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y no tiene la menor idea de su procedencia.
No, no lo sé, señoría.
Y entonces, ¿por qué ni usted ni su marido comunicaron
inmediatamente lo que habían encontrado?
Deberíamos haberlo hecho, sí,
pero queríamos saber quién lo había escondido allí y por qué.
¿Y por qué se llevó parte de ese dinero a la embajada?
No...
No lo sé, señoría.
Estaba usted presente cuando la Policía española registró
la residencia oficial en Bangkok, ¿no es así?
(AGENTE) Jefe.
-Contraseña, por favor.
R001987.
R001987.
El año de nuestra boda.
Graba.
¿Qué tenemos aquí? Ese dinero no es nuestro.
Claudia. No, estaba en el techo,
es del anterior embajador. Por favor,
deja que hagan su trabajo. Si quiere colaborar, buscamos
toda la documentación sensible en papel o en soporte informático.
Contratos, registros contables, comunicaciones,
movimientos bancarios...
Si nos lo entrega usted, señora, acabaremos antes.
Esos papeles son míos, son mi trabajo,
no se los puede llevar.
(Móvil)
(Móvil)
¿Sí? -"Claudia, soy yo".
¿Quién? Verónica.
No puedo hablar con Luis, tiene el móvil apagado.
¿Se lo han llevado? ¿Sabes dónde está?
No, lo han traído aquí, están registrando la casa.
Sí, está lleno de policías.
"Pero ¿os han dicho de dónde ha salido la denuncia?".
No lo sé, pero eso no es lo importante.
Escúchame. "Es un error".
Alguien se ha pasado de listo. Esto no va a quedar así.
¿Cómo se han atrevido? Verónica...
"¿Cómo ha podido el Ministerio permitir esto?".
"Verónica, ¿me quieres escuchar?". Luis no es...
¿Quieres calmarte, por favor?
No intentes ayudar a Luis.
Si alguien te pregunta,
"no impliques a nadie más.
Hasta que hables conmigo, es muy importante".
¿Cómo? "Si de verdad quieres ayudarnos,
no hables a nadie de las grabaciones.
Di que no sabes nada, te lo pido por favor".
Claudia, ¿qué me estás diciendo?
¿Tú quieres a Luis?
Pues si de verdad lo quieres, hazme caso.
Eduardo Marañón, ministro consejero, a su servicio.
He oído hablar mucho de usted y no siempre bien.
No sé qué le habrá contado el embajador, lo peor supongo.
No hemos conectado mucho. Por decirlo suavemente.
Pero ya ve, la justicia pone cada cosa en su sitio.
Deje que los jueces hagan su trabajo, a ver si conseguimos
que esta embajada funcione con normalidad.
Para lo que necesite, aquí me tiene.
¿Qué tal el viaje? No he pegado ojo.
No sé ni cómo estoy de pie con este follón.
He tenido que viajar en turista, no quedaban asientos en "business".
Hay que dar buena imagen, es lo que hace falta.
Y más ahora, pero dígame, ¿qué ha pasado con Salinas?
Es confidencial, pero creemos que la denuncia partió
de un empresario español con negocios aquí,
un tal Francisco Cadenas, ¿lo conoce?
Sí, por supuesto.
Sus empresas llevan años ejecutando obras aquí, en Tailandia.
Al parecer, el embajador se quejó de que intentó sobornarlo
para que intercediera en una concesión.
Y al final se la dieron, ¿no? Sí.
Menudo bicho Cadenas.
Consigue lo que quiere del embajador y luego lo denuncia.
Esa gente, cuanto más lejos, mejor. Sí.
He localizado a Ester, está en Bangkok.
¿En la cárcel? ¿En la de la otra vez?
En un centro de internamiento para preventivos.
No lo conozco, pero es menos masificado.
¿Y cuándo podré verla? De momento,
el juez no permite contacto con la familia.
¿Por qué? La detención complica las cosas.
Ahora están pidiendo información a España,
quieren saber si él ayudó a Ester en el intento de fuga.
Claudia, ¿qué pasa? ¿Dónde está Ester?
-No tiene permitido hablar con nadie.
Se trata de mi hija, está en la cárcel.
Es mi abogado y mi mujer, déjeme hablar.
Por favor.
Un minuto.
Está en Bangkok.
No podemos verla. Habla con el juez,
que consiga la repatriación inmediata.
El juez se niega a recibirme,
es la primera vez que me ocurre algo así.
No sé qué órdenes habrá recibido.
Al menos que sepa que lo seguimos intentando,
que no se sienta sola. Procuremos que no sepa esto.
Usted podrá verla hoy mismo, se lo prometo.
En cuanto a Carlos, supongo que sigue detenido,
pero la embajada argentina... Olvídese de Carlos.
-Señor Salinas, tenemos que irnos.
Por favor, por favor...
Permítame que me despida de ella.
Por favor.
Por favor.
Dense prisa.
Ya has oído lo del juez.
Ni una palabra sobre Eduardo o no volveremos a ver a Ester.
¿Y tú, qué pasa contigo? No tengo antecedentes.
Serán dos años o poco más. Se acabó el tiempo.
Claudia, Claudia...
Dale muchos besos a Ester.
Qué desastre y qué vergüenza.
Vamos a tener que estar meses dando explicaciones.
-¿Señor? Bienvenido a Bangkok.
-Consejero, déjenos solos, por favor.
Y trate de que ahí fuera vuelva un poco la normalidad.
¿Qué? ¿Se ha enterado ya de algo o espera a leerlo en el periódico?
Se supone que usted debía ser el más informado.
-Con todos los respetos, si toda mi información que tengo sale a la luz
esta embajada ocupará las portadas hasta final de año,
así que usted dirá qué se supone que tenemos que hacer.
Sara, ¿has leído lo que están publicando en España?
