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¿Fue ella?
¿O no?
¿Quién tiene la culpa?
Yo era un huérfano.
Ambrose me acogió.
Era mi primo,
pero yo lo quería como a un padre.
¡Sí! ¡Otra vez!
Decían: "El niño necesita de una madre.
Pero las únicas mujeres en la casa eran las perras.
Buena perrita.
Me fui a estudiar y volví.
Dame eso.
¿Qué había aprendido?
No me gustaban los libros.
No me gustaban las ciudades.
No me gustaban las charlas ocurrentes.
Me gustaba...
estar aquí.
Pero Ambrose se enfermó.
Los médicos lo mandaron de viaje...
Ve.
A un lugar con sol.
Cómo lo extrañaba.
Compartía cada carta
con mi padrino y su hija.
Recibí una carta de Ambrose. Acaba de llegar.
Y entonces, ese verano, en sus cartas mencionó a...
¡Las botas!
"... mi prima,
"y, por lo tanto, tuya también.
"Rachel, una viuda que es muy buena compañía...
"y se ha ofrecido amablemente...
"a mostrarme las maravillas de Florencia.
"Vive aquí, donde hay sol, pero es tan inglesa como tú y yo..."
Debe ser de lo más encantadora, si Ambrose se fijó en ella.
¿A qué te refieres?
Nunca supe que admirara a una mujer.
Tiene razón. Tu primo jamás tuvo mucha necesidad de una mujer.
¿Para qué? Me tenía a mí.
¿Qué edad tiene ella?
No dice.
Y, para el otoño...
"Una noticia fantástica. ¡Rachel y yo nos casaremos!
"Ella aceptó.
"Esta bendición me hace muy feliz.
"Seguro que apenas poses la vista en ella, me entenderás.
"Es radiante, es buena,
"y es la mejor de las compañeras".
Vendrá y dará vuelta toda la casa.
De pronto, no sabremos dónde diablos estamos.
¿Has pensado en el futuro?
¿En tener tu propia casa?
¿Por qué rayos querría eso?
Tu posición ha cambiado en parte, ¿o no?
¿Cuándo llegarán?
En su gran felicidad, se habrá olvidado por completo de nosotros.
Pobre Philip. ¿Te dejarán huérfano otra vez?
Tu comentario es absurdo.
Es bueno que él esté feliz, ¿o no?
Ese es el objetivo, creo yo.
- ¿De qué? - De casarse.
Sé que pronto llegará una carta.
"Te he escrito varias veces,
"pero ella me vigila como un halcón...
"... y no tengo nadie de fiar para que lleve mis cartas al correo.
"Hoy salió de la casa.
"Por eso he podido escribirte esto.
"Llevo semanas enfermo.
"Con fiebre y jaquecas terribles.
"Tan sólo ver el sol me hace mal.
"En cuanto a los médicos, no confío en ninguno.
"Al nuevo lo recomendó Rainaldi, esa serpiente.
"Estoy seguro de que es un matasanos".
¿Quién es Rainaldi?
No tengo idea.
¿Puedo ver?
¿Crees que estaba borracho?
- ¿borracho? - Al escribir la carta.
Jamás.
Mira.
"Finalmente ha logrado acabar conmigo.
"Rachel, mi tormento.
"Por el amor de Dios, ven pronto".
¿Hola?
Eso es.
Usted debe ser Philip.
Lo estaba esperando.
¿Cómo sabe quién soy yo?
No seré el primero en advertir...
el notable parecido que guarda con su primo.
Por favor, pase. Enseguida termino.
- ¿Dónde está él? - ¿Dónde está él?
Me imagino, querido amigo, que se enteró...
Ha muerto.
¿Dónde está esa mujer?
- ¿Qué mujer? - La tal Rachel. ¿Dónde está?
- Se fue. - ¿Adónde?
No tengo idea. Es la verdad.
¿Cómo murió?
Tenía un tumor en la cabeza. Aquí.
Los médicos están seguros. Le afectó el cerebro.
¿Cómo?
Gritaba.
Estaba violento y muy desconfiado.
Los médicos eran unos idiotas. Y yo, claramente, era el más idiota.
Arrojaba objetos, rompió vidrios,
arrinconó a su esposa y comenzó a ahorcarla.
Ella quiere arrendar esta casa. Incluso venderla.
Su prima Rachel, Sr. Ashley, es una mujer muy... Impulsiva.
Y apasionada.
Muy fuerte.
¿Entiende?
¿Dónde están las cosas de él?
La ropa, los libros...
El día después del funeral, ella se fue.
Qué terrible perra.
Que tenía muchas ganas de conocerla.
Mi nombre es Rainaldi.
Soy el abogado de su prima. Y también su consejero.
Además de amigo, supongo.
Una copia del certificado de defunción.
Ya se le ha enviado una copia a Inglaterra.
Y otra al albacea de Ambrose,
su padrino, el signor Kendall.
- Sabe todo de mí. - Por supuesto.
Aquí hay sitios muy notables para visitar.
- ¿En serio? - Iglesias, Museos, etcétera.
- Pero a la vez... - ¿Qué?
A usted parecen interesarle más la cerveza y los zorros...
que el rinascimento.
¿Por qué no?
No creo nada de lo que me ha dicho.
Creo que, de haber estado yo aquí, mi primo seguiría con vida.
Y creo que todo lo que él perdió...
de salud y bienestar antes de morir...
se lo haré pagar plenamente...
a la mujer que ocasionó su dolor.
