All language subtitles for Scorpion King The Book of Souls 2018 1080p WEB-DL H264 AC3-EVO

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Original subtitles

En el Antiguo Egipto, antes de la época de los faraones,

la leyenda nos cuenta sobre el Rey Memtep, quien realizó un pacto con Anubis,

señor del Inframundo,

para crear una espada maldita y tan poderosa

que cualquiera que la poseyera podía gobernar el mundo.

Alimentada con las almas de sus enemigos,

la espada fue forjada en las llamas del infierno

por el señor del Inframundo,

quien llamó a esta espada:

El colmillo de Anubis.

Los nombres de aquellos asesinados por la espada

quedaron grabados para siempre en el Libro de las almas,

donde permanecieron prisioneros por la eternidad,

condenados a la oscuridad eterna.

Pero si se puede crear tan fácilmente el mal en una forja,

entonces, sin duda, debe existir una forma de destruir la espada

y liberar las almas.

Estos jeroglíficos son antiguos.

- Parece que son de... - Mesopotamia.

Sumerios.

¿Qué dicen, sacerdotisa?

Aquí yace el tesoro que busca.

¿El Rey Memtep?

Antes de saquear las antigüedades de esta tumba, debe saber

que despertar este mal del pasado tendrá un alto precio.

El poder no se regala, sacerdotisa.

Debe arrebatarse.

El Colmillo de Anubis, olvidado en el tiempo.

Pero los siglos no han opacado tu filo, ¿cierto?

Nebserek se puso en marcha, avanzando por las tierras áridas

con el Colmillo de Anubis bajo su mando.

Dirigido por su magia negra,

conquistó a sus enemigos y formó un poderoso ejército

que lo proclamó su Rey Dios.

¡Limpiaremos esta tierra!

¡Con muerte y fuego!

Pero un enemigo lo eludió,

el último acadio,

el único heredero de la gran tribu libre,

y que destruyó a su pueblo en una guerra librada hace mucho tiempo.

Marcado por la venganza, Nebserek se obsesionó con encontrar a su enemigo.

¿Tu ave encontró al Rey Escorpión, sacerdotisa?

Los Dioses te concederán tu venganza en su momento.

El tiempo de la venganza es ahora.

Envía el ave.

Pero es mejor no despertar a algunos gigantes.

Es hermosa.

No, es fuerte.

Eso es lo que importa.

Con esto puedes cosechar el trigo del invierno,

segar los granos de verano,

alimentar a tu familia y a tu ganado.

No hay muchas cosas en este mundo en las que puedes tener fe,

excepto el metal forjado.

En esto puedes confiar.

¿Cuándo harás una espada?

Ya no hago espadas.

Podría aprender a usarla y convertirme en un gran guerrero.

¿Abel?

Escúchame, Abel.

Ser un guerrero no es lo que piensas.

Blandir una espada es una gran carga.

Ningún sacerdote, ningún Dios puede salvarte del salvajismo de la batalla.

¿Lo entiendes?

¡Abel!

Ve con tu padre.

¡Vamos!

Busco al Rey Escorpión.

Aquí no tenemos Rey.

Se hace llamar Mathayus.

No conocemos a ese hombre.

Quemen todo y encuéntrenlo.

¡Por favor! Sólo somos...

Mátenlo a él primero.

¡No!

¡Por favor!

¡De rodillas, insecto!

¿Dónde está Mathayus?

Aquí estoy.

¡Adelante!

¡Disparen!

- ¡No! ¡Regresa! - ¡Mathayus!

- ¡No! ¡Mathayus! - ¡Te tengo!

¡No!

¡No!

Por favor.

Suelta al niño.

Ni un paso más.

Muy bien.

Deja vivir al niño, mátame a mí.

Los mataré a ambos.

¡No!

No.

Abel.

Abel.

Toma. Bebe esto.

¿Qué es?

Un tónico medicinal mezclado con plantas piedra para el dolor.

De nada.

Necesitas comer.

El Rey Escorpión escapó.

De rodillas cuando me hablen.

- ¿Escapó? - Sí.

Lo ayudaron, mi Rey Dios.

Necesito su alma.

Tiene la...

No.

Sólo cuando clave esta espada en su corazón, me habré vengado.

¡Encuentra al acadio!

Vístete.

