All language subtitles for Aguila Roja 2x05xxxxxxxxxx

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Original subtitles

A Margarita la han vendido como esclava.

S�tur, no puedo volver sin ella, no puedo perderla!

Qui�n es Margarita Hernando?

Necesito que me ayude a encontrar a mi prometida, con sus ej�rcitos, con su influencia.

Ser� muy dif�cil encontrarla en este vasto imperio.

Las mujeres embarcar�n esta noche rumbo a Argel.

Preferir�a no tener que ocuparme de este tipo de asuntos en un futuro.

No tendr�is futuro si no os ocup�is de estos asuntos.

As� vigilas la mercanc�a?

-Perdone. -Qu� haces aqu�?

Trabajo en palacio.

Seg�n mis informes, no hab�is contra�do sacramento del matrimonio.

Lo prepararemos todo para que as� sea.

Acepto tu propuesta.

Esas cajas tienen respiraderos.

Esc�cheme, mi prometido es un noble muy importante, si nos ayuda a escapar de aqu�, le juro que le conseguir� todo lo que quiera.

-T� tienes la culpa! -Se la llevaron cuando iba a buscarte, fuiste t� quien la presion� con lo de la boda!

El enviado del emir os quiere ver bailar.

-Te ha tocado. -No pienso bailar.

Mi t�a dice que no te dejan salir de palacio.

Mi t�o, el cardenal, dice que a�n no estoy preparada.

Te puedo ense�ar la villa, seguro que te va a gustar.

Esclavos, vendo esclavos!

Perdone, quiero comprar una esclava,

tome, tengo esto.

-Aparta, mocoso! -Que has ido al mercado t� s�lo!

S�. Intent� comprarla con el collar de madre,

pero all� no estaba. -Yo la traer� de vuelta.

Irene ha desaparecido, la han visto salir con el est�pido de mi jardinero.

Qu� haces? Qu� haces, Marta, suelta eso!

Pero, qu� quer�as?, matarte?

Espero que vuelva intacta, si no t� y tu familia sufrir�is las consecuencias.

Margarita sigue viva, estoy seguro.

Existe una sociedad secreta,

sus miembros son gente influyente,

condes, duques, gente de la Iglesia,...

Guay con las sociedades secretas! Pero, c�mo vamos a saber a qui�n buscamos,

si no les ha visto la cara, si no sabe un nombre, ni nada de nada!

Una fiesta de disfraces!, hombre, hoy le va venir bien el traje.

D�nde est�n las mujeres que han secuestrado?

Si me ayuda, pondr� a su disposici�n toda mi fortuna.

Amo!

Quietos!

Es un milagro!

Por cierto, esta noche tenemos que volver al Dedo de Dios.

Amo, yo he dicho que iba a ir al Dedo de Dios, y voy a ir,

pero a m�, lo que me vendr�a bien ahora, ser�a un poquito de desahogo.

Sumiso sigue igual, y esto a lo mejor, con un poquito de ayuda femenina...

De acuerdo, anda, t�mate la noche libre,

ya ir� yo al Dedo de Dios.

No podr�amos ir un poquito m�s tarde?

Estas no son horas de ponerse a cavar un monte,

adem�s, ese medall�n debe llevar all� lo menos 20 a�os enterrado.

S�tur, ese medall�n es la �nica pista que tengo para descubrir qui�n es mi hermano y d�nde buscarlo.

Padre, padre, mira!,

le han compuesto una coplilla al �guila roja.

-Ah, s�? -Ya la conocen hasta fuera de la Villa.

Escucha: "Lo mismo est� en Madrid,

que en Ordaz,

repartiendo plumas rojas, pide justicia y libertad.

Dicen que es apuesto..." -A ver, a ver.

-Qu� haces? -No nombra a nadie m�s, alguien que fuera con �l, o algo?

Y, a qui�n iba a nombrar?

Pues, a uno que va con �l, a uno.

No, a lo mejor nombra a su caballo.

Su caballo?

Hola!, miren la coplilla que le han compuesto al �guila roja.

Pero, bueno, y esto?

Me parece que se ha quedado sin buenas noches, no?

Habr� que ir para casa, el chiquillo tendr� que cenar, y esas cosas, digo yo.

Claro, venga, vamos para casa.

Pues vamos para all�.

Buenas noches.

Buenas noches.

No, S�tur, no empieces.

No, no, no!, si yo no he dicho nada! -Bien.

Pero, s� digo, co�o, s� digo.

Usted es muy h�roe para el pueblo, pero luego en su casa se deja avasallar,

si parece m�s familia de �l, que nuestra.

S�tur, en dos meses se casan,

en dos meses,

as� que basta ya. -Pues, basta ya.

Si tiene m�s que decir el caballo que yo, pues, ya est�.

Ah� lo tiene, la vista clavada en la carta de In�s.

Cuidado que no sabe leer, eh?

Buenas noches, Cipri.

Te vienes a cenar con nosotros.

No, gracias, tengo mucho trabajo.

No te preocupes, descansa.

No s�, a m� la marcha de In�s me extra�a.

Ya estamos, ya estamos, usted siempre viendo misterio donde no lo hay,

lo misterioso aqu�, es que ese pedazo de jaca de In�s haya estado ocho a�os con Cipriano,

eso s� que es misterioso.

No se ponga esa cara, que piensa lo mismo que yo!

Que In�s, In�s,...,

mucho pollo para tan poco arroz, In�s.

Ya te marchas?

Como vos orden�is, majestad.

Majestad, la reina solicita su presencia.

Pero, si deber�a estar rezando a estas horas...

D�gale que ahora voy!

Volver�is pronto, majestad?

En cuanto cumpla mis deberes como rey y como esposo.

Esto es todo lo que hab�a, eminencia.

Cu�ndo volver� a ser libre?

