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Apocalipsis 21.
"Vi un cielo nuevo y una tierra nueva,
porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido.
Y oí una voz que provenía del cielo y decía: 'Mirad.
La morada de Dios ahora está... con los hombres.
Dios enjugará las lágrimas de sus ojos'".
Tranquila. Tranquila, ya está.
Ya está. Ya está.
EN NUESTRAS HORAS MÁS BAJAS, ÉL PROVEERÁ
He leído este versículo muchas veces.
¿No sabes qué viene ahora?
"Dios enjugará las lágrimas de sus ojos.
Y ya no habrá más muerte...
ni más lamentos ni más llantos...
ni habrá tampoco más dolor.
Porque las primeras cosas ya han pasado".
¿Sabes qué significa?
Bien.
¿Cuándo podremos enterrarle?
El suelo ahora está muy frío.
Enterraremos a tu padre en primavera.
Que Dios te bendiga.
Que Dios te bendiga.
Saldremos de esta, Joyce.
¿Para cuánto tiempo tenemos?
Entre conejos... y ciervos.
Si repartimos entre todos...
para una semana.
Dos, máximo.
Josiah y Martin creyeron ver... unos venados la otra noche.
Cerca, al este.
Era de noche. Y a veces uno ve lo que espera ver.
Pero bueno...
James.
¿Sí?
Ha faltado convicción.
No han perdido su fe en ti, David, pero tienen miedo.
No hablo de ellos.
Todavía creo.
Han sido...
bueno, han sido seis meses duros.
Pero para todos.
Necesito saber... si estás conmigo.
Sí, claro.
Bien.
Prepárate, nos vamos de caza.
Bien, voy.
¿Tienes sed?
Vuelvo enseguida, ¿vale?
¡Su puta madre!
Bueno... ¿qué opinas?
No se ve a nadie.
¿Nos lo llevamos y ya está?
Sí. Pero rápido. Quien le haya dado andará por aquí.
¡No!
¡Soltad los rifles!
¡Vamos!
Daos la vuelta. Despacio.
Un movimiento y te meto una entre ceja y ceja.
Lo mismo para tu amiguete.
Eres buena cazadora. No te hemos oído llegar.
Dad media vuelta y marchaos.
- Está bien. -¡Largo!
Vale, pero dame diez segundos de tu tiempo.
- Solo quiero hablar. - No pienso repetíroslo.
Por favor, diez segundos. Me llamo David. Él es mi amigo James.
Somos parte de un grupo, con mujeres, niños...
todos... con muchísima hambre.
Yo también vengo con un grupo.
También con hambre.
Bueno, aun así... no podrás llevarte esto sola.
No buscamos caridad, podemos... darte algo... a cambio del venado.
¿Qué necesitas? Tenemos... botas...
¿Y medicinas?
Para las infecciones.
Claro. Pero en el pueblo, acompáñanos... si quieres.
No voy a seguiros a ninguna parte.
Tu amiguete puede traerlas. Y cuando vuelva... os doy medio venado.
- Si aparece con alguien más, te meto... - Una bala entre ceja y ceja.
Sí, eso.
Vale, ve... a hablar con Howard. Tiene una caja con penicilina.
Vuelve con dos frascos y una jeringuilla.
No hablo en clave, James. Haz lo que digo.
Da diez pasos atrás.
Sigue.
¿Es el rifle de tu padre?
¿Es él el que está enfermo?
¿Es por eso por lo que estás aquí sola?
Nuestro asentamiento está a más de seis kilómetros de aquí.
James va a tardar un rato.
Tengo aceite y cerillas en la mochila. Podemos... cobijarnos... y hacer fuego.
Pero lo llevas tú. Vamos.
¿Sabes? No creo que debas andar por ahí sola.
Pues a mí me parece que eres tú quien no debería.
Sí, es verdad.
Di, ¿cómo te llamas?
No es fácil confiar en los desconocidos, lo sé,
pero te juro que no quiero hacerte daño.
