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Original subtitles

LECHE DE OTO�O

Estas manos que no esconden nada...

La bandera izada,

las filas bien cerradas.

Las SA marnhan

-con paso firme y sereno. -�Canta!

�Usted!

�Por qu� no levanta el brazo y hace el saludo alem�n?

�Qu�?

Lo tengo enfermo de trabajar.

S�lo puedo levantarlo

hasta aqu�.

Compatriotas, campesinos,

artesanos,

trabajadores,

madres,

j�venes

que os hab�is reunido aqu� el 6� primero de mayo

del movimiento de Adolf Hitler.

Quiero hablaros hoy de las manos.

As� que t� eres Anna.

S�.

...de las manos de nuestro F�hrer, Adolf Hitler...

Pero... no tengo dinero para pagar.

Yo tengo, no te preocupes por eso.

�Has dejado a tu madre en casa?

-�A mi madre? -S�.

Hace mucho que muri�.

�Ah, s�?

No, estas manos no cejan en su empe�o

de reconstruir la patria.

A�o a a�o, y ahora ya en el sexto...

�Sab�as que eres una

de esas tres millones de mujeres campesinas

en edad de casarse? �Lo sab�as?

-� Yo? -Lo pone aqu�.

Yo quiero ser enfermera.

�Enfermera? Bueno...

se necesitan 330.000 chicas m�s.

Pues vaya.

Eso significa

que uno de cada diez hombres no encontrar� mujer.

-No tengo tiempo. -�Para qu�?

-Para esto. -Venga, Anna.

-Si se entera mi madrina. -�De qu�?

De que estoy aqu� sentada, hablando con un extra�o.

-Pero si ya no soy un extra�o. -S�.

Hay que parar la despoblaci�n del campo engendrando hijos.

Para nosotros dos ser�a f�cil hacer algo.

-�Hijos? -S�.

Tengo ya unos cuantos.

�Tienes un hijo?

�Uno?

Tengo ocho, �qu� te crees?

Bueno...

Me apetece una salchicha de cerdo con chucrut.

Pues, vamos.

Coread todos nonmigo, compatriotas:

�Sieg Heil!

�Sieg Heil!

�Heil, Hitler!

�A qui�n saludas?

�No lo conoces?

Si te invito a comer, por favor, no saludes a nadie m�s.

-Es lo m�nimo que te pido. -Pero si es Wiedemann.

Vive a menos de 5 minutos de nasa.

Y adem�s conoce a mi padre.

Ya, y yo soy Albert Wimsnhneider,

y tampoco vivo muy lejos.

Pero t� no conoces a mi padre.

Tampoco has sido comandante del F�hrer.

Pero he ido a la escuela agraria en Pfarrkirchen.

�No sab�as que Wiedemann fue superior del F�hrer

durante la guerra?

Y �l a ti s� te conoce, �eh?

Qu� va. Conozco a su mujer.

Tiene un mono con...

una cola que se enrosca.

Lo lleva todo el d�a en el hombro. �Es el colmo de la fealdad!

�La mujer?

No,

el mono.

�Est� bueno?

S�, �por qu� no iba estarlo?

�Te gusta?

�El qu�?

�La salchicha o los del uniforme?

Los del uniforme.

Prefiero la salchicha.

Pero mi padre adora a Hitler.

Y es tambi�n la mia.

Hacer primero que Alemania sea fuerte y firme

y luego que vuele con sus propias alas!

�Esto no puede ser, Anna!

S�lo piensas en divertirte y se te olvida que tienes trabajo.

Tambi�n el primero de mayo.

Buenos d�as.

Buenas.

Trabajo para las nhicas.

Esto...

lo necesito la semana que viene.

Pero esto lo necesito ma�ana temprano.

�A qu� esperas Anna?

Franz y Minhl vienen hambrientos del trabajo.

Resl, trae el cubo para la colada.

�Hoy?

Padre, el granjero nos ha pagado.

S�, voy tambi�n, claro.

Padre Nuestro, que est�s en los Cielos.

Santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu Reino.

H�gase tu voluntad as� en la Tierra como el en Cielo.

Ya tengo las patas. �Tienes una cuerda?

Hay que atarlo m�s fuerte.

�Ahora!

�Tira!

M�s fuerte...

Otra vez.

�Ya sale!

�Ahora!

Anna, el agua.

Qu� bonito es, �eh?

-Lo hemos hecho bien, �no? -S�.

As�.

Anna, dime,

�te ha besado?

No,

a�n no.

Pero ya me besar�.

�Sab�as que uno de cada diez hombres en el campo no encontrar� mujer?

Faltan

330...

no s� si miles o millones de mujeres en Alemania.

�Tantas mujeres faltan?

Me lo dijo Albert.

�C�mo es Albert?

�Dios!

Es grandote,

aseado y tiene estudios.

Siempre tiene algo que contar, este Albert.

Pero yo tambi�n le cuento cosas.

� Y t� qu� le has contado, Anna?

Lo del mono de la Sra. Wiedemann.

�De verdad que no os hab�is besado?

Pero Resl,

no te besas el primer d�a.

Hay que esperar.

�Hab�is vuelto a quedar?

No.