- Era un buen hombre, señor Philip. - Que en paz descanse.
- Gracias, Guy. - Que Dios guarde su alma.
Vamos, Jericho, dame esa porquería.
Siempre usaste la hoz como una niñita.
¿Más carne, señor Philip?
¿Señor Philip?
Usted manda ahora, señor Philip. Es el patrón.
Es el mismo testamento que redacté hace diez años.
No tiene previsto nada para ninguna esposa.
- ¿Seguro? - Absolutamente.
Lo he revisado con atención.
Al igual que la carta adjunta del signor Rainaldi.
No menciona en absoluto reclamo alguno de la Sra. Ashley.
- Me sorprende. - ¿Por qué?
¡Sabemos perfectamente que ella lo llevó a la muerte!
Eso no nos consta.
Si vas a hablar así de la viuda de tu primo,
francamente, no quiero escucharte.
Has sido de lo más afortunado.
Todo su patrimonio será tuyo a partir de tu próximo cumpleaños,
según el deseo de Ambrose.
No creerás todos esos cuentos del tumor, ¿verdad?
Aquí está el certificado de defunción...
con una descripción de la autopsia.
Y, ¿qué móvil pudo haber tenido ella?
¿Si no gana nada con su muerte?
De modo que sí, ¿por qué voy a dudar?
Ambrose no era mi padre.
Pero era como un padre para mí.
En realidad, era mejor que muchos padres.
Todos lo extrañamos.
Yo lo extraño.
Pero sepan que el nuevo señor Ashley...
tiene planeado seguir en casi todo como el anterior.
Ella está en Inglaterra.
Está aquí.
No te preocupes.
Apenas vea este lugar, regresará a su carruaje.
Bien.
Mira esto. ¡El polvo!
Puede limpiar ella sí le molesta.
Y el olor. ¿Acaso todos los perros del Condado han cagado aquí?
- Es posible. - ¿Dónde la vas a alojar?
- ¿En el cuarto de Ambrose? - No, yo ocuparé ese cuarto.
Que ella vaya al cuarto azul.
¿En serio?
¿No tiene goteras?
Es perfecto para ella.
¿Qué vas a hacer con ella?
Confrontarla.
Seguro que intentará evadirme envalentonándose conmigo.
- O desmayándose. - Desfalleciendo, dramáticamente.
Con un ataque de histeria. ¿No son así las italianas?
Ella es mitad italiana solamente.
Con tantos macarrones, seguramente estará muy gorda para la escalera.
Quiero justicia, por Ambrose.
Creo que estás nervioso.
Para nada.
- ¿Quieres que me quede? - ¿Qué quieres decir?
Que me quede aquí.
¿A qué hora vendrá?
Creo que puedo sólo.
Estás nervioso en serio, ¿no?
Quiero quedarme sólo por un...
- Perdón. - No, no es nada.
- Te entiendo. - No, perdóname.
Y gracias.
Por todo.
Por las flores y por ofrecerte a quedarte.
De nada.
Buena suerte.
¡Y trata de no ahorcarla antes de la cena!
Quiero que espere para cenar.
Que se aguante el hambre hasta que haya vuelto el dueño de casa.
- ¿Está claro? - Claro como el agua.
Bien. Procura que así sea.
- Ha llegado. - ¿Y el equipaje?
Llevamos las cosas del señor Ambrose a su antiguo cuarto.
- ¿Dónde está ella? - En el cuarto de ella.
En el cuarto de ella.
Dice que está cansada, que la disculpe, pero no cenará.
¿Dónde están los perros?
Creo que fueron arriba con ella.
¿Qué aspecto tiene, por Dios?
No sabría decirle, señor.
¡Por el amor de Dios! ¿Es gorda? ¿Delgada?
¿Alta? ¿Baja?
¿Tiene una pata de palo?
¿Tiene bigote? ¿Una verruga en la nariz?
No sé nada de eso, señor.
La señora manda decir que si usted desea ir a saludarla...
después de la cena,
será un gusto para ella recibirlo, señor.
Gracias, Seecombe.
Es todo, Seecombe. Gracias.
Adelante.
Ambrose...
Lo siento mucho.
No esperaba que se pareciera tanto a su primo.
¿Quiere tomar asiento?
¿Se le ofrece un poco de té?
Está bien, si quiere.
¿Esto es algo elegante en sus tierras?
Sólo es una taza de té.
Me sorprende que sepan cómo hacer esto...
La... La mantequilla se derrite.
Tiene... Tendrá que chuparse los dedos.
Fume si así lo desea.
Seecombe lo desaprobará. Sentirá el olor por la mañana.
Entonces abriré la ventana antes de irme a la cama.
Entrará la lluvia y arruinará la alfombra nueva.
Qué... Remilgado es usted.
Pensé que a ustedes les importaban esas cosas.
- ¿A quiénes? - A las mujeres.
Sólo a las que no tienen nada más de qué ocuparse.
Al parecer, nadie estuvo aquí...
desde una tal tía abuela Phoebe...
Que se enamoró de un religioso que no la amaba.
Entonces se fue a Tonbridge Wells para arreglar su corazón partido.
¿Acaso Ambrose no le contó esa historia?
No, nunca.
Ella pescó un resfrío que le duró 20 años...
y luego se enamoró otra vez a primera vista...
de otro religioso.
