All language subtitles for Águila Roja - S2 (2)

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Original subtitles

Los restos del convento.

Cuando las nubes oculten el sol

y el camino derrote a tus pies

si el viento en la cara quema tu piel

recuerda siempre que te esperar�.

Canta igual que madre.

Su eminencia, el cardenal Mendoza.

Agust�n, dime qui�n soy, qui�n soy!

Juan me ha pedido que sea su esposa.

Por qu� no lo mat� usted mismo?

Porque es mi hermano.

Es el cardenal Mendoza, una bell�sima persona.

Yo te absuelvo de tus pecados, hija.

Voy a convertir vuestras vidas en un infierno, hasta que atrape a quien lo hizo.

Mi sobrina Irene, quiero que viva aqu� contigo.

Qui�n es mi verdadera familia? Quiero respuestas.

Tu madre se llamaba Laura.

Me llamo Juan de Calatrava, duque de Velasco y Fonseca,

grande de Espa�a, due�o y se�or de toda esta tierra.

El ni�o que intent� matarme debe tener una quemadura aqu�.

Esto es muy importante: te ha visto alguien disparar?

No me puedo creer que siendo en tu posada no hayas visto nada. Apresadlo!

No pienso contrariar al Vaticano.

Convendr�a a tal fin que estuvieseis de mi lado.

-Bajadlo. -No, por favor!

Todav�a no entiendo por qu� le han matado.

Un ni�o, fue un ni�o!

Un ni�o? Qu� ni�o?

Yo tengo la marca, si me encuentra me mata.

Corre!

Arrod�llate!

Pues, como siga usted as�,

en cuanto empiecen a aparecer sobrinos, nietas, cu�ados, concu�ados,

va a necesitar la pared de la catedral para hacerse el mapa.

Ahora que ha salvado a Alonso, digo yo que estar�n ustedes empatados.

Hay que decidir cu�l es nuestra misi�n, si es que tenemos una misi�n.

S�. Encontrar a este beb�.

Vaya estampa, amo!

Me cago en todo lo cagable.

Amo!, pobresillos, si los tienen hasta atados!

Los atan y los dejan morir, para que dejen hueco a los siguientes.

He visto muchos orfelinatos.

Habr� visto muchos, pero no ha estado en ninguno.

A nosotros s�lo nos daban un cuchar�n de agua al d�a.

Usted no sabe lo que es tener sed, pero sed de esa que duele!

Que ni aguas menores se pod�an hacer.

Le juro que nosotros escup�amos en un cuenco hasta llenarlo,

as�, por lo menos, la sed se le pasaba a uno de nosotros.

Necesitan un hijo?

No, chiquillo, no, nosotros no podemos. No ves que somos cl�rigos?

S� cocinar, limpiar, tambi�n s� coser.

Lo siento.

-Amo! -Esc�ndete.

Qu� hace, padre? Aqu� no se puede estar.

Busco a un ni�o que estuvo en este orfelinato hace a�os.

Mire, al a�o pasan por aqu� m�s de 100 de estos,

ser�a imposible acordarse de cada uno de ellos.

Quiz�s, si me dejara ver el registro...

Nadie puede ver el registro.

No se acordar� usted de alg�n ni�o que hubiera nacido en un convento?

En las Carmelitas.

Sabe de qu� le estoy hablando, verdad?

No, no lo s�. Y m�rchese o llamar� a los guardias.

Oye, es bien hermosa la casa, y para cuatro que sois,

os sobra, y no se pasa fr�o.

Mujer, no!

Dios m�o, qu� guapo se ha puesto el chiquillo!

Anda, que no voy a presumir yo de sobrino en la villa!

No como t�, que no s� si ser� porque vives en la villa,

pero cada d�a est�s m�s p�lida y m�s escuchimisa.

Don Manuel, p�ngale unas patatas a mi hermana,

a ver si coge carnes.

D�jelo, que ya voy yo.

Estoy muy contenta de que os hay�is venido tan cerca a vivir.

Oye, yo tambi�n te he tra�do cosas de la villa, no te creas.

Esto es para ti.

Es seda de damasco bordada en hilo de oro,

que dice la marquesa que este a�o no se lleva.

Mira t�, como si el oro se pasara de moda!

Es precioso!

Pero ya ves t�, de qu� me sirve a m�,

que me paso la vida arando y faenando en la cocina.

Esto te lo pones t� para la misa del gallo, y la m�s guapa de toda la Iglesia, madre.

Claro que s�! Bueno, familia...

Me tengo que ir ya. Estoy muy contenta.