Están acusando al embajador de asesinato.
Que Romero se agarró una cogorza y lo mataron,
pero el embajador no tiene nada que ver.
(ELENA) -¿Estás segura? ¿Qué sabes tú del embajador?
¿Tú sabías que era un corrupto? -Pues no, la verdad es que no.
A ver, contrató a su yerno y eso no me parece bien,
pero de ahí a ser un corrupto.
-¿Crees que el embajador es el único?
¿Que el resto de los que trabajan aquí son unos angelitos?
Nos vamos a llevar más de una sorpresa.
Te has llevado mi portátil de mi despacho. ¿Dónde está?
No he entrado en tu despacho. ¿Temes lo que pueda saber?
No tienes nada.
Se te acabó el chollo, te denunciaré, acabaré contigo.
¡Con o sin grabaciones! ¿Me estás oyendo?
-¡Cónsul!
-Tengo pruebas contra él.
Grabaciones, me ha robado el portátil para quitármelas.
-¿No se da cuenta de lo que ha pasado?
Luis es un corrupto, acaban cogerle con un millón de dólares.
-Ese dinero no es suyo, se lo encontró,
era del anterior embajador. ¿Cómo?
¿Usted tenía conocimiento de ese dinero?
-¿Lo sabía?
Responda.
-Sí. -¿Desde cuándo lo sabía?
¿Por qué no lo comunicó inmediatamente?
Villar, ponga a la cónsul bajo custodia.
Hable con el inspector al mando y que vengan a recogerla.
Dígale usted que es cómplice de Salinas.
-No puede hacer eso. -Sí es usted inocente,
no se preocupe, todo se arreglará en Madrid.
Pero no haga acusaciones públicas
de las que pueda arrepentirse. -Por favor.
¿Qué te parece?
Se han llevado al embajador y ahora a la cónsul.
Solo tenemos que sentarnos a ver pasar sus cadáveres.
Le ha estado tocando los huevos desde que llegó a la embajada.
Ha venido a por su cabeza, a nosotros nos dejará en paz.
-¿Y si el embajador cuenta todo lo que sabe?
No va a hacerlo.
De eso puedes estar segura.
¿Por qué?
Destruye todo lo que puedas antes de que vengan a buscarlo.
¿Ahora? Empieza por lo más reciente.
(Destructora de documentos)
¿No vas a trabajar?
Una pena lo que ha pasado, pero ni tu hermano ni tú podéis hacer más.
Habéis hecho cuanto habéis podido.
A su padre lo han detenido esta mañana en la embajada.
-¿Qué? -Sí.
La Policía ha venido desde España para llevárselo.
-Ese hombre no ha hecho nada. -¿Cómo lo sabes?
¿Te lo ha contado Ester?
-¿Qué dicen que ha hecho? -Le han encontrado un millón
de dólares en dinero negro.
¿No te das cuenta? No te puedes fiar de nadie,
solo de los tuyos, a ver si te das cuenta de una vez.
Pues no lo sé, no nos han dicho nada.
Hemos cerrado la oficina al público.
"Nos han pedido a todos que no nos movamos de aquí,
que van a decirnos algo, miedo me da.
Espero que no haya más sorpresas".
Gracias, Maite, gracias.
Te han dejado libre. ¿Y Ester, la has visto?
-Se la llevaron, me dijeron que iban a trasladarla a la cárcel.
Sí, ya lo sé.
Nuestro abogado está intentando que la veamos cuanto antes.
A mí me soltaron sin preguntar, como si no existiera.
No me querían a mí, Claudia, iban a por Ester.
Estoy seguro de que fue una trampa, Claudia, casi lo logramos.
Estuvimos a punto de cruzar esa frontera, a punto estuvimos.
La Policía se ha llevado Luis, lo han detenido.
Ya lo sé. Está en los informativos de medio mundo.
¿Por qué? ¿Qué hizo?
Luis...
Se va a confesar culpable. ¿Culpable de qué?
Eduardo nos ha vuelto a amenazar.
Ha dicho que si queremos volver a ver a Ester,
Luis tiene que ir a la cárcel y confesar que él es el corrupto.
Si no hizo nada. No pueden culparlo de nada.
Carlos, te pido una cosa, no hables con el juez,
no hables con la Policía, no hables con nadie, por favor.
¿Y las grabaciones? Claudia, las grabaciones. Tenemos pruebas...
Que no. Que no. ¡Qué no! ¿No ves lo que está pasando?
Es muy arriesgado.
Si Eduardo se entera de lo que estamos haciendo mata a Ester.
Hola, Fátima.
Eduardo está reunido con un alto cargo del ministerio,
¿tú crees que lo van a detener? -¿Lo estás deseando?
-Fuiste tú la que me habló de los negocios
en los que estaba metido, de todos los papeles
que te hacía firmar y de los que casi me hace firmar a mí.
¿No te da miedo eso? -No te confundas.
Yo contigo no he hablado de nada, ni de papeles, ni negocios, ni nada.
Yo no hablo con los empleados de mi marido, ¿me permites?
Gracias.
Permítame que le presente a mi mujer.
Fátima, Juan Carlos Vargas, de la Secretaría General del Ministerio.
-Encantada. -Lo mismo digo.
En este mismo momento le acabo de comunicar a Eduardo
su nombramiento como embajador en Tailandia.
-Bueno, ¿eso es oficial?
-Así es, se lo acabo de comunicar a las autoridades del país.
(Móvil)
Perdón.
(Móvil)
Ministro. -Enhorabuena, embajador. Por fin...
Tenía que llegar.
-Claro, como usted ordenó, Ministro. Es lo mejor sin ninguna duda.
Lo tengo aquí al lado, ¿se lo paso?
Quiere hablar con usted.
Señor Ministro.
Sí, soy yo.
