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Zulu
So.
Quietos.
Bueno, hemos llegado, amigo.
Gracias.
Vamos.
Vamos. (ARREA AL CABALLO)
(ARREA AL CABALLO)
Resumiendo, señores, todo lo que necesiten.
Hay buenas herramientas, buenos arados
y los mejores
son los de la Iron Company.
¡Largo de aquí, yanqui!
No tenemos ninguna necesidad de vuestras herramientas. (RÍE)
Que me maten si os comprendo.
Yanqui, turista,
como si la guerra civil
no hubiese terminado hace más de tres años.
Qué importa quién haya fabricado los arados.
Lo interesante para vosotros es que podéis hacer una buena compra.
Yo ofrezco, ofrezco 50 dólares al mes
a cada uno de vosotros que me ayude a venderlos.
¡No le escuchéis, amigos!
Que se las arregle solo con sus cochinos arados del norte.
Estoy dispuesto a ayudarle si lo permite.
¿A ti qué te importa? ¿Y de dónde vienes, forastero?
Busco trabajo.
Puede usted contar conmigo, señor. Dígame lo que tengo que hacer.
Bien hablado, joven. ¿Cómo te llamas?
Bill, Bill Grayson.
Eh, tú.
¿Cómo has dicho que te llamas?
Bill Grayson.
Ah, Grayson.
¿Y tienes algo que ver con el coronel Grayson?
Claro, es mi padre.
¡No queremos ningún Grayson!
-Vamos, echadle de aquí. -Largo.
No quiero ver a ningún Grayson.
De todas formas ya encontró lo que merece.
¿Has visto qué cara más dura?
Ha sido una buena lección. Grayson...
-Grayson. -Bueno, señores.
Cuánto más se encoleriza uno, se hace más daño.
Ahora que los veo más tranquilos,
volvamos a nuestros arados.
-Como iba diciendo. -Eh, ¿todavía existes?
Un momento, señores.
Antes debo resolver
una cuestión personal con aquel amigo.
(RÍE)
(RÍEN A CARCAJADAS)
(RÍEN)
Levanta.
Quieto.
¡Basta!
-Es el hijo de Grayson. -De todas formas dejadlo.
¿Es verdad que eres el hijo de Grayson?
Sí, soy su hijo. ¿Qué pasa?
Ten.
Escúchame bien, muchacho.
Es comprensible que defiendas a tu padre,
pero no puedes cambiar lo ocurrido.
Eran cinco los que transportaban el oro.
Cuatro volvieron.
Solamente tu padre desapareció y con él los 500.000 dólares.
Mi padre no es un traidor.
Yo lo demostraré.
Hazme caso, muchacho.
Es mejor que vuelvas a tu casa.
No es bueno para los que llevan tu nombre.
No tengo dinero ni caballo.
Dinero no puedo darte, pero caballo sí.
Quieto, muchacho. Detén a tu pura sangre.
¿Quién eres?
¿Qué quieres de mí?
Me asombras, chico.
Cuando uno está desarmado y el otro tiene un colt,
es el segundo el que pregunta.
¿De verdad eres el hijo de Grayson?
(SUSPIRA)
Sí, lo soy. ¿Qué pasa?
¿Tienes algo contra mí?
No, al contrario.
Tú eres mi mina de oro, chico.
No te comprendo. Ahora te lo explicaré.
¿Un cigarro?
No, no soporto el tabaco.
Eres exacto a tu padre.
Ven, debe haber quedado un poco de café.
Primero habla.
A pesar de que todos le acusan,
no fue tu padre el que robó ese dinero.
Yo lo sé. ¿Cómo lo sabes?
Yo era el guía de la expedición.
Entonces sabes dónde está.
Tu padre ha muerto.
Asesinado por los cuatro componentes del convoy.
Esos cobardes le dispararon mientras dormía
y lo mataron precisamente por esos 500.000 dólares.
¿Dónde sucedió?
A tres días de caballo de aquí.
"Paramos en el desierto."
"Primero le mataron a él, luego me atacaron a mí."
"Me creyeron muerto y me enterraron."
"Cuando recobré el sentido, todo estaba oscuro."
"Entonces empecé a luchar desesperadamente
clavando los dedos en la arena
hasta conseguir liberarme."
Pero tu padre continúa aquí.
En el mismo sitio que yo cavé.
Él se quedó.
Era un hombre de honor, un valiente soldado fuerte y noble.
Lástima que fuese honrado.
