All language subtitles for Per le antiche scale - Mauro Bolognini (1975) SPA 2

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Original subtitles

�Carnaval!

�Una fiesta!... �Una fiesta!

Una fiesta...

�Carnaval!

El director ha dicho que recuerde tomar las medicinas.

Gracias.

�Un momento!

Bonita pieza.

�D�nde la ha aprendido?

Estudios previos.

Antes de la otra posibilidad.

�Qu� quiere decir?

Por d�as y siglos, paralelismos inconclusos.

No entiendo lo que dice usted.

No le entiendo nada.

Regresos continuos de perspectivas.

El regreso del paralelismo de Euclides.

Me encantar�a ver claro en sus palabras,

pero soy demasiado ignorante.

�Me est� explicando su secreto?

La historia de su vida, �verdad?

Si alguien me ayuda, entonces tal vez todo se puede recomponer.

Yo le ayudar�a, �pero c�mo?

- Vayamos a la fiesta. - No.

- Vamos... - No.

"Dentro de una habitaci�n del manicomio estudio a los hombres y los amo.

Aqu� espero: la gloria y la muerte." Mario Tobino.

POR LAS ANTIGUAS ESCALERAS

�Cocidos con laurel o con enebro?

Gracias Tonio, estar�n buen�simos, pero no quiero.

Nuestro Tonio no es s�lo un conocedor de la cocina,

sino tambi�n un gran experto en pol�tica.

�Entonces qu� nos dices de la situaci�n actual?

Dram�tica. Cuando habl� con el rey se lo dije.

"Aqu� no se puede hacer la guerra, Majestad."

Basada en la novela de Mario Tobino

- Bonito, �eh? - S�, s�.

- Ver�is. - Bien, bien.

Voy a prepararme.

�Me permite este baile?

Me encantar�a, pero estoy ocupada.

�Por qu� no invita a una de esas guapas se�oritas de ah�?

Estaba acostumbrado a un modo diferente.

Nadie tiene la culpa. Una fatalidad.

Un infortunio.

Estamos todos en las manos del Se�or.

Cuando �l dice basta, es que basta.

- Permiso. - �Oh, disculpe!

Abran paso, abran paso.

Cuidado.

Permiso.

�Aqu� estoy!

- �Oh, qu� maravilla! - Los se�ores est�n servidos.

- Se ha hecho esperar. - La especialidad de la casa:

Asado de ave, como la hac�a la abuela. Miren qu� exquisitez.

Probar para creer. Tenemos orop�ndolas deshuesadas...

alondra rellena de vegetales... o zorzal... codornices engordadas.

Un buen chorlito, o una cerceta. Ilustr�simo director, �qu� le gustar�a?

�Quiere un buen muslo de perdiz bien caramelizado?

- Claro, una perdiz. - �Bravo! Una sabia elecci�n.

La perdiz es la reina de las aves salvajes.

�O le gustar�a una buena pieza de pavo con enebro?

Vamos, r�pido, r�pido.

Miren qu� maravilla. El tenedor se hunde sin desgarrar

porque la piel est� cocida a punto, se corta sin cuchillo.

Para la se�ora de nuestro director.

�Est� todo bien, do�a Francesca?

S�, muy bien.

Gracias.

�Y qu� le puedo servir a usted, se�ora Carla?

Para m�, solo una cerceta.

Se�ora Carla, mi cocina es sana.

Pruebe tambi�n el pollo empanado.

Por favor.

- No, es imposible. - Te lo aseguro. - �Es cierto que han tra�do un federale?

Ah s�. Un federale, de carne y hueso.

- Oh, �de qu� provincia es? - De muy lejos, afortunadamente.

Tiene un delirio de negaci�n, sostiene que el Duce no existe.

Peor que eso no le pod�a suceder.

�Bailamos, se�or Federale?

�Qu� esperamos? �Qu� esperamos para decir la verdad?

El mundo no existe.

Nunca ha existido. �C�mo quiere que exista el Duce?

�Est� seguro? Entonces, ni siquiera yo estoy aqu�.

�C�mo se lo he de decir? Todo vac�o.

- No hay nada. - Son estupideces.

Usted ha vivido su vida junto a los dem�s.

Es como si me hubiera pasado a m�.

�Como si hubiera qu�?

Comienza el espect�culo, eh.

Se�oras y se�ores, ahora habr� un espect�culo.

Un espect�culo que servir� para compras nuestras medicinas.

Y ahora, Bianca y Mario actuar�n para nosotros.

- Es el n�mero que hac�a antes de venir aqu�. - �Ah, s�?

Ha pensado en todo, Bonaccorsi.

Pero... est� ah�...

Qui�n sabe si afuera saben si existen los poetas.

�Ki-kiri-ki!

�Han cantado, eh!

Despierten, en pie.

�Biagioni, usted, se�orita! �Pollazzi, despierta!

Hola, �qu� tal?

Me han dicho que atraviesas un buen momento.

S�, s�, me siento mucho mejor.

He vuelto a escribir.

Escrib� todo el d�a ayer y esta ma�ana.

- �Poes�a? - No, desgraciadamente no.

Ya no escribo poes�a. Se acab�.

Ahora he empezado a escribir una novela hist�rica.

La historia de la batalla de Waterloo.

�Y te viene bien?

Muy bien. Muy bien.

Pero yo quer�a hacer un final diferente.

Quer�a que al final, venciera Napole�n.

- Me parece m�s interesante. - Cierto.

Escucha, quiero preguntarte una cosa.

- Eres escritor, un poeta. - Ya no.

Lo fui...

Ahora la poes�a, se ha ido...

Mira, yo he estudiado, he visto muchos enfermos,

pero me parece saber muy poco.

