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Original subtitles

Mireia, esta semana te has pasado con las fotocopias.

Perdón.

No pasa nada, solo lo digo para que lo tengas en cuenta.

Eh, hoy vuelven los expulsados.

- Pronto harán el examen de filosofía. - Muy bien.

Hoy vuelve tu salvador.

¿Mi salvador? ¿De qué hablas?

Haces ver que no lo entiendes.

¿Qué te pasa? ¿Hoy no te has tomado la pastilla?

Te ganas la confianza de los chicos y luego dan la cara por ti.

Es lógico teniendo en cuenta que eres tan popular.

No, tú eres más conocido. Los alumnos te llaman Hitler.

RAMAS DE LA FILOSOFÍA

ATRACCIÓN

CRÍTICA

PROPENSIÓN AL EGOÍSMO

MATERIALISMO

CEREBRO HUMANO

IDEALISMO

Habéis hecho una mierda de examen. Un desastre.

No, discípulos míos, no os merecéis el nombre de "Peripatéticos".

Berta, un dos.

Tánia, tienes un cuatro, lástima.

Marc, un cinco, por los pelos.

Entrad.

Entrad.

Hombre. Ya volvéis.

Vosotros tres recordad que el examen lo tendréis el jueves.

Mónica, un siete.

Muy bien.

Gerard, te mereces un tres, pero te he puesto un cuatro.

- ¿Un cuatro? Es imposible. - Siéntate.

No vuelvas a poner que Aristóteles era el padre

de Platón.

Lo dijiste tú.

No, yo dije que era su discípulo, no su padre.

No te he suspendido por eso.

Los conceptos no están bien explicados.

¡Ay, Dios mío!

El filósofo que os presento ahora es uno de los grandes.

Sócrates.

Con este sí os vais a empalmar.

- Buenos días, Jaume. - Hola, ¿qué hay?

- Siéntate. - Gracias.

- ¿Qué hay? ¿Cómo está Joan? - Arrepentido.

Aún no entiendo cómo se le ocurrió robar el examen.

Quería hablar contigo y quería que supieras que para mí

Joan sigue siendo uno de los mejores alumnos que hemos tenido.

No le tendré en cuenta que me cogiera una copia del examen.

Gracias.

Espero que todo esto acabe siendo una anécdota.

Os agradezco que solo le expulsarais tres días.

En el claustro tuvimos en cuenta su expediente académico.

Equiparamos su castigo al de sus amigos.

Amigos, amigos... Son una mala influencia.

No creo que la mala influencia sean precisamente ellos.

¿No? ¿Quién?

No sé, a su edad están revolucionados.

Les cuesta más acostumbrarse a los cambios.

¿Qué tipo de cambios?

Aquí todo sigue igual,

solo que ha llegado un nuevo profesor de filosofía.

- Merlí - Sí, Merlí.

Joan habla mucho de él. Es el padre de Bruno.

Sí, hace las clases diferentes, se hace amigo de los alumnos.

No se limita a hacer solo de profesor

y puede que les oriente

según su pensamiento, solo es una opinión.

No me gusta, eso es que les mete ideas en la cabeza.

Ellos están encantados. Hacen las clases amenas,

les hace reflexionar, eso es bueno,

pero supongo que debaten sobre cuestiones éticas.

Espero que no los adoctrine.

¿Os parece bien lo que vuestros padres

os han inculcado pensando qué es lo mejor para vosotros?

No dejéis que nadie os imponga su manera de pensar,

sois mayores como para pensar por vosotros mismos.

Bruno, esto también va por ti.

Merlí, cuando dices que no dejemos que nadie nos imponga su manera de pensar,

tú nos impones tu manera de pensar.

No, perdona, os estoy pidiendo que penséis por vosotros mismos.

¿Y si no tengo ganas de pensar?

¿Lo tengo que hacer? Pues no.

No, no pasa nada, no es obligatoria que pienses,

- no pasa nada. - Pues vale.

Muy bien. Sócrates fue condenado a muerte

acusado de corromper a los jóvenes

y de poner en duda la existencia de los dioses

cuando él, lo único que hacía era cuestionar las ideas

que le querían inculcar.

Hace más de 2 000 años que el poder nos dice

lo que debemos hacer y pensar.

