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CUENTOS DE LAS CUATRO ESTACIONES
CUENTO DE VERANO
LUNES, 17 DE JULIO
MARTES, 18 DE JULIO
CREPERÍA CLARO DE LUNA
-¿Margot? -Dime.
—¿Ya has elegido? -SÍ, una de chanti/ly de chocolate.
—¿Con un poco de jengibre? -No, sin nada.
Si, ahora voy.
La carta.
-¿Ha terminado? -Sí.
-¿Quiere un café? -No.
¿La cuenta?
Vale.
MIÉRCOLES, 19 DE JULIO
Hola.
Hola.
—¿Nos conocemos? —¿No me reconoces?
—¿Nos vimos en Rennes? -No, anoche, en el restaurante.
¿Eras Ia camarera?
Con el pelo mojado, no caía.
Sí, me cambia la cara. No me doy cuenta.
Bueno, voy a bañarme.
¿Estaba buena?
¿El agua? Un poco fría.
-Me gusta así. -Está al límite.
¿Es la primera vez que vienes por aquí?
Por Dinard, sí. Pero conozco Bretaña. Soy de Rennes.
Y yo de Saint-Brieuc.
¿Esperas a alguien?
Ahora, no. No especialmente.
Siéntate.
Tengo las cosas ahí.
Ve a buscarlas.
¿Estás aquí solo?
De momento, sí.
-¿De vacaciones? -Pues sí.
¿No vienes para trabajar? Yo sí, como ya sabes.
No, yo soy un vulgar turista.
Pero trabajo a partir del 15 de agosto.
—¿Dónde? ¿Aquí? -No.
En Nantes, en una oficina de desarrollo.
Acabo de terminar el máster de Matemáticas.
Y yo el doctorado de Etnología.
-¿Etnología? -Sí.
Pareces sorprendido.
¿Me tomabas por una chacha?
No, qué Va.
En verano, muchos estudiantes hacen trabajillos.
Y tú, ¿has hecho alguno?
No. Con Matemáticas, yo tengo Ia suerte de poder
dar Gases pamcmares o hacer susïvtudmnes en empresas.
-¿Quieres ser ingeniero? -No.
¿Informático?
No, prefiero ser profesor.
Quizá gane menos, pero al menos tendré tiempo libre.
Vaya, qué estupendo.
Quizá. No deseo en absoluto organizar mi vida en torno al dinero.
Yo, con dinero, habría desperdiciado la mía.
¿Y a que quieres dedicarte exactamente? ¿Qué te da el doctorado?
Nada de nada.
Ni el derecho a dedicarme a la investigación.
Bueno, tengo proyectos... pero es pronto para hablar de ello.
Tras el bachillerato, quería cambiar de aires.
Fui a Vietnam, a Malasia.
Y me enamoré de un chico que trabajaba en Francia.
PO!" poco nos casamos.
Ya no quería marcharme.
Entonces me di cuenta de que Bretaña
podía dar mucho más de sí que Indonesia.
Y decidí hacer Ia tests sobre Ia gente de aquí,
sobre los descendientes de los antiguos terranovas.
Se ha escrito mucho sobre los bretones de Bretaña,
pero poco sobre los galos.
Me metí tanto en el tema
que, cuando rompimos, ni se me ocurrió volver a irme.
Lo más alucinante es que luego conocí a un chico que está en las antípodas.
En el sentido literal. Es cooperante en Polinesia.
Podía habérmelo montado y haberlo seguido.
Pero no.
Espero su vuelta fielmente, como Ia esposa de un marinero.
Consigo sacar algo de dinero trabajando en el restaurante con mi tía.
Así que estoy bastante libre.
Mañana...
...voy a visitar a un antiguo marinero que estuvo en Terranova
y que vive cerca de la orilla del Rance.
Si te quieres venir...
-¿Tienes coche? -No.
Yo sí.
Está a veinte kilómetros, no es mucho.
De acuerdo.
JUEVES, 20 DE JULIO
El folclore en sí no me interesa.
Tengo más talento, o bueno, eso creo,
para componer que para tocar.
Pero uno no crea nada a partir de Ia nada.
El rock estadounidense se inspiró en el blues y en el country,
y este a su vez en viejas baladas irlandeses.
Aquí en Bretaña también hay una tradición muy rica, ¿la conoces?
Muy poco. No me gusta mucho.
La gaita bretona siempre es igual, es muy machacona.
No, qué va, hay cosas bellísimas, como las melodías de los bardos.
No las conozco.
¿Y las de los marineros que sonaban en el restaurante?
¿Te fijaste?
Sí, siempre me fijo en Ia música.
¿Las habías elegido tú?
Sí, compré el casete para mi trabajo de etnología.
¿A ti te inspiran?
Digamos que ahora hay una corriente de rock celta
y otra de rock marinero que me atrae más.
Me apetece escribir una canción tipo Valparaiso.
-¿La conoces? -Sí.
Vamos, muchachos, girad el molinete.
Adiós, nos despedimos. Adiós, nos despedimos.
Vamos, muchachos, adiós a Burdeos.
¡Hurra! ¡A México!
E iremos a Valparaíso, ¡vamos allá!
¡Ay, venga, tirad!
Vamos adonde otros se dejarán los huesos.
Tirad, marineros, e izad las velas.
Muchos cantaban a bordo,
pero era más para distraerse.
No eran canciones de trabajo,
a diferencia de las de los navíos mercantes que cubrían largas distancias,
los típicos veleros de antaño.
En ellos, había cantos para marcar el ritmo de trabajo,
ya fuera para levar anclas, ¡zar las velas...
Decíamos "virar" las velas, solo se izaba la bandera.
Así que, por así decirlo...
Para nosotros se habían perdido las canciones para maniobrar.
En cambio, para limpiar Ia cimbra...
"Limpiar Ia cimbra" es Io siguiente: cavar zanjas en Ia sal de Ia bodega
para salar el bacalao después de cortarlo, Iimpiarlo y tal.
Se bajaba, se colocaba en Ia bodega, y ahí se salaba uno a uno, así.
Así que, para hacerle sitio, había que limpiar una cimbra.
Y ahí había cantos que marcaban el ritmo de las paladas
y que servían para contarles.
Cada estrofa valía equis paladas de sal.
Me han dicho que canta usted muy bien. ¿Podría cantamos algo?
Bueno, había una canción que era Ia más frecuente.
Era una canción satírica, por así decirlo.
Se burlaba, digamos, de un capitán que era cojo.
Como se solía dar apodos para burlarse de los que tenían...
...pequeños defectos...
...Io Ilamábamos Hala la Pata.
Era porque arrastraba Ia pierna,
y el término que se usa entre marineros es "halar".
Así que Ia canción decía: Ha/a la Pata, si sigues así,
pocos marineros vas a tener.
Hala la Pata, si sigues así,
todos tus marineros vas a perder.
¿Conoces a Hala la Pata, gran pescador del Banquereau...?
El Banquereau es un banco que está debajo de Canadá,
entre San Pedro y Miquelón y Canadá.
Bueno, iba por...
¿Conoces a Hala la Pata, gran pescador del Banquereau
que todo el santo día grita a sus marineros?
Hala la Pata, si sigues así,
pocos marineros vas a tener.
Hala la Pata, si sigues así, todos tus marineros vas a perder.
Ven a cenar esta noche, te invito yo.
No puedo invitarte todas las noches, pero de vez en cuando, sí.
No te preocupes por mí.
Eres muy amable, pero me han dejado una casa y puedo cocinar allí.
Bueno, pero de noche es triste estar solo.
Pronto ya no estaré solo. Van a llegar unos amigos mañana o pasado.
Razón de más para que te vengas hoy.
No, quiero tocar un poco.
Además, espero una llamada.
Bueno, pues hasta mañana por la tarde, sipuedes.
Si no puedo, te llamo.
Adiós.
Dígame.
Hola, mamá. ¿Qué tal?
Sí, pero me había ido
a dar una vuelta por Ia orilla del Rance con unos amigos.
SÍ.
SÍ.
¿Y no hay mnguna carta para mi'?
Bueno...
VIERNES, 21 DE JULIO
¡Esa chica no está mal!
—¿Quién? —Esa de ahí, a la que has mirado.
¡No, no iba mirando a las chicas!
Deberías, ya que estás solo.
Quizá haya mirado a esa, pero no es por Io que tú crees.
De hecho, he venido para reunirme con alguien.
Sí, ya me Io dijiste.