-Buen viaje! -A m�s ver, don Manuel!

Qu� guapa est� mi hermana, eh?

Es de familia.

Sacad todo lo que teng�is o acabar�is como �l.

Pero, si hemos pagado el diezmo eclesi�stico y el impuesto que nos corresponde!

No es una pregunta, es una orden, y no tengo todo el d�a.

Aqu� ya no hay nada m�s.

Pero... nos lo podemos cobrar en especies.

A mi hermana ni la toqu�is!

Traed todo lo que tengan!

Pero, si es todo cuanto tenemos!

Veis como cuando quer�is, lo entend�is todo a la primera?

Venga, arriba! Hop! Vamos!

Aqu� no hay manera, est� como muerta.

Muerta? Muerta, qui�n?

No s�, qu�?

S�, s�, est�s mirando abajo, diciendo que hab�a una cosa muerta.

Muerta? Yo?

No, estaba... Hey!

All�, vamos all�!

Estaba ah� con... pues, que es una historia de hombres,

que no pienso contarte. No mides m�s de tres palmos, y ya quieres saberlo todo.

Anda, �chame una mano.

Pero, no entiendo, S�tur. Por qu� no me cuentas lo que estaba muerto?

Pero, es que no est� muerto!

Est�... convaleciente.

Juan, d�jame, que vas a despertar al ni�o!

-Buenos d�as. -Buenos d�as.

-Hab�is pasado la noche...? -No, no, no.

-Yo he venido... -Ha venido a saludar y se va a trabajar.

-A m�s ver. -A m�s ver.

Lo de la boda, sigue en pie?

S�, claro que s�.

Pues, entonces, deber�amos cont�rselo a Alonso.

Contarme qu�?

Bueno, est� un pregunt�n, el cr�o...

Ver�s, Alonso,

tengo que contarte una cosa.

Es algo malo?

No, no, no es nada malo, Alonso, es...

es una buena noticia.

Es s�lo que a veces

los mayores descubrimos que tenemos sentimientos hacia una persona y...

y nos damos cuenta de que...

que queremos pasar al resto de la vida con ella.

Oye, calle, calle, calle...

Calle y no diga m�s.

Ya lo sab�a!

Yo ya lo sab�a, fui el primero en verlo!

Esto es la leche!

Se me van a saltar las l�grimas de la emoci�n, d�me un abrazo, amo...!

-Pero, qu� pasa? -Tu padre y tu t�a, se van a casar!

Ya ver�s la de hermanos guapos que te van a dar!

-S�tur, no! -Casar?

-No, un momento, un momento! -Ni momento ni nada, esto hay que celebrarlo!

-S�tur, que no es eso! -La boda es con Juan!

Qu�?

Se casa con Juan.

Qu� Juan?

Te vas a casar con Juan?

Pero, por qu�?

Mi amor, no va a cambiar nada entre nosotros.

T� para m� eres lo primero. -Mentira!

Si no, no te casar�as con �l!

Si me vas a dejar solo, no s� para qu� viniste.

Alonso!

Alonso!

-Ave Mar�a Pur�sima. -Sin pecado concebida.

Alguien ha estado haciendo preguntas en el orfelinato,

me temo que su secreto corre peligro.

Viste qui�n era?

No lo s�, era un fraile,

pero no pude verle la cara.

Supongo que querr�s que siga confiando en ti, hija m�a.

S�, Ilustr�sima.

Bien, bien.

Ay, me duele!

Est�s bien?

Ay�dame!

Irene!

Ya tienes 12 a�os, lev�ntate!

Y t�, Nu�o, mira c�mo te has puesto!

Ve a que te limpien, vamos!

Ya hablaremos t� y yo de este incidente.

Ret�rate.

-Marquesa? -S�.

Los duques de Velasco y Fonseca acaban de llegar.

Querida, que honor!

-Lucrecia, t� siempre tan elegante y tan guapa! -Marquesa?

Contadme, a qu� se debe esta sorpresa?

Pues ver�s, hemos recibido una misiva de nuestro hijo Juan,

comunic�ndonos que se casa.

Pero no nos ha dicho ni cu�ndo, ni d�nde,

ni con qui�n.

Hemos venido a conocer a nuestra futura nuera, hace tantos a�os que esperamos este momento!

As� que dinos, seguro que t� la conoces.

No ser� la hija de los condes de Salvatierra?

No, no.

Se�orito Nu�o, luego no come.

Limpiadlo!

Vaya con el marquesito!

Al marquesito, lo apa�aba yo bien.

La de la casa de Alba estar�a bien, es tan elegante y tan instruida!