Bueno, no se puede ser perfecto.
Es el revólver de tu padre.
Has dicho cuatro.
Sí.
Berington, Avery,
Latour y el capitán Hawkins.
Hala, vamos.
Terminaremos reventando a los caballos.
Vamos a dejar que descansen más, ¿no?
No me importan los caballos.
Tengo prisa por llegar a Blackpoint.
Haces mal, chico.
Recuerda que en la vida lo que cuenta es un buen caballo
y una buena pistola en el momento preciso.
No lo olvides y no tengas prisa.
No se moverá de Blackpoint. Hace casi tres años que está allí.
Ha abierto un banco con la parte que le correspondió del botín.
Si sabías dónde estaba,
haberle denunciado.
¿Y quién hubiese creído a un sucio mejicano?
Se ve que no eres de por aquí.
¿Entonces por qué no lo mataste tú?
Porque me encerraron, chico.
Iba con mi mujer
a curarme las heridas que me hicieron en el desierto.
(SUSPIRA) Qué caderas tenía mi Conchita.
¿Es que ha adelgazado?
Ha muerto la pobrecilla.
Se estaba consolando con un sucio gringo
cuando yo llegué y los dejé secos.
Las cosas han cambiado desde la guerra.
Jueces, abogados,
prisión.
Antes todo era más sencillo.
Uno le disparaba a otro, otro le disparaba a uno,
luego llegaba el sheriff y disparaba a los dos.
¿Te echaron muchos años?
Demasiados. Hace apenas dos días que he salido.
¿Y qué sabes de los otros?
Sé cómo encontrar a Berington y Avery.
En cuanto al querido capitán Hawkins,
solo sé que anda por La Mesa y creo que...
(Disparo)
¿Qué pasa?
Un idiota que se ha metido en líos.
(Disparos)
Ven.
Mira, están asaltando la diligencia.
(ARREA AL CABALLO)
¡Caballo!
¿Qué hacemos?
¿Cómo que qué hacemos? Largarnos.
No, debemos ayudar a esa gente.
Igual que tu padre.
¡Caballo!
(GRITA)
Caramba, qué impresiones causas a las mujeres.
(RÍE)
Las mujeres o traen mala suerte o es que ya la han traído.
Pero merece la pena arriesgarse.
¿Ahora qué vas a hacer? Creo que iré al norte.
¿Y tú? Nosotros vamos al este.
Contéstame a una cosa. ¿Has estado alguna vez en El Paso?
No, nunca he estado en El Paso.
Es extraño. Tenía la impresión de haberte visto, ¿sabes?
Imposible, hace muy poco salí de la escuela militar.
Ah. Bueno, será otro.
¿Estás bien así? Sí.
¿Quieres otra manta?
No, gracias. No sería justo quitársela a Charro.
Qué lástima, Bill.
Hubiese sido estupendo habernos encontrado antes.
¡Te conocí en Pittsburgh!
No, ya te lo he dicho.
He vivido siempre en la academia.
Sin embargo hubiera jurado...
Bueno, nuestros caminos se separan aquí.
Adiós, Bill, no te olvidaré.
Yo tampoco, Jenny. ¡Eh, chico!
Tenemos una cita en Blackpoint.
¡Te conocí en...! No.
Por Lareto sí que has estado. Dime la verdad, Bill.
Que no. Ya te he dicho que no, mujer.
Pues aunque no quieras, te conozco.
Pues sí, queridos amigos,
al final también he caído.
No se puede huir de la cadena del matrimonio.
(RÍEN)
Pero seguramente será una cadena muy dulce, ¿verdad, cariño?
¿Por qué pones esa cara?
Por favor, caballeros.
Brindemos todos por la felicidad de mi hija y el señor Jacques Latour.
(RÍEN)
(APLAUDEN)
¡Eh, usted! ¿Por qué está cerrado el banco?
¿Ha quebrado el patrón?
No, está festejando su próximo matrimonio.
Se casa. (RÍE)
Oye.
¿Y si nos invitásemos nosotros también?
¡Pues claro! Por algo es un viejo amigo.
¿Has traído las letras de mi padre?
Todavía no estamos casados.
Por eso te lo recuerdo.
No debes olvidarlo.
Necesito esas letras antes de la boda.
Y tú no debes olvidar que las órdenes las doy yo.
Los demás obedecen y basta.
Eso me lo recordarás cuando sea tu mujer.
Por ahora todavía no lo soy.
