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Original subtitles

El h�medo verano ingl�s de 1859

los s�bditos del Imperio Victoriano est�n

fascinados por los relatos de las aventuras

de la expedici�n de la RoyaI GeographicaI Society

al �frica Central, en busca del Nilo.

Fue conducida por el legendario explorador Richard Burton,

pero su extenuante expedici�n por el �frica

ha sido desgarrada por amargas peleas

con quien eligi� de compa�ero, el Capit�n John Speke.

Burton fue tan obstinado e intransigente como su colega.

Al finalizar la expedici�n, su relaci�n hab�a colapsado totalmente.

No pudieron ponerse de acuerdo ni en la relevancia de sus hallazgos

ni sobre las secretas fuentes el Nilo.

EN BUSCA DEL NILO

3. LAS FUENTES SECRETAS

En 1859 John Hanning Speke estaba en el pin�culo de su fama.

Retorn� de la expedici�n de Burton por el �frica

para el aplauso de la prensa y de la gente.

Hab�a descubierto el lago Victoria,

�el m�s grande lago interior del �frica!

y lo hab�a proclamado como fuente del Nilo.

Para furia de Burton Speke era el h�roe popular.

Y fue Speke el comisionado

para retornar al �frica y sustanciar su afirmaci�n.

Burton se apresur� a confrontar a Roderick Murchison,

Presidente de la RoyaI GeographicaI Society.

El retorno del �rabe blanco.

No parece muy contento esta ma�ana.

Dele un par de minutos.

El Capit�n Burton, se�or.

�Richard... . !

Me ha traicionado, se�or.

Mira, Richard, te lo ruego�

Usted ha aceptado la teor�a de ese sujeto, Speke,

que el r�o Nilo nace en el lago Victoria,

a pesar de que usted bien conoce

que no hay pizca de evidencia en favor de ella.

El tipo no distingue una palmera de una pir�mide

y, sin embargo, Inglaterra lo ha acogido en su seno,

como si fuera una combinaci�n del Capit�n Cook y Salom�n.

�Por Dios!, el mismo hombre admite

que jam�s siquiera ha visto al miserable r�o.

Y todav�a yo debo ser tratado como un tonto.

Richard, nadie te ha perdido el respeto,

menos aun yo.

Pero tus logros son legendarios.

Entonces d�jeme volver.

Lo siento.

�Por qu� no?

No puedo hacerlo.

La Sociedad s�lo puede afrontar una expedici�n.

�La de qui�n?

La del Capit�n Speke�

Es la decisi�n de la Sociedad.

Ya veo.

�Mi Dios! El tipo pronto va a compartir su cama.

Ahora d�game una cosa.

�Qui�n va a acompa�ar a Speke en esta extravagante odisea?

El Capit�n James Grant.

Buen d�a, se�or.

Richard, lamento esto.

No s�lo usted lo lamentar�, se�or.

Perd�n, busco al Capit�n Speke.

No lo conozco.

�Es usted el Capit�n Grant?

�Por qu�?, s�, yo soy.

Entonces Dios lo ayude.

Burton no es un deportista.

No, se morir�a de hambre antes de disparar.

Gracias.

Recuerdo una cena consistente en

dos espigas de ma�z ind�gena, comidas con sal.

Debo decir que me cuesta imaginarlo

dando la espalda a toda esa caza.

No lo hice.

Pero en un punto Burton tiene raz�n:

no tenemos tiempo para ser una expedici�n deportiva corriente.

Tal como es, estaremos afuera dos a�os,

y no nos podemos permitir un desastre.

Es una esperanza vana, Jamie,

tratar hacer algo r�pido en Negrolandia.

Su libro aparecer� pronto, �no es as�?

No estaremos ac�.

No.

De paso, Jamie, mi madre est� encantada con que vengas.

Como t� sabes, te tiene en el cielo.

Pero, supongamos que Burton tiene raz�n

y que el Tanganyika es la fuente del Nilo,

y no el lago Victoria.

