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Con el fin de defender su vida en libertad, los aloitadores inmovilizan
a las bestias cuerpo a cuerpo, para luego raparlas y marcarlas.
LAS BESTIAS
¿Y tú qué harías?
Como mínimo dejar de trabajar con él.
Como mínimo dice.
A este lo mandaba a la guillotina.
Por mucho menos de lo que hizo él...
le cortaron la cabeza a un montón de gente, Poli.
Siempre te ha gustado exagerar.
Poli, ¿cuándo piensas tú que fue el último francés que pasaron por la guillotina?
Y yo que coño sé.
Mucho después del último que pasaron aquí por el Garrote Bill, en 1977.
Puto país de bestias bravas. Y andan por ahí hablando mierdas sobre nosotros.
Tiene sentido que esté exagerando un cojón, Perri.
Que yo sepa, nadie más se ha quejado del pequeño Rubio.
Es que no hay, cuando nadie quiere saber pues no hay.
¿Has oído tú algo?
¿Estás sordo, Poli? Dilo hostias.
Dilo hostias.
Mi cuñado también tuvo problemas.
Problemas dice.
Tu cuñado Poli, pagó un cojón de pasta por un fertilizante.
Pero ese fertilizante llegó goteando.
Goteando.
El que se lo vendió es un incapaz, un subnormal.
O es un hijo de puta.
Y me muero de lo que te digo.
¿Eso es señal que estamos de acuerdo?
El rubio pequeño está empezando, Xan, es normal que cometa errores.
¿O tu siempre lo haces todo bien desde el principio?
- ¿No te equivocas nunca? - Es muy raro que me equivoque yo, ¿eh?
Señores, aquí...
Xan Anta que hace todo perfecto a la primera, es Mr. Perfección.
- Se acabó lo que se daba. - ¿Ves esos cinco ahora o qué?
- Callado. - Calculado, calculado me cago en Dios.
- Callado. - ¿Cuánto había antes ahí, eh?
- 23. - Paulino, dime una cosa.
A ti si te traen tarde y mal y a rastras la comida de los cerdos, ¿tú qué coño haces?
- Echarle a los cerdos. - Eusebio...
Si a ti te traen tarde, mal y a rastras tus pedidos...
y por un repartidor gruñón... Un gruñón.
- ¿Qué coño haces Eusebio? - Buscarme otro proveedor.
Ya quedó claro, Xan.
Ahora si quedó claro.
¿Ahora? ¿Lo sabías?
En los tiempos de antes...
Amadeo el Primero de Saboya, Dime una cosa.
En los años 90, si te traían tarde mal y arrastras la farlopa...
¿Tú qué coño hacías? No hacías nada, amiguiño.
Porque tu tenías uno camellos como es debido...
que te traían un cocaína que no goteaba, hostia. Que no goteaba.
Y ahora a día de hoy, ¿eh?
Amadeo, al día de hoy, si te traen tarde,
mal y arrastras la semilla, ¿qué coño haces?
- A tomar por culo. - Hostia, Perri.
Tengo la sensación de que hasta la María Santísima piensa como yo.
No tienes corazón, Xan. Es el hijo de Eloi, que es de la familia como quien dice.
Y si le tengo que ayudar a su hijo le voy a ayudar como si fuese mío.
Che, che, che. Cuidado...
Eloi el padre...
ha estado en nuestra casa muchas veces.
Es un hombre como es debido, sabe estar. Es persona.
- ¿No es así, Loren? - Él ha mirado mucho por nosotros.
Ha mirado mucho por mi hermano Loren y por mí.
Y más por la mamá.
Hostias, que aquí, somos los que somos, hostias.
Somos cuatro putos gatos, hostias.
Si ese lame culos anda por España de antes...
timando a toda María Santísima...
acabaran asociando su nombre al tuyo.
Y de un día para otro, hostia...
los del concejo todos estaremos en la mierda, es verdad o no es verdad, mierda?
Puedes hacer lo que te salga de la punta de la pirola,
que es lo que haces siempre. Hostia.
Eloi padre estaría de acuerdo conmigo.
El resto todos también. Que me Darian la puta razón, hostia.
Lo harían para que callarás.
¿Qué dices?
Digo que convenciste a Miguel para que se quedara a jugar y ahora no callas.
Tienes los cojones de decirme...
¿Te aburrimos, francés?
¿Cómo?
Que si te aburrimos.
Te marchas sin despedirte, hostia, no sé.
Aquí en España nosotros cuando llegamos a un sitio, hola.
Nosotros cuando nos marchamos de un sitio, aquí en España, adiós.
No es difícil, ¿eh?
Hasta mañana.
Ahí está.
Dime, Loren...
- Buenas tardes. - Buenas.
- ¿Todo bien? - Sí.
- ¿Has estado en Portolá? - Sí.
¿Y?
- El techo aguantará, creo. - ¿A pesar de la lluvia?
Sí, pero aguantará.
- Pareces cansado. - Estoy cansado.
Y sobre todo tengo hambre. ¿No has comido todavía?
Creo que las personas que comen bien son sexys.
Estoy de acuerdo.
Pero tú vas por delante, no puedo seguirte el ritmo.
Creo que le gusto a Liliane.
Ella te adora. También la coqueteaste mucho.
- ¿De verdad? - Sí.
- En el mercado, por ejemplo... - ¿Qué?
Te gustan las mujeres que... Mujeres que...
Mujeres con experiencia. Ellas tienen buen ojo con eso.
Todo está bien, señora. Por supuesto.
- Gracias. Adiós. - ¿Dos kilos?
Y dos lechuga.
Los tomates... un mes y medio, ¿no?
Sí, correcto, correcto.
- Luego guárdame dos o tres cajas. - Sí, claro.
Dice mi cuñada, que los tomates de la franceses son los mejores.
- Dale las gracias a tu cuñada. - ¿Cómo te llamas?
- Cheli. - Cheli. Bonito nombre tiene.
- 5.50 por favor. - Cheli. Cuenta con ello, Cheli.
Me voy a la cama.
- No has comido nada. - No.
Ahora voy.
Hacía mucho tiempo.
Hola, Pepiño.
- ¡Buenos días! - Pepiño, ¿cómo estás?
- Muy bien, ¿y vosotros? - Bien. - Bien, muy bien.
- Aquí tenéis esto. - Ah, gracias Pepiño. - Gracias.
- Gracias. - Y un regalo.
Gracias, has hecho chorizo, ¿no?
- ¿Quieres un café? - No, no, gracias, no te molestes, sobra.
- Iba a hacer uno. - No, no te molestes, no, gracias.
- ¿Y tú? - Sí, amor.
Gracias, Pepiño.
Por favor no me lo digas otra vez.
No, no, si no digo nada, si...
No sé lo que estáis haciendo.
Está tierra tiene que descansar.
Pero si aquí podías tener el triple de tomates.
Es la ciencia de la tierra.
Dijiste la, la esencia.
La ciencia.
Si leyeras más...
lo sabrías.
Y tú si practicarás más podrías hablar mejor el castellano.
Dios mío que desperdicio de huerta.
Titán. Ven conmigo.
Titán, aquí.
Aquí.
¿Qué fue?
No lo sé.
Se ha parado de pronto.
Monta, que te llevo yo.
A ver ahora, espabila.
- Vale ya. - Vente, hombre, vente, fue broma.
Vente, pasa.
A ver ahora.
Luego, ¿no tenéis bromas en Francia?
La primera vez es broma, la segunda es ofensa.
Bueno, hombre, perdona.
- Venga, monta. - No.
Fue una broma, hombre.
Monta, no ves que te llevo a lo de Fran ahora y lo tienes amañado antes de comer.
A ver ahora.
Tengo prisa.
Tengo prisa... ¿Cuándo tienes prisa?
¿Ya?
¡Tarado!
