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Giren.

Bien, fuera.

Giren.

Giorgia se queda, Samantha y su amiga se pueden ir.

Desnúdate.

Gira, lentamente.

Ella está bien.

Gracias, cariño, puedes irte.

La desconocida

Éste tiene la ventaja...

...de que está vacío y amueblado.

Fue remodelado recientemente...

Pero le advierto que cuesta casi el doble del otro...

...y dos meses más de adelanto.

Para no hablar de la especie de condominio...

...que eleva el costo al triple. Y prefiero que lo sepa ahora:

...cuando pasa un camión medio pesado tiembla todo.

En definitiva, le conviene alquilar el otro.

Alquilo éste.

¿Qué desea?

- Buenos días. - Hola, Matteo.

Buen día. ¿Necesitan servicio doméstico?

- ¿De dónde eres? - Ucrania.

No, no necesitamos.

- Si sabe de algo... - Prueba de pasar cada tanto y vemos.

Mil gracias.

Gracias.

¿Qué sabe hacer?

De todo: Limpiar, cocinar, lavar, planch...

- Planchar. - ¿Te sientes bien? ¿Tienes hambre?

No, estoy bien. Sólo quiero trabajar.

- Si me ayuda le doy el 20%. - ¿Por quién me ha tomado?

¿El 30 está bien? Le doy el 30%.

¡Pero mira la gente de hoy en día!

¿Señora?

Vuelva y pase nuevamente.

- Disculpe. - Tenga.

Le gustan las frutillas, ¿eh?

- Documento, por favor. - Sí.

¿Puede darme la bolsa? Tenga paciencia.

Tome.

- Irena Yaru... - Yaroshenko, Irena Yaroshenko.

- Está todo bien. - Nos disculpa señora, pero debemos...

¿Qué hay aquí?

Dinero, ahorros.

Cada tanto suena...

- ...y yo no sé qué hacer. - Creo que se ha roto.

Disculpe, señora. Estas cosas suceden.

Nello, ¿qué estás haciendo?

¿Deseas?

Sé que estás sin trabajo. Si te interesa, yo me voy de aquí.

- Gracias, pero ya encontré. - ¡Bien! Me alegro.

- Puedo decirle a una amiga. - Si quieres.

Yo me gradúo...

...y entro a trabajar en un estudio legal.

¡Felicitaciones!

Eres afortunada: Aquí en Velarchi son todos joyeros.

Usualmente no meten extraños en sus casas.

Gina, dime la verdad, ¿lo harías por esa miseria?

Por supuesto que no. Pero te lo dije: Aquella escalera es un chiquero.

Está bien, entiendo.

¡Buen trabajo!

- ¿Cuándo debo venir? - Martes y sábado.

30 euros por día. 30 y 30 hacen 60 por semana...

...para ti son 40 por semana, ¿de acuerdo?

Está bien.

- ¿Cuánto deposita para abrir la cuenta? - 8.000.

He sentido que busca trabajo.

Mi madre está buscando una chica. Si le interesa...

Me disculpa, ya tengo la semana ocupada.

- ¿Puedo avisarle a una amiga? - Gracias.

¿Fuiste tú quien lustró las puertas y placas del cuarto piso?

¿Por qué, no debo?

Ciertamente no era trabajo tuyo...

...pero visto que haces milagros, estás perdonada.

Gracias, señora. Si necesita algo, dígame, cualquier cosa.

¿Gina?

- La vitamina del té se terminó. - Lo sé. Yo me encargo.

- Buen trabajo. - Adiós, señora.

Escalera, escalera, escalera...

- Hace poco el ascensor funcionaba. - Es que a mí me da miedo.

Me falta la respiración y ahora escalera, escalera...

¡Vivo en las escaleras!

Hay otro trabajito para hacer:

...han pintado un departamento, y necesitan limpiarlo...

- ...poner en orden los muebles. - ¿Dónde?

Tercer piso, interno 6.

¿Cuánto le debo pedir?

Cuánto más le pida, mejor para los dos, ¿no?

Bien, ahora estamos de acuerdo. Nos vemos el lunes.

Escuche...

- Buena cena. - Gracias.

Lo que yo no soporto es el silencio de la señora.

Habla sólo con su hija, con los demás sólo rezonga.

Digo yo: ¿Cómo hace para estar callada todo el día?

- Tendrá sus problemas. - Cierto, que no le faltan.

- ¿A qué se dedica el señor Donato? - Tiene un laboratorio de orfebrería.

Él lo dirige, ella diseña y graba. Es muy buena, pero no quiere compañía.

Si quiere, podemos salir algún día juntas.

Estoy libre sólo los jueves por la tarde y los domingos.

Podríamos, pero tú... No sé nada de ti.

¡Virgen Santa!, ¿qué es ese alboroto?

Es Valeria.

¿Y por qué no se va a la fábrica?

Se ha separado del marido.

Todas las que se separan no se ponen un laboratorio en casa.

Antes también, cada pelea...

Había paz sólo cuando se iban al campo.

Ella pasó todo el embarazo allí.

¿Hola?

Sí, yo también.

No, no puedo hablar ahora. ¿Te puedo llamar más tarde?

De acuerdo, hasta luego. Adiós.

¡Paren al ladrón!

¡Paren! ¡Al ladrón!

¡Al ladrón!

Enseguida vuelvo.

¡37!

¡39!

¿Qué se le ofrece?

¡40!

¡41!

- Le dije de 8 mm, por favor. - ¡42!

- ¡42! ¿No está el 42? - ¡Sí, yo!

Un duplicado de las tres y también el control remoto.

De acuerdo.

¿Me haces una copia de todas?

- ¿Algo anda mal? - No.

¿Puedo ir pagando, mientras? ¿Me dice cuánto es?

- 60 euros, tres llaves y un... - Está primero el señor. - Disculpe.

Ya.

De éstas no tenemos, me va a disculpar.

¿Está seguro? Fíjese bien.

Si no hay, no hay. Están pedidas.

Va a hacerme perder el trabajo.

¡Espere, espere! Puede haber una solución.

- ¿Te sientes mal? - Estoy mejor.

Me siento contenta. No me gusta ir al cine sola.

