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Cien velas.
Cien historias de fantasmas.
Y un espejo en la oscuridad para invocar a los espíritus.
El procedimiento es simple, pero, por demás, aterrador.
Debes sentarte con los demás jugadores
en un círculo elaborado con cien velas.
Tomas una de ellas y cuentas una historia de terror.
Luego, vas a la otra habitación con la vela
y te quedas a solas, frente al espejo.
Soplas la vela y, si eres afortunado,
solo verás una abrumadora oscuridad ante ti.
Pero si no lo eres,
eso podría ser lo último que veas
antes de que tu mente se pierda en los oscuros laberintos
de la locura.
A medida que se cuentan las historias y se apagan las velas,
comienza a abrirse un portal en el espejo.
Vas a sentir presencias extrañas a tu alrededor
que observan entre las sombras.
Pero no debes dejar el juego
o una terrible maldición caerá sobre ti.
Cuenta la leyenda,
que el juego se originó en Japón
hace muchos siglos.
Los antiguos samuráis
solían contar historias terroríficas
para probarse a sí mismos su valentía.
Dicen que una noche,
un samurái involucró en este juego a su esposa e hijos.
Luego de unas horas,
la familia llegó a la historia número cien.
Y entonces,
sucedió algo terrible.
La esposa del guerrero acabó con su propia vida ante el espejo,
cortándose la garganta con un trozo de vidrio.
Preso del dolor,
el samurái hizo lo mismo
para reunirse con su esposa en el más allá.
Aún hoy,
si se mira a ese espejo en la oscuridad
pueden verse sus sombras.
El juego de las cien velas
empieza ahora.
¿Y bien?
- No. No vi nada. - Estábamos preocupados.
Continuemos. Tarde o temprano veremos algo.
No sean tontos. Nada sucederá.
- ¿Quién sigue? - Es el turno de Kristy.
No, esperen, ya habló una chica. Sigues tú, Alex.
Bien. Tengo muchas historias que contar.
Espero que no sea la de cuando te embriagaste
y te acostaste con la mamá de tu novia.
¡Esa sí que es una historia de terror!
James, fue hace años, bebí mucho alcohol,
tenía frío... ¿Saben qué? No importa.
De acuerdo.
Esta es la historia que contaré:
Se trata de una pequeña niña.
Estaba en el bosque, sola y aterrada.
Corría y corría entre los árboles y los arbustos,
hasta que halló algo inesperado.
¿Hola?
Hola.
¿Estás sola?
¿Quieres jugar?
De acuerdo.
¿Qué estás haciendo aquí?
Nada.
¿Sabes qué?
¿Qué?
Vi algo en el bosque...
Hay una bruja allí...
Se roba a los niños para comérselos.
¿Cómo lo sabes?
Todos saben
acerca del bosque y los desaparecidos.
¿Por qué crees que se comen a los niños?
Les gusta su sabor.
¿Su sabor?
¿Puedo preguntarte algo?
Claro.
¿A qué sabes, perra?
Llegas tarde.
Lo siento, necesitaba estar seguro.
No me gusta ser la carnada.
¿A qué crees que sabe esta bruja?
Qué estás haciendo ahí, ¿masturbándote?
- Es mi turno, ¿cierto? - Sí, es tu turno.
Espero que no tardes tanto como Alex.
¡Vamos! No fue tan largo.
Bien,
tengo esta historia que sucedió hace un tiempo
en mi pueblo natal.
¡Ven aquí!
Sabes quién hizo esto,
¿cierto?
Los Gorgers.
Están por todos lados.
En los campos, en los bosques.
Si sales, nos pones a ambos en peligro.
¿Está claro?
Si te encuentran...
Lo siento.
Sé que nunca has salido de casa.
Pero el mundo es cruel.
Es peligroso.
Debemos permanecer unidos.
Tú y yo.
No quieres que te pierda, hijo, ¿verdad?
Si he de morir Antes de despertar
No llores y no sufras
Nada es mío para tomar
Cierro mis ojos
¡Ten cuidado!
¿Qué ocurre?
¿Viste algo?
En el granero.
¿Crees que sintieron mi olor?
