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Alatriste. Gracias a �l mi pr�ncipe sigue vivo.
Este collar se lo doy para que sepa
que si alguna vez necesita alg�n favor de palacio
puede contar con �l.
Su Santidad el Papa concede dispensa para que los pr�ncipes se casen.
No queda sino terminar de negociar las capitulaciones.
Parece que se est�n entendiendo.
Siempre olvido que es un hereje. -Pero un hereje muy guapo.
No podemos permitir ese enlace.
No habr� boda, Eminencia.
El pr�ncipe Carlos se casar� con nuestra princesa Enriqueta.
�C�mo has entrado? -Tengo mis trucos.
No te puedes ni imaginar lo que vi ah� dentro.
No s� c�mo entr� ni qui�n es.
Conozco un mercader de telas muy rico. Tiene un hijo en edad casadera.
Pero con un plebeyo... -�In�s de la Natividad?
No hay nada en esos versos que no est� inspirado por mi amor a Dios.
Detenedla. -�Qu� le ha pasado a mi hermana?
Ha sido detenida por la Inquisici�n. -Alguien la ha denunciado por sus versos.
Este escrito no es un desv�o de la fe verdadera, es un ataque directo.
�D�nde est� Mart�n?
Vete. -�No se lo contar�s a Mart�n?
No, se lo vas a contar t�.
�Qui�n era? -Alatriste.
Episodio 11: La muerte de Mart�n Salda�a.
�Bravo!
Pues s� que empieza mal la tarde.
�Qu� dec�s?
�Hoguera para don Toro o os conform�is con potro?
Hoguera.
Bueno, al menos ahora viene Lope.
Gracias a Dios C�zar se ha debido hartar de torturarnos con sus r�pios.
Ah� lo tienes por si quieres decirle algo.
�Decirle? Latigazos, habr�a que darle.
�Arrima a las galeras, C�zar!
Mira, parece que al rey tambi�n le gusta Lope.
O tal vez no. A lo mejor lo que le gusta es la Castro.
Nuestro rey tiene buen gusto.
T� calla. En mosca cerrada no entran bocas.
(Lope de Vega - "Las bizarr�as de Belina") �As� rasgas el papel?
C�nsame el conde, Finea.
�El alguacil, el alguacil!
�Corre, corre, vamos!
Y Diego, �est� arriba? -No. Sali� y a�n no ha vuelto.
�Por qu�? �Qu� ha hecho ahora?
Es un asunto personal.
Caridad, �por qu� no le traes algo de vino aqu� al alguacil?
No, no me traigas nada. -Buend�a, Mart�n. �Echamos una manito?
Sabes que est� prohibido. �Qu� quieres, que cierre la taberna?
Aqu� no se juega, teniente.
En mi taberna se respeta la ley. �Verdad, Copons?
�El capit�n va a tardar mucho?
Ni lo s� ni me importa.
Esperar� all�.
Una tarde, cuando el sol dicen que en el mar se esconde
y se le ponen adelante las...
Las cabezas de los montes.
...las cabezas de los montes,
cuando por aquella raya que con varios tornasoles divide el cielo,...
Y la tierra.
...y la tierra,...
Bueno, �qu� esta haciendo?
�Si es que est� destrozando Lope!
A las plumas de los aires
y a las ramas de...
Algo le pasa. -S�, que tiene p�jaros en la cabeza. Eso es lo que le pasa.
�Qu� le pasa? �Tiene fiebre? -No lo s�, Majestad.
Al menos se acab� el tormento.
Querid�simo p�blico, tranquilidad, un poco de calma. Les pido disculpas.
Nuestra querida actriz, Mar�a de Castro, se encuentra indispuesta
de modo que se suspende temporalmente la funci�n.
�Esto es una mierda, C�zar, una mierda!
Una actriz no puede salir de escena as�, cuando le da la gana.
Don Francisco, �puedes llevarte a I�igo?
Claro, Diego, claro, turbio.
�A d�nde va el capit�n?
(Quevedo - "Soneto amoroso") Cuando le quiero m�s ce�ir con lazos
y viendo mi sudor se me desv�a
vuelvo con nueva fuerza a mi porf�a
y temas con amor me hacen pedazos.
Vamos, anda, el capit�n vendr� luego.
Mar�a, �d�nde est�s? M�s vale que te est�s muriendo porque si no te voy a matar yo.
�Esta es mi ruina, mi ruina!
Mar�a.
Mar�a, Mar�a, �qu� l�o...?
La van a matar
pasado ma�ana.
No hay nada que hacer.
�Mi pobre In�s!
Lo he intentado todo.
Se acab�.
A�n no se ha acabado.
�Tienes el collar? -�Qu� collar?
El que te regal�.
