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LA LEYENDA DE H�RCULES
ARGOS SUR DE GRECIA - 1200 A.C.
�Esperen!
�Arqueros, esperen!
�Rey Galeno de Argos! �Hazte presente!
Mi espada contra la tuya.
��l vencedor se queda con todo!
�Esta ciudad, o la m�a, ej�rcito, riquezas, s�bditos, todo!
�No morir� un soldado m�s!
Y bien podr�a reponer hombres.
�Cu�l es tu respuesta, valiente y piadoso Rey de Argos?
�Aceptas dispensar a estos hombres?
Rey Anfitri�n, acepto el desaf�o.
�Prep�rate para morir!
�Anfitri�n! �Anfitri�n!
La campa�a acaba aqu�, por ahora.
Quir�n me dijo que invadiste Egipto porque ellos atacaron nuestras naves.
Es cierto.
Pero Argos, nuestro vecino, no representaba una amenaza.
Veo que Quir�n ha ampliado tu plan de estudios.
No necesito que ning�n mentor me diga cuando hay paz.
Invad� Argos... por ti.
�Por m�? Invadiste Argos por su oro.
S�, por eso tambi�n.
Pero me enter� que aqu� est�n obsesionados con los Dioses, como t�.
Si tuvieran tantos soldados como sacerdotes,
hoy ser�a mi cuerpo el que arder�a en la pira.
�Me requer�a, Su Majestad?
�C�mo se encuentra el pr�ncipe Ificles?
�Qu� le ense�ar�s, Quir�n?
�Le ense�ar�s sobre la guerra?
No pod�a ignorarla, Su Majestad.
La historia no es m�s que una cr�nica de la guerra.
La guerra es solo una cr�nica del dolor
relatada en las l�grimas de las madres que pierden a sus hijos.
A veces, Su Majestad,
me pregunto qui�n es el mentor y quien el estudiante.
Mi propia vanidad me hizo pensar que pod�a inculcar la ternura
a un hombre... cuya sed de poder es insaciable.
Y solo crece con cada triunfo.
Ni la ira de los Dioses podr�an causar tanto tormento
como el que mi Rey a plagado en estas tierras.
Por eso me postro ante ti, Diosa.
L�branos de esta maldici�n...
y ayuda a mi pueblo.
�Su Majestad!
Hera acepta su don.
�La Diosa Hera?
Reina Alcmena, ac�rcate.
Su Majestad, �no!
M�s cerca. D�jame mirarte.
Tu tendr�s al libertador.
Ser� otro hijo de tu vientre.
No, por favor, otro hijo de ese hombre, no.
Por favor, Diosa...
Dime, �eres capaz de traicionar a tu Rey
as� como el m�o me traiciona a m� al desearte?
�Eres capaz de engendrar con �l un hijo mortal para aplacar tu dolor
y para traer paz a esta tierra?
�Eres capaz de llevar en tu vientre el hijo de Zeus?
Por la paz, si, lo har�a.
Entonces, por la paz, yo lo permitir�.
Dale el nombre que desees, pero para m� se llamar� H�rcules.
H�rcules...
��D�nde est�?!
��Qui�n es?!
�Qui�n es ese hombre por el que me desde�as noche tras noche?
�Su Majestad, por favor!
�Qui�n es el amante?
�Un intruso!
�Revisen el campamento! �Encu�ntrenlo!
- Habla. - Es un ni�o, se�or.
Un ni�o sano y grande.
Su nombre ser� Alcides,
Y nunca estar� en pie de igualdad con su hermano mayor.
H�rcules.
Tu nombre ser� H�rcules.
20 A�OS DESPU�S
Cuidado, �hay serpientes en los �rboles!
�No sab�a que les tem�as!
�Cuidado!
�A qu� m�s le temes?
Temo una sola cosa, desde siempre.
Tu partida, cada una de las veces.
�Es otro escondite privado?
Espera. Creo que te gustar�.
�Alcides!
�Detente!
�Alcides!
�Perdiste algo?
�Casi me desmayo del susto!
Vamos, Ven aqu�.
Me gusta tu collar.
Mi madre le dio esto como obsequio de despedida a mi padre.
Ahora ella est� con los Dioses...
Quiero d�rtelo a ti.
Es s�lo una piedra...
pero yo quisiera que fuera de oro.