Nos quieren sumisos y silenciosos.

Pues que se vayan a la mierda.

¿Esto lo has preparado tú? ¿Has aprendido a cocinar?

Lo ha hecho mi madre.

Hoy te he visto muy atento, interesado en la clase de Sócrates.

¿Sabías que tuvo la oportunidad de retirar su palabras

para salvarse de la condena?

Y no lo hizo.

Lo llevó hasta las últimas consecuencias.

Se bebió un vaso de cicuta, veneno.

Ese gesto le hizo pasar a la historia.

¿Y si tu gesto no sirve de nada?

¿Vale la pena que te hayas sacrificado por mí?

Es que en el fondo no lo he hecho por ti,

lo he hecho por mí.

Muy bien.

Y cuando Marc ha visto que tenía un cuatro,

me ha mirado con una cara de pena.

Casi me lo como. Yo pensaba:

"Ven a consolarme, ven a consolarme y fliparemos juntos".

Qué fuerte, no sabía que estabas tan colada por Marc.

- No, no estoy colada. - ¿Qué no?

Si no quieres hablar de eso, no pasa nada.

- Me gusta un poco. - Un poco...

- Pero no digas nada. - No, no diré nada.

Me gusta desde principios de curso.

El primer día de clase pensé:

- "Me lo follaría". - Tía.

Pues si te mola, lo tienes muy fácil,

va más caliente...

Ya sé que va caliente, pero pienso que tiene un fondo muy profundo,

me encanta que haga teatro.

Gracias, gracias por chivarme la respuesta.

Si no hubiera sido por ti, habría suspendido.

Para los amigos lo que haga falta.

Ya, pero has sacado un cuatro.

- Da igual. - Suerte que te lo chivó.

Sí, te debo una, guapa.

- Adiós. - Adiós.

- ¿Y si quiere algo? - Yo qué sé.

- Te ha abrazado. - Es verdad.

Sí, pero lo ha hecho para darme las gracias,

no porque quiera nada más y menos con estos pelos.

¿No te gusta cómo vas? Sé cortar el pelo, si quieres...

¿Sabes?

Sí, mi tía es peluquera y me enseñó

y va, ven, yo me aburro mucho en casa.

Aprovecha.

Vale, va, sí.

Pero no te pases que tampoco le quiero asustar.

- No, lo sorprenderás. - Vale.

Y dice que me ha puesto un cuatro, pero que merezco un tres.

Como si te hiciera un favor, qué morro.

Me ayudaste a estudiar, ¿a que me lo sabía?

Repetí la lección mil veces.

"Eudaimonía", "El mito de la caverna",

los tíos atados en la cueva.

Que sí, te lo sabías de sobresaliente, como mínimo mereces un ocho.

Se ha reído de mi examen ante todos

porque he puesto no sé qué mal, una parida que no era para tanto.

Imagino con qué tono lo ha dicho. No sé qué veías en ese profesor.

Primero muy amigo de todos, y cuando llega la hora de las notas, ni se acuerda.

- Esta vez se ha pasado. - Si pudiera, le diría cuatro cosas.

- Tranquilo, no iré a hablar con él. - Ya se lo diré yo.

Porque si fueras tú, ¿qué le dirías?

Gerard me ha dicho

que le has humillado ante todos.

Perdona, no he humillado nunca a ningún alumno.

- Te has reído de su examen. - Hombre, puso que Platón

y Aristóteles eran padre e hijo. Me hizo gracia.

Vale, lo acepto, tiene gracia, pero no se merece un cuatro.

Se merece un tres, he puntuado alto.

Le pregunté los temas la noche anterior y se los sabía.

Platón, Aristóteles, la caverna.

No supo plasmarlo en el examen.

En mi vida le había visto estudiar tanto.

Iba a por sobresaliente, estaba ilusionado,

como mínimo merecía un notable.

¿Sabes qué creo? Que la nota tiene que ver con lo nuestro.

¿Lo nuestro? Perdona, ¿me he perdido algo?

Ya me entiendes.

Como Gina no me dice lo que quiero oír,

no le pongo buena nota a su hijo. No me digas que no es verdad.

¿Dices que pongo la nota a Gerard

en función de si consigo o no enrollarme con su madre?

Pues sí, lo ha parecido un poco.

