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Original subtitles

(Música)

Oh, mis cazadores vuelven con las manos completamente vacías.

-Ese maldito puma nos trae de cabeza. -¿De verdad?

-No hemos podido hacer nada. -Ha sido más listo que vosotros.

-Sí. Dos días siguiendo su pista, pero esa maldita bestia

se metió quién sabe dónde. Vamos, quietos.

So, so, quietos.

He matado una serpiente así de grande.

Entonces, sería un visón. -Lávate un poco, Jeremías.

-Estás más sucio que un cerdito.

¡Mira, papá, es Yotanka!

¡Allí abajo!

¡Jau, hermano rojo! Salud, cabellos rubios.

Acabamos de volver de caza.

Ven.

Mamá te ha preparado las provisiones.

-Jau. Ven y siéntate, Yotanka. Toma, bebe.

Ataré tu burro al poste.

Eh.

Yotanka, oye, ¿me cuentas una leyenda india?

-Claro, pequeña hermana blanca.

Te contaré una leyenda muy antigua.

Escucha, cuando el gran espíritu que mueve las aguas...

Dime, Yotanka, ¿es verdad que las flechas

están hechas con las plumas de las águilas grandes?

Es verdad, porque... tienen que volar veloces.

¿Los indios arrancáis siempre la cabellera a vuestros enemigos?

No.

Solo a los grandes guerreros.

-Yotanka, ¿me regalas tu collar azul?

-Tú quieres este. -Sí, ese.

-Toma, es tuyo.

-Toma, coge.

-La esposa de mi hermano George tiene un corazón de miel.

-Lo necesitarás en las montañas, Yotanka. Hasta pronto.

-¡Adiós! Buena caza. -Vamos, entrad, niños.

¡Espera, no te vayas tan aprisa!

Toma tu flecha.

¿Me traerás un pequeño caballo blanco y negro?

-Yotanka ya no es muy joven para correr tras los ponis.

¡Adiós, Yotanka! ¡Vuelve pronto!

Mamá, mira qué me ha regalado. -Es muy bonito.

Papá, ¿es verdad que Yotanka ha sido un gran guerrero

y ha arrancado muchas cabelleras? Sí, hijo.

Pertenecía a la feroz tribu de los crow,

pero un día llegó el ejército y los destruyó a todos.

Desde aquel día, Yotanka es un cazador solitario.

-Eh, cazadores, vamos a comer o lo echo todo a los cerdos.

-Vamos. (RÍEN)

Era un puma grande. Iba a saltar sobre la vieja Betsy,

pero yo... ¡Pa, pa! Y se ha escapado, ¿verdad, papá?

Más o menos. Por poco matas a la mula...

Si hubiera tenido tu fusil...

Un día tendrás también uno igual, cabeza loca.

¡Eh!

(Disparos)

¿Hay alguien del rancho? ¡Sal, George!

¡Sabemos que ha regresado!

(Ladridos)

Es Perkins, el traficante de esclavos.

Se dicen cosas extrañas de él. Cuidado, George.

-Y también Prescott, ese periodista fracasado.

Me han dicho que va a desencadenar otra guerra india

con las mentiras que escribe.

(Ladridos)

Salud a todos.

¿Cómo le va, George? No va mal.

(Relincho)

(SORPRENDIDO) ¡Está también Anthony! Está bien, George.

Hola. ¿Le van bien las cosas, Bridger?

No puedo quejarme. ¿A qué viene por estas tierras, Perkins?

Se lo diré. ¿Conoce al señor Prescott?

¡Claro! No perderé más tiempo,

ya que no cree oportuno invitarnos a desmontar.

Hemos organizado un grupo armado.

Somos muchos y queremos dar caza a los pieles rojas por esta zona.

¿Es usted de los nuestros, Bridger?

¿Quieren atacar a los indios? Creo que es una locura.

Viven en sus reservas, allí están tranquilos.

¿Por qué arriesgarse a desencadenar una guerra?

-Pero, George, han encontrado a Moore muerto y sin cabellera.

-Se lo ha buscado él, existen tratados.

¡Patán, yo soy la voz del progreso, destripaterrones!

Pensaba que se habría unido nosotros para dar caza a esos bastardos.

Por su propio interés.

Peor para usted.

¡Le hemos advertido!

Ya no tengo nada que temer. Más bien tened cuidado vosotros.

¿Qué quería, papá?

No lo sé, hijo, no lo sé.

(Música intriga)

(Ladridos)

(Ladridos)

(Gruñidos)

¡Lo han matado, lo han matado! ¡Espera!

¿Quieres que te maten a ti también?

No sabemos qué pasa ni cuántos hay ahí fuera. ¡Agáchate!

-¿Qué ocurre, George? Tengo miedo.

-¡Apaga esa lámpara!

(CHILLAN)

(LLORA) -¡Ana!

Asesinos.

¡Asesinos!

¡Perros malditos!

¡Era una niña, malditos!

(Música tensión)

¡Jeremías, Jeremías!

Ven. ¡Ven aquí, rápido!

Hijo mío, sálvate. Baja a la bodega, vamos.