¿Por qué no va con la niña?

A ella sólo le gustan los dibujos animados, se aburre.

Tal vez es muy pequeña para ver ciertas cosas.

El próximo domingo cumple 4 años.

¿Qué me dices si le regalase una libreta de ahorro?

- El dinero en el banco no rinde. - No, no es por eso.

Cada mes deposito lo que pueda apartar...

...así, cuando tenga 18 años se encontrará con un pequeño tesoro.

- ¿Quieres? - Sí, gracias.

Y sabrá ella cómo hacerlo rendir.

¡Disculpa! Qué desastre, se me escapó. Discúlpame, lo siento.

No, no te preocupes.

Es algo para el futuro hasta que llegue ese día...

...tal vez podrá encontrarse con un buen capital.

Siendo así me parece un buen regalo. Le gustará.

No se lo diré a nadie, se lo juro.

Tendrás un mal final, te lo digo yo.

Hace 3 años que buscas, buscas, buscas, pero, ¿qué buscas?

Preguntando a diestra y siniestra... ¡Estás enferma!

¡Veamos!

Disculpe, señora, soy Matteo. No, nada grave.

Se ha olvidado de encender la alarma antirrobo.

Sí, ya lo controlé, está todo en orden. ¡Me ha dado un susto!

Sí, lo introduzco yo. Buenas noches.

¿Se puede tener un sueño verdadero en medio de tanta pesadilla?

Mi sueño es verdadero, ¿sientes? ¿Me sientes?

Soy yo, soy Nello. Carne, huesos, piel, nervios.

Y las pesadillas se pueden olvidar.

Confía en mí, puedo sacarte de este desastre.

Rasaniza.

¿Cómo?

- ¡Kra-sa-vi-ca! - Krasavica.

Tal vez un día pueda olvidar mis pesadillas.

Son míos, es más fácil. Pero tú...

¿Qué quieres decir? Habla claro.

Así no lo hago, es muy poco dinero...

...ahora que termino el departamento 6. Debe ayudarme.

Tienes que tener paciencia.

- Buen día. - Hola, Matteo.

¿Cuántos joyeros trabajan en casa aquí?

Excepto los del tercer piso, todos.

¿Y no hay alguno que necesite ayuda...

...en las tareas domésticas o que quiera sustituir su vieja ama de llaves?

Es difícil. Para una extranjera como tú, es aún peor.

Están todos bien atendidos, gente de confianza, ¿entiendes?

- Buen día. - Buen día.

Como tu amiga Gina. Ella está aquí desde siempre, ¿cuándo la despedirán?

Escalera, escalera, escalera, escalera.

Buen día Gina, ¿qué tal la fiesta?

Como todo cumpleaños de niños:

...los más chicos se divierten, los más grandes piensan en la vejez.

¿Le gustó el regalo?

La señora quedó con la boca abierta. No se lo esperaba.

¿Y la niña?

Creo que no lo entendió.

Ya sabes, entretenida con los juguetes nuevos...

No importa, un día se dará cuenta.

- Ella se golpeó otra vez la cabeza. - ¿Cómo?

Tiene una rara enfermedad que le inhibe sus mecanismos de defensa.

Por eso está siempre machucada, pobre.

Cualquier cosa que le caiga cerca, no tiene el instinto de protegerse.

Si se cae al piso, no pone sus manos como hacemos todos.

- Debe haber un modo para curarla. - Los médicos dijeron que no...

...pero con tener un poco de cuidado, no es tan grave, hay cosas peores.

- Ahora te dejo, debo irme. - Nos vemos luego. - Adiós.

- Buen día. - Buen día.

Sí, ésta está bien.

¿Tú eres Irena?

Sí.

- ¿Documento, permiso para trabajar? - Todo en orden.

- 32 años. ¿Está casada? ¿Tiene hijos? - Casada, pero no tengo hijos.

- ¿Y su marido? - Trabaja en Ucrania.

- ¿Sabe cocinar? - Sí.

¿Cuáles son los platos que mejor les sale?

De todo un poco, costeleta a la milanesa...

...pasta al pesto, spaghetti a la bottarga...

- ...tartas de todo tipo. - Extraño.

- ¿No le gustan las tartas? - No, al contrario.

- ¿Tiene experiencia con niños pequeños? - Sí, señora.

- ¿La ocuparon en eso muchas veces? - Muchas.

Suena perfecta.

Para decirle la verdad, la pobre Gina me ha hablado muy bien de ti...

...y también el portero.

¿Qué le puedo decir? Podríamos hacer un período de prueba y después se verá.

- ¿Cuándo quisiera comenzar? - El lunes, ¿le viene bien?

Perfecto. Gracias, señora.

- ¡Ah! Una cosa muy importante. - Sí.

- ¿Sabe manejar? - Absolutamente, señora.

- ¿Está bien así? - Mejor.

- Pero ahora ponga segunda. - De acuerdo.

- ¿Justo aquí teníamos que venir? - Ayer no había nadie.

Ahora en la rotonda giramos.

¿Se van a ir? ¡Basta!

¡Cuidado! ¿Quiere causar un accidente?

¿Sabes que me gustas? Tú y yo haremos grandes cosas.

Para eso voy a darte un nombre artístico.

Especial.

Giorgia.

Giorgia, como la canción.

Giorgia, Giorgia.

¿Te gusta?

Desátame, aunque sea una mano y te respondo.

Qué lindos ojos que tienes.

¿Hola?

¿Hola? ¿Quién es? ¿Hola?

Éste es el lavadero. Disculpa el desastre, pero estoy sola...

Cuidado con el lavarropas, que cuando centrifuga pierde agua.

Tengo que encontrar a alguien que lo arregle.

Hay un problemita aquí.

Cuando lo enciendas, debes darle un golpecito, si no, no arranca.

- ¿De dónde se corta el gas? - Ah, sí. Claro.

En las primeras semanas...

- ...¿puedes también trabajar el jueves? - Por supuesto, señora.

¿Aquí también tengo que cambiar las sábanas todas las semanas?

No, ésta era la habitación de Gina, ahora no duerme nadie.

Aquí trabajo yo.

Por ninguna razón del mundo debes meter un pie aquí dentro...

