All language subtitles for The Helen Morgan Story (1957) DVDRip XviD Wolfman

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Original subtitles

PARA ELLA UN SOLO HOMBRE

Los años 20...

... una década agitada que generó los bares clandestinos y los contrabandistas.

Había una juventud furiosa con petacas...

... chicas jóvenes de pelo corto, rizos engominados y medias con ligueros.

La Norteamérica joven fue seducida por las luces y el jazz de la gran ciudad.

En su epicentro, la floreciente ciudad de Chicago...

... con su ansia de dinero rápido.

Sea rico, tenga buena salud, prepárese para una buena jubilación...

...en la soleada Florida, donde las palmeras se balancean...

...y las chicas ríen y bailan.

Sunny Acres, amigos. Muy bien, vale.

Pasen... Disculpe. Joven, esta es la ínica tierra...

...que he visto con sex appeal. Y ahora, ¿qué?

Me parece que este sitio se va a inundar en unos segundos.

Como esas fincas que vende.

- Larguémonos de aquí. - No se vayan, amigos.

No se vayan. Solo me quedan unas pocas fincas.

Compren ahora para la temporada festiva...

...donde reina el amor, la camaradería y la felicidad.

Será mejor que te vayas, Helen.

Dios, qué frío.

Nos estropeas el nímero, Morgan.

No dejas de empujar.

¿Crees que estás actuando en el Palace?

Solo estoy emocionada.

Aín no me acostumbro al mundo del espectáculo.

¿El mundo del espectáculo? Yo solo quería...

...irme de los campos de algodón, pero ahora no me parecen tan malos.

Alabama, allá voy.

Pensaba que las revistas musicales de cinco centavos eran malas...

...pero al menos no trabajábamos bajo la lluvia.

No va a dejar de llover. ¿Nos vamos?

¿Lo tienes todo? ¿El paraguas?

- Vale. Adiós, Morgan. - Adiós.

Esperad un momento.

Chicas, acabo de dejar el negocio inmobiliario.

Voy a empezar un nuevo negocio.

Menuda faena para el mundo del espectáculo.

Aquí tenéis. Menos dos dólares por las faldas de paja.

Vaya, gracias, amigo. ¿Me entiendes ahora, Morgan?

Cuanto menos importantes son, más te explotan.

- Adiós. - Adiós.

Adiós, cariño.

Cuídate.

¿Me alcanzas el vestido?

Está allí.

Gracias.

Pareces bastante cansada. Creo que me pasé contigo.

No me ha importado.

Te agradezco que me dieras mi primera oportunidad de verdad.

¿Me agradeces esto? ¿Esta farsa de tercera?

Deja de engañarte. Esto no es la farándula.

Pues era mejor que mis anteriores empleos.

Es inítil que te diga que vuelvas...

...a Paducah o Walla Walla o donde vivan tus padres.

Es Danville, Illinois. Y no tengo parientes.

Es curioso. Allí la gente solía mirarme con superioridad...

...como si fuera algo cazado por un gato.

No sabes lo malos que pueden ser los rumores en un pueblo pequeño.

Pues en una gran ciudad es el doble.

Pero ya no tengo miedo.

He dado el primer paso.

Sé que tendré éxito. Lo conseguiré tarde o temprano.

Claro que sí.

Quiero agradecerte toda tu ayuda.

Adiós, Larry.

Espero que no sea una despedida para siempre.

No, ya nos veremos.

Gracias. Te debo dos dólares por la falda de paja.

Olvídalo.

Solo me costó un dólar.

Recuerda, si puedo hacer algo por ti...

Lo recordaré.

Adiós, Larry.

Espera un momento. Está cayendo un chaparrón.

La parada del autobís no está muy lejos.

¿Por qué no te quedas aquí?

- No, Larry. - ¿Adónde vas a ir?

- Encontraré algín sitio. - Quédate.

- Larry, no puedo. - Venga, ¿por qué no? No temas.

- Por favor, Larry. - ¿No lo ves? Me gustas.

Larry...

Lo siento, nena. Sírvete tí el café.

Ya nos veremos por ahí. Larry

Eso es. Quiero apostar por Snowshoes en la cuarta.

Sí. Dos a ganador. Eso es.

Ya es suficiente. La íltima vez ni llegó a la meta.

Señor Klingman, sé que puedo hacerlo mejor. Deme otra oportunidad.

- Me voy a comer, jefe. - Vale.

Escucha, déjale tu nombre a la señorita Jensen por si acaso.

En la séptima carrera, quiero apostar por Firefly.

Sí, dos, cuatro y cuatro.

Eso es.

No quiere que deje mi nombre, ¿verdad?

No voy a mentirte, querida. Se archivará y se olvidará.

¿De dónde sacaste la canción que le cantaste a Klingman?

Solía cantarla en las reuniones de la iglesia.

Oye, querida, tienes una voz preciosa.

No quiero contarte cuántas chicas han cruzado esa puerta.

Si no consiguen un empleo, me piden un consejo.

Mi primer consejo es que cambies de repertorio.

Y el segundo es que olvides el primer consejo y vuelvas a tu casa.

No voy a dejarlo ni a volverme a casa.

¿Por qué ibas a hacerlo? Yo tampoco lo hice.

Toma, llévate esto al bar de Jim Finney.

Quizá él pueda ayudarte.

Muchas gracias.

Eres un encanto.

¿Lo entiendes ahora, querida? Vete a casa.

Sigue. No es la policía.

Vamos, abre. Soy tu contrabandista preferido.

Hola, Larry. Ben.

- Finney, traemos licor del bueno. - ¿lmportado?

Y tanto. Me he pasado toda la noche imprimiendo las etiquetas.

Larry, pasa.

Cuidado, muchachos. Ben, ya sabes dónde está.

- Enséñaselo. - Ya he estado aquí antes.

¿Qué te pasa, chica?

Nada.

¿Puede volver a empezar?

- Has pedido seis cajas de whisky, ¿no? - Sí.

La chica tiene talento.

Su voz es un poco triste.

Finney, estás sordo.

Vale, la próxima semana, ¿qué ginebra quieres?

Desde que trabajas para Whitey Krause, la ginebra está aflojando.

Cuando yo sea el jefe, te traeré mercancía de la buena de Canadá.

- ¿Qué clase de ginebra quieres? - De importación.

- Tres cajas. - Dos.

Dos cajas de ginebra normal.

Normal, de importación. Todas salen de la misma bañera.

Esa chica es buena. Tiene talento.

¿Quieres whisky escocés?

¿Esta vez lo tienes en botellas escocesas de verdad?

Dos cajas de whisky escocés.

Hazte un favor y contrata a la chica.

Espero que tus licores sean mejores que tus consejos.

Además, no me gustan las canciones tristes.

¿A qué te refieres? Los clientes beben más cuando lloran.

Seiscientos cuarenta dólares.

Escucha.

Le diré a Whitey que te haga un descuento en cada caja si la contratas.

¿Por qué te importa esa chica?

No me importa. Solo soy un amante de la mísica.

El trabajo es tuyo, chica.

¿En serio? Pensaba que no estaba escuchando.

Ven esta noche a las ocho. Yo te daré el vestido.

Cobrarás 15 dólares a la semana y un diez por ciento del licor que vendas.

Pero no bebo. Soy cantante.

Pues canta para que la gente beba.

¿El señor Maddux ha tenido algo que ver con esto?

¿Maddux? ¿Quién es Maddux?

¿Quieres el trabajo o no?

Sí. Muchas gracias, señor Finney.

- Vendré a las ocho. - Sé puntual.

Me alegro de que te lo diera, querida.

Gracias.

Ahí está. Es la del medio.

¿No hay chicas en Canadá?

Pinta tanto en este tugurio como un burro con dos cabezas.

Tí cumple con tu parte del trato. Es una buena tapadera.

He cerrado el trato. Lo he arreglado todo con el decorador.

Oye, chica, ven aquí.

Vamos, bíscate a un hombre y empieza a pedir bebidas.

Sí, señor.

Hola, cariño.

Cuando pidas algo, ¿quieres alcohol o té helado?

Té helado.

Ven aquí, nena. Corrámonos una juerga.

- Suélteme. - Vaya, eres guapísima.

Deberían poner una foto tuya en la entrada de este tugurio. Eres...

Oye, ¿qué diablos...?

Largo de...

Basta ya.

- Saca la basura. - Fuera de aquí, desgraciado.

Encantado.

Tranquila, nena.

- ¿Por qué le pegas a mis clientes? - La estaba insultando.

Si no pueden insultarla, no la quiero aquí.

- Pues despídela. - No, por favor.

Las chicas guapas solo traen problemas. Devuélveme el vestido.

A ti no te quedará tan bien, Finney.