Gracias al cielo, este sí la amaba.
- Sí. Gracias al cielo. - Ella murió en su noche de bodas.
¡Por Dios! ¿De qué?
De la conmoción... Creo.
- Eso acaba de inventarlo. - Para nada.
Pregúntele a Seecombe.
Quizá mañana, si me prestan un caballo, podría salir a recorrer un poco.
Fue tan raro, mientras llegaba a la casa,
ver a Seecombe parado en la puerta para recibirme.
En mi imaginación, lo había hecho tantas veces...
Cuando llegábamos, el reloj dio la hora.
Hasta... Me pareció reconocer el sonido.
Ese...
- Está cansado. - No estoy cansado.
- Está semidormido. - No, no estoy cansado, en serio.
Por favor, deje de ser tan educado. Levántese y vaya a la cama.
Claro.
Lo siento.
Yo...
- Lo siento. Yo... - Buenas noches.
Sí.
Peter Welch.
Peter Welch.
- Buenos días. - Buenos días.
Esa es la pradera de Bawden.
Y aquel, el arroyo de Kemp.
El parque Beef.
- La colina Beacon. - Imposible.
Y a la distancia, con el arado,
la colina occidental y, más atrás, la colina oriental.
¿De qué más cree que hablábamos?
Obviamente, no tengo idea.
Todo esto era su pasión.
Entonces la convertí también en la mía.
Van a quedar todos mirándola boquiabiertos.
Entonces yo los miraré igual.
Vamos aquí.
Sus facultades mentales...
se ponen en ejercicio...
en dirección estable a un gran interés que lo apasiona.
Su atención se desvía entonces de las numerosas jaranas...
en que podría haber caído, de no haber sido por eso.
Y sus facultades corporales se ven forzadas a alejarse de la indolencia...
Esa fue la parte fácil.
Tal como lo temía.
Hermoso sermón.
Y ese día, al caer la tarde,
los labradores del pueblo...
van arrastrando su arado de puerta a puerta,
rogando que les den de beber gratis,
y llevan un arado enorme del que tiran dos bueyes impecables.
- Cielos. - Es muy...
Es de lo más fascinante.
- Hermoso. - Bravo.
Es tan...
Sí.
¿Cómo dijo?
Pasó un ángel.
¿Quién me acompaña con una copa de este oporto delicioso?
Salvo que los hombres deseen retirarse a la sala...
mientras nosotras fumamos nuestras pipas.
Muchas gracias por esta linda jornada.
Louise, muchas gracias por las flores. ¡Son hermosas!
- ¡De nada! - ¡Gracias!
Más vale que se apure y se case con su Louise...
antes de que se la robe otro hombre.
Louise no es mía.
¿En serio? El padre parece pensar lo contrario.
¿Por qué todos creen que Louise y yo nos casaremos?
Levante los pies.
Perdón.
Ella dice que usted es muy bella.
¿En serio?
Y las Pascoe también.
Qué tremendo elogio.
El Vicario no coincide.
Vaya.
- Pero dice que usted es femenina. - Levante los pies.
"Sumamente femenina", fue lo que dijo.
Me pregunto en qué sentido.
Supongo que en un sentido distinto a la Sra. Pascoe.
¿Cómo la definiría usted?
- ¿Qué cosa? - La diferencia.
En nuestra femineidad.
La de la Sra. Pascoe y la mía.
Dios sabrá.
Yo sólo sé que... Me gusta mirarla a usted...
y no me gusta mirar a la Sra. Pascoe.
¿Qué es esa tontería de quedarse en Pelyn?
¿Qué problema hay aquí?
Me quedaré aquí hasta que Seecombe se harte.
¿Seecombe? Verá... Seecombe no tiene nada que ver.
O hasta que me quede sin dinero...
y me vea obligada a dar clases de italiano...
a las esposas aburridas de los nobles.
No. Dar clases es para solteronas. Todos lo saben.
Y eso si no hay nadie que las mantenga.
- ¿Qué hay de las viudas? - ¿Las viudas?
Las viudas vuelven a casarse, lo antes posible.
Y si no pueden, simplemente... Empeñan la alianza.
Pues creo que yo preferiría dar clases de italiano.
Buenas noches, Philip.
Qué idiota.
Idiota.
- ¿Cuánto le damos? - Piensa una cifra...
que te parezca justa y razonable.
- Muy bien. - ¿Listo?
- Sí. - ¿La tienes en la cabeza?
- Sí. - Duplícala.
Si vamos a hacer esto, debemos hacerlo bien.
Como lo habría hecho Ambrose.
Como quieras.
- Escribe la carta. - ¿Ahora?
¿Te esperábamos hoy?
- Acabo de... - ¿Quieres comer o beber algo?
Estoy... Pero gracias.
- ¿Te dio café? - Qué bueno ver que estás mejor.
¿A qué te refieres?
Ayer tenías el ánimo por el suelo.
Me asombra que lo notaras.
Todos lo notamos.
A mí me asombra que las Pascoe no lo dijeran. Gracias.
Las Pascoe estaban demasiado ocupadas...
diciendo otras cosas.
¿Qué cosas?
Que debe ser muy fácil para una mujer como tú prima Rachel...
tenerte comiendo de su mano.
Vamos.
- ¿Dónde está Rachel? - En la cocina.
- ¿Qué hace? - No lo sé.
Espero que no le moleste.
Para nada.
- ¿Qué es eso? - Tisana.
