All language subtitles for mmmm

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic Download
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
en English
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish Download
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

(M?sica cabecera)

(M?sica y trompeta)

(Corneta y m?sica)

Se ha quedado muy poca gente para honrar nuestra bandera.

Los dem?s se han marchado sin ning?n miramiento.

Es muy pronto para que nos perdonen su desgracia, se?or gobernador.

Le veo muy comprensivo, capit?n.

Hace 30 a?os que los ingleses

ocuparon la capital de los Estados Unidos.

Mi padre estaba all? y se neg? a saludar la bandera brit?nica.

Para castigarle los ingleses incendiaron nuestra casa.

Siempre me he sentido muy orgulloso de aquella actitud de mi padre.

No querr? comparar a nuestros compatriotas con esta gentuza.

Esta gentuza, excelencia,

hab?a fundado universidades en Am�rica cuando los ingleses

no hab?an pisado a?n tierra norteamericana.

Me imagino que para usted habr? sido muy penoso

ver arriar la bandera californiana.

Estoy seguro de que su simpat?a hacia los californianos nos ser?

muy ?til para limar cualquier aspereza entre nosotros y ellos.

?Ordena algo m?s, excelencia? Solo quiero recordarle que estamos

en guerra y que cualquier agresi?n contra el Ej�rcito de los Estados

Unidos deber? ser dominada en�rgicamente.

Las pocas fuerzas militares californianas se han retirado

hacia el sur. Me refiero a los campesinos armados,

a los guerrilleros. Cualquiera que ataque a un soldado

de los Estados Unidos deber? ser fusilado.

Son ?rdenes del general Scott. No le entretengo m?s, capit?n.

El capit?n Grey es un hombre honrado. Y ?til.

Entremos.

El gobernador deb?a ser muy religioso.

Ejecut? en California la orden de despojar a las misiones

de todas sus riquezas. S?, lo sab?a.

Y esta se la reserv? como pago a sus buenos servicios.

Sab?a elegir.

Lope, Calder?n... (R?E)

Quite eso.

(M?sica de tensi?n)

Eh, se?or Gallardo, venga aqu?, por favor.

?Sabe usted qu� quiere decir esto?

-Intentan despojaros de vuestras casas y de vuestras tierras,

esta es la justicia que nos traen.

No hag?is caso de ninguna orden.

Pronto echaremos de aqu? a todos esos gringos.

(M?sica)

Joaqu?n, ?te sientes m?s feliz despu�s de haber arrancado el bando?

?No te gusta lo que he hecho? Hay papeles muy peligrosos.

Y eres t? quien habla as?, un Echag�e.

?Conoces el cuento del junco y el roble que luchaban contra el viento?

El junco se dobl? en seguida, y el roble se mantuvo firme.

El viento se transform? en hurac?n y el roble fue abatido.

Despu�s cuando el viento se calm?, el junco volvi? a enderezarse.

Cuando no se puede ser le?n hay que ser coyote.

Cuando es peligroso ser roble, la prudencia aconseja

convertirse en junco. Vamos, Joaqu?n.

Aut�ntica. Del siglo XVI.

Todo esto ha sido robado a los misioneros franciscanos.

?Y c?mo han sido recompensados por sus esfuerzos?

As?.

El gobierno se port? muy mal con los franciscanos.

Pero tambi�n los californianos

se han portado muy mal con los misioneros.

No hubo hacendado californiano que no se apoderarse de algunas tierras

pertenecientes a las misiones.

Un robo en toda la regla.

?Qu� le ocurre a ese? ?Qu� ha hecho? -Ap?rtese, tenemos prisa.

-Le llevamos detenido. Ha asesinado a Bow.

-Bow era uno de los nuestros.

?Pero desde cu?ndo se permite que un puerco californiano mate

a un buen norteamericano?

-?No!

(M?sica triste)

Queda detenido por el asesinato de esa mujer.

-Ha sido sin querer, capit?n, ya vio que yo no dispar� contra la muchacha.

-Deber?a matarle aqu? mismo.

-Acaba de llegar el juez Clemens, capit?n.

Le ordena que entregue el detenido inmediatamente a la justicia civil.

-?Qu� est? usted diciendo?

-Ni ella ni �l son militares.

Por lo tanto debe usted entregar al detenido.

-V?monos.

-Nunca hubiera cre?do que un soldado americano quisiera detenerme

por haber matado a un californiano. -Una californiana.

Y adem?s joven y bonita.

Aquel es Lane y el hombre de quien te habl�.

?No pod?a haber encontrado uno menos idiota?

A veces se deja llevar de su mal genio.

Pero ha reclutado un grupo de hombres que nos ser? muy ?til.

Procura no ser demasiado duro con �l.

Ya, le dar� un premio.

?Recuerda que le necesitamos a �l y a su gente!

No se enfade, excelencia. Estaba... Bromeando.

Salvaremos a nuestro hombre.

(Murmullos)

Hoy es un d?a importante en la historia de Los ?ngeles.

Por primera vez se va a administrar la justicia del pueblo

y por el pueblo.

Hace poco un hombre ha disparado un tiro, y una mujer ha muerto.

?Qui�n era esa mujer?

-Se llamaba Roc?o y bailaba en la cantina.

-?Bailaba bien? -S?, se?or juez.

-A juzgar por su vestido era espa?ola, ?no es cierto?

-No, se?or. Era de Los ?ngeles

pero bailaba muy bien las danzas espa?olas.

-?Por qu�? -Porque hasta hace 40 a?os

esto era Espa?a, luego M�xico y m?s tarde California.

-Tres errores que ya han sido corregidos.

-Muy ocurrente, se?or juez. (R?EN)

-?Por qu� ha matado usted a Roc?o? ?Qu� motivos ten?a?

-No quise matarla, se?or juez.

Dispar� sobre aquel sucio californiano que asesin?

a nuestro compatriota; le aseguro que es cierto, se?or juez.

?Soy incapaz de matar a una pobre mujer,

a pesar de que sea una californiana!

Hombre, yo disparar?a sobre una negra vieja y fea.

?Pero sobre una blanca, jam?s!

-Su mala punter?a es casi una ofensa. Dispara a un hombre

y mata a una mujer, merecer?a un castigo.

Sobre todo porque mengua nuestro prestigio a los ojos

de nuestros amigos los californianos. V?monos, esto es una humillaci?n.