¿De dónde sacaste eso?

Del túmulo. El hombre que lo usaba ya no lo necesitaba.

Soy Tala, guerrera de Nubia.

¿Qué quieres?

Que un Rey legendario vuelva a vivir.

Soy sólo un herrero.

¿Un herrero?

¿Esa es tu historia?

¿Cómo un Rey Escorpión legendario,

el último de los acadios, semidiós,

se convierte en herrero?

La civilización se volvió muy incivilizada para mí.

Te he buscado durante mucho tiempo.

Tu nombre inspira.

Es un grito de guerra.

Mi pueblo necesita de un héroe que nos traiga paz, un héroe guerrero.

Como lo dije, tienes al hombre equivocado.

Mi padre era Balthazar, Rey de Nubia.

¿Balthazar?

Tuvo una buena vida,

pero no muy larga.

Lamento su partida.

Mi padre me contó que ustedes tenían un gran vínculo,

que si Nubia alguna vez necesitaba de un aliado,

el Rey Escorpión vendría desde el Este con sus ejércitos y lucharía con nosotros.

No tengo ningún ejército.

Tienes tu fuerza y me tienes a mí.

¿Una princesa?

Una guerrera.

¿Sabías que Nebserek, el señor de la guerra, atraviesa Egipto

con sus hordas, esclavizando y quemando todo a su paso?

Blande una espada maldita, el Colmillo de Anubis.

Nadie puede enfrentarlo mientras posea la espada.

Según la leyenda, hay una forma de vencer la espada.

El Libro de las almas contiene el secreto.

Es un texto oculto y yo sé dónde se encuentra.

Me suena a cuento de niños.

Nebserek avanza hacia Nubia, hacia mi pueblo.

Con el Libro de las almas, podemos detenerlo.

¿Estás en una expedición?

Sí.

Buena suerte.

Vendrás conmigo.

Yo no parto en expediciones.

¿Por qué?

Siempre son mil veces más difíciles de lo que pensabas,

y alguien no regresará con vida.

El chacal es el símbolo de Nebserek.

Compartimos el mismo enemigo.

Ayúdame a encontrar el Libro de las almas

y yo te ayudaré a matar al dueño de la daga.

Los mataré a ambos.

¡No!

Naciste siendo un guerrero.

Tu destino es luchar por aquellas almas menos afortunadas.

Sin importar si triunfas o fracasas, estaré a tu lado.

Te lo imploro, recuerda quién eres.

Este hombre al que busca, el Rey Escorpión,

viaja con una nubia.

Y están cerca.

¿Cerca de qué?

La leyenda cuenta sobre una entrada en el Valle de la XIII luna,

donde se dice que descansa el Libro de las almas,

y se oculta de la humanidad.

Aquel que posea el Libro de las almas

tiene el poder de destruir el Colmillo de Anubis.

Esas tierras han sido barridas por muchos hombres durante muchos años.

Sí, pero no por el Rey Escorpión.

Vamos a rodear el lugar.

Estamos a medio día de cabalgata del Valle de la XIII luna.

Si damos la vuelta perderemos un día.

- No querrás entrar ahí. - Debo hacerlo.

- No podemos llegar tarde. - ¿Tarde para qué?

El día final del ciclo lunar.

La luna puede esperar.

He esperado 56 lunas.

¿Por qué nos detenemos aquí, herrero?

- Tira tus armas. - No hay nadie aquí.

Sí. Tira tus armas ahora.

Discúlpenla. ¡Ella no puede ver!

¿Con quién hablas?

Los Flechas Negras.

No nos apuntaban. De ser así, estaríamos muertos.

Te dije que debíamos rodear el lugar.

Entraron en nuestras tierras sagradas,

y por eso deben morir.

No quisimos insultarlos.

El territorio está marcado.

Eligieron ignorar nuestra advertencia.

¿Cómo una mujer, una mujer tan hermosa,

se junta con este hombre?

Él es el herrero de mi padre.

Un herrero y una paridera.

Le gustas.

¿Sabes cocinar? ¿Cocinas?

¿Sabes cocinar?

Soy una guerrera nubia.

Y, sí, sé cocinar.

Te daré dos jabalíes,

y cinco ánforas de vino de granada por ella.

¿Sí?

Cinco jabalíes y 10 ánforas.