...o tocar cualquier cosa en mi ausencia.

- ¿Ni siquiera para limpiar el piso? - Para nada, ¿está claro?

Sí, señora.

¡Despacio!

No, no es nada, querida.

¡Mala!

- No fue a propósito. - Discúlpeme.

Vamos, cariño, no es nada.

No la vi, de verdad.

Fuera, no la quiero ver más, cretina.

Justo a ti te fueron a engañar. Te lo dije, presta atención.

- ¡Son todas iguales! - Pero yo, además ese hombre...

...tú me dijiste de excitarlo hasta sin...

¡Hasta la camisa me ensuciaste! Te la descontaré a ti.

El que hace el lío, lo arregla.

- Señora, disculpe. - ¿Sí? Pase.

Esta blusa tiene el cuello todo arruinado, ¿qué hago?

¿Y qué voy a hacer? Tírala. Es un pecado, para mí estaba bien.

Si quiere, puedo probar de darlo vuelta.

- ¿Sabes hacer hasta eso? - No es difícil.

- Hola. - Hola.

Espera, estoy terminando la malla de este brazalete.

Ella es Irena, la nueva doméstica.

- Buenas tardes, señor. - Buenas tardes. ¿Cómo le va?.

¡Papá, papá!

- Papá, ¿me trajiste el castillo? - ¿Me perdonas, mi amor?

Me olvidé también esta vez.

Sal un momento, por favor. Ve a la habitación de la niña.

Enseguida, señor.

Tea, ¿quieres la merienda?

¿Tea?

¡Quiero saber por qué!

¿Ésta es la forma?

¡Éste es el modo, sí!

¡Baja la voz!

¿Que baje la voz, puta?

- ¿Cómo te permites? - ¿Que cómo me permito?

Si eres una puta. Sé que tienes tus putas cosas.

Para, por favor.

Hola.

¿No te gusta encontrarme? Tu mamá no pudo venir.

Dale, vamos.

Tú tienes razón, he estado estúpida.

¿Qué cosa debo hacer para que me perdones?

- Tú has engañado a mi madre. - ¿Por qué?

Porque no es verdad que sabes manejar. Se lo diré.

Bravo, así te liberas de mí.

Pero no es culpa mía que tú no sepas caer al piso.

Entonces, cuando me hagas echar...

...yo le diré que la espías cuando ella pelea con tu padre...

...y lloras a escondidas.

- ¡Hola, mamá! - ¡Hola, amor! Hola.

¿Cómo estás? ¿Cómo te fue hoy?

- Bien. - Bravo.

Ahora quédate un momento con Irena...

...que mamá tiene que definir un trabajo urgentísimo.

¿Está bien? Nos vemos luego.

- Ve a ver a tu habitación. - ¿Por qué?

Tú ve.

¡Buenísimo! ¡El castillo de la princesa!

¡Gracias!

No debes agradecerme, lo trajo tu padre.

¿Has llamado a papá?

Claro, no soy como tú que no lo llamas nunca.

¡Irena, el lavarropas!

Ahora aprendiste a marcar el número de papá, ¡bravo!

Sí.

¿Te vas a anotar a las clases de natación?

Sí, eso quisiera...

¿Hola?

No es suficiente una sola pasada, se necesita más.

- Está bien, señora. Está todo en orden. - Si no, se va a hacer un lago adentro.

¿Tiene el balde?

- ¿Salió mucha agua? - Nada, señora.

¿Qué pasó, un milagro?

Era una guarnición vieja, la compré y...

Buenísimo, bravo. ¡El fin de una pesadilla! ¡Bravo!

Disculpe, señora, si no desea otra cosa...

...termino de guardar estas cosas en la cocina y me voy.

No, espera, Irena.

En vista de que tu relación con Tea ha mejorado...

...¿podrías acompañarla alrededor de la medianoche?

Vaya, señora. No tengo problemas de horario.

Bien.

Yo sé que fuiste tú.

- ¿Qué cosa? - El regalo.

¿Por qué no me lo dijiste?

Pensé que estarías más contenta creyendo que había sido de tu padre.

Cambiaste de color de cabello tres veces:

...negro cuando naciste, después rojo y al año castaño.

Tus ojos, negros, verdes, marrones, ¡madre mía!

¿Conoces alguna canción de cuna?

- ¿Canción de cuna? Sí, una. - Dale.

- ¡Hola, hola, hola! - ¡Hola!

¡Dios mío! ¿Hasta organizaste el depósito?

Tuve que vaciarlo porque se había inundado.

- Esto es todo para tirar. - ¡Mis cosas, no!

¿Recuerdas esto?

- ¡Qué linda! - Está irreconocible!

¡Qué maravilla, bravo!

¿Cómo hiciste en 3 días? ¡Eres perfecta!

¡Irena, las toallas!

Es que lavé todo y no hice a tiempo.

¡Qué frío! Gracias.

Con gusto, señora.

Tiene un físico de señorita, se ve bellísima.

Vamos, no digas tonterías.

- ¡Donato, cuidado! Así la harás caer. - ¡Lo que ordene, coronel!

Estoy muy contenta de que usted con su marido...

Sí, también Tea está mucho más serena.

Pásame un poco de crema sobre la espalda, por favor.

Gracias.

Parecemos ridículas, yo te trato de tú, y tú me dices usted...

...¿por qué no probamos de tutearnos?

Está bien, como usted quiera, señora.

No era un cumplido hoy, es verdad que tiene un cuerpo bello.

Ni siquiera parece que tuvo un hijo.

¡Tea, cuidado!

- ¡No corras así! - No debes asustarla.

Si se cae, se cae, después se levantará.

Buscamos sólo evitar que se lastime continuamente.

Pero déjala moverse libremente.

No puedo creer que no exista nada para curarla.

¡No está enferma! ¡Métetelo en la cabeza!

Tea...

Irena, ¿cómo es tu marido?

- ¿Mi marido? - No me has hablado más.

¡Adiós, papá, adiós!

Puede dejarme ahí, en la parada del autobús.

- Te acompañamos. - No, no se moleste.

¡Sí, así podemos ver adónde vives!

