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(OFF) "Hace cierto tiempo, no muy lejano,
había poderosos señores y ricos cortesanos
que oprimían a los pobres con negras injusticias
para poder saciar su avarienta codicia.
Sembraban el terror con tormentos atroces.
Hasta que Robin Hood, con sus flechas veloces,
liberó a los humildes de aquellas ataduras
y lo hizo de tal guisa que a aquellos caraduras
El por qué en esta historia, además de doncellas muy rubias,
intervienen también el kárate y las alubias
es cosa que aún no sabéis.
Pero seguid la historia y lo comprenderéis".
(Música pop)
(OFF) "Los impuestos, en aquel tiempo, naturalmente,
los pagaban tan solo las pobres gentes.
Y por ello Robin Hood solía mandar a su recaudador particular.
Así el equilibrio se restablecía,
Así el equilibrio se restablecía,
pues los ricos pagaban aunque no querían".
So, so. ¿Quién ha sido ese temerario?
¿Quién ha osado?
(RÍE) Voy...
¿Cómo? ¿Pretendes tú impedir el paso a Sir Mignot?
A Sir Mignot y aunque sea su padre, el fisco no se anda por las ramas.
Explícate, bergante.
Que ese hijo de Lady Mignot va a donarme su bolsa.
Y yo voy a hacer el favor de aceptarla.
¡Prendedlo!
(RÍE)
-¡Ay, mis brazos! ¡Mi golondrino!
-¡No, los pantalones no! ¡Que se me enfría la tripa!
(RÍE)
Ahora debéis pagar también el TBO: Tributo de los Bellacos Osados.
-¡Qué mano tan interesante! -¡Déjala! El futuro se lo leeré yo.
La bolsa.
Revísala, hay quienla llena de botones.
-Esto es calderilla. -¡Oh!
Y ahora, ¿nos podemos ir?
Si por casualidad tuvieseis que volver a pasar,
mostrad la flecha verde.
-Vía libre. -Vamos, en marcha.
Buen viaje.
¡Agárrate al coche, esclavo!
¡Espera, espera!
¡Eh, socorro! ¡Para!
Mi bastón.
Vamos, adelante.
La bolsa no se te olvida, ¿eh? Claro que no.
-¡Viva la justicia! -¡Viva la igualdad!
¡Viva la bonanza!
(Música alegre)
Te dije que comeríamos dentro de poco
para que trotaras hasta el convento.
¡Ay! Esta mula es más testaruda que un mula.
¡Arre, arre! ¿Qué he de hacer para que ande?
Con las "mujeles" hay que "mantenel plomesas".
¿Y qué le doy a comer? ¿Mi pierna?
No, esto. "Mila".
Ten, ten. "Zanaholia" buena.
Como se envicie con las zanahorias, es peor que las drogas.
Paz y bien, hermanos. ¿Qué? ¿Dando un paseíto por aquí?
¿Lleváis hecho mucho camino?
Oh, sí. Bien puedes decirlo, hijo mío.
Nos sentimos tan cansados.
(RÍE) Cuanto más camino, más limosnas.
¿Por qué lo dices?
Porque para seguir, deberás pagar el peaje.
Pero los cuartos son para salvar las ánimas.
Pero también sirven para salvar los cuerpos.
Son solo dos escudos por cabeza y así salvaréis también la vuestra.
(RÍEN)
Uh...
Hola, hijos míos.
Habéis venido hasta aquí para confesaros.
Creo que lo necesitáis, a juzgar por vuestras caras.
Adelante, pues. Podéis arrodillaros.
"Honolable helmano", ¿debo "ocupalme" de las penitencias?
No, no te preocupes.
Yo les daré la absolución a estos pecadores.
¡Vuestros pecados los conozco y no necesitáis decirlos!
¡Respetad el Santo Bastón!
Y tú, recíbelo en la barriga.
Y tú, recíbelo... ¡en la grupa!
La Santa Vara os purificará y os ayudará a llegar al Paraíso.
Recibidlo con alegría, hijos míos, es bueno para vuestras negras almas.
Es mejor un golpe hoy que un infierno mañana.
Con el último estacazo os doy la absolución.
¡Sois dos contra uno! ¡Dos contra uno!
Eso no vale.
Así me gusta, hijo mío. ¿Lo ves? (RÍE)
Es milagroso: el lobo se transforma en cordero.
Y para el peaje, basta con este madero.
¡No te muevas!
Es ley de los bosques de Sherwood que quien pase pague el peaje.
Es que este fraile es un poco duro de oído.
¿Qué ley? Yo solo conozco una.
¿Quién eres tú para imponerme tu ley?
Es Robin Hood, el señor del bosque.
"Deo gratias".
Ah, el famoso ladrón.
(RÍE)
Yo me basto con el bastón, a ver si puedes robarme.
Yo nunca he robado a nadie.
Los dineros que sacamos sirven para enderezar entuertos.
Mi bastón, en cambio, sirve para torcerlos.
Está bien, tú lo has querido, mi querido hermano.
Así.
¡Atontado!
(RÍEN)
Te has dejado engañar, hermano.
Debo reconocer que en el engaño eres mucho mejor que yo.
¡Ah! Sapiencia, hijo mío.
Te has dejado confiar por la adulación.
Recuérdalo, hermano.
(RÍEN)
Ahí va mi mano.
Lo haces muy bien. ¿Cómo te llamas?
Fray Toc, quizá por aquello del bastón.
¿Te apetecería una buena comida?
¿Una buena comida? ¿Ahora? (ASIENTE) Claro.
¿Ahora? ¿Dónde? Sí, en mi campamento.
Moikako, vamos a comer. ¡Esto sí que es un milagro!
(RÍE)
(Música alegre)
¿Qué, muchachos? ¿Qué tal va la tarea?
Ya estamos acabando.
-Vamos, John. ¿Cómo puedes pelar las patatas tan despacio?
Con las mujeres, en cambio, te das prisa, ¿eh?
Pero ¿qué haces? ¿Acaricias al tronco como si estuvieras enamorado de él?
