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Zulu
Muy bien.
Fijate que echen el carbón y vete descansar.
Jefe,
no se le olvide.
Órale. Nada más te faltan 750 kilómetros.
Ya nomas una vuelta.
Tu padre estaría muy orgulloso de ti.
Llevalo a que lo sellen.
Gracias, padrino.
Maestra Victoria.
Buenas tardes.
Buenas y santas.
Doña Mari.
Durán.
¡Papá!
Venga, venga, le ayudo, le ayudo.
Qué bueno que ya está aquí.
¿Qué tal el viaje?
¿Todo bien?
¿Ya comió?
¿Qué tal el clima? Le preparé comida.
¿Qué le dijo el doctor?
¿Cómo te fue?
Buenos días, Durán.
Buenos días, Don Julián.
¡Vicky!
Durán.
¿Apoco hablas inglés?
No pos...
hablarlo no, pero tiene dibujitos.
Y cuando vayas a los Estados Unidos ¿les vas a platicar con dibujitos o qué?
Burro, cómo serás burro.
Pos si voy a aprender a hablar inglés.
A Dios, si cómo no.
No seré ingeniero, pero me las ingenio.
¿O cómo crees que aprendí a manejar esta chingadera?
Además,
el que quiera aprender, hasta los animales le enseñan.
¿Me estas diciendo animal?
¿Cuánto te falta?
Ya nomas una vuelta a la capital.
Ya van...
dos años.
Tres años, dos meses y dos semanas.
Y los seis meses en el vagón escuela.
¿Qué te contestaron los gringos?
Se tardan como tres meses.
¿Y la licencia?
Esa ya casi.
Mira nomás.
El Durango se nos va.
Muchas felicidades, hermano.
Por fin,
alguien que va a progresar.
Vete pueblo meado
y no voltees pa trás.
¡Y no voltees pa trás!
Señores, ¡Queremos trabajo!
¡Queremos nuestros trabajos de vuelta!
Oiga,
¿Y Don Chema?
¿Quién?
¿Dónde está el tren?
El garrotero.
Ese ya no trabaja aquí.
Cómo no, si tenemos corrida hoy a la capital.
Se canceló la corrida.
¿Pero cómo va a dejar al pueblo sin tren?
Esta ruta
está cancelada.
Lo busqué en su casa.
Se van a llevar hasta el telégrafo.
Sin la mina.
Esta ruta ya no le importa a nadie.
¿Qué pasó?
¿Tú sabes que ya hace meses que no sacan nada?
Para acá no hay ni caminos.
¿Qué vamos a hacer?
Vete al otro lado.
Vete con los gringos.
Este es un país de ignorantes, de huevones,
de perdedores.
Nos harían un favor si nos invaden.
Padrino,
yo no puedo ir para otro lado.
No sin mi carta, y...
no me la van a dar si no tengo mis horas.
Vete a El Paso.
Busca a este señor, Tom.
Dices que soy tu padrino, de seguro te consigue algo en los trenes de allá.
No va a hacer de maquinista, pero seguro...
consigues algo.
¿Y usted?
Yo voy a entregar el tren en Coahuila.
Ya tengo mi pensión.
Sólo estaba esperando que terminaras...
tus prácticas.
Me voy a Veracruz con mi hermana.
Yo no tengo nada que enseñarte.
Todo lo que me enseñó tu papá ya te lo enseñé.
Ten.
Señores,
los ingleses suspendieron definitivamente
la explotación de la mina del indio.
Así que esta semana se procederá a la liquidación de todos los mineros
y demás menesteres administrativos,
-¡No puede ser posible!
No está bien. Yo lo sé.
Yo también perdí mi trabajo.
También vivo aquí.
Aquí tengo mi hogar. Aquí tengo a mi familia.
Pero espérenme,
déjenme decirles una cosa.
No nos vamos a quedar con los brazos cruzados.
Por favor, don Edgar.
Permítanme decirles que nuestro notario, aquí, don Edgar,
se va a ir a la Ciudad de México.
Y va a presentar nuestra solicitud ante la directiva de la Unión Ferroviaria
para que no se suspendan las corridas del tren a nuestro pueblo.
Abuelo, ¿Por qué nos quitaron el tren?
Y si hacemos nuestro propio tren.
Miralo
El Indio.
Lleva dos días ahí.
Ese nomás viene en las aguas.
Y para eso todavía falta.
También baja cuando se le acaba el tequila.
¿Y ahora qué?
Pos a esperar.