En otro momento, bienvenidas. Estoy a dos pasos.

¡Adiós!

¡Vamos!

¡Irena, espera!

Te acompaño, así hablamos un poco.

- ¿Algo anda mal? - No, no.

Tú no sabes lo que tuve que hacer para convencerlos de tomarte.

Habiendo tantos otros con mejores requisitos.

- Entiendo. ¿Nuestro trato no va bien? - No, por favor.

Pero esperaba un gramo más de gentileza.

Dame, te doy una mano. ¿Vives por aquí?

Escúchame bien, Matteo:

...a partir de hoy te doy el 50% de mi salario, ¿está bien?

Pero permanece lejos de mí. Gracias.

Debo decirte una cosa muy importante.

¿Te sientes capaz de estar una semana sola aquí con Tea?

Es que desde antes de Navidad...

...que no dispongo de un tiempo para mí, necesito estar un poco sola.

- No debe darme explicaciones, está bien - Bien.

Naturalmente habrá una paga especial...

...después te dejo un dinero para los gastos de la casa.

Por cualquier cosa puedes llamar al señor Donato a la fábrica.

- Está bien. - Disculpa, espera un momento aquí.

Ten el teléfono siempre a mano, así me puedes llamar en cualquier momento.

No se preocupe, saldrá todo bien.

Es por Tea que estoy preocupada, nunca la pierdas de vista, ¿entendido?

Tal vez es mejor que por el período...

...no vaya a la escuela, ¿tú qué dices?

Pienso que mejor no, muchos cambios.

También es cierto que el viernes es el último día antes de las vacaciones.

¿O el sábado? No, me parece que el viernes. Pero mejor no...

...si no comenzará a hacer muchas preguntas.

- Y una última cosa. - Sí.

Hace tanto que no voy a Villa Robinia.

Yo me encargo, usted encárguese de ser feliz.

- ¿Qué has hecho? - Yo, nada.

¡Ah! ¿Está aquí? No sabía más dónde buscarla.

¡Le rogué que no la dejara lastimarse...

- ...que iba a venir a buscarla a clase! - Se escapó.

¡Eso lo entiendo sola, es el resto lo que no entiendo!

Mi amiga me empujó de la escalera.

Tenga cuidado, si se repite otra vez estará en serios problemas.

- ¿Te sigue doliendo? - Sí.

La próxima vez debes reaccionar, ¿entiendes? Métele una mano.

¿Pero cómo hacemos con aquella historia de la mejilla?

Si uno te da una bofetada, debes mostrar la otra mejilla.

Eso lo dijo el que pegó primero.

Tú debes aprender a defenderte, a protegerte cuando vas a caer.

¿Y cómo?

Si quieres saberlo, tienes que hacer todo lo que yo diga.

Acepto.

Dame la mano.

Ahora a festejar.

- Apuesto a que te gustan las frutillas. - ¡Ganaste!

Estaba segura.

Pero el pediatra dice que no debo comerla, ¿no te lo dijo mi madre?

Imposible, traicionar nuestro trato. Yo sé guardar un secreto.

- ¿Te hace mal? - No.

- ¿Qué es esto, el juego del salame? - Sí, algo parecido.

Levántate.

Vamos, te ayudo.

Bravo.

¡Dale!

Vamos.

Sola.

Vamos, Tea, ahora sola.

Bravo.

Vamos, Tea, arriba.

Bravo. Levántate.

- Levántate, bravo. - ¡Ya lo hice, ahora basta!

¡Levántate! ¡Ahora sola, vamos!

¡Arriba, arriba, arriba!

- ¡Mala! - ¡Vamos, sola!

Levántate.

¡Una vez más, vamos! ¡Bravo, levántate!

¡Levántate!

¡Tea, vamos, vamos, vamos!

- Le diré a mi madre, te despedirá. - ¿Me vas a despedir?

- ¿Quién me va a despedir? - ¡Mala!

¡Mala!

- ¡De nuevo! - ¡Mala!

¡De nuevo! ¡De nuevo!

- ¡Levántate! ¡Levántate! ¡Levántate! - ¡Basta, te ruego!

- ¡Levántate! - ¡Basta!

¡Levántate! ¡Levántate, de nuevo, levántate!

¡Puta! ¡Puta! ¡Puta!

¡Bravo, buena chica! ¿Ves que podías hacerlo? ¿Ves?

¿Por qué no me has pegado antes?

¿Por qué no lo hiciste antes? Eres buena, ¿entiendes?

Venga, la acompaño.

Dígale a la señora que tiene un pago atrasado.

- Recién he pagado. - Ah, discúlpeme.

Llegamos.

Aquí está: la mejor huésped de Villa Robinia.

Gina, ¿me reconoces?

Es inútil. De todas maneras, si no hace mucho frío...

...puede llevarla también afuera a tomar un poco de aire. Le hace bien.

Me disculpas. Sé que no me perdonarás jamás.

Pero si no hubiera seguido mi camino, moriría yo.

¿Entiendes?

De todas modos, de alguna forma te retribuiré.

Es un poco chica para una rama tan grande, ponla más arriba.

Lo que ordene, señor presidente.

Apúrate, pon también el puntal.

- Señor Donato, ¿se queda a cenar? - ¿Usted qué dice, señor presidente?

Si una noche te quedas conmigo, no te va a hacer mal.

- ¿Quieres comer con nosotros? - No creo que esté bien, Tea.

- Papá, díselo también tú. - Tea, no seas caprichosa.

Pero si el presidente soy yo, ¿por qué siempre decides tú?

Irena, por favor...

¿Quién le ha enseñado a cocinar así de bien?

Nadie. Leí muchas recetas.

- Todavía tengo hambre. - ¡Tiene hambre!

- ¡Ahora necesito 3 niños! - ¡Yo, yo!

¡Tú, tú y tú!

- ¡No, Tea! - Déjala.

¡Ayudémoslo a digerir! ¡Salten!

¡Oh, qué olor!

¡Mamá!

¡Levántate!

Levántate.

Arriba.

¡Es inútil, déjame en paz!

- ¡Abofetéame, golpéame! - ¡Te ruego, basta, te ruego! ¡Ah!

Hago lo que quieras. Quiero salir.