Es un té italiano, una infusión de hierbas.
Tome, pruebe.
Adelante.
Es... Asqueroso.
Es sano. Hace bien a la salud.
¿Dónde estaba?
Por ahí.
Tú lo obligaste a escribir esto.
¿Qué? ¿Cómo que...? Yo no hice nada de eso.
Si te habías propuesto humillarme, Philip,
no se te pudo ocurrir una mejor manera de empezar.
- ¿Por qué? - "¿Por qué?"
Porque ahora parece que vine a mendigar.
Pero no es así. No mendigaste.
¿No puedes dejarme ser una persona independiente?
Una mujer que se abre camino en el mundo como le place.
¿No ves que, si hubiera querido tu dinero,
te lo habría pedido?
¿No entiendes que fue sólo un... Fue...?
Un chiste sobre las clases de italiano.
- No fue un chiste. - ¿Qué hay si no lo fue?
¿Acaso es algo tan terriblemente humillante?
¡Si!
Eres la mujer de Ambrose. Yo soy su heredero y no lo permitiré.
¿Entiendes? Yo no...
No lo permitiré. ¿Entiendes?
¡Dios!
Será mejor que le lleves algo.
Philip.
¿Te desperté?
No.
Gracias por la nota.
Me porté muy mal.
Perdón.
Preferiría que me golpearas, antes que oírte llorar.
Mi madre murió antes de que tuviera memoria.
Nunca vi llorar a una mujer.
Aceptaré la pensión.
Agradecida.
Pero tendré que irme.
- ¿Adónde? - No importa.
Pensé que te gustaba estar aquí.
- ¿Era sólo amabilidad? - No seas tonto.
Si Ambrose no hubiera sido tan idiota, este lugar sería tu casa.
Creo que la idiota soy yo.
Pensé que venir aquí lo haría revivir en mí.
No sé por qué viniste.
No sé nada de ti.
Sólo sé que me gusta que estés aquí.
Y no quiero que te vayas.
¿Eso es complicado?
Muy...
Si quieres irte, vete. Habrá muchas habladurías, pero...
Yo habría esperado más habladurías en caso de quedarme.
Tendré que hablar con tu padrino.
Esto no le incumbe.
Lo único que importa es si quieres quedarte o no.
¿Cómo puedes preguntarme eso? Ya sabes la respuesta.
No, no sé. Claro que no sé.
No sé... Ese es el punto.
Entonces, ¿te quedarás?
- ¿Al menos un tiempo? - Me quedaré.
Sí, un tiempo.
- Entonces buenas noches. - Buenas noches.
- Espero que descanses. - Tú también.
- Y no estés enfadada conmigo. - No estaba enfadada contigo, Philip.
Ven aquí.
Agáchate.
Ahora sé bueno y vete a dormir. Vete.
- Está lista. - Sí, ya veo.
- ¿Algo más para el correo? - Sí.
De hecho, ¿por qué no me la dejas a mí, Wellington?
- La enviaremos de camino. - Muy bien, señor.
Sr. Enrico Rainaldi Florencia, Italia
Apresúrate.
Es una tisana de hinojo y rosa mosqueta, las dos cosas.
Te hará sentir mejor.
Pensarán que eres bruja.
O, peor aún, te vendrán a buscar a mitad de la noche.
- Para los partos. - Para eso también hay tisanas.
¿Ves? Bruja.
¿Por qué tiene que sufrir la mujer durante el parto?
¿Será su destino?
- Nunca lo pensé. - No, por supuesto.
No sabes nada de mujeres.
Espero no haberte ofendido.
Para nada.
¿Qué pasa entonces, Philip? Por favor, dime.
Por favor.
Tienes que leer lo que está dentro del sobre.
"Finalmente ha logrado acabar conmigo.
"Rachel, mi tormento.
"Por favor, ven pronto".
Cómo me habrás odiado.
Sí.
Eso es en vano.
No eres la mujer que odiaba.
Si no las quieres tú, Philip,
¿te parece que podemos darle a la gente que lo quería y vive en sus tierras?
¿La ropa de Ambrose?
Me parece excelente.
¿Qué hacemos con todo esto?
No sé.
¿Crees que podrías usar alguna prenda?
No.
Siento como si hubiéramos abierto su ataúd.
Y lo estuviéramos mirando.
¿Rachel?
Está bien. No llores.
No llores. Ya está bien.
- No quiero que ella se entere. - ¿Señor?
De lo del árbol.
- Quiero que sea una sorpresa. - Muy bien.
¡Así no, idiota de mierda!
¡Está todo torcido!
- Perdón, señor. - No es nada.
Por cierto, ¿dónde está Rachel?
En su cuarto.
Parece la Torre de Pisa.
Enderézalo.
Bueno, adelante.
¡Eres tú! No mires.
Vete.
Necesito algo especial, Sr. Couch.
¿Acaso no es una belleza?
Nunca he visto nada parecido.
Es la pieza más fina de toda la colección, sin duda.
Hace 25 años que no lo usa nadie.
Desde la boda de su madre.
Bueno... Lo quiero ahora.
¿Le parece prudente? ¿Y si se pierde o se extravía?
No se perderá, Sr. Couch.
Y si le preocupa lo que pueda decir mi padrino,
por favor, quédese tranquilo. Él está de acuerdo.
No obstante, como abogado de la familia,
yo hubiera preferido que estuviera presente el Sr. Kendall.