-Vamos, déjame en paz. -¡Villano de Canterbury!
Y tú no muevas tanto ese lechón.
Eres tú el que debía estar en su lugar.
Vamos, todo eso llevadlo a la mesa. ¡Deprisa!
Si no fuera por mí...
Ya están.
¡Es Robin!
(Alboroto)
¡Venid todos! ¡Démosle la bienvenida!
¡Ha vuelto Robin!
Paz, hermanos.
Hola, muchachos. (A LA VEZ) Hola.
Hola. ¿Qué tal, madre Margarita? Bien.
Tenemos huéspedes, trátalos como a mí mismo.
Veo que la mesa está preparada. Sí, Robin, y bien servida.
Vamos, muchachos. ¡Hola! Sentaos, sentaos.
Estaréis un poco apretados, pero cabéis.
Tranquilos, que hay para todos.
¡Manos a la obra! Los últimos serán los primeros.
-Lo dice el catecismo, ¿sabes?
-No nos faltaba más que un fraile.
¿Cómo has reclutado a tantos hombres?
Es gente que ha huido de sus pueblos por no poder pagar los impuestos
al barón de Nottingham.
¿Comprendes ahora para qué sirve el peaje?
Comprendo, comprendo.
Matar el hambre es un fin noble, pero puede conseguirse.
Lo conseguiremos.
Y si crees de verdad que es un fin noble,
¿por qué no te unes a nosotros?
Bueno, no diría yo que es una mala idea.
Y, además, en nuestro convento guardamos abstinencia
seis días a la semana. (RÍE)
Y la "calne" del domingo es sebo. "Pelo", ¿qué le decimos al "pliol"?
Bueno, al convento volveríamos más tarde.
Entretanto, irás a ver al prior y le dirás que...
Le dirás que me he tenido que quedar a redimir
a un nutrido grupo de pecadores.
¡Muy nutrido!
De "acueldo", "ilé".
Bueno, y ahora, para hacer la digestión,
¿qué os parece un poco de baile?
¡Eh, música!
(Música alegre)
-Ahora vos y yo bailaremos.
¡Bravo! ¡Y vosotros también! ¡Todos a bailar!
Venga, ven aquí. ¡Ven a bailar conmigo!
-Vamos, hombre, mueve la panza. -Ya la muevo, ya.
¿Y tú qué?
¡Toma ya!
(Risas)
¡Esto "sel" vida1
Esto ser... pollo.
-¡Primer premio!
¡Trago!
(GRITA Y RÍE)
(Continúa la música)
-Solo por curiosidad, dime,
¿cómo se te ocurrió meterte dentro de ese hábito?
-¿Eh? -Los caminos del Señor son infinitos,
pero me gustaría saber qué camino te trajo hasta aquí.
No fue un camino "telenal", sino un camino "folmal".
-Yo "ela pilata" y "nauflagué". -Bueno, si Dios lo ha querido.
Pero si hay alguien que tiene aspecto de ser hijo de buena mujer, eres tú.
-Muchas gracias, amigo. -De nada.
Mira, aquí termina el bosque.
Sigue por este sendero todo derecho
y encontrarás el camino que conduce al convento.
"Glacias, glacias". Es un "honol".
-El honor es solo mío. -No, es mío.
-Es mío. -No, es mío.
-¡Es mío! -"Sel" mío.
¡He dicho que es mío!
¡Ay, ay! (RÍE)
-Anda, vete a tu convento. -Sí, ya me voy.
Anda, vete, que te pierda de vista.
Ay, ay, ay, ay, que no das más que dolores de cabeza.
Ay... Maldito Moikako.
¡Ponte hielo!
¡Y tú ponte en guardia!
Los soldados del barón son unos ladrones.
-Ay... ¡"Sayonara"! -¡"Sayonara"!
(SE QUEJA)
Lo malo es que ahora también tengo retortijones.
-¿De dónde vienen esos? -Del molino.
-¡Alto!
¿De quién es esa harina? ¡Vamos, habla!
Es mía, excelencia, os lo juro.
Era tuya. (RÍEN)
La confisco en nombre del barón de Nottingham.
¡No! ¡No podéis hacer eso!
¿Cómo osas discutir las órdenes del barón?
-Tiene "lazón".
Obedece. Es justo, hijo mío.
No debes "mostral" tanto apego a los bienes "telenales".
Lo dijo el "Señol".
Dale al "Césal" lo que es del "Césal", ¿eh?
Pero ¿qué César ni qué cuerno?
Perdone, padre, pero la harina es mía.
Ah...
Entonces cambia, dice que es suya.
No te metas en esto, hermano. Además, ¿tú eres fraile?
"Clalo", ¿no veis que llevo hábito?
Ahora lo sabré.
-¿Qué es lo que dijo tu Señor? -Que "pusiela" la "otla" mejilla.
-"Ahola, pledicalé" yo. -¿Y qué vas a predicar?
Os he "oflecido" la "otla" mejilla, ¿no?
Y como ya no tengo más mejillas,
no "queléis" que os ofrezca las costillas.
(GRITA)
Vámonos de aquí, que puede saltar una astilla.
¿Y si es un dragón?
No, no "dlagón". Solo "flailecillo amalillo".
Será amarillo, pero me ha puesto morado.
(SE QUEJAN)
Cuidaos. "Ahora", vamos convento.
Mis saludos, "glacias" por la compañía.
Un poco de movimiento es bueno "pala cilculación".
"Sayonara".
-Buen tiro, Juanito.
Venga.
(TODOS) Oh...
Apuntabas al suelo.
Están en forma tus hombres. Sí.
Y, ahora, demuestra tú cómo eres de diestro.
(RÍE) Allá voy.
Gracias.
(Risas)
Toma, fraile. Ahora prueba tú. Tira como si fuera un pollo.
Aquí está la flecha.
Y ahí está el blanco.
Ten.
La flecha... se coloca aquí...
(RÍEN)
¡Un milagro de fray Toc!