Que hubiese una sustancia mas preciosa con la que me recordaras.
La hay.
En mi imaginaci�n.
All� est� grabado tu rostro desde que te vi por primera vez.
Ten cuidado hermano.
Tu caballo podr�a haberse tropezado.
Tu ten cuidado... hermano.
Princesa, tu padre est� preocupado.
Ha enviado una expedici�n para buscarte.
Qu� suerte que sab�as donde encontrarnos.
S�, aunque hubiese preferido tener la suerte de otro.
Princesa, te fuiste sin decir una palabra.
�Qu� palabra me habr�a permitido irme?
�Capit�n! Acompa�e a la princesa al palacio.
Esta noche hay un banquete y ella no debe llegar tarde.
S�, mi Pr�ncipe.
No, hermano. T� vienes conmigo.
Nos veremos esta noche.
Vi las pisadas de los caballos en el bosque.
�Qu� habr�as hecho si ella se ca�a y se quebraba el cuello?
Pens� que la conoc�as mejor.
Es m�s probable que yo me quiebre el cuello.
Hoy vi m�s que huellas de caballos.
�Lo viste?
�Contr�late!
Yo la vi al mismo tiempo que t�, �y con madurez!
Yo soy mayor que t�, Alcides, �y heredar� el trono!
Retrocedamos despacio. No gires el caballo.
No huyamos. Tu caballo es m�s veloz.
El tuyo no.
�Qu� haces?
- Ahora da la vuelta detr�s de m�. - S�, claro.
�Qu� historia de coraje tendr� para contar el pr�ximo Rey de Tirinto?
�Ificles!
La idea era que uno de los dos pudiera huir.
El le�n de Nemea.
�El devora-hombres imbatible!
�Nuestras lanzas son in�tiles!
�Alcides!
�Ificles!
�D�nde estabas?
�Qu� es eso? Qu�tatelo.
Me parece que es la piel de un le�n de Nemea.
El le�n que mat� hace apenas dos horas.
Miren, aqu� me hiri�. �Ves, padre?
Pero estoy bien. No me lastim� el ojo.
�D�nde estaba tu hermano en ese momento?
�Alcides?
Sali� corriendo ante la primera se�al de peligro.
�Alguna vez vieron a mi hermano huir del peligro?
�Qu� hay de ti, princesa?
No, nunca.
Pens� que lo conoc�as mejor.
�Diles! �Padre!
As� damos tiempo de que lo entiendan hasta los m�s necios.
Mi amigo, Rey Talas, el Valiente se�or de Creta,
ya gozamos del libre comercio entre nuestras tierras.
Esta noche te haremos una oferta mucho m�s importante.
La paz entre nuestras familias quedar� sellada dentro de cuatro lunas,
en el plenilunio de cosecha, cuando el pr�ncipe Ificles, mi heredero,
�tome por esposa a la Princesa de Creta!
�S�!
�Hebe! �Hebe, detente!
�Por qu� no me explicas lo que acaba de pasar?
Creo que el anuncio los tom� por sorpresa, padre.
La �nica sorpresa es que la dejaras comportarse de tal manera
sin mover un pelo, cazador de leones.
�Qu� pod�a haber hecho?
Soy Anfitri�n, el Conquistador,
Rey de estas tierras, vencedor de Argos.
Y t� eres mi hijo, pero hoy te quedaste parado mirando
como tu esposa nos dejaba a ambos en rid�culo
frente de nuestra gran amenaza: La de Creta.
M�ralos. Eso te debilita.
Lo siento, padre.
No quiero que lo sientas, quiero que seas un hombre.
Eres el pr�ximo Rey de Tirinto. �Comp�rtate como tal!
�Hebe! �Hebe, detente!
�Detente!
Ven aqu�.
No me casar� con �l.
Preferir�a morir.
Te amo.
Y yo te amo.
Necesito que seas fuerte.
�Ser�s fuerte?
Quiero huir contigo, esta noche.
Si logramos cruzar el rio hasta Tiga,
los hombres del Rey no podr�n seguirnos.
�Tras ellos!
�Corre, Hebe! �A Occidente!
�No, no te voy a dejar!
Yo ir� detr�s de ti. �Corre!
�Tras ellos!
�Ustedes dos, tras ella! �Ahora!
�Dense prisa!
�Ya lo escucharon!