Quiero quedarme contigo. ¡Haz lo que te digo, rápido!

¡No! ¡No hay tiempo que perder!

¡No! ¡Vamos!

¡No quiero! ¡Tal vez no te encuentren!

¡No! ¡Obedece! ¡Abajo!

(Música tensión)

Padre...

(Música)

(Canto de mujer)

(RECITA) "Sobre los negros montes

vivía el muchacho de cabellos de oro.

Llevaba en la mano un fusil y sobre su pecho cien cabelleras,

cabelleras de guerreros de color oscuro.

Sobre los negros montes vivía el muchacho

de cabellos color de sol.

Nadie conoció a su madre ni riquezas poseía,

solo el fusil de ojo negro.

Y sobre su pecho caían cabelleras,

cabelleras de guerreros de color oscuro.

Su voz... Nadie jamás la oyera

del muchacho de cabellos de oro cazador de indios.

Y solo rezar lo veían

cuando un hombre se ponía en la mira del fusil.

Los indios de las colinas

cuando se juntan y cuentan en las noches de verano

alrededor de sus fuegos leyendas de montes negros,

dicen... dicen de él que era

cazador de indios guerreros, que cortaba cabelleras.

Y en las sombras del tramonto,

un día, hizo desaparecer la tierra".

(Música suspense)

(HABLAN EN SU IDIOMA)

(Relinchos)

(GRITA EN SU IDIOMA)

(Música)

(Disparo)

(GRITA)

¡Ah!

(GRITA EN SU IDIOMA)

(Disparo)

(Disparo)

(Relincho)

(GRITA)

(GRITA)

(GRITA)

(GRITAN)

Combatir como guerrero.

Sin cañón de trueno.

(Relincho)

(Graznidos)

(Música)

(Relincho)

(Música)

(SE QUEJA)

(Continúa la música)

(HABLA EN SU IDIOMA)

(Relinchos)

(GRUÑE)

(GRITA)

(SE QUEJA)

(GRITA)

(FORCEJEAN)

Desde el Río Grande al Gran Cañón.

Son tierras buenas, fértiles, pero no llegaremos nunca

si no nos unimos todos. -Desde luego, debemos luchar.

-Hace dos años que el gobierno dio concesiones en Nevada,

pero mi familia murió por el frío y a manos de los indios.

-Aquí tenemos que trabajar. Esas tierras nos pertenecen.

(Música animada)

Está loco, traer una india a la ciudad...

(Continúa la música)

(CANTURREA)

-Le aseguro, señora Brown, que es una novedad

llegada en la última diligencia de San Francisco,

un vestido de clase. Allí entienden de eso.

-No me parece apropiado. -Mire, mírelo puesto.

Así, ¿ve? -Sí, no está mal.

-¡Quíteme las manos de encima, viejo asqueroso!

-Sí. -Mírelo, señora. Piénselo.

Oh. Ven, hija mía, vamos.

-Señora, un momento. ¿Dónde va? (MURMURA) -Qué tiempos.

-¿Me traes más cabelleras indias?

Con esto ni siquiera puedo hacer una peluca entera.

Pero, si quieres, te lo compro por 40 dólares.

(Relinchos)

¡Fuera! ¡Fuera de la calle!

Adelante con ese carro. ¡Vamos, muévete!

¡Fuera, fuera! ¡Andando!

No vengas con cuentos, será mejor para ti.

-Lo han cogido.

Había prometido que nadie puede escapar de su hacienda,

ninguno de esos miserables que él trata como bestias.

(MOLESTO) El señor Perkins...

Perkins, el hombre más rico de Arizona.

Ha perseguido a ese pobre por todo el territorio personalmente

y ahora lo trae de nuevo.

Para ese pobre todo se ha acabado.

-¡Levántate! ¡Muévete!

-Morirá a lo largo del camino paso a paso de hambre y de sed.

Así Perkins da un escarmiento para demostrarles a todos

que nadie puede desobedecerle sin pagarlo con su propia piel.

-Guapa, ¿eh?

¿Le hacemos un regalo al patrón?

-¿Por qué no? Es solo una india.

Podremos conseguirla por poco o quizás por nada.

-Como siempre, ¿no? (ASIENTE)

Es bonita la muchacha.

Te doy 20 dólares por ella. Basta, ¿no?

Tienes suerte esta mañana, muchacho.

Desátala, Ted.

-¡Una india! ¡Hay una india ahí!

-No debías haberla traído la ciudad, forastero.

-¡Una salvaje en nuestra ciudad! -¿Quién la ha traído?

-¡Es una vergüenza! ¡Es un sacrilegio!

-¡Fuera! -¡Hay que castigarla!

-¡Coged a esa roja! (GRITAN A LA VEZ)

Pero ¿qué esperáis? -¡Es una vergüenza!

(Ladridos)

¡No huyas! (GRITAN A LA VEZ)

¡Fuera la ropa! -¡Maldita india!

-20 dólares desperdiciados en pluma y alquitrán. Vamos.

-Boone, espera.

Un momento, un momento solo.

¡Uh!

¡Mi mano!