Ahí te quedas, payaso.
¿Qué pasa?
Vente para aquí.
Vente para aquí.
No te enfades, francés.
¿Qué te pasa, te hace gracia?
Eres un tarado de mierda.
¿Me cobras lo mío, Eusebio?
Yo me marcho, hasta mañana.
Marcha, marcha, ten a la mujer contenta.
Después de lo que bebiste...
hoy si habrá que cumplir, ¿no? Hoy no veras estudio estadio.
Doble trabajo. Va muy borracho.
Es de regadío.
A ver si no se empotre con el coche por ahí.
Le tuvimos que sacar el coche hace poco, se cayó en una zanja, al lado del cañón.
Francés.
No des la espalda, francés, hombre.
¿Vienes a jugar con nosotros?
Una, al domino, nos falta uno.
O es que tienes miedo. Ven no tengas miedo,
Ven aquí, intégrate en la aldea, hombre. Ven aquí, ven aquí.
Que no se diga, francés.
Así me gusta, así me gusta, si señor.
Aquí a mi vera.
Seguro que sabes jugar al dando mirar, ¿verdad?
Apunta Lui.
Apunta Lui como...
Toñito conquistador.
Conquistando... por donde pasan.
¿Tú sabías que los franceses
en los tiempos de antes, vinieron a conquistarnos.
Nada, marcharon por donde vinieron, joder.
Vinieron a conquistarnos porque pensaban que éramos unos tarados de mierda.
El propio Napoleón lo dijo.
Son unos tarados de mierda.
Tarados de mierda, ¿lo sigues pensando, francés?
Seis dobles.
¿Lo sigues pensando que somos unos tarados de mierda?
No puedo responder por todos los franceses.
- ¿No? - No.
Entonces, ¿no es unos de los temas centrales a debatir en el cónclave anual
de franceses que tenéis cada 14 de Julio?
Nunca te vieron los dientes.
Tienes unos dientes bonitos como las fichas del domino.
Sí, ya pensábamos que no tenías.
Vamos a hacer una cosa francés tú y yo. Vamos a hacer una cosa tú y yo.
Si ganas esta partida te acabo las...
las casa todas.
Que estas arreglando.
Me pongo loco, como los de la tele.
¿Cómo cojones se llama el programa ese, Loren?
¿Cuál?
Hostias, el programa este de las casa.
Reforma total.
¿Lo viste "Reforma Total"? Se ponen locos.
Tres vikingos cogen una chabola que no vale ni para cagar.
Y en un pis pas, diez minutitos lo...
lo convertían en un palacio bizantino que es lo mismito que quieres
hacer tú aquí con la aldea. Conquistad y convertirla en un...
En un puto Resort para guiris y venga guiris, y guiris...
No, no es para guiris.
Es para la gente de aquí.
Juegas.
Y digo yo una cosa, en tus elucubrantes planes urbanistas de la aldea...
Tú no te diste cuenta que te sobramos nosotros todos.
No ves que cuando venga toda esa patética gente...
a vivir aquí, llamados por tus lechugas,
ecológicas, el aire puro, la putísima madre
naturaleza que los pario a todos.
Yo no sé cuándo vean la cara de mono que tenemos Loren y yo marchan cagando hostias.
A sus países de origen.
Tú tenías que... que firmar.
Tenías que firmar con las eólicas tú que eres...
ecologista perdido y...
Y yo creo que montarte un Resort en otra parte
con gente menos fea, en vez de andarle...
comiéndole la cabeza a la gente con esa labia de...
esa labia de profesor que Dios te dio a ti.
Y a nosotros nos dio por el culo, francés.
Y después nosotros ya nos buscábamos la vida con...
Con los cuartos que nos dieron los de las eólicas.
- ¿Xan? - Dime, Breixo, dime.
Yo si no firme, fue porque no quise, ¿eh? Así qué un respeto.
Con el mismo respeto lo mismo te digo
pero el parecido no es lo mismo, Breixo.
¿Por qué?
Pues por muchos motivos, Breixo. Pero principalmente por dos:
Porque tú naciste aquí, probablemente morirás aquí.
No puedes decir eso.
Eso para empezar y para seguir si me dejan acabar de conquistar contigo Breixo.
A diferencia de... con otros puedes hablar, razonar.
Hostia, Loren, eh... es que es un problema no...
no cojo yo el humor gabacho por qué...
Quieres creer que acabo de decir algo gracioso y no...
¿Qué hicimos un chiste?
La verdad es que no.
¿Tú por qué no firmaste?
Tú nunca lo dijiste.
Claramente, ¿por qué no firmaste?
Ya lo hemos hablado, Xan.
Hablaste 1500 veces del coño ese de.
Si es masivo no es ecológico y no sé qué cojones.
Dímelo con el corazón.
Dímelo con el corazón en la mano, ¿por qué no firmaste?
No podía.
Dice que no podía.
No podías, no podías con esta mano.
La mano de hacer las peras (pajas).
Otra cosa es que no te saliera de los cojones firmar.
Dímelo con el corazón, ¿por qué no firmaste?
Porque esta es mi casa.
Xan, déjalo ya.
Vamos a jugar venga, déjalo.
Déjalo.
Este es Manolo.
Hola, encantada.
- Mi mujer, Olga. - Encantado de conocerla.
- Su primo nació aquí en esta casa. - Sí. - Sí.
No comprende lo que hacemos aquí.
Menudo perro guardián eres.
- Entra, vamos. - ¡Ya voy!
Si no, te tiro yo.
Deja de molestar, ya voy.
- No hace tanto frío. - Ya voy, Javi. Que ya voy.
- No está tan fría hay que mojarse, venga. - ¡No, no!
- ¡No, Javi, por favor! - ¡Vamos! Vamos, ya estás mojada.
Joder, no. ¡Está helada!
Está bien una vez que nadas un poco.
Eh, venid aquí.
¿Qué quieres francés, que quieres?
Quiero hablar con vosotros.
Pasa para allí.
- ¿De qué quieres hablar? - Venid aquí.
¿Qué te pasa ahora, francés?
No, yo cuando trabajo no bebo.
Cuando trabajo no bebo nada.
- Estamos trabajando no podemos beber. - ¡Venid aquí!
Sigue trabajando.
Xan, venid aquí.
5 minutitos y vamos.
Ten un poco de paciencia, hostia.
Eso es muy poco ecologista, ¿no?
Tendremos que conseguir otras dos hoy.
Durante 6 meses.
No nos hablan.
Y el otro día en el bar de Eusebio me invitan a jugar al domino.
Y me llamó el "francés" delante de todo el mundo.
Y otra vez con las eólicas.
Porque no firmé.
Y al día siguiente...
enfrente de mi casa...
dos botellas de... licor casero de...
- Orujo. - Orujo. - Sí.
Dos botellas.
Y al día siguiente.
Dos botellas más.
Y las sillas de mi mujer y de mí...
meadas.
- Las sillas meadas. - Sí.
Bueno, pues nada, eh... nosotros ahora vamos a hablar con los hermanos y...
- y si fueron ellos pues... - Han sido ellos.
Eso usted no lo puede saber, Antoine.
Por favor, han sido ellos.
Ustedes viven puerta con puerta, hombre.
Tomen un cerveza, hablen.
Porque estas son cosas de vecinos.
Pero, a mí me gustaría pedirle si es posible,
Que no vuelva a las andadas.
¿Qué no vuelva? No son cosas de vecinos.
No, no, no.
Fírmeme ahí por favor, en cada página.
¿Usted entiende de sobra lo qué quiere decir el compañero?
Con el historial que tienen ustedes, pues, ahí por Dios.
No se preocupe hablaremos con ellos.
Claro, por favor.
Ella actúa como si no pasara nada.
No me devuelve el dinero y luego lo usa para comprarme bebida.
