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Los Vividores
Maldita sea, te lo dije.
Piensas que soy estúpido.
Eso es exactamente lo que dije, seis.
Buenas noches.
Virgencita, mantenme puro de pensamiento, palabra y acción.
- Ésa es la puerta trasera, ¿no? - Sí.
Estaba a punto de abrir una botella, paga la casa.
No caerá esa breva.
¿Llevaba una pistola?
Seguro que no se quedó mucho.
No ha ido a ninguna parte. Sólo estaba preparando su caballo.
¿Sabes qué tipo de pistola era? Una pistola sueca.
Una pistola sueca.
Es tan rácano que hasta exprime las gotas de la bayeta.
¿Llueve a su gusto, señor?
- Cuando llueve por aquí, no para. - Sí.
¿Qué haces, Coyle? He traído esta silla aquí.
Te quitas de en medio o te parto la cara, so idiota...
¿De dónde sacaste toda esa pasta?
Profesor, ¿no ha dicho algo acerca de una botella que paga la casa?
Eso es lo que he dicho.
Soy Patrick Sheehan. El dueño de esto.
¿Hacemos un trato?
- Bueno, ¿cuánto es la botella? - Son 3 dólares.
¿3 dólares? Ayer costaba 2.
Bueno, mira. ¿Qué tal ir a medias en esto?
- ¿Compartimos beneficios? - ¿Y compartir las pérdidas?
- Yo pongo el sitio. - Sí, pero yo creo que pongo los clientes.
Nadie ha comprado nada aún.
Mira, les das a estos chicos una botella de 2 $ a mi cuenta,
yo cubriré mis pérdidas y tú ganarás con el güisqui.
Eso está bien.
Pat, tráenos una botella de 3 $.
Aquí hay 52.
No gastes licor del bueno en él.
Porque puede que la palme pronto.
Chicos, no sabéis nada acerca de mí...
y yo no sé nada de vosotros. Empecemos con una de cinco centavos.
Que sea de diez.
Se lo agradezco mucho, señor.
Lo que me gustaría hacer ahora es un póquer descubierto de cinco cartas...
con un límite de tres apuestas por carta.
Y luego, por ejemplo, 15 centavos por pareja expuesta en la última carta.
- A no ser que alguien objete al respecto. - Está bien.
Yo juego.
Ocho de corazones.
Cuatro de tréboles. Dos de picas.
Siete de diamantes.
Ocho de picas. Jota de picas.
Tres de corazones.
Vale, amigo.
Jota de joderse.
Cierra la maldita puerta.
Buenas noches, reverendo.
Sr. Sheehan, el Sr. Elliot está aquí.
Buenas noches, Sr. Elliott.
Hola Freddie. ¿Vas a la ópera?
Sr. Smalley, ¿quiere sentarse y jugar una ronda?
Yo no juego con gente que no sea profesional.
- Me pongo en tu sitio, Robbie. - Si Smalley no se queda, yo sí.
¿Qué es esta mierda? Si no quieres jugar, qué más da...
Uno seco, por favor.
Las obras de la iglesia van bien, ¿no?
Le decía al Sr. Anderson que estoy deseando verla acabada.
- Eh, ¿quién reparte? - El amigo McCabe.
- ¿Qué? - McCabe.
- ¿Cómo lo sabes? - Él dijo que se llamaba McCabe.
- Me lo dijo Joe Shortreed. - ¿Cómo lo sabe?
No lo sé. Supongo que McCabe se lo dijo.
- ¿Cómo va? - Le estoy dando una paliza.
¿Un trago a cuenta de la casa, Sr. McCabe?
Muchas gracias.
No dijo que su nombre fuese McCabe cuando llegó aquí.
Ni tampoco ahora. Lo ha dicho usted.
¿El rechoncho McCabe?
¿El pistolero?
Hombre de negocios.
El negocio no va tan bien, ¿verdad?
¿Ha conocido alguna vez a Bill Roundtree?
¿Qué te pasa, Sheehan? ¿Tienes caca en el bolsillo?
Pat, estamos tratando de jugar al póquer.
Bart, te estás volviendo más astuto que un zorro.
Eh, socio, ¿repartes un par de manos por mí?
No me digas que te vas. ¿Lo dejas?
No. Enseguida vuelvo, caballeros.
Buenas noches.
Que no se te caigan las cartas, Riley.
- ¿Adónde vas? - A ningún sitio.
Sólo me estaba preguntando adónde iría usted.
Iba a ir hasta allí por esa valla.
Sí, señor. Sí que es McCabe.
John McCabe. Le solían llamar "El rechoncho" McCabe.
- Tiene una gran reputación. - Nunca he oído de él.
¿Por qué lo llaman Rechoncho? No parece tan gordo.
¿Cómo diablos lo voy a saber?
Es el tipo que disparó a Bill Roundtree.
- Yo tampoco le conozco. - Yo conozco a Bill Roundtree.
- No sé de qué, pero me suena. - Era alguien con quien mejor no meterse.
Y el tipo ése que está meando ahí fuera le disparó.
Tiene una gran reputación.
Señores, vuestro repartidor no es otro que John McCabe.
¿El Rechoncho McCabe? El hombre que mató a Bill Roundtree.
- Es un auténtico pistolero. - Te lo dije.
Me importa un bledo quién es. Lo voy a machacar.
- ¿No sabes nada de Roundtree? - ¿McCabe lo mató?
- ¿Bill Roundtree? - Sí.
Conocí a Bill Roundtree. Era un gobernador.
- Era candidato a gobernador en Wyoming. - Jeremy, ¡no dices más que memeces!
¡Carajo! Fuera te sientes como un perro meando bajo un viento de 50 km/h.
- Este huevo está crudo, ¿no? - Sí.
Decidme algo, chicos. ¿Quién es el propietario de esto?
Sheehan es el dueño de todo este lado de la ciudad.
Los chinos no poseen ninguna propiedad. Sólo me birlan las mías.
Joe Shortreed, J.J., Bill Cubbs y yo mismo...
poseemos el otro lado de la iglesia al completo.
McCabe, ¿cuánto tiempo tiene pensado quedarse?
Esos tipos me han metido en un aprieto. Odio irme cuando voy perdiendo.
Puede dormir aquí por 25 centavos la noche. Venga, le enseñaré.
Lo siento.
Venga.
¿Qué pensaría si me afeito la barba y sólo me dejo el bigote?
¿Para qué quiere hacer eso?
