Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Corsican
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Nace el d�a en la ciudad.
que me hechiza,
en mi vieja Lisboa.
de otra vida.
Y con un nudo de nostalgia.
en la garganta.
escucho un fado que se entona.
en la despedida.
Y con un nudo de nostalgia.
en la garganta.
escucho un fado que se entona.
en la despedida.
Fue en las tabernas de la Alfama,
en un momento triste,
donde naci� esta canci�n,
su lamento,
en el recuerdo de los que se van
como el viento,
en la mirada de quien se ama
y no desiste.
En el recuerdo de los que se van
como el viento,
en la mirada de quien se ama
y no desiste.
Cuando brilla la antigua llama, el sentimiento,
escucho este mar que ruge
mientras canta.
Y desde Bica a Madragoa,
en un momento,
vuelve siempre esta ansiedad
en el momento de la partida.
Producci�n
Gui�n y direcci�n
El que s�lo vive del pasado,
sin objetivo,
est� preso de un destino
que lo invade...
En los agitados comienzos del siglo XIX, con la llegada a Lisboa
en busca de trabajo de miles de personas de los medios rurales,
pero tambi�n de las colonias de �frica y de Brasil,
surge el fado en patios, prost�bulos y tabernas.
Este tipo de m�sica ha sobrevivido
hasta hoy en d�a en su forma original,
pero dos siglos despu�s es una inspiraci�n
para las latitudes portuguesas que lo vieron nacer.
Como el agua de una fuente
mi mano es transparente
a los ojos de mi abuela.
Entre la tierra y el cielo
mi abuela negra sab�a
esas cosas del destino.
Desemboca el mar que veo
en los r�os del deseo
de quien naci� para cantar.
El Zambeze se convierte en el Tajo,
tantas veces cantado que envidio
Lisboa para vivir.
Lisboa para vivir.
Veo un cabello trenzado
y el canto c�lido del fado
en un chal de tirabuzones.
Como en un cuento de hadas
los tambores africanos se convierten en guitarras
y los cocoteros en girasoles.
Mi abuela negra sab�a
c�mo leer las cosas del destino
en la palma de cada mirada.
Quiera la vida o no quiera,
Dios le dijo a la hechicera
que nac� para cantar.
Chica, �qu� te pasa,
que est�s enfadada conmigo?
Chica, �qu� te pasa,
que est�s enfadada conmigo?
�Ser� porque tu negrito
no se ha inclinado a tus pies?
�Ser� porque tu negrito
no se ha inclinado a tus pies?
Hagamos las paces, mi amor,
aqu� me tienes, de rodillas.
Hagamos las paces, mi amor,
aqu� me tienes, de rodillas.
Hagamos las paces, mi amor,
aqu� me tienes de rodillas.
Aqu� estoy.
Aqu� estoy.
Chica, �qu� te pasa?
�Por qu� lloras, qu� te sucede?
Chica, �qu� te pasa?
�Por qu� lloras, qu� te sucede?
Pero si lloras tengo raz�n,
est�s enfadada conmigo.
Si lloras tengo raz�n,
est�s enfadada conmigo.
Hagamos las paces, mi amor,
aqu� me tienes, de rodillas.
Hagamos las paces, mi amor,
aqu� me tienes, de rodillas.
Aqu� estoy.
Aqu� estoy.
Aqu� estoy.
No me digas cu�l es la causa
de que no me hablaras cuando entr�.
No me digas cu�l es la causa
de que no me hablaras cuando entr�.
Ser� porque tu amor
por m� ya se acab�.
Ser� porque tu amor
por m� ya se acab�.
Ser� porque tu amor
por m� no se acab�.
Ser� porque tu amor
por m� ya se acab�
Hagamos las paces, mi amor,
aqu� me tienes, de rodillas.
Aqu� estoy.
Aqu� estoy.
El viento sopla con demasiada fuerza
para que pueda descansar.