Con vuestro permiso me llevo a Helen.
Hasta luego, querido.
Señor Latour.
¿Qué ocurre, Sam?
Hay un tipo que quiere depositar dinero.
Mándale al infierno y dile que hoy el banco está cerrado.
Pero se trata de 20.000 dólares.
Me ocuparé yo, Sam.
Buenos días.
Buenos días.
¿Le interesan mis medallas? Veo que las está admirando.
Son recuerdos gloriosos
de una guerra ya lejana y olvidada.
Pero los buenos unionistas
no la olvidan.
Tiene razón.
Pero dígame qué puedo hacer por usted, señor...
Saul Benson.
Vengo de Nevada.
Quiero comprar ganado.
Tengo 20.000 dólares
y sé que su banco es seguro.
Gracias, es usted muy amable, señor Benson.
Solo que, bueno, ahí dentro tengo invitados.
Si quiere puedo llamar al cajero.
Francamente, preferiría hacer la operación con usted.
Necesito consejos, como a quién comprar el ganado.
De acuerdo, señor Benson.
Podríamos vernos esta tarde en mi banco.
¿Le parece bien a las tres, señor Latour?
Perfecto. Entonces hasta luego.
Hasta luego.
Buenas tardes.
Buenas tardes, amigo.
Por lo que veo es usted puntual.
Sí, soy puntual.
Para mí es una cita muy importante.
Además es costumbre de familia.
Qué alegría, teniente Latour. ¿Qué tal?
Charro.
Sorprendido, ¿eh?
Siento tener que presentarme así de improviso después de tantos años,
pero mi amigo tenía tanto interés en conocerle.
Es el hijo del coronel Grayson.
Y he venido aquí
para vengar la muerte de mi padre.
(Disparo)
Una sorpresa, ¿eh?
También ellos querían conocerte.
Conque querías hacer un depósito, ¿eh?
(RÍE)
Sam.
Llévatelos a la cabaña y acabad con ellos.
Diré al sheriff que han robado el banco y tú les has seguido.
Llevaré después el dinero para justificar el robo.
Vamos.
Andad.
Ahí llega Latour.
Aquí está el dinero que han robado al banco.
Ya he avisado al sheriff.
Ahora los está persiguiendo por la orilla del río Pecos.
Así habrá tiempo de arreglar este asunto.
Esta vez morirás en el río, Charro.
¿Tú crees?
Deberías pagar mejor a tu gente.
No, quieto.
Un momento.
Escucha. ¿Quieres dinero?
Tendrás cuanto quieras.
Y vosotros también.
Ya tienen mucho dinero. Se lo has traído tú.
Le dirán al sheriff que hemos escapado.
Y que te hemos matado en el camino.
Tú nunca podrás decir la verdad, teniente Latour.
Es tuyo, chico.
Estoy desarmado, Grayson.
Dale un arma.
(DISPARA)
Repartíos el dinero como buenos amigos, muchachos.
Hasta la vista.
Olvidabais mi parte.
(Disparos)
¿Qué te había dicho, chico?
En la vida lo que cuenta es un buen caballo y una buena pistola
en el momento preciso. (RÍE)
Eres un asesino, Charro.
Un verdadero asesino.
Se lo han merecido. Traicionar a ese pobre Latour.
Ese dinero lo restituiremos.
¿Eh?
Restituirlo. ¿A quién?
Hay demasiada gente en el sur
que lo ha perdido todo con la guerra.
Yo escupo sobre tu amor hacia el prójimo.
No tienes busques a gente desgraciada por la guerra,
la tienes aquí.
Por favor, escúchame, Charro.
Sería del todo inútil que vengase a mi padre
si no puedo rehabilitar su memoria.
Y no será robando como lo lograré.
Bien, hablemos claro de una vez para siempre.
¿Por qué crees que me arrimé a un tipo como tú?
¿Eh? Solo por esto.
Llevaré yo ese dinero.
Anda, dámelo.
¿Por qué no vienes a por él?
Anda, ¿qué esperas?
Ya veo que eres un valiente.
¿Tenías motivos para dudarlo?
No, ninguno.
Pero de todos modos voy a darte una pequeña lección.
(RÍE)
Primero.
No debes dar nunca una oportunidad a tu adversario.
Eso no es honrado.
Es absolutamente desleal.
No está escrito en el manual de boxeo.
Segundo,
eso tampoco está escrito.
Está bien. Una pelea leal, ¿eh?
Sí.