Pero no lo es,

Burton est� equivocado.

Mira, Jamie, quisiera que vengas conmigo

porque eres un tipo de hombre que me gusta

b�sicamente derecho, y duro como las rocas.

No quiero repetir la experiencia que tuve con Burton.

Quiero dejarlo claro desde el principio:

�sta ser� mi expedici�n.

Por supuesto, John.

�Por favor!, sabes que puedes confiar en m�.

Lo s�.

James, quiero que tengas un rifle como regalo m�o.

Gracias.

Disparar� una salva con �l cuando lleguemos al Nilo.

Para Burton, los largos meses de verano fueron los m�s amargos que hab�a conocido.

No pod�a reconocer su fracaso

ni pod�a congraciarse

con el enorme �xito popular de John Speke.

Durante su traves�a en �frica

hab�a llegado a detestar y despreciar todo lo relativo a su compa�ero.

Ahora su depresi�n era tan grande

que incluso consider� el suicidio.

En su desesperaci�n retorn� a la �nica persona de su pasado

que pod�a ofrecerle consuelo,

que podr�a restaurar su perdida confianza.

Su nombre era Isabel Araundell.

Le pase lo que le pase a Speke en �frica,

�l la destruir�.

�sa es la verdadera tragedia.

Atr�s de �l vendr�n los buitres.

Ellos est�n ahora rondando.

�l s�lo puede destruirla.

Ellos creen que somos tontos, James,

hasta que les mostremos que no lo somos.

La astucia de los nativos nunca debe ser subestimada.

Burton lo hizo y perdimos la mitad de nuestros hombres en una semana.

Hay dos caracter�sticas de esta gente

que no deber�an nunca ser ignoradas:

su holgazaner�a y su astucia.

Recuerda esto, James.

S�, s�, lo har�.

Ahora.

Creo que es mejor que exploremos un poco.

Estos libros y art�culos llegaron con las provisiones, John.

Bien.

Un cambio desde Euclides.

Esta es la historia de Burton

sobre la �ltima expedici�n de ustedes.

Ha sido publicado recientemente.

Ya veo.

Le he pegado una le�da a una parte.

Bueno, todav�a insiste que la fuente del Nilo es Tanganyica.

Vamos, Jamie, l�elo.

Dice: "He expresado mis sentimientos

relativos al Capit�n Speke,

mi compa�ero en la expedici�n.

No pod�a esperar mucha ayuda de �l,

no era un ling�ista,

el franc�s y el �rabe eran desconocidos para �l,

ni un hombre de ciencia, ni un observador astron�mico preciso.

Durante la exploraci�n actu� como un subordinado

y como es de imaginar, entre �rabes y africanos

cuyos idiomas �l ignoraba,

no estaba capacitado para actuar m�s que como un subordinado.

Lo lamentar�.

Me temo que hay bastante m�s.

Nosotros encontraremos el Nilo, James, en el lago Victoria.

Tengo que probar que est� equivocado.

La expedici�n de Speke fue a buen paso en �frica.

Aunque Grant estuvo enfermo y la vista de Speke muy afectada,

pronto se abrieron camino

a lo largo de la costa occidental del lago Victoria

enfilando hacia el extremo norte del gran mar interior.

Durante mi expedici�n con el Capit�n Burton,

las fiebres y la influencia del sol a plomo

hab�an afectado tanto mi organismo

que la inflamaci�n atac� mis ojos

llev�ndolos casi a la ceguera.

Me temo que estoy empezando a sufrir de nuevo lo mismo,

probablemente debido ahora a un empobrecimiento de la sangre.

Hay algo m�s que me preocupa.

Una terrible enfermedad se desencaden� en la pierna de Grant

No hay esperanza de recuperaci�n en al menos un mes o dos.

Incapaz de evitar las peores predicciones

me veo forzado a confiarle mi compa�ero

a la misericordia del jefe local.

No hay soluci�n.