En cierto sentido yo soy m�s afortunado que usted.

S�, sabes muchas cosas m�s que yo.

Por ejemplo, �qu� es para ti la locura?

�Qu� piensas?

La locura... no lo s�... La peor parte...

es la espera. Y no podemos hacer nada.

Debemos quedarnos quietos y esperar.

Como las piedras.

Nunca me has hablado de esta alucinaci�n.

Se lo digo hoy porque estoy bien.

Ma�ana estar� mal otra vez. Sobre todo si hay viento.

Y ma�ana lo habr�.

Y no me acordar� de nada.

Recuerde lo que le he dicho.

Lo recordar�.

- �Est� contento de lo que le he dicho? - S�.

- �Era lo que quer�a saber? - No.

As� se hace da�o.

Bueno. Ya basta. Basta, quieta.

�Desayuno!

�Fuera! �Fuera!

�Fuera!

Escucha, puta, quiero comer. �Puta!

C�lmate o te ataremos.

- Buenos d�as.

Al verle se dir�a que no ha dormido mucho.

Es verdad, pero con usted no me confieso.

�Vamos?

Aqu� est�... �quiere verlo?

Ahora est� tranquilo.

No.

Sep�relas.

Prepare los papeles, tenemos que transferirlas. �rdenes del director.

- �Por qu�? - Dice que no es justo.

- �Qui�n puede saber si algo lo es? - Yo no lo s�, �y usted?

Este conjunto todav�a no est� listo. �Pero c�mo?

El carnaval ya ha pasado.

S�... es largo.

- Es dif�cil. - Lo importante es que salga bien.

- Soy la doctora Bersano. - Bienvenida.

Nos hab�an dicho que vendr�a ma�ana.

�El profesor Bonaccorsi no est�?

Franco, dile al profesor que ha llegado la doctora Bersano.

Le mostrar� su habitaci�n.

- �No, ven aqu�! - �No, d�jame!

No... �cobardes! �Malditos cobardes!

Para, �qu� haces?

Quiero amor... �Quiero amor!

�Se�or bendito, ll�vatela!

A las 5 todos los d�as, a cenar y para la cama.

�No podemos ni ir al ba�o!

�Quieres dormir aqu�?

Aqu� es. El profesor estar� enseguida con usted.

�Usted es la nueva doctora que viene a estudiar aqu�?

- S�. - Yo soy Gianna.

Mucho gusto. �Ya lo ha preparado todo? Gracias.

�Se queda para siempre?

S�lo por unos meses.

�Usted no tiene marido?

No, �y t�, est�s casada?

Virgen m�a, �yo casada? �Tan joven?

Perdona. No lo hab�a pensado.

Bienvenida, doctora.

Soy Bonaccorsi. Un placer.

- No le imaginaba as�. - A m� me parece de conocerla de mucho tiempo.

Nos estuvimos escribiendo por m�s de un a�o.

Gianna, �le mostraste a la doctora la casa?

�Le preguntaste si necesita algo?

- Es buena pero un poco distraida. - Gracias, profesor, por permitirme

hacer este per�odo de pr�ctica con usted.

- Deje, lo hago yo. - Ah no, me divierte.

Hab�a dado instrucciones para que todo estuviera en orden...

...a su llegada, pero desgraciadamente... �Est� bien as�? - S�.

Naturalmente, puede cambiar todo lo que quiera.

Le� su tesis. Interesante...

"La demencia es la �nica enfermedad que castigamos con la segregaci�n."

�Pero no le parece de mostrar una sombra un poco siniestra

sobre nosotros, pobres m�dicos, al hablar de realidad en lugar de teor�a?

En todo caso, lo hablaremos.

Y ver� que conseguir� que cambie sus ideas antes de que vuelva a la universidad.

No, no lo creo, deber�a renegar demasiados a�os de estudio.

Literatura de vanguardia. Extra�o...

en una mujer joven... y guapa como usted.

Tal vez pens�ndolo bien no es tan raro.

Solamente que la vida aqu�...

aqu� adentro...

es otra cosa.

Me gustar�a hacerle una pregunta.

�Le gusta Freud?

S�, pero no aplico sus teor�as.

Desgraciadamente nuestros enfermos, casi todos son incurables.

Aqu� no hay s�lo neurosis, sino de verdadera locura.

Mayor raz�n.

Est� bien, hablaremos sobre eso tambi�n.

No deseo m�s.

�C�mo puedo hacer para conocer a sus colegas?

Solo tiene que ir al laboratorio.

No espere grandes cosas, somos pobres provincianos.

Pero nuestras investigaciones ver� que le interesar�n.

Mientras tanto comience a aclimatarse, vaya conociendo nuestros pacientes.

Claro. No me crea demasiado presuntuosa.

Hasta la noche. Supongo que nos veremos en la cena del director.

Tengo que ir al hotel de Sanremo.

Estoy, debo estar curada, por favor, no me toquen,

hablo con la virgen dos veces al d�a, salgo y bajo

del cielo dos veces al d�a,

dos veces... soy maga, adivina, quiromante.

No, no. �Os fulmino! Si no me llev�is Sanremo bajo del cielo,

bajo del cielo,

�bajo del cielo, y os fulmino!

�No, no!

�Os fulmino!

Querida se�ora, tiene usted toda la raz�n.

Ahora me encargo yo. Venga conmigo, por favor.

- �Ha tenido buen viaje? - Gracias.

�Esto es Sanremo?

�Permiso?

Adelante.

Dira qu� maleducada.

Llego disparada como si fu�ramos amigas.

- Bianca. - Mucho gusto.

Soy la asistente del profesor Bonaccorsi.

�Le gusta esto?

S�, mucho.

Estaba convencida que tendr�a que desempacar, pero apuesto a que usted se ha encargado.

