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- Julia quiere ser enfermera. - ¿Y por qué?
Son tiempos difíciles y hay que ayudar.
[DUQUESA] Una futura compañera.
Pilar de Soraluce y Magdalena Medina.
Háganse amigas.
[PILAR] Se casan el 22 de noviembre.
¿Tú estás casada?
No, todavía no. Mi prometido está en África. Es teniente.
[ANDRÉS] Si no salgo de esta, dile a tu hermana que se olvide de mí.
[COMANDANTE] ¡Alto el fuego!
Si quiere entregarnos no es nuestro comandante.
[TODOS GRITAN]
[GENERAL] La reina quiere verla.
[PILAR] Estamos dispuestas a ayudar.
El jueves sale un vapor.
Aún no están preparadas para un hospital de guerra, en Melilla.
Es una matanza.
Mi hermano y Andrés están bien. Madre, están bien.
Han arrasado con todo.
Aquello será un infierno.
[MAGDALENA] Prométeme que no te vas a enamorar de otra.
[DUQUESA] Julia, ¿qué hace aquí?
Voy con ustedes a ayudar.
[JULIA] Mi hermano y mi prometido están allí, quiero saber dónde.
[PILAR] ¿Se te ha pasado el mareo?
Sí, sí, sí. Mucho mejor. Qué calor hace, ¿no?
Bienvenidas a Rif.
[HABLA EN ÁRABE]
[tiros y gritos]
- ¿Está bien? - Sí.
Marquesas, justo lo que necesitábamos.
Venimos a abrir un hospital por orden de la reina.
No puedo inventarme un hospital...
¿Están con la reina o contra ella?
Acompañe a estas señoritas al grupo escolar San Justo.
- [DUQUESA] ¿Cuándo regresan los alumnos? - [SOMARRIBA] Aquí ya no se dan clases.
No reúne las condiciones para ser un hospital.
Tendrá que reunirlas. Es lo mejor que tenemos, ¿no?
[DUQUESA] Se acabó el turno de lamentos. Ahora a trabajar.
Por lo que nos espera.
¡Traigo cuatro ambulancias! ¡Necesitan atención urgente!
[DUQUESA] ¡Dispensen atención!
Julia Ballester, volvemos a encontrarnos.
¡Pedro!
[VERÓNICA] Me alegra que encontraras a tu hermano.
¿Y Andrés?
[PEDRO] Andrés seguía allí, pero de pronto...
¡Pedro!
Te juro que le busqué.
Andrés no está muerto.
Duquesa, enfermeras, el doctor Luis Garcés.
[PILAR] Ocho años sin saber nada de él y me lo tengo que encontrar aquí.
¿Qué? No, no, no.
Vamos al aeródromo. Órdenes de la duquesa.
[PILAR GRITA]
[LUIS] ¡Fuera, rápido!
[LUIS] Vienen para acá.
[FIDEL] Son momentos muy difíciles.
Tenemos que estar preparados para lo peor.
[COMANDANTE] Estamos vivos, por desgracia.
[PILAR GRITA]
- Son tres. - ¿Qué vamos a hacer?
¡Luis!
Rezar para que suceda un milagro.
[PILAR] No, no.
- Prepárate para correr. - ¿Qué?
[LUIS] ¡Corre! ¡Corre!
[MÁRQUEZ] ¿No enviarán una patrulla?
¿Y si han sufrido un ataque?
[LA DUQUESA TOSE]
Sí.
Está bien, de acuerdo.
Sí, bien. Manténgame informado.
No los encuentran.
Y al oficial herido que iban a atender ha caído con los de Zeluán.
¿De verdad cree que la ambulancia ha sido atacada?
Habrán seguido este camino.
En este punto hay cabileños armados.
Si han conseguido...
Esta zona está llena de salteadores y de maleantes.
¡El mejor lugar para enviar una ambulancia!
¿En qué pensaba?
Esto es una guerra. Espero que lo vaya entendiendo.
No envié más hombres porque no dispongo de ellos.
- Pídaselos a sus superiores. - Lo hago desde hace meses.
Llevo meses pidiendo más hombres, más camas...
¡Lo sé! Pero ¿cuál es su plan? ¿Qué va a hacer?
- Mi teniente, ¿mejor? - Cuidado.
[HABLAN EN ÁRABE]
Hay que salir de aquí.
Hay que encontrar la manera.
Uno ya la ha encontrado.
[ANDRÉS] Comandante, comandante... ¡Comandante!
¡Comandante, eh! ¿Adónde va? ¿Adónde va?
Tranquilo.
¿Cree que si llega vivo dirá que estamos aquí?
No lo creo.
¡Doctor!
¿Cómo estás?
Bienvenido, alférez.
¿Cómo se encuentra? No se mueva mucho.
Bien, recuerde: heridas siempre limpias,
uñas siempre cortas y manos esterilizadas.
No solo el instrumental.
La asepsia y la antisepsia son muy importantes.
¿Recuerda cómo limpiar las manos?
Sí, con agua jabonosa o con alcohol de menos de 90 grados.
Afirmativo.
Y si es preciso, enjuagarlas en bicloruro de mercurio
- o en manganato... - Potásico.
[AMBOS] A cuatro por mil.
Las manos quedarán teñidas y tendrá que frotarlas hasta blanquearlas.
Gracias.
Parece que su hermano está mejor.
[JULIA] "Querida madre, le escribo esta carta para contarle algo
que sé le llenará de felicidad.
Su hijo Pedro, mi hermano, ha vuelto con vida del combate.
Está ingresado aquí, en el hospital.
Y está bien, madre.
Por suerte para todos, está en buenas manos.
Parece que la vida de Pedro no corre peligro.
Yo cuidaré de él hasta que puedan evacuarlo de vuelta a casa.
Volveremos los dos, se lo prometo.
Pero por desgracia, no todo son buenas noticias.
Andrés no ha corrido la misma suerte, madre.
Mi amado Andrés.
Esta maldita guerra se lo ha llevado para siempre.
Ni siquiera he podido decirle adiós, madre.
No puedo soportar el dolor de pensar que ya no está
con nosotros y que nunca más volveré a verlo.
Supongo que esto es lo que te enseña la guerra:
un segundo estás vivo y al siguiente todo se desmorona".
[SOLDADO] "Antes de rendirse, las fuerzas españolas
incendiaron los aviones para impedir que cayeran en manos rebeldes".
- ¡Sí, señor! ¡Así se hace! - Son los únicos que tenemos.
Los pilotos están aquí.
¿Para qué querríamos allí los aviones?
"Los cabileños incumplieron el pacto de rendición de los sitiados".
[bullicio]
[HOMBRE] ¡Enfermera, por favor!
[MAGDALENA] ¡Julia! ¡Julia!