No, ver�is, no creo que conozc�is a la familia.

Como os veo tan deseosos de conocerla, que mejor ocasi�n?

Duquesa, duque, os presento a vuestra futura nuera, Margarita.

Perdona, Lucrecia, no veo a nadie.

Duquesa, aqu� en el suelo, frotando.

Margarita, la prometida de vuestro hijo, una chica encantadora.

Majestad,

hace falta dinero para comprar las voluntades que garanticen mi ascenso al papado.

He pensado en crear un nuevo impuesto.

Imposible.

El pueblo no tiene ese dinero.

Ten�is en m� a un buen y fiel servidor,

siempre dispuesto a olvidar un cierto pasado

que si saliese a la luz, tendr�a nefastas consecuencias para vuestro reinado.

Basta ya.

Usted y yo sabemos que no tiene ninguna prueba.

La guardia ha encontrado al fraile cruelmente asesinado en el bosque,

una gran p�rdida.

Por cierto, no llevaba el medall�n consigo.

Hab�is matado a Agust�n?

Hasta donde pens�is llegar?

Hasta el Vaticano, majestad.

Siempre a vuestro servicio.

Seguimos adelante con el plan,

el rey est� completamente de acuerdo.

Crearemos un nuevo impuesto para recaudar 3.000.000 de ducados.

Si lo consegu�s, sabr� ser generoso con vos,

quiz� un puesto en el Consejo de Castilla.

Cre� que para formar parte del Consejo hab�a que ser noble.

As� es.

Fije un plazo y tendr� sus millones.

Un plazo?

Yo ven�a a pedir perd�n porque

lo que hice no estuvo bien.

No aguant�, y delat� a tu hijo.

No pasa nada, Cipri.

Seguramente yo hubiera hecho lo mismo.

Lo mismo, lo mismo no creo, amo.

S�, lo mismo.

Qu� tal las manos?

Bueno, es lo menos que merezco por cobarde.

Y a ti qu� te ha pasado?

Mi t�a, que se casa.

Con tu padre?

T� crees que si se casara con mi padre tendr�a esta cara?

Eso no es nada, hombre, an�mate!

A sentarse!

Cipri, y Matilde?

Pues... no va a poder venir hoy.

Pero, le pasa algo?

Est� enferma?

No, no est� enferma, est� bien, s�lo que...

Nu�o, Nu�o, si�ntate.

Cipri, pasa algo?

In�s, que...

me ha abandonado.

Bueno, bueno...!

Ha dicho que lo ha abandonado!

La abandon�, es reversible.

No es muerte!

Por orden del rey se decreta un nuevo impuesto extraordinario.

Se recaudar�n 3.000.000 de ducados.

El impuesto vence hoy, y la pena por no pago ser� la pena de muerte.

Ha dicho 3.000.000?

Eso significa la hambruna.

Pero, si ya se han llevado toda nuestra cosecha!

Eso es lo que nos queda para comer nosotros.

Espero que est�s diciendo la verdad.

No queda m�s que lo de ah� dentro.

Se�or, aqu� dentro ya no queda nada.

Apartaos!

Si est�n diciendo la verdad,

no tienen nada que temer.

Estamos perdiendo el tiempo, v�monos!

Comisario!

As� que es aqu� donde guard�is los alimentos.

Espero que conozcas el precio de enga�ar a la autoridad.

Decidid vosotros el castigo!

No las toques! Suelta, su�ltame!

No la toques!

Amo! En la aldea de al lado est�n haciendo lo mismo!

Vamos, dese prisa, que no va a dar abasto!

Eres un grande de Espa�a, hijo,

y no puedes casarte con la primera mujerzuela que se te cruce en el camino.

Madre, Margarita no es ninguna mujerzuela.

Por Dios, has visto el color de su piel?

Y c�mo lleva el pelo, si parece una mora!

-Disculpe, se�ora, qu� torpeza! -D�jalo, d�jalo!

Es una plebeya, y t�, hijo, eres primo del rey,

no puedes emparentar con alguien as�.

Est� claro por qu� se ha acercado a ti esa buscona.

No permito que hables as� de la mujer a la que amo, madre.

Hijo,

yo tambi�n soy un hombre,

puedo entender lo que has visto en esa mujer.

T�mala a tu servicio, y cuando quieras,...

No es eso, padre.

No lo entiendes, amo a esa mujer.

La amo y voy a casarme con ella.

Creo que no nos est�s entendiendo, hijo,

te prohibimos que te cases con esa pordiosera.

Muchacho,

al�jate del fuego, que te vas a quedar sin pesta�as.