¡No!

Pensé que ibas a matarlo.

Lo mataré.

Pero después de que lo haga,

serás mía.

Él será alimento para el desierto.

Brindaremos por su muerte con mi vino.

- ¿No? - No estoy a la venta.

No soy una paridera.

¡Uruk!

El chamán dice que eres de la Tierra del Este.

Que te llaman el Rey Escorpión.

- Sólo soy un herrero. - Eso fue lo que dije.

Eres muy pequeño para ser un guerrero tan legendario.

¿Cómo quieres morir? Puedo partir tu cráneo con una hacha

y clavarlo en una lanza. Podemos quemarte en una pira.

O puedo azotarte

y dejar que los buitres y los insectos te coman.

¿Cómo te llamas, guerrero?

Soy Uruk, hijo de Kali, líder de los Flechas Negras,

y del Pueblo del desierto.

Jefe tribal Uruk,

tu pueblo es un pueblo de cazadores, ¿no?

Dame la oportunidad de vivir como a cualquier animal.

No eres un animal. Eres un hombre.

Sí. Sangro como tú.

Y al igual que tú, prefiero morir de pie que de rodillas.

Enviaré sólo cuatro hombres a matarte.

Mejor envía cinco.

Cuando se acabe la cacería,

y yo siga con vida,

me dejarás quedarme con la chica y seguir nuestro camino.

De acuerdo.

¿Qué te dije sobre las expediciones?

Cuando llegues a la flecha,

comenzará la cacería.

Corre rápido, herrero, o tu muerte será lenta.

¡Corre!

¡Uruk!

¡Suéltala!

Eres un adversario digno, acadio.

Pudiste habernos matado, como seguramente nosotros te habríamos matado.

Pero elegiste la clemencia.

Aquellos que no muestran clemencia, no tendrán clemencia.

¿Cinco cerdos y un poco de vino?

¿Ese es mi precio?

Nunca has probado el vino de granada.

Ahí está, el Valle de la XIII luna.

Cuéntame sobre el Libro de las almas.

Dicen que está en el Templo de los pergaminos.

Y que sólo puedes entrar en la víspera de la luna azul.

Cada tres años en el ciclo lunar.

Es decir, esta noche.

¿Cómo sabes todo eso?

Mi familia ha sido el guardián de este libro desde antes de los faraones,

pasando la misión de una generación a otra.

Nadie ha estado ahí ni ha visto el libro, pues nunca antes lo habíamos necesitado.

Antes de morir, mi padre me confió la custodia del libro.

El destino no permitió que me contara mucho más sobre el libro.

¿Estás segura de que está ahí?

Eso dice la profecía.

Así que bajaremos hasta allá, cruzaremos la puerta,

¿y nos darán el libro?

No es exactamente una puerta.

Es más bien un portal.

A mí no me parece un Templo de pergaminos.

Es una escritura antigua.

"La que repite sus formas".

Sumerio.

No es muy diferente de la lengua que aprendí de pequeño.

La luna repite su forma cada 30 días.

La luna azul repite su forma cada 3 años luego del solsticio de verano.

Lo encontramos.

Encontramos una entrada de piedra en el medio de la nada,

y que nos conduce a ningún lugar.

Debemos apresurarnos, pronto será el ocaso.

No podemos perdernos la salida de la luna.

¿Qué dice tu pergamino?

"Luego de cruzar el umbral de piedra,

"da 400 pasos hacia el noreste".

¡Por aquí!

¿Y ahora qué?

No me presiones. Es la primera vez que hago esto.

La luna está saliendo.

Hagámoslo, herrero.

Las lentes deben alinearse con un código.

- Una combinación. - ¿Cuál es?

Estoy buscando.

"La que repite su forma".

¡Ese es el código!

"La que repite su forma".

Es lo que está escrito en el portal.

Vamos. No permanecerá abierto durante mucho tiempo.

¿Qué es eso?

Mercurio. El guardia de la naturaleza contra el mal.

Odio las expediciones.

Herrero, por aquí.

Dime que sabes cómo luce ese libro mágico.

Podría ser una vitela, escrita en forma de códice,

¿quizás un tomo?

Quizás un papiro escrito en huesos quemados.

Entonces, ¿me dices que no tienes idea?

Sí, eso es lo que estoy diciendo.