No. Ha sido el profesor.

Es excepcional.

Sabe usted, es el alma de todo.

Aqu� todos le adoran y hacen todo lo que quiere �l

comenzando por el director.

Es �l el que decide por todos, y se ocupa de todo, incluso demasiado.

Mire los muebles por ejemplo.

Apuesto que hubiera preferido disponerlo usted misma.

- �Digo bien? - Es usted muy simp�tica.

Debe saber que yo no he estudiado,

pero el profesor confi� en m� aunque no tengo t�tulos.

Creo que aqu� los trozos de papel no cuentan.

No s�, pero espero que sea as�, porque soy de un optimismo es incurable.

Qu� suerte.

La hermana Teresa me espera. �La puedo dejar un rato?

S�, vaya.

Pobre Gianna. Es buena atendiendo la casa, �sabe?

Antes estaba Elisa.

Una verdadera se�ora.

Parec�a curada, pero un delirio, y adi�s.

�Encerrada otra vez?

Ha muerto. A menudo veo su fantasma por la noche, silencioso como era ella.

Qui�n sabe si esta noche...

�Y usted nunca sale?

S�, alguna salida a la ciudad, pero son 8 kms y para m� es casi un viaje.

Y mi marido, como director, est� siempre muy ocupado.

As� que paso el tiempo con mis libros

y mis discos.

Puede ser una reacci�n a los gritos que vienen de la sala.

Doctora... Carla...

- Entonces... - Gracias. - Gracias. - Por favor.

�Nuestra doctora comienza a ambientarse?

S�, bastante.

- Y la joven que le hemos asignado, es buena, �verdad? - M�s que buena..

Es lista, una astuta elemental, casi animal dir�a.

- Tiene un pensamiento fijo. El de... - Carla, por favor.

�Qu� tiene de malo? Lo saben todos.

S�, ella es libre. Es una persona totalmente f�sica.

Sus est�mulos son solo f�sicos.

Tiene un amor sin reservas por todo y por todos.

Y a falta de hombres, se podr�a enamorar de usted.

Tenga mucho cuidado.

La locura es una manifestaci�n misteriosa. La m�s misteriosa.

Pero el personal; los sirvientes, �est�n todos enfermos?

S�, casi todos. Enfermos, en un sentido puramente cl�nico.

Como ve son personas de apariencia absolutamente normal.

Viven un cierto per�odo tranquilo por as� decirlo,

luego llega una crisis...

Por otra parte, cualquier sano aceptar�a vivir aqu�.

- Pero las enfermeras... - Dejan el campo para trabajar en el manicomio.

�Y le parecen sanos a usted? Entre los normales solo estamos nosotros.

Es una vida extra�a. Al principio se tiene un sentimiento muy fuerte de reclusi�n.

Un poco como estar fuera del mundo.

Mi mujer tiene raz�n.

Es como vivir fuera de la realidad.

Yo me acostumbr� enseguida.

�Sabe cu�nto hace que no salgo afuera?

Ocho a�os.

Y no siento necesidad.

Este es un mundo cerrado del cual somos responsables.

Cualquier cosa podr�a pasar fuera de aqu�

y no lo notar�amos.

Pero esto puede llevar a una total indiferencia no s�, hacia la sociedad,

al mundo exterior. C�mo decirlo...

Pero lo que nos interesa est� justo aqu�.

Al menos por lo que a m� concierne.

El mundo est� en continua evoluci�n y hasta Italia ha cambiado

y est�n obligados a adaptarse.

Desafortunadamente.

Habla del fascismo. Qu� quiere...

El hospital es una administraci�n como cualquier otra.

Y un manicomio no le interesa a nadie.

Parece que Mussolini quiere cambiar muchas cosas.

Fuera de aqu�.

Pero yo s� voy a la ciudad.

No tengo tendencias de ermita�a, y tampoco soy doctora.

Por suerte.

Se acostumbrar�.

- �Ir�n luego a escuchar la �pera? - S�.

Has llegado.

Sab�as que ten�a miedo, �verdad?

A�n puedo quedarme un poco.

Mi marido duerme en el estudio esta noche.

Despu�s de tantos a�os todav�a tengo los mismos sue�os cada noche.

Caras que r�en, mujeres que lloran.

Que piden ayuda.

Temo que nunca entraremos la manera

de poderlos consolar, de ayudarlos.

T� quieres demasiado.

Quieres demasiado de ti mismo y de los dem�s.

Y no ha habido nadie que haya alcanzado el punto de tus investigaciones.

Ya, las ideas las vienen a buscar aqu�

donde el profesor Bonaccorsi.

Si te vuelves famoso te ofrecer�n una c�tedra...

y te ir�s.

Ya soy un poco famoso, �no?

Pero la c�tedra que prefiero est� aqu�

en mi pueblo, cerca de ti,

contigo.

�Y la nueva doctora, te gusta?

Te recuerda a tus enamoramientos infantiles, �eh?

Cuando se te secaba la garganta si te cruzabas con la mujer de tu profesor.

Estoy bien ahora.

Me siento tranquilo.

A la ciudad.

Vaya, vaya.

�Ladrona! Eran apenas reci�n nacidas. Eres una ladrona. �Me robaste las tres!

�Te llevaste a las tres!

Una blanca y dos rojas.

Se abr�an abierto ayer, pero las flores de noche, duermen.

Las robaste en cuanto como las viste.

Esta ma�ana.

- �Qui�n te las quit�? - La hermana Vincenza, �siempre es ella!

Apenas ve una abierta, se la lleva.

�Esa puta!

Gianna. Vamos, Gianna, no te desesperes.

�Sabes qu� har�? La pr�xima vez que vaya a la ciudad te comprar� un buen rosal.