Si te sirve de algo, en el grupo hay sitio para ti.
Si quieres.
¿Me invitas al club de los hambrientos? Gracias.
Es verdad. Tenemos hambre. Pero... seguimos aquí.
Soy un hombre honrado.
Solo intento cuidar de quienes confían en mí.
¿Eres el líder?
No lo elegí yo... sino ellos, pero... sí.
Y decidieron seguirte.
¿Sois como... una especie de secta?
Yo no diría eso, pero bueno. Soy predicador.
Aunque me limito a cosas muy básicas de la Biblia.
¿Qué?
El mundo se acaba y tú crees en esas chorradas.
Empecé a creer después del fin del mundo.
Antes era profesor... de Matemáticas. Enseñaba a chicos de tu edad.
¿Y por qué pasaste de profesor a predicador, solo porque rimaba?
Sí. Justo.
Ahora en serio.
Bueno, encontré a Dios... después del apocalipsis,
que puede ser tanto el mejor momento como el peor. Vete a saber.
Pero cuando cayó la zona de cuarentena de Pittsburgh
por los Luciérnagas y FEDRA...
me escapé con unos cuantos, y así es como acabé en este grupo.
- Pittsburgh está muy lejos. -¡Sí!
Ya. Cuando parábamos, llegaban saqueadores y huíamos otra vez.
Se fue uniendo poco a poco... mucha gente por el camino
hasta... que acabamos aquí.
Bueno, la suerte no siempre os iba a sonreír.
¿Suerte?
La suerte no existe.
No, verás, creo que todo pasa por una razón.
Es verdad.
- Que sí, puedo demostrártelo. - Dale.
No esperábamos un invierno tan duro.
No crece nada... y no hay nada que cazar.
Por eso envié a cuatro de mis hombres a buscar comida... a una ciudad cercana.
Aunque... solo regresaron tres.
El que no volvió era padre. Tenía una hija como tú.
Que ahora se ha quedado huérfana.
Resulta... que a su padre... lo mató un perturbado.
Y curiosamente...
ese perturbado... viajaba con una niña.
¿Lo ves?
Todo ocurre por un motivo.
James, baja el arma.
- Fue ella quien mató a Alec, ¿no? - Ella no ha matado a nadie.
Baja el arma.
¿Traes la medicina?
- Sí, pero... - Lánzasela.
David...
¡Para atrás!
Sé que no estás con ningún grupo. No durarás mucho ahí fuera.
Puedo protegerte.
¿Vas a dejar que se escape?
Vamos a ver, ¿dónde cojones te lo pincho?
¿Joel?
Joel, ¿dónde coño te pincho?
A la mierda.
Ya solo quedan cinco.
¿Qué es?
Venado.
Vaya pieza.
Si habéis oído el rumor...
Sí, dimos con la niña que iba con el hombre que mató a Alec.
Al amanecer, saldré con un grupo a buscar su rastro.
Será fácil verlo en la nieve.
Lo seguiremos hasta donde estén... y enjuiciaremos a ese hombre.
Hay que matarlo.
O matarlos a los dos.
Sé que ahora crees que ya no tienes padre.
Pero lo cierto es que siempre tendrás uno.
Y le mostrarás el debido respeto cuando hable.
Gracias.
Señor, bendice estos alimentos que vamos a tomar
y déjanos agradecer tu misericordia.
Permítenos distinguir quién nos alimenta
y bendícenos con Cristo, el pan viviente.
- Amén. - Amén.
Estad alerta.
Si ese hombre no ha muerto aún... será peligroso.
-¿Y la chica? - La llevaremos al pueblo.
No es que ponga en duda tu compasión, David, pero ¿y si la soltamos?
Si nos la llevamos, solo será otra boca que alimentar.
Si la dejamos aquí sola, morirá.
Quizá esa sea la voluntad de Dios.
¡Joel! ¡Despierta!
Despierta de una puta vez.