Tercero, no te confíes jamás. (RÍE)
Tiras coces.
Como las mulas.
Cuarto,
esto me lo enseñó mi abuelita.
Pero qué mujer más simpática era tu abuelita.
Quinto, no vuelvas la cara.
(AGOTADO) 98,
ideas claras
y reflejos rápidos.
¿Sabes lo que te digo? ¿Qué?
No eres bueno. También lo decía mi madre.
"Charro, eres el único hombre que empezando desde abajo,
has conseguido caer más bajo todavía".
Tal vez decía esto porque estaba siempre borracha. (RÍE)
Ay, santa mujer.
Maldita carroña. Quieto, Bill.
Mira.
Una picadura de ese bicho y en unos segundos estarías muerto.
Has nacido con suerte.
Tengo la conciencia tan sucia que no puedo dormir.
Eso es lo que te ha salvado.
Anda, procura descansar.
Hasta hablar con nuestro amigo Zebulón nos queda bastante.
200.
200 dólares si quieres quemarme la casa. Ni uno menos.
¿Lo oyes? Y yo que he hecho cinco días a caballo
para venir a ver a un amigo.
Pero charro, se trata de mi casa.
Le llamas casa a esta choza.
Choza o no es donde vivo.
Y el vuestro solo es dinero robado. No lograréis nada.
Berington y Avery son los hombres más poderosos.
Para ellos será un juego de niños deshacerse de ti
y de tu bello doncel.
Yo no estaría tan convencido.
Sobre todo si a esos dos les gusta el juego.
¿Verdad, Charro? Claro, chico.
Pero esta vez les enseñaremos un juego nuevo. (RÍE)
No reiríais tanto si supierais qué os espera en el French Palace.
Para eso estamos aquí.
Para que nos lo digas.
Eso sí que es razonable.
Si no queréis dejar vuestra piel, no olvidéis lo que voy a deciros.
Escuchadme bien.
"Todo el que entra en el French Palace
está continuamente bajo el tiro de cinco pistolas."
"Dos que hacen vigilancia
entre el despacho de Berington y el de Avery."
"La tercera está colocada detrás del cuadro
de una bonita muchacha desnuda."
"La cuarta bajo el teclado del piano."
"Y la quinta la tiene el camarero
y puede disparar a través de un agujero del mostrador."
¿Qué va a tomar?
Algo que me quite este maldito dolor de muelas.
Un "retuercetripas" entonces.
Tequila, whiskey, algo de cactus y un poco de pólvora.
Probemos.
Aquí tiene.
Vete de aquí. Fuera.
No queremos borrachos aquí.
Y menos un sucio mejicano.
¡Vete a una tabernucha donde no entre gente bien!
¡Fuego! ¡Fuego!
¡Sheriff! ¡Sheriff!
¡Fuego! ¡Sheriff!
¿Qué pasa? Haga algo, sheriff.
Mi casa está quemándose.
Está bien. Ve hacia allí y avisa de paso a todos los que puedas.
Voy al French Palace. ¡Vamos, muévete!
La cabaña del viejo Zebulón
está ardiendo. No hay tiempo que perder.
Vamos, buscad todos los cubos que podáis. ¡Vamos!
-Venga, rápido. -Sí, vamos.
Si no lo paramos, se propagará.
Venga. Deprisa.
Vamos, deprisa. Deprisa, muchachos.
Vamos, rápido, rápido.
Lyman.
Sí, señor Avery. ¿Qué sucede?
Se quema la cueva del viejo Zebulón.
Deja que se queme ese nido de chinches.
Corremos el riesgo de que el fuego se propague.
Entonces date prisa. Bien.
¿Por qué no vas a echar una mano también tú?
Escucha, ¿no tenéis un dentista en este pueblo?
No, pero Tomás el herrero...
¿Y el bueno?
A mí ya me ha sacado cuatro.
Manos arriba.
No te muevas.
He dicho que levantes las manos.
Obedece.
Quieto. Tienes un colt apuntándote al estómago.
Ahora levanta las manos y vuélvete.
Manos arriba, amigo. Date la vuelta.
Ya has bromeado bastante.
El camino está libre. Ahora te toca a ti.
Es mejor que te detengas, guapo.
¿Tanta prisa tienes? Quítate de en medio.
No tengo nada contra ti.
Ni un paso más.
Si lo haces por dinero,
saldrás ganando no metiéndote en esto.
¿Y qué crees que pasará con mi reputación?
Tú lo has querido.