- ¡Julia, por fin apareces! - ¿Qué ha pasado?
Han tomado Zeluán.
Están aquí al ladito. Han matado a muchos soldados.
Pilar y Luis iban hacia allí, y no sabemos nada de ellos.
Tranquila. Vamos.
[PILAR] ¿Queda agua?
[LUIS] Nos tiene que durar.
Es importante que mantengamos los niveles de hidratación.
Soy enfermera, lo sé de sobra.
Tiene que haber algún cuartel o algún pueblo por aquí.
Llevamos mucho caminando.
A alguien nos tendremos que encontrar.
Espero que sea de los nuestros.
Este lugar no es muy seguro.
Parece increíble que estemos aquí, ¿no, Pilar?
Los dos juntos otra vez.
- Déjame que te mire eso. - Quita.
- Déjame que te lo mire. - ¡Quita!
¿Ahora no me vas a hablar?
Si salimos vivos, vamos a trabajar juntos,
y si trabajamos juntos va a ser muy difícil si no me hablas.
- ¡Han pasado ocho años, por Dios! - ¡Luis!
¡Me quedé allí arriba, sola!
¡Vestida de novia, como una idiota!
¿Y sabes qué?
Lo peor es la lástima que me ha tenido la gente
durante todo este tiempo.
¿Tienes idea de lo que me ha costado rehacer mi vida?
- Lo siento, Pilar. - Cállate.
Te escribí una carta explicándotelo todo.
¿Para decirme que ya no me querías?
¡Por supuesto que te quería!
Pilar, tu padre y tu hermano Miguel me amenazaron.
- ¿Cómo? - Me prohibieron casarme contigo,
- me dieron una paliza. - ¡Estás mintiendo!
¡Que me muera si es mentira!
Eso fue lo que pasó. Te lo juro, Pilar.
No he dejado de pensar en ti ni un solo día.
Llevo ocho años odiándote.
No se puede odiar a alguien más de lo que yo te odio a ti.
- Lo siento. Lo siento. - No me toques.
Lo siento.
Lo siento.
[claxon]
¡Eh! ¡Eh!
¿De dónde salen ustedes?
¿Son sanitarios?
- Soy médico militar. - Señor.
Ella es enfermera.
Llévenos al hospital de la Cruz Roja.
Vengan conmigo. Miren lo que traigo aquí.
Lo encontré tirado en mitad de camino.
Le dispararon en la pierna.
Esa herida tiene mala pinta, ¿no?
Soy el comandante Silva.
Del regimiento Bazán.
Ayúdenme, por favor.
[LUIS] Sáquenos de aquí. Vamos, rápido. Pilar, ayúdame.
[MAGDALENA] ¿Estáis bien? ¿No os ha pasado nada?
Avisad a los camilleros y al doctor Calderón.
¡Traemos a un herido, vamos!
[JULIA] Estás herida.
[PILAR] Julia, el herido es del regimiento Bazán.
- ¿No es ahí donde servía tu prometido? - Sí.
Le encontraron tirado en el camino.
No había sobrevivido nadie.
- [JULIA] ¿Ha dicho algo? - No pudimos hablarle.
Perdió el conocimiento.
¿Dónde están esos camilleros? ¡Vamos!
Sí.
- [DUQUESA] ¿El Dr. Calderón? - Preparando el quirófano.
[DUQUESA] ¡Julia, no!
[PEDRO] ¡Julia! ¡Julia! ¿Qué sucede?
Han traído al comandante de tu regimiento...
- ¡Silva! - Lo encontraron herido.
Le van a operar ahora mismo.
[LUIS] Le apliqué el torniquete, pero no pude limpiar la herida.
La bala sigue ahí alojada. Creo que ha tocado la tibia.
[FIDEL] Vete a mirar la cara, tienes una quemadura.
¿Yo?
Sí, pero no has perdido tu atractivo.
¿Cómo va la anestesia?
[DUQUESA] Listo.
Bien, empezamos.
¿Cree que tendremos que amputar?
Espero que no. Hay que encontrar la bala.
Apriete el torniquete.
Hay que conseguir hacer hemostasia.
Está sangrando por la nariz.
- [VERÓNICA] Salga si quiere. - No, no, no. Sigamos.
[FIDEL] Vamos a hacer tracción.
[MAGDALENA] Ahmed, pero... Perdona. ¿Qué haces ahí?
¿No te dije que te quedases en tu camita?
[HABLA EN ÁRABE]
¿Te encuentras mal? ¿Te duele algo? ¿Es eso?
¿Herida? ¿Cabeza? ¿Barriga?
[HABLA EN ÁRABE]
Dice que quiere un vaso de leche.
Por eso se ha levantado.
No se preocupe, puedo darle yo un vaso de leche.
- ¿Quiere? - Sí, gracias.
[HABLA EN ÁRABE]
[REPITE LA PALABRA]
[MAGDALENA] Voy a ir muy despacio, ¿de acuerdo?
Si te hago daño, me lo dices y no sigo.
No te preocupes. Lo harás bien.
Si llego a ser yo, que soy una llorica,
habría dado tales gritos
que habrían venido los rebeldes de Ceuta a ver qué pasaba.
Una vez me quemé...
- ¡Magdalena! - Perdón.
¿Paro? ¿Quieres que...?
No, sigue.
¿Estás bien?
Ha sido horrible.
Pero ¿los soldados que iban con vosotros no os defendieron?
No les dio tiempo a nada.
Si no llega a ser por Luis, no sé...
Bueno, al menos ha salido algo bueno de todo esto.
Ya no tienes ganas de asesinarlo.
Pilar.
Perdón, lo siento.
Estaba buscando una pomada para la cara,
porque el sol me ha... en el...
Mejor espero fuera.
¿Me curo yo?
No, no, no.
Con cuidado, por favor.
- Pilar, lo siento. - No, Luis. Lo siento yo.
Si llego a saber que mi padre...
Si yo llego a saber que ibas a venir a Melilla...
Pilar, escúchame bien.
No he podido olvidarte. Ni un solo día, Pilar.
Tú tampoco, ¿verdad?
[RAQUEL] ¡Luis! ¡Amor mío! ¡Cariño, estás aquí!
¡Gracias a Dios!
En cuanto me han avisado, he venido corre que te corre.
- ¿Qué ha pasado? - Nada, estoy bien.
¡Menudo susto! Pensaba que este iba a nacer sin padre.
Es mi mujer. Te acompaño a la cocina.
- ¿Seguro que no pasa nada? - No.
- ¡Te han encontrado de casualidad! - Sí.
- ¡Os han tiroteado! - [LUIS] Sí, pero ya estoy aquí.
- ¿Seguro? - Seguro.
¿Y esa chica?
[PILAR] Su mujer.