Sí, pero te dije que eran "unos amigos". En realidad...
¿Es una chica?
—No se te escapa nada. -¿Es tu chica?
Digamos que sí, pero no exactamente.
-¿Y cuándo llega? -Hacia el 20.
—¡Si ya estamos en esas fechas! —En principio, sí.
¿Así que ella viene a reunirse contigo?
No, soy yo más bien el que...
Es más complicado, en realidad. Tendría que contarte mi vida.
-Venga, cuenta. —No es interesante.
¡Queen
Como quieras, pero simplificaré.
Nos conocimos hace unos meses.
Es una chica muy inteligente, una especie de superdotada.
Quería prepararse para entrar en Ia ENA, pero ya no le apetece.
No le gusta ese ambiente.
-Tenemos muchas afinidades. —¿Porque eres músico?
I SI, entre otras cosas.
Pero no está enamorada de mí.
Intuyo que me toma por...
Que no me toma en SGTÍO.
AI menos por ahora.
Planeamos pasar las vacaciones juntos,
pero se fue... con su hermana, a España.
AI volver, va a visitar a sus primos, que tienen una casa por esta zona,
al lado de Saint-Lunaire.
Me dijo que ahí se aburre y me propuso ir a verla.
¡Qué encantador!
E incluso dice que Ia lleve de excursión a la punta de Bretaña,
hasta Ouessant.
No Io conozco y ella tampoco.
Pues yo tampoco.
Tengo que ir un día de estos.
Si ella no quisiera ir, acuérdate de mí, ¿vale?
Si' S:.
Tal vez sepan cuándo vuelve.
¿Has ido a ver a sus primos?
Te pareceré idiota, pero no sé dónde viven.
Solo me dijo que "al lado de Saint-Lunaire".
No sé ni su nombre ni su teléfono.
No Io llevaba apuntado cuando se despidió de mí.
Tenía que mandarme las señas, pero ni me ha escrito.
¿Y aun así has venido?
Piensas que estoy loco, ¿no?
Qué va, al contrario. Me parece muy bonito.
Y encima no estoy muy enamorado de ella.
Bueno, no Iocamente.
Pero que no me escriba no significa nada.
En Rennes, nunca quedábamos. Siempre nos veíamos por azar.
Hemos tornado esa costumbre.
"La costumbre del azar", qué bonita fórmula.
Bueno, tengo que irme.
-¿Vienes a cenar? -No, quiero tocar un rato.
Ya, y esperas una llamada.
Entonces, hasta mañana, sipuedes.
Es sábado, pero te encontraré sitio.
SÁBADO, 22 DE JULIO
—¿Te vienes con nosotros? -No, me voy a la cama.
-Venga... Vente, que es sábado. -No.
Vamos a La Chaumiére.
—¿Qué es? -Una discoteca de Saint-Lunaire.
Bueno, vale.
...quizá en una cama.
Allá...
Allá...
Allá donde burbujea el vino y las muchachas son buenas,
con sus besos ardientes.
Placer, batalla, que viva la picardía.
Yo bebo, canto y mato.
Allá donde burbujea el vino y las muchachas son buenas,
con sus besos ardientes.
Placer, batalla, que viva la picardía.
Yo bebo, canto y mato.
Allá donde burbujea el vino y las muchachas son buenas.
Su madre se apellidaba Kermarrec.
Era de Lambézellec.
Una tía a la que le apestaba la boca
y que no tuvo suerte
con Jean, su primer marido,
que era un buen chico, pero estaba mal de la cabeza
y se ahorcó en su granero,
en Recouvrance.
En Recouvrance.
Se llamaba Jean Quemeneur.
Era hijo de una hermanastra...
LUNES, 24 DE JULIO
Me pregunto cómo puedes senfine a gusto con esos 'dos.
Yo estoy a gusto con todo el mundo. Deformación profesional.
-¿De camarera? -No, idiota, de etnóloga.
Siento curiosidad por la gente. No hay nadie que no tenga algún interés.
Individualmente, de acuerdo, pero en grupo no.
Siempre me han horrorizado los grupos.
Paso de integrarme y, aunque quisiera, no Io conseguiría.
¿Tienes muchos amigos?
Sí, algunos, pero auténticos, y los veo de uno en uno.
¿Chicos?
I SI, ahora mismo la única chica a la que veo es a Léna.
¿No tienes amigas?
I SI, ahora estás tú.
-¿Es la primera vez? -Prácticamente, sí.
¿No crees en Ia amistad entre chicos y chicas?
Si ¿Por qué no?
Pero Io que suelo buscar es una novia, no una amiga.
¿Y a falta de novia?
Precisamente, si no tengo novia, aguanto menos a las amigas.
O sea que solo me aguantas a mí por tu...
¿Cómo se llamaba? Léna.
Si, Lena.
Me pregunto cómo será. ¿No tienes una foto?
Sí, pero en la bolsa. Te la enseño luego.
Mira, por ahí se ve la crepería.
'¿ La ves?
Ahí está la isla de Cézembre.
La isla de Petit-Bé.
La isla de Grand-Bé.
Detrás está Saint-Malo, que no se ve.
Y ahí Saint-Servan, con Ia torre Solidor.
¿Solidor?
Qué gracia, mis padres tenían un disco de Suzy Solidor.
-¿Sí? -Cantaba canciones de marineros.
Se pondría ese seudónimo por Ia torre.
Pues sí, seguramente. Qué gracia.
-Bueno, ¿y la foto? —Ah, sí.
¡Si Ia conozco!
Jugaba al voleibol con una pandilla.
Es curioso, no me pegas tú con ella.
¿Y con quién pegaría? ¿Con nadie?
No, qué Va.
Pegarías bien hasta con Ia chica de la otra noche.
¿Qué chica?
Lo sabes muy bien.
¿Te refieres a Ia morena del vestido beige?
-Estás loca. -¿Por qué?
Está muy bien. ¡Cómo eres!
Puede ser, pero no es mi tipo.
Pues seguro que tú eres el suyo.
Te estaba mirando.
¡Qué va! Me estás tomando el pelo.
Yo no le gusto a ese tipo de tías.
¿Viste a los tíos que iban con ella?
Vi sobre todo que los mandaba a paseo.
¿QUÉ pasa?
¡Qué hermoso es estar enamorado!
MIÉRCOLES, 26 DE JULIO
Pronto hará una semana de retraso.
Te Io he dicho: no es de las que se fijan en Ia fecha o en la hora.
Ni de las que compran una postal.
Lo sé, hay gente de este tipo.
Me estás vacilando, ¿no?
Mira, por una parte, me Io esperaba un poco,
y, por otra, me Io estoy pasando muy bien.
Te he conocido, y así siento que no pierdo el tiempo.
¡Gracias!
¿Y si no me hubieras conocido?
Pues no Io sé...
De todos modos, no me gustan los "si".
¿Adónde ha ido exactamente?
A dar una vuelta por España, no a un sitio fijo.
-¿En coche? -Sí.
-Con su hermana, decias. -SÍ, y con el novio de su hermana.
-¿Y nadie más? -En un coche...
En un coche, caben cuatro al menos.
Sí, Io he pensado, pero me sorprendería que haya ido otro tío.
Además, ya me planteé todas las posibilidades,
hasta las peores, así que mejor dejarlo.
-Te veo muy filósofo. -Sí.
Y no perdidamente enamorado.
¿Lo ves? Ya te Io dije.
Si no me quiere, ¿qué se le va a hacer?
Dudo que pueda amar a una chica que no me ame.
Y, como no me ama ninguna, no amo a nadie.
¿Quieres que te diga Io que creo?
No creo que te quiera, ni tú a ella, y hasta me pregunto si existe.
-¿Has visto su foto? -Una foto no prueba nada.
Puede que exista, pero que apenas os conozcáis
y no hayas venido solo por ella.
De ser así, me considerarías idiota perdido, ¿no?
Pues Io soy.
Eso sí, no sé si me entiendes bien.
En Ia vida, en general, no intento conquistar a alguien a toda costa,
ni provocar el azar.
AI revés, me gusta que el azar me provoque.
-¿Entiendes? -¿Por ejemplo?
Por ejemplo, el mismo día que dijo que estaría hacia el 20 en Dinard,
me encontré, por azar, digamos, con un amigo
que es de aquí y me ofreció su casa para el verano.
Me emociona este tipo de situación.
Puede hacer tanto que ocurra algo como que no ocurra nada.
¿Te parece de locos?
Para nada.