Ah, In�s, In�s, te recog� cuando apenas eras una ni�a,

te aliment�, te proteg�,

y ahora me lo quieres pagar de este modo, queri�ndote ir de mi lado?

Guarda tus fuerzas para complacer al rey!

Y ahora, regresa a palacio, antes que alguien pregunte por ti.

Eminencia.

Te ver� esta noche en el dedo de Dios. Laura de Montignac.

En el nombre del Padre, del Hijo, y del Esp�ritu Santo, am�n.

Comisario,

quiero que elij�is a vuestros mejores hombres, necesito que encuentren algo muy importante.

Puedo saber de qu� se trata?

Se trata de un medall�n igual que este,

una joya de familia.

Con todos mis respetos, eminencia, me est� pidiendo mis mejores hombres para encontrar un medall�n?

Comisario, no sobreestime el grado de confianza que deposito en vos,

y cumplid mis �rdenes.

Eminencia.

Amo,

que usted tenga callo ah�, vale,

pero, c�mo voy a mejorar yo de lo m�o,

si me paso el d�a galopando?

Que tengo toda mi nobleza, all�, en carne viva!

Has o�do eso?

Que voy a o�r aparte de usted?

Hay alguien m�s.

Esp�rame aqu�.

Yo solo?

Seguid cavando, vamos!

Ay, amo, la madre que me pari�!

Pero, estos...?,

�stos quienes son, ahora?

All� han mirado, junto a las rocas?

De all� venimos, se�or, pero ni rastro.

Est� claro que este lugar interesa a m�s de uno.

Lo mismo est�n buscando trufas,

que esta zona es muy de eso.

Nada, t�, aqu� no hay nada,

ni rastro del medall�n ese.

Han dicho medall�n?

Qu� coj�n es esta gente, qui�n los habr� mandado?

No s�,

pero eso es lo que voy a averiguar ahora mismo.

No te muevas de aqu�.

Qui�n te env�a?

Qui�n te env�a?

Amo, es usted peor que los chiquillos,

se le deja s�lo y..., pues ahora usted me dir�!

Ni respuesta ni medall�n.

Algo s� sabemos, S�tur, el medall�n no est� aqu�.

Lo siento, comisario, �guila Roja apareci� por sorpresa.

El �guila Roja...

Cre� que s�lo aparec�a cuando el pueblo lo necesitaba.

Est� bien, ret�rate.

Hern�n, me temo que ese medall�n es mucho m�s importante de lo que imaginas.

Pero, por qu� lo buscan el �guila y el cardenal?

Buend�a, marquesa.

-Buend�a, madre. -Comisario.

Sra. marquesa, le he ensanchado los vestidos.

Hemos engordado, Lucrecia?

Gracias, Margarita.

Catalina, esa leche est� mala.

-Se�ora, pero si est� reci�n orde�ada! -T�rala!

S�, se�ora.

Se encuentra bien, se�ora?

S�.

Se�ora!

Est� bien, marquesa?

-Lucrecia! -Dejadme!

Estoy bien, estoy perfectamente,

ha sido por esa leche repugnante.

Voy a retirarla, se�ora.

Te acompa�o a la alcoba.

Acomp��anos.

-Est�s bien, madre? -Estoy muy bien, Nu�o.

Est�s pensando lo mismo que yo?

Que est� pre�ada.

Madre m�a!

Por lo que se le viene encima, has visto la nerviosita que estaba?

Vaya a saber de qui�n es el ni�o.

Pues, ni�a, desde el mozo que enciende la chimenea,

pasando por el aguador,

siguiendo por la Santa madre Iglesia,

y acabando por el rey,

me salen unos 200 padres posibles.

Por lo menos...

-Hola, t�a. -Mart�n.

Mart�n,

Mart�n, hijo, t� no...

T� no, t� dime que t� no!

Yo no qu�?

Que la marquesa y t� no...

Dime que te has respetado.

T�a, por favor.

No, por favor no, dime que te has respetado.

Que s�, t�a.

Tranquila.

Me quitas un peso de encima.

Esto est� m�s pelado

que Goliat despu�s de conocer a Dalila.

Ese fue Sans�n.

Ese no fue Goliat?

Oye, por m� no os preocup�is, que yo con un vaso de agua y pan ya estoy lleno.

-Hola, Alonso! -Qu�, no vas para la escuela?

-S�, vale. -Venga, ahora voy.

Gabi, hijo!

Buenos d�as, no?

Buenos d�as.

Los voy a pillar! Voy por �l.

A m� lo que me preocupan son los chiquillos, amo,

porque usted y yo no vamos a crecer, pero ellos est�n all�, en pleno estir�n.

Bueno, usted no se preocupe y tire para la escuela, que ya me av�o yo.

Nos vemos, S�tur.

Buenos d�as, buen hombre.

Buenos d�as.

Como est� el patio, eh? Ese es el �nico pan que me puede ofrecer?

S�lo me queda esta hogaza,

y ma�ana Dios dir�.

S�lo esta?

No tiene usted de la semana pasada, o alguna otra, o alguna agusanada?

Tengo esta, y esta otra est� acucada.

Esto, con unos golpecitos...

Con unos golpes...

As�, hasta comemos carne!

Lo que no mata, engorda.

El �ngel exterminador ha llegado al prost�bulo,

creo que ha muerto una de ellas.

C�mo dice?

-Viruela? -S�.

Estuarda...

Estuarda!

D�nde est� Estuarda?

Hab�is visto a Estuarda?

D�jalos.

Estuarda!

Estuarda, t� no!

T� no, por favor!

S�tur,

S�tur, qu� haces aqu�, por Dios?

Gracias a Dios, por un momento pens� que...

Pero no, est�s bien.

V�monos de aqu� inmediatamente.

S�tur, espera.

Tengo que pedirte una cosa.

Ya s� que te dije que te alejases de Gabi, pero,

ahora te voy a pedir que te quedes con �l.

Claro que s�, los d�as que hagan falta.