�No lastimen al pr�ncipe!
�Por arriba! �All�!
- �Alto! - �Alcides!
�Hebe!
�Auxilio!
�Alcides!
�Auxilio!
�Alcides!
�Capit�n Sotiris!
�Est� listo el cuarto batall�n para zarpar ma�ana?
Son 160 hombres, su Alteza, listos como usted lo orden�.
Bien. Llevar� la mitad. Nada m�s.
�La mitad?
Es un hombre joven.
Aprenda a comandar 80 hombres, y veremos si aumenta la cifra.
�Est�s en desacuerdo?
No, Su Alteza.
Seremos los vencedores y honraremos su nombre.
�Lo tengo, padre!
Me dices que tienes problemas con el arreglo que hicimos.
Ese arreglo tal vez se arruine antes del plenilunio de cosecha.
No lo creo. Ma�ana zarpar�s a Egipto.
Es una revuelta en Heli�polis, al norte del delta del Nilo.
Disfrutar�s de la guerra, Alcides, y olvidar�s todo esto.
No temo por tu supervivencia.
Que los Dioses de tu madre te acompa�en, si es que existen.
Preg�ntale por Hebe.
Una �ltima pregunta.
Tu hermano est� obsesionado con la idea
de que t� has robado la virginidad de la doncella.
�Por qu� no le confirmas que no es as�?
Claro que lo har�.
Te confirmo, hermano,
que no es asunto tuyo.
Te deseo un sinf�n de triunfos en el campo de batalla, hermano.
Porque si regresas aqu�, te voy a matar.
Alcides, te ruego que entiendas
que t� tienes una misi�n en esta tierra, m�s all� de ese deseo...
�No tengo m�s misi�n que recuperar un amor que es m�o!
�Y yo maldigo al Rey por neg�rmelo!
�Y maldigo a los Dioses por alejarla de m�!
- �H�rcules! - Su Majestad, �no!
Su majestad...
�C�mo me llamaste?
No eres hijo de Anfitri�n.
Te juro por mi amor de madre que eres H�rcules.
El don de Hera, el hijo de Zeus.
- Quir�n. - Mi pr�ncipe.
�Acaso mi madre ha hablado de esto con alguien m�s?
No, te aseguro que no.
Porque el Rey es una hombre celoso
y seguramente creer�a esta locura.
�Abran las compuertas!
�Abran paso!
�Alcides!
�Alto!
�Resiste, amor m�o! �Regresar� antes de lo que esperas!
�Y te casar�s conmigo! �Dentro de tres lunas!
�Qu� te preocupa?
Primero, el Rey me orden� llevar al batall�n completo,
pero luego lo redujo a la mitad.
No hay campa�as en marcha.
En Creta reina la paz.
Y quedaron dos divisiones ociosas en el campamento.
�Por qu� ser� que el muy necio me niega el m�s m�nimo exceso de soldados?
�No sabemos lo que nos espera en Heli�polis!
El paso de Horus.
Llegaremos al atardecer y acamparemos.
Tiene que haber otro camino.
No solo cambi� la cantidad de hombres, sino tambi�n la ruta.
Tu padre quiere que lleguemos a Heli�polis un d�a antes.
�Adelante, exploradores!
�Hay suficiente agua para todos!
Fresca y limpia.
�Alguna novedad de los exploradores? Hace mucho que se fueron.
Acampen aqu�.
Alimenten a los hombres y los caballos.
Necesitamos 20 voluntarios a pie,
para asegurar el paso.
Dicen que el �guila real es un augurio de Zeus.
S�. Y otros dicen que es s�lo un ave.
Sotiris.
Volvamos al campamento.
Los conduje a la muerte.
�Atr�s! �Retrocedan! �Por el mismo camino!
�Formaci�n de batalla!
�Formen en testudo!
�Arqueros!
�Arqueros! �F�rmense!
- �Solo quedamos nosotros dos! - �Los quiero vivos!
Comandante, Tarak. �Por aqu�!
El casco del pr�ncipe.
�Qui�n es el capit�n?
Yo.
�Es este el yelmo del Pr�ncipe llamado Alcides?
- �Lo es? - S�.
�D�nde yace �l?
�D�nde yace �l?
All�.
Donde lo atraparon.
Lleven esto al Rey.