El humo me ha entrado a los ojos.

Ven aqu�.

Alonsillo...

Las l�grimas tienen muy mala fama,

pero, sabes lo que tienen de bueno?,

que forjan al hombre.

Anda, si�ntate.

Los hombres que lloran, sienten.

No hay que avergonzarse por sentir.

Los m�s grandes tambi�n lloran!

T� no has o�do hablar nunca de la "llorera" de Julio C�sar?

Que despu�s de conquistar al mundo con todos sus elefantes

cuando vio que no le quedaba ning�n territorio por conquistar

cogi� una "llantina" el pobre hombre...!

Pero, por qu� se tiene que casar mi t�a?

Es que hemos hecho algo mal?

Ay, hijo m�o, a veces no es tanto hacer algo mal, como no hacer.

Porque si uno que yo me s� hubiera hecho algo

otro gallo nos cantar�a.

Pero no, Alonsillo, no,

no has hecho nada malo, hijo m�o.

Lo que pasa es que a las mujeres, esto del amor, pues...

les tira!

Les tira mucho!

Y cuando no es uno el que las saca a bailar, pues, tiene que ser el otro.

Pero, claro! Ellas, lo que quieren, es bailar!

Y lo que quiero yo, qu�?

Es que eso no le importa a nadie?

Es que tampoco se puede pensar todo el rato en uno mismo, Alonso.

Alonso, si de verdad quieres a tu t�a Margarita,

tienes que alegrarte,

porque ella ahora va a ser muy feliz.

Es que aqu� tambi�n es feliz.

Por qu� me tiene que dejar s�lo?

S�lo, dices?

Y yo, que soy?

Yo que soy, Alonso?

Una verdura?

T� no te vas a quedar s�lo nunca.

Oyes? Nunca.

Alonso, ve a buscar a la t�a.

Vamos a cenar, anda!

S�tur...

Muchas gracias.

S�lo una cosa:

el de los elefantes era Alejandro Magno,

no Julio C�sar.

Alejandro qu�?

No estoy yo muy seguro, ya lo consultar�.

Lucrecia...

Yo soy... no soy la marquesa.

Ahora os dedic�is a enjabonar a mis invitadas, comisario?

Marquesa...

Ven�a a ver a Nu�o,

hace mucho que no s� de �l.

Te interesa la chica?

Por Dios, Lucrecia, no digas tonter�as.

No digo tonter�as.

Es solo una ni�a.

Ay, Hern�n, no seas corto de miras,

Irene es la sobrina del cardenal Mendoza.

T� sabes el poder que tendr�a el hombre que acabara a su lado?

Eso es una tarea imposible.

Esa muchacha es inaccesible.

D�jalo en mis manos, Hern�n.

El alegr�n que se van a llevar cuando las vean!

Este pobre, c�mase una raspilla!

S�tur, v�monos!

-Dos m�s y acab�. -No tenemos tiempo.

Lo s�, ya est�.

No me queda ninguna m�s.

�guila,... este hombre... me doy media vuelta y se esfuma!

Buenas noches.

Cu�nto quieres?

No le entiendo, se�ora.

Conmigo no te hagas la tonta.

A lo mejor has podido enga�ar a mi hijo, pero yo s� perfectamente lo que est�s buscando.

Es suficiente?

Me est� usted ofendiendo,

yo no busco el dinero de Juan.

No tienes por qu� avergonzarte.

Comprendo que has tenido que buscarte la vida como sea.

Dios te ha dado unos atributos

y has sabido c�mo utilizarlos.

Se�ora, no tengo por qu� aguantar todo esto.

Y me da igual qui�n sea usted.

Qu� impertinentes sois los de tu raza!,

pensaba que os hab�an expulsado a todos.

C�mo?

Eres morisca, no?

O vas a hacerme creer que eres de sangre cristiana?

Se�ora, con todo el respeto,

ni a usted ni a nadie le interesa la pureza o no de mi sangre.

-Margarita! -D�jame, Juan.

Qu� pasa?

Que no voy a casarme contigo, Juan.

S�tur, aqu� est�n. Todos los registros con las entradas y salidas del orfelinato.

Nos vamos a quedar aqu� toda la noche, para encontrar alguna informaci�n de ese hermano de usted?

Jes�s!

S�tur! Aqu� est�.

Las Carmelitas.

Amo, no le huele as� como...

como chamusquina?

S�tur, fuego!

Los ni�os, amo, los ni�os!

Amo, qu� hacemos?

S�calos! Des�talos!

In�s?

In�s, has vuelto?!

Gracias al cielo! In�s!