¡Matar al intruso!

¡No es justo!

¡Enkidu! ¡Basta!

Estas personas abrieron el portal con un pergamino lunar.

No son nuestro enemigo.

¡Están armados!

Y uno me atacó de forma injusta por la espalda.

No querían hacerte daño.

Soy Tala, hija de Balthazar, guerrera de Nubia.

Hemos venido por el Libro de las almas.

¿En serio?

¿Y has traído a un salvaje?

¿A un bárbaro?

Eres acadio.

¿Qué es esa cosa?

¡No soy una cosa!

- Un Golem. - Humano estúpido.

Enkidu está hecho de arcilla y tomó vida gracias a la magia.

Mi padre lo creó para que fuera mi protector.

Tengo la fuerza de 10 hombres.

Quizás de 20.

Apuesto a que a ella no la venderías por cinco cerdos y un poco de vino.

Bárbaro.

Bonita humana.

¿Así que buscan el Libro de las almas?

Sí.

Mi pueblo está en peligro.

Debemos vencer a un señor de la guerra que lidera su ejército a través de Egipto.

Lleva con él una espada maldita.

Nadie puede luchar en su contra.

No tengo nada para derrotar una espada maldita.

Pero la leyenda cuenta que el libro está aquí.

Debes ayudarnos. No tenemos mucho tiempo.

Lo siento.

Aquí no hay nada para ustedes.

El libro está aquí.

Tengo muchos pergaminos, acadio.

Algunos códices, algunos tomos.

Los he leído todos, los he grabado en mi memoria,

pero no tengo ni un sólo libro.

Tala, ¿qué dice tu pergamino sobre este Libro de las almas?

El pergamino dice: "El Libro de las almas está escrito en una vitela de alabastro.

"El cuerpo de su texto prohibido queda expuesto bajo la luz de la luna azul".

"Vitela de alabastro.

"El cuerpo de su texto prohibido

"queda expuesto únicamente bajo la luz de la luna azul".

¡Enkidu!

¡No!

Eres

tú.

Tú eres el Libro de las almas.

¿La luz de la luna revela el texto?

Sí.

Se revela en la tercera luna en la estación de cuatro lunas.

Siete veces en el ciclo metónico de 19 años.

¿Qué está escrito ahí?

Los nombres de las almas arrebatadas por la espada forjada en el Inframundo.

¿Sabes quiénes son?

Sí.

Puedo oír los gritos

de cada alma que la espada arrebata,

veo sus rostros.

Algunos destinos son peores que la muerte.

No tengo ningún problema con usted, jefe tribal Uruk.

Busco el Libro de las almas en el Valle de la XIII luna.

Sus barrigas de chacales nunca están satisfechas, ¿cierto?

El Rey Nebserek triplicará la oferta que le hizo el acadio para pasar.

Él pagó con valentía y respeto.

Déjanos pasar y te dejaremos vivir.

Defiende tu posición y te aplastaré.

Somos el Pueblo del desierto.

No se puede aplastar la arena.

Sólo se puede cambiar su forma.

Tendrás que pagar por eso.

Era mi mesa preferida.

Era mi única mesa.

Entonces, no debiste romperla.

Humano enclenque.

Mi padre era un gran mago sumerio.

Me trajo aquí incluso antes de que pudiera caminar.

Me contó muy poco sobre mi maldición.

¿No sabes cómo deshacer la maldición?

Encontraron la espada en la tumba del Rey Memtep bajo una ciudad llamada Amonesh.

Su expedición los llevará hasta allá.

El secreto yace en la tumba del Rey Memtep.

Muy bien.

Iremos a Amonesh y romperemos la maldición.

¡Primera orden! Mantén a Amina aquí para siempre.

Odio a este humano enclenque.

Hay una ruta comercial que lleva a la ciudad de Áqaba.

Aquí hay un puerto.

Pueden contratar un barco para cruzar el mar hasta Amonesh.

Le gusta a Amina.

- Esta vida... - Es feo.

Debe ser dura.

He escapado del dolor de la vida.

¿Y de las alegrías?

Sí.

Es más una carga que una bendición.

Tiene músculos, pero yo supero los músculos...

Ven con nosotros al mundo.

No hay nada que quisiera más que ver tu mundo con mis propios ojos.

Un hombre de carne.