Capit�n, usted tiene fuerza de voluntad,
pero este hombre, incluso medio muerto,
es dos veces m�s fuerte que mi mejor luchador.
Si creyera que sobrevivir�n, los vender�a por una suma digna de un pr�ncipe.
Pero supongo que quieren una muerte digna de un soldado.
V�ndenos.
Sobreviviremos.
�Qui�n eres, soldado?
H�rcules.
Lo enfri� para ustedes.
El dolor ser� mucho mayor all� donde ir�n ustedes.
�Acaso el Rey es capaz de hacer eso?
�Sacrificar sus hombres para asegurar la muerte de uno?
�De su propio hijo!
�Por qu� elegiste vivir?
�Est�s al tanto del compromiso
entre mi hermano Ificles, y Hebe, la Princesa de Creta?
S�. Lo anunciaron antes de que zarp�ramos.
Debo regresar all� antes de la boda.
Tu qu�date a mi lado...
y ser�s el invitado de honor...
en la celebraci�n de mi boda.
Me temo que mi Pr�ncipe ha pasado demasiado tiempo dentro del palacio.
Yo he recorrido el mundo, y se lo que no espera.
Te equivocas.
Seguro tienes a alguien por quien volver.
Claro.
Mi mujer y mi hijo.
Entonces piensa en ellos.
�En nada m�s!
Dime.
�Qui�n es el tal H�rcules?
Todav�a no lo s�.
�Madre?
�Est�s enferma, madre?
�Lo parezco?
Muchas veces, cuando me ves.
Qu� tonter�a.
Eres mi hijo.
El que sigue con vida.
Pero me siento m�s ausente que aquel que muri�.
Ificles, ambos estamos en duelo.
Pero en este mar de dolor debe haber una gota de alegr�a.
Me casar� dentro de tres lunas.
S�.
Tienes raz�n.
Te has ganado una bella novia.
S�, una novia. �Pero he ganado una esposa?
Ella te ser� de provecho.
�Esa es mi esperanza?
Madre, �qu� hago para conquistarla como mi padre a ti?
Por favor, no soy Alcides.
Lo s�. No lo soy para ella, ni para ti.
Tu padre me conquist� apenas un instante,
tan breve que ya no lo recuerdo.
Esto es lo que tendr�s con Hebe.
Este es el resultado.
Un matrimonio que ella no desea,
y la muerte de tu hermano.
Pagu� mucho por ustedes dos,
espero que me rindan.
H�rcules, �qu� sucede?
Es el primer plenilunio,
y ella ni siquiera sabe que estoy vivo.
�Vamos!
�Miserables!
�Me dijeron que los sicilianos ten�an dinero!
�Qui�n quiere apostar por Sotiris?
�Muerte!
Dime, amigo, �es posible salir de aqu� ganando?
Claro que s�.
Por all�.
Es tu turno, griego.
M�s vale que ganes, al igual que tu amigo,
o quiz� prefieres tragar lodo.
Dijiste que me quedara a tu lado.
Yo digo que estamos condenados.
Te prometo que te llevar� de regreso con tu familia.
�Muerte!
Pediste verme. Aqu� estoy.
Gracias por venir,
para que Hera bendiga el matrimonio.
�Por qu� me miras as�?
�Has encontrado la paz, Alcmena?
Si me dijeras como hall� la muerte mi hijo, la encontrar�a.
�Me dir�s como hall� la vida?
S�.
S�, Anfitri�n, por fin te lo dir�.
No era hijo m�o, �lo s�!
- �No te atrevas a negarlo! - No lo negar�.
�Qui�n lo engendr�? �Dime!
�Acaso lo sabes?
- �Cu�ntos amantes tuviste? - �Uno!
- �Mientes! - Tuve un amante, una sola noche,
y con un solo objetivo. �Ponerle fin a tu Reinado!
- �Dime quien! - �Zeus!
Zeus vino a mi lecho y plant� en m� su simiente,
�para engendrar un hijo que ponga fin a tu tiran�a!
Ahora, has asesinado al hijo del dios de los Dioses,
y ahora est�s condenado. Lo est�s.
Est�s perdido.
�No!
La Reina,
en su dolor, se ha quitado la vida.
Hoy me hiciste ganar una fortuna, H�rcules...
No me interesan esas nimiedades.
�Por qu� no?