El viento sopla con demasiada fuerza
para que pueda descansar.
Hay en mi pensamiento
algo que va a parar.
Hay en mi pensamiento
algo que va a parar.
Tal vez esa cosa del alma
que cree que la vida es real.
Tal vez esa cosa del alma
que cree que la vida es real.
Tal vez esa cosa tranquila
que hace que mi alma viva.
Tal vez esa cosa tranquila
que hace que mi alma viva.
Sopla un viento excesivo,
tengo miedo de pensar.
Sopla un viento excesivo,
tengo miedo de pensar.
Mi misterio yo mismo avivo
si me pierdo en meditar.
Mi misterio yo mismo avivo
si me pierdo en meditar.
Viento que pasa y olvida,
polvo que se eleva y cae.
Viento que pasa y olvida,
polvo que se eleva y cae.
Ay de m� si pudiera
saber lo que hay dentro de m�.
Ay, de m� si pudiera
saber lo que hay dentro de m�.
Llorad, fadistas llorad,
una fadista muri�.
Hoy hace justo un a�o
que Severa falleci�.
El conde de Vimioso
un golpe duro sufri�
cuando fueron a decirle:
"Tu Severa pereci�".
Corre a su sepultura
y a�n consigue ver su cuerpo.
"Adi�s, mi Severa,
que Dios te d� mucha suerte".
En ese reino celestial,
con tu guitarra en la mano,
convertir�s en fadistas a los �ngeles,
volver�s su mundo del rev�s.
Hasta el mismo San Pedro
sentado a la puerta del cielo
al ver entrar a Severa
se puso a dar palmas y a cantar un fado.
Llorad, fadistas, llorad,
que Severa pereci�.
El sabor que ten�a el fado
con ella se termin�.
Oh, calle del Capel�o
juncal de romero.
Oh, calle del Capel�o,
juncal de romero.
Si mi amor llega prontito
besar� las piedras del suelo
para que ella las pise mientras pasa.
Si mi amor
llega prontito
besare las piedras del suelo
para que ella las pise mientras pasa.
Tengo el destino marcado
desde el momento en que te vi.
Tengo el destino marcado
desde el momento en que te vi.
Oh, mi gitano adorado,
vivir abrazada al fado,
morir abrazada a ti.
Oh, mi gitano adorado,
vivir abrazada al fado,
morir abrazada a ti.
Oh, mi gitano adorado,
vivir abrazada al fado,
morir abrazada a ti.
Un ruise�or me cont�,
viejito del Choupal,
que la m�s bella pescadera
un d�a muri�
por haberla repudiado
su amor fatal,
un joven trovador
del que se enamor�.
Ven�a a cantar igualmente
sus serenatas
en las m�rgenes del Montego
el gentil trovador
sin importar jam�s,
en sus gratas canciones,
la pobrecita que muriera
entregada a su amor.
Y dicen que desde entonces
un eco murmurante
que responde en el Choupal
a la banda estudiantina
es la voz de Tricana
que cree que es la amante
que hasta hoy sigue cantando all�
su triste destino.
Homenaje a Alfredo Marceneiro, poeta de la calle.
Un carpintero toda la vida
que cantar� fado hasta la muerte.
Triste fado,
triste fado.
Carpintero.
Carpintero toda su vida.
Triste fado,
triste fado.
No nac� con un martillo
ni segu� los pasos de mi padre.
No quer�a ser un vago,
pero preguntaban tanto qu� quer�a ser
que prefer� huir en globo.
Buscando mi profesi�n,
mi camino, seg�n mi formaci�n,
hall� un cuaderno sin rayas,
letras sueltas perdidas en una trampilla.
Busqu� un martillo,
un� las palabras y empec� a construir.
Primera idea: Una ventana
para que pase la verdad
que no pasa en las novelas.
A oscuras, prend� una vela,
sent� el olor a aserr�n y quise hacer la secuela.
