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EL ROBO AL BANCO DE INGLATERRA
Las obligaciones encomendadas a la brigada de la guardia de su majestad
británica, en tiempo de paz, es la custodia del banco de Inglaterra.
Todas las tardes, desde el ocho de junio de 1780,
la guardia marcha desde Wellington Barracks a través de Londres, hasta
el banco de Inglaterra, para escoltar durante la noche, el oro de la nación.
Un día de verano, a principios de este siglo, cuando Irlanda todavía luchaba
por su independencia contra la poderosa Inglaterra, un hombre
mitad irlandés, mitad americano, se dirigió a la ventanilla del banco.
Este fue el principio de una extraña y atrevida aventura.
- ¿Mr. Norgate? - ¿Sí?
¿Cómo desea que le pague este cheque a su favor?
¿Prefiere dólares o libras esterlinas?
Quisiera abrir una cuenta corriente.
Para abrir una cuenta en el banco de Inglaterra se necesita un aval, señor.
Es imprescindible que sea un cliente del banco.
No lo sabía.
Claro que ha otros bancos donde quizás no sean tan rígidos.
- Encontraré quien me avale. - Como desee señor.
Retendremos el cheque hasta que recibamos sus instrucciones.
Gracias.
- Buenas tardes. - Buenas tardes.
¿Qué desea señor?
Estaba echando un vistazo por aquí.
¿Es usted americano?
Sí, ¿en qué lo ha notado?
Oiga, ¿quién es?
Es sir John Soane, el arquitecto que construyó el banco.
- Hizo un buen edificio. - Si señor.
Me gustaría conocerlo todo.
El banco cierra a las cuatro en punto.
Entonces lo veré otro día.
Buenas tardes señor.
Desde Mint recorre Landon Hall Street, sigue por Cornelly,
hasta llegar al viejo banco.
Una vez allí atraviesa la puerta de carruajes y entra al patio del edificio.
Ahora bien, ahí está la escolta armada, los vigilantes de Mint y los del banco.
Todos armados, no hay nada que hacer Mr. O'Shea y si es en el banco
en lo que está pensando, no llegaremos siquiera a acercarnos.
Si claro, es muy fácil desde Dublín decir que hagamos esto o aquello.
¿Pero por qué tiene que ser un banco?
Ahí es donde está el dinero Mr. Walsh.
¿Y por qué el banco de Inglaterra?
Porque allí más dinero que en cualquier otro.
Entonces tendrá que ser el furgón del oro.
¿Qué capacidad de transporte tiene el furgón del oro Dr. Hagen?
Cada caja contiene cuatro barras y cada una de ellas pesa...
Sólo el valor Dr. Hagen.
Unas 160.000 libras.
- Eso es bastante dinero. - Sí, pero no en este caso.
¿Qué es lo que necesita nuestro movimiento? ¿Un millón tal vez?
160.000 es asunto para la policía, en cambio un millón es cosa política,
y además dura más tiempo.
Hay otras formas de conseguir dinero.
Robando tiendas no es precisamente el modo de ayudar a Irlanda a conseguir
la independencia Mr. Walsh.
Hay demasiada vigilancia, no será fácil.
Sí, eso lo sabemos de sobra. ¿Dónde está la cámara?
Seguro que hay flechas por todo el edificio indicando.
Le digo que no puede ser Mr. O'Shea.
El banco de Inglaterra no ha sido robado nunca y hace 207 años que existe.
Hay que hacerlo Mr. Walsh, la finalidad justifica todo.
- Mrs. Muldoon, por favor. - Pase señor.
Le contratamos en Nueva York por consejo de nuestros amigos de allí.
Contribuyeron a pagar sus gastos de viaje.
¿Y qué le importa a él Irlanda?
Su madre era irlandesa.
La mía también. ¿Qué es lo que le interesa a el de este asunto?
Es un profesional Mr. Walsh.
Necesitamos algo más que un juego de ganzúas.
Exactamente, es ingeniero de minas.
Pero encuentra más fácil extraer oro de los bancos, que de ningún otro lugar.
¿Trae la carta?
Creo que ha tomado una habitación en el hotel Stand, ¿no será sospechoso?
Es un hotel como otro cualquiera.
Mr. O'Shea le está esperando.
Entre Mr. Norgate.
Este es el Dr. Hagen, Mr. Collen, Mr. Walsh y Mrs. Muldoon.
Mrs. Muldoon dirige nuestro servicio de espionaje, como usted ya sabe.
Sí, lo sabía.
Por favor, siéntese.
Bien Mr. Norgate, ¿ha encontrado usted alguna cosa interesante?
Si en lo que piensan ustedes es en el furgón, creo que pierden su tiempo.
Yo opino igual aunque por otras razones.
Y del banco en sí, ¿cual es su impresión?
Que es tan seguro como se afirma.
Mr. Norgate, ¿qué significa para usted Irlanda?
Aun habiendo nacido en América, Mr. Walsh, todos tenemos nuestras raíces en Irlanda.
Es usted el hombre que necesitamos, Mr. Norgate.
¿Ha llegado ya a los fondos del banco?
Abriré una cuenta corriente si alguien me avala.
- ¿Y eso? - Trámites de seguridad.
Según creo, el ejército es el responsable.
La guardia de su majestad, llamada el piquete del banco, un oficial
un sargento y 16 guardias.
Soldaditos de plomo.
No hay que preocuparse por ellos.
- Los fundiremos. - Bien.
Manténgame informado Mrs. Muldoon.
No será fácil, estas paredes parece que son inexpugnables.
Por ellas han pasado guerras, huelgas, han visto fracasar ambiciones y codicias,
pero no olviden esto amigos míos, el cerebro que las construyó fue humano,
y por tanto, como el de todos es objeto a tener un fallo
y ese fallo, tiene que estar en algún sitio.
Pase.
Mrs. Muldoon, señor.
Buenos días Mr. Norgate, traigo la información que quería.
Por favor Mrs. Muldoon, siéntese.
No gracias, tengo prisa.
Usted deseaba saber donde podría encontrar a los oficiales de la guardia.
Suelen reunirse en un bar llamado: El bombardeo.