Nunca lo voy a conseguir.

Hace tiempo que no viene a trabajar.

Ni siquiera vino a buscar el dinero de la semana.

¿Dónde puedo encontrarlo?

¿Quién sabe?

¿Una foto con Papá Noel? Dale, vamos.

Sonrían. Niña, más cerca de tu mamá.

- Pero ella no... - ¿No qué?

Nada, nada.

- Quédense quietas. - Arriba, vamos, sonrían.

Una sonrisa... ¡Listo!

¡Hola, tesoro!

¡Hola, amor! ¿Cómo estás?

¡Cómo estás linda, elegante!

- Feliz Navidad, señora. - Gracias, Matteo.

Adiós.

Déjame verte.

- ¿Qué te has hecho aquí? - Nada.

- ¿Qué te has hecho en el brazo? - Nada.

Irena, ¿qué pasó?

Estuve en el parque, con la soga de la hamaca.

- Sabes cómo soy yo. - Sí, amor.

- ¿Qué quiere que prepare? - Lo olvidé, salimos a cenar afuera.

Gracias, Irena. Si ya terminó, puede irse. Mañana hablamos.

- Está bien, buenas noches. - Gracias.

- ¿Y tú con quién cenarás esta noche? - Con amigos.

Tú conoces a mis amigos, ¿por qué no me presentas a los tuyos?

No creo que te resulten divertidos.

- ¿Nos vemos mañana? - Claro, ¿por qué no nos vamos a ver?

Sólo que todo vuelve a ser como era antes.

- ¡Feliz Navidad! - Feliz Navidad.

¡Feliz Navidad!

¿Quién es?

¡Cristo Santo! ¿Qué te pasó?

Ven adentro. Ven, arriba, vamos. Así.

Al hospital no quieres ir, a la policía tampoco.

Seguro que estás metida en medio de un negocio sucio.

Déjame quedar aquí por algunos días, por favor.

- ¿Quieres meterme también en un lío? - Sólo si no me ayudas.

Me disculpas, pero antes del amanecer debes irte, que quede claro.

Y para siempre, ¿entendido?

Antes quisiera saludar a todos los inquilinos.

Haz como quieras, siempre que te vayas.

Así puedo contarles la fábula del polvo de oro.

¿Qué cosa estás...?

Deberían haberte pegado más fuerte.

Pasen.

- ¿Te gusta? - ¿Día y noche aquí?

Amor, es por tu propio bien.

Lucrezia te hará tomar un poco de aire fresco a la noche.

Cocina italiana.

- Toma. - ¿Para mí?

Qué lindos, ¿cómo sabías que me gustan rojos?

Yo te observo, te estudio.

Es cierto que a veces se me pone un poco pesada la mano...

...pero porque te quiero.

Debes hacerme un pequeño favor: Tengo algunos amigos...

- Pero yo... - Que son un poco particulares...

...y después basta, descanso absoluto hasta la última semana.

¿Quién entra primero?

Traje la medicina y todo el resto. Y también chocolate.

Dígale a la señora Adacher...

...que tengo gripe y no puedo trabajar por un tiempo.

De acuerdo.

¡Felicidades!

¡Feliz Navidad!

¡Rápido!

- ¿Ni siquiera una vez? - No, siempre aborté.

Debes ser alguien que no se quiere bien a sí misma.

Muy mal, a tu edad.

- ¿Qué quiere decir? - Que no puedes tener más hijos.

Disculpe, ¿va a Velarchi?

- Sí, señora. - Bien.

Lo único que sé es que debes tener cuidado. Hay muchos rumores.

Los hombres ya no se divierten, dicen que no haces otra cosa más que llorar.

El viento ha cambiado, Giorgia. Cúbrete la espalda.

Muffa es dulce y gentil, pero cuando no le sirves más...

¿Qué cosa me puede hacer? ¿Sacarme del medio?

Cada uno hace de su vida lo que le parezca mejor.

Pero a un condenado a muerte no se le niega el último deseo.

Dime el nombre.

Soy yo. No se abría.

Te ha buscado todo el día.

- ¿Necesitas de ayuda? - No.

¿Te envío un médico?

¿Cómo está Tea?

No me vas a creer, pero también ella tiene fiebre.

Está aquí, espera, te la paso.

- ¡Hola! - ¡Qué fea voz!

¿Viste? Estoy enferma como tú. ¿Cuándo vuelves?

Pronto.

¿Por qué no vienes ahora? Te puedes abrigar.

No puedo, tesoro.

Ahora cántame aquella canción que no se entiende nada...

- ...pero que me hace dormir. - De acuerdo.

- ¿Ya estás debajo de las mantas? - Sí.

- ¿Estás contenta esta noche, eh? - A veces pasa.

Hoy vinieron dos tipos a preguntar por ti.

- Les dije que no trabajas más acá. - Bien.

Ah, otra cosa:

...la señora está buscando una nueva doméstica...

...creo que te conviene cortar la cuerda.

Yo te lo advertí.

Me siento en uno de esos lugares donde uno camina y camina...

...pero siempre está en el punto de partida.

Y no sabes dónde está la salida, ni si la hay.

Y cada paso que das es un error.

Y yo cometí tantos errores...

...que una vida no me basta para pagarlos a todos.

Pero creer que alguien como yo, al fin de cuentas...

...pueda hacerse todavía un futuro, es mi culpa más grande.

Sólo por eso merezco morir, no por aquel animal.

Esto es por Nello.

Lo haría de nuevo, no tengo remordimientos, sólo miedo...

...porque pienso haber saldado cuentas con mi pasado.

Pero creo que mi pasado no ha saldado cuentas conmigo.

Hoy ya te cansé demasiado.

Gracias, hasta luego.

¡Irena!

Buen día.

- Veo que estás herida. - Sí, estoy mejor.

Salí de casa recién esta mañana.

Iba a llamarla a la tarde...

¿Y tú cómo estás?

¿Qué te hicieron en la cara?

De tanto pensar en ti me caí yo también.

- ¿Ha encontrado una nueva doméstica? - ¿Tú qué intenciones tienes?

Hubo algunos robos en el condominio, ¿sabías?