¿Viste la niebla allá afuera?
Flotando sobre los campos.
Son ellos. El olor de los pequeños
les atrae.
Está en tu ropa.
En tu cabello.
Les dicen los demonios de la niebla,
porque se mueven con ella.
Tienes los ojos de tu madre.
Voy a alimentar a los cerdos.
Sí, está bien.
Es un buen lugar.
Quiero enseñarte algo.
¿Apagas la luz?
Observa.
Este es nuestro mundo.
¿Podrías leerme esto?
¿De nuevo?
De acuerdo.
Espera aquí.
Si he de morir Antes de despertar,
No llores y no sufras
Nada es mío para tomar
Cierro mis ojos para dormir
Señor, acógeme en tu seno
Si he de morir Antes de despertar
¿Qué rayos haces afuera?
Están aquí.
Sabes qué hacer.
¡Huye!
Perdóname, Padre, porque he pecado
Tenemos al pequeño.
¡Vamos!
¡Izquierda libre, derecha libre! ¡Vamos!
¡Sospechoso muerto, arma asegurada!
Copiado.
Todo bajo control.
El sospechoso está muerto.
Todo está bien. Estás a salvo.
Mi querido hijo.
¿Madre?
Madre, ¿estás ahí?
Te extraño.
Estúpido juego.
Estúpida Kristy. ¿Qué demonios haces aquí?
¡Hola, gatito!
¿Cómo estás?
¿Qué haces aquí?
BRUJA
Kristy, ¿qué sucede?
- ¡Algo le sucede a mi rostro! - ¿Qué te pasó en el rostro?
¡No puedo quitármelo!
- ¡No puedo quitármelo! - ¿De qué estás hablando?
- No hay nada en tu rostro. - ¿Acaso están ciegos?
- ¡Estoy hecha un monstruo! - ¡Mírate al espejo!
Les...
Les juro que había algo en mi rostro.
Es el juego, Kristy.
Ves cosas que no son reales.
Estás bien.
Continuemos.
Vamos, bebamos agua.
Niños de ojos negros.
Conocí esta leyenda hace mucho tiempo,
en los ochentas.
No tienes la edad, ¡por favor!
Sí la tengo. Soy tan viejo como la humanidad.
Me mantengo joven con...
la sangre de mujeres vírgenes.
En tu caso no debes preocuparte por eso.
¡Vete al cuerno, James!
Bueno. Niños de ojos negros.
Dicen que son demonios que se disfrazan de niños.
Puedes verlos pidiendo un aventón o algunas monedas.
Puedes hallarlos donde menos lo esperes.
En tu jardín, o en sitios aún peores.
De eso se trata esta historia.
¿Puedes darme un vaso de agua?
¡Tengo sed!
VÁYANSE O LOS MATAREMOS
¿Están locos? Pudieron golpearme en la cabeza.
¿A qué te refieres, James?
¿Se supone que fue para asustarme?
- ¿Un volante de campamento? - ¿Qué?
Es el volante de un campamento.
No, lo juro, alguien me arrojó un bloque.
Tenía una nota adherida, que decía:
"Váyanse o los mataremos".
Te lo dije, esto no es solo un juego, James.
No sé qué rayos sucedió.
Ya no podemos detenernos.
Debemos seguir con las historias.
Es tu turno, Alex.
Si, lo sé.
He pensado en esta historia que oí en la escuela.
Es sobre unas chicas.
Tenían una vida perfecta.
Pero, una noche,
algo muy misterioso les ocurrió.
Cariño.
¿Por qué estás en mi cama?
¿Jill?
¿Mojaste la cama?
¡Por Dios!
¡Por Dios, hija! ¿Qué sucedió?
¿Qué te ocurrió, Jill? ¿Había alguien? ¡Háblame!
Katie.
Katie.
Katie.
Katie.
¿Mamá?
¿Qué estás haciendo?
¿Qué le sucedió al corredor?
No.
¡Lo estás haciendo otra vez!
¡Abre!
¡Abre la puerta!
¡Ahora! ¡Es tu madre!
¡Abre la puerta!
¡Abre la puerta, ahora!
¡Pon tu mano en la puerta y ábrela!