Te esperar� en Begunda,

no temas, veremos el Nilo juntos.

Buena suerte con Mutesa.

Adi�s.

Sufr� mucho por la decisi�n de dejarlo a Grant.

Pero por el inter�s de lo que hab�a en juego

y para proseguir lo m�s r�pido posible, esa era la �nica chance de tener �xito.

De todos los obst�culos que hasta ahora encontramos

no hay ninguno tan grande,

tan terrible, tan impenetrable como el que tengo delante ahora.

Me refiero a Mutesa, el Kabaka,

rey de estas regiones,

cuya supuesta crueldad ensombrece nuestro entorno.

El 19 de enero de 1862

John Hanning Speke apareci� a la vista del palacio del rey.

Al d�a siguiente fue convocado a su real presencia.

Bien, bien.

Creo que estamos dando buena impresi�n.

As� lo creo, Bwana.

Bueno, �qu� hacemos ahora?

Dice que nos sentemos en el suelo y esperemos.

Si�ntese en el suelo.

No har� tal cosa.

Dile que en Inglaterra

no es costumbre que los hu�spedes se sienten en el suelo.

Dile que soy un pr�ncipe.

Y dile que no esperaremos m�s de tres minutos.

Supongo que esto es para mantenernos contentos.

�Dios m�o!

Dicen que si usted se va el rey los va a matar.

Dale al rey saludos de mi parte.

Dile que he escuchado grandes cosas de �l

y que por eso he venido hasta ac� para verlo.

�Qu� pasa?

No lo s�, Bwana.

Nunca he visto un panorama m�s teatral.

El rey, un bien parecido y apuesto

hombre alto de 25, escrupulosamente vestido con t�nica nueva.

Imposible encontrar una falta de buen gusto en su atuendo.

Ans�o iniciar una conversaci�n pero no conozco el idioma

y ninguno a mi lado osa hablar

pues una palabra fuera de tono es una vida perdida.

Continuamos mir�ndonos a los ojos en total silencio.

El rey quiere saber si usted lo puede ver.

Tengo la secreta satisfacci�n y el sentimiento

de que hasta ahora los honores mutuos est�n a la par.

Supongo que ahora debo de nuevo esperar

y preparar el segundo acto.

En breve, como una verdadera amazona

ser�s capaz de matar a los del sexo fuerte

tan diestramente como ellos se matan.

Mientras no seas t�.

No le dar�a a tu madre tal placer, Madam.

Richard Burton se recobraba r�pidamente.

Su �ltimo libro hab�a resultado ser enormemente popular,

hab�a hecho un fugaz recorrido por Am�rica.

y a su particular manera

su relaci�n con Isabel se estaba profundizando.

Una vez m�s, Miss Araundell.

EIIatI Zaujuha ma'aha b'tadir eI kamar b'ashbiha.

�Sabes lo que eso quiere decir, Miss Arundell?

No.

Lo dicen los �rabes.

Significa: la mujer que tiene a su marido con ella

puede dar vuelta la luna con su dedo.

�Est�s de acuerdo con eso?

Ah, pero en Arabia un hombre tiene muchas esposas.

Pero, repito: �est�s de acuerdo con eso?

S�, mucho.

Isabel, he esperado cinco a�os.

Si alguna vez realmente me dejas ir, cuidado,

no retornar�.

�Tienes una respuesta?

S�.

Dentro de tres semanas me casar� contigo.

Para el rebelde Richard Burton

el sagrado matrimonio era un ritual b�rbaro.

Sospechaba que estaba siendo atrapado

en la telara�a de la Iglesia Cat�lica Romana.

Isabel fue entregada por un amigo.

Sus padres estuvieron ausentes del servicio

porque a los ojos de una sociedad respetable

la novia se estaba casando con el propio demonio.

Richard, tomas a Isabel, aqu� presente,

por leg�tima esposa.

Reglas para mi gu�a como esposa.

S�.