Quiero que lo dejemos en manos de la suerte.

Una buena ocasi�n

es la boda la semana que viene en casa de la madrina.

Le ha dicho a padre: "Deja que vengan las chicas."

� Y qu� ha dicho padre?

"No las dejar� ir."

"Tendr�a que comprarles vestidos nuevos."

Anna, venga. Sigue cosiendo.

Los novios dan las gracias

a la familia del jefe local.

Los m�sicos tocan unos acordes en su honor.

-�Enhorabuena! -Gracias.

-Enhorabuena. -Gracias.

Con una dedicatoria personal m�a. �Heil Hitler!

Los novios dan las gracias a la familia Traunspurger.

Los m�sicos tocar�n unos acordes en su honor.

Felicidades.

-Muchas gracias. -�Suerte!

Traunspurger es un hombre como Dios manda.

Y por su prole se ve que sabe hacer ni�os como un valiente.

-Suerte. -Gracias, Ludwig.

-Suerte. -Gracias.

-Suerte. -Muchas gracias.

Mucha suerte.

-Mucha suerte. -Gracias.

-Felicidades. -Gracias.

Con esos hijos tan guapos, �c�mo no te has vuelto a casar?

Parece que me sobran ni�os, Sra. Meiereder.

-Deja que se vaya. -Gracias.

Quiere hablar con sus amigas de la escuela.

Un saludo indirecto de parte del F�hrer.

Venga, r�ete un poco.

�Por qu�?

-Tus dientes no son muy all�. -Para comer valen.

Bueno,

por lo menos no eres an�mica.

� Y t� qu� sabes?

-No parece que est�s an�mica. -Ah, �s�?

�Sabes que el 80% de los j�venes de aqu� tiene problemas de salud?

-No. -S�, pies planos, bocio...

-la columna torcida. -�Vaya, me ha visto mi padre!

No pasa nada.

�Sab�as que incluso en el campo hay gente desnutrida?

Nosotros no estamos desnutridos.

Siempre hemos tenido leche, patatas y pan, siempre.

Dios. Mira como mira mi padre.

Buenos d�as.

-Ese no es. -�C�mo?

Es ese.

�Qui�n? �Ese es el de los 8 hijos?

Cuando madre viv�a nos iba bien.

Yo fui su primera ni�a despu�s de tres ni�os.

Y camino del pueblo me iba presentando a los vecinos.

Esta es mi hija Anna.

Estaba muy orgullosa de m�, de verdad.

Si ahora pusieras la mano en el manillar

yo podr�a poner la m�a encima.

Ah, muy bien.

Si�ntate.

�Has besado alguna vez a alguien?

No, nunca he besado a un hombre.

Ag�rrate fuerte.

�Os hab�is contado m�s cosas interesantes?

S�.

Nunca nos aburrimos.

Me encantar�a estar alguna vez con vosotros.

Me hablaba de la salud de la juventud en el campo,

que es bastante mala, por cierto.

Y yo

le he hablado de nosotros.

De antes.

-�De nosotros? �De m� tambi�n? -S�.

�Te acuerdas de nuestra granja de juguete?

Anna, calla. Han llamado.

Por Dios, Albert. �Qu� est�s haniendo ah�?

Llevo aqu� todo el rato. D�jame entrar.

-No puedo. -S�lo para entrar en calor.

-Pero es que est� Resl. -No importa.

-Que no, que no puedo. -Venga, d�jame entrar.

-No. -Dame un beso.

�Qui�n era?

Era Albert, �no?

�Qui�n si no?

Os hab�is besado, �a que s�?

El estudioso y t�.

Padre,

no hace falta que sigamos buscando. No est� aqu�.

�D�nde estar�?

Mirad, el abuelo se va a cortar.

�Est�s loco!

Comes como los cerdos.

No comas tanto.

Deja algo para los cerdos.

Sabes cocinar casi tan bien como tu madre, que en paz descanse.

Esta es la abuela y esta soy yo,

de muy peque�a.

Este es el t�o, ya lo conoces.

Aqu� es cuando fue a retratarse.

Se puso muy guapa.

Ya est� ah� otra vez ese perro en celo.

Se va a enterar de qui�n soy yo.

Buenas.

Te he tra�do algo.

Buenas.

Padre, este es Albert Wimschneider, de Schwarzenstein.

Me ha tra�do este libro para que vaya a confesarme.

Estuvo en la boda de los Meiereder.

Se cal� hasta los huesos, �eh?

Ven, entra.

Yo creo que un peque�o tractor puede ayudar al agricultor medio

a reducir sus desventajas frente a los grandes terratenientes.

-S�... -Y con lo que se ahorra en mulas,

le quedan m�s recursos para las vacas y las ovejas.

No nos lo podemos permitir.

-Ya, la produnci�n extensiva... -�Te traspasan una granja?

Todav�a no, pero pronto. Muy pronto.

� Y c�mo es de grande?

Bueno,

m�s o menos como la suya.

Mi t�a y mis 2 t�os, que la llevan ahora,

-pasan ya de los setenta. -Ya veo.

Tienes posibilidades.

S�, se puede decir que s�. Muchas.

Por eso me han mandado a estudiar a la escuela agraria.