- ¿Qué? ¡Que está casado! - Sí.
- ¡Y no lleva anillo! - No.
¿Y esa tripa? ¿Está embarazada?
- ¿Va a tener...? - ¡Magdalena, por Dios!
Perdón.
No quiero pensar en esto y no quiero hablar de esto.
¿De acuerdo? A trabajar.
[FIDEL] Esto está sangrando mucho.
¡Está perdiendo mucha sangre, Verónica!
Pinzas.
Ahí, limpie.
Bien, la tengo.
[DUQUESA] Pilar.
¿Qué hace que no está descansando?
Estoy bien, duquesa. Gracias.
- ¿La han curado? - Sí, prefiero trabajar, de verdad.
Bien.
Bueno, necesito habilitar una zona para traer al comandante.
Vamos a despejar estas camas del fondo.
Este niño no tiene por qué ver todo esto.
[MAGDALENA] No molesta.
Podría contraer una infección. Cuanto antes vuelva a casa, mejor.
Es que no tiene casa.
Habrá que encontrarle una. ¡Vamos, despejen esto!
¿Ha despertado ya el comandante?
¿Eh?
- ¿Ha contado algo de lo que pasó? - No, sigue inconsciente.
[FIDEL] Comandante.
Comandante.
Tranquilo, tranquilo.
¿Dónde estoy? ¿En el hospital?
Sí, sí, sí.
Está en el hospital de la Cruz Roja de Melilla.
Tranquilo. Le hemos sacado una bala de la pierna.
[COMANDANTE] Gracias a Dios.
Enfermera, no puede pasar aquí. Espere fuera.
Necesito hablar con él.
Acaba de despertarse, no es el momento.
Estaba al mando del regimiento donde servía Andrés.
Los daban a todos por muertos. Quizá él sepa algo.
Comandante.
¿Recuerda usted al teniente Andrés Pereda?
Estaba con usted.
- Sí. - Sí.
El teniente Pereda, lo recuerdo.
¿Lo recuerda?
¿Sabe qué ha pasado con él?
- ¿Sabe dónde puede estar? - No.
No sé nada de él. No sé nada de nadie.
Por favor, haga un esfuerzo para recordar.
Señor, ¿puede que hayan conseguido escapar como usted?
Yo no escapé.
Un oficial nunca haría eso.
Yo me enfrenté...
- Tranquilo. - ...a los rifeños.
Y me hirieron.
Me dieron por muerto. ¡Por eso pude salvarme!
Están todos muertos.
¡Están todos muertos!
Todos muertos.
Tranquilo, tranquilo.
El comandante no sabe nada de Andrés.
Dice que están todos muertos.
Ese oficial es un hijo de mala madre.
Es culpa suya.
Quiso rendirse, quería entregarnos a los rifeños.
Tuvimos que salir corriendo por culpa de ese hijo de...
- ¡Ay! - Pedro, tranquilo.
Estate quieto.
Andrés está muerto por su culpa.
Te juro que voy a vengar su muerte.
Julia...
Andrés quería que le olvidaras.
Me pidió que te lo dijera.
No quería que parases tu vida si a él le pasaba algo.
Era un hermano para mí, pero...
...tenía razón.
Tienes que olvidarlo.
[quejido]
Teniente, calle.
[HABLAN EN ÁRABE]
- ¡Calle, que nos matan! - ¡Sácame la metralla!
¡Ábreme la herida y sácala! ¡No puedo más!
[ANDRÉS GRITA]
Oh, Dios...
[ANDRÉS] Sácala. ¡Sácala!
- [ANDRÉS] ¡Por favor, no! - ¡Basta!
- Por favor. - O si prefieres, te mato.
Por favor, mi brazo. ¡Mi brazo!
¡No! ¡No!
Sshh.
[ANDRÉS GRITA]
Teniente. Teniente.
¡Dios, teniente!
Teniente.
[HABLA EN ÁRABE]
Perdone si interrumpo.
No, no. Ya he terminado.
¿Nunca ha visto rezar a un musulmán?
No, no sabía que lo fuera.
Bueno, la verdad es que no me había parado a pensar si usted...
- Larbi. - ¿Cómo?
Larbi Al Hamza.
Así es como me llamo.
Y usted es Magdalena.
Es un nombre de la Biblia: María Magdalena.
¿Ha leído la Biblia?
Hay que leer para saber.
Saber para entender.
Yo quiero entender.
¿Siempre reza a la misma hora?
Yo también quiero saber.
Son cinco veces por día.
"Más que cristianos".
- ¿Me necesitaba para algo? - Sí.
El niño que vino ayer con el herido.
- Ahmed. - Sí.
No puede quedarse aquí más tiempo.
La duquesa dice que en el hospital puede coger una infección.
Pero él no tiene adónde ir, señorita.
La señora duquesa va a hablar
con el hogar para huérfanos del Ejército.
Dice que a lo mejor le hacen un hueco.
¿Podría ayudarme a decírselo al niño?
No consigo entenderme con él.
Sí, sí.
Seguro.
Ahmed.
[HABLAN EN ÁRABE]
Dígaselo ya, por favor.
[HABLAN EN ÁRABE]
¡Ahmed, lo hacemos por ti!
- ¡Allí estarás mucho mejor! - Déjalo.
¿Sabe usted cómo es ese sitio donde le llevan?
Estará mejor que aquí.
Nunca ha estado en un hogar para huérfanos, ¿verdad?
Esto es un paraíso comparado con el hogar.
Allí pasan hambre, hay más ratas que niños, muchas enfermedades...
¿Seguro que quiere llevarlo allí?
No me mire así. ¿Qué voy a hacer?
Si hay que pagar, pago, pero no sé a quién tengo que pagarle.
En Madrid todo se arregla con dinero, pero aquí...
¿Ahmed no puede quedarse dos días más?
Hasta que encontremos sitio para él.
Son las órdenes que tengo.
Hay que despejar el sitio para el comandante.
Tiene razón.
Aquí lo importante son las estrellas.
¿No?
Larbi...
¡Hijo de puta!
¡Nos querías entregar, traidor!
¡Cobarde!
¡Mataste a dos de los nuestros, hijo de puta!
Hijo de puta.
¡Socorro!
- [COMANDANTE] ¡Socorro! - ¿Qué hace?
¡Pare, pare, pare!
- [PEDRO] ¡Suélteme! - [FIDEL] ¡Tranquilo!
[JULIA] ¡Pedro! ¿Qué pasa?
¡Es un cobarde! ¡Andrés está muerto por su culpa!
[JULIA] Tranquilízate. Tranquilo.
- Tranquilo. - ¿Qué pasa aquí?
Nada. Mi hermano se ha puesto nervioso, pero ya pasó.
¿Doctor?