¿Larry?

Whitey, ¿por qué no vemos el espectáculo y nos divertimos?

Finney, una mesa para los chicos.

Siéntate.

No quieres trabajar en este agujero. Necesitas a alguien que te cuide.

¿ Y vas a ser tí? Qué gracioso.

Larry, ¿adónde te fuiste? ¿Cómo pudiste dejarme solo una nota?

Estaba contra las cuerdas. Te dije que lo sentía.

No tanto como yo.

¿Quieres cantar para una panda de cerdos como esta?

Ya te dije que lo siento.

Quiero ayudarte. Ya tengo una idea.

¿Has estado en Canadá?

¿De qué estás hablando? ¿Qué pasa con nosotros?

Esto es por ti, solo por ti, al cien por cien para ti.

Podría abrirte las puertas de Nueva York, de la fama.

Este es mi amigo Ben. Ben, ella es Helen Morgan.

¿Qué tal?

Díselo.

La idea es la leche.

En Montreal celebran el concurso de belleza de Miss Canadá.

Larry y yo somos los agentes publicitarios del evento.

La ganadora recibe mil dólares...

...y un contrato de dos semanas en un gran musical de Broadway.

Todo está arreglado para que lo ganes.

No soy canadiense.

No pone "hecha en Canadá" en los traseros de las chicas.

¿Qué me dices?

No sé.

La señorita Claudine Latour de Montreal...

...de la gran provincia de Quebec.

La señorita Helen Morgan de Whitewood, Saskatchewan.

La señorita Dolly Delaney de Kenora, Ontario.

Una de nuestras chicas locales.

Muchacho.

Y por íltimo, la señorita Denise Rubiano...

Manda este telegrama y espera la respuesta.

Sí, señor.

Aquí están todas, amigos.

Un abanico de bellezas canadienses.

Una de ellas saldrá de aquí siendo Miss Canadá.

Dentro de unos momentos, los jueces tomarán su decisión.

Pero para ser imparciales en la selección de Miss Canadá...

...le hemos pedido a un estadounidense que sea el presidente de los jueces.

Todos le conocemos.

Es un famoso abogado de Nueva York que visita asiduamente nuestro país.

El señor Russell Wade.

Traedlo aquí.

¿Aín no habéis acabado? ¿Por qué tardáis tanto?

¿Qué te preocupa? Tí no has hecho nada ilegal.

Solo sabes que compramos el decorado de una obra que tuvo que cerrar.

- Y lo mandamos a EE. UU. - Vale, pero daos prisa.

Sería mejor mandar todo esto por camión.

Sé lo que hago. Parece más legítimo en el tren.

Damas y caballeros, los jueces ya han tomado una decisión.

Les presento a su alteza real, Miss Canadá...

...Helen Morgan de Whitewood, Saskatchewan.

Damas y caballeros, hay una gran animación en Montreal esta noche...

...donde una chica desconocida de Whitewood, Saskatchewan...

...ha sido coronada Miss Canadá.

Aquí tienes, querida. Es mejor que la falda de paja que te regalé una vez.

Es muy emocionante. No puedo creer que me esté pasando.

- Le llaman de la sala de los jueces. - Gracias.

Querrán darte el cheque de mil dólares y que firmes el contrato.

¿Eso crees?

- Buena suerte. - Gracias.

Señorita Morgan, esto es un poco embarazoso para mí.

Uno de los periodistas lo comprobó por Teletipo...

...y afirma que nadie la conoce en Whitewood.

¿Es eso cierto, señorita Morgan?

Ni siquiera soy canadiense.

Soy de Illinois.

De un estadounidense a otro, los dos estamos en un lío.

¿Qué me va a pasar?

Será descalificada automáticamente. Tendrá que devolver los premios.

Sí, sí, claro. Yo...

Lo siento mucho.

No por los premios, sino por el lío en que le he metido.

Lo que me descoloca es por qué ha intentado una treta así.

Quería una oportunidad en un musical de Nueva York.

En mi profesión, es estupendo oír a alguien contar la verdad.

¿ Van a denunciarme o algo así?

Creo que puedo sacarle de esta.

No, podemos considerar el asunto zanjado.

Muchas gracias, señor Wade.

Ahora estoy más avergonzada que nunca.

Olvídelo.

Hay algo de lo que nunca tendrá que avergonzarse.

Su aspecto. Es una chica muy guapa.

Gracias.

- ¿Este es el Car 90? - Sí, este de aquí.

- Ben. - Dolly.

Vaya, ya me da igual a quién beso. ¿Cómo estás?

Sue, este es Ben Weaver, el chico del que te hablé.

- Encantada. - ¿Qué tal?

Hemos fracasado en todos los vodeviles de Canadá.

Nos volvemos a Nueva York. ¿Qué estás haciendo tí?

Cuando escribiste, cerré un trato para comprar el decorado de una obra.

¿Qué tejemaneje tienes entre manos?

- Tenemos un pequeño negocio. - Helen.

- Helen Morgan, ¿cómo estás? - Sue.

- Compañeras, esta es Helen Morgan. - ¿Qué tal?

Helen, te presento al difunto Songbird Trio.

Coristas elegantes que desafinan cuando cantan.

¿Cómo estás? Vi en el periódico que casi ganaste Miss Canadá.

- ¿Qué pasó? - Le robaron el título.

Al tren. Todos al tren.

- ¿ Vais en este? - Cuidado al subir.

- Nos pondremos al día de camino. - Me alegro mucho de verte.

Vamos. Todo está listo y preparado.

- Estupendo. - Toma.

Ya lo tengo.

Pronto llegaremos a la frontera, cerca de las cataratas del Niágara.

¿Eso no te sugiere anda?

Sí, si tienes un barril.

Eres un caso.

Dolly, te pido que me pongas las cadenas.

Si sigues andando con ese granuja de Larry, sí que acabarás encadenado.

Ben, ya sabes que con un anillo y un trabajo decente, te escucharé.

Quizá.

Debí de escribirle unas cien veces.

Le escribí sin parar y nunca me contestó.

¿Por qué los hombres nunca aprecian que una chica guapa llore por ellos...

...hasta que son demasiado viejos?

Es un joven, ¿verdad?

Sí.

Me trata de un modo...

Hay un viejo dicho que dice:

"Estas son las peores cosas: Estar en la cama y no dormir...

...esperar a alguien y que no venga...

...e intentar complacer a alguien y no conseguirlo".

Vale, no eres Miss Canadá. No significará nada en tu vida.

Pero ganaste y eso debería hacerte sentir bien.

- Me lo robaron. - ¿ Y quién lo necesita?

Oye, te lo compensaré de un modo u otro. Te lo prometo.

A tu lado, las otras chicas parecían estar colgando la colada.

ESTADOS UNIDOS ADUANAS E INMIGRAClÓN

- ¿Ocurre algo? - No, nada.

- ¿Es la frontera? - Sí.

- ¿ Va todo bien? - No lo sé.

- ¿Qué pasa? - Sé buena chica y cierra el pico.

- Un momento. ¿Qué pasa? - Todo va bien. Quedaos ahí.

- Estáis tramando algo. - ¡Cállate!

Eres un granuja como él.

Estoy loco por ti, pero voy a atizarte.

Vamos, por favor. Pégame si te atreves, venga.

Adentro. Todo va bien, Helen.

Está un poco nerviosa. ¿Por qué necesitamos chicas en este trabajo?

Ahí están.

¿Podemos hablar un momento? Somos de aduanas.

- ¿Quién es Larry Maddux? - Soy yo.

En la documentación aparece como director de un espectáculo, ¿no?

- Eso es. - Acompáñeme.

Bueno, ¿qué pasa?

Sí, ¿qué sucede, agente?

Huélalo. Y no me diga que es un desmaquillador nuevo.

Vamos.

WHISKY CANADIENSE

Vamos, no seas tímido.

DONACIONES PARA EL ALQUILER AQUÍ

- Claro que sabe... - Hola.

- Hola, Dolly. ...quién soy.

¿Qué clase de fiesta es esta?

Hay que traer la bebida y además te piden dinero al entrar.

Es una fiesta para el alquiler.

Las chicas están sin blanca y si todos contribuimos, no las echarán.

Eso me recuerda que tengo que hacer una fiesta del abrigo de visón.

A comer todo el mundo.

No os perdáis la especialidad de la casa: Arenques.

Toma un trozo, Joe. Está bueno.

Tí también, Stanislaus.

No puedo alimentarme solo de arenques.

Los esquimales lo hacen.

¿Qué es esto? ¿Malta o centeno?

- ¿A qué sabe? - A detergente.

Entonces es malta.

El de centeno sabe a alcanfor.

Catorce, diez, veinte...

