All language subtitles for Cahill.U.S..Marshal.1973.720p.BluRay.x264.YIFY

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Original subtitles

Viene alguien, Ben.

Sí, ¿cuántos?

No lo sé, no sabría decirlo.

Sólo uno.

Creo que lo conozco.

Hola, J.D.

Ben.

¿Cómo te va?

Bien.

¿Y a ti?

No me puedo quejar.

¿Estás con ellos, Pie Ligero, o sólo pasabas por aquí?

Te lo he dicho mil veces, J.D.

Soy el Jefe Pie Ligero,

un auténtico jefe guerrero comanche.

- Y tú y yo... - No has contestado a mi pregunta.

En otras palabras:

¿tengo que matarte o no?

Me he parado a tomar un café.

Un café muy bueno.

¿Te debo algo, Ben?

No.

Tengo una orden judicial para los tres y...

Pee Wee Simser.

- ¿Eres tú el de la izquierda, Pee Wee? - Así es, J.D.

Soy yo.

Y Joe Meehan, te veo.

¿Alguno de vosotros quiere rendirse?

¿Qué has dicho?

He preguntado si alguno de vosotros quiere rendirse.

¿Siendo cinco contra uno?

Te diré una cosa, J.D.

Tienes clase.

Sí señor, tienes clase.

LA SOGA DE LA HORCA

Oh no, no lo vais a hacer.

No me vais a pillar hoy, amiguitos de ojos saltones.

El pequeño Pee Wee no va a morir hoy, sucios carroñeros.

¡Cállate, Simser!

Te picó un buitre y ya no volvió a probar la carne.

¿J.D.?

No estoy sordo, no me grites. ¿Qué quieres?

J.D., estoy sufriendo como un condenado.

- La pierna me mata. ¿No podemos...? - No seas llorón, Pee Wee.

Conozco el sonido de tu vieja Spencer.

Me metiste una bala en el hombro izquierdo.

Ya sabías que antes me habían disparado ahí dos veces.

Ya lo sabías.

Maldita sea, J.D.

Esto aprieta demasiado.

No hay razón para que nos encadenen como a perros.

¡Meehan!

¡Maldita sea, J.D.!

¿No irás a dormir apuntándonos con esa Greener?

Así es.

Si por casualidad mueves el dedo, nos puedes volar la cabeza.

Haberlo pensado antes.

Quiero decir que si no os gusta el trato,

no robéis bancos.

¡Billy Joe!

¡Billy Joe Cahill!

¡Ya voy, Denver!

Ven inmediatamente.

Ya deberías estar en la cama.

PROPIEDAD DE J.D. CAHILL

Ahí estás.

No sé qué os pasa últimamente, chicos.

Esta mañana tu hermano ha ido a la ciudad con Struther...

y aún no ha vuelto, y ahora no consigo que tú vayas a la cama.

- Ya voy. - Más te vale.

Esta es la última vez que Danny va con ese Struther.

Le dije a tu padre que era un error contratarle.

¿Pero me escuchó el alguacil? No.

Se marcha y me deja con todos los problemas.

¿Denver?

Estoy muy cansado. ¿Me puedo ir a la cama?

Cuanto antes mejor. Descansa bien...

porque mañana tenemos mucho que zurcir.

BANCO

Muy bien, los platos.

Tranquilo, chico.

¡Arre!

Salid de aquí.

Está bien.

Sr. Grady.

¿Me puede dar un puro?

Le pagaré en cuanto salga.

¿Qué edad tienes, chico?

Diecisiete,

voy a cumplir 18.

¿Es cierto, Struther?

Cumplió 17 la semana pasada,

pero ya es todo un hombre.

Y puede decidir él solo si...

quiere un puro o lo que sea.

¿No es así, Danny?

Sí, señor, claro que sí.

Su viejo te va a mandar de una patada a California...

cuando descubra cómo has cuidado de su hijo.

Ya le he dicho que era un hombre. Somos amigos.

No lo estoy cuidando.

Bueno, pues deberías.

Sabía que J.D. se equivocaba al ponerte bajo su custodia.

Prometiste al juez que no volverías a usar ese cuchillo.

- No eres más que un insignificante... - ¿Sheriff?

Jimmy Kane trae a Charlie Smith borracho como siempre.

¿Qué pasa, Charlie? No te esperábamos hasta el jueves.

No lo sé.

Sheriff, el diablo me llamó...

Y vine corriendo.

¡El establo de los Simpson está ardiendo, Sheriff!

- Dios mío. Va a explotar... - ¡Yo voy, Sheriff!

Tú no. Te quedarías dormido y acabarías asado.

¡Entra en tu celda!

¡Fuego!

Se ponen como locos...

por un fuego de nada.

Eso es lo que hemos oído.

¡Vamos, se quema rápido!

¡Tirad más fuerte!

Bien. Seguid moviéndola.

¿No te conozco, chico?

Danny Cahill, Sr. Smith.

¿El hijo de J.D.?

Sí, señor.

No quiero preguntar demasiado,

pero ¿por qué estás aquí?

Por embriaguez y desorden público.

Me he enterado, sí.

Hiciste añicos el Salón Liberty.

Causaste daños por un valor de 37 dólares.

A tu padre lo conocen por aquí, ¿no?