¿Es todo lo que has venido a decirme?
No, no es todo, quiero que olvides lo que ocurrió en Nueva York.
¿Crees que lo recuerdo aún?
Así que solo fuiste a Nueva York a contratar un ladrón de bancos.
Lo comprendes perfectamente.
Fuiste en mi busca.
Eres la persona adecuada para ello.
¿Sabes por qué vine?
Estás contratado por el movimiento irlandés con un diez por ciento.
- Un veinte. - Yo no dije eso.
O'Shea lo dijo.
Entonces mucho mejor.
Así estarás más satisfecho.
Y otra cosa, nadie sabe que fui yo quien marcho a Nueva York excepto O'Shea.
Y a nadie más le importa.
De acuerdo, entonces asunto saldado.
Eso espero, hay que hacer un trabajo.
Nada hay ya entre nosotros.
¿Cual dijiste que era el nombre del bar?
El Bombardero.
- Buenos días Mr. Norgate. - Buenos días Mrs. Muldoon.
Salmón ahumado.
Salmón ahumado para Mr. Jecks.
Deme una jarra de cerveza, por favor.
Oiga, quizás usted podría informarme, soy americano sabe y...
Sí señor, ya lo he notado, ¿qué se le ofrece?
Pues verá, tengo verdaderos deseos de presenciar el desfile
de la guardia de su majestad, ¿a qué hora se dirigen hacia el banco?
¿A qué hora se dirigen al banco?
Ese caballero de ahí le informará mejor que yo señor, es teniente de la guardia.
Y allí estaba yo como todos los días, pescando en el río, el coronel me dio
el susto más grande de mi vida.
Charles, sírvenos otra.
Jenkings, échame una mano.
Los pescamos al anochecer con mosca, saltaban como locos por todas partes.
Bien, buena pesca.
Camarero, ¿son comestibles?
¿Qué cree usted señor, que están aquí de adorno?
¿Y qué me dice de ese otro?
Es un lucio señor, pescado en el Támesis hace muchos años, ya no se ven así
de grandes, con tantos barcos...
Oiga, por casualidad, ¿fue alguno de esos caballeros, el que lo pescó?
No señor, no fue ninguno de estos caballeros, fue un amigo mío.
Bueno, yo pensaba ir de pesca por aquí algún día pero, si es
eso todo lo que se puede sacar...
Buenos días señor.
Perdón caballero, al parecer está usted interesado en la pesca.
Sí, claro que lo estoy.
¿De veras? No creí que supieran pescar en América.
¿Qué utilizan ustedes?
Una caña, un sedal.
Por favor señor, yo me refería a los cebos, ¿qué clase utiliza?
- Gusanos. - Gusanos...
Naturalmente caballero, si usted utiliza la mosca en un atardecer nublado,
lo más probable es que termine comprando sus peces en cualquier pescadería.
No me diga... bien, ¿quiere tomar algo con nosotros?
- Charles sirve un clarete para Mr... - Norgate.
Monty Fitch, mis amigos James y Pirce.
Bueno, un barbo, no está mal.
Que hermosos ejemplares, le felicito mi querido amigo.
Gracias, ha habido muchas ocasiones en las que he tenido que pescar para comer,
pero no así claro.
- ¿Sin gusanos? - Sí, ahora verás.
Maravilloso, eres único amigo, ¿cómo te las arreglas?
Les hago cosquillas y luego...
Sí... haciéndoles cosquillas.
¡Flacy! ¡Mott!
- Walters. - ¿Señor?
¿Qué hacen las señoritas?
Están cogiendo moras, señor.
- Bueno, ahora tomaremos una copa. - De acuerdo.
Luego les dices que la comida está lista.
Qué maravilla poder descansar después de las duras tareas diarias.
Yo creía que te gustaba la guardia.
No tengo nada contra la guardia amigo, excepto el tener que hacerla.
Toma un sándwich.
Te estoy muy agradecido, no solo me has avalado, sino que además expones
tu vida por guardar mi dinero.
Tratamos de ayudar a los amigos.
- La mostaza Walters. - Sí señor.
Créeme, uno se cansa de oír tocar las mismas marchas año tras año.
Sin embargo, para mí es un gran espectáculo.
No creas que es divertido estar ante la cámara acorazada situada
a dos pisos bajo el suelo, créeme.
Buenos días Mr. Fitch.
Buenos días.
¿Pescando otra vez en el coto del coronel, señor?
Sí, sí.
Mala suerte, el guardia del coronel.
No habrá más remedio que doblarle la propina.
- ¿Donde estábamos? - Dos pisos bajo el suelo.
Sí, todo el mundo se interesa por ese lugar, no llegaré a entenderlo nunca.
A mí me gusta la arquitectura, incluso llegué a estudiarla.
Te diré una cosa, hay un museo en Londres que aún guarda los planos del banco
de cuando lo reformaron, creo que esto puede interesarte.
Sí, claro que me interesa.
¿Es por eso por lo que has venido a Europa?
¿Cuál es el motivo de tu viaje?
Metal.
Ahí están, ¡vamos chicas!
Mal educado, has empezado sin nostras.
Sí, sin duda sir John era también un gran coleccionista.
- Vean esta copa veneciana. - Una obra maestra.
Podemos decir que es una filigrana, una auténtica filigrana.
Ahora pasemos a la cámara sepulcral.
Qué bonita es.
Es un gran placer contar entre nosotros con un arquitecto.
Gracias.
- Un mito. - Es cierto.
Mi mujer y yo nos entretenemos revisando estos dibujos.
Vivimos aquí mismo, ¿sabe?
Sí, es muy conveniente porque así puedo vigilar el museo todo el tiempo.
A ver que hay aquí... sí, sí, esta es la cámara de los depósitos del banco.
Muy bien pensado.
- Por favor, quisiera que me explicase... - Sí, naturalmente señora.
¿Me perdona unos instantes?
Bien, se trata de una pieza romana de estilo griego.
Naturalmente puedo haber sido hecha por un griego.
Los romanos absorbieron mucha de la cultura en el arte griego.
- ¿Es preciosa verdad? - Preciosa.