- Un hombre muy provechoso. - "Muy provechoso".
Si quieres sacar provecho en serio, ll�vanos a Grecia.
�A Grecia?
En los reinos de Grecia,
tus juegos atraer�an millares.
Ya atraen millares aqu�.
Millares de risas, quiso decir.
�Risas? �Qu� quieres decir?
D�jame explicarte.
En las tierras del Rey Anfitri�n,
el deporte es la guerra y la guerra es deporte.
Y entre ambas cosas, el Rey
es el principal proveedor del Hades.
Una vez por a�o, organizan un evento,
el m�s elaborado, magnifico y lujoso.
Olv�dalo, no es para ti. No, es demasiado puro.
Nadie se arrastra por el lodo, ni bailan sobre unas vigas.
Nada de eso. Los hombres solo se paran en tierra firme
con armas de bronce forjadas en formas
que ni el mism�simo tirano podr�a haber concebido.
�C�mo son las apuestas?
�C�mo son las apuestas?
Amigo m�o, dudo que siquiera seas capaz de imaginarte eso.
Por ejemplo, en la �ltima contienda,
que es la m�s rica, por cierto,
dos hombres luchando contra seis.
Seis que nunca han sido derrotados.
Si ganan, esos dos obtienen la libertad.
Pero todos apuestan en contra.
- Eso te resultar�a ventajoso, seguramente. - Pero si ganan...
Te llevas una buena cantidad de oro.
�Por qu� habr�a de llevarlos a ustedes dos?
Porque nunca perdimos.
Ellos tampoco.
Ellos no podr�an ser m�s tontos, ni a�n decapitados.
Para luchar hace falta tener fuerza y astucia.
Cuidado con lo que dices, amigo.
Organizar� el espect�culo m�s grande de Sicilia.
Ustedes dos contra Mediacara y Humbaba.
Los vencedores subir�n a una nave
conmigo rumbo a Grecia.
Y ahora... �El evento que todos esperaban!
�Cuatro campeones invictos de Sicilia
luchan para llegar al m�s grandioso de los torneos en Grecia!
Les presento a los feroces y aterradores...
�Mediacara y Humbaba!
Y a sus retadores:
�H�rcules y Sotiris de Tirinto!
�H�rcules!
�Humbaba!
�Muerte!
�Sotiris!
�Arr�ncale la garganta, Humbaba!
�H�rcules!
�Est�s loco? Estaba herido.
Mataste el �nico hombre que pod�a reemplazarlo.
- �Todav�a puedo luchar, Lucio! - �S�!
Contra los seis mejores luchadores de Grecia.
Es lo mismo que matarte. El trato se cancela.
- Volver�n a la arena ma�ana. - No lucharemos.
- Salvo que sea en Grecia. - Entonces morir�n.
Adelante, m�tanos.
�Qui�n luchar� por tu plata?
�Te atreves a amenazarme?
�En serio perder�as a tus dos mejores luchadores?
�En serio ser�as capaz de perder apenas una pieza de plata por ello?
�Maldito avaro miserable!
�M�rate! �Casi no puedes caminar!
�Eres un in�til! �Para qu� te voy a llevar?
- Para liberarlo. - No, H�rcules.
Yo los enfrentar�.
Solo.
Ir�s rumbo a una muerte segura.
�Faltan dos d�as m�s de viaje!
Desde que zarpamos, no ha dejado la proa.
Tenemos aceitunas del tama�o de melones,
pollos tan grandes como perros.
Mi nombre es Sotiris, capit�n del Cuarto Batall�n.
Me fui rumbo a Heli�polis con el Pr�ncipe.
Pero solo sobrevivimos otro hombre y yo.
El otro es una persona de gran renombre.
Se llama H�rcules.
�Ha llegado un hombre a nuestras costas!
�Un esclavo llamado H�rcules!
�Se supone que es el "Don de Hera"!
No lo regresamos en forma humana, sino como una pila de entra�as y huesos
�para que la devoren los canes del Olimpo!
�Les presento...
...a H�rcules!
Luchar� por su libertad...
�contra los seis campeones invictos mas grandiosos de Grecia!
Comandante. Capit�n.
V�anlo con sus propios ojos.
�Dicen que ese es el pr�ncipe Alcides?
Y si lo es, �ustedes est�n con nosotros?