En el fondo, yo también tengo este tipo de conducta.
Si me interesé por Bretaña, fue por las oportunidades que me surgieron.
Y en cuanto a mis amores...
Las circunstancias no ayudaban, pero al final no me ha salido tan mal.
Así comprendí Io mucho que valoro mi independencia.
Mi nuevo novio es arqueólogo.
No me veo yo acompañándolo en sus viajes, ni a él acompañándome a mí.
¿Entonces estaréis siempre alejados?
Siempre no, alguna vez. No es tan malo.
-Pero ¿lo quieres? -Claro que sí.
Pero aún no Io conozco bastante.
No quiero comprometerme mucho.
De todas formas, cuando él vuelva,
nos quedaremos en Francia un tiempo y ya veremos.
Pero yo no tengo los mismos problemas que tú.
JUEVES, 27 DE JULIO
Yo que tú, en vez de esperar, me buscaría a una tía para el verano.
Para empezar, no me interesa, y encima no la encontraría.
-¿Por qué? —Es mi destino.
Nunca consigo nada en Io que no crea profundamente.
¿Y crees profundamente en Léna?
Eso mismo me pregunto yo.
Piensas demasiado.
Mira, hay muchas chicas guapas por aquí.
Ya, pero no las conozco, y abordar a una extraña no va conmigo.
A Ia del otro día Ia conoces.
Si Ia ves, ¿la saludarás?
Si ella me mira, sí.
-¿Y luego qué? -EI que no arriesga no gana.
No Io creo. AI menos en Io que a mí se refiere.
Si no le caigo bien de entrada, todo Io que haga es peor.
Conmigo pasa al revés.
Mi primer chico no me atraía mucho al principio.
Si no se Io hubiera currado, no habría funcionado.
-¿Y no duró? -Duró tres años.
Con el otro, me esmeré yo.
Es mejor. Me gusta tomar Ia iniciativa.
A mí también.
¿Cómo? ¡Si acabas de decir Io contrario!
Sí que me gusta tomar Ia iniciativa.
Me esmero... si veo que tengo una posibilidad, aunque sea mínima.
Aunque me cambiaba por uno de esos que sin dar un palo se las ligan a todas.
Créeme, sí que se Io curran, aunque parezca que no.
Pero hay un tipo de esfuerzo que yo me niego a hacer.
-¿Cuál? —Integrarme en un grupo.
Pues Soléne es una chica muy independiente.
¿Soléne? Ya, la del otro día. ¿La conoces?
Sí, un poco. Es de Saint-Brieuc, como yo.
No Ia hemos visto en Ia playa.
Claro, trabaja de interina en un banco de allí.
Solo viene los sábados.
Salía con un tío de aquí, pero creo que han roto, más o menos.
-¿Y busca a uno para el verano? —Supongo.
Me sorprendería que no Io tenga ya.
Es una chica difícil, pero eso a ti no te asusta.
No, Ia verdad es que siempre se me han dado mejor las chicas difíciles.
-¿Como Léna? -SÍ, por ejemplo.
Bueno, por así decirlo.
¿En qué piensas?
En nada.
Bueno sí, te Io diré.
Como bien supones, Léna solo es un pretexto.
Solo busco a una tía para el verano.
Me conformaría con cualquiera,
pero, como no llega, me consuelo soñando con Ia más guapa.
—No seas cínico, no te pega nada. -¡Estoy bromeando!
—En el fondo, no tanto. —¿Qué quieres decir?
Lo que digo.
VIERNES, 28 DE JULIO
¿Sabes? Mi único problema, sobre todo en un grupo,
no es tanto comunicarme, como suele decirse, sino ser.
Ser o no ser.
Sí, esa es Ia cuestión. Sonará pedante, pero es verdad.
Es así para todo el mundo.
Uno solo frente a un grupo no da Ia talla.
No, yo conozco a gente que se "mtegra muy 'men
y que existe más por ello.
Yo siento que el mundo existe alrededor de mí, pero yo no.
No existo.
Soy transparente, invisible.
Veo a los demás, pero ellos no me ven.
Que suerte, a Veces me gustaria que me ocumera eso.
Yo no soy como tú, no me intereso por cualquiera.
No me apetece observar.
Ni siquiera soy observador, no soy nada.
Claro que sí.
Incluso estando al lado de un tío feísimo,
totalmente insignificante,
las tías Io miran a él y no a mí.
Y no es porque no Io intente. Pero, cuanto más Io intento, peor.
¿Has acabado de ponerte a parir? ¡Eso es orgullo puro!
No, pero entiéndeme. No es que les parezca horrendo... o idiota.
Es más bien que no consiguen catalogarme.
Por eyempb, parezco muy ¡even.
Les gustaría que fuera dulce, buenecito.
Y, cuando ven que no soy así...
...dicen como tú que soy cínico.
¡Qué va!
¡Queen
Y eso que eres la única chica a la que no le caigo mal.
Porque hasta Léna...
Basta ya.
Si sigues así, sí que me vas a caer mal.
Dices que pareces muy joven. Es verdad.
Así que ten paciencia. Llegará tu hora.
¿Sir , ¿Tu Crees')
Por supuesto.
Los hay que van a peor con los años.
Tú eres de los que van a mejor.
¿Y qué te hace suponerlo?
Mi intuición, sea femenina o no.
Pues ya me Io habían dicho. No una chica, sino un grafólogo
que parecía bastante serio.
Me dijo que no florecería hasta estar cerca de los 30.
En todos los pianos. El afectivo, el físico, el intelectual...
Me dejó impresionado.
Yo también Io creo.
Encontrarás a una chica a la que ames y que te ame, pero más adelante.
Tal vez por eso no quieren cogerte cariño.
Prefieren esperar.
Conmigo, se precipitaban, y yo también me precipitaba.
A los dieciocho años, quería ser mujer ya, tener un hijo.
Luego aprendí a tener paciencia.
Aunque, desde hace unos meses, tengo otra Vez pf lea.
Estás impaciente por que vuelva tu chico.
Y sobre todo por saber si Io quiero.
Seguro que das con una chica estupenda,
I mucho mejor que tu... Lena.
No la conozco, pero, por Io que dices de ella...
Mientras Ia espero, no voy a vivir como un ectoplasma.
—¿Como una crisálida, quieres decir? —No es mejor.
Pues consigue la mitad si no puedes conseguirlo todo.
Tal vez llegues a tres cuartos de existencia con un pequeño esfuerzo.
Te adoro porque me vacilas con temas con los que me gusta vacilar.
—¿Hay temas con los que no te gusta? -Sí, montones.
¿CUÉM DOT ekempb'?
No te Io digo, ni siquiera a ti.
No me Io digo ni a mí mismo, es inconfesable.
¿Y Léna?
-¿Se mete con tus puntos f tacos? -SÍ, desgraciadamente.
—¿Se da cuenta de que te ofendes? -No, menos mal.
Lo hace inocentemente.
No es insensible, pero no tiene tu sentido del humor.
ASA que, a Veces, para despmafla, ¡No oienderme por cosas sm 'mpoflancm.
-¿Y se Io traga? -Sí.
¡Vaya un Iistillo!
Así no podrás decir que has perdido el tiempo conmigo.
Boba.
Era puramente simbólico... y seguirá siéndolo.
-Así Io había entendido yo. -Bien, todo aclarado.
¿Qué es Io que silbas? ¿Es tuyo?
No.
Bueno,sL Pero no está terminado.
Soy hija de un Corsario.
Me llaman la filibustera...
SÁBADO, 29 DE JULIO
-Hola. -Hola.
—No habrás visto a Ronan, ¿no? -¿A quién?
A Ronan, uno que estaba en Ia discoteca Ia otra noche.
Un tío alto y moreno que hace piragüismo.
No. No he visto a ninguno de tus amigos, ninguno baja a la playa tan temprano.
Lo sé.
En realidad, no Io busco, huyo de él.
En ese caso...
Digamos que no me apetece mucho ir con ellos hoy.
¿Y tú? ¿Qué vas a hacer?
Voy a bañarme.
—¿Solo? -Pues sí.
¿No esperas a nadie?
A Margot, quizás. Pero no creo que venga.
Los sábados está muy Iiada.
¿Sabes que nos conocemos? Las dos somos de Saint-Brieuc.
¿Es tu chica?
No, no, qué va. La conocí la semana pasada, en el restaurante.
Una cosa no impide Ia otra.
Sí que nos vemos. A veces vamos a Ia playa, nada más.