El alférez ha atacado al comandante.
¡Este hombre es un traidor! ¡Disparó a sus soldados!
¡Es suficiente, alférez! Llévenlo a su cama.
[MÁRQUEZ] ¡Es absurdo! ¡Se salva a un hombre
y casi le matan cinco minutos después!
- ¡A un oficial! - ¡Lo lamento!
¡Yo estaba en el quirófano!
¿Por qué no me avisó de la llegada del comandante?
Necesitaba una intervención.
¿Qué le hubiera dicho a su majestad
si ese loco llega a salirse con la suya?
[DUQUESA] El comandante está bien y el agresor reducido.
Dígale eso a la reina.
[SOMARRIBA] Y al comandante al que debemos tanto.
¿Cómo ha podido pasar algo así, con los rebeldes a las puertas?
Enfermera, recoja las pertenencias del alférez.
¿Por qué? ¿Qué van a hacer con él?
Está detenido por una falta grave.
- ¡Es un traidor y un mentiroso! - [SOMARRIBA] Es un héroe de guerra.
¿No me ha oído, enfermera?
¡Yo estaba allí! ¡Dice la verdad!
El comandante Silva no es un héroe. Quiso entregarnos al enemigo.
Tú también estabas allí. Y tú.
- Y vosotros... ¿Callaréis? - [SOLDADO] ¡Cobarde!
- [SOLDADO] ¡Traidor! - ¡Cobarde!
¡Silencio!
No voy a consentir que sigan difamando al comandante Silva.
[MÁRQUEZ] Llame a comandancia.
Que se lleven a estos soldados al calabozo.
- ¿Por qué? - Por rebelión.
- No han hecho nada. - ¡Por rebelión!
- Enfermeras, ayúdenlos a levantarse. - ¡No!
- Que vayan saliendo. - ¡Un momento!
Las enfermeras harán lo que yo les diga.
Y los heridos abandonarán el hospital cuando reciban el alta.
Le ruego que no se inmiscuya en los asuntos del Ejército.
Esta es mi responsabilidad.
Dígaselo usted al general Ibarra, al alto comisario
y a quien haga falta. No voy a cambiar de opinión.
Señora duquesa,
aquí... no.
Limpiad esto.
La posición del comandante estaba cercada desde hacía una semana.
Los rifeños disparaban a todo lo que se movía.
[pitido]
Les hubiese bastado con dejarles morir de hambre o de sed.
Hubiesen muerto todos.
Si esos hombres están vivos es un milagro.
Y hasta nueva noticia, se lo deben al comandante.
Nos lo entregan para que se recupere, ¿y qué es lo que pasa?
Han estado a punto de matarlo delante de nuestras narices.
Esos soldados están heridos, necesitan atención y cuidados.
Hagamos una cosa, coronel.
Deténgalos si quiere.
Los llevamos a otra sala, les pone vigilancia,
pero no salen del hospital.
Está bien.
Pero no creo que comandancia autorice a que se queden aquí
- mucho tiempo. - Lo sé.
Han de responder ante un tribunal militar.
El primero el alférez, el hermano de la dama enfermera.
Se lo dijo Andrés.
Tu Andrés. Con todas las letras:
"Si usted nos entrega no tenemos por qué obedecerle".
Julia, tienes que creerme. Julia, mírame.
- Te escucho. - Disparó contra nosotros.
Deberían detenerle a él.
Lo sé, pero ¿quién te va a creer si agredes a un superior?
- No he podido contenerme. - Sois ocho contra él.
Vendrán a tomaros declaración y entonces se sabrá la verdad.
No apuesto un céntimo por nosotros.
Siempre le darán la razón al comandante.
Eso no puede ser.
Es el Ejército. Le aseguro que sí puede ser.
La hemos cagado. ¿No podéis estar callados?
A ese cobarde le darán una medalla.
[SOLDADO] ¡Qué más te da! ¡Como si le dan dos!
[SOLDADO] Solo quiero volver a casa.
Volveremos dentro de una caja. Nos van a fusilar.
¡Eh, silencio! ¡Usted, a su cama!
Enfermeras, terminen y salgan.
Tengo que tomarle la tensión. Salgo enseguida.
¿Ha terminado? ¡Pues fuera!
Ya escuchasteis a la duquesa.
Hasta que no estéis completamente sanos no saldréis de aquí.
¿De acuerdo?
Y después, ¿qué va a ser de nosotros?
[SOLDADO] Dirán que somos unos traidores y al paredón.
No voy a permitirlo. ¿Me oyes?
No dejaré que te pase nada.
- Perdón. - ¿Sí?
No sabía que estaba aquí.
No se preocupe, ya me iba. Haga lo que tenga que hacer.
[FIDEL] Vamos a ver...
Estrella, abre esa ventana.
[PILAR] Magdalena, abre esas ventanas, yo me encargo de estas.
- ¿Quién se ocupa de este herido? - Yo misma. ¿Por qué?
¿Sabe que se le han infectado las heridas?
Ha cogido el tétanos. No le puede dar la luz.
¿Le ha tratado con ventosas?
¿Tétanos? No tengo apuntado ese diagnóstico.
No le habrá inyectado suero, claro.
¿Eso tampoco lo pone en su libreta?
¿De qué le sirve apuntarlo si no cumple con los tratamientos?
Nada.
No sirve de nada, tiene razón. No sé cómo me pasa.
Si tuviera la cabeza donde hay que tenerla...
Oiga, no le consiento que me hable así.
No necesito su permiso para hablarle como quiera.
He intentado guardar las formas, pero no aguanto más.
Es usted una maleducada.
Yo no estoy aquí por ser simpática.
Eso se lo dejo a su compañera.
Ni por tener pinta de beata e ir con una libretita.
Estoy aquí por hacer bien mi trabajo.
¿Puede usted decir lo mismo? Por favor, ocúpese del herido.
¡Qué genio tiene!
Cuanto más carácter tiene, más me gusta.
No sé qué me pasa. ¿Cree usted que es normal?
- ¿Quién dice que tú eres normal? - Ese debe ser mi encanto.
Bueno, ese y que insisto hasta que lo consigo.
No has conseguido nada. Verónica ha pasado sin mirarte.
- Tendré que seguir insistiendo. - Sí, tú insiste.
Pilar, tienes que perdonarme.
- Te juro... - Ahora no, Luis.
Estábamos a punto de morir.
Pensé que no era el mejor momento para...
Ya veo que no soy el único al que rechazan.
Aunque claro, yo no estoy casado ni a punto de ser padre.
¡Eh, frío! Esto con frío baja.
[llama a la puerta]
[DUQUESA] Pilar.
¿Quería usted algo?
Lo siento, duquesa...
Quiero volver a Madrid.
Disculpe, creo que no la he entendido bien.