¿De verdad?

Tal vez sería mejor que me devolvieras las llaves.

- También lo digo por ti. - No esperaba menos.

- Estoy siempre en casa, te abro yo. - De acuerdo.

Tea, ¿quieres beber algo? No sé...

Niños, Tea, ¿tienen sed?

Te traje esto. Es un dibujo animado nuevo.

¿No ves que estamos jugando? ¡Déjanos en paz!

¿Por qué me tratas mal, qué te hice?

Enséñame el juego de la escondida.

1, 2, 3...

...4, 5, 6...

...7, 8, 9, ¡10!

¿Dónde estás escondida?

¿Adónde estará Tea?

¡Tea, ven afuera!

¡Tea!

¡Tea!

¡Tea!

¿Qué pasó? ¿Qué tienes? ¡Cálmate!

¿Qué tienes?

Dime qué pasó.

Han raptado a la niña.

¿Quién la raptó?

¿Qué estás diciendo? ¿Dónde estabas tú?

¡Responde! ¡Respóndeme!

¡Gané yo, no pudiste encontrarme!

Discúlpame.

- Ya pasó. - ¿Te puedo ayudar?

Convence a tu madre de dejarme estar aquí esta noche.

- ¿Tienes miedo del hombre del diario? - No, es sólo para estar contigo.

Pruebo. Pero si dice que sí, ¿hacemos las paces?

Hace rato que hicimos las paces, mi amor.

- ¡Apúrate, que es tarde! - ¡No corras!

¿Ahora cómo vamos a ir a la escuela?

¿Te echaste sola, eh? Apuesto a que sí.

Desde que llegaste tú, han pasado cosas muy malas.

Déjame estar aquí por unos días.

¿Y dónde te meto? Abajo está todo ocupado.

Y yo no quiero problemas. Tú eres muy peligrosa.

E ingrata.

¿Cómo ingrata? Siempre respeté el acuerdo.

¿El dinero? Es tuyo, te lo devolveré.

Tú no entiendes nada: Yo te amo.

Los dos, juntos, llegaremos lejos.

¿Ya decidieron cómo me van a matar?

¿Qué dices? Sabes que siempre fuiste mi favorita.

Lo malo es que seas un poco extravagante...

...si no, tú y yo, ¡quién sabe adónde llegaríamos!

Al mismo punto donde estamos ahora, en el final, ¿verdad?

- Todavía tenemos un poco de tiempo. - Entonces, bebamos.

Si es la última vez, quiero emborracharme contigo.

Nunca entendí por qué te llaman Muffa.

Toma.

Sácame las manos de encima.

Disculpa.

¿Quieres que hable con la señora? Te restituirá.

Soy demasiado viejo para ti. ¿Qué haces?

No temas.

- Dame un beso. - Adiós.

¡Hola!

¿Cómo estás?

Probé, pero está muy enojada. Tiene miedo.

- ¿De qué tiene miedo? - De ti.

- ¿Qué cosa le hiciste a mi madre? - Nada.

¿Estás ocultándome algo a mí también?

Yo te quiero, haría cualquier cosa por ti.

Tea...

Gracias.

- Buen día. - Buen día.

Sólo quería saludarla.

- Le ruego... - Entiendo.

Papá, ella quiere volver, pero mamá ha dicho que no.

Tiene que tener paciencia, mi mujer es así.

Pasará.

Es pequeño, pero me ha dado una fortuna...

Preparé todos mis exámenes aquí, también escribí aquí la tesis.

El alquiler es bajo, por eso lo tengo. ¡Ojalá lo tomaras tú!

- ¿Adónde va esa escalera? - Lleva a una salida de servicio.

¡Cállate!

¿Pensaste que era fácil matar a alguien como yo?

¿Dos estocadas y buenas noches? ¿Como en el cine?

No se puede ser tan bueno como tú.

Desde que te fuiste tuve mucho tiempo, ¿sabes?

Para pensar cómo sacarte del medio.

Ahora tengo dos o tres ideas.

- Escoge la que más te guste y apúrate - A la hora justa.

Pero yo soy más generoso que tú, Giorgia.

Si respondes, te doy mi palabra, te dejo en paz.

- ¡El dinero! ¿Dónde está el dinero? - ¿Qué dinero? No sé nada del dinero.

Ve.

No entre.

Se lo ruego.

Debería haberme imaginado quién eras, que era todo un chantaje.

¿Cuánto quieres?

Nada, no quiero nada.

¿Qué viniste a buscar aquí? ¿Amistad y comprensión?

Métetelo en la cabeza:

...no te permitiré más que me robes a mi hija.

- ¿Su hija? - Sí, es mi hija.

Resígnate, es todo legal. No puedes hacer nada.

Soy yo la madre a todos los efectos.

Di una cifra.

No quiero nada de usted, señora.

Ahora deja en paz a mi niña.

No quiero verte nunca más. ¡Nunca más!

Devuélveme las llaves del auto.

¿Y éstas?

Las llaves de la casa.

Eres también una pésima ladrona. Ya me las habías dado.

¿Quién es el hombre del diario?

Váyase, señora.

¡Desaparece si no quieres terminar mal! ¡Tú y quién esté detrás!

Estás metida en un problema demasiado grande.

Tú ni siquiera puedes imaginar...

...el dinero que podríamos hacer con esta historia.

No te atrevas, ella no entra.

De todos modos es peligrosa.

¡Consigue el dinero! ¡Una semana, si no, no te salvas!

Te conozco: Apenas le pongas las manos encima, me harás desaparecer igual.

Créeme, tesoro, te conviene.

Tuve oportunidad de hacerlo tantas veces...

...pero no era ése mi deseo. Nunca pensé en llevármela.

Quería estar cerca, sólo estar cerca. Eso era suficiente.

Verla crecer, descubrir las posibles semejanzas con su padre.

Tal vez me equivoqué, debería haber hecho como otras...

...que un buen día se presentan, hacen un escándalo...

...y recuperan aquello que les pertenece.

Tal vez podría hacerlo ahora.

¿Por qué siempre me haces firmar?

¿Por qué me haces siempre firmar?

¿Escuchó? En uno de estos días...

¿Ahora podrá caminar?