Muy bien. A ver, mírame.
Vienen unos hombres, ¿vale?
Voy a alejarlos de ti, pero si alguno llega hasta aquí,
lo mandas al otro barrio, ¿vale?
¡Joel!
¡Joel, ahora no te puedes dormir!
Vamos.
¡Eh, hijos de puta!
¡Hostias!
¡Vamos! ¡Vamos!
¡La quiero viva!
Seguidme, capullos.
¡Le he dado!
Hazlo.
Que dos me ayuden... a arrastrar el caballo.
Los demás quedaos aquí y registrad esto.
Si tanto queréis vengaros...
es el momento.
Empezaba a temer que no despertaras.
Déjame salir.
Sí, bueno, esa es la idea. ¿Tienes hambre?
-¿Por qué estoy encerrada? - Porque te tengo miedo.
Eres una chica peligrosa, ya lo has demostrado.
Los demás quieren que te mate por lo que ha pasado.
¿Has oído que los otros quieren matarte?
- Sí. - No les he dejado.
Que te follen.
¿Qué tal si empezamos por tu nombre?
Vete a cagar.
¡Eh, escúchame!
No puedes sobrevivir tú sola.
Ni tú ni nadie.
Pero te puedo ayudar.
- Déjame protegerte. - No estoy yo sola.
Ya, tu amigo.
¿Y qué tal está?
Se nota que te preocupas por él. Y sé cuánto duele.
Aun así... debes asumir la realidad.
Esa parte de tu vida... llega a su fin.
Y lo que yo te estoy ofreciendo es un comienzo.
Pero si no quieres confiar en mí...
entonces, sí, estás sola.
¿Timothy?
¡Oh, joder!
Por favor, por favor.
Para. Para, por favor...
- Déjalo en paz. - Ahora vas tú.
Por favor.
No conozco a ninguna chica.
-¡Joder! -¡Por Dios!
- Marco... - No, no. No, no, no.
No puede ayudarte. Así que céntrate, o tendré que partirte la puta rodilla.
-¿Estamos? - Sí.
- Ella está viva. -¿Dónde?
¡No, joder! ¡Espera! Está en el pueblo.
¿Qué pueblo?
Silver Lake.
No es el nombre de un sitio real.
Es un complejo.
¿Un complejo?
Vas a indicarme dónde estamos...
y dónde está ese complejo.
Y más vale que tu amigo señale el mismo punto.
Vale.
Ahí es donde estamos.
Lo juro.
Pregúntale a él y te lo dirá. No te miento.
¡No! ¡No!
Joder. ¡Joder! ¡No!
¿Por qué cojones lo has hecho? Te había dicho lo que querías.
Eres un hijo de puta, jódete. No te diré una mierda.
- Da igual. Le creo. - No. No. ¡No!
Si te tranquiliza, te juro que es carne de venado.
Sé que vas a cortarme en pedacitos.
Preferiría que no.
Dime, ¿cómo te llamas?
- Si vas a juzgarme... -¿Juzgarte?
¡Comes personas, puto loco de los cojones!
Sí.
Solo lo saben algunos.
Te lo habría dicho... tarde o temprano.
- Más bien, temprano. - Eres un puto animal.
Pues sí, esa es la cuestión, todos los somos.
Era el último recurso. ¿Crees que no me avergüenza?
Pero ¿qué esperabas que hiciera?
¿Qué matara de hambre a las personas que me confiaron sus vidas?
¿A los que esperaban que los protegiera y me quieren?
Sí, ¿por qué no?
No lo dices en serio.
Tu amigo estaría conmigo.
¿No mató a otro hombre para salvarte?
¡Solo se estaba defendiendo!
Te estaba defendiendo a ti.
Pero ya lo sabías.
Eres muy lista... igual que yo.
Cuando te miro, ¿sabes lo que veo?
A mí.
Me recuerdas a mí.
Eres una líder nata.
Eres lista, leal...
violenta...