Claro, por supuesto, señor.
Bueno, es mi obligación. Solo espero no decepcionarlo.
Señores, si son tan amables, un minuto de atención.
Muchas gracias, prometo ser breve.
Solo quería comunicarles que me acaban de pedir
que me haga cargo de la misión y he aceptado.
(Aplausos)
Muchas gracias.
Lo primero que quería decirles como embajador es que comprendo
y comparto la consternación por las lamentables experiencias
que todos hemos vivido en los últimos días.
Desgraciadamente, en las próximas horas,
aunque ninguno tengamos la culpa de nada,
seguramente seremos víctimas de opiniones e informaciones,
que pondrán en duda nuestra integridad,
incluso nuestra vocación.
Creo que debemos estar más unidos que nunca, apretar los dientes
y seguir trabajando duro. Y todo con la cabeza bien alta,
poniendo siempre por delante lo que nos ha traído hasta aquí,
lejos de nuestro hogar y nuestras familias, el amor a España.
Muchas gracias por su atención.
"Thank you".
¿Y esa silla de ruedas? Pero si Carlos me había dicho
que había sido una caída sin importancia.
Estoy bien.
Gracias por la comida y la ropa.
Nos dijeron que no podíamos enviarte nada.
Me he enterado de todo.
El dinero que le han pillado a papá es del ventilador, ¿verdad?
¿Verdad?
Estamos hablando con los abogados, vamos a pelear, ya nos conoces.
Me han dicho que cuando pueda andar, me mandan a Chiang Mai,
no sé por qué, ¿sabéis algo?
-Sí, ahí vas a estar mejor.
Los gobiernos están negociando, ¿no es cierto?
Pronto estarás libre e iremos todos juntos a España, ya lo verás.
-Me estáis mintiendo.
No.
No sé cuánto tiempo estaré aquí, puede que un año más.
Puede que nunca vuelva a España. No digas eso, Esther.
Claro que vas a volver. ¡No quiero hacerme ilusiones!
Dios mío, qué pesadilla.
Déjame.
Su hija continúa desde entonces en prisión, en Tailandia,
en espera de juicio, ¿es así? Así es. Mi marido es...
¿Intentó su marido algún tipo de soborno
para conseguir que fuera puesta en libertad?
Mi marido no es un corrupto, ya se lo he dicho.
Ah, ¿no?
¿No recibía dinero
a cambio de favorecer a algún empresario español?
Entonces, ¿por qué ni usted ni su marido comunicaron
lo que habían encontrado? No, no lo sé, señoría.
¿Alguien más es corrupto en la embajada?
No lo sé, señoría. ¿Por qué se niega a declarar?
Estoy en mi derecho, señoría, con todos los respetos.
¿Por qué insiste en esa actitud, embajador?
Solo quiero defenderme usando los mecanismos
que me permite la justicia. ¿Cobró una comisión por intermediar
en la concesión de la obra del tren de alta velocidad al Grupo Cadenas?
No lo recuerdo, señoría.
¿Utilizó su cargo público para enriquecerse personalmente?
No lo sé, señoría, no lo sé.
Lo evidente es que el embajador sabía manejarse muy bien,
se desenvolvía muy bien. A la semana de llegar
ya tenía comiendo de su mano al primo del rey.
A mí me arregló una entrevista en la embajada.
O sea, que debo interpretar que el embajador Salinas le cobró
por dicha entrevista.
Bueno, eso sería un delito muy grave para un funcionario público.
Y un delito también, aunque no tan grave, si yo lo admitiera.
No decir la verdad ante este tribunal
también está tipificado como un delito, señor Cadenas.
La verdad...
La verdad, qué bueno.
¿Quién sabe lo que es la verdad, no?
Cada uno cuenta la película según le va en ella.
Todo el mundo presume de sincero y al final no te puedes fiar.
Eso lo sabrá usted mejor que nadie, señoría.
Por última vez, y le ruego no se vaya usted por las ramas,
¿pagó usted alguna comisión al embajador don Luis Salinas
a cambio de favores?
Señoría, yo estoy dispuesto a colaborar,
pero no me puede pedir que me cave mi propia tumba.
Si hice lo que hice, fue obligado por las circunstancias.
Ganarse el pan a 10 000 km de casa es difícil...
¿Sí o no, señor Cadenas?
¿Pagó usted alguna comisión al embajador?
Cadenas acaba de acusar formalmente a Luis
de cohecho y tráfico de influencias.
El juez va a abrir una pieza separada.
¿Qué es lo que ha declarado?
Que para conseguir la concesión del tren,
el embajador le exigió una comisión
y que no le quedó más remedio que pagarla. Eso le ha dicho.
Estaréis contentos, ¿no?
Es lo que buscabais desde el principio de la instrucción,
desnudos y desarmados, esperando a que os tiren las piedras.
Y con la vista oral cada vez más cerca,
se nos están acabando las oportunidades.
Verónica va a declarar el viernes, espero que eso lo cambie todo.
¿Qué va a declarar, qué sabe? Su abogado dice
que está deseando ver al juez. No me ha contado nada más.
Pero creo que tiene pruebas de la inocencia de Luis por fin.
¿Por qué me mira así, embajadora?
¿No le parece que he cumplido con mi deber?
Se la robo un minutito.
Con lo que acabo de declarar me van a caer dos añitos.
No iré a la cárcel porque no tengo antecedentes
y porque mi abogado va a impugnarlo todo,
pero no me hace gracia salir en la foto.
Entonces, ¿por qué lo ha hecho?
No se ponga así, mujer, encima del favor que les hago.
¿Cómo está la niña? El juicio será pronto.
Es usted un grandísimo hijo de puta.
No le digo que no, puedo serlo,
pero solo por necesidad.
Si su marido levanta la alfombra, nos vamos a llenar todos de mierda.