Vamos a esperar hasta el fin. Yo s� cu?l ser? el final

de esta farsa. Un poco m?s de paciencia.

Usted dice que dispar? contra el cobarde asesino de un norteamericano,

y que sin querer hiri? a una bailarina californiana,

?no es eso? -S?, se?or juez, eso es.

Yo ten?a al maldito asesino enca?onado.

Iba a meterle una honrada bala de plomo eso cuerpo cuando de pronto

una mujer se interpuso entre �l y yo despu�s de que la bala

ya hab?a sido disparada. Y a pesar de todos mis esfuerzos, claro est?,

no pude evitarlo. -Este es un caso excepcional.

Yo, personalmente, he sido testigo de los hechos.

Y a menos de que mis ojos me enga?en,

he visto punto por punto lo que dice este se?or.

Los hechos demuestran que este caballero no ten?a ning?n motivo

para matar a esa tal Roc?o.

El y sus amigos acaban de llegar de Los ?ngeles,

ninguno de ellos hab?a visto jam?s a la muerta, ?no es cierto?

-As? es. -Entonces su acto no fue premeditado.

Fue por completo accidental. -Es verdad.

-Los hechos descartan con toda evidencia la hip?tesis del asesinato.

E incluso del homicidio, por lo tanto,

nos queda una muerte por accidente. (ABUCHEOS)

-Esto es una sucia farsa. -?Silencio!

-Y una injusticia. -?Silencio!

La se?orita Roc?o muri? a causa de un balazo.

Pero igualmente pudo haber muerto atropellada por un carro

o por un caballo al galope.

Ha sido un accidente. Y todos lo sentimos mucho.

Pero esta desgracia ha tenido una causa.

La reacci?n violenta de este caballero

frente al asesinato del se?or Gallardo.

Es un patriota. Y los patriotas no toleran

que los californianos asesinen a nuestros soldados.

Por lo tanto, considerando los hechos,

le declaramos culpable en el delito de imprudencia

en el manejo de las armas.

(MURMULLOS) -Y por ello,

le condenamos a... A 30... A 30 d?as de c?rcel.

O al pago de 99 d?lares de multa.

?Esta es vuestra justicia? Sinverg�enzas.

?M?rchense de California, vuelvan a su tierra!

(Abucheos)

?C?mo puedes estar tan impasible?

No tienes dignidad. Sargento.

(Abucheos)

(Disparo)

Desaloje la sala, sargento,

y dispare sobre aquel que intente resistir.

A la orden, se?or. Vamos, pronto, desalojen la sala.

Deprisa.

Sed prudentes, estamos en peligro. Eres un cobarde.

Si fuera un hombre le cruzar?a a usted en la cara.

Pero por desgracia no soy un hombre.

Ni veo a ninguno a mi alrededor.

Excelencia, no sabe cu?nto lo siento.

Lo comprendo, algunas mujeres no tienen

tanta discreci?n como belleza.

Si yo llego a estar en ese juicio me tienen que fusilar.

Una magn?fica oportunidad desaprovechada.

?Qu� has querido decir? He dicho o he querido decir

que ha desaprovechado una magn?fica oportunidad de morir como un h�roe,

?no es esa su mayor aspiraci?n?

Yo siempre estoy dispuesto a morir por mi patria.

Tiene usted un s?lido patriotismo, don Goyo. Y por eso sigue siendo...

Vamos a ver, ?qu� es usted hoy? ?Espa?ol, mexicano?

?O acaso californiano? No bromees con esas cosas.

Fuimos espa?oles hasta que Espa?a hubo de marchar de California.

Todo lo que poseemos esta aqu?,

nuestras tierras, nuestras familias, nuestras casas...

No podemos abandonarlo todo, aunque no aceptemos

ninguna humillaci?n de nadie.

No estoy de acuerdo contigo, C�sar, en tu manera de ver las cosas.

Yo no estoy de acuerdo en nada. Pero como no es tu hijo...

Por suerte. Eso mismo opino yo.

Si yo fuera tu padre te azotar?a con un l?tigo. Y t? ?yeme bien.

A partir de este momento, cuando venga a verte, me har?s el favor

de esconder a tu hijo, no quiero tropezarme con �l.

Pues si no quieres tropezar con mi hijo, ser? mejor

que no vengas a esta casa. Est? bien, ya que lo deseas

nunca volver?s a verme aqu?. V?monos.

Se?oras. -Pap?.

-No volver� a poner los pies en esta casa

hasta el d?a que me comuniquen tu muerte.

Entonces volver� para dar el p�same a tu viuda.

El p�same no, don Goyo, la enhorabuena.

No sea tonto y qu�dese. S?, qu�date, Goyo.

Solo tengo una palabra: hasta nunca. V?monos, hijo.

No lo entiendo. ?A d?nde vas?

Voy a avisar los Lugones, est?n en la cocina.

T? no eres el criado de don Goyo.

Si necesita a los Lugones que los llame �l.

Arre.

Se fue para siempre.

Esta vez no creo que lo veamos antes de tres o cuatro d?as.

Se ha ido muy enfadado, padre.

Poco.

Solo para quitarme el mal sabor de boca.

Nos esperan d?as muy amargos si los nuevos conquistadores de California

no respetan la ley y no mantienen la justicia.

Perd?n, Lupita.

Siempre nos queda la posibilidad de recurrir a la fuerza.

(SUSPIRA)

Por la fuerza ya nos hemos arruinado.

El ej�rcito que los Yanquis han enviado aqu? es casi el doble

de los habitantes de la poblaci?n de California.

Solo un milagro puede librarnos de la injusticia.

Perdona, padre, me voy a descansar. Buenas noches, mam?.

(M?sica)

(Llaman a la puerta)

?Eres t?, Juli?n? S?.

(Contin?a la m?sica)

Echa la llave.

(Contin?a la m?sica)

No le conoc?a este traje.

Lo compr� hace tiempo, lo ten?a guardado en un ba?l. ?Te gusta?

Demasiado negro.

Demasiado negro para el sol de California. Lo usar� por la noche.

(M?sica)

Parezco otro, ?verdad? (ASIENTE)

?T? crees que alguien podr? reconocerme?

?Qu� va usted a hacer?

Tienes que ayudarme, Juli?n.

(M?sica)

Oh, Susana, no llores m?s por m?.

(CANTAN)

(R?EN)

Muchachos, nos forraremos de oro.