Puedes estar tranquila.

Gerard tiene un notable.

¿Tan rápido?

No, yo quiero que revises el examen y que...

No, lo revisaré y te adelanto que le pondré un siete.

Y ahora te dejo que tengo trabajo.

Y por cierto, aunque no acepte tu injerencia,

me sigues dando morbo.

- Tánia. - ¿Qué quieres?

- Oye, el otro día estaba nervioso. - Ya, ¿y qué?

También me dijiste cosas fuertes.

- ¿Ahora vas de víctima? - No voy de víctima.

No, y una mierda. Déjame en paz.

Pol no me habla y tú tampoco. ¿Tan hijo de puta soy?

Mira, hoy la gorda tiene un buen día.

Prefiero estar con gente que me respeta. Déjame en paz.

Que venga el de la cerveza.

Aunque sea a última hora.

Pasa.

Hasta luego.

Tienes comida en la nevera.

Si pasa algo me llamas y vengo rápido.

No pases el día en Internet. ¿Cómo estás del refriado?

Subiré la calefacción.

¿A qué hora le doy la papilla?

¿Qué periódicos lees por Internet?

- Todos. - ¿Los deportivos también?

Odio el fútbol, odio el Barça.

Se habla de él como si fuera importante.

¿Tienes alguna idea formada sobre política?

Pienso que debería volver la guillotina.

No entiendo por qué existen los reyes,

si los hemos puesto, también los podríamos quitar.

Estoy harto de políticos que cobran el triple que mi madre

que pasa el día trabajando en el bar.

Harto de la puta tele que cuanto más imbécil eres

más famoso te haces, pero si tienes dos carreras

tienes que irte fuera.

Estoy bien informado.

No necesito salir de casa para saber lo que pasa.

Muy bien, pero es necesario, salgamos.

¿Qué? No.

Todo esto está muy bien, Iván,

pero eres un cobarde, debes salir a la calle

y enfrentarte a la realidad. Desde aquí no harás nada

para cambiar el mundo. No quiero cambiarlo y no saldré.

Solo será un minuto.

¿Sabías que Sócrates se pasaba el día yendo por el ágora?

Aprende de él.

No quiero salir. ¿Es que no puedo, hostia?

¿Quieres hacerte mayor aislado de la sociedad

como Kaspar Hauser?

Me da igual lo que digas, no me muevo de aquí, joder.

Pues ve al psicólogo. Tampoco.

Tu madre prefiere que te quedes en la cueva encerrado,

que no te pase nada. A mí no me das pena.

Iván, cuanto más esperes a salir,

más miedo tendrás y la bola se hará más grande.

No me cuentes historias, no quiero saber nada.

Mírame.

Mírame.

Mírame, joder.

Estaré pegado a ti, no te pasará nada.

Nadie te hará daño. Solo serán diez pasos.

Volveremos a casa enseguida, solo diez pasos.

Diez pasos y basta.

¿Confías en mí?

Va, solo quince pasos hasta el árbol.

- Has dicho diez. - Muy bien, diez.

Poco a poco.

Intenta levantar la cabeza y mira hacia delante.

- La cabeza. - Me estoy mareando.

Ya casi estamos.

Eh, Iván, ¿adónde vas? Tranquilo.

Ya estamos, poco a poco.

Vamos, poco a poco. Ahora hay un escalón. Cuidado.

¿Qué me has dicho? Café con leche, café solo

y un agua, ¿no?

Va.

Perdón.

Iván, Iván.

- ¿Estás mejor? - No.

- ¿Qué has hecho? - Hostias, qué pereza.

- Le has sacado sin mi permiso. - Si tengo que esperar tu permiso,

tu hijo se quedará 30 años en casa.

- ¿Cómo estás? - ¿Cómo quieres que esté? Entero.

Tranquilo, tranquilo. Espera.

¿Quién te has creído que eres?

Por lo que veo, la única persona que cree que Iván puede lograrlo.

¿Cómo te atreves a sacarle de casa?

Miriam, le estás sobreprotegiendo, ¿no lo ves?

Está enfermo. ¿No quedó claro desde el principio?

¿Así quieres ayudarnos, cabrón?

Si no me dejas hacer, no podré ayudarle.

No vuelvas nunca más a mi casa.