Verdaderamente lo es.
Bueno, usted como arquitecto se dará cuenta de los problemas que tuvo sir Jonh.
Los cimientos son del año 1724, bueno de eso hace ya mucho tiempo.
Me gustaría saber cómo se las arregló.
Sí, sí claro, pero entonces tendría que ver la cámara.
La cámara... vaya, vaya.
Sí que lo siento, debe perdonarme pero esos planos no los tenemos a
disposición del público, la dirección del banco quiere guardarlos bajo llave.
Por lo tanto no se los puedo enseñar.
Sin embargo, el resto de los planos están aquí.
Mire, este corresponde a la rotonda.
- Muy interesante. - Sí, sí, sí, vea, vea.
Notará el uso del estilo dórico, derivado del templo de Teseo.
Sí, sí, sí... Y vea cual simplemente está decorado.
Pero tan bello, tan efectista, todo en armonía con la construcción del arco,
como usted puede ver.
Y la luz, la luz penetra por ocho claraboyas sobre...
Perdone, ¿podría decirme quien pintó este cuadro?
Sí, sí, naturalmente señora, ¿me perdona un momento caballero?
Se trata de un cuadro italiano, probablemente de la escuela de Pintoretto.
Fue una de las adquisiciones de sir John cuando estuvo en Roma.
- Muchas gracias. - A su disposición señora.
Bien, bien, bien, es un placer tener tantos visitantes interesados,
pero es tan poco corriente.
Date prisa.
Aquí está la cámara.
Han omitido la escala.
¿Estás seguro?
Sí, aquí hay varias notas.
Cópialas.
Bajando estas escaleras, por este corredor, después a la derecha,
pasada la bodega...
La bodega.
Y por este pasillo esos escalones llevan...
Al sótano.
Y atravesando el corredor, al otro lado, la cámara.
Estas son las puertas, ¿Qué es esto Hagen?
Una reja de hierro en el corredor.
¿Y si taladramos las paredes?
Está enclavadas sobre la misma roca.
- ¿Y qué hay encima? - Las cocinas.
Guisan toda la noche para la guardia.
Tiene que ser por las puertas.
¿Qué sabemos sobre ellas?
¿O sobre la cámara acorazada? ¿O la longitud de los corredores?
Estuvo usted dos horas allí y ni siquiera consiguió la escala.
Una pulgada por cada 3 o 4 pisos.
¿De qué nos sirve hacer conjeturas?
Una medida exacta de cualquier parte nos dará la escala.
Nos dejarán entrar con una cinta métrica a tomar medidas.
Refuerzos y trabajos de albañilería del suelo actual.
John lo hizo mucho más resistente.
Añadiría una placa de tres cuartos de pulgada.
- Sí, de acero. - ¿Está todo el banco blindado?
No, solo la cámara.
Las puertas las construyeron especialistas.
Denme media docena de cartuchos de dinamita y las volaré.
Escuche, no llegará usted a la cámara con dinamita, piense en la forma de entrar.
¿Han oído esto?
¿Qué supone que hemos estado haciendo durante 3 meses Hagen, Collen y yo?
Busque otro asunto para discutir conmigo Walsh.
Un ciego guía a otro ciego.
Ese tipo nos va a buscar 15 años de cárcel a cada uno.
Démosle de plazo unos días más.
Escucha Iris, he tenido noticias de casa.
Me dicen que aquel caballo pura sangre no pueden detenerlo por más tiempo.
Y es una gana, ¿sabes?
Siempre ha sido mi debilidad criar caballos.
Quiero dejar esto, ven conmigo Iris.
- Te digo que no saldrá bien. - El movimiento nos necesita.
- A ti y a mí. - Seguro.
También necesitó a Mitchel Maldum y lo tuvo y te dejó viuda.
Pero el te perteneció durante un año.
Tratante de caballos.
Escucha, eres una mujer terrible a veces.
Haces estremecer a un hombre hasta dejarlo helado.
Luego, cambias, te muestras tan femenina, haces cualquier cosa.
Y entonces comienza a palpitar la sangre en sus venas.
Estaba hablando con Mrs. Muldoon de algo muy personal, ¿quiere esperar?
Quiero todo lo referente al sistema de alarma.
Le he dicho que estaba hablando con Mrs. Muldoon.
Ya le he oído, Hagen está haciendo otro plano general de la cámara, ayúdale.
Se usan tres tipos, dos son nuevos.
El otro es el viejo método de muelles.
No sabemos cual tendrá instalado el banco.
He oído que Mitchel Maldum fue uno de los dirigentes del movimiento irlandés.
Un fanático según creo, no tenía tiempo para otras cosas.
- Murió por su ideal. - Muy consolador.
Para ti, claro.
¿Por qué no coges esto y sales de aquí?
Te sientes sola.
Me resultas odioso.
¿No será todo lo contrario?
Sí, quizás, me odio a mí misma.
Volverás a mí Iris.
Sé que volverás.
Te contrataron para un trabajo, ¿por qué no lo haces?
Ya estoy aquí, ¿no?
Desde que llegaste no has hecho mas que ir de pesca y seguirme.
- Tengo los planos de la cámara. - Son inservibles sin una escala.
Obtendré las medidas de algún corredor y eso nos dará la escala.
¿Y cómo vas a entrar y tomar las medidas?
Con una invitación.
La conseguí pescando.
Puesto número 4 sin novedad señor.
Puesto número 5 sin novedad señor.
Gracias señor.
¿Ha Llegado ya Mr. Norgate?
Todavía no señor.
- Un invitado de Mr. Fitch, acompáñele. - Sí señor.
Gracias.
Un invitado de Mr. Fitch.
Mi querido amigo, al fin has venido.
- Me alegro de verte otra vez. - Es un placer recibirte aquí.
Siento que no tengamos compañía femenina, es muy difícil en estos días.
¿No lo fue siempre?
Sí, pero yo les introducía aquí de incógnito.
Siéntate.
Hasta que uno de esos paisanos que andan por ahí se fue de la lengua.
Sería uno que se me ha quedado mirando.
Seguramente.
Gracias Walters.
- Por nosotros, buena suerte. - Suerte.