�As� que vas a heredar?

As� es.

Hoy en d�a las chicas se alejan del campo.

�Qu� hacen?

Se alejan.

Ya.

-�Conoc�is la historia de la fianza? -No.

Escuchad: Hacia el tirano Dionisio

avanza furtivo Dam�n, con el pu�al. Los esbirros le apresan.

" �Qu� pretendes hacer con el pu�al?" Le pregunta el tirano.

-Que durm�is bien. -Buenas noches, padre.

Buenas noches.

-Buenas noches. -Buenas noches.

Buenas noches.

D�jame subir, Anna.

No, Albert.

-Dale tiempo a mi padre. -Vamos.

Yo tambi�n necesito tiempo. Y los ni�os.

Venga, anda.

�Que no!

Y luego el cura me pregunt�

si hab�a jugado con mis hermanos

al ba�arlos o cuando les ayudaba a hacer pis.

-�A hacer pis? -S�.

Se lo he contado a Albert.

�Sabes lo que me ha dicho?

Anna,

a partir de ahora ir�s a la ciudad a confesarte, all� no te conocen.

�Como si hubiera algo que confesar!

Resl, �qu� quieres saber?

Cuando est�s con Albert, seguro que tienes algo que confesar.

Por supuesto. �A la cama!

�Le dejar�s entrar aqu�?

�A ti qu� te parecer�a?

�A m�?

Yo dormir�a como un tronco de la verg�enza que me dar�a.

Pero

os vais a casar, �no?

�T� crees?

Pondr�a la mano en el fuego.

No quiero ser campesina.

�T� y tus sue�os! No se lo digas a Albert.

A�n as�...

a m� me gustar�a ser enfermera.

�Padre!

�Padre!

Los ni�os no pueden m�s.

Venid.

-Mirad, ah� viene Albert. -Albert.

-Cuenta una historia. -�Qu�?

-�Una historia? -S�, una historia.

-�Alguien quiere queso? -�Yo!

-�Pero repartidlo! -Yo tambi�n quiero queso.

�Albert!

-Qu�date. -�Qui�n quiere queso?

Buenos d�as.

�Est�s loco?

-Anna todav�a es menor de edad. -� Y qu�?

Anna y yo nos queremos.

Pues cuando Hitler entre en los Sudetes podr�is casaros.

�Qu� ha dicho?

Que Hitler tiene que entrar antes en los Sudetes

y que eres menor de edad.

Te dije que era demasiado pronto.

No te quiere perder como mano de obra gratis.

Ahora te vas a tu casa.

-Yo hablar� con mi madrina. -Albert...

�Qui�n es Caribdeis?

Pues es...

-Dice que puedo venir cuando quiera. -Ya es algo.

Venga, a trabajar. Nos queda mucho todav�a.

Pues, podr�as declararte.

Ya sabes que me gustas.

No as�,

de otra manera.

�C�mo?

Con m�s palabras.

Sabes hablar tan bien.

No es tan f�cil.

Y menos a�n con el miedo en el cuerpo.

Siempre he so�ado

que cuando estuvieras en mi habitaci�n

me har�as una declaraci�n de amor de verdad.

No hace falta.

Primero la declaraci�n de amor.

Eres muy descarada.

-�C�mo? -T�mida...

y tierna.

Sobre todo cuando aprietas mis dedos uno a uno.

-�As�? -Un poco m�s fuerte.

-�As�? -S�.

Lo �nico que quiero es estar contigo

y poseerte.

Ludwig,

tu mu�eco de paja se ha ca�do.

�Sabes, Albert...?

Me siento muy bien contigo.

Y yo contigo,

aunque no tengas estudios.

Pues me ha gustado tu declaraci�n.

S�.

S�, �y el perro?

Lo at� a la caseta, claro.

Y le pregunt� a mis hermanos

qu� estaba haciendo el cura ah� fuera, en nuestro retrete.

Cuando estuviera cansado podr�a descansar en el cuarto.

Mis hermanos se rieron de m�

porque yo pensaba que un hombre tan santo no hace esas cosas.

En mi casa eran el rey y la reina.

Siempre pensaba que eran demasiado dignos como para acostarse juntos.

Que el m�dico de la corte tra�a a los ni�os, como con una vacuna.

Me tengo que ir.

Dame otro beso.

Vaya,

Albert.

Calla y du�rmete.

Y olvida lo que has visto.

Me lo he vuelto a perder otra vez.

-Buenos d�as nos d� Dios. -Si lo veo, le devuelvo el saludo.

�Qu� coche tan bonito!

Ha bebido m�s de la cuenta, �eh?

�Qui�n es?

�Ese?

Es el ayudante del F�hrer.

-Ah, Wiedemann. -S�.

No se ve todos los d�as a alguien tan importante.

Venga, dame la llave.

Ese hombre me persigue.

�Ese?

Pero si es inofensivo.

Han estado celebrando la despedida.

�Se marcha?

S�, derechito a Am�rica.

Pues, si te digo la verdad, no lo echar� de menos.

-Ni a su mujer, la del... -�La del mono?

-S�. -Que no te oiga.

