All language subtitles for La Herencia, Un Legado de Amor Capítulo 10 - Novelas La Herencia

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Original subtitles

Ya me hiciste mucho daño,

no quiero que le hagas daño a mi hijo también.

También es mi hijo.

Y me lo voy a llevar a Santa Catalina.

[Cornelio] ¡Pedro!

Así te quería encontrar, imbécil.

¡Vamos solos, no le saques!

No me voy a rebajar a estar peleando contigo.

Te rebajas para ser un traidor.

Vete. No hagas más grandes las cosas.

¡Cornelio, no!

[Beatriz] Pedro, suéltalo, por favor.

¡Pedro, no!

¡Ya estuvo bueno! [Modesto] ¡Suéltalo, Pedro!

Suéltalo.

Ya le hiciste suficiente daño, suéltalo.

Vámonos, hijo. ¡Vámonos, ya!

¡Tú no te acercas a mi familia o te las ves conmigo.

El que no se va a acercar ahora a mi familia eres tú.

- ¡Te lo advierto! - Así no se solucionan

los problemas. Vámonos, ya.

Maldita la hora en que me dejé llevar

por tus promesas de amor.

De una vez te digo, Cornelio es y siempre será

el papá de Tadeo. Y voy a pelear por él.

También es mi hijo.

Bien sabes que no estoy acostumbrado a perder.

[Juan] ¿Sabes exactamente cuánto debe?

Es una cantidad muy fuerte.

Como aún no sale la resolución de la herencia,

Sara y Déborah no pueden disponer de esa cantidad.

Me extraña que Sara no me haya dicho nada.

Tal vez por orgullo, por pena.

Deja todo en mis manos, yo lo voy a solucionar.

Voy a liquidar todas las deudas de Sara

pero ella no se debe de enterar hasta que yo se lo diga.

Como tú ordenes.

No quiero que esto afecte el legado de mi padre

y mucho menos a Sara.

No voy a cancelarlo porque soy la encargada

de comprar lo necesario para el campo.

Lo sé, pero revisé los presupuestos

y están excedidos.

Hay otros proveedores que nos pueden mejorar los precios.

Pero hay una línea de calidad que se debe respetar.

Por el bien de la cosecha de aguacates.

Lo entiendo, pero las finanzas se están acomodando

de otra manera.

Los productos han sido de mejor calidad.

Y jamás hemos tenido algún problema.

Hagamos esto, si tú quieres quedarte

con ese proveedor, está bien.

Pero necesito que negocies con él para que

nos baje los costos.

Si logras eso y llegas a un acuerdo, seguimos adelante.

Si no, vamos a buscar a otro que se ajuste

al nuevo presupuesto.

Espero que no te equivoques,

porque está en riesgo toda la cosecha

del primer trimestre.

No te preocupes. El fertilizante que vamos a usar

va a ser mejor o de igual calidad.

Solamente que un precio mucho más bajo.

Necesito que el concejo lo apruebe.

- Ese es el protocolo. - Está bien.

Que el concejo lo decida.

Creo que es todo lo que tenía pendiente contigo.

Pásame los datos de la inmobiliaria y los bancos

para pagar las deudas de Sara.

Yo personalmente voy a liquidar todo.

No te preocupes, siempre estás muy ocupado.

Yo me puedo hacer cargo de todo. ¿O no me tienes confianza?

No es eso, te tengo la misma confianza que mi padre.

Entonces, déjalo en mi manos.

En cuanto tenga los documentos libres de deudas,

te los doy para que hagas lo que decidas con ellos.

Juan, no tuvimos tiempo para platicarlo

pero sé lo que significó la llegada de Sara

después de la muerte de tu padre.

Me vuelvo a disculpar por no haberte dicho nada,

pero tenía que respetar la confianza de don Severiano.

Yo entiendo tu lealtad y la decisión de mi padre.

La herencia vino a levantar una tormenta a nuestras vidas.