Lo conocen en algunos campamentos y ahorcamientos públicos.

Ese viejo borracho seguro que nos causa problemas.

Podría tragarse la lengua.

¿Qué?

He conocido a muchos borrachos...

que se han tragado la lengua y no han vuelto a despertar.

Puedo asfixiarle con una almohada.

¡Fraser!

¿De qué estás hablando?

Dijimos que nadie resultaría herido y así será.

Ese viejo chalado no va a despertarse hasta mañana para ir al baño.

Sí, así es.

Danny, el viejo Charlie solo no puede fastidiarnos los planes.

Dámelas a mí.

Denver está como una cabra, Danny.

Creo que debemos cambiar de opinión mientras podamos.

Billy Joe, ésa no es una actitud cristiana...

Ese es tu privilegio.

El hecho es que los dos sois...

jóvenes.

Si vais a cambiar vuestra actitud conmigo, yo no voy a reprochároslo.

Nos está engañando, Danny.

Cree que ser joven es ser estúpido.

Vete a donde quieras,

pero ese granero no va a arder siempre.

Dale las llaves, Billy Joe.

Odio que nos enfrentemos a papá.

¿Papá?

Denver ha sido para ti más un padre que J.D.

¿No es verdad, Danny?

Que se vaya al infierno J.D. Cahill.

Vamos a robar un banco, Billy Joe.

Dame las llaves.

¡Struther!

¡Vamos!

Deprisa. ¡Mira lo que haces!

Mueve ese cubo.

¡Bombea más deprisa!

¡Que el agua llegue al tejado!

¡Adelante!

Muy bien, rápido.

¡Echad el agua!

Vamos. ¡Que llegue a donde está el fuego! Un poco más abajo.

¡Sigue bombeando!

¡Sheriff!

¡Vamos, ahora!

- Están robando el banco. - ¿Qué?

Están robando el banco.

¡Sheriff!

Gordine, quédate. Jim, al banco.

A las bombas. ¡Vamos!

¡Muy bien, echadla ahí!

¡Echad agua a ese tejado!

- ¡Recuerda que nadie resulte herido! - Atrás.

¡Sheriff!

Sheriff Grady.

Vamos.

Oh, Danny.

Muy bien.

Entrad rápido.

¡Tú no!

¿Dónde está ese chico?

Lo he visto, Danny.

He visto que mataban a los dos.

No pude hacer nada. Lo intenté.

- ¡Chico, escúchame! - ¡Eh!

Haz lo que debas hacer.

Esconde el dinero como acordamos y espera.

Sólo eso. Espera...

si quieres volver a ver vivo a tu hermano mayor. ¿Comprendes?

- ¿Comprendes? - Sí, señor.

Y tú también escucha.

Si nos delatas...

Si nos delatas aunque sea con una mirada, ten por seguro que...

yo, Brownie, Struther o uno de nuestros amigos,

y tenemos muchos, matará al chico.

Sabemos cómo tratar a los traidores...

y ten por seguro que lo mataremos.

¿Me has oído?

¡Responde!

¡Lo he oído!

¡Ahora adentro!

- Alguacil. - Albert.

- Me alegro de que haya vuelto. - Me alegro de volver.

Hay tres más ahí dentro. Uno necesita urgentemente al Dr. Jones.

Le agradecería que se ocupara de él y de los caballos.

- Sí, señor. Alguacil, yo quería... - Y avise a Tom Howard.

- ¿El enterrador? - Tengo un par de clientes para él también.

Pero, Alguacil, yo quería...

Dígale a ese viejo bandido que no se exceda.

Esto lo paga el estado de Texas.

Sí, pero, Alguacil...

Albert, ¿ha escuchado algo de lo que he dicho?

Sí, pero quería hablarle del sheriff Grady.

- Dígamelo más tarde. - Pero no ha...

Es el alguacil.

¿Hank?

No es forma de llevar una cárcel.

Adelante, por favor.

- J.D., estas esposas... - Acostúmbrate a ellas.

Charlie,

¿qué haces aquí? Hoy no es jueves.

Un hombre tiene derecho a cambiar de planes.

Además, el jueves va a llover.

Beber bajo la lluvia...

es malo para la salud.

¡Adónde vamos a llegar si un hombre ya no puede dormir...!

¡sin que un alguacil...!

Muy bien, Struther, no te tapes la cara con el sombrero.

¿Qué ha pasado esta vez?

Espero que no hayas robado más caballos...

No, J.D., tengo resaca.

Apenas recuerdo nada.

No puedes...

¿Daniel?

Daniel.

¿Qué demonios hace aquí?

- Embriaguez y desorden público. - ¡Sí! Bebiendo y peleándose.

Con ellos.

Parece que jugaste con desventaja.

Fue una pelea amistosa.

Nunca he estado en una de ésas.

¿Qué haces en la ciudad, tú...?

Ven aquí.

Muy bien. Sé dónde estás tú.

¿Dónde está tu hermano pequeño?

Por ahí.

¿Por ahí?

¿No va al colegio?

- De vez en cuando. - ¿De vez en cuando?

¿Cómo va a tener una educación adecuada si va al colegio de vez en cuando?

En vez de causar problemas, deberías educar a tu hermano.

¿No tienes ningún sentido de la responsabilidad?