- ¿Hay muchos chinos por aquí? - Hasta debajo de las piedras.
- ¿Quién les vende el opio? ¿Usted? - No. Yo vendo güisqui.
No soporto fumadores de opio por aquí.
¿Está bien?
Mierda.
¿Por qué no hace lo que yo?
Ya sabe, sólo corte un poquito por los lados, recto.
Yo no me quedaría allí gratis...
ni con una grandísima puta de San Francisco en cada cama.
El repartidor aún está en la partida.
Bart, ¿sabes cómo se cuadra un círculo? Metiendo una viga por el culo a una mula.
¿Echamos una partida de 25 centavos?
Sheenan, tráeles una botella a mi cuenta.
¡Patatas! ¡Patatas calientes por un centavo! ¡Patatas calientes!
No sabe lo que está haciendo. No tiene experiencia en esto.
Necesito dos más.
De acuerdo. Tengo otra más para usted. Espere un momento.
Kate, ven aquí.
Se la puede quedar, pero le faltan algunos dientes.
- Muy bien. ¿Cuánto por tres? - ¿Por tres? 80 dólares cada una.
¿80 $ por una furcia? ¡Si puedo tener un caballo por 50 $!
Le daré 200 $ por las tres.
Tendré suerte si esta chavala sobrevive el invierno.
Hizo un camino muy largo hasta aquí. Debe de estar desesperado.
- Archer, vamos a dejar las cosas claras. - Al diablo. Usted no sabe nada.
Hijo de puta, ¡dígame cuántas furcias extra tiene,
cabrón de mierda, y le diré cuántas necesito!
- Tengo dos extra. - ¡Déjese de gilipolleces! Quiero tres.
Quiere tres.
Le diré qué voy a hacer.
Quiere tres por 200 $, ¿verdad?
Hasta podemos llegar a un trato. Le invito a una copa.
¿Cuánto falta para llegar a esa ciudad?
¿Aún te estás quejando?
Vamos. Más rápido.
Vamos, sigue.
Oye, con un trasero como el tuyo no se siente nada.
¿Dónde está Berg?
¿Dónde están las tiendas?
Bart, sujétalo.
- ¿Berg? ¿Dónde está Berg? - Jeremy, McCabe pregunta por ti.
Sí, vale. Ya voy.
- ¿Y las tiendas? - Trabajamos mucho durante tu ausencia.
- ¿Dónde están las tiendas? - ¿Las tiendas?
- Para las mujeres. - Dios, las tiendas.
No llegó el material del tejado, así que empezamos la fachada.
Te las podemos traer mañana.
Las habríamos tenido para hoy de no ser por la diarrea de Robbie,
así que hemos tratado de no cansarlo mucho esta semana.
Es infecciosa, Sr. McCabe.
La Sra. Dunn también ha estado enferma.
¿Vas a hablar con ella?
Son muy difíciles de montar debido a la lluvia.
Tuvimos que poner la lona para las tiendas en el techo, a causa de la lluvia.
Entonces voy a hablar con ella.
Eres muy bonita.
Déjala...
¿Qué os pasa? ¿Nunca habéis visto carne fresca antes, por el amor de Dios?
Robbie, tienes trabajo que hacer, ¿no?
Nadie va a tocar a estas mujeres hasta que no abramos el negocio.
No abriremos hasta que tengamos las tiendas. Ahora, a trabajar.
Deja de hacer el perro y tendremos diversión.
Chicos, aclaraos si queréis pillar cacho.
Tengo nenas que harán más piruetas que un mono en 90 metros de viñedo.
Eh, Kate. Creo que perdí la virginidad.
Te sentirás mejor. Esto va muy bien.
Disculpadme, chicas. Volveré en unos minutos.
Tengo que ir al retrete.
Tengo que ir al retrete y no creo que me pueda aguantar.
ALMA LA TODOPODEROSA
Lo ha hecho bien, Rechoncho.
John.
Llámame McCabe. Así sabré a quién te refieres.
¿Sabe que quiero ser su amigo, McCabe?
¿Por qué?
Usted y yo somos los dos únicos hombres de negocios en esta ciudad.
Pues eso no es tener mucho en común, ¿no crees?
- Usted es católico, ¿verdad? - No.
En el momento en que llegó aquí, supe que usted era un hombre importante.
Eso es una gilipollez y tú lo sabes.
Di qué coño quieres y apártate de esa estufa.
Apestas cuando está caliente.
Escuche, McCabe.
Yo no soy un idiota. Usted tampoco.
Ya sabe lo que le va a pasar a esta ciudad...
cuando crezca tanto como para tener tres tabernas, o quizá cuatro.
Usted y yo podemos formar una sociedad.
Una sociedad que impediría a cualquier forastero venir y montar otra...
sin que usted y yo lo aprobáramos y nos lleváramos una tajada.
- ¿Qué me dice a eso? - Trato de evitar tener socios.
A veces no se pueden hacer las cosas a su manera.
A veces hay que hacer un trato.
Puedo tolerar los tratos, pero no los socios.
Siéntate, Sheehan. Ahora escúchame.
En las últimas semanas, hasta me habías empezado a caer bien.
Y quiero que te quede una cosa bien clara de una maldita vez.
¿Sí?
Sheehan, si una rana tuviera alas, no chocaría tanto su culo. ¿Me sigues?
Sí.
Mira. Más furcias.
Calla. ¿Cómo sabes que no es la novia que Bart encargó por correo?
Maldita sea. ¡Apuesto a que es ella!
¡Ida!
¡Ida, soy yo! Bartley Coyle.
Ida, creo que esto es para ti.
¿Eres Ida?
Bien, aquí, salta. Te voy a ayudar. Venga.
Vamos, salta. Bien. ¿Cómo fue el viaje?
McCabe, te presento a Ida.
Ida, el Sr. McCabe. Él está construyendo esta taberna.
Adelante. Te enseñaré la casa.
No parece mucho ahora, pero estoy pensando en arreglarla.
¿Es usted John McCabe?
Soy la Sra. Miller. Vengo de Bearpaw para verle.
¿Éste es su local?
Sí, señora.
¿Una taberna?
Va a ser una taberna y un local de juegos.
¿Dice que viene desde Bearpaw para verme?
¿Señora?
¿En qué le puedo ayudar?
¿Tiene algo para comer? Estoy que me muero de hambre.
Tardé seis horas en llegar aquí en ese jodido cacharro.
Tendrá que perdonarme. Mi cocina aún no está en funcionamiento.
