All language subtitles for Helsinki Crimes - S01E08 - Harjunpää and the Iron Cell 2+2

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Original subtitles

¡Anda!

Hemos hecho las albóndigas del abuelo.

-Están riquísimas. -Y también tortitas de plátano.

Con mermelada muy rica.

-De dos clases. -Es cierto.

-¿Y ahora qué hacéis? -Bollos.

Tienen buena pinta. Tirad harina también en la mesa.

No seas aguafiestas.

-Estás de buen humor. -Como siempre.

-No, no siempre. -¿Aún piensas en lo que te dije?

No mucho. Solo cuando te veo.

Pero me alegro de que estés aquí.

Timo...

-¿Estás con lo del asesino en serie? -¿Cómo lo sabes?

La prensa dice que hay tres víctimas.

-Sí. -Por ahora.

-Has elegido un camino difícil. -No estoy seguro.

-Adiós, niñas. Adiós. -Adiós, papá.

Timo Harjunpää.

Sí, vale. ¿Quieren que vaya?

Llámeme cuando lo sepa.

¿Cuándo sería?

Vale.

Gracias.

¿No sabes nada de tu padre?

No. Sufrió un accidente.

Creo que era marinero. También tenía una hermana mayor.

Se fue de casa en cuanto cobró su sueldo.

Pues qué valiente. Me caería bien.

No estamos en contacto.

Seguro que ella recordaría algo de papá.

Voy a buscarme un piso para mí, no puedo vivir con esos chalados.

Mamá amenaza con suicidarse si me marcho.

Me parece...

Pensarás que es una locura,

pero no sé si estarán liados.

-¿Tu abuelo y tu madre? ¿Hablas en serio?

No sé, tienen una relación muy extraña.

-¿Y esa bola? -Me la regaló mi madre.

-Antes del accidente. -Es muy bonita.

¿Qué te pasó en el accidente?

Simplemente me caí de un caballo. No iba aún al colegio.

Vaya, qué mala suerte.

Esa bola simboliza la esperanza para mí.

Estoy a gusto aquí.

-Tengo una habitación de hierro. -¿Cómo?

Es un sitio en el que me meto

cuando estoy nervioso o asustado.

Allí me transformo

porque nadie puede atacarme.

¿Estás ahí hora?

No.

Tenemos dos cadáveres.

O tres, si el asesino de Espoo es el nuestro.

Maija-Kaarina Korhonen es más reciente.

Onerva, ¿qué sabemos?

Todos la conocen como Malla,

y guarda muchas similitudes con Viola.

Soltera, de 50 y pico y con carrera.

-Con un buen piso en una zona cara. -Esta vez tomaron vino.

Sí, una de las copas estaba rota y no tenía huellas.

Malla estaba en ropa interior, al lado de la cama deshecha.

Iban a tener relaciones, pero no llegaron a hacerlo.

La principal diferencia con Viola

es que a Malla la golpearon con fuerza.

No con un objeto, sino con los puños.

Quizá el hombre perdió la cabeza por completo.

¿Y su móvil?

Se lo llevaron, pero no está encendido.

Lástima, así podríamos localizarlo.

¿Y el chico de la mochila? ¿Podemos descartarlo?

¿Harjunpää?

-¡Harjunpää! -¿Qué?

¿El chico de la mochila?

Creo que a ese podemos descartarlo ya.

Es un drogadicto y camello, sin antecedentes.

¿Y qué hay de la violación?

Eso sí que pasó,

pero la víctima no lo identificó ni en las fotos ni en la rueda.

Le entró el pánico cuando nos vio

porque llevaba bolsas de polvo blanco.

Ahora lo llevan los de Narcóticos, pero han prometido tenernos al tanto.

Parece que tenemos un asesino en serie.

No lo comentéis por ahí

o acabaré bombardeada por llamadas de los medios.

Seguro que se filtrará por los sanitarios,

los patrulleros o los de la Científica.

¿Habéis investigado las páginas porno?

Ahora se llaman páginas de contacto sexual.

No hay muchos hombres que se prostituyan.

Y no creo que sean del tipo que podrían buscar Viola o Malla.

Aun así, tenemos que investigarlas.

-Onerva, mantenme al tanto. -Hay una coincidencia de ADN.

-¿De dónde? -Del piso de Kateeninkatu.

Arvo Anton Sipponen, enfermero. Sin antecedentes de violencia.

