All language subtitles for Aviva (2020).es

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Original subtitles

Quiero hablarte de mi mejor amigo del mundo.

Esta es una Canon C 300.

La está operando Arsene, nuestro primer operador de cámara.

Al mismo tiempo, está grabando Alvira Lynne,

la segunda operadora de cámara.

Yo soy actriz.

Bueno, ahora mismo estoy actuando.

Normalmente, soy bailarina y coreógrafa.

Estoy actuando porque, dado todo el baile que habrá,

pensamos que sería mejor para el bailarín lograr la actuación requerida,

que viceversa.

Yo no he escrito estas palabras.

Están escritas por lo que nosotros, como especie, denominamos ''hombre''.

Y el papel que interpretaré,

o que encarnaré,

es también, a efectos de identificación,

un hombre.

Me llamo Eden.

Ese soy yo en la cama.

Y eso...

es Aviva,

que no sabía que todas estas cámaras estarían aquí

cuando nos presentó Nissan, un amigo en común.

Nissan es un hombre de ciudad, o de una docena de ciudades:

Nueva York, Londres, Berlín, Barcelona, París.

Habla siete u ocho idiomas con fluidez,

y, cada uno de ellos, con un acento muy marcado.

Es extravagante, pero heterosexual,

y ese corazón, una especie de Yente que siempre busca hacer de celestino.

Vivía en París en ese momento y era amigo de Aviva, que nació allí.

Yo también soy bailarina.

Aunque no soy realmente francesa,

pero un acento es un acento.

Nissan intentó emparejar a Aviva con algunos de sus amigos.

Pero, por alguna razón, no funcionó.

Y se acordó de mí.

Un chico en Nueva York,

que se está recuperando de una ruptura,

para la cual, mi respuesta suicida me había llevado a entender

que estaba lidiando con una profunda depresión

que había sufrido toda mi vida.

Y no hay nada más deprimente o solitario que estar solo en Nueva York.

Nissan me habló de esta increíble criatura que debía conocer inmediatamente.

Al principio estuve reacio, pero después de convencerme,

le envié un correo electrónico al Éter.

Decía lo siguiente:

''Hola, Aviva, al otro lado del océano.

Soy Eden.

Soy un amigo de Nissan.

Me dijo que tenía que mandarte un correo, lo cual me complace hacer.

No sé muy bien qué decir,

y no sé qué le hiciste a Nissan, pero estaba tan entusiasmado,

que por poco me subo a un avión destino París,

con la excusa de algún evento, este fin de semana.

Por desgracia, tengo que terminar un proyecto.

Tengo un plazo de entrega, así que no puedo ir ahora mismo.

Sin embargo, uno de estos días iré para allá.

¿Alguna vez has salido de París?

¿A qué te dedicas?

¿Qué haces?

¿Quién eres?

Yo soy un pobre estudiante de Satmar Yeshiva de 76 años

con una difunta esposa y 14 hijos.

El mayor de los cuales ya es abuelo.

Vivo en Ustedalen, Cracovia,

si te apetece empezar una correspondencia,

no dudes en escribirme. E''.

Y Aviva me respondió:

''Querido E,

Me parece bien.

Soy una señora de 60 años aún virgen.

Ciega como un topo por un accidente que tuve el año pasado

mientras le cortaba las uñas a mi gato.

Tengo 61 gatos,

uno por cada año de decepción.

Tengo una voz angelical, un seno fabuloso,

el otro la perdí por un cáncer.

Ese año adopté dos gatos

y empecé a buscar nuevas experiencias.

Nissan me ofreció ayuda para acabar con mi curiosidad

y supongo que tú eres su idea de hombre perfecto para ello.

Por desgracia, con cada momento que pasa,

mi corazón pierde un poco la inocencia,

así que no puedo ofrecerte el mismo amor que el miércoles.

Pero...

creo que me encantaría conocerte, y a tus hijos.

¿Quién sabe?

Igual nos enamoramos

y aprendemos que la vida está llena de sorpresas.

Con ganas de saber más de ti,

A''.

Rápidamente reconocimos que éramos espíritus afines

y que deseábamos explorar y expresar nuestro ser más profundo.

Al menos con palabras.

Y así creamos un espacio imaginario juntos.

Un espacio fuera del tiempo y del espacio, compartido solo por nosotros.

Como dos náufragos supervivientes en una isla desierta,

escribiendo un romance por correspondencia,

impulsados a la hipervelocidad por la actualidad de Internet.

Después de unos meses de correspondencia,

pasamos a las conversaciones telefónicas.

Esto fue un poco más problemático,

pues elementos de nuestra personalidad, que habíamos ocultado bajo el disfraz

que nos ofrecía la palabra escrita,

fueron expuestos por las demandas de la comunicación oral.

La asertividad e impaciencia de Aviva me sorprendieron.

Y mi pesimismo

y la necesidad de denigrarme en las relaciones,

se abrieron paso a través de mi mejor juicio y de mi lengua.

Pero a pesar de todo,

nuestro romance digital siguió creciendo y Aviva decidió hacer la maleta

y aventurarse a visitarme durante una semana

para ver cómo sería la conexión en persona.

ANATOMÍA DE UN BESO

Ya está.

Eso es, cielo.

Aviva.

Hola.

Sí, bebé.

Sigue. Sí. Sí.

Vamos, Eden. Eres un niño grande ya.

Tú puedes hacerlo.

Venga, haz pipí.

Puedes hacerlo.

Aviva.

No.

Es muy frustrante.

¡Aviva!

Cierra la puerta, Eden.

¿Diga?

Hola. Soy Eden.

Lo sé.

Hola.

Suenas muy diferente.

¿Y eso?

Esperaba tu voz de otra forma.

¿En serio?

- Tienes un acento muy estadounidense. - Lo soy, ¿qué esperabas?

No lo sé...

¿Yo sueno diferente?

Más o menos como esperaba.

¿Es un buen momento para hablar?

Siempre lo es para hablar contigo.

La diferencia horaria me mata.

- Tienes que conocer a mi padre. - Nunca se me ha dado bien.

Te encantará, es muy inteligente y divertido.

- Soy una romántica. - Sí, hasta ahora.

Yo soy realista, al menos en lo que respecta a...

Tampoco es una filosofía, es una emoción.

No creo que sea inteligente hablar siempre de todo,

y menos de amor,

o de amantes pasados.

¿Por qué dices eso?

Es mejor empezar desde cero.

Estoy cansado de hablar, tenemos que vernos.

Sí, y por eso voy a ir.

- Ya compré el boleto. - ¿En serio?

Sí.

- ¿Vas a venir de verdad? - Sí,

voy a ir de verdad.

Querida Aviva, al otro lado del océano.

Estoy deseando verte la cara por fin.