No s� c�mo te gustan los huevos,

te estaba preparando una tortilla.

Gracias, Catalina,

no ten�as que haberte molestado.

No tengo hambre.

Ay, Dios, amo!,

qu� habr� sido de esos pobres cr�os?

Tome.

No, S�tur, gracias.

Voy a ver c�mo est� Alonso.

Socorro!

Ay, Dios, que esto es un no parar!

No te preocupes, peque�o,

que yo te encontrar� acomodo.

Por favor, no se lo lleve!

Por favor, de qu� voy a comer?

Est�s bien, Hortensio?

S�tur, trae agua.

Si el �guila roja estuviera aqu�, esto no pasar�a.

Pero claro, con la cantidad de injusticias que hay

no puede estar en todas partes, no?

Har�an falta un mont�n de �guilas rojas.

As� de ellos.

C�mo est�s, Hortensio?

Anda, vete.

Su hijo de usted tiene mucha raz�n.

Hay muchas injusticias y usted no da abasto.

Pero ya me dir� usted qu� soluci�n encontramos, porque esto no tiene pinta de acabarse pronto, amo.

La �nica manera ser�a conseguir que el pueblo se uniera para hacerles frente.

Alguien del pueblo debe guiar al pueblo.

"Alguien del pueblo debe guiar al pueblo".

Cu�nta raz�n tiene usted, y qu� bien se expresa.

No puedo consentir, Lucrecia, que mi hijo, un grande de Espa�a,

se case con una morisca.

Podr�a enviar una misiva, pero ya sabes lo que tardan estas cosas.

Margarita, ven conmigo.

Toma, ven conmigo. -A d�nde?

Ven conmigo, conf�a en m�.

Padre, madre, os presento a mi futura esposa: Margarita.

Ya sabemos qui�n es, pero t� no te vas a casar...

Madre, s� me voy a casar.

Es m�s, ma�ana voy a reunir a todos los nobles de la villa para hacerlo oficial.

Juan,

sabes lo que est�s haciendo, hijo?

Pues claro, padre.

Vas a dejarnos en rid�culo.

Me temo que para eso os bast�is vosotros solos.

Qu� es esto?

Qu� pone?

No al impuesto extraordinario.

Rebeli�n.

Dame.

Eso hay que quemarlo todo,

si nos lo encuentran, estamos muertos.

Una pieza preciosa, eminencia.

Lo s�, por eso no me gustar�a desprenderme de ella.

Existen muy pocos como este,

precisamente el rey tiene uno igual.

Siempre he pensado que sois una mujer muy observadora.

S�,

me gusta observar,

sobre todo para poder comparar.

Conozco estos medallones,

s� que se utilizan para guardar cosas en su interior.

Cu�l es su secreto?

Eminencia?

Marquesa, a vos que os gustan tanto los secretos,

seguro que sab�is qui�n es ese �guila roja,

del que mucho he o�do hablar.

Nadie le ha visto la cara jam�s.

Resulta extra�o que el comisario no lo haya atrapado todav�a.

Ya sab�is, eminencia,

los buenos secretos no se conf�an m�s que a uno mismo.

Comisario!

Espero que me hayas interrumpido por algo importante.

S� se�or, hemos encontrado esto,

est�n por todo el campo.

Ese payaso de �guila roja otra vez!

Si los campesinos se unen

podr�amos tener problemas.

Eso se ataja muy f�cil:

matad a uno de ellos.

Qu� me dice?

Un mensaje claro.

Con su pluma y con su todo para que se vea que es aut�ntico.

Que se ha quedado de piedra!

Pues, como esta, he hecho 200,

no vea c�mo se me ha quedado la mano.

No s�, S�tur. Lo veo demasiado precipitado,

podr�a ser peligroso.

C�mo precipitado?

Pero si usted siempre dice que hay que cambiar las cosas!

Pero tambi�n digo que hay que saber elegir el momento.

T� nunca has o�do un proverbio �rabe que dice:

cuando el cad�ver de tu enemigo quieras ver pasar,

si�ntate en la puerta a esperar.

Con todos mis respetos, ese proverbio me parece una aut�ntica gilipollez.

Porque digo yo que ser� mejor ir y hacer algo, que no sentarse y esperar.

S�tur, si encuentran esas octavillas en manos de los campesinos

est�n muertos.

Olv�dalo!

28...

29...

31.

Por Dios, qui�n me habr� mandado a m� hacer tantos papelotes!

Si a los duques no les gusta el pavo, retiradlo,

les serviremos cordero.

Encended el horno.

Juan ha decidido presentarme en sociedad delante de todos los nobles de la comarca.