La puedo invitar al restaurante si tanta hambre tiene.
Tengo tanta hambre que me comería un caballo.
- En casa de Sheehan igual puede. - Humor fronterizo, ya veo.
Suban por esas escaleras.
Puedo notar la diferencia.
Puedo distinguir a una dama por el modo en que camina.
¿Alguna noticia de Bearpaw? Ha pasado bastante desde que estuve allí.
¿Cuántos hombres hay por estos lares?
Bueno, esta ciudad es interesante.
Calculo que más de 125 hombres.
- ¿Qué piensas, Smalley? - ¿Sobre qué?
¿No ves nada diferente?
No.
¿Sheehan?
- ¿Sheehan? - ¿Sí?
Compañía, ya veo.
- ¿Qué tienes para cenar, Sheehan? - Alfie, pon el mantel.
Tenemos callos muy ricos. La Sra. Dunn está preparando el guiso.
¿No tienes más testículos de toro?
- Tengo buena carne de ciervo. - ¿Y huevos frescos?
- Sí, huevos frescos. - Para mí, cuatro huevos fritos y guisado.
- Y yo quiero té fuerte. - Té fuerte. Bien.
¿Sr. McCabe?
Para mí sólo un güisqui doble y un huevo crudo.
Y, Sheehan, un trago para todos a mi cuenta.
Si les quieres hacer creer que eres muy chulo...
deberías ponerte algo más que colonia barata Jockey Club.
Escuche, Sr. McCabe.
Soy una prostituta y sé mucho de prostíbulos.
Sé que si pone uno aquí, podrá ganar mucho dinero.
Todo lo que tiene que hacer es:
poner la pasta para el prostíbulo. Yo me ocupo del resto.
Me ocuparé de las chicas, el negocio, los gastos, la administración, los muebles.
Yo le devolveré todo su dinero invertido, así que no perderá nada,
e iremos a medias.
Disculpe. Ya tengo un prostíbulo funcionando aquí.
No puedes llamar putas a jóvenes novatas.
Hablo de una casa de diversión, chicas con clase, sábanas limpias...
y la higiene adecuada.
No creo que a mi clientela de por aquí...
le interese mucho ese tipo de cosas.
Espere a que lo prueben.
Le digo que, con alguien aquí que trate a los clientes como Dios manda...
podrá ganar como mínimo el doble de su dinero.
¿Qué le hace pensar que no he pensado en eso? Las tiendas son sólo temporales.
¿Qué hace cuando a una chica le gusta otra?
¿Cómo sabe si una chica tiene la regla o sólo se toma días libres?
¿Qué pasa cuando se quedan embarazadas?
Supongo que sabe cómo arreglarlo. ¿Y qué hay de los clientes?
¿Quién los va a inspeccionar? ¿Lo va a hacer usted?
Si no lo hace, esta ciudad estará infectada de gonorrea en dos semanas.
¿Y cuando el negocio esté flojo? ¿Va a dejar a las chicas sentadas?
Le diré una cosa, Sr. McCabe. Cuando una buena puta se pone a pensar...
se vuelve religiosa, porque es con eso con lo que ha nacido.
Y cuando eso ocurra, usted estará llenando la iglesia en vez de su bolsillo.
Nunca he hablado con un hombre tan tonto que no aprecie una buena propuesta.
¿Hacemos un trato o no?
¿Y bien?
Mierda.
¡No he tomado un puto baño!
Me importa una mierda si...
Éste es el último para mí. Si quieres más, métetelo por el culo.
Les trae chicas de Seattle. De primera clase, mujeres de lujo.
No puedo creer que nadie pague 25 centavos por un puto baño.
No es tan caro.
- El baño más barato en Bearpaw son 35. - No me daría uno ni gratis.
No entiendo por qué estáis tan reacios a bañaros.
Yo no. Pero no me gusta que me digan cuándo.
- Es la tal Miller. Es ella... - Bien, Sr. McCabe, ¿qué pinta tiene?
Buenísima.
McCabe, ¿por qué no le preguntas cuándo llegan las nuevas putas?
- ¿Qué pasa con las que tenemos? - Cierra el pico.
¿Crees que voy a dejar que una ramera me diga cómo llevar mi burdel?
Estás meando fuera del tiesto.
Esas chicas vendrán aquí cuando yo se lo diga, joder.
Os pago 15 centavos la hora, después de pasaros el día entero en las minas...
para que tengáis otra cosa que hacer que ir a casa y jugar a cinco contra el calvo.
¿Verdad, Berg?
Es cierto, Sr. McCabe.
Ya habéis oído lo que ha dicho.
Nos paga 15 centavos la hora, después de haber estado trabajando en las minas...
para que tengamos otra cosa que hacer que jugar a cinco contra el calvo.
Cállate, Jeremy.
Sra. Miller.
Me gustaría hablar con usted, Sra. Miller.
- ¿Va a abrir la puerta? - No.
De acuerdo.
Sólo le he pedido hablar con usted. Nada más.
Y si piensa que voy a mantener una conversación a través de esta puerta,
me parece bien.
Me gustaría saber cuándo van a llegar las chicas de Seattle.
Tengo a mis chicos trabajando en los baños. Tengo derecho a saberlo.
Yo pagué el transporte.
Usted piensa que no soy más que un banco.
Hasta ahora, usted sólo me ha costado dinero.
Dinero y molestias.
¡Molestias!
- Estas mujeres preguntan por usted. - ¿Qué ha pasado?
El carro se rompió unos 2 km atrás. Tengo la mayoría de las cosas aquí.
¡Coge el equipaje de las damas, rápido!
Permítame que le presente a mi esposa. La Sra. Washington.
Me llamo Sumner Washington. Soy el barbero.
Encantada de conocerle. ¡Lil!
Pensé que te gustaría mirar a mis bellas damas.
Dales un baño caliente. Vamos. Rápido, ve calentando el agua.
¡Tengo el culo congelado!
Por eso cuentan los chicos que eres frígida, querida.
Nos dijiste que aquí habría una casa.
Cálmate. Estoy construyendo un maldito palacio para vosotras.
Ahora mismo os voy a dar un baño.
Yo no me follo a ningún chino.
¡Callad! ¿Cuándo un amarillo se ha follado a una china habiendo una blanca?
Basta de quejas u os arranco los ojos.
Caray, cómo se quejan.
Dijiste en tu carta que había una casa aquí. ¿A esto lo llamas casa?