No soy tan fuerte como creía.
Si me quedo, solo voy a ser un estorbo para usted.
No es tan fácil volver a la península.
Los pocos barcos que zarpan en Melilla están colapsados,
y las plazas libres son para evacuar a los heridos.
- Y usted ha hecho un juramento. - Lo sé.
Es que no puedo.
Suponía que la falta de sueño y el miedo
nos dejarían sin fuerzas. Los primeros días son los peores.
En estas condiciones, cualquier cosa parece insuperable.
Incluso a usted.
Es por él, ¿verdad?
El doctor Luis Garcés.
Magdalena me contó que fueron ustedes novios.
Es una dura prueba, lo reconozco.
Pero si vuelve a España, no la habrá superado,
es más, perderá la oportunidad de saber si puede con ello.
Y vivirá sintiendo compasión de sí misma,
acobardada, incapaz de encarar ningún nuevo empeño
y lamentándose el resto de su vida por no haberlo intentado.
No se lo merece, Pilar.
Usted no es así.
¿Está segura de que quiere dejarnos?
[RAQUEL] Faltan dos cajas de verduras. Vaya a por ellas.
Y eso en la cocina, al final del pasillo, por favor.
Esto ya está. Esto...
¿Está usted bien, señorita?
Me llamo Raquel. Soy la hija de Dámaso,
el suboficial que se encarga de las comidas.
Es que antes nos vimos, pero no nos presentaron.
¿Usted es?
- Pilar. Estoy bien, tranquila. - Mucho gusto.
Supongo que nos veremos por aquí a menudo.
Cualquier cosa que usted necesite, me lo dice y aquí estoy.
Gracias.
Han sido tan generosas viniendo aquí, pero tanto...
Tal como estamos ahora, esta guerra es espantosa.
No, no. Escúcheme.
Eso a la cocina, por favor.
Lo otro que le pase, que ahí no voy a entrar, sea lo que sea,
¿sabe lo que decía mi madre, que en paz descanse?
- No. - "Si algo tiene solución,
mejor no preocuparse. Ahora, que tiene solución,
¿para qué preocuparse?".
¿Lo suyo tiene solución?
- Seguro que sí. - Seguro. ¿Lo ve?
Pues ya está.
Me espera el trabajo. Encantada.
Comandante, despierte.
Comandante.
Comandante.
Ha llegado su hora.
Comandante, tranquilícese. Comandante, siéntese.
Tranquilícese. Tranquilícese. Siéntese.
Así.
Le he traído leche caliente.
Seguro que le sienta bien.
Mi hermano querría disculparse.
Es el alférez que intentó agredirle.
Se siente muy culpable por lo que sucedió.
Lo está pasando mal.
¿Por qué me cuenta todo esto?
Quizá si usted le perdonara nos podríamos ir todos a casa.
Ha intentado matarme.
¿Qué pretende? ¿Que lo pase por alto?
No.
No pretendo que lo pase por alto, solo...
Le he dicho que no.
Mi hermano dice que usted quería rendirse.
Y que mató a los que se negaban a rendirse.
- Mentira. - Eso no es mentira.
[COMANDANTE] ¡Médico, ayuda!
[FIDEL] Julia.
Julia, ¿cómo está?
- Mi hermano no es un asesino. - Ya.
¿Sabe lo primero que aprendí aquí?
Que uno no sabe cómo va a reaccionar en una situación límite.
Y su hermano se ha equivocado atacando al comandante.
Pero no por eso merece morir, ¿no?
¿O usted cree que sí?
Por supuesto que no.
Yo estoy aquí para salvar vidas, no para quitarlas.
Lo que yo diga no importa.
La opinión que importa es la del tribunal militar.
Si pudiera, le ayudaría.
¿Sabe lo que pensé de usted cuando le vi?
Que era un soberbio y un vanidoso.
¡Vaya!
¿Qué le ha hecho cambiar de opinión?
¿Quién le ha dicho que lo haya hecho?
¡Fidel!
Me subo.
Qué bien. No sabía por dónde buscarte.
No me habías dicho que venías.
Susana, Julia Ballester. Es dama enfermera.
- Encantada. - Mucho gusto.
Perdonad por interrumpir, supongo que tendréis mucho trabajo.
Sí, no paran de llegar heridos.
Casi no dormimos desde que llegamos.
Él no ha dormido desde que lo conozco.
- ¡Susana! - ¿Qué? Es la verdad.
No sé cómo será como jefe,
pero como médico está totalmente entregado.
Sus pacientes son lo primero. - [FIDEL] La señorita está ocupada.
- Manténgame informado, Julia. - Por supuesto.
[SUSANA] Nos veremos.
¿Sabes que una dama fue compañera mía del colegio?
- No. - Magdalena.
- Magdalena. - ¿Te lo puedes creer?
No nos veíamos desde que a mi padre lo destinaron a Melilla.
¿Cómo va? ¿Primero la cabeza o el brazo?
¡Quieres estarte quieto, por favor!
[LARBI] ¡Ahmed!
[HABLA EN ÁRABE]
No quiere vestirse.
Vamos a ir a ver el hospicio. Supongo que es por eso.
Déjeme, señorita.
[HABLA EN ÁRABE]
Yo tampoco quiero llevarte allí, Ahmed.
Créeme que no, pero no sé qué hacer.
Puedo llevarlo a mi casa. Con mi madre y mis primos.
¿Haría usted eso? ¿De verdad?
Necesita una familia.
Ahmed...
[HABLA EN ÁRABE]
Es muy generoso, Larbi.
Gracias.
- Shukran. - ¿Eh?
Así decimos "gracias" en mi lengua.
Shukran. Shukran, Ahmed.
[HABLAN EN ÁRABE]
Le gusta su pelo.
En mi país, las mujeres lo llevan totalmente tapado,
- porque lo dice Alá. - ¿Por qué?
Para protegerlas de las miradas de los hombres.
[SUSANA] ¿Magdalena?
¿Susana?
¡Susana!
¡Ven aquí!
Pero...
¡Qué bien te queda el uniforme! ¡Todo tan nuevecito!
¡Qué rara! Enfermera, date la vuelta.
Doctor Calderón.
Tenemos muchas cosas que contarnos.
¿De verdad estás prometida?
- ¿Quién es él? - Sí.
Daniel de Zumárraga.
- [SUSANA] El hijo, supongo. - No, el padre.
¡Qué tonta! ¡Claro que el hijo!
- Era guapísimo. Lo seguirá siendo. - Claro, por supuesto.
Disculpadme un momento.
Ahmed, pórtate bien.
Tráigalo de vez en cuando, ¿vale?
Sí, enfermera. Vivo muy cerca.
Si os parece, seguimos viendo el hospital.
Claro.