Lo importante es que nunca nos falten los 99 $ que el juez nos exige

por cada californiano que matemos. (R?EN)

(M?sica de tensi?n)

?Qui�n es usted?

(Contin?a la m?sica)

?Qui�n eres?

Si tienes 99 $ para pagar la multa, y eres hombre,

puedes matarme y decir que me confundiste con un californiano.

La verdad es que lo pareces. ?C?mo te llamas?

(M?sica de tensi?n)

(Disparo)

Eso te lo dejo como recuerdo.

Todav?a no me has dicho qui�n eres.

El Coyote.

Y estoy aqu? para corregir todos los errores cometidos

por el juez Clemens.

?Y cu?l es, seg?n t?, ese error cometido por el juez Clemens?

El de no haberte condenado a muerte. Pero eso tiene remedio.

(Disparos)

(M?sica)

?Todo bien, Juli?n?

?Alguna novedad? Aqu? ninguna, se?or.

?Y a usted qu� tal le ha ido? Bien, ya te contar�.

?Qui�n es ese Coyote que se ha atrevido a cometer crimen semejante?

?Qui�n es? No le hemos visto la cara.

Parec?a un californiano, vest?a de negro.

Y manejaba bien las armas. ?Est?s seguro de que era

un californiano? Creo que s?.

El traje californiano puede servir para despistarnos.

?Pero qui�n nos dice que no es un norteamericano

demasiado amigo de los californianos?

Hay un norteamericano que habla como un californiano.

Estamos pensando en el mismo. El capit?n Grey.

?Conoce usted al capit?n que arrest? al pobre Lane? ?Lo recuerda?

-S?, se?or.

-?Y cree que existe alg?n parecido entre el enmascarado y el capit?n?

-Es posible. -Tiene que estar seguro, s? o no.

-Por lo que a la estatura se refiere podr?a ser la misma persona.

En lo dem?s no s�. Ten?a la cara demasiado cubierta.

?Qu� caballo montaba? La calle estaba muy oscura.

-Nos resultar? muy dif?cil cogerle.

Si solo quiso castigar a Lane no volver? a aparecer.

Ya consigui? lo que quer?a. Tenemos que hacer algo

para obligarle a actuar de nuevo.

Esta noche re?ne a todos vuestros hombres. El?gelos decididos.

?Qu� est? usted haciendo aqu??

Quer?a hablar con el secretario del gobernador pero creo que est?

muy ocupado; es igual, ya lo ver� otro d?a. Adi?s.

(M?sica)

Sea quien sea lo cierto es que ese Coyote no se asusta.

-Luego hablar?s del Coyote, que el cigarro se consume.

(Contin?a la m?sica)

Dicen que las dos balas estaban tan juntas que se pod?an tapar

los agujeros con un peso de plata. Me hubiera gustado presenciarlo.

-A m? tambi�n. -Y a m?.

Toma. Os invito a la pr?xima salida.

?Os gustar?a venir conmigo esta noche?

?Qui�n es usted? El Coyote.

?El que anoche asust? a los americanos?

-Con usted vamos al fin del mundo, se?or.

Pues seguidme, a los caballos.

(M?sica)

(Trote de un caballo)

(SILBA)

(M?sica)

(Disparos)

(Contin?a la m?sica)

Le han pegado muy fuerte. Si tardamos un minuto m?s

le habr?an matado. Timoteo, sube hasta all? y vigila por si vuelven.

Es un capit?n yanqui.

Es nuestro amigo. Por eso han intentado matarle.

Hay que llevarle hasta alg?n rancho cercano.

El m?s pr?ximo es el de los Echag�e, pero no s� si lo admitir?n.

-Claro que lo recibir?n. El hijo del due?o es amigo

de todos los americanos. Demasiado amigo.

Me refer?a a que le pegaran, yo lo har?a con gusto.

De momento no, luego ya veremos.

Ahora hay que llevarlo al rancho de los Echag�e.

Por favor, trae m?s agua caliente.

Bueno, pero ?qu� ha sucedido?

Volv?amos del trabajo cuando o?mos unos disparos en el camino.

Fuimos all? y vimos al Coyote que estaba haciendo huir a un grupo

de gringos que hab?a atacado al capit?n Gray.

Dos de los gringos estaban muertos.

-El Coyote nos dijo que llev?ramos al capit?n al rancho m?s cercano.

Y como el m?s cercano es este pues lo hemos tra?do aqu?.

Nadie os lo reprocha, muchachos.

Pudisteis haber elegido un sitio mejor.

Guarda tus opiniones para ti.

Esto nos traer? bastantes quebraderos de cabeza, ya lo ver�is.

Hemos hecho lo que nos mand? el Coyote.

Y como �l vino con nosotros no hubo m?s remedio que obedecerle.

-Han hecho muy bien.

Si te molesta puedes volverte a la cama.

Eso har�. Juli?n,

dales 30 pesos a nuestros amigos los Lugones por el favor que han hecho.

?Es que le hemos hecho un favor?

Si el capit?n Gray salva la vida gracias a nosotros recibiremos

muchas felicitaciones. Y los Yanquis nos considerar?n sus mejores amigos.

Y hasta es posible que nos permitan disfrutar de nuestras tierras.

Sin tener que presentar esos t?tulos de propiedad que Dios sabe

d?nde estar?n. Est? clar?simo.

Si el capit?n Gray muere antes de poder explicar a sus superiores

lo que le ha pasado, entonces...

Entonces s? que nos ver?amos metidos en un soberano l?o.

Si yo tuviese algo de mando en esta casa har?a que viniese

inmediatamente el doctor Vald�s, aunque fuese a la fuerza.

Ya que si en esta casa se encuentra el cad?ver de un oficial americano,

el nuevo gobernador y el juez Clemens se ver?an obligados

a sospechar de ti y de m?. Y de todos los que habitan esta casa.

Y confiscar?n todas nuestras propiedades.

La verdad acabar? imponi�ndose. Es posible.

Y estoy seguro de que en un solo d?a nos devolver?n

todos nuestros bienes. La mansi?n de los Echag�e.

Pero cuando vayamos a buscar los t?tulos de propiedad

alguien se los habr? llevado ya. De todas maneras, pap?,

llama al m�dico y guarda muy bien los documentos.

no te olvides de darles el premio a estos buenos amigos.