No tiene porqué ser así, sigue con tu vida.

Cásate con Julieta, vete de viaje.

Para que te despejes y te olvides por un tiempo de todo.

La empresa marcha bien.

Con Sara en la gerencia financiera,

las cosas van a ir mejor.

Te puedes deslindar un poco, descansar, conocer gente.

No lo voy a hacer.

Por supuesto que creo en la capacidad de Sara.

Pero mi responsabilidad es estar aquí.

Tú tienes tu postura y yo la mía,

lo más justo es que el concejo decida.

De acuerdo.

Que sea el presidente el que tenga la última palabra.

Espero que él sí comprenda que la prioridad

es comprar químicos de primer nivel.

Es importante para que la cosecha sea de calidad.

Voy a suspender la compra.

Voy a esperar a esa junta de concejo.

Te lo agradezco, y créeme que sé lo que estoy haciendo.

Yo también.

Así que no trates de subestimarme.

Julieta, tú y yo tenemos que trabajar

en pro de la empresa.

Por supuesto, y como próxima señora Del Monte,

también defiendo mis intereses.

Estoy ahí con mi Prospi en la Torre Infiel.

Eiffel. La France, París.

¿Qué te dije? Que no te tardaras, Beatriz.

- ¿Qué pasó con Pedro? - Nada, todo bien.

Le doy precio, puede preguntar.

Dicen las malas lenguas que su esposo Cornelio

en el nombre lleva la penitencia.

Qué desvergonzada, los cuernos sólo se aplauden

- en la Plaza de Toros. - Exactamente.

Buenas, cora--.

¿Adónde? ¿Prospi? ¿Adónde vas?

Te vi tan platicadora con tu amiga,

no las quería interrumpir.

No, sólo es mi amiga, mi muy amiga,

te vas a ir para atrás cuando te dé la noticia,

Debi es mi nueva socia aquí en la tienda.

Tadeíto, no corras tan rápido, te vas a caer.

Dame la mano.

Tadeíto...

¡Es mi tío, Pedro! [Pedro ríe]

¡Eso! ¿Y cómo está el príncipe de los caballos?

Ya estoy listo para mi fiesta de cumpleaños.

Me lo tengo que llevar.

Espérate, quiero compartir más con mi sobrino consentido.

¿No fue suficiente con lo que le hiciste

- a mi amiga y a mi primo? - Ah, bueno,

si quieres hablar de eso frente a Tadeo, adelante.

Te escucho.

Me tengo que llevar a Tadeo tiene que hacer su tarea.

¿Qué tal si lo invito a comer

y tú después lo ayudas a hacer la tarea?

¿Quieres comer conmigo, príncipe de los caballos?

- ¡Sí, tío! - ¡Eso!

¡Brayan!

- Patrón. - Necesito hablar contigo.

Ya nos enteramos lo que pasó con el patrón Mateo.

Afortunadamente, se está recuperando.

No vengo hablar de eso.

Cornelio ya no trabaja en la hacienda.

¿Y eso por qué?

De todas maneras se van a enterar.

No se puede tapar el sol con un dedo.

Seguramente ya sabes que Cornelio tuvo una pelea

- con mi hermano Pedro. - Sí.

Estamos necesitando otro caballerango.

Dentro de todo lo malo, siempre hay algo bueno.

Porque queremos que tú ocupes ese lugar.

- ¿Es en serio? - Sí.

¡Patrón, gracias!

Si quieres te adelantas al comedor.

- Quiero ver a don Agustín. - Está bien.

La junta de concejo para revisar el presupuesto es mañana.

Julieta lleva años manejando a esos proveedores.

Jamás hemos tenido un problema de presupuesto.

Estoy ocupando la gerencia por mi experiencia y capacidad.

No por ser la hija del dueño de la empresa.

Lo vemos en la junta de concejo.

Estuve revisando las nóminas y descubrí que las mujeres

en el campo como en la empresa,

ganan menos que los hombres y eso no es justo.