-¡Robin! ¡Robin!
¡Acaban de asaltar un coche en el bosque!
Los hombres de Manson.
Maldición, ¡vamos!
¿Y qué hago yo con esto?
(GRUÑE)
(Espadas chocando)
¡Adelante!
(Música pop)
¡El coche! ¡Detenedlo!
¡Auxilio! ¡Socorro!
(AZUZA AL CABALLO) ¡Socorro!
¡Socorro!
¡Socorro!
(Continúa la música)
(Relincho)
(AZUZA AL CABALLO) ¡Auxilio! ¡Ayudadme!
¡So, so!
Hola, amigo.
Piedad.
No la mereces.
Y ahora corre, gusano.
(RÍE)
Señora...
Podéis estar tranquila, estáis en buenas manos.
Os lo agradezco.
Regresemos.
-Ana, ¿no estás herida?
No, querido Alan, pero he pasado miedo.
Ya solo queda un mal recuerdo. Gracias a vos.
Me siento feliz de haberos encontrado, Robin Hood.
Yo soy Sir Alan Claire y mi hermana Lady Ana.
Sé que sois amigos del pueblo.
Razón, sin duda, por la que el malvado Manson os atacó.
Estaba todo preparado.
El barón de Nottingham había decidido quitarme de en medio.
Así os echaría la culpa a vos.
Sé que os ha confiscado los bienes. Y trató de exiliarnos a Francia.
Sí, ya que es a nuestra familia la que correspondía el título
de barones de Nottingham.
Qué infame. Ahora os debemos la vida.
No, no me debéis nada.
Podéis proseguir tranquilos vuestro viaje.
Uno de mis hombres os escoltará.
Acompáñales tú, William. Gracias de nuevo.
Buen viaje. Y para vos, buena suerte.
(Espadas chocando)
(RÍE)
Debéis aprender, amigo mío, a no bajar nunca la guardia.
Podría costaros caro.
Sois demasiado hábil, barón.
En toda la comarca no hay quien pueda haceros frente.
Decidme, capitán, ¿cómo ha ido la empresa?
Mal, señor barón. Robin Hood los ha salvado.
Ese maldito es como una pesadilla.
Más tarde o más temprano me daré el gustazo de desollarlo vivo.
Creo saber dónde se encuentra ese Alan.
Muy bien, pero tratad de no fracasar otra vez.
A mí me gusta la gente que logra sus objetivos.
Marchad, desapareced.
(PIENSA) "Sin embargo, ese Robin Hood es interesante,
travieso e impertinente, un excelente bocado para mí".
Vas a engordar demasiado.
¡Magnífico, Robin! Tú el primero, como siempre.
Y tú, Juanito, mucho ruido y pocas nueces.
Tú como siempre también.
Eh, vosotras, ¿no veis que a esto le falta manteca?
¡Preparad la mesa! ¡Daos prisa!
Fray Toc, tú comes siempre y no rezas nunca.
Y si no te callas, pronto rezaré, ¡pero por ti!
¿Me entiendes?
¿Qué exquisito manjar nos ha preparado hoy, Margarita?
¡Eh! ¿Qué has hecho tú para ganártelo? ¿Eh?
Nada.
(RÍE) Adivina quién soy.
Tonto.
-¿Me das? -Está crudo.
Me gusta la carne cruda.
¡Ay, ay, ay, ay!
(Risas)
¡Yo te quitaré las ganas de bromear conmigo!
¿Ah, sí? ¿Y cómo vas a hacerlo?
¡Con esta!
(GRITA)
¡Mira el zipizape que has armado!
¡Ay! ¡Tenías que ser precisamente tú!
(Caballo aproximándose)
Los hombres del barón nos han sorprendido
y han capturado a Sir Alan. ¿Y Lady Ana?
No quise correr el riesgo y la escondí en un convento.
Hiciste bien, era lo mejor que podías hacer.
Yo me encargaré de rescatarla, tú vete a descansar.
Id preparando los caballos, no hay tiempo que perder.
Fray Toc. ¿Eh?
Prepárate, vendrás conmigo. Ya me he quedado sin comer.
(GOLPEA FUERTE)
Paz y bien, hermana.
Para respetar la paz no hay que pegar porrazos.
¿Qué es lo que buscáis aquí? ¿No os equivocáis de convento?
Hermana, los caminos del Señor son infinitos.
Espero que no negaréis a este peregrino
un lecho caliente para pasar la noche.
¡Uh! ¡Ay!
Vaya geniecito.
Ten.
Bien, ahora tendrás que ayudarme. Y sin comer...
¡Ay! Cuidado, cuidado.
Cuidado con la barba.
¡Oye!
(CHISTA)
(CHISTA) Calla, calla.
Virgen mía, he visto al diablo.
Tiene razón la superiora al decir que tengo que dejar de beber.
Eh.
Un solo gesto y verás cómo dejas de beber para siempre.
Juro que me haré abstemio.
No será necesario, buen hombre, si me llevas hasta Lady Ana.
Sí, ahora mismo, señor.
Por aquí.
Aquí es.
Lady Ana.
Robin Hood, cuánto me alegro de veros.
Me he vestido de monja para pasar inadvertida.
Estoy aterrada. No temáis, lo peor ya ha pasado.
Os conduciré a mi campamento.
¿Y mi hermano? Conseguiré liberarlo.
Pero decidme, ¿qué motivos tiene el barón para odiarlo?
Veréis, Alan quiere casarse con Elizabeth,
hija de su hermano, a quien este ha matado y robado.
Pronto pagará el barón por todas sus fechorías.
Vamos.
Venid.
(Bufido)
(CHISTA)
(Campana)
Os daría la oportunidad de salvar vuestra vida.
Pero sois muy obstinados, Sir Alan, no me dejáis otra alternativa.
-¿Quién creéis que sois para decidir impunemente
el destino de los demás?
Alguien más poderoso que vos
y a quien el rey ha concedido graciosamente este privilegio.
Privilegio que habéis conseguido mediante el engaño.