Aunque admito que también tengo miedo.

Es todo risas y fiestas hasta que me toca estar allí.

¿Vienes mucho aquí?

- No lo sé. - ¿No lo sabes?

Es que si te digo que sí

y tú dices que no te gusta, pierdo puntos.

Si te gusta y digo que no, pierdo puntos.

Si te gusta y digo que sí,

- gano puntos... - Le das demasiadas vueltas.

¿Sabes?

Solo estaré aquí unos días

y nos conocemos desde hace un tiempo,

bueno, a través del océano, pero...

Creo que deberíamos dejar que lo físico siga su curso.

No forzar las cosas.

¿Dónde estás?

¿Por qué no me miras?

Te estoy mirando.

- No, no me estás mirando. - Sí lo estoy haciendo.

Mírame a los ojos.

¿A los ojos?

¿No puedes establecer contacto visual?

Sí...

Claro.

¿Puedo pestañear?

- Olvídalo. - ¿Qué?

No puedo seguir si te vas a burlar de mí.

Te estoy mirando a los ojos como me pediste.

- Así no. - ¿Cómo?

Solo hay una forma de mirar a los ojos.

Claro que no.

¿Crees que no sé lo que estás haciendo?

¿Qué estoy haciendo?

No sé.

Me miras un poco aquí, al hombro,

al cuello, incluso al pie.

Sacas fotos de las cosas que te excitan.

A ver si encaja en algún tipo de secuencia preprogramada

a la que estás acostumbrado,

haciéndote una película porno en tu cabeza

y reproduciéndola incluso cuando estoy aquí.

Oye.

Tranquilízate, ¿sí?

En estos momentos me pregunto qué te pasó cuando eras una niña.

Sabes todo lo necesario sobre mi infancia

y no tiene nada que ver con esto.

No deberíamos habernos escrito tanto antes de conocernos en persona.

¿Te arrepientes de habernos conocido?

Me arrepiento de que todas esas palabras

nos hicieran creer que nos conocemos, cuando no es así.

- Dime que me equivoco. - Ya te lo he dicho.

No, mírame a los ojos y...

Te lo estoy diciendo con los ojos.

Algo que nunca le dije a Aviva...

es que cuando tenía unos cuatro años,

mi madre me llevó a jugar al parque.

Y en aquella época el parque era perfecto.

Un reino mágico,

suspendido entre la inocencia y el conocimiento.

Un lugar perfecto.

Allí conocí a otro chico de mi edad.

Los dos teníamos bicicletas y conectamos al instante.

Creamos un vínculo muy fuerte,

poco habitual con alguien que acabo de conocer.

Nuestros padres debieron intuirlo,

porque mi madre, que siempre iba con prisas,

nos dejaba jugar durante mucho tiempo.

Era el paraíso.

Pero entonces, en un momento dado,

vi algo que me pareció extraño.

Tus zapatos son rojos.

Sí.

Qué raro para un niño.

No soy un niño, soy una niña.

Me quedé de piedra,

me sentí traicionada.

Sentí que la base de la realidad se había movido bajo mis pies.

Y eso fue todo.

Paraíso perdido.

¿Cuándo volverás?

No sé, no muy tarde.

No entiendo por qué no puedo ir.

No es que no puedas, es que...

Aviva.

Me mudé aquí hace tres meses.

Cuando volví a París después de mi primera visita,

no estaba segura de algunas cosas,

pero tan pronto como hubo espacio entre nosotros,

nuestro amor volvió a llenarlo.

Así que dejé mi apartamento

y me mudé a EE. UU., por amor.

Siento la necesidad de aclarar eso,

mis amigos de París y la gente de aquí me dice:

''Si la cosa va bien entre tú y Eden durante tres años,

obtendrás un permiso de residencia''.

Pero en realidad,

me importa un demonio tener ese permiso,

me importa un demonio este asqueroso país,

me importa un demonio ser estadounidense.

Vine aquí por una única razón.

Aviva,

sabes que le caes genial a todos mis amigos,

pero a veces necesito estar a solas con ellos.

- ¿Me entiendes? - No.

¿Cómo que no?

¿De qué quieres hablar con tus amigos a solas

para que yo no pueda estar delante?

De ti, por ejemplo.

¿Qué vas a decirles de mí?

Yo no...

No tengo nada planeado.

Solo necesito algo de perspectiva a veces.

¿Quién va a estar allí?

No lo sé.

Seguro que Mason.

Dave Mazolla, Aaron Butts,

Kieren, Tony Takata...

La pandilla habitual de Mason.

No quieres que vaya porque estás enamorado de Mason.

No estoy enamorado de Mason,

solo es mi mejor amigo y a veces necesito estar a solas con él.

¿Te parece bien?

Claro. Diviértete.

Sé gay con Mason y tu pandilla habitual,

yo me quedaré en casa y veré algo en la tele.

- ¿Dónde está Mason? - Al dibarlo con Mason.

¿Crees que Eden saldría con nosotros si Mason no lo hiciera?

Esa chica lo tiene bajo llave.

No se metan con ella.

- Superpoderes. - Los X-Men.

Los X-Men fueron alcanzados por rayos cósmicos.

- ¡Mason! - Chicos.

¿Cómo estamos hoy?

¿Aviva?

Estoy en casa.

Hola. Estaba a punto de irme a dormir.

Siento no haberte invitado hoy, es que los chicos...

No te preocupes.

También lo siento. Sé que a veces necesitas tu espacio.

De hecho, aproveché el tiempo.

Hice un montón de llamadas, preparé cosas para esta semana.

Llevo demasiado de brazos cruzados.

- Esperando a que pasaran cosas. - Te estás adaptando.

No, no es eso.

Nunca estoy tanto en casa.

Siempre estoy haciendo cosas.

Yendo de un lado para otro.

Mis amigos no me reconocerían.

Algo pasó cuando llegué aquí.

Pero ya basta, ¿no?

He vuelto.

Empújame más fuerte.

Me voy a venir.

- Qué rápido. - Sí.

Suele pasarme cuando estoy feliz.

Es increíble.

- Venga. - ¿Qué?

Quiero que tú también termines.

Está bien.

¿Qué haces?

- ¿Puedo estar arriba otra vez? - ¿Por qué?

Yo...

- Me cuesta terminar así. - ¿Así cómo?

Pues...

cuando estoy abajo.

¿Te cuesta?

¿No puedes o no quieres?

No puedo.

¿Cómo lo sabes?

Porque me conozco.

- ¿Te conoces? - Sí.

A mí no me lo parece.

Para alguien que acaba de tener un buen orgasmo en tiempo récord

y que desea devolver el favor, tienes una forma extraña de demostrarlo.

- Lo siento. Tienes razón. - No te preocupes.