Ese es el departamento de Simón.

No creo que haya sido injusto a la hora de asignar los sueldos.

No entiendo porqué una mujer que hace exactamente lo mismo

que un hombre, en el mismo puesto, gana menos.

Velo con Simón.

Modesto, no te veo bien.

Me está lloviendo sobre mojado.

Cuando no es una cosa, es la otra.

Mateo en el hospital y me aflige que Cornelio

ande de las greñas con Pedro. ¿Cómo es?

Te entiendo, Modesto.

Quiero decirte que cuentas conmigo.

Tienes un corazón de oro.

Sólo estoy correspondiendo al cariño que en poco tiempo

me has demostrado.

- ¿Es para don Agustín? - Sí.

- Yo se lo llevo. - ¿Cómo crees?

Sí, me cambio, se lo llevo y regreso a comer.

- Ahorita vengo. - Gracias, m'ijita.

Bueno, Prospi, te dejo con mi muy amiga

para que se pongan de acuerdo con la sociedad.

Es la mejor idea que se nos pudo ocurrir,

- Pero... - No hay pero que valga.

Pónganse de acuerdo, mientras yo voy a ver a Juan

como lo habíamos hablado anoche.

No vayas, vas a complicar todo.

Ponte los pantalones y cierra este negocio

para que Déborah sea mi socia.

- Sí, pero es... - Pero es que nada.

Nos vemos, Debi, estás en tu tienda.

[ambas gritan]

Lo bueno es que llevas los pantalones, Prospi.

- ¡Bea! - ¿Qué pasó, Paloma?

¿Y mi niño? - Pedro se llevó a Tadeo.

¿Qué? Córrele.

Ya está. [imita avión]

Amigo, ¿me podrías sacar una foto por favor?

Claro.

[obturador]

Muchas gracias.

Está bien padre el avión, tío.

¿Les puedes pedir que me traigan un bolillito volando?

[mujer ríe] [Juan imita avión]

No veas para allá, mejor come.

- No. Un bolillo no. - A mí me gustan.

Pero como dice mi papá, el que paga manda.

Tadeo, hijo, ¿te gustaría vivir en la hacienda?

¡Me encantaría!

Muy pronto vas a vivir ahí y estaremos juntos.

¿A poco mis papitos y yo

nos vamos a ir a vivir en la hacienda?

Por ellos no te preocupes.

Aquí lo importante es que tú estés bien.

♪ Qué bonitos ojos tienes Debajo de esas dos cejas ♪

♪ Debajo de esas dos cejas ♪

♪ Qué bonitos ojos tienes ♪

♪ Malagueña ♪

♪ Salerosa ♪

♪ Y eres...

♪ Linda y hechicera ♪

♪ Eres linda y hechicera ♪

♪ Como el candor ♪

♪ De una rosa ♪

¿Patrón? Qué milagro que anda por aquí.

Pásele a lo barrido aunque trapeado tampoco esté.

Permiso.

Disculpe el tiradero, pero apenas iba a acomodar.

- Siéntese, por favor. - No se preocupe.

Nada más vine a ver cómo sigue.

Mucho mejor, cuando uno está viejo,

se juntan los achaques.

Le traje este dinero para que se ayude.

No, patrón, ¿qué pasó? No.

Ya bastante ha hecho por nosotros

con esta casita que nos regaló. Ya es suficiente.

Disculpe por llegar sin avisar,

le traigo la comida que le manda Modesto.

¿Vino usted hasta acá? Siéntese.

No quiero interrumpirlos.

Está en su casa, su ex casa. Siéntense.

No se preocupe, me está haciendo reír

con sus ocurrencias.

Le estaba yo comentando al patrón

lo bueno que es con nosotros.

Sí, alcancé a escuchar que le dio esta casa.

Sí.

No sabía que tenías un corazón tan grande, Juan.