Con este acuerdo, él va solito a la cárcel
y dentro de unos meses le recordaremos como una mala gripe.
Tarde o temprano sabrán lo que han hecho.
Y tendrán que pagar por ello.
Mejor tarde.
¿Eh?
Mire, a mí su marido no me cae mal, en absoluto, se lo digo en serio.
Pero desde que llegó a Bangkok no hizo más que estorbar
y me ha costado mucho dinero. ¿Y para qué?
¿De qué sirve ser honesto? ¿A quién beneficia?
Si todo el mundo fuera honesto, este mundo sería mucho mejor.
(RÍE JOCOSO)
Paz y amor, el 68... Yo también fui así.
Bueno, embajadora, hay que saber perder, a veces toca.
¿O no la puedo llamar embajadora?
Hola. Hola.
¿Cómo está Luis?
Estamos en la misma cárcel, pero en diferentes galerías.
Bien, está bien.
(Una puerta se cierra)
Está muy preocupado por lo que puedas decir en tu declaración.
¿Qué voy a decir?
La verdad.
Llevo tres semanas callada... Verónica.
En cuanto el juez me pregunte. No tienes cargos graves
y nuestro abogado está convencido de que no tardarán en soltarte.
No tienes que defenderte de nada.
Voy a decirlo todo. ¡Qué no! ¡No!
No puedes hacer eso. No puedes acusar a Eduardo.
¿Qué? Luis hizo un trato con él.
Ester saldrá absuelta si Luis queda como único culpable
de la corrupción en la embajada.
¿Qué locura es esa?
¿Sabes cuál es la única locura?
Que Eduardo... tiene poder suficiente
como para que Ester nunca salga de la cárcel de Tailandia.
Y Luis se ha sacrificado por su hija.
Y yo.
¿Yo que soy? ¿Un daño colateral?
Fuiste tú. No puedes pedirme que...
Fuiste tú la que le mandó las grabaciones a Romero.
Romero está muerto.
No me pidas que me olvide de eso, que deje que Eduardo salga libre,
no quiero.
Quiero que mi hija...
deje...
de sufrir este puto infierno.
Y si tú dices una pequeña cosa
contra Eduardo es posible que no la vuelva a ver jamás.
Por favor.
Yo tengo que salir de aquí.
La hija de Luis, por favor.
Solo tienes que decirle al juez que no te acuerdas.
Mírame.
Por favor.
(TV) "Continúan en la Audiencia Nacional de Madrid
las declaraciones por la causa instruida
contra el ex embajador en Tailandia.
Según ha podido saber esta redacción,
sigue guardando absoluto silencio
ante las acusaciones que motivaron su detención
y posterior repatriación inmediata.
Y todo ello pese a que algunos testimonios han declarado
que el que fuera jefe de misión en Bangkok
cobraba comisiones millonarias a cambio de conseguir...".
(APAGA LA TV)
-¿Sabes algo de ella?
Sé que se encuentra perfectamente.
Los funcionarios están untados, tiene todo tipo de privilegios.
Y le ha llegado todo lo tuyo: comida, medicamentos, ropa...
Escríbele para que sepa que eres tú el que lo manda.
Cuando pueda decirle que la van a soltar.
Me dijiste que la sacarías.
La sacaré, Roberto, tiempo al tiempo.
El caso se ha hecho demasiado mediático
y el tribunal militar no quiere hacer el ridículo.
Hay que esperar a que deje de ser noticia, ¿entiendes?
No, ni por qué la detuvieron ni por qué no pueden sacarla.
Intento explicártelo. Haz algo, joder.
Hago lo que puedo. ¡Haz más, coño!
-Roberto, estás alterado.
¿Por qué no sales a darte un baño y te despejas?
Venga, vamos.
No se le quita de la cabeza. Qué pesadito está.
Hasta que se encapriche de otra. Este es Vargas, ¿no? del Ministerio.
-"En cuanto constatamos la denuncia, fue apartado de sus funciones.
Somos los primeros perjudicados". Hay que tener morro, ¿eh?
-Va con el cargo.
¿Y el embajador? ¿Se está portando bien?
-"¿No es cierto que usted nombró personalmente al señor Salinas
como embajador en Tailandia? -¿Yo?
Entonces ni siquiera conocía a ese señor del que me habla.
Además, el protocolo de nombramientos es muy estricto".
A lo mejor debería dedicarme a la política, ¿no?
-No, te comerían vivo.
Y para eso ya estoy yo.
El juez no se está tragando nada,
se ha dado cuenta de que todo es un teatro.
Tú lo has visto igual que yo.
Está más que acostumbrado.
Casi todos los imputados por corrupción
se niegan a responder ante el juez. Va a salir mal.
Seguirá investigando y no cerrará la instrucción
hasta que lo haya averiguado. ¿Por qué?
Luis, nadie le va a decir la verdad.
Verónica me lo ha prometido.
Y Carlos va a hacer lo mismo cuando le toque declarar.
Muy bien, supongamos que todo sale bien,
que nos callamos y me condenan solo a mí.
¿Tú crees que Eduardo va a cumplir su palabra?
¿Por qué iba a hacerlo?
Justo cuando otro ha cargado con la culpa.
Y si Eduardo no libera a Ester, ¿qué podemos hacer para obligarlo?
Escúchame.
He estado dándole muchas vueltas.
Espérate, hay mucho tiempo para pensar.
Creo... Creo que tenemos que hacer algo.
No, no... Hay una posibilidad.
No, Luis.
Por favor, no podemos arriesgarnos.
Si Eduardo se entera... No podemos dejar
que se salga con la suya. Va a condenar a Ester.
He conseguido convencer a Verónica, no me hagas que te convenza a ti.
Por favor.
¿De qué me ha servido ser honesto?
Cadenas tiene razón.