Lo siento. Ven.

- Olvídalo. - Venga, lo siento.

Ya da igual, ¿está bien?

Olvídalo.

LA HABITACIÓN BLANCA

Yo también tuve un lugar perfecto una vez.

Y no fue hace mucho.

Era una habitación.

La habitación blanca.

Todo era blanco.

Las paredes, la cama,

la cubierta de los muebles.

Las sombras eran blancas

y también la luz que entraba por la ventana.

La habitación era perfecta

porque Phillippe estaba en ella.

Lo conocí en el barrio de Marais.

Servía falafeles en un lugar llamado Che Habib.

La gente hacía cola durante una hora.

Era muy guapo.

Cabello negro, ojos negros.

Acababa de llegar de Marruecos.

Un judío, como yo.

No pensé que se interesaría por mí, pero lo hizo.

Es verdad, no teníamos mucho de qué hablar,

pero no necesitábamos hablar.

Él vivía con su familia y yo vivía con unas cuantas amigas.

Así que busqué un apartamento para nosotros,

bueno, solo era una habitación.

Pero era nuestra. Nuestra habitación blanca.

Me había estado lastimando.

Me había estado cortando durante años.

Y cuando me besó,

las cicatrices de mi piel no desaparecieron,

pero las heridas de mi corazón y mi alma se curaron.

Y me llené de una luz más pura y blanca,

que la luz que llenaba nuestra habitación perfecta.

Vivíamos el uno para el otro, o al menos

yo vivía para él.

Lo dejé casi todo.

Apenas veía a mi familia,

a mis amigos...

Trabajaba lo suficiente para mantenernos.

Cocinaba, limpiaba,

para que la habitación estuviera impecable.

Supongo que mentí,

cuando dije que mis amigos no me reconocerían ahora.

Me reconocerían muy bien.

Cómo soy cuando intento...

¿Intentas qué?

Experimentar el amor.

¿Crees que tienes que renunciar a lo que eres para poder amar?

Para sentir amor a cambio, sí.

¿Crees que nadie te querría si supieran cómo eres?

No lo sé.

¿Tú me amas?

Aviva.

¿Estás bien?

- Yo debería preguntarte eso. - ¿A mí?

Estabas enfadado.

- Está bien. Todo volvió a la normalidad. - Lo siento, debí abrir la ventana.

¿En qué piensas?

En nada, en todo...

Estaba pensando en Phillippe.

¿Qué pasa con él?

En realidad, estaba pensando en mí con él.

Por qué me comporto igual cuando estoy...

- ¿Estás en qué? - En una relación.

- Todo es una relación. - Con hombres.

Me alegra saber que inspiro

una reacción pavloviana generalizada a todo un género.

¿Crees que eres diferente conmigo

respecto a cualquier otra mujer que atraes?

Nunca me dijiste por qué rompisteis tú y Phillippe.

Sí te lo dije.

No, me dijiste que te rompió el corazón,

que te mudaste con tus padres,

que no saliste de la cama durante más de un año,

pero nunca dijiste por qué terminó la relación.

Terminó porque se volvió religioso.

Estás bromeando.

Y quería que yo hiciera lo mismo.

Y lo intenté.

Intenté aprender todas las leyes,

encendía las velas en Sabbat

y solo cocinaba comida kosher...

¿Qué?

Es gracioso.

¿Se dejó crecer el peyet?

Pues sí.

¿Lusía sexy?

¿Era atractivo desnudo con esos pelos?

Mejor que tú sin ellos.

Lo intenté.

Pero no pude.

Me sentía una persona horrible.

Una pecadora.

No comía,

no dormía...

Llegué a pesar como 40 kilos.

Al final mis amigos tuvieron que intervenir

y me dijeron que me estaba volviendo loca,

y era verdad.

Así que lo dejé.

¿Tú lo dejaste?

Hice la maleta cuando él estaba trabajando

y volví a la casa de mis padres.

Nunca volví a ver nuestra habitación blanca.

¿Su habitación blanca?

Mi lugar perfecto.

Como el parque del que nunca me hablaste.

Ya ves,

yo también perdí mi paraíso.

Y ahora estás aquí.

Sí.

¿Pero?

Me alegra estar aquí, pero...

odio este apartamento.

Entonces...

nos mudaremos.

Es un gran espacio.

Y es un gran vecindario.

- ¿De verdad? - El mejor. ¿De dónde eres?

- De París. - París...

- Qué ciudad tan bonita. - ¿Has estado allí?

No, pero espero ir algún día.

Estas ventanas tienen una vista poco común de esta parte de la ciudad.

Seguro que tu marido lo sabe.

Eden no es mi marido. Estamos juntos, pero no casados.

- Aún no. - Exacto.

- ¿Te gusta este vecindario, cariño? - Sí.

Este apartamento es una ganga.

Es acogedor y la luz es fantástica,

orientado al sur,

inusual en un apartamento barato, en especial en los dormitorios.

¿Viste los dormitorios, cariño?

El apartamento está recién remodelado.

Calefacción y aire centralizados,

con todos los electrodomésticos.

Me gusta el tamaño,

no tiene mucha personalidad, pero...

A Eden le encanta lo sencillo, ¿verdad, cariño?

Me da igual.

¿Eden?

Estoy harta de tu comportamiento, ¿me oyes?

¿Cómo me comporto?

Como si quisieras estar en otro lugar.

No me gustó el apartamento, ¿qué querías que hiciera?

¿Saltar y sonreír como un tonto hasta salir por la puerta?

¿Sabes qué?

Quédate en casa, lo haré yo sola.

Hablaré con los agentes inmobiliarios, concertaré las citas,

iré a ver cada apartamento hasta que encuentre algo increíble

que pueda enseñarte.

¿Te parece bien?

¿Estás orgulloso?

¿Me hablas a mí?

Bueno, soy el único aquí, ¿me hablas a mí?

Ya no estás en París

Ve a por una crepa

Prepárate porque esto se va a poner crudo

Te lo recordaré, por si te habías olvidado

Que estás en Nueva York

Ahora estás en nuestro territorio

Así que cuidado con lo que dices, amigo

Mark Gold ha llegado

Fuimos amigos desde los 6 hasta los 13

Después nos alejamos

Pero lo sigo recordando Y estas calles son suyas

Chicos, olvidaron esta basura en el comedor.

Déjenme.

Adam Fink, el más friki del mundo

Bien hecho, amigo, enséñales qué sabes hacer

Pensé que te habías ido al campo

Puedes sacarme de la ciudad

Pero no sacar la ciudad de mí

Eso es lo que digo.

Eso es lo que dijo, amito.

- El enano está en mi territorio. - En tu territorio.

Me mangoneas como si fuera tu mujerzuela.