- Mateo. - [Lucas chista]

¿Qué haces aquí? Mateo está dormido.

- ¿Cómo está? - Está bien,

sólo necesita descansar.

Julieta, no pensé que vinieras.

Lucas ya sabe la verdad sobre lo que hubo entre nosotros.

No te preocupes, no va a decir nada.

Eso fue hace mucho tiempo.

Nadie me quita de la cabeza

que por tu culpa mi hermano está aquí.

Déjame hablar con ella a solas.

[todos ríen] Imagínense, yo le decía a Lucas,

"suéltale la cola a la vaca".

Luquitas nomás pelaba los ojitos y la vaca también

pelaba los ojitos.

Ya comprobé que lo terco y lo necio es de familia.

No hables por mí, yo siempre fui muy obediente.

- ¿Verdad? - Sí.

Pero de carácter fuerte.

Igual que don Severiano que en gloria esté.

Cómo extraño al patrón. No merecía morir tan feo.

Y que no lo ayudaran.

¿Cómo que nadie lo ayudó?

¿Usted cómo sabe?

Está bien deliciosa la milanesa.

- ¿Está buena, no? - M'ijito, vámonos, vámonos.

¿Qué hacen aquí?

No hemos terminado de comer y todavía hace falta el postre.

Si quieren, las invito, siéntense.

- Vámonos. - Deja al niño en paz, Beatriz.

Te advertí que no te acercaras a mi hijo.

¿Por qué no? Mi tío Pedro me dijo

que ya muy pronto me voy a ir a vivir con él

a la hacienda.

Mateo, me duele mucho verte así. Es mi culpa.

Hay algo que quiero decirte.

Te puedes casar con Juan cuando quieras.

Yo sólo quiero que seas feliz.

No volveré a molestarte.

¿Vio el accidente de mi papá?

¡Ay, ay, ay! Ay, Panza, Panza.

Me siento mareado por no tomarme la medicina

de la diabetes.

[ruedas chillan]

Dios santo, ¿qué pasó?

Esa es la camioneta del patrón.

[Simón gime]

[Severiano] ¡Ayúdame! ¡Simón!

Simón. [Panza rebuzna]

Yo también lo vi,

yo también lo vi.

[Sara] Díganos por favor.

¿Quién no ayudó a mi padre? [Agustín] No debí decir nada.

¿Quién no ayudó a mi padre? [Agustín] No debí decir nada.

No me haga caso, ese día andaba yo

más mareado por la diabetes.

Me asusté tanto que ni siquiera podía subirme

a mi burrito. El Panza.

Necesito saber qué pasó.

¿Quién no lo ayudó?

Me refería a que la ambulancia tardó en llegar

y con todo ese relajo, el azúcar se me fue hasta arriba.

Sabe algo más y no me lo quiere decir.

Juan,

don Agustín no tiene porqué ocultar nada.

Patrón, deje a los muertos descansar.

Yo voy a calentar la comida.

No se apure, mi hija no tarda en llegar.

Adela se encarga de eso.

Yo también puedo hacerlo.

Paloma, llévate al niño y espérame en la tienda.

Sí, manita.

Ven, Tadeíto, tienes que hacer la tarea y después jugamos.

¿Y mi postre?

No te preocupes, príncipe de los caballos,

yo luego te lo llevo.

Ven, Tadeíto, vamos.

Te dije que con mi hijo no te metieras,

no voy a permitir que le andes calentando la cabeza.

¿Y quién me lo va a impedir? ¿Tú?

No me importa lo que tenga que hacer para alejarlo de ti.

Pero si es necesario que haga un escándalo, lo hago.

¿Tú piensas que a mí me importan los escándalos?

Es la palabra de una infiel contra la mía.

[Pedro] ¿Qué pensabas? ¿Que me ibas a amarrar?

¿Que yo te iba a sacar de tu miserable pobreza

con el pretexto de Tadeo?

Lo único que me importa en este momento es mi hijo.