Anteayer el mono subi� a toda una camada de perros a un armario,

y luego los tir� a todos al suelo.

Todos muertos. Puros celos.

� Y va con el uniforme a Am�rica?

Claro, es el representante en la embajada

y adem�s tiene que enterarse de lo que piensan los americanos

sobre la anexi�n de los Sudetes.

�Qu�?

-�Los ha conseguido? -Claro, �lo dudabas?

Y conseguir� m�s, si quiere.

-Ayer todav�a no los ten�a. -Ayer era ayer.

Chamberlain y Daladier se los entregaron anoche.

Pues genial, eso es genial.

Claro que es genial. �Por qu� no iba ser genial?

Bueno...

Lo digo por mi suegro. Son cosas suyas.

Toma.

Con su permiso.

El F�hrer no fuma.

�Imag�nate!

En su d�a,

el F�hrer se cuadr� delante de ese hombre.

Ahora no lo har�a.

-�Ser� verdad? -�El qu�?

�Lo de Wiedemann?

-�Lo despierto? -No, me marcho.

Adi�s.

Puto campesino. �Como si �l conociera a Wiedemann!

Estamos al rev�s.

Queridos novios,

est�is aqu� para dar fe de vuestro amor

y afianzarlo con la ayuda de Dios.

Ya que ambos hab�is decidido contraer matrimonio cristiano,

entregaos mutuamente los anillos

y decid:

"Te entrego este anillo como s�mbolo de mi fidelidad" .

Te entrego este anillo como s�mbolo de mi fidelidad.

Te entrego este anillo

como s�mbolo de mi fidelidad.

-Padre, gracias por todo. -No te preocupes.

Trabaja mucho y s� una buena esposa.

-Gracias otra vez. -De nada.

Y si hay alg�n problema, Anna, vienes a verme, �vale?

S�.

Adi�s, Sra. Meiereder, adi�s.

Mam�, esta es Anna.

Buenos d�as.

Vaya,

esto no va a salir bien.

Ha entrado aqu� con mal pie.

Te voy a ense�ar la cuadra. Y a Ina, da 17 litros, imag�nate.

-�17 litros? -S�.

Pero tambi�n estoy contento con las otras vacas.

Mira,

�sta es Agi. � Ves?

Esa es Gundi. Es un poco... Ve non cuidado.

Y esta es Ina, la mejor. �Da 17 litros!

Y esta es Anna.

Ni siquiera se han hecho una foto.

�Qu�?

No son nada

y nada tienen.

Me ha robado a mi hijo.

Para que se enteren...

se quedar�n sin viaje de novios.

�Qu�?

Adem�s camina torcida.

Menudo regalo nos ha tra�do a casa.

La comida est� lista.

Anna, me tienes que cortar las u�as de los pies cada 2 semanas.

Y a m� el pelo una vez al mes.

�Qu� est�is diciendo?

Para que no se claven en la carne. �Me has o�do, Anna?

S�, s�.

-Ten cuidado. -�Has o�do, Anna?

Son los cacharros del t�o Albert.

A ver, �qu� est�is diciendo?

Que sepas que el t�o Albert tiene los derechos sobre la granja.

Y los tiene durante dos a�os m�s. Una granja as� hay que gan�rsela.

-�A qu� s�, t�o Albert? -Por supuesto.

Y los beneficios me pertenecen a m�.

Adem�s, Anna tiene que cortarme el pelo una vez al mes.

�Qu� has dicho?

Hablan de c�mo hacer cerveza.

Ah, de hacer cerveza. �Anna sabe hacer cerveza?

Ya aprender�, t�a.

Nosotros hacemos nuestra propia cerveza.

�A que s�, Otto?

Veinte...

Tienes que cribar 20 kilos de cebada

y procurar que sean s�lo brotes j�venes.

Y luego tienes que triturarla.

Estamos todos muy mal de las articulaciones de la cadera.

No lo olvides.

Ya lo sab�a antes.

Que ahora no se queje.

Por eso ya no podemos trabajar.

Vas a arreglar el "taller" ,

�eh, Albert?

-�Qu� dices, Otto? -No te digo a ti,

sino al otro Albert. Est� arreglando su "taller" .

He o�do que quer�is ir a Wiessee.

S�, t�o Albert, pero s�lo 2 d�as.

Nos hace mucha ilusi�n.

Ll�vale esto a mi hijo.

�No os he dicho que Albert estaba construy�ndose su "taller" ?

� Y qu�?

�No te alegras, Anna?

Yo meto mi dinero en la caja de ahorros, para la vejez.

�C�mo?

Hoy en d�a los j�venes pueden solicitar un pr�stamo matrimonial.

-Hoy en d�a ya no quieren trabajar. -Y gastarse el dinero en Wiessee.

Es el colmo.

�Por qu� me lo das ahora?

-Adi�s a los d�as de vacaciones. -�Por qu� no me lo has dado antes?

Nada de Bad Wiessee.

En tres d�as me voy a la mili.

�C�mo?

�Que se va d�nde?

Que se va a la mili.

Pues claro, visto lo que se lee en los peri�dicos.

No lo entiendo.

Albert va a ser soldado, t�a.

�Firmes!

Formen.

Vista al frente.

