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"Cuando te vi en el manzano,
por primera vez con el pelo hacia atrás
peinado con tu peine de flores,
me pareciste una flor tú también.
Me alargaste delicadamente tu blanca mano
ofreciéndome una manzana,
fruto rojiza del otoño
y yo empecé a enamorarme."
La brisa está mucho más fría.
Ya casi llega el invierno.
¡Oigan! ¡Que no me empujen!
¡Anda, hermano! ¡Yo también quiero ver!
¡Ay, ay!
¡Ustedes!
-¡Ah! -Nos descubrieron.
¡Tiempo sin verte!
¿Qué rayos hacen aquí?
¿Puedes darnos clases otra vez?
¡Anda, por favor!
Vinieron de tan lejos... No puedo negarme.
Un ratito.
¡Muchas gracias!
¿Qué?
Y verás...
Son los niños a los que les di clase.
¿Son ellos?
Pero ¿por qué hay más?
¡Les hablamos de ti a todos, niñito rico!
Eres buen profesor, ¿no?
¿De verdad sabes de todo?
Perdón por llegar así, sin avisar.
Teníamos muchas ganas de ver clases contigo, sensei.
No me digas "sensei".
"Sensei" se usa para personas respetables, para verdaderos líderes.
Yo no soy así.
¿No? Bueno, te sigo diciendo "niñito rico".
-¿"Niñit..."? -¡Tamahiko-sama!
Listo. Ya pueden empezar.
Pero ¿cuándo...?
Sí, muy bien. Y eso quiere decir...
Ah, que la segunda tienda lo tiene tres sen más barato.
¡Así es!
¡Bravo!
¡Eres increíble, niñito rico!
Los problemas difíciles son más fáciles si los resuelvo contigo.
¿Sí? Qué... bueno.
Pareciera que se multiplican.
¿Y por qué no? Eres buen profesor, niñito rico.
No te enojas aunque tengas que repetir las cosas mil veces.
Eres simpático.
Por favor. Esto cualquiera puede enseñarlo.
¡El niñito rico se puso rojo!
¡Las orejas también!
¡Ya no me miren más!
¡Vamos! ¡Pónganse a estudiar!
-¡Tú, silencio! -Vaya, Tamahiko-sama.
Los niños le tienen mucho cariño.
¿Te enamoraste otra vez?
¡Sí, y mucho!
¡Tú!
Supe que todos estaban aquí estudiando y les traje provisiones.
¿Qué hay, Tamahiko?
-¿Qué hace ella aquí? -¿Qué hace aquí?
Me voy con Yuzu a hacer el almuerzo.
¡No se desesperen, niños!
¿Qué? Aguarda. ¿Por qué...?
¿Tendrá planeado algo contra Yuzu otra vez?
Quédate dándonos clase, niñito rico.
Ponle más ganas.
¡Eso es! ¡Dale duro a ese udon! ¡Métele ganas!
¡Los niños están ilusionados!
Señorita...
Dime "Ryo."
Ryo-san, a propósito de Tamahiko-sama...
¿Hm? Me agrada.
Qué rápida respuesta.
Y creo que tú me agradas también.
¿Qué? ¿Por qué?
Cuando me burlé del marcalibros,
no solo no te echaste a llorar, sino que me clavaste la mirada
mientras lo hacías trizas, como diciéndome: "Aun así, confío en él.
Esto no arruinará lo que siento por él."
Y entonces pensé: "Ah, no es una princesita mimada.
Qué chica tan interesante."
Eso me agrada.
Así que te pido disculpas.
Ryo-san...
Nos llevaríamos de maravilla como esposa y amante de Tamahiko, ¿no?
¡Para nada! ¡No empieces!
¡Se acabó la espera!
¡Aquí viene mi sushi futomaki especial y el udon que Yuzu aplastó!
¡A comer!
¿Todo bien, Yuzu?
Buen trabajo, Tamahiko-s...
¡Buen trabajo, Tamahiko!
¡Ryo-san!
¡Qué rico! ¡Tus futomaki son los más ricos de todo Japón, hermanita!
¡A comer! Y también hay udon.
Tienes arroz en la cara.
¿Yuzu? ¿Qué pasa?
Ryo-san es muy buena hermana mayor.
Al menos frente a sus hermanos.
Hermana mayor.
¡Gracias, niñito rico!
¡Hasta luego!
¡Cuídense mucho en el camino!
¿Qué se siente encontrar la felicidad aunque te hayan vendido?
¡Hermanita!
¡A que llego primero al bosque!
Muy bien.
¡Corre! ¡No me vas a ganar!
¡Cuidado! ¡Te voy a pasar!
Qué rápido progresan todos.
Para que veas que eres un gran maestro.
Te ayudo.
¡No, no! Descansa, siéntate a leer un libro, Tamahiko-sama.
Será más rápido si limpiamos juntos.
¡Muchas gracias!
Yuzu.
Seguro estás cansado de limpiar.
Duérmete un rato.
Buenas noches.
¡Rayos! ¡Me quedé dormido!
¿Yuzu?
Veo en la noche sin luna
Las lucecitas que brillan allá
Y en esa sombra estrellad...
¡Yuzu!
¿Qué haces? ¡No estás abrigada para tanto frío!
Gracias.
Me quedé distraída pensando.
¿En qué?
Eh, bueno...
De hecho...
hoy cumplí 15 años.
Entonces ya podría casarme contigo cuando tú quieras.
¿Qué? ¿Hoy? ¿Entonces...?
Un momento. ¿Hoy es tu cumpleaños?
Sí.
¿Por qué no me dijiste nada?
Entonces la Noche Vieja pasada también.
¿Sabes una cosa? Me encantaría ser tu esposa así.