Don Federico,
ya terminamos de cargar todo.
¿Lo del almacén también?
Ya estuvo Don Fede.
¿Llegó telegrama?
¿Nuevo telegrama? No corras güero.
Güero, por favor.
¿Qué pasó güero? ¿Qué llegó?
Un telegrama de México.
Es de Don Edgar.
Son diez centavos.
¿Qué dice?
Pues no sé leer.
Oh, no.
Señor ingeniero, STOP.
Sin éxito, visita la capital. STOP.
Audiencia negada. STOP.
Vía del tren entre Esperanza y Capital
Se desmonta en 20 días. STOP.
¿Qué es STOP?
¿Quién sabe qué día es mañana?
Yo.
A ver, díganme los tres al mismo tiempo.
Muy bien.
Por favor, les encargo mucho las limosnas
y que no me dejen entrar chamacos a la sacristia.
Gracias. Que Dios te lo pague.
¡Vamonos!
¿Somos todos?
¿Quién queda?
Falta Jesús, el herrero.
Que una de sus vacas está pariendo.
Falta mi tío.
Se está jimando unos mezcales.
¿Y el presidente municipal?
Ese fue el primero que se trepó al tren en la mañana
Se llevó a su mujer y a sus hijos.
¿Don Paco, el de la farmacia?
Ese también ya se fue.
Faltan las muchachas de Don Julián: Victoria y María Luisa.
Ya ve usted que el pobre hombre está muy grave.
Y los niños del orfanato.
Y ya, somos todos.
Y ahora...
¿qué vamos a hacer?
No, pues síin en el tren nos vamos a quedar aislados
como en la época de la colonia.
Aquí nomás crecen los huizaches,
se nos van a morir todos nuestros animales.
¿Y ahora por qué nos quitaron el tren?
Estamos condenados.
Si nos quedamos aquí,
nos moriremos de hambre.
No, no, no, ingeniero,
aquí nadie se va a morir.
Escúchenme,
tengo un plan.
¿Qué otra cosa podemos hacer?
Podemos construir nuestro propio tren.
Si construimos un tren,
podemos pedir una línea civil.
La empresa tendría que dejar las vías en su lugar.
Imagínense, podríamos recuperar el comercio.
Todo volvería a la normalidad.
Quedan algunos vagones de carga que usábamos en la mina.
Una caldera que podemos reparar.
Y yo tengo los planos de una locomotora antigua que se puede...
se puede realizar con los elementos que hay.
Don Federico,
con todo respeto, es la idea más ridícula que he escuchado en mi vida.
Yo me voy.
Pero claro que podemos hacerlo.
Tenemos aquí al burro, que es el mejor mecánico de trenes.
Tenemos también aquí a Durán
el mejor maquinista que han visto estas tierras.
Don, a mí no me meten sus fantasías.
Este es un pueblo de perdedores,
nos robaron todo.
No les robe la dignidad con falsas esperanzas.
Hay que tener fe, muchacho.
¿Fé?
¿Qué quiere hacer, un tren con dos ancianos, tres monjas y dos tullidos?
Ese es su gran plan.
Mira
debemos permanecer unidos.
Conmigo no cuente. Yo me largo de aquí.
El árbol se conoce por su fruto.
Vámonos.
¿Por qué no estás vestida?
No puedo.
No me puedo ir.
¿Por qué no puedes?
No puedo hacerle esto a mi familia.
Tú dijiste que me querías.
¿Quién va a cuidar a los niños?
Pues que los cuiden las monjas, que para eso están.
Mi papá está muy enfermo.
No me puedo ir.
Victoria, ¿a qué te quedas?
¿A morirte de hambre?
¿a esperar un milagro?
Durán, yo no soy como tú.
Yo tengo raíces en los pies.
Además,
dime dónde vamos a ir que no me siga mi conciencia.
Pues podemos empezar una nueva vida.
Y eso quiero.
Pero aquí.
Vicky!
Tú me dijiste que ibas a ir hasta el fin del mundo conmigo.
Mi corazón se va contigo.
Pero los mios me necesitan aquí.
Tu camino será largo.
Pero vas en la dirección equivocada.
Tu padre fué un gran hombre, a quien yo respeté.
Él ya no esta aquí para enseñarte a dominar la bestia dentro de tí.
El camino que buscas... es hacia tí.
Señores, pasen.
Hay que hacer una lista de las cosas que nos faltan.
Vamos a necesitar como 100 remaches.
Don Jesús, nos ayuda a forjarlos.