Qu� rom�ntico!

No, no es nada rom�ntico.

Es una locura!

Juan es un grande de Espa�a, sus padres son los duques de Velasco y yo qu� se qu�,

sabes lo que significa?

Pues yo tampoco.

Vamos!

Pero lo que s� significa,

es que ellos est�n en otra altura, Catalina,

y no se casan con pobretonas como nosotras.

Que se van a re�r de m�.

Que sus padres tienen raz�n.

Que yo no soy nadie.

Has terminado ya?

Pues, no te cases!

No te cases, y conf�rmales que somos basura!

Ahora, luego no nos quejemos de c�mo nos tratan los nobles!

No es tan f�cil!

Ya lo s� que no es f�cil, pero t� tienes la posibilidad de demostrar que valemos,

t� sabes qu� pocas tienen esa posibilidad?

Lo sabes?

No te das cuenta, verdad?

T� no te das cuenta,

de que si t� llegases es como si todos nosotros hubi�ramos llegado?

De que la pr�xima vez que me levant� a las cuatro de la ma�ana, a reventar,

sabr� que merece la pena

porque uno de nosotros lo ha conseguido?

Pero, si ni siquiera s� utilizar los cubiertos!

Bueno, pues yo te ense�o.

Anda, que no s� yo de eso!

Toda la vida con la marquesa.

Tra�me una cubierter�a y unos platos, corre.

Igual, t� y yo no lo vemos,

pero yo te aseguro

que un d�a habr� un rey que se case con una plebeya.

Vay�monos, amo,

aqu� no vamos a encontrar nada.

Tengo que encontrar informaci�n sobre mi hermano,

necesito saber por qu� alguien se empe�a en que no encuentre ninguna pista sobre �l.

Si no le digo yo que no,

pero, a ver si por buscar a su hermano,

se va a quedar usted sin...

Amo, que he estado yo pensando,

a usted nunca se le ha pasado por la imaginaci�n darle un hermano a Alonsillo?

Acabo de perder la �nica pista que ten�a para encontrar a mi hermano.

Mire, amo, esta caja!

Yo ten�a una igual.

Carmelitas.

Un mu�eco.

S�lo hay un mu�eco.

No hay nada, S�tur.

Tiene usted raz�n,

no hay nada.

Te quedar� bien,

no parecer�s ni lo que eres.

Muchas gracias, de verdad, Lucrecia,

pero no lo puedo aceptar.

Con sus padres a la contra, m�s vale que te esmeres, querida,

toda la corte va a estar reunida esperando conocerte.

Gu�rdatelo, vamos.

Pues, a m� no me gusta,

est�s m�s guapa con el tuyo.

Alonso!

Mandar� un coche, para que venga a buscarte.

Estate lista a las cinco.

Maestro.

Lucrecia?

Ya me iba,

s�lo he venido a traerle un vestido a tu cu�ada, para su presentaci�n.

Muchas gracias, pero

no ten�as por qu�.

Soy la primera interesada en que esta boda salga perfecta,

y har� cuanto est� en mi mano para que as� sea.

Fue un placer, como siempre.

-Lucrecia... -Gonzalo...

Un gato, no?

Voy a mirar, no vaya a ser que...

Qu� detalle, la marquesa, no?

S�.

No s� por qu� se toma tanto inter�s, la verdad.

Pues, si no lo sabes t�...

Gonzalo,

Lucrecia est� loca por ti,

lo ha estado siempre.

T�, a veces, no s� si es que no te enteras de nada,

o prefieres no enterarte.

Ya.

Pues, puede que no me entere de nada, Margarita,

pero, al menos yo no me disfrazo de lo que no soy,

para contentar a los que me desprecian.

Abuelo, abuelo!

No, no, abuelo!

Lo de los cubiertos lo tienes claro, no?

Ya s�lo me falta, sabes qu�?,

lo del plato del pan,

nunca me acuerdo si es a la derecha o a la izquierda,

bueno, pero vamos, que t� ya te fijas en el que tengas al lado.

Oye, y otra cosa,

de baile, qu� tal vas?

Catalina, por favor!,

que yo, como aquel que dice, me cri� en Sevilla!

Que yo el baile lo llevo en la sangre. Mira.

T�came las palmas.

Qu� arte!

Pero, qu� te pasa?

Mujer, que no s� yo si eso va ser del estilo que se lleva en la corte,

porque ellos son m�s de minueses,

y esos bailes as�, finos.

Esto es un desastre.

Mujer, no, pero si es m�s dif�cil lo que t� haces!

