta ahora?
¡El acero debió ceder! ¡Pero yo resistí!
Y ahora que todo está perdido finalmente lo comprendo.
Jamás nos separaremos.
No... qué locura pensar en llevaros.
No debo.
Un día tal vez vea
piedad en vuestros ojos, y entonces ¿qué quedará de mí?
Lo que siento ahora durará por siempre.
Esa mirada alumbrará las tinieblas que me esperan.
Adiós María. Me habéis dado tanto
por tan poco.
Me habéis dado mucho más que amor.
Me habéis creado. He vivido dentro de una leyenda
Fuera del mundo...
en otro mundo que no volveré a conocer.
Adiós, amor mío...
Me gustaría ver a mi hijo.
Para él, no sois más que el Emperador.
Entrad, jovencito.
Parto y quiero dejarte mis órdenes.
Os escucho, Majestad.
Te confío a la Condesa Walewska.
- Cuídala mucho. - Contad conmigo, vuestra Majestad.
¿Tienes una espada?
No, vuestra Majestad.
Aquí está la que llevaba cuando conquisté Italia.
Solamente tenía veinte años más que tú.
Os ruego, Sire.
Sí. Tal vez vivas en un mundo pacífico
Te daré entonces un beso.
¿A dónde va?
Hasta el barco.
¿Y luego?
No hables más, Alexandre. No ahora.
Debe cumplir con su destino.
Pidamos al Cielo que le dé la paz.
Traducción: Laura Lecocq Oliveri
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