Buenas noches a todos; buenas noches, padre.

Ya has escuchado a mi hijo, Juli?n. Da ese dinero a estos hombres;

gracias a ellos hemos hecho una buena acci?n. Luego ve a buscar

al doctor Vald�s, que venga enseguida.

S?, se?or.

-Afortunadamente no tiene ninguna rotura. Gracias.

Pero es necesario que mantenga durante un cierto tiempo

un reposo absoluto. -?Qu� dice el doctor?

-Ha dicho que tiene que permanecer aqu? durante alg?n tiempo.

-No ser? mucho, se?orita, antes de una semana el capit?n

podr? volver a su casa.

Ha tenido mucha suerte el capit?n. Si le hubiesen seguido golpeando

unos segundos m?s seguramente le habr?an matado.

?Pero qui�n le ha agredido? No s�.

Parece que han sido bastantes. Esto traer? complicaciones.

?Por qu�? Si los nuestros comienzan a atacar

a los soldados norteamericanos ser? peor para todos.

?Cree usted que esta agresi?n haya podido ser obra de los nuestros?

Es evidente, ?no lo cree usted as?? ?Pero por qu� iban a atacar

a un oficial que hasta ahora se ha portado noblemente con nosotros?

Es de suponer que los invadidos tengan que odiar a los invasores.

(M?sica)

?Puedo saber qu� hacen ustedes en mis tierras, se?or gobernador?

Me han informado de que en esta casa se encuentra herido un oficial

de nuestro ej�rcito.

Si se refiere al capit?n Gray... S?, al capit?n Gray me refiero.

?C?mo est?? El capit?n ya est? fuera de peligro.

Es el doctor Vald�s, de Los ?ngeles. Un m�dico excelente.

S?, es posible, pero yo prefiero que el capit?n sea atendido

por un m�dico militar. Sargento,

oc?pese de que el capit?n sea transportado inmediatamente

a Los ?ngeles. No pueden hacerlo.

?En serio cree que no podemos hacerlo? ?Por qu�?

El traslado podr?a costarle la vida.

Eso no deja de ser una opini?n. Es la opini?n de un gran m�dico.

Trasladar al capit?n en las condiciones en las que se encuentra

es exponerlo a que se muera por el camino. Como m�dico me opongo

a que se corra semejante riesgo. Y les har� responsables

de lo que suceda si se llevan al capit?n por la fuerza.

Yo asumo toda la responsabilidad.

Sargento, que busquen el capit?n Gray.

Uno de vosotros, conmigo. -Esto es como cometer un asesinato.

Buenas noches, excelencia. Ignoraba que el capit?n Gray hab?a ordenado

a sus hombres venir a buscarle, ?te lo pidi? a ti, padre?

Yo he dado la orden. ?Usted ha dado ?rdenes al capit?n?

Su excelencia me dio la orden a m?. Qu� tonto soy.

Estaba convencido de que un sargento no puede recibir las ?rdenes

directamente de un gobernador civil.

?Cree usted que yo no puedo dar ?rdenes a un soldado?

No, no, estoy seguro de que puede hacerlo. Pero yo cre?a que...

Por cortes?a o por protocolo, o por lo que sea,

cuando un gobernador tiene que dar una orden a un sargento,

debe hacerlo a trav�s de un general.

Y si no lo hubiera, por medio de un coronel. Y a falta de coronel,

por medio de un teniente coronel. ?Quiere usted acabar ya de una vez?

Termino enseguida, excelencia. Pero d�jeme que exponga mi tonta idea.

Es posible que sea conveniente acompa?ar al sargento

a la habitaci?n del capit?n Grey

para que este pueda transmitir al sargento las ?rdenes

o bien los deseos de su excelencia.

Si se encuentra en las condiciones que dice el doctor,

no estar? en condiciones de transmitir ninguna orden.

Pero si no est? en condiciones para dar ?rdenes,

est? claro que tampoco estar? en condiciones

para hacer un viaje hasta Los ?ngeles.

Qu� l?o tan grande.

Si puede dar ?rdenes, tambi�n puede viajar,

pero si las ?rdenes no las puede dar,

es evidente que tampoco puede viajar.

(Trote de caballos)

Vaya, con esto s? que no cont?bamos.

-He recibido un mensaje por el cual se requiere mi presencia.

Soy el capit?n m�dico Wilson. ?Y qui�n le ha enviado ese mensaje?

El capit?n Grey me mand? llamar. ?D?nde est? el capit?n?

Yo le acompa?o, doctor. ?Vienes, C�sar?

Es mejor que lo haga el doctor Vald�s,

as? podr? explicar al capit?n m�dico todo lo que sucede.

Yo me muero de sue?o. Venga.

?Por qu� no ha venido de d?a, excelencia?

Podr?a haberle ense?ado los lugares m?s bonitos del rancho,

a estas horas no es posible.

Bien, esperaremos el diagn?stico del doctor.

Durante unos d?as el capit?n Grey no nos molestar?.

No, ma?ana mismo se celebrar? el juicio contra Gallardo.

Seguro que el capit?n m�dico no le dejar? levantarse,

tal como ha dicho el doctor Vald�s.

Sin el testimonio del capit?n Grey, Gallardo ser? condenado

y sus propiedades confiscadas y vendidas

en beneficio de la familia de su v?ctima.

De todas formas, no sabemos qui�n es El Coyote.

Si es un patriota californiano,

El Coyote puede refugiarse en cualquier hacienda,

en esta, en el rancho de los Acevedo, en el de don Gregorio Paz...

De modo que bastar? que usted, como gobernador,

d� la orden de que es un delito dar asilo,

aunque sea por muy poco tiempo al Coyote,

culpable de la muerte del se?or Lane y de la agresi?n al capit?n Grey.

Capit?n, ?c?mo est? el herido?

Si no se le mueve de aqu?, dentro de una semana

se hallar? restablecido,

pero si se le traslada a Los ?ngeles, puede correr peligro su vida.

Nunca se me pas? por la imaginaci?n trasladarle a Los ?ngeles.

Entonces, antes... No, yo solo pretend?a

que el capit?n Grey fuera atendido por un m�dico militar.

El doctor Vald�s es un m�dico excelente.

No lo dudo, pero estimo que es m?s correcto y conveniente

que usted se encargue de los cuidados del capit?n.

Bien, si mi presencia no es necesaria,

regreso a Los ?ngeles. Yo tambi�n voy all?.