¿Y hay muchos paisanos?
Sí, unos cuantos que rondan por la noche el cajero vive aquí actualmente.
¿Qué hay por la ciudad?
Lo de siempre.
He olvidado el motivo de tu viaje.
Ya te lo dije, el acero.
Visitando entonces las fundiciones.
Sí a algunas de ellas, las locales.
Es muy conveniente pero también dedico un rato a mi afición favorita.
La pesca.
Arquitectura.
- Sí, te serviré otra. - Gracias.
No encontrarás mucho, aquí hay algunos volúmenes dedicados al banco.
Muy aburridos, por cierto.
- Aquí tienes. - Sí, gracias.
Luego descorcharemos otra botella, nos dan ración extra para los invitados.
- Por eso los invitamos. - No está mal la idea.
No está nada mal.
Sí, hay una bodega en el sótano.
- Walters traiga otra botella igual. - Bien señor.
- ¿Puedo acompañarle? - Naturalmente que puede señor.
No hay nada que ver.
De todas formas, me gustaría bajar.
Si te empeñas iré contigo, podrías tener dificultades con los centinelas.
Prácticamente cuando se baja se aísla uno del mundo.
Sí claro, es lógico.
¿Timbre de alarma?
Sí muchos, repartidos por el edificio, conectados a las puertas de las cámaras.
Yo bajaré delante.
No hay nada importante, solo una larga escalera que baja.
- Buenas noches. - Buenas noches teniente.
Un centinela más.
Bueno, ya estamos llegando.
¡Alto! ¿quién anda ahí?
Amigo.
Contraseña.
Eses.
Adelántese y será reconocido.
Pase señor.
¿Todo en orden Gill?
Sí señor.
¿Le molestan los bichejos?
Hoy no mucho señor, están tranquilos según parece.
Mi padre se quejaba de lo mismo cuando era comandante de esta guardia.
Ya es hora de que acabemos con ellos, mandaré un informe.
Sí señor, gracias.
Bien, sigamos.
No deberías andar por aquí solo, los centinelas dispararán si no te conocen.
Oye, ¿cómo sabias tu?
¿No es esta la bodega?
Sí, sí esta es.
Bueno, ¿qué quieres tomar?
- ¿Oporto del 87? - Excelente idea.
Claro, a quién no le va a gustar un sorbito de Oporto.
¡Alto! ¿quién va?
Amigo.
Contraseña.
Eses.
Pase señor.
Estás aquí, me preguntaba que te habría ocurrido.
Que, ¿echando un vistazo a la hucha de la reina?
He traído una botella de Oporto del 87.
Ya te dije que había poco que ver aquí.
Sin novedad en el relevo señor.
- Que sigan, nada más Walters. - Bien señor.
- Coge un cigarro. - Gracias.
El suelo quedara marcado con las pisadas de los centinelas, ¿no es así?
Allí abajo, bueno, llevamos pisando este lugar desde los disturbios de 1790.
¿Y siempre exactamente en el mismo sitio?
Sí claro, buenas noches.
Los centinelas siempre tienen el mismo paso, se les enseña desde que nacen.
Dos pies y seis pulgadas.
Dime quién construyó las puertas.
¿Las puertas? Las de la cámara acorazada...
Ni idea, ¿por qué?
Se trata de un excelente trabajo de fundición.
¿Conocerás todo el proceso no?
La pega de las cajas fuertes es que se necesita otra para guardar la
Llave de la primera y así sucesivamente.
No en esta no, existen tres llaves de la hucha de la reina, cada una en
poder de un funcionario, por lo tanto de este modo, la persona que quisiera
entrar en la cámara, tendría que reunir a los tres.
Pero estamos aburridos, oigamos algo de música, ¿no te parece?
Un punto débil dijo él.
No nos engañemos, no se puede entrar.
¿Por qué reforzaron el suelo?
¿Que por qué? Porque se hundía.
Tres cerraduras, nada que hacer.
Tendremos que enfrentarnos con la guardia y con los vigilantes,
¿qué haremos con ellos? Son 30 hombres o más, ¿y cómo huiremos?
Tiene que existir un fallo en alguna parte.
Seguro.
Podremos hacernos esta pregunta durante 20 años, hasta el día del juicio final.
- ¿Entonces no sigues? - ¿Por qué razón?
Es imposible, no podremos.
¿Que serán los bichejos?
¿Bichejos?
Sí, hay cientos de ellos en la cámara y tienen que entrar por algún sitio.
- ¿Cucarachas? - No lo sé.
¿Qué podrán ser?
Pues ratones o ratas.
Ratas.
Será mejor telegrafiar a O'Shea, no lo conseguiremos nunca.
Quién sabe.
Los problemas del alcantarillado son universales Mr. Reynolds, pero que un
experto como usted venga a visitarnos lo encuentro extraordinariamente alegador,
mi departamento está a su disposición.
- Wyshon. - ¿Sí Mr. Berts?
Siga trabajando, ¿que tal en Nueva York?
Regular, tenemos problemas con el nuevo sistema.
Lo sé, lo viejo tiende a desaparecer.
Naturalmente.
Me imagino que aquí los tendrán ustedes también.
Es desmoralizador, he pasado los mejores años de mi vida en esta profesión y
jamás he visto una cosa igual.
¿Bajo la misma ciudad? ¿Y cómo puede ser eso?
Verdaderos laberintos mi querido amigo.
¿Sabe cuál es la causa del mal? Ríos subterráneos.
- Wyshon. - Diga Mr. Berts.
Traiga usted esos mapas del río Balrbrough.
Así se podrá hacer usted una idea exacta señor Reynolds.
Vamos Wyshon, nunca acabará de esta manera.
El Balrbrough naturalmente fue usado como cloaca y está lleno de ratas, claro.
¿Por qué calles pasa?
Se lo diré Mr. Reynolds, si Wyshon encuentra el mapa.
Lo busco Mr. Berts, pero no lo encuentro.
Perdone.
La única vez que alguien se interesa desde hace años y ahora no aparece.
Oiga, ¿ha estado usted alguna vez en el Balrbrough? En esa cloaca quiero decir.