-Se largó sin pagar la gasolina. -¿Se fue sin pagar?

Fuera de Helsinki eso cuenta como antecedentes.

Un cabello suyo con folículo apareció en un peine del baño.

Quizá no sea el asesino que buscáis, pero merece la pena interrogarlo.

-Vive en Katajanokka. -Vale, pues id a por él.

¿Creéis que será tan fácil?

Van a operar a Elisa de nuevo.

-¿Por qué? -Sufre arritmias.

No hay más remedio.

Timo...

Saldréis de esta.

Ya verás que sí.

Vamos.

Déjame verla.

-Oye, está muy bien. -Sí.

Me he enamorado.

¡Genial! Te dije que serías la siguiente.

Uy, pero tengo miedo.

-Siempre da miedo. -Es un buen chico, pero...

-Si te gusta a ti, seguro que lo es. -Es que hay una pega.

-¿Cuál? -Es el masajista.

¡No fastidies! ¿Ese del que te di el número?

Vende sexo.

-Por eso te lo recomendé. -¿O sea que no te importaría?

No, el mío es un simple ingeniero.

¿Y si conoce a alguien que...?

No, nunca se enamoran de las clientas.

Pues yo lo era.

Es cierto. Pero eso ha sido la excepción.

Quizá que me daría miedo de todos modos.

-Empezar una relación. -¿Qué te dice el corazón?

-Me dice que me lance. -Pues hazlo. Lánzate, mujer.

-¿Me haces una foto para él? -Claro que sí.

Eso es. Oye, qué tal una lanzando un beso.

Qué dulce.

Inspectores Timo Harjunpää y Onerva Nykänen,

Policía de Helsinki. Queremos hablar con Arvo Sipponen.

No está en casa.

-¿Cuándo volverá? -A la noche.

¿Podemos pasar, por favor?

Nunca había venido la policía a casa.

¿Hay alguien ahí dentro?

-Cuido de mi padre anciano. -¿Quién hay ahí?

-No hay nadie. -Sé que hay alguien.

Pero conozco a muchos policías, he trabajado en Aduanas.

-¿En qué trabaja su hijo? -Es enfermero.

-¿Vive aquí con usted? -Sí, no podemos pagar otro piso.

¿Podemos echar un vistazo?

-¿Quién anda ahí? -¡Cállate!

¡Huelo a mierda!

-¿Podemos? -Claro.

Adelante, pasen.

¿Me has traído una puta?

Ven, mira qué dura la tengo. Ven, ven, acércate.

-Le pido disculpas. -No se preocupe.

-¿Dónde trabaja Arvo? -En un centro de masajes.

¿Recuerda usted si el viernes de hace dos semanas

Arvo estuvo en casa?

Pues estuvo haciendo reformas. Sí, pintó esa pared.

¿Cómo puede estar segura de que fue ese viernes?

Teníamos que bañar a mi padre

y casi tuvimos que llamar a una ambulancia,

porque se puso a gritar -¿Tienen armas?

No. Que yo sepa, no.

-Gracias. -¡Puta!

Vas a tener que trabajar más horas, Arvo.

Sí, está siendo un verano ajetreado.

En fin, casi estamos a mediados de agosto.

Trataste al anciano aquel de las lesiones difíciles.

Sí. Creí que había mejorado.

Y me has sustituido a veces.

-Sí, pero lo he hecho bien, ¿no? -Sí, ahora todos te quieren a ti.

Dicen que eres mejor.

No, qué va.

La paciente con osteoporosis dice que tú haces magia.

Cabrón, tienes unas manos de oro.

Oye, si no dejas de llamarme, no podré trabajar ni un segundo.

Pues entonces deja de mandarme fotos.

Solo quería oír tu voz. ¿Qué estás traduciendo?

Una serie policíaca sueca con muchos asesinatos.

Qué miedo da mi novia.

Van a venir esta noche. ¿Se lo decimos?

¿Crees que se lo tomarán bien?

Oye, tengo a un cliente llamando a la puerta.

Te dejo, hasta luego.

Hay dos personas que preguntan por ti.

Adelante, pasen.

Inspectores Onerva Nykänen y Timo Harjunpää, de Homicidios.

-¿Es usted Arvo Sipponen? -Sí. ¿Le ha pasado algo a mi madre?

-Levante los brazos. -No, acabamos de estar con ella.

-¿Tiene algo en los bolsillos? -Pero ¿qué pasa?