Convendr?a dejar un par de soldados para acompa?ar al capit?n.

S?... As? podr?n vigilar.

?Vigilar?

Por si acaso volviera a presentarse El Coyote.

(M?sica suspense)

?Has o?do algo? S?.

(M?sica intriga)

?No entiende mi letra, se?or gobernador?

Afortunadamente, he descargado a tiempo su rev?lver.

Si no hubiese sabido que esa pistola era inofensiva,

me habr?a visto obligado a disparar sobre usted...

y ahora estar?a muerto.

?Qu� hace usted aqu?? ?A qu� ha venido?

?Qu� quiere? Conocerle.

?Es que no me hab?a visto antes?

Quer?a conocerle mejor. ?Para qu�?

Nosotros decimos que es mejor lo malo conocido

que lo bueno por conocer.

No esper?bamos un gobernador perfecto,

ni siquiera uno bueno, esper?bamos algo... no tan malo.

?Qu� quiere decir con eso?

Que si le hubiera matado, nos enviar?an otro peor.

?Est? seguro de poder matarme?

S?, estoy seguro de poder matarle.

Si disparara, acudir?a mi guardia. Fuera tengo tres hombres armados.

Ll?melos.

(Campanilla)

(Llaman a la puerta)

Adelante.

?Os gustar?a fusilarle? S?.

Por ahora no, lo dejaremos para otro d?a.

Volved a vuestros puestos

y no perd?is de vista a los centinelas.

No se preocupe por sus hombres, est?n un poco averiados, pero vivos.

Como ha podido comprobar, el matar les resultar?a sencillo.

?Y por qu� no lo hace?

Ya se lo he dicho, prefiero lo malo conocido.

Tiene que poner en libertad a Gallardo.

Ma?ana ser? juzgado por un consejo de guerra,

yo no puedo hacer nada.

No, ?eh?

Lo ?nico que puedo hacer es...

retrasar el proceso hasta que...

pueda ir de testigo el capit?n Grey.

Ya est?, si no puede hacer da?o ni a una mosca.

Toma, hazlo llegar a su destino.

Se ve que es una idea suya, excelencia.

(M?sica)

(Golpes met?licos)

"Amigo Gallardo, te env?o este arma, ?sala para escaparte.

Llama al centinela y pide que haga venir

al jefe de la guardia y le amenazas con el rev?lver.

Coge las llaves, cierra la cancela y huye.

El Coyote".

(M?sica intriga)

?Centinela! ?Eh, centinela! -Ya voy.

-He de decirle algo muy importante al oficial de guardia.

Dile que venga. -?Para qu�?

-Hay algo que debo decirle, pero a �l, no a ti.

Date prisa. -?Qu� sucede?

-Quiere hablar con el oficial de guardia.

-?Qu� quiere decirle?

-Quiero advertirle que se est? organizando una rebeli?n.

-?Est?s seguro de lo que dices?

-S?, se?or.

-Vamos a ver, ?qu� tienes que decirme?

-Mire, teniente.

-?Qu� significa esto?

-Me han echado ese rev?lver por la ventana

con el fin de que lo utilizara para huir.

Matando, si ten?a necesidad de ello, a alguno de ustedes.

Pero yo no quiero escaparme, teniente.

-?Y se lo han enviado as?, desmontado?

-No, lo he desmontado yo. -?Por qu�?

-Si le hubiera ense?ado el rev?lver montado,

alguien hubiera podido creer que lo iba a emplear contra usted.

No quer?a asustarle ni dar motivo para que alguno de los suyos

me diera dos tiros con el pretexto de que le hab?a amenazado.

-?Sabe qui�n se lo ha enviado?

?Un amigo? -No estoy muy seguro

de que haya sido un amigo, sino todo lo contrario.

-?Est? seguro de que ha hecho bien qued?ndose?

?Se lo ha aconsejado alguien?

(M?sica)

No dispar�is, es el amo.

-Este don Goyo...

-?Atajo de holgazanes! ?As? gan?is el dinero que os pago?

-Ser? mejor que lo vuelva a cargar, don Goyo,

y cuando est� cargado podr? repetir todo lo que ha dicho.

-?Pues claro que lo repetir�!

-?Si lo repite, le romperemos la cabeza!

-Y con mucho gusto.

-?Y por qu� no lo hac�is enseguida? -Ahora no se puede defender.

-Os voy a correr a latigazos. -Menos palabras, don Goyo.

-Cargue el rev?lver y ver? lo que es bueno.

-?Ser?ais capaces de matarme?

Lo s�, sois unos indeseables.

-Don Goyo... -?Bah!

(M?sica)

Ahora nos vamos a beber esta botella en honor del Coyote

y de su haza?a de esta noche.

-?Y qu� es lo que hizo?

-Je.

Mejor lo celebraremos con dos.

Ese s? que es un hombre, El Coyote.

-Cuidado, don Goyo. -?Suelta!

?Crees que me estoy cayendo de viejo, mamarracho?

-D?ganos qu� ha pasado esta noche, nos morimos de curiosidad.

?No es cierto? -S?, claro.

-?Qu� ha pasado, don Goyo?

-Esta noche, para empezar,

El Coyote ha hecho una visita al se?or gobernador.

Tres de los suyos iban con �l.

-?Y qui�nes eran esos tres? -Eso lo...

-?Ha matado al gobernador americano? -Qu� va, no lo ha hecho,

pero le ha pegado susto...

-Cuando volvi? la espalda, pude haberle disparado,

pero... no me atrev?.

A prop?sito de eso, todos tenemos algo que callar.

Es un hombre muy peligroso y muy r?pido.

Nos dar? mucho trabajo. Tenemos que quitarlo de en medio.

-No es f?cil, pero tampoco imposible, tendr? alg?n punto vulnerable.

Es un idealista, pero con mucho sentido pr?ctico,

sabe valorar a sus adversarios.

No confunde los molinos con los gigantes

y con cada uno se comporta de distinta manera.

?No le da mucha importancia? Usted plane? la fuga de Gallardo,

?el plan estaba perfectamente organizado?

Ha sido m?s listo de lo que cre?. No, Gallardo no es tan listo.

Si ha desmontado el revolver es porque alguien se lo ha aconsejado.

?El Coyote?

(ASIENTE) ?Y por qu� sabe usted eso?

?Se lo ha dicho Gallardo? ?Bah!