De repente vino a mi mente
hacer una puerta para salir de esa celda.
Yo soy
>carpintero hasta la muerte.
>Mi sangre fluye y fluye.
Mi amor,
este fado tambi�n socorre,
el d�a tambi�n consume.
Soy
carpintero hasta la muerte.
Mi sangre fluye y fluye.
Pregunto por los sabores y dolores
que quedan de mis padres, presentes y futuros.
No olvido el llanto que se revela en sus rostros.
No puedo apagar la llama.
La cama necesita otro clavo.
Mi cuerpo est� entregado, agotado.
Abrazo mi Karma, lo que s� aceptar
y necesito para volver. Necesito
una lija en la mano. Limo imperfecciones.
No intento ser perfecto, pero el tiempo me suaviza,
madurando en cada pieza. Es mi objetivo.
Tengo letras por todo el taller.
No hay recompensa mientras no hay dinero.
Mi mente s�lo piensa en tener una idea.
Es la vida de un carpintero.
Soy
carpintero hasta la muerte.
Mi sangre fluye y fluye.
Mi amor,
este fado tambi�n socorre,
el d�a tambi�n consume.
Soy
carpintero hasta la muerte.
Mi sangre fluye y fluye.
Le fue dado el don de la construcci�n
pero con una condici�n: No dejar
de usar el coraz�n, con convicci�n.
Una misi�n que no controlar�a,
la misi�n de esculpir, una sensaci�n
o una simple escena. No en vano
siempre creo que pertenezco.
M�s bien es describir una emoci�n.
Deja vagar tu mente, no temas
convertir lo que sientes en un empleo.
Escribe tu visi�n, no seas ciego.
Usa el martillo, no un clavo.
Respira, para, piensa.
Qu�tate esa tensi�n.
Cree con fuerza interior
y olvida lo que piensan los dem�s.
La llama no debe apagarse.
No debe apagarse
la llama.
Atrapo la madrugada
como si fuera un ni�o.
Un rosal entretejido,
una cepa de esperanza.
Igual que el cuerpo de la ciudad
que por la ma�ana temprano ensaya la danza
de aquellos que, a fuerza de voluntad,
nunca se cansan de trabajar.
Recorro la calle con esta luna
que en mi Tajo se ilumina temprano.
Vago por Lisboa, marea desnuda
que desemboca en el Rossio.
Soy un hombre de la ciudad
que por la ma�ana temprano se despierta y canta,
y por amor a la libertad
con la ciudad se levanta.
Voy por la calle deslumbrado
por la luna llena de Lisboa,
hasta que la luna enamorada
crece en la vela de la canoa.
Soy la gaviota que derrota
cualquier mal tiempo en alta mar,
soy el hombre que transporta
la marea de gente asustada.
Y cuando atrapo la madrugada,
capturo la ma�ana como una flor
al borde de la pena desflorada.
Una margarita de color azul,
la margarita de la libertad
que me quiere como nadie.
La margarita de esta ciudad
que me quiere,
que me quiere.
En mis manos, la madrugada
abri� tambi�n la flor de abril.
Flor sin miedo, perfumada
con el aroma del mar.
Flor de Lisboa, bien amada,
que no me quer�a
pero ahora me quiere.
Fue en la Travessa da Palha
donde mi amante, un canalla,
hizo sangrar mi coraz�n.
Trayendo consigo a otra amante,
ven�a contorne�ndose, petulante,
con aires de provocaci�n.
Trayendo consigo a otra amante,
ven�a contorne�ndose, petulante,
con aires de provocaci�n.
En la taberna de Friagem,
entre un mont�n de fados,
me enfrent� a ellos sin rencor.
Porque la mujer que tra�a
con certeza no val�a
ni la sombra
de mi amor.
Porque la mujer que tra�a
con certeza no val�a
ni la sombra de mi amor.