No, S�tur, d�as no,

te estoy pidiendo que lo cuides.

Por supuesto, Estuarda, claro que s�, cuidar� de �l.

Bueno, de �l y de ti.

Si hace falta, dejas de trabajar unos d�as, y ya nos apa�aremos.

Te vienes conmigo,

a ver si te vas a contagiar.

S�tur, ya estoy contagiada.

No me toques.

Vete, no dejes a mi hijo que venga a verme,

y dile que lo quiero mucho,

por favor,

y cu�dalo siempre.

Mas, aprieta m�s.

Se�ora, que a ver si esto va a ser malo para lo suyo!

Vamos, si a ver si le voy a romper una tripa o algo de por ah� adentro!

Adem�s, se�ora marquesa, que est� usted...

Vamos, que las curvas...

He dicho que aprietes!

Me llamabas, marquesa?

S�, pasa.

Cerrad la puerta al salir.

-S�, se�ora. -Con permiso.

T� dir�s.

Juan,

estoy embarazada.

Enhorabuena.

Sabes de sobra que no te he mandado llamar para que me des la enhorabuena.

Tienes que ayudarme a deshacerme del ni�o.

No, yo soy m�dico, Lucrecia...

Juan...

te lo est� pidiendo una vieja amiga, no una paciente.

No, ya te he dicho que no hago ese tipo de trabajos, Lucrecia.

No me puedes hacer esto, tienes que ayudarme, por favor,

sabes que no tengo a qui�n acudir.

Juan, yo no puedo tener ese hijo, soy viuda!

Qu� apellido se supone que le voy a dar?

Y qu� van a decir de m� en la corte, qu� crees t� que van a decir?

Lo siento, no cuentes conmigo.

Te dar� lo que quieras,

lo que me pidas.

No necesito nada tuyo, Lucrecia,

gracias.

Si me permites.

Catalina!

Catalina, ven!

Ocurre algo, marquesa?

D�nde van las criadas que se quedan embarazadas de los se�oritos?

-C�mo dice? -Me has o�do perfectamente.

Seguro que ten�is alg�n sitio.

Pues sepa vuestra merced, ante todas las cosas,

que a m� me llaman L�zaro de Tormes,

hijo de Tom� Gonz�lez y de Antonia P�rez,

naturales de Tejares,

aldea de Salamanca.

Mi nacimiento fue dentro del r�o Tormes.

Muy bien, Murillo, si�ntate.

Hoy vamos a hablar de algo que tiene que ver con el hambre.

Alguien sabe qui�n es Confusio?

El que invent� la confusi�n?

No exactamente.

Confusio fue un fil�sofo oriental,

y cuenta que un d�a, Dios puso un caldero enorme de comida en el cielo,

y otro igual en el infierno.

Y luego reparti� unos pinchos muy largos,

como este,

para que todos pudieran disfrutar de la comida.

Los del cielo disfrutaron todos del manjar, pero

los del infierno aparecieron con las gargantas atravesadas.

Y eso c�mo pudo ser?

Muy f�cil, Nu�o,

porque los del cielo usaron los pinchos para dar la comida a los de al lado,

mientras que los del infierno

los usaron para llevarse la comida a la boca

hiri�ndose a s� mismos.

As� que, Nu�o,

aprende a repartir tu comida con tus compa�eros.

De acuerdo?

Alonso, reparte.

Dime.

Amo, quer�a pedirle si

Gabi pod�a quedarse en su casa.

S�.

S� que es una boca m�s que alimentar, pero

si hace falta yo me quedo sin comer.

Ocurre algo?

Estuarda me ha pedido que me lo quede.

Usted qu� cree, que va a morir?

Usted ha o�do hablar del �ngel exterminador?

Viruela.

Qu� pasa?

No me dig�is que nada,

porque estoy harto de que nunca me cont�is la verdad.

Alonsillo,

ahora m�s que nunca tienes que estar cerca de Gabi.

Por qu�? Qu� le pasa a Gabi?

Su madre, est� enferma.

Tiene viruela.

Qu�?

Pero... eso significa que se va a morir...

No? Que se va a quedar sin madre!

No, sabes, tampoco hemos dicho eso.

Y c�mo se lo vamos a contar?

Alonso, Alonso, la marquesita dice que como le comamos m�s chocolates, se lo va a decir al comisario!

Qu� pasa?

Por qu� me mir�is as�?

Se�ora, por favor, pi�nselo dos veces, que esto que usted va a hacer es muy peligroso.

Catalina, no he pedido tu opini�n, vamos.

Buenas.

Que... nosotras quer�amos...

Cu�nto tiempo lleva sin sangrar?

C�mo?

Qu�, hace cu�nto tiempo que est�s pre�ada?

-Ah, no, si yo no... -S�, t� s�, Catalina.

Puede ayudarnos a solucionar el descuido de mi criada?

Se�ora, yo vivo de solucionar estos descuidos.

Que se beba cinco gotas de esto,

ni una m�s, es muy peligroso.

Est� seguro de que eso funcionar�?

Si dentro de dos d�as no lo ha echado, vuelvan por aqu�,

que se lo sacamos.

Se�ora, vay�monos, por favor.

Catalina, no hemos estado aqu�,

nunca jam�s, vamos.

Pero, Gabi, no te preocupes,

tu madre se va a poner bien, ya lo ver�s.

Y si se muere?

No la vuelvo a ver nunca m�s.

Es que tu madre no se va a morir,

la gente no se muere de viruela.

C�mo que no?

Bueno, a veces s�,

pero casi nunca.

Vamos para casa.

Pero yo me quiero quedar con ellos.

No te vas a quedar con el hijo de una ramera infectada,

qu� quieres, contagiarte? Arreando.

Eh, t�.

Se puede saber qu� has dicho?

Me llevo a mi hijo, no quiero que est� cerca de ese apestado.

Ese apestado?