A sus �rdenes.

Vista a la izquierda.

Dios m�o.

� Y t� tambi�n,

-con tu dolor de cadera? -S�.

S�, yo tambi�n.

Ya es hora

-de que conozcas el campo, tonta. -�Qu� has dicho, Leni?

�Hab�is matado un animal?

�Michl, es de madre!

�Hab�is matado a madre?

Quiero ver a madre.

Anna, espera, madre est� enferma.

Ya os avisar� cuando pod�is entrar.

� Y por qu� lleva zapatos madre?

Porque tendr� que ir al Cielo sobre espinas, Anna.

Ven.

Mar�a llena eres de gracia. El Se�or est� contigo.

Bendita t� eres entre todas las mujeres

y bendito es el fruto de tu vientre, Jes�s,

que muri� por nosotros en la cruz.

Santa Mar�a, madre de Dios, ruega por nosotros ahora

y en la hora de nuestra muerte. Am�n.

Anna, ahora que madre ha muerto

te tocar� trabajar mucho.

Se van a enterar todos.

Con la ilusi�n que me hac�a.

Ya estamos.

Tus t�os...

y tu madre, me hac�a tanta ilusi�n conocerlos.

Esperaba tener una nueva madre.

Ahora estamos casados, �para qu� necesitas una madre?

Justo ahora que empieza la guerra,

t� te vas y yo me quedo sola.

En cuanto me vean,

me mandan para casa.

Necesitan a los campesinos en casa para su guerra.

Pues ni Franz ni Michl ni Hans han vuelto.

Porque han ido voluntarios.

Y todav�a no he aprendido a manejar la yunta de bueyes.

Ahora estamos casados, venga, no te pongas as�.

No es para tom�rselo a broma.

Si por lo menos me contaras una historia.

Antes, cuando dorm�as conmigo siempre ten�as algo que contar.

Al otro lado de la Tierra,

justo debajo de nosotros,

en Australia,

los peces voladores saltan sobre los cactus.

�Los peces voladores?

S�.

Como lo oyes.

Haz lo que te digo. Con los mil marcos del pr�stamo

-compras una cocina. -Una estufa.

La estufa despu�s. Y luego la segadora.

Tambi�n necesitamos una sierra circular.

Eso no corre prisa, s�lo si te sobra dinero.

�Dios m�o!

Rezar� todos los d�as por ti.

Haz buena cerveza y estar� de vuelta en un periquete.

Pero...

eso de los peces voladores,

no me lo creo, Albert.

Es buena se�al que se oigan cuervos al despedirse.

Tienes que coger de aqu�.

S�, y ahora t�mbalo.

Venga, Fritzi.

Date prisa.

�Por qu� te hiciste campesina? Es culpa tuya.

Ven, Fritz.

Ven.

Tienes que llegar ah� abajo.

Venga, Fritz.

Venga.

Para atr�s,

para atr�s, Fritz.

Date la vuelta.

Sujeta, t�o.

Ponte atr�s, t�o.

�Arre!

M�s despacio, Fritz.

�Venga, Max!

Venga, Max.

M�s despacio, Fritz.

Despacio.

�Anna!

Me he ca�do del carro.

�No me oyes?

�Anna!

�Ay�dame, me he ca�do!

Tr�eme el bast�n.

�Te has hecho da�o, t�o?

Venga, t�o.

Estoy bien.

-As�... -Buena la hubieras hecho

si me hubieras dejado ah� tirado.

-No hubiera sabido volver a casa. -Que s�, t�o.

Vivimos aqu� al lado.

S�, pero...

es que hace por lo menos 10 a�os que no salgo de casa.

�Qu�?

-�10 a�os? -Desde la �ltima crisis econ�mica.

Coges esto

y luego

aprietas fuerte con las 2 manos contra el suelo.

Anna,

el arado va bien, los bueyes trabajan bien,

as� que si algo falla es culpa tuya.

Arre.

Arre.

Venga.

Arre.

�Venga, holgazanes!

Parad, parad, parad.

-Parad, malas bestias. -Que no se escapen.

Venga, Fritz, venga...

Ojal� me hubiera hecho enfermera. Venga.

Esa olla es para hacer nerveza, no la uses para otra cosa.

Vale, t�o.

Se estropear�a la cocci�n y adi�s a la cerveza.

Desde que vino la chica encontramos cosas raras por ah�.

Se lo contar� al sanrist�n. Ma�ana mismo se lo cuento.

Con el trabajo que tenemos.

Ahora que Albert se ha ido esperemos que paren.

S�, pero cuando vuelva empezaremos otra vez.

�Lo has o�do, Albert?

�Qu� ha dicho esa descarada?

Que cuando vuelva a casa, empezar�n otra vez.

-�Lo has o�do, Albert? -Quiero saber lo que ha dicho.

�Qu�? �Seguimos con la cerveza o no?

Descarada, te voy a ense�ar yo a ti bueno modales.

4 de febrero de 1941, Schwarzenstein.

Querido Albert,

si estuvieras aqu� tendr�as que contarme una historia.

Por m�,

la de los peces voladores que saltan a los �rboles.

O recitar un poema, que se te da tan bien

seg�n dicen los ni�os.

