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- ¡Oh!
- Oh, no, se cayó de nuevo.
Julian, levántate, cariño.
Estás bien.
- Bien, vamos, niños. - Es un buen chico.
Apúrate. - Se ve bien.
- Es triste lo de esa mujer.
La profesora de yoga.
- ¿Qué? ¿Qué sucedió?
- ¿No supiste?
La mataron anoche.
En su propia casa.
- Dios mío, ¡qué terrorífico!
¿Saben quién lo hizo?
- Escuché que un vecino vio a alguien salir de su casa.
Dijeron que fue un empacador del Eagle.
- Espera, ¿qué?
¡Acabo de estar ahí!
- Lo sé, voy ahí cada día.
Debió haber empacado mis cosas 500 veces.
- Oh, es una locura pensar eso.
Estoy segura que tengo cosas en mis alacenas
que él tocó.
- Apuesto que tengo algunas en el maletero de mi auto.
- ¿Cuántos años tenía ella?
- Entre 25 y 30 años, creo.
Cheryl, Cheryl algo.
Abrió ese estudio de yoga.
¿La conociste?
- Oh, no.
He querido empezar a practicar yoga.
- Yo también.
- Mmh.
Oh, Dios, ni siquiera lo noté.
Tienes otro bebé.
- Oh, sí, ¿no es adorable?
Quisimos intentar algo nuevo.
- Es muy adorable, la amo.
- Lisa, ¿la quieres?
- ¿Qué?
- No, no podría.
Es tu bebé.
-= Oh, Lisa, puedes tenerla, es maravillosa.
- ¿Estás segura?
- Sí, estoy segura.
Tómala, ya es tuya.
- ¡Oh!
No sé, Jill, parece que te quiere a ti.
- Oh, tenemos un lazo.
He sido su madre desde que nació.
Sólo tiene que acostumbrarse a ti.
- Por supuesto.
La amo.
Muchas gracias.
- Disfrútala.
Lo que tienes que entender, cariño,
es que cuando te caes, eso retrasa todo el juego.
- ¿Qué le pasó a la bebé?
- Oh, se la di a Lisa.
Y escucha, corazón, no mencionemos a tu papá
cómo te caíste otra vez hoy.
Será nuestro secreto.
- ¿Puedo dormir en la cuna de Madison?
- No.
- Sabes, cuando nos detuvimos en el Eagle
por unos niños al venir aquí,
- ¿Oh, sí? - Sí.
había policías por todos lados.
Creo que estaban esperando a ver
si ese empacador llegaba a trabajar.
Sabes, el empacador asesino.
- Ajá.
¿Llegó?
- No.
- ¡Uf! - Ahí estás.
- Oye, sólo estábamos hablando.
¿Por qué no vienen a la casa a nadar después de la fiesta?
La piscina está finalmente lista.
- Sí, vamos a prender la parrilla.
- ¡Es divertido!
Oh, pero cariño, no tenemos nuestros trajes.
- Pasaremos a la casa.
- Mmh.
- ¡Lisa, estás de regreso!
- Hola, Marriott.
Sí, de regreso a dar lata.
- Todos están devorando esos canapés que trajiste, Jill.
- ¡Oh, bien!
- Son tan pequeños.
No sé cómo los hiciste.
- Oh, fue fácil.
- ¿A la gente les gustan mis chícharos?
- Oh, sabes, los vi.
No creo que alguien haya tenido la oportunidad de probarlos.
- Oh.
- Feliz cumpleaños, Raja.
- Vamos, mamá, es hora.
- De acuerdo, cariño.
Oye, ustedes deben venir.
Van a dar un turno a las mamás para la piñata.
- Oh, es divertido, estaremos ahí.
Bien, corazón, ahora regreso.
Espera un segundo.
Esposos equivocados.
- ¡Oh, Dios mío!
- Intercambio.
- Intercambio.
- Lisa, besas como si fueras francesa.
- Hola, cariño. - Hola.
- Estaba confundida porque tu esposo
tenía a mi bebé.
- Oh, ¿cómo está Madison?
- Oh, Paige.
Ahora es Paige.
- Oh.
Paige.
Como el escudero de un caballero.
- Un paje noble.
- ¡Ah!
- Oh, cielos.
No sé.
Llegaste aquí primero.
Oh, no lo sé.
Sabes, no fui la primera.
Nunca soy la primera.
No.
- Voy a revisar la piscina.
- De acuerdo.
¿Qué?
Julian.
Gracioso.
Ven aquí, bebé.
- ¡Naranja, mmm!
Las naranjas son curiosas.
- Hola, hermosos reposteros.
El desafío de esta semana fue el Alaska horneado.
Ahora, algunos de sus pasteles serían el orgullo
del pueblo de Alaska y otros no.
Serán juzgados tanto en la altura del pastel
como por el calor de la llama.
Y ahora,
me gustaría que cada uno pasara al frente
del pastel a su derecha.
Oh, perdón, Brigitta,
no hay pastel a mi derecha a menos que
ésta sea mi izquierda.
- Penélope, tu irás al pastel de Georgia.
Gracias.
Y ahora, el pastel que está atrás de ustedes
es el pastel que será juzgado.
- ¡No!
- Sí.
Definitivamente sí, Penélope.
- Julian, ¡prueba esto! - ¡Shh!
- ¡Jill, prueba esto!
- ¿Qué?
- Toma un sorbo de agua.
¿Te gusta?
- Seguro.
- Es de la piscina.
- Oh.
- Es el nuevo sistema de filtración.
Está toda oxigenada, no más cloro.
Es pura, amor, puedes tomarla.
- Oh, eso es genial.
- Sí, creo que la prefiero.
- ¿A nadar en cloro?
- ¡No!
En vez del agua regular.
Digo, está deliciosa, ¿verdad?
- Seguro, es agua buena.
- Sí.
Amor, ¿estás usando tus bragas alrededor de tu cuello?
- Sí.
- Oh.
¿Qué?
- Perdón.
- ¿Qué pasa?
- No puedo dejar de pensar en Madison.
- Paige.
¿Quieres decir Paige?
- Oh, sí, cierto.
Fuiste muy amable al verla hoy.
- Sí, bueno, la veíamos cada día.
- ¿Estás enojado?
- ¿Qué?
- ¿Estás enojado de que le di a Lisa nuestro bebé?
- La próxima vez, ¿podrías hablar primero conmigo?
- ¡Oh!
Sí. - Bueno.
- Sí, sí.
- Oh, ¿tacos?
- Oh, no, es un pastel de carne mexicano.
- No sé lo que es.
- Era Nancy por teléfono.
Dice que fue al asilo el martes
y mamá no estaba en su habitación.
Estaba en la cafetería, trapeando el suelo.
- Un segundo, Dennis.
- ¿Y recuerdas la compañera de cuarto de mamá, la costurera?
Le pidieron que desinfectara el retrete en la sala común.
- ¿Un elote?
- Bob lo quería.
- ¡Ugh!
- Le voy a quitar los granos de maíz.
De todos modos, Nancy y su nuevo esposo,
vinieron en la mañana
durante la hora de ejercicio de mamá
Y, aparentemente, le pidieron a todo el grupo
lavar la terraza con agua a presión.