Sí, pero no me las intelijo con el soplete.
No, no me vea así Don Fede,
lo mío es poner herraduras.
Pues eso no es problema.
Eso yo le hallo.
Lo que no tengo idea es como vamos a alzar la caldera pues pa montarla.
Podemos hacer un puente con los tramos de la vía.
Hay un polipasto con el que subimos las herramientas
Está chico, pero se me hace que aguanta.
Necesitamos reunir todas las cadenas que encontremos
y traer a todos los animales de carga que hayan quedado.
Para subir el vagón hasta la colina,
vamos a necesitar a las monjas
y a los huérfanos
pa empujar.
Sí, pero aunque terminemos
¿Quién lo va a manejar?
¿Qué, apoco es muy difícil?
No vamos a tener medidores para la presión.
Vamos a tener que hacer todo por instinto.
Llevar 80 toneladas de acero por el valle
a 100 kilómetros por hora puede parecer sencillo,
pero hay que conocer la ruta.
Si no, al llegar a la curva de la Culebra,
todo el tren puede terminar en el desfiladero.
Hay que ajustar las válvulas a como lo pida la máquina,
porque si acumula demasiada presión puede explotar.
Mire, Don Federico,
a mí me sigue pareciendo que usted está loco.
Pero voy a hacer esto nomás para que
me den las horas, para que me den mi carta de maquinista.
Gracias al cielo.
Todavía no agradezca. Vamos a necesitar un milagro.
Todos los milagros de la historia los han consumado hombres de carne y hueso,
desesperados, así como nosotros.
Don Federico, ya viene llegando Don Edgar.
Pues díganle que va a tener que regresar a la capital.
¡Vamos a hacer un tren!
Por aquí está.
¿Quién canta?
Caruso
El tenor más famoso del mundo.
¿Le entiendes?
Se parece mucho al latín que nos enseñan las monjas.
¿Y qué dice?
La princesa Turandot
tiene encarcelado al príncipe Calaf.
Él le hace una apuesta.
Si ella adivina su nombre,
lo mata.
Si no,
se casa con él.
Ah pa´ apuestitas.
Mi secreto está bien guardado contigo.
Sobre tu boca lo diré.
Al alba venceré.
Pues está rebonito.
El señor cura decía que Roma es la ciudad más bonita del mundo.
Que había que ir por lo menos una vez en la vida.
Ya verás.
Yo te voy a llevar.
Ahora que terminemos el tren
Yo te llevo.
¿En tren?
Si, en tren.
¿Está muy lejos?
Cásate conmigo.
Oye, pero a mi papá no le gusta mucho la idea.
Y quiero 15 hijos.
¿15?
¿Pues qué tiene?
15 son muchos ¿qué no?
Mejor no más diez.
Pos´ ahi vemos.
Bueno, pues...
vamos a moverlo.
¡Jálenle!
Es que esto es imposible.
Ya cheque.
Déjalo,
te vas a lastimar.
Tenemos que llamar a las mujeres y a los niños
y hasta las monjas para que nos ayuden a empujar.
¿Y ahora qué Gutierritos?
¿Esto es cotorreo o qué?
Pues a lo mejor están tratando de ganar tiempo.
¡Me lleva!
Lo que sí sé es que esto no le va a gustar nada a Daniel.
Güera,
Pásame a mi primo.
No preguntes mujer,
pásamelo y ya.
Es tu primo.
Estoy ocupado. ¿Qué pasó?
Si, las vías del norte.
Pero si ya empezamos.
¿Cómo?
¿Suspender el levantamiento de las vías?
¿Qué los pobladores se van a comprar un tren?
¿Qué lo van a construir con sus propias manos?
Está bueno.
40 días, ni hablar.
¿De qué se ríen?
Licenciado,
lo que le acaban de decir no es posible.
Ni siquiera en las fábricas de Estados Unidos
se puede producir un tren en tan poco tiempo.
¿Sabes la cantidad de dinero que voy a perder si no empezamos a desmontar esa vía?
700 kilómetros de puritito acero.
¡Güera!
Quiero que le escribas un telegrama al tuerto,
que me dé reporte de lo que pasa en el pueblo,
que él se encargue que de ahí no salga ningún pinche tren.
¿Me oyes?
Sí, licenciado.
¿Ustedes son los que están haciendo un tren?
Sí,
bueno,
eso intentamos.
Epigmenio Nepomuseno Francisco Gónzalez y Barriga
Pa´ servir a Dios y a usted.