Me ha enfadado mucho que hayas sido el primero del pueblo

que ha tenido que ir a filas.

El marido de la vecina sigue en casa

y todas las tardes van juntos a pasear muy bien vestidos.

Tu madre es mala conmigo.

Albert, te echo tanto de menos.

Ahora me gustar�a tomar unas salchichas con chucrut.

He hecho tantas veces este trayecto en bici.

Nos llevan gratis y tenemos que aprovecharlo.

Lo podemos quitar en la foto.

�O quiere salir con el uniforme?

No.

No hicimos fotos de la boda.

Y prometimos que nos har�amos una foto con los trajes de novios

en cuanto acabara la guerra y tuvi�ramos tiempo.

�No?

Si�ntese, Sra. Wimschneider.

La guerra todav�a no ha acabado.

No ha hecho m�s que empezar. Est�n acerc�ndose a Stalingrado.

Mire mi mano, Sr. Wimsnhneider.

Sra. Wimschneider, g�rese un poco hacia la derecha.

No tanto. As� est� bien, vale.

� Y usted d�nde est�?

-�C�mo que d�nde estoy? -�Ad�nde le han destinado?

Gracias a Dios est� en Italia.

All� tienen buena comida. Y los italianos est�n con nosotros.

Menos mal que tiene comida,

est� de suerte,

porque aqu� pasamos hambre.

Bueno, se�ores, sonr�an.

Hay que sonre�r en estos tiempos.

Atenci�n.

Sonr�an.

Gracias.

� Ya est�?

Dale el paquete.

-Hab�amos pensado... -Tendr� las fotos hoy mismo.

Hab�amos pensado pagarle con esto.

Y como Albert tiene que volver al frente pasado ma�ana...

S�, claro, Sra. Wimschneider.

Aunque no deber�a aceptarlo.

�Sabe qu�?

De regalo, le voy a hacer un retrato para su marido.

Para que se lo lleve y lo mire cuando le apetezca.

-� Vamos? -S�.

M�jese los labios

y sonr�a.

Hacemos como en las pel�culas.

� Verdad?

�Qu� suave!

Pareces una actriz.

�Podr�amos adquirir la chaqueta?

Esa no, pero tengo una tela para la Sra. Wimsnhneider.

Dar�a para un bonito vestido de verano.

Y podr�an volver a traerme alg�n producto de la agricultura alemana.

S�, no se preonupe.

No se mueva, ahora que la hemos puesto tan guapa.

Atenci�n.

Sonr�a.

Muy bien.

Dese prisa. La primera puerta a la izquierda.

Anna,

�qu� te pasa?

Sabe, Sr. Wimschneider...

como hoy en d�a faltan las cosas m�s b�sicas

podr�amos dejar de traer ni�os al mundo.

Est�bamos convencidos de haber tenido cuidado.

Son las cosas del destino.

Menuda mujer tienes. No sirve para nada.

Mam�, ya est� bien.

Mira c�mo anda. Tiene joroba.

Y se le salen las rodillas.

Podr�as haberte casado con una campesina de verdad.

-Y podr�as haber elegido. -Ya basta.

No s� lo que tienes contra Anna. Hace su trabajo y yo la quiero.

-Ahora que est� embarazada... -�Ya vale!

Y al�grate de que vas a ser abuela.

�C�mo puedes traer un hijo al mundo en estos tiempos?

�Qu� va a ser de nosotros y de la granja?

Tendr� que pasarse el d�a cuidando al ni�o.

Pedimos un trabajador extranjero. Nos har� todo el trabajo.

Adem�s, todav�a falta mucho.

Cr�eme, estamos a unos 100 km de Stalingrado.

A veces, se oyen las campanas de las iglesias.

Las campanas.

Si han convertido su iglesias en cines.

Los rusos han perdido.

Ahora tienen que trabajar para nosotros.

Hemos pedido una mujer rusa.

Pero todav�a no han enviado a nadie.

Hace exactamente 3 a�os y 3 d�as

que estall� la guerra.

Me gustar�a saber

c�mo es posible

que estalle una guerra.

Pero algo bueno tiene,

la guerra.

Los peri�dicos est�n llenos

de esquelas.

N�mero 64...

"Querido Winfried,

tu muerte en soledad nos ha entristecido tanto.

Nos has dejado tan solos. All� lejos en el este" .

-�Qu� tonter�a est�s leyendo? -No son tonter�as.

Es el muerto n�mero 64 de esta zona.

�Colecciono los muertos!

No es una esquela de un soldado ca�do luchando por su pueblo.

-Es la esquela de un suicida. -�Un suicida?

A lo mejor tienes raz�n.

Ten cuidado, no sea que un d�a est�s t� en mi colecci�n.

Y t�, Girgl, ten cuidado,

no sea que un d�a acabes en Dachau por culpa de estas esquelas.

�Dejad de discutir!

�Y comed!

Aprovechad que hay para comer.

�A Dachau?

No me hagas re�r.

� Yo a Dachau?

S�lo faltaba.

Anna,

�lo has o�do?

Ten cuidado que tu Albert no acabe tambi�n en el peri�dico.

Nuestro Albert est� en Italia y come pasta todos los d�as.