Marie, si es una amiga de verdad, habla con ella.
Una verdadera amiga lo entenderá.
Sí, ya lo sé eso.
Pero ella es tan terca, piensa que es normal, es complicado.
Tal vez debería decírselo más claramente, pero...
Si no, solo dile que tu padre hablará con ella.
Sí, estoy segura que ella comprenderá inmediatamente el mensaje. Buena idea.
- ¿Mamá está bien? - Sí.
Te manda todo su amor.
- Espero que podamos ir este verano. - Sí.
- Hola, lindo muchacho mío. - Hola abuelo.
- ¿Qué pasa? - ¿Qué lleva puesto? ¿Un traje de mono?
¿Sí?
No fumes delante de él, Marie.
¿Por qué un traje de rana? ¿Qué tipo de pijama es ese?
Antoine.
- Mira eso. - ¿Qué?
- ¿Los ves? - No. Pero están ahí.
Por supuesto que están ahí.
Hola.
- ¿Que va a ser? - Como siempre, por favor.
Ahora mismo.
Lo de siempre, el francés, que después duerme como un tronco.
Te gusta dormir bien, ¿eh, francés? Buena cena y buen dormir.
- No empieces por favor. - Eusebio...
Estamos bromeando con el francés. No vamos a derribar tu bar.
Te pagaré una ronda.
Eso no es necesario.
Tu dinero no vale nada aquí. Nosotros pagamos.
- Pero entre vecinos nos debemos ayudar. - Deberías tener cuidado, porque un día...
25 DE JULIO CADA VEZ MÁS CERCA
La Begoña dos botellas de licor de café enteras...
más media de blanca que era alcohol puro.
¿Cuánto aguantó sin dormir, diciendo que se moría,
que se le salía el corazón por el pecho?
Dos días.
Eusebio, ¿qué, dónde está lo que te pedí hace media hora?
Ya va.
Oye Xan, tú padre era bien bestia.
Me padre lo que era, era un hijo de la gran putísima. Perri.
Loren, así que dejaste la reforma a medias.
Yo pinte la puerta ahora que seque.
Y te echo yo una mano con la punta de la pirola.
Tu hermano es el Picasso de la aldea.
Sí, Picasso, pirola, Picasso, pirola.
¿Qué, te gusta?
La tapa de gato.
¿Qué si te gusta?
¿Qué dices?
Ah, ¿no sabes que es gato?
Xan, no sabe que es gato.
Loren, como cojones va a saber que es gato, hostia. En Francia no se come el gato.
¿Eusebio?
Eusebio.
Ten los cojones de decírselo, ¿es gato muerto no es gato muerto?
- Eusebio, hostia. - Es gato.
No es gato.
No, no es gato.
Es canguro, no te jodes.
Hostia, francés no pongas esa cara, cojones.
Aquí el gato se comió siempre, toda la puta vida.
¿O que piensa?
Eh, ¿qué piensas?
Que Eusebio va a matar una vaca, ¿no?
Para darnos de comer a nosotros.
Eusebio no tiene cojones a decírtelo porque claro hostia, quiere los cuartos (dinero),
quiere que vuelvas.
También te digo una cosa, eh...
Es el único que quiere que vuelvas.
Es como comer conejo, hostias.
Debemos cosechar el repollo el miércoles antes de que se lo coman las orugas.
¿Estás realmente preocupada por mi cámara?
Es por si acaso. Puede estar bien.
No lo sé.
- Buenas, Loren. - Buenas, Pepiño.
- Buenas. - Hola.
¿¡Qué, descansando!?
- Sí. - ¿Cada día te cuesta más subir?
No, a mí que me va a costar.
Te cansas mucho, tienes que cuidarte.
Déjalo tranquilo. No le hagas caso.
¿Te cansas cada día más o no, Pepiño?
Tú lo que estas es cada día más tonto.
Me preocupo por tu salud.
Preocúpate por la tuya, mira cómo estás.
Ven, Pepiño que te voy a dar las lechugas.
Sí, vamos, que a este no lo quiero ni ver delante.
- ¿Es chorizo? - Hombre, claro.
No está mal.
- Aquí no hay un San dios, Manoliño. - Sí, es cierto.
Tenemos una mañana tranquila.
Yo lo que tengo... el coño del veraneo. Es lo que tengo.
Ponme 20.
Dame esas pilas.
Sí, hombre, claro.
¿Qué andas, francés?
Compro el periódico.
¿Te molesta?
¿Tienes que mirar para mí para comprar el puto periódico, qué coño miras, paspa?
Nada.
Eres tú, eres tú el que me mira.
¿Qué, qué tal, Antoine?
- Bien, bien, bien. - ¿Cómo estamos?
¿Y tú?
Bien, bien, aquí estamos.
Así qué, ¿a comprar el periódico?
Sí, por favor.
¿Alguna cosilla más?
Sí, ah...
Mi dinero está en el coche.
- Ahora vuelvo. - Vale, estupendo, sin problema.
Ponme 20.
Dame esas pilas.
¡¿Y el periódico!?
¿Qué?
¿Dónde coño está el periódico, francés?
¿Qué llevas ahí en ese bolsillito?
¿Te estás rascando los huevos?
¿Me estás grabando?
Estás paranoico, vecino.
Estabas grabando ahí.
Que te vieron con una cámara.
¿Estabas grabando, verdad?
¿Verdad que me estabas...?
¡Me cago en Dios!
Hijo de puta, cabrón.
¿Antoine?
Antoine, ven y mira esto.
¿Qué pasa?
Mira esto.
Esos bastardos tiraron dos baterías al pozo.
Es plomo. Esos puntos negros, eso es plomo.
Es 16 de agosto, 11 de la mañana. Hace un momento mi esposa Olga ha visto...
¿Qué haces?
Que los tomates que plantamos hace tres
meses que ya estaban maduros están enfermos.
Deja eso. Deja de filmar.
Todo jodido.
- ¿A dónde vas? - Deja de filmar.
Hola, Loren.
- ¿Qué tal? - ¿Qué hay?
¿Qué haces?
- Nada. - ¿Nada?
¿Y tu hermano?
Está dentro, ¿por?
Por nada.
Loren...
Una pregunta.
¿Tú has probado a...?
¿nuestros tomates?
El qué ahora.
Nuestros tomates.
¿Los has probado alguna vez?
Cago en Dios, suéltame, suéltame.
¿Habéis tirado baterías de coche a nuestro pozo?
¿Sí o no?
¿Sí o no?
Respóndeme.
Respóndeme, Loren.
Os voy a meter a la cárcel.
¿Loren?
Entra en tu cabeza, tarado de mierda, ¿Loren?
Quita de ahí, hostia.
Ven aquí.
Ven aquí, Loren.
Vente, vente, acércate.
¿La escopeta no la vas a usar?
Pues, a lo mejor sí que la uso.
- ¿Ah, sí? - Vente, vente, acércate.
- No le grabes, ¿eh? - No me grabes, ¿eh?
- Ponte fuera de aquí. - Mi cosecha está perdida, Xan.
A mí que cojones me importa, ponte fuera de aquí.
¿Entiendes lo que le habéis hecho a mi mujer y a mí?
- Lo que no entiendo yo... - Nos has arruinado.
- Ponte fuera, hostia. - ¡Arruinada!
- ¿Qué haces? - ¡Eh, eh!
¿Qué haces, eh?
¿Qué haces? Venga, hostia.
Nos has arruinado, cabrón.
- Fuera de aquí. - Nos has arruinado.
- ¡Sal de mi casa! - Aparta, aparta de ahí.
¡Sal de mi casa!
- ¡Sal de mi casa ahora mismo! - ¡Fuera de aquí, hostia!
- ¡Desgraciado! - Ponte fuera de aquí me cago...