Ahora, le dije a Nancy que lavar a presión
se podría considerar como un ejercicio,
pero me dio un punto muy bueno.
Parece que corrieron a todo el personal de limpieza.
Y sabes, el esposo de Nancy,
es un ejecutivo, ¿sabes?
¿Sabes?
¿Sabes?
Bueno, cree que si el asilo
está limpiando la residencia,
les deben pagar por eso.
¿Lisa?
¿Lisa? - ¿Qué?
¿Lisa? - ¿Qué?
- ¿Crees que están explotando a tu mamá?
- ¿Crees que están explotando a tu abuela?
- Bob, no juegues con esa basura.
- Estoy haciendo un muñeco de maíz.
- Vaya.
- ¿Qué?
- Es un poco escalofriante.
- No eres escalofriante para mí.
- Bueno, el goulash estará listo en 20 minutos.
Bob, ¿por qué no practicas ahora con tu saxofón
para que no tengas que hacerlo antes de irte a la cama?
- ¡No!
- Cariño.
- Perdón, es sólo mi cabeza.
Oh, sí, debes practicar.
- Debes practicar, Bob.
Mañana es tu gran concierto.
- Sólo quiero una noche libre más.
- Bob.
- Está bien.
- Derramaste algo de leche.
- ¿La puedes limpiar?
Hay un trapo ahí.
- Oh, hola, Jill.
- Hola, Buck.
¿Cómo estás?
- Bien, gracias.
Muy bien.
- Mamá, ¿vas a dejar que papá se lleve el globo terráqueo?
- No, escóndelo.
- No, mamá.
- Citronela.
- Está bien.
- Hola, Kim Ann.
Perdón por llegar así.
- Oh, siéntate, hice limonada.
Estamos viendo.
- No tenía idea de que
Buck se iba hoy.
- ¿Alguien sabe?
Le puedes decir a la gente.
Creo que nadie sabe.
- Bien.
Sí, no estoy segura.
- Estoy muy segura que no saben.
- Mmh.
Oh, te traje una salsa para tacos.
- ¿Siete capas?
- Es de cinco.
- Oh.
Ponla en el suelo.
Sólo ponla.
- De acuerdo. - Así está bien.
Ten un poco de limonada
- Gracias.
- ¡Vamos!
- ¡Dan, no!
Sé bueno con tu hermano.
Es pequeño debido a ti.
¿Cierto?
Dan se sentó en Rostaffano en el vientre.
Sabías eso, ¿cierto?
- Sí, lo sabía.
- Nació azul.
- Sí, lo sé.
Oye, Kim Ann, quiero dejar de molestarte.
Sólo quiero ver que estés bien.
- Bien, pensé que estabas aquí para comprar unos cuchillos.
- Oh.
- Sabes, puesto que te perdiste
mi última fiesta de cuchillos Elizabeth.
- Oh, perdón, sí.
No, pero podría comprar hoy unos cuchillos.
Aquí tengo mi chequera.
- Bien, sería fantástico.
- De acuerdo.
- Pero no podré darte el descuento
para amigos y familia.
- ¿Oh, no?
- Sí.
- ¡Oh!
- ¿Kim Ann?
- ¿Mh?
- Me dirías si hice algo para enojarte, ¿verdad?
- Ajá.
- Bien.
- Hiciste algo para enojarme.
- ¿Sí?
- Honestamente, no puedo creer todo
lo que sucedió con tu bebé.
- Oh.
- Le acabas de dar tu bebé a Lisa.
Eso está muy mal, Jill.
- Lo sé.
- Creo que cometí un error horrible.
- Sí.
¿Por qué le darías tu bebé a Lisa y no a mí?
- Oh, lo siento mucho, Kim Ann.
No pensé, ¿sabes?
No había planeado en regalar a mi bebé.
- Bueno...
- Sabes, si te hace sentir mejor,
realmente extraño a Madison.
Paige.
- Sabes, hubiera conservado Madison como su nombre
si me la hubieras dado.
Era el nombre de mi madre.
- Lo sé, le puse Madison por ella.
- No, ¿de veras?
¡Oh, Dios mío!
Oh.
- ¡Papi, papi, cárgame!
- ¡No tengo tiempo para ti!
- ¡Buck! ¡No, estás mal!
Buck, bájalo.
- ¡Sólo me estoy despidiendo!
- Déjalo.
¡Déjalo!
- Sólo me estoy despidiendo.
- Bien, ¡adiós!
Adiós, di adiós con la mano.
Vamos, vamos, vamos.
¿Estás bien?
- Hola, ¿tienen una reservación aquí?
- Sí, debe estar bajo Davies.
- No, yo hice la reservación.
Wetbottom, mesa para cuatro.
- ¿Wetbottom?
- Sí.
- Oh.
- Mh. - Sí.
- Oscurece muy temprano este año.
- Oh, yo sé, creo que el año pasado en esta época
no estaba tan oscuro.
- Sí, había más luz.
- Si. -= No, no, gracias.
Traje la mía.
Yo no bebo esa cosa.
- Oh, Lisa, quise decirte.
Julian ya no va a poder tomar esa clase
de modales después de la escuela.
- ¿Qué? No quiero que Bob sea el único niño.
- Oh, perdón.
Julian ahora termina la escuela hasta las cuarto.
- ¿Está en la escuela hasta las cuatro, como en detención?
- ¡No!
No, no, no, no.
Está en ese programa acelerado de matemáticas.
- Rocket Math. - Ajá.
- ¿Rocket Math?
- Sí.
- Bueno, bien por él.
- Inscribiré a Bob.
Creo que nunca lo he escuchado.
Rocket Math.
Sí, no.
- No sé, Lisa.
Bob sigue diciendo que cree que abarca mucho.
- Bueno, pienso que los niños pasaron la prueba para entrar.
- ¿Cuál prueba?
Bob nunca tomó esa prueba.
- Oh, creo que fue la prueba estatal.
La que tomaron en abril.
- Mmh.
Bob sí tomó esa prueba.
Recuerda, Lisa, su resultado fue promedio.
- Ten, ¿por qué no toman algo?
- Creo que tienen un poco de lápiz labial.
- ¡Rayos!
- Mmh.
- Cierto.
- No, sigue ahí.
- ¿Sigue ahí?
- Oh.
¡Oh, no!
Oh, no.
- Está bien.
- ¿Segura?
- Está bien.
- ¿No va a decir nada?
- No.
- Oh, Jill, cariño, creo que comiste
el gran pato a la naranja.
- Oh, gracias.
- Sí, oh, bien.
- Bob Wetbottom.
Es un verdadero clásico, gracias.
A continuación tenemos
a Julian Davies con la misma canción.
- No entiendo, practicamos "Yankee Doodle" toda la semana.
- No quería tocarla.
- No importa.
Se suponía que la ibas a tocar.
Nos pusiste en vergüenza.
Eso fue humillante.
- Escribí eso.
- Ya no habrá más lecciones de piano para Julian.
- Pero me encanta el piano.
- ¡Eso fue humillante!
- ¿Conseguiste algo para Nick para su cumpleaños 40?
- Todavía no.
Pensé que le daríamos una de esas botellas de vino
que compramos en Cincinnati.
- Eso no parece ser muy personal.
Sabes, no necesitas hacer eso cada noche, Bob.