- ¡Le has robado esto a Christine! - Tienes toda la razón.
- ¡Me costó 13 dólares! - ¡Calla, Eunice!
Os pasáis el rato quejándoos.
- Un dólar para ti, Jack. - Lo veo.
¿Sabes lo que he oído?
Que una de las chicas que iban a traer era una auténtica princesa china.
¿Es cierto lo que dicen de las chicas chinas?
- Gilipolleces. Se les caen las piernas. - Sí, hombre. Es cierto.
Sus ojos, la inclinación de sus ojos, el modo como se inclinan a los lados.
Lo mismo pasa con las demás partes de sus cuerpos.
Un amigo mío, Amos Lindville, en Sacramento, California,
gastó una vez 5 $ para echar un vistazo y dijo que era verdad.
Un tipo como Lindville no se va a gastar 5 $ por algo que no sea cierto.
Ya no soy prostituta, ahora soy cocinera.
Con toda aquella experiencia, no es justo.
Espere a que tengamos acabado el local. Va a ser algo grande.
Sabe, los burdeles de América del Sur son fuera de lo común.
- ¿Ha estado en América del Sur? - Estuve de niño.
Claro, son fuera de lo común. No se parecen a éstos en nada.
No son modernos.
Son sólo como chozas de barro, casas de barro.
Tienes a una familia de gente que trabaja en esas casas de barro...
y las mujeres de la familia son putas.
- Smalley, ¿sabes dónde está Berg? - Está ahí.
- ¿Se ha dado un baño? - Señora, no estoy aquí como cliente.
¿Berg?
- ¿Me busca, Sr. McCabe? - ¿Me está echando de mi negocio?
Estos pedidos. Todo es correcto, porque esto...
- ¿Cuánto cuesta esta chica china? - 1,50 $.
- ¿Y cuánto por la Sra. Miller? - 5 $.
¡5 $!
Asegúrese de que obtiene lo que pidió.
- ¿Es cierto eso, Sra. Miller? - ¿Qué?
- ¿5 $? - Eso mismo.
- Dios mío, eso es mucho dinero. - Mierda. ¡De acuerdo! Vamos.
Es por su bien que tenga estos formularios...
y asegurarse de que estén firmados.
Hola, Sr. Quigley. No me tiene miedo, ¿verdad?
Cuando reciba lo que pidió, puede decir que es cierto. Tiene la prueba.
Tiene mi firma en esos pedidos...
y eso es todo lo que necesita.
Así que ya está.
A no ser, claro, que nos quiera tener por aquí.
- Mire a ver si tal vez alguien no... - Venga.
Estoy ocupado llevando la contabilidad.
No tengo ni idea de cómo descifrar estas facturas.
Catorce y ocho.
Catorce y ocho.
¡Mierda!
¿Por qué está siempre de tan mal humor?
Porque, querida Sra. Miller, no sólo le he construido su burdel,
también he pagado unos baños que no necesito.
He pagado el transporte.
He pagado las toallas, las sábanas y las bolsas de enemas.
He pagado por cosas que sus putitas ni siquiera saben usar.
Pero hoy no he vendido ni una sola botella de güisqui. ¡Eso es un hecho!
Eso, querido Sr. McCabe, es porque cada tipo en esta ciudad...
estaba bañándose en sus baños...
o haciéndoselo con una chica en su burdel.
No he visto nada de ese dinero. Mis cuentas me dicen que necesito dinero.
Burdel, dinero de los baños de la primera semana.
Hay poco dinero de los baños por la prisa de la primera noche,
pero procuraré que no vuelva a pasar.
No me extraña que no sepa cuánto dinero tiene...
y cuánto no.
La columna de crédito está en una página distinta de la de débito.
No meta la nariz donde no la llaman.
- ¿Cuánto es 23 menos 14? - ¿Qué?
Ya me ha oído. 23 menos 14.
Nueve. ¿Nueve más 16?
- Veinticinco. Cinco y... - ¡Mi querida señora!
¡Sé las probabilidades de ganar en juegos de apuestas antes que usted!
No se burle de mí porque me tome un tiempo en escribirlo formalmente.
Si fuera tan listo, habría sabido que de haber seguido...
y comprado las ventanas y las puertas, habría ganado el doble.
¡A lo mejor lo que le gusta es pelarse de frío!
¿Cómo es que cada vez que habla de dinero usa el plural?
Digo "nosotros", Sr. McCabe, porque usted piensa a corto plazo.
Piensa así porque le da miedo pensar a lo grande.
Le digo que, para ganar dinero, tiene que gastarlo.
¿Quiere pasar su vida jugando a las cartas en esta pocilga? ¡Bien!
¡Pues yo no! Llegará un momento...
en el que le venderé mi otra mitad, iré a San Francisco y compraré una pensión.
Pero, por ahora, no quiero a un mequetrefe fastidiando mi negocio.
¿Una pensión?
Me gustaría echarle un buen vistazo a la clientela.
¿Adónde cree que va?
Dinero y molestias.
Molestias.
Alf, mira esto.
- Hola, cielo. ¿Trabajas para la Sra. Miller? - ¡Es mi mujer, hijo de puta!
¡Dios mío! Es sangre. ¡Tiene la cabeza reventada!
Venga. Vamos a recogerlo.
- Recogedlo. - Cogedle la otra pierna.
Despacio.
No tengo mucho tiempo.
¿Quién ha cogido la botella de ginebra?
Está en mi habitación.
¿Kate?
- Voy a cogerla. - Alma, ve y la coges.
- ¿Dónde está? - Debajo de mi almohada.
Está debajo de su almohada.
El licor se queda aquí.
Vamos, chicas, va a llegar en cualquier momento.
¿Cómo vamos? ¿Casi acabado?
Le he quitado algo de rosa.
¿Crees que podrás escribir " Birdie" ahí?
¿Crees que puedes hacerlo?
De acuerdo.
- ¿Te gusta así? ¿Rosa y blanco? - Sí, muy bonito.
Muchas gracias. Te llamaré más tarde.
¿Sr. McCabe?
Disculpe. Me llamo Sears. Eugene Sears.
Soy Roebuck. ¿Quién está vigilando la tienda?
Trabajo con M.H. Harrison Shaughnessy Mining Co.
- Nos gustaría tener una charlita con usted. - ¿Ah, sí?
Lo cierto del asunto es, Sr. McCabe,
que nos interesan los depósitos de minas de por aquí.
Lo cierto del asunto es... Me gustaría tomar una copita.