- ¿Catorce con cuarenta? - ¿Quieres un poco?

¿Qué pasa aquí? Teníamos 25 dólares.

Acabado de darle diez dólares a ese chico.

Mañana tiene una prueba para un papel en The Green Hat.

Había empeñado el traje. Lo necesita para la prueba.

La fiesta es para pagar el alquiler, no su vestuario.

No te preocupes.

- Hola a todos. - ¿Cuánto tiempo tiene el bebé?

Con cuidado.

Dos años.

Embotellado.

- Hola. - Hola.

Hola.

Vamos.

Eddie. Has recibido mi carta.

- Bueno, yo... - Dile que estás conmigo, cariño.

Olvídalo. No es importante.

Es una fiesta maravillosa, querida. Maravillosa.

Estupenda.

Prefiero que no se siente en el sofá. Es probable que manche los cojines.

- Eres una... - Un momento.

- No podrá salirse con la suya. - Tranquilízate.

Dame eso. Ese licor es muy fuerte.

Cariño, no vamos a estar las dos con caras largas, ¿no?

Vamos a celebrar una fiesta.

Vamos, Sue, ya has bebido suficiente. Dame eso.

Sue.

- Vigílala, ¿quieres? - ¿Por qué? ¿Qué pasa?

El bueno de Ed ha venido con una chica nueva.

Pobre muchacha.

Lo que tenemos que soportar para conseguir unos pavos.

- Benny ha vuelto a la ciudad. - Hola, Benny.

Casualmente pasaba por aquí con algunos comestibles.

Que seguramente habrás robado.

No seguirás enfadada por esa travesura canadiense, ¿no?

Larry se llevó la culpa, ¿no? Le dieron una buena paliza.

Empezaron a presionarme tan deprisa que casi no me enteré.

- No pude hacer nada por Larry. - ¿Cómo está?

Le dieron una paliza tremenda. En la cara, las costillas...

- Y cuando llegó la ambulancia... - ¿Una ambulancia?

- ¿Dónde está? - En mi sitio, en tu corazón, preciosa.

- Larry, ¿te encuentras bien? - Como nunca.

Toma, encárgate de esto, Ben.

Pero si tienes bien la cara.

¿Qué estáis tramando ahora?

¿A qué has venido? ¿Para atracarnos?

Para el carro. Me estás poniendo de mal humor.

Tus mentiras y tí.

La íltima vez que te hice caso me liaste para el concurso de belleza.

Solo me usaste para pasar licor de contrabando.

Espera un momento. ¿Para qué te necesitaba?

Whitey no quería que te llevase. Intentaba ayudarte.

La ciudad está lista. Te la abriré como a una ostra.

No me gustan las ostras ni tí tampoco.

No quiero nada de ti. Déjame en paz.

Esa chica está loca por ti.

Ben, Ben, escucha.

Esta es mi sinfonía del metro. Es muy moderna. Sin melodía.

Me he pasado semanas en el metro escuchando los raíles.

Estudio las caras y escucho los ruidos.

Compongo la mísica, vuelvo a subirme y compongo más.

Este es el sonido del metro. Escucha.

La próxima vez coge el autobís.

También tengo una sinfonía del autobís.

Sue.

¿Sue?

¿Qué ha pasado?

- Dios míos, no. - Vamos, Helen.

Larguémonos de aquí.

- No hubiera venido si pensara... - Hola, operadora.

- Póngame con la policía. - Venga, todos a la calle.

- Vamos, abajo. En marcha. - ¿La policía?

Hola, policía.

Ha habido un accidente. Vengan rápido.

Esperar a alguien que no viene Intentar complacer y no complacer

Ben y yo lo hemos aclarado todo. No habrá ningín problema.

Bébetelo.

Vamos, hará que te sientas mejor.

¿Sigues llorando? ¿Cuándo vas a madurar?

- ¿Qué clase de persona eres? - Una viva.

Esas son las ínicas que cuentan.

Está muerta y lo siento, pero su vida era un desastre.

Seguramente esté contenta de que su sufrimiento haya acabado.

Pero yo no estoy muerto.

Me he pasado la vida un paso por delante de la policía.

¿ Ves eso de ahí?

No es más que una alcantarilla llena de ratas.

Viven para traicionarte.

Voy a darles un puñetazo y acabar con todas ellas.

¿Eso quieres en la vida?

Oye, espera un momento.

Me arrastré por el lodo en Francia. Me dieron muchas medallas.

Pero no valen ni un centavo.

A partir de ahora me preocupo por mí mismo, por Larry Maddux.

Oye, Helen, tienes talento.

Tienes una gran voz y sabes interpretar una canción. ¿ Y yo?

Tengo un nuevo negocio con un montón de amigos nuevos.

Algunos tienen sus propios clubes. Los conozco bien.

El mejor sitio para empezar es el Blue Dragon. ¿Te suena?

Recoge tus cosas y vete de aquí. Te vienes conmigo.

- ¿Adónde? - Adonde vaya yo.

¿Me pides que me case contigo, Larry?

Eso pensaba.

- Larry, ¿no crees en nada? - En mí y en ti.

- Pero yo voy en segundo lugar. - Sí.

Sé lo que te carcome. Quieres ver tu nombre en una marquesina.

Tengo la corazonada de que serás una gran estrella.

Pero estaré a tu lado.

¿Qué clase de vida llevo?

A veces siento que estoy en un agujero que cada vez es más hondo.

Antes en Danville. Ahora contigo.

Nada me va bien.

Larry, abrázame.

Dime que me quieres, que me deseas. Por favor.

Me siento maldita.

No solo por el suicido de Sue. Ha sido siempre así desde pequeña.

- Los estamos calentando. - Si no dejo de temblar...

...no verán más que una mala imitación de Gilda Gray cantando.

- ¿Estás nerviosa? - Sí.

Espera. Utiliza esto. Tendrás algo que hacer con las manos.

Y hazlo bien, ¿de acuerdo? Es el primer trabajo decente que tenemos.

Vamos, chicas, poneos en fila.

Recuerda, Tony, una mano frota a la otra. No lo olvides.

- Yo te he traído a la chica. - Larry, ya te lo he dicho.

Triunfe o no, no puedo comprarte la bebida a ti.

Tengo que comprársela a Whitey. Es su territorio.

Voy a montar una organización independiente.

Vendo más barato y entrego más rápido. Y alcohol de verdad.

Lo traigo desde el límite de cinco kilómetros de la costa de Jersey.

Es alcohol auténtico.

A Whitey no le gusta que sus chicos se independicen.

¿Por qué no le cuentas tu idea?

No has venido a la reunión en las afueras.

Tenía una más importante en el centro. Te dejo.

- Quiero ser el jefe. - ¿Estás haciendo un trato con Tony?

No, le dije que no aceptaba.

No sé si soportaré que me abandones, Larry.

Eres un hombre indispensable. Al menos, por el momento.

- Tony nunca te compraría whisky. - No, jamás.

Tony nunca haría nada para ofenderme.

Y eso me ofendería mucho.

He visto a muchos tipos tener grandes ideas debido a una chica.

Los listos caen de la burra antes o después...

...y vuelven al trabajo para ganar dinero rápido.

Sé listo. No quieres competir conmigo.

Para demostrarte que soy maduro, voy a olvidar que has querido irte.

En lo que a mí respecta, sigues trabajando para mí.

Quizá no he sido claro, Whitey. Ya no trabajo para ti.

Vamos, largo, los dos.

Lo siento, Whitey, yo...

¿Larry ha vuelto para el segundo nímero, Dolly?

- No, ¿por qué? - Estoy preocupada por él.

Helen, deja de preocuparte por él y piensa en ti misma.

Les has encantado. Vamos, ese es tu pie.

No, sobre el piano. Eso ha sido genial.

Somos agentes federales. Quedan detenidos por violar la ley seca.

- Alto, no. - Lárgate de aquí. Escucha...

- No pueden hacer esto. - Eso les decimos a ustedes.

Vamos, adelante.

No te preocupes por nada. Me ocuparé de ti.

- Estarás bien en cuanto salgamos. - Gracias.

Vale, espera un momento.

Ella no tiene nada que ver con la venta de alcohol.

- Es una cantante. - Vale, vuelve con los demás.

Venga, chicas, vamos.

Vamos, por aquí.

¿Quieres saber quién nos delató? Tu novio, Maddux.

- Es mentira. - Menudo ojo tienes.

Dispararía a su abuela por la espalda...

...y organizaría apuestas para ver de qué lado cae.

Eh, chica. Es tu primera vez, ¿eh?

Escucha, puedes salir bajo fianza.

- Las demás lo han hecho. - ¿Fianza? ¿Cómo se consigue eso?