Vamos a casa.

Venga, despacio. Tranquilo.

Después de lo que pasó podemos estar contentos

de que solo te expulsaran tres días.

Habrán entendido que fue un hecho puntual.

Joan se equivocó y ya le han castigado.

Del todo no, no me deja salir con los amigos.

¿Con Pol y Bruno? ¿Esos son tus amigos?

Evidentemente que no te dejo salir con esa gentuza.

Jaume.

- ¿Tienes pronto algún examen? - Sí, Filosofía.

Merlí me deja hacerlo pasado mañana.

¿Quieres más café?

Me han hablado muy bien de él.

- ¿Sí? - Es el mejor profe que he tenido.

- ¿Por qué? - Porque sí.

Porque es divertido, explica bien

y hace que me guste la asignatura.

Les gusta a todos.

Eso está bien, ¿no?

Sí, claro.

Está bien que haya un profesor que se haga amigo de los alumnos.

No, no somos amigos, da clase y punto.

Siempre habrá algún niño que no te atenderá la explicación,

pero no pasa nada, tira millas. El tiempo se te echa encima.

Lo lees y hablamos después.

Venga, gracias.

- ¿Qué haces aquí? - Hola, ¿vamos a cenar?

No, no, no y no.

Estoy trabajando. Te presentas de repente.

De acuerdo, yo hago lo mismo, pero es por cosas de Gerard.

Muy bien. ¿Cenamos o no?

No, ni hablar.

Está llevando las cosas muy lejos. Ya te dije que no el otro día.

No, no me dijiste que no.

Yo te pregunté si te gustaba y no me has contestado,

para mí eso es un sí.

Qué morro tienes.

He pensado que podríamos celebrar el notable de Gerard.

Le has puesto un notable para conseguir que cenemos.

No, no, perdona, no. No lo he hecho por eso.

Además, Gerard me pedirá que le vuelva a suspender.

Imposible, le has puesto un notable.

Ya lo verás, él mismo me pedirá que le ponga otra vez el cuatro.

Esa seguridad con la que hablas no sé, me pone nerviosa.

Entonces, ¿qué? ¿Cenamos o no?

No.

¿Has quedado con este?

No te fíes, para él todo es relativo. Es peor que yo.

No, acabo de salir de una relación.

Ya, ya. "Y no estoy preparada. Necesito más tiempo para mí,

me han hecho daño, he sufrido mucho".

Pues sí, es cierto.

Muy bien, ya nos veremos.

- ¿Qué haces? - Me voy.

Sí, sí, vete, sí.

Adiós, Merlí.

"Sócrates fue maestro de Platón. Se opuso a la ignorancia popular

y a los que se consideraban sabios a sí mismos,

en cambio Sócrates, no se consideraba un sabio.

Era un hombre que lo ponía todo en duda.

¿Qué importa lo que os inculquen vuestros padres?

¿Estáis de acuerdo con los valores que habéis recibido en casa?

Sois libres de dejarlos".

Jaume.

- Escucha, ¿ha llegado Toni? - No sé, ¿hay algún problema?

Pues sí, con Merlí.

He leído los apuntes de filosofía de mi hijo.

Merlí les dice a los alumnos lo que han de pensar.

Hombre, no creo que sea así.

Da igual, tengo que hablar con Toni.

Yo creo que es mejor que hables directamente con él,

ahí lo tienes.

- ¿Es él? - Es él.

- Hola. - Merlí.

- Eres Merlí, ¿no? - Sí.

Soy Jaume, el padre de Joan Capdevila.

Muy bien, tengo unas horas de visita...

Sí, lo sé, pero quiero hablar contigo ahora.

Muy bien.

Joan está muy raro últimamente.

Algo le pasa.

Lo del examen, ha bajado su rendimiento,

pero es que he leído sus apuntes de filosofía y lo he entendido.

Pones en duda los valores aprendidos en casa

y eso es adoctrinar.

¿Explicar filosofía es adoctrinar?

Tal como lo explicas tú, sí.

Dices que lo que le inculcamos sus padres, no vale.

Le has dado unas ideas que van contra los planes que tenemos para él.

¿Te has parado a pensar que a lo mejor Joan tiene sus planes?

Es muy joven para decidir y tú no tienes nada que ver con eso.