Estás perdiendo casi todos esos dientes.
- Bueno, eran mis encías favoritas.
- Te escuchaste muy bien esta noche, Bob.
Y sabes que es una de mis canciones favoritas.
- Es como si la escuchara en mi cabeza
y sólo sale tan diferente.
- Está bien, niño.
Tus dedos siguen creciendo.
- La música no es para cualquiera.
- ¿Qué?
- Quizá el saxofón no es lo que te gusta.
- No estuvo tan mal.
- Mmh.
- Fui mejor que Julian.
Julian ni siquiera sabe leer el pentagrama.
- Creo que la interpretación de Julian fue única.
- ¿Única?
- Mmh, Beethoven no sabía leer el pentagrama.
Ni tampoco Moby.
Lo conocí.
- Lo conocimos.
- Y por supuesto, déjame saber si uno de tus padres
no va air contigo al viaje de campo.
- Srita. Human, nuestros padres se están divorciando.
- ¿Ah sí?
- Sí.
- Se supone que debemos decirle a la gente.
- Oh, de acuerdo.
Ahora sé.
Todos los que no entregaron sus pases de permiso
asegúrense de hacerlo para el viernes
o no podrán ir al Museo de la Pradera.
Ahora, muchos de los colonizadores que se fueron al oeste
dejaron buenas vidas atrás, porque pensaron,
"Mmh, quizá pudiera tener una mejor vida".
Dejaron atrás todo lo que no podía caber
en sus carretas cubiertas.
Familias, amigos, iglesias que amaban, camas grandes.
Tienen la silueta de una carreta frente a ustedes.
Si tuvieran que recoger y cambiarse mañana,
¿qué pondrían en sus carretas?
- Bob, ¿quieres estar en mi carreta?
- No.
- Ahora regreso.
Hola.
- Hola, Srita. Human.
Aquí también hay ropa interior.
Traje un extra para su casillero.
Perdón, pensé que te había dado un extra antes.
- Lo hiciste.
- Oh, de acuerdo.
Lo siento mucho.
- De acuerdo.
- ¿Y, Srita. Human?
La próxima vez que esto suceda
¿podría por favor no llamar a la oficina de mi esposo?
- Oh, sí, seguro, sí.
Oiga, él ensució el puf.
- ¿Oh?
- Sí, está manchado.
- ¿El puf?
- Sí.
- Oh, lo siento.
Bueno, déjame llevar la cubierta a casa, te la lavo.
- El relleno está suelto adentro.
- Oh, de acuerdo.
Lo reemplazaré.
- En realidad no se puede reemplazar.
Mi madre lo hizo antes de matar a mi padre.
- Oh.
- Y a mi hermano.
Y a mi hermana también.
- Oh, está bien.
Lo siento mucho, es horrible.
- Lo sé.
- Bien.
- Gracias por la ropa interior.
- Oh.
Oh, gracias.
Marriott, hola.
¿Hoy vas a jugar tenis?
- Hola, Jill, no.
¿Vas a algún tipo de evento de pastelería?
- No.
- Bueno, encantada de verte.
- Espera, Marriott.
Quería decir,
debes llevar a Raja a nadar alguna vez.
Finalmente, la piscina ya funciona.
- Oh, no, gracias.
- ¿No?
- De hecho, no sé cómo decir esto.
- ¿Qué es?
- El otro día escuché a Raja decir la palabra "trasero".
- ¿Trasero?
- Sí, trasero.
La escuchó de Julian.
Estaba hablando del trasero de Popeye.
Qué tan grande se vuelve
el trasero de Popeye cuando come espinaca.
- ¿Es cierto eso?
- Sí.
- Lo siento mucho.
Gracias por decirme.
- Ajá.
-= Chuck, nunca fallas en hacerme reír mucho.
Oh.
Después de la pausa comercial,
un posible avistamiento del empacador asesino
por la candidata a alcalde, Donna Clank.
Y ahora, unas palabras de nuestro patrocinador.
- Maíz fresco de granja, puré de chícharos,
papas dulces.
Todo lo favorito de su bebé preparado
sin la presencia violenta de cuchillos o navajas.
Nuestros alimentos son delicadamente procesados
y humedecidos por las bocas de madres 100% reales.
Baby-Bird.
Porque la maquinaria no es una madre.
- Bien, amigo, tal y como practicamos.
- ¡Algo viene!
- Bien, concéntrate, Julian.
Devuélveme la pelota.
- Es demasiado lejos.
- Vamos, apresúrate, Julian, arroja la bola.
Muy bien.
De acuerdo, bien, ahí estaba yo.
De acuerdo, amigo, puedes hacerlo.
Los ojos en la bola.
Alza el guante.
- Estoy hecho de piedra.
¡Au!
- ¿Qué estás haciendo, hombre?
No, no lastima.
Oh, ¡vamos!
¡Julian!
- ¿Qué?
¿Qué sucedió, cariño?
- Papá me golpeó con una pelota.
- Él estaba tonteando.
- Tienes que atraparla, Julian, y así no te golpeará.
- Ni siquiera intentó.
Estamos desperdiciando nuestro dinero en el béisbol.
- Shh, shh.
Julian, ¿no quieres estar en el juego de estrellas?
Bob va a probar y también Dan y Rostaffano.
Todos están en el equipo.
- ¿Recordaste comprarme un nuevo cepillo de dientes?
- Sí.
- ¿Qué color?
- Oh, rojo, es rojo.
- Nunca he tenido un cepillo de dientes rojo.
- ¡Sí, sí has tenido uno!
- Mami, ¿puedo ver Popeye?
- No, cariño, es noche de escuela.
- ¡Eres una escuela!
- ¡Julian, tu madre no es una escuela!
- "Soy mamá.
"Estoy llena de salones de clases.
"Muchos relojes de pared en mí".
- ¡Ve a tu cuarto!
¡Vete de aquí!
¡¡Ve, ve, ve, ve!
No le hagas caso.
Si alguien es una escuela, es Julian.
- Vamos, Julian.
Se nos hace tarde, vámonos.
- Vamos, Julian, se nos hace tarde.
- ¿Qué?
- Nada.
- Nada.
- Vámonos.
Vamos, vamos.
Ven aquí, Julian, Julian.
Lo siento mucho.
Lo siento mucho.
- ¡Kihap! - ¡Kihap!
- ¡Kihap! - ¡Kihap!
- ¡Kihap!
- ¿Quieres ir más tarde a pintar tu propia alfarería?
Estás tomando de nuevo, ¿cierto?
- Oh, divertido, sí, estoy tomando.
Pero, de hecho, hoy no es bueno para mí.
- Bueno, tengo que ir esta noche.
- Oh.
- Me siento tonta yendo yo sola.
- Oh, de veras quisiera poder ir.
Acabo de prometerle a Nick
que iba a ver un programa con él más tarde.
- ¿Qué tan frecuentemente tienen sexo tú y Nick?
- De hecho, tenemos un programa establecido.
Tenemos sexo cinco veces a la semana.
- ¿Cinco veces?
- Ajá.
Sí, es grandioso.
- Oh.
- ¿Todo está bien contigo y con Dennis?
- ¿Eh? Sí.
Sí, todo bien.