�Est�s contenta?

�Margherita? �Margherita?

Es Elena,

que llama a Baccilli.

Ha estado haciendo eso desde por la ma�ana.

Est� llamando a Baccilli, su amada.

Se la llevaron.

Fue Scalfi, esa puta, que la ha trasladado.

Si viera lo guapa que es Baccilli, tiene 17 a�os.

Estaban siempre juntas, ella y Elena, todo el d�a.

Pasan todo el d�a bes�ndose.

Esta noche te he dejado dormir aqu�, pero... no lo vuelvas a hacer.

Sabes que est� prohibido.

�No lo olvides!

Para las rosas hace falta una tierra especial.

Hay que ped�rsela a Tonio.

Le gustar� Tonio.

Es muy bueno. �l s�lo ama a las flores.

P�same esas transparencias por favor.

Gracias.

Eres muy bueno, �sabes?

De verdad. Eres un gran asistente.

S�, soy bueno.

Tambi�n soy m�dico.

- Y muy rico. - Lo s� que eres riqu�simo.

�Este edificio tambi�n es tuyo?

Realmente no, mi castillo est� lejos,

y tengo cientos de granjas, pero ya no me interesa ser rico.

Quiero trabajar y basta.

Haces bien. Escucha, hazme un favor, p�same aquella botella oscura que est� all�.

Gracias.

Me gusta trabajar aqu�.

Est�n todos enfermos, �sabe?

�Quieres un cigarrillo?

Lo conservar� como recuerdo suyo.

Es imposible no quererte.

�Por qu� lo haces?

Porque me aburro.

�C�mo est�?

Mal, desgraciadamente.

El problema es que se niega a comer.

Laura... Laura.

�Has visto que he venido a buscarte?

�Est�s contenta?

S� que me escuchas,

estoy seguro.

Entonces hacerme caso. Tienes que comer, no hagas esto.

Vamos, Laura, s� buena y rel�jate.

Despacio, despacio.

As�.

Despacio.

Y ahora abre los pu�os, por favor.

�Me haces este favor?

Abre el pu�o.

�No te duele as�?

�brelo.

Pong�mosle un poco de aceite para prevenir dolores.

Estar loco... �Por qu� uno est� loco?

Una enfermedad de la que no se conocen or�genes ni mecanismos.

Porqu� empieza, porqu� termina. Esta enfermedad que no se sabe si lo es,

y que nuestra arrogancia ha llamado locura.

�Por qu� hombres de genio se precipitan de improviso en la m�s oscura locura?

Bueno, la mayor�a eran sifil�ticos.

Ya, ese es exactamente el punto.

Pero para quien no es sifil�tico, para quien no tiene taras aparentes,

�cu�l es el germen? Porque la locura debe tener una raz�n com�n.

�Entonces seg�n usted existe un microbio de la esquizofrenia?

Que sea un microbio todav�a no lo s�. Debe haber una se�al, una marca.

La se�al de la locura.

El loco est� se�alado, y no lo sabe desde la infancia,

y es exactamente esta se�al la que tenemos que descubrir.

Para combatirla con cualquier m�todo y derrotarla.

- �El Profesor Bonaccorsi est� aqu�? - S�, donde las agitadas.

�D�jenla, d�jenla!

He dicho que la dejen.

�Puta!

Doctora, yo la conozco a esta. Le sacar� los ojos.

Fuera, fuera... �Vamos, fuera!

�Por qu� ha venido aqu� sola?

Es peligroso, todav�a no la conocen.

Me asombra que la enfermera la haya dejado pasar.

Hasta luego.

Quiero hablar con usted.

Si quiere puede acompa�arme en la ronda.

Luego iremos al jard�n y hablaremos de todo lo que quiera.

�La ve? La hermana Francesca.

Delirio m�stico, cree ser Dios en la tierra.

Lo s�, he visto c�mo empieza la verdadera corrupci�n,

son los ni�os. Fueron ellos los que corrompieron a Jes�s.

En el convento cre�an que era una santa.

Jes�s estaba arriba en la cruz,

y los ni�os le levantaban la ropa

y comenzaron a tocarlo.

Los enfermos mentales son incapaces de pensar y actuar en pecado.

Abra.

Tienen sentimientos.

Y sus sentimientos son muy intensos.

Pruebe a pasar una de estas noches en estos pabellones, y ver�.

La llamar�n, la atacar�n sin l�mites.

Est�n cargados er�ticamente al punto de atacarla.

Pero usted ya se habr� dado cuenta.

�Qu� tal, Gemma?

�Ve? Los mismos deseos que ve usted en los ojos de esa muchacha,

los puede encontrar en los de las enfermeras, s�lo que ellas los esconden,

porque est�n sanas.

Pero la locura anula toda hipocres�a.

Instintos animales, s�lo instintos animales.

- Le digo que salga, �entiende? - �Usted! �Usted!

- �S�, usted! - No, no me voy.

Este es mi lugar. Y los animales son m�os.

�Entiende?

Cerdo feo.

- No, los animales son m�os y de su mam�. - Ellos no tienen madre.

Y si quiero vengo, y me los llevo.

�Mejor v�yase a poner un huevo!

No, me los llevo y me los llevo.

No se comen los polluelos.

No hay mundo, no hay hospital.

No hay nada. Imagina si existes t�.

Muy, muy divertido.

Las se�oras guapas son siempre perdonadas.

Vamos, o perderemos el primer acto.

Puede ser una suerte.

�Qui�n estar� esta noche?

Pero despu�s del teatro vamos a divertirnos, �no?

Por supuesto, vosotros venid conmigo.

Laura. �C�mo est�s?

Dentro de poco habr� muchas flores y vendr�s a verlas conmigo.