Solo quiero que piensen libremente.

Pues esa libertad tal vez le ha llevado a entrar en el aula de profesores

y coger la copia de un examen.

Y ha sido expulsado tres días, no se lo recuerdes, pasa página.

No quiero pasar página.

Le he prohibido salir con sus amigos.

Ha sido castigado aquí, ¿por qué tienes que castigarle?

¿Lo ves? No dejas de dar lecciones.

No es ninguna lección, solo me pregunto por qué tienes que machacar a tu hijo.

Tú no le machaques lavándole el cerebro, ¿entendido?

Te preguntas qué le pasa últimamente a Joan,

yo te diré lo que le pasa.

Que está contento.

Que está contento...

- Sí, te queda muy bien. - Sí.

Hala, tía. Te queda de punta madre.

¿Sí? ¿Te gusta?

Es mérito de ella.

Tiene una casa que flipas.

- ¿Sí? - No.

- ¿Cómo se llamaba esta pava? - Mónica.

Hostias, sí.

Mónica, a ver cuándo me invitas y me peinas, ¿no?

- Cuando quieras. - Mi madre es peluquera,

pero me fío más de ti.

Mira quién viene por ahí.

- Vaya, joder, ¿qué te has hecho? - Nada.

Hala, estás guapísima.

- ¿Verdad que lo está? - Claro.

No es para tanto.

- Se lo ha hecho Mónica. - Podrías montar una pelu y forrarte.

Sí, seguro.

- Guapo, ahora toca filo. - Gracias.

Tú también estás muy guapa, y tú también, Mónica.

Las tres sois formas bellas de la naturaleza.

Me encanta cómo recitas Shakespeare.

- Gracias. - Sí, lo haces muy bien.

Sí, bueno, me sé varios monólogos de memoria.

- Claro, un día me recitarás uno. - Claro, me encanta tener público.

Hay de todo, comedia, tragedia, Romeo, Julieta. Lo que sea.

- Julieta, Romeo. - Claro.

Me ha acusado de lavarle

el cerebro a su hijo.

Yo lo que hago es estimularlos para que se planteen preguntas,

para que piensen por sí mismos. Les acompaño, Toni.

¿No es lo que debemos hacer los profesores?

¿Qué?

Nada, que antes era como tú,

era más cercano a los alumnos.

Les intentaba motivar, no sé.

Con el tiempo he perdido la energía.

Y te has convertido en un profesor aburrido.

- No he dicho eso. - Pero lo piensas.

- ¿Crees que lo eres? - En todo caso, me hago respetar.

Una cosa, me ha llamado la madre de Iván,

si el chico no quiere salir, no puedes obligarle.

Muy bien, no saldremos a la calle.

Me voy que tengo clase.

¿Qué pasa con la madre de Gerard

que un día sí y otro también viene a visitarte?

Sí, una gran pregunta.

Me ha exigido que le ponga un notable a su hijo

- porque en casa se lo sabe bien. - No.

Sí, sí. No, es acojonante, es acojonante.

¿Qué hacemos con la enseñanza?

Hostia, hace muchos años que me dedico a esto.

¿Qué coño ha pasado que ahora los padres se atreven a decirle

a un profesor cómo debe hacer la clase o qué nota debe poner.

Si algún día cojo la baja,

no será por los alumnos, será por los padres.

Es para cagarse. La madre de Gerard me exige un notable,

la madre de Iván se enfada porque intento sacar a su hijo de la caverna,

el padre de Joan me acusa de corromper a su hijo.

Hostia. Herodes se equivocó.

No era a los hijos a los que había que matar, eran los padres.

- Hola. - Hola. ¿Qué tal?

Bien.

¿Quieres quedar esta noche?

No puedo, tengo cosas que hacer.

Lástima.

Pero oye, a lo mejor me puedes llamar

y si he acabado nos podríamos ver.

- Sí. - ¿Sí?

Hola.

¿Sabes que al final me puso un siete en el examen de filo?

¿Se equivocó puntuando?

Bueno, diría que Merlí me exige más.

Ve que me gusta la filosofía y me pide más,

ha visto que me merecía un siete.

Pues muy bien, felicidades.

Silencio.

Sentaos.

Muy bien, hablábamos de Sócrates.