Pero que me da la alegría de ajusticiar a los traidores.
¿Cuándo tendrá lugar vuestra propia ejecución?
¿Cómo os atrevéis? Dejadle hablar, capitán.
A los que van a morir se les concede esa gracia.
De momento, no podréis decir adiós a mi sobrina Elizabeth.
Está en Londres.
Como tutor suyo, dispondré de la herencia de mi hermano
de la que ella no gozará jamás. ¡Canalla!
Cómo me complacería quitaros la vida con mi espada.
Pero la ley establece que los traidores sean ahorcados.
¿Y cuál es mi traición?
Estar de acuerdo con los rebeldes del bosque.
Cuyo jefe tiene la cabeza puesta precio
pero del cual vos os negáis a dar información.
Creo que la tendréis dentro de poco tiempo
pero ya no os servirá de nada.
Eso lo veremos. ¡Guardias!
(PIENSA) "Le sacaré a ese Robin las tripas y los higaditos.
Pero no, mejor le prepararé una trampa deliciosa".
(RÍE)
Pitas, pitas, pitas, pitas.
-Date prisa en ordeñar esa vaca, así tendrás práctica cuando te cases.
¡Tú, muévete! Qué pedazo de holgazán.
Las alubias... Si se me quemarán.
-Hola, Robin. Bienvenido al campamento.
Gracias.
Venid.
¡Madre de Dios! Primero un fraile y ahora una monja.
¿Quieres transformar el campamento en un convento?
(RÍEN) No es una monja, es Lady Ana.
Hermana de Sir Alan, que ha sido capturado por el barón.
Se quedará con nosotros, ocúpate de ella.
Trátala como si fuera tu propia hija.
Ven, acompáñala a mi cabaña.
Ahora pensemos en Sir Alan.
Tú, Bolsillo, me acompañarás. Muy bien.
-Buen provecho. Gracias.
Eh, fray Toc. ¿Eh?
Vendrás a Nottingham. ¡Estoy comiendo!
Ya comerás en la posada.
Pero si no puede ni moverse. Vamos.
Vamos, muévete.
Ya terminarás de hartarte en la posada. ¿No me has oído?
¡En marcha!
Paciencia...
Eso "pa" mí.
-¡Eh, patrón! -¡Vino!
No es como el vino del barón, este sabe a demonios.
-Pero no te lo bebas todo, ¿eh? -Solo un trago más.
¿Estás seguro que está aquí?
-¡Eh, patrón! Vamos, ven aquí. -Ven, sírvenos.
-Ahora mismo les sirvo.
Déjame hacer a mí. ¡Hum!
El vino.
¿A quién le importa si me bebo mi paga?
(ERUCTA)
Quieto.
Debéis excusarlo, amigo mío.
Acaba de salir de un ayuno de penitencia.
Tú ocúpate solo de comer, ¿entiendes?
Sois muchos.
Veo que habéis reforzado la guarnición.
El barón tiene un prisionero muy importante.
-Es un secreto que nadie debe saber. -Cállate.
-Si no he dicho nada.
Siéntate un momento. Haznos compañía.
¿Cómo te llamas? Lucy.
¿Tenéis siempre tanto trabajo aquí?
No, esto es extraordinario.
El barón ha reforzado la guardia
porque mañana piensa ajusticiar a un traidor.
-Larga vida al barón de Nottingham.
Cuidado.
-¡Capitán! -Sentaos, capitán.
Siempre estáis comiendo, ¡qué asco!
Perdonadme, tengo que continuar mi trabajo.
Eh, guapa, ven con nosotros.
¿Prefieres a esos andrajosos a unos soldados?
Yo te enseñaré a... ¡Quieto!
Un caballero no pega a una dama.
Esa es una cualquiera. ¿Y tú qué quieres, patán?
Pasar para volver con mis hermanos. Yo te enviaré con ellos.
¡Robin!
Cuidado con el escalón, amigo.
No puede uno comer en paz.
Tú de esto no sabes nada, tendrás que ir a la escuela.
Se me va a cortar la digestión.
Qué valiente.
Tenedme esto, por favor.
-¡Agáchate! -Ya me escondo.
¡Dejad al fraile, bellacos!
(GRITA)
Qué vergüenza, cuatro contra uno.
¡Hazte un sombrero!
(LLORIQUEA) Me lo ha roto.
Y recuerda que a las mujeres no se les pega ni con un solo dedo.
Siento un peso en la cabeza. Quítate el yelmo.
Ah, es el yelmo. Claro, es verdad.
Toma, un suvenir. ¡Eh, eh!
¿Y a mí quién me paga todo esto?
Venid.
Mañana se llevarán una buena sorpresa.
El barón habrá tomado sus precauciones.
¿Qué creías? ¿Que lo iba a mandar a la horca junto con Lady Godiva?
(Risas)
Un momento.
Tal vez ya he encontrado la solución.
Juanito, es importante que tú y Bill estéis prestos en intervenir.
Bueno, muchachos.
Todos a dormir, mañana tendremos un día muy agitado.
Cuidado, Robin, el barón es tan astuto como pérfido.
Seguro que os estará esperando.
No os preocupéis, salvaré a vuestro hermano.
Bueno, a dormir.
Es por si esta noche me da hambre.
Bolsillo. No pienses mal, solo las contaba.
Déjala ahí.
Está bien, buenas noches.
Buenas noches.
(Música solemne)
Vamos, adelante.
Sube.
(AZUZA AL CABALLO)
(Risas)
Señor barón.
-Excelencia.
Lástima que no sean más frecuentes los días como hoy.
Deberíamos ajusticiar a un hombre una vez por semana.
(RÍE)
Querida mía, sentaos.
-¿Cómo habrá tan poca guardia? -Quizá el barón se siente seguro.
Quizá. Pero hay que tener los ojos abiertos.
No te preocupes, todo irá bien.
Hay algo que no me gusta, parece una provocación.
(RÍE)
(SUSPIRA)
(RÍE) Lo malo de la horca es ese capuchón.