Federico.
Buenas y santas.
Buenas y santas.
Mire somos de las rancherías de aquí abajo.
Y nos avisaron que necesitaban una manita.
Y pensamos que, ahora que tengan su tren,
pues a lo mejor se acuerdan del favor.
Bueno, ¿y quién les avisó?
Pues no pudieron llegar en mejor momento.
¡Bienvenidos!
Ahora sí ¡Jálenle!
¿Ya ves?
Lo imposible sólo tarda un poco más.
Les debo una disculpa por decirles tullidos el otro día.
Mis respetos por lo que hicieron hoy.
No nos han presentado.
Él es el Sinaloa.
Yo soy el cheque.
Pos porque che-quemó.
Yo soy Durán.
Ya lo sé.
Trabajé con tu papá hace mucho tiempo en el ferrocarril
Antes del accidente.
¿Conociste a mi padre?
Sí.
Recuerdo que defendió a los indios.
Se agarró a chingadazos con uno de los ingleses.
Está rebueno.
Es el que hace el Tata Julio.
Es el único que le saca provecho a estas tierras flacas.
Pos sí, pero...
¿De qué le sirve tener tanto tequila ahí guardado sin nadie a quien vendérselo?
Pues sí.
Pues sí.
Pues sí.
Pues sí.
Apenas amaneció en el pueblo "La esperanza"
Y el vuelo de un colibrí
Les regresó la añoranza.
Ya saben.
Si necesitan que nos demos otra vuelta, nomás nos dicen.
Al cabo estamos aquí cerquita.
Muchas gracias.
Estamos en deuda con ustedes.
Dios me los bendiga.
Don Federico.
Llegó un telegrama.
Son diez centavos.
Luego me los pasa.
Aceptaron la solicitud para nuestra línea civil.
Pero hay un tema.
El costo de la licencia federal
son 100 pesos plata.
Y tenemos solamente 40 días para llevar
la locomotora a la capital y registrarla.
No tenemos tiempo que perder.
Eso.
Gracias.
A ver denme chanza, hágase a un lado.
Cheque, ¿estás bien?
Estoy bien.
ouch!
¡Resista!
Que no los jale, ¡Que no los jale!
¡Resista Jesús!
Deja que enganche el polipasto Burro.
Lo fundamental es que los pistones reciban suficiente presión de vapor.
Mañana montamos la caldera.
Don Jesús,
vamos a necesitar su ayuda para hacer esta pieza.
Delo por hecho.
Bueno, pues a descansar, porque mañana empezamos muy temprano.
Don Federico,
yo quisiera presentar un tema de consideración
aquí con el grupo.
yo quisiera saber ¿cómo le vamos a poner al tren?
Sí, pues, cómo se va a llamar.
Yo quería proponer que le pongamos Victoria,
por lo que representa para todo el pueblo.
Pues no es común ponerle nombre de mujer a un tren.
Es una superstición, pero...
generalmente es a los barcos a los que se les bautiza con nombre de mujer.
Se supone que es de buena suerte.
Con mayor razón.
Está dicho.
Entonces...
un brindis por el Poderoso Victoria.
¡Bien!
Ya quedó, ¿no?
Eso parece.
Don Jesús, usted y Durán comiencen a montar el mecanismo de los carros.
Burrito, tú y yo trabajamos las tuberías.
Don Federico, yo quisiera preguntarle una cosa.
¿Qué cosa?
Bueno, yo conozco más o menos cómo funciona una caldera.
La caldera sirve para calentar el agua,
el agua genera el vapor, ¿no?
El vapor propulsa los pistones que hacen girar las ruedas.
¿Cuál es tu pregunta?
¿Con qué vamos a calentar el agua?
Pues con carbón, claro.
Claro, sí.
¿Y de dónde vamos a sacar el carbón?
Cuando se fue el último tren, vaciaron las reservas que quedaban.
Me di cuenta porque el administrador
canceló el embarque que estaba pendiente.
No.
Ni trayendo el carbón de todas las rancherías,
no íbamos a juntar ni la mitad de lo necesario.
Caballeros.
¿Cómo le fue en su viaje señor notario?
Iniciaron los preparativos para levantar las vías.
Les pedí una prórroga, pero me la negaron.
Están convencidos que no vamos a poder llegar a tiempo con el tren en las fechas señaladas.
Estamos trabajando todos en nuestra capacidad.
Vamos adentro.
Acompáñenos.
Te voy a preparar unas sales.