Tu madre, que en paz descanse,

se preocupó de que supieras leer y escribir,

sumar y restar.

Lo menos que podrías hacer es eso mismo por tu hermano.

¿Por qué?

¿Por qué?

Yo no soy su padre.

Sí.

Alguacil, debería haber visto...

Estás despedido.

Billy Joe.

¿Adónde vas?

Ven aquí.

Hola, Lagartija.

Hola, papá.

Estás sangrando otra vez.

Sí.

Siempre apareces sangrando.

Sí.

Sólo que a veces es difícil recordar cuándo apareciste por última vez.

Admito que ha sido hace tiempo.

J.D.

Hola, Hank. ¿Has descansado bien?

¿De dónde vienes?

¿Dónde demonios está Grady?

¿Qué ocurre? ¿He dicho algo malo?

Vamos, Hank, si Grady está borracho, no será la primera vez.

Han matado a Grady, J.D.

Por primera vez.

Alguacil, me alegro de verle, pero...

¿Ha habido suerte?

No, señor.

Te traigo un par de invitados.

El sheriff de Dawson City los recogerá mañana o pasado.

Siento mucho lo del sheriff Grady. Sé que era su amigo.

Sí.

No voy a...

llorar su muerte.

Tuvo una buena vida.

Supongo que no hay muerte buena.

Dime qué ha pasado.

Tenemos pocos datos.

Antes de morir Kane sólo dijo: "Cuatro hombres con gabardinas amarillas".

A Grady le dispararon y saqué un cuchillo del cuerpo de Jim Kane.

Rompieron la puerta trasera del banco con martillos.

Recorrimos un radio de 50 km...

con 20 hombres, incluidos dos apaches.

No había rastro.

Eso es imposible a menos que sigan en la ciudad.

No, Sr. Cahill. No hay forasteros.

Algunos rancheros del lugar, algunos vaqueros,

que quizá no sean unos angelitos,

pero estaban en público cuando ocurrió, no hay forasteros.

¿Y ellos?

Estaban en la cárcel cuando pasó.

¿Es así, Daniel?

Así es.

Qué pena.

Sr. Gordine, ¿cuándo nos dejará salir?

Por embriaguez y desorden son unas 24 horas.

Este es tan buen momento como otro.

Voy a estar fuera un día o dos.

¿Les retendrás hasta que vuelva?

No puedo hacerlo, Alguacil.

No hay motivo.

Como quieras.

Daniel.

- Sí, señor. - Te voy a nombrar sustituto.

Sin paga.

Me lo imagino.

Levanta la mano derecha.

¿Juras respetar la ley de Baird, Texas,

Estados Unidos de América?

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Y tampoco olvidaré que cuidarás a Billy Joe.

Es mucho más joven que mis otros huéspedes.

Pero estará bien volver a tener a un niño por aquí.

Te lo agradezco.

Y si se queda, será el primer Cahill que he podido retener bajo mi techo.

Si te causa problemas, siéntate encima de él.

Y en cuanto a ti, Billy Joe...

¿Qué demonios susurras?

¿No sabes que susurrar es de mala educación...?

¿excepto en la iglesia y en el juzgado?

No es ningún secreto, papá.

Billy Joe cree que deberías ir al médico a que te vea el hombro.

Me lo han curado, vendado y...

- ¿Cuál, J.D.? - ¿Cuál qué?

¿Quién?

Es la forma apropiada de preguntar quién lo hizo.

Yo me lo curé.

Lo desinfecté con whisky.

Sí, un litro y medio. Se lo bebió.

Tienes miedo.

Tienes miedo al Dr. Jones, eso es.

Dicen que la última vez que estuviste en su consulta,

se podían oír tus gritos desde Austin hasta El Paso.

- Trae los caballos. - Billy Joe tiene razón.

Dicen que nunca se había oído gritar así.

Ve a buscar los caballos, Daniel.

¿Desde Austin hasta El Paso?

Pensé que gritaba más que eso.

Hetty.

Adiós.

Venga, vamos a entrar.

¿Adónde vamos?

Primero buscaremos un rastreador.

¿Ese mestizo que vive con los Goldick?

Odio más a los mestizos que a los propios comanches.

Se llama Pie Ligero.

Yo en tu lugar no le llamaría mestizo a la cara.

No, si quieres llegar a viejo.

- ¿Qué ocurre? - Nada.

Ese Struther no ha tardado en hacerse amigos.

Papá, viene un forastero.

Ya le veo.

Buenos días, querido Jefe.

Espero que todo os vaya bien.

¿Un puro?

¿Jefe?

¿Un puro?

¿Qué demonios quieres, J.D.?

No tengo dinero.

Mi caballo está moribundo.

Y he perdido mi abrigo de piel de oso en una partida de dados.

Necesito un rastreador, Pie Ligero.

Eso está mejor.

¿Por cuánto tiempo?

Dos días, igual tres.

Hace...

frío en las montañas.

Eso es un hecho.

El primer día, cinco dólares.

Después, dos dólares al día.

De acuerdo.

Yo rastrearé.

Si hay que matar, lo haces tú.

Podrían ser amigos míos.

Me parece bien.

Señora.

Buenos días, caballeros.

Daniel.

No saludo a una india.

Ninguna india va a...

Mis disculpas, señora.

Una educación algo descuidada.