Fue en la Travessa da Palha
donde mi amante, un canalla,
hizo sangrar mi coraz�n
trayendo consigo a otra amante.
Ven�a contorne�ndose, petulante,
con aires de provocaci�n.
Trayendo consigo a otra amante,
ven�a contorne�ndose, petulante,
con aires de provocaci�n.
En la taberna de Friagem,
entre un mont�n de fados,
me enfrent� a ellos sin rencor.
Porque la mujer que tra�a
con certeza no val�a
ni la sombra
de mi amor.
Porque la mujer que tra�a
con certeza no val�a
ni la sombra de mi amor.
Para ver qui�n ten�a m�s br�o
cantamos en un desaf�o
esa cualquiera y yo.
La dej� a la altura del bet�n,
mostrando ser m�s fadista,
demostrando ser m�s mujer.
La dej� a la altura del bet�n,
mostrando ser m�s fadista,
demostrando ser m�s mujer.
Fue una de esas escenas,
entre muchas otras en mi vida,
de las que nunca se olvidan.
S�lo s� que de madrugada
cuando todo hubo acabado,
nos fuimos a casa los dos.
S�lo s� que de madrugada
cuando todo hubo acabado,
nos fuimos a casa los dos.
Nos fuimos a casa los dos.
Regresa, vida vivida,
para que pueda volver a ver.
Regresa, vida vivida,
para que pueda volver a ver
aquella vida perdida
que nunca supe vivir.
Aquella vida perdida
que nunca supe vivir.
Qu� no dar�a yo por volver
a aquellos tiempos. Qu� nostalgia.
Qu� no dar�a yo por volver
a aquellos tiempos. Qu� nostalgia.
La primavera siempre retorna,
lo �nico que no retorna es la juventud.
La primavera siempre retorna
lo �nico que no retorna es la juventud.
El tiempo va pasando
y nosotros nos enga�amos.
El tiempo va pasando
y nosotros nos enga�amos,
ahora riendo,
ahora llorando.
Ahora llorando, ahora riendo.
Ahora riendo, ahora llorando.
Ahora llorando, ahora riendo.
"Dios m�o, c�mo pasa el tiempo",
decimos de vez en cuando.
"Dios m�o, c�mo pasa el tiempo",
decimos de vez en cuando.
Al final,
es el tiempo el que se queda,
y es la gente la que va pasando.
Al final, es el tiempo el que se queda,
y es la gente la que va pasando.
De haber sabido
que iban a morir j�venes
jam�s habr�a amado
a nadie en este mundo.
De haber sabido
que iban a morir j�venes
jam�s habr�a amado
a nadie en este mundo.
Esta danza
es el sue�o de mi esperanza
que me ha ense�ado
que tu amor era falso,
flor.
Esta danza
es el sue�o de mi esperanza
que me ha ense�ado
que tu amor era falso,
flor.
En la despedida
lloraste mucho.
Eso me doli�
y llor� yo tambi�n.
Esta danza
es el sue�o de mi esperanza
que me ha ense�ado
que tu amor era faso,
flor.
En la despedida
lloraste mucho.
Eso me doli�
y llor� yo tambi�n.
Esta danza
es el sue�o de mi esperanza
que me ha ense�ado
que tu amor era falso,
mi flor.
El amor, cuando se muestra,
no se sabe mostrar.
Sabe c�mo mirarla
pero no saber c�mo hablar.
Quien quiere decir lo que siente
no sabe lo que expresar.
Si habla, parece que miente.
Si calla, parece olvidar.
Ay, si ella adivinara,
si pudiera o�r la mirada...
Y si la mirada bastara
para saber que la est�n amando...
Pero quien siente mucho, calla.
Quien quiere decir lo que siente
se queda sin alma,
sin habla,
y totalmente solo.
Fue en las secas hojas silvestres.
Qui�n te puso ese nombre.
Soledad,
soledad.
Conoce lo que son palabras
antes de que se ponga el sol.