Ah, el registro dice
Tren de carga y pasajeros.
De manera que habrá que aumentar un vagón de pasajeros.
Ah.
Se me olvidaba
aquí está el correo.
Esto es para ti.
Buenas tardes.
Buenas y santas.
Vengo a buscar a la maestra Victoria.
Ay, muchacho.
¿No te enteraste?
Don Julián se llevó a las muchachas.
Ayer agarraron sus cosas y se marcharon.
"Solicitud aceptada"
¡Cheque!
¡Eres un genio!
Gané.
Ya voy, ya voy.
Buenos días Tata Julio.
Queremos pedirle un favor.
¿Cómo cuánto tequila necesitan?
¿Cómo cuántos barriles hay aquí?
¿Reposado o blanco?
Blanco.
Es un principio muy sencillo.
Usaremos el tequila como combustible para calentar la caldera.
Vamos a necesitar generar mucho calor.
Necesitamos un fuelle para bombear el tequila.
Así no habrá necesidad de hacer muchas modificaciones.
Oiga, maestro mecánico.
¿Usted ya había hecho un tren antes?
Hasta mañana.
Aquí tiene.
Este va a servir.
¿No han visto al Burro?
Don Jesús,
¿Sabe dónde está el Burro?
No, pos no.
Estamos muy atrasados con el sistema de alimentación.
No se preocupe, Don Federico.
En cuanto regrese, nos ponemos a hacer el trabajo.
Pa recuperar el tiempo.
Es que el Burro no es así.
A lo mejor les estoy pidiendo demasiado.
...Se trata de un marido ofendido,
de una venganza pues.
¿Si sabe usted que el burrito es muy enamorado?
En el pueblo dicen que no hay mujer que no haya tenido algún que ver con el burrito.
Por Dios.
Buenas noches, doña Fabiola.
Buenas noches, doña Fabiola.
¡Cheque!
¿Cómo está el muchacho?
¡Andas de cusca!
Ya paró la hemorragia,
pero ha perdido mucha sangre.
Ya ve que en este pueblo no tenemos un médico
Ni siquiera un veterinario.
Yo, la verdad,
no le dan muchas esperanzas.
Usted, ¿no tiene conocimientos médicos de casualidad?
Puros organismos mecánicos.
Lo demás es un misterio para mí.
¿Cómo va con eso Don Jesús?
Ahí la llevamos.
Ya están listas las piezas,
hoy las ponemos, mañana ya las podemos rodar.
También hay que soldar ahí las punterías de las caldera.
Pero no tenemos soldador.
Buenos días señores.
¿Qué hay de nuevo por aquí?
Señor Inspector.
¿Ya desayunó?
Venga, lo invito.
Sabes que, ve y traete más gasas.
Están allá atrás.
Mire inspector,
la estación es del 23.
Tiene toda la infraestructura necesaria.
Usted puede comprobarlo personalmente.
¿Usted sabe que no vengo a inspeccionar la estación, Señor...
Federico?
Gracias, guapa...
Pero para frijoles en mi casa.
No se ofenda.
Dígame una cosa.
¿Conoce usted a este hombre?
Si.
¿Sabía usted que este hombre es el responsable de un tren que se descarriló en la culebra
donde murieron más de 50 personas?
¿Qué su licencia está prácticamente revocada de por vida?
Sí, lo sé.
Pues tiene una deuda con la justicia.
Este hombre está muerto.
Espero que no haya hecho el viaje hasta acá solo para buscar al fantasma.
Burrito, ¿Qué te pasó?
Peguenlo bien.
Perese hombre, yo le doy.
No lo acerque tanto.
Que no lo acerque tanto.
100 pesos.
¿Ya iban a acabar sin mí?
Te estábamos esperando.
Hay del que empieza a hacer chistes. ¿Eh?
¡Levántese!
¿Qué está pasando aquí?
Que me voy a llevar a este.
Deje en paz al muchacho, hombre.
Este hombre es un criminal y se viene conmigo.
¡Órale!
Tendrá que pasar por encima de mí.
El no es el hombre que busca.
Dígame que no estuvo en ese tren.
Era mi padre.
Deje de torturarlo hombre.
Murió en el accidente.
Yo estuve allí.
Ya le dije que ese hombre está muerto.
Mi papá se puso muy grave.
Quisimos llevarlo al doctor Nogales.
Te busque para avisarte, pero no te encontré.
Si tuviéramos el tren, tal vez hubiera llegado a tiempo.
¿Creíste que me había asustado por lo de los 15 hijos?