Conf�a en m�.
�Y ese? -Ese es Salda�a, plantado ah� como un papalote.
Busca al capit�n. -�Para qu�?
Lleva un buen rato ah� fuera.
No ha querido tomarse un vino con nosotros.
A ese lo que le pasa es que sabe que si se sienta conmigo
le plumo hasta el ri��n.
Como te vea sacar los naipes te saco de aqu� a patadas. �Te queda claro?
Diego.
�Qu� sorpresa verte aqu�!
�Saca la espada, cojones!
�A qu� viene esto, Mart�n? -Lo sabes de sobra.
Eres un canalla, Diego, un cerdo.
Y t� dec�as ser amigo m�o.
Me est�s complicando la vida, Mart�n.
Tanto, porque voy a matarte, Capit�n.
�Por Dios, envainad la espada!
A quien intente pararme lo mato como a un perro.
Mart�n.
M�tame, Diego.
Al menos hazme el favor de no dejarme vivo.
�Pero se puede saber qu� cojones te pasa, Mart�n?
D�jame verte eso. -No, prefiero morir desangrado.
Mart�n, por Dios, �pero qu� es lo que has tomado?
Como si no lo supierais,
como si no supiera todo Madrid la �ltima haza�a del capit�n Alatriste.
�Vamos, d�jenme, me cago en todo!
�Qu� haza�a, Capit�n!
�Qu� gran audacia, ponerle los cuernos a un amigo!
Mart�n, por favor, no sabes de qu� est�s hablando.
V�yase al infierno vuestra merced, don Francisco,
y ll�vese a su amigo consigo.
Ah� les estar� esperando a los dos.
Mart�n, Mart�n, esp�rame que te acompa�o tu casa.
Mal asunto, Diego.
Esto es lo que tienen los cuernos,
que uno se arranca detr�s de la primera capa que se agita.
�Ser�s cerdo! �Puerco, mal nacido!
�Con la mujer de Salda�a? �Lo que me faltaba!
�Me tienes harta, Diego, harta!
�Que te hagas sitio ella en su cama!
Creo, don Francisco, que me vas a tener que hacer un hueco en tu casa.
S�, hombre, s�, cuenta con ello.
Con Salda�a has salido bien parado,
pero esa... esa mata de verdad.
Yo me voy con vuestra merced. -T� te quedas aqu�.
Ahora vamos a ver si tienes lo que hay que tener para ser un soldado.
S�, rapaz, ya sabes, clava bien la pica
y aguanta las embestidas del enemigo.
Y entonces, �nuestra actriz est� bien?
Se ha recuperado enseguida. Ha sido s�lo un mareo, mi majestad.
Me alegra o�rlo. Y la obra �se volver� a representar?
Muy pronto. Quienes la han le�do dicen que es magn�fica.
�La obra o la actriz? -Majestad, os busc�bamos.
Si record�is, esta tarde es el d�a de la firma de las capitulaciones de la boda.
Est� todo preparado.
Olivares, el rey de las Espa�as sabe muy bien d�nde tiene que estar
en cada momento.
No lo dudo, Majestad.
Si me permit�s, nos espera la delegaci�n inglesa.
El rey sabe d�nde y tambi�n cu�ndo.
Ma�ana, ma�ana hablaremos de ese asunto.
Sabiendo lo que est� en juego
os lo llev�is por all�, Conde, sin consultar a nadie.
�Y qu� quer�is que haga? Es el rey.
�l sabe d�nde, cu�ndo, y con qui�n.
La honra en el matrimonio es fortaleza que tiene al alcaide por enemigo.
D�jate de versos, don Francisco, que no est� el horno para bollos.
T� sabes que Salda�a no va a parar hasta matarte. �Verdad?
Esos son noticias viejas. -Viejas sean.
Aparte de lo que le dijo su mujer parece que alguien te vio entrar en la casa.
La �nica forma de convencer a ese buey es encontrar al amante.
�Es feo!
�C�mo corr�a el condenado!
�Le reconociste?
Suelo reconocer a la gente m�s por la cara que por el culo.
Don Francisco, necesito que me hagas un favor.
No pongas esa cara, que este es f�cil.
Si t� est�s metido en el l�o, f�cil no es.
Necesito que le entregues esto a la infanta.
A ver.
Un collar.
De modo que quieres hacerle llegar a su alteza, la infanta de Espa�a,
una nota y un collar. -�Podr�s hacerlo?
No s�, Diego. �No me puedes explicar algo m�s?
Ang�lica, �podemos hablar?
Decidme. -Ma�ana vamos a recibir una visita muy especial.
Va a venir a verte tu prometido.
�Mi prometido?
Eso es.