- ¿Se apunta? - Nos gustaría invitarle, Sr. McCabe.
Esperen un minuto. ¿Qué se traen entre manos?
- ¿Quién diablos es "nosotros"? - Éste es Ernie Hollander.
¿Quiere un trago, Ernie?
Claro que me gustaría, pero tengo el estómago delicado.
No quiero que nos malinterprete.
No hay nada que malinterpretar. Quieren comprar zinc, adelante.
No tengo ni una puñetera mina de zinc. Bobby, tráenos una botella.
¿Han oído hablar del águila que se come a la rana?
Ahí está la vieja águila, zampándose la ranita a toda prisa.
Y la ranita está dentro del águila en su viaje por los aires.
La rana es tragada por el águila, tragada hasta el final...
y mira por fuera del culo del águila y le dice: " ¡Eh, águila! "
Dice: "¿A qué altura estamos?"
Y el águila dice: "Estamos a unos tres kilómetros".
Y la rana responde:
"No me irás a cagar ahora, ¿verdad?"
Muy bueno. Realmente bueno. Tendré que acordarme.
Sabemos que es un hombre de negocios, y nosotros también,
así que nos gustaría hacerle una oferta.
Comprarle sus propiedades en Presbyterian Church.
Muy bien. ¿Cuánto?
Me gustaría precisar unas cosillas.
¿Por qué no me dicen de una vez cuánto y luego precisan lo que quieran?
- ¿Qué tipo de abrigo es ése? - Es de piel de ballena.
La compañía no va a ofrecer más de 5.500 $. Lo sé.
Bueno, eso no es lo suficientemente alto, ¿no?
Oiga, acabamos de comprar Sheehan por 1.600 $.
El hotel, el establo de los caballos, todo.
Bueno, seguro que lo han estafado allí, ¿no?
Oiga, Sr. McCabe, si no podemos hablar de esto razonablemente...
Nos autorizaron a hablar con usted...
porque nos hicieron creer que usted era el dirigente de esta ciudad.
Un hombre con sentido común, si sabe a lo que me refiero.
Roebuck, ya sabe que...
si una rana tuviese alas no se tropezaría tanto con el culo. ¿Me sigue?
¿Qué?
Tengo mejores ofertas que ésa, de Monkey Ward.
Así que, si quieren hablar de negocios conmigo,
lo que tienen que hacer es aumentar la oferta como es debido.
Smalley, búscame un juego sin límite para mí, ¿quieres?
¿Qué piensas de eso?
Es muy listo el cabrón.
¡Feliz cumpleaños, Birdie!
¿Lo has hecho tú, Lily? Es muy bonito.
El Sr. McCabe no está aquí.
No se preocupe por McCabe. No creo que venga.
Estaba pillando una cogorza.
Tienes que pedir un deseo.
¿Qué has pedido?
Yo quiero el que tiene la flor en medio.
Agachar la cabeza. No, gracias. Sólo quiero un trozo de tarta.
Quiero el que tiene la flor.
Connie, ¿no te vas a quedar a comer un trozo de mi tarta?
¿Qué le pasa?
Ha entrado en una de sus fases de tranquilidad.
¿Quién hay ahí?
Soy yo.
¿Qué quiere?
Abra la puerta. Venga.
Oiga.
No se crea que me va a camelar de nuevo con su ron barato, porque no cuela.
¿Se ha bañado?
He estado dentro del agua tanto tiempo...
que tengo el culo arrugado. Abra la puerta.
A veces me pone enferma.
¿Ni siquiera podía aparecer en el cumpleaños de esa chica?
Le diré una cosa, mujercita.
Dos tipos llegaron a la taberna y me ofrecieron comprarlo todo.
- Todo entero. - ¿Quién iba a querer hacer esa idiotez?
Harrison Shaughnessy o algo así. Me ofreció 5.500 $.
Saca tu sombrero de la cama. Da mala suerte.
5.500 $ no está tan mal, ¿no, Sra. Miller?
Actué astutamente como un zorro.
Les di un "no" y seguí con lo mío.
Les di un no rotundo.
Seguro que volverán con una oferta mejor.
Y creo que su parte será...
- Déjeme ver. - Piense.
¿Qué ha dicho?
Lo debería haber sabido.
Le dio un no a Harrison Shaughnessy. ¿Sabe quién es?
- Por supuesto que sé quién es. - Vaya teniendo esperanzas en que vuelva.
Esos no se andan con chiquitas.
Son Kate y el Sr. Anderson...
- ¿El Sr. McCabe está con ella? - ¿Y yo qué sé?
No tengo todo el tiempo del mundo.
Usted no tiene respeto.
Dos caballeros abajo quieren ver al Sr. McCabe.
¿Está ahí contigo?
Sí.
El Sr. McCabe bajará en unos minutos,
esperen ahí mismo.
Estás gastando tus ganancias.
- Caballeros. - Sr. McCabe.
- ¿Fuman puros? - No, gracias.
- Sr. McCabe, el Sr. Hollander y yo... - Aquí.
Valoramos el que opte por tomar una decisión firme. Admiramos eso.
- Ernie, ¿lo dices tú? - No, adelante, dilo.
Lo que queremos es hacer una nueva oferta.
¿Recuerda nuestra oferta de esta noche?
- No - Bien, eran 5.500 $.
Es por eso que no me acuerdo. 5.500 $.
Ernie, creo que la compañía puede ceder en otros 750 $.
Esto sumaría 6.250 $.
Por descontado, necesitamos una respuesta inmediata.
Bueno, Sr. Sears,
la respuesta inmediata es "no".
Tengo que contarte el resto de mi historia. Venga.
Disculpe, ¿me permite interceder aquí?
Sr. McCabe, ¿puedo llamarle John? Tengo un hijo llamado John, se le parece.
Ha realizado un trabajo estupendo aquí. Ha montado un buen negocio.
Y aquí estamos, dispuestos a darle una ganancia sustancial.
Una oferta de una de las compañías más sólidas de EE UU.
Y usted dice "no". Bien, francamente, no lo entiendo.
No creo que deba decirle que nuestra gente va estar algo preocupada,
si capta lo que le digo.
Me siento como si ustedes llegaran aquí y...
quisieran que yo les venda su propiedad.
Creo que tiene que haber una buena razón.
Creo que una buena razón serían 14.000 $ ó 15.000 $.
¿Por qué no vienen mañana a desayunar y lo discutimos?