Eh, sólo que, no estamos teniendo sexo ahora.
Sin embargo, todo está muy bien.
Estuve muy ocupado en el lago.
- Mmh.
- ¡Abracen, abracen!
- Tienes que leer "El apareamiento en cautiverio".
- Abracen. - Lo compré, lo voy a leer.
- No, no.
Bien.
Bien.
- Oh, Dios mío.
Feliz cumpleaños.
Felicidades, cariño.
Te amo.
- ¿Estás usando bragas alrededor de tu cuello?
- Ajá. - Mmh.
- Feliz cumpleaños.
¿Ya quieres que abra esto?
- Sí.
- De acuerdo.
Mmh.
- Me recordó de ti.
La hice.
Bueno, la pinté.
¿Te gusta?
- Creo que me gusta.
- Feliz cumpleaños.
- Pero no toco la flauta.
- Es una pipa.
- ¿No tenían una sin una flauta?
- No eres tú.
- Oh.
Bueno, ¿quién es?
- Peter...
¿el flautista?
- Ya llegó el reverendo, tengo que irme.
- Julian, ¿dónde está tu mamá?
- No sé.
- Me alegra que hayas venido--
- Oh, por favor, no me he perdido una fiesta
desde mi divorcio.
¡Oh, Dios mío, ve la piscina!
¡Es muy grande, Jesús!
¿Qué le pasó al patio?
- ¿Están hablando de lo grande que es la piscina?
- Oh sí, honestamente creo que es demasiado grande.
Recientemente teníamos un gran agujero ahí,
saben, después de que encontraron ese esqueleto de caballo
en nuestro patio trasero.
- ¡Oh, cierto, ese caballo!
¿Qué pasó con eso?
- Oh, ¿saben que lo enviaron
para que lo revisaran con carbono 14?
Aparentemente, es mucho más viejo
de lo que pensaban al principio.
- Nick no me dijo de eso.
- Eso es genial, Jill.
- Lo se, es loco pensar que en todos estos años
pudimos haber dormido arriba de un caballo prehistórico.
- Para no creerse.
- Bueno, no puede ser tan viejo.
No hubo caballos en Norteamérica
sino hasta el siglo XVII.
- Oh, sí, también estaba pensando en eso
y luego recordé la Pangea.
- ¡Oh, Dios mío!
Jill, ¿si tu propiedad fue parte de la Pangea?
- ¿Qué es la Pangea?
- Basta, somos cristianos.
- Está bien, cariño.
Ahora regresamos.
Julian, ¿tienes que ir?
- Tengo que conseguir unas papas fritas.
- Magnífico.
- Julian, por favor, sólo ve al baño.
Sé que tienes que ir.
- No tengo que ir.
- Por favor.
No conviene que tengas un accidente esta noche.
- No tengo que ir.
Nunca tengo que ir.
- Bueno, no nos vamos de aquí hasta que vayas.
- Dios, adoro esta habitación.
- Julian, te lo ruego, por favor usa el retrete.
- Podría vivir aquí.
- Ya está, hasta aquí llegué.
Dame ese Corazón Púrpura.
- ¡No!
- Tienes prohibido usar el Corazón Púrpura del abuelo.
- ¡Pero es hawaiano!
- Tu abuelo no perdió la pierna en Oahu
para que avergüences esta medalla.
- Papá dijo que la podía usar.
- ¡Dijo que la podías usar si te portabas bien!
¡Pero no, te estás portando mal!
- Una noche, estábamos todos acostados en el césped.
Todos los hombres.
- Mmh.
- Y Nick y yo miramos al cielo y vimos la Osa Mayor
y luego la pequeña.
Y le pregunté a Nick, "¿Cuál crees que es mejor?"
Y contesta, "Bueno, Dennis,
"no puedes tener una sin la otra.
"Por sí solas, ambas son sólo osas".
- ¡Sí!
- Eres tan gracioso. - ¡Eres el indicado!
- ¿Julian?
- ¿Qué está haciendo?
- ¿Cariño?
- Querido papá.
♪ Feliz cumpleaños a ti ♪
♪ Feliz cumpleaños a ti ♪
♪ Feliz cumpleaños querido papi ♪
♪ Feli... ♪
- ¿Julian?
¿Julian?
- ¿Pero qué rayos?
- Es un perro, ¿cierto?
- No tengo perro, no sé qué es un perro.
- Está usando el Corazón Púrpura de su abuelo.
Julian, ¿eres ahora un perro?
- Julian, ¿eres tú?
- Es él.
- Sí.
Oye, amigo, oye.
Mmm.
Mordidas más pequeñas, Julian.
A nadie le gusta un cerdito.
- Julian, vamos.
Se nos hace tarde, se nos hace tarde.
Bien, tienes tu libro de matemáticas.
Tu tarea está en el cierre del frente.
Oh, Julian, necesitas tus anteojos para ver la pizarra.
Vamos, cariño, por favor.
Intenta, por favor intenta.
Déjatelos puestos.
Oh, Julian, oh.
- Mordeduras de serpiente, cólera, ahogarse,
la patada de un toro en la cabeza.
La mayoría de los pioneros que viajaron al oeste murieron
a lo largo del viaje peligroso.
Todos tienen una hoja de trabajo en su escritorio.
Verán a la derecha de su hoja de trabajo
una lista de las seis causas más comunes de muerte
en la frontera.
Y a la izquierda, seis espacios en blanco para que
los llenen con sus familiares más cercanos.
Quiero que tomen sus marcadores y conecten cada uno
de sus seres amados con la manera que imaginan que morirían.
¿Sí, Shad?
- ¿Debemos incluirnos?
- Sí.
Bien, clase, revisemos.
¿Cuál fue la fuente principal de ingreso
para la gente de las praderas?
- ¡Maíz, maíz de granja!
- Es correcto, Bob.
Aunque tenemos que levantar la mano.
- Vamos, Julian.
Hola, Srita. Human.
Perdón por interrumpir.
Tengo aquí a Julian.
Es ahora un perro.
- Oh.
- Bueno, llegó tarde.
- De acuerdo.
Vamos, Julian.
Vamos, Julian, aquí.
Julian, corazón.
Aquí, este es tu escritorio.
Este es tu escritorio.
- Hola, Julian.
- Raja, puedes jugar con Julian en el recreo.
Ahora, Dan, ¿puedes nombrar la aparcera
con más éxito en este condado?
- Su mamá.
- Es correcto, mi mamá.
Denise Human.
♪ Denise Human era una mujer ♪
♪ Mató a muchos hombres ♪
♪ Mató a mi madre y también a mi hermana ♪
- ¡Uju!
♪ Mi padre intentó detenerla ♪
- ¡No!
♪ Fue tonto de su parte ♪
- Lisa.
- Jill, hola, ¿cómo estás?
¿Julian de veras parece diferente?
- Sí.
- Guau, sí.
Tengo un montón de batas.
Las llevaba a la donación de ropa.
- ¿Batas?
- Sí.
Me regalaron cuatro en Navidad el año pasado.
- Oh.
- ¿Quieres una?
- No, está bien. - Oh, perdónate
De acuerdo, gusto en verte.
- Espera, Lisa, quería hablar contigo.
- ¿Sí?
- Bueno, no quisiera que tuvieras un regalo búmeran.