Mi legado.

Pedro, si alguna vez sentiste algo por mí,

lo que fuera, por favor, deja las cosas como están,

déjame ser feliz con mi hijo.

Ya con lo que pasó, fue suficiente.

¿Tú crees que yo voy a permitir que mi hijo crezca con una mujer

como tú?

¿Que se va con el primer hombre que le sonríe?

Lo hice porque creí que el amor que decías tenerme

era real.

Mi hijo es un Del Monte. Y le voy a dar la vida

que yo siempre quise tener cuando era niño.

Yo nunca quise hacerte daño.

Lo de nosotros tiene que quedar en el pasado

por el bien de todos. Incluido tu hermano.

Soy consciente de eso.

No me tienes que decir más.

Ahora vete, quiero descansar, vete.

Quiero que sepas que el amor que sentí por ti

fue sincero.

Pero después los dos cambiamos.

Sí, me queda claro.

Vete. Por favor. Quiero descansar.

Siempre me preocuparé por ti pase lo que pase.

- Porque yo... - Porque yo ¿qué?

No te creo nada, nada, tú a mí no me amas.

Vete.

Espero que te recuperes pronto.

Juan, qué bueno que llegas porque tenemos que hablar.

Disculpe, no es buen momento.

Esto no puede esperar, yo... No puedo permitir que tú

termines con Julietita así como así.

- No voy a discutir con usted. - Yo sí,

tú tienes que ser un caballero como lo fue tu padre.

Don Severiano Del Monte, que en paz descanse,

siempre cumplía su palabra. Si lo sabré yo.

Lo que tenía que explicar, ya lo hablé con su esposo.

Julieta y yo nos vamos a dar un tiempo.

Es lo único que le puedo decir.

Ya entendí, es un tiempo, no hay boda cancelada.

La sigues queriendo como el primer día

pero llegaron estas señoras y la herencia, la empresa, todo,

te volviste loco, cualquiera se vuelve loco.

- Buenas tardes. - No estás loco.

Un tiempo.

Hermanita, te presento al nuevo caballerango

de Santa Catalina.

- A sus órdenes. - ¿Es en serio? Felicidades.

Ahora sí ya tienes un puestazo en la hacienda.

Más biyuyo.

Espérate que la moto todavía es fiada.

¿Compraste una moto?

Ahora sí ya veo más cerca mi casota con alberca

y todas esas cosas.

Voy a ser la envidia de las redes sociales.

¿Has parado con mi mamá, no?

Seguro va a querer saber dónde andaba yo.

No te vi en la oficina,

quería revisar unos temas contigo.

¿Desde cuándo tengo que dar explicaciones de lo que hago

con mi vida personal, señor presidente?

Desde el momento que estás usando el horario de la empresa

para ver tus cosas personales.

Bueno saberlo, la próxima paso un reporte.

Para no incomodar a los de la mesa.

Estaba en el banco, de hecho, me encontré con Modesto.

- ¿No es cierto, Modesto? - Así es.

¿Te sirvo un poco más? - No, gracias,

ya se me quitó el hambre.

¿Cómo está Mateo?

Lo dejé tranquilo, pero me preocupa mucho

lo de la tomadera.

Sí, es urgente que hablemos con él.

Mateo necesita el apoyo de todos.

Voy a hablar con el director del centro de rehabilitación.

Lo vamos a tener que internar urgente.

¿Y las ilustres y detestables perturbadoras de la paz?

[Simón] ¿No nos van a honrar hoy con su presencia?

No te expreses así de ellas.

Entonces también sabes de quién hablo.

Sara está con don Agustín.

¿Ya vieron que nuestra hermanita es un pan de Dios?

Y hablando del diablo.

No creí que me extrañabas, Simón.

Voy a procurar que nos veamos más seguido.

Vamos a necesitar comprar otros tractores.

- Acabamos de comprar uno. - Sí, pero no salió bueno.