¿Señora?

¿Para qué nos ha traído aquí?

¿No lo sabes?

Si lo supiera, no preguntaría.

¿Sobre qué caminas?

Sobre superficie rocosa.

Eso es, superficie rocosa.

Empieza en Valentine y sigue hacia arriba...

hasta el cielo, eso...

dicen los comanches.

Nadie desaparece así porque sí, Daniel.

Si los hombres que mataron a Ben Grady no están en la ciudad...

y no han dejado un rastro que puedan leer dos apaches,

están aquí arriba en alguna parte.

Y si están, los encontraré.

Sí, señor, Daniel.

Esa es una verdad, en eso puedes confiar en Denver.

Si están aquí arriba,

Los encontraré.

He olido humo.

Un kilómetro colina abajo.

¿Cuántos?

Me ha contratado como rastreador.

Quédate aquí, Daniel.

Echaré un vistazo.

¿Estás pensando en algo?

Sólo estoy pensando...

que si no fueras el hijo de J.D., ahora tendría una buena ocasión.

Lo que me gustaría hacerte me trae buenos recuerdos.

No sé de qué hablas.

No me gustas.

De eso hablo.

Déjame que te diga algo, mestizo.

- No me importa lo que tengas que decir... - A ti no te importa nada.

Esa es la diferencia entre tú y J.D. Cahill.

Incluso los que le odian, le admiran por eso.

A él le importa.

No le importamos ni Billy Joe ni yo.

Chico, he visto búfalos con más cerebro que tú.

Te llevas mal con tu padre porque no estaba en casa por la noche...

para cambiarte los pañales y arroparte.

¿Y a ti qué te importa?

He cabalgado con él.

He sudado con él.

Me he muerto de frío con él.

He sido su rastreador.

Le he cocinado.

Y le he cubierto en miles de tiroteos...

Aquí viene.

Y aún más,

le he curado casi todos los huesos del cuerpo que se pueden nombrar.

Están ahí fuera, acampados al refugio de unos árboles.

Daniel,

coge tu rifle.

¿Te lo llevas contigo?

Sí.

J.D.,

dame cinco dólares.

Si te matan esta noche, desaparezco.

Volveré para enterrarte...

y mascullar alguna oración al lado de tu tumba.

Pie Ligero, tu bondad me conmueve.

Puede que no sean ellos, papá.

Vamos a preguntarles.

- El fuego se está apagando. - Déjalo.

Prefiero pensar mucho las cosas antes de hacer algo temerario.

Cahill.

Alguacil de los Estados Unidos.

- ¡Papá! - ¡Alto!

Señor, no tengo ni un pelo de intolerante.

Si no tiras ese hacha,

te mandaré al infierno tan rápido como a un hombre blanco.

Vamos.

Muy bien. Tirad las armas.

Chico.

No tengo ningún cuchillo, señor.

Amigo,

tú no tienes pinta de ir desarmado.

¿Qué es?

¿Una Derringer o más pequeña?

Pie Ligero.

¿Sí?

¿Son amigos tuyos?

No.

¿Los conoces?

No.

¿Daniel?

No los conozco.

Eso puede dañar la puerta de un banco tanto como un martillo.

¿No crees, Daniel?

Billetes nuevos.

¿De dónde los habéis sacado?

¿De dónde los habéis sacado?

¡No, papá!

Ben Grady deja una esposa y dos hijos pequeños.

Os he hecho una pregunta.

Podéis deducir que estoy algo impaciente.

¿De dónde habéis sacado ese dinero?

Se lo quitamos a un vaquero mormón en Nuevo México.

Teníamos mucho menos de lo que necesitábamos...

y él tenía mucho más de lo que necesitaba.

¿A un vaquero mormón en Nuevo México?

Sí, señor.

Esa es la verdad.

¿Qué edad tienes, chico?

Dieciséis años.

Acaba de cumplir 16.

¿Es tuyo?

Es mi nieto.

Señor, a mí no me va a poner eso.

- Daniel, ve a por los caballos. - ¡No va a hacerlo!

O esto o te mato.

No creo que ellos lo hicieran, papá.

Eso lo decidirá el jurado, no yo.

No creo que lo hicieran.

Hijo, si sabes algo que yo no sepa,

debería escucharlo.

Si no, vete a por sus caballos.

- Dos kilos y medio de té. - ¿Golden, señora?

No, Oongal u Oolong negro, Sr. Campbell.

Y 65 kilos de café java de Ceilán.

Dos kilos y medio de cacao de desayuno Wilbur.

Medio kilo de pimienta negra.

Dos kilos y medio de mostaza.

Y tres litros de brandy medicinal de mora.

Mire quién está pegado a las golosinas.

Dele dos.

Aquí van dos...

y dos más para la buena suerte, Billy Joe.

¡Gracias!

Y seis latas de un kilo de pudin de ciruela.

Y quiero... Billy Joe, deja eso.

- Es demasiado pesado para ti. - No, señora. Nada de eso.

Y...

una docena de cajas de cecina Crosse & Blackwell.

El dinero no estaba donde debería.

No estaba donde te dijimos que lo pusieras.

Miramos, pero no estaba allí.

Nos has decepcionado, chico.

Struther ha sido prácticamente un padre para ti.