Nos impide ver los ojos desorbitados y la lengua del condenado.
Adelante, sube. ¡Arriba!
Orad hermanos. Ha llegado la hora, pírate.
-Os beso la mano. Gracias.
Ahora empieza lo mejor, lástima que no veamos sangre.
(Redoble de tambor)
Por orden de nuestro señor el rey, soberano de Inglaterra,
se ajusticia a Sir Alan Claire por traición.
Que esta sentencia sirva de ejemplo y aviso
a todos los enemigos del reino.
En el nombre del Padre, del Hijo...
(EN VOZ BAJA) No te preocupes, que te sacaremos de esta.
-¿Qué sucede? -Ya decía yo que era una trampa.
Apunten.
¡Disparen!
Ingenioso.
Es una deliciosa tortura inventada por un amigo mío alemán,
el barón Von Auchen. (RÍE)
Sale grano en vez de sangre, es verdad, pero es casi igual.
El saco se va vaciando y dentro de poco... ¡crac!
Oh...
Mira, mira, ya va bajando.
¡Que no escape! ¡Prendedlo!
(Alboroto)
¡No le dejéis hui, estúpidos!
(RÍE) ¡Por aquí!
(Música pop)
-Está debajo, ¡cogedlo!
Vamos, ¡bájalo ya! ¡Vamos!
¡Vamos!
¡Sois unos estúpidos!
¿A qué esperáis para atraparlo?
Aún está por nacer el que pueda con Robin Hood.
(RÍE)
Ven si tienes valor. ¡Ay! Aquí estoy, ¡fuera!
¡Ay, que sí lo tiene!
Vamos. Tranquilízate.
Cuidadito. Sí, sí.
-Pronto, acabad con él. No deis un paso más o...
Pero ¿estáis locos?
¿No veis que primero acaba él conmigo?
Quietos, hablemos, dejad las armas. ¡Es todo vuestro!
¡Ven aquí! ¡Ven!
(LLORIQUEA)
(LLORIQUEA)
Se escapa por culpa tuya, ¡tonto!
¡Ay, ay!
Es Robin.
¡Para, para!
Lady Ana, ¿qué hacéis aquí? Os esperaba.
Estad tranquila, vuestro hermano está sano y salvo.
¡Ese maldito barón nos ha burlado!
¡No es Alan!
Adelante, ponedle el capuchón. Vamos al campamento.
Tomaremos el atajo secreto.
(AZUZA AL CABALLO)
Bueno, ¿quieres hablar de una vez?
-Voy a aplastarte como a un piojo. -No, Juanito, así no.
Qué violento.
Tengo algo mejor para convencer a este amigo para que hable.
Juanito.
-¡No, no, no!
-Qué bonito. -¡No!
¿Y ahora? ¿Te decides?
-Te advierto que sabe a quién picar. -Ya lo creo.
-Pero ¡es venenoso! -No más que tu amo
¿Quieres hablar? Si no, Juanito lo sacará de la caja
y te picará.
-¿Quieres que te pique? -¡No!
¡No, no! ¿Qué le hace?
Nada grave, le están convenciendo para que hable.
No, es mejor que no os acerquéis, Lady Ana.
Lo hacen por vuestro hermano.
-¡Robin, Robin!
Sí, el escorpión ha hecho su efecto.
Ha jurado que dentro del castillo hay un pasadizo secreto
que lleva directamente al torreón.
Allí es donde está encerrado Sir Alan.
Nos conducirá él mismo. ¿Es de fiar?
Sí, sabe que estamos dispuestos a todo
y que no puede engañarnos.
¿Y Sir Alan? El barón lo tiene como cebo.
Para que tú vayas a liberarlo.
Bueno, esta vez no fracasaremos.
Ahora déjame, Juanito, tengo que estudiar un nuevo plan.
No debéis preocuparos, ya veréis como todo sale bien.
¿Y cuándo piensas actuar?
Es mejor esperar a que se calmen las aguas.
En Nottingham hay soldados por todas partes.
Eh, Robin.
He sabido que mañana pasarán por el bosque
dos monjes amigos del barón. El Señor os castigará.
¿Cómo osáis agredir a dos pobres religiosos?
No, esos no son dos muertos de hambre como tú.
Van bastante bien equipados, sus bolsas van supercargadas de oro.
En ese caso, le recordaremos su voto de pobreza.
Eso es. Es justo.
El Señor debe castigar a quien el voto no sabe guardar.
Paz y bien.
Que el cielo os bendiga, santos hermanos.
Soy un pobre desgraciado que necesita un pedazo de pan.
No llevamos provisiones, tu petición es, pues, inútil.
Así que déjanos continuar.
Dadme una limosna,
San Rovinio y San Polsilinio os lo premiarán.
¿Qué dices? ¿Qué santos son esos? Quítate de en medio.
No tenemos tiempo que perder con gentes como tú.
-Solo una moneda. -No tenemos dinero,
los bandidos de Robin Hood nos acaban de robar.
¡Mentís! (A LA VEZ) ¡Robin Hood!
¡Hipócritas! ¿Así representáis a vuestra orden?
Bajad del caballo, vuestras mentiras os costarán caras.
Piedad, ten piedad de nosotros.
En el nombre del cielo, te pedimos perdón.
El perdón os será concedido
y pronto la bendición del cielo descenderá sobre vosotros.
Que el demonio que los acompaña salga con esta castaña.
¿Lo hacías así en el convento?
Hum...
(RÍE) -El método es bueno.
Ponedlos sobre sus caballos y volved al campamento.
Nosotros iremos a llevarle esto
a la familia de Cristóbal, el herrero.
Ven, fraile. Sí, va el fraile.
-Vamos, arriba con ellos.
(SE ESFUERZAN)
(AZUZAN A LOS CABALLOS)
(RÍEN)
¡Ah!
Vamos, fraile, corre. Si puedes, con esa panza.
Mirad bien, no pueden estar lejos de aquí.
¡Qué picnic! Se me está abriendo un apetito...