Recordad que fue acusado de meterles ideas en la cabeza a los jóvenes,

cuando lo único que hacía era pedirles que dudasen.

Yo os pido lo mismo, sed desconfiados.

¿Y si desconfiamos de ti?

Perfecto, sin problemas, desconfiad de mí, pero sé que os costará.

Bien.

Cuando le dijeron a Sócrates que era el más sabio de los atenienses

también desconfió.

Entonces preguntó a otros sabios en qué consistía el saber,

y vio que no tenían ni idea,

¿y qué hizo Sócrates?

Pues dedujo que él, como mínimo, sabía que no sabía nada.

"Solo sé que no se nada, pero al menos sé algo".

¿Entendéis?

Atenas se cargó a Sócrates porque era un toca cojones

que no paraba de hacer preguntas irritantes,

no es extraño que Platón, uno de sus discípulos,

desconfiara de la democracia,

que como sabéis, inventaron los griegos.

Ese es el problema que hay hoy.

Quiero decir que... que la democracia no es perfecta.

A ti no te contesto.

- Qué fuerte. - ¿Qué pasa?

Ya te he puesto la nota que querías, un notable.

Pero a partir de ahora para mí es como si no estuvieras.

¿Qué sistema usaba Sócrates

para que la gente se enterara de que no sabía nada?

La mayéutica.

"Mayéutica".

- Gerard ha puesto una cara. - Yo creo que le gustas.

Todo el día hablando contigo, te está buscando.

Lo he notado, bueno, como tú buscas a Marc, ¿no?

Ya, es que en las clases no me entero de nada,

solo pienso en él.

¿Dónde está Berta?

No lo sé.

- Te has pasado con Bruno. - Más se pasa él llamándome gorda.

Ya, los tíos son unos cabrones.

A ver si un día me cuentas tus historias románticas.

¿Tienes novio?

¿Por qué no vamos dentro?

Qué fuerte. Tánia.

- Tánia. - Déjame.

Merlí, espera. Quiero hablar contigo.

Merlí, quiero que me suspendas.

Ponme el cuatro otra vez. Me pasé pidiéndote un notable.

O sea, ¿que piensas abandonar aquel estado de "quiero que mamá me salve"?

Sí.

- No te he oído. - Merlí, tío.

A mí no me llames "tío".

Vale, no le pediré a mi madre que me salve y no exigiré ninguna nota.

Muy bien, has sacado un cuatro,

pero vuelves a ser de la clase.

- Como el resto de tus compañeros. - Vale.

No me gusta que la mayoría suspendáis,

así que os pondré un trabajo que servirá de examen para los expulsados,

pero lo hará todo el mundo, servirá para subir nota.

Vaya, de puta madre. Gracias.

Te ha venido a ver mi padre, ¿verdad?

Sí.

Me parece que no le han gustado nada tus apuntes de filosofía.

Ya.

Joan, me encanta que te gusten mis clases

y que las cosas que hablamos en el aula te hayan hecho pensar sobre tu vida

pero la clave es que puede que no sepas demasiado bien

cómo quieres que sea tu vida,

pero al menos sabes lo que no quieres.

Tampoco soy lo suficientemente mayor como para decidir nada.

¿Eso te han hecho creer?

No sé.

Mi padre piensa eso.

No, a mí me importa lo que tú pienses.

Sí, ya, pero...

- ¿Pero qué? - Todavía no tengo edad para...

Yo qué sé.

Vaya.

Mira.

- ¿Qué es esto? - Un billete.

- ¿Cuánto vale? - Cincuenta euros.

¿Y ahora cuánto vale?

Cincuenta euros.

¿Y ahora cuánto vale?

Lo mismo, 50.

Pues tú eres como este billete.

Por mucho que te pisen o te machaquen,

vales lo mismo.

Y yo creo que vales mucho.

Eres un héroe griego, Joan.

Por ti sacrificaría diez bueyes

y organizaría unos juegos olímpicos por toda la polis.

Bien.

Tía, me han dicho que nos ha visto a Marc y a mí.

Nos hemos morreado muy poco.

Yo no quería, te juro que se ha acercado él.

Berta, os estabais enrollando y sabes que a mí me gusta.

Pero solo fueron dos o tres besos

y le he dejado claro que no quiero nada con él.