No sabe con quién se está metiendo.

Llevo en el negocio con mi pandilla Desde que tengo 10 años

Ha sido asaltado en cada esquina

entre Central Park West y Riverside Drive

He robado caramelos y cómics De todos los quioscos del barrio

Desde que empecé a masturbarme

¡Oigan, niños!

¿Y ahora ella te manda?

- Amigo, enséñale quién manda. - Eso es, quién manda.

Vamos.

Eso es, Mark. En cámara lenta.

Díselo, Mark.

Me toca.

Eso es, Adam.

Coney Island, cariño.

No te arrepentirás.

Es el mejor apartamento de toda la ciudad por el precio.

Ya está hecho, Aviva.

Firmado, sellado y entregado.

¿Seguro que estarás bien?

Lo estaré.

Las cosas están yendo muy rápido.

Llevo aquí casi medio año.

Estaré bien.

Solo necesito que todo vaya un poco más despacio.

El matrimonio es la única opción.

Al menos si quiere estar en el país de forma legal.

Pensaba que eso era solo para poder salir

hasta que consiguiera mi permiso de residencia.

Las nuevas leyes de inmigración están en vigor.

Si quiere permanecer aquí y trabajar legalmente,

necesita una exención especial,

que tarda meses en solicitarse,

y puede tardar años en tramitarse sin garantía de éxito.

No puedo hacerlo.

Esa es la única opción viable.

Hace seis meses, antes de mudarme aquí,

Eden me envió un correo que decía:

Mi querida Aviva, al otro lado del océano.

Aún no creo lo que hay entre nosotros.

¿De verdad vas a dejar París para estar conmigo?

Nunca esperé que algo así sucediera.

No al menos, como ha sido.

No con alguien como tú.

Me siento como una hoja en el viento,

como si mi vida fuera un sueño extraño.

Soy el mismo actor de siempre,

interpreto el mismo papel,

pero ya no hay guion.

La obra no tiene una estructura que yo entienda.

La forma en que encajo en la totalidad de ella

es todo un misterio para mí.

Y estoy perdido.

Estoy totalmente perdido.

Te agradezco mucho que sientas algo por mí.

Pero no creo que estés dispuesta a anclarte

a alguien tan perdido y cegado por la niebla.

Si hay algo que me asusta de nuestra relación,

es que voy a tener que acostumbrarme a ser una persona de nuevo,

si eso tiene algún sentido.

Intento no permitir que mi miedo arruine la cosa más increíble de mi vida:

tú.

Eres increíble.

Eres sabia y desafiante, y estás dispuesta a adaptarte y a cambiar.

Y nunca dejas de dar un paso adelante cuando la situación lo requiere.

Tengo suerte de conocerte.

Te quiero en mi vida.

Estoy de rodillas, rogándote que estés en mi vida.

Tú eres vida.

Eso es lo que decía al principio.

- Ahora dice: - Lo siento.

- Son solo papeles, Eden. - Sí, son papeles,

es matrimonio y compromiso. Es un matrimonio, Aviva.

Es un matrimonio para que podamos ver si queremos casarnos.

¿Es que no quieres estar conmigo?

- No, no estoy diciendo eso. - Entonces, ¿qué?

No estoy listo para casarme tan rápido.

¿Y estás listo para venir a París a vivir conmigo?

Sabes que no puedo hacer eso.

¿Sabes? No sabía que eras tan burgués, que le dabas tanta importancia.

Es un esfuerzo legal,

algo que nos permite estar juntos para poder explorar nuestro amor.

No me creo que vayas a permitir que todo termine

por una tontería burocrática. ¡Al diablo!

Cariño.

Tienes razón.

Cariño...

Vamos a hacerlo.

Deja de llorar.

Tienes razón, son solo papeles.

Gracias. Te quiero mucho.

- Y yo a ti. - Gracias.

No te preocupes.

Hace una noche preciosa en tu ciudad.

¿Quieres dar un paseo?

Dame un momento para recomponerme.

Claro.

Dios mío, gracias.

Gracias por traer a Aviva a mi vida.

Sé que he estado un poco ausente

y que me ha costado conectar con el regalo de esta vida

en el presente... Para.

He estado tan ausente durante tanto tiempo que he olvidado lo que es tomar...

decisiones basadas en una conexión positiva con...

Para.

Aviva es tan fuerte, viva

y valiente... Por favor, para.

Es valiente y una luchadora, y te agradezco esta oportunidad,

ahora puedo avanzar, y sé que no habría sido capaz de hacerlo...

¡Para!

Aviva es un ejemplo de coraje y valor

y le agradezco esta oportunidad de aprender de ella.

Gracias por presentarme con una belleza así

cuando todo lo que he hecho ha sido poner un velo

sobre la belleza de la creación.

Gracias por darme una oportunidad de poder tener

amor, conexión, crecimiento y alegría,

cuando mis pensamientos se han vuelto contra ti con ira e ingratitud.

Gracias por traer a Aviva a mi vida.

Gracias por darme la oportunidad de decir sí en vez de no.

Gracias por alguien que luchará por mí, alguien por quien puedo luchar por un sí.

Gracias por alguien que luchará por mí...

¡Para!

Gracias por alguien que luchará por mí por...

¡Que pares ya!

¡Para de una vez, maldición!

¿Puedes quedarte quieta un momento?

Ponte algo de ropa.

Por favor.

¿Estás listo?

Vete.

Vete tú.

SIEMPRE Y CUANDO

VIVAMOS

Querida mamá,

hemos decidido celebrar una boda en Nueva York.

Compramos anillos en la calle 47,

y luego fuimos en metro hasta el ayuntamiento.

El amigo de Eden, Mason, fue nuestro primer testigo,

y Nissan voló desde Berlín para ser el segundo,

fue él quien nos presentó después de todo.

La jueza era una peculiar mujer

- que me recordaba a la abuela. - Yo, Eden.

- Si la abuela estuviera loca. - Acepto a Aviva como esposa.

Yo, Eden, acepto a Aviva como esposa.

Pero ella parecía muy feliz por nosotros.

Debe hacer esto 100 veces a la semana.

Así que tal vez es solo una fantasía mía.

Pero cuando nos casó,

me pareció verle lágrimas en los ojos.

- Y prometo amarte. - Y prometo amarte.

- Con este anillo, yo te desposo. - Con este anillo, yo te desposo.

Yo, Aviva,

acepto a Eden como esposo.

Yo, Aviva,

acepto a Eden como esposo.

- Prometo serte fiel y cuidarte... - Prometo serte fiel y cuidarte...

- en la salud y en la enfermedad. - en la salud y en la enfermedad.

- En la riqueza y en la pobreza. - En la riqueza y en la pobreza.