- ¡Vete de mi casa ya de una vez! - ¡Ponte fuera de aquí, hostia!
- ¡Como hostias le dejaste pasar coño! - ¡Me cago en Dios, que podía hacer!
Vamos a hablar con ellos porque esto es muy grave.
Quiero que entiendan bien lo que nos han hecho, ¿eh?
No se preocupe.
Vamos a ser muy claros con ellos.
Que no se acerquen a nuestra casa.
Se lo decimos.
Pero, su marido tiene que hacer lo mismo.
Perdón.
Acabo de verlo entrando en su propiedad.
¿Lo está comparando?
Entrando en su propiedad sin permiso,
grabando con una cámara, insultando y un poco nervioso.
- Está todo grabado, entonces. - Habían envenenado a nuestro pozo.
Ya, tranquilo, Antoine.
Eso lo vamos a investigar, Antoine.
Escúcheme...
A ver Antoine, escúcheme por favor venga aquí.
Esto lo vamos a investigar.
Es mi deber es decirle que no entre al trapo.
Le apuntaron con una escopeta, también acaba de verlo, ¿no?
Esa escopeta no está cargada.
- Eso sí que no lo puede saber. - Le aseguro yo que no está cargada.
En serio, lo que no puede hacer su marido es entrar en casa de los Antas sin permiso.
- Antes tiene que hablar con nosotros. - De acuerdo, nosotros
cumplimos las normas, ¿pero ellos pueden hacer lo que quieran?
Ir con armas envenenar el agua.
Me está entendiendo perfectamente.
No, es muy difícil entender todo esto.
Lo que tampoco puede hacer su marido es aprovechar
su superioridad intelectual con el hermano.
¡¿De qué hablas?!
Tranquilo, joder.
Lorenzo es especial, desde que pasó lo que le pasó con el caballo.
Y usted es profesor, hombre. Profesor, instruido, leído un viajado.
Se aprovechó de él y punto.
Avisarles, ¿eh? Que no queremos verlos cerca de nuestra casa.
Y si no tendré que hablar con vuestro superior.
- ¿Claro? - Está claro, sí.
Ahora mismo se lo vamos a decir, no te preocupes, vamos.
Si quiere nos quedamos con la tarjeta para analizarla a fondo...
- ¿Para tu investigación? - Sí.
Brexio, ¿cuánta gente vivió aquí antes?
Mucha.
Hasta niños había.
Cuando rehabilitemos las casas la gente volverá.
Si lo dices tú.
Aquí se vive bien.
A mi hija le gusta venir con mi nieto.
Mi sobrino ya no viene nunca.
El pobre quería los molinos.
Ahora la gente solo piensa en el dinero.
Solo en el dinero.
Sí, claro.
Pero aquí hay dinero. Si se trabaja bien hay de sobra.
La tierra demanda mucho.
Te consume aún.
Tú ya lo verás.
¿Cuánto tarda una cabra en dar buen queso?
Si quieres buen queso, tiene que ser de oveja.
Las ovejas... son más grandes y dan más leche.
- Lo superaremos. - Claro ¿y como lo sabes?
Y, ¿a qué precio? Trabajando como mulas,
malgastando nuestros ahorros. ¿Hasta cuándo?
Pero, ¿y después qué vendrá? No se detendrán. Son incontrolables.
Nos vamos a defender.
No vinimos con la idea de pelear.
No nos vamos, ¿verdad?
No tienen otra cosa. Y sobre todo, no tienen nada que perder.
Por eso necesitamos las cámaras.
Sabes lo que pienso.
¿Qué más puedo hacer?
Sé que te tienes miedo, pero es la única solución.
Para hacer justicia...
Deja de decir que es la única solución. Siempre hay otra solución.
¿Vamos a dormir?
Sabes que no soy nada sin ti.
Lo sabes.
He pensado que podíamos comprar algunas ovejas.
Antoine, soy Rafael, sobrino de Breixo.
Lo siento mucho.
Bueno, mejor morirse en el monte que en un hospital.
Le estaba contando a su mujer los buenos recuerdos
que tengo de los veranos aquí con mi familia.
Gracias.
- ¿Quieres café? - No, gracias.
Supongo que ya lo estará imaginando, Antoine.
Mi tío no tuvo hijos. Su mujer, mi tía, murió hace años
y yo me acabo de enterar de que heredé sus tierras.
¿Le importa que me siente?
Bueno, yo hace tiempo que deje de venir por aquí.
Tengo mis tintorerías, mi vida.
Ese dinero a mi... no me soluciona la vida
que era mi idea de tenerla solucionada yo.
¿Me explico?
No, no mucho.
Bueno, si es que esto se explica solo.
Como heredé el voto de mi tío.
Con mi voto la cosa quedaría en 6 contra 3.
6 que firmaríamos con la eólica y 3 que no.
Ya hablé con mis abogados les dije: de momento no habléis con nadie.
Estoy al tanto de que hubo...
discusiones en su momento y luego problemas entre ustedes y algunos.
Ya sé yo con cuales. Me lo contaba mi tío que la verdad estaba...
muy preocupado.
Muy rico el café.
Entre nosotros si nos podemos entender.
Esta gente de monte, tiene sus cosas buenas pero también las malas, ya lo vieron.
Hay que ir rápido sino las eólicas se largan a la aldea de al lado.
Para la gente de aquí ya se puede imaginar, que oportunidad perdida.
¿Se irán a otra aldea?
Sí, sí, se lo comunicó la eólica a mis abogados.
- ¿Qué aldea? - A cualquiera de ellos mientras sople.
¿Podemos verlo?
Aquí me picha sin nada encima, pero yo le mando los papeles.
Nos gustaría, sí.
Sí, sí, se lo mando todo, eso no cuesta nada.
Entre nosotros, los dos que votaron que no, yo los conozco.
Votaron que no porque usted los convenció.
Pero es gente que ni vive aquí.
Uno viene a trabajar las dos Leivas (Tierras) que tiene
y el otro no viene más que en el verano.
Se habla con ellos se les explica bien explicado.
Es ahora o nunca.
Bueno, me puedo equivocar.
Pero, y si no. Pongamos que no me equivoco.
La cosa quedaría en 8 síes y un no.
8, Antoine.
Yo sé que el dinero a ustedes le importa poco,
pero aquí hay gente con metros de monte para aburrir...
que lo está pasando mal. Y eso tienen que entenderlo.
El dinero nos importa como a todo el mundo.
Como todo el mundo no. Me contó mi tío que las casas que arregláis las regaláis.
No son nuestra no podemos cobrar por ellas.
Invertisteis vuestro tiempo, vuestro materiales, vuestras herramientas,
eso vale dinero.
Para nosotros no.
Os importan otra cosas como a mí, yo soy igual.
Pero la gente de aquí lo tuvo siempre más jodido.
Esta gente, no viajó, no estudió, no hizo cosas.
Nosotros sí que hicimos cosas.
Yo tengo mis tintorerías y me va de maravilla.
Tengo mi casa.
Como vosotros, se os ve.
Tenéis un proyecto precioso, pero...
Quién va querer vivir aquí.
Si fueran hoteles rurales,
¿pero casas?
Si los que hay se quieren ir y los que no quieren...
Mueren.
Nosotros hemos venido.
Pensadlo, podéis coger todo ese dinero y marcharos...
No es tanto dinero.
La eólica paga este suelo muy por debajo de su valor.
El dinero es dinero, Antoine, el que sea.
Lo cogéis y seguís con vuestro proyecto en otro sitio, que más os da.
Galicia está lleno de aldeas y a esta gente se les soluciona la vida.
¿Se les soluciona la vida?
Pensadlo.
Lo pensaremos.
Empezasteis con mal pie.
Aquí la gente es gente sencilla, de monte.
Para lo bueno, pero también para lo malo, ya lo visteis.
Es la segunda vez que lo dices.