Tú...
Tú...
Tú eres...
Berington. Y son dos.
Tampoco esta vez has perdido el tiempo, ¿no, Charro?
Hay que recuperar gastos. No olvides lo que costó
la choza del viejo Zebulón, chico.
Delicioso. Gracias, amigo.
Mate.
Lyman. ¡Lyman!
Blacky. ¿Cómo estás?
Bien. Espera un momento.
Levántate.
Deja tu sitio el mejor jugador que conozco en todo el oeste.
La última vez me ganó 10 dólares y ahora quiero recuperarlos.
No, no he venido a jugar, Blacky.
De todas formas, esta vez la apuesta es más alta.
100.000 dólares.
¿100.000 dólares?
100 billetes que dos tipos se han llevado de Warlock.
Seguí sus huellas hasta la encrucijada.
Me di cuenta de que cogieron el camino del cañón,
pero creo que vienen aquí.
¿Has dicho que cogieron el camino del cañón?
No podían haberlo hecho peor.
Porque sabemos dónde esperarlos, ¿verdad, Paco?
Sí, señor.
¿No había un sitio más cómodo?
Claro que sí. Hubiera sido mejor ir por el camino normal.
Así nos hubiéramos encontrado al sheriff recibiéndonos
y a lo mejor con fuegos artificiales.
Sí, tienes razón.
Tengo prisa por encontrar a Hawkins.
Yo también tenía prisa,
pero ahora que tenemos el dinero de Berington y Avery,
casi casi, pensándolo bien,
me gustaría más regresar a México y pasarlo bomba.
¿Eh? No vuelvas con lo mismo.
Ya te lo he dicho.
Debo encontrar a Hawkins.
Además, ese dinero no es nuestro.
Tienes la cabeza más dura que estas piedras, chico.
¡Cuidado, Charro! (DISPARA)
Quedaos aquí y no perdáis de vista el paso.
Ven conmigo, Blacky.
¿Quién será?
No sé, pero no me gusta nada esto. Vámonos.
¡Vete! ¡Escapa!
Quieto, no te muevas.
Quítate el cinturón.
Todavía no puedo comprender
cómo el otro ha podido escapar.
No te preocupes.
Antes de ponerla la cuerda al cuello, ya verás cómo hablará.
Seguro.
Esperemos.
Lyman, siéntate aquí.
Esta vez no te escaparás.
¿Aún no estás harto de perder?
Cuando era tu ayudante era solo un novato.
Ahora he aprendido varios truquitos.
Veamos.
(Jaleo)
Whiskey.
(BORRACHO) ¡Whiskey! Hace media hora que he pedido un whiskey.
¿Qué esperas para servírmelo?
Whiskey, solo quiero whiskey. Date prisa.
¡Eh, estoy harto de esperar!
¿Llega ese whiskey o no?
¿Qué pasa?
Es una pena que un hombre como tú esté tan solo.
Sí, es una pena, es verdad.
Pero tú no eres mi tipo, amigo. Nunca me han gustado los damiselas.
Escucha, ¿te gustaría una muñeca que hay allí?
¿Qué muñeca?
Vuélvete. Mira.
Aquella.
Ah.
Preciosa, sí.
Sí, qué guapa.
(RÍEN)
¿Te gusta? Ya lo creo.
Pero esa ya tiene compañía, así que...
Si quieres, eso lo arreglo yo.
¿De verdad? (ASIENTE)
Salud.
Eh, usted.
Es mejor que deje en paz a esa pequeña.
Es un consejo de amigo.
¿Quién ha dicho eso?
No, no soy yo.
Es aquel.
Dice que es usted un simio asqueroso y peludo
y que la joven estaría mucho mejor en sus rodillas.
¿Eso es lo que ha dicho?
Sí, sí, son sus propias palabras.
Eh, tú, ven aquí.
¿Yo?
Vaya, vaya.
Hola, guapa.
Bueno, deteneos. Ya está bien.
¡Me están destruyendo todo el local!
¡Deteneos, por lo que más queráis!
¡Estaos quietos! ¡Mi local!
¡Vete al diablo!
¡Qué desastre!
¡Por vuestra madre!
¡Ya habéis causado bastante daño!
Ven.
Ven aquí. Sí. Sí.
¿Por qué no llamas al sheriff?
¿Que lo llame?
¿No ves que te han destrozado el local?
¡Eh!
¿Te decides a llamar al sheriff sí o no?