Gallardo solo har?a caso a una persona, al Coyote.

No obedecer?a a nadie m?s.

Si le dejamos organizarse, no podremos nada contra �l.

Esta gente es incapaz de organizarse.

No debemos menospreciar a nuestros enemigos.

La primera vez El Coyote actu? solo, luego, con tres hombres.

Antes de un a?o, tendr? toda California a su lado.

Hay que detenerle antes de que lo consiga, pero ?c?mo?

"De hoy en adelante,

all? donde se produzca una injusticia

all? estar? El Coyote".

Me dijo esto estando ah? sentado.

Entonces, no hay m?s que cometer una injusticia y esperar su llegada.

?Debemos ahorcar a Gallardo?

He pedido al coronel que aplace el consejo de guerra

para que el capit?n Grey pueda venir a prestar declaraci?n.

?Ese maldito enmascarado me oblig? a hacerlo!

El mismo se llev? la instancia.

No hubo m?s remedio, ten?a usted que defender su vida.

Eso no importa ahora.

Esta situaci?n puede ser ventajosa para nosotros.

Voy a exponeros mi idea.

Un plan que estar? dividido en dos partes.

Si el capit?n Grey fuera asesinado en casa de los Echag�e,

les podr?amos acusar de haberle dado muerte.

?Y por qu� iban a matarle, si le est?n cuidando?

Diremos que esos cuidados son un truco

para ocultar sus verdaderos prop?sitos.

Esto nos dar? ocasi?n para meterlos a todos en la c?rcel.

Y El Coyote acudir? en su ayuda.

Y nosotros le estaremos esperando en el lugar y hora precisos.

Elegidos por usted. (R?E)

Do?a Teodora y su hija son dos mujeres indefensas

y muy ricas.

Si por cualquier causa pusi�ramos en peligro sus vidas,

El Coyote se dejar?a ver.

Y de una manera o de otra, le detendremos.

(M?sica)

?No hab�is o?do un disparo? -Jurar?a que s?.

Ser? alg?n cazador, mam?.

Diga usted a don C�sar que mi opini?n no ha cambiado

y que sigo creyendo que es un cobarde.

Leonor...

T? no le puedes decir eso a un Echag�e.

Juli?n, por favor, no repita lo que esta tonta le ha dicho.

Jam?s me casar� con un cobarde.

D?gale esto a don C�sar Echag�e, lo comprender? perfectamente.

Ahora mismo escribir?s a C�sar

dici�ndole que sientes mucho lo ocurrido el otro d?a.

Que fue por causa de tu estado de nervios.

?Qu� significa esto?

-Buscamos al hombre que dispar? contra uno de mis agentes.

Hemos o?do el disparo. ?Y d?nde est? el que dispar??

?Usted trabaja en un rancho de los Echag�e?

-S?, se?or juez. Vine a traer una carta a la se?orita Leonor.

-?De qui�n es esta carta? -Es de don C�sar, el hijo de mi amo.

-?Puedo verla?

Tendr? que responder de esto, se?orita.

?Buscad al que dispar? por toda la casa!

Y quiero ver todos los documentos que hall�is.

-Perdone, se?ora, no sab?a que el humo la molestaba.

-?Puedo retirarme? Me esperan en casa.

-Puedes marcharte.

Y comunica a tu amo lo que est? sucediendo.

Si se comprueba su complicidad con el autor del atentado,

recibir? el castigo que merece.

Nuestra ley es inflexible con los asesinos.

-Nosotras no tenemos nada que ver con lo que ha ocurrido ah? fuera.

-Pronto lo averiguaremos.

Mi deseo es que se pueda demostrar la inocencia de ustedes.

Se han metido ustedes en un buen l?o.

No me extra?ar?a que una de las dos terminase en la horca.

Nunca pens� que llegar?amos a caer tan bajo.

Llama a mi hijo. S?, se?or.

Escucha, Carmen, ahora mismo voy a casa de los Acevedo.

No puedo soportar estos abusos. Pero lo considerar?n

como una abierta rebeli?n, te arrestar?n.

Recuerda lo que dijo C�sar.

C�sar estar? de acuerdo conmigo esta vez.

?Le acompa?o? -No est? en condiciones de moverse.

-Pero yo.. -Don C�sar.

?Y mi hijo? ?Le has dicho lo que ha sucedido?

No ha querido abrirme la puerta.

Dice... Dice que tiene mucho sue?o.

-?C?mo est? el hombre sobre el que he disparado?

-Muerto.

-Ha debido desviarse el tiro, lo siento.

-No te preocupes.

Dame eso, voy a la casa.

-Son los t?tulos de propiedad de las tierras.

-No pueden quitarme esos documentos.

-?De verdad cree que no puedo?

Cuando llegue el momento de confiscar estas tierras y esta casa,

estos t?tulos nos ahorrar?n mucho trabajo.

Usted no tiene derecho a llevarse nada.

Si son ustedes responsables de la muerte de uno de mis hombres,

la confiscaci?n de sus bienes ser? la pena m?s suave

y deber?n dar gracias si solo me limito a eso.

-Nadie de esta casa ha disparado sobre sus hombres.

-Si no encontramos prueba las creer�,

pero si encontramos al asesino o el arma empleada...

Parece que la lecci?n no te ha servido de nada,

sigues por el mal camino.

?Rodead la casa, tiene que ser El Coyote!

?Vamos, deprisa, no dejarle escapar!

-?Uh!

-Vengan aqu? las dos. No le obedezcas.

Vengan aqu? las dos o disparo contra usted, se?orita.

No te muevas, mam?, que dispare.

?Ah!

-Si tengo que disparar de nuevo, le har� da?o, se?orita.

Defi�ndase.

Si me quiere matar, tendr? que asesinarme.

?Le va a matar? ?En nuestra casa?

D�jale hacer lo que quiera.

Muchas gracias, se?orita Acevedo.

Y recuerde que nunca marco a un hombre dos veces.

La pr?xima vez que dispare sobre usted, ser? para matarle.

Si no le importa, se?ora, guardar� esto durante unos d?as.

Huid ya, viene mucha gente.

Me gusta que no se deje besar por un desconocido.

(M?sica tensi?n)

(M?sica)

(Disparos)

(Disparo)

(Disparos)

(Contin?a la m?sica)

?Alto!

(SORPRENDIDO) El Coyote.