Y se ha tomado que nos traiciones como algo personal.

Quería venir a la ciudad a rajarte.

Pero le he dicho que no era necesario.

Debe de ser un malentendido,

porque tú eres un buen chico.

Un buen chico...

que no traicionaría a sus amigos.

No, señor. No me puedo creer que hicieras algo tan...

estúpido.

¿Dónde está el dinero?

Struther.

¿Dónde está el dinero?

- Lo he escondido. - ¿Dónde? ¿Dónde lo has escondido?

No lo voy a decir.

¿Por qué no, pequeño hijo de...?

¿Por qué no? ¿Me lo explicas, por favor?

Ni a mí ni a los míos nos gustan las amenazas,

ni que nos persigan y nos digan qué hacer.

Si me mata, no volverá a ver el dinero.

¡Nunca!

Levantadle. Vamos a llevarle a un sitio donde nadie le oirá gritar.

- Ven aquí. - ¡Bájame!

- Maldito seas. - ¡Cogedle!

¡Cuidado! ¡Maldito alambre!

¿Adónde diablos se ha ido?

Problemas, J.D.

Ya los veo.

Tienen mala pinta, papá.

Sí.

Amigos de Ben Grady, supongo.

Sí.

Eso es.

Pero sobre todo, es por el dinero.

Si se roba el banco, la ciudad se arruina.

Casi todos creen que ese dinero pertenece a los banqueros.

Pero no.

Son los ahorros de la gente corriente.

¿Y nosotros?

Sí.

¿Qué os pasa?

Nosotros los llevaremos desde aquí, J.D.

¿Así de fácil?

Así de fácil.

Pie Ligero, ¿a qué distancia dirías que están?

A unos tres o tres metros y medio.

Una buena diana para este perdigón.

No hay por qué perder el tiempo.

Yo estoy dispuesto a morir por quedármelos.

La pregunta es: ¿estáis vosotros dispuestos a morir por cogerlos?

Tengo frío y hambre y...

estoy mojado, cansado e irritable.

Así que adelante.

¡Demonios, quitaos de mi camino!

- ¡J.D.! - Hank.

Tu hijo pequeño está enfermo.

¿Grave?

No digas más.

Apúntales.

Hola.

Adelante, yo me encargo.

¿Dónde está?

- Está con el médico, J.D. - ¿En qué habitación?

El médico no quiere que entre nadie hasta que haya terminado.

Podéis esperar aquí.

Mujeres.

Parece que os pasa todo cuando yo...

no estoy cerca.

Como cuando te dio una coz el caballo de Gordine...

- Y te rompió la pierna... - ¿Papá?

Y cuando Billy Joe...

- Tenía la cara llena de hiedra venenosa y... - ¿Papá?

Tú nunca estás cerca.

Tienes toda la razón, Daniel. No te lo puedo discutir.

Me he ido muchas veces cuando vosotros me necesitabais.

Y me he perdido también muchas cosas.

Me he perdido veros crecer.

Pienso mucho en ello...

en cada trabajo,

sobre cómo, cuando termine,

volveré a casa y los tres nos llegaremos a conocer.

Pero antes incluso de acabar ese trabajo,

siempre surge...

otro.

Otro banco que roban, otro asesinato.

No quiero que lo que digo suene a excusa.

No hay excusas para la negligencia.

Tampoco hay excusas para un hombre que ignora...

sus deberes.

Tu madre,

que Dios la bendiga,

cuando se estaba muriendo,

Io último que dijo fue:

"Ve a por ellos, J.D.".

Y he estado yendo...

a por ellos y atrapándolos desde entonces...

hasta que dejó de ser sólo mi trabajo...

y se convirtió en mi vida.

Eso es lo que quiero que intentes comprender, hijo.

La vida de tu padre.

¿Lo intentarás?

Sí, papá. Lo intentaré.

Me alegro,

porque hasta los hombres adultos necesitan comprensión.

Volveré mañana, Billy Joe.

Doctor.

Tiene mucha fiebre, J.D.

¿Cuánta?

Treinta y nueve y medio.

- Treinta y nueve y medio... - Pero no sube, está estabilizada.

El chico tiene algo de neumonía.

- ¿Neumonía? - Pero es joven.

Con un descanso adecuado y buenos cuidados,

estará como nuevo.

¿Está seguro, Doctor?

Me apuesto mi amputador de piernas nuevo...

fabricado en Chicago.

Aunque a él le preocupa una cosa.

¿Qué?

Su hombro.

Quiere que le eche un vistazo.

Olvídese de eso.

Gracias, doctor.

- ¿Podemos...? - Adelante.

Hola, Lagartija.

¿Cómo estás?

Bien, papá.

Seguro que sí, eres un Cahill.

Los Cahill han sobrevivido a inundaciones, terremotos, pestes,

a todos lo desastres naturales conocidos, eso sin mencionar...

a algunos no naturales.

¿Te traigo algo? ¿Tienes hambre o sed?

No.

Sólo estoy algo cansado, papá.

Muy bien, hijo. Duerme.

Descansa.

Cuando te levantes,

tú, yo y...

Daniel...

nos vamos a conocer algo mejor.

- Suena a promesa. - Créelo, hijo.

- ¿Papá? - Sí.

Nunca me habías hecho una promesa.

No...

Creo que nunca.