�Te hago da�o?

Todos te amamos, te queremos tanto.

�Sabes qu� estuve pensando?

Uno de estos d�as la encontrar� mejor.

Basta, d�jeme.

Estoy cansada, tengo sue�o.

No, debes quedarte aqu�.

Pero si ya no hacemos el amor.

Deje que me vaya.

�Sabe que a veces pienso en irme de aqu� para siempre?

Pero me asusta que afuera ya no sabr�a vivir,

sabiendo todo lo que hay aqu� adentro.

S�lo aqu� uno comprende cu�nto se puede sufrir.

No, jam�s podr�as irte. Eres la �nica inmune estando con los enfermos.

Lo supe la primera vez que te vi.

�Se acuerda? Estaba bailando y parec�a que usted quer�a matarme

por c�mo me miraba.

Y luego me dijo: "venga ma�ana". Qui�n sabe a cu�ntas se lo ha dicho.

Pero al d�a siguiente yo ya estaba en el pabell�n.

�Por qu� de noche nos abandonamos a nuestros delirios?

Casi siempre de noche.

Porque puede que de noche nos liberamos de las fuerzas del mal.

Hay un momento en la vida en que, por culpa de los dem�s,

dentro de nosotros sucede algo.

No lo sabemos, no nos damos cuenta,

pero desde ese momento se comienza a volver uno loco.

- Aqu� est�n las flores. - Gracias.

- Son bonitas. - S�. Las he cultivado yo.

�A qui�n las llevas?

Las blancas son para la tumba de la hermana Elisa. Muri� joven.

Tonio, ven. Pru�bate el abrigo.

Veamos si te queda bien.

- As�. Vamos. - Muy bien. Muy guapo.

Toma.

- Voy... - S�, claro.

Vamos, Tonio.

- �Entonces voy, profesor? - Ve, ve. Divi�rtete.

- Vamos. - Vamos, ve.

No olviden que hace m�s de un a�o que no sale.

No se preocupe.

- Las flores. - Oh, �las tienes?

- Ahora vamos al cementerio. - �A ver a la hermana Elisa?

S�. Y despu�s a tomar un helado.

�Carla?

As�, eres bueno.

- �Un poco de dulce? - No, gracias.

Como le dec�a, madre, es una gran responsabilidad.

Pruebe el postre, lo he hecho yo.

M�s tarde, gracias.

- Buenas tardes.

- Buenas tardes. - Francesca, perdona, llego tarde.

- �Quedan canap�s? - S�.

Buenas tardes. Buenas tardes, Madre.

- Director, buenas tardes. - Buenas tardes, do�a Francesca.

Buenas tardes.

Disc�lpeme, nunca me acuerdo de mirar el reloj.

Qu� hombre tan fascinante, �no cree?

Te he visto hace poco, mientras mirabas, y me ha gustado, �sabes?

Carla, �c�mo es posible?

�Por qu� no?

Claro, no lo he olvidado. Ma�ana sin duda.

Acabas de llegar. Pronto te ir�s.

Yo llevo aqu� cinco a�os, con �l, Francesca y Bianca.

Y lo compartimos sin ning�n celo.

- �Bianca? - S�, claro. Bianca.

Somos suyas, las tres.

Me miras como si estuviera loca. O tal vez lo estoy.

Lo estamos un poco todos aqu�.

- Si te quedases unos a�os, qui�n sabe... - Yo no, s�lo estoy aqu� para estudiar.

No tengo tiempo para historias de amor.

�Est�s enamorada de �l?

�C�mo ha sucedido...? �C�mo puedes tan tranquilamente... con tu marido?

�Te escandalizas? �Quieres saber c�mo comenz�?

No lo recuerdo. Ah s�, creo que me prest� algunos libros.

Textos sobre la perversi�n.

Un gran cient�fico alem�n. Eran ejemplos muy extra�os.

Yo tampoco soy muy normal, �sabes?

Y as� nos juntamos enseguida. Eso es todo.

�Sabes que est�s esplendida? El rosa te queda muy bien.

- �Tonio ha vuelto? - No, todav�a no, profesor.

- Pero va a oscurecer... - Pase lo que pase, estar� bien.

- Y est� con las hermanas. - S�, tambi�n est� Bianca.

Pero deber�a haber vuelto para esta hora.

- La cuenta. - Enseguida.

Ven, Tonio. Vamos, es tarde.

El profesor nos espera.

No podemos hacerle preocupar, �entiendes?

Si me pagaran... si me... pero nada. El prefecto, el obispo...

Tonio, ahora tenemos que irnos.

Vamos a casa, nos est�n esperando.

- Ser� mejor llamar por tel�fono. - Espere. Escucha, Tonio, necesito tu ayuda.

�Entiendes? La hermana Teresa est� cansada y necesita descansar.

- Necesitamos llevarla de vuelta. - Alguien ya me ha reconocido.

Saben que soy rico y tal vez piensan que llevo dinero en el bolsillo.

�Lo ve? Me est�n espiando. Ya se han dado cuenta.

- �Qui�n se ha dado cuenta? - Ellos, ellos. - Voy a llamar.

�Tonio, esc�chame!

�Qu� quer�is vosotros?

�Por favor!

- Ll�venselo al manicomio. - �Est� loco!

No hagas caso, no es nada.

Llamen a la seguridad p�blica.

- Al�jense. - Debe estar borracho.

Por favor, d�jenlo tranquilo.

- Tenemos que hacer algo. - �V�yanse!

- Tonio. - Profesor, �qu� he hecho?

�Por qu� me tienen con los locos? Ll�veme con usted.

Vamos, c�lmate ahora.

Estoy aqu�.

- �Qu� le has dado? - Nada, lo rechaza todo.