(M?sica intriga)

Esos son los que han dejado la guardia.

Ahora nos encargaremos de ellos, s?gueme.

-La tierra donde he nacido es muy distinta.

El cielo est? casi siempre cubierto de nubes y llueve tanto...

?No han o?do un grito? -?T? has o?do un grito, mam??

-No, pero no me hagas mucho caso, hija m?a,

estoy tan preocupada...

-No se preocupen ustedes,

puede que hayan sido figuraciones m?as.

?A d?nde va?

-Iba a mirar por la ventana. -No se moleste.

Cu�nteme cosas de California.

Han vivido aqu? desde los tiempos de la conquista, ?verdad?

-Mi abuelo fue el primer Echag�e de California,

lleg? aqu? con la expedici?n de fray Jun?pero Serra.

Y mi padre fue el primer Echag�e bautizado en San Juan de Capistrano.

(M?sica tensi?n)

?Ah!

-?Uh!

-?Ah!

-?Espere, se?or!

-?Ah!

(SOLLOZA) ?Hay dos hombres muertos en el pasillo!

-He o?do disparos, ?qu� ha pasado? -Ah, eres t?.

-?Qui�n ha matado a esos hombres? -Avisa a tu padre, Lupe.

-Se ha ido con don C�sar al rancho de los Acevedo

y su hijo est? durmiendo.

Cada vez es m?s dif?cil dormir en esta casa.

(BOSTEZA)

?Qui�n ha matado a esos dos infelices?

Eran dos asesinos que quer?an matar al capit?n.

-El Coyote nos ha salvado.

Ya que los mat?, pod?a quitarlos de en medio.

Lupita, ?quieres decir a tu padre

que retire esos cad?veres del pasillo?

Ha ido al rancho de do?a Teodora con don C�sar y los hombres.

No s� para qu� han tenido que ir todos all?.

Porque... No, no me lo digas.

Cuando regrese mi padre insistir? en cont?rmelo de nuevo.

Bueno, con su permiso, yo me retiro, estoy cansado, he dormido demasiado.

Lupita, ?quieres hacer el favor de pedir mi desayuno,

mi comida o lo que quieras? Me muero de hambre.

S?, don C�sar, enseguida. Con su permiso, se?ora.

-Puedes retirarte, Lupe.

?Vas a tener valor para comer despu�s de lo ocurrido?

T? est?s bien, Berta tambi�n, nuestro hu�sped lo mismo.

Los ?nicos que est?n mal son esos dos infelices de ah? fuera,

dos extra?os que no pueden quitarme el apetito.

Con tu permiso, voy a vestirme.

Hasta luego. ?Payaso!

Perdona, pero C�sar tiene la facultad de hacerme perder la paciencia.

Ha hecho bien Leonor mand?ndole al diablo.

(M?sica emotiva)

?No te vas a dormir? Luego, m?s tarde.

Parece mentira que no est�s rendida despu�s de tantas emociones.

Qu� d?a. No lo olvidar� nunca.

A pesar de todo,

no me resigno a considerar deshecho tu noviazgo con C�sar.

S?, lo s�, lo s�, que te gustar?a m?s un hombre como El Coyote,

pero yo tengo la obligaci?n de velar por ti

e impedir que cometas una locura.

Mam?, prefiero quedarme soltera antes que que casarme con C�sar.

(TITUBEA) No te olvides de cerrar la ventana.

No, mam?. Buenas noches.

(Contin?a la m?sica)

Ah...

?Qu� hace aqu?? ?Es que me va a pegar como antes?

?Por qu� ha venido?

(R?E)

Gu?rdelo para cuando est� sola.

?No arriesga demasiado volviendo aqu??

Es un riesgo que merece la pena correr.

No tuve tiempo de decirle todo lo bonita que es.

Debe marcharse, aqu? corre peligro. ?De verdad?

El juez ha dicho que dejar?a dos soldados

en caso de que usted volviera.

(R?E) Le ha enga?ado, ha dejado cuatro.

Deber?amos dejarles un recuerdo.

-Luego, cuando nos vayamos. -D�jalos y trae la botella.

-Hay un traguito para cada uno. -Mejor es eso que nada.

-?Ah!

?Por qu� quiere siempre ayudar a los dem?s?

?Es usted un patriota? No, soy un loco.

Eso no.

Nadie que est� en su sano juicio hace nada por sus semejantes.

Pero esta locura m?a tiene su compensaci?n.

Gu?rdelos bien, porque valen mucho.

(IMITA A UN P?JARO)

El canto de la alondra me reclama. Adi?s, princesa.

Cuando vuelva a amenazarla el drag?n, acudir� en su ayuda.

?Pero ese no es el canto de un ruise?or?

No, en California no hay ruise?ores. He de irme.

(M?sica)

Vamos.

(M?sica cl?sica)

(DEJA DE TOCAR)

?C?mo est? usted, capit?n? -Mucho mejor. Gracias, coronel.

-?Puede contestar a mis preguntas? -Ciertamente.

-Seg?n su declaraci?n,

ayer unos hombres han atentado contra su vida.

El Coyote le salv? y mat? a los que quisieron asesinarle.

-S?, mi coronel.

-?Y no ser?a posible que el sargento y el hombre que estaba con �l

quer?an protegerle y han sido muertos precisamente por eso?

-Si quer?an defenderme, es indudable que han fallado en su prop?sito.

Despu�s de haberlos matado, El Coyote pudo hacer lo mismo conmigo.

Si no lo hizo, fue porque quiso protegerme

de los que dispararon contra m?.

-S?, claro.

Es muy posible.

Y en lo que al se?or Gallardo se refiere,

usted afirma que actu? en leg?tima defensa.

-S?, mi coronel.

Un soldado intent? matarle y �l se defendi?.

-Entonces ordenar� que sea puesto en libertad.

Existen otras pruebas a su favor.

(Pasos)

Se ha confirmado su inocencia,

dentro de una hora ser? puesto en libertad.

-Debemos hacer algo inmediatamente

o deberemos renunciar a las fincas de Gallardo.

Haremos que le detengan otra vez. ?Y de qu� le vamos a acusar?

El coronel le ha exculpado de su acusaci?n.

Usted no puede desautorizar al coronel.

El coronel es el gobernador militar.

Mmm... Diga, Wilkes.

Si Gallardo al salir de la c?rcel comete un delito

que caiga dentro de la jurisdicci?n civil, eh...