No sabía que este moro seguía trabajando aquí.
Después de lo que nos han hecho, no me fío de ninguno. Ten cuidado.
Larbi no ha faltado ni un solo día a trabajar.
Sabe cuál es su sitio.
Aquí están los heridos, claro.
- ¿Qué era esto antes? - La biblioteca.
Hemos tenido que trabajar mucho para dejarlo así.
No sabes cómo ha sido.
Tienes que venir a mi casa, mi madre quiere verte.
Y así nos cuentas lo que pasa en Madrid.
Qué ganas tengo de ir.
Tiene menos fiebre, pero le ha salido un sarpullido.
Una reacción al tratamiento.
[llaman a la puerta]
Adelante.
Con su permiso, duquesa.
Ha venido a buscarme Susana, la hija del coronel Márquez.
Quiere que vaya a cenar a su casa.
Sí, sé que son ustedes amigas desde la infancia.
Si me tengo que quedar, yo...
No, vaya. Despeje la cabeza.
Quítese el uniforme y olvide la guerra durante el tiempo que esté fuera de aquí.
No sé si podré, duquesa. Vuelvo enseguida. Gracias.
A cenar con su amiguita, a cambiarse la ropita...
¿Decía usted?
- Es difícil que dejen sus costumbres. - Sobre el paciente.
El sarpullido, no será nada grave y le ha bajado la fiebre.
[JULIA] ¡Magdalena!
Tengo que hacer algo por mi hermano. ¿Me puedes ayudar?
¿Qué quieres que haga?
Tú tienes confianza con el chico árabe, ¿verdad?
¿Yo, con Larbi? ¿Por qué lo dices?
Pero... ¡Ay!
Sé que están sacando a familias enteras.
Meten a la gente en la bodega de los barcos,
diez o 12 por barco. No suele haber sitio para más.
¿Cuánto piden por eso?
¿A quién quiere sacar?
No es negocio para señoritas.
Gente peligrosa, no es para señoritas.
No solas.
- Puede acompañarnos. - [LARBI] ¿Yo?
- Será mejor que... - Por favor, es por mi hermano.
Necesito sacarle de Melilla.
Su hermano está detenido.
Es inocente y lo van a fusilar.
Necesito su ayuda, por favor.
Puedo pagarle.
Pensé que usted era diferente, que me entendía.
Supongo que me equivoqué.
Para ustedes, "árabe siempre delincuente,
siempre traidor".
No, yo no creo que sea un traidor ni un delincuente.
Julia me pidió ayuda porque usted conoce Melilla.
Solo eso, pero...
Lo siento, no pretendía ofenderle.
Lo siento, señorita.
Larbi...
[MAGDALENA] Ya lo has oído. Es un sitio peligroso.
¿No pensarás hacerlo por tu cuenta?
Prométeme que no lo vas a hacer.
- ¡Julia! - Te lo prometo.
¡Julia!
Lo siento, no puede entrar.
Tengo que atenderles.
Traiga una autorización firmada por el teniente coronel para entrar.
- Soy enfermera. - Son órdenes. No puede pasar.
- ¡Ahí dentro está mi hermano! - ¡Señorita!
Haga el favor de recogerlo y marcharse.
[JULIA] ¡Duquesa!
¡Duquesa!
No me dejan atender a mi hermano.
Necesito una autorización del teniente coronel.
No haga caso, la autorizo yo. Hablaré con ese cabo.
¿Por qué me prohíben verlo? ¿Qué le van a hacer?
De momento, su hermano está ingresado y será atendido,
pero es un soldado y ha agredido a un comandante.
Tendrá que rendir cuentas ante sus superiores.
[HABLAN EN ÁRABE]
¡"La señorita"! ¡"La señorita"!
- ¿"Buscar a alguien"? - No.
Señorita, mi nombre es Hakim. ¿Puedo hacer algo por usted?
No tenga miedo, señorita.
¿Usted trabaja con los barcos?
Claro, señorita. Todos trabajamos en los barcos.
Quiero sacar a alguien de Melilla.
- No. No, no, no. - Sé que hay gente que lo hace.
"La señorita", es mejor que se vaya a casa.
Esto es peligroso.
- Puedo pagarle, tengo dinero. - Guarde eso.
Aquí hay gente peligrosa que puede hacerle daño, señorita.
No me iré hasta que hable con esa gente.
¿Me puede ayudar o no?
Sígame usted. Sígame, sígame, sígame.
[HABLA EN ÁRABE]
Escuche, señorita. "Usted boca cerrada".
"Es mejor yo hablo con ellos", ¿sabe?
Salam malecum.
[HABLAN EN ÁRABE]
Pase, señorita. Pase.
- Dice que hay sitio en barco. - ¿Sí?
Sale esta noche. ¿Cuánto puede pagar?
[HABLAN EN ÁRABE]
¿Qué?
[HABLA EN ÁRABE]
"Esto poco, señorita". Seguro que tiene más. Seguro.
Esto cuesta más que un pasaje en barco.
¿Esto? ¿"No tener más"?
- ¡"Seguro que tener más"! - No tengo nada más, de verdad.
A ver, ¿"no tener más"?
- Esto. - Suélteme.
Quiero esto, señorita.
- ¡No! - ¡"Sáquelo, señorita"!
La infección le ha agravado los problemas respiratorios.
Le hemos administrado suero antitetánico, pero es tarde.
¿Y si desinfectamos de nuevo la herida a conciencia?
Cada vez tiene más disnea.
El tiempo juega en nuestra contra.
[FIDEL] Adminístrele 50 miligramos más. Que no sufra.
[FIDEL] ¿Cuánto has sangrado hoy por la nariz?
Es culpa mía, me sueno con mucha fuerza.
- Los análisis eran suyos. - ¿Qué análisis?
Alguien dejó unos análisis aquí y no pertenecen a ningún interno.
- ¿Es contagioso? - No, no creo.
No hay por qué preocuparse.
Y si no hay por qué preocuparse, ¿por qué lo hizo en secreto?
Temía usted que fuera tuberculosis, ¿no?
¿Siente un zumbido en los oídos, sensación de vértigo?
Es posible.
¿Tiene sangre en la saliva?
¿Cada cuánto?
Todas estas suposiciones quedan entre usted y yo.
- Prométame que guardará silencio. - Por supuesto.
- Prométame que se hará pruebas. - No.
- Duquesa. - He dicho que no.
Aquí soy yo quien toma las decisiones,
también las equivocadas. No tenemos nada más que hablar.
¡Si los rebeldes van a entrar en Melilla, que entren de una vez!
¿Por qué no entran? ¡A ver!
¿No dicen que están al lado?
Al final va a resultar que nos tienen miedo.
[RAQUEL] Esto ya está.