Hetty, yo...

Volveré.

Voy a ver a unos prisioneros.

Yo me sentaré con él ahora.

Pareces agotado, Daniel.

No.

Sólo por fuera.

Intentaron matarme, Danny.

Escondí el dinero y no le dije dónde,

porque pensé que quizá quisiéramos devolverlo.

Intentaron matarme. Me daba miedo dormirme, Danny.

Duérmete, Billy Joe Cahill.

Nadie va a hacerte daño.

- ¡Danny! - ¡Siéntate!

Voy a preguntártelo una vez más, chico.

- Y si no respondes... - Cierre la ventana.

- ¿Qué has dicho? - Cierre la ventana.

Mi hermano está enfermo. ¿Quiere que se muera?

¿Dónde está el dinero?

Matamos a dos hombres por él. Tienes que entenderlo, chico.

Por matar a dos más no nos colgarán más tiempo ni estaremos más muertos.

¿Dónde está nuestro dinero?

Díselo, Billy Joe.

Deja que coja el dinero y se vaya. Nos entregaremos y confesaremos.

No quiero que cuelguen a cuatro hombres por algo que yo hice.

Díselo, Billy Joe.

No puedo.

¿No crees que te mataré?

Estaba muy oscuro.

Y yo estaba muerto de miedo.

Fui de un lado a otro y,

bueno,

yo sé dónde está.

Pero no puedo decirle dónde.

Tengo que volver a encontrarlo, ¿lo entiende?

Vístelo.

- Tiene neumonía. - Me importa un...

- ¿Qué has dicho? - He dicho que tiene neumonía.

Incluso si me mata y se lo lleva, no resistirá una hora con esta lluvia.

¿Cuándo ha dicho el médico que podrá levantarse?

No lo ha dicho.

Cuando pueda, sabes dónde encontrarnos.

Sí.

Júralo.

Júralo por la vida de tu hermano y su alma inmortal...

que se pudrirá en el infierno para siempre si rompes tu juramento.

Jura que me traerás ese dinero antes de quince días.

Y no le dirás a nadie, a nadie en absoluto,

Io que has hecho.

O lo que nosotros hicimos antes.

Júralo.

Lo juro.

Por la vida de tu hermano y su alma inmortal.

Por la vida de mi hermano y su alma inmortal.

Es curioso.

No paro de pensar en mi madre.

Decía que nací para ser ahorcado.

Pero por algo que no hubiera hecho.

Con todas las maldades que he hecho.

La primera vez que maté a un hombre tenía 12 años.

Ahora me cuelgan...

- ¿Sabes quién lo va a hacer? - Ese chico, supongo.

Hace de sheriff.

Espero que sepa lo que hace.

Una vez vi a un hombre asfixiarse.

No se le rompió bien el cuello.

Tardó cinco minutos en dejar de dar patadas.

¿Le dispararon?

No.

No era un linchamiento, entiéndelo.

Era un ahorcamiento legal como es debido.

Y en ahorcamientos así no te disparan.

Bastardos.

Buenos días.

Ahí tenéis tabaco.

- ¿Tú eres el que lo masca? - Sí, señor.

Muchas gracias.

¿Ya se han decidido?

El miércoles por la mañana.

Dos días.

CARCEL DEL CONDADO

¿Alguacil?

Este maldito animal...

sigue con gases.

Es duro para esos hombres.

Sí.

Sr. Cahill, ¿cree que lo hicieron ellos?

El jurado ha dicho que sí. El juez ha dictado sentencia.

Le pregunto si usted cree que lo hicieron.

Creo que son culpables...

de robar a un vaquero mormón en Nuevo México.

Y tengo que colgarles.

Es algo que va con la placa.

Siempre que queráis venir, seréis bienvenidos, no lo olvidéis.

- Gracias, señora. - Gracias también por cuidarme.

Hice encantada lo que pude, Billy Joe.

A ti te gusta nuestro padre, ¿verdad?

¿Por qué dices eso?

A veces lo miras de forma extraña.

Quizá haya muchas palabras en tu cabeza...

que sólo tú puedes oír.

Billy Joe, hablaré contigo de eso dentro de 10 ó 15 años.

Ese sonido me da escalofríos.

Me pregunto cómo será para los que lo están esperando.

- Gracias, señora. - Adiós.

Adiós.

Las cosas no han salido como planeamos, ¿verdad, Danny?

No.

Y tampoco culpo a ese malvado de Struther.

Fue como si Dios y el diablo pelearan dentro de mí.

El diablo ganó.

Parece que el diablo siempre gana.

Quizá por eso tiene a tanta gente de su parte.

Sí.

Pero a mí no.

Sólo quería castigar a papá por no estar nunca cerca.

Papá no es tan malo, Danny.

Vamos a contarle todo y acabemos con ello.

No podemos.

¿Te parece que aún no le conocemos lo suficiente?

No, no es eso.

Si papá se mete en líos, él solo sale de ellos.

Y eso es lo que tenemos que hacer.

Salir de ello sin que Fraser nos mate.

Es difícil actuar como un hombre.

- Casi no te encuentro. - Diablos, J.D.,

mi rastro lo seguiría hasta un ciego.

- ¿No se han ido a casa? - No.

- ¿Dónde están? - Ahí.