Regla 1: Atiende con esmero su bienestar f�sico,

perm�tele fumar u otra cosa,

porque si t� no lo haces, otro lo har�.

S�.

Toma la mano derecha de la novia con tu mano derecha.

Repite estas palabras despu�s de m�.

Regla 2: No causes problemas por ser melindrosa,

que eso s�lo repugna y muestra falsa modestia.

-Te tomo, Isabel Arundell. - Te tomo, Isabel Arundell

Por mi leg�tima esposa.

Regla 3.

Por mi leg�tima esposa.

D�jalo encontrar en su esposa

lo que otros piensan que s�lo se puede encontrar en una amante.

Que �l no deba buscar nada fuera de su casa.

En la enfermedad y en la salud.

En la enfermedad y en la salud.

Hasta que la muerte nos separe.

Hasta que la muerte nos separe.

Separen sus manos.

Toma la mano derecha del novio en tu mano derecha

Repite despu�s de m�.

Regla 4.

Prep�rate para seguirlo

con una hora de preaviso, y agu�ntatelo como un hombre.

Te tomo Richard Burton

por mi leg�timo esposo.

por mi leg�timo esposo

para tenerte y mantenerte

de hoy en adelante

de hoy en adelante

Regla 5.

No lo molestes con charlas religiosas.

S� religiosa,

da un buen ejemplo

y t�mate la vida en serio.

Trata de decir una breve plegaria con �l cada noche

antes de acostarse a dormir.

hasta que la muerte nos separe.

Egos conjugos Vos in matrimonium.

Inomina patris et fiIis et spiritus sanctis.

Amen.

Richard, lo siento

�Me ayudar�s?

Gracias.

Al menos, Mrs. Burton, no eres como

cierta muchacha inglesa en su noche de bodas.

�Qui�n, por qu�?

El novio entr� al dormitorio

y vio la novia acostada en la cama,

adormecida con cloroformo,

con una breve nota prendida de la almohada diciendo:

mam� dice que hagas lo que quieras.

Dios m�o.

S� que me he comprometido con un hombre inusual.

Te he pedido una misi�n dif�cil:

la de darme ese hombre en cuerpo y alma.

Es una gran misi�n y despu�s de diez a�os de plegarias

me lo has dado.

Ay�danos a ser nuestra mutua salvaci�n.

Ay�danos a llevar una vida noble,

y si tenemos hijos

ay�danos a educarlos en el temor a Dios.

Richard.

Dile al rey que le he tra�do un regalo.

Le doy este anillo como muestra de amistad.

Es una copia del anillo que uso yo.

Dile que su dise�o est� basado en un collar de perro

y siendo de oro, el rey de los metales,

es en todo sentido apropiado para Su Majestad.

Dice que si verdaderamente eres su amigo

�l te mostrar� el camino para volver a casa.

Dale las gracias pero dile que no quiero volver a casa.

H�blale del r�o.

Quiere saber por qu� no le diste un arma.

�Dijo algo sobre el r�o?

No.

Dile que le dar� un arma.

En este momento, el Capit�n Speke se involucra personalmente

en un acto de la mayor crueldad

que hubiera podido imaginar.

Quiere saber si es una buena arma.

La mejor del mundo.

Quiere saber si puede matar un hombre.

S�, puede matar a un hombre.

�Qu� est� haciendo?

Yo no puedo hacer nada y el rey lo sabe.

�l hace esas cosas meramente

para que sus hu�spedes vean su poder salvaje.

Quisiera Dios que lo hubiera podido salvar.

All� lejos en las junglas occidentales de la costa del Victoria

la fascinaci�n de la vida local lo hab�a superado al Capit�n Grant.

James.

Adoma... Adoma.

Adoma...

Barba.

Barba.

Bien.

Los d�as son interminables

y mis tardes son tan solitarias

que esta ma�ana decid� aceptar

el regalo de la reina madre: una esposa.

Mary�.

La aceptar� como sirvienta hasta el arribo del Capit�n Grant.