No puedo casarme.
No he conocido otra familia que la que me trata con tanta indiferencia.
Por eso tengo el corazón de piedra.
No puedo imaginarme cómo sería una casa feliz.
No te merezco.
En comparación contigo, yo, con la mano así...
Somos un lastre.
Alguien como yo tiene que pasar solo el resto de su vida.
Lo mejor es que me muera sin mucho alboroto,
sin molestar a nadie, sin que me molesten.
-Tamahiko-sa... -Un hombre como yo no puede hacerte feliz,
pero...
quiero cambiar.
Quiero ser el tipo de persona que se abre a la felicidad.
De hecho, estuve pensando en seguir estudiando.
Le escribí a papá preguntándole si puedo cursar la preparatoria.
Aún no me ha respondido,
pero quiero estudiar lo que debo y quiero progresar.
Daré con un oficio en el que pueda emplear mis habilidades y entonces...
No me puedo casar todavía,
pero algún día...
Eres muy bueno conmigo todos los días y eso me hace muy feliz.
Me pongo feliz cuando veo lo mucho que te gusta mi comida
y me gusta cuando te quedas dormido en mi regazo.
En este año que pasó, no hubo un solo momento de sufrimiento.
Es más, Tamahiko-sama, solo estar a tu lado me hace feliz.
¡Todos los días!
Por eso quiero estar contigo.
¿Tú sientes lo mismo?
Yuzu...
Yo...
¡Qué suaves son! ¡Tan suaves!
¡Oye! ¡Es la campana del Año Nuevo!
Ya deberíamos irnos a dormir.
Buena idea.
¡Hoy también nos divertimos, niñito rico!
¡Nos vemos!
¡Cuídense mucho en el camino!
Niñito rico.
¿Qué?
Hay algo que quiero decirte.
Niñito rico...
gracias por todo.
¿Por qué tanta formalidad? Pareciera que te estás despidiendo.
Sí es una despedida.
Pronto me iré a trabajar.
Encontré un muy buen lugar en Tokio, una tienda muy grande.
Entiendo.
Adiós.
Tamahiko-sama, tu baño está listo.
¿Tamahiko-sama?
A su edad,
la idea de trabajar para mantener a mi familia nunca se me habría ocurrido.
No sabía qué decirle para animarlo.
¿Quién será a estas horas?
¿Ryo-san?
No encuentro a Ryotaro. ¿No lo han visto por aquí?
¿Ryotaro?
Separémonos.
Sí.
¡Ryotaro!
¡Ryotaro-kun!
Fue Ryotaro quien me protegió.
¡No!
¡Aléjate de mi hermana!
¡No puedes, hermanita! ¡Venderte por dinero solo te traerá infelicidad!
Si algo llegara a pasarle...
¡Ryotaro!
¡Ryotaro!
¡Tamahiko-sama! ¡Por aquí!
¡Adonde fue a parar!
Casi matas a tu hermana de preocupación.
Hermana.
Niñito rico... yo...
¡No quiero irme a trabajar!
Ryotaro...
Si me voy, no podré regresar nunca a casa.
¡No volveré a ver a mis hermanos ni a mi padre nunca más!
¡No puedo vivir así!
Sí, podré ser muy poco efectivo...
Los problemas difíciles son más fáciles si los resuelvo contigo.
...pero quiero hacer lo que sea por ayudarlo.
Mira, eso es mentira.
Me avergüenza decir que nunca he trabajado,
pero siempre tuvimos sirvientes que vivían en la casa
y cuando trabajaban duro, se iban de vacaciones con su familia.
Uno de los trabajadores
invitó a su familia a Tokio y le mostró la ciudad.
¿Se puede?
¿El empleado y su familia estaban contentos?
Claro que sí. Y lo que es más importante:
estaban orgullosos.
¡Ryotaro!
¡Ryotaro!
¡Perdóname, hermanita!
Qué alivio que estés bien.
¡Perdóname!
¿Qué hacen montados uno encima del otro?
¡Tú nos empujaste!
Ryotaro...
no quieres irte a trabajar, ¿verdad?
Si tanto te molesta la idea...
¡Lo haré!
Me irá muy bien.
Bueno, hermanita, me voy.
Cuídalos a todos.
Hermano...
Cuídate mucho.
Anda, no llores.
¡Niñito rico!
¡Tamahiko! ¡Yuzu!
¡Vinieron!
Te traje unos caramelos para el camino.
Escríbenos si necesitas algo.
¡Gracias!
¿Hermanita?
Voy a darlo todo en el trabajo
y los invitaré a Tokio y más les vale que vengan.
¡Les mostraré los lugares más bonitos!
¡Visitaremos toda la ciudad y comeremos cosas muy ricas!
¿No, niño rico?
Sí.
Me emociona mucho esa idea.
¡Por fin una sonrisa!
¡Ah, no seas tan bebé!
Muchas gracias por todo.
Volveré, niñito rico.
No... sensei.
¡Última llamada al tren a Ryogokubashi!
-¡No descuides la aritmética! -¡Está bien!
-¡Nos vemos! -¡Ryotaro,
-¡Buena suerte! -cuídate mucho!
Es que a Ryotaro
papá nunca le prestó mucha atención.
Tenerte como figura paterna lo puso muy contento, Tamahiko.
Me alegra haber podido ayudar.
Como siempre, aunque no tengo nada de confianza en mí...
¡Tamahiko-sensei!
Como la primavera que llega luego de un frío invierno,
así también quiero cambiar: poco a poco.
Y algún día
seré el hombre que pueda protegerte.
Tamahiko-sama empezó a prepararse para volver a la escuela.
Qué felicidad poder estar a su lado.
Ojalá que nunca pierda esa sonrisa.
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