Debes calmarte.

Tengo una buena noticia para ti.

Conf�as en tu profesor, �verdad?

Te curar� pronto.

Te dar� una medicina que te har� sentir como antes.

Encontrar� la forma de curarte.

Sabes que estoy estudiando d�a y noche. Estoy seguro de que lo lograr�. Ya ver�s.

Volveremos a trabajar juntos.

En unos pocos d�as comenzaremos una nueva investigaci�n.

Encontrar� esa medicina.

Profesor, no me haga salir.

- Permiso. - Buenos d�as, profesor.

- Buenos d�as.

�Qu� vienen a hacer aqu�? M�relos, sospechosos, asustados, extra�os.

Si dependiera de m� abolir�a estos d�as de visita.

Son in�tiles, da�inos.

Pero piense en quien tiene un marido, un hijo encerrado aqu�, qu� dolor, qu� angustia...

Son extra�os, �qu� vienen a hacer aqu� 10, 15 minutos de contacto de sue�os?

Delirios que no entienden.

Ahora quisiera mostrarle alg�n caso interesante.

Por ejemplo, Cora.

La conoce, �verdad?

Dir�a que s�.

Lleva aqu� 10 a�os, pobrecita.

Es una maestra, como decimos nosotros.

- �Qu� significa? - Una dominadora.

Todas las muchachas est�n a sus pies, esclavas de sus deseos.

M�s o menos lo sab�a.

He indagado tambi�n en su mundo familiar.

�Sabe usted que Cora viene de una familia de delincuentes?

Gente que se enorgullece de pertenecer a la mala vida, de ser ladrones.

Un mundo violento del cual ella se siente ajena.

- Porque en el fondo, es una t�mida. - S�, lo s�. �Entonces?

Entonces se ha refugiado en la locura como un �tero que la protege.

En el manicomio le es imposible convertirse en delincuente.

Aqu� se le permite sentirse irresponsable.

Y se encuentra a su aire, hasta afectuosa.

�Qu� quiere usted demostrar? �Que la locura de Cora

deriva de su situaci�n familiar?

Yo no quiero demostrar nada, son solo hip�tesis.

Esta es Rita. Hola, Rita.

Su marido la despertarla todas las noches.

La forzaba a levantarse e ir a la cocina.

La hac�a arrodillarse y entonces la golpeaba.

La golpeaba durante horas, en la espalda, los hombros, la sien.

A veces se desmayaba.

S�, tambi�n conozco esta historia.

�Y usted cree que ella ya ten�a en s� el germen de la esquizofrenia?

�Excluye que su locura deriva de los golpes y de esos desvelos?

Anna, le repetir� lo que ya le he dicho.

Hay gente que viene golpeada y enloquece.

Otra llega golpeada, pero no enloquece. �Por qu�?

Tal vez depende de la fragilidad de nuestra mente.

Usted es ingenua, llena de nuevas teor�as, pero tambi�n es dulce, como una ni�a.

No hay mundo, no hay Duce. �D�nde acabamos al morir?

Pens� en una tumba en el jard�n cerca de la del federale.

�Duerme!

Total, tampoco hay hospital.

Las enfermeras no existen.

�D�nde co�o ir� cuando muera?

Pobre ilusa, �c�mo vas a morir si no existes?

Pero el federale y yo estamos condenados a ver el fin del mundo,

y as� he pensado en un sitio donde se pueda ver todo.

El federale dice que esto durar� un siglo o dos,

pero yo mientras, �qu� hago?

- Buenas noches, profesor. - Buenas noches.

�Molesto?

- Por favor. �Algo va mal? - No, no, todo va muy bien.

- �Se toma un caf�? - Gracias.

Gina, un caf� para el profesor, por favor.

�C�mo es que ha venido?

Me sent�a solo.

Te necesitaba.

Cuidado, cuidado.

Lev�ntenla despacio.

Despacio, despacio.

M�s de 20 cent�metros y no est� muerta. Qu� constituci�n.

Habr� una investigaci�n, ser� mejor avisar a la polic�a.

- �Por qu�, cree usted que... - Estamos rodeados de enemigos, �sabe?

Esta noche ceno con el Prefecto. Yo le cuento.

Mire aqu�. Ni una gota.

- Lo he medido esta ma�ana. - �Pero lo ve usted que ya no queda?

�Cu�ntas veces he de repetir que el alcohol debe estar siempre lleno?

Aqu� no hay orden, no hay limpieza.

Salud... �qu� es la salud? Es orden y limpieza.

Un manicomio no es un hospital diferente a los dem�s.

Cuando se dice higiene mental significa higiene f�sica.

Y donde no hay higiene f�sica no hay higiene mental. �Entendido?

Entendido, profesor.

C�lmese.

Te ha ido bien, �sabes?

Sanar�s pronto.

Hace tanto... tanto tiempo...

que me duele aqu�,

no, aqu�.

Aqu�.

Desde que mi madre me dio aquel golpe en la cabeza.

Pero si no hay nadie, �qui�n me ayuda?

Aqu� esta. Cientos de transparencias, de comparaciones.

�Saben lo que significar�a estar seguros de esto?

Descubrir el agente biol�gico que provoca la locura

significa tambi�n el f�rmaco que la combate.

Mire, mire usted.

Ya me parece no hay dudas.

En cada muestra de sangre de esquizofr�nico hay un lunar negro con zarcillos rojos.

S�, es verdad, un punto negro.

Son hip�tesis. Puras hip�tesis. Intuiciones, m�s que datos objetivos.

- Hay que preparar m�s transparencias. - Tonio, trae la botella verde.

A�os de estudio e investigaci�n, nadie hab�a alcanzado un resultado similar.

Hay que mandar un mensaje a Z�rich.