Y el caldito, no es porque lo haya hecho yo, pero está riquísimo.
- Pilar, ¿quiere caldo? - No, gracias.
[RAQUEL] Que sí, ya verá cómo le entona el cuerpo.
- Gracias. - [RAQUEL] ¿Seguro?
- No tengo hambre. - [RAQUEL] Vale. Pues esto ya está.
- Muchas gracias. - [RAQUEL] De nada.
Pilar.
Por favor, para un momento.
¿Crees que para mí esto es fácil?
El beso no fue mentira.
Y el bofetón tampoco. Quita.
Pilar, escúchame, por favor.
- [LUIS] Estoy hecho un lío. - [PILAR] No me mientas.
[PILAR] Lo único que me da pena es esa pobre chica.
- A saber qué le has contado. - [LUIS] Nada.
[PILAR RÍE]
[PILAR] ¿No le has contado que estuvimos prometidos?
[LUIS] No, no le he contado nada. No se lo cuentes, por favor.
Tranquilo, no le diré nada.
No me extraña que no quieras que sepa con qué tipo de hombre está.
Aléjate de mí.
Gracias.
Más deprisa, que se va a enfriar.
¿No vas a aprender nunca? Trae.
No me acabo de acostumbrar a tanto disparo.
A eso no se acostumbra una nunca.
¡Cómo es la vida!
Yo deseando ir a Madrid y eres tú la que vienes a Melilla.
Si me lo dicen a mí hace menos de un mes...
Haces un trabajo admirable.
- ¿Ayudabais como enfermeras en Madrid? - Allí nos dieron el título.
Pilar es la que lleva más tiempo con la duquesa,
por eso es la subdirectora. Es muy organizada.
Ya me gustaría a mí tener su cabeza.
Antes he conocido a... ¿Cómo se llamaba?
- Julia. - Julia.
Julia Ballester.
Julia aún no es enfermera.
Se montó en el tren con nosotras porque quería buscar
a su prometido. Es teniente de Infantería.
Ah. ¿Y ha averiguado dónde está?
Pues me temo que muerto.
Julia es una mujer muy valiente.
[MANUELA] Esta guerra es un espanto.
Magdalena, ándate con mucho ojo. Una señorita de tu posición,
ni se te ocurra andar sola por esas calles llenas de moros.
¡Por favor, que la va a asustar! Que esto no es la selva.
Son unos ingratos.
Con todo lo que ha hecho España por ellos.
- ¡Y mira cómo nos lo pagan! - No son todos iguales.
Lo que quiero decir...
...es que en el hospital hay algunos que están trabajando
y están tan en contra de la guerra como nosotros.
Siempre has sido tan buena como inocente.
¿No te han contado las salvajadas
que les han hecho a nuestros soldados?
[SUSANA] ¿Podemos no hablar de la guerra unos minutos?
Magdalena, ¿para cuándo la boda? ¿Tenéis fecha ya?
Sí. El 22 de noviembre.
Enhorabuena.
Gracias. ¿Y la vuestra?
[MANUELA] Bueno, estamos esperando a que Fidel se decida.
- Mamá. - ¡Ay, perdón!
Lo siento, no quería ser indiscreta.
Siempre me meto donde no me llaman.
[MANUELA] Magdalena, no te vas a ir sin que te enseñe la casa.
No te esperes nada del otro mundo, porque esto de compartir edificio
con la comandancia es como vivir en un cuartel.
A mí me hubiera gustado vivir en otra parte.
Todo el mundo tiene prisa porque nos casemos menos tú.
- No digas tonterías. - No, no digo tonterías, Fidel.
Yo me iría contigo mañana mismo. ¿Ya no me quieres?
Sabes que sí.
Estamos en guerra.
Se me muere gente en los brazos cada día.
Tengo prioridades que atender.
- Y yo nunca soy una de ellas. - No estoy diciendo eso.
¿Hay que esperar a que termine la guerra?
En algún momento tendrá que terminar esta guerra.
Susana...
Susana, yo te quiero.
Y vas a tener tu boda.
Y va a ser maravillosa, porque tú eres maravillosa.
[MAGDALENA] ¡El anillo de pedida te lo han robado!
Y el sello de Andrés también.
Si es que soy idiota.
Se los di para que sacaran a Pedro y ahora ya no tengo nada.
[PILAR] ¿Cómo se te ocurre hacer algo así?
- ¡Te podrían haber matado! - Debí suponer que lo harías.
¿Cómo? ¿Tú lo sabías?
No, yo no sabía nada.
O sea, lo sabía, pero me prometió que no iba a hacerlo.
Jesús, María y José.
¡Que a mi hermano se lo van a llevar de aquí!
¡Que lo van a meter en un cuartel y lo van a fusilar!
¿Has hablado con Carmen de esto?
Sí, he hablado con Carmen.
No puede hacer nada.
Llamaré a mis padres.
Les diré que envíen un giro para poder sacar a Pedro de aquí.
Que no lo puedes arreglar todo con dinero.
¿Vas a volver al puerto y dejar que te roben?
¡Deja de tratarme como si fuera una niña!
¡Ya lo sé! Pero ¿qué quieres que haga?
En Madrid sabría lo que hacer, pero aquí no conozco a nadie.
Nadie nos tiene en cuenta.
Todo se tiene que arreglar. No le va a pasar nada, ya lo verás.
No has venido hasta aquí para tener una desgracia.
[SOLDADO] Señoritas, hay un enfermo que no se encuentra bien.
Voy ahora mismo. Gracias.
¡Ay!
¿Qué ha pasado? ¿Está muerto?
Sí, ha sido mi culpa.
Debería haberle puesto una enfermera que estuviera a su lado.
- Se habría muerto de todas maneras. - Quizá no.
Son demasiados fallos y son todos míos.
Aunque así fuera, no podemos acertar siempre.
De eso también se aprende.
[explosión lejana]
¿Está muerto?
¿Cuándo ha sido? ¿Ahora mismo, aquí, contigo?
Habrá que llamar a su familia.
Se les suele mandar recado,
pero tenemos órdenes de enterrarlos en Melilla.
¿Eso es porque van a caer bombas? ¿Ahora?
[VERÓNICA] Qué bombas ni qué...
[SOLDADO] ¡La luz! ¿Qué pasa?
[VERÓNICA] Silencio. Voy a por lámparas
y a buscar un médico que confirme el fallecimiento.
¿Se encargan de prepararlo para el traslado?
- Hoy se lo llevan al cementerio. - [JULIA] Sí.
[VERÓNICA] Vuelvan a la cama.
Ayudadme a subirlo a la cama.
- ¿Tenemos que hacerlo nosotras? - Magdalena...
[PILAR] Cógelo del brazo. ¡Vamos!
- No sé si vamos a poder. - [PILAR] Dale la vuelta.