No, no, no, nadie ha estado allí desde que fue condenada hace 40 años.
Pero alguien debe recordarla.
Lo dudo Mr. Reynolds, las únicas personas que podrían recordarlas serían los
poceros y hoy día hay pocos.
Este es, aquí lo tenemos... ¡Calcuta!
¿Ha dicho usted poceros?
Eso, dragadores del Támesis, recogen basuras, a propósito creo recordar, que
leí algo sobre uno de ellos en el periódico de esta mañana... a ver, a ver,
aquí está, Alfred Sparrow de Bonnyrigg fue puesto a disposición del juzgado la
noche pasada por estar bebido y alterar el orden público, compadecerá hoy a las
diez ante el juzgado de Tour Witch.
Es la vigésimo tercera vez que es juzgado por los mismos motivos.
Se van a gloria de conocer mejor que nadie las cloacas de Londres.
Un tipo al que ni usted ni yo trataríamos nunca Mr. Reynolds.
Gracias de todos modos.
Mr. Berts, ahora que recuerdo, ese mapa no está en nuestros archivos.
Lástima.
Pregunte lo que quiera excelencia, pregunte.
¿Ha oído hablar alguna vez del río Balrbrough?
Es una cloaca que no se usa ahora.
Bajo la ciudad, ¿recuerda?
Número tres, ahí me hundieron, me hundieron cuando condenaron el numero 3.
Allí hacía las mejores recogidas.
- ¿Por dónde pasa el número tres? - Usted lo ha dicho.
Bajo la ciudad.
Sí eso ya lo sé, ¿pero en qué calle?
¿A qué juega excelencia? Me sacó de un apuro, pagó mi fianza, ¿pero por qué?
Soy arqueólogo sabe... Ruinas romanas, templos.
Me gustan las antiguallas romanas, momias y cosas de esas.
- Dos más por favor. - Venga.
¿Quién te ha soltado, pocero?
Déjame, estoy hablando con un famoso arqueólogo "filantripista".
Continúe excelencia.
En alguna parte de la ciudad, hay un templo romano.
Los romanos hacían lo que querían.
Es algo que he buscado durante toda mi vida.
He pedido permiso a las autoridades para escavar y ni siquiera me han escuchado.
Tu puedes ayudarme.
- ¿Yo? - Necesito tu ayuda.
Y me gustaría ser tu amigo, ¿qué te parece?
- Usted y yo... - Contra las autoridades.
¿Por dónde pasa el número tres?
Desemboca en el río por Naked.
¿Y por el otro lado?
Va en línea recta bajo Princes Street.
- ¿Princes Street? - El banco de Inglaterra.
¡Sígame excelencia!
Por aquí excelencia.
Ahí está, ahí está la desembocadura del viejo número tres.
¿Cómo se entra?
En bote, pero hay que vigilar, porque la marea sube hasta arriba.
¿Es esa la única entrada?
Venga, venga conmigo excelencia.
Se alquila almacén, Rigby e hijos.
Por aquí excelencia, tenga cuidado.
Ya estamos.
Por aquí excelencia.
Aquí está excelencia.
- ¿La cloaca? - No, el número tres.
¿A qué profundidad?
Debajo de esta capa de ladrillo.
- ¿Qué es eso? - Una brújula.
Dulce hogar.
Desde el río, hasta la desembocadura de la cloaca.
Después continua en línea recta 27 grados al este del norte magnético.
Y bajo el almacén.
Sí.
Y continuando la línea.
Pasa justo bajo el banco.
Exactamente aquí.
Ahora bien, la distancia de la puerta de la cámara hasta el final del corredor,
es de 18 pasos de centinela, cada paso mide dos pies y seis pulgadas.
A ver si coincide con la escala.
Sí, exactamente.
Entonces, ¿qué distancia hay entre la cámara y la cloaca?
23 pies.
Un túnel.
30 pies de largo, eso nos situará bajo el suelo de la cámara y nos sobrarán 7 pies.
Compruébelo y pongan pegas.
Ya puede telegrafiar a Dublín, diga a O'Shea que tenía razón, hay 1 punto débil.
Compañía de metales y siderurgia, hormigón y cemento. Infórmese en el interior.
Catorce minutos.
Bien.
Necesitaremos un ancho de dos pies, para que quepan ustedes.
De acuerdo.
El radio es de 12 pulgadas.
2 pi r.
Circunferencia de 75.
2 horas y 50 minutos para atravesar el subsuelo de la cámara.
Otra vez.
Si les apetece remar un poco, aquí tiene usted el horario de las mareas.
Muchas gracias amigo.
Dígame, ¿cuánto se puede escavar en una hora?
Once pies cúbicos.
¿De qué longitud desea las vigas señor?
De cuatro pies.
Muy bien.
Un túnel de cuatro pies cuadrados por treinta de largo.
Once pies cúbicos de barro en una hora, 43 y... 44.
3 horas para perforar el suelo, 2 para hacer el túnel y otras dos
para cargar el oro.
Es igual, 51 horas, dos días y algo.
Si tenemos que acabar el domingo por la noche, ¿por qué no empezamos antes?
Podrían oírnos.
El departamento de pesaje del oro, está abierto hasta el mediodía del sábado
y la cloaca pasa por debajo.
El barro no hace ruido.
Está construida de ladrillo.
- El banco cierra. - ¿Por qué?
El primer lunes de agosto, todos los bancos están cerrados.
Un largo fin de semana, la cámara estará cerrada durante casi tres días.
El tres de agosto, la marea alcanza el punto máximo a las 22:32 de la noche,
pero llega al nivel de la cloaca...
A las 21:45.
Anochece a las 21:50.
Volaremos con dinamita la desembocadura a las 22:00.
Diga a O'Shea que necesitaremos un barco esa noche.
- ¿Sabe usted manejar el bote señor? - Enviaré a un hombre que entienda.
Le va a costar un poco caro, es fin de semana.
- ¿50libras? - Y el carbón.
¿75?
- ¿Mr. O'Shea? - La trajeron personalmente.
Está en Londres, ¿no es eso?
El barco estará esperando el botín en Gravesend, el lunes por la noche.