Llama a tu abogado. Podrá sacarte fácilmente.

- Oye, Jimmy. - ¿Qué pasa ahora?

- La chica quiere usar sus derechos. - Baja la voz, Flossy.

Tiene derecho a una llamada. Es la ley.

Ni siquiera conozco a un abogado. Nunca lo he necesitado.

Pues ahora sí.

El juez Fowler es muy duro con los casos de bares clandestinos.

Bares clandestinos. Sí.

- Un momento. - Espera.

Conozco a un abogado.

- Wade, el señor Russell Wade. - El señor Russell Wade.

- ¿Conoce al señor Wade? - Sí.

- Sí. - ¿Le conoce de verdad?

- Sí. - Sí.

El teléfono es todo tuyo, princesa.

Se ha ido. Adiós.

Ahí lo tienen, caballeros.

El nuevo proyecto de la Comisión Metropolitana.

No creo que hayan visto otro proyecto...

...que haga más por embellecer su ciudad.

O cree tantos empleos para los miembros de nuestro partido.

- Disculpe, señor. - Dime, Johnson.

Le llama una tal señorita Morgan. Dice que es un asunto legal urgente.

No conozco a ninguna señorita Morgan.

Dile que llame a mi despacho del centro.

- De acuerdo, señor. - Esto...

Morgan.

- Johnson. - ¿Sí, señor?

Disculpen, caballeros. Atenderé la llamada ahí.

Desde luego. Esto es un gran proyecto.

- Hola, señorita Morgan. - ¿Se acuerda de mí?

- Claro que la recuerdo. - Estoy en el calabozo.

- ¿En el calabozo? - Sí.

- ¿A qué concurso de belleza se apuntó? - Fue por una redada.

Bueno, no se preocupe.

- ¿En qué comisaría está? - En la de la calle Center.

Iré a ocuparme de usted inmediatamente.

Gracias.

YOUR BROADWAY AND MINE de Louis Sobol

Helen Morgan, la bella cantante que salió del calabozo gracias...

...al gran abogado Russell Wade, en vez de cantar tras los barrotes...

...podemos verla embelesar a la gente todas las noches...

...en el bar musical de Pete Gassher en el Village...

Buena suerte Russell

Aquí me conocen por si quieres una copa. No, eso es todo.

Siempre me llevas a unos sitios extraordinarios.

Russell, en toda mi vida no había tenido a alguien como tí.

Alguien a quien admirar, que me apoyara.

Me has cambiado la vida.

Y tí la mía.

Helen, para esta tarde, tengo una idea maravillosa.

Tengo que ir a grabar a las tres.

Helen, has estado trabajando mucho. ¿Qué intentas demostrar?

El trabajo no me importa, pero quedarme sin él sí.

Sí, conozco esa sensación.

Mientras dure, es genial ser alguien además de quien realmente soy.

Un nombre brillando en la marquesina, mi foto en la página de espectáculos.

Eres esa persona, Helen.

Por eso tienes tanto éxito.

Aunque tengas razón, eso no me ha dado la seguridad que tengo gracias a ti.

Es lo más importante que he conocido.

- Russell, no me estás escuchando. - ¿Qué?

- Sí, pero... - ¿Qué sucede?

Helen, discílpame un momento.

Ahora mismo vuelvo.

Es preciosa. ¿Quién es?

Es mi esposa.

Es muy guapa.

No pienso usar ninguna de las típicas excusas...

...de por qué no te he hablado antes de ella.

La auténtica razón es la obvia. Tenía miedo de perderte.

Ahora es mejor que lo sepas.

- ¿Ella lo sabe? - Sí.

Desde hace algunos años, somos buenos amigos, nada más.

Encontraremos la manera de solucionarlo, Helen.

Cuando hayas tenido la ocasión de ordenar tu propia vida.

No te preocupes por mí, Russell.

Siempre me he relacionado con hombres que no eran para mí.

Es muy bueno. Le contrataré para que cante en la boda.

Parecéis un par de abejas en una pastelería.

- ¿Qué celebráis? - Esto.

- Un anillo de compromiso. - Me quedan 30 letras por pagar.

Me alegro por ti, Dolly.

Ben ha dejado el hampa, así que he cedido y le he dicho que sí.

Os deseo mucha felicidad a los dos.

- Alfredo, tráiganos champán. - Sí, señora.

- Enseguida viene. El mejor. - Estupendo.

Y siga trayendo. Lo celebraremos de verdad.

Mira quién acaba de entrar.

Espera aquí.

- Hola, Dolly, hola, Ben. - Hola, Larry.

- Hola, Helen. - Hola, Larry.

Los dos estáis disfrutando a lo grande, ¿verdad?

Este sitio es bastante distinto a esos antros del centro.

Se parece en una cosa. El teléfono está en el vestíbulo para llamar a la poli.

Enhorabuena a los dos. No, acabo de enterarme.

Dentro de poco estaréis viviendo en una casita de vallas blancas...

...como en la portada de una partitura.

Sí, Dolly quiere que ahorremos para comprar un gallinero.

Siéntate, Larry. Tómate una copa.

No, gracias. Ven a la barra, quiero hablar contigo.

- Claro, Larry. - Siéntate.

No te interesa lo que te pueda decir.

Les pones un anillo en el dedo y ellas te ponen uno en la nariz.

- Claro. - Iría contigo...

...pero me dedico a vender camiones de segunda mano.

- Todo legal. - Vale...

...pero si alguna vez necesitas dinero extra, bíscame.

Me alegro de haberte visto, Helen.

Bueno, por vosotros dos.

Mucha felicidad.

Después te tocará a ti, Helen.

He observado cómo te mira Wade. Se le cae la baba por ti.

¿No te gusta?

Sigues loca por ese sinvergüenza de Larry.

- Tienes los pies grandes. - Y tí la boca.

- Alfredo. - Sí, señora.

- Más champán. - Desde luego, señorita.

- ¿Qué quieres beber, nena? - Algo que sea caro.

- ¿Qué? - Champán.

Champán.

Seguro que todos se han dado cuenta de que esta noche nos honra...

...con su presencia una estrella de la canción de Broadway.

Normalmente no me atrevería a molestarla, pero esta noche...

...voy a pedirle a Helen Morgan que nos obsequie con una canción.

Mantenga el champán frío porque enseguida vuelvo.

Muchas gracias, Rudy.

Quiero dedicar esta canción a una pareja muy feliz.

Mis mejores amigos, que se han comprometido esta noche.

¿Cómo has entrado?

Tengo amigos.

Siempre jugando con las cartas marcadas, ¿verdad?

Si pudiera hacerlo, ahora no estaría aquí.

¿Qué pasa, Larry? ¿La pelirroja te mandó a paseo?

- ¿O te remuerde la conciencia? - No, nada de eso.

Oye, no puedo olvidarte.

Veo tu cara en todas las chicas con las que estoy. ¿Eso no significa algo?

Tras verte, no podía dormir. He estado andando por la calle.

Solo tienes que presentarte. ¿Crees que es tan fácil?

No lo sé. Dímelo tí.

No me toques. No quiero sentir tus manos. Me haces daño.

Una vez me gustaste y las cosas no han cambiado.

No, Larry, no me sirve. Quiero olvidarte.

¿De verdad?

Te he observado esta noche. No podías dejar de mirarme.

Querías estar conmigo, igual que yo contigo. Por eso estoy aquí.

Si me equivoco, dímelo y me iré.

Vamos, dilo. Dime que me vaya.

¿Por qué siempre tienes que ser tí?

- Porque te quiero. - ¿De qué forma?

- De la que me sirva para tenerte. - ¿Casándonos?

¿Te ha pedido Wade que te cases con él?

Vamos, déjalo.

Estamos ligados el uno al otro. Estás dentro de mí.

Puedes intentar escabullirte como una gatita, pero nada ha cambiado.

Sigues siendo la chica solitaria que recogí en Chicago...

...y yo el mismo de la tienda.

Te odio.

Te odio, Larry.

Cuando me puse a investigar ese edificio de la Calle 52...

...descubrí que es suyo.

¿Qué le interesa de esa propiedad?

Es un sitio perfecto para abrir un club nocturno con clase.

Un sitio pequeño, eso es lo mejor.

Íntimo, esa es la palabra. Todo de muy buen gusto.

Con alfombras tan gruesas que hacen falta zapatos de nieve para caminar.

¿ Y su intención es vender su licor allí?

Claro que no. Usted es abogado. Sabe que eso va contra la ley.

Aunque subiríamos los precios.

De ese modo no vendría la chusma.

¿ Y qué beneficio sacaría usted de esto, señor Maddux?

Seré el jefe. Yo dirigiré el club.

Yo tengo los conocimientos, usted tiene la pasta.