Pero me temo que eso no será posible.

¿Y si yo puedo hacerlo posible?

Él tiene músculos, pero yo supero los músculos.

Creo que encontré una ruta más corta.

¡Nada de fuego!

- ¡Nada de fuego! - ¡Apágalo!

Ya está. Enkidu, no temas.

No tengas miedo.

- ¿Ya no hay fuego? - Sí.

- Olvidé decírselos. - ¿Sigo aquí?

Tranquilízate, Enkidu.

- Odio el fuego. - Enkidu no tolera el fuego,

- ni la más pequeña llama. - Lo odio.

Fuego. Lo odio.

Está bien.

¡Humanos estúpidos!

Nos llevan mucha ventaja. Debemos dividirnos.

Sólo hay dos formas de salir de ese valle,

y cerraremos ambas salidas.

Ve a la ruta de seda donde las dunas se encuentran con el mar.

Hemos cabalgado toda la noche. Los hombres y los caballos necesitan descansar.

Cabalgarás hasta que el corazón de los caballos deje de latir,

y luego caminarás,

te arrastrarás si es necesario,

hasta que yo consiga lo que vine a buscar.

¿Enkidu?

¿Qué quieres, bárbaro?

Mostrarte algo.

He visto este túnel muchas veces.

No me gusta este túnel. Nunca me han gustado los túneles.

Son oscuros. No me gustan...

¡No!

¡No! ¡Fuego!

¡Amina!

¡Amina!

¡Amina!

¡Debemos irnos! No durará mucho.

¡Amina!

¡Amina!

¡No me dejes! ¡No te vayas!

¡Cabalguemos!

Los caballos descansaron, debemos seguir.

¿Un minuto más?

El mar es hermoso.

Oigo las voces de antiguas orillas murmurar.

Puedo saborear la sal.

Espero que Enkidu estará bien sin mí.

Nunca nos hemos separado.

¿Cómo es que esa criatura le tiene tanto miedo al fuego?

Enkidu es arcilla.

El fuego puede convertirlo en piedra.

Eres una sorpresa inesperada, acadio.

Tú también... Amina.

¡Detengan al acadio!

Yo me encargo de los dos de la derecha.

- Eso me deja los siete de la izquierda. - Exacto.

Tienes un libro que mi amo desea.

No leo libros.

Entrégamelo, acadio, y te doy mi palabra

de que no te destrozaré.

Te daré una muerte digna de un Rey Escorpión.

He rechazado muchas veces esa oferta.

Pero estás sólo.

Nosotros somos muchos.

Somos dos.

¿La mujer?

¡La mujer!

Muy bien. Me encargaré de los tres de la derecha.

Me parece bien.

¡Tala! Saca a Amina de aquí.

¡Amina!

¡Voy a aplastarte!

Bien hecho, Rey Escorpión...

¡Enkidu, no!

Son simplemente caballos. No les hacemos daño.

Ese acadio te robó.

Nadie me robó. Yo me fui.

Ahora sólo tienes dos órdenes.

Protegerme y obedecerme.

No es así en tus libros,

¿cierto?

No me cae bien.

- Áqaba. - Una ciudad.

Tanta gente.

¿Cómo contratamos un barco para cruzar?

Venderemos los caballos.

¡Pescado fresco!

No hablen con nadie. No estamos aquí para habladurías.

No hablaré con esta gente extraña,

porque no los conozco y no tengo nada que decirles.

Tú. No abras la boca.

Me gusta hablar.

Enkidu, ¡no!

¡Sucia criatura! ¿Acabas de lanzarte un gas?

Vende los caballos, ve al puerto, contrata un barco y cruza hasta Amonesh.

Te veré en la tumba.

¡Rey Escorpión!

Te he estado buscando.

Aquí estoy.

Enkidu, llévate a Amina. Los veré en el puerto. Por ahí.

¡Atrápenlo!

¡Lo quiero vivo!

¡Detente!

- ¡Sangrarás! - Y tú morirás.

¡Andando!

¡Andando!

¡Salta, herrero!

¡Salta!

¿Estás adentro?

Te dije que te quedaras con Amina.

¡Tenía que salvarte la vida!

¡Una vez más!

¡Hombres!

¡Tarqa!

Rey Tarqa.

Hijo de Balthazar. Rey de Nubia.