- Oh, Jill, eso ya no se dice.
- Oh, perdón.
No quisiera que tuvieras algo que quiero de vuelta.
- Ajá.
- Pero quería preguntar.
Ahora que mi único hijo es un perro, ¿sería posible
que me devolvieras la bebé que te di?
- Oh.
No sé, Jill.
Puedo ver por qué me pides eso.
Pero no creo que Dennis vaya a estar de acuerdo.
- Oh, de acuerdo.
Bueno, no hay daño al preguntar, ¿verdad?
- Sí hubo daño.
No me gustó.
- Perdón.
Mmh.
- ¡Si, si, si!
¡Ahí está!
Sí, ven aquí.
Bien, sí, buen niño.
Julian, ¡corre!
Sí, bien hecho, muchacho, ¡escarba!
Eres tan rápido.
¡Qué bárbaro!
¡Sí!
Ah, ese es quien estás destinado a ser, hijo mío.
¡Oye, Julian!
¡Julian, ven por mí!
¡Ven por mí, muchacho!
¡Bien hecho!
¡Bien hecho!
¡Sí, oh!
¡Vas a ser una estrella!
¡Si, si, si!
Hombres calvos y ramos de flores
Con
El Sr. Steve
El Sr. Mike
y aquí también está Rick.
Es tan rápido, Jill.
Es increíble.
Está de hecho intentando.
Me cansé antes que él.
¿Amor, está todo bien?
- Es sólo que es tan diferente.
- Lo sé.
Lo sé.
Cariño, pareces triste.
- Oh.
Tienes que admitirlo, es mucho para digerir.
- Jill.
Creo que está pasando por un cambio más grande que tú.
- Sí, por supuesto.
- Julian, lávate, la cena está lista.
- No, todavía no.
- Oh, eso es tierno.
Creo que es bonito cuando están
amontonados así.
- Sí, los montones son buenos.
ES divertido.
- ¡No te quedes atrás, Julian!
- Es genial que ustedes vengan a los juegos
incluso cuando Julian ahora es un perro.
- Por supuesto.
- ¿Tu café sabe raro?
- Estaba pensando en eso.
- Medio tiempo.
- ¡Oh, Dios mío!
Lisa, ¿estás embarazada?
- ¡Lo sé!
- ¡Ah!
- Oh, Dios mío, Lisa, ¡estás enorme!
- Gracias, Marriott.
- Oigan, ¿alguien ha visto la bola?
- Cariño, ¡ve a Lisa!
- ¡Oh, guau!
Oye, felicidades, hombre.
- ¿Vamos a tener otro bebé?
- Sí, estoy tan feliz.
- ¿De quién es el perro?
- Es Julian.
- ¿Julian Davies?
- Sí, nuestro hijo.
- ¡Oh!
Bueno, no puede estar en el campo de juego.
Es por regla.
- Es el más rápido de todos.
- Lo siento, Nick, sigue estando fuera de lugar.
- ¿Fuera de lugar?
- Sí.
Vamos, hombre, ¡tiene siete años!
- No puede patear.
No lo entiende, lo siento.
- Pero...
- No puedo creer que salí con ese tipo.
- "No puede estar en el campo de juego.
"Es por regla".
- Oh, Dios mío, ¡eso es bueno!
- ¿Qué, qué?
- No puedo, Dios, no puedo.
Oh, eso es bueno.
Julian, no te comas el césped.
- Muchas gracias por venir hoy.
Tu presencia alegra mi corazón.
- Dill] Era tan joven.
- Agradezco tu presencia.
- Te hace pensar, "¿Por qué ella?"
- Muchas gracias por estar aquí.
- Sí, ¿por qué ella?
- Muchas gracias por tu presencia hoy.
- Sabes, a Buck le apasiona la ropa del oeste.
- ¿Ropa del oeste?
- Sí, desde el divorcio.
¡Nuestro divorcio!
- Gracias por venir hoy.
- Dennis dijo que Buck vive arriba de la oficina de correos.
- Sí, ahí puede tirarse los pedos que quiera.
- Muchas gracias por estar aquí.
Tu presencia significa mucho.
Perdón, perdón, perdón.
Su atención, por favor.
Muchas gracias a todos por estar hoy aquí.
Exactamente hace un mes, mi hermana, Cheryl Hoad
regresó a casa después de dar su clase favorita de yoga,
Baby Bikram, para encontrar su casa invadida
y su armario completamente vacío.
Un vecino informó que vio un empacador del Eagle
caminando por la calle cerrada
vistiendo toda la ropa de Cheryl,
que para ser honesta, era mucha ropa
que le presté.
Soy más pequeña que ella,
pero puede usar mi ropa más elástica.
El empacador también se fue
con todas las medallas de gimnasia de Cheryl.
Nunca pude hacer gimnasia
porque tengo una rodilla delicada.
Cheryl era una hermana amada, hija y ex novia.
Su ex novio, Rob, está hoy aquí.
Arreglé que se conocieran porque Rob no es mi tipo.
¿Rob?
¿Rob?
- ¿Saliste con Cheryl? - ¿Rob?
- Digo, como que sí.
- Rob, creo que a todos les gustaría escucharte
hablar de Cheryl.
Lo siento mucho.
- No.
Realmente no creo que sea--
- Un poco más alto, Rob.
- De acuerdo.
Hola a todos.
Soy Rob.
- Su presencia alegra mi corazón.
Muchas gracias.
- Cheryl y yo salimos qué, ¿hace dos meses?
Saben, eran principalmente cosas de noche.
No sé qué más decir.
Digo, finalmente no funcionó.
Pero es como me hubiera gustado con Crystal.
Crystal es mi nueva novia.
Crystal, ¿quizá querías decir algo de Cheryl?
- No conocí a Cheryl.
No sabía que ustedes habían salido.
- Bueno, no, yo..., nosotros--
- Rob, creo que a todos les gustaría
escucharte hablar ahora sobre Cheryl.
- Cierto.
Cheryl tenía un rostro hermoso.
Ahora lo veo por toda la ciudad.
Es inquietante pensar en eso.
Si lo que le sucedió a Cheryl le sucediera a Crystal,
no sé lo que haría y...
¡Oh Dios!
Oh, amor.
- Rob, creo que debemos
bajarnos. - Te amo.
Te amo mucho,
no quiero que nada malo te suceda.
Te voy a proteger, lo prometo.
Te amo más que a mi mamá, creo.
¿Está bien, mamá?
- No.
- Realmente debemos bajarnos del porche.
♪ Niños con cuchillos, niños con cuchillos ♪
♪ Niños, niños con cuchillos ♪
- ¿Es esto "Niños con cuchillos"?
¡Dennis!
- Lisa, te ves tan--
- ¿Qué?
- Tus piernas se ven muy largas.
- ¿Dónde está el control remoto?
Bob, cierra tus ojos.
- Oh, Dios mío, ¡es "Niños con cuchillos"!
Dios, ¿qué pasó con “La Casita de la Pradera"?
- ¡Terminó!
- Corazón, déjame cerrarte la espalda del vestido.
- No tiene espalda.
- ¡Te ves horrible, Lisa!
- ¡Bob! - ¡Estás castigado!
- ¡Está bien!
