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LA VENGANZA DE ROBERT
Esta mañana,
el embajador británico en Berlín
entregó al gobierno alemán una nota final
indicando que a menos que sepamos de ellos a las 11 en punto,
estén listos de una vez para retirar sus tropas de Polonia.
Un estado de guerra podría existir entre nosotros.
Debo decirles ahora
que tal garantía no ha sido recibida,
y que consecuentemente,
este país está en guerra con Alemania.
ALEMANIA NAZI
¿Joseph Von Hammersmark?
- Sí. - Soy el oficial Dietrich.
Fui enviado por el comisionado del Reich, Heinrich Himmler.
Sí, por supuesto. Por favor, entre.
Ella es mi esposa,
- Eva. - Bueno...
Un placer.
Nos sentimos honrados de darle la bienvenida a nuestro hogar.
Parece que ha tenido,
un pequeño accidente. ¿No?
S... Sí.
Caí por las escaleras.
¿Le gustaría un trago?
- Eva puede traérnoslos. - Bueno...
No.
Gracias. Tengo hoy otras reuniones.
- Déjenos proceder. - Por supuesto. Por favor, sígame.
Ah, el motivo por el que estamos aquí.
Entonces, señor Von Hammersmark, ¿Cómo llegó a escribir
semejante libro?
En este libro recopilé
recitados místicos y hechizos,
usando las diversas prácticas que observé en el Tíbet y Egipto.
¿Qué precio quiere...
por su única y maravillosa
creación?
Lo firmaré para usted.
Como desee.
Entonces... conoce el verdadero valor de él.
Puede que sea así.
Pero en Baviera, tenemos un viejo dicho.
Cuando el granjero quiere una vaca,
primero debe probar la leche.
Cuerpo, de pie.
El diablo te domina.
Muerto...
¡Levántate!
¡Maravilloso!
Muy bueno, señor Hammersmark.
Debo informar al comisionado del Reich
de la autenticidad del libro.
Y liberaremos,
la mitad de los fondos de inmediato a su cuenta.
En 48 horas se habrá completado.
Entonces volveré aquí, recogeré el libro,
y después se pagará el resto del dinero.
¿Nos hemos entendido?
Sí.
Bien.
Buenas tardes,
señora Von Hammersmark.
Buenas tardes.
Así que te gusta escuchar las conversaciones de otras personas.
- No escuché. - No me mientas.
Quizás este profesor necesite enseñarte una lección.
No. Ya no más, Joseph. Por favor, no...
Ya que esperaste el momento para aprender la lección...
Tráeme un emparedado.
Gracias por detenerse.
¿Su coche se averió?
Desafortunadamente, sí.
Soy Frederick.
Frederick Voller.
Soy Eva.
¿Necesita que lo lleve?
¿Pasará acaso por Kulmbach?
Esa es una gran distancia.
Está bien.
Comprendo si es muy lejos.
No. En realidad, me queda bien.
Trato de llegar lo más lejos que pueda.
Gracias.
Normalmente no me detengo por un extraño,
pero estoy tan cansada...
Quizás la compañía me mantenga despierta.
- ¿Llevas conduciendo un buen tiempo? - Un par de horas.
Vengo del distrito de Volcet-Teigen.
Dijiste que intentabas llegar tan lejos como pudieras.
¿Tienes en mente algún lugar en particular?
Para ser honesta, no pensaba con mucha claridad cuando me fui.
¿Algo que ver con los moretones en tu rostro?
Lo siento. Me pasé de la raya, no es de mi incumbencia.
Siempre fue mi problema.
En ocasiones, hablo antes de pensar. Lo siento.
Está bien.
Mi esposo no es un buen hombre. Dejémoslo así.
Entonces dejémoslo.
Todos cometemos errores en la vida.
Sé a qué te refieres.
Yo mismo cometí algunos.
- ¿Qué carajo crees que estás haciendo? - Yo...
Pon tus manos en el volante,
o pondré una bala en ese bonito rostro tuyo.
¿Qué estabas buscando?
¿El efectivo?
No.
El arma, entonces.
Yo solo quería protegerme a mi misma.
No tienes nada que temer,
mientras hagas exactamente lo que te diga.
¿Qué quiere que haga?
Necesito llegar a Kulmbach.
Tú me llevarás ahí.
Mantente en calma,
y no te daré ningún problema.
Si intentas joderme,
tengo seis amiguitas que te joderán.
- ¿Comprendes? - ¿Por... Por qué me necesita?
¿Por qué no se lleva el coche? Llévese el coche.