El Rey de Nubia, ¿es tu hermano?

Sí.

Tarqa.

¿Hijo de Balthazar, el Rey guerrero?

Murió luchando por su pueblo

con honor y dignidad.

Déjame llevar esta carga por ti,

pues tienes mucho que lograr en esta expedición.

Soy la única heredera de Nubia, herrero.

Soy una reina sin reino.

Ahora conozco tu dolor.

Lamento tu pérdida.

Pero tu elección es muy simple.

Puedes seguir luchando, vengar a tu hermano y a tu pueblo

y quizás mueras.

O puedes darte media vuelta ahora,

comenzar una nueva vida.

Pero cuando dejes este mundo, en muchos años,

y rindas cuentas de tu vida aquí,

¿qué quieres que la historia recuerde de ti?

¿A esto te referías con las expediciones?

Entonces, ¿eres el famoso Rey Escorpión?

Lo fui hace mucho.

Pero algún día puede que recuperes tu reino y lo reconstruyas.

No queda nada de mi reino.

En Áqaba, viste a alguien a quien querías matar.

Y matando a esa persona, quizás te habrían matado.

Sí.

Ella mató a alguien muy importante para mí.

Hay muchas historias de venganza.

Es una cuestión de honor.

La ciudad perdida de Amonesh.

Enkidu, tendrás que esperarnos aquí.

No puedo protegerte si no estoy contigo,

y no puedo obedecerte si no puedo oírte.

Pero usaremos antorchas.

¡Nada de llamas!

No hay otra solución.

Quizás sí.

Pero tendrán que confiar en mí.

Una tumba. Me gustan las tumbas.

No dejes que el fuego me toque. ¿El fuego me está tocando?

No, no te está tocando.

Sí.

Vamos, Enkidu.

¡Nada de fuego!

¡Amina! No me obligues.

Basta, todo está bien.

- Está bien. - Sí.

"Rey Memtep".

Esta inscripción es sólo detalles de su vida.

Los que construyeron la tumba jamás habrían grabado el texto sagrado

que explica cómo romper la maldición de Anubis

en las paredes, para que los profanadores lo descifraran tan fácilmente.

Tiene que haber sido oculto

o escondido en los artefactos funerarios.

¿En el sarcófago?

No.

Ahí estaba la espada.

Debieron estar separados.

Todo ha sido saqueado y profanado.

La Esfinge.

Un ídolo lleno de secretos y misterios.

El guardián del conocimiento.

La Esfinge muere por la verdad,

pero esta es una androesfinge,

el macho de la especie

conocido como el mensajero de la verdad.

Rómpela.

Te lo devolveré en seguida.

¡No!

Enkidu, te lo devolveré. Lo prometo.

¡Devuélvemelo!

Es una historia escrita en sumerio.

Sí.

Estos jeroglíficos dicen que el Rey Memtep fue sitiado por sus enemigos.

Convocó al Dios del Inframundo,

quien forjó una espada para robar el alma de sus enemigos,

dándole al Rey Memtep una fuerza y un poder desmedidos.

Y el Rey abusó de su poder,

por lo que recibió una maldición

y fue atormentado por los gritos de sus almas torturadas.

El Rey Memtep regresó a Amonesh

y se enteró que su concubina real había dado a luz a una niña.

La piel de su hija estaba marcada con los nombres de sus víctimas.

Anubis le dijo al Rey Memtep

que la única forma de romper la maldición

era destruyendo el Libro de las almas con la espada.

Era un truco cruel del Dios. Para poder salvarse a sí mismo,

el Rey debía romper la maldición matando a su única hija.

Pero un mago poderoso salvó a la niña,

se la llevó lejos para siempre,

y el Rey Memtep se volvió loco debido a la maldición,

clavando la espada en su propio corazón,

y escribiendo su propio nombre en el Libro de las almas.

El Rey Memtep era tu padre.

El mago que creía que era mi padre me crió como si fuera su hija.

Intentaba protegerme.

Eso es imposible. Eso te convertiría...

He vivido durante siglos,

y viviré muchos milenios más.

La única forma de romper la maldición de Anubis es...

La espada debe destruirme.

El Libro de las almas debe ser destruido y las almas liberadas.

Y yo soy el Libro de las almas.