¡Ustedes idiotas ni siquiera me dejan manejar!
- ¿Cómo pudiste dejarlo ver "Niños con cuchillos"?
- No tenía idea.
- Me voy a cambiar.
- Estamos muy emocionados. - Oh, por supuesto, sí.
- Oh, ciertamente van a estar muy ocupados.
- Eh, sí.
Bueno, en un par de años
Citronela puede cuidar niños.
- Sí, por favor.
- Nos ayudó mucho con los gemelos cuando estaban más chicos.
- Mi mamá no me pagaba.
No tengo dinero.
- Oh.
- Sabes, Paige y la nueva bebé va a ser gemelas irlandesas.
- Oh, ¿qué significa? - ¿Eh, irlandesas?
- Gemelas irlandesas-estadounidenses.
- Oh, por supuesto, sí.
- Jill, me encanta cómo le quitas
los bordes a los emparedados.
- Oh, así es como lo hacen en Europa.
-= Oh, ¿de veras? - Sí.
- Todo es tan agradable.
Se siente muy europeo.
- Sí, es tan de ti, Lisa.
- Encantada de hacerlo.
- Lisa, ¿has ido a Europa?
- Oh, sí.
- No.
- Oh, Jill, ¿no fuiste a Europa?
- Oh, sí, Nick y yo fuimos cuando
estaba embarazada de Madison.
Fuimos a París y luego a Francia
y tomamos un tren a Berlín.
- ¡Oh, guau!
- Ahora, Berlín, ¿es seguro?
- Oh, Berlín.
Es un buen nombre para bebé.
- Ajá.
- Me gusta el nombre Anastasia.
- Mi nombre es Jim.
- ¿Qué? ¿Qué?
- ¿Jim?
¿ J-I-M?
- ¿Nick?
- Julian tiene diez minutos más.
- Tengo que hablar contigo.
- Escucho.
- No está tocando.
- Sí, Jill, prueba esto.
- No.
- Vamos, es muy buena.
- ¿Es agua de la piscina?
- Sí, pero congelada.
- Nick, pasó algo.
- ¿Qué?
- Llamó el Sr. Dudley.
Julian no está invitado de vuelta a Rocket Math.
- Oh, está bien.
- Dill] ¿Está bien?
- Sí.
- ¿No estás enojado?
- ¿Qué, pensaste que iba a ser un contador?
- No.
No, creo que no.
¿Qué le pasó a esa foto?
- ¿Cuál foto?
- La foto cuando Julian era bebé.
La que tiene neblina.
- Oh, sí, esa foto.
- ¿La quitaste?
- ¿Por qué la quitaría?
- Nick, por favor.
No quiero olvidar quién era.
- Jesús, Jill, aquí está.
Su oído ahora es increíble.
- Quiero esa foto.
- Sabes, ¿alguna vez pensaste
qué se siente ser Julian?
¿Ver todas estas fotos
que ya no se parecen a él?
- Pero Nick, ¿no lo extrañas?
- Julian se volvió genial.
- Bien, Julian, voy a apagar tu lámpara de dinosaurio
pero la luz que parpadea sigue prendida.
¿Quieres que te lea otro cuento o...
Olvídalo.
♪ Las estrellas allá arriba ♪
♪ Brillan con esplendor ♪
♪ Y si mueres ♪
♪ Antes de la luz ♪
♪ El Señor se llevará tu alma ♪
♪ Y la amará tiernamente ♪
♪ La abrazará y la besará ♪
♪ Y la tendrá en un anaquel ♪
♪ Y la limpiará y le quitará el polvo ♪
♪ No le va a faltar al respeto ♪
♪ Te amará a ti ♪
Shh.
Buenas noches, Julian.
Deja que tu cuerpo pese en tu cama.
¿Cuánto tiempo estuviste en labor de parto?
- No mucho, fue fácil.
Sólo levanté mi vestido y cayó al suelo.
- Estábamos un poco preocupados por el rebote inicial.
- Por supuesto.
- Pero luego cayó con su marca,
Wilson, hacia arriba, y pensamos, "Bien, genial.
"¿Por qué no sólo ponerle Wilson"?
- Pero luego recordamos que
Wilson es el bebé de Tom Hanks.
- Ajá. - Oh, sí, por supuesto.
- ¿Y qué tal Twilson?
- Me encanta.
¡Oh!
- Oye, Bob, ¿irías por unas barras
que la Sra. Davies trajo?
- ¡Quisiera haber sido abortado!
- ¡Bob!
Bueno, no habrá barras para ti.
- Lo siento mucho.
No son barras, son sólo "brownies".
Lo siento mucho por eso.
- ¿Es esa mi estatua?
- ¿Jill, Jill, Jill?
Finalmente empecé a leer
"El apareamiento en cautiverio".
Me encanta.
- Oh, ella es muy inteligente.
Tuve que seguir con mi dedo.
- Lo he estado leyendo en voz alta.
- Sí.
- Hola, clase.
Y gracias por estar aquí
con todos sus chakras.
Cheryl no dejó instrucciones, así que...
Ahora voy a poner una película.
Es “Tornado".
Se trata de energía.
Sí.
- ¡Sí!
- Ya llegan más pizzas para todos.
Dan, Rostaffano, dejen de tomarse la mano.
- Hola, Kim Ann.
- Hola, Marriott.
¿Danzas en hielo?
- No, ¿estás embarazada?
- No.
- ¿Pueden los gemelos ir a Magic America con nosotros?
- ¡Oh!
- No trajimos un regalo
porque Raja quería invitar a los gemelos a Magic America.
- Oh, ya veo.
Bueno, Rostaffano no puede subirse a las montañas rusas
debido a su corazón.
- Oh.
- Sabes, estaba sentado en el vientre.
¿No lo sabías?
Pensé que todos lo sabían.
- Debí haberlo sabido.
- Citronela, ¿tu mamá alguna vez ha preguntado por mí?
- Papá.
- Bueno, ¿le diste el cheque
que te di para los cuchillos?
- Esos son para niñas.
Dijo que el cheque que le diste no fue suficiente.
Ya no tienes el descuento.
- Bueno, ¡diablos!
- Ahora escucha, niño,
esta pelota va a ser un poco más pesada
que la pelota en tu casa, ¿de acuerdo?
Honestamente, estoy preocupado por ti
en estos pisos resbalosos.
No corran tan rápido como en el jardín, ¿de acuerdo?
Estarás bien.
Sólo relájate y con cuidado.
Aquí vamos, justo ahí.
- Lisa, ¿dónde está Bob?
- No está aquí, está castigado.
- ¿Otra vez?
- Está pasando por una fase.
- Raja dijo que se ha tenido que quedar tarde
por detención todos los días.
Creo que él le gusta a ella un poco.
- Sí, no, tiene que quedarse tarde, no es detención.
Le puedes decir a Raja.
Está en Rocket Math, sí.
Ahora está en Rocket Math.
- ¡Oh!
- ¿Bob está en Rocket Math?
- Sí.
Sí, ahí está, Jill.
Probablemente Julian no lo mencionó
porque es un perro, pero sí.
- De hecho, Julian ya no está en Rocket Math.
- ¿No?
- No.
Estaba muy irritada al principio,
pero Nick tuvo un punto muy bueno.