Es inútil.
Es...
Es como querer encender una cerilla en mitad de un vendaval.
Ser honesto no se elige,
lo eres o no lo eres.
Está bien.
¿Qué has pensado? ¿Qué podemos hacer? Dime.
Buenos días, embajador.
Aquí tiene el nuevo presupuesto del trimestre,
la previsión de las nuevas contrataciones que me pidió
y con los expedientes de traslado. Muchas gracias.
Me pasas también un informe de los sistemas informáticos,
tenemos que actualizarlos. Desde luego, me pongo a ello.
De lo demás no lo sé,
pero parece que este sí que sabe llevar una embajada.
Embajador.
Tenemos una conversación pendiente, ¿no?
Dime, Eduardo, ¿cómo has conseguido que ese hombre
parezca el enemigo público número uno?
No sé de qué me hablas. El juicio.
Lo estás siguiendo, no me digas que no.
Hay declaraciones nuevas todos los días.
¿Y tú qué vas a hacer cuando vayas a declarar ante el juez?
¿Le vas a decir la verdad? Diré lo que me pregunte.
Por cierto, me tienes que firmar una cosa.
¿Otra vez con lo mismo?
Te dije que no firmaría ningún papel.
Esto sí.
¿Una petición de traslado?
Está rellena con tu nombre, los motivos y mi consentimiento,
solo tienes que firmarla.
Tienes plaza en la embajada de Angola, te echaremos de menos.
Tú no vas a tener la última palabra. Ah, ¿no?
¿Crees que todos vamos a hacer lo que tú digas?
Sara, tengo mucho trabajo.
Firma el papel y dáselo a la canciller, ¿vale?
Cierra la puerta cuando salgas. Buenos días.
(Teléfono)
(Teléfono)
(Teléfono)
¿Qué haces? ¿Por qué no coges el teléfono?
Hemos quedado con el viceministro de comercio.
Cada minuto que tardes, 1% que te descuento de tu comisión.
Con su permiso, señoría. -Adelante, adelante.
Gracias por venir, letrado.
Verá, esta mañana he recibido esto.
Lo envía una persona que solicita la condición de testigo protegido.
Esa documentación compromete gravemente a Eduardo Marañón
y a Patricia Segura.
Si el testigo confirma su autenticidad,
el caso puede dar un giro de 180 grados.
-¿De quién se trata, señoría?
-De todo eso que se dice aquí.
¿No tenía conocimiento su cliente?
¿Por qué se negaron a declarar tanto él como su esposa?
-Sinceramente, señoría, no lo sé.
Supongo que tienen miedo a cualquier represalia
o quizá estén sufriendo amenazas que no me puedan revelar.
-Ayer presté declaración a Verónica Galdós, la cónsul,
y tampoco quiso colaborar.
Espero que este testigo protegido nos explique de una vez por todas
qué está pasando.
He dado órdenes para que reciba custodia policial
y sea trasladado de inmediato a España.
-Con esta información, quizá consiga que mi cliente
cambie de actitud. -Ojalá.
Aun así, no pienso revelar la identidad del testigo
por su propia seguridad.
-Es lógico, lo entiendo, señoría.
-Esto llega en el mejor momento, letrado.
Ya va siendo hora de que el ministro consejero venga a declarar.
Te he traído la gabardina,
que en Madrid seguro que llueve y hace un tiempo de perros.
Tiempo de perros.
Después de esto todo te va a parecer un tiempo de perros.
Con lo que te gustaba el invierno. Pues ya no.
Yo qué sé, me habré aburguesado.
Oye, Roberto, ¿nos llevas a la terminal?
-Vais en el coche oficial, ¿no? No creo que yo os haga falta.
-Sí, a mí sí, me gustaría despedirme de ti.
-Pues nada, nos despedimos aquí, ¿vale? Buen viaje.
¿Tú ya estás lista? -Para lo que haga falta.
Pensé que me iban a llamar a mí también a declarar.
¿A ti para qué? Pues no lo sé.
¿Has pensado bien todo lo que vas a decir?
Has practicado delante del espejo, ¿verdad?
Luis Salinas es un corrupto. Corrupto.
Qué palabra más fea, ¿no? Nunca se va a pasar de moda.
(JUEZ) ¿Sospechaba usted que era un corrupto?
Me sorprendió su detención, como a todos, la verdad.
¿No sabía usted que el embajador cobraba comisión
por sus actuaciones?
Si lo hubiese sabido, señoría, lo hubiera en denunciarlo.
¿Cómo fue la llegada del embajador a Bangkok?
"Trabajó muy de cerca con él desde el primer momento,
¿o me equivoco? Sí, yo llevaba seis meses
en funciones tras la muerte del anterior embajador.
Yo fui el encargado de recibirlo en el aeropuerto".
Bonito, ¿no?
Compraron el edificio en los años 60 a precio de ganga.
Hoy en día cuesta un dineral mantenerlo,
pero todo sea por la imagen de España.
Qué calor, ¿no? Eso sí que no podemos cambiarlo,
pero acaba uno acostumbrándose, no queda otra.
"El nombramiento había sido polémico, señoría.
Sabíamos que había dimitido en el consulado de México
por un lío de faldas.
Y que se había enfrentado a sus superiores.
La verdad, bastante personal de la embajada pensaba
que era material defectuoso".
Nos tenía que tocar el novato. -Es diplomático de carrera, ¿no?
-A saber, con el nuevo Gobierno parece que vale todo.
-Seguro que está impuesto también. -Tiene fama de bocazas.
-¿Querrá cambiar mucho las cosas? -Le gustará vivir bien.
-Hacedle la vida fácil y nos dejará vivir tranquilos.
Ella es Maite, Luis Salinas. Encantado.
Vaya.
Me habían hablado de la embajada de Tailandia,
pero no imaginaba que el despacho fuera tan grande.