¿Cómo ha llegado aquí este hombre, si no podía ni moverse?
[PILAR] Hay que cambiarlo de ropa.
[MAGDALENA] ¿Nosotras? ¿Eso también, al muerto?
No, ¿verdad? ¿No lo puede hacer un camillero?
[PILAR] ¡Qué más te da!
Imagínate que no está muerto y ya está.
Si estuviese vivo, tampoco le quitaría la ropa.
[PILAR] ¡Qué cosas dices!
Se lo llevan esta noche, ¿verdad?
Sí, esta noche, ya lo habéis oído, al cementerio, en ambulancia.
Y si...
¿Y si qué?
Julia, ¿te has quedado atontada? ¿Y si...?
¿Y si metemos el cadáver en la cama de mi hermano
y nos llevamos a mi hermano en la ambulancia?
¡Pero tú estás loca!
[PILAR] No.
No, no, no.
De ninguna manera, no.
Mi teniente, ¿ya no le duele?
[ANDRÉS] ¿Por qué lo ha hecho?
¿Por qué me ha sacado la metralla?
Querrá que esté sano para matarlo luego con más gusto.
O para pedirle un rescate a su familia.
[TOSE]
Si nadie sabe que estamos aquí, no vendrán a por nosotros.
Hay que mandar un mensaje.
¿Cómo vamos a mandarlo?
Perdone. ¿Me podría ayudar?
Tengo que coger una cosa del almacén y no alcanzo, no...
No puedo con el brazo así.
Y como es usted tan alto...
Bueno, y tan fuerte, pues... ¡Ay!
Ay, perdón.
No me acostumbro a los cortes de luz.
- No tenga miedo, voy con usted. - Gracias.
[MAGDALENA] Me tiemblan las piernas, las manos...
Me tiembla el cuerpo entero. No sé qué hago aquí.
[JULIA] Sshh. Espera aquí. Espera un minuto.
Pedro. Pedro, soy yo.
- Pedro. - [PEDRO] ¿Qué pasa?
Levántate. He venido a sacarte de aquí.
- ¿Sabes lo que estamos haciendo? - [JULIA] Sí.
Esto no va a salir bien.
- [JULIA] Cuidado. - ¡Oh!
[MAGDALENA] Buenas noches.
[JULIA] ¿Por dónde vamos?
Por la otra puerta, vamos.
Hola.
¿Adónde van con tanta prisa?
Es el soldado que ha fallecido esta noche.
Lo llevamos a la ambulancia.
¿Por qué lo traen por aquí?
Hemos dado una vuelta tonta.
Le estaba diciendo a Julia, que por aquí no era.
El cabo está a punto de venir, por favor.
[PILAR] Muchas gracias por su ayuda, cabo.
Es usted muy amable. Ya sigo yo.
Por favor, es lo único que me queda.
Por favor.
[PILAR] Gracias.
- Vayan. - Gracias.
El conductor está esperando.
[FIDEL] ¡Cabo! Venga aquí.
¿Estas son maneras de llevar el uniforme?
Lo siento, es por el calor.
Un cabo de guardia debe ir siempre impecable.
- A sus órdenes. - Continúe.
Larbi.
¿Puede venir un momento?
Rápido, por favor.
[PILAR] Es en la galería, hay una ventana que no cierra bien.
[JULIA] Venga.
Me sudan las piernas, las manos, todo el cuerpo.
Ponte el uniforme y las botas.
¿Ahora qué? ¿Sabes conducir?
- No puede ser tan difícil. - ¡Ay!
- ¡Vamos! - ¡Julia, por favor!
¡Despierta!
- Vamos. - ¡No sé, Magdalena!
[LARBI] ¡Eh! ¡Eh!
¡Baje de ahí! ¿Qué está haciendo?
- Voy a sacar a mi hermano de aquí. - No puede.
¡Sí puedo!
Por favor, Larbi, es inocente.
¿Sabe lo que me pasará si nos descubren?
Usted pedirá disculpas, a mí me fusilarán.
¿Cómo se enciende esto?
¡Arriba!
¡Eh! Tú.
¡Alto!
¡Déjeme, déjeme!
[MAGDALENA] No...
[CABO] ¡Alto!
¡No, por favor! ¡No disparen!
[MAGDALENA GRITA]
¡Alto o disparo!
¡Id avisando al hospital!
[DUQUESA] Disparos, vienen de fuera.
¿Qué está pasando?
Un preso se ha escapado, y esas dos le han ayudado.
Deje de apuntarles. ¿Dónde se cree usted que está?
Baje el arma, cabo.
¡Es una orden!
Baje el arma.
Julia, ¿cómo era el que le robó los anillos?
- ¿Se acuerda? - No lo sé, no...
¿Es alguno de esos?
¡Sí, el de la barba!
¡El de la derecha!
Esperen aquí un momento.
[HABLAN EN ÁRABE]
Tranquilo.
[HABLAN EN ÁRABE]
¿Viniste tú sola a hablar con esos hombres?
[HABLAN EN ÁRABE]
- Hay que despedirse ahora. - No, Julia viene conmigo.
- ¡No, Pedro! ¡Vamos! - Yo no puedo ir.
- Te van a hacer pagar por esto. - No puedo ir, me tengo que quedar.
- [LARBI] ¡Vamos! - Debes irte ya.
- [LARBI] ¡Pedro, vamos! - ¡Ve!
- No pueden pensar que me has ayudado. - ¡Alto ahí! ¡Alto ahí!
[JULIA] ¡No! ¡No! ¡No, no...!
[JULIA] ¡Pedro!
¡Pedro!
¡No!
Pedro.
¡Pedro, no!
Pedro.
¡Ayuda!
¡Ayuda!
[ANDRÉS] Me han visto. Están respondiendo.
[ANDRÉS] ¡No ha hecho nada!
No te lo lleves... ¡Ah!
[MÁRQUEZ] Señora duquesa, va a tener que dar explicaciones.
- Soy la responsable. - No estoy hablando con usted.
[JULIA] Larbi no tiene la culpa.
[DUQUESA] Quítese ese uniforme, ahora.
[MAGDALENA] Lo siento.
"Sería muy honrado si usted aceptar venir a mi casa".
Si se lo cuento sería como admitir que jamás va a pasar nada.
Es que jamás va a pasar nada.
Voy a tener que preocuparme por mi marido.
¿Cómo dice?
He tenido suerte y no pienso dejarle escapar.
Este color sienta bien a su cara.
[SOLDADO] ¡Rápido, por favor, un médico! ¡Rápido!
Los rifeños le han dejado malherido en las puertas de la ciudad.
¿Pilar?
"Si hablar, ser peor".
Tranquilo, tranquilo, por favor. Tranquilo.
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