Pero... ¿estás solo aquí?
¿Estás con tus padres?
No, nada de eso. ¿Te sorprende?
No, fue algo que surgió. Un amigo me ofreció su casa y yo aprovecho.
Pero nunca había venido y no conozco a nadie.
Aparte de Margot.
No me apetece bañarme esta mañana.
¿Vamos a Saint-Malo? Tengo coche, te llevo.
-¿Y qué hacemos allí? -Podemos bañarnos.
La marea estará más alta.
Además, mi tío tiene un barco allí. Podemos dar una vuelta esta tarde.
Me da corte, no Io conozco.
No le va a molestar.
Mi tía y él son gente muy abierta.
Siempre les llevo a amigos.
¡A tu salud!
¿Es tu tío el que la toca?
No. Maiwen, su mujer.
No la toques mucho.
Tranquila, sé de esto.
¿La conoces?
No. No caigo.
Yo...
Yo soy hija de un Corsario.
Me llaman la filibustera.
¡Es una canción de marinero!
-¿No la conoces? -No, esta no me suena.
Es bonita. Sigue si te la sabes entera.
Me Ia sé, porque Ia he compuesto yo.
-¡No me digas! -Sí. Mira, ¿sabes leer una partitura?
Si, me defendo.
Estuve en un coro.
-Eso es. -¿Es eso?
No, no es así.
Eso es. Así.
Y sigues. Eso es.
¿Cuatro veces?
-No, tres. -Tres veces, ya.
Y dejas...
Eso es.
-Y vuelves. -Y luego...
-Ahí sube. Así. -Sí.
Y sigue, sube aún más.
Eso es.
Si, esa no es sosteïúda.
Bien.
Vale.
Eso. Y ahora el final.
-¿Me quedo ahí? ¿Cuánto? -Sí.
-¿Un tiempo? -A ver.
—Bien. ¿Consigues leer la tetra? -Sí.
¿Lo intentamos?
Vale, Io intentamos.
-Yo... -Eso es.
Yo soy hija de un Corsario.
Me llaman la filibustera.
Me gusta el viento, me gusta...
Me gusta el oleaje.
Atravieso la mar al igual que el gentío.
El gentío.
El gentío.
Deprisa, deprisa, hermoso barco mío,
nunca será demasiado pronto
para bogar hacia San Francisco,
pasando por Valpa... No, así no es.
...pasando por Valparaíso,
y poner rumbo a las Aleutianas,
cruzando las aguas indicas.
He de ir hasta el fin del mundo
para saber si la Tierra es redonda.
¡ES genial!
-¿Es tuya, en serio? -SÍ, sí.
Tienes una voz muy bonita.
Me gusta componer canciones. Me distrae de las matemáticas.
En general, son de tipo blues.
Pero esta se me ocurrió al oír a un viejo marinero el otro día.
La tetra me cuesta más. En Rennes, me ayuda un amigo que es poeta.
Si no te parece muy hortera, te Ia doy.
Dudo que le guste a la chica a la que iba destinada.
-¿Margot? -No, otra chica.
¿Es tu chica?
Bueno, sí, por así decirlo.
¿Por así decirlo?
Entonces pasa de ella.
-Eso voy a hacer si... —¿Si qué?
Si no vuelve. Se ha ido y ni me ha escrito.
-¿Dónde está? -En España.
¿Con un 'do'?
Tanto como eso, no. Con su hermana.
-¿Y cuándo vuelve? -Tenía que estar aquí hace ocho días.
¡Razón de más para pasar de ella!
Eso estoy haciendo, parece.
-¿Y tú? ¿Tienes chico? -Tengo dos.
Planté a uno la semana pasada y al otro... hoy.
¿Puede venir Gaspard con nosotros esta tarde en el barco?
-SÍ, con mucho gusto. —Claro.
-Alain. -Gaspard.
-Hola. -Maiwen.
Yo soy hija de un Corsario.
Me llaman la filibustera.
Me gusta el viento, me gusta el oleaje.
Atravieso la mar al igual que el gentío.
El gentío, el gentío,
Deprisa, deprisa, hermoso barco mío,
nunca será demasiado pronto
para bogar hacia San Francisco, pasando por Valparaíso,
y poner rumbo a las Aleutianas,
cruzando las aguas indicas.
He de ir hasta el fin del mundo
para saber si la Tierra es redonda.
No quiero que me dejen en tierra.
Jamás abandono mi puesto.
Voy siempre hacia adelante,
surcando los aires como un cisne,
un cisne, un cisne.
Deprisa, deprisa, hermoso barco mío,
nunca será demasiado pronto
para bogar hacia San Francisco, pasando por Valparaíso,
y poner rumbo a las Aleutianas, cruzando las aguas indicas.
He de ir hasta el fin del mundo
para saber si la Tierra es redonda.
¡Si!
-Bienvenido al club, querido Gaspard. —Ha nacido un gran marinero.
Bueno, marinero, no sé.
Y por nuestra sobrinita.
-Y por nuestro acordeonista. -Que está de vuelta.
-Ha sido todo un placer. —Por el acordeón.
El paseíto no ha estado mal.
Pero, dime, ¿cómo es que escribes canciones de este tipo?
Hoy en día, con el rocky tal, es increíble.
No es Io que suelo hacer.
No tiene nada que ver. Lo mío es más bien el blues.
Tengo una guitarra clásica, pero suelo tocar... otra cosa.
Ya me he dado cuenta.
¿Cómo es eso?
Que pongas... tres bemoles, vale, porque toco en tono menor,
pero que metas un montón de becuadros, con teclas que no hay en mi acordeón,
-no está bien. -Bueno, pero se toca de forma típica.
Ya, en diatónica. Entonces sí que faltaban notas.
Por eso cantamos "la, Ia, Ia" en vez de "le, le, le".
-Pero era mejor, le daba un toque... -Eso es. Un toque típico.
Bueno, pero eso de "Ia hija de un corsario", "la filibustera"...
Es una idea un poco extraña, ¿no? Siento insistir, pero...
Si, es verdad que, cuando compongo otro “po de müskza,
suelo hacerlo con otro objetivo.
Pero ahí quería escribir una canción de marinero
que no fuera otra versión de un tema antiguo, por ejemplo.
No he intentado retomar un tema antiguo y modernizarlo,
sino más bien meterme en Ia piel
de un marinero que escribe una canción...
¡Pero esta no es una canción de marinero!
Claro que no. Es una canción de amor.
La escribió para una chica, en realidad.
-Para ti, claro. —¿Para ti?
Pues no. Para otra.
No importa, de todos modos me Ia ha dado a mí. Es amable.
Bueno, yo... En realidad Ia he escrito...
Venga, déjalo, no Io intentes...
No te justifiques.
La escribí para una chica, es cierto.
Tampoco hay que hablar toda Ia cena de ello.
Bueno, nos vamos a dorm“. Buenas noches.
¿Os apañaréis? Tú conoces la casa.
-SÍ, no hay problema. -Buenas noches.
-Buenas noches. -Buenas noches.
Mira...
No es por mi tío, a él le da igual.
Pero yo tengo principios.
Sí, aunque creas Io contrario, soy una chica de principios.
Nunca me acuesto con un chico el primer día.
Soy como tú, me gusta esperar.
Bueno.
Quédate en el sofá cama, yo me subo.
-Buenas noches. -Buenas noches.
DOMINGO, 30 DE JULIO
¡Margot!
Hola.
Hola. Hola.
Tus amigos te buscaban ayer.
Ya, Io sé. Estaba en Saint-Malo.
Dimos un paseo en barco con mi tío.
Si quieres, vente un día.
No, gracias. Con el restaurante no tengo tiempo.
Bueno, tengo que irme.
-Que os divirtáis. -¡Adiós!
I ,¡Vaya! _ ¡Que casa mas estupenda tienes!
¿Bromeas? No es mía.
Es de una amiga. Ya verás. Duermo en la cocina.
De todos modos, tengo que irme.
Además, ya te Io dije.
Nunca la primera vez.
Me parece muy bien.
Me haces gracia, Gaspard.
Te adoro.
¿Sabes?
El 5 de agosto empiezo las vacaciones.
-¿Vendrás aquí? —De ningún modo.
¿Y tú?
Tengo un curro el 15 en Nantes.
En principio me quedo aquí hasta entonces, pero no es seguro.
¿Adónde Vas a 'u'?
No Io sé.
Me apetece moverme un poco.