¿Es una amenaza?
Yo no amenazo a nadie.
Yo solo pienso que hay que tener cuidado.
Increíble.
Mirad, mirad, yo pienso en mis hijos.
¿Qué quiero dejadles cuando no esté aquí?
¿Quiero dejadles una vida más fácil o más difícil?
¿Vosotros tenéis una hija, verdad?
Sí.
Pues esto...
estos palmos de monte...
problemas, para todos.
¿Me prometéis que lo pensaréis?
Ya te hemos dicho que sí.
Muy bien, yo os doy las gracias por vuestro tiempo y por el café.
Me voy corriendo, que dejé las tintorerías sin atender
y seguro que ya me llamaron cien veces.
Bueno pues, un placer conoceros.
Entonces qué, Antoine, ¿lo pensarás?
- ¿Crees que lo enviaron? - No lo sé.
¿Qué es eso?
¿Qué hacemos?
Demos la vuelta.
¿Y dónde vamos?
Cierra tu puerta.
Déjanos pasar, por favor.
Déjanos pasar, Loren.
Baja la ventanilla.
¡Eh, eh, eh!
Vamos a dormir.
Que bajes la ventanilla.
Por favor.
Baja la ventanilla.
Si no la bajo, no se irán.
Baja la ventanilla.
Dejadnos pasar.
- Abre más, joder. - Dejadnos pasar. - Abre.
- Abre más, joder. - Loren.
- Vamos a dormir. No abras, no abras.
Déjanos pasar, por favor.
Estoy con mi mujer.
Déjanos pasar, por favor.
No eres tan fuerte.
- ¿Quieres café? - No, gracias.
Si no hubiera estado allí, te habrían matado.
- No. - Sí. Te habrían matado.
¿Por qué estaban allí esperando con esa escopeta? ¿Esperando qué?
- Solo estaban borrachos. - ¿Y entonces?
Así es como son.
Tengo miedo, estoy empezando a tener miedo.
Tú también estabas asustado anoche.
¿Deberíamos seguir viviendo así? Yo no quiero esto.
Crees que querían matarnos, ¿de verdad?
Yo no. Pero tú, sí.
Se necesita coraje para eso, y ellos no lo tienen.
Entonces ¿esto vale la pena?
- ¿Qué? - Esto.
Por supuesto que vale la pena.
Confía en mí.
Siéntate.
Venga hostias, joder Loren, suelta al perro.
- Vamos Draco, toma, ven. - Eres guapo.
Vamos Draco,
Venga hostia, Loren.
Eh, no me lo digas a mi, si no fueras tan feo.
Joder.
Hoy me vas a dejar que te invite.
Te pido que me dejes invitarte a beber.
Y no puedes negarte.
Nos pones una botella, Eusebio, por favor.
Siéntate aquí, Loren. Tranquilamente.
¿Qué?
Cuando llegué nos sentamos alguna vez a beber.
Y me preguntaste...
Que se me había perdido aquí.
Aún no hablaba bien tu idioma y...
No pude explicarme bien.
Sí, yo la verdad es que no te entendí una mierda.
Estuve viajando por muchos sitios.
Haciendo el tonto.
Por la noche iba tan borracho que tuve que parar.
Me tumbe...
vi el cielo lleno de estrellas.
Cuando me desperté...
Estaba aquí, en este valle.
Y me pase toda mi vida pensando en esto.
Me decía: cuando sea un viejo estaré aquí.
Seré libre.
Y serías libre justo aquí, ¿no?
Es una historia...
una historia preciosa.
¿Tú crees que este sitio para mi es un capricho?
No, Xan. Este sitio para mi es todo.
Es mi proyecto de vida.
Mio y de mujer.
No, yo no...
yo no pienso eso.
- ¿Qué piensas? - No te va a gustar.
Dilo.
Yo pienso que no es justo. Que tu voto valga lo mismo que el mío
porque tú no eres de aquí. Tú eres de fuera tú eres de Francia.
¿De verdad?
Y no es justo no porque...
no porque seas extranjero.
Bueno, lo vamos a dejar aquí.
No es justo...
porque tu llevas dos años aquí, jugando a las granjas.
Yo llevo aquí 52 años y este 45.
Mi madre 73.
Y estamos hasta los cojones.
De ser unos desgraciados, pero lo peor no es eso.
Pero es que lo sabíamos que éramos unos desgraciados.
Hasta que llegaron los cojones esos de las eólicas
y nos pusieron esos números encima de la mesa.
Y ahora cada vez que me levanto...
a las cinco de la mañana con una resaca que nin Dios,
con la espalda que me duele de cojones, me acuerdo de ti.
Y ahí...
empieza otro día precioso.
¿Qué harías con el dinero de la eólica?
¿Lo has pensado?
Claro que lo pensé.
¿Qué harías?
¿Te importa a ti eso?
Me interesa, sí, por favor.
Un taxi en Ourense.
- ¿Un taxi? - Un taxi, medio día lo conduzco yo
la otra medio dio mi hermano.
- ¿Y tu madre? - Mi madre en mi casa.
Sin trabajar, bastante ha trabajado, ¿no?
¿En tu casa?
En mi casa, en la mía.
¿Tú piensas que el dinero de las eólicas es suficiente para estas cosas?
Ahí, lo sabes tú.
No, te lo estoy preguntando.
¿Lo has estudiado?
Todo lo llevo adelante lo hice todo en mi puta vida.
Si de verdad.
Pero tienes 50 años.
No tienes estudios.
- ¿Me estas llamando tonto? - No, no.
De hecho.
- Creo que eres uno de los más listos. - Esos cuartos (Dinero) eran mi derecho.
Esos cuartos eran mi derecho.
Y tú viniste y te pusiste en medio de mi derecho y yo.
Sabes que Loren era muy guapo de niño.
Te quedabas pardo de lo guapiño que era.
Quedabas pardo.
¿A que eso no lo sabías?
Un día lo llevé a putas y no...
no lo dejaron subir con una.
¿Sabes por qué?
Decían las putas que...
que les daba miedo de él
de lo bruto que era.
Pero no era por eso.
Olemos a mierda aquí.
Olemos a mierda.
Yo solo quiero una mujer, una mujer como la tuya.
Una para mí y otra para mi hermano.
Aquí no se puede tener nada.
A lo mejor un niño, que cojones, ¿no puedo tener un niño?
Aquí no se puede.
¿Te acuerdas lo que dijiste en aquella mesa?
- ¿Cuándo el domino? - Sí.
Esta es mi casa.
- Esta es mi casa. - Sí.
Joder se me quedó grabado porque lo dijiste como...
cómo se fueras el único que la importa esto.
Y no es así muchacho.
Esta también es nuestra casa.
Muchísimo antes de que llegarais vosotros dos, cuidado.
Cuidado.
Si de verdad...
Si de verdad todos os queréis ir de aquí.
Mi mujer y yo también.
Nos vamos.
- Es lo justo. - Yo creo que es lo justo.
Es lo justo.
Pero hay un problema.
Tú nos envenenaste la cosecha.
Y mi mujer y yo.
Nos hemos quedado sin nada. El trabajo de un año.
Mírame a los ojos y atrévete a decirme que no fuiste tú.
Atrévete.
¿Es tu venganza?
Esto es tu venganza.
Intento explicarte que...
aunque me quisiera ir no podría.
Porque el dinero de la eólica no es suficiente para empezar un proyecto nuevo.
Es lo que intentaba decirte pero no escuchas, Xan.
No escuchas nada que no sea lo que quieres oír.
Escúchame tú a mí, por un momentito pensé que
que firmabas y que te marchabas de aquí
y tomabas por el culo, fue un momentito tan bonito.
Cuando mi mujer y yo volvamos a cosechar.
Volvamos a cosechar y recuperemos lo que hemos perdido.