Quiero que lo compremos con otro proveedor.

OK, lo checo.

Ya tengo todo listo para el proyecto de equinoterapia.

No puedes hacer nada sin consultarlo

con los demás, te lo dije desde un principio.

Yo también tengo derecho a tomar decisiones.

Sí, pero las decisiones en los negocios

se toman con la cabeza, no con el corazón.

se toman con la cabeza, no con el corazón.

- ¿Un taquito? - No, no. Gracias.

Voy a comer más tarde en la casa.

Un taquito de aguacate con queso.

Nuestros aguacates... Me da mucho gusto

tenerla aquí.

Usted se ha portado muy lindo conmigo desde que yo llegué.

Gracias.

Yo sé cuándo la gente es buena.

Usted y el patrón tienen un corazón gigante.

Me lo dicen los caballos.

Escuché sin querer que Juan le quería dar un dinero.

Ya con que nos dejó la casita, ya estoy hecho.

- ¿Sí le regaló la casa? - Sí.

El patrón heredó lo generoso de su padre.

Que en paz descanse.

Nos dio esta casita por el tiempo que llevo

en la hacienda.

¿Qué cree? El patrón me quería jubilar.

Y dije no, imagínese yo sin estar en el campo.

Aquí encerrado, no.

Y... Tengo una pregunta.

¿Es verdad que Juan era el preferido de mi padre?

Yo no creo que haya hijos preferidos.

Creo que hay hijos con los que te llevas mejor.

Y ellos se entendían muy bien en todo.

Si a eso le llaman ser el consentido...

Además, ¿quién soy yo para juzgar?

Para probar sí.

Lucas, no te estoy quitando ningún derecho

de emprender algo. Pero tu proyecto es inmaduro.

Lo hablamos más tarde.

Comamos en paz como la familia que somos.

Sí, a mí me encanta la familia que son.

Hablando de familia, ¿mi Saris seguirá con el quesero ese?

No haga esos comentarios.

Qué contradicción, porque recién nos dijiste "detestables".

No hay ninguna contradicción.

Lo que usted dice es un insulto,

y lo mío es una verdad.

- Yo no voy a dejar... - A ver, a ver, ya basta.

¿Podemos terminar de comer sin peleas?

Buenas tardes, vengo de ver a Mateo.

- ¿Y a qué fuiste? - Quería saber cómo seguía.

- [Lucas] ¿Se quedó tranquilo? - Sí, se sentía mejor.

Yo me voy, tengo que ir a la oficina.

Espera, tenemos que hablar del plan de Lucas.

En lo que llega Sara, me voy un momento al campo.

Con permiso.

Podemos discutir algunos cambios que quiero

hacer en la casa.

Los muebles son tan feos, tan viejos.

- Quiero una recámara nueva. - Una recámara nueva.

Aquí lo primero que va a salir es usted.

No los muebles.

No se equivoque, aquí la heredera es Sara.

No usted.

[Próspero] ¿Cómo salió todo con Juan?

Juan es un caballero, entendí perfecto

que la separación es pasajera, un pequeño retraso.

Sí, claro. También te mandó al cuerno, ¿no?

¿Ya preparaste los papeles para que Debi sea nuestra socia?

No es necesario, no habrá ninguna socia.

Te estábamos esperando para comer.

Comí con don Agustín. ¿Adónde vas?

Cuando vivía mi padre, siempre que terminábamos de comer,

dábamos un paseo por los campos. Hace tiempo que no lo hacía.

Don Agustín me contó entre varias cosas,

que tú te entendías muy bien con nuestro papá.

Te voy a enseñar porqué, monta conmigo.

¿Ya estás?

puede estar tan tranquilon

con esa mujeres apoderándose de la casa.

Pareciera que no lo conoces.

A Juan no se le mueve ni un pelo aunque venga un terremoto.

Ya encontraremos la forma de detenerlas.

Vamos a tener que aguantarlas un rato.