- Esto es una bomba. - Es mejor no ilusionarse demasiado.

S�, cierto que no debemos ilusionarnos, pero estas transparencias son una prueba,

un datos hecho, una realidad. Este punto negro podr�a ser el microbio de la locura.

T� no puedes comprenderlo, Tonio.

Quiz� sea un gran d�a, nuestro hospital se convertir� famoso en la historia de la medicina.

Te lo hab�a prometido. Toma, bebe t� tambi�n.

�Puedo dec�rselo a la se�ora?

Sabe, cuando pasa por el pasillo, nos miramos.

Pobre Tonio, puede que sanes. Bastar�n unas pocas inyecciones,

y tus tesoros, tus castillos y tus rosas desaparecer�n.

- �Anna! - �S�?

- Soy yo, Bonaccorsi. - Pase.

Anna, no pod�a esperar.

Vengo directo a verla. Ten�a que cont�rselo enseguida.

Tal vez lo hayamos conseguido... tal vez tengo raz�n yo. �Y no usted!

- �Por qu�? - S�, creo que estamos en la conclusi�n de a�os de estudio.

Nada es seguro, usted lo sabe mejor que yo...

Pero yo estoy seguro.

Debe ser as�, no puede no ser as�.

Esc�cheme. Hoy, en cuatro transparencias, ha aparecido una se�al en la sangre.

Un lunar con zarcillos. No existe un punto as�

en ninguna otra forma pat�gena.

- �Est� seguro? - Por supuesto que estoy seguro.

Y pronto se convencer� usted tambi�n.

�Ha bebido?

Un poco, s�...

Ahora siempre bebo un poco.

La locura es un virus, Anna. Nada m�s.

Entonces adi�s misterios, adi�s an�lisis, adi�s teor�as... Sus teor�as.

A partir de hoy, gracias a mi descubrimiento, el misterio se convierte en realidad.

Una realidad m�dica, as� que bastar� una vacuna para derrotarla.

- Mis mayores deseos de tod coraz�n. - Gracias.

�Pero por qu� est� siempre tan seria? Nunca la he visto alegre.

- �Por qu� no bebe? - No, gracias.

- �Tampoco hace el amor? - No.

- �Por qu�? - Porque no soy... libre como usted.

�Yo?

S�... la se�ora Francesca, su amiga Carla... Bianca...

qui�n sabe cu�ntas m�s.

- Tal vez las mismas enfermas. - �Y si hacer el amor con ellas

no fuera diversi�n, sino... estudio? Continuo estudio. �Se escandaliza?

Para nada. Pero se lo he dicho, no soy libre.

�No es libre o no quiere ser libre?

�Por qu� no satisface sus deseos reprimidos?

�Por qu� no acepta su debilidad?

Debo admitir que este es mi problema.

Si le interesa, un d�a hablaremos como amigos.

O como colegas.

Pero no de hombre a mujer.

Eso nunca ser� posible.

Ahora v�yase, es tarde.

He estado en el laboratorio desde esta ma�ana hasta ahora.

Estar� agotada. Me alegra mucho que haya venido a verme, �sabe?

- �Todo tranquilo? - S�, bastante.

No me gusta mucho el turno de noche.

En esta especie de colmena siempre en agitaci�n.

Aunque en el fondo, estas voces me hacen sentirme menos solo.

Podr�a haber venido al laboratorio a charlar.

Tiene raz�n, lo hab�a pensado.

Pero me ha frenado su reticencia.

Esta misteriosa imposibilidad de... las cosas que usted no me dijo

pero que prometi� decirme.

Este podr�a ser el momento adecuado.

�Por qu� no me habla de sus problemas?

De su imposibilidad... de lo que no he comprendido bien... pero que sospecho.

Anna, usted necesita vivir,

de abandonarse.

- No deb� decirle nada. - �Pues s�!

Cuando le escrib�a, siempre pens� que ten�a usted los ojos verdes.

No.

�Te amar� como jam�s te han amado!

Usted no entiende nada, es obtuso como todos los hombres.

- Anna. - �Aqu�, justo aqu�?

�Donde los locos han estado acostados, atados, donde han vomitado?

- �Anna! - �No! �D�jeme!

�Anna!

Anna, esc�cheme. �Espere!

�Ya basta! D�jeme en paz. Me voy ma�ana.

- �Pero por qu�? - No quiero volver a verlo.

- Su presencia es contagiosa. - Anna, se lo digo por su propio bien.

Usted est� enfermo, �lo sabe? Es incurable.

No, usted trata de herirme.

Habla as� por rabia. Yo no estoy enfermo, y usted lo sabe muy bien.

Yo le observo. Desde que llegu� aqu� no he hecho otra cosa.

�Usted est� enfermo!

No hay diferencia entre usted y ellos.

Qu� presuntuosa. Una peque�a asistente universitaria que...

Usted tiene todos los s�ntomas de la esquizofrenia.

Le tiembla la mand�bula, se dilatan los ojos, y sufre de man�a.

Su vanidad viril, su exhibicionismo sexual, me dan asco.

�Escuche! Para curar a los locos hay que ser un poco como ellos.

Hay que amarlos y aceptar el contagio.

Como quien cura a los leprosos.

�Hay que amar la locura! Y no rechazarla.

No quiero amar la locura, s�lo quiero curarla.

Usted no. Usted la est� usando. Usted est� loco.

No, no es verdad, y la ciencia me dar� la raz�n.

�Es por eso? �Es por eso que quiere a cualquier coste una prueba?

Un dato cient�fico, que confirme que entre usted y los locos hay una diferencia.

Pero esa diferencia no existe.

S� la hay. Yo no estoy loco.