- Y prometo amarte. - Y prometo amarte.

- Con este anillo, yo te desposo. - Con este anillo...

Así como dos hilos tejidos en direcciones opuestas

pueden formar un precioso tapiz,

también sus dos vidas pueden fusionarse para formar un precioso matrimonio.

Están aquí por amor.

Pero se necesitará confianza para...

Por estos votos, yo los declaro marido y mujer.

Puedes besar a la novia.

Y eso fue todo.

Después Mason organizó una fiesta para nuestros amigos en su restaurante.

Y pasamos toda la noche hablando y riendo.

Fue precioso.

- ¿Qué te pasa? - Nada.

¿Por qué no bailas?

- ¿Te lo estás pasando bien? - Lo intento.

Pues ve a pasarlo bien y no te preocupes por mí.

No puedo si te veo aquí de pie solo.

Sí que puedes.

Sabes que no.

Es decisión tuya.

Si quieres que mi experiencia sea la tuya, es cosa tuya.

No entiendo por qué estás así.

Estos son tus amigos, están aquí por ti.

Se alegran por ti.

Te va bien sin mí.

De hecho, te va mejor.

Te estoy arruinando la noche. Me voy a ir.

- Te comportas como un niño. - No discutamos, ¿sí?

Siento estar arruinándote la noche.

- Estás mejor sin mí por aquí. - Me iré contigo.

¿Estás mal de la cabeza?

Eso sería un desastre.

Le rompería el corazón a Aviva.

Quédate aquí y diviértete, ¿sí?

Nadie se dará cuenta de que no estoy.

Seguro que la fiesta se animará y nadie sabrá por qué.

De alguna manera todo será mejor.

Oye...

Nos vemos luego.

Oye.

- ¿Estás bien? - Sí.

¿De verdad?

Es que...

ver a todo el mundo aquí por mí, por nosotros...

- Es... - Lo sé.

Te quiero.

Y yo a ti.

- Me voy a venir. - Vente, vente.

Mi amor...

Lo siento.

- No. - No tardé nada.

Fue perfecto, fue perfecto.

Ven.

No.

- Quiero que termines. - Ven.

- Quiero que tú... - Sigue haciendo lo que haces.

¿Segura?

Estaba pensando en cantar una canción en este momento.

Sé que esto no es un musical,

pero me encantan.

Me encanta cuando la gente empieza a bailar, pero...

odio cuando la gente se pone a cantar.

Me pareció divertido que los chicos

empezaran a rapear,

aunque fuera muy diferente del estilo que estamos plasmando aquí.

Pero al demonio con la consistencia y el tono, lo hicimos y punto.

Me refiero a cuando alguien que está feliz o melancólico,

con las manos en el bolsillo y la típica mirada lejana,

mira a algún lugar por encima de la cámara

o a sus zapatos y es como si le llegara por sorpresa

esa canción que tardaron veinte meses en componer.

Es como si se la estuviera inventando.

Levanta la mirada y...

Como he dicho, lo odio, así que no voy a hacerlo.

Lo que voy a hacer es hablar sobre aquello que he estado evitando.

Sobre Isadora.

Hace tiempo que ni Aviva ni yo venimos aquí.

Pero es nuestro espacio.

Solo nuestro.

Voy a hablar de Isadora aquí, lo cual es una crueldad, pero...

la vida ya es cruel.

Conoceré a Isadora en una fiesta

que no enseñaré aquí.

Porque hay cosas que no creo que pueda representar correctamente.

Es la fiesta de cumpleaños de Dave Mazolla a la que asisto solo

durante el breve periodo en el que Aviva y yo volvemos a estar juntos,

intentando solucionar las cosas tras la primera ruptura.

Digamos que todo sucede de forma lineal.

Acudo solo porque después de todo lo que hemos pasado,

Aviva está lo bastante cómoda como para dejarme salir a solas

con mis amigos sin montar un escándalo.

O esa es la impresión que tengo.

Estoy un poco borracho.

Un poco más de lo normal.

Y Dave me presenta a una amiga que se llama...

Isadora.

Es...

''Electricidad'' no es la palabra correcta.

Cuando sus ojos miran a los míos,

es como si me viera reflejado, solo que...

más abierto,

más curioso,

más... vivo,

más todo.

Reconocimiento...

durante esta breve charla que parece

una eternidad,

mencionó que se va a Berlín a estudiar durante un semestre.

Le digo que llame a Nissan mientras está allí,

compensando todo el tiempo que ha hecho de celestino conmigo

y con Aviva, y me siento orgulloso por hacer esto,

pero con Aviva me siento fatal, por hacer esto.

Tal y como esperaba, Nissan se enamora de ella,

pero ella lo rechaza después de una semana.

Él no es para ella.

Yo lo soy.

Me llama o me escribe a los pocos meses

para decirme que se va de Berlín, que se muda a Los Ángeles.

Siempre respondo cordialmente,

sin exceso de afecto, porque sé que si abro esta puerta

no hay vuelta atrás.

Nada de esto ha pasado todavía, pero...

pasará.

Hola, soy Zeke, me has encontrado.

Deja un mensaje.

Hola, Zeke,

tu mánager me dio tu número.

Me llamo Aviva Le Grange.

Soy una vídeoartista y directora parisina.

Me encanta tu música,

en especial tu nueva canción ''Love it or Leave it''.

Creo que tiene magia.

Se me ocurrió una idea para un video que podría ser muy especial.

- Es increíble. - Sí.

¿Por qué no me habías mostrado su música?

- ¿Por qué la escondías? - No la escondía,

quería enfocar esto en nuestra relación,

en quiénes somos el uno para el otro.

O quizás ella te intimidaba.

- Para nada. - Yo lo estaría.

Es genial.

No me intimida.

Me inspira.

Terminé mi primer disco.

Me sorprende que hayas tenido tiempo.

Me encantaría que ella también hiciera algo conmigo.

Pregúntaselo.

Bueno, es que no quiero herir tus sentimientos.

No me importa.

Pregúntale.

Si quiere hacerlo, lo hará.

¿Qué estás pensando?

No sé,

podría ser extraño.

¿Te gusta la música de Mason?

Sí, me parece muy especial.

Entonces deberías hacerlo.

¿Qué te parece la edición?

Me encanta.

Sí, pero creo que este ángulo es mejor para él, ¿no?

El otro es perfecto.

Captura algo fundamentado y espiritual al mismo tiempo.

Tranquilidad en las masas.

¿A qué te refieres?

- Me da vergüenza. - ¿Qué?

Ya sabes de qué hablo.

- Explícamelo. - Aviva tenía razón,

te vuelves patética cuando algo tiene que ver con Mason.

Él propuso la idea, podrías haber dicho que no.

Claro, como si yo fuera el chico malo.