Vamos a detenerlo como sospechoso de un delito.

-¿Qué delito? ¿A qué se refiere? -Creo que ya lo sabe.

-¿Pero qué delito he cometido? -Uno que nunca prescribe.

Quítese la camiseta, por favor. Le haremos unas fotos.

Quítese el pantalón y tiéndase en la camilla.

El calzoncillo también.

-Tengo que peinarlo. -¿Por qué?

Es parte de la investigación.

-Necesito llamar. -Lo hará después.

-¿A quién quiere llamar? -A una amiga.

Creo que será mejor que nos vayamos.

-Otra vez será. -Le habrá surgido un contratiempo.

Sí, seguro.

No te hagas muchas ilusiones o te llevarás un chasco.

Adiós.

¡Eh!

¿Pueden darme el teléfono? Tengo que hacer una llamada.

-¡Eh! -¡Cállate de una vez!

¡Mi teléfono!

Te hemos hecho unos dibujos, mamá.

Valpuri ha dibujado a nuestra familia.

¡Neea!

Neea, mujer, tienes que coger el teléfono.

Mira qué he encontrado en el armario. Seguro que...

Ay, Dios mío. Neea.

Neea, despierta.

El ADN de alguien no entra en una casa por la ventana.

Mataron a una mujer en su cama y tu ADN estaba en su piso.

¿Por eso estoy aquí?

¿Por qué fuiste a ver a Viola Alanko?

Yo no he estado allí.

Lo del ADN no pinta nada bien para ti.

-¿Por qué viste a Malla Korhonen? -Pero no lo hice.

Hemos registrado tu cuarto

y revisaremos todo lo que tenías en el centro de masajes.

-A fondo. -No habrán encontrado nada.

Tus allegados ya saben que te investigamos.

O sea que perderé el empleo y mi madre estará destrozada.

Puede ser.

Sobre todo si estás implicado en el asesinato de tres mujeres.

Ese es el listado de citas para los masajes.

Arvo estaba trabajando a la hora de la muerte de Viola.

Y el naprápata de la empresa, San Gustafson,

confirma que Arvo estuvo allí a esa hora.

Nunca había tenido un caso igual.

El ADN coincide, pero nada más.

¿Y si ella se encontró el peine en la calle?

Las mujeres no recogen peines en la calle.

Escuchad...

Hay un problema con el ADN.

-No fastidies. -¿Es de otro caso?

No, pero...

El peine no estaba en el baño.

He revisado las fotos, estaba en el fondo de un armario.

Podía llevar allí mucho tiempo.

Ese tío estuvo allí en algún momento,

ya viste lo nervioso que se puso al oír el nombre.

Lo que me ha hecho sospechar que a lo mejor es un gigoló.

¿Por qué?

Porque es demasiado tranquilo, capaz de manipular.

Hablemos con él otra vez.

¿Te pagan por tener relaciones sexuales?

-¿Cómo dice? -Pregunto si te pagan por sexo.

-¿A mí? -Sí, ¿te prostituyes?

No, no.

¿Dónde conociste a Alanko?

-¿Me dejarán ir si se lo digo? -Ya veremos.

Nos conocimos en un bar y estuve en su casa una vez.

¿En un bar? ¿Cuándo fue eso?

En primavera. No me acuerdo.

-Fue en primavera, en abril. -¿Conoces a muchas mujeres?

-No, no muchas. -¿Te acostaste con ella?

-Sí. -¿Por qué me mentiste antes?

¡Joder, sospechan que soy un asesino!

-¿Recibiste dinero de ella? -Claro que no.

-¿Volvisteis a veros más veces? -No, no.

¿Cómo fue el sexo con ella?

-¿A qué se refiere? Fue algo normal. -¿Usasteis algún juguete?

Unas esposas, me parece.

¿Eran tuyas?

No, eran suyas. Quiso usarlas.

Vale. O sea que conociste a nuestra víctima,

te acostaste con ella y ahora está muerta.

¿Y a Malla Korhonen? ¿También la conociste en un bar?

¿Sueles pescar a mujeres ricas en los bares?

-Era representante farmacéutica. -No la conozco de nada.

-¿Cómo fue el sexo con ella? Habla. -Que no la conozco.

¡Me estás mintiendo!

Lárgate.

¡Vete!

Pues vale.

Neea, voy para allá.