Consejero, quiero que a partir de hoy mismo
empecemos a trabajar en eliminar cualquier gasto superfluo.
Tenemos que dar ejemplo.
¿Cuento contigo? Por supuesto, embajador.
Espero que formemos un buen equipo.
¿Me está diciendo que compartía las decisiones del embajador?
Solamente al principio, señoría,
luego el señor Salinas tenía sus propias normas.
¿Y usted, señor Marañón?
¿Cuáles son sus normas? ¿A qué se refiere, señoría?
El embajador está acusado
de exigir un soborno a un empresario español.
Sinceramente, no creo que fuera el único caso.
¿Cree usted que se cobraban comisiones
de forma habitual en la embajada?
¿Sabe usted si se comerciaba con los visados?
Solo sé lo que he leído en la prensa, rumores.
El primo del rey mantuvo una entrevista
con el empresario Cadenas en la propia embajada.
Eso tampoco lo vio.
Entre usted y su esposa
tienen tres casas de propiedad en Bangkok,
dos más en Madrid, cuatro coches de gama alta
y viaja usted habitualmente por toda Asia.
Perdone, pero, ¿de dónde saca el dinero
para llevar este tren de vida? Todo lo que menciona, señoría,
es absolutamente legal y estoy al corriente con Hacienda.
Mire usted, señor Marañón, voy a hablarle con claridad.
Creo que es el momento de decirlo.
Si sabe alguna cosa sobre la corrupción en la embajada,
este tribunal sabrá apreciar
cualquier colaboración que venga de su parte.
El juez ha ido a por mí como si lo supiera todo.
Alguien ha enseñado los putos vídeos.
¿Crees que he sido yo, en serio? Has llegado a un acuerdo
con el puto fiscal, cuéntamelo. Podría haber sido cualquiera.
Tienes muchos enemigos. Puede haber sido cualquiera
de la embajada o de fuera, incluso tu mujer.
Claudia.
Hay algo que debes saber.
Va a declarar un testigo protegido.
Se ha presentado directamente ante el juez.
Vosotros no sabíais nada. No. Claro que no.
¿Quién es?
No lo sé, pero su testimonio puede sacar a Luis de la cárcel.
Al final toda la verdad saldrá a la luz.
-¿Ese testigo qué va a declarar?
-Perdone, pero eso no tengo por qué hablarlo con usted.
-Salinas es su cliente, su obligación...
-Mi obligación es defender la inocencia de Luis
con vuestro apoyo o sin él.
Sabía que andaba por Madrid, ¿cómo que no me ha llamado?
Pues... Hace un rato me crucé
aquí mismo con la ex embajadora.
Supongo que venía a declarar, la he visto con su abogado.
No sé si tiene que ver con el rumor. ¿Qué rumor?
Se ha presentado un testigo protegido.
Alguien con pruebas demoledoras.
Por fin vamos a saber lo que de verdad pasaba en Bangkok.
Buena noticia, ¿verdad?
¿Y cuándo va a declarar?
Quizás usted pueda averiguarlo y quizás pueda saber también
a quién acusan esas pruebas y quién las ha proporcionado.
Por saber a qué atenernos, no vaya a ser que nos llevemos una sorpresa.
Por cierto, han liberado a la cónsul.
-¿Qué? ¿Sabemos algo ya?
Patricia lleva declarando más de una hora,
pero creo que no es el testigo protegido.
A mí me ha llegado una citación, quieren que vaya a declarar.
He hablado con el abogado, vamos a recusar al juez.
Su hermana tiene una empresa donde Cadenas tuvo acciones.
¿Crees que van a aceptar?
Si la cosa se pone jodida, hay que ir a por todas.
Recusación del juez y nulidad de la instrucción.
Hay que ganar tiempo.
(Móvil)
Perdón, ahora vuelvo.
Dime.
¿Cómo que estás en Madrid?
¿Dónde?
¿Qué haces aquí? ¿Ya te han echado de Angola?
Ya tenías ganas de verte.
No estoy para tonterías, Sara, ¿qué quieres?
¿Qué es esto?
Ya lo ves, los papeles de constitución de la empresa
que querías que firmara, documentos de Zambrano Invest,
extractos de tus cuentas en Singapur...
Documentos de la empresa Naviera Española de la que
habéis cobrado una comisión hace dos semanas.
¿De dónde has sacado esto? ¿Quién te lo ha dado?
Hacía fotos con mi teléfono a tus cosas entre polvo y polvo.
Lo he aprendido de ti, supongo que tendrías que estar orgulloso.
Así que eres tú. Soy gilipollas.
¿Sabes por qué te he hecho venir aquí?
Porque ahí al lado hay una sucursal de un banco en el que tienes
una cuenta muy apetecible, legal, para variar.
¿Cuánto? Medio millón.
Una transferencia y estos papeles no llegarán a nadie,
pero tienes que hacerlo ahora.
¿Cómo sé que vas a cumplir tu palabra?
Se me olvidaba lo guapo que te pones cuando te enfadas.
Si quieres, te puedo despedir en casa.
Pero antes tienes que hacer lo que te he dicho.
¿Qué le vas a decir al juez, que te has arrepentido?
¿Al juez? Si te portas bien, no tendría por qué decir nada.
¿Cómo? ¿Entonces tú no eres el testigo protegido?
¿Yo? ¿Testigo protegido?
No.
¿A qué coño están jugando? ¿Quién cojones es ese testigo protegido?
No lo sé, se lo juro. Se lo juro que no lo sé.
¿Cree que vamos a jugar con la vida de nuestra hija?
Más vale que no. Párelo, ¿me entiende?
Párelo ahora que estamos a tiempo.
¿Cómo? Pero ¿cómo lo voy a parar?
Si no sé de quién se trata ni de dónde ha salido.