Sí, sí, claro, voy enseguida. Necesitamos al sheriff. Sí, sí.
Vale.
Sheriff, pronto, venga. Me están destrozando el local.
Están todos borrachos como cubas. Por favor, sheriff, venga enseguida.
No te preocupes.
-Coleman. -Sí.
Acompáñale. Yo iré dentro de un momento.
Esto no ha terminado. Continuaremos después.
¿Te molesta acompañarme?
No, al contrario.
Me divierte más que estar aquí enseñándote a jugar.
No corras demasiado. Esta vez estás perdido.
Burt, quédate aquí. Vamos, Lyman.
¡Burt!
-¿Qué pasa, sheriff? -Escúchame bien.
Que nadie toque ese tablero.
Respondes con tu vida de la posición de cada pieza.
-¿Has comprendido? -No se preocupe.
¿Te he hecho daño?
Perdón.
Cuánto has tardado en venir.
Oye, ¿es así como me das las gracias?
No te enfades.
Yo en tu lugar ya estaría lejos.
Estoy seguro, Charro.
Pero no lo he hecho por ti. Todavía queda Hawkins.
Y tiene que pagar. Lógico, amigo.
Debe pagar. Además, el capitán Hawkins es el más rico de todos.
Ya te lo tengo dicho.
En la vida lo que cuenta es una buena pistola y un buen caballo.
Muchacho, ¿qué broma es esta?
Vaya.
Esto no estaba en el programa.
Venga, tendrás que aguantar, chico.
Debemos largarnos.
¿Qué pasa?
¿Qué les ha ocurrido, hermanos?
Satanás debía estar en el salón esta noche.
Una juerga general.
Y mi amigo no se ha hecho rogar.
Confíemelo a mí. Cuando el espíritu...
Con todo el respeto, padre. El espíritu puede esperar.
Es la carne la que sufre.
El pobre ha bebido como una esponja.
Y ahora se encuentra mal. ¿Dónde hay un médico?
En su casa. Al final del pueblo.
Voy a por los caballos. ¿No le molesta, padre?
Sí, cómo no.
(SE HACE EL BORRACHO) Estoy como una cuba.
Escucha, hermano. Satanás está emboscado
detrás de cada botella de whiskey.
Pareces un buen chico.
¿No te da vergüenza haber llegado a esto?
En el salmo 45... Padre.
Ya se lo contará otro día. ¿Me echa una mano?
Sí, claro.
Gracias, padre. De nada, hermano.
En el cielo ven todo lo que hacemos.
Pues esperemos, padre, que no lo vean
también en esta tierra. Adiós.
Adiós.
¡Eh! La casa del doctor está por el otro...
¿Ves como tenía razón?
Tratan de atravesar la montaña.
Ya, se dirigen hacia la frontera.
Pax, rodea la montaña por esta parte y espéranos en el río.
Tú sigue sus huellas.
Tú ven conmigo. Cortaremos por aquí.
Adelante. Hay que moverse.
Un esfuerzo más. Tenemos que salir de aquí.
¿De qué nos servirá?
Morir aquí o en otro sitio es igual. No digas estupideces, Bill.
Maldita sea.
Deben ser ellos.
Tenemos que alcanzarlos.
Manos arriba.
Quieto.
Si te mueves, te mato.
Apártate.
¿Y el dinero?
Se ha ido con los caballos.
Pero si conseguimos llegar al río,
tal vez nos salvemos.
Anda, ánimo.
¿Por qué habrán espantado a los caballos?
No, no los han espantado.
Se habrían quedado con el dinero.
A pie no irán lejos.
¿Y si vamos al río?
Sí, buena idea, pero que Frank se quede.
Así no podrán escaparse. Están rodeados.
Muy bien. ¿Has oído, Frank?
-Sí. -Ten los ojos bien abiertos.
¿Cómo estás?
No puedo más. Continúa tú solo.
No digas tonterías.
La balsa debe estar cerca.
Ven aquí. No te muevas.
Espérame aquí.
No dispares. Si lo haces, vendrá el sheriff.
Ya.
Ven.
Vamos.
Charro, date prisa.
Espera, soltaré la balsa. A caballo no podrán seguirnos.
Venga.
Soltaron la cuerda desde la otra orilla.
La balsa ha desaparecido.
No podemos pasar.
¿No se puede atravesar el río por otro lado?
Sí, pero está a dos millas.
Si no perdemos el tiempo, quizá podamos.
No olvides que van a pie. Es verdad.