¡Soy tu madre!
Por favor, ¡déjame entrar!
¡Dios mío!
¡Sal de ahí! ¡Corres peligro!
Mi bebé.
Kristy, ¿qué ocurre?
Hay alguien aquí, no estamos solos.
Aquí no hay nadie.
¡Les juro que la vi!
Había una mujer con la cara comida,
y estaba sosteniendo un gato.
- Estaba allí. - Kristy, es el juego.
Los espíritus no te pueden hacer daños, todo está bien.
Les juro que la vi. ¡No fue mi imaginación!
- ¡No lo fue! - Mejor que soples la vela.
- ¿Qué? - Debes soplar la vela.
De lo contrario, no podremos seguir jugando.
No quiero seguir jugando. ¡Quiero irme a casa!
Recuerda nuestro pacto, debemos terminar el juego.
No estaba al tanto de esto. No sabía que iba a ser así.
Lo sé, pero cuanto antes terminemos el juego,
más pronto nos iremos a casa. Sopla la vela, por favor.
Solo hazlo.
Vamos.
Muy bien.
De acuerdo. Seré el próximo.
Leí esta historia hace poco en internet,
se trata de dos amigas.
Natasha y Nina.
Vi unas fotografías de una conversación entre ellas.
Un día, Natasha despertó en la oscuridad
sin saber qué estaba sucediendo.
¡No!
Muy bien, basta. Estoy fuera. Este juego es estúpido.
- James, ¿qué ocurrió? - Odio las reglas de este juego.
- Me largo de aquí y punto. - ¿Qué sucedió?
¿Y los teléfonos?
Solo es un juego.
- Está bien tener miedo. - ¡Al diablo! ¿Sí?
¡Odio este juego! Nos metiste en esta confusión.
¡No es su culpa! Todos estuvimos de acuerdo.
¡Deja de culparla! Quisiste venir.
- ¡Entonces lárgate! - ¡Eres un estúpido!
- Vete tú. - ¡Alto! ¡Ya basta!
¿Quieres irte? ¡Entonces lárgate!
Pero serás el responsable de lo que nos suceda.
Muy bien. Continuemos.
Es tu turno, Alex.
De acuerdo.
Recuerdo esta historia que leí en un periódico
de mi pueblo.
Se trata de un sacerdote.
No recuerdo el año exacto.
El año no importa, ¿de acuerdo?
Solo cuéntanos la historia.
Bueno.
El sacerdote era nuevo en el pueblo.
Y había una joven
que estaba embarazada.
Pero había algo en ella, que andaba muy mal.
¡Plebeyo!
¿Podría decirme dónde está la casa de los Bracken?
Es la segunda cabaña de la isla.
Gracias.
Soy el padre Carey.
¿Dónde está el padre Andrews?
Retrasado.
Le pide disculpas.
Déjalo entrar, Pascal.
¿Señora Bracken?
Vino de muy lejos.
¿Quiere una bebida?
Prefiero que comencemos.
Padre.
Deténgase.
¿Vamos a morir, padre?
No, hija mía.
Claro que no.
Quiere aniquilarnos.
Padre Nuestro que estás en el cielo...
Ayúdame, Padre.
Se tragó la lengua.
¡Venga!
Manténgale abierta la boca.
Perdonamos a los que nos ofenden.
- ¡Socorro! - ¡Ayúdeme!
¿Cuánto tiempo lleva así?
Las pesadillas comenzaron hace semanas.
Luego vio cosas.
Ahora dice que oye voces.
¿Quién es el padre?
No quiere decirlo.
¿Puede ayudarnos?
El demonio podría matarlos a ambos.
Y no sé si pueda detenerlo.
Haga lo que sea, padre.
Revise las ataduras.
Sal.
¡Salga!
Bendita eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
No puedes detenerlo.
¡Fraude!
Acabaré con todos.
¡Que Dios me perdone!
¡No! ¡Nos condenarás a todos!
Mamá,
me duele.
¡Puja!
Puja, Maebh.
¡Uno más!
Es un niño.
¿Quién cuidará del bebé?
El padre Andrews dijo que le buscaría un hogar.
Cuanto antes, mejor.