Ay...
Vamos.
Alto.
Es raro que no se les vea.
¿Será posible? Parecían medio atontados.
Adelante.
(Relincho)
Me escondo... por aquí, por allá, por acullá.
Ay, Dios mío, que esté blandito.
(Golpe cómico)
Capitán, llevamos mucho tiempo cabalgando.
¿No podríamos parar un poco?
Tienes razón, descansaremos un poco.
(TODOS SUSPIRAN)
-Me siento agarrotado, tengo una sed...
-¡Uf! Ya no me aguantaba, si tardamos un poco más...
Qué sed tengo.
(Micción)
Pero bueno...
Toma.
Si no paramos, me pongo perdidas las mallas.
(GRUÑE) ¡Podías habértelas puesto, cochino!
¡Venir aquí precisamente! ¡Es el fraile de Robin Hood!
-¡Es él! -¡Sí, es él!
(Alboroto)
Ay, ay...
¡Jesús, José y María! ¡Salvad el alma y la panza mía!
¡Eh!
¿Me buscáis a mí? ¡Es Robin Hood! ¡A por él!
(Música pop)
¡Ja!
¡Eh! ¡Que equivocáis el camino!
¡Estoy aquí! ¡Venid!
No puede haberse esfumado. Nos dividiremos. Id por allí.
Oh, es Robin.
¡Ah! Hola, Cristóbal. Hola, María.
¿Qué tal? Ya veo que estáis bien.
-Sí, muy bien. -Siempre nos alegra verte, Robin.
Os he traído un regalito de dos buenos samaritanos.
No sé qué haríamos si no fuera por ti.
No me des las gracias.
Tú nos salvaste cuando nos propusimos abandonar Nottingham.
No desesperéis. Pronto volveréis a vuestro hogar.
Los soldados, Robin. Ven, escóndete.
-¡Eh, tú! -¿Sí, excelencia?
-¿No has visto a nadie? -Sí, a vos.
¿Quieres hacerte el gracioso? Yo te quitaré las ganas de reír.
-Pero si yo no... -¡Basta!
-¿Dónde está escondido Robin? -No lo sé.
Entendeos conmigo, bellacos.
¿Sois soldados?
¡Conejos es lo que sois!
(GRITA) (RÍE)
¡Decidle al barón que le espero!
Y saludos de Robin Hood.
(Música distendida)
¿No os da vergüenza tenerlo en las manos y dejarlo escapar?
Es que, de repente, capitán, nos vimos rodeados
por más de 100 arqueros.
Capitán, ¿no dijeron los religiosos que había también un fraile? Mirad.
Sí, es verdad.
-"Honolables helmanos".
¿Quién eres tú?
¿Yo? El "flailecillo" pequeño que va en busca de "flaile goldo".
-¿Qué se traerá entre manos? -¡Detenedlo!
(GRITA)
¡Me ha roto los dientes sanos y me ha dejado una muela picada!
-¡Quieto donde estás!
"Honolables" soldados,
¿no sabéis que quien a "hielo" mata a "hielo muele"?
(RÍE)
-Es inútil que trates de demostrarme
la superioridad de las rubias sobre las morenas.
-No me convencerás nunca. -Tiene razón, es verdad.
Hacedme caso a mí, tuve 7 esposas antes de ser fraile.
¡Bravo! (RÍE)
¿Y qué hiciste con ellas?
¿Te las comiste asadas? ¿A vos qué os parece, Lady Ana?
A mí me parece que sí.
Hola, ¿qué nuevas traes de la ciudad?
Que Sir Alan sigue vivo
y el barón ha convocado un concurso para ver quién es el mejor arquero.
¡Alan vive!
Seguramente este concurso es una trampa para ti.
Si es así, fingiré caer en ella, pero será él quien caiga al final.
Ven, Juanito.
Aquí llega el barón.
(A LA VEZ) Excelencia.
¿Estáis seguro de que vendrá Robin? Oh, es un vanidoso.
Sabe que el pueblo le espera y no querrá decepcionarlo.
¿Y si sospecha que es una trampa? Belleza...
Cuando se dé cuenta, será un poco tarde.
Y si seguís bien mis órdenes, no se escapará.
Estad tranquilo, tengo una cuenta pendiente con ese hombre.
En cuanto acabe el concurso, deberéis apuntar todas las ballestas
contra el que resulte vencedor.
Que será uno de sus hombres,
puesto que todos son excelentes tiradores.
Y, entonces, cuando intervenga Robin para salvarlo,
os arrojaréis todos sobre él.
Fuera, lagarto.
¿Y qué hacemos con el extraño fraile de ojos de almendra?
¡Ah, sí!
Para él he de encontrar una exótica tortura china.
Partid ahora e instruid bien a mis hombres.
No me defraudéis, locuelo.
(PIENSA) "Lo cubriré de miel y se lo comerán los hormigas".
(Música tradicional)
Trataremos de pasar inadvertidos.
¡"Honolable flay" Toc!
¡Uy! ¡Eh, estoy aquí!
Habéis venido a "libeltalme", ¿no es "veldad"?
(CHISTA)
¡Estate calladito!
Este hijo de... del celeste imperio.
Pero ¿cómo habrá venido a parar aquí?
Y tú que querías pasar inadvertido. Hum...
Oh.
(Continúa la música)
Ahí está.
Nos vamos a divertir. (ASIENTE)
-Señor barón.
Os saludo. Larga vida al que se lo merezca.
-¡Viva el barón! -¡Viva!
Gracias, pueblo.
(Fanfarria)
-Este año será para mí.
Me he entrenado como loco.
-¿Preparados?
Qué arquero. ¡Otro!
(TODOS) Oh...
El siguiente.
(TODOS) ¡Oh!
Ah...
-Has estado muy bien. -Enhorabuena.
(Fanfarria)
Adelante el segundo grupo.
¡Ya!
(TODOS) ¡Oh!
-¡Los finalistas!
(Redoble de tambor)
Vaya.
(TODOS) ¡Oh!