Como le dije, se fue de viaje.
- John. - ¿Señor?
Llévale esto a la señora, por favor.
Muy bien, señor.
Gracias.
Gracias.
Buenas noches.
Buenas noches.
Es tan hermoso...
Timothy.
Geoffrey.
Reverendo Pascoe.
Eso es.
- Gracias por los obsequios. - Agradece a la Sra. Ashley.
- De acuerdo. - ¡Feliz Navidad!
Adiós, Belinda, Mary. Adiós. Buena suerte mañana. Gracias.
- ¿Dónde están los demás? - Arriba, creo.
De hecho, agradezco la oportunidad de poder hablar tranquilos.
¿Si?
He recibido noticias del banco.
Sí.
Noticias bastante preocupantes, por cierto.
La cuenta de tu prima ya está sobregirada en exceso.
Lo único que se me ocurre es que gira fondos al exterior.
¿A quién?
Tonterías. No.
Es generosa, nada más.
Esta noche, por ejemplo, ya viste...
Un obsequio para cada familia.
Eso no explica la magnitud del sobregiro.
Y además está todo el... La tela, las cortinas...
Dudo que las compras...
Entonces auméntale la pensión.
- ¿Qué la aumente? - S¡!
Cubre el sobregiro.
Estuve haciendo algunas averiguaciones.
¿Sabías que el duelo en que murió su primer marido?
¿Fue contra uno de sus amantes?
- No lo creo. - Eran tristemente célebres.
Los dos, él y ella.
Por su extravagancia sin límites.
Y, aparentemente... Un inmenso...
apetito.
¿Comprendes?
¿Si?
Nunca pensé que caerías tan bajo...
como para hacer caso a esas habladurías.
No tenías derecho a tomar ese collar.
Es mío, parte de mi patrimonio.
Todavía no es tu patrimonio, y lo sabes.
¿Qué importa? Pronto lo será.
Debo pedirte que le solicites que devuelva el collar.
¿En serio?
Pues es lo último que pienso hacer en este mundo.
Entonces lo haré yo en tu lugar.
Que me condenen si lo permito.
Tomen.
Louise me explicó.
Tiene razón en pedir que lo regrese.
- No. - Por favor, Philip.
Fue un gran honor usarlo en una noche tan especial. Gracias.
Quiero que lo uses todas las noches.
¿Necesita que lo envuelva?
No, gracias.
Tome.
- Te arrepentirás. - Calla.
Eres un tonto.
Gracias por una velada tan agradable y lograda, Philip.
Ojalá el baile no les haga pasar la noche en vela.
Sí.
Les deseo a ambos una feliz Navidad.
Igualmente. Feliz Navidad.
- Feliz Navidad. - Feliz Navidad, Louise.
- Buenas noches, Philip. - Feliz Navidad, Philip.
Buenas noches.
- Gracias nuevamente. - Muchas gracias.
- Fue una noche memorable. - Todavía está nevando.
Abríguense. No se mojen.
- ¡Feliz Navidad! - Feliz Navidad.
¡Feliz Navidad!
Quería que lo usaras.
Que lo tuvieras.
- Calma. - Se ha arruinado todo.
Mi madre usó ese collar el día de su boda.
Y mi abuela también.
Y mi bisabuela.
Por eso lo usé con tanto orgullo y felicidad.
Si me hubiera casado aquí, yo también lo habría usado.
No estés triste.
Feliz Navidad, mi queridísimo Philip.
Debemos volver a la fiesta, porque te esperan los invitados.
Feliz Navidad, Philip.
Por derecho, las joyas te pertenecen.
No sólo las joyas, todo. Seguro que hay un testamento.
- Lo hubo. - Vaya.
- Pero nunca se firmó. - ¿Lo tienes? ¿Puedo verlo?
Te dejaba todo a ti.
Pero no lo firmó.
¿Y qué? Es su letra.
Enero. ¿Sabes por qué eligió ese mes para hacer el testamento?
¿Y luego decidió no firmarlo?
Yo perdí un hijo.
- Y murió algo más. - ¿Qué?
¿La esperanza? No sé.
Su confianza en mí. En los dos.
Así fue que se enfermó.
Nunca me había sentido tan sola.
Un día, me desperté y me encontré...
viviendo con un extraño...
que me odiaba...
y quería lastimarme.
En esta casa no hay resentimientos.
Este es tu lugar ahora.
Como antes era de él.
Gracias.
No figura ninguna salvedad por si la Sra. Ashley vuelve a casarse.
Eso es improbable.
Pero debería mencionarse ese punto, ¿o no?
Si insiste...
Si ella llegara a casarse, el patrimonio regresará a usted.
Salvo que, supuestamente, muera antes que ella.
Sí. Está bien.
Usted es muy detallista con estas cosas, ¿no es cierto, Sr. Couch?
Pues, es mi trabajo. Ser detallista.
¿Quiere que esté listo y tenga valor legal?
¿Para cuando usted cumpla 25 años?
Sí, el día que el patrimonio pasa a ser mío, absolutamente.
Está haciendo un acto de gran generosidad, si me permite.
Entrega todo en el instante en qué pasa a ser suyo.
Podríamos decir que, de tan generoso, es rayando en la...
imprudencia.
¿Hará lo que le pedí?
¿Y bien?
Ay, Philip.
Tenemos un invitado.
- Qué sorpresa. - Qué casa tan hermosa.