S�, y no solo nosotros, Sotiris. Lo prometo.
�Su�ltame!
�H�rcules! �H�rcules!
Mi Pr�ncipe.
Quir�n, �dame noticias de Hebe!
Por favor Quir�n, �la traer�as a verme?
Encontrar� el modo.
Gracias, Sotiris. S� que t� tambi�n quieres ver a alguien.
Pronto lo har�.
Cu�ntale cual es el estado del ej�rcito.
Impera una gran desconfianza desde que fenecieron sus tropas.
El Rey est� esquilmando a su pueblo para contratar mercenarios forasteros.
Tantear� a nuestros oficiales m�s confiables.
Ellos acudir�n a nuestra llamada.
Y mi hermano, �estar� de nuestro lado?
Son sus hombres quienes saquean los poblados.
Y su paga son los botines del saqueo.
Me temo que deber�n vencer a este Rey y al pr�ximo.
Quir�n, no debes decirle nada a Hebe.
Ella no podr� ocultar su felicidad.
Ahora, "Don de Hera",
re�ne todas tus fuerzas, pues debo contarte algo.
Tengo noticias terribles sobre tu madre.
Ella ya no est� entre nosotros.
Hall� la muerte en su propia daga.
Yo mismo se la extraje de su pecho
cuando el Rey hu�a del templo.
Con su �ltimo aliento, pronunci� tu nombre.
El Rey las pagar�.
�Tus hombres nos apoyar�n?
Ahora son tus hombres.
Y te apoyar�n.
Como yo.
�Fuera de mi camino, mujer!
�Mu�vete mujer! �Mu�vete!
En nombre del Rey, tomaremos sus bienes.
- �Por favor, no! - �Ahora!
�De rodillas!
�En serio hacen falta cuatro para robar un solo hombre?
�Saquen sus espadas!
Abajo.
�Es verdad? �Eres H�rcules, el Dios?
No, soy solo un hombre.
Es hora de mandarle un mensaje al Rey.
Ahora entiendo por qu� tus hombres prefieren desertar, Ificles.
- �Acabo de enterarme! - �De qu�?
�De estos tres imb�ciles incompetentes?
�O que hay una rebeli�n en nuestra puerta?
Su Majestad, dicen que Sotiris, capit�n del Cuarto Batall�n, ha regresado.
�l est� encabezando a los desertores.
Padre, yo asumir� esta responsabilidad.
D�jame hallar a Sotiris. Har� que nos lleve a H�rcules.
Ma�ana, cuando lleguen nuestros aliados de Egipto, Germania y �frica oriental,
Sotiris, H�rcules, e incluso el mismo Zeus ser�n un recuerdo.
�Qu� lugar es este?
Lo prepar� el capit�n Sotiris.
Esta casa servir� de refugio mientras nos preparamos.
La mujer que est� adentro dice conocerte.
Dice que huy� de Argos con la invasi�n del Rey.
�Me juras que es el segundo hijo de Alcmena,
la difunta Reina de Tirinto?
S�, es Alcides.
- Aunque todos le conocen como... - H�rcules.
S�, lo s�.
Estuve presente cuando le dieron su nombre.
Mi amigo dice que viv�as en Argos cuando mi padre desat� su ira all�.
Tu padre desat� su ira sobre muchos...
pero lo de Argos fue obra de un mortal.
�D�nde me has tra�do?
A la verdad, H�rcules.
A la verdad sobre ti.
Podr�s recuperar a tu novia y pasar miles de d�as huyendo,
pero no importar�.
Tu destino est� m�s all� de eso.
Tu camino en esta vida te llevar� m�s lejos del amor...
...de lo que puedes imaginar.
Mi madre me dijo lo mismo
la �ltima vez que puse la vista sobre ella.
Era sabia, pero no llegaba a comprender la totalidad de esto.
Debes aceptar lo que eres.
S�lo as� podr�s abrir la llave de tu propio potencial.
Acepta a tu padre y vas a descubrir poderes
que jam�s hubieras imaginado.
�D�nde estaba ese padre cuando murieron 80 hombres a mi lado?
�D�nde estaba cuando asesinaron a mi madre?
Tu padre siempre estuvo all�, H�rcules.
Tu no estabas listo para �l.
Zeus no puede cambiar la mente de los mortales,
pero a ti te ha dado un don.