¡Maldito! ¡Mi mano!

(Música animada)

Eh, cógela, anda.

(GRITA)

-Sí.

Que no te ponga nervioso. (RÍE)

-¡No!

-¡Quietos, ya vienen con el alquitrán!

-Cogedla. -Cogedla.

-Un buen baño de alquitrán. -Ya te secarás en el infierno.

-Sujeta bien. -Bastante bien.

Recubridla toda. Toda. -Necesitas una gallina.

-Así.

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(RÍEN)

¡Arde, arde, arde! -¡Prendedla!

(Disparos)

(Relinchos)

Corta las cuerdas, idiota, córtalas. ¿A qué esperas?

-Pero... si vuelve me matará.

-Córtala o te las verás conmigo, imbécil.

Esos patanes no encontrarán nunca las huellas.

Para encontrar a un zorro hace falta otro.

Vámonos, Ted. -Sí, vámonos.

(Música)

El corazón de hombre blanco está lleno de odio,

como nube hinchada por la lluvia.

Tune esperará a que el corazón del hombre blanco se abra.

Hombre blanco... ha salvado

la vida de Tune.

Hombre blanco conoce la costumbre.

-Muy conmovedor.

Siento interrumpir el idilio,

pero esa chica me es más útil a mí que a ti.

(RÍE)

No creía que fuera tan fácil cogerte.

Te estás haciendo viejo

y la frontera no es un asilo.

Tu vida no vale ni un centavo.

Has matado a un blanco,

ni siquiera hace falta procesarte.

Ted, ve a buscar a la india.

-Apártate de la chica, bastardo,

y ven hacia mí.

No te levantes.

Arrástrate. ¡Arrástrate!

-Te conviene no hacerle enfadar demasiado.

-¡Obedece!

Este sitio necesitaba de una buena limpieza.

¡Arrastra, te he dicho!

¡Arrástrate!

¡Ah!

¡Mátalo, Boone!

-¡Maldita perra bastarda!

¡Lo pagarás caro!

Haré que te arrepientas de haber nacido.

Levántate y camina.

¡Vamos, maldita!

(Música)

¡Por los cuernos de un bisonte, por fin te has despertado!

Viajo siempre solo y una vez que encuentro a alguien

con quien charlar un rato, se duerme como una serpiente al sol.

(HABLA EN LATÍN)

Es latín. Quiere decir que la soledad es una porquería.

¿Está claro? ¡Bah! ¿Ni siquiera te impresiona el latín?

18 años en la universidad y aquí me tienes:

doctor, médico, cirujano, dentista, veterinario...

ginecólogo, etc., etc.

Bueno, di algo.

La bala no la tienes en la garganta.

Vamos, digo yo.

Está bien, comprendo, no grites.

(HABLA EN LATÍN)

¡Ah, qué vida esta!

Para alguien tan sensible como yo...

Bueno, veamos.

Bisturí...

(HABLA EN LATÍN)

(SE QUEJA)

Recuerdo la vez que operé al viejo Abraham Lincoln,

tenía un feo agujero, pero... (HABLA EN LATÍN)

Oh, bueno, veamos.

(SUSPIRA) Estas barbas...

Mejor será quitarlas.

¿De qué te sorprendes? Aquí en el oeste, muchacho,

el que no es rápido con el revólver tiene que tener

por lo menos un par de barbas.

(HABLA EN LATÍN)

Ya está.

Esterilizo el instrumental y estoy listo.

Ten.

Muerde esto, es el último hallazgo de la moderna anestesia.

Así.

Quizá te rompas un diente,

pero por lo menos no te oiré gritar.

No lo soporto.

Venga, estate quieto, ¿eh? Quieto.

Y valor.

Está muy adentro, ¿sabes? Sí, sí.

Vamos, preciosa, fuera, fuera, fuera, vamos, sal.

Ay... Ya está.

La vida en mi rancho te parecerá un paraíso

en comparación con tus asquerosas tiendas.

¡Los buitres te coman el corazón!

¡Perra!

Apestosa bastarda y maloliente india,

piensa que para mí eres menos que nada.

Te partiré el cuello.

Tú también aprenderás a llamarme patrón.

Chang, llévatela.

Y ahora pensemos en cosas más serias.

Estos últimos días ya te has divertido bastante.

Necesito tierras y manantiales.

Mi ganado se muere de hambre y de sed,

mis pastos se han estropeado con la sequía.

¿Repetimos el mismo juego de siempre?

¿Y por qué no?

Tú prepara las cosas como las otras veces.

Encuentra a unos cuantos indios que liquidar en sus tierras.

Difícil esta vez, están encerrados en sus reservas.

Pues sácalos de allí.

No querrás hacerme pensar que te haces viejo, Boone.

¿Tiene alguna idea? Sí.

Hay un poblado zuni a 30 millas del paso Tune.

No pierdas tiempo escogiéndolos,

porque tendrán que reventar todos y enseguida.

De acuerdo.

Descansaré un poco y marcharé. Bien.

(Relincho)

(Música animada)

¡Shh! (RÍE)

No hagas ruido, hijo mío bendito. Ven, ven.