Lo importante es que pueda comunicarse.

- Disculpe, ¿tiene una cita? - La verdad que no...

...pero el señor Adacher me conoce, trabajé con su mujer.

Pero mire que...

Me bastan sólo cinco minutos, se lo ruego. Es urgente.

De acuerdo, espere un momento. Veré qué puedo hacer.

- ¿Usted es Irena Yaroshenko? - Sí.

Me disculpa, pero el doctor Adacher desafortunadamente no la puede recibir.

¿Ha ocurrido algo?

¡Sigan, sigan! ¡Vamos, vamos, vamos!

- Buen día, señor Adacher. - Buen día.

Hizo bien en venir. Fui a buscarla a la casa del portero.

Quise pasar antes, pero no quería molestar.

No se preocupe.

- ¿Cómo está Tea? - No muy bien.

Está nerviosa, pregunta mucho, quiere saber cuándo vuelve Valeria...

...del viaje que inventamos para no decirle la verdad.

¿Hace mucho que no va a la escuela?

La mandé a la casa de mi hermana, pero no quiere quedarse.

También pregunta mucho por ti.

Si quiere, aunque sea unas horas al día puedo hacerle compañía...

La verdad que quería pedirte que vuelvas con nosotros a tiempo completo.

En la casa nueva habrá una habitación para ti.

Pienso que hará feliz a Tea.

Giorgia, a ti te gusta mudarte.

Quien deja su país cambia mil casas.

Bella poesía, pero ahora me rompe las bolas.

¿Dónde está el dinero?

¿Cómo puedo creer que después me dejarás ir?

La verdad, le prometí al Padre Eterno...

...que te rompería el cuello con mis propias manos.

Pero si Él puede hacer la vista gorda...

Sólo tú y yo.

Tesoro, nunca me dijiste palabras de amor como esas.

Qué pena.

¿Confías ahora?

Uno, dos, tres y cuatro, al estudio del señor Donato.

Esto llévatelo, necesitan repararlo.

¡Irena!

Buen día.

- ¿Cómo estás? - Bien, ¿y tú?

Ahora que te veo estoy mejor, tesoro.

Te voy a mostrar tu habitación.

- ¿Ves qué grande es? - ¿Cuál es la habitación de mamá?

Después vamos. Ahora dime cómo quieres acomodar tus muebles y el resto.

Vamos, amor, podemos idear un montón de cosas.

No hay mucho que idear. Quiero todo como era antes.

¿Qué te hiciste en las manos? ¿Te hiciste mal?

¿Irena?

Para ti.

- ¿Es Irena Yaroshenko? - Sí.

Debe acompañarme a la delegación, por favor.

- ¿Por qué, disculpe? - Sólo una comunicación. - De acuerdo.

¿Qué pasa?

Nada, nada.

Enseguida vuelvo.

¡Éste déjamelo tener, te lo ruego!

¿Qué te cuesta? Trabajo todo el tiempo que quieras, ¡pero déjamelo tener!

¡Déjame en paz!

Te lo debes sacar de la cabeza, ¿me entiendes?

¿Tiene licencia para conducir?

Sí.

Es raro, debo haberla olvidado, pero sé el número de memoria: RC 3097...

...254B.

- ¿La reconoce? - Sí.

¿Y esto?

¿Cómo era su relación con la señora Valeria Corsini Adacher?

Óptima.

¿Cuándo la vio por última vez?

Créame, yo la quería a la señora.

Pero tuvo alguna discusión violenta. ¿Por qué?

Ella no estaba muy contenta con mi trabajo. ¿Qué quiere que le diga?

¿Y cómo explica sus huellas en el tablero y en todos lados?

Manejaba ese auto todos los días, es natural.

Sí, abogado, entiendo, pero ¿el zapato, la licencia?

Se me habrán caído, no sé qué tiene que ver con el accidente.

Pero la señora Adacher se salió de la calzada...

...porque el motor y el freno fueron saboteados.

No es un accidente, es un homicidio.

Pero yo ni siquiera sé adónde se encuentran los frenos de un auto.

Señores, la inocencia de Irena Yaroshenko es evidente.

Las pruebas de cargo no están sustentadas.

De acuerdo, está bien.

Dijo: "Está bien", ¿qué significa?

Que no los convencimos.

¡Asistente!

¿Qué lugar es éste?

Desde la punta del bebedero, 5 pasos en dirección a la tumba del perro...

- ...ahí está el dinero. - La tumba del perro, el bebedero...

Pero qué mierda estamos haciendo, ¿la búsqueda del tesoro?

- Algo parecido. - ¡Si estás práctica, puta, cava tú!

¡Muévete!

1, 2, 3, 4, 5: ¡Aquí!

¿Cómo tengo que hacer contigo, eh?

¡Toma aquella pala!

Sí, la puta que te parió.

Él es el culpable que están buscando.

¿Me cree ahora?

¿Por qué querría hacer todo esto?

Para castigarme.

Tal vez recuerdo mal, debe ser más allá.

¿Qué quiere decir "más allá"? ¿Más acá? ¿Más allá? ¿Más acá?

¡Tú debes traerme el dinero! ¿Entendido?

¡Zorra!

Nos tenía como esclavas.

Si cada mañana no traíamos la suma establecida...

...nos colgaba desnudas de cabeza y nos orinaba encima.

¿Y los regalos?

Las veces que quedábamos embarazadas.

Era su modo de tratarnos bien: Perfumes, celulares, zapatos...

...y al final 400 o también 500 euros.

¿Al final?

Sí, cuando se cerraba el negocio.

¿Usted conocía a la persona con la cuál se cerraban esos negocios?

No, desde el cuarto mes en adelante me tenía encerrada...

...no veía a nadie, hacía todo él.

- Vamos, explica bien. - Muffa conseguía a los compradores.

La primera vez lo encontró al octavo mes...

...pero me embaracé de casualidad. Después fue siempre bien organizado.

- ¿Qué significa? - El comprador elegía a una de nosotras.

A partir de ese momento, la elegida no debía cuidarse...

- ...así quedaba embarazada. - Y usted... ¿cuántas veces quedó...?

Nueve.

Nueve hijos en 12 años.