- Me dejaría en un gran lugar. - ¿Qué lugar?

¿Que Aviva esté haciendo algo por un amigo tuyo

después de mudarse aquí para estar contigo? ¿Es tan malo?

No.

Lo hice, ¿ves?

Soy un buen chico.

- No, has sido un imbécil desde... - ¿Desde qué?

Estás ausente aun cuando estás aquí, que es casi nunca.

Siempre estás apartado, enfadado...

Cuando hablas, es para algo malo.

Tal vez porque has sido una celosa desde que me viste con Mason.

Eso es lo que tú piensas. Pero tú has sido el celoso.

¿Yo? ¿O ella? Me importa una demonio.

Yo no estoy nada celosa.

Tú eres el que siempre dice quién puede ir a dónde y cuándo.

Es verdad, has estado celoso

y controlador desde que llegué aquí.

Si tuvieras algún límite, no necesitaría controlarte.

Deberías descubrir tus propios límites, antes de preocuparte por los de los demás.

Tú no te metas, ¿sí?

Nadie te ha pedido que estés aquí.

¿Cito algunos de los correos que me enviaste?

- Nunca te escribí ni un correo. - ¿No?

¿De quién crees que eran los correos de los que te enamoraste

- Ella me los mandaba. - Te los mandaba yo, idiota.

Ella no tiene paciencia para hacer una frase coherente.

Vete al demonio.

No necesito tu ayuda, y menos si vas a ayudarme así.

Él no quería tener nada contigo,

- y no lo culpo. - ¿Ahora estás de su lado?

- No estoy en el lado de nadie. - Sí.

- No. - Siempre estás de su lado, estoy harto.

¿Harto? Nunca hemos discutido por eso.

No seas estúpida.

En cualquier discusión te pondrías de su parte.

- Cálmense. - No me digas que me calme.

Cálmense, ¿sí?

Hablo como me da la gana.

No me digan qué hacer.

Ya ni siquiera sé quién soy en este país del demonio.

Siempre actuando como una estadounidense cortés.

¿Cortés?

Odiaría verte en tu hábitat natural.

Vete al demonio.

Esto es lo que soy, si no te gusta...

puedo irme a casa.

Vamos, no digas eso.

¿Quieres que me quede?

Claro que quiero.

No estoy hablando contigo, estoy hablando con él.

¿Quieres que me quede?

No me eches la culpa de tus decisiones.

Demonios.

Vas a arruinarlo todo.

Vas a arruinarlo todo, maldición.

Siempre lo haces.

Tal vez si no siguieras metiéndome donde no quiero estar,

no tendría que arruinar nada.

Ya veo.

¿No quieres estar en esto?

Vamos.

No digas cosas de las que puedas arrepentirte.

Aviva está aquí, yo estoy aquí.

Tú eres quien debe decidir lo que quiere hacer.

Esto es lo mejor que me ha pasado en la vida.

¿Quieres arrebatármelo?

Adelante.

No puedo detenerte,

nunca he podido.

- Estoy haciendo algo malo. - No es así.

Sí, lo hago.

Nos has unido a todos,

no estás haciendo nada malo.

DONDEQUIERA QUE VAYAMOS

Sé que antes dije que no hay nada más solitario o deprimente

que estar solo en Nueva York,

pero eso no es correcto, empíricamente hablando.

No hay nada más solitario que estar solo en Los Ángeles.

- Gira a la izquierda. - Ya lo sabía.

- ''Querida Aviva." - ¿Querida?

¿Te vas a poner romántico?

¿Quieres que me centre en eso ahora mismo?

Bueno, me pondré romántica.

''Querida Aviva,

me dijeron que estabas en algún lugar desértico.

Recuerdo que me prometí a mí mismo o a ti, que te escribiría al menos una vez al día

durante todo el tiempo que pasáramos juntos.

Supongo que nos costó romper para que yo lo volviera a cumplir.

Eres una persona increíble.

Siempre me sorprendiste,

a pesar de que estaba tan cansado y a menudo sin entusiasmo.

Me dijiste que yo no sabía vivir

y es cierto.

No sé cómo sacar el máximo provecho de un simple día.

No sé cómo aprovechar al máximo el desayuno,

ni disfrutar de un simple paseo.

Aprovechar el trabajo o la creatividad

para algo que no sean arrebatos esporádicos.

No sé cómo moverme a través del tiempo y el espacio

y aceptar que yo soy la nave que se mueve.

Aunque sé que me estoy perjudicando a mí, a Dios y a la injusticia

al enfocar esa negatividad hacia una vida que debería agradecer.

Imagino que es muy complicado tener una relación

con alguien como yo.

A veces me enfado cuando veo lo real

y lo sustancial que eres.

Mientras yo estoy en este estúpido y feo lugar

flotando como un fantasma.

Pero entonces me doy cuenta de que prefiero ser así

o no estaría aquí haciendo lo que estoy haciendo.

Creando una realidad tras otra

y luego abandonándola, para que la habiten sin mí.

Estoy corriendo.

No quiero que me atrapen, pero estoy cansado de correr.

Siento extenderme tanto, pero querías saber cómo me encontraba.

Y ahora lo sabes.

Te admiro

y te quiero.

E''.

''Querido E,

es tan doloroso como conmovedor leer tus palabras''.

- No hagas eso. - ¿Qué?

Hacer que estás escuchando música en el coche.

Es cursi y adorable, lo odio.

Si quieres bailar, para el coche, sal y baila como es debido.

- ¿Quién está siendo cruel ahora? - Yo.

Te aguantas.

¿Quieres que te lea el resto?

Claro.

''Se me hizo muy raro estar sola en la ciudad,

y salir a buscar a gente con quien trabajar''.

Es muy confuso conocer a hombres, y al mundo en general,

sabiendo que estamos separados.

Así que me fui de allí y me dirigí al desierto,

a Nuevo México.

Pasé mucho tiempo allí sola.

Un día hasta me perdí.

Tuve mucho miedo,

ya te lo contaré otro día.

Entonces conocí a dos personas que me salvaron.

Eran una pareja que viajaba a los lugares más peligrosos del mundo

y bailaban juntos en cada uno de ellos.

Y no son los únicos,

está de moda.

Pero me dio una idea para una película.

He estado grabándolos y estoy preparando un tráiler

para recaudar dinero para el resto.

A veces hago de DJ en el club de Zeke y ella me va a componer la música.

Es genial.

Estoy más sola,

más triste y más feliz que nunca, todo a la vez.

Te quiero

y no me arrepiento de nada,

pero no quiero pasar por algo así otra vez.

Quiero estar con alguien que quiera estar conmigo,

tal y como soy,

no como él quiere que sea.

Tengo mucho amor y pasión dentro de mí

y no quiero sentirme culpable por ello.