Llamad y os abrirán, pedid vino y os será dado.

Un pollo y os será dado también. (RÍE)

Cigarros.

Oh, se me olvidaba.

Salchichas. (RÍE)

Milagros de la fe, hijito.

Pero ahora vámonos enseguida, que no son muy religiosos por aquí.

(CON DIFICULTAD) Este hábito...

Ajá, la barba.

¡Hey!

Uf, nos ha salido bien, ¿eh? (RÍE)

¡Espera, ladrón! ¡Ya te arreglaré si te cojo, ladrón!

¡Ya te arreglaré!

Me llevaré las armas.

O ese hombre tendrá demasiada ventaja sobre mí.

Pronto empezarán las lluvias.

¡Maldición a ti y a tus prisas! ¡Mira lo que he hecho con la comida!

¡Correr, siempre tienes que correr!

¡Dioses del cielo!, ¿ni siquiera una vez puedo comer en paz?

No te pido que me sigas.

Ya, ¿y si vuelves como un colador?

No creo.

¡Espérame!, ¿adónde vas? ¡Voy contigo!

Tengo el corazón sensible, maldita sea.

¡No podrás con Boone ni con ese cerdo de Perkins

si yo no te echo una mano!

Además, tienes el brazo herido, ¿no te acuerdas?

Mejoras, ¿mm?

¡Hey, hey, hey!

(Relinchos)

¡So, so!

¡Uf! Bueno...

Si Boone ha pasado por aquí, Mortimer lo sabrá.

(RÍE)

¡Eh, Mortimer, vieja garduña pestilente,

¿cómo estás, eh?

Maldito viejo tramposo. (RÍE)

Has vuelto. Sí, sí...

¿Dónde está mi diente de oro, eh? ¿De qué diente me estás hablando?

¡No te hagas el listo conmigo, ladrón!

¡El año pasado en Yuma tenías que empastarme

un diente cariado y, en cambio, me quitaste uno de oro!

¡Estaría picado y me equivocaría! ¡Déjame ver!

A... Exacto, tienes tú razón,

el diente cariado está en su sitio.

Ah, querido... (HABLA EN LATÍN)

Quiere decir que procederé enseguida a quitártelo

sin hacerte pagar ni un centavo.

Usaré el sistema Rasimov. ¿Cuál es?

Para molares en estado de caries patológica.

Vamos, tranquilízate y abre la boca.

Es un sistema específico, aséptico e indoloro.

Tranquilo, tranquilo. Sí.

(TARAREA)

Abre la boca. ¿Qué haces?

Déjame ver.

A... A...

Mejor será limarlo antes un poco.

(ASIENTE) A...

A... A...

¡Ah!

¡No seas bruto! ¿Por qué muerdes la lima?

¿Qué haces? ¡Abre la boca!

A... (GRITA) ¡Ah!

(GRITA)

(Música intriga)

(MUJER) No, lo siento, no es posible.

(RÍE)

(Música tensión)

-Asesino de indios.

(Disparo)

¡Ah!

¡No! ¡No! ¡Detente, Jim!

No debes hacerlo.

¡Es inhumano!

¡Basta ya de ese odio absurdo, salvaje!

Hace años que vas matando a todos los indios que encuentras

y arrancándoles la cabellera.

¿Estás seguro de que fueron los indios

los que mataron a toda tu familia? ¿Eh? ¡Responde!

¡Quizá fue alguien que quería quedarse con vuestras tierras!

¡Tú sabes algo que hasta ahora no me has dicho,

pero vas a hacerlo ahora mismo, enseguida!

Y cuidado con contarme patrañas porque te mataré.

¿Ahora la tomas conmigo? ¡Suéltame!

¡Encuentra a Boone y pregúntaselo a él, sabe más cosas que yo!

Lo encontraré.

Te necesito en el rancho. Sí, nos daremos prisa, patrón.

Adiós.

Y esta vez nada de mujeres, ¿entendido?

Está bien.

¡Chang!

Tráeme la india. Sí, patrón.

Querida Lucy,

si no hubiese habido aquel bajón en la Bolsa,

hoy estaría en el mejor hotel de la ciudad.

Pero, desgraciadamente, sabes cómo van los grandes negocios.

Resumiendo, estoy arruinado.

En otras palabras, quieres una habitación

en nombre de nuestra vieja amistad. No, quiero dos.

¿Conoces a una especie de chacal que responde al nombre de Boone?

Viene a menudo con sus hombres.

Pero tú...

Bien, es precisamente lo que quería saber. Gracias.

Y ahora, en nombre de nuestra vieja amistad,

¿me enseñas las habitaciones? (RÍE) Claro.

¿Pero es que tu amigo ha perdido la lengua?

No, es tímido de nacimiento.

Vamos, sígueme, Doc. Sí.

(Música salón)

¡Ven aquí, bastardo! ¿A dónde vas?

Sujétale la mano, rápido.

Bien. ¡Muévete!

¡Vosotros, venid aquí con el perro!

¡Levántate, hijo de perra!

-Mira, jefe.

-Has cogido algunos recuerdos, ¿eh, Tom?