Y te advierto que, si abusas de �l, te llevar� a la destrucci�n.
Si lo respetas, ser� la salvaci�n para ti y tus seres queridos.
Me aceptar�s, me amar�s.
Tendremos hijos,
�y amar�s a todos por igual!
�Verdad? �Por igual!
Ificles...
Ll�vame de vuelta a mi hogar.
Ll�vame con mi padre.
Los Dioses no quieren que nos casemos.
Yo no quiero que nos casemos.
Pues lo haremos.
Lo haremos dentro de dos lunas.
O t� tambi�n te quitar�s la vida.
�Princesa!
�Princesa!
No lo soporto, Quir�n.
Estoy harta de vivir.
�Que los Dioses me salven!
�Qu� habr�a pasado si yo no hubiera regresado?
Durante d�as estuviste desaparecido y no me avisaste nada.
Lo siento, Princesa.
Hab�a un motivo.
Me dices esto...
...como si yo no viera la faz de la luna.
S� lo que nos espera.
No, no lo sabes.
Soy yo.
Soy yo.
�C�mo lo conservaste...
habiendo perdido tantas otras cosas?
Porque si perd�a esto, lo hubiera perdido todo.
�Es m�o! T� me lo regalaste. �S�?
�A�n hay dolor?
No te preocupes.
�A d�nde vamos?
No, eso no importa.
Solo que nos vayamos. Y esta vez, no nos atrapar�n.
Estaremos juntos,
pero no en tierras extranjeras.
No ser� en Tiga.
Sino aqu�, en mi tierra natal.
�Alto!
Su Majestad, tengo entendido que hay un problema.
Dime, Tarak...
�Acaso no te pagu� una cantidad considerable de oro
para que mataras a todos esos 80 hombres?
S�, por supuesto.
Entonces �c�mo es que sobrevivi� uno?
Y no s�lo el capit�n Sotiris, sino un hombre m�s.
Un salvador al que todos llaman "H�rcules".
Est� convocando a los pobladores
y a mis propios soldados para alzarse en mi contra.
�Qu� piensas hacer al respecto?
�Resp�ndeme!
En caso... y solo en caso de que sea verdad,
rectificar� este error.
Mi querida flor, te extra��.
Y lamento decirte esto, pero ve por Loalus.
�Qu� ocurre? �La rosa pierde el color cuando apenas ha llegado?
�Es este hombre?
S�.
�C�mo pudiste sobrevivir? Nadie sobrevive a esos sitios.
Por la esperanza.
Me dieron una esperanza.
�Alto!
�Cu�l es la esperanza ahora, Capit�n Sotiris?
Que perdonen la vida de mi hijo.
Entonces ll�vanos a H�rcules.
�Alto!
H�rcules.
Hebe.
No lo cre�. Y no s� si lo creo ahora.
T�... eres H�rcules.
�Ll�venselo! �Lleven a Sotiris y ejecuten a los dem�s!
�Dejen pasar al Rey!
Habitantes de Tirinto.
Aqu� tienen al poderoso H�rcules.
�Est� sangrando! �Por qu�?
�Pues porque no es m�s que un impostor!
�Un mentiroso! �Un hombre de carne y hueso!
�Qu� les ha tra�do este supuesto salvador?
�Las tierras de cultivo est�n sin labrar, las casas est�n en llamas,
y sus hermanos se pudren muertos en los campos!
�Acaso este es un mensaje de esperanza?
T�, que te autoproclamas hijo de Zeus...
�C�mo piensas ofrecer la salvaci�n a este pueblo?
�Cu�ndo ni siquiera puedes salvarte a ti mismo?
�Traigan a los otros traidores!
�Dejen paso!
�M�tenme, pero perdonen a estos buenos hombres!
�Ruega piedad para los traidores!
Ificles, �el futuro Rey!
Borra esta aflicci�n de la faz de nuestra tierra para siempre.
As� esta noche podremos celebrar...
...tu boda con la Princesa de Creta.
�Hermano!
Quir�n estaba presente cuando naciste.
Cuando estuviste enfermo.
- M�talo. - Mi pr�ncipe...
Esta vida no ha sido en vano.
He tenido el honor
de marchar junto al h�roe m�s grande que los Dioses nos hayan enviado.
Hermano. Por favor.
�Padre!
�Yo creo en ti!