Bien, allí estaremos.
Irlanda te quedará muy agradecida por ello.
Aún falta una cosa.
¿No crees que debes descansar un poco?
No te preocupes, lo haré después.
Estarás dos días y dos noches dentro del túnel.
Estoy acostumbrado, tú deberías saberlo.
Soy un vagabundo, ¿no es cierto?
Un aventurero, no importa lo que quieras llamarme, se que lo soy.
Pero también tengo algo más.
Tengo un cerebro que me habla, que me dice cosas sobre ti.
¡Me importa un bledo el movimiento irlandés!
Vivo para él.
- Solo tratas de ocultarme algo. - Eso no es cierto.
Estás asustada de ti misma y de lo que un muerto pueda pensar.
El valía mil veces más que tu.
Hola Norgate.
Me he quedado dormido, ¿qué hora es?
Exactamente las once.
- ¿Te ocurre algo? - No, en realidad he venido a disculparme.
Verás, contigo se puede hablar y no hay muchos para hablar con confianza.
Trae, te pondré algo más.
No, ya he bebido dos vasos.
¿Recuerdas nuestro día de pesca?
¿Es que has preparado otro?
No, no, no, no, no, me refiero al último.
- Bueno, ¿recuerdas aquel guarda? - Sí al que le doblaste la propina.
¿Doblarla? Olvidé dársela por completo.
¿Sabes lo que me llamó el coronel? De todo.
No me atrevo ni a decirlo, tendré que dimitir inmediatamente.
Eso es una tontería, ¿no crees?
Sí, quizás, quizás tengas razón. ¿Pero qué puedo hacer yo?
No es que tenga nada contra la carrera militar.
Verás, nunca me he parado a pensar en mi profesión y ahora me gustaría hacerlo.
- Entonces sabría... - ¿Sabrías qué?
Pues si soy un soldado porque es lo único que sé hacer o porque tengo vocación.
Probablemente tendré que ponerme serio con el coronel
y entonces, me formarán un consejo de guerra.
No harás nada de eso, serás un buen soldado y te cubrirán de condecoraciones.
La guardia de su majestad nunca ha perdido las batallas.
¿Batallas? ¿Dónde están?
Vendrán.
Si los granaderos no las ganen... estoy hablando demasiado.
Siento lo de la pesca amigo, peo el coronel me ha puesto de guardia este fin de semana.
Vaya faena.
Sí, la fiesta de los bancos en el banco.
¿Qué estás haciendo aquí Sparrow?
Deberías estar en tu sitio, en el otro lado del río.
Sí, es que tengo intereses comerciales en este barrio.
Robando, recogiendo metal, en eso otra vez.
¿A quién te vas a busca ahora para que te pague la fianza?
Bien, eso es, otra vez igual Collen.
Sacar la motora de Hammersmith, anclarla a las 20:30, del lunes noche,
mantenerla en marcha, ir hasta la salida de la cloaca, después que sea volada.
Y muy buena suerte.
No puede usted bajar por ahí.
¿Que no puedo bajar? Ya lo veremos.
Un policía está sobre su pista excelencia, intenté despistarle pero me ha seguido.
Perdone amigo, ¿no ha visto usted entrar alguien por aquí, que venía huyendo?
Un viejo Llamado Sparrow.
¿Cómo iba a saber su nombre si no lo he visto en mi vida?
Sí.
Debo haberme equivocado, ¿cómo trabaja tan tarde los sábados?
Tengo que hacerlo si quiero que el negocio siga.
Seguiré vigilando por ahí, tenga las puertas bien cerradas.
Hoy día roban cualquier cosa.
Bueno ya que estamos aquí, lo mejor será quedarnos.
Walsh, asegúrate de que cuentas bien los pasos, si no será difícil.
Hagen ya puedes empezar.
Toma, haz algo tú.
Gracias excelencia, gracias.
Qué alegría volver a estar en casa, me conozco esto palmo a palmo.
Le diré dónde nos encontramos ahora excelencia.
Justo, justo debajo de Cannon Street, lo que he sacado yo de aquí...
Estamos Llegando al viejo número tres, la mejor recogida de Londres.
Dinero, oro, adornos, toda clase de objetos.
Acabamos de pasar por Mansion Hause.
La residencia oficial de su majestad, el alcalde de Londres.
Ya estamos Llegando, ayuda a Walsh.
Excelencia, estamos debajo del banco.
Excelencia, estamos debajo del banco.
Ahí es donde está el templo.
Quien lo iba a decir, estoy justo debajo del banco que guarda la pasta de la nación.
Claro, ¿cómo iba a estar en pie si ya no existen reliquias romanas?
Sabe, mi vieja se sorprendería, si me viera tratar con un caballero como usted.
Pero ya...
Le diré una cosa y perdón el atrevimiento, su excelencia es un viejo y buen amigo mío.
¿Por qué no nos desembarazamos de él?
Déjale en paz, estorba menos aquí que fuera.
Nos iremos turnando cada hora, una pica uno desescombra y el otro descansa.
Hagen encárgate del escombro.
Dicen que hay un bosque en la ría, que está Lleno de cerveza...
...jugosa y fría.
- Hagen tu turno. ... Vamos a beberla.
¡Walsh sal de ahí!
Dicen que hay un bosque en la ría...
¿Puedes hacerle callar?
...Que está Lleno de.
Palabra que le aprecio a usted excelencia, es un tío simpático.
Por el templo.
Son las cinco señor.
- Le he traído una taza de té. - Bien.
¿Va a venir alguien a almorzar señor?
¿A quién le va a gustar pasar aquí la tarde del domingo?
Bueno, podría ser Mr. Norgate señor, parece que le gusta este lugar.
Mr. Norgate, probablemente estará pasando el fin de semana recorriendo fundiciones.
Estarán cerradas por las fiestas señor.
Además, no hay fundiciones aquí en Londres, todas están en el norte.
Debe haber algunas locales, ¿no?
Perdón señor, pero no creo.
Tengo un hermano fundidor.
Por el templo...
¡Por el templo!
De las reliquias romanas brindaremos...