Vamos. Vamos.
Un día u otro no te aguantaré más
y te cerraré para siempre esa cloaca que tienes por boca.
¿Puedes aprovecharte porque eres gordo?
Prueba y cuando lo hayas hecho tendrás razón.
¡Claro! ¡Claro que la tengo!
¡El norte estaba tan mal
que tuvisteis que confiar en un extranjero!
¡Ese italiano, el del cabello largo! ¿Cómo se llama?
Cristóbal Colón.
¿Qué tendrá que ver Cristóbal Colón, Garibaldi? Era él, ¿no? Bien.
Y como sintió el olor a chamusquina, lo rechazó, ¿no?
¿Y qué quieres decir?
-¿Cómo que qué quiero decir? -Ganó la guerra.
¿O no ganó la guerra?
Sí, pero después perdisteis todas las batallas.
¡Sí, pero vencimos! ¡Para luego encajar muchos palos!
¡Pero la ganamos! ¡Porque tuvisteis suerte!
¡Y ni una palabra más!
Pero la ganamos.
Si no me sujetaran, porque yo me conozco.
(ARREA AL CABALLO)
Hola, sheriff. ¿Quiere algo?
Buscamos a dos hombres. ¿Han visto a alguien?
Uno va herido.
No hemos visto ni un alma. Lo siento.
Hace un rato que estamos charlando aquí como amigos,
pero no ha pasado nadie.
-¿Podemos ayudarle, sheriff? -No, no, gracias.
Continuaremos buscando. Adiós.
(A LA VEZ) Adiós, sheriff, hasta la vista.
(RÍE)
Enano, repite otra vez que Robert Lee no fue un general
y te arranco el cuello, yanqui.
¡Pues tengo que decirte una cosa!
¿El qué?
Que me estás haciendo daño.
Está bien, perdóname.
No perdamos más tiempo en palabrería. Nos esperan en el pueblo.
Pero no digas ni una sola palabra más.
Si eres tú el que empieza siempre, Peter.
Y sabes bien, tozudo,
que el señor Stuart no quiere que se hable de política.
¿Siempre tenéis que estar discutiendo vosotros dos?
Es este enano de yanqui. Ahora tendré que soportarlo durante tres días.
-Adiós, hasta pronto. -Adiós, Lupe.
Y no tengáis miedo de quedaros solas. Volveremos pronto.
Venga.
¿Puedo decirte una cosa, Peter?
(GRITA) ¿Qué?
Este caballo es el mío.
¡Señorita Dolly!
Señorita Dolly.
No, no te muevas.
No temas.
(TOSE)
No, no lo haga, señorita.
He hecho tanto para salvar a mi pobre hermanito.
¿Su hermano? Sí, hermano de leche.
Ya. ¿Y por qué se esconden?
Es una terrible historia. Un terrible equívoco.
Ayúdenos, se lo ruego.
¿Verdad que nos ayudará?
En tres días que llevo aquí he engordado tres kilos.
¿Sabe que ayer estuvo aquí el sheriff?
¿El sheriff? ¿Y qué es lo que quería?
No lo sé. Habló un poco con la señorita Dolly
y luego se marchó.
Voy a buscar agua.
¿Cuándo volverá tu tío?
Creo que mañana.
¿Mañana?
Entonces debemos irnos.
No quiero que os marchéis.
¿Qué podemos hacer?
Bill, no te vayas.
Otra vez el sheriff.
¿Qué diablos querrá?
No lo sé.
Quédate aquí, voy a ver.
-¿Y Dolly? -Está en el almacén.
¡Señorita Dolly!
Buenos días. Hola, buenos días.
¿Otra vez aquí?
¿Ha sucedido algo? No, no. Solo estamos de paso.
¿Alguna novedad, señorita? Absolutamente ninguna.
¿Aún no ha vuelto Stuart? No. Lo espero de un momento a otro.
Bueno, ya sabes. Si ocurre algo anormal, avísanos.
No se preocupe.
Coleman.
¿Dónde se habrán escondido?
Cada día que pasa es más difícil atraparlos,
pero lo conseguiremos.
Lo siento, Blacky, tendrás que hacerlo solo.
No puedo entretenerme más. Ya he recuperado el dinero
y tengo que regresar a Warlock.
Hasta la vista, Blacky. Adiós, Lyman.
Oye, ¿estás loco?
¿Dónde has estado este tiempo?
Tenía que encontrar un amor perdido.