¿Estás dispuesto a volver a votar?
Y si entonces sois 8 contra 1.
Nos iremos.
Para entonces la eólica se habrá marchado de aquí a otro sitio
a tomar por el culo, francés.
Yo no me fiaría de todo lo que dice tu amigo Rafael.
Y se van a forrar los de la aldea de al lado porque...
porque somos subnormales por no firmar. Porque somos subnormales.
¡No entiendes nada!
Los únicos que se forran (Ganar dinero) aquí son los de siempre.
¿Sabes quiénes son?
- No me grites. - ¿¡No!?
Son unos noruegos que no quieren poner molinos en su tierra.
Y se vienen aquí a la tuya por poco dinero.
No me grites.
- No me grites. - ¿Te molesta que te grite?
Un poco.
Me has exigido no pedido
"exigido" que me vaya de mi casa.
Has entrado en mi propiedad.
Has envenenado mi cosecha.
Me has insultado, escupido a la cara
y el último
mandas a un hombre a mi casa con amenazas
y te molesta que te grita.
Eres un genio.
Eres un genio.
A mí ya me tenías muy visto.
Estoy harto.
- ¿Estás harto, tú? - Sí.
Y aun así estoy dispuesto a hablar contigo, Xan.
Pero no me escuchas.
No hablo más contigo en mi puta vida, francés.
Yo no me puedo ir.
Porque no me puedo ir.
Tú quieres que me vaya, ¿Qué vamos a hacer?
Amigo mío esa es la pregunta del millón.
¿Qué vamos a hacer?
Tú harás lo que tengas que hacer, yo haré lo que tenga que hacer,
¿Qué vas a hacer?
¿Qué vas a hacer?
Ojalá te hubieras despertado en otra aldea.
Eso no puedes cambiarlo.
¿Qué vas a hacer?
Responde, ¿qué vas a hacer?
Loren, hay que irse a espigar, termina.
- ¿Ya lo tienes? - Sí.
También tenemos que empezar a desherbar.
Bueno. Te ayudaré, espera.
Dos minutos.
¿Qué?
- ¿Qué? - Nada.
- ¿Qué es? - Son albóndigas.
- Es un perrito. - Sí.
- Eso es un chorizo. - No.
- ¡Feliz cumpleaños amor! - Gracias, cariño.
Regalo.
- ¿Te lo esperabas? - Feliz aniversario, Pepiño.
- ¿Qué es? - No esperabas nada.
No lo sé.
No te gustará.
¡Oh, un chaleco!
¿Te gusta?
- Que bonito. - ¿Es como el tuyo? - Sí.
Pero, ¿qué pasa?
¿Qué pasa?
¿No te gusta el color?
Me gusta el color.
- ¿Qué está pasando? - Me encanta el color.
- Nada, nada. - Mira, dos meses de trabajo.
- Muchas gracias. - ¿Dos meses de trabajo?
A ver, a ver.
Decidme, esto es una broma.
¿Lo has hecho tú?
No, no, no es una broma, te la juro.
Es ridículo, lo siento.
¿Y tú esto dónde lo compras?
Yo en el mercadillo, cariño.
Lo siento, es un horror.
- Mejor dos que uno. - Sí, lo siento mucho.
Eso lo solucione yo, mira.
Lo soluciono yo en un momento tengo una idea.
- ¿Lo has hecho tú? - Sí, sí.
- Y lo soluciono en un momento. - ¡No, no, Pepiño!
- No, no, no. - Sí, sí, sí.
¿Qué haces, Pepiño?
Este para mí y este se lo regalo a mi amigo Antoine,
- No, no, no. - Sí, sí, sí. - Sí, para mi amigo Antoine.
- Sí, no, no. Muy bien pensado. - No, es el de tu mujer, no.
Olga, no, me encanta. Me encanta que lo tenga él.
- Claro, claro que sí. - Ah, sí.
- Y además le va a quedar muy bien. - Lo inmortalizo aquí.
¿Eh?
Vaya habilidoso.
Si, como los Boys Band.
- Genial. - Boys Band.
No, no, no.
Pepiño, unas palabras.
Sí, unas palabra, Pepiño.
Para celebrar el jersey.
Esto hay que celebrarlo.
Ahora ya está solucionado.
Y... gracias.
Gracias, a mi Aurora.
Por aguantarme un año más.
Y... gracias a vosotros por venir a nuestra casa.
Y por ser tan buenos vecinos.
Brindo,
por seguir llamándonos vecinos durante mucho tiempo.
- Claro que sí. - Salud. - Salud. - Salud. - Salud.
El mismo dibujo, no puede ser.
Gracias Pepiño, por tus palabras.
Gracias a ti.
Y gracias, Aurora de corazón.
Porque sabíamos cuando vinimos aquí,
que echaríamos de menos a nuestros amigos.
Y claro, los echamos de menos.
- Tú más. - Pero...
¿En serio?
Quizás no estoy segura.
Pero es bonito teneros a vosotros.
- Gracias de corazón. - ¿Y te gusta esto?
¿No echas de menos tu vida de antes?
Sí, sí.
Me gusta mucho esto.
- Pues, por esto. - Claro que sí.
- Por esto. - Por esto. - Por esto.
Titán.
¿Quieres que te lo devuelva?
Titán.
Vamos.
Va, anda para allí.
Titán.
Titán.
Titán.
¿Dónde está mi perro?
¿Dónde está mi perro?
Tú no te preocupes por eso.
¡¿Dónde está mi perro?!
¿Esa es tu valentía?
Eh, Loren, ¿esa es tu valentía?
Vámonos.
Titán.
De aquí a aquí y de aquí a aquí.
Y la semana próxima a ver esta parte.
¿Apuntaste?
Sí.
Quiero subir por esta parte del monte.
Pero estos días no, porque hace mucho frío.
Pero tenga cuidado, ¿eh? Que hay zonas peligrosas por ahí.
Sí, sí, lo sé.
- Xosé, venga un momento, por favor. - Sí.
Disculpa.
- ¿Ya lo tiene todo? - Sí.
Aquí está todo.
Vale.
Me voy.
Por lo demás, ¿todo bien?
Sí.
¿El negocio, bien?
Sí, sí.
¿Y la semana que viene irá a la feria de Barbeira?
Sí.
Está muy bien la feria.
- Gracias, buenas tardes. - Buenas tardes.
Señora Denis.
Nosotros estamos encantados de que venga cuando quiera.
Y que nos informe sobre lo que usted vea.
O si encuentra algo que pudiera facilitarnos alguna información.
¿Pero?
Hombre, usted sabe perfectamente que esa parte del monte
ya se miró y se comprobó hace un año.
- Sí, eso me dijeron. - Porque así fue.
De acuerdo.
- Buenas tardes. - Buenas tardes.
Muy rico.
Gracias.
¿A cómo es el manojo de ajopuerro, por favor?
Uno con sesenta.
Y son 2.70 para usted.
- Gracias. - Gracias, bonita.
Sí, quería un manojo de puerros.
Los quería, así un poco estos un poco más gordos, sí.
- Este. - Este, este y este.
- Buenas. - Hola.
Hola.
¿Molestamos si pasamos por aquí?
No, no, para nada.
¿Y para llegar al rio?
Sí, vais bien por ahí.
Vale, gracias.
De nada.
Es lo que hay, más me duele a mí.
¿Nueve?
¿Algo podrás hacer?
¿Qué quieres que haga? Mira cómo está esto. No hay nada.
Dijimos 15 no 9.
Ahora mismo son las que tengo. Si quieres llevas si no...
¿Y las otras seis cuándo?
En dos o tres semanas. Si ante me llamas.
- Dos tres semanas dice. - Sí, sí he entendido.
- ¿Qué, echamos el trato? - No lo sé.
Yo creo que sí, mujer.