�Dame fuerzas!
�Retirada!
�Ay�denme! �Det�nganlo!
- �Acaben con �l! - �M�tenlo!
H�rcules. No. Vamos.
Arriba. Vamos.
Estamos de tu lado, Pr�ncipe, con los cuatro batallones que comandamos.
El pueblo est� dispuesto a dar la vida por ti, H�rcules.
�Ll�vanos a la victoria!
�Valientes hombres de Tirinto!
Yo solo puedo encabezar el ataque.
Pero no puedo decirles que nos depara el destino tras las compuertas.
Solo s� que nos depara el destino si nos retiramos.
Esta noche no lucharemos por lo que tenemos,
�sino por aquello que nos han arrancado salvajemente del pecho!
Alcides, el Pr�ncipe,
traiciona a su Rey.
Pero el hijo de Zeus, esta noche inhala su primera bocanada de vida,
y cumple la promesa debida a su padre.
�Que esta noche sea recordada por siempre
como la noche en que recuperamos nuestro reino!
All� est� mi novia.
�Te declaro que amo a otro!
Es por el que deseo despertar cada ma�ana y aprovechar el d�a.
Si lo hirieras tanto que su rostro se tornara irreconocible,
lo amar�as de todos modos.
Si le arrancaras la lengua y su voz ya no me deleitara,
lo amar�a de todos modos.
Y si lo transformaras en un recuerdo apenas,
lo amar�a todav�a m�s, eternamente.
Esto es lo que puedes esperar.
�Alto! �En nombre del Rey! �Identif�quese!
�Dispararemos! �Arqueros, listos!
�Escudos!
H�rcules, Sotiris, los hombres del Cuarto batall�n
que supuestamente abandonaron.
- �Capit�n! - �Alto al fuego!
�He recibido flechazos otras veces!
Si luchan por defender la tiran�a �pues lancen sus flechas!
�Soldados!
Conquistaremos Tirinto, �Recobraremos nuestra tierra!
�Bajen los arcos!
�Sotiris!
�Tiren!
�Estamos con ustedes, H�rcules!
�Avancen!
�Rey Anfitri�n!
�Hazte presente!
�D�nde est�s, cobarde?
�Oculto con tu Pr�ncipe?
�H�rcules! El pr�ncipe se disculpa,
pero est� por consumar su matrimonio con la Reina Hebe,
�la futura esposa del futuro Rey de Tirinto!
Y en cuanto a m�, pues, quiero darte la bienvenida.
De hecho, tengo una sorpresa para ti.
�Formaci�n de batalla!
�Rey Anfitri�n!
�Mi espada contra la tuya!
�El vencedor se queda con todo!
�La ciudad, los s�bditos, su ej�rcito, las riquezas!
�No morir� un solo soldado m�s!
�Cu�l es tu respuesta, valiente y piadoso Rey de Tirinto?
�Aceptas dispensar a estos hombres?
La imitaci�n es la forma m�s elevada del halago.
�Acepta tu destino!
Porque yo ya lo domino todo, hijo m�o.
�No soy tu hijo, cobarde asesino!
�El que ya domina todo es mi verdadero padre!
�Depongan las armas o prep�rense para morir!
�Tarak, mata a los traidores!
�Soldados!
�Prep�rense...
...para matar!
�Has venido a desatar sobre mi la ira de Zeus, muchacho?
No. He venido como un mortal...
...a desatar la ira de Alcides
sobre el tirano que mat� a mi madre.
Ac�rcate, muchacho, ven a aprender...
�por qu� soy el asesino de Reyes!
�Vamos!
�Lev�ntate!
�Hermano! �Su�ltalo!
�Su�ltalo ya mismo, o la mato!
Hijo m�o, al fin y al cabo no estabas perdido del todo.
Alcides, mi vida no importa.
�Est�s de acuerdo, hermano?
Porque mientras t� no la tengas, a mi ella no me importa.
Ya me ha dejado muy en claro que yo no le importo a ella.
- �Hermano, no! - �Su�ltalo!
Estaremos juntos, amor m�o.
�No!
Mi amor.
No temas.
Temo...
...una sola cosa, desde siempre,
tu partida, cada una de las veces.
Ahora estoy aqu�.
Esta vez, por favor qu�date.
Lo prometo.
LA LEYENDA DE H�RCULES
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