Vamos a ver, el taca taca de la cadera

olv�date, porque ellos son de bailar tiesos como palos.

El taconeo tampoco,

porque son de arrastrar los pies.

Mira, ya ver�s.

Para atr�s.

Muy bien. Ves? Muy bien, as�, as�, as�.

Ahora sigue practicando con la escoba, y ya ver�s como ma�ana est�s m�s suelta.

-Pero Catalina, mujer! -Mujer, que tengo a mi hijo sin cenar.

"Tengo a mi hijo sin cenar"...

Quiere usted bailar conmigo, se�orita?

C�mo no!

Esto no es un baile ni es nada,

esto es imposible.

No es tan dif�cil,

s�lo tienes que escuchar la m�sica y

dejarte llevar.

Me concede este baile, se�orita?

-Perd�n. -No pasa nada.

D�nde has aprendido a bailar as�?

Hay muchas cosas que no sabes de m�.

Si ma�ana te comportas como t� eres

todo ir� muy bien.

Gracias.

-Doctor! -Hombre, S�tur!

Ver� usted, quer�a comentarle una cosa,

tengo un problema de

insumisi�n,

de letargo.

Buenos d�as.

Sabe, s�, me entiende, en el... que no...

-El... -Ah! S�, s�.

Tiene o no tiene soluci�n, doctor?

Pues que tendr� que verlo, S�tur.

S�, hombre, s�.

Como que tiene que verlo?

Qu� est� usted insinuando, doctor?

Desde luego, absolutamente nada.

Pero tendr� que mir�rtela, para saber si tienes...

para saber si tienes alguna infecci�n, si est�...

inflamada. -No, no.

-C�mo que no? -No.

Venga, venga.

Ven a la consulta, y te echo un ojo.

Han matado a un campesino.

Dicen que van a plantar cara a la autoridad,

se dirigen ya a la Villa.

Dios, van a acabar con ellos!

Bueno, qu�, S�tur?

Qu� he hecho, doctor?

Qu� es lo que he hecho, doctor?!

Pero bueno, muchacha,

y t� eres la peluquera de la marquesa?

Ese mo�o m�s alto, que cuanto m�s alto mejor, parecen m�s nuevas.

Muchas gracias por todo, Catalina.

T� te mereces esto y m�s.

Le he cogido un poco de perfume a la marquesa.

Perfecto.

Venga, anda, �chaselo por todo el cuerpo.

Pero, Catalina!

Esta mujer tiene que estar hoy despampanante.

Ya ver�s cuando te vean los nobles,

se caen de culo!

No ser� para menos!

Quietos ah�!

Qu� haces? D�janos pasar si no quieres que te hagamos da�o.

No pod�is seguir, muchachos, os van a comer vivos!

Mejor morir luchando que de hambre, aparta!

Pero, con qu� vais a luchar, muchacho?!

Con una triste oz y un par de rastrillos?

Pero, por Dios, mirad a ese hombre,

si no puede ni con sus calzas!

Venga, volved a vuestro pueblo, que esto va a ser una sangr�a, media vuelta!

No lo escuch�is!

Amigos, a d�nde vais?!

Por Dios, que esto va a ser una masacre!

Todo por mi culpa!

Gonzalo,

mi vestido ha desaparecido.

C�mo que ha desaparecido?

Pues, que lo dej� en el arc�n y ya no est� all�.

Padre, tenemos que irnos que no llegamos a la escuela.

Alonso,

t� sabes algo del vestido de la t�a?

Yo? No, yo no s� nada.

Ya.

Anda, dime la verdad.

Alonso,

d�nde est� ese vestido?

Yo... yo...

lo he quemado.

Que?

Lo siento, t�a,

es que no quiero que te vayas.

Por qu� no te casas con padre?

Tu padre siempre querr� a tu madre.

Pero mi madre ya no est�, y t�...

Tu madre siempre estar�, siempre.

T� quieres a mi padre?

Perd�n,

amo,...

Lo siento, t�a.

S�tur, qu� pasa?

Lo que pasa es que...

que la he liado.

La he liado, pero parda, parda, amo.

Aqu� va a haber una sangr�a.

No me hag�is perder m�s el tiempo.

Si os retirais ahora, nadie sufrir� nada,

ni vuestras madres, ni vuestras mujeres, ni vuestras hijas.

No os vay�is!

Tenemos que luchar por nuestros derechos.

A qu� est�is esperando?

No ten�is aprecio por vuestras mujeres?

Marchaos ya, mi paciencia tiene un l�mite!

No le escuch�is!

En fin, no podr�n decir que no les hemos dado una oportunidad.