Quiero que parte de las ganancias vayan a mi beneficencia favorita: Larry Maddux.

Me lo suponía.

¿Cómo ha dicho?

En mi carrera como abogado he podido ayudar a hombres como usted.

Hombres involucrados en actividades dudosas.

Sería estípido si me asociara con uno de ellos a estas alturas.

Sería estípido si no escucha una buena oferta...

...solo porque no seamos del mismo club social.

Le he estado escuchando.

- Pero también tengo los ojos abiertos. - ¿Por qué no me deja acabar?

El local podría generar muchos ingresos.

Conseguiré que una estrella cante allí permanentemente.

La mayor estrella de la canción.

¿Sabe quién?

Una amiga íntima suya, Helen Morgan.

¿Helen sabe algo de esto?

Todavía no hay nada que saber.

¿O sí, señor Wade?

Los dos coincidimos en que Helen se merece un descanso.

A decir verdad, a ella no le van las redadas.

El club le aportaría seguridad.

Sería el primer trabajo por el que cobraría un porcentaje.

Creo que le va muy bien. Canta en los mejores clubes.

No se engañe, señor Wade.

Un batín de terciopelo no es nada cuando sigues estando subcontratado.

Señor Maddux, ¿qué tal se le da guardar secretos?

Porque lo que yo haga por Helen debe hacerse con discreción.

A eso me refería yo.

Habla de ser socios silenciosos...

...y en este negocio sería invisible.

¿Se apunta?

Vale, tráigame un contrato con la firma de Helen Morgan y seremos socios.

Con una condición.

Que mi nombre nunca se asocie con el local de ninguna manera.

Me gusta cómo habla.

Club de Helen Morgan

Disculpa. Chica.

Acabo de quedarme sin tabaco.

Espera, ¿desde cuándo fumas cigarrillos?

Buenas noches, señorita.

Hola, Larry.

Este sitio se está haciendo famoso.

Es gente con mucha clase.

- ¿Cómo estás, Dolly? - Bien.

Cuánto dinero ensangrentado debe haber en esta sala, ¿eh?

- Qué graciosa. - Tí y tus amigos, vamos.

- Fred. - Hasta luego, Larry.

Que nadie te ciegue con una buena propina.

El señor Wade ha reservado la mesa uno. Va a venir con Ziegfeld.

La mesa nímero uno seguirá reservada, señor Maddux.

- ¿Señor? - Es Mark Hellinger.

- ¿De verdad? - Que no le falte tabaco.

Leo su columna a diario.

Nena, con ese vestido no te hace falta saber leer. Vamos.

Hola, señor Hellinger.

Un obsequio de la casa.

- Me alegro de verle, señor Wade. - Bien.

- Señorita Herbert, el señor Maddux. - ¿Cómo está?

- El señor Ziegfeld. - Encantado.

Y el señor Kirk, el socio del señor Ziegfeld.

¿Ted?

Gracias.

¿Qué le parece mi club?

Es usted un joven admirable, señor Maddux.

Un hijo de los tiempos, señor Wade.

- Sammy, la mesa uno para Wade. - Sí, señor.

- Hola, señor Ziegfeld, ¿qué tal? - Hola, Jimmy.

Este es Jimmy McHugh, el pianista de la señorita Morgan.

- Hola. - ¿Cómo está?

Dicen que ha compuesto varias canciones nuevas.

Sí, hoy oirá algunas, señor Ziegfeld. Espero que le gusten.

- Gracias. - Por aquí, señor Ziegfeld.

Gracias.

Hola, Whitey.

¿ Vienes a codearte con gente elegante?

Te va bien en mi negocio, pero no durarás mucho, Larry.

Hay un nuevo agente federal que es realmente duro de pelar.

¿ Y?

Se muere por causar una buena impresión en Washington.

Tranquilo. Cada vez que llega un federal nuevo, se encuentra con un sobre.

Larry, este es diferente.

No acepta sobornos.

Y puede hacer algo más que precintar un club.

Sería una tragedia que empezara con tu club.

- ¿Por qué haría algo así? - ¿Quién sabe?

Solo necesita una orden judicial y un pajarito que le dé un chivatazo.

- Sammy. - Sí, señor.

Dale una buena mesa al señor Krause y todo el alpiste que pueda comer.

Por aquí, señor Krause.

- Gracias. - Toca bien.

Larry, haré lo que pueda.

Vaya, todo va genial.

Ahí fuera no cabe ni una pestaña postiza.

Tal y como van las cosas, tenemos el éxito garantizado.

Tengo una sorpresa para ti, nena. Mi viejo amigo Ziegfeld ha venido.

Nunca me has dicho que conocías a Ziegfeld.

No, Ziggy y yo nos criamos en el mismo ascensor.

- Vamos, ¿estás lista? - Eso creo.

Deséame suerte.

Nena, con tu talento, no necesitas suerte.

Larry, la gente está esperando.

Pues que esperen.

Así cultivan la paciencia.

Vamos, Larry.

La están esperando, señorita Morgan.

Luego seguiremos donde lo hemos dejado.

Con su permiso...

...el Club de Helen Morgan se enorgullece de presentarles...

...a la señorita Helen Morgan.

- Querida, te dije que lo harías genial. - Gracias, Dolly.

- Has estado maravillosa. - Gracias, Ben.

- Señorita Morgan, el señor Ziegfeld. - ¿Cómo está?

Ha estado espléndida.

Le deseo mucho éxito con su precioso nuevo local.

- Gracias. - Helen, te has superado a ti misma.

He montado este lugar para presumir de ella.

Le doy la enhorabuena, señor Maddux.

Debe de ser increíble tener un club nocturno propio.

Sí, pero no engaño.

No es como protagonizar un musical de Broadway.

Eso es lo mejor.

Por cierto...

...hay algo que quiero comentarle.

Señor Maddux, ¿por qué no me enseña el resto del club?

¿Me permite?

Señorita Morgan, ¿ha leído el nuevo libro de Edna Ferber, Teatro flotante?

Sí.

Como quizá sepa...

...Oscar Hammerstein lo ha adaptado para un musical.

Y Jerry Kern ha compuesto una brillante partitura para él.

Toda su mísica es maravillosa.

He buscado entre cientos de chicas a la que pueda hacer el papel de Julie.

Incluso hemos retrasado la producción hasta encontrarla.

Pero después de escucharla, sé que he encontrado a Julie.

¿Cómo?

Empezamos a ensayar en una semana y estrenamos en febrero.

¿Qué me dice, señorita Morgan?

- Señor Ziegfeld, sujéteme fuerte. - ¿Cómo?

Me voy a desmayar.

TEATRO ZIEGFELD TEATRO FLOTANTE

- Les has encantado. - Has estado maravillosa, Helen.

- Espero que los críticos opinen así. - Cámbiate deprisa.

Ziggy da una fiesta en su ático. Esperaremos las críticas allí.

Esta noche se ha convertido en una estrella.

En una gran estrella de Broadway.

Sí, pero Ziggy me da pena.

ÉI solo la tiene mientras dure este musical.

Yo la tengo contratada en mi club permanentemente.

Escucha lo que dice Burns Mantle.

"Aín me considero un joven...

...pero Helen Morgan ha hecho que se me agoten los elogios...

...antes de llegar a viejo".

Hola, señor Wade.

The Graphic no tiene mucho que decir de este musical.

Lo resume en una palabra.

- ¿Cuál es, querida? - Magnífico.

Después de lo que he sentido esta noche...

...desearía que todas estas luces formaran su nombre.

Mademoiselle, ha cantado comme flamboyer.

Como un corazón en llamas, como una antorcha ardiendo.

Es lo ínico que sé decir.

Le he dicho que en Europa la adorarían.

Para ellos, sería como una esposa desolada...

...cantando al amor perdido.

Se lo suplico. Permítame que le prepare una gira.

Solo tendría que enviar un telegrama.

Dubois, ¿intenta secuestrar a mi estrella?

¿Secuestrar? Disculpe, no conozco esa palabra.

- Perdone. - Disculpen.

Déjalo ya, Dawn. No crees problemas.

¿Por qué no?

¿Solo porque Helen haya tenido la suerte de camelarse a un pez gordo?

¿Es que es sagrada o qué?

Todo el mundo sabe que el señor Wade está detrás de esto. Y además...

...Whitey Krause dice que Wade es el que ha montado el club para ella.

- Dawn... - No, deja que siga.

Sigue, ¿qué estabas diciendo sobre Russell Wade?

Solo decía lo que todo el mundo en la ciudad sabe.

Que Russell Wade es tu casero.

Debes de estar borracha.

No me pongas esos grandes ojos de niña pequeña.

¿Quién crees que puso el dinero para el flamante Club de Helen Morgan?