Me quedaría más tranquilo si tú también las enfrentaras.

Eres el segundo hijo. Tienes que actuar ya.

Cálmate. Tenemos que ser más listos.

No te preocupes, yo tengo un plan para alejar

a Déborah Portillo.

¿Sólo a Déborah? ¿Y Sara?

Ella no puede irse. Así lo marca el testamento.

Pero Déborah se va a ir de la manera que menos lo imaginas.

Tranquilo, hermano, confía.

[mujer] ¿Qué tal, patrón, cómo están?

- Buenas. - Hola.

¿Qué tal, muchachos?

Hola, patrón, buenas tardes.

- Hola, buenas tardes. - Muchas gracias.

Gracias, buenas tardes, sígale.

Se nota que todos te quieren mucho.

Esa es la verdadera herencia de nuestro padre.

El respeto que él se ganó desde muy joven.

- ¿Cómo empezó todo? - Con una parcela.

¿Sabías que nuestra abuela trabajó en el rastre

y el abuelo era capataz de una hacienda?

No lo sabía.

Ahora colócalo tú en tu corazón.

Piscar no es sólo arrancar el aguacate.

Es dejar la sangre cuando te cortas los dedos.

Es admirar su color verde.

Sumergirse en el olor a tierra mojada

cuando lo partes en dos. Y lo pones en tu paladar.

Por esto me entendía con mi padre, Sara.

Porque aquí dejó la sangre que él regó por toda la tierra.

Come.

[suenan campanas]

Tienes que calmarte, si sigues así,

te vas a enfermar de los nervios.

Sabes muy bien que no puedo calmarme.

Te agradezco que quieras animarme.

Lo peor es que Cornelio todavía no se entera de todo.

Tengo mucho miedo de lo que pueda pasar.

Lo único que se me ocurre es que vayamos a la iglesia.

- ¿A la iglesia? - Sí.

Es un lugar donde puedes estar en calma.

Reflexionar. Y acercarte a Dios.

Rezar para que todo salga bien.

No lo había pensado pero lo voy a hacer.

Antes necesito ir un paso adelante de Pedro.

Tiene todos los medios para quitarme a Tadeíto.

Palomita, estás a punto de acabar tu carrera de abogada.

- Ayúdame, no seas mala. - Claro que te voy a ayudar.

Me faltan cuatro materias pero con eso empiezo

a armar tu asunto.

Muchas gracias, no sé qué haría sin todo tu apoyo.

Para eso estoy.

Yo te voy a defender de cualquiera que quiera

llevarse a Tadeíto.

llevarse a Tadeíto.

llevarse a Tadeíto.

A ver, Lucas, explícanos más

sobre el proyecto de equinoterapia.

Queremos hacerlo para ayudar a los niños

del pueblo que necesitan apoyo por alguna enfermedad.

Implica mucha responsabilidad y una fuerte inversión,

¿lo pensaron bien?

Estoy segura de que Lucas puede lograrlo.

Es muy responsable y Alondra también está

muy comprometida.

Yo sé que Lucas es responsable.

Pero este proyecto requiere de mayor responsabilidad.

No es por estar en contra de Lucas y favor de Juan,

pero literal, eso sería tirar el dinero a la basura.

En el pueblo nadie tiene la capacidad para pagar

algo tan costoso.

- Todo sería gratis. - ¿Qué?

¿Es un chiste? ¿Dónde está el negocio?

Yo estoy de acuerdo con Juan y con Pedro.

Todo esto requiere mucha responsabilidad,

y más porque hay niños, imagínate si alguno

se llega a caer.

¿Tenemos que pagar atención médica?

- Yo sé que puedo hacerlo. - Hay que darle la oportunidad.

Todos podemos ayudar y sumar a su proyecto.

Hermanito, mejor sigue como veterinario

y con tus redes sociales.

Con eso ya te entretienes bastante.

¿Qué les pasa?