¿Lejos? -No necesariamente.
Conozco muy poco Bretaña.
Y eso que he nacido aquí.
Seguro que no conoces Ouessant.
No.
Me gustaría.
¿Vamos?
Te llevo yo. Podríamos quedarnos con unos amigos míos de Brest.
-Da igual si estás sin pasta. -No, no es por el dinero.
¿Y entonces?
Déjame pensar.
¿Pensar en qué?
¿Te da miedo por tu chica? No está.
Ya, pero puede volver.
En ese caso, eliges tú. Ahora mismo.
No quiero ser la sustituta. Me dices sí o no ahora.
¿Qué?
—Espera. —No.
Una, dos...
-...tres. .. -Digamos que sí.
Nada de "digamos". Sí. Sí a secas.
Sí a secas.
¿Si?
Sí, digo que sí.
-¿Lo tienes claro? -Que sí. Sí.
Porque, si te rajas, ya podemos dejar de vernos.
En eso soy intransigente.
¿Otro de tus principios?
Y tampoco hago excepciones con eso.
LUNES, 31 DE JULIO
Hola.
¿Qué me cuentas, pillín?
Tenías razón, es muy simpática.
-¿Solo simpática? -Bueno, entre otras cosas.
¿Ya te has convencido?
¿Convencido de qué?
De Ia existencia de las chicas simpáticas.
Y de tu propia existencia, como decías tú.
Desde este punto de vista, sí.
Te has quedado pensativo.
Bueno, ¿qué hacemos?
¿No quieres hablar de ello?
Lo comprendo.
Pero ¿nos seguimos viendo?
¿Estás tonta?
De todos modos, no está entre semana.
Vaya, así que soy Ia sustituta.
E incluso Ia sustituta de Ia sustituta.
Qué bien te Io montas.
Bueno, ¿vamos?
Aunque no quiera, sigo hablando de ello.
Siento Io opuesto de Io que te decía
y no me Io puedo callar.
¿Quieres anunciarlo a los cuatro vientos?
No, decírtelo a ti, nada más.
-¿Estás entusiasmado? -Pues sí.
¿Te sientes triunfal?
No, "triunfal" no es la palabra.
Claro que sí. No hay más que verte.
Y yo que te tenía lástima con tu aire de Carnero degollado.
Confieso que me equivoqué con Soléne.
—¿AI final es tu tipo? -No, pero...
Tenemos muchos puntos en común.
Más que con Léna, desde luego.
¿Y a cuál eliges entonces?
AI principio, le seguí la corriente, sobre todo para vengarme de Léna...
O para intentar ponerme en su piel cuando se deja cone jar,
por no deck más.
Estaba harto de estar en posición de inferioridad.
Quería que esta vez tuviera algo que reprocharme.
Y ahora me interesa Soléne en sí misma.
¿Y entonces?
He tornado una decisión.
Si Léna no vuelve antes del fin de semana,
me voy con Soléne... a Ouessant.
-¿Ah, sí? -SÍ, tiene muchas ganas de ir.
¡Cómo te cubres las espaldas! Si no es una, es otra.
¡Qué va!
Así que, para ti, todas son intercambiables.
¡Que te digo que no!
Me decepciones.
No pensé que te dejaras liar por una chica tan vulgar.
¡Pero si no es vulgar!
Además, me has empujado tú hacia ella.
¡Eso es el colmo! Ni siquiera das la cara.
¡Qué acertada estaba en Io de la sustituta! Qué asco.
Eres como todos: solo cuenta tu vanidad, no te arriesgas.
¡Se te echa encima una y te crees don Juan!
-¡No sé qué pinto yo contigo! -¡Vamos, Margot!
¡Margot!
¡Margot!
-¡Estás deformando Io que digo! -¡No deformo nada! Lo he oído muy bien.
¡Délame un poco!
-Lo siento, ¿te he hecho daño? -Sí.
-Tú también me has hecho daño. —Me alegro.
No vamos a dejarnos así, estúpidamente, ¿no?
Si, estüpkiamente.
Lo que te salva es tu estupidez.
No me apetece tomarte en serio.
¡Mira que son idiotas los chicos!
Una chica nunca llega a ese grado de idiotez, por muy tonta que sea.
Tienes razón, soy un idiota.
Me he expresado mal, no quería decir eso.
-AI contrario, yo... —Calla, déjalo ya.
Lo entiendo, no Io empeores.
No, me refería a que nunca pensé
en traicionar a Léna si ella no Io hacía.
Me haces gracia. Siempre quieres justificarte.
Quiero que sepas que no le propuse a Soléne Io de ir a Ouessant.
Surgió en Ia conversación.
Jamás se Io propondría a dos a Ia vez.
¿A dos?
A tres. Te olvidas de mí.
Pero eso era en broma.
¿Ah sí?
Comas otras va en seño, pero conïmgo es en broma.
La amistad no es algo serio y el Iigoteo sí.
—¡Si tú no estás libre! -¿Y tú qué sabes?
Puedo buscarme a una sustituta para el restaurante muy fácilmente.
Bueno, ¡pues vamos!
Vaya putada si te digo que sí.
No, porque me he metido en una situación intrincada.
No cuentes conmigo para desenredarla.
¿Hacemos las paces?
Lo siento.
Tengo reacciones muy imprevisibles.
Sobre todo, no saques conclusiones.
Una puede ser tan susceptible siendo amiga de un chico
como estando enamorada.
Tenía otra idea de ti, nada más. Me acostumbraré.
¿Te decepciono?
No, al contrario.
Ahora veo que no eres tan torpe como pareces.
Les gustas a las chicas.
Ya, pero no a Ia que quisiera gustarle.
¿La quieres de verdad?
Tienes razón, no Io sé.
Esperaré y ya veré.
-Tendrás que elegir. —Lo dudo.
Ojalá tengas que elegir y escarmientes.
Apuesto a que no. No tendré ni a la una ni a la otra.
¿A qué meme esta segufldad negaïwa'?
No piensas Io que dices.
Te odio. ¡Me entran ganas de morderte!
¡Adelante!
¿Qué dirían tus amiguitas?
Eso al menos no deja señal.
Pero se recomienda usarlo en dosis homeopáticas.
MARTES, 1 DE AGOSTO
¿Gaspard? Soy Margot.
Hola, ¿qué tal?
-¿Te he despertado? -No, qué Va.
Te llamo porque no puedo ¡r esta tarde.
Me voy de compras con mi tía a Saint-Malo.
Así que hasta mañana, ¿vale?
¡Gaspard!
Pensaba que ya no venías. ¿Cuándo has llegado?
Acabo de “agar.
Pensaba llamarte.
¿Recibiste mi carta?
Sí, pero al volver a Rennes.
No sabía si aún estabas aquí.
Podrías haberme dado las señas.
¡Vaya! ¿No te las di? Es verdad.
De todos modos, no estaba.
Además, como ves, nos hemos visto a pesar de que no te he llamado.
Es mucho mejor así.
Estás muy guapo, moreno.
Sin pasarte.
—¿Qué haces ahora? —Nada, pasaba por aquí.
-¿Me buscabas? Espero que sí. -No, pensaba que ya no venías.
Pues aquí estoy. ¿Te fastidia?
A Io mejor tenías otros planes.
Ven, mis primos están en Ia playa.
No se te da tan mal.
¡Qué contenta estoy de verte!
Quizá no me creas, pero me he acordado mucho de ti.
No se te olvida fácilmente.
Incluso diría que estás mejor lejos que cerca.
¡Entonces me voy!
¡Qué presumido! Es un cumplido.
Quiero decir que de lejos aguantas como un buen cuadro.
Lo había entendido.
Mientras que otros se derrumban,
como la gente que he conocido últimamente.
¿Qué gente?
Empezando por el novio de mi hermana.
No es mala gente, pero es pesado que no veas.
Es el típico tío que nunca está de acuerdo con nadie.
Si dices blanco, él dice negro.
No sé cómo Io aguanta mi hermana.
Encima me llevaba yo los palos.
Supongo que contestarías.
¡Por supuesto! AI principio, le seguía el juego,
aunque el tío no tenía ningún sentido del humor,
pero dos semanas así agotan a cualquiera.
No sé cómo no me quedé idiota perdida.
¿Dos semanas?
¿No te Io dije? Me separé a los quince días,
al pasar ellos por Francia de camino a Italia.
Pero ¿no volviste a casa?
Necesitaba cambiar de aires.
Así que fui a ver a unos amigos
a los que se Io había prometido.