La policía me ha detenido. Saben lo del sexo

y soy sospechoso de asesinato. -Soy la madrastra de Neea.

¿Dónde está Neea?

-Sal de su vida. -¿Cómo dice?

No quiere saber nada de ti.

-No la creo. -No quiere volver a verte nunca más.

Sé lo que haces. Eres un gigoló.

¿Quién llamaba?

Nadie, era papá, está buscando aparcamiento.

Descansa.

-Kurre... -¿De qué eres sospechoso?

De matar a una mujer, o más bien a tres.

¿Y por qué sospechan de ti?

¿Recuerdas a la mujer de Kapteeninkatu?

Refréscame la memoria.

Aquella tan guapa que me buscaste. Ha aparecido muerta

y en su peine estaba mi ADN. -Vale.

-Aquella que fui a ver en primavera. -¿Les has dicho algo sobre mí?

No, claro que no.

Pero la mujer policía sospecha algo porque me preguntó si era prostituto.

-Vale, ¿y qué les has dicho? -Nada.

Vale, ahora procura calmarte.

Aún tengo lo del sadomaso para ti. Hazlo y no la cagues.

¿Queda claro?

¿Vale?

Azótala.

Más fuerte.

Eso, que lo sienta. Bien.

Ven aquí.

-Bebe. - No...

Necesitas estar algo chispa.

Ven, siéntate a mi lado.

-Pon las manos ahí. -Vamos, hazlo.

Te pagaremos el triple.

Oiga, ¿puede quitarme eso?

No, por favor.

Eres un prostituto muy malo.

Oh, pobrecillo. Se le ha encogido.

Estate calladito.

Ya pensaremos si nos sirves para algo más.

-Debería haber abortado. -Ya es tarde para arrepentirse.

Me violaron, debí abortar.

Ahora él me lo recuerda todos los días.

¿Estáis hablando de mí?

¿Eres mi padre?

Qué torpe eres. Pero eso es por ser bastardo.

Por eso se fue mi hermana de casa. Ella lo sabía.

-Tu hermana... -¿O también te la follabas?

Su padre se suicidó, no sufrió un accidente.

-Y yo te he cuidado. -¿Que me has cuidado?

¿Cómo has tardado tanto en adivinarlo? Pobre idiota.

Pero por favor, si sois como dos gotas de agua.

Siempre me has maltratado. Siempre me has humillado.

Me has tratado como a un perro.

-¿Qué haces con una escopeta? -Lo sabe.

Arvo, eso ya no importa.

Te dije que lo mataras cuando lo tenías en el vientre.

Una vez os oí discutir.

Hablabais a gritos de un aborto en el pasado.

Parecíais un viejo matrimonio.

-Arvo... -¡Cállate!

No tienes cojones para disparar. Yo sí.

Pero ¿qué dices?

-¡Dispara ya, joder! -Arvo, baja la escopeta.

¡Dispara!

Menudo circo.

Un tiroteo en el centro de Helsinki. Hay un muerto y el tirador ha huido.

Puede estar dentro y armado. Ampliad el cordón.

Cuarta planta despejada. Munición de escopeta en el sótano.

¿Qué lo habrá hecho saltar? Parecía un tío tranquilo.

Timo...

¿Qué opinas de esto?

Es sangre, sin duda.

Ahí hay más.

Pide refuerzos.

Tenemos un rastro de sangre. ¿Podéis enviarnos algo de ayuda?

No hay agentes libres y la Canina no ha llegado.

-Seguid el rastro. -Recibido.

-Aparta el arma. -¿Mataste a esas mujeres?

Claro que no.

Sus teléfonos han desaparecido.

-¿De quién son estos teléfonos? -Son míos. Son míos.

A una la violaron con algo.

Puto Kurre.

Aparta eso, por favor.

-Ponte de rodillas. -Siempre he estado a tu lado.

¡Que te pongas de rodillas!

-¡Policía! Suelta el arma. -Enviad refuerzos, la cosa está fea.

-¡Ayúdenme! -¡Cállate! No se acerquen o lo mato.

-Suelta el arma. -Ya he matado antes.

-Lo sé. -Era mi padre.

Suelta el arma. Me llamo Timo.

-¿Y qué coño me importa? -Te detuvimos aquí.

¿Ha venido la poli chalada?

Sí. Suelta el arma y te llevamos al hospital.

Debería mataros a todos, y a este cerdo también.