No le molestará que su prima me haya llevado en la gran recorrida.
Que fue mucho más grandiosa de lo que imaginaba.
Benito Casteluccio te había dado un ramo enorme de flores.
- Cosimo estaba furioso. - Muy enfadado.
Vine a desearte buenas noches.
Igualmente.
Es un muy viejo amigo y... Teníamos mucho de qué hablar.
Claro.
¿Y bien?
¿Quién es el tal Benito Casteluccio?
¿Por qué te llevó flores?
Era viejo y muy gordo,
y tenía aliento a cigarro.
Perdón. Has sido muy bueno.
Se irá por la mañana.
Excelente, Sr. Couch.
Realmente excelente.
Todo lo que hablamos.
¿Está totalmente decidido?
¿A hacer esto, señor Ashley?
¿Totalmente decidido?
Hay otro tema, Sr. Couch, si no es molestia.
- ¿Todos, Sr. Ashley? - Todos, Sr. Couch.
¿Ella tiene conocimiento de esto?
En absoluto.
¿Estás decidido a tomar este rumbo?
Sí.
Estás totalmente perdido por tu prima, ¿no?
Sólo hago lo que corresponde.
¿Eres consciente de que podrías perder todo?
- Voy a arriesgarme. - Salvo que ella se case.
- Por tercera vez. - Es improbable.
¿No se te ha ocurrido preguntárselo tú mismo?
¿Por qué? ¿A ti sí?
Muy bien.
Entonces...
- Si puedes... - Sí.
Por aquí.
Gracias.
Listo.
Gracias.
Gracias por el afecto hacia mí y Ambrose.
Y la buena administración de todos estos años.
Que mañana verá su fin.
Esta noche, de hecho. A las doce.
Feliz cumpleaños entonces, Philip. Esta noche, a las doce.
¿No quieres ver a Louise?
- ¿Está aquí? - Sí, creo.
- Debería... - No.
¿Por qué no vienen mañana?
¿Los dos? ¿A brindar por mí?
¡Buenos días, Joshua!
¡Señor Ashley!
¡Señor Ashley!
¡Estoy bien!
Ahí está.
Tuvo suerte que no le cayó todo el acantilado encima.
- Eso es. Vamos. - Estaba pensando en otra cosa.
Eso es. Tranquilo.
Gracias.
- Está bien. - ¿No quiere este?
- ¿Cayó al borde de un camino, señor? - En el acantilado.
En Gorran Head. El maldito sendero cedió a mis pies, y casi caigo al mar.
Hay luna llena y marea viva.
Estuve a punto de caer.
Rachel.
Rachel.
- ¿Qué pasa? - Tengo algo para ti.
Estoy dormida.
Philip.
¿Qué haces? Vas a desnucarte.
Vas a desnucarte.
Está bien, ya llegué.
Estoy un poco grande para ser Julieta, ¿no crees?
Esto... Quiero que lo leas más tarde.
Pero esto...
Quiero dártelo ahora.
Te has... Te has vuelto totalmente loco.
Ya tengo 25 años. Puedo hacer lo que quiera.
Ponte esto.
Sólo quiero una cosa.
Pero no la voy a pedir.
- ¿Por qué? - Porque me darías una bofetada.
Dime.
Yo sé... Yo...
Ahora sé lo que me falta.
- ¿Sí? - Sí.
¿Estás seguro?
Estoy seguro.
Feliz cumpleaños.
¡John!
- John. - ¿Señor?
- Prepárame un picnic. - Sí, señor.
- Para dos, con una botella de vino. - Muy bien, señor.
¡Wellington!
- ¿Dónde está? - ¿Qué cosa, señor?
El carruaje.
¿No sabe? Se lo llevó la señora.
- ¿Adónde fueron? - No tengo idea.
¿Al pueblo?
Qué hermoso día de cumpleaños, señor Ashley.
Sí.
Hermoso.
¿Dónde estabas?
Te esperé toda la mañana. ¿Dónde...?
- ¿Quieres? - No, gracias.
¿Dónde estabas?
Fui a Pelyn a ver a tu padrino.
¿Para qué?
Pues la redacción de ese documento era un tanto confusa...
y quise asegurarme de haber entendido lo que implicaba.
¿Ahora lo entendiste?
Bastante bien.
Levántate el velo.
Sé que tu padrino no me acepta, pero fue muy amable.
Hasta hicimos planes para vernos en Londres.
No seguirás pensando irte a Londres, ¿verdad?
¿Por qué no?
Esto es hermoso.
- Siéntate un momento. - No me cansé.
Sólo un momento.
Estuve horas sentada en ese carruaje.
Yo también, sentado como un idiota en la entrada...
mientras esperaba a que volvieras.
Listo.
Este era mi plan.
Pero lo arruinaste.
Yendo a un almuerzo aburrido con los Kendall.
Me imaginé que podía ser.
Me quiero levantar.
Toma.
Gracias.
De haber sabido que heredaría una fortuna,
te habría regalado una perla mucho más grande.
Es hermosa. Gracias.
¿Vamos?
De parte de la señora.
¿Qué es?
Caldo de hierbas.
Una mezcla especial, dijo. Por el cumpleaños.
Dice que debe beberlo todo.
Y luego empezó a bailar por toda la casa,
subía y bajaba las escaleras, subía y bajaba.
En verdad, fue el espectáculo más raro que he visto.
Philip.
- ¿Philip? - Philip.