...Brindaremos. - Te dije que te callaras ya.
Sí.
Ahora tu, Walsh.
Si me hubieses hecho caso con la dinamita, ya estaríamos allí.
Sí claro, con toda la guardia esperándonos.
Sigue.
Bonita manera de pasar un fin de semana.
Venga.
Búscame un coche, quiero ir al hotel Strand.
Enseguida traeré uno, señor.
- Mr. Norgate por favor. - Se ha ido, pidió la cuenta ayer.
- ¿Que se ha ido? - Sí señor.
- ¿Estás seguro? - Completamente señor.
- ¿Le dejó alguna dirección? - Miraré señor.
El banco de Inglaterra señor.
¿Qué hora es?
Son cerca de las nueve ya, solo tenemos doce minutos.
Vamos con el tiempo justo.
Puesto número 6, sin novedad señor.
Puesto número 7, sin novedad señor.
Puesto número 8, sin novedad señor.
Pelotón, ¡alto!
- ¿Todo en orden, centinela? - Sí señor.
- ¿Y los bichejos, le molestan? - No señor.
- ¿No hay ratas? - Ni rastro de ellas señor.
- ¿Usted no ha visto ratas? - No señor.
¿Sabe usted algo sobre las ratas, Walters?
Muy poco señor.
Las ratas de la cámara han desaparecido.
- Después de 200 años. - Así es señor.
¿Espera usted a cenar a Mr. Norgate?
No, Mr. Norgate salió.
Muy bien señor.
Otra vez aquí toda una larga noche.
Pronto Llegará la mañana del lunes señor.
Una historia del banco de Inglaterra...
Hay que ver, el tiempo que lleva ahí dentro su excelencia.
Debe querer a las ruinas más que a la novia.
Siete pies más y arriba.
Y a dónde vamos a salir si es que salimos alguna vez de esta maldita tumba.
Está loco Hagen, ¿no te das cuenta? ¡Está loco!
Excelencia, no se excite hombre, no es para tanto.
Ahora que estamos aquí Norgate, hay otro asunto del que quiero hablar contigo.
Yo te relevaré.
Te toca a ti Walsh.
Trae.
Verá, hace 2 o 3 semanas, un hombre alto, rubio...
- Sí creo recordar... - Americano.
Sí, sí claro, el que estaba tan interesado en los planos y dibujos del banco.
Interesante.
Sí, pretendía ver los planos de la cámara y naturalmente tuvimos que decepcionarle.
No están a la disposición del público mi general.
¿Los guarda usted aquí?
Sí, sí, están bajo Llave, nos obliga a ello el banco.
Ya, no se pueden dejar estas cosas a la vista de cualquiera, ¿verdad?
Lógicamente, hay otros muchos dibujos.
¿Oiga, me podría hacer un favor?
Pues claro señor, si está en mi mano.
- Mi carnet. - Gracias, sí.
¿Quiere ver si los planos de la cámara están en su sitio?
Bien, Mr. Fitch, estoy muy ocupado, pero a pesar de ello lo miraré.
- Aunque hoy es día festivo... - Por favor, le esperaré aquí.
Claro que están en su sitio, es completamente absurdo.
Sí, aquí están, todo en orden.
Por favor sáquelos.
- Estos son. - ¿Le importa contarlos?
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9...
...10, 11 y 12, todo completo, como le dije.
¿No hay ninguno fuera de su lugar?
Este es un museo dedicado a las artes Mr. Fitch y no comprendo tanta insistencia.
Tiene razón lo siento, ¿abre usted esta ventana muy a menudo?
¿La ventana? No, no ha sido tocada desde hace años.
Llevar un museo da mucho trabajo, ¿sabe?
- ¿Qué es eso? - Aceite.
¡Norgate!
Aquí.
La tubería del gas.
¡Sargento!
Señor.
Si observa algo raro quiero saberlo, no espere a la patrulla.
Infórmeme enseguida, ¿entendido?
Sí señor.
No conseguiremos nada, ya te lo dije.
Estamos a mucha profundidad, es inútil.
Gas.
Llame al oficial de la guardia.
Yo me largo.
Se ha ido Walsh.
No te preocupes por él, está metido en esto hasta el cuello.
¿Qué ocurre?
Las luces señor, se oyó un ruido y empezaron a bajar.
- ¿Volvieron las ratas? - No señor.
Sargento.
Señor.
Reúna a la guardia, Llamada de alarma.
Sí señor.
Llame al cajero de mi parte y dígale que venga inmediatamente.
Sí señor.
¡Deprisa!
- El cajero señor. - Continúe.
- ¿Deseaba usted verme, Mr? - Fitch.
- Green. - Tanto gusto.
Tengo razones para sospechar que en este momento están intentando
penetrar en la cámara.
Me alarma usted Mr. Fitch.
Mr. Green quisiera inspeccionar la cámara acorazada.
Teniente le felicito por tanto interés en el cumplimiento de su deber.
Gracias señor, insisto en que necesito inspeccionar la cámara.
Este banco nunca ha sido robado.
¿Qué le hace suponer que vaya a ocurrir ahora?
Varias cosas, por separado no dicen nada, juntas me hacen concebir una
sospecha muy justificada.
Yo cargo con la responsabilidad.
No señor, la responsabilidad es mía.
No tengo autoridad para delegarle.
Mr. Green por favor, abra la cámara cuanto antes.
Mr. Fitch, como usted sabe la combinación tiene 3 Llaves diferentes, yo tengo una
el vigilante tiene la segunda y Mr. Peabody tiene la tercera.
Precisamente Mr. Peabody estará disfrutando en estos momentos del fin de semana.
¿Dónde vive Mr. Peabody?
En Padmin me parece.
Que vayan a buscarle enseguida.
Está bien, deseo que no tenga que arrepentirse de este asunto.
Debe ser por aquí.
Ladrillos, el suelo.
Pronto Llegaremos a la plancha de acero.
Anda trae el soplete.
Todos en los puestos señalados señor.
Gracias sargento.
¿Bien, Mr. Green?
Dos vigilantes salieron hacia Padmin hace media hora.
Habrá que esperar.
Desearía que informase también a la policía.