Aun así, nos echo de menos y te echo de menos.

A''.

Nicole acaba de mandarte un mensaje.

- ¿Nicole? - Sí, de la preparatoria.

Sé quién es.

- Solo me sorprende que me hable. - Está aquí.

¿En Los Ángeles?

No, en este coche, escondida en el maletero.

Siempre me gustó.

No tengo nada de lo hablar con ella.

- Yo sí. - No compartimos intereses.

No tenemos nada en común,

nada.

Daredevil, ese es mi tipo.

Inteligente y ciego, justo como me gustan los hombres.

No lo sé, yo era más bien estilo Kirby.

Cosas cósmicas, mundos más allá de la imaginación,

cosas que te abren la mente.

Thor, Los 4 Fantásticos Los Eternos, Nuevos Dioses.

Yo necesito a alguien más al alcance, con quien identificarme.

Si mirara en un callejón de camino al colegio,

que pudiera verlo entre las sombras.

Como Punisher, Daredevil, Spiderman.

¿Spiderman está al alcance?

Comparado con Nuevos Dioses, sí.

Me gustaba que esa gente creciera, que fueran una persona normal y corriente,

pero ¿dónde está la imaginación, la aspiración?

A veces partirle la cara a algún imbécil es toda la aspiración que necesitas.

Es bueno saber eso.

¿Les relleno las bebidas?

Ya lo han hecho tres veces.

Una más y estaré tan sugestionable como puedo estarlo.

Sírvenos otra ronda.

Háblame de ti.

Tengo que trabajar esta noche.

¿En serio?

- ¿Estás bien? - Genial.

- ¿Cómo puedo hacer que tú...? Ya sabes. - No tienes que hacer nada, estoy genial.

- Quiero hacerte feliz. - Lo estoy.

Es decir, feliz de verdad.

- Lo estoy. - Por Dios.

Vamos, quítate.

¿Adónde vas?

Con más fuerza.

Puedes hacerlo más fuerte.

Te dijo que más fuerte.

Sí. Sí.

Sí. Sí.

Dios mío...

Increíble.

Voy a hacer café, ¿quieren?

No, gracias.

Estoy bien.

El mío con leche y azúcar.

¿Puedes responder?

- Hola. - Hola.

- ¿Cómo estás? - Bien, estoy bien.

¿De verdad?

Sí.

Mejor que hace tiempo.

¿Cómo van los conciertos?

Bien.

Voy a firmar con Dream Shot.

Es una gran agencia.

Sí, me dio el resto del presupuesto para hacer la película.

- Qué bien. - Sí.

Es increíble.

Todo el mundo habla de tu trabajo.

Bueno, estoy en la ciudad.

¿Aquí?

Sí, fue algo de última hora.

Iba a decírtelo, pero...

No sabía si debía llamarte.

¿Por qué no?

No sé.

Estoy editando una cosa que se proyectará en unos días.

Esperaba que pudieras echarle un vistazo,

cambiar algunas cositas.

- Pero... - Allí estaré.

- Si no te es cómodo... - No, ahí estaré.

Esto no es un espacio de trabajo.

Es nuestro espacio.

Lo era.

Te echo de menos.

Y yo a ti.

Deberíamos volver.

¿Qué?

Ahora mismo...

Después de tantas noches sin dormir, tantos días con el corazón roto,

por fin he encontrado un lugar donde...

Y ahora...

Lo siento, pero...

Lo siento.

Es exactamente lo que necesitábamos.

Llegar a un lugar mejor al que no podíamos acceder

cuando estábamos juntos por la presión de la relación a distancia,

de siempre estar con prisas.

- Ahora podemos hacerlo mejor. - No creo que sea el momento adecuado.

Por favor, vuelve.

Te quiero.

No quiero que te vayas.

Vuelve.

Vuelve.

Yo también te quiero.

Estoy aquí.

Vamos a hacer lo que vinimos a hacer.

¿Solo seremos nosotros tres?

Ella volverá pronto.

Oye, vamos.

Haz lo que tengas que hacer, yo...

me voy a sentar aquí un rato a esperarla, ¿está bien?

Él esperó.

Hizo lo que le pedí que hiciera.

Tengo que reconocérselo.

Y esperó.

Esperó más que un rato.

Ya no había motivo para seguir en Los Ángeles,

así que volvimos a Nueva York, a nuestra antigua habitación blanca.

Pero ya no era tan blanca,

Aviva la había decorado

el tiempo que no estuvimos juntos.

Muebles nuevos,

carteles y pinturas en las paredes.

También había figuras extrañas en los estantes.

Apenas la reconocía.

Pero era feliz.

Era muy feliz.

Tal vez por primera vez en mi vida.

Y él esperó.

Pero ella había encontrado algo que él nunca le dio.

Algo, que, en el fondo de su corazón, ella sabía que él no iba a poder darle.

Y ya que lo había encontrado,

no iba a dejarlo ir fácilmente.

No importa lo bueno que fuera lo demás.

Y era bueno.

Tan bueno como podía ser.

Y tal vez ella habría vuelto, con el tiempo.

Tal vez sí volvió.

No lo sé con certeza.

Porque para entonces...

no había nadie en casa.

Puedes hacerlo más fuerte.

Puedes hacerlo mucho más fuerte.

- ¿Cuánto más? - Tan fuerte como quieras.

- Necesitamos una palabra de seguridad. - No la necesito.

Pero puede que yo sí.

No tenemos que hacer esto si no quieres.

¿Tú quieres que lo haga?

Quiero que quieras hacerlo.

Vamos.

¿Tú te...?

Fue genial.

Sí, pero no terminaste.

Siempre habrá una próxima vez.

- Hola. - Hola. Ahora vengo.

¿Podemos hablar un momento?

No puede esperar.

Una cámara, por favor.

Solo será un minuto.

- No puedo hacer esto solo. - Nadie dijo que tuvieras que hacerlo.

No quiero tener que depender de ti.

Debo ser capaz de hacer esto solo.

¿Te das cuenta de lo mal y equivocado que estás?

No sabes lo que se siente.

Nunca he sido capaz de hacer feliz a una mujer en mi vida.

- Les gustan tus bromas. - Vete al diablo.

Fingen reírse para ganar tiempo hasta que aparezcas tú.

Nunca le he dado un orgasmo a una mujer.

Ni un mísero orgasmo.

Ni uno, nunca.

Ya superé esto.

Superé tu miedo,

tu ira.

Encuentra a alguien que no sepa hacerlo mejor

- y llévate el crédito. - No puedo ni quiero.

Quiero estar con quien yo quiera por una vez en mi vida.

No a quien tú quieras, a quien yo quiera y que me quiera a mí.