Bien.

La brutalidad del rey ya no resulta sorprendente.

Casi diariamente una, dos o tres miserables mujeres del palacio

son arrastradas y ejecutadas.

Nadie osa ni se preocupa en levantar un dedo para salvarlas.

La gente est� tan embrutecida como su amo.

V� adentro.

�Yo tambi�n me estoy volviendo insensible a esta visi�n?

Dile al rey: "si t� te lo quedas

no podr� pintarlo nuevamente

ni a ninguna de tus esposas o funcionarios".

Si le doy mi br�jula

no podr� volver a mi pa�s.

Dile eso.

Dile que no se lo puedo dar.

Que es como si me sacara los ojos.

No le sirve para nada.

No la puede entender, ni leer.

No se la puedo dar.

Ahora me parece que nunca tendr� �xito.

Preferir�a morir antes de fracasar en mi viaje.

Pero el fracaso parece inevitable.

Speke ha estado privado de compa��a europea

por m�s de cuatro meses.

James...

John...

John, me alegra verte.

Te he extra�ado, James.

El 27 de mayo de 1862

la caravana de Grant lleg� a las puertas del palacio.

Debo decir que cre� que

en todos estos meses habr�as avanzado.

He dicho que esperar�a y lo he hecho, �no es cierto?

De todas maneras, podr�a haber estado

en una prisi�n, porque �l no nos dejar� ir.

�Por qu� raz�n?

Mutosa no tiene razones,

es meramente su humor.

Bueno, tu pierna no est� tan mal.

Un poco r�gida, es todo.

La reina madre es la que podr�a ayudarnos

pero me temo que se la ha tomado conmigo.

L�stima.

La primera vez que nos encontramos

me present� un par de j�venes esposas.

Mi Dios, �qu� hiciste con ellas?

Me deshice de ellas, por supuesto..

Por supuesto�

Les estoy diciendo qui�n eres�

�Qu� inteligente de tu parte�!

John, �t� crees que el rey nos querr� dejar ir?

No es una cuesti�n de querer, nos debe dejar ir.

Ya es mayo; en Inglaterra van ha pensar que estoy muerto.

Pero James, �te has preguntado si no llegaremos demasiado tarde�?

Tuve una pesadilla en la que cuando llegamos al Nilo

ya hay otra bandera all�

Recemos para que no sea as�.

Bebamos por nuestro �xito.

No puedo darle a Burton la satisfacci�n de nuestro fracaso.

En Inglaterra un nuevo competidor hab�a asumido el desaf�o del Nilo.

Mr. Samuel Baker era un hombre de muy considerable encanto

y m�s considerable capital.

Era afamado por su legendaria habilidad

y valent�a en la caza mayor.

Con caracter�stico buen sentido,

Baker hab�a decidido consultar a Richard Burton,

antes de lanzarse a la b�squeda del Nilo,

sobre la forma que �l consideraba m�s razonable.

Entre. Entre.

�C�mo est�, se�or? Mi nombre es Baker.

Me siento muy honrado de conocerlo.

Ambos estamos muy honrados.

Capit�n Burton, le presento a Florencia.

�Su hija? Su hermana, tal vez.

Florencia es mi mujer, se�or.

�C�mo est� usted, Capit�n Burton?

Debo congratularlo, se�or Baker.

Gracias, se�or.

En efecto, soy un hombre afortunado.

Mi mujer, Isabel, estar� aqu� en un momento.

Est� en la iglesia.

Es un h�bito en ella. Si�ntense.

Ahora d�game, Mr. Baker.

Usted me escribi� cont�ndome sus planes de ir al �frica,

pero nunca me dijo por qu�.

Hay una sola raz�n para ir al �frica, Capit�n Burton

y es la de encontrar la fuente del Nilo.

�Y usted concuerda con mi teor�a sobre el lago Tanganyika?

Para ser honesto, Capit�n Burton, no lo sabemos.