Como un sue�o de agon�a...
Estos ojos m�os.
Soledad,
peque�a india.
�Es tan r�pido? �No paras?
Peque�a india.
Peque�a india.
En la ceniza del suelo abandonada.
�Qu� piensas? No pienses nada.
Soledad, soledad.
La vida es totalmente secreta,
como las estrellas,
como las estrellas en estas cenizas.
Como las estrellas,
como las estrellas en estas cenizas.
Antes de que se ponga el sol...
Soledad.
Soledad.
- �Esto queda mal aqu�? - No, muy bien.
Pues
s�lo �l explicar�a
a qui�n le sirve tu destino
sin pena y sin alegr�a.
Tu coraz�n es tan grande...
tan bonito tambi�n...
Es por voluntad de Dios
que vivo en esta ansiedad,
que todos los lamentos son m�os,
y m�a toda la nostalgia.
Es por voluntad de Dios.
Qu� extra�a forma de vida
tiene este coraz�n m�o.
Vive perdido en la vida,
�qui�n le dar�a ese don?
Qu� extra�a forma de vida.
Coraz�n independiente,
coraz�n que no controlo,
vive perdido entre la gente
sangrando tercamente,
coraz�n independiente.
Ya no te sigo m�s,
para, deja de latir,
si no sabes
ad�nde vas,
�por qu� insistes en correr?
Ya no te sigo m�s.
Gr�ndola, villa morena,
tierra de fraternidad.
El pueblo es el que manda
dentro de ti, oh, ciudad.
Dentro de ti, oh, ciudad.
El pueblo es el que manda,
tierra de fraternidad.
Gr�ndola, villa morena.
Oh, musa de mi fado,
oh, gentil madre m�a.
Te dejo, consternado,
el primero de abril.
No seas tan ingrata,
no olvides qui�n te am�
y qui�n en tu densa selva se perdi� y se encontr�.
Esta tierra todav�a va a cumplir su ideal,
todav�a va a convertirse en un inmenso Portugal.
�Sabes?
En el fondo soy un sentimental.
Todos heredamos con la sangre lusitana una buena dosis de lirismo.
Adem�s de la s�filis, claro.
Aunque mis manos est�n ocupadas
torturando, ahogando, degollando,
mi coraz�n cierra los ojos y llora sinceramente.
Con culantrillo en el matorral,
romero en el ca�averal,
licores en la moringa,
un vino tropical,
y la linda mulata
con encaje del Alentejo
a la que en una bravata le robo un beso.
Esta tierra todav�a va a cumplir su ideal,
todav�a va a convertirse en un inmenso Portugal.
Mi coraz�n es tranquilo por naturaleza,
mis manos golpean dura y r�pidamente.
De forma que, cuando todo est� hecho,
perdido, yo mismo me cuestiono.
Si llevo las manos fuera de mi pecho
es que hay distancia entre la intenci�n y el gesto.
Y si estrecho con mis manos mi coraz�n
me asombra la repentina sensaci�n de incesto.
En el calor de la lucha
ostento una aguda empu�adura,
pero mi pecho se abre.
Y si la sentencia se anuncia brutal,
r�pidamente la mano ciega ejecuta,
pues si no, el coraz�n perdona.
Guitarras y zanfonas,
jazmines, cocoteros y fuentes,
sardinas, mandioca,
en un suave azulejo.
Y el r�o Amazonas
que recorre Tr�s-os-Montes
y en una gran ola desemboca en el Tajo.
Esta tierra todav�a va a cumplir su ideal,
todav�a va a convertirse en un inmenso Portugal.
Esta tierra todav�a va a cumplir su ideal,
todav�a va a convertirse en un inmenso Portugal.
De m� s�lo me falto yo,
Se�ora de mi vida,
del sue�o digo que es m�o
y me doy
por nacida.
Traigo un fado en mi canto,
en mi alma
bien guardado.
Viene por dentro de mi asombro
en busca
de mi fado.