Podría.
Si me encontrara en una situación apremiante, ya sabes...
Un rehén podría ser útil.
¿Tienes un problema con eso?
No.
Bien.
Entonces, vamos.
Esa maldita perra tiene el libro.
Está bien. Cálmese, señor Von Hammersmark.
El trato sigue en pie.
¡Tengo que encontrarla!
Solo quédese en la casa, y mantenga la calma.
Nos encargaremos de eso.
¿Qué quiere que haga?
Mantén la boca cerrada, y haz lo que te digo.
Para ellos, somos una pareja casada
en camino para visitar a mi hermana Edith en Kulmbach.
¿Cuánto tiempo llevamos casados, en caso que pregunten?
Diez años.
Cuida que tu rostro no luzca miserable.
Solo porque guardo esto, no creas poder intentar algo.
Solo toma un segundo sacarlo, y repintar el coche con tus sesos.
Declare sus actividades.
Vamos a visitar a la hermana de mi esposo, en Kulmbach.
- ¿Nombre? - Frederick Voller.
Ella es mi esposa, Eva.
- ¿Cuánto esperan quedarse en Kulmbach? - Tres días.
Está bien.
Voy a hablar con mi colega,
por ahí,
y después...
los dejaremos pasar.
Gracias, oficial.
¿Cuál es el problema?
Ella me parece algo sospechosa.
Unos ojos raros. Dicen que van hacia Kulmbach, pero...
Te crees muy inteligente. ¿Cierto?
Simplemente diles qué hacer, y que vayan ahí.
Así que...
miren al policía de tránsito.
¿Cómo te está yendo, eh?
Tienes mucho de luchadora en ti.
¿Ahora va a matarme?
No.
Aún no.
¿Por qué no?
Me recuerdas a una perra que solía tener.
Ella solía mear por toda la alfombra,
pero la seguía teniendo.
No necesito su piedad.
¿Preferirías que te matara ahora?
¿Eso es lo que quieres? ¿Morir aquí, en este bosque?
¿Con los malditos pájaros picoteando tus ojos?
¿Entonces un paseador de perros pasa en un par de semanas,
y descubre tus restos agusanados?
¿Qué otra opción tengo?
Ven conmigo a Kulmbach.
Está disfrutando esto. ¿Cierto?
¿Disfrutando?
No.
Simplemente saco provecho de una mala situación.
Yo sugiero...
que hagas lo mismo.
- ¿Qué sucedió? - No puedo.
El neumático de este lado reventó.
El de este lado también está mal.
No pudo ser un reventón.
No dos neumáticos al mismo tiempo.
Debió haber vidrio en el camino ahí atrás. ¡Por amor de Dios!
Caminaremos hacia esa casa de ahí.
Lo mismo de antes. Somos una pareja casada. ¿De acuerdo?
Le decimos a quien viva ahí, que nuestro coche se descompuso.
Llamaremos a un amigo mío, para que venga a recogernos.
Ven.
No intentes nada estúpido.
Cuando mi amigo venga aquí,
te dejaré ir.
¿Lo hará?
Lo prometo.
- ¿Cómo puedo confiar en usted? - Sigues viva. ¿No es verdad?
Buenas tardes.
Amigo, lamento molestarlo a esta hora,
pero nuestro coche se descompuso.
Odio molestar. ¿Pero tiene un teléfono que podamos usar?
- Por supuesto. Entren. - Gracias.
- Mi nombre es Helmut. - Frederick.
Ella es mi esposa Eva.
Un placer conocerlos a ambos.
Ya estoy preparando la cena. No es mucho,
pero son bienvenidos a unirse si gustan.
El teléfono está en la cocina. Pueden matar dos pájaros de un tiro.
- Por así decirlo. - Sería encantador.
- ¿No sería encantador, querida? - Sí, sería encantador.
- Vamos hacia Kulmbach. - ¿Visitando amigos?
Familia. La hermana de mi esposo vive ahí.
- ¿Se cayó aquí, por el camino? - ¿Qué?
Los moretones en su rostro.
No...
El... El neumático del coche reventó, y yo...
Me fui hacia adelante, y golpeé contra el volante.
Parecen más marcas de nudillos.
Gracias, Helmut. Esto es maravilloso.
- ¿Cómo estuvo tu llamada? - Oh, bien.
Tengo un amigo que vive a una hora de manejo. Ya viene a recogernos.
Bueno, ambos son bienvenidos a esperar hasta entonces.
Oh, gracias. Muy amable.