A tu salud.
Salud y felicidad.
- Por Philip. - Por ti.
Yo...
Yo también quiero hacer un brindis.
Desde esta mañana soy...
el hombre más feliz.
Y quiero que tú, padrino,
y tú, mi queridísima Louise,
brinden por mi felicidad.
Y por el motivo de esa felicidad.
Mi futura esposa.
Rachel.
Mi adorada.
¿Has perdido la razón?
Claro que no.
Por favor.
Creo que la emoción del cumpleaños se le subió a la cabeza...
y que deberíamos retirarnos a la sala.
En mi vida he pasado vergüenza.
Una vergüenza terrible.
Pero esta ha sido la peor.
Anoche no tenías vergüenza. Y esta tarde tampoco.
¿Vergüenza de qué?
De...
¿Por qué debería avergonzarme de eso?
Tú me preguntaste qué era lo que me faltaba.
Te dije que lo único que me faltaba...
¡Ay, Dios mío!
Era...
era...
eras tú.
No. ¡Dios mío!
- ¿No lo disfrutaste? - ¿Y tú?
- Sabes que sí. - Bien. Quería que lo disfrutaras.
- Quería agradecerte. - ¿Por qué?
"¿Por qué?" Por todo.
Por... Por ser tan generoso. Por las joyas.
¿Qué te...? ¿Acaso...?
¿Creíste que me habías comprado?
Espera. Por favor.
- Bésame, por favor. - Suéltame el brazo.
Bésame, por favor. Sólo bésame.
- Suéltame el brazo. - Bésame.
- Suéltame el brazo. - Bésame.
- Bésame, por favor. - Suéltame.
Hace rato que estoy preocupada por ti.
Desde antes de Navidad.
No sabes nada de ella.
¿O eres tú el que no sabe nada?
Es inútil.
Yo te quiero, y tú me quieres a mí,
pero si seguimos hablando, acabaremos odiándonos.
¿Tanto la amas?
Sé que te parezco un terrible tonto. No creas que lo ignoro.
Le propuse matrimonio.
Y lo volveré a hacer.
¿Cuándo se lo propusiste?
Apenas cumplí años. Ayer.
- Por Dios, ayer. - ¿Qué te respondió?
Pensé que había aceptado... Pero quiso decir que no.
¿Fue antes o después de haber leído el documento?
Antes. Lo leyó a la mañana siguiente.
Y vino a vernos sin perder el tiempo.
Dijo que no había entendido bien.
Para cuando se fue, lo entendía perfectamente bien.
Mientras esperábamos su carruaje en la entrada, al sol,
mi padre le dijo:
"La cláusula del matrimonio puede parecer un poco rígida.
"Para conservar la fortuna, está prohibido casarse".
¿Y qué...? ¿Qué dijo ella?
Sonrió y se puso los guantes.
Y dijo: "Eso me viene muy bien".
Esa cláusula es para proteger los bienes.
Si se casara conmigo... Obviamente no se aplicaría.
No. Te equivocas.
Si se casa contigo, o con quien sea,
la casa y todo lo demás vuelve a tus manos.
Pero yo compartiría todo con ella, hasta el último penique.
Ella lo sabe.
Una esposa no puede mandar dinero al exterior.
Una esposa debe vivir con su marido, en Inglaterra.
- Este avanza. - Avanza dos puntos.
- Y juegas tú. - ¿No decimos "muggins"?
- Muggins. - Muggins.
Hola, Philip.
Invité a Mary Pascoe a quedarse en casa conmigo, como compañía.
Espero que estés de acuerdo.
¿Juegas? A los naipes.
- ¿Puedo hablar contigo? - Sí.
- Te enseño, si quieres. - A solas.
Lo que quieras decirme puedes decirlo delante de Mary.
No quiero interferir. Me voy a mi cuarto.
Deja la puerta abierta, Mary, así me oyes si te necesito.
Sí, claro, Sra. Ashley.
- No hagas eso. - ¿Qué cosa?
No cierres la puerta.
Después de anoche, no puedo estar sola contigo.
Por favor, no hagas esto.
No me siento segura contigo.
Te lo ruego.
Cielos, en tu lugar, me haría ver por el Dr. Smalls.
Gracias a Dios.
Despertaste.
Toma.
- Rachel... - No hables.
Toma.
¿Cuánto tiempo estuve así?
Cinco días.
¿Y la hija de Pascoe?
La echaron.
No se mueva.
Menos mal que Wellington está cortando el laburnum.
¿Qué es eso?
Si un caballo se lo llega a comer, le causará la muerte.
Sí. En Italia tenías uno.
¿Si?
Junto a la fuente, en una maceta. ¿No te acuerdas?
¿En serio?
Pues no pretendas que recuerde todo.
Toma.
Bebe.
¿Adónde vas?
¿Adónde?
¿Te preocupa que se cansen los caballos?
No.
Me preocupa que te vayas.
¿Me vas a dejar?
- Debiste dejarme morir. - No.
Pronto, nada de esto te parecerá tan grave.
Este es tu lugar.
En poco tiempo, recuperarás tus fuerzas...
y todo volverá a ser como era antes de mi llegada.
Tú estás al principio de la vida.
Eres un muchacho.
¿Cómo voy a vivir con un muchacho?
Por adorable que sea.
Un cachorro glorioso,
merodeando por la casa, triste y con el hocico húmedo,
buscando a su madre.
Bebe.