Pues resulta que ese apestado es mi hijo,

y no me gusta que le hablen as�.

Anda, disc�lpate.

Hijo de una puta y un don nadie,

t� s� que sabes, chaval.

No te metas con el cr�o, desgraciado!

-D�jame! -Dile lo que has dicho, o te saco las entra�as!

Ese hombre tiene raz�n, el ni�o tiene que estar encerrado.

Hombre, s�, como su madre, que nos van a contagiar a todos.

Qu� est�n mirando aqu�?

Fuera de aqu�!

Qu� est�n mirando? Fuera, vamos!

Mi hijo no es ning�n apestado!

-Est�, hijo. -D�jame!

Gabi!

No vuelvas a decir que eres mi padre, lo entiendes?!

Nunca, nunca lo vuelvas a decir.

Gabi, Gabi!

Hay que ver, ahora Estuarda,

al final, estas enfermedades se seban con los de siempre,

con los m�s d�biles.

-Hola! -Hola, mi amor!

Qu�? No le vas a dar un beso tu t�a?

S�, s�.

Alonso, no est�s con Gabi?

No, quiere estar solo.

S�tur ha intentado hablar con �l,

pero dice que �l no tiene padre.

Pobre chiquillo.

Y pobre S�tur!

Qu� lees?

Est� en chino, no?

S�.

Ven aqu�.

Cuando estuve en oriente vi muchos casos de viruela,

pero all� los m�dicos les cubr�an con un polvo amarillo

y parec�a que mejoraban.

Pero, aqu� pone algo sobre el polvo amarillo?

De momento no.

Pues, padre, tienes que encontrarlo.

Mi amor, Juan est� cuidando de Estuarda.

�l va a hacer todo lo posible para que se ponga bien.

Ya, pero Juan no tiene ese polvo amarillo que dice padre,

porque t� no ser�s muy valiente, pero cuando se trata de pensar,...

-Ah, no? -Seguro que lo encuentras.

Venga, anda, ve con Gabi,

seguro que le ir� muy bien tu compa��a.

Adi�s.

Adi�s.

Margarita, deja que te ayude.

Gracias.

El anillo!

Lo has visto?

A ver...

Dame.

Sabes de qu� me acabo de acordar?

De cuando �ramos ni�os y se me cay� el colgante en la laguna.

T� te tiraste, hasta que no lo encontraste

no saliste.

Y, esto est� limpio del mes pasado, Beatriz?

Del mes pasado?

Esto lo quiero como los chorros del oro.

Y con br�o, con br�o.

Catalina, la marquesa no est� bien.

C�mo, no est� bien?

Tiene muy mala cara,

y est� dando de beberse una especie de elixir, que lleva ya un frasco entero.

-Ay, Dios m�o! -Qu� pasa?

-Nada, no pasa nada. -C�mo que no pasa nada?

Catalina, que te conozco, qu�?

Que la he llevado al saca-cr�os, y le ha dado eso.

C�mo?

Pero, c�mo se te ocurre llevarla a ese carnicero?

Y qu� quer�as que hiciera?

Que me lo orden�, es mi due�a.

Se�ora!

Se�ora, se�ora!

Por Dios, que le dijo s�lo unas gotas!

Esta salina est� fr�a!

S�, se�ora, t�pese.

Trae,

trae agua caliente para la ba�era, vamos!

Se�ora!

Se�ora!

Se�ora, despierte!

Lucrecia, qu� ocurre?

Qu� pasa?

Est� helada, qu� le ocurre?

No se lo puedo decir.

C�mo que no puedes decirme, qu� ocurre?

No puedo dec�rselo. -Catalina!

Est� en estado,

y ha estado tom�ndose eso para echar al cr�o.

Usted dice que su madre escondi� el medall�n en esta posa?

Est�mos buscando en el lugar equivocado,

esta posa tambi�n est� bajo el Dedo de Dios.

Hombre, la verdad, es que el �rbol donde usted grab� su nombre y el de su hermano est� ah� mismo.

Usted ten�a que vivir por aqu� cerca, amo.

S�tur, vamos.

Despacio, despacio.

C�mo has podido hacer una cosa as�, Lucrecia?

No he hecho nada que sea de tu incumbencia.

Has puesto tu vida en peligro, claro que es de mi incumbencia.

Hern�n, mi madre se muri� hace a�os,

y cr�eme, lo �ltimo que necesito ahora es otra.

Aunque s�lo fuera por Nu�o, podr�as ser un poco m�s prudente.

D�jame sola, por favor.

No, no voy a marcharme, Lucrecia.

De qui�n es?

No s� de qu� me hablas.

De qui�n es el ni�o que est�s esperando?

Podr�a ser m�o.

Por qu�, te gustar�a?

Pues olv�date,

ese ni�o nunca va a nacer.

Adelante!

Lucrecia,

si quieres puedo venir m�s tarde.

No, Juan, qu�date,

Hern�n ya se va.

Juan, vamos a hablar.

Qu� fr�o!

Si�ntate.

Tengo que contarte algo.

Pero c�mo, se va a meter usted ah� dentro?

Usted sabe lo peligroso que puede ser?

Adem�s, que con el fr�o se le van a quedar los atributos como pasas de Corinto.

Se te ocurre alguna manera mejor de sacar el medall�n?

Pues, hombre, as�, a bote pronto, no,

pero considere otras opciones,

que usted es �guila, no es pez.

Sabe lo que hay all� dentro?

Que conste que quer�a ir con usted,

pero es que el agua yo no..., y menos as�, en grandes dosis.

Vaya usted con ojo, amo,

a ver si por encontrar el pasado, va a perder usted el futuro.

Si es que vale m�s hacer las cosas que mandarlas.

S�, mi hija, s�, ay�dame,

que estoy yo para limpiar, si me dejas, hasta ma�ana, como no tengo otra cosa que hacer...

Bueno, c�mo est� la marquesa?