- Tú no sabes nada de mí. - Claro que sí.
Si ahora te dejara salir de ahí... y te devolviera tu navaja...
me la clavarías sin pestañear.
Tienes un corazón violento.
Lo sé muy bien.
Yo siempre lo he tenido.
Y me flagelé por eso mucho tiempo...
hasta que el mundo acabó y me abrieron los ojos.
- Ya. Dios, ¿no? - No.
El cordyceps.
¿Qué hace el cordyceps? ¿Es malvado?
No.
Es fértil, se multiplica.
Alimenta y protege a sus hijos.
E incluso asegura su futuro con violencia si es preciso.
Eso es amor.
¿Por qué me sueltas a mí este rollo?
Porque puedes soportarlo.
No como los demás.
Necesitan a Dios, que haya un cielo. Necesitan...
Necesitan un padre.
Tú no. Estás por encima de eso.
Solo soy un pastor rodeado de ovejas... y únicamente quiero...
un igual.
Un amigo.
¿Y qué hay de mi amigo?
Lo que yo decía: eres leal.
Puedo ordenar que dejen de buscarle.
Podrá irse.
¿Seguro? ¿Le dejarán en paz?
Sí.
Si nos deja tranquilos, dejarán que se marche.
Hacen lo que yo les digo.
Todos me siguen.
Y nos seguirían a los dos.
Dios sabe que necesito ayuda. Ya has visto cómo estamos.
Piensa en lo que lograríamos juntos... con lo fuertes que somos.
Esto sería un paraíso.
Nos expandiríamos, creceríamos...
y haríamos lo que hiciera falta por los nuestros.
Imagina la vida que podríamos darles.
La vida que podríamos tener.
Puta niñata...
A ver qué cojones les digo a los otros.
Ellie.
¿Qué?
¡Diles que Ellie es el nombre de la niñata...
que acaba de romperte el puto dedo!
¿Cómo habías dicho?
¿Pedacitos?
¡No!
¡No! ¡No! ¡No, soltadme!
¡Soltadme!
¡Soltadme!
-¡No, esperad! -¡Cállate!
¡Esperad, esperad, esperad, no!
¡No, por favor, no lo hagáis!
-¡Por favor, no! ¡No! - Tuviste tu oportunidad.
¡Estoy infectada!
Estoy infectada.
¿Qué?
Y ahora tú también.
Súbeme la manga y míralo.
¡Que lo mires!
¿Cómo dijiste?
"Todo pasa por una razón", ¿verdad?
David...
No.
No, ya se habría transformado. No es cierto.
Joder, pues a mí sí que me lo parece.
No tienes salida, Ellie.
Las puertas están cerradas... y yo tengo las llaves.
¡Ellie!
¡Ellie!
¡Ellie!
Sé que no estás infectada.
Ningún infectado lucha tanto para seguir vivo.
Dime, ¿cómo lo has hecho?
¿Cuál es el secreto?
¿O acaso es que eres la hostia de especial?
A nadie le gusta que le humillen, Ellie.
¡Y tú no sabes lo bueno que soy!
¡No sabes lo que podría haberte dado...
si me hubieras dejado!
Pero voy a contarte algo:
ninguno de los dos morirá hoy.
He cambiado de opinión.
Ahora sé que necesitas un padre.
Así que me quedaré contigo... y te daré una lección.
¿Ellie?
Ellie...
¡Joder!
¡Ah, vaya! Creía que ya lo sabías.
Forcejear un poco es lo que más me gusta.
No tengas miedo.
"No hay que temer al amor".
-¡No, déjame! ¡Déjame! -¡Ellie, no! ¡Ellie! ¡Suéltame!
- Soy yo. - Suelta...
No. ¡Ellie!
¡Eh! Mira. Soy yo.
Soy yo.
-Él... Él... Ese hombre... - Tranquila.
Ya pasó.
Ya pasó, pequeña.
Estoy aquí.
Estoy aquí.
Ya está.
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