¿Ah, sí? ¿Quiénes?
No los conoces. Bueno, no creo.
¿Y dónde era?
Cerca de Grasse.
En casa de tu ex, como hace dos años.
No, en casa de amigos suyos.
Pero él no estaba este año.
Además, hemos terminado. Tranquilo.
Podrías haber escrito.
No pensaba quedarme.
Además, ¡eres tan celoso! Siempre te imaginas cosas.
¿Y te Io pasaste bien?
No, no mucho.
Era gente de Io más pegajosa.
No es muy agradable tener a tres o cuatro detrás todo el día.
¿A tres o cuatro?
Por Io menos tres...
no estaban del todo mal. Del cuarto mejor no hablar.
Hay días en los que me gustaría ser tonta y fea.
Desde siempre, casi todos los chicos que conozco se me abalanzan.
Nunca puedo hablar sin mas con ellos.
Me parece lamentable
que el 99 % de los chicos, al dirigirse a una chica,
solo Io hagan con una idea en la cabeza.
—¿Qué idea? -Una idea. Segundas intenciones.
No te hagas el tonto. Sabes muy bien a qué me refiero.
Pensar no me parece mal.
No seas cínico, no te pega.
Vaya, cínico. ¿Por qué?
Sí, cínico, como los demás,
cuando, normalmente, contigo se puede hablar.
¿Y con los demás?
Es rarísimo que conozca a un chico cuyo discurso no consista solo...
en intentar presumir, para pavonearse,
como un gallito en un corral.
Y aquellos tres batían todos los récords.
—¿Los pusiste en su sitio? —Claro.
Pero cansa estar siempre a Ia defensiva.
Además, había algo más.
No era solo por ellos.
Empecé a odiar el sur.
Tenía ganas de frescura...
...de brumas...
...de arena húmeda.
El mar sin mareas es triste.
¿Cuándo vamos a Ouessant?
Cuando quieras. ¿Mañana?
¿Bromeas? Acabo de llegar.
Antes del lunes en todo caso. Después, no puede ser, sería muy tarde.
¿Sabes Io que encontré en Provenza?
En mi cuarto, había un montón de libros viejos,
de Julio Verne, novelas de aventuras.
Y encontré una historia que transcurre en Ouessant.
Contada por un niño cuyo tío recupera barcos.
"El secreto de las aguas", para niños de 10 a 15 años.
-¿Lo conoces? -¡CIaro! Fue mi libro de cabecera.
Me Io sé casi de memoria.
Recuerdo todos los personajes.
El tío Mengham, con su bombín.
El capitán Prigent, el padrino,
Careen, Le Louarn, Marie Naour...
No es para niños, recibió el Premio Goncourt.
Este libro, no, sino su autor, André Savignon,
con otro “bro, Las hijas de la lluvia.
También transcurre en Ouessant, pero no es para niños.
Es muy negro, muy deprimente. Trata de Ia vida de los isleños.
Te Io dejaré.
¡Sí! Tenemos que ir allí como sea.
Me voy durante muchos meses, dejando a Margot.
¡Izad alto! ¡Santiano!
Al recordarla, sentía el corazón triste,
al dejar atrás las luces de Saint-Malo.
¿Qué estás cantando?
Santiano. ¿No Ia conoces?
Sí, claro.
Viene al pelo, mira.
Se ve un poco de Saint-Malo ahí delante, entre Ia bruma.
Ah, SÍ.
¿No 'mas a escfltïwme una canción de mafmero'?
Sí, pero aún no está acabada...
Date prisa, antes de que me vaya.
¿Tú trabajas en el sector comercial, en...?
¿Has estudiado Comercio?
-SÍ, trabajo en comercio. -Ya.
Estaba en Nueva York trabajando para una empresa francesa de plásticos.
Probé con la música, pero Io dejé enseguida.
En realidad no era Io mío.
Pero te salía bastante bien.
Sí, como aficionado. No hubiese podido vivir de ello.
¿No quieres dedicar tu vida a ello?
Bueno, puedo dedicarle mi vida, pero eso no cambia nada.
Puedo hacerlo sin que sea un producto comercial, vamos.
¿Crees que se puede vivir de Ia música y pasar del sistema?
Bueno, yo me voy a dormir. Estoy cansada.
—¿Ya? -SÍ, estoy rendida.
—Hasta mañana. -Buenas noches.
—¿Nos vemos mañana? -Vale, quedamos en La Potiniére.
Ya sabes, detrás de los hoteles.
-¿A qué hora? —A las dos, ¿vale?
—¿Qué vas a hacer, Gaspard? -Pues me voy a ir.
¿No memes a La ChaumVere? Mente.
No, tengo que levantarme temprano.
-Bueno, qué pena. -Gracias.
-Que vuelvas bien. -Hasta la próxima.
¡Buenas noches!
Bueno, ¿qué hacemos?
No sé, podemos ir a tomar una copa.
MIÉRCOLES, 2 DE AGOSTO
¡Margot!
Buenos días.
—He intentado llamarte. -Estaba durmiendo.
Hoy el que no puede soy yo.
¡Léna!
¿Ves cómo no había que desesperarse?
—¿Qué vas a hacer con Ia otra? —No hay problema.
Menos mal que no me comprometí mucho con ella,
más bien nada.
Soléne es encantadora, guapísima y todo,
pero Léna es única.
Para mí, representa un ideal,
aunque no sea Ia mujer ideal.
Es mi tipo de mujer.
Lo siento de forma tan directa que no puedo explicarlo.
Nunca te había visto tan exaltado.
Quizás, de no haber conocido a Soléne, no sabría cuánto me importa Léna.
Y me ha dado seguridad.
¿Si?
Eres brillante. Me alegro mucho por ti.
Por eso te Io cuento.
Sé que no te Io tomarás a mal, como el otro día.
¿Qué es Io que me tomé a mal?
Nada,nada. Digamos que no he dicho nada.
'¡Margot! '¿Qué?
Me llaman.
A tus amores.
Hola. ¿Puedo hablar con Léna, por favor?
¡Léna!
—¿ Gaspard? -Sí.
Lo siento.
He llamado pero no estabas.
Habíamos cambiado de planes.
Dependo de los demás, no tengo coche.
Pero mañana iré, fijo.
JUEVES, 3 DE AGOSTO
Siento Io de ayer.
¿Cómo quieres que te avise?
Nunca estás, y yo paro poco en casa.
Cuando estoy, mis primos no sueltan el teléfono.
De todos modos, ya te dije que no estoy del todo libre.
Tengo obligaciones.
Cuando Cédric y Thomas me proponen algo, no puedo negarme, soy su invitada.
Además, son cosas interesantes.
Mañana vamos a Jersey.
Los ha invitado un amigo inglés a un torneo de golf.
—¿Tú juegas al golf? -No.
Sé de qué va y me gustaría aprender.
Y el domingo hay una fiesta.
¿Cuándo vuelves?
-Pues el lunes o el martes, porque si... -¿Y nuestro viaje?
—La semana no habrá acabado, habrá tiempo. -¡No, no te das cuenta!
¡El miércoles ya no puede ser!
Empiezo a trabajar el lunes, pero tengo que estar el sábado en Nantes
por un problema de llaves, y antes tengo recoger mis cosas de Rennes.
Pues el miércoles, el jueves y el viernes son tres días.
No podemos dorm“ en Ouessam en mena temporada aka.
Pasaremos el día allí.
¿Qué quieres hacer allí?
Quería verla isla, no quedarme.
No es Io que dijiste.
Yo no dije nada.
Y yo no quiero irjusto de tiempo. ¡Vuelve el domingo, al menos!
¡Ímposible!
Si de verdad quisieras...
No depende de mí.
No pongas esa cara de consternación.
¡Tres días son más que suficientes!
Te digo que odio hacer las cosas de modo apresurado.
Tú, que pretendes no ser como los demás, careces, creo yo, de espíritu aventurero.
No me gusta este lado timorato y burocrático de ti.
¿Burocrático? Es el colmo.
Un viaje se prepara.
Pregunta a los marineros. ¿Acaso son burócratas?
Tú no eres marinero. Solo eres un vulgar turista.
Pues asumo mi condición.
Con suerte, encontraríamos alojamiento.
Y si no, tengo una tienda.
¡Te dije que no quería quedarme allí!
Acabaré creyendo que es por mí.
Íbamos a pasarjuntos unos cuantos días y casi no te he visto.