Tal como le inform� al Capit�n Speke, una prueba es la �nica respuesta.

Por eso pretendemos viajar hacia el sur a trav�s de Egipto,

y luego subir por el Nilo hasta encontrar la fuente.

Eso es imposible, Mr. Baker.

Nosotros lo intentaremos.

Seguramente, con "nosotros" no querr� decir usted y su se�ora, �no?

Oh, por supuesto que s�.

Florence y yo nunca vamos a ning�n lado sin el otro.

Ella es mi �ngel de la guarda, se�or.

Madam, usted es una mujer extraordinariamente bella.

En toda el �frica no se ha visto nada como usted.

Su gran atractivo los va a confundir.

Pero todos ellos son hijos de Dios, Capit�n Burton

y usted ha escrito tan simp�ticas narraciones

acerca de ellos que estoy seguro muy pocos de ellos podr�an hacernos da�o.

Florencia pretende ense�ar a las mujeres c�mo cocinar y coser.

�Cocinar y coser?

Por el amor de Dios, se�or, algunas de esas tribus

que encontrar� cortan su cabeza por ese anillo de compromiso

y luego lo cocinar�n a usted.

En un mes estar� tumbado con una fiebre

que lo har� desear estar muerto.

Y si eso no lo mata, el clima o los animales lo har�.

Usted y su esposa tendr�n que marchar

diez horas por d�a, siete d�as a la semana.

No encontrar� un hombre que pueda hablar algo distinto

a alg�n remoto dialecto africano y, si lo puede aprender,

no escuchar� una palabra que sea verdad.

Cada ma�ana agradecer� a Dios o al diablo

que todav�a est� todav�a vivo, �y para qu�?

Para encontrar la fuente de un r�o.

�Vale eso la seguridad de su esposa?

Capit�n Burton, s� que nos aconseja bien

pero no nos disuadir�, estamos decididos.

Voy a ir al �frica.

A diferencia de usted, se�or, no tengo Sociedad

o Comit� que me dicte d�nde debo ir.

Soy un hombre independiente y he elegido�el Nilo.

�Y usted, Madam?

�Tambi�n es independiente?

Soy la esposa de Samuel.

Mi esposa, Isabel.

Ella tambi�n piensa como usted, Madam.

Siento llegar tarde, Richard.

�C�mo est�?

� C�mo le va, Mrs. Burton?

Mr. y Mrs. Baker.

Estaba a punto de decirles que

te hab�a dejado ac� cuando fui al �frica Occidental.

Richard es muy considerado.

Me explic� los peligros,

y aunque �frica Occidental y Fernando Poo son bastante civilizados

conf�o en su juicio.

�No est�n de acuerdo?

Mr. Baker esta dirigiendo una expedici�n al �frica

y Mr. Baker la est� llevando a Mrs. Baker.

�frica Central no es para nada civilizada,

entonces �qu� opinas de su juicio, Isabel?

Mrs. Burton, Capit�n Burton,

creo que Florencia y yo debemos retirarnos.

Ya les hemos robado mucho tiempo.

Oh, no. Por favor no se vayan.

Mrs. Baker, tal vez tomar�a una taza de t�.

A veces, Richard, me tratas muy rudamente.

Siento haberme perdido lo que discutieron.

Oh, yo soy el que debo disculparme,

no pens� que pudiera interesarte.

Sabemos c�mo ciertas cosas te incomodan.

No lo har�an si alguna vez me dieras la oportunidad de aprender, Richard.

Lo hubiera hecho pero estabas con tu Dios.

Tres horas.

Es realmente el tipo m�s agotador.

�Te dio alguna raz�n?

Harem.

Ayer estuvo de caza.

Disparando a p�jaros quietos.

Gran deporte.

�Cu�ntos rinocerontes te has embolsado hasta ahora?

Doce.

Supongo que en casa estar�n cazando urogallos.

La temporada reci�n est� comenzando.

�Cu�nto tiempo queda hasta que lleguen las lluvias?