¿A eso de las 8:00? Blanche, Birdie. Venid aquí.
Éstos son el Sr. Sears y el Sr. Hollander.
¿Cómo está, Sr. Sears?
- Ocupaos muy bien de estos caballeros. - Estáis radiantes esta noche.
¿Le gustaría tomar una copa o subir arriba?
Paga la casa.
- ¿Es eso lo que quiere? ¿Ir arriba? - Aún no hemos cenado.
Constance, abra.
¿Constance?
Nunca he conocido a nadie que pase tanto tiempo encerrado.
Qué terciopelo tan bonito. Mira esto.
¿A que es bonito?
¿Quiere jugar? Seguro que sí. Mira esto. Mira.
¿Qué quiere decir? No es nada divertido.
No, no hemos cenado. Vamos a comer algo.
Cuando te encuentras en una situación de juego,
te llegas a enterar cuando el oponente te engaña.
¿No le dije que esos dos tipos volverían a mí?
Se lo dije. De vez en cuando, Constance, si aprendiera a confiar en mí...
sería todo mucho más sencillo. Ya lo verá.
- ¿Hasta cuánto cree que van a llegar? - No lo sé.
Me soltarán el rollo mañana durante el desayuno.
Es muy divertida.
A veces es tan dulce... Pero luego, otras...
Ernie, haremos un trato, de acuerdo.
Sólo tendremos que subir otros 1.000 $.
Está negociando.
Cerraremos este trato por 7.000 $.
- Bueno, 6.250 $. - No creo. No tiene cerebro.
- Se lo quiero pasar a Jake. - Venga. No nos rindamos ahora.
Escucha, hijo.
Si tú quieres intentar darle seso a un descerebrado, es asunto tuyo.
Yo me voy, ahora mismo.
Después de 17 años merezco algo más que intentar hacer negocios en vano.
Él es imposible.
Sí, supongo que tienes razón. Lo hemos intentado.
¿Crees que la carne estaba buena?
Dios, no podía estar más rancia.
Sólo me falta en este viaje que me entre un ataque de diarrea.
¿Cuántas veces te he dicho que cierres el pico?
- Bueno, ¿cómo está? - Fatal. Vuelve a estar inconsciente.
Lleva tres horas sin recuperar la consciencia.
Anoche, Bart Coyle fue y le reventó la cabeza.
- ¿Ah, sí? ¿Cómo está? - Fatal.
Sigue desmayándose. Creo que se ha roto la cabeza.
Quiero que abras uno de los tarros de conserva de ciruelas que traje de Portland.
Dale algo de beber, ¿quieres? ¿No te dije tres para el desayuno?
- Smalley ha dicho que los otros no vienen. - Esos dos se fueron anoche.
Hiciste buenos tratos con ellos.
Sabían que no tenían enfrente a un cantamañanas.
"Dios poderoso, que ves en la tierra los pecados que te ofenden.
"La justicia caiga sobre el veneno de la gente...
"y deje que su carne se pudra en el Cielo, y su alma se queme en el Infierno,
"acepta la labor de este siervo como expiación...
"y déjale entrar en el cielo...
"y que viva eternamente al pie del trono del Todopoderoso. Amén."
- ¿No irás a bajar ahí, verdad? - No tengo nada de qué preocuparme.
- ¿Llevas tu pistola contigo? - Sí. Pero eso da igual.
¿Qué quieres?
- Espere un momento. No quiero... - ¿Por qué has venido aquí?
He oído que tiene el prostíbulo más moderno de todo este territorio.
Hace un montón que no pillo carne fresca.
Ven. Te enseñaré lo que estás buscando.
¿Qué estáis cocinando? Tengo hambre.
- ¿Qué demonios es eso? - Es una aspiradora.
¿Quién quiere ser la siguiente?
- Yo no. Tengo la regla. - ¿Cuál de nosotras te gusta más?
Me da igual. Os voy a tener a todas.
No veas.
Blanche, ha llegado correo hoy. Este paquete es para la Sra. Miller.
Debe de ser la nueva enagua que encargó.
No bromeaban sobre este lugar.
- ¿Qué es eso? ¿Una carta para mí? - Ésta es para mí.
- Le llevaré esto a la Sra. Miller. - Sr. McCabe, tiene compañía.
En ese caso lo dejaré aquí.
Duele mucho. ¿Será porque soy estrecha?
No, debes aprender a relajarte, eso es todo.
Creo que esto funcionará. Levántate y quítate la parte de arriba.
Tienes que dejar de pensar en ello. Piensa en otra cosa, ¿vale?
Mira a la pared. Cuenta las rosas del papel pintado.
¿Qué haces? No tienes nada que ocultar.
El caso es que no importa.
Hasta te puede llegar a gustar. Lo conseguiste hacer con Bart, ¿no?
Sí. Realmente, eres estrecha. Igual que yo.
Voy a buscar unos alfileres.
- Pero con él tenía que hacerlo. - Date la vuelta.
No era tu obligación, Ida. Lo hiciste para pagarte comida y cama.
Y esto tú lo haces también para pagar tu comida y cama.
Tienes que guardarte un poquito para ti...
y no tendrás que rendir cuentas a nadie. Sólo estoy siendo honesta.
No te preocupes. Vas a estar muy bien aquí.
Un dólar.
- Que sean cinco. - ¿Vas a dejar de mirar mis putas cartas?
Vale, te llamaré.
Tres ases.
Mierda, so apestoso. Has estado mirando mis putas cartas.
Baraja esta partida por mí.
McCabe.
- Webster está allí en la montaña. - ¿Y qué tiene que ver conmigo?
Blanche dice que aún hay tiempo de aprovechar el auge del fuerte.
Dice que puede abrir un negocio allí por muy poco.
Alguien tiene que ir y ver qué hay. Creo que tendría que ir hoy con Webster.
Soy su socia. Me tiene que escuchar.
- ¿Qué va a hacer con aquellos tipos? - ¿Va a hablarle a los tíos de allí?
Smalley ya está allí hablando con ellos, los traerá para acá y haremos un trato.
- ¿Y qué si no llegan a un trato? - No quiero tratos. Quiero un trago.
¿Desea acompañarme?
No me importa lo que piense la gente. No saben. Webster cubrió su carro.
Encontró todas esas lonas y cubrió su carro.
Además, ¿por qué tienes que dar explicaciones a nadie?
¿Acaso no eres el maldito dueño de esta ciudad?
Valoro que me quiera advertir, pero no hay nada que temer.