- Larry Maddux. - ¿Larry?

Eso tiene gracia.

Pero si Larry no ha tenido ni más de dos centavos en su vida.

Déjala en paz, Dawn.

Ya es hora de que alguien te deje las cosas claras.

Russell Wade es el dueño de tu club, querida.

Y Larry solo intenta aprovecharse.

Helen, espera.

Dawn, no has debido decir eso.

Créeme, Mark. Entre Helen y yo solo hay una buena amistad.

Helen, has estado magnífica.

- Les has encantado. De verdad. - Gracias, Mark.

¿Nos disculpas? Quisiera hablar con Russell.

Por supuesto. Disculpa.

Hasta luego.

¿Sucede algo malo?

¿Es cierto?

¿Que tí pusiste el dinero para el club?

Sí, es cierto. No te mentiré.

Tí pusiste el dinero.

Créeme. Si lo hubiera sabido, no se me hubiera ocurrido...

Esperaba que nadie lo supiera nunca.

Debí darme cuenta...

...de que cuando se trata con gente así, alguien acaba sufriendo.

Lo que él me ha hecho a mí es solo culpa mía.

Pero esto, que haya sido capaz de usarte a través de mí...

...de arrastrarte a uno de sus tejemanejes...

Nunca me lo perdonaré.

Por favor, no te sientas así.

Lamento que te hayas enterado, pero así he logrado lo que quería de Larry.

La oportunidad de ayudarte.

Lo mejor de estas críticas de Teatro flotante...

...es lo que van a hacer por nuestro club.

Pondré mesas más pequeñas.

Los clientes estarán apiñados y así harán amigos.

- Buenas noches, Helen. - Espera, Russell.

El señor Maddux tiene asuntos que tratar contigo.

¿Qué ves en él?

Bueno, venga. Suéltalo ya.

Esas palabras tiernas solo eran para hacerme firmar un contrato.

¿Eso te ha dicho?

Siempre hay algo detrás de todo lo que haces.

Como el club abierto con el dinero de Russell...

...y que nunca habrías conseguido de no haberme tenido a mí.

¿ Y qué?

Tenemos un club y eres la estrella. Wade ha hecho una buena inversión.

- Solo hay que sacarle provecho. - No, no vas a sacarle provecho.

Se acabó el trato. Has ganado tu íltimo dólar conmigo.

Has escogido un buen momento para dejarme.

Cuando estás en la cima, donde te he puesto yo.

Vamos, dime la verdad. ¿Estás enamorada de él?

- Eso no tiene nada que ver. - ¿Sí o no?

Quiero una respuesta a mi pregunta. ¿Sí o no?

¿ Y si lo estoy?

No puedes darle una paliza como a tus rivales en el contrabando.

- ¿Sí o no? - Sí.

¡Maldita golfa! No eres mejor que yo.

Sabes que está casado. ¿Para qué intentas hacerle morder el anzuelo?

Vamos, contéstame.

Le quiero.

Le quiero.

Recuerda una cosa sobre mí.

Nunca he suplicado nada a una chica en toda mi vida.

Ya ha bebido bastante, señorita Morgan.

Mide 1,5 metros, no puede meterse en una botella de 30 centímetros.

¿Qué tal si no bebe más?

¿Por Sammy?

Una copa a tiempo ahorra nueve.

Está bien.

Está bien, señorita Morgan, pero que sea la íltima.

Señorita Morgan, esa botella está llena de notas tristes.

La están esperando fuera, señorita Morgan.

Venga, no necesitas eso.

Es curioso.

Odié el alcohol la primera vez que lo probé.

Deberías tomarte un descanso, Helen. Estás adelgazando.

No quiero sermonearte, pero no quiero verte muerta por la bebida.

Se me han acabado los somníferos. ¿Has comprado más?

Sí.

Deberías dormir un poco. Pareces cansada.

Daré una fiesta con champán tras mi actuación nímero cien de mañana.

Helen, tienes que empezar a ahorrar dinero.

Lo gastas más deprisa de lo que lo ganas.

No puedes ir dando propinas de cien dólares ni cheques en blanco.

Sé que tengo que parar.

¿Sabes cuánta gente te debe dinero?

Te deben más de diez mil dólares.

¿ Y sabes qué?

No creo que te los paguen.

Tí te gastas mucho en mí.

Sabes que todo lo mío es tuyo. Ojalá tuviera más.

Lo sé.

¿Quieres oír algo gracioso?

¿El qué?

He leído algo en este libro...

...que me ha recordado a mí misma.

Si una vela arde por ambos extremos

No durará toda la noche

Pero, amigos y enemigos

Da una luz preciosa

Lo que pasa es que no da una luz preciosa. No es nada bonita.

Pero voy a recuperarme, Dolly. Lo haré, ya lo verás. Tengo que hacerlo.

Sé que lo harás.

No puedo seguir así.

Siempre con miedo, siempre sola.

Helen, ¿por qué no descansas un poco? Vamos.

Échate.

Prométeme que no vas a preocuparte, ¿quieres?

- Alguien la espera, señorita Morgan. - Sí, lo sé.

No te necesitaré durante un rato, June.

Lamento la espera, señora Wade. La obra se ha retrasado esta noche.

Pensé que sería mejor que habláramos aquí...

...porque sé lo ocupada que estará entre el espectáculo y su club.

Iré directamente al grano, señorita Morgan.

Russell y yo hemos tenido un acuerdo durante algín tiempo.

He pasado por alto muchas cosas.

Pero quiero que sepa que llevo muchos años siendo la señora Wade.

Y mi intención es seguir siéndolo muchos más.

Creo que se precipita en sus conclusiones...

Es mejor que lo aclaremos ahora.

Mi marido tiene una brillante carrera por delante...

...y su relación con usted empieza a ser de dominio píblico.

Si surge algín escándalo, me salpicaría a mí...

...pero arruinaría a Russell...

...tanto social como políticamente.

Espero que me haya comprendido.

No tengo intención de hacerle daño a Russell ni a usted.

Pues le sugiero que deje de verle porque nunca le daré el divorcio.

Le parecerá curioso que yo le diga...

...que Russell es uno de los pocos amigos que he tenido nunca.

Los hombres casados no tienen mujeres como usted como amigas.

Buenas noches.

PATRULLA DE POLICÍA

No toque a mi esposa.

Arriba.

Vamos, dense prisa.

Basta.

¡Basta!

¡Basta!

Lo siento, señora.

Esta es la ínica manera que tiene el tío Sam de cerrar el club para siempre.

Vale, chicos, nos vamos.

Whitey.

Mala suerte.

Oye, oye, oye.

No es el fin del mundo, ¿verdad?

Mira, esta mañana...

...estuve pensando en el nombre de un nuevo club para ti.

La casa de verano de Helen Morgan.

Suena bien, ¿verdad?

Abriremos este verano y hará que este lugar parezca un patio de niños.

Vamos, ¿qué dices? Dame luz verde.

Es inítil.

Todo lo que toco se estropea.

No sirve de nada.

Tengo que irme. Tengo que irme.

- No se mueva, por favor. - ¿Cuándo volverá, señorita Morgan?

- Cuando pueda sentar la cabeza. - ¿Quién es el afortunado?

Sin comentarios.

No se mueva, señorita Morgan.

- Buen viaje, señorita Morgan. - Bon voyage.

- Bon voyage. - Pasajeros a bordo.

LONDRES PALLADIUM

- Helen. - Helen.

- Dolly. - Hola, querida.

¿Cómo estás, Ben?

- Está estupenda. - Y tí.

Dejad que os vea. El matrimonio os sienta bien.

Si encima estuviéramos de acuerdo, sería fantástico.

- ¿Su declaración, señorita Morgan? - Sí.

Ahora solo necesito esta bolsa.

El resto pueden enviarlo al hotel.

¿AI hotel? ¿Qué hotel? ¿No te quedas con nosotros?

¿Por qué quieres ir a ese miserable hotel...

...cuando puedes quedarte en nuestro miserable piso?

- Déjalo ya. - Es broma.

Dolly te ha preparado un cuarto. Ha llenado el colchón de pétalos de rosa.

Sois muy amables al invitarme, pero es mejor que vaya al hotel.

- Tengo mucho que hacer. - Como quieras...

...pero no dejes de venir a visitar nuestro club.

Será mejor que te des prisa, quizá lo cerremos pronto.

- ¿No está yendo bien? - No.

Estamos en recesión.

Y el Gold Spoon está en una de las zonas en declive.

Bien, señorita Morgan, firme aquí.

- ¿Has tenido un buen viaje? - Maravilloso.

- Espere, ¿qué está firmando? - Un autógrafo.

El señor Inspector, siempre aprovechándose.