O ese testigo desaparece o su hija morirá en la cárcel
de una inyección. Así es como ejecutan
en Tailandia a los traficantes de droga, ¡de una inyección!
No. Nosotros hemos cumplido con el trato.
Si tiene un traidor entre su gente,
nosotros no tenemos por qué pagarlo.
Así que prométame que cumplirá.
¿Cuándo van a poner en libertad a mi hija?
Gaspar, recuerda que me tienes que llamar el lunes,
que no se te olvide. Ah, y recuerdos a la familia.
Hombre, Galdós.
Supongo que ha venido a firmar su baja, ¿no?
Lo que ha pasado ha sido muy desagradable.
-¿Podemos hablar un minuto?
-Yo no tengo nada que hablar con usted.
-No vengo a pedir clemencia, ni para mí ni para Salinas.
Pero su hija no es culpable de nada.
-Le recuerdo que está acusada de posesión de droga
e intentar abandonar al país.
-Pero es inocente y es la hija de un embajador.
Su detención se ha saltado todas las normas de la diplomacia.
Deberían haber exigido la repatriación.
-¿Qué se cree que hemos hecho? -No me haga reír.
Esa pobre chica ha estado un mes en la cárcel.
¿Qué hemos hecho? ¿Hemos roto relaciones con Tailandia?
¿Hemos protestado ante la ONU? ¿Hemos llamado a consultas
al embajador? Nada. -No es mi responsabilidad.
-Va a recibir una llamada de Presidencia de Gobierno.
Aún tengo muchos contactos.
-Galdós, no necesito que nadie me diga o deje de decirme
lo que tengo que hacer, ¿entiende?
-Solo le pido que lo intente una vez más.
Es nuestra obligación, tenemos que sacarla de ahí.
-La relación con el Gobierno tailandés es difícil.
Sobre todo, desde que gobierna la junta militar.
-Junta militar a la que le estamos vendiendo armas.
Se lo suplico, hable con el subsecretario,
es muy urgente. Lo sabe, ¿verdad?
-Acompáñela a la puerta.
(Móvil)
(Móvil)
(Móvil)
Dime, Lázaro. "Eduardo, ¿qué tal? ¿Cómo andamos?
Ya sé que estás en Madrid, me lo han dicho, sí".
Precisamente te llamaba por eso, necesito que me eches una mano.
"Quiero hablar con la misión en Bangkok
y entre que no hay cónsul"
y que tú estás ausente...
Oye, dime. ¿Quién es la persona de confianza allí?
Depende para lo que necesites. Verás, queremos hacer
un último intento con el tema de la hija de Salinas.
"La Junta se ha mostrado más receptiva.
Será por el cumpleaños del rey y querrán tener algún gesto.
¿Con quién hablo?".
Con Elena Ferrán, la canciller. "Ajá.
La verdad es que la situación está difícil.
Le he prometido a Moncloa que lo intentaríamos".
Suerte, nos vemos. "Venga, muchas gracias".
Primero lo del testigo y ahora esto.
Quieren hablar con el rey y salvar a la niña.
No sé si iremos a la cárcel,
pero ellos van a acabar esparciendo sus cenizas.
Guillaum, dime.
¿Qué?
¿Cuándo?
Claro que voy a estar allí.
Vale, muchas gracias. Gracias.
Han adelantado la vista del juicio.
No me han dicho el día, quizás sea la semana que viene.
-Es un mensaje de Eduardo para que sepamos el poder que tiene.
Iré contigo. No, no vienes conmigo.
¿Por qué?
Porque no, porque no vamos a viajar juntos, Carlos.
Y porque no quiero que vuelvas a ver a mi hija.
Carlos, esto tiene que salir bien y no quiero que intervengas.
¿Tú quieres ayudar a Ester
y quieres ayudarme a mí?
Sí. Bien.
Pues, apártate.
Claudia, ¿qué pasa?
Hay algo que no me estás contando.
El testigo...
¿Qué? No, vete.
¿Qué? Es mi hija.
Es... Es mi vida.
¿Entiendes?
Tiene que salir bien.
Tiene que salir bien. Va a salir bien.
Va a salir todo bien.
Se acabó.
Se acabó, Carlos.
(Sirenas policiales)
¡Por ahí vienen!
(JUEZ) Muchas gracias, inspectora, puede retirar a sus hombres.
La declaración del testigo será a puerta cerrada.
No permita que nadie entre en la sala, por favor.
Está usted a salvo. Gracias por su testimonio.
¿Se da cuenta de que usted mismo puede incriminarse?
-Sí, señoría, soy consciente.
-¿Puede usted detallar las actividades ilegales
que denuncia en la documentación aportada?
En la embajada se cobraban comisiones millonarias
a empresas españolas
a cambio de favorecer concesiones públicas en Tailandia.
También se cobraban comisiones por evadir capitales camuflados
en diferentes mercancías.
-¿Participaba en ese drama el embajador, don Luis Salinas?
-Para nada. De hecho, él mismo trató de desarticularla.
-Entonces, ¿quiénes son los verdaderos responsables?
-Patricia Segura, directora comercial de la embajada,
y mi hermano, Eduardo Marañón, ministro consejero.
-Vaya.
¡Su hermano!
-Mi hermano chantajeó al embajador para que se autoinculpara.
Mi hermano colocó el dinero negro en la caja fuerte.
Y mi hermano movió los hilos para que su hija fuera detenida
y acusada falsamente de tenencia de drogas.
Aquí tengo la prueba del chantaje.
"Solo hay una forma de solucionar esto.
Quiero que se autoinculpe.
En la embajada hay corrupción,
pero el corrupto es usted, embajador.
Si quieren que Ester viva, tiene que ser acusado de corrupción.
Hasta que no lo haga, me encargaré personalmente
de que su hija no salga de la cárcel.