Ellos son los que van a hacer el trato, no yo.
Lo siento por ellos.
Han estado trabajando durante 20 años y no saben qué hacer.
La compañía les dice: "Negociad con McCabe.
"No volváis hasta que no lo logréis". Y encuentran una mula como yo...
Lo siento por ellos, para serte sincero. De verdad. Lo siento por ellos.
Sé lo que estoy haciendo.
- Sé lo que estoy haciendo. - ¿Para qué lleva ese arma?
No sé. A lo mejor para cazar zarigüeyas. ¿Quiere comer o no?
Dijeron que no había nada de lo que hablar.
- ¿Quién lo dijo? - Se llama Butler.
Dios, el hijo de puta debe de medir unos dos metros.
- ¿Los invitaste a comer? - Sí.
Pero dijeron que iban a comer a casa de Sheehan.
¿Me puedes dar cuatro o cinco cigarros de los malos?
Si usted quiere, ellos no pueden hacer un trato. Les pagan por matar. ¡Nada más!
McCabe, tiene que ir con Webster.
Gracias, Smalley.
Le diré a todo el mundo que tiene negocios.
Diré que tiene negocios con la compañía, si quiere.
Si un tío está tan loco como para hacer negocios con una mujer,
ella no va a esperar mucho de él.
Ni siquiera sabéis dónde está la riqueza de esta ciudad.
Está en Chinolandia. Justo allí abajo, en Chinatown.
Le atenderé en un minuto.
En Canadá están cavando un túnel a menos de 10 $ el palmo, con la coleta.
Allí tienen nuevos explosivos. Un material fantástico.
Se lo dan a Johnny el chino,
lo mandan para adentro y sacan 45 ó 50 toneladas de rocas...
y un chino muerto.
¿Sabéis de cuánto es la multa por matar a un chino?
De 50 $ como máximo.
El inspector trabaja para la compañía. 4 de cada 5 veces es un accidente.
Podríais hacer lo mismo aquí con vuestro zinc.
Todo lo que tenéis que hacer es darle al tipo una bolsa,
meterlo en el agujero, encima de la roca...
y he ahí vuestro zinc. A 65 centavos la tonelada.
Usted debe de ser Butler.
- ¿Señor? - Soy John McCabe.
Tenemos que hablar de negocios. ¿Fuma cigarros?
Sí, fumo. Tenga uno de los míos.
- ¿Vamos hacia el bar, por privacidad? - No, estamos bien aquí.
- Sheehan, sirve una botella a mi cuenta. - Una botella.
Sobre el trato...
Sabe, cuando aquellos caballeros me hicieron aquella oferta...
había muchas cosas que no tuvieron en cuenta.
¿Cuánto le ofrecieron?
Bien, 5.500 $.
Luego añadieron 750 $, así que me ofrecieron 6.250 $.
6.250 $.
Pero, ¿cuánto les pidió usted?
Nunca llegamos hasta ese punto porque...
Debería haber mencionado...
algo como 12.000 ó 10.000 $. Sólo para tenerlos negociando.
Y, bueno, para que dijeran algo razonable.
Sí, pero ¿cuánto quiere usted realmente?
Eso depende. Ellos hablaban de todas mis propiedades.
¿8.000 $?
8.000 $.
Bueno, 7.500 $. Algo parecido a eso.
- No pidió mucho más, ¿verdad? - Eso es lo que intento decirle.
No sé a lo que se refieren con "todas mis propiedades".
Todas mis propiedades. ¿Incluye eso mis caballos, mi ropa, mis calzoncillos?
Bien, el hecho es que... Mierda, habría hecho un trato por 6.250.
Si no cuentan mi propiedad personal en eso.
Eso a condición de que compren mi inventario por separado.
- ¿Cuánto cuesta? - Bien, 350 $.
300 $.
Eso son 300 $ más 6.250 $.
Son 6.550 $.
Dejémoslo en 6.500 $ y trato hecho.
Yo no hago tratos.
¿Y qué está haciendo aquí si no hace tratos?
Vine aquí para cazar osos. He oído que hay buena caza por aquí.
Está bromeando.
Oso.
¿No trabaja para Harrison Shaughnessy?
A veces. Pero sólo cuando podemos hacer tratos.
Mire, eso es lo que intento decirle.
Aquí se puede hacer el trato.
No conmigo.
Bueno, supongo que lo que tengo que hacer es ponerme en contacto con Sears.
Os veo luego, chicos.
McCabe.
¿Le han llamado " Rechoncho" alguna vez?
Hace mucho, ¿por qué?
El mejor amigo de mi mejor amigo era Bill Roundtree.
¿Le mató usted?
Le dispararon en una partida de póquer, pero yo no le maté.
- ¿Llama mentiroso a su mejor amigo? - Espere, yo no llamo mentiroso a nadie.
A Bill Roundtree le pillaron marcando las reinas.
- Fue a sacar su arma y le dispararon. - Voy a contar hasta 10.
Si no está en el puente cuando acabe, me voy a enfadar mucho con usted.
Sólo les quiero decir que no voy armado.
Patty, ven aquí.
¿Quién diablos era ese Bill Roundtree?
- Era un tipo muy conocido. - ¿Quién dice que fue él quien le disparó?
Te lo dije. Todo el mundo.
- Le disparó con una derringer. - ¿Ese hombre?
Ese hombre nunca ha matado a nadie.
Todo el tiempo haciéndome sentir como si yo estuviera loco.
Ahora vas a ver quién es el loco.
Hijos de puta.
Nunca me he hecho a esta ciudad.
Odio cuando estos cabrones te tocan.
Te lo digo, a veces, cuando te miro,
me quedo absorto mirando y mirando.
Quiero sentir tanto tu cuerpo contra el mío que creo que voy explotar.
Intento decírtelo de muchas maneras distintas.
Si al menos pudieras ser dulce una vez sin que mediara dinero.
Creo que podría...
Tengo que decirte algo. Hay un poeta en mi interior.
Sí. Hay un poeta en mi interior.
Y lo voy a poner por escrito.
No tengo estudios. Y tengo sentido común para no intentarlo.
Nunca puedo decirte nada.
Si por una sola vez me dejaras tomar la iniciativa...
Me estás partiendo el corazón, eso es lo que estás haciendo.
Partirme el corazón.
¡A la mierda! Que te lo pases bien, chica. Adelante y que te diviertas. Qué diablos.
Es mi sino. La única mujer de la que me he enamorado es tan sólo una puta.