-�Heil Hitler! -�Heil Hitler!

Campesina Meiereder,

�trabajan bien nuestros soldados?

S�, son todos unos buenos trabajadores.

Recordad que estar aqu� me lo deb�is a m�.

Venga.

L�stima que tengan que marcharse. Hay tanto que hacer a�n

y he le�do que el abastecimiento es cada vez m�s complicado.

S�, el abastecimiento. Por eso he venido.

Campesina Meiereder,

su solicitud de un ruso ha sido aprobada.

El ruso llegar� esta tarde.

-S�, pero yo hab�a pedido una mujer. -Gracias.

Mujeres tenemos pocas.

Y las que tenemos las mandamos a familias con muchos ni�os.

Qu�dese con el ruso.

No le cuesta nada y llegar� esta tarde.

Si hace falta come mondas de patata.

Y tampoco necesita una habitaci�n. Puede dormir en el pajar.

Yo tambi�n necesito ayuda de Rusia.

Tambi�n aceptar�a a un hombre.

As� que

t� tambi�n aceptar�as a un hombre.

-� Y t� qui�n eres? -Es mi hija.

La mujer de Albert Wimsnhneider.

Est� embarazada. Por eso necesita ayuda.

Y cuando hayamos acabado con los rusos que nos env�en a la gente

del gilipollas de Stalin...

De acuerdo.

Nosotros lo llevamos todo seg�n la normativa.

Quiz� le pueda enviar a un trabajador extranjero.

Padre, padre, Helmut dice

-que tienen una radio de Noruega. -Ya ves, Ludwig.

�Por qu� me mir�is as�?

El F�hrer ha ordenado confiscar las radios a los noruegos

y entreg�rselas al pueblo alem�n.

�600.000 aparatos!

�Tantos?

-�Nos van a dar tambi�n una radio? -Qu� s� yo.

Los 600.000 aparatos se agotar�n enseguida.

Los holandeses tambi�n tienen radios.

Y los belgas y los franceses.

Y los americanos.

Llevan muy poco tiempo en la guerra.

Ver�s qu� poco tardan en estar aqu�.

Todav�a no tengo suficiente ropa. Pero tengo la cuna de Ludwig

y he hecho pa�ales con trapos viejos.

� Y si vendieras algo? Tocino o harina.

Pero ten cuidado que no se entere ese.

Tampoco tiene las manos limpias.

�Sabes la �ltima?

�Qu� verg�enza! Ha mandado quitar el crucifijo.

Yo digo: S�lo los turcos. S�lo los turcos.

�Qu� tenemos que ver con los turcos?

Los turcos son nuestros amigos y en la guerra les dimos un buque.

�Qu� dices, Leo?

Vete a dormir antes de que te caigas redondo.

Rodeada por todos lados, Turqu�a no puede mantener la neutralidad.

Da igual, Anna necesita un ruso.

Lo que necesitamos

son derechos de paso.

Si hemos derrotado ya a Stalin nos mandar�n un ruso.

S�, Sra. Meiereder, ya lo hemos derrotado.

El problema ahora es el abastecimiento.

Las zonas que ya est�n en nuestro poder

simplemente no son suficientes.

Lo que necesitamos es el Canal de Suez.

As� tendr�amos autom�ticamente Palestina y Siria.

Y luego...

a trav�s de Turqu�a entraremos en Rusia.

Pero los turcos no tienen radios.

�Te acuerdas de que quer�as venderme dos palomas

que luego habr�an vuelto volando a tu casa?

Toma, bot�n de guerra de Francia.

Ahora fuman tabaco de toda Europa.

�Mira, ah� est� el ruso!

Arre.

Venga, Fritz.

Holgaz�n.

Arre.

�Socorro!

�Fritz, para!

�Dios m�o, mi hijo!

�Por la Virgen y por todos los santos! �Para!

�Mala bestia! �Para!

Perdone.

Perdone.

-Me podr�a decir... -�Qu� quieres?

�Me podr�a decir d�nde vive Anna Wimschneider?

�Qui�n?

�Quieres saber d�nde vive Anna Wimschneider?

� Y a ti qu� te importa? �Qui�n eres?

Soy Sonja, de Munich.

Vengo a ayudar a Anna Wimschneider.

Me manda el jefe local.

�T� vienes a echarme una mano?

�Con esas manos?

�Con esas manos blandas y blancas?

� Y esas medias blancas?

� Y esa nariz blanca?

�En la pocilga con los cerdos?

�Quieres cortar las u�as a los viejos?

� Y limpiarles la mierda?

�Viene una de Munich a echarle una mano a Anna Wimschneider!

Esc�chame. �Vas a volver por donde has venido!

Y dile a tu jefe local que le den.

Puedo trabajar yo sola en casa.

Lo que necesito es un hombre que haga el trabajo duro.

Arre.

�C�llate, estoy embarazada! �Quieres que tenga un aborto?

La culpa es s�lo tuya.

S�lo t� quer�as el ni�o.

�Te crees que no conozco a mi Albert?

��l con un ni�o?

�I no lo quer�a,

pero t� le has obligado.

S� c�mo act�an hoy en d�a las mujerzuelas de tu cala�a.