-Ya sabía yo que no se nos escapaba. -¡Calla, imbécil!
(RÍE)
Te deseo suerte.
-Es imposible, la victoria es tuya. -Gracias.
(Música tensión)
(RÍE) ¡"Lobin"!
(RÍEN)
Barón.
¿Buscabais al mejor arquero de Sherwood? Aquí lo tenéis.
¡Prendedlo! ¡Que no se escape!
¡A él!
Venid.
Se burla de todos.
¡Dales, "Lobin"! ¡Dales!
¡Bellacos!
¡Ay, qué "dolol"! ¡Me he hecho polvo el "tlaselo"!
(Alboroto)
Capitán. Decid.
Prendedle, ¡que no se escape!
Este chino...
Dejadme pasar.
Para ti. Perdón.
(Alboroto)
Barón, siéntese.
Pero ¿qué hacéis? Marchaos.
¿Os habéis vuelto locos? Si yo no...
Ay, ay, ay, ay...
-A él, rápido.
¿Qué hacéis? ¿Jugar al escondite?
¡Eh! ¡Estoy aquí! ¡Venid a prenderme!
Hagámosle pedazos, ¡adelante!
Yo lo habéis oído, id a prenderle.
Corred tras él. ¡Corred tras él!
Vamos, adelante. Hazlos correr. (AZUZA AL CABALLO)
(Relincho)
(Música animada)
-¡Allá va! ¡Vamos tras él! -¡Que no escape!
¡Eh, barón! ¡Siempre a vuestro servicio!
¡Maldito! ¡A él!
Ten cuidado con lo que dices. Sí.
(RÍE) Saludo, Herbert.
-Igualmente, Humphrey. Vas bien acompañado.
-Van a asistir a un condenado. -No te envidio. Adiós.
Adiós.
(Continúa la música)
-¡Alto! ¿Dónde vais? -Soy Humphrey, ¿no me reconoces?
Son dos padres benedictinos.
-¿Dónde van? -Van a confesar al sajón.
-Bien, pasad entonces. -Gracias.
No, hermano, tú te quedas aquí.
Darás la absolución a todos estos pobres pecadores.
Y no te olvides de los animales. "Clalo".
Sí, que también sirven para los fines de Dios.
(RÍE) Sí que "silven".
"Honolables" soldados, gozad de este "elixil"
destilado en nuestro convento. Tomad.
-Gracias, hermano. -Gloria al Señor.
Sea siempre alabado.
Vamos, no te hagas el remolón.
¡Vamos!
Paz y bien, hijos míos.
Anda.
-¿A que es muy "lico"? -Sí.
-Es de "laíces" chinas. -¡Bueno!
(Pasos acercándose)
Vía libre.
¿Dónde es? Más adelante.
Ahí dentro.
¡Alerta! ¡Los rebeldes están liberando al prisionero!
Entra tú.
-¡Alerta, Robin Hood!
Escapad, yo me ocuparé de ellos. ¿Y tú qué harás?
No os preocupéis, ¡andad!
-¡Atención! ¡Robin Hood! ¡Alerta, los rebeldes!
¡Robin Hood!
(GRITA)
Cuidado. El Señor sea con vosotros.
Son ellos.
Toma ya. (RÍE)
Venga, vamos.
Entra.
(GRITA)
(RÍE)
¡A ellos!
Tú en la ventana y yo en la chimenea.
¿Dónde se han metido?
¿Eh? Fraile, sal de ahí. (GRUÑE)
-¿Con esa panza creías que no te íbamos a ver?
No, pero yo sé que el Señor me guarda las espaldas.
¿Y vosotros? ¿Habéis visto a quién tenéis a vuestra espalda?
Es un viejo truco, no somos tontos.
¡Eh!
Cabezotas, ¡nunca me hacéis caso!
Por ahí.
Por allí. ¿Por allá? ¡Por acullá!
¿Os dais cuenta a todo lo que os exponéis
con ese puerco de barón?
¡Qué cabeza más dura!
Ese ya sentó la cabeza.
(RÍE)
¡Vuela, paloma!
Perdóname, Señor, por haber hecho daño.
¡Descended a los infiernos!
Noche movidita. Menos mal que cenaremos doble.
Menos dos.
Menos uno.
Todo resuelto, vamos. ¡A cenar, a cenar!
Es el colmo, perdidos en el bosque como Caperucita Roja.
Capitán, ¿qué pasa? ¿Nada?
Nada, parece como si este maldito bosque no tuviera ninguna salida.
Oh, sigamos.
Apenas hemos servido la comida que se la han zampado toda.
-¿Quieres dejarme libre la cocina? -Solo un momento.
Vamos, daos prisa.
-Pero ¿qué estás haciendo? -Ah, "secleto chino". ¡Delicioso!
Este capón es, verdaderamente, digno de un rey.
Claro que Robin es más que digno de ser un rey.
(RÍE) Es verdad.
Y el barón es más que digno de ser enfilado en un espetón
y llevado a la mesa de Robin Hood.
Y Margarita sería capaz hasta de hacerlo comestible.
-¡Por mi Robin yo haría hasta eso!
(RÍEN)
-Os saludo, amigos. (TODOS) -Hola.
No sé si fray Toc me habrá dejado algo de comida.
Si como deprisa es para que no me lo comas tú.
-¿Está listo ese plato? -Sí, sí.
Ya está.
A un fraile, por limpiarse con la manga,
le mandan a la cuadra.
Y eso lo sabrás tú muy bien, porque como siempre estabas allí.
(RÍE)
-"Flay" Toc. ¿Qué?
He hecho un plato especial para ti. Muy bueno, ¿sabes?
Lo ha hecho para mí.
(SORBE)
Está bueno el arroz, ¿con qué está hecho?
Con "lagaltijas" salteadas.
(RÍEN)
¡Fray Toc!
-¡Robin!
¿Qué noticias nos traes?
Creo saber que el barón y sus hombres van a pasar esta noche en el bosque.
(RÍEN) Le sentará bien.