Pues, no s�, me tiene en vilo.

Se ha ca�do muerta, como una mu�eca rota.

Me pod�a haber dado un disgusto, y de los gordos.

Gracias a Dios no ha pasado nada malo.

No, pero, y si pasa,

qui�n me quita a m� ese peso?

No la ten�a que haber llevado al saca-cr�os.

No, pero ella tambi�n sab�a lo que estaba haciendo, Cata.

Qu� es eso?

Pasa que casi te envenenas.

Juan y la marquesa.

-Cata, eso no est� bien! -D�jame que escuche!

�sta, cuando se le mete algo en la cabeza, es capaz de pedirle a Juan que le saque el cr�o.

-Cata, se entera de que est�s oyendo... -Est� bien!

Dice Juan que nunca estuvo embarazada.

Qu�?

Anda, m�tete!

Juan, es imposible, yo no puedo tener viruela.

Qu�?

Qu� dice?

Qu� pasa?

Mi se�ora...

tiene la viruela.

Este hombre, que no sale!

Este hombre, que lo mismo se ha enganchado con algo y no puede salir!

Es que se lo dije, no se meta, que es peligroso. Pues, no!

Me cago en la silla de Felipe II,

al final, ya ver�.

Amo!

Tengo que salvar yo ahora al h�roe?

Socorro!

Amo!

Auxilio!

Respira, S�tur, tranquilo!

Me ahogo!

Cre� que me ahogaba.

Usted sabe eso que dicen,

que cuando uno se muere

le pasan los momentos m�s importantes de su vida?

Pues, yo no he parado de ver a Gabi

y a Estuarda.

Gracias por arriesgarte por m�, S�tur.

Cre� que no lo contaba, amo.

Claro, como usted no ha salido,

me he lanzado sin acordarme que no sab�a nadar.

Bueno, qu�, ha encontrado algo?

S�, un arc�n,

esta cerrado con un candado,

as� que tendremos que volver con algo para abrirlo.

No, no cuente conmigo para volvernos a meter, hombre.

No, no, olv�dese, yo...

Yo soy m�s del secano.

D�nde est� tu madre?

No lo s�, nunca me ha dejado venir aqu�.

No creo que sea buena idea que estemos aqu�.

Si quieres, vete.

A lo mejor no la vuelvo a ver nunca m�s.

No, Gabi,

me quedo.

A m� tambi�n me hubiera gustado despedirme de mi madre.

Madre!

-Madre, d�nde est�s? -Gabi, eres t�?

-Fuera! -Madre, madre, d�jame entrar!

Es muy peligroso que te quedes aqu�, vete!

S�lo quiero estar contigo!

�breme la puerta, madre!

Gabi, vete.

-Estuarda! -Alonso, hijo, iros!

Gabi s�lo quiere estar contigo, decirte hola y ya est�.

Qu� hac�is aqu�?

Pero, como se os ocurre venir hasta aqu�?!

Gabi s�lo quer�a ver a su madre,

la echa mucho de menos.

Vete de aqu� ahora mismo, y t� tambi�n!

No! Yo quiero estar con ella!

-Vamos, te digo, venga, vamos! -Que no, su�ltame!

No te lo estoy diciendo, te lo estoy ordenando,

venga, vamos!

Que no!

-Vamos, chaval! -D�jame en paz!

Yo no le hago caso a un mierda como t�!

Soy tu padre, y te digo que no.

No, madre, madre!

Bueno, acabo de acostarles,

Gabi est� m�s tranquilo.

Soy peor que una rata, amo.

Me hab�a prometido que si alguna vez ten�a un hijo,

nunca, nunca le pondr�a la mano encima,

y ya ve usted.

Pues, hay quien dice que un buen golpe de vez en cuando no viene mal, que educa,

pero eso son inventos de los que zurran,

y se lo digo yo, que he crecido a base de palizas, y ni una sola me ha resultado �til.

S�tur, pero t� quer�as que saliera de all�,

era peligroso.

Eso no hay ninguna excusa,

al final Estuarda va a tener raz�n.

Es mucho mejor que Gabi nunca supiera que

soy su padre.

Mira, S�tur, yo creo que Gabi se puede sentir muy orgulloso del padre que tiene.

Eres buena persona, eres listo,

y un superviviente, no hay quien acabe contigo, S�tur.

Le agradezco los cumplidos, amo, pero no...

Siempre he tenido mala suerte,

soy un negado.

Yo lo �nico que so�aba era...

Pues, eso,

ser un buen padre.

Eso,

de eso nadie sabe.

Ya ve si soy tonto,

que hab�a empezado a ahorrar

para darle un futuro.

Qu� le parece?

Que como en ese futuro no bajen los precios...

Tiene usted raz�n.

S�tur...

Es broma!

Era una broma?

Est� siempre usted...

tan moh�no...

Tanto?

Era una broma!

Adelante, Catalina.

Lucrecia,

qu� ocurre, Lucrecia?

Otra artima�a para deshacerte del ni�o?

Hasta d�nde piensas llegar?

Si tanto problema es para ti, yo me har� cargo de �l,

al fin y al cabo, podr�a ser m�o.

Hern�n, si�ntate.

No es eso.

No hay ning�n ni�o.

Tengo viruela.

Lucrecia, c�mo te has podido contagiar?

Ha tenido que ser alguien de tu servicio.

Yo mismo me ocupar�.

Rodar�n cabezas.

Buenos d�as, S�tur.

-Buenos d�as. -D�nde est� Gonzalo?

No lo s�, se�ora, cuando me he levantado ya no estaba.

Buenos d�as.

Gabi, hijo, te he hecho unas gachas.

Est�n un poco aguadas, pero como me han dicho que te gustaban mucho...

Me gustan las que hace mi madre.

Qu� buenas te han salido las gachas!

Es que cocinas tan bien...

Oye, y c�mo fue aquella vez que

cocinaste para un ej�rcito en medio de un combate?