Mi fado, mi fado.
Mi fado, mi fado.
Una amistad perdida
nunca puede regresar.
Es una amistad fingida
que juega a ir y volver.
Es una amistad fingida
que juega a ir y volver.
Nadie da nada
sin recibir a cambio una recompensa.
Nadie da nada
sin recibir a cambio una recompensa.
S�lo un amigo es capaz
de dar amor sin recibir.
S�lo un amigo es capaz
de dar amor sin recibir.
Mi madre, yo canto de noche
porque el d�a me castiga.
Y en el silencio de las cosas
encuentro la voz amiga.
Y en el silencio de las cosas
encuentro la voz amiga.
Mi madre, lloro por la noche
por este amor en el que me hundo.
Porque las palabras de la vida
ya no tienen otro mundo.
Por eso soy este canto,
madre m�a, como herida
que visto de noche en mi cuerpo
sin destino, pero con fado.
Que visto de noche en mi cuerpo
sin destino pero con fado.
Tal vez el fado me diga
lo que nadie me quiere decir.
Y por eso lo persigo,
para entenderme en �l.
Y por eso lo persigo
para entenderme en �l.
Mi amor ha cantado
bajo el cielo tan superior.
Porque me entrego en cada fado
como si fuera el primero.
Tal vez el fado no me pida
todo aquello que le doy,
por eso, por m�s que yo olvide,
�l no olvida qui�n soy yo.
Por eso, por m�s que yo olvide,
�l no olvida qui�n soy yo.
Lloraba por no verte
y por verte lloro ahora.
Lloraba por no verte
y por verte lloro ahora.
M�s fuerte por querer,
querer verte a todas horas.
Pasa el tiempo volando
cuando hablas y yo te escucho.
Mas las horas de nuestra vida
tienen cada una un minuto.
Perm�tete estar a mi lado
y no vuelvas a irte jam�s,
para que mi coraz�n, pobrecito,
viva en la vida una hora.
Para que mi coraz�n, pobrecito,
viva en la vida una hora.
No tengo miedo a la fama,
Alfama con mala fama.
No tengo miedo a la fama,
Alfama con mala fama.
La fama a veces difama
a gente buena, gente honrada.
La fama a veces difama
a gente buena, gente honrada.
Fadistas, venid conmigo,
escuchad este fado de la calle.
Fadistas, venid conmigo,
escuchad este fado de la calle.
Y cantad desafi�ndoos
en un t�pico barrio antiguo.
Y cantad desafi�ndoos
en un t�pico barrio antiguo.
Vamos, como ya he dicho,
ten�is que ver de madrugada
lo buena que fue la velada
en un viejo barrio de Alfama.
No tengo miedo a la fama
de la Alfama con mala fama.
No tengo miedo a la fama
de la Alfama con mala fama.
Yo s� que el mundo hablaba,
y por cierto con maldad.
Yo s� que el mundo hablaba,
y por cierto con maldad.
Pues no siempre era verdad
aquello que se contaba.
Pues no siempre era verdad
aquello que se contaba.
Mucha gente que llevaba all�
una vida muy tranquila
de una forma malvada
fue salpicada de lodo.
La fama
a veces difama
a gente buena, gente honrada.
La fama a veces difama
a gente buena, gente honrada.
Este fado es m�o y vuestro,
un destino que nos ata
por m�s que sea negado
a las cuerdas de una guitarra.
Siempre que se oye el gemido
de una guitarra tocando
nos sentimos perdidos
con ganas de llorar.
Oh, gente de mi tierra,
ahora vengo a darme cuenta
que esta tristeza que siento
la recib� de vosotros.
Y parecer�a ternura
si me dejara acunar.
Ser�a mayor la amargura,
menos triste mi cantar.
Oh, gente de mi tierra,
ahora vengo a darme cuenta
de que la tristeza que siento
la recib� de vosotros.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.