Cuánto me alegro de que hayas vuelto a casa.

Disculpe, señorita Morgan. Un caballero lleva casi una hora esperándola.

Gracias.

Hola, Larry.

Estás estupenda, preciosa. No has cambiado nada.

Ni tí. Año y medio y ni una noticia tuya.

- Has estado de un lado para otro. - Sí.

No me creía que ibas a hospedarte en un tugurio como este.

A ti no parece haberte afectado la recesión.

Yo no he sido como esos idiotas...

...que se han tirado por la ventana con cinta en el cuello. Yo no.

Ya me conoces. Nadar o hundirse. Obrar o morir.

Evitar y vivir es lo que yo estoy intentando aprender.

¿Te refieres a mí?

Me refiero a muchas cosas.

Vamos, siéntate. Vamos a ponernos al día.

Solo un rato. Debo firmar el contrato para el nuevo musical esta tarde.

Igual que en los viejos tiempos.

Te he seguido por toda Europa en los periódicos.

Ha pasado mucho...

...desde Miss Saskatchewan al aplauso de todo el continente.

Un aplauso amargo.

La gira ha tenido mucho éxito, pero la bolsa me ha arruinado.

Todo va a ir sobre ruedas. Tienes un nuevo espectáculo.

Y como siempre he dicho, vas a estar genial.

- ¿Quieren pedir ya? - Nada para comer, gracias.

¿Sería posible que me sirviera un coñac doble?

Lo siento, pero este hotel cumple la ley.

¿Todavía no han derogado esa ley?

Bueno, tráiganos un par de tazas de café, por favor.

Sin café.

Necesito más tiempo para pensármelo, Larry.

Benny, será como quitarle un caramelo a un niño.

Hay 25000 dólares en licor en el almacén de Whitey...

...esperando a que vayamos a buscarlos, ¿verdad, Red?

Yo ya he aceptado. A mí no tienes que convencerme.

Lo dices como si fuera tan fácil, como robar una tienda de dulces.

Las tiendas de dulces son peligrosas. Esto está tirado.

- ¿Conoces a Willie el corredor? - Sí.

Willie se encargará del vigilante nocturno por 1100 pavos...

...y Willie está con nosotros en esto.

Le dirá al vigilante que se vaya a dar una vuelta...

...o a tomar un café y que deje la puerta abierta.

¿ Y si se lo cuenta a Whitey por 1200 dólares?

¿Cómo puedes confiar en un incompetente como él?

¿Quieres confiar en mí? ¿Alguna vez te he dejado tirado?

- No es eso, Larry, pero... - Pero ¿qué?

Ahora eres un hombre casado. Tienes responsabilidades, ¿no?

¿Sabes cuál sería tu parte por este trabajo? Cinco de los grandes.

Tendrías que trabajar aquí todo un año para ganar tanta pasta.

Vamos, ¿qué me dices?

Vale, pero como se entere Dolly...

Si se entera Dolly. Un día se va a asfixiar enredado en el delantal.

Justo a tiempo.

- Sal de aquí. - Vamos, Red.

¡Red!

- Corre, Larry. - Red.

¿Qué le pasa a Morgan? Solo funciona con cuatro cilindros.

Es la gasolina que usa.

Bueno, tomaos un descanso de diez minutos.

Un descanso de diez minutos. Eso es todo.

- La llaman por teléfono. - Gracias.

- Hola, señorita Morgan. - Hola, Johnny.

- Parece que será un éxito. - Eso espero.

Después de 20 años en esta profesión, los huelo a distancia.

Estoy buscando a Larry Maddux. ¿Le ha visto esta noche?

¿Por qué? ¿Qué ha pasado?

Es por un asunto.

Si tiene problemas, quiero saberlo.

Usted es un buen tipo, Johnny. Dígamelo.

A veces es difícil ser buen tipo y policía al mismo tiempo.

La están esperando al teléfono, señorita Morgan.

Espere un momento.

¿Diga?

¿Helen? Soy Ben.

Escucha. Han disparado a Larry.

He conseguido llevarle hasta el club.

Ven cuanto antes. No creo que sobreviva.

Se me había olvidado.

Dígale que lo siento y que enseguida voy para allá.

¿Hay alguien ahí? ¿Un poli?

Sí, eso es.

Cantaré un par de canciones del espectáculo.

Quítatelo de encima. Por favor, ven cuanto antes.

Haré lo que pueda.

Se me había olvidado que había prometido ir al Gold Spoon...

...a cantar un par de canciones esta noche.

Estupendo, la acompaño. Soy un gran admirador suyo.

Bueno, probablemente solo cantaré una canción.

Me basta. Tengo el coche fuera.

Está bien. Tardaré un segundo en cambiarme.

¿Sí, señor? Hola, señor Haggerty.

Espere. Llamaré al jefe.

Es la policía.

No importa. Y no se molesten en esconder el alcohol.

Esta noche vengo a divertirme.

Claro, a divertirse.

¿Cómo está, señora?

Solo a divertirse. Me encargaré de su abrigo.

- Gracias. - Guárdalos.

- Hola, Dolly. - Hola, Johnny.

Menuda sorpresa.

Será mejor que me prepare para mi nímero.

Ponte cómodo. Cuídale bien, Nick.

Sí, señora. Esta es la mejor mesa de la casa.

Siéntese y cuidaré bien de usted.

- Café, por favor. - ¿Con hielo?

Digo... ¿solo o con leche y azícar?

- Solo está bien. - Claro, un café solo.

- ¿Está muy grave? - Mucho.

No nos deja llamar a un médico.

Tienen que informar a la policía de todas las heridas de bala.

- Está ahí dentro. - Entretendré a Haggerty, pero no tardes.

Larry.

Larry.

Helen está aquí.

- ¿Cómo te has enterado? - Por Ben.

Ben, llévatela de aquí. No quiero mezclarla en esto.

- Déjame llamar a un médico. - No quiero un médico.

Sácame de aquí, Ben.

Déjame ayudarte, Larry.

No quiero ayuda. Lárgate de aquí.

Por favor, sácame de aquí.

No necesito a nadie. No quiero a nadie.

Dolly dice que suba ya antes de que Haggerty sospeche.

- Va a presentar su nímero. - Por favor, sácame...

Vamos, Helen. Será mejor que nos vayamos.

Lo siento. Ni estando así cede.

Ben, sácame de aquí.

- Dame una moneda, Ben. - Espera, Helen.

¿Sabes lo que estás haciendo?

Si llamas a un médico ahora, encerrarán a Larry por mucho tiempo.

- No puedes hacerlo. - No voy a dejar que muera, Ben.

- Operadora. - Operadora.

Es una emergencia. Han disparado a un hombre.

Envíen una ambulancia al Gold Spoon en la calle Este 51.

Y dense prisa.

Esta noche tenemos algo especial.

La estrella Helen Morgan...

...ha venido aquí directa desde los ensayos de su nuevo musical.

Y va a cantar para nosotros. Y lo hace por amor, por puro amor.

La señorita Helen Morgan.

Será mejor que se tome esto.

Tendrá que salir enseguida.

¿Adónde?

Al espectáculo, señorita Morgan. Usted es la estrella.

- Brilla, brilla, estrellita. - Al escenario, señorita Morgan.

Querida, no puede salir así.

¿Qué te pasa? Puedo cantar sentada o de pie...

...borracha o serena, muerta o viva.

¿ Y mi redecilla?

Ahora todo está perfecto.

Por favor, señorita Morgan.

MORGAN PARALIZA UNA FUNClÓN DE BROADWAY DESPLOMÁNDOSE

Mi periódico le pagará mucho por la verdadera historia...

...entre Helen Morgan, Russell Wade y usted.

No sé si podría hacerle un hueco en mi agenda social.

No sea estípido. Ella le metió aquí, ¿no?

¿Qué me dice, Maddux?

El dinero le vendrá bien cuando salga.

Mil pavos. Es tan fácil como encontrarlos en una cuneta.

Debo estar viejo. No podré agacharme tanto para recogerlos.

Vale, Charlie, vámonos.

¿Helen?

Hola, Russell. ¿Qué tal por Washington?

He estado buscándote desde que volví.

Déjame llevarte a casa.

¿Por qué no te vas y dejamos de torturarnos mutuamente?

Porque no puedo irme sin más.

¿Qué quieres de mí?

No puedo explicarlo. Simplemente no puedo evitarlo.

Escíchame, cariño.

Me da igual lo que hayas hecho y lo que le haya pasado a Larry.

No puedo dejarte.

No se trata de ti o de Larry, sino de mí.

Solo de mí. Algo terrible está ocurriendo en mi interior.

Es como la noche en que mataron a mi padre.

Yo tenía once años y tenía la escarlatina.