La última es Tea Adacher.

¡Puja!

Haz otro esfuerzo. ¡Puja!

¡Bien!

¡Vamos!

Bien, así.

- ¡Ya viene! - ¡Ahí, ahí!

¡Vamos, querida, sí!

¡Bien!

¡Bien, lo hiciste muy bien!

Déjamelo ver, déjamelo ver.

Dale, déjala.

Déjamelo ver.

Míralo.

Y olvídalo.

¿Cómo sabe a ciencia cierta que Tea Adacher es su hija?

La fecha de nacimiento es 3 días después de mi parto.

En general toma más tiempo registrarlo.

- No es una prueba suficiente. - Nadie ha visto...

...a la señora Adacher durante el embarazo...

...no existe una sola fotografía de ella con la panza...

...todas las madres tienen una.

Ni uno de esos análisis que cada mujer hace cuando espera un bebé.

¿Es absurdo, no? Y Tea no se parece a ninguno de sus padres.

- De hecho, es su hija adoptiva. - ¿Pero cómo puede asegurarlo?

He visto el certificado de adopción, lo tienen guardado en una caja fuerte.

Dile al juez cuál era tu sentimiento...

...con respecto al señor Donato y su mujer.

Los amaba. Después de todo, le dieron a mi hija...

...el futuro que yo nunca sería capaz de darle.

¿Cómo hizo para llegar a identificar a los Adacher?

En Velarchi hay 12 familias Adacher...

...pero sólo aquella tenía una hija de esa edad.

¿Pero cómo descubrió que el nombre del presunto comprador...

- ...fuese Adacher y no otro? - Me lo dijo la obstetra.

Genna Lucrezia, ¿usted conoce a la aquí presente Yaroshenko Irena?

En verdad la llamábamos Giorgia, ¿cierto?

¿Se lo has dicho al juez?

De todos modos, sí, la conozco.

En su declaración hay una contradicción que tiene que explicar.

Usted dijo que veía a aquellos que iban a escoger...

...y después a llevarse a los niños.

¡Yo no vi a nadie, señor juez! No sé nada de esos niños.

- ¡Niños! Tú estás enferma. - Pero estábamos en su casa...

...estaba cocinando berenjenas y a mí me dijo que ese señor...

...se llamaba Adacher y vivía en Velarchi.

¡No sé cocinar berenjenas!

En su testimonio dio el nombre Adacher...

...para referirse, ¿cómo conocía ese nombre?

Ella me atormentaba, quería saber cosas que ni yo sabía...

...era insoportable. Quería que convenciera a Muffa para que hablase.

Entonces, un día fui.

¡Y le dijiste el nombre, a aquella zorra!

Pero yo no sé nada de cómo se llamaban.

¿Cómo se llamaban, cómo se llamaban?

Se necesita un nombre original.

Adacher.

Dile Adacher de Velarchi.

Y yo así se lo dije.

No es posible. Sólo quiere vengarse.

¡Madre mía!

Tu decisión de colaborar con la justicia...

...ha sido muy útil, pero temo que el juez...

...tendrá que desestimar muchas cosas.

Alcancé mi objetivo, el resto no cuenta.

Han estado muy bien.

Hay algo que quisiera preguntarte, pero...

Ahora saben todo de mí. Pregunta.

¿Nunca pensaste en encontrar a tus hijos?

- Quiero decir, a los otros. - No, sólo a la última.

- ¿Por qué? - No sabría decirlo.

Tal vez porque sabía quién era el padre.

Sin embargo, en el último tiempo...

...mi cabeza pensaba también en mis otros hijos.

Sólo conozco sus edades. El resto me lo invento.

Si no hubiese encontrado a Tea...

...tal vez me hubiera atrevido a buscar también a los otros.

Yo también tengo algo que decirte.

Dime.

Sabes, del examen de ADN resulta que Tea no es tu hija.

Aquel documento guardado en la caja fuerte era sólo un pedido de adopción.

Habrás notado que no figuraba el nombre de la niña.

Es una adopción legal.

La madre verdadera desapareció después del parto.

De todos modos, el magistrado me encargó...

...hacerte una propuesta muy particular.

Naturalmente, no estás obligada a decir que sí.

Eh, pequeña.

¿No me reconoces? ¿Estás enojada conmigo?

Perdóname.

Es que tuve que ir a mi país. Sabes, es lejos.

Un viaje tú también. No eres más una buena niñera...

...antes le pedías permiso a mi mamá.

Me estoy volviendo vieja, olvido las cosas.

- La próxima vez, me lo pides a mí. - De acuerdo, mi presidente.

¿Qué pasa?

Me caí, y esta vez no sé a quién ponerle la mano encima.

¿Por eso no quieres comer?

Cuando te caigas al piso y no sabes quién te empujó...

...tómatelas con el primero que encuentres, pero no contigo.

Esta vez no me trajiste un regalo.

Es cierto, pero trabajé para traerte uno muy grande.

Por ahora es un secreto, pero un día de estos...

...cuando lo encuentres, te quedarás sin palabras.

- ¿Cuánto tiempo? - Serás una bellísima señorita.

No se puede esperar tanto tiempo.

Cierto, se requiere paciencia para las cosas importantes.

Mientras tanto, debes comer así te vienes grande...

...y no te hará falta una niñera que te ayude a comer.

O elegir el vestido a la mañana. Lo harás todo sola.

¿Me estás diciendo que no te quedarás conmigo?

Bueno, una doméstica no se queda para siempre. Antes o después, se va.

O es despedida.

Yo no te despedí.

Lo sé, pero entre tanto debí buscar otro trabajo.

Déjalo o busca que te despidan.

Es difícil, no es un trabajo como cualquier otro.

Pero si te apuras a aprender a escribir, podemos mandarnos muchas cartas.

Así me contarás cómo se siente convertirse en una mujer.

Deberías saberlo.

Yo estaba muy distraída en mi propia vida.

No me di cuenta.

¿Entonces, las cosas que me has enseñado las inventaste?

A veces.

Ustedes, los grandes, no se puede confiar.

- ¿Se siente mal? - No.

Puedo hacerlo sola, gracias.

Buena suerte.

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