No s�, no me acuerdo, Alonsillo.

C�mo no te vas a acordar, hombre?

Venga, hombre, cu�ntalo!

Mira, estaba tan rico,

que el olor lleg� al bando contrario,

les entr� tanta hambre que se rindieron nada m�s que para probar su comida.

Es as� o no, S�tur?

Bueno, s�, es que en el frente se come todo.

Con deciros que una vez cocine una alpargata y tambi�n se la comieron...

Anda, come.

Juan!

Gonzalo, qu� sorpresa!

Seguro que no vienes a felicitarme por la boda.

Sabes perfectamente que no estar�a aqu� si no fuera muy importante.

Lo siento, pero tengo mucha prisa,

hay mujeres enfermas que atender.

Por eso he venido, por la viruela.

Qu� tienes que decirme de la viruela?

Juan, en oriente vi c�mo cubr�an los cuerpos de los enfermos de viruela con un polvo amarillo,

y les daba muy buen resultado, el problema es que no consigo recordar qu� era.

No me digas que tambi�n has estudiado medicina.

No, no he estudiado medicina, pero me gusta fijarme.

Enhorabuena, pero la viruela no tiene tratamiento.

Ya veo que abandonas muy f�cilmente.

Gonzalo!

Dime, c�mo era el polvo?

Amarillo intenso, del color del oro.

Como sab�is, hay un brote de viruela en la villa,

y la marquesa quiere asegurarse de que puede vivir tranquila,

as� que espero que todos colabor�is.

Por supuesto que s�, se�or comisario, en todo lo que podamos.

Me alegro. Quitaros la ropa.

Se�or comisario, pero, no creo que eso sea necesario,

si hubiese alguien enfermo yo ser�a la primera en saberlo.

He dicho que os quit�is la ropa.

Ocurre algo, comisario?

Simple rutina, por prudencia.

Si quiere podr�a hacerlo yo.

Has visto alguna vez a un enfermo de viruela?

-En el convento. -Adelante.

Qu� pasa?

Jardinero, fuera la ropa.

No, yo no me voy a desnudar.

Vaya, resulta que vas a ser t� el gallito del corral.

Qu�tate la ropa.

Le he dicho que dispare a todo aquel que no quiera desnudarse.

No har� excepciones,

as� que t� decides.

Mart�n, por Dios, qu�tate la ropa.

Ya!

Veis que cuando quer�is sois razonables?

Irene...

Esto es.

Cal�ndula.

Cal�ndula: conocido tambi�n como bot�n de oro o rosa de muertos.

Yerba medicinal con m�ltiples propiedades terap�uticas,

especialmente cicatrizante,

usada tambi�n como tinte para telas.

Cal�ndula.

Gonzalo, va a ser dif�cil de encontrar,

lo poco que hay, procede de oriente.

No hay de que.

Pero, Gabi, qu� es lo que no te gusta de S�tur?,

porque a m� me parece un muy buen padre.

Nunca en la vida me ha hecho caso.

Pues, porque no sab�a que exist�as.

No ha pegado ojo en toda la noche,

hasta le he escuchado llorar.

Adem�s est� aqu�, y hace mucho que no veo al m�o,

desde que se fue a las Indias.

Y t�, qu� miras?

Qu� pasa?

No puedo ver como lloran los pobres?

Gabi, tal vez tu madre podr�a secarte las l�grimas,

ah, no, claro, que la puta de tu madre est� ocupada contagiando a alguien.

Te voy a matar!

Gabi, Gabi!

D�jalo!, vale?, d�jalo!

Mira, te voy a matar yo a ti,

te espero en el bosque a las ocho.

Consigue una espada,

yo llevar� la de mi padre.

All� estar�.

Pero, qu� has hecho?!,

te has vuelto loco?!

Ha insultado a mi madre.

Pero, que no has luchado en tu vida!

En tu vida!

Te va a matar, idiota, te va a matar!

Amo!

Est� usted seguro que no se pod�a conseguir la cal�ndula

en un lugar menos custodiado?

No, este es el �nico sitio.

La utilizan para te�ir las sedas reales.

Ves alg�n polvo amarillo?

Si hay de todos los colores,

pero amarillo no, amo.

Amarillo no.

Se lo han terminado, amo,

se lo han acabado.

Tranquil�zate.

Esto tiene que salir bien, amo,

a usted casi siempre le sale todo bien,

tenemos que encontrar un remedio para la viruela.

Y lo conseguiremos.

Buenas...

T� esp�rame aqu�.

No grites.

Prom�teme que no vas a gritar,

no te voy a hacer da�o.

Dime s�lo d�nde puedo encontrar polvo de cal�ndula,

d�nde lo ten�is guardado.

Eso es lo �ltimo que nos queda,

est� llegando un cargamento

de oriente, pero tardar� meses en llegar.

Gracias, con eso tendr� suficiente.

El �guila!

Es el �guila roja!

T� crees que me quedar�n marcas?

Se�ora, deber�a preocuparse m�s por su salud y menos por sus marcas.

Para quedarme desfigurada prefiero estar muerta.

Sra. marquesa, tiene visita,

el cardenal ha venido a verla.

Qu�?!

Dile que ahora mismo salgo.

Catalina, mi bata.

Tr�eme un vestido, r�pido, que tenga mangas.

Se�ora, por favor, deber�a tener reposo.

He dicho que traigas mi vestido.

Tengo muy mala cara, Catalina?

Se�ora, se le ve una all�.

Se�ora, no ser�a mejor decirle que se encuentra usted indispuesta?

Levantar sospechas, jam�s!

El cardenal entrar�a a verme.

Se�ora, p�ngase esto.

Estupendo! Nadie, nadie debe saber esto.

S�, se�ora.

Eminencia?

Marquesa!

Siento deciros que hoy me hab�is hecho esperar m�s de la cuenta.