Sería cruel dejar que madre e hijo se quisieran.
Tome al niño.
Llévelo con usted.
Padre.
Paz y buena salud.
Para ustedes también.
Necesito que nos lleves.
Te libero.
¡Por Dios!
Es el Padre Andrews.
Traje al Padre Carey.
Vinimos a ayudar.
¿No sabes quién es?
No imaginas cuánto he esperado por ti.
Mi principito.
Algo anda mal.
- Iré a buscarlo. - ¡No!
No puedes entrar. ¡Debes esperar a que regrese!
- ¡Son las reglas! - Al diablo con tus reglas.
- Iré a buscarlo. - ¡Rayos!
No está aquí.
¿Estás seguro?
Busqué por todas partes.
Debemos seguir con el juego.
¿Estás loca? ¡Alex desapareció!
¡No está!
Erica tiene razón. Siempre la tuvo.
Una vez que empieza el juego, no puedes parar.
De acuerdo, aquí voy.
Esta es la historia de una chica.
Esa chica
se mudó a un departamento.
Creía que estaba sola,
pero luego descubrió
que no era así.
Está bueno.
Tiene una gran vista.
No, logré subir todo sola.
Sí, ya estoy por terminar.
Todo bien. También te extraño, adiós.
HOLA CARIÑO. ¿CÓMO VA TODO POR LA COSTA OESTE?
BIEN. CASI TERMINÉ DE DESEMPACAR. TE ENVIARÉ FOTOS.
¿Qué?
¿Necesitas algo?
Disculpe. Estoy buscando a Adam.
Adam se marchó hace unos tres días.
Debe volver en una semana.
Y nadie más por aquí tendría algo como
una llave maestra, ¿cierto?
No que yo sepa.
¿Está todo bien?
Sí, todo.
Gracias por tu ayuda.
No vi nada.
¿Tampoco viste a Alex?
Erica,
cuenta la última historia para que podamos largarnos de aquí.
Eso no lo sabemos.
¿Qué no sabemos?
Si esta porquería tiene fin.
Debe tenerlo, Erica lo dijo.
¡Erica!
¡Cuenta tu última historia para que nos larguemos de aquí!
- ¿Erica? - Siéntense.
Contaré la historia final.
Hace mucho tiempo,
había una niña.
Era huérfana.
Sus padres habían muerto en un accidente.
Así que,
su abuela se ocupó de ella.
Cuando la niña cumplió los once años,
su abuela le dijo un secreto:
Era una experta en hechizos y embrujos.
Entonces,
comenzó a enseñarle algunos de ellos.
La niña creía que su abuela era lo máximo,
pero los vecinos no pensaban igual.
Creían que les había echado mal de ojo
y la culpaban de todos sus problemas financieros y de salud.
Los vecinos empezaron a atacarla.
Le tiraron piedras a su casa
y le exigían que se marchara de allí.
Allí comienza la pesadilla.
Los ataques son cada vez más frecuentes
y violentos.
La abuela y la niña empiezan a sentir odio hacia los demás.
Un día,
la niña sale de campamento con su escuela por una semana.
En esos días,
tiene premoniciones y pesadillas espantosas.
La casa está muy silenciosa.
Busca a su abuela por todas partes.
Hasta llegar a su habitación.
Allí está.
Tirada en el piso, muerta.
El gato está sentado sobre ella
y se ha comido casi toda su cara.
Tiempo después,
tras las investigaciones policiales,
se determina que la abuela
había sido golpeada en la cabeza con un ladrillo.
A la niña
la envían a un orfanato,
donde permanece por largos años,
acumulando cada vez más odio y amargura.
La niña por fin crece
y deja el orfanato.
Lo primero que hace,
es volver a la casa de su abuela.
Entonces,
toma un libro de la biblioteca.
Es una colección de historias de terror,
titulada:
"El Juego de las Cien Velas".
Luego,
convence a los niños del vecindario
de hacer el juego en esa misma casa.
Y ahora,
es momento de cosechar el fruto de su ira.
¿James? ¡James!
¿James?
¿Estás ahí?
¿Alex?
¿Dónde están?
¿James?
¿Alex?
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