¿Cómo diablos va a quererte alguien si tú te odias tanto?

Yo no me odio.

Te odio a ti. Siempre lo he hecho.

Cada problema, cada discusión que tenía con Aviva,

era un problema que tenía contigo.

No tengo ningún problema con Aviva.

Es contigo.

Entonces, ¿vas a subirte a tu bici y te vas a marchar?

¿O vas a hacer algo al respecto?

Calcetines.

- Algo térmico me serviría. - Sí tengo.

Sé cómo hacer la maleta.

¿Pediste el taxi?

Pensaba que tú... Ahora mismo lo hago.

Dame eso.

Asegúrate de estar con alguien que sepa lo que hace.

Estaré bien.

Está bien.

Vas a perseguir a unos lunáticos

por la ladera de una montaña en Alaska.

Estoy haciendo una película

sobre parejas que se inspiran mutuamente para llegar al límite.

Eso no significa que debas ir con ellos.

La gente me está abriendo sus vidas.

Si ellos van, yo tengo que ir.

¿Vas a apoyarme

o te vas a quedar sentado mirando la puerta?

No estoy mirando la puerta.

Estoy planeando un viaje.

¿Un viaje?

Me voy a Los Ángeles una semana.

- ¿Y eso? - Una reunión de último momento.

¿Antes de que me vaya a Alaska?

A la mañana siguiente.

La puerta se cierra.

Baja tres pisos. Coge la maleta.

Sale fuera. Busca un taxi.

Taxi. Taxi. Taxi.

Coge la maleta. ''Al aeropuerto, por favor''.

Hace calor.

Saca el dinero. Paga. Abre la puerta. Coge la maleta.

Pasaporte.

Seguridad. Computadora.

Zapatos.

Zapatos.

Computadora. Maleta. En el avión.

Busca el asiento.

Es el 32B.

Cinturón de seguridad. Mira por la ventana.

Hora del despegue.

La altitud de crucero es de 30 000 pies.

Algo de beber, por favor.

Otra bebida.

Hora de aterrizar.

''Bienvenidos a Los Ángeles donde el clima es perfecto siempre''.

Coge las llaves del coche.

Con cuidado. Cuidado.

Coge el teléfono.

''Hola''.

''Isadora. Soy Eden''.

''Qué sorpresa''.

''Sí. Aún más sorprendente, estoy en Los Ángeles''.

"¿De verdad?".

''Sí''.

"¿Estás por la ciudad?".

''Pues sí''.

"¿Y puedo verte?".

''Puedes verme''.

"¿Cuándo?".

"¿Qué te parece... ahora?".

''Bien, ¿cuál es tu dirección?".

''Ahora te la mando. Es un edificio de cinco pisos. ¿Te importa?".

''Para nada''.

¿Qué es este sentimiento?

Un sentimiento que nunca antes había tenido.

Este sentimiento... ¡Incluso antes de que ocurra,

sabe que no hay vuelta atrás!

O esto acaba siendo una mentira

o acaba siendo algo importante.

LO QUE FUE

¿Encontraste el límite?

Supongo que lo superé.

Sí, supongo.

Espero no haber arruinado tu viaje de negocios.

No seas tonta.

¿Qué daños sufriste?

Me fracturé...

tres vértebras de la columna.

El médico dijo que...

me recuperaré con el tiempo.

Pero requerirá mucho tiempo y paciencia.

¿Podemos irnos a casa?

''Qué oportuno'', pensó él.

Una broma.

Una prueba demasiado monstruosa incluso para un Dios cruel y caprichoso.

Dejar a Aviva ahora sería imperdonable.

Él será como un personaje de una novela rusa.

Dicen que, en sus últimos días,

se le veía caminando del brazo con su frágil esposa

en el parque

un domingo,

tomando el aire.

Con miradas lejanas en sus huecos ojos.

Como dos fantasmas.

Sin ningún objetivo

ni destino.

Vagan por la tierra de los vivos...

¡Por favor!

No puedo seguir haciendo esto.

Lo sé.

¿Conociste a alguien?

Sí.

¿En Los Ángeles?

Sí.

¿Te quedarás conmigo el tiempo suficiente

para ayudarme a ir a algunas de las citas con el médico?

Necesito saber cómo estaré.

Se quedará seis semanas antes de irse.

En cuanto a su relación con Isadora...

la terminaré en cinco.

La venganza es dulce.

Él nunca me perdonará por ello.

Que se joda.

¿Qué ha hecho él por mí?

Aparte de fallarme a veces.

Él y yo tenemos una relación ahora.

El uno con el otro.

No es una gran relación.

Más bien una tregua,

una guerra fría.

No hay grandes explosiones

sin fuerzas externas que instiguen a la discordia o a la lucha,

sino muchas noches solitarias

y porno por internet,

que, extrañamente,

creo que a mí me gustan más que a él.

En cuanto a Aviva...

LO QUE ES

Terminó su película

después de un lento y doloroso año de rehabilitación.

Gracias a una férrea voluntad y coraje, y una gran tolerancia al dolor.

La he visto cientos de veces.

La capacidad de aceptación y perdón de Aviva

es tan inmensa como el océano que una vez cruzó

para compartir su vida conmigo.

No pasa un día sin que nos escribamos o nos llamemos.

Trabajaremos juntos, jugaremos juntos

y estaremos más unidos que nunca.

Y algún día...

¿Dónde está ella?

Mi novia está aquí esta noche.

¿Dónde?

Ahí está.

Bon jour, mon amour.

- Bon soir. - Bon soir.

¿En serio?

Soir no rima con nada, nena.

Ahora no sé cómo llamarte.

Mi chica es francesa. También está loca.

Me hizo bailar bajo volcanes activos y todo tipo de puentes.

Es muy guapa, pero me tiene el corazón así:

Ella es complicada.

No solo es francesa, sino también judía,

tiene ideas claras y se siente culpable por ello.

Yo también me siento culpable, porque tengo un coche alemán.

Los judíos y los alemanes tienen una historia

que no acabo de entender.

Pero cuando ella se sube en el coche

y enciendo la calefacción, siempre dice algo de su abuela.

Me mira así...

Y le digo: ''Lo siento, yo no maté a tu familia.

Solo estoy disfrutando de la precisión y la eficiencia técnica

de los que lo fabricaron''.

¿Acaso eso es malo?

Ella no finge cuando se ríe de los chistes de ese chico.

Es increíble, ¿verdad?

Te quiere.

Lo sé.

Y es el mejor.

Estuviste increíble.

Tengo que decirte algo.

Perdona.

Voy a tener un bebé.

¿Cuándo?

En siete meses.

Todo va a cambiar.

Todo siempre está cambiando.

Hola.

Hola.

Eres mi mejor amigo...

del mundo.

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