Todo lo bueno se hace esperar.

He venido a buscar a mi sobrina.

Estupendo.

Y tambi�n a vos.

La belleza os acompa�a, como de costumbre.

Pues, deber�ais pasar la tarde con ella,

y otro d�a dedicaros enteramente a m�,

no me gusta compartiros con otras mujeres.

Lucrecia!

Comisario, acaso ten�is por costumbre abrir la puerta sin llamar?

Disculpe, eminencia,

no sab�a que la marquesa tuviera visita.

El cardenal ha venido a visitar a su sobrina.

Un dulce, caballeros?

Eminencia?

Quema los ojos!

Lo tenemos, amo,

lo tenemos.

Os veo ocioso, comisario,

acaso guard�is algo que debiera saber?

Eminencia, mis hombres siguen buscando ese medall�n por todas partes,

pero no hay ni rastro de �l.

Resulta curioso, entonces, veros por aqu�.

Os recuerdo que es una joya de gran valor que debe ser recuperada sin demora alguna.

Eminencia, lo seguir�n buscando hasta que aparezca.

Mas os vale.

T�o, qu� alegr�a veros!

Vamos a jardines, tengo much�simas cosas que contarte.

-S�? -S�.

Marquesa, un placer, como siempre. Bonito pa�uelo.

-Gracias, eminencia. -Os favorece.

Ay, me gusta!

Eminencia, d�nde vais?

-Tranquila, esta noche he pensado en algo nuevo. -Qu� pasa?

-S�lo voy a miraros. -D�nde est�is?

Yo s� qui�n me ha contagiado, una prostituta!

Una prostituta?

S�, s�, se col� el otro d�a en palacio,

para robar.

La sorprendieron cogiendo mi ropa.

Lucrecia, la encontrar� y acabar� con ella.

Gabi,

d�nde vas con la espada que me regal� mi padre?

Es que no he encontrado otra.

De verdad vas a ir al duelo?

Nadie insulta a mi madre.

Gabi, Gabi!

Toma, Nu�o me ha dado esto para ti.

Dice que esta tarde no puede salir de palacio, que dejamos el duelo para ma�ana.

Ser� cobarde!

Bien!

Se lo ha cre�do.

Ya ver�s cuando Nu�o vaya al bosque y vea que no hay nadie.

Es que..., Murillo,

s� que va a haber alguien.

Qu�?

Voy a ir yo.

Nadie insulta a la madre de mi amigo,

nadie,

Estuarda!

Qu�, S�tur?

Estuarda, que he tra�do un remedio,

un remedio para la viruela.

S�tur, d�jalo, de verdad, por favor, no.

Que si, ya ver�s c�mo te alivia.

Mira, tienes que echarte esto por el cuerpo.

Dame eso!

Que le d� qu�? No s� de qu� me habla.

Del cuenco.

El cuenco para qu�?

He dicho que me lo des.

Por mi vida que no.

M�teme, si quiere, pero no se lo voy a dar.

-S�tur, haz lo que te dice. -No.

Que no tenga que volver a repet�rtelo.

Tendr� que cortarme las manos. El cuenco no se lo entrego.

T� lo has dicho.

Cortadle las manos.

S�tur, d�jalo, por Dios!

D�selo, por favor!

Voy a recuperarme, Juan.

Ahora lo importante es que no suba la fiebre.

Juan, no me trates como a cualquiera de tus pacientes,

no necesito que me lo adornes.

Me voy a morir?

Existe la posibilidad, no quiero enga�arte.

Agradezco tu franqueza, Juan.

Vete, por favor, necesito estar sola.

Adi�s, Lucrecia.

Adi�s, Juan.

-Se�ora, no quisiera alarmarla estando como est�. -Qu� pasa, Catalina?

Su hijo ha desaparecido.

C�mo que mi hijo ha desaparecido?

No lo encuentro en su cuarto, y lo he buscado en palacio pero no est�.

Nu�o!

Vamos, Catalina, r�pido, ll�vame.

S�, se�ora.

-Cuidado, se�ora. -Estoy bien, estoy bien.

S�tur, vengo a buscarte, qu� ha pasado con el comisario?

Qu� ha pasado? Que soy un desgraciado, eso es lo que ha pasado.

He dejado que me roben lo �nico que pod�a quitarle el dolor a la mujer que quiero, amo.

-Pero, para qu� quer�a �l la cal�ndula? -Yo qu� s�?

S�lo s� que quiere que esas pobres mujeres se mueran.

Para �l s�lo son escoria.

Has hecho todo lo que has podido.

No!, ten�a que haber luchado con �l hasta la muerte, y estoy aqu�,

no estoy muerto, estoy vivo.

-Hay que limpiar esas heridas. -No, d�jeme!

-S�tur... -D�jeme, d�jenme todos en paz!

Gonzalo!

Tienes que ayudarme.

Qu� ocurre?

Nu�o ha desaparecido,

no s� qu� hacer,

no le encuentro por ninguna parte.

Gabi, d�nde est� Alonso?

Dejadme todos en paz!

Gabi, ven.

Tienes que ayudarnos. T� no sabr�s d�nde estar�n Nu�o y Alonso?

No, no lo s�.

Gabi, qu� es esto?

Qu� haces t� aqu�?, y tu amigo?

-Vamos. -No viene, no?

Claro, era de esperar, adem�s de andrajoso, cobarde.

Qu� pasa? Te da miedo batirte conmigo?

Esta vez no va a estar tu padre para salvarte.

Eso ya lo veremos.

Prep�rate a morir.

Puedes dejar esto si quieres, disculparte con Gabi...

C�llate y lucha.

�ltimas palabras, plebeyo?

Por favor!

Nu�o!, suelta esa espada ahora mismo.

Nu�o, suelta esa espada.

M�rame, dame la espada.

D�mela!

Dame la espada!

Nu�o!

M�rame, Nu�o.

Ya est�.