¿Creen que no puedo tener iniciativa?

¿Que no soy capaz de emprender algo?

Cálmate.

Yo entiendo lo que te están aconsejando.

También sé que tienes la madurez para hacerlo.

- Yo creo en ti. - Al parecer eres la única.

No, yo también creo en ti.

No puedes hacer un proyecto así con tan pocos conocimientos.

Todos podemos ayudarlo.

La equinoterapia ayuda a muchísimas personas,

no solamente es un negocio. Simón, tú sí sabes de eso.

Ya salió la defensora de los niños.

Estoy muy cansada de tus humillaciones

y tus comentarios despectivos. Piensa lo que tú quieras,

pero entiende que Lucas lo está tomando muy en serio.

Yo sé que así es, sólo no quiero que le pase algo malo

por intentar cosas que no pueda manejar.

- Te quiero proteger. - ¿Protegerme?

¿Protegerme de qué?

Ni siquiera pueden cuidarse ustedes mismos.

Todos pueden iniciar un negocio, resulta que yo no.

¿Protegieron a Mateo, a Simón? ¿De qué estás hablando?

No estamos hablando ni de Mateo ni de Simón.

Siempre te hemos dado lo que has querido.

Sí, me han dado lo que he querido.

Dime cuándo me han dado lo que he necesitado?

Mientras los hermanitos juegan a poner la escuelita,

quiero contarte el plan para que Sara se aleje

lo más pronto posible de Juan.

No entiendo porqué está en contra de su hija.

¿No se supone que son aliadas?

Por supuesto que estoy de su lado.

Solamente que Juan no es el hombre correcto para ella.

Porque Sara tiene otro amor. Y Juan es temporal.

Necesito que hagas uso de todos tus encantos.

Pide quedarte una noche y lo demás déjamelo a mí.

- ¿Qué planea? - Dejar que te apoderes

del territorio.

A un hombre no se le conquista por el corazón

ni por el estómago, esas son frases baratas.

Al hombre se le gana en la cama.

Ahí es donde se vuelve completamente tuyo.

Lucas, no te hagas el mártir.

Por ser el más pequeño, todos cuidamos de ti.

Te cambiamos los pañales sucios.

No nos salgas con esto, por favor.

¿Neta? ¿Soy mártir porque pido que me ayuden?

Es la primera vez que decido hacer algo yo solo.

Y me dan con la puerta en la nariz.

Encima me recuerdan que me cambiaron los pañales.

Portándote así, nos demuestras que sigues siendo un bebé.

Así es como ustedes me ven.

Como un niñito que hace berrinches.

Como un bebé al que le dan una paleta y se calla.

Yo no estoy en contra de todo el proyecto.

Sólo que no veo que vaya para ninguna parte.

Entonces, déjame cometer mis propios errores.

Aprender a resolver mis problemas es parte de crecer.

¿Tú crees que eso es fácil? ¿Lo crees?

Mírame, no vas a tocar a los caballos.

Si uno le da un golpe a un niño,

nos vas a meter en problemas a todos.

Estoy reajustando gastos en la empresa

para lograr un equilibrio.

Esto de la equinoterapia es muy caro,

necesitarías maestros especializados.

Entrenar a los caballos.

Y encima el niño no quiere cobrar ni un peso.

Todo esto es un lujo y es innecesario.

Lo que tú quieres hacer no es emprender,

emprender significa generar dinero. Traer ganancias.

¡Ya estuvo!

Ya entendí perfectamente que no me van a apoyar.

Sólo me dan pretextos para todo.

Estoy cansado de que me traten como a un tonto.

- Lucas, por favor. - Si aquí no puedo ser yo mismo,

estoy seguro que en otro lugar sí.

No quiero nada de esta familia.

Me voy de la casa y renuncio a la herencia.

♪ Eres... ♪

♪ Linda y hechicera ♪

♪ Eres linda y hechicera ♪

♪ Como el candor ♪

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