-Son para el patrón.

Me ha pedido que le lleve objetos indios.

(Grito)

(Disparo)

Quieto, volveremos a buscarla dentro de unos años.

Por hoy, podemos contentarnos con lo que hemos cogido.

-¡Muévete, bestia! Quieres escapar, ¿eh?

-Te creías muy listo, ¿eh? ¡Sube al carro!

¡Reúnete con tus piojosos amigos!

-Quietos todos.

¡Estate quieto, cerdo, o te mato antes de que llegue el momento!

-El patrón estará satisfecho.

No le llevamos a muchos,

pero, en cambio, son jóvenes, como él los quería.

-Los hombres están cansados, Boone.

¿Qué tal si pasáramos por Tucson

y armásemos una juerga en casa de Lucy antes de volver al rancho?

-Eres mi alma negra, Sullivan.

Está bien, de acuerdo.

(Ladridos)

Ya estamos, ¿eh?

Pero sin prisa.

Si vas solo ahí abajo, te convertirán en una mina de plomo.

Mira.

Tengo una idea mejor.

(CHISTA)

(VOZ FEMENINA) ¡Eh, caballero!

¿Ha visto pasar por aquí a mi marido?

Ese alcoholizado estará bebiendo en alguna parte.

Y yo sola por estas calles llenas de peligros.

Tengo dos pesos en el corazón...

No sea tímido joven, venga, adelántese.

Usted tiene un aspecto que me tranquiliza.

Debe de ser un perfecto caballero,

estoy segura de que no se aprovechará de mí,

estoy segura, segurísima.

¿Dónde se habrá metido?

(RÍE)

¡Bah!

(BEBIDO) ¡Eh, Slim! Te has perdido un espectáculo fabuloso.

-¿Sí, eh?

-Habían tres chicas francesas en casa de la Lucy.

¡Oh! Qué bien...

Tenías que verlas bailar. -Toma, bebe a tu salud.

-Gracias.

-Y no pongas esa cara, parece que has visto un fantasma.

-¿Por qué tenemos que viajar de noche?

Se estaba tan bien en casa de Lucy...

-¡Eh, California! ¿Te la sabes entera?

-Sí, me gusta mucho.

El carro se ha parado.

-¡Eh, Bill, despierta! ¡Arrea a los caballos!

-Estará borracho.

(Música tensión)

Está intentando decirte que tu camino termina aquí, Boone.

¡Maldito bastardo! ¿Aún estás vivo? ¡Disparadle!

¡Matadle de una vez!

(Disparos)

(DISPARA SIN BALAS)

(Música)

No...

Tú tienes que vivir.

(Música)

(GRITA) ¡No!

No te lamentes tanto, Boone.

¡Suéltame! ¡No puedes hacerlo!

¡No dejes que me maten estos salvajes indios!

Escúchame, te perdoné la vida.

Y también a la muchacha india.

¡No puedes matarme! (TOSE)

¡Déjame marchar, sálvame! No.

¡Me asfixio! ¡Me quemo! ¡Maldito! ¿Qué quieres de mí?

(TOSE) Quiero saber la verdad.

La verdad sobre la muerte

de la familia Bridger. ¿Qué?

Toda la verdad, Boone.

Yo no tuve nada que ver. ¡Suéltame, me asfixio! ¡Basta!

¡Basta, basta! ¡Lo diré todo!

-¡Bravo, bravo! ¡Bien dicho!

-Díganos, ¿qué tenemos que hacer, señor Perkins?

-¡Esos salvajes mataron a mi hermano el año pasado!

El gobierno considera cerrada la cuestión india.

A ellos no les importa que cada día

muchos mueran asesinados por esos bastardos.

(HABLAN A LA VEZ)

Tenemos un patrón que sabe lo que hace.

-Sí, hay que hacer lo que él dice.

Tiene muchísima razón.

-Les arrancaremos la piel a esos salvajes.

-Sí, tienes razón. Le sobra razón.

Estaban pendientes de tus labios. ¿Has visto?

Siempre has sido un orador extraordinario,

¿pero hasta dónde quieres llegar aún?

Ya lo verás. Claro, creo adivinarlo.

Perdone, señor Perkins.

¿Qué quieres, Smith? He venido por la hipoteca.

¿Y bien? Este año no puedo pagarla.

La cosecha ha sido muy escasa y se me han muerto muchas reses.

El banco de la ciudad ya no da más créditos a los campesinos.

Bien, no te preocupes, Smith.

Esto significa que me darás un trozo de tu tierra tan árida.

Ya no puede decirte más, Jim.

Y si no lo sacamos de aquí,

dentro de poco su cadáver apestará chamuscado.

No es que me dé pena, pero no soporto su hedor.

¡Levántate, bastardo!

Buitre blanco ya no tiene garras para robar hijos de pieles rojas.

Lástima...

(Reloj)

¿Por qué te interesa tanto tener más tierras?

Si somos ya dueños de media Arizona.

Siempre has sabido escribir historias, Virgile,

pero no sabes construirlas. No tienes sentido práctico.

Escúchame bien.