-Déjalo ir y suelta el arma. -Pensaba matarnos a todos

y luego suicidarse pero he llegado antes.

-¿Quién? -Mi abuelo.

¡Mi padre!

-Voy a acercarme. -¡No, quieto!

Ahora estoy en la habitación de hierro.

Aquí no siento nada.

Soy un tío con una armadura dispuesto a matar a cualquiera.

Me metía aquí cuando mi padre me humillaba,

cuando mi madre venía a mi cama,

me metí cuando aquellas dos mujeres abusaron de mí.

¡Y no podéis hacerme nada

cuando estoy metido en la habitación de hierro!

Esto es de Espoo.

Así la encontramos.

Esta es Viola Alanko, de Kapteeninkatu.

Así la encontramos.

Malla Korhonen cuando aún estaba viva.

Y la encontramos así.

¿Por qué me enseñan todo eso?

Tenía estos teléfonos móviles.

Son de ellas. ¿Por qué los tiene usted?

Ni idea. Quizá fueran clientas nuestras.

-El Conde. -¿Qué conde?

Es su nombre de guerra, ¿no?

-No sé de qué me habla. -Es un proxeneta.

Y además, prostituía a Arvo Sipponen.

Miren, no sé qué le ha pasado. Era un gran masajista.

Kurre el Palo.

No pueden sacar delitos antiguos. Cumplí mi condena por eso.

Estuve presente en la autopsia de Viola.

No fue nada agradable.

Tenía la vagina perforada y murió de hemorragia interna.

No sé nada de eso.

Violó a un chaval con el palo de una escoba,

y casi se muere. -Eso fue hace 20 años.

-A usted le gusta causar dolor. -No está prohibido.

¿Le excita eso? ¿Es adicto a ello?

No es nada ilegal y he cumplido mi condena.

Pocos años fueron. Le arruinó la vida a ese chaval.

No se ponga en plan juez.

No conozco de nada a esas mujeres. ¿No tienen ya al asesino?

Mató a su propio padre, y casi a mí en medio de su psicosis.

¿Sabe una cosa? No me lo trago.

Usted no cobra mucho, pero se da la gran vida.

-Soy empresario. -Y tiene familia.

¿Cómo compagina el trabajo sexual con la familia?

Seguro que no saben nada.

Quiero una evaluación psiquiátrica.

¿Fue a Espoo a ver a Päivi Mikkola el verano pasado?

Sí.

Pero su muerte fue un accidente.

¿Visitó a Viola Alanko en julio o en agosto?

Sí, pero no quería matarla. Fue un accidente.

-¿Fue a casa de Malla Korhonen? -Sí.

-Quería que le pegara. -Y lo hizo.

No tenía intención de matar a ninguna.

Ellas me utilizaban. Me pagaban muy bien por ello.

Iba tan lejos como ellas querían.

Firmamos documentos,

y eso me libra de toda responsabilidad.

¿Documentos?

Los tengo en la caja fuerte del trabajo.

No soy un asesino, soy un empresario.

-Neea... -Me he enterado.

No me arrepiento. Se lo merecía.

Nos hizo vivir un infierno.

Vas a ir a la cárcel, pero yo iré a visitarte.

Y cuando salgas, vendrás a vivir conmigo.

-Es lo que haremos. -Seguro que acabaré fastidiándolo.

Te falta una mano y a mí las piernas.

Mira qué te he traído.

Esas mujeres me utilizaban,

aunque pensaba que yo las utilizaba para conseguir sexo y dinero.

Pero se aprovechaban de mí.

Casi mato a Kurre.

Él era un proxeneta y un asesino en serie.

-¿Quién te lo ha dicho? -Lo he oído en las noticias.

¿Puedo pasar?

-¿Me vas a interrogar? -Es una visita personal.

-Timo Harjunpää. -Neea Sainio.

¿Tienes dolor?

No tengo mano, así que se acabó.

Se acabaron los masajes.

Y las manos de oro.

-Dicen que me salvaste la vida. -Solo hice lo que me enseñaron.

Gracias. No recuerdo gran cosa.

Al verte, entendí tu estado.

Solo quería decirte que no desesperes.

-¿Y mi madre? -Está en un psiquiátrico.

Gracias.

-Gracias. -De nada.

Adiós.

-¡Mamá! -¡Mamá!

¡Mis niñas! Hola.

GRACIAS A TODOS LOS SECUNDARIOS Y FIGURANTES

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