Él sí quiere, pero yo paso porque sé que te mola.

Eres una mala puta, déjame.

- Tánia, en serio. - Por favor, que te vayas ya.

Te dije que Berta no era de fiar y no me hiciste caso.

¿Qué te importa lo que me pase?

Para ti soy una gorda de mierda.

Tánia.

Que me amargue mi madre, vale, ¿pero que lo hagas tú?

Eres mi mejor amigo.

- Te juro que... - ¿Qué?

Que no estás gorda.

Mentira. Mentira, sí lo estoy.

Sí lo estoy, estoy gorda, tengo carne, tengo grasa.

Tengo más grasa que tú.

No está bien decirle a una persona que tiene grasa

que no está gorda porque sí lo estoy,

estoy gorda y me has comparado con la puta de Berta.

Vale, ¿qué quieres que te diga? No sé qué quieres.

Sí, estás gorda, ya está,

- ¿Estás contenta? - Sí, estoy más contenta.

¿Sabes qué eres tú? Un puto marica de mierda.

Un puto marica de mierda reprimido y no te liarás nunca con un tío

porque eres un cobarde y un hipócrita,

mírame, eres un hipócrita.

Maricón de mierda, hostia.

Toma, lo que te debo.

Iván está en su habitación. Dile adiós y vete.

No le diré adiós, pienso seguir viniendo.

No has entendido nada. Vete.

Eres el principal problema de Iván.

Te da pena tu hijo y lo miras como a un bicho raro.

Basta, fuera de aquí.

A mí no me da pena.

Le doy un poco de caña, le hago reír

y le quito importancia al ataque de ansiedad que tuvo en la calle.

¿Te parece poco?

Vomitó, no podía respirar, no puede salir de casa.

¿Hasta cuándo?

Dime, ¿a qué edad le dirás que salga?

Ahora es muy pronto.

¿Y tú? ¿Te has visto?

De cas al bar, del bar a casa. ¿Haces algo más durante el día?

Aparte de lamentarte y trabajar. Eres un alma en pena.

Tú y yo somos lo único que tiene Iván.

O somos positivos los dos y confiamos en él,

o dentro de un año tendremos la misma conversación.

Estás aislada, encerrada en tu trabajo.

Pero si eres una mujer muy guapa, podrías comerte el mundo.

Iván tiene que ver que te dedicas a cuidarte,

distráete un poco, sal.

Tú también te ahogas aquí en casa.

Libérate de tu hijo.

Iván se sentirá más fuerte.

Y te aseguro que acabará yendo él solo cada día al instituto.

- Hola. - Hola, guapo.

- ¿Has perdido al grupo? - ¿Eres Gina?

- Sí. - Un señor me ha dado esto para ti.

- Gracias. - Adiós.

TE ESPERO EN LA ENTRADA DEL BOSQUE INUNDADO - M.

Tú no estás bien.

Acabo de ver un pez que era clavado a tu hijo.

Delgado, movidito y con cara de "todo me va fatal".

¿Te metes con él?

Como te dije, me ha pedido que le suspenda,

pero puede presentarse para subir nota.

Y que apruebe, depende de que vayamos a cenar.

- Por ejemplo. - Pues suspenderá.

Olvídate de él por un momento, estamos tú y yo.

¿No quieres cenar? De acuerdo. Quiero pasar la tarde contigo.

Caminamos, paseamos, damos una vuelta y tomamos algo.

Y vienes a casa.

No puedes invitarme a tu casa, no vives solo.

No, Bruno está con la extraescolar hasta la noche

y mi madre llegará tarde.

Soy como un adolescente que sabe cuándo tiene la casa vacía.

Siempre te sales con la tuya, ¿no?

Me envías a un niño con una nota. Definitivamente no estás bien.

El que no está bien de la cabeza es tu ex que te dejó por otra.

- Hola. - ¿Qué es?

Ábrela.

100 pesetas,

el primer sueldo que ganó mi padre.

Siempre lo guardó como un tesoro

y cuando aprobé la carrera de derecho

me lo dio a mí,

era un premio simbólico por el esfuerzo que había hecho.

Quiero que te lo quedes tú.

Sé que te esforzarás tanto como tu abuelo y como yo

y que tendrás tu propio despacho de abogado.