Dif�cil saberlo.

Pronto

Muy amable.

En realidad quiere vernos.

Tal vez necesita alguna asistencia con las damas.

Oh, �xtasis..

Mira los verdugos.

S�lo dos.

El rey quiere saber por qu� quieres encontrar este r�o.

Dile al rey que es un gran r�o que llega al mar.

Si encontramos d�nde nace

ser� conocido en todo el mundo

y mucha gente vendr� a visitarlo y traerle regalos.

El rey dice que el r�o siempre estuvo all�,

que incluso �l lo ha visto muchas veces.

Ning�n hombre blanco lo ha visto.

Yo ser� el primero.

�Si encuentras ese r�o el hombre blanco te har� Dios?

S�.

Me har� Dios.

�Dice que podemos ir?

S�, creo que as� es.

Vamos.

Speke hab�a quedado atrapado

en la corte de Mutesa durante seis enteros meses.

A principios de julio su caravana

finalmente sali� por la costa norte del lago Victoria.

Salimos a la madrugada.

Ya viajamos 500 kil�metros, muchos bajo lluvia.

�Todo bien?

De acuerdo a Budja, vamos a tener

que vadear este peque�o tributario, el Luajeri,

antes de llegar al Nilo por ac�..

Tres d�as.

Despu�s de todos estos meses,

apenas puedo creer que estamos tan cerca.

James, voy a ir al Nilo solo�

Odio hacerte esto pero no est�s en condiciones

de caminar m�s de algunos kil�metros por d�a

y no tenemos tiempo.

Me temo que tendr�s que esperar aqu�.

Quiz� podr�a montar�

No podemos cruzar animales por el r�o,

es demasiado peligroso.

Ya veo.

Bueno, en tal caso no tengo alternativa.

Lo siento.

Me parece mejor devolverte el regalo.

Bombay, alista a los hombres. Estamos en camino.

A apenas tres d�as de marcha de su anhelado objetivo,

despu�s de dos a�os de viaje,

Speke eligi� negarle a su leal compa�ero

una porci�n del triunfo.

Las condiciones clim�ticas eran excelentes.

La pierna de Grant no hab�a estado tan mal

como para que no pudiera reunirse con su l�der.

Entre las muchas controversias

en torno a la b�squeda del Nilo por el hombre,

ninguna es m�s rara que �sta.

S�lo podr�a haber un motivo

para esta aparentemente irracional decisi�n.

John Hanning Speke a �ltimo momento

simplemente decidi� que se reservar�a s�lo para s�

la fama y la gloria del descubrimiento.

Estoy en el borde del Nilo.

Es imposible imaginar algo m�s rom�ntico.

Un magn�fico torrente salpicado de islotes y rocas

fluyendo entre delicados bancos herbosos

con abundantes �rboles y bananos en el fondo.

Gan�.

Gan�.

Bwana... Bwana.

Lo encontr�, James.

Congratulaciones.

La misi�n de Speke estaba cumplida.

S�lo quedaba la gloria.

Feliz de dejar finalmente Buganda

�l y sus hombres anduvieron

en direcci�n norte todo el camino hacia Khartoum,

ansioso por difundir la noticia de su �xito.

Lo que menos esperaban era encontrar

viniendo r�o arriba hacia ellos

a los m�s originales de los exploradores:

Mr. y Mrs. Samuel Baker.

El 4 de febrero de 1863

las dos expediciones se encontraron en Gandokoro,

en los bancos del Nilo.

Estoy encantado de verlo, John, muy complacido.

Encontrar al viejo Baker fue un placer dif�cil de describir.

Pasaron dos a�os desde que recib� noticias

del mundo exterior.

Hay un mot�n en la India y guerra civil en Am�rica.

Su Alteza Real, el Pr�ncipe Consorte, est� muerto.

Tristemente, record� sus palabras inspiradoras y alabanzas.

Se lo extra�ar� mucho.

Por cierto, antes de dejar Inglaterra estuve con el Capit�n Burton.