- ¿Qué hacen? - Están sentados.

- ¿Cogen el dinero? - No.

Están pescando.

Están sentados pescando.

Van a colgar a cuatro hombres por algo que no han hecho...

y ellos están ahí sentados pescando.

Ahí van.

Pie Ligero.

Amy y yo intentamos tener hijos...

muchos años.

Pero,

quizá vinieran demasiado tarde.

- ¿Sí? - Nunca es demasiado tarde...

si lo deseas.

¡Danny!

Estoy aquí.

Aquí.

Vamos.

Vamos.

¿Dónde lo enterraste, Billy Joe?

Estaba muy oscuro. No tenía farol.

Yo...

casi no me acuerdo.

WILLIAM BRIDGETT - LADRON DE BANCOS AHORCADO 3 DE ENERO 1872

Ahí.

Sujeta esto.

Vas a despertar a los muertos con tanto ruido.

No estaría mal algo de sigilo y de cautela.

¿Para qué?

¿Para quitarles caramelos a los niños?

¿Por qué crees que no me lo han contado?

¿No sabían que si confiaban en mí, yo...?

Dales una oportunidad, J.D.

Probablemente saldrá bien a la manera de los chicos.

¿Chicos?

¿Ladrones de banco?

¡Dios mío!

Un alma inmortal abandonando su cuerpo.

- ¡Lo sabía! ¡Lo sé! - Creo que sólo es un viejo búho ululando.

¿Seguro?

No.

¿Has visto a los ladrones de banco morirse de miedo...?

¿cuando ese viejo búho ululó?

Ahora les voy a dar yo un susto que nunca olvidarán.

Cuando estén muertos de miedo, les daré unos consejos paternales.

- ¿Has encontrado algo? - Espero que sea eso.

- Tienen el dinero. - Sí.

Vamos.

¡Vaya!

Como quitarles caramelos a los niños.

Muy gracioso.

Te diré algo más gracioso.

- ¿Qué? - Tengo la pierna rota.

Vamos a tener que enderezarla y entablillarla.

Creía que los indios no mostraban dolor.

Sobre todo los auténticos jefes guerreros.

¿Quién demonios te ha dicho eso, un maldito blanco?

Te va a doler. Muerde esto.

Gracias, J.D.

Ese cabezota tuyo...

casi me deja sentado.

No he encontrado el mío.

Debe de haberse ido al establo.

Espero que disfrutes mi puro.

No está mal.

¿Cómo tienes la pierna?

Si se lo preguntas a un jefe guerrero comanche,

no siento nada.

Si se lo preguntas a mi parte de blanco, me duele una barbaridad.

- Ese es el blanco quejándose, ¿no? - Eso es.

Necesitaré esa botella de whisky que tienes.

Cuando termines con esto, si sales vivo,

puedes venir y cazar para mí.

Estaré entablillado toda la primavera.

Sí. Podrías traer también una caja de puros.

Todavía no has acabado.

- ¿No he acabado? - Eso es.

¿De qué estás hablando? Tengo una pierna rota.

Me voy a casa. Eso es lo que voy a hacer.

- No, no te vas. Vas a terminar el trabajo. - ¿Por qué?

Porque eres mejor rastreador que yo.

Y no hay tiempo para errores.

Así que empieza a rastrear.

Quédate donde estás.

MacDonald, soy Cahill.

¿Cómo estás?

Bien.

Al menos nadie ha tratado de colgarme últimamente.

¿Y bien?

Ahí está la puerta.

Tengo problemas.

Necesito un caballo.

Lo voy a pagar.

Detrás de ti.

Gracias.

Esto no es un caballo.

Es un caballo.

Al menos, es todo lo que vas a encontrar en 30 kilómetros.

Tengo una vieja silla. Te la dejo en 50 dólares.

¿50 dólares?

¿Los quieres o no?

Por tus pies.

Trae la silla.

¡Sujétate, J.D.!

¡Sujétate!

Podrías ir más rápido andando.

Y más cómodo también.

Viendo que tenemos tanta prisa.

Claro que 50 dólares no es pagar mucho...

por un animal con brío y bien criado como ése.

Pie Ligero,

nunca he oído a un auténtico jefe guerrero hablar tanto.

¿Cuánto más calculas que falta, Danny?

Sobre una hora.

Quédate aquí, Billy Joe.

- No, señor, no puedo... - He dicho que te quedes aquí, Billy Joe.

¡Fraser!

¡Abe Fraser!

No hay nadie.

No...

¿Billy Joe?

No deberías tratarme como a un bebé.

- Casi tengo 13 años. - ¡Sólo tienes 11!

Once para doce, y todavía no has desarrollado el cerebro.

Esa es tu excusa.

Yo tengo 17.

Y el mío lo debo de haber perdido al hacer que nos metiéramos en este lío.

Van a colgar a esos hombres por nosotros.

No me lo puedo quitar de la cabeza.

Si Fraser no llega pronto, será demasiado tarde.

Crees que nos matarán si pueden, ¿verdad, Danny?

No me gusta.

No me gusta nada.

No hay una forma fácil de hacerlo.

Vamos a descubrirlo.

¡Maldita sea!

¡Pie Ligero!

Bueno, no te eches a llorar.

Ya has visto morir a hombres antes, ¿no?

Quiero un puro.