¿Es el momento de pensar en mujeres?
Verás, cuando se trata
de estas, sí.
¿Lyman? Sí.
Él se encargó de recuperar nuestro dinero.
Estoy contento de que hayas vuelto a casa.
Será mejor esconderlo.
Dame el dinero. No.
Esta vez lo guardaré yo.
¿También esa botella?
No.
Esta se la he requisado al patrón de la casa.
Bueno, nos vamos.
Quiero probar el efecto que hace
dormir
sobre una almohada así
de 100.000 dólares.
Buenas noches, chico. Buenas noches.
No te muevas.
Esta es la fase más peligrosa.
Al menos así
no estropearás las mejillas de tu enfermera.
Ya está. Unos días más y te encontrarás mejor que nunca.
No es justo
que continúes arriesgándote por mí.
Déjame y huye.
¿Olvidas que aún tenemos que encontrar a Hawkins?
¿Y dónde voy a ir?
Recuerda que estamos atados al mismo carro los dos.
(ALGUIEN ABRE LA PUERTA)
Buenos días. Soy yo.
Buenos días.
Traigo el desayuno. Para ti no porque sé que no te gusta la leche.
Oh, no.
Eso es para los niños.
Yo tengo algo mucho mejor. Mucho mejor.
Sé prudente, Charro. Mi tío regresará de un momento a otro.
Tranquila, señorita.
Bill, ¿cómo terminará todo esto?
Esto sí que es vida.
(Ladridos)
¿Desea algo, señor Stuart?
-No, podéis descansar. -Vamos.
Bienvenido, capitán Hawkins.
Da gusto volver a encontrar a un viejo amigo tan bien situado.
Charro.
Qué buena memoria, capitán.
Pero también yo tengo buenos motivos para acordarme de ti
aunque hayas cambiado de nombre.
A propósito,
¿cuál de ellos prefieres que pongamos en tu tumba?
¿Stuart o Hawkins?
Espera, Charro.
Puedo arreglar la cuenta contigo.
¿Qué puedes ofrecerme que valga lo que hiciste?
El ingreso
de la venta de 10.000 cabezas de ganado.
Bien, capitán. Negocio concluido.
Ahora
siéntate en aquella mesa.
Aclarado lo del dinero,
pasemos a otro punto.
Coge la pluma y escribe.
La pluma.
Sí.
Yo, Jack Hawkins...
No temas.
Le conozco bien.
Es muy bueno.
Verás como os ayudará. Voy a hablarle.
Bien.
Ten confianza.
Buenos días, señorita. Buenos días.
Hola, Greg. Buenos días, señorita.
Buenos días.
(Disparos)
(Disparos)
¿Por qué lo has matado?
¿Por qué? (LLORA)
¿Por qué?
Era un asesino.
Mató al padre de Bill. ¿Qué dices?
Sí, era Hawkins.
Ahora tu padre está rehabilitado.
Aquí tienes la prueba de su inocencia.
Tu venganza está cumplida.
Yo ya tengo lo que buscaba.
(ARREA AL CABALLO)
¡A cada cual lo suyo!
Sí.
A cada cual lo suyo.
¡Baja del caballo!
Chico.
¿Pero qué te pasa? ¿Estás loco?
Me decepcionas, Charro.
Si un hombre ha desarmado a otro con un colt,
es ese hombre el que hace las preguntas.
¿No te basta lo que hice por ti? Claro.
Y te estoy muy agradecido.
Quítate de ahí.
(GRITA)
Yo necesito este dinero.
¿Para dárselo a los pobres?
Qué ingenuo.
Todavía no has comprendido.
¿Comprendido qué?
Que al coronel Grayson
yo no le he visto jamás.
Ni una sola vez.
No eres su hijo.
¿Entonces quién eres?
Uno que sabía que tú
conocías a los cuatro que tenían el dinero.
Así que empecé a buscarte
y te encontré muy pronto.
¿Quieres un cigarro?
Hasta la vista, viejo.
Y recuerda, Charro, en la vida lo que cuenta es una buena pistola
y un buen caballo en el momento dado.
Son tus palabras.
Ah.
La confesión de Hawkins
te pertenece.
A cada cual lo suyo.
También eso lo has dicho tú.
¿No era Grayson tu amigo?
Pues rehabilítalo.
¡Adiós!
¡No me dejes aquí!
¡Espera!
¡Espera!
¡Eres un bastardo!
¡Gringo de mierda!
¡Gringo de mierda!
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