Eso no tiene ningún sentido.
¿Qué pruebas le vas a mandar al juez?
Luis es inocente".
-Perdón, ¿es usted Eduardo Marañón Gil?
Sí, dígame.
Queda usted detenido.
(Móvil)
(Móvil)
Salvador, dime.
Sí. ¿A él? ¿Y Patricia?
¿No la han detenido?
También.
Vale, sí, sí, sí. Sí, hablamos luego.
Venga, hasta luego.
(PATRICIA) Yo siempre seguía órdenes de Eduardo.
Él era quien decía qué cuentas abrir o qué empresas utilizar.
Y me amenazaba para que no lo denunciase.
-Sí, sí, pero el dinero se lo repartían a partes iguales.
¿O va a decirme usted que los 23 millones de dólares
que hemos encontrado en cuentas a su nombre los cobraba
en contra de su voluntad?
Si prefiere, hacemos una pausa.
-No, señoría.
Quiero hacer un trato.
Quiero proporcionar información importante.
-¿Sobre qué? -Sobre los asesinatos
del embajador Arturo Schultz
y del periodista Javier Romero.
-¿Actuó usted contra Schultz y Romero
porque pretendían denunciar sus actividades criminales?
¿A qué actividades se refiere, señoría?
Tráfico de influencias, cohecho, malversación de fondos públicos,
fraude fiscal, evasión de capitales, secuestro, soborno,
asociación criminal... Por Dios, ha cometido usted
todos los delitos del código penal uno por uno.
¿Por qué iba a hacer todo eso, señoría?
Soy diplomático de carrera,
tengo un puesto que mucha gente envidiaría.
Y unos 37 millones de dólares
repartidos en tres paraísos fiscales.
Una herencia familiar, puedo demostrarlo.
Una herencia familiar. Sí, señoría, una herencia familiar.
Búsquese un buen abogado y prepare bien su defensa,
las pruebas son contundentes.
Decreto la prisión incondicional del detenido,
incomunicada y sin fianza.
¡Llévenselo!
Estoy bien, Fátima. Eduardo.
Eduardo.
Sigues siendo mi hermano, Roberto, te perdono.
Déjeme hablar con mi marido.
¡Déjeme hablar con mi marido!
En Bangkok ya saben qué hacer. He hablado con Qiao.
¿Has vuelto a hablar con Roberto? No.
Todo salió como dijiste que iba a salir.
Mandé el vídeo a Bangkok el mismo día.
Se portó.
Señor, una carta para usted.
-Gracias.
Dime qué has pensado, ¿qué quieres que hagamos?
Llamemos al hermano de Eduardo.
¿Roberto? Creo que él quiere a Ester.
No va a permitir que su hermano la encierre en la cárcel.
Llámalo.
No desde tu teléfono.
Compra uno nuevo o que te presten uno.
Y no llames a su casa, cualquier precaución es poca.
Eduardo no debe saber esto. Vale.
Vale, lo llamo y le cuento
que Eduardo nos ha amenazado para condenar a Ester.
Es posible que no quiera creerte.
Le mando el vídeo, le mando el vídeo.
"Si quieren que Ester viva, tiene que ser acusado de corrupción.
Si no lo hace puede estar seguro de que me voy a encargar
de que su hija no salga de la cárcel.
Márchate inmediatamente de esta casa.
(HABLA EN INGLÉS)
Esto quiere decir que no hemos llegado a un trato.
¿No les importa lo que le pase a Ester?
Piénsenlo y no tarden mucho.
Su hija espera lo mejor de ustedes.
Hijo de puta".
Cuando lo vea se dará cuenta que Eduardo lo ha engañando
y que ha sido él el que ha metido en la cárcel a nuestra hija.
No le cuentes nada de esto a Carlos.
Carlos no haría nada que perjudicara a Ester.
¿Aún sigues confiando en él?
Creo que esto...
Esto solo deberíamos saberlo tú y yo...
y Roberto. Claro.
Claudia, soy Roberto, lo haré.
Hablaré con el juez.
No dudó ni un momento.
Sabía que él también iba a ir a la cárcel,
pero aceptó ser testigo protegido.
Eduardo no sabe que ha sido idea nuestra.
¿Por qué seguimos sin tener noticias de Ester?
Ya han mandado las pruebas a Tailandia,
ya saben que Ester es totalmente inocente.
El abogado nos ha dicho que hay que esperar.
No sé si lo hemos aclarado del todo o estropeado definitivamente.
Has salido y Ester va a salir.
El fiscal está de acuerdo con expulsarla del país.
Ahora la decisión está en manos del juez.
Han emitido un comunicado, han reconocido oficialmente
que fue víctima de una trampa. No admitirán que hubo cohecho.
Quizá la condenen a unos meses, algo ejemplar.
Pero es inocente.
Automáticamente sería extraditada a España.
Es la hora.
(JUEZ HABLA EN TAILANDÉS)
-Ester Salinas,
este tribunal procede a examinar los cargos contra usted.
Se la acusa de tráfico de estupefacientes,
huida de la justicia, falsificación de documentos,
resistencia a la autoridad,
quebrantamiento de una orden judicial,
asociación para delinquir.
¿Cómo se declara?
-Inocente.
-En nombre de su gloriosa majestad y del pueblo tailandés,
este tribunal declara a Ester Salinas
culpable de todos los cargos.
Y según la legislación vigente, la condena...
a la pena de muerte.
(Tres golpes de mazo)
Joder.
Tiene que llamar ahora mismo a la Zarzuela.
(EN INGLÉS)"¡Paren la ejecución! ¡Abran la puerta!".
(Fluido entrando por conducto)
(Ritmo cardíaco)
(Gritos de los militares)
(Ritmo cardíaco)
(Fluido por los conductos)
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