Bebe.
"Está gastando todo el dinero como si fuera agua,
"con avidez y codicia.
"Pero también con astucia y malicia.
"Es una enfermedad, no puede evitarlo.
"Se quedará con todo el dinero.
"Me arruinará. Nos arruinará. Arruinará todo".
¿Qué es eso?
Nada.
¿Qué era?
Nada. Era...
¿Qué hace él aquí?
- Le pedí que viniera. - ¿Por qué?
¿Por qué no? Necesitaba sus consejos.
- ¿Para qué? - No te incumbe.
¿Cuánto tiempo hace que me mientes?
Tú lo odias.
Si te hubiera dicho que él estaba aquí, te habrías vuelto a enfermar.
Dile que se vaya. ¡Qué se vaya!
- ¿Por qué no lo traigo aquí? - ¿Estás loca?
Puede quedarse como protector mío. Puede quedarse en mi cuarto.
No te atreverías.
¿Por qué no?
¿Por qué no puedo tener mi propia vida,
construirme mi propia vida y hacer lo que me plazca?
Esta casa es mía después de todo, ¿no?
- ¿Acaso no es mía? - ¡Por Dios!
Aléjate de mí. ¡No te me acerques!
O llamaré a los sirvientes. Aléjate.
¿Quieres pasar vergüenza delante de los sirvientes?
Adelante.
Llámalos.
A todos.
Adelante.
Diles lo que pasó entre nosotros aquí.
Diles todo.
Acaba con esto.
Estoy cansado.
Estoy muy cansado para pelear.
No puedo pasar por esto de nuevo.
No puedo.
Todo esto.
Hasta... Hasta las manos en el cuello.
No puedo.
No puedo pasar de nuevo por esto.
Agradecí mucho el abrigo del señor Ambrose, señor Ashley.
Mucho.
Y nunca lo había usado hasta ayer.
Me parecía demasiado para mí.
Lo agradecí mucho, señor Ashley. Mucho.
Y metí la mano en el bolsillo...
y encontré eso, señor Ashley, ahí estaba.
Estaba cerrado.
"Tú eres la única persona que me merece confianza.
"Deja todo y ven conmigo.
"Pero ven de inmediato.
"Temo por mi vida.
"Las jaquecas, las náuseas, la fiebre.
"De repente, entiendo todo.
"Son esas pociones amargas. Me están envenenando.
"Todo este tiempo ella ha estado envenenándome".
Qué iluso he sido.
En Florencia,
preparaba la tisana en el salotto...
y la dejaba reposar.
Luego salíamos al pequeño jardín,
si no hacía mucho calor, y nos sentábamos,
abríamos la fuente y bebíamos la tisana.
Ambrose pasaba horas sentado allí.
Toma.
- No, esa no. Es para Philip. - Gracias.
- Toma. - No, gracias.
Pero es una mezcla especial. La hice el doble de fuerte.
Entonces bébela tú.
¿Qué te parece?
Es... Es muy... Interesante.
Creo que me llevará un tiempo enamorarme de ella.
¿Quién viene a montar conmigo?
Podemos ir en el carruaje, si prefieren.
Ve tú.
Louise y yo tenemos un asunto que conversar.
¿En serio? Qué desperdicio, un día como hoy.
Muy bien, entonces iré sola.
No tardaré mucho.
Terminen el té.
¿Adónde irás?
No sé, a la colina Barton, tal vez.
O al bosque. ¿Estarán todavía las Campanillas?
Me temo que ya no están, hace un tiempo.
- Puedes ir al sendero del acantilado. - Sí, buena idea.
En Gorran Head se ven cachorros de foca en esta época.
Se te ve más sano.
A ti se te ve...
hermosa.
Lo siento.
¿Qué buscamos?
Semillas de laburnum. Cartas. No sé.
Envenenó a Ambrose y me está envenenando a mí.
¿No ves?
Es de Couch, el abogado.
"Le agradecemos la devolución de las joyas,
"que conservaremos, según sus instrucciones,
"hasta que Philip Ashley, su heredero, pueda tomar posesión de ellas".
O sea que... Devolvió las joyas.
Las joyas... Las devolvió.
Sigue buscando.
Philip, ya no sé qué buscamos.
- ¿No deberíamos...? - ¡Sigue buscando, por favor!
Esta está en italiano. Debe ser de Rainaldi.
- ¿Es de él? - La firma dice Enrico. ¿Es él?
Sí, es él.
Tradúcela, por favor.
"Queridísima Rachel:
"Pensándolo bien, si realmente no puedes...
"dejar al muchacho,
"tráelo contigo.
"No creo que sea buena idea,
"pero, al mismo tiempo, es posible que Italia y el sol sean lo que necesita".
¿Eso es todo?
Philip, hubo ciertas indagaciones. Mi padre...
¿Qué indagaciones?
En materia de amor, al parecer...
Enrico Rainaldi es más griego que italiano.
Le gustan los hombres, Philip.
¡Wellington!
- ¡Traeré la montura! - ¡Al diablo con la montura!
¿Quién tiene la culpa?
Yo era un huérfano.
Ambrose me acogió.
Era mi primo,
pero yo lo quería como a un padre.
Ahora yo soy padre.
¿Qué puedo enseñarles?
¿Qué puedo decirles?
Las jaquecas me enceguecen.
¿Era ella?
¿Fue ella? ¿O no?
Rachel, mi tormento.
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