Las tierras de pasto no son suficientes

para las cabezas de ganado que tenemos.

Y hay algo que nunca es suficiente

y que no se puede comprar.

No tiene precio.

Algo absolutamente indispensable

para criar ganado en gran escala.

El agua. Exacto.

Creo haber comprendido.

Repararemos el error del gobierno.

Y ahora hablemos de otra cosa. Tengo una sorpresa para ti.

Siempre te has preguntado

qué tenía escondido en la habitación del piso de arriba, ¿verdad?

Ahora lo sabrás, Virgile.

Chang, tráelas. Están dispuestas, patrón.

Algo que te hará pasar una noche agradable.

No me gustan las sorpresas.

Me levanto temprano mañana y es tarde, tengo que ir al periódico.

Dormirás menos.

Pero vale la pena.

Ajá...

Y yo que creía que en las habitaciones de arriba

tenías un almacén de quesos.

(RÍE)

Te tratas bien, amigo.

Estate quieta.

El patrón se enfadará.

China... África... América...

Eres el dueño del mundo, Perkins.

Esta. Quieta o lo pagarás.

Has escogido la más bella, pero la más rebelde.

Chang la llena de droga para calmarla,

pero no sirve de mucho. No te preocupes.

Yo sabré domarla.

¡Vamos!

(RÍE) ¡Buenas noches!

¿Me necesitas, patrón?

No, márchate.

(Grito)

¡Quieta, perra! ¡Quieta o te mato!

¡Te arrepentirás, te mataré, perra asquerosa!

¡Cogedla! ¡Cogedla, la quiero degollar!

¡Te arrancaré la piel, bastardo!

No me digas que no te había advertido.

¡Atadla, debe morir enseguida! ¡Cálmate!

¡Volved dentro, no ha pasado nada! (DOLORIDO) Mi oreja...

Ven, déjame ver.

Se ha arreglado bien, ¿eh? ¡Con cuidado!

¿Queréis matarme en este rancho? Como quieras. Hasta mañana, Virgile.

Estate quieta, perra. Ya saltarás dentro de poco.

El duque es un maestro con el látigo.

Ya está, patrón. Adelante.

¡Eh! ¡Alguien llega, patrón!

¿Esperas visita? No.

(Música)

Es Boone, patrón. Está muerto.

Cuéntanoslo que ha pasado y cuéntanoslo bien.

Lo último que me dijo fue que lo trajera aquí,

si este es el rancho de Perkins. Eso es todo.

No es muy convincente tu historia, forastero.

Desmonta.

Tengo un sistema muy divertido para soltarle la lengua.

¡Así! Hay que quitarse el sombrero delante del señor Perkins.

(Música)

¡Te mataré, te mataré!

(Continúa la música)

¡Vas a morir!

No pelea nada mal ese forastero.

Tú esbirro está recibiendo.

Creo que le están dando una buena elección.

Levántate, dinosaurio.

Todo está en regla, lo ha matado en legítima defensa.

De acuerdo, eres muy hábil.

Espera. Yo en tu lugar no tendría tanta prisa.

Déjale marchar, tiene un aspecto que no me gusta nada.

Has peleado bien, muchacho.

Bravo, ocuparás el puesto de Boone.

Te lo has ganado.

No veo otra posibilidad para ti.

La chica. ¿Qué ha hecho?

Es una india inútil. Había decidido matarla.

Puedes quedártela si quieres, es tuya.

Ted, búscale alojamiento. Enseguida, patrón.

(TARAREA)

(CANTA) "Lucy, dulzura de mi vida..."

¿Y bien? ¿Has encontrado esos periódicos?

Claro, ¿pero para qué quieres estos viejos papelotes?

Yo lo sé.

Y la otra cosa que te he pedido...

Aquí tienes, emborráchate. ¿Necesitas algo más?

¡No, no, no, no!

(SILBA)

¡No hagas locuras! ¡No seas loco! ¡No, por favor!

(RÍE)

¡Quieto, te dará un ataque! Correré el riesgo, encanto.

Correré el riesgo.

¡Vamos, no hagas eso! ¡Pórtate bien! Un besito...

¡No seas chiquillo! Soy un chiquillo, soy un jovenzuelo.

¿Quién es? ¿Qué haces? ¿Qué quieres? ¡Quítame las manos de encima, mirón!

Obstaculizarme es un error.

Yo ayudo a todos los campesinos y ganaderos del territorio, pero...

No todos aprecian mi generosidad.

Entonces, hay que hacerles entrar en razón.

¿Y de esto es de lo que se ocupaba Boone?

Exacto.

Y ahora...

Podrías ocuparte tú. Ven, empecemos ahora mismo.

Los Scott serán los primeros.

Anthony, mira, llega el señor Perkins.

-Sí.

Y también el señor Prescott, el periodista.

El otro debe ser nuevo, ¿no?

Buenos días, señor Perkins.

Los indios estos últimos tiempos se han escapado de las reservas.

Deberíais dejar la propiedad.

Pero no puedo dejar mi propiedad. Además, ¿por qué motivo?

Yo vivo tranquilo. No por mucho.