Te Io repito: estoy en casa de mis primos y tengo que dedicarles tiempo.
—Y (“cen que ya me qxmas mucho. —Qu'e Va.
Ellos tienen a sus chicas y entienden perfectamente que tú también.
Lo que no entienden es que seas tú.
¿Y qué más da?
Pues nada.
Simplemente te digo Io que piensan.
No entienden en absoluto cómo me puede interesar un tío como tú.
Les parece que...
Que no das Ia talla.
Y dudan que podamos ir a Ouessant como amigos.
¿Qué importa, su opinión o Ia tuya?
Digamos que...
Ellos piensan que soy tu novia,
y, visto así, no quiero ser mala, pero también creo que no das la talla.
¿Y entonces?
Nada.
Pero eso me pone en un aprieto.
Si me quisieras un poco, deberías entenderlo.
Me gustarías más si te comportaras solo como un amigo.
Sabes muy bien que tú eres más que eso.
Puede ser.
Es una pena.
Anteayer iba bien. ¿Te arrepientes?
Tú haces que me arrepienta.
Es Io menos que puedo decir.
¡No!
-Solo quiero cogerte de Ia mano. -¡No!
—¿EI brazo? ¿El hombro? -¡He dicho que no! ¡Suéltame ya!
¡Solo Ia mano! No haré nada.
¡No!
'Pem ¿Por qué? -¡Porque no!
¡No tengo que rendirte cuentas!
¿Por qué siempre hago yo Io que quieres tú y no tú Io que quiero yo?
Te Io digo a ti como a los demás.
Soy infinitamente superior a todos esos tíos que van detrás de mí.
No veo por qué tengo que hacer Io que quieren
ni por qué han de imponerme su voluntad.
No quiero regalarle a nadie,
absomtamente a name,
la mínima parte de mi libertad.
O solo a quien ame.
Cuando Io haya encontrado.
Creía que amaba a dos chicos.
Pero me equivocaba.
¡No me equivocaré otra vez!
¡Déjame! ¡Te digo que me dejes!
¡Que me dejes ya! ¡Márchate!
¡Si das un paso más, no volveré a verte nunca!
VIERNES, 4 DE AGOSTO
Decías que no nos veríamos más y ya ves, soy libre como un pájaro.
Pero Léna vuelve mañana.
No. Quizá hasta el lunes nada.
-¿Y vuestro viaje? -¿A Ouessant? Lo veo crudo.
Ayer, Ia cosa acabó muy mal.
Con ella es siempre así. Un día es todo blanco y al otro, negro.
El martes era todo más blanco que nunca, y ayer, más negro que nunca.
Bueno, gris oscuro.
¿Ya no os vais?
Sí, pero para un día no me parece que merezca Ia pena.
Suponiendo que no se raje en el último momento.
Vete con Soléne.
Ni hablar.
-¿Por qué, si la otra te da plantón? -Se Io prometí a Léna
y he visto que le apetece.
-EI otro día, decias que, si no venía... -Sí, pero ha venido.
Además, eso te dio rabia y tenías toda Ia razón.
Por cierto, ¿mañana no ibas a ver a Soléne?
Sí, he quedado a las diez.
-¿Vas a ir? -Pues claro.
Para explicárselo... y ya veré.
—¿Ya verás el qué? —Veré Ia diferencia.
Así me apetecerá más Léna, por contraste.
¿Y si ocurre Io contrario?
Pues mejor, será que ya no quiero a Léna.
No es algo imposible.
¿Y entonces te irás con Soléne?
A Ouessant, no, desde luego.
¿Incluso si dejas a Léna?
Si fuera, sería contigo.
-Así no quedarás mejor respecto a ella. —¡Sí!
Claro, como yo no cuento.
¿Que tienes contra Lena? Anteayer estabas entusiasmado.
Nada.
Solo que tiene razón. No tengo ninguna posibilidad con ella.
Ya me Io había dicho, pero ahora me Io creo.
-¿Y como amiga? -Te prefiero a ti.
Con diferencia.
¿Por qué ha llegado tan tarde?
No sé. Estaba con unos 'dos.
-¿Amantes? -No, nada.
Bueno, eso espero. No pregunto.
-¿Y ella sí te pregunta? -Tampoco, solo se interesa por sí misma.
-¿Le hablaste de Soléne? -¿A Léna? ¡Estás loca!
-Tú también disimulas. -Preferiría ser franco, pero es imposible.
Haría una montaña de un grano de arena.
Además, el primer día era idílico, no iba a traer yo las nubes.
Y, al otro, amenazaba tormenta. No iba a hacer que estallara.
Además, no me gusta mentir.
¿Qué dices? Razón de más para hablar.
No, porque, si no hablo, ella no pregunta y yo no miento.
Si hablo, ¿cómo voy a decirle Ia verdad, cuando ni yo la conozco?
¿Me gusta Soléne? ¿No me gusta?
Contestar me obligaría a exagerar en un sentido o en el otro.
¿Y de mí? ¿Le has hablado de mí?
Pues no.
Ahí no 'Genes nada que esconder.
Y espero que sepas Io que piensas de mí.
Por supuesto,
pero hablamos de otras cosas.
Cosas más importantes que tus paseos con una camarera.
Para, no me gusta que hables así.
De acuerdo.
Pero hablarle de otras chicas te haría más interesante.
¡No intento parecerlo!
Intento que se interese ella de por sí.
Además, ahora el problema no es ese.
No es saber si me quiere, sino saber si yo la quiero.
Incluso cuando estábamos tan bien el martes, era demasiado bueno.
Parecía fatso. No era yo.
Te diré algo que te alegrará.
Solo contigo soy yo mismo.
Con Soléne,
tampoco me sentí yo mismo.
Estaba como de viaje, como viajando dentro de una historia.
Trataba de "Kxenfifuzarme con un persona ye que no era yo.
¿Y con Léna?
También soy el personaje que fabriqué para ella,
para hacer frente a su ironía.
Ella me obliga a ello.
Me ve de cierta manera y, quiera o no, salgo de mí.
Conmigo tampoco eres el mismo siempre. No dejo de cambiar de opinión sobre ti.
Primero creía que estabas perdidamente enamorado,
luego te tomé por un Iigón torpe,
luego creía que eras más listo de Io que aparentas...
...Iuego más bien un pillo...
...y luego no tan pillo, buen chico en el fondo, pero listo.
Hay algo de verdad en eso.
¿Conmigo no te sientes a gusto?
Si, muy a gusto.
—¿Te sientes tú misma? -Sí.
No 'Gene nada de extraorcflnafm.
Es más fácil ser una misma con un amigo que con un novio,
porque no hay que actuar.
A fin de cuentas, ir a Ouessant de viaje de enamorados no me atrae tanto.
A mí tampoco.
-Entonces, ven conmigo. -¡Otra vez!
-¿Y mi curro? ¿Te olvidas de él? -Puedes Iibrarte, decias.
Quizás.
Pero se Io has prometido a otras.
-Y no te han dicho que no. -Pero yo las rechazo.
Te elijo a ti.
Me apetece sacrificarlo todo por ti.
Y yo quiero que no sacrifiques nada por mí.
Sí, pero no sacrifico nada por ti, se van a rajar las dos.
¿Te molesta ser Ia sustituta?
No.
Estoy por encima de todo eso.
Mira.
Me apetece ir a Ouessant.
Me apetece irme unos días, tomar el aire,
dejar el restaurante...
...pasar algunos días enteros contigo, incluso aunque sea arriesgado.
Pero... para ti no sería más que un último recurso.
Y yo no quiero ser un último recurso.
Más adelante.
Cuando no haya funcionado.
El invierno es el mejor momento.
¿Qué te ocurre?
¿Estás llorando?
No, me estoy riendo.
¿Pürqué?
Porque tu situación me hace gracia.
Eres como un vagabundo que amanece millonario.
Tres chicas a la vez. ¿No te parece un poco demasiado?
SÁBADO, 5 DE AGOSTO
—¿Qué tal? -Bien.
Pero te aviso ya. Ya no tengo coche.
Me Io he cargado.
Así que iremos en tren.
Costará 200 francos por persona. Vamos a medias, ¿vale?
Por desgracia, tengo un problemilla con Ouessant.
¿Con Ouessant?
Ya se Io había prometido a alguien.
¿A quién?
¿A tu chica?
Habérmelo dicho.
Si quieres ir con ella, me voy. Adiós.
¡No, espera! Te explico. No voy con ella de todas formas,
estamos memo pasados.