No me gust� su persona pero uno no puede evitar admirarlo.

No.

Capit�n Grant, �quiere m�s t�?

Lamento no tener galletas Bath Oliver.

Fortnum y Masons prometieron enviarnos algunas

pero todav�a no han llegado.

Mrs. Baker, usted es como una visi�n.

Una visi�n admirable.

Ah, Grant. Mi querido se�or. Florencia es mi fuerza.

Ella es la raz�n por la que estamos ac�.

Y es por eso que s�, John, que encontrar� lo que busco.

Samuel, debo decirle que�

ha llegado tarde.

Yo ten�a raz�n,

el Victoria Nyanza es la fuente del Nilo.

Estoy justamente retornando de all�.

Ya veo�

Por supuesto, deber�a haberme dado cuenta al encontrarlo aqu�.

Bueno, debe haber sido una experiencia memorable para usted, Capit�n Grant.

S�,�lo fue.

Me dijeron en Bunyoro que hay otro lago llamado Luta Nzige,

un peque�o lago, al oeste del Victoria Nyaza,

no tuve tiempo de visitarlo.

Pero podr�a bien ser un afluente mayor del Nilo.

�Por qu� s�lo un afluente principal?

�Por qu� no la fuente propiamente dicha?

No. No la es.

�C�mo puede afirmarlo sin haberla visto?

Samuel, el Capit�n Speke ha estado en el lago Victoria�

No niego eso, Florencia.

Hay una posibilidad de que su hallazgo

pueda ser un afluente mayor

y este otro lago la fuente del Nilo.

El beneficio de la duda.

Seguramente la justicia lo admite.

Samuel, por favor cr�eme.

Tengo raz�n.

No hay duda.

Bueno, entonces d�game exactamente d�nde est� el lago

y lo veremos por nosotros mismos.

Bueno, si sirve de ayuda

puedo darle una estimaci�n aproximada

de d�nde est� seg�n nuestras exploraciones.

Vale, Capit�n Grant, vale.

Ahora, si �ste es el lago Victoria

y nosotros estamos aqu� en el Nilo, justo por ac�

suponiendo que el lago Luta Nzige est� m�s o menos por ac�

y sabiendo, como usted sabe, que el r�o es navegable hasta all�,

no veo ninguna raz�n

por la que no pueda llegar hasta all� en barco.

Gracias. Usted es muy amable.

Cuando encuentre ese lago, me gustar�a llamarlo lago Grant,

pero no creo que la Sociedad lo apruebe.

No.

Lo llamar� Lago Albert.

Adi�s.

Adi�s, Mrs. Baker. Buena suerte.

Encantados de haberlos visto.

Adi�s, Capit�n.

Adi�s.

Buen regreso a casa..

No era necesario mostrarle el mapa,

no es un chico.

Pens� que podr�a serle de alguna ayuda,

despu�s de su decepci�n.

�Ayuda para qui�n?

�Su mujer?

Adi�s�

Qu� viaje m�s in�til.

Lo del Nilo est� resuelto de una vez para siempre.

�A qu� le sonr�es?

S�lo estaba pensando�

Hace diez a�os toda el �frica Central estaba completamente vac�a

y ahora tenemos tres lagos

casi tan grandes como el B�ltico:

el Victoria, el Tanganyica y �ste Lute Nzegi.

Bueno, supongo que si Baker prueba que �ste es m�s grande,

podr�a ser la fuente del Nilo.

James, �el lago Victoria es la fuente del Nilo, lo sabes!

Te sigues olvidando, John,

que yo no lo vi�

Pero los Bakers no estaban haciendo un viaje in�til.

Lo del Nilo no estaba para nada resuelto.

Trece a�os debieron pasar antes de que alguien pudiera estar tan seguro.

Para John Hanning Speke

se avecinaba una tragedia que podr�a superar por mucho su triunfo presente.

subt.: eduardoredolfi@gmail.com

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