De ningún modo.
Le estaba diciendo a su esposa que me encanta la comañía.
- Se siente solitario aquí. - ¿Entonces no es casado?
No.
Probablemente sea lo mejor.
Las mujeres no son las criaturas más fáciles.
¿Puedo usar su baño?
Por supuesto, por el pasillo. Segunda puerta a la derecha.
Vuelve rápido, dulzura.
No quiero que tu comida se eche a perder.
¿Para qué necesitas eso?
Tengo cosas que necesito usar.
Bien.
No te demores.
Entonces...
¿Cuánto tiempo llevan casados?
Diez años.
- Supongo que es cierto lo que se dice. - ¿Qué se dice?
La familiaridad genera desprecio.
¿Cree que no trato bien a mi esposa, Helmut?
No me ponga atención.
No veo mucha gente en estos días.
Quizás mi posición social no es la que solía ser.
Claramente no.
Entonces...
¿Nunca estuvo casado, Helmut?
No.
Supongo que es cierto lo que se dice.
¿Y qué se dice?
No hay romance sin...
finanzas.
Entonces Eva... ¿Casada por diez años?
Así es.
Encuentro eso curioso.
- ¿De veras? - Mucho.
- ¿Y por qué lo encuentra curioso, Helmut? - Encuentro un poquito curioso...
que un hombre que estuvo casado por diez años,
cuestione que su esposa lleve su bolso de mano al baño.
- ¿Y por qué eso es curioso? - Bueno...
Puede que no esté casado, pero rondaron muchas mujeres en mi vida.
Una mujer lleva su bolso de mano a todas partes.
Particularmente al baño.
Si tiene algún problema,
quizás sea mejor que lo exponga.
Bueno...
Quizás ustedes no están casados.
Déjeme entender esto.
¿Usted piensa que porque Eva y yo somos algo antipáticos,
que no estamos casados?
Sin ofender, pero claramente no sabe mucho sobre estar casado.
Eso no es lo único.
Bueno...
¿Qué más?
No está usando anillo de bodas.
Ella sí,
pero usted no.
Eso no es algo de su incumbencia, pero...
perdí mi anillo.
Quizás sea el caso...
y quizás no.
Ya aguanté lo suficiente que podía aguantar de usted,
maldito cerdo.
¿Dónde carajo conseguiste eso?
Helmut tiene una buena colección en la sala de estar.
Supongo que no la notaste ¿Eh?
¿Quieres que este abusador de ganado reciba las balas?
¿Quieres que tus bolas terminen en el piso de la cocina?
- Suelta el arma. - ¡Suelta tu maldita arma!
Tienes mucha ira dentro de ti.
Causada por imbéciles como tú. Ya no más.
Las personas más aterradoras del mundo, no están tan mal.
Muestran su ira, y cometen crímenes pasionales.
No.
Las más aterradoras,
son las que pueden matar a otro ser humano
sin dudarlo,
sin emociones.
Van por su vida diaria
sin remordimientos.
Tú no eres una de esas personas.
Pero yo sí.
Crees que eres invencible.
No lo eres.
Ahora, la última oportunidad. ¡Suelta la maldita arma!
Entonces...
¿Ahora qué?
Ponte de rodillas... y suplica por tu vida.
Ya te lo dije. No eres una asesina.
Pronto lo veremos. ¿No es así?
Antes que jales del gatillo,
¿te gustaría informarte sobre lo que se siente matar a alguien?
Lo sabré muy pronto.
¿Sabes? La primera vez es la más difícil.
Es como...
que un pedazo de ti muere junto con tu víctima.
Recuerdo sentirme muy diferente después de mi primer asesinato.
Nunca averigüé el por qué.
Pero ahora lo sé.
Mi humanidad murió ahí, en ese instante.
¿Crees que será diferente para ti?
Estás equivocada.
Porque si tomas otra vida humana,
nunca más volverás a encontrar paz.
¡De... Deja de hablar!
¡Maldita perra!
No era tu esposo. ¿O sí?
Él... era un criminal que me mantenía como rehén.
No tienes que preocuparte por esto.
Pero soy parte de un asesinato.
Me encargaré de eso. Lo enterraré en el jardín.
Nadie tiene que averiguar esto.
¿Por qué estás ayudándome?
Lo que dijiste antes...
sobre ser tratada como mierda por imbéciles como él.
Parece como si perdiste la fe en la humanidad.
Quizás la bondad de un extraño ayude a restaurar esa fe.
Gracias.
Todo está bien.
No.