Qué diablos. Nunca he sido un hombre de porcentajes.
Creo que sólo puedo aspirar a una puta.
Disculpe, señora.
¿Está el señor Eugene Sears por aquí todavía?
No, salió esta mañana.
Otro tipo iba con él, un tal Ernie.
- El Sr. Hollander. - Hollander. Eso.
¿Está todavía por aquí?
- No, se fue con él. - Bueno, gracias de todos modos.
CLEMENT SAMUELS - ABOGADO
La ley está para proteger a la gente corriente, Sr. McCabe.
Y yo estoy a su servicio, sin coste alguno.
- ¿Gratis? - Eso es lo que acabo de decir.
No tiene que pagarme nada.
Sería un honor para el próximo senador del estado de Washington...
servirle ante la justicia.
- Bonito gesto de su parte. - Cuando un hombre, McCabe...
Cuando un hombre se mete en la jungla,
y con sus manos construye una pequeña empresa,
la alimenta y cuida mientras crece...
Estoy aquí para decirle que ningún hijo de puta se la va a arrebatar.
¿Es eso cierto? Tiene toda la razón, es cierto.
Usted coge esa compañía, Harrison Shaughnessy.
Tienen accionistas.
¿Cree que ellos quieren que sus accionistas y el público...
piensen que su administración está imbuida de juego limpio y justicia,
los mismos valores que hacen de este país lo que es hoy día?
Cargarse esos trusts y monopolios...
es la raíz del problema de crear una sociedad justa.
McCabe, vengo a decirle que el sistema de libre empresa funciona.
Y trabajando en él, podemos proteger al pequeño empresario,
y al gran empresario también.
Bueno, yo sólo quería que no me mataran.
No habrá libertad hasta que no se deje de morir en su nombre.
Lo puedo ver ahora, en la portada de The Washington Post...
justo al lado de una foto de William Jennings Bryan:
"McCabe ayuda al más débil".
Se hará famoso, McCabe.
Ya me veo a usted y a mí cenando con William Jennings Bryan.
No sé.
- ¡Va a ser un héroe! - Venga ya.
Los va a subyugar con la mirada y van a temblar como un flan.
¿Qué hacemos? ¿Llamar al Mariscal?
No necesita al Mariscal. Vamos a hacer esto a través del juzgado.
Creo que lo que me quiere decir es...
que lo sacamos en los periódicos, en los juzgados y todo eso...
No se pueden permitir matarme, ¿verdad?
Es verdad que tiene toda la razón.
No van a poder levantar un solo dedo en contra de usted.
Llega un momento en la vida de todo hombre, Constance,
en que tiene que jugarse el pellejo...
para ver de qué está hecho.
¿De qué estás hablando?
Estoy hablando de acabar con esos trusts y monopolios, eso es.
Alguien tiene que proteger a los pequeños negocios. Y yo soy ese hombre.
Que nunca hayamos hablado de ello no significa que no tenga ciertos principios.
No significa nada para ti, pero yo tengo mi reputación aquí.
¿Qué es Presbyterian Church para ti? ¡Sólo tienes que vender!
Sólo tienes que venderlo todo e irte con gente más civilizada.
Te cogerán, McCabe. Te cogerán y te harán algo horrible.
Eso no me va a pasar a mí, pequeña.
¡No me vengas con esa mierda de "pequeña"!
¡Me importas un bledo! Dame mis 1.500 $. Quiero hacer un trato.
Si tú no vas a hacer un trato con ellos, ¡lo haré yo!
Acábate la comida.
No puedo hacer ningún trato.
Adiós, cariño. Te voy a echar de menos.
- Yo también te voy a echar de menos. - Buen viaje. Compórtate.
Lo haré.
Decid adiós a la Sra. Miller de mi parte.
Ten cuidado.
Vuelve.
- Adiós, vaquero. ¡Vuelve! - Lo haré.
¡Venga, Shorty!
Adiós, vaquero.
No estaba intentando darle. El truco no es darle, sino hacer que flote.
- Eh, deja de disparar, chico. - ¿Qué?
Para con tus prácticas de tiro. No quiero recibir uno.
Entonces, sal del puente, so papanatas.
Quiero comprar calcetines. Tengo un buen trecho por recorrer.
¿Qué les pasa a los calcetines que llevas?
Los gasté correteando medio desnudo por el prostíbulo.
Es un lugar increíble. ¿Todavía no ha estado por allí?
Quítate las botas y enséñamelos.
Me estás tomando el pelo.
He dicho: "Quítate las botas y enséñamelos", so capullo.
No lo voy a hacer.
¿Para qué llevas ese arma?
Para nada. Por llevarlo.
- No puedo darle a nada con él. - Eso no tiene sentido.
- ¿Qué tipo de arma es? - Un Colt.
Son buenos revólveres. Es el que yo tengo.
- Seguro que le pasa algo. - No, soy yo. No sé disparar bien.
Bueno, déjame ver.
Venga. A lo mejor te lo puedo arreglar.
Vale.
Constance.
Eres la mujer más guapa que he visto.
Y nunca he intentado otra cosa que hacerte sonreír.
No soy muy bueno pidiendo perdón.
No sé lo que es eso.
Supongo que nunca he estado tan cerca de alguien antes.
¿Por qué no te metes dentro?
- Constance. - No tienes que decir nada.
Lo siento.
Vamos.
Es mi escopeta.
- ¿Me la devuelve, por favor? - Ésta es la casa de Dios.
Bueno, ya me voy. Me tengo que llevar mi arma.
- Esos hombres tratan de matarme. - Lárguese.
FERRETERÍA Y HERRAMIENTAS
¡Fuego!
La iglesia está en llamas.
¡Fuego!
¡Sheehan!
¡La iglesia está ardiendo! ¡La iglesia! ¡Fuego!
¿Qué demonios está gritando?
¿Qué es eso?
- ¿Qué diablos pasa? - ¡La iglesia está ardiendo!
Dios mío. La iglesia está en llamas.
¿Qué coño estás haciendo? ¡Tú! ¡Adentro a vestirse!
Andy, ¡baja esa maldita máquina! Vosotros empezad a romper el hielo.
¿Hay alguien ahí abajo?
¡Fuera de ahí!
- ¡Llevad esos cubos ahí! - Voy.
Ten cuidado, Pat.
¿Qué diablos estás haciendo?
¡Abre el agua!
¿Necesitas más cubos vacíos?
¡Lo conseguimos!
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