Eso sí, hay que pagarlas todas ahora, ¿eh? Es que está el almanaque listo.
- Arre, joder. - Qué estafador.
¿Qué cojones ha dicho tu amiga?
No sé lo que dice, amigo, la mitad de la cosas no las entiendo.
Cuenta.
- ¿Todo bien? - Sí. ¿Y tú?
Sí.
- ¿Y? ¿Qué tal el viaje? - Bien, pero estoy agotada.
- ¿Por qué no has traído al niño? - Es demasiado joven para faltar a clase.
¿Mamá?
Tienes que salir de aquí.
Y lo sabes.
Me quedaré todo el tiempo que necesites y te ayudaré a venderlo todo.
Eva puede cuidar de Pierrot. Y nos iremos juntas.
Puedes vivir con nosotras hasta que encuentre algo.
No quiero irme.
Puedes vivir con nosotras, a mí me gustaría.
No quiero irme de aquí, Marie.
- ¿Por qué? - Lo sabes muy bien.
Explícamelo de nuevo.
¿Bien?
Me siento cómoda aquí.
¿Con los asesinos de papá?
¿Cuál es tu plan? ¿Quieres quedarte aquí sola para el resto de tu vida?
- No estoy sola. - Oh. Sí, por supuesto.
- Con un perro viejo y diez ovejas. - Nueve.
Mamá.
No estoy sola, María. Conozco gente aquí.
Estoy feliz aquí, me va bien.
Está bien, entonces te sientes feliz y no estás sola.
¿Pero no crees que lo que pasó es injusto?
- ¿Tú qué crees? - ¿Bien entonces?
He estado tratando de entenderlo, pero no puedo,
y cada vez que vengo, lo tengo menos claro.
Se lo cuento a la gente y nadie lo entiende.
¿Por qué crees que es eso?
Tal vez tengas que estar aquí para entenderlo.
Mataron a mi padre. Así que tengo derecho a hablar, ¿no?
Sí.
Siempre y cuando respetes mi decisión.
Bueno. ¿Y qué vas a hacer?
¿Cuidar ovejas por la mañana y buscar el cuerpo de papá por la tarde?
- Sí eso es lo que voy a hacer. - No, maldita sea.
Eso es todo lo que voy a hacer.
Tengo miedo, mamá.
No paro de pensar en ti, preocupada por si te pase algo ¿Lo entiendes?
Esa gente vive ahí al lado.
Te cruzas con ellos todos los días. ¿Los miras a los ojos? ¿Cómo lo haces?
- Trato de no pensar en ello. - Tienes que pensarlo, piénsalo.
Mataron a papá, ¿te enteras?
Y están tan tranquilos con su vida en el campo, ¿cómo pueden estarlo?
Quieres quedarte en este infierno donde todo vale.
Eso no es lo más importante.
No puedo dejarte aquí.
Te vienes te guste o no. Eso es todo.
Necesitas ayuda. Te lo dije la primera vez que vine,
y la segunda, pero me ignoras.
Así que hazte a la idea de que te vienes conmigo.
No.
- También pueden hacerte daño. - Me tienen miedo.
¿Miedo de qué? ¿De ti? ¿Qué irás tras ellos?
De que se sepa la verdad.
¡Ni siquiera sabes cuál es la puta verdad! ¿Te enteras?
A nadie le importa la verdad, y si tienen miedo de eso, vendrán a por ti.
- ¿Lo entiendes? - No, no me harán daño.
Eso es lo que dijo papá, y mira...
Escucha. He hablado con un psicólogo
él dice que: El hecho de que te quedes aquí...
significa que no puedes aceptar la realidad.
Fuiste testigo de una tragedia y te has quedado atrapada ahí.
Pero tienes que seguir con tu vida. ¿A qué esperas?
- ¿Quieres morirte aquí? - ¿Morirme?
- Tú me entiendes. - Cuida las cosas que dices, Marie.
Es lo que sucederá. Te quedarás sola aquí.
Ya estás sola, maldita sea.
A esa gente no le gustas. No les gusta la gente como nosotros.
- Siempre se han reído de nosotros. - ¿Por qué dices eso?
¡Sabes por qué! La policía nos ignora. Se han reído de ti y de papa...
por tu huerta y tu arrogancia.
Pensaron que solo erais unos "palurdos".
Nunca te he dicho cómo vivir tu vida. Así no es como te criamos.
No.
Pero yo solo quiero que mi hijo conozca a su abuela.
Ahora ya no conocerá a su abuelo.
No me pasará nada de lo que dices.
¿De verdad no quieres venir a vivir con nosotros?
¿Somos tan terribles en comparación con este paraíso?
Me gustaría verte más a menudo. Pero cuando tu padre y yo vinimos aquí,
sabíamos que te veríamos poco.
¿Qué tal si dejamos de discutir y simplemente vivimos juntas?
Yo te necesito. Y tú me necesitas.
Marie... Ambas tenemos nuestras propias vidas.
Cuando te fuiste de casa, lo pasé mal, pero lo acepté: así es la vida.
Cuando nos mudamos aquí, al principio fue duro estar lejos de ti,
de Pierrot y de nuestros amigos,
Pero ahora no quiero cambiar mi vida. Esta es nuestra casa.
Ya no existe el "nosotros". ¿Puedes entenderlo?
Mataron a tu marido y lo tiraron en una zanja en alguna parte.
¿No lo puedes entender?
Si no vienes conmigo, nunca volveré a poner un pie aquí.
Nunca nos volverás a ver. ¿Es eso lo que quieres?
¿Qué quieres decir con eso?
Mi hijo no puede estar cerca de una lunática.
- Fuera de mi cocina. - ¡No! - Hemos terminado de hablar.
Hablaremos hasta que recuperes el sentido.
¿De acuerdo? ¿O debería llevarte a la fuerza?
¿Cómo te atreves a hablarme de esa manera o a alguien más?
¿Tienes te atreves a decirme lo que tengo que hacer? ¿Qué sabes tú de la vida?
Más que tú sabes.
¿Qué has estado haciendo con tu vida,
además de ir de flor en flor y de una aventura inútil a otra,
de un idiota a otro con trabajos de mierda, falta de ambición,
siempre con excusas, porque querías "experiencias"...
¿No te hemos apoyado siempre, no nos hemos asegurado de que nada te faltara?
Nunca te pedí nada.
Porque no te criamos de esa manera, no lo olvides.
- Eso no tiene nada que ver contigo. - ¿En serio? - Sí.
Bien, una reflexión. ¿Y todas las decisiones que tomaste tú sola?
No me arrepiento de nada.
Cuando tuviste un hijo con ese chico, piénsalo.
¿Quién te apoyó entonces la mamá lunática?
Deja a mi hijo en paz.
¿Te dije lo qué tenías que hacer? ¿Te grité alguna vez en tu cocina?
¡Para!
- Detente. - ¡Escúchame!
¿Me planté en tu cocina gritándote lo qué tenías que hacer?
No sabes nada de hombres. Sólo conocías a papá.
No tienes idea de la vida o de ser madre soltera.
Porque decidí criar a mi hija con mi pareja.
Pero, tú no decidiste entrometerte en mi vida, fue papá.
Porque él decidía todo, dirigía tu vida.
Tu padre quería partirle la cara al padre de tu hijo. Yo lo evité.
Por supuesto. Así es...
Papá lo decidió todo. Dónde vivías, cómo vivías y cuándo hacías las cosas.
No sabes nada.
Y tú eras la hembra dócil. Una mujer pequeña y patética.
- Detente, María. - Él siempre dirigió tu vida, y lo sabes.
Lo hizo cuando estaba vivo y lo sigue haciendo ahora que está muerto.
No lo entiendes.
¿No lo entiendo?
¿Sabes lo que dice la gente? ¿Qué están diciendo tus amigos.