Quiero hacerlo.
Dietrich...
Soy el Coronel Von Braun.
Tengo el libro.
Visite a Joseph Von Hammersmark.
Infórmele sobre los progresos.
- ¿Señor Von Hammersmark? - Sí. Por favor, entre.
- ¿Encontraron a mi esposa? - Sí, la encontramos.
- ¿Ella tenía el libro? - Sí, tenía el libro.
Oh, gracias a Dios. ¿Entonces el trato sigue en pie?
Oh, claro que sigue en pie. De hecho, me enviaron aquí
- para finalizar el acuerdo. - Genial. ¿Dónde está?
Oh, lo tengo aquí. Pero en primer lugar,
¿No va a ofrecerme un trago? Hice un largo camino.
Lo siento. No quise ser grosero, ha sido un día muy preocupante.
Mi mente ha estado dispersa. Comprenderá, estoy seguro.
En efecto, es comprensible.
¿Qué le gustaría beber?
Una taza de té, por favor. Para nosotros, los ciudadanos civilizados.
No hay problema. Por favor, venga.
ALEMANIA NAZI 1941
Uno de nuestros historiadores,
Benjamin Hoffman, robó el libro.
Huyó hacia la ciudad de Rosenheim,
y se refugió en el hogar de una familia.
Kristoff Muller, su esposa Bridgette,
y su hija Esther.
El coronel Von Avenslaven y sus hombres se encargaron de los padres.
¡No!
Pero la hija huyó con el libro.
No tenemos idea qué pasó con ella.
Lo que sabemos es que el libro terminó en manos de un juguetero.
Amos Blackfoot.
De acuerdo a la información que recibimos,
Blackfoot usó el libro para darle vida a sus muñecos.
Él fue atrapado por los hombres de Von Avenslaven.
Tan improbable como suena,
se cree que los muñecos mataron al coronel
y a tres oficiales de la SS en la base superior de Baviera.
El juguetero escapó con el libro.
Este es el juguetero.
El objetivo de su misión encubierta.
Debe infiltrarse en un tren
viajando desde la ciudad de Rosenheim hacia Nuremberg.
Nuestra Inteligencia nos dice que el juguetero estará a bordo.
Sospechamos que intentará cambiar de tren en Nuremberg,
y dirigirse hacia Amsterdam o Praga.
Debe abordar el tren en Munich, y recuperar el libro.
Estaré esperando su llegada en la estación de Nuremberg.
Y en cuanto al juguetero,
mi preferencia...
es que lo mate...
lentamente.
Sé que la historia que le conté es algo descabellada,
pero sé de buena fuente que el libro tiene un gran poder.
No tiene que creer todo lo que le conté,
solo necesita saber cuán imperativo es
que recuperemos el libro, y protejamos al juguetero.
Este es un retrato artístico de Amos Blackwood,
basado en aportes de testigos en la ciudad de Rosenheim.
Abordará el tren en Munich.
Es importante que localice al señor Blackwood y al libro
antes que el tren llegue a Nuremberg.
Creemos que los nazis esperarán allí por su llegada.
Usted es uno de los agentes secretos más valiosos de la agencia.
Sé que podemos contar con usted, para tener éxito en esta misión.
Buenas noches, oficial.
¿Su boleto, señor?
No hay moros en la costa.
No te preocupes.
Pronto saldremos del país.
Entonces finalmente...
nosotros seremos libres.
No me recuerda. ¿Verdad?
¿Tú?
Claro.
¿Esther?
Lo siento mucho.
Lo siento mucho. No debí enterrarte. Yo... Yo...
Tenía que hacerlo.
Los nazis habrían hallado el libro, y lo habrían matado de no hacerlo.
Lo entiendo.
¿Pero por qué estás aquí?
Sé que quiere escapar,
pero nunca puede escapar de los recuerdos.
Lo sé.
Pero si no lidia con eso.
no importa donde vaya, no importa lo que haga,
los fantasmas del pasado siempre estarán con usted.
Disculpe.
- ¿No ha visto a este hombre? - No.
Disculpe.
¿Ha visto a este hombre?
No.
Disculpe.
¿Ha visto a este hombre?
No.
Usted.
¿Ha visto a este hombre?
No sé quién es ese hombre, pero llevo esperando 20 minutos por mi vodka.
No teman, hijos míos.
Estaremos muy pronto en Nuremberg.
¿Por qué llama a sus muñecos como sus hijos?
Tú otra vez.
No puede escapar de sus demonios, solo yéndose de la casa.