Usted quiere hacer creer que cura a los dem�s,

pero vive en la obsesi�n de curarse a s� mismo, porque se muere de miedo.

Y eso es locura.

Cuando lea mi informe, cambiar� de idea.

- No escriba nada. H�game caso. - �Por qu�?

Quise controlar las transparencias. No hay ning�n germen, nada.

�Y el punto negra con el halo rojo?

No existe, nunca ha existido.

- Es un defecto del solvente. Eso es todo. - Est� mintiendo. No es verdad, es imposible.

Quiero controlarlo. Controlar todo.

Ya lo he controlado yo. Res�gnese.

No es verdad.

No es posible.

No es posible.

Ll�veme a ver a mi hermana.

Enseguida.

Hemos envejecido juntos

y nos parecemos.

He venido a despedirme.

Tal vez no volvamos a vernos.

Adi�s, hermana, y perd�name.

Te quiero.

Pero te temo.

Te temo demasiado.

�Es cierto que quieres irte?

S�, he decidido irme.

Ya no puedo estar con los dem�s.

Oye, escucha...

Lo siento, te gustaba tanto...

S�, eso tambi�n fuera.

Perd�name.

�Est�s nerviosos por la partida de Anna?

No, no me importa nada de ella.

�C�mo te debo decir que no miento?

Amor, no miento. Tengo miedo.

T� eres la �nica que me has dado calor. �C�mo puedo dec�rtelo?

Todos tenemos un poco de locura, pero la nuestra es diferente.

No es como la de los enfermos mentales.

No te vayas.

Debo irme. Quiero estar solo.

Quiero empezar todo desde cero.

No te vayas todav�a, espera un momento.

Hoy estoy cansada. No me siento bien.

Pobre Gianna, tuvimos que volver a aislarla.

Le da pena a todos, pero es peligrosa.

�Pero qu� ha hecho?

Ayer tuvo una crisis violenta.

No s�lo eso... llen� un armario con fardos de le�a.

Y se escond�a. La encontramos envuelta en s�banas,

bajo la cama.

Quer�a quemarlo todo.

Soy yo, �no me reconoces?

He venido a despedirme.

He decidido irme,

pero volver� a verte. M�s tarde.

Ver�s, pronto volver�s al trabajo.

Estoy segura.

Y cuando vuelva, siempre te tendr� siempre conmigo.

�Est�s contenta?

S�.

S�, lo s�, es todo culpa m�a, soy presuntuoso y superficial.

Pero se termin�. Me voy.

�Pero y todas sus ideas... todas nuestras esperanzas?

�Poder devolver a los locos su dignidad de enfermos?

Para los locos no hay esperanza. Son parias y siempre lo ser�n.

Pero usted tiene que seguir luchando, para que est�n mejor alimentados, mejor vestidos,

para que la gente recuerde que tienen vida espiritual.

�Es demasiado tarde, no quiero volverme loco yo tambi�n, no quiero!

- �No lo estamos todos un poco? - Pero yo tengo miedo. �Entiende? Miedo.

La ley del manicomio es inflexible.

Cada m�dico que vive en �l cada a�o se vuelve m�s loco.

Y yo he estado aqu� demasiado tiempo ya.

Mi padre se suicid�. Mi hermana est� loca, aqu� en este manicomio.

Entre algas, loca incurable.

�Ahora entiende por qu� tengo miedo, por qu� quiero irme?

�Entiende mi deseo desesperado por encontrar una prueba?

Un rastro en la sangre que me hiciese decir �Yo no!

Usted siempre ha dicho que la locura es un misterio,

como la vida.

�S�, pero ahora s� que este misterio me horroriza!

Entonces lo que le reten�a aqu� no era el amor por los enfermos,

era solo miedo.

Nunca nos ha amado.

Ni a Carla, ni a Francesca, ni a m�.

Solo hac�a el amor.

�Oh, Dios m�o!

Francesca... se ha tirado por la ventana.

Francesca se ha matado.

Lo ha hecho por tu culpa, �sabes?

Una mujer inteligente como ella, no ha comprendido que no existe

ning�n hombre por el que valga la pena suicidarse.

Al menos eso deb�a haberlo comprendido, viviendo en esta casa de locos.

El amor, la pasi�n est�n en todas partes,

en cada ser, en cada sexo.

Lo comprend� yo, y ella no.

El profesor se ha ido.

Y usted se va tambi�n.

Le regalar� una planta.

He plantado brotes, �sabe?

Y luego los he puesto en el invernadero.

Me gustar�a darle una antes de que se vaya.

No, gu�rdamela t�, Tonio.

Ya no me voy, �sabes?

Usted y el profesor tratan de explicar muchas cosas.

Yo en cambio, entiendo a las flores. Le regalar� una planta.

Sobre todo si se queda.

Eres feliz, �verdad, Tonio?

Y no lo sabes.

Eres feliz porque no lo sabes.

Bianca, Bianca, venga a ver.

Lo sab�a.

�Alto!

Las legiones romanas pronto derrotar�n al enemigo.

El destino de Roma est� en nuestras manos.

El mundo es de los fuertes.

Y para el hombre fuerte, es importante

el odio, la venganza, y la voluntad de poder.

Nosotros negamos la conciencia.

Negamos que se piense. Negamos que exista el pensamiento.

Solo uno piensa.

Solo �l es virtuoso.

Solo �l posee el dominio total de s� mismo. �S�lo �l es Dios!

Primero se debe eliminar a los hombres viciosos.

Las putas y los artistas.

Aut�ntica y verdadera prueba de fuerza.

Sin duda los alemanes no subestiman

los beneficios que se obtienen de esta selecci�n.

Con los alemanes, el experimento ser�...

extraordinario.

De lo contrario, es la guerra.

La guerra.

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