Yo no haré tal cosa.
¿Quiere que se rían de mi, de usted y del banco?
No señor, esto quedará entre nosotros.
Muy bien, entonces esperaremos.
Buenas tardes, buscamos a Mr. Peabody.
¿Mr. ¿Peabody dicen? Dense una vuelta por el campo.
Seguro que lo encontrarán.
¿Mr. ¿Peabody?
¿Dónde creen que está? Ahí no se ha perdido nadie desde hace 15 años.
Y ahora, dígame exactamente de lo que se trata.
Sí Mr. Peabody.
Estaba arto y me fui.
¿Dónde están?
Siguen, no son más que unos testarudos, nunca llegarán a la cámara y si consiguen
subir saldrán a los pies de los centinelas.
Iris, ¿por qué te alejaste de mi?
Antes no eras así, ¿o es que ahora te doy asco?
¿Es por el barro, por el sudor, por la suciedad?
Mr. O'Shea.
¿Dónde está Norgate?
Cavando su propia tumba, ¿dónde va estar?
- Hay que avisarle. - ¿Avisarle?
Estuve en el ministerio de interior.
Se va a proclamar la carta de la independencia de Irlanda.
¿Saben lo que eso significa?
Que no debemos hacer nada que ponga en peligro esa proclamación.
Norgate debe ser informado a toda costa.
Pero si fue usted quien empezó todo esto.
Lo que ayer era una ayuda política, Mr. Walsh, puede ser hoy un desastre.
¿Y qué haremos si es tarde para advertirles?
Entonces tomaremos las medidas oportunas, negaremos nuestra participación.
El movimiento irlandés se desentenderá por completo.
Es lógico, la vieja historia, ¿no es así?
Eso es lo que el movimiento hizo con Mitchel, mi esposo.
Le ordenaron entrar en el depósito de armas y se desentendieron de todo.
Mr. O'Shea, habla usted de abandonarlos allí.
De acuerdo pero yo me salí y le aseguro que no volveré a entrar.
El tampoco les avisará.
Mrs. Muldoon, ¿qué es Norgate para usted?
Usted le debe algo.
Yo solo lucho por la independencia de Irlanda, a nadie más debo lealtad,
ni a usted tampoco.
¿O acaso sí?
Bien, ¿va usted a avisarle o voy yo?
Independencia de Irlanda, todo lo que quiere es salvar su propio pellejo.
Yo iré.
Si falla, el movimiento irlandés fracasará, esa es la verdad.
La verdad, no somos más que marionetas movidas por hilos.
Mrs. Muldoon, mi verdad es más auténtica que la suya.
Tiene algo menos de una hora.
¡Ni siquiera sabes donde están!
Los encontraré.
¿Por qué tengo que ayudarle? Me da igual, que se pudra.
Anda vamos.
Ya sabes lo que hay que hacer.
Escuchadme, tenéis que dejarlo, salid.
Hay nuevas instrucciones.
¿No me oís?
Lo habéis conseguido.
Me gustaría echar un vistazo dentro.
¿Estabas diciendo algo?
Sí, que hay nuevas instrucciones, pero hay tiempo de echar una mirada.
Date prisa hombre.
¡Vamos!
Despacio.
No pueden oírnos, nos separan de ellos dos pies de acero.
Vamos quítate de aquí, vamos arriba.
Sin avasallar, que falta de educación, que bárbaro.
¿Lo has contado?
Algo más de 900.000 libras.
Se está haciendo tarde.
Tiene que ser un millón.
Puede irse.
Gracias.
¡Excelencia las ruinas!
¡Las ruinas, excelencia!
Ahora despierta.
Mire una cabeza romana.
Quítate de ahí.
¿Dónde estamos ahora?
Nos acercamos a Schools, señor.
¿Dónde diablos se habrá metido este hombre?
Estará cazando patos salvajes seguramente.
Mr. Green, yo los he oído.
Mi querido amigo, es probable que haya sido la tubería del agua.
¿Esta tubería de gas suministra agua?
Mr. Fitch, para ser un soldado, es usted muy sagaz.
La dinamita.
Apartaros.
Deja eso.
El barco se ha marchado, Collen no está.
¿Quién le dio esa orden?
Yo.
El robo ya no es necesario, O'Shea ha estado en el ministerio.
La carta de independencia va a ser proclamada.
Es lo único que nosotros deseábamos.
Pero Iris, lo hemos conseguido, lo hemos logrado, el trabajo está listo.
Huyamos.
Mira Iris, tenemos un millón de libras, un millón en oro.
- ¡Por el almacén! - Sí.
- No, no lo hagas, Norgate no... - Déjame, ¡vamos arriba!
- No los dejes. - Tú empezaste esto, yo lo terminaré.
Te lo suplico, no sigas.
Vas a estropearlo todo, todo.
Lo estás haciendo solo por ti, por tu codicia, solamente eso.
Date prisa.
Si no lo dejas, avisaré yo misma al banco.
- ¿Por el movimiento? - Sí.
El movimiento, ¿quieres que te diga porque lo haces?
Solamente por librarte de mí.
Solamente por eso, ¿no es así?
Pero no lo harás.
Vete a casa.
¿No puede ir más deprisa cochero?
Corre, hay tiempo para otra carga.
- Es suficiente. - Aún hay tiempo para otra.
He dicho que basta, ¿dónde está el pocero?
Dejémoslo.
Sabe demasiado.
Anda, tu llévate el carro, a la casa del pocero en Boodkin.
Haré lo que dices.
Excelencia, he encontrado una cabeza romana.
¡Excelencia!
- Ya no cabe más. - No voy a dejarlos aquí.
¡Vamos, deprisa!
¡Arre!
Anda que, ¡excelencia!
¡Pocero!
Tiene que ver esto excelencia, se llevará una sorpresa.
Es una pieza única, me ha costado mucho trabajo limpiarla pero bueno usted...
¡Pocero!
¡Pocero!
La hucha de la reina.
¡Pocero! ¡sal de ahí!
- Pero hombre, ¿aún así? - Ya estamos acabando.
Excelencia, creí que era usted un caballero.
FIN.
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