Est�s bien?

S�, lo siento, padre, pero...

Madre!

Madre!

Madre, qu� te pasa, madre?

-H�blame! -Lucrecia, Lucrecia!

Qu� ha pasado?

Lucrecia!

Tengo que estar casi muriendome

para que me lleves entre tus brazos?

Si llego a saber que era tan f�cil!

Lucrecia, ahora te conviene descansar.

No hagas como que no escuchas lo que te digo,

detesto cuando haces eso.

Ay, Gonzalo!

Ya no tengo nada que perder, puede que no pase de esta noche.

No, Lucrecia...

Voy a decirte lo que llevo a�os queri�ndote decir:

te quiero.

Vete.

Sal de aqu�, maestro.

Necesito que me des parte de ese remedio.

Hay m�s gente que la necesita.

S�lo te estoy pidiendo una parte!

Hern�n!

Dale lo que te pide, d�selo.

No, no, tranquila!

Vete a casa, por favor.

No, Juan, si t� te quedas yo me quedo a ayudarte.

Ahora eres m�s �til cuidando a su hijo.

Juan... est� bien.

Estoy muy orgullosa de ti.

Doctor...

Vamos, Estuarda!

Es necesario atarla?

Hay que evitar que se rasque,

si no puede empeorar.

No podemos hacer nada m�s por ella?

Crees en Dios?

Pues, reza.

Y perdona nuestros pecados como tambi�n nosotros perdonamos a los que nos ofenden. -Ya estoy harto de rezar!

Todos me dec�s que rece,

pero mi madre no mejora.

Gabi tiene raz�n,

para qu� sirve rezar?

Alonso, pues, para pedir por lo que queremos.

-Claro. -Pues yo no creo en Dios.

Pero, el disparate que ha dicho! Eso no lo digas donde te oigan!

No ves que la Santa inquisici�n te quema vivo?

Muchacho...

Pero, por qu� Dios nunca mata a los malos?

Por qu� siempre tiene que matar a los que m�s queremos?

Bueno, tampoco el Alt�simo tendr� una lista precisa,

que somos muchas almas por el mundo,

bastante tiene el hombre con lo que tiene, que somos muchos.

Alonso, hijo, a veces Dios nos pone a prueba.

Nos exige sacrificios para que le demostremos nuestro amor.

-Claro. -Pero al final siempre nos compensa.

Si hago un sacrificio

Dios puede salvar a mi madre?

T� sigue rezando, Gabi,

que ya ver�s c�mo se pone bien.

Anda, ven aqu�, mi amor.

Ya est�.

Aqu� est�, polvo de cal�ndula.

C�mo has conseguido esto?

La marquesa de Santillana me lo di�.

Amo, amo, amo!

S�tur, S�tur, S�tur!

Le juro por estas que no voy a olvidar jam�s en la vida lo que ha hecho por m�.

Estuarda, Estuarda, mi amor,

ya ver�s c�mo a partir de ahora te sientes mejor.

Es curioso, ahora ha llegado este polvo de manos de la marquesa, cuando s�lo t� sabes para qu� serv�a.

El comisario lo consigui� para ella,

se ve que su uso es m�s com�n de lo que nos pensamos.

Dios nos exige sacrificios para que le demostremos nuestro amor.

Pero al final, siempre nos compensa.

Gabi!

Gabi, qu� haces, est�s loco?!

Soy un cobarde,

quer�a sacrificarme por mi madre

pero no he podido.

Madre que te pari�!

Sacrificarse, dice?

T� no eres un cobarde, muchacho,

lo que es de cobardes es quitarse de en medio.

La cuerda, afuera.

Hay que saber mirar a los problemas de frente, Gabi!

Me oyes?!

Pero, y si madre se muere?

Tu madre no se va a morir!

C�mo que no?!

Yo no puedo estar sin ella!

Acabo de estar con ella,

y est� mucho mejor,

mucho mejor!

-De verdad? -S�!

Qu� pasa?

-Alonso! -Estuarda, que est� mucho mejor! Se est� recuperando.

S�, que va a salir de esta.

Vamos, Alonso, quiero llevarle unas flores, vale?

T� crees que de mayor me parecer� a �l?

Ojal�!

No he conocido a nadie como �l, es �nico, de verdad.

Vamos a ver, chicas,

es muy f�cil, s� que una de vosotras estuvo el otro d�a en el palacio de la marquesa de Santillana,

s�lo quiero que me dig�is qui�n fue.

Fui yo, se�or.

Pero, si t� no estuviste ah�!

Calla, seguro que pagan bien.

T� estuviste all�?

S�, se�or.

Y, todo bien?

S�, muy bien, se�or comisario.

Limpiadlo.

No me extra�a que se vaya usted al fondo, con

ese ancla que me lleva.

Ahora que, yo tambi�n ando bien de lo m�o, eh?

Lo que pasa es que estoy pasando un momento flojo,

pero cuidado que en cuanto me recupere no va a haber cintur�n de castidad que se me resista.

Amo, el medall�n!

Qu� pedazo de joy�n!

Y ahora, qu�?

Porque, como joya bien, pero como pista no.

Quiero saber el origen de este medall�n,

quien lo fabric� y d�nde puedo encontrarlo.

Es un honor que haya elegido mi humilde palacio para tratar tan importantes asuntos, inquisidor.

Habr�a que matarlo!

Est�n robando muertos del cementerio.

Y Cristina?, viste su tumba?

Esp�rame, Alonso, que me estoy cagando de miedo.

In�s, In�s!

Alguien est� intentando matar al inquisidor en tu propia casa.

Qu� haces?

Nada.

Qu� haces aqu�?

Lo har�n esta noche, estoy seguro.

Qui�n puede querer hacer eso?

Socorro!

Qui�n es?

He visto a In�s, S�tur, la he visto!

Cuando les cuente lo que est� pasando, no se lo van a creer.

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