Probablemente no va a ser contador.
- Uf, ¿Nick dijo eso?
- Sí.
- En realidad no me gusta que haya dicho eso.
- Bueno, lo siento, ¿alguien le preguntó a Julian
si quería ser contador?
- No, pero--
- ¿Jill?
¿Eres feliz?
- ¿Eh?
- ¿Eres realmente feliz?
- No lo sé.
- Quizá deberías divorciarte.
- ¡Oh, sí!
- ¿De veras?
- Sí.
- Oh.
- De acuerdo.
Espera, ¿Nick?
Julian, ¿me das un momento con tu padre?
- Oh, seguro, ve, niño.
- Quiero el divorcio.
Perdón, Nick.
Creo que debemos divorciarnos.
- No, no, basta.
Podemos hablar de eso.
Oye, ¿qué pasa, qué tienes?
Oh.
- Perdón.
- No, no hagas eso.
No hagas eso.
No quiero eso.
¿De qué estás hablando?
No, ¿qué estás haciendo?
Cariño, basta de esto.
- ¿Me escuchaste?
Creo que tenemos que divorciarnos.
- No sabes lo que estás diciendo.
Basta.
¿De qué estás hablando? - Lo sé.
- ¿Entonces por qué haces esto
frente a todas nuestras amigas?
¿Qué, quieres ir a casa?
Podemos hablar de esto--
- Me pregunto si le gustará la ropa del oeste.
- No hagas esto.
- Acabo de hacerlo.
- Puedo cambiar,
lo puedo arreglar, lo que quieras.
- No. - Haré lo que quieras.
- Tampoco lo entiendo.
- Por favor, por favor.
Ven aquí, ven aquí. - No, los casados se abrazan.
Los casados se abrazan.
- No, no hagas esto.
- Oh, aquí viene.
Aquí viene, de acuerdo.
Sólo hagan shh, shh, shh.
Hora de dormir, hora de dormir, es hora de dormir.
- Julian, tu padre y yo necesitamos hablar contigo.
No hay una manera fácil de decir esto.
- Entonces no lo digas.
- Aunque tu padre y yo te amamos mucho,
mis amigas piensan que es mejor para todos ahora
si tu padre se va a vivir con Buck
arriba de la oficina de correos.
- ¿Qué?
- Como sabes, Julian,
Kim Ann se divorció recientemente
y dice que es más feliz, así que mis amigas piensan
que debo divorciarme.
- Bueno, no quiero vivir con Buck.
Se tira pedos cuando duerme.
- Nick, por favor.
- No, tú por favor.
¡No quiero hacer esto!
¡Basta!
- Julian, queremos que sepas que no es tu culpa
y que en absoluto no tiene nada que ver contigo
que ya no pueda jugar fútbol.
- Bueno, no quisiste divorciarte de mí
cuando todavía jugaba fútbol.
- No es realmente que no juegues fútbol.
Te amamos y sabemos que el fútbol es más difícil para ti
ahora que tienes un cuerpo nuevo.
- Es más rápido que nunca.
- Julian, cariño, ¿tienes preguntas para nosotros?
- ¡Yo tengo algunas preguntas!
- Nick, por favor.
- ¡No!
- Está bien, corazón.
Creo que necesitas tomar un poco de agua.
- Oh, oh.
- Shh, buenas noches, corazón.
- Bien, Dennis, si pudieras tomar un paso
a tu izquierda.
De acuerdo.
Bob, veamos esa sonrisa.
- ¡No se te ocurra hablar de la abertura en mi cara!
- Ya no sonríe.
- Bob ahora es malo.
- Oh.
Bueno, bien, de hecho, no está en cuadro...
¿cómo se llama el pequeño?
- ¿Paige?
- No.
- Oh, Twilson.
- Sí, Twilson no está en cuadro.
Si lo pudieran rotar hacia adelante. Perfecto
- ¡Oh!
- De acuerdo, creo que la tengo.
- Estaba pensando que podríamos tomar unas más
donde estoy sentada con los bebés
y Dennis y Bob están como encima de mis hombros.
- ¿Quieres sentarte?
¿En algo?
- Sí.
- ¿Tienen una silla?
- Lo puedo resolver.
Eh, em.
¿Shayna?
Shayna, cariño.
- ¡No!
- Por favor.
- ¿Qué?
Hola.
¿Qué, qué sucede?
- Están pidiendo una silla.
- ¡Bob!
- ¿Qué?
- ¿Por qué?
- Esa mujer quiere sentarse en algo.
Para la foto.
- De acuerdo.
Podemos hacer eso.
Un segundo, un segundo.
Entonces sólo...
Tranquilo, sabe, tranquilo. No.
Fuerte.
- De acuerdo, aquí está.
- Oh, no, no, lo siento mucho.
Sólo quería cualquier tipo de silla.
- No tenemos más sillas.
Esta es muy cara.
- Oh.
- Oh, bien.
Sí, está bien.
Gracias, muchas gracias.
- No hay problema.
- De acuerdo.
- Dennis, si pudieras tomar un par de pasos
y acercarte más a tu esposa.
Perfecto, quizá.
- Perdón, cariño. - ¿Qué?
- ¿Es la indumentaria que trajeron?
- Sí.
¿Verdad, amor?
- Si, Si, Si.
- Oh, está bien.
Se ven bien.
- Sí.
Se ven muy bien.
Uno, dos.
- ¿Jill?
¿Jill?
¿Jill?
¿Julian?
¿Hay alguien en casa?
Sólo voy por agua de la piscina.
Julian.
¿Dónde está tu mamá?
¿Estás solo en casa?
Oh, pobrecito.
No tienes ropa puesta.
Oh.
- ¿Estás segura de que quieres esto?
- Sí.
Perdón, estoy lista.
¡Lisa!
Nick se llevó a Julian.
- Ah, Jill, lo sé.
Nick llamó aquí.
- Tienes que ayudarme,
tenemos que recuperarlo.
- Jill, creo que es mejor para Julian
que se quede con Nick un tiempo.
- ¿Qué?
Es todo lo que tengo.
-= Nick dijo que lo dejaste solo en casa, Jill.
- Sí, pero-- - Tiene siete años.
Nick lo encontró desnudo en el patio.
- Bueno, sólo me fui un minuto.
Ahora duerme mucho.
- Un corte de cabello no es un minuto.
Claramente te lo cortaron muy bien.
Se ve bien.
- Gracias.
- Ahora estás pasando por mucho.
Creo que deberías irte a casa y tomar un baño.
¿Quieres que te lleve a casa y prepare el baño?
- No, está bien.
- De acuerdo.
Sólo hazme saber si hay algo que pueda hacer.
- Bueno, gracias.
¿Lisa?
- ¿Sí?
- Bueno, ahora que ya no tengo familia,
¿habrá manera de que consideres devolverme a mi bebé?
- No, Jill.
Y no quiero que me vuelvas a pedir eso.
- Lisa. - ¡No!
No me hagas sentir como
si fuera un monstruo por no darte mi bebé.
Me la regalaste, Jill.
La amo tanto como amo a Bob y a Twilson.
- Pero, Lisa, tienes muchos hijos y yo no tengo ninguno.
- Eso lo provocaste tú.