Se conservarán bajo hielo, como el pez que hay que salar.
(RÍEN)
Amigos, propongo que elevemos nuestras copas
a la salud del barón de Nottingham.
-¡Salud! -¡Salud!
Lo haré empalar en lo alto de una cucaña
como si fuera un pernil.
¿Ya encontrasteis al fin una salida
para escapar de este maldito laberinto verde?
No, señor barón.
Todavía ninguna. ¡Oh, maldición!
Sois una pandilla de tarados.
Terminaré ensayando con vosotros alguna tortura argelina.
(ECO) "¡Barón! no os enfadéis con vuestros hombres.
El bosque es igual para todos".
¿Quién ha hablado? Yo.
¡Guardias, guardias!
(ECO) "Barón, no presumáis de perdonavidas.
Aquí no sirven las espadas.
Vos y vuestros hombres estáis a tiro de nuestros arcos.
No, no miréis hacia allá".
Estoy aquí, ¿no me reconocéis? Eres un demonio.
No os respondo porque sois mi huésped
y yo a los huéspedes no los trato como vos.
¿Qué quieres?
Ayudaros a salir de aquí, pero con una condición.
Yo no acepto condiciones de un proscrito.
Entonces, vos y vuestros hombres no saldréis vivos de este bosque.
¿Cuál es la condición?
(RÍEN)
Barón. Sir Alan.
Sí, la condición se refiere precisamente a él.
Se casará con vuestra sobrina y la restituiréis título y fortuna.
Nunca, nada de eso.
Esta vez has llegado demasiado lejos.
Esperaba esta trampa tuya.
Y vas a conocer mi respuesta.
(RÍE)
(GRITA)
(RÍE)
(GRITA)
(GRITA)
¿De dónde ha salido ese loco?
¿No lo conocéis? Pues tened cuidado con él.
(GRITA)
¡Prendedlo!
(GRITA)
-¡Quietos donde estáis!
No os mováis ninguno.
¿Quieres que resolvamos esta cuestión de una vez por todas?
¿Estáis seguro de que lo queréis? Ajá.
¡Tocado! ¡Uy, atrevido!
No os hagáis ilusiones, barón.
(RÍE) Qué cara.
Pagarás con tu vida.
Eh, toma.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco.
No estáis mal, barón. Ni tú.
No me refería a vuestra...
...persona.
15, 16, 17, 18...
-¡Quitadme de encima a este tábano! -A mí no me llama tábano ni un burro.
71, 72, 73, 74, 75...
-97, 98, 99 y... -¡Pigmeo!
He dicho 100.
Vamos, barón.
-¿Quién tiene la cara más dura? ¡Un momento!
(RÍE)
Eh, tú.
¡Eh!
(RÍE)
¡Oh!
No lo haré más.
(GRITA)
¡Bravo, Moikako! Si vuelvo a nacer, me hago chino.
Y ni sudo.
¡Rendíos, barón! ¿Quién, yo? ¡Eso nunca!
Ahora veréis, tengo mi golpe secreto.
Uno, dos y...
(CHASQUEA) Lo teníais.
Has vencido. Traspásame si quieres.
Yo no soy un asesino, pero tendréis que aceptar mi condición.
Ah, muy bien, te doy mi palabra.
(CHASQUEA) No, no, no.
Pero ¿qué más quieres? ¿No te basta? No me basta, quiero eso.
Mi sello. Exacto.
Para sellar este pacto formalmente.
Aquí tenéis.
Tomad, Sir Alan. Esto os garantizará este pacto.
(Música alegre)
-Gracias.
Bien, muchachos, volved al campamento.
Sir Alan y yo escoltaremos al barón hasta su castillo.
Bolsillo, confío en ti, no quiero jaleos.
-Yo les defiendo.
Adiós, muchachos. (TODOS) Adiós.
Él con la espada y yo con las manos. Y yo con el bastón.
Bueno, vamos a comer, hala. Eh, tú.
Ha dicho que no hubiera jaleos, ¿eh? Eso te lo ha dicho a ti.
-Se lo comerá todo. -Ya veremos.
-Te "quedalás" en ayunas. (RÍE)
-¿Y tú de qué te ríes? -¿Yo? Del "hamble" que vas a "pasal".
(Chasquido)
(Relincho)
¡Eh, tú! ¿No conoces la ley?
Por pasar por aquí hay que pagar peaje.
(ININTELIGIBLE)
Digo que por pasar por aquí hay que pagar.
(ININTELIGIBLE)
¿Tú no...?
Ah.
Nos ha tocado un mudo que, además, es sordo.
Pero ¿quién irá ahí dentro? Tiene un aire extraño.
Adelante.
¡Ja!
Yo no soy como vosotros.
(GRITA)
¿Qué pasa? ¡Ay!
¡Todos al asalto!
¡Yo el primero!
(Golpes)
(RÍE)
¡No, ahí no!
(Gritos y golpes)
-¡Socorro! -¡Socorro!
¡Dejadme salir!
Dejadme...
Dejadme salir.
¡Que voy! (GRITA)
-¡Qué vergüenza!
¡Qué vergüenza!
Pero ¿usted quién es?
Se lo diremos a Robin, ¡qué vergüenza!
(SE QUEJAN)
(Música solemne)
-¡Qué escabechina!
-Si es una mujer. (HACE PEDORRETA)
Cuánto hombre derrumbado.
¡Ah!
Pero...
-¿Qué es eso de pagar el peaje? -Nada, señora, nada...
(GRITA)
-¡Vénganos! Ya va tomando aire.
Ahora verá.
(GRITA)
-A ver si aprendes.
Y dale gracias al cielo de que soy una señora.
(GRITA)
(Música animada)
Villanos, tratar así a una gentil hembra.
(Relincho)
-Esta vez te has podido escapar, pero la próxima...
(RÍE)
"Señolas", niños y "caballelos", "glacias" por "habel" venido.
Y si os "hubiela" gustado, yo me "sentilía" encantado.
(Música pop)
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