Los indios nunca me han molestado. Son amigos.

Ya, amigos que un día os matan a todos.

Créenos, Scott.

Estas tierras no valen tu piel ni la de tu familia.

Te vas a la ciudad durante un tiempo.

Después, cuando las cosas se calmen, vuelves.

Lo digo por tu propio bien.

Te informo de que hemos organizado un grupo armado. Somos muchos.

Queremos dar una lección a los pieles rojas.

Sería mejor que te unieras a nosotros. ¿Qué dices?

Pero, señor, yo...

Oye, haz lo que quieras. Te hemos avisado.

Tengo aún todo por segar.

Además, ¿quién se ocupará de los animales?

Entonces, peor para ti. Vamos, Steve.

Buenos días, señor Perkins, y gracias.

Dije: "Como verás, a mis 80 años aún estoy en forma".

(RÍEN)

¡Oh, no!

Qué loco.

Otra noche. Sí.

Ven.

Ven aquí.

Tengo algo que enseñarte, hijo.

Siéntate.

Fíjate en esto.

Primero, tu familia es asesinada,

encuentran indios muertos alrededor de tu rancho

y Prescott acusa a los pieles rojas. Segundo...

Los colonos huyen aterrorizados

creyendo que se trata de una revuelta india.

Tercero, Perkins compra las tierras por 4 centavos

y se hace rico criando ganado.

Ahora ya está todo muy claro.

Y Perkins va a repetir el golpe.

Pero esta será su última partida.

Hasta pronto, Doc.

El hombre blanco ha comprendido muchas cosas.

Tune derramará miel sobre el corazón de su hombre.

-¡Jim!

-Que el hombre de Tune vuelva pronto.

Bueno, ahora que el plan va a ponerse en marcha,

te seré más útil en el periódico que aquí.

Así que vuelvo a la ciudad.

Por lo demás, la vida en tu rancho es más bien deprimente.

Sin rencor, entendámonos bien.

Adiós, Virgile, te tendré al corriente.

Hasta pronto. Cuento con ello.

¡Socorro! ¡Auxilio! ¡Socorro!

¡Me han atacado los indios! ¡Auxilio! ¡Socorro!

¡Detened a este caballo!

¡Alto!

¡Detenedlo! ¡Detenedlo!

¡So! ¡So!

Mirad qué elegante.

Debe ser un empresario. -Sí, de bombas fúnebres.

(RÍEN)

Mirad, parece mi abuela vestida de gala.

(RÍEN)

(ENFADADO) ¿De qué os reís, desgraciados?

Yo soy un senador...

Soy un senador de los Estados Unidos que ha sido atacado por los indios.

¡Vamos, sacadme de aquí, deprisa!

Voy a coger una pulmonía. ¡Vamos! ¡Desgraciados!

¡Adelante, vamos! ¡Voy a caer enfermo!

¿Qué pasa?

Uno que dice que es senador de los Estados Unidos.

Parece ser que ha sido atracado por los indios.

¡He dicho que soy senador!

¡Villanos! ¡Desagraciados! Llevadle adentro.

¡Despacio, esperpento amarillo! ¡Con cuidado!

Me duele todo.

¡Malditos salvajes!

Yo pedí al Congreso que enviaran a alguien aquí para tener,

¿cómo diría?, una visión exacta del sitio.

Pero nunca imaginé que me enviaran a mí, precisamente.

Todos sin cabellera, asesinados...

Incluso mi secretario.

Pero le aseguro que serán vengados del primero al último.

Comprendo su indignación, senador.

Esta vez les diré las cosas claras al presidente y a los senadores.

Os aseguro que me oirá el viejo Ulises.

¿Ulises?

Pues claro, Ulises Grant.

Habréis oído hablar de él, supongo, ¿no?

Es primo hermano mío.

¿Usted es primo del presidente Grant?

Naturalmente, buen hombre. ¿Qué pensaba?

Es primo mío por parte de mamá. Muy interesante.

Mire, mi tía es hermana de la cuñada de mi hermano.

Resumiendo, es primo mío.

Haga recoger lo que queda de mi equipaje y verá qué digo.

Comprendo.

Chang, ve a buscar el equipaje del senador.

Oh...

Los únicos indios buenos son los indios muertos.

Lo he dicho en el Congreso, pero esta vez tengo las pruebas.

Ya no podrán decir que exagero.

Oh... Qué salvajes.

Quisiera poder hacer algo.

No sé, tal vez, escribir un artículo.

¿No habrá por ahí algún periódico para hacer unas declaraciones?

Claro que lo hay.

Es un excelente periódico, muy leído. Incluso en el este.

Bien, muy bien.

¡Quiero hablar inmediatamente con el director!

Quiero que se sepa este asunto.

Quiero que esta historia se escriba con caracteres de fuego.

Quiero que la opinión...

¿Se encuentra mal, senador? Yo diría que "a petit peu".

¡Oh, mi espalda!

Esos malditos salvajes...

Pero esto no acaba así, no, no.

Oh...

¿Qué ocurre, patrón?

Corre a la ciudad y tráeme al señor Prescott.