Acabad con ellos.

No podemos dejar que se salga con la suya!

Justicia para el pueblo!

C�mo no, tan oportuno como siempre!

Fuego!

Cu�ndo viene? Qu� ganas tengo de verla!

M�s guapa que todas estas juntas!

Te lo aseguro yo.

Y, de qu� familia es tu prometida?

De la mejor.

Pero, qu� ha pasado?

Orgullo de raza.

Pero, has visto que vestido?

Quiero presentaros a mi futura esposa:

Margarita.

Sab�a que no me equivocaba contigo.

No te muevas de aqu�, tengo que hablar ciertos asuntos con el comisario.

No tardar�.

Por qu� est�s aqu�?

Me van a matar.

Por qu�? Qu� has hecho?

Eso ya da igual.

Por qu� dices eso?

Irene!

No te hab�a dicho que no te movieras?

V�monos.

Margarita estaba preciosa.

Hija, es lo que tenemos las guapas, con cualquier cosita que nos pongamos...

Y esta gente?

Qu� es esta algarab�a?

Cipri!

Qu� pasa?

Van a desmembrar a un campesino.

V�lgame Dios, se�or.

Venganza!

Mi sobrino!

Qu�?

Cipri, es mi sobrino!

Menos mal que ese hombre enmascarado ha salvado a ese muchacho!

Bah!, el comisario matar� a ese campesino en cuanto lo encuentre.

Ya.

El �guila roja no va a estar siempre para salvarle.

Descansa.

Padre...

Qu�?

Qui�n crees que es el �guila roja?

Un buen hombre.

No, padre, t� eres un buen hombre.

El �guila roja es un valiente.

Y t�?

Eres un valiente?

S�, s�!

Venga, �guila roja!

Duerme.

Gonzalo...

quer�a darte las gracias.

Sin tu apoyo no habr�a sido capaz de presentarme delante de esos nobles.

Tengo que hablar con S�tur.

S�?

Perdonad mi osad�a, pero

quer�a pediros un favor.

Pasad.

Has dicho un favor?

El perd�n de un hombre.

Ese campesino que ha estado a punto de ser ejecutado esta tarde.

Tan importante es para vos?

Tanto como para haber escapado del palacio de la marquesa

y llegar hasta mi alcoba?

Est� bien.

Muchas gracias, se�or comisario,

sab�a que era usted un buen hombre.

Est� bien, volvamos con la marquesa, te estar� esperando.

Pichoncillo, Pichoncillo, que est�s con el mu�equito!

Ven aqu�!

Dime qui�n es el beb� m�s guapo de la Villa.

Tienes hambre?

No pasa nada.

Ya est�, ya est�.

Por qu� tienes un beb�?

C�mo? Qu� beb�?

Ese beb� que est�s intentando esconder, S�tur.

No, ya est�, ya est�.

Lo ha asustado usted, amo.

Pues, nada, que cuando lo saqu� del orfelinato se qued�,

agarrado como un percebe que no hab�a quien lo soltara.

Ya est�, ya est�.

Me dio pena, y

nos podemos quedar con �l, amo?

No queremos que el chiquillo pase lo mismo que pas� yo.

Ya est�, ya est�.

Hijos m�os,

si alguna vez corr�is peligro, buscad el medall�n bajo el dedo de Dios.

Laura.

Es mi madre.

S�tur, este mensaje est� escrito por mi madre.

Buscad el medall�n.

El medall�n...

Amo, con usted no hay qui�n se aburra.

Para buscar un medall�n

bajo el dedo de Dios.

Qu� coj�n ser� eso?

Este es el anillo de pedida que le regal� mi padre a mi madre,

ahora es tuyo.

Ahora s�lo deseo que pongas t� la fecha de la boda.

S�tur!

Qu� quer�a decir mi madre con esa carta?

Ya estamos! Siempre que hay que buscar una cosa surge otra que hay que buscar primero que la anterior.

Creo que mi padre es el �guila roja.

El m�o, puede que sea su escudero.

-No, no creo. -No, yo tampoco.

Cu�ntos a�os tienes?

18.

Una edad perfecta para cuidar de mis jardines, empezar�s ma�ana mismo.

Qu� pedrusco!

Me lo ha regalado Juan, por el compromiso.

S� qui�n eres, �guila!

Los chicos de 10 a�os no saben guardar secretos,

antes o despu�s se lo contar� a alguien,

y eso le puede costar la vida.

Han secuestrado a Margarita!

Todo esto es culpa tuya!

No pienso parar hasta que la encuentre!

Por fin.

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