Si de veras quiere sanar su alma, debe mirar adentro.
¿Por qué no me dejas en paz?
¡Déjame en paz!
Es su imaginación la que me trajo aquí.
Lo que debe hacer es dejar de pensar en mi, y desapareceré.
¿Qué tiene mi muerte que lo atormenta tanto?
- No lo sé. - Sí, lo sabe.
Dígame.
Alíviese.
Es hora.
Cuando me casé con Mary,
fue el momento más feliz de toda mi vida.
Sentí que finalmente hallé a mi alma gemela.
Después nuestros hijos, Hans y Agnes, llegaron.
Los consideré regalos de Dios.
Mi familia significaba el mundo para mi.
Los amaba de verdad.
Pero, también amaba mi trabajo.
Sé que Mary sintió que puse mi trabajo por encima suyo.
No quise hacerlo,
solo que no había suficientes horas en el día.
Eventualmente, Mary halló la atención que se merecía...
de alguien más.
¿Sabes? Voy a dejar a Amos.
- ¿De veras? - Sí.
No puedo seguir viviendo una mentira.
Él es dueño de la cabaña. ¿Adónde vas a ir?
Pensé que los niños y yo podríamos quedarnos contigo.
¿Por qué no quieres que estemos juntos?
Nos estamos divirtiendo mucho,
pero...
mi familia espera que me case pronto.
No colmaría sus expectativas tener niños de otro hombre.
Él rompió su corazón.
Así como ella rompió el mío, al hallar consuelo en sus brazos.
Pero después...
ella hizo lo impensable.
¡Noooo!
¡Noooo!
¡No! ¡No! ¡Noooo!
¡Dios, nooo!
¡Nooo!
Por eso es que tu muerte me persigue.
Esa noche que moriste en mis brazos,
me recordó como acunaba a mi Agnes en aquella ocasión.
Intento todo lo que puedo para quitar el dolor de esa pérdida,
pero no puedo.
Solo no puedo.
Lo que le sucedió a sus hijos, no es su culpa.
¿Por qué aquellos a quienes amamos,
la mayoría,
solo desaparecen?
Mientras el resto de nosotros,
nos quedamos solo para sufrir.
Pero quizás,
Dios, el universo, la forma en que quiera llamarlo,
tiene planes más grandes para su vida.
Puede que no sea lo que había planeado,
pero quizás este sea su destino.
Algunas personas deben atravesar el infierno, antes de hallar su paraíso.
Disculpe.
¿Ha visto a este hombre en el tren?
No, pero sigo esperando mi vodka.
Soy el inspector. Necesito ver su boleto.
- ¿Puedo ver su boleto, señor? - Sí, por supuesto.
- Que tenga buen viaje. - Gracias.
- Oye. ¿Trabajas aquí? - Sí. Es mi primer turno.
Había solo dos inspectores en el tren desde Versachem.
Ninguno de ellos eras tú.
Uno de los inspectores tuvo una emergencia familiar.
Se bajó en Munich. Yo tomé su lugar.
Disculpe.
Quizás pueda ayudarme.
¿Con qué, oficial?
Estoy buscando a alguien.
Estoy buscando a este hombre.
¿Lo ha visto en el tren?
Sí. Está en este tren.
¿Dónde está?
Tiene un compartimento privado, a un par de vagones.
Muy bien. Gracias.
¿Sí, quién es?
Mantenimiento del tren. Tenemos una falla.
Debemos ver su compartimento. No tomará mucho tiempo.
Métase dentro.
- ¿Tiene el libro? - Sí, tengo el libro.
Quédese conmigo si quiere sobrevivir.
- No, mis niños. Debo... - ¡No hay tiempo! ¡Vamos!
Vamos.
Salga del camino.
Oiga, no se permite tener armas de fuego en este tren.
Deme esa maldita arma.
Hay muchas cosas que podría hacer con un arma presionando mi cabeza.
Darle mi arma, no es una de ellas.
- Voy a contar hasta tres. - Cuente hasta cinco si gusta.
¡Aún así no entregaré mi arma de fuego!
Entonces buenas noches, amigo mío.
Está bien.
Ya se acabó.
Está bien.
Está bien.
Mi nombre es Fuchs.
Trabajo para la gente que está de su lado.
Quiero mantenerlo a salvo.
Ellos lo consideran tan importante como el libro.
Entonces está bien si conservo esto. ¿Cierto?
Si eso es lo que quiere...
¿Qué es tan gracioso?
¿Sabe?
No esperaba que solo entregara el libro.