Enseguida.

Pues sí, queridos amigos.

Cuando me eligieron senador, prometí a mis electores

que limpiaría el oeste de indios, de italianos, de negros, de chinos.

Ellos han puesto su confianza en mí, confianza que yo no traicionaré.

¿Otra copita, senador? Sí, sí, con mucho gusto, gracias.

"A petit peu" me anima.

Es suficiente, muchísimas gracias. De nada.

¿Hace mucho que es director del periódico?

Hace ya 10 años.

¡Ah! De la época del asesinato de los Bridger.

Un episodio doloroso.

Uno de tantos.

Quiero enseñarle una cosa.

Mire, un querido recuerdo de familia. ¡Oh! No es esta, no.

Esta, sí.

El presidente Lincoln en el centro, a la izquierda yo

y el otro es Ulises.

O sea, el presidente Grant. Naturalmente, mi primo.

¿Me permite? Por favor.

Usted también quería verla, ¿verdad, señor Perkins?

Claro que entonces era muy joven. (RÍE) Sí...

El tiempo pasa.

Senador,

¿enviará un informe a Washington de lo que ha ocurrido?

¿Un informe?

No, señores, armaré un infierno.

Escríbalo en su periódico, monsieur...

Señor Prescott.

Virgile Prescott, senador.

Director del "Tucson Daily Net".

¡Abrid las puertas! Yo le haré escribir una historia

que le hará famoso en el mundo, se lo aseguro, señor Prescott.

Se lo agradezco, senador.

No me lo agradezca aún.

Perdónenme, señores, vuelvo enseguida.

No se preocupe, señor Perkins, estoy bien acompañado.

¿Ya estás aquí?

Llegas en el momento preciso, Jim.

Bien, ¿has traído a los hombres? Están fuera.

Espera.

¡Steve, hazlos entrar!

Ven, Jim, no hay un instante que perder.

No podríamos ser más afortunados.

Un senador atacado por los indios.

A los Scott yo les avisé que tenían que abandonar sus tierras.

Esos puercos campesinos no quisieron.

Por tanto, peor para ellos.

Esta noche se arrepentirán de no haberme hecho caso,

pero será demasiado tarde.

Tú y tus hombres os ocuparéis de ellos.

Esta noche se arrepentirán, pero hay que hacer las cosas bien.

Tiene que parecer un ataque indio.

Ven, aquí tienes lo que necesitas.

Vestidos indios.

Luego, ataco al rancho de Scott.

Los mato todos y les arranco la cabellera

para que la culpa caiga sobre los indios.

Prescott asustará a la gente con sus artículos.

Los colonos huirán y tú te apoderarás de sus tierras.

Conozco la trama, Perkins, es una vieja historia.

Pero yo he perfeccionado tu plan.

Míralos, no hace falta vestirlos.

(Música tensión)

¿Quién eres tú? El hijo de George Bridger.

Recuerda, señor Perkins.

(Disparo)

¡Cuidado, patrón, son indios!

(Disparos)

No se distraiga, será algún vaquero borracho.

¡Es una trampa, Virgile!

¡Una trampa! Puedes creerle.

(Gritos de indios)

¡Atacan los indios! -¡Atacan los indios!

(Gritos de indios)

(Disparos)

Escribirás tu último artículo sobre este maldito asunto.

¡No!

¡Detente, chupatintas!

(Disparos)

¡Adelante, esclavo!

¡Quiero matarte enseguida!

Este es el precio que te has ganado.

¡Chang!

¡A mí! ¡Apagad el incendio, todo se quema! ¡Todo se destruye!

¡Cobardes, habéis huido todos! ¡Cobardes!

(Relincho)

Esperabas otro final, ¿eh?

¡Dios!

¿Dónde estáis?

¡Malditos indios! -¡Cuidado, Billy!

-¡Asesinos!

¿Dónde estáis? ¡Chang!

¡Chang! ¡Chang!

¡Ayudadme, no puedo salir, no puedo salir!

(Música)

Imprime, muchacho, imprime. Ánimo.

¿Qué haces? ¿Paras?

No, no debes cansarse tan pronto.

Tienes un futuro en tus manos.

¡Últimas noticias!

Tomad, Tomad.

La verdadera historia de vuestro ciudadano Perkins.

Los colonos asesinados por los indios.

Toda la verdad sobre el caso Bridger.

¡Calma, calma, hay para todos!

¡Son unos asesinos, quemémoslo todo! -¡Sí!

-¡Hemos seguido su juego como niños! -¡Es verdad! ¡Cerdos asquerosos!

-¡Han matado a nuestras compañeras!

(Alboroto)

¡No! ¡No me toquéis!

¡Quietos, apestosos!

¡Habríamos tenido que mataros a todos!

¡No podéis hacerme esto a mí, quietos!

Adiós, Doc.

Adiós.

(Música)

Hombre blanco ha salvado tantas vidas como ha distinguido.

Hombre blanco está en paz.

Tune irá contigo. No.

Tú te quedarás junto a tus hermanos.

Aquí

no es sitio para hombre blanco.

Adiós, Tune.

(Música)

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