Aun as� me hace ilusi�n tener el ni�o.

�Ojal� te mueras!

Me has robado a mi hijo.

Ya te dar� yo a ti sopa de leche de oto�o.

�M�rame cuando te hablo!

�Has o�do lo que te he dicho?

Ojal� te mueras en el parto.

Digas lo que digas, el ni�o no lo he hecho yo sola.

�Qu� poca verg�enza!

-Y encima se va en bicicleta. -� Y qu� lleva?

Lleva un paquete en la cesta.

�Qu� has dicho, Otto?

Un beb�... Pronto lo tendremos.

He o�do que con esas cositas de goma no te quedas embarazada.

�Eso has o�do? No sabes lo r�pido que va.

Ten cuidado, t�a.

Sra. Wimschneider, �qu� tal vamos?

Anda, el vestido. �Qu� bonito!

�Le ha quedado muy bien!

Venga, Sonja, mu�vete.

La conozco.

Nadie m�s la quer�a.

El jefe local se alegr� de deshacerse de ella.

�Se ha enterado de la �ltima?

Ahora voy a verle, porque necesito un ruso.

A los dem�s les dan una radio y yo quiero un ruso.

Adem�s necesito dinero.

-Esto es para usted. -Gracias.

Tengo un biber�n para usted.

El jefe local ha mandado talar el viejo roble del cruce.

�Sonja!

�Ha terminado, se�orita?

�Qu� quiere?

�Vaya ayuda me manda! Con esas manos blancas.

Yo necesito un hombre que haga el trabajo duro.

Primero, estoy embarazada.

Segundo, mi marido est� en el frente.

Usted no est� en el frente.

Puede venir usted mismo a trabajar. Aunque no creo que lo haga.

Prefiere talar robles porque supuestamente molestan a la gente.

Lo hizo porque necesitaba el dinero.

Le traer� mala suerte, lo plantaron nuestros antepasados.

Y eso pondr� a la gente contra usted.

Y ahora me voy a sentar aqu�.

-Lev�ntate. -No me ir�

hasta que me asigne un trabajador.

Aunque deba quedarme toda mi vida. �En su imperio de mil a�os!

Mientras tanto puede ir Vd. a hacer mi trabajo.

Lev�ntate de inmediato o har� que te echen.

�Qu� ha dicho? �Echarme a m�?

No, a m� no me toca usted un pelo.

Llevo un hijo en el vientre y vosotros necesit�is ni�os, �no?

A m� no me va a pasar nada, Sr. del Partido.

M�s bien a usted.

Vivir� mucho tiempo despu�s de que te hayan colgado.

�Por qu� no llama a la polic�a? �Que la detengan!

Me importa un bledo. No me voy a morir por eso.

Es mucho mejor que el trabajo en casa.

Bueno, �qu�?

Un trabajador extranjero o me quedo aqu� sentada.

�Maldita sea!

�Ma�ana tendr�s un polaco!

�Ahora, largo!

Como no venga ma�ana,

volver� pasado ma�ana.

Ya lo veo venir.

El ni�o ser� un pobre pagano.

No est� bautizado a�n.

�La he pillado!

�Ahora mismo te pones de rodillas y le pides perd�n al t�o!

�Hay que castigarla!

�De rodillas!

�Por qu�? �Qu� he hecho?

�Te crees que no nos damos cuenta?

Llevas a�os haci�ndolo. El jam�n ahumado,

el tocino, la cerveza, los huevos. �Todo lo has vendido!

Lo sabemos todo.

Y tambi�n a qui�n se lo has vendido.

Maldita ladrona.

Tendr�amos que llevarte a juicio.

-De rodillas. -�D�jame!

�No he hecho nada malo!

Lo hac�a por la ni�a. �S�lo por ella!

Ya no se puede comprar nada. T�o Albert, no hay nada.

Te pido perd�n,

aunque no s� por qu�.

Desvergonzada.

Sab�a que �bamos a meter a una ladrona en casa.

�Albert!

C�llate de una vez.

Coge tus cosas y desaparece.

-Esta noche te llevamos al tren. -Yo s� d�nde est�n las maletas.

Ven, Moudek.

Ahora me quedo aqu�.

Pero

la guerra a�n no ha acabado, �no?

-No la van a ganar tampoco conmigo. -Albert...

Mira,

en el fondo,

no tengo nada contra Anna.

Moudek.

Moudek.

Cuidado.

Debe de ser Wiedemann.

Hola.

Son aviones de vuelo rasante. Ven.

-�Carola! -No, ven.

-�Carola! -Que vengas.

�Carola!

Jes�s Nuestro Se�or, s� nuestro hu�sped

y bendice estos alimentos que nos has regalado. Am�n

En nombre del Padre y del Hijo. Am�n.

�Qu� es una sopa de leche de oto�o?

Se coge un litro de leche cortada y se quita la nata.

Se echan dos cucharadas de harina

y todo eso se hierve con dos litros de agua

removi�ndolo bien.

Luego se pone en una fuente abundante nata agria

y se vierte y mezcla la sopa caliente.

Se a�ade sal.

Y se sirve con patatas cocidas o fritas.

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