No puedes pensar
que te voy a dar a Paige para que te vayas
y la dejes desnuda en el patio.
- ¡Se llama Madison!
- ¡No, Jill, se llama Paige!
¡Paige Wetbottom!
- No.
♪ Y la amará con ternura ♪
- ¿Hola?
- Muá, muá, muá.
♪ Y la tendrá en un anaquel ♪
♪ En un anaquel ♪
♪ Y la limpiará y le quitará el polvo ♪
No hay polvo aquí.
♪ No le va a faltar al respeto ♪
♪ Te amará ati ♪
¡Bien, Rocket Math, ja ja!
Sí, bien.
Julian no fue invitado de vuelta a Rocket Math
¡Vamos, Lisa!
No comas pasto, Julian.
¡Julian, no comas pasto!
¿Recuerdas a Pangea?
♪ Pangea ♪
- ¿Qué están haciendo en mi casa?
- ¡Es mi casa!
¿Quién eres tú? - ¿Qué?
Soy Jill, vivo aquí.
- ¡Oh Dios mío, vete!
- No, vivo aquí.
Es mi bufanda de ropa interior.
- ¿Oh, esto?
¡Esto es, no!
- ¡Sí, es mi casa!
- ¡No, vete!
¡Es mi casa!
- No, esta es toda mi comida.
Estás usando todas mis cosas.
- ¡Estas son mis cosas!
- ¡No, son mías!
No, estoy seguro que son mías.
- ¡Es mi casa!
- Por favor, no creo que tengas la razón en esto.
- ¡Oh, trato de cenar
en la maldita mesa!
- Pero los huevos son para desayunar.
- ¿Qué?
- Los huevos son para desayunar, es un desayuno.
- ¡No!
¡Vete de mi casa!
¡Vete!
¡Vete de mi, vete de mi casa!
- Por favor.
- ¡Vete!
¡Vete de mi casa!
- No quiero ser grosera.
¿Estás segura que es tu casa?
- ¡Sí, sí! - ¡Está bien, está bien!
- ¡Sí! - ¡Lo siento!
Por favor.
Por favor.
- ¡Y déjame en paz!
- Lo siento.
¡No, no!
No, no, no, es tu turno.
Por favor, sigan, tienen que seguir.
Por favor, alguien que siga.
Tengo que irme.
¡Lo tengo!
Mi casa.
Ajá.
- ¿Está bien?
- Sí, sí, estoy bien.
- ¿Necesita que llame a alguien por ti?
- No, lo siento.
Esta es la casa en la que crecí.
- Oh.
- Sí.
Mi casa.
Perdón, yo sólo...
sólo sentí como
si ya no supiera quién soy.
Entonces pensé...
que si podía venir aquí y sentarme en el retrete
en el que solía pensar.
- No, necesito llevar estos niños de regreso a la cama.
- Oh, por supuesto.
¿Son todos sus hijos?
- Sí.
- Oh, Dios mío.
Son hermosos.
- Oh, está bien, señora.
Perdón, no puedo ayudarla.
Tiene que irse.
- Excúseme, de hecho.
¿Estaría bien si no es mucho problema...
- ¿Sí?
- ¿me podría dar uno de sus hijos?
- Bien, bueno, no.
- Espere.
- No, no.
- Oh, Chuck, eres un animal.
¡Eres un animal!
- ¡Ja, ja, ja!
En otras noticias, después de una intensa búsqueda
de un mes, el empacador asesino, sospechoso de haber matado
a la maestra local de yoga, Cheryl Hoad,
fue finalmente arrestado.
La sospechosa, Little Hellen Frownfelter,
fue arrestado hace unos momentos
en el hogar de la recién divorciada, Jill Davies.
Little Hellen confesó que empujó por accidente
a Cheryl Hoad por la escalera,
lo que causó su muerte prematura.
- Saben, es curioso que Cheryl haya tenido que morir primero
Nunca llegó primero a nada.
Yo siempre llego primero.
Nací dos meses antes.
Estaba tan flaca.
Bastante flaca.
Yo era la bebé más flaca.
- Todavía no se sabe el paradero de la Srita. Davies.
Sin embargo, Little Hellen asegura que la Srita. Davies
huyó a toda velocidad en su carrito de golf.
La historia de Little Hellen fue corroborada
por tres vecinos que vieron a la Srita. Davies
ser grosera en una intersección de cuatro señales.
Y ahora, Haven Nutt está en la escena.
- Gracias, papi.
Estoy aquí con la mujer
que descubrió a la empacadora asesina.
Lisa Wheatbottom.
- Oh, no, es Wetbottom.
Descubrí a la empacadora asesina.
Fui a hablar con Jill
y esta mujer desconocida abrió la puerta.
La reconocí
porque dio la clase de yoga más larga
en la que he estado.
- Ah, siempre he querido practicar yoga.
- Deberías, es muy fácil.
De todos modos, dije, "¿Dónde está Jill?"
Y Little Hellen me dijo, "Yo soy Jill".
Y empezó a gritarme que tenía que irme
porque sus hijos estaban en la cama.
Y, obviamente, supe que no era Jill.
Jill ya no tiene hijos.
Así que fui a la policía y ahora estoy en las noticias.
- Yo también estoy en las noticias.
- ¿Señora, señora?
¿Señora?
- Oh.
No, no, me puedes llamar mami.
- Bueno, sí, tengo que ir al baño.
- Gracias por decirme.
Vamos.
- ¿Jill?
- ¡Oh, Dios mío!
- Vaya.
- Me alegra que estés bien.
Me sentí muy mal después que te fuiste ayer.
Es por eso que fui a tu casa.
- Sí, lo vi en las noticias.
- ¿Me viste en las noticias? - Ajá.
- Genial.
He pensado mucho sobre lo que me has estado
preguntando y cambié de opinión.
- Oh, Dios mío, Lisa, ¿me vas a devolver a mi bebé?
- Oh, no.
Te regalo a Bob.
- ¡Red tonta y horrible!
- Está bien, Lisa.
- Es tan simpática, Jill.
La amo.
¿Por qué no vienen más tarde a nadar?
- No tienes una piscina.
- Oh, ahora ya.
Anoche estuve en tu casa
después que los policías se llevaron a la empacadora asesina
y estuve curioseando, y pensé
que de hecho, podría ser más feliz aquí.
Entonces, llamé a Dennis y llegó
con los niños y nuestras cosas.
Entonces, sí, ahora vivimos en tu casa.
- Gracias, Jill.
De hecho, tengo una pregunta sobre el termostato.
- ¿Vives en mi casa?
No creo que Nick vaya a estar de acuerdo con eso.
- Él sabe.
También vive ahí.
- ¿Nick vive contigo?
- Sí, es el joven encargado de nuestra piscina.
Bueno, el hombre encargado de la piscina.
- ¿Qué?
- Oh, Jill, obviamente, te regalo mi casa.
¿Qué no siempre te encantó mi alfombra gruesa?
- Bueno, sí.
- Ahora es tuya.
- Gracias.
- Oye, Lisa.
¿Los niños juegan fútbol sobre tumbas?
- Sí.
- Nunca lo había notado.
- Jill, ¿a dónde vas?
- Creo que tengo que irme de aquí.
¡Tengo que irme de aquí!
- Fuera del campo.
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