El Libro de las almas, oculto en el cuerpo de una hermosa mujer.

Los hombres son simples, ¿cierto?

El Rey Escorpión.

Lo he sedado.

Este es el Rey Escorpión del que tanto se rumorea.

Las leyendas siempre comienzan con rumores.

No parece gran cosa encadenado.

Antes de arrancarle la cabeza,

veamos cómo pelea.

Avísenme cuando despierte de su sueño.

¿Está seguro de que es conveniente?

Mátelo ahora y acabe con esto.

Ya está medio muerto, sacerdotisa.

Los hombres medio muertos son peligrosos, especialmente un hombre como este.

Los chacales quieren ver cómo este gran guerrero muere en la batalla.

Debemos saciar sus ansias de sangre.

Está débil y herido

y no es rival para la espada.

¡No!

Princesa Tala.

Ahora soy tu reina.

¿Los hombres están listos para pelear si los llamamos?

Los hombres pelearán, mi reina.

¿Qué es esto?

El Libro de las almas.

Escrito en una vitela antigua,

que se ilumina bajo la luz azul del sol de la noche.

Qué belleza.

Así que ¿pensaste que me vencerías

destruyendo mi espada, y con ella mi poder?

Veo que eres un libro con voluntad propia.

Tanto desprecio en tus ojos.

Quémala.

Levántate, herrero.

Conviértete de nuevo en el Rey Escorpión.

Honramos el pacto

entre el Dios del Inframundo, Anubis,

y el portador de su espada,

nuestro Rey Dios Nebserek.

¡Nebserek!

Aquí en esta tierra sagrada,

nos reunimos en esta hoguera de sacrificio

para presentar...

Recuerda quién eres, Rey Escorpión,

semidiós, el último acadio.

Escrito en las profecías,

El Libro de las almas debe ser quemado y destruido.

¡Qué ningún hombre se interponga!

¡Soy un hombre!

Pero uno que puede enfrentar a muchos,

por un amigo.

Guarden sus espadas, chacales.

¡Él es mío!

¿Cómo dormiste, Rey Escorpión?

Soy un simple herrero.

Admiro a los hombres valientes,

incluso si no es rival.

Todavía no es hora de aclamar.

Enkidu, llegó el momento.

- La gente quiere... - No protegí a Amina.

Le fallé.

No hemos fallado.

- Aún no. - Él amenaza mi reino.

Estás parado en las ruinas de mi pueblo,

destruido hace muchos años por tu imperio acadio.

Nos obligaron a vivir como chacales,

a comer restos para sobrevivir.

Pero un chacal

no estaba listo para escabullirse

y envejecer hambriento y derrotado.

Cavé profundo,

muy profundo en la arena y encontré la única cosa

que puede reconstruir un imperio,

gobernado por una devoradora de almas.

¡Con esta espada soy invencible!

¡Nebserek!

No le temes a ningún hombre.

No le temo a ningún hombre.

Tengo fe en ti, Enkidu.

Muéstrame quién eres.

Este es tu momento.

¡Es tu momento de gloria!

¡Amina te necesita!

Cuando lo ordene, desaten un infierno.

¡Nebserek!

¡No!

¡Debes creer!

¡No puedo quemarme!

¡No puedes quemarte!

¡Derríbala!

¡Amina! Ya voy.

Dame tu alma, acadio.

Nunca.

¡Enkidu!

No puedo fallar.

¡Debo destruir la espada!

- No puedo... - ¡No!

Fallar.

¡Amina!

Si no puedo tener tu alma, acadio, entonces te enviaré al más allá.

No, yo creo mi destino

y no moriré en tus manos.

¡Pero así será!

¡No!

Rompe esta maldición, Rey Escorpión.

No te haré daño.

El mal no descansará.

Vendrá por la espada una y otra vez.

Yo soy el sacrificio que debes hacer

para destruir la espada y liberar las almas.

No tengo miedo.

¿No hay otra forma?

Gracias por mostrarme tu mundo.

Adiós, Amina.

La historia contará sobre este valiente guerrero

que nunca más olvidó su destino.

Era conocido por muchos nombres:

acadio,

asesino,

herrero

y liberador de las almas.

Pero el nombre que se forjó él mismo quedaría grabado

en las arenas del tiempo,

Mathayus, el Rey Escorpión.

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