Y no tuve oportunidad de pedirle tu mano.
Pero yo sí.
En tu nombre.
¿Y dijo que sí?
Algo así.
A poco no te gusta la puntualidad.
Durán,
Juras ante Dios y ante nuestra comunidad,
Amar y proteger a Victoria, ¿hasta que la muerte los separe?
Y después también.
¡Viva!
¡Vivan los novios!
¡Una, dos, tres!
Don Federico, no se le habrá olvidado el tequila ¿Verdad?
Abuelo esperame.
Oiga, Durán,
pos es que nosotros queríamos hablar con usted.
Es sobre el poderoso.
Ya lo revisamos.
Y a pesar de que se quemó, no tiene fallas mecánicas graves.
Todavía lo podemos echar a andar.
Las piezas que faltan, y el soplete también, están en mi taller.
¿A que no vamos a dejar que don Federico se nos haya muerto en balde?
Todavía alcanzamos a terminar.
Oigan.
¿Y el güero?
¿dónde está?
Fue el pinche tuerto.
Don Edgar,
Buenas tardes.
Hay que presentarse mañana
a más tardar a las 5 de la tarde en la estación central.
Tienen que buscar al inspector y entregarle esos papeles.
La ley señala pasajeros.
Así es que el vagón, como mínimo, debe llevar dos personas.
Dos...
¿Y cómo vamos con el vagón de pasajeros?
Ese ya está casi listo.
¿A qué hora piensa en salir?
Pos nomás, en cuanto clarie.
Suerte.
Ven.
¿Estás nervioso?
No, nervioso no.
Lo que pasa es que no es lo mismo calcular paladas de carbón que litros de tequila.
¿Y si se nos acaba ala mitad del camino?
Además, no vamos a tener medidores para la presión de la caldera.
Pues es la primera vez que manejo solo.
Me hace falta mi padrino.
No pues, creo que si estoy nervioso.
Todavía no tenemos nuestra noche de bodas.
¿Cómo va esa? La canción que me gusta.
Mira, las estrellas.
Tiemblan de amor y de esperanza.
Al alba venceré.
Al alba venceré.
Qué bonito.
¿Y si le ponemos nomás Vicky?
Bueno, pos...
yo nomás les quería decir.
A pesar de los sacrificios,
grandes sacrificios,
Con la ayuda de todos,
construimos un tren con nuestras propias manos.
Nadie podrá decir que no luchamos.
Nadie podrá llamarnos perdedores.
Trabajando juntos y con fé,
logramos lo que parece imposible.
Creo en ti.
Cuidamelo.
¡Vamonos!
¡Suerte!
¡Suerte!
¡Buen viaje!
¿Qué fué eso?
No, no dejes de bombear.
Necesitamos acumular más presión.
Ya.
¡Agrarrense!
¡Doña Mai, Don Lupe, agárrate fuerte!
Domar a la bestia.
Cheque, descansa.
Se está escapando todo el vapor.
No queda mucho tiempo.
Apagaste un pistón.
Hay que aprovechar impulso
o no podremos echar a andar la máquina de nuevo.
Es hora de liberar a la bestia.
Quitaron la vía.
Quitaron la vía.
¡Quitaron la vía!
¿Qué?
¡Quitaron la vía!
Cheque, ya deja de bombear.
Y así fue como concluyó el único viaje del Poderoso Victoria.
Como era de esperarse,
la máquina no pasó ninguna de las pruebas de la inspección.
Y tuvimos que usar los 100 pesos
para pagar las reparaciones de la estación.
Pero las cosas no terminaron del todo mal.
Lo que nadie se imaginó es que la explosión del túnel reveló una nueva veta de mineral
inmensamente más abundante que la anterior.
Dicen los que saben que es la más rica de todo el país.
Nunca supimos qué fue del tuerto,
pero nuestro amigo el indio sigue bajando en las aguas.
Y también cuando se le acabe el tequila.
Al cabo de unos meses,
ese hallazgo trajo de regreso a los mineros,
el tren
y la prosperidad al pueblo.
La idea de cambiarle el nombre de "Esperanza" por el de "Progreso" fue de Don Edgar.
Esa fue su primera acción de gobierno en cuanto lo elegimos presidente municipal.
Yo conseguí por fin mi licencia de maquinista.
En cuanto al victoria,
conseguimos traerlo de regreso al pueblo
y lo erigimos como un monumento a la memoria de don Federico.
Victoria y yo tuvimos 15 hijos.
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