-¿Ha vuelto? -SÍ, y la cosa no va bien.
Entonces, ¿dónde está el problema?
-Te Io he dicho, se Io prometí. —A mí también.
Sí, pero a ella primero. Lo siento, debería habértelo dicho.
Pero si habéis roto...
Precisamente por eso me fastidia hacerle esta faena.
No veo dónde está la faena.
Si la dejas, ya no tienes compromisos con ella.
¿Y si vamos a otro sitio?
—No cambia nada. -Sí. A Guernsey o a Sark.
Conozco todo el archipiélago.
Quedamos en Ouessant. ¿Por qué cambiar?
No hay ningún motivo.
A menos que no quieras herir a la tía por si te reconcilias con ella.
Pues no cuentes conmigo.
Parezco fácil, pero soy muy exigente
para algunas cosas.
Yo me entrego enteramente y exijo Io mismo.
No soporto que jueguen conmigo.
Los tíos son unos retorcidos. No quieren correr riesgos.
Solo sueltan a una chica si tienen a otra asegurada.
¿No decias tú que temas a dos 'dos'?
No dije que tuviera a dos, sino que dejaba a dos.
No es Io mismo.
Uno era mi chico de verdad.
Y el otro...
el que intentaba vagamente que Io sustituyera.
¿L0 ves?
No dudo en dejarlos a los dos a Ia vez.
Ahora estoy sola.
Pero tú...
-Yo también estoy solo. -Mientes. Ella está aquí.
-¿Está en tu casa? -Qué va, si nunca hemos estado Iiados.
Está con sus primos, en Saint-Lunaire.
Vaya.
¿No será una chica rubia, delgada, con el pelo Iacio?
-¿Y sus primos no serán Cédric y...? -Thomas.
Vaya.
¿Te gusta esa chica?
¿Te extraña?
Nada me extraña.
Bueno.
Pues vete con ella.
No, no me apetece, aunque ella quisiera.
No es eso, es por principios.
Yo también tengo principios.
Un poco raros.
Si fuera a Ouessant con un amigo
o una amiga sin más, no me importaría.
Pero contigo es distinto. Preferiría ir a otro lado.
No veo Ia diferencia.
¿Sabes? También se Io propuse a otra más...
A Margot, que solo es una amiga.
¡Vaya, tío, tú no pierdes el tiempo!
Así que soy Ia tercera.
Y yo que te creía ingenuo.
Venga, di que soy cínico.
¿Cínico? ¿Tú? ¡Qué va!
Si alguien no es cínico, eres tú.
No, eres retorcido, más men.
Que se Io prometieras a Margot, Io entendería.
La amistad es algo serio.
Tal vez más que el amor.
Bueno, basta de charletas.
Contesta mi pregunta. ¿Vamos o no vamos?
¿De verdad no quieres ir a otro sitio?
¡Qué cabezota eres! ¿Quieres ir o no?
¡A Ouessant!
Sí, ya que insistes.
¿No tienes dudas?
A pesar de Io que piensas, no soy indeciso.
Te he dicho que tenía un problema. Ya está resuelto. Así que vamos.
-¿Nos vamos mañana por Ia mañana? -No.
Mañana tengo cosas que hacer aquí y en Saint-Malo.
Pongamos el lunes.
Como muy tarde. Solo tengo hasta el viernes.
Suficiente.
Cogeremos el tren en Lamballe
y el barco el martes, aunque haya temporal.
Los dos somos gente de mar.
Soy hija de un Corsario.
Me llaman la filibustera.
Soy una chica
de Ouessant.
Hago volverse a los transeúntes.
Bueno.
Tengo que dejarte.
Le he prometido a unos amigos que quedaría con ellos.
Me han invitado a una fiesta, pero no puedo llevarte.
Te llamaré mañana.
Por la mañana no, que dormiré, pero digamos sobre...
A las dos y media en punto.
-Si estás en casa. -Estaré.
DOMINGO, 6 DE AGOSTO
Dígame.
Ah, ¿estás ahí?
Sí, claro.
¿Eres Léna?
¿Creías que era otra persona?
No, no.
Pero ¿no estás en Jersey?
Ahora mismo, sí. Pero cojo el barco dentro de una hora.
Tienes razón. Para ir a Ouessant, es mejor que salgamos mañana.
Pero pensaba que ya no querías ir.
¿Que estás diciendo? Me apetece más que nunca.
—¿Me oyes? -SÍ, sí, te oigo.
¿Y entonces?
Espero que no me guardes rencor por Io del otro día.
Estaba de mal humor.
Pero ahora te prometo que seré un ángel.
—¿No me crees? -SÍ, sí...
Me apetece verte esta noche. Cenemos juntos.
¡Vaya! No me quedan monedas...
¿Me oyes?
SLpero...
Bueno, a las ocho y media en La Potiniére.
¿Si?
'¿ Cfiaspard? 'SI, Soy yo.
Yyo, SOY YO-
Te acabo de llamar, pero sonaba ocupado.
¿Qué tal tus visitas?
Bien, pero no he terminado.
Yesta noche tengo una fiesta a la que no puedo f altar. Ven conmigo.
-¿En Dinard? —No, en Sa¡nt—Ma/o.
Podemos dormir en casa de mi tío.
Llévate tus cosas.
Nos vemos a las ocho en su casa.
¡SL sí, ahora voy!
Me llaman. Un beso.
¿ Si? ¿ Diga ?
Hola. ¿Está Margot, porfavor?
Está en la cocina.
Bueno, no Ia moleste.
Soy Gaspard. ¿Puede decirle que me llame en cuanto pueda?
Muy bien.
Vale, muchas gracias. Adiós.
¿Si?
Hola, soy Thierry. ¿Qué tal?
Al final, tengo algo para ti.
El magnetófono de ocho pistas del que te hab/é.
El tío quiere venderlo y es una ganga.
Te lo deja en tres mil ahora y el resto dentro de seis meses.
¡Sí! Perfecto.
Entre Io que tengo ahorrado y Io que ganaré el mes que viene me da.
Justo, pero me da.
Pero en ese caso, tienes que darte prisa.
Tienes que estar mañana a primera hora en La Rochelle.
¿Por Ia mañana?
Es que yo...
Bien pensado, está bien.
Incluso me viene muy bien.
-Salgo ahora mismo. —¡Hasta mañana!
¡Gracias!
¿Si?
Gaspard, soy Margot.
¿Qué ocurre?
¿Ahora o antes? Porque no es Io mismo.
Ahora estoy alegre y antes estaba triste.
En dos minutos, ha cambiado mi vida.
Ya te Io explicaré.
Voy a coger el barco de las 17:00. ¿Quedamos en el muelle?
En el fondo, me dejé liar por Soléne
porque pensaba que Léna se me acabaría escapando.
Y, al ver que volvía por mí, sentí vergüenza.
Te está bien empleado. ¡No haber ido a por las dos a Ia vez!
A por las tres.
Ahora sí me cuentas.
Además, por teléfono, no es fácil decidirse.
¿Así que te vas sin decir nada?
-Les escribiré. -¿Y qué les dirás?
La verdad.
Lo del magnetófono y que antepongo la música a todo.
Son chicas listas, Io entenderán.
Y de no ser por la música, ¿qué habrías hecho?
De verdad que no Io sé.
Era la primera vez que me veía en esta situación.
Hasta ahora las cosas siempre se habían zanjado solas.
Esta vez parecía que no, pero al final también ha pasado.
Así podremos ir a Ouessant tranquilamente nosotros dos cuando quieras.
¿No te Io he contado? Ya no puede ser.
Ayer recibí una carta de mi chico. Vuelve en septiembre.
Así que iré con él.
A él también le apetece mucho ir. Lo siento.
¿Ves cómo es cierto que nunca me sale nada,
ni siquiera una excursión inocente con una chica?
Es mi destino.
No, es porque tú te Io has buscado.
¡Qué va!
SÍ.
Tendrás que reflexionar sobre ello.
Bueno.
Tenes que 'me.
¿Sabes? Voy de vez en cuando a Rennes.
Podremos vernos.
Bueno. Suerte con todo.
Nunca olvidaré nuestros paseos.
Yo tampoco.
Me voy durante muchos meses, dejando a Margot.
Izad alto, Santiano.
Al recordarla, sentía el corazón triste,
al dejar atrás las luces de Saint-Malo.
Al recordarla, sentía el corazón triste,
al dejar atrás las luces de Saint-Malo.
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