S?, estar? furioso, pero...

?Contra qui�n?

?Qu� significa esto?

Gallardo a estas horas habr? salido de la c?rcel

y estar? furioso contra usted.

?No puede tener nada contra m?, yo ni siquiera le he visto!

?Ha olvidado la rid?cula pena que impuso al asesino de Roc?o?

Gallardo estaba enamorado de ella

y ese amor fue la causa de su delito.

Pero �l asegur? que no estaba enamorado de la bailarina.

Dijo que la abofete? por estar bailando por un yanqui.

?Por eso fue, pero no por amor!

La peg? por patriotismo. ?Parker, no!

?Por amor no fue! No, Clemens, no,

Gallardo estaba enamorado de ella y ahora va a venir aqu? porque,

como usted no supo hacer justicia

con el asesino de la mujer que amaba,

se la va a tomar por su propia mano, est? claro.

(Disparo)

Gallardo ha entrado en esta habitaci?n,

nos ha amenazado con su rev?lver.

Dijo que quer?a matar al juez Clemens

para vengar la muerte de su adorada Roc?o.

(R?E) Y le ha matado.

Una bonita historia que yo desmentir�.

?No!

(M?sica tensi?n)

(M?sica tensi?n)

(Disparos)

?Uh!

(Cristales rotos)

?Uh!

(M?sica)

?Alto! ?Alto!

?Alto!

Cubr?os bien los rostros, no tiene que conocernos nadie.

T?, Jacinto, por all?;

t?, Timoteo, por detr?s de la iglesia;

los dem?s, conmigo. ?Vamos!

(M?sica tensi?n)

(Disparos)

(Disparos)

(GRITAN)

(Disparos)

(Campanadas)

(GRITA)

(M?sica tensi?n)

(GRITA)

(GRITA)

(GRITAN)

?bamos a cogerle cuando una banda de hombres enmascarados

le ha salvado. Ya nos ocuparemos de eso.

Sacad el cad?ver de esos dos. No, t? espera un momento.

Llama al armero, dile que traiga todos los documentos

relacionados con la casa Colt. S?, excelencia.

(M?sica)

?Alto!

Ahora tengo que dejaros, amigos.

Cuando necesite nuestra ayuda, sabe que puede contar con nosotros.

Os hab�is portado como buenos californianos.

?Buena suerte a todos! (TODOS) ?Adi?s!

(GRITAN A LA VEZ)

(M?sica)

(Llaman a la puerta)

Buenos d?as, excelencia. A sus ?rdenes.

Puede usted retirarse, comisario.

?Es usted el ?nico armero de Los ?ngeles?

S?, excelencia.

He tra?do todos los datos de la casa Colt.

?En qu� puedo servirle? ?A qui�n le vendi? este rev?lver?

Se lo vend? a don C�sar de Echag�e hace unos seis meses.

?Y solamente le vendi? uno?

No, excelencia, le vend? dos, el anterior y este.

Las cosas se han complicado un poco.

Si el gobernador es medianamente listo,

a estas horas ya sabr? qui�n es El Coyote.

Pronto vendr? a visitarnos.

(M?sica tensi?n)

Se acerca un grupo de hombres armados, se?or.

Vienen con el gobernador Parker.

?Qu� quieren? No s�, se?or.

Buenos d?as.

Quedaos fuera, os avisar� si os necesito.

?Qu� significa esta intromisi?n?

?Conoce usted este rev?lver? ?Por qu� me lo pregunta?

Rufino Hern?ndez, el armero,

nos ha dicho que se lo vendi? a usted con otro exactamente igual.

Y si ese rev?lver es m?o, ?c?mo lo tiene usted?

Antes de contestar, ser? mejor que haga salir a su criado.

Ya no te he mandado salir.

Puede usted hablar delante de Juli?n.

Como guste.

Este rev?lver lo perdi? El Coyote en mi despacho

despu�s de haber asesinado a mi secretario y al juez Clemens.

?Por qu� me cuenta eso? Porque en parte es verdad.

?Eres t?...?

S?, pero no lo digas, a?n sigue siendo un secreto.

?Qu� ven?a a pedirle a mi padre para no descubrir mi identidad?

No me diga que no pensaba pedirle algo.

Seguramente, quer?a despojarle de todas sus propiedades,

lo mismo que ha intentado hacer con Gallardo y otros m?s.

Pero esta vez no lo conseguir?.

Y t? lo sab?as. Juli?n, atranca bien la puerta.

?Va a asesinarme?

C?jalo y defi�ndase.

Est? bien claro que soy peor tirador que usted.

Si quiere pelear conmigo,

tendremos que utilizar otro tipo de armas.

(M?sica tensi?n)

?Se oye ruido de espadas! (HABLAN A LA VEZ)

(M?sica)

?Ah!

Perd?name, padre, por haberte estropeado el sal?n.

Escondeos, pronto.

?Abrid! -?Abrid!

(Gritos, pasos)

(Golpes)

Venga, otra vez. Vamos, con m?s fuerza. Venga.

(GRITAN)

-?Vamos, a �l! -?Seguidme!

(M?sica tensi?n)

(Gritos)

(Disparos)

(Disparo)

(GRITA)

(M?sica tensi?n)

(GRITA)

?Por qu� lo has hecho? ?Quer?as que te matasen?

Deseaba ayudaros, ten?a miedo de que os cogieran.

Gracias, Lupita, muchas gracias.

Ahora vamos a quitarnos estas ropas, ?eh?

?Est? aqu? el gobernador Parker?

Se puede decir que est? aqu?,

pero tambi�n se puede afirmar lo contrario.

M?s vale que sea as?.

Ten?a orden de arrestarlo por el asesinato del juez Clemens

y por otros delitos.

El juez Clemens tuvo tiempo de declarar la verdad antes de morir.

?Qui�n le ha matado?

Desde luego. Ha sido El Coyote.

(M?sica emotiva)

(IMITA A UN P?JARO)

(IMITA A UN P?JARO)

No es el canto de la alondra, es un ruise?or.

En Am�rica no hay ruise?ores.

He mandado traer desde Espa?a uno para ti.

Pero... (CHISTA) El ruise?or se ha callado.

No, no es posible que seas t?.

Comprendo que no te dejes besar por desconocidos,

pero ahora soy yo.

(M?sica emotiva)

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.