¿Disculpe?
El libro.
No esperaba que solo me lo diera.
¿Qué demonios esperaba?
Quitárselo.
De sus dedos muertos y fríos.
Creí que estaba de mi lado.
¡Creyó mal!
¿Ve ese cuerpo de por ahí?
Él estaba de su lado.
Es un espía doble para la Inteligencia Británica.
¿Yo?
Trabajo para el Führer.
¡Maldito nazi bastardo!
Ya, ya, abuelo.
En un momento estaré dispuesto a que su muerte sea rápida.
Insúlteme,
y tendré que mantener mi promesa ante el coronel
que lo mataría lentamente.
Ahora,
deme ese maldito libro.
¡Maldito viejo quisquilloso!
Carajo.
¡Noooo!
No.
¡Nooooo!
¡Noooo!
Dietrich, Hauser, síganme.
Nosotros tres nos dividiremos y registraremos el tren.
Dietrich, encárguese de los vagones del uno al tres.
Hauser, del tres al cinco.
Yo registraré el vagón número seis y el vagón comedor.
¿Comprendido?
- ¡Mi coronel! - ¡Sí, señor!
Arroje su arma lentamente al suelo.
Amos Blackfoot, presumo.
Dije que arroje su arma al suelo.
Mis superiores pueden no estar de acuerdo, señor Blackfoot, pero...
admiro que llegara tan lejos.
Es un logro muy encomiable.
¿Cree que esta es mi última parada?
No lo creo.
Lo sé.
Solo uno de nosotros tiene un arma apuntando al otro.
Siéntase libre de jalar el gatillo.
El tren está rodeado por mis oficiales.
Estarán aquí tan pronto como oigan el disparo.
Nunca logrará salir a tiempo.
Sí.
Pero usted...
Usted seguirá estando muerto.
¿Eso será tan satisfactorio,
al saber que solo estará vivo unos momentos para disfrutarlo?
¿Realmente tenemos aquí una alternativa?
Baje el arma, y venga conmigo.
Nada le causará daño.
¿En verdad espera que crea esa mierda?
Queremos el libro. Sí.
Pero usted también tiene valor para nosotros.
Ha usado el libro.
Hay mucho que podemos aprender de usted.
Entonces...
lo que se dice es cierto.
¿Espera que le tema a esa cosita?
Oh, no, no, no, no, no.
Espero que me tema a mi.
¡No le tengo miedo a usted, ni a ese maldito energúmeno!
- Váyase al infierno, juguetero. - Usted primero, bastardo nazi.
Es hora que descansen los fantasmas.
REINO UNIDO 2012
Hola, Amos.
Lamento molestar.
Agatha.
Ha pasado bastante tiempo.
¿Puedo hablarte sobre algo?
Sí.
La familia para la que trabajo por ahora,
no está tratándome muy bien.
Quizás necesites buscar algún otro trabajo. ¿No?
Lo buscaré.
Pero primero, quiero hablarte sobre algo.
¿Por qué tengo el presentimiento que tú...
- estás aquí para pedirme un favor? - Sí, podría decirse así.
El libro.
- ¿Puedes prestármelo? - Por supuesto, el libro.
¿Y para qué querrías el libro?
Para enseñarles una lección.
- Absolutamente no. - ¿Por qué no?
Usaste el libro muchas veces, incluso para vengarte de personas.
No, no hice eso.
Simplemente usé el libro para dar vida a mis creaciones.
Eso es todo.
Y tus criaturas,
- matan personas. - Silencio.
Especialmente Robert. Es un desquiciado.
¡Silencio! Él te escuchará.
No me importa.
Tú no comprendes.
Ese libro es muy poderoso.
- Podría lastimar gente. - Eso lo entiendo muy bien.
Tú usarás el libro para ayudar a tus estúpidos muñecos,
pero no lo usarás para ayudar a tu hermana.
¡Dios, esto es una mierda!
Eres mi hermana, Agatha. Mi propia carne y sangre.
Haría lo que fuera por ti. Lo que fuera.
Pero esto,
esto no puedo hacerlo.
Y no puedo arriesgarme a que caiga en las manos equivocadas.
¿Y piensas en mi como las manos equivocadas?
- ¡Eso no lleva a ninguna parte! - Oh, al carajo el libro.
¡Y al carajo tú!
¡Esa mujer...!
¡Maldición!
Robert,
ahora déjame darte algunos sabios consejos.
Tú nunca, nunca, jamás,
vayas a hablarle a esa mujer...
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