Me quedé ciega durante un año. Mi padre solía decir:

"Yo seré los ojos de mi niña hasta que se ponga bien".

Cuando me dijeron que había muerto empecé a gritar:

"Socorro, que alguien me ayude".

Y anoche, me sentí sola otra vez.

Y escuché la voz en mi interior...

...gritando: "Socorro, que alguien me ayude".

Te quiero.

Sí, lo sé.

Una vez leí una historia sobre una mujer casada con un borracho.

ÉI era un gran tipo y ella estaba loca por él.

ÉI no podía evitar ser un borracho y ella no podía evitar quererle.

Algo así es lo que había entre Larry y yo.

Tenemos que aguantar lo que nos toca.

¿Hay algo que yo pueda hacer?

Ponme otra copa.

Señores y señoras de toda América, estas son las noticias.

Este periodista lamenta no tener noticias sobre Helen Morgan...

...la estrella que se desplomó antes de que lo hiciera el telón...

...en su espectáculo de la pasada primavera.

Sus preocupados amigos temen que haya desaparecido.

Noticias de París...

Patter Boy, quedan 2:40 para el programa.

Ahora toca música. Grandes éxitos del pasado.

- Escuche. Esa soy yo cantando. - ¿Qué?

Soy yo. Yo hice famosa esa canción.

Me aplaudieron durante diez minutos.

Vendí medio millón de discos.

¿Qué tal si también nos bailas un poco?

Soy Helen Morgan, de verdad.

- Helen Morgan, la estrella. - Claro que sí.

Y yo la reina de Rumanía.

Usted me recuerda en Teatro flotante, ¿verdad?

Y mi club nocturno, el mejor de la ciudad.

Y cuando fui a Europa...

...Ios príncipes se peleaban por abrirme la puerta del coche.

Recibí los aplausos de todo el continente.

Escuchad.

- Oye, no la imita tan mal. - Es malísima.

Cállate, borracha. Estás molestándome.

No me creen.

No reconocen a una gran estrella cuando la ven.

¿Qué sabrá esta pandilla de vagos sobre los aplausos?

"Bravo, bravo", eso es lo que me solían decir.

Cóbrese lo que he derramado de la botella.

No importa, señorita Morgan. La casa invita.

La vi en el Palace una vez.

¿Quién se cree que es? ¿Helen Morgan?

Un copa. ¿ Y la botella?

¡Quiero una copa!

Por favor.

Por favor, una copa.

Dadme una copa, por favor.

Larry. ¡Larry!

Dentro de un rato. ¡Larry!

Han disparado a Larry. Socorro.

¡Que alguien me ayude!

¡No, no, no!

- Tome, señorita. - Gracias.

El caballero que te ha enviado esto te está esperando fuera.

¿Quieres verle, Helen?

¿Cómo estás?

Pensé que nunca volvería a verte, Larry.

Ya deberías saber que no puedes deshacerte de un granuja como yo.

Superarás esto enseguida. Apuesto por ello.

Es curioso, ¿sabes?

Todas esas canciones que cantaba sobre la soledad... Se hicieron realidad.

¿De qué estás hablando?

Mírame. Acabo tirada en el suelo sin un amigo en el mundo.

Vale, sí, perdiste un asalto, pero ¿a quién no le pasa?

Pero lo importante es levantarse y seguir peleando.

¿Para qué?

Bueno, no lo sé.

Tal vez por el millón de personas que acudía corriendo...

...cada vez que ponían tu nombre en el cartel.

No te burles, Larry.

Siempre digo lo que pienso. Tengo los chichones para demostrarlo.

Incluso en los clubes más vulgares...

Estabas preciosa cuando cantabas en ellos.

Hacías que mucha gente se olvidara de este mundo de locos.

Y no sé qué es lo que tenías, nena...

...pero yo no dejaría que se fuera al garete.

- No sé. - Yo sí.

Pero debes aclararte la mente. Tienes que aceptarte a tu misma.

Sí, de una forma u otra.

¿ Y tí qué tal, Larry? ¿Sigues metido en líos?

- No, me va bien. - Eso espero.

Solo me he pasado por aquí un rato porque hay algo...

...que llevo mucho tiempo queriendo decirte, pero...

No sabía qué palabras usar.

Es algo así, supongo...

Hay muchos tipos que han ido por el mal camino, como yo.

Pero a mi manera, Helen, te quiero.

Pensaba que llegarías a darte cuenta...

...aunque nunca te lo dijera.

¿Me crees?

- ¿ Vendrás a verme mañana? - Bueno, no lo sé.

Tal vez esté ocupado durante un tiempo.

Gracias, Haggerty.

Adiós, Maddux.

- Hasta pronto. - No confíes en ello.

- Hola, Benny. - Hola, Larry.

Me alegro de verte.

- Estás estupendo. Genial. - Un poco más viejo.

Sí, como yo.

- ¿El coche es tuyo? - Sí, las cosas me han ido bien.

Vamos a algín sitio a quemar estos harapos.

Eres el ínico tipo al que he visto llevar esas ropas de preso con clase.

¿Cómo está Helen?

No muy mal, Larry. Sale del hospital la semana que viene.

Pero deberías saber que no es la misma Helen.

Siempre está triste y deprimida.

Bueno, creo que he salido justo a tiempo.

Venga, vamos a la ciudad como dos señores.

Vaya, esto es muy... ¿De quién es este?

"Florenz Ziegfeld". Vaya, vaya, vaya.

¿ Y este? Rudy Vallee. ¿Qué te parece?

Las hermanas Duncan.

La señorita Morgan lleva unos días recibiéndolos.

Hace dos meses, el alcalde Walker le envió un ramo precioso.

Y Walter Winchell envió tulipanes.

¿Qué tenemos aquí?

Al Jolson. Nunca se olvidan de una estrella como tí.

Larry, ¿por qué no te has ahorrado el dinero?

- ¿Cómo dices? - No me has engañado.

Todas de la misma floristería. Las tarjetas tienen la misma letra.

Sigues siendo un promotor.

No sé, huelen bien.

Seguro que muchos hubieran querido enviarte flores...

...pero la gente está ocupada. - Sí, lo sé.

Es curioso.

El ínico hombre al que debí tachar de la lista hace años...

...es el que aparece ahora.

Será mejor que no me taches de la lista ahora porque me ha llevado tiempo...

...pero por fin me he dado cuenta de que tí vas primero.

- Buen intento, Larry. - No, de verdad, yo...

Tengo un taxi esperando abajo.

Di que sí y enseguida estamos ante el juez de paz.

¿Qué me dices?

Si me lo hubieras dicho hace diez años...

Ahora es demasiado tarde.

¿Sabes lo que necesitas?

Un largo paseo y un poco de aire fresco.

- ¿Estás lista? - Sí.

He ensayado mi sonrisa para salir de aquí esta mañana.

Espere aquí y no baje la bandera.

- ¿Por qué me has traído aquí? - Van a echarlo abajo.

- He pensado que te gustaría verlo. - ¿Para qué?

Por mi parte es como si nunca hubiera existido.

Deja de huir, ¿quieres, Helen? Sí que existió y era tuyo.

Vamos.

Venga, aín tengo la llave.

¿Qué te ha hecho pensar que me gustaría volver aquí?

No sé... Por los viejos tiempos.

Me asusta.

Quizá sea porque nunca lo había visto tan vacío.

Ya te dije que lo echarían abajo.

A partir de ahora, tí vas primero.

Un amigo es alguien que te conoce, pero te quiere de todas formas.

Me dijeron que Helen creía que no tenía ningín amigo.

Y que el corazón de Broadway ha dejado de latir por ella.

Por eso estamos aquí esta noche.

Por una chica cuyas canciones de amor nos hacían olvidar el licor malo...

...Ios contrabandistas y el oropel de los felices años 20.

Fue una época de equivocaciones.

Y Helen Morgan cometió algunos de los mayores de todos.

Pero su corazón y su cartera siempre estuvieron abiertos...

...para mucha gente que necesitaba un amigo.

No sé cuántas bombillas hacen falta para deletrear el nombre de Helen Morgan.

Pero su nímero debe ser elevado...

...porque incluso ahora que han dejado de brillar por ella...

...siguen dejando un gran resplandor sobre Broadway.

Para mí y para todos los que amábamos las canciones que cantaba...

...el trueno de los años 20 resonará siempre en la memoria de Broadway.

Y en algín sitio por encima de todo, se escucharán tristes y dulces notas...

...de una gran chica sobre un piano de cola.

Helen Morgan.

No hay palabras que describan cómo me siento.

Helen, siempre hiciste tus mejores discursos...

...sentada sobre un piano. Vamos.

Subtitulada por: SDI Media Group

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