No te sentará bien...

con lo que estás tosiendo.

Tampoco me hará daño.

No te preocupes por tu familia mientras yo viva.

Demonios, ya lo sé.

Siempre me encantaron.

Nunca pude permitirme el lujo.

Tenéis un bonito fuego.

Fuego como señal.

Excepto que no tenéis a quién hacérsela. ¿Verdad, Brownie?

Le dije que me iba a encargar de ello.

¿Dónde está tu hermano?

¿Dónde está Billy Joe?

Aquí, Sr. Fraser.

Chico, será mejor que la bajes.

Billy Joe, no es necesario. Aquí todos somos amigos.

Chico, soy el viejo Abe Fraser.

Danny, dile que no es necesario.

Aquí está su parte del dinero, Sr. Fraser.

Tres quintos. Unos 12.000 dólares.

Eso no está bien, Danny.

Lo usual, lo correcto, es que lo reparta el jefe.

Al final es lo mismo, pero hay que conservar las formas.

Lo entiendes.

- ¿Lleváis encima el resto? - No.

Ese dinero está bien escondido.

No hemos venido aquí a que nos corten el cuello.

Será mejor que coja su parte y se vaya.

Eres duro, ¿eh? Como tu padre.

¡No!

Si fuese él, le habría disparado en cuanto tuviera oportunidad. ¡Justo ahora!

Será mejor que coja el dinero y se vaya mientras pueda.

No.

No, no lo haré.

¿No lo hará?

No hasta decir algo y limpiar mi nombre.

¡Fraser!

Jugamos limpio contigo.

A pesar de tu juventud e inexperiencia, acordamos dividirlo en partes iguales.

Y lo hemos hecho.

Tú estuviste de acuerdo, ¿no?

Y a ti, Billy Joe,

¿quién te dejó quedarte en la cama para que te recuperaras?

Claro que tuvimos algunos desacuerdos cuando tú cambiaste de idea.

No nosotros.

Iba a invitaros a venir a casa de mi hermana...

y tomaros bajo mi protección.

Pero veo que no lo deseáis. Así que...

me despido de vosotros.

Te ofrezco la mano en señal de amistad.

Espero que no me avergüences rechazándola.

Adiós, Sr. Fraser.

Nos estarán esperando, ¿verdad, Danny?

Mejor ahora que de día.

¡Papá!

- ¡Cuánto me alegro de verte! - ¿Todavía tenéis el dinero?

- Parte. - ¿Fraser se ha llevado ya su parte?

Sí.

¿Dónde está la vuestra?

- La enterramos. Yo... - Id a desenterrarla.

Vete hacia atrás y rodéalo.

¿Te vas?

Cuatro hombres inocentes van a ser colgados por la mañana.

Vuelvo para evitarlo.

- Llévate contigo a Billy Joe. - Haced lo que os he dicho.

¿No lo entiendes? Van a estar allí esperándonos.

J.D. Cahill.

Le importamos un bledo.

Atrás.

¡Danny, cuidado!

Os di una oportunidad. Me tenéis que dar eso.

- Te ofrecí mi mano en señal de amistad... - Y una porra.

Iba a matarnos a la primera ocasión.

Tu problema, chico, es que no eres cortés.

Tienes que dejar que un hombre tenga sus ilusiones.

¡Danny!

¡Fraser!

Danny, ¿estás muerto?

Me ha dado un buen golpe.

Chico, me has asustado así tumbado.

- Dame ese caballo. - Tenemos el dinero.

Le quiero a él.

Y quiero a los dos chicos, inmediatamente.

Nos has puesto en peligro, papá.

Antes de que me juzguéis para siempre,

era la única forma de hacer que Fraser diera la cara.

Casi nos mata.

También os podían haber matado robando ese banco.

¿Se han ido?

No podemos encargarnos de ellos.

Tenemos que volver a la ciudad antes de mañana.

¿Qué nos va a pasar?

No lo sé.

Tendremos un juicio justo, ¿no?

Muchos hombres tienen un juicio justo y les ahorcan.

Íbamos a devolver nuestra parte del dinero.

Ya lo sé, hijo.

Y a confesar.

E intentamos evitar los asesinatos.

- Ya lo sé, Daniel. Desearía... - ¡Papá!

Cogeré el dinero, papá.

Toma, Billy Joe.

Espera.

¡Dispararías incluso a un muerto!

No, y no voy a dejar que él me dispare a mí tampoco.

Levántate.

Dame una cuerda.

Lagartija.

Estás sangrando otra vez, papá.

Supongo que va con la placa.

- ¿Tienes un pañuelo? - Sí.

Mételo en este agujero. Detendrá la hemorragia.

Dame, lo haré yo.

Gracias, papá.

Aquí está el dinero, todo.

Bien.

Espero...

¿Qué nos va a pasar ahora?

No va a haber muchos testigos.

Y puedo testificar que habéis devuelto el dinero a la ciudad.

¿Crees que habrá quizá motivos suficientes...?

¿para que el juez nos ponga bajo tu custodia?

No lo sé, hijo.

Podría ser.

Pero no podemos arriesgarnos.

Si lo hace, ¿significará que te quedarás más en casa?

Si me prometéis una cosa:

No robaréis más bancos.

Vamos a evitar un ahorcamiento.

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