Que él quizás te haya dejado.
¿Cómo puedes decir eso?
Yo no lo digo, lo dicen tus amigos.
Espero...
que un día encuentres el amor...
y dejarás de ser tan miserable.
Vete a la mierda.
- Hola, dormilona. - Hola, Pepiño.
¿Qué tal, durmiente?
- Bien, ¿y tú? - Bien, bien.
¿Vienes a ayudarnos un poquito?
Eh... sí.
¿Qué puedo hacer?
- Buenos días. - Buenos días.
Ve al redil de las ovejas.
Retira la nieve con una pala y dales paja fresca, ¿de acuerdo?
Bien.
¿Te quedas muchos días?
No lo sé.
Maldita sea.
Mantenlo presionado durante cinco segundos.
Vente Titán.
Titán, ven aquí.
- Titán a los pies. Titán. - Me cago en San Dios, déjate de hostias.
Titán aquí.
Niña ven, déjate de hostias.
Ven aquí, Titán.
Déjate de hostias, niña.
Vamos, ven.
Venga tira para allá.
Pasa. Pasa.
Aquí, Titán.
- ¿Te vas? - Sí.
Va a llover.
Voy a ver.
Te acompaño.
¿Vienes?
Sí, por eso zona hay muchos cazadores.
Sí, lo he oído.
Gracias.
Pero, en dos semanas usted deja de hacer esto.
Tiene que parar que, además vienen temporales. Y de los gordos.
¿Por qué no te están ayudando? Sería más rápido, ¿no?
- No tienes que quedarte. - Me quedaré.
¿Todo bien?
No, en absoluto.
- ¿Por qué no estáis buscando con ella? - Marie.
¿Tenéis miedo de encontrar algo molesto?
No, no, no, no te entiendo.
- Perdón, está alterada. - ¿Porque le pides perdón?
Sois tan culpables como los otros dos.
Vosotros responsables, ¿entiendes?
Eh, un momento calma esto no se lo voy a permitir, ¿eh?
- Tengo que llevarme bien con ellos. - Está bien, quiero saber algo. Traduce.
- No traduzco nada. - Tradúceme maldita sea.
Calma, por favor.
Vamos a tranquilizarnos un poco.
Se sienta, y nos traduce.
Pregúntale: como la policía puede estar con los brazos cruzados...
mientras un ciudadano recibió amenazas de muerte que fueron filmadas.
Pregúntaselo.
- Estás equivocada. - No me equivoco. - No hay amenazas de muerte grabadas.
- Yo vi los videos, ¿de acuerdo? - No hay amenazas de muerte en los videos.
¿Me lo estoy inventando entonces?
No, pero te equivocas. Las amenazas de muerte no fueron filmadas.
Lo que está en la película es inutilizable. Ya te lo dije.
Entonces no importa. Deberíais estar avergonzados.
Lo de siempre, el francés, que después duerme como un tronco.
Te gusta dormir bien, ¿eh, francés? Buena cena y buen dormir.
- No empieces, por favor. - Eusebio...
Estamos bromeando con el francés. No vamos a derribar tu bar.
Te pagaré una ronda.
Eso no es necesario.
Tu dinero no vale nada aquí. Nosotros pagamos.
- Pero entre vecinos nos debemos ayudar. - Deberías tener cuidado, porque un día...
25 de octubre, 6 de la mañana.
Mi vecino está borracho otra vez y esperándome. Tengo que ir al pueblo.
Veamos qué pasa.
Oye, vecino. ¿Me echas de menos?
Mi esposa que trabaja la tierra con un natural don.
Como una verdadera conquistadora, intrépida y valiente...
ella observa todo su territorio.
Como una reina.
Levántate, Marie. Llegaremos tarde.
Ahora tenemos que encontrarlo.
Ahí está.
- Hola. - Hola.
¿Qué hace aquí? Hoy no quedamos.
- Sí, el martes 20. - No, no, no, hoy no.
- ¿Esas son mías? - No, es que no están.
Es que no tengo lo tuyo.
- ¿Cómo no lo tienes? - Porque no lo contaba hoy.
Que yo creo que te equivocaste, ¿eh?
Pero mira, las ovejas que me van a traer la semana que viene.
Te son mucho mejores para el tema tuyo.
¿Qué dices?
- ¿Tú quieres las ovejas para el queso, ¿no? - Sí.
Bueno pues, para el queso las que van a venir la semana próxima
te son mucho mejores.
¿Me dices entonces que las ovejas que vendes no son buenas?
Las ovejas que vendo son buenas.
Solo quiero que veas que hay una oportunidad buena, si la quieres aprovechar.
No, no me interesa.
¿Qué pasa?
Está tratando de engañarme, como siempre.
Esas son mis ovejas, pague hace mucho ya. Yo me las llevo hoy.
- ¿Claro? - No, no, porque es que viniste tarde
y justo las acabo de vender. Si vinieras ante no habría fallo.
¿Tú sabes el problema que es deshacer un pago ahora?
Es tu problema, me da igual.
- No, mira, ven otro día mejor. - No, no.
¿La semana que viene, eh?
No me muevo de aquí hasta que tenga mis animales, ¿claro?
Deja de tomarme por tonta.
Vale, ya me quedó claro, ¿eh?
Ahí los tienes.
Tranquila, está bien.
Chico, anula este pago y prepara una factura nueva.
- ¿Justos estos? - Estos mismos.
Esta mismas no creo, estas las acabo de pagar. Ella tenía compradas las otras.
¿Me puedo llevar mis animales, por favor?
Me dejas.
- Marie, me ayudas, por favor. - Chico, vamos a echarle una mano.
Sujétalas con fuerza por las patas traseras. Patas hacia fuera, ¿eh?
- ¿Dónde las llevo? - Ahí afuera.
- ¿Qué, te pesa mucho el animal? - ¿Eh?
Agárrala con fuerza.
- ¿Eh, tú? - Pero no la ahogues, ¿oye?
- ¿Qué? - No la hables.
- Ni la mires. - Solo le estoy echando una mano.
¡Basta!
He dicho, basta.
Todo está bien, Marie. ¿Estás bien?
Ya ha pasado. ¿Confías en mí?
Espérame en el coche.
- Hola. - Hola.
¿Mamá?
Sí.
He estado pensando en ti y en papá.
Y...
Era bonito vuestro amor el uno por el otro.
Gracias.
Toma.
Seguro que le gustan, ya verás.
Sí, te lo diré.
¿Seguimos en contacto?
Cuídate.
¿No ha funcionado?
Nada, totalmente inservible.
Es imposible recuperar la información.
¿Van a empezar a buscar de nuevo?
Los compañeros están montando el dispositivo
y mañana por la mañana empezaremos a buscar.
No se preocupe por eso.
Si la cámara estaba ahí, es que Antoine estuvo ahí.
Es muy probable.
Olga.
Es muy importante que encontrará la cámara.
De verdad.
¿Qué haces tú aquí?
Quiero hablar con ella.
¿De qué?
Contigo no quiero hablar, quiero hablar con ella.
Pues, te jodes, hablas primero conmigo, ¿de qué?
Vais a ir a la cárcel.
¿Vamos a ir?
¿Qué dice esta?
Es así, vais a ir a la cárcel.
Luego, ¿qué ha pasado?
¿Hiciste algo?
¿Tú qué crees?
¿Me dejas?
No, déjame.
Solo quiero hablar.
Sus hijos van a ir a la cárcel.
Y usted...
se queda sola como yo.
Mis hijos no hicieron nada.
Sus hijos...
mataron a mi marido.
Eso no es verdad.
Mataron a Antoine.
Quedamos nosotras.
¿Qué hacemos?
Yo estoy ahí.
Si lo necesita.
Acabamos de encontrar el cuerpo.
- ¿Vamos ahora? - Sí, por supuesto.
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