Ya, pero...

¿Pero qué?

Que yo no quiero.

¿Cómo?

O sea, no...

No quisiera perder el billete.

Confío en ti.

Guárdalo bien.

¿Lo harás?

- Basta que ya llevo dos. - ¿Y qué?

Que conste que esto no es una cita de verdad.

No, claro que no, es de mentira.

Perdona.

¿Tu madre trabaja?

Las grandes actrices no se jubilan nunca.

¿Actriz? ¿Quién es?

- La Calduch. - ¿Carmina Calduch es tu madre?

- La he visto actuar, es buenísima. - Es la mejor.

Eso no me lo habías dicho.

Quería que me valorases por cómo soy, no por la madre que tengo.

Tú también eres un poco actor. Eso de enviar al niño con la nota.

Si Gerard fuera igual de hábil que tú, ya estaría saliendo

con esa chica. ¿Mónica?

Sí, es guapa, y creo que debe oler muy bien.

¿Oler?

- Sí, las mujeres tenéis un olor. - Y los hombres también.

Pero los hombres somos como lobos. Todos tenemos el mismo olor,

no hay matices. Las mujeres desprendéis

una especie de feromonas especiales que huelen.

Venga, va. ¿Qué olores tenemos?

A veces es difícil saber el olor de una mujer.

El perfume lo estropea.

Chocolate caliente, por ejemplo.

No quiero seguir esta conversación.

Hoy no me he puesto perfume.

Merlí volverá.

- Pero no saldremos. - Iván...

No me hagas salir, no puedo salir.

Hasta ahora estábamos solos en esto.

Merlí nos está ayudando.

Quisiste que fuera tu profesor.

Dentro de casa sí, pero fuera no.

Ya viste cómo me puse, no respiraba bien, no puedo.

Lo sé, pero quiero hacerte una pregunta:

¿estás mejor ahora que el primer día que vino Merlí?

Estoy fatal. Lo viste tú y todos.

No me has contestado, ¿estás mejor?

Estoy mejor aquí, en casa, tranquilo,

sin ataques, sin el pánico de mierda.

Por favor, contesta solo, sí o no, la pregunta es sencilla.

¿Estás mejor ahora que cuando vino Merlí?

Sí.

No te muevas, no te muevas.

Para, para, para...

Nueces de macadamia.

Nueces de macadamia.

Va, por favor.

Eres el profesor de Gerard y me estás oliendo, es surrealista.

No es algo que los profesores suelan hacer con las madres de sus alumnos.

Me voy.

¿Qué estamos haciendo?

Vivir, nena, vivir.

Éramos amigas,

o eso creía.

No sé.

Quiere hacerme creer que ha sido él el que ha empezado.

A esa le encanta tontear.

Cuando un tío se le acerca, se arrima hasta que se lo folla.

Has estado con muchos tíos, ¿no?

Algunos, pero novios serios solo he tenido uno

y con eso me basta.

- ¿Qué ocurrió? - Nada, da igual,

pero si te importa tu amiga,

lo que debes hacer es arreglar las cosas con ella.

Sí, tienes razón.

Hablaré con mi mejor amiga.

Qué putada, salgo a la calle y me pilla Eugeni.

Mónica, te espero en la cantina.

Es que el otro día te pasaste con lo de Marc.

Alguien te hace daño y tú callas.

¿Quién te hace daño?

Merlí es el amo, no me extraña que esté liado con la profe de inglés.

¿Cómo?

Sí, con Laia. Me lo ha dicho Pol.

Aquella tan guapa.

Sí, muy guapa y superjoven,

podría ser su hija.

¿Y si hacemos juntos el trabajo de filosofía?

Sí, me encantaría.

Pues mañana por la tarde estoy libre y no habrá nadie en casa.

Vale. Hoy es mi día.

Mónica me espera en casa a las 17 h

Hoy te la follas.

Ha venido una tía nueva a clase, ¿no?

Sí, Mónica,

si la vieras... Es un pibón.

A ti te gusta.

- ¿No me puede molar Mónica? - Creía que eras marica.

Estoy flipando.

No pasa nada, Bruno, el mundo está lleno de maricas.

Estás como una cabra.

Debería importarte una mierda lo que piensen de ti.

Calla, calla, no, no.

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