Tu t�o y yo hemos tenido una larga charla sobre este asunto
y los dos creemos que es hora de arreglar tu matrimonio.
Decid mejor que lo hab�is convencido para mandarme lejos.
Escucha, Ang�lica, eres una mujer
o est�s a punto de serlo
y las mujeres se casan.
No s� de qu� te sorprendes tanto.
�Qui�n es? -Se llama Antonio Carri�n
y es hijo de un mercader de telas de Toledo muy rico
y cuando muera su padre el recibir� toda su fortuna.
Deber�as darme las gracias por buscarte un partido as�.
�Para una Alqu�zar? -La hidalgu�a no da de comer, hija.
Un comerciante. �No le basta a vuestra merced con verme azotar por mi t�o
que adem�s quiere humillarme cas�ndome con un plebeyo?
No creo que el chico con quien te vi el otro d�a fuera precisamente un pr�ncipe.
Es por eso, �verdad? Me odias.
Puedes elegir, Ang�lica: o el matrimonio o el convento.
A m� las dos opciones me parecen bien
aunque me apetece m�s la segunda.
Yo tambi�n os odio.
Don Antonio llega ma�ana con su familia.
Te quiero bien vestida y peinada.
Quiero que causes muy buena impresi�n.
Yo le creo.
�A qui�n? -Al capit�n.
�T� qu� sabr�s?
S� que no ser�a capaz de hacer eso a un amigo.
Mejor vamos a cambiar de tema.
O te callas o te vas a la calle.
Esta tarde he estado en el teatro.
Ha pasado una cosa muy rara,
la actriz se ha marchado en mitad de la obra.
�A d�nde? -No s�, ha salido corriendo.
Se ha montado la de Dios Jesucristo.
�Y qui�n era la actriz? -Mar�a de Castro.
�Y el capit�n qu� ha dicho?
Nada.
Estaban el rey.
La miraba mucho. -�A qui�n?
A la actriz. -�Y eso por qu�?
�Pues por qu� va a ser?
�Qu� pasa, que a ti tambi�n te gusta esa buscona?
No, a ver, me gusta, pero como actriz.
Est�... Es muy buena.
Me voy a dormir.
Recoge t�.
Padre.
Felipe, tengo mucho fr�o.
�Por qu� tengo tanto fr�o?
�Traedme m�s le�a!
�Est�is enfermo, padre?
Eso te quisiera yo.
�Me voy a morir?
Ya lo sab�a.
Estos matasanos no me dicen nada.
Me mienten.
Ya lo sab�a.
No te puedes fiar de nadie.
No lo olvides, �de nadie!
Si no olvidas eso ser�s un gran rey.
�Tengo tanto fr�o!
Prom�teme s�lo una cosa.
Prom�teme que cuidar�s de tu hermana.
Lo prometo, padre.
Sobre todo no permitas nunca que se case con un hereje. Nunca.
�Me has escuchado?
�J�ralo!
�J�ramelo!
Lo juro, padre.
Me enfr�o.
Ya casi no me siento.
�Padre, padre!
�Padre!
�Vamos, sube! -No puedo, tengo que ir al mercado.
Puedes ir luego. Venga, �a qu� esperas?
�A�n no lo conoces? -A�n no, pero va a venir a verme ma�ana.
�Lo amas?
�Qu� dices? �Si es un mercader!
�Es eso lo que te molesta, que no sea un noble?
Me molesta todo. Es un viejo y seguro que es m�s feo que un demonio.
Adem�s a mis t�os s�lo les interesa porque tiene dinero.
Yo tampoco soy un noble. -Ya, pero t� eres diferente.
T� vas a ser un capit�n, y los soldados no necesitan t�tulos.
S�lo necesitan su espada y su valor.
Es con tus t�os con los que tienes que hablar,
no conmigo, yo no puedo hacer nada.
S� que puedes.
Puedes demostrarme que eres un soldado y que vas a luchar por m�.
M�talo, I�igo, m�talo.
Hazlo, si me quieres de verdad.
Pero �por qu� dudas? Librar�s a este mundo de un ser despreciable.
Toma, como prenda de mi amor.
Esta vez quiero algo m�s.
Un beso. -Ya te di uno.
Y despu�s intentaste apu�alarme.
Esta vez s�lo quiero un beso.
Sin propina.
Cuando hayas cumplido el trato.
No. S�lo har� lo que me pides si me demuestras que me amas.
M�rchate.
Otro hombre me har� suya
y t� tendr�s la culpa.
No hay nada que hacer.
La mujer se lo ha trabajado bien
y el pobre Salda�a se cree todo lo que le dice la muy puta.
Eso s�, est� re buena la jodida.
Vamos a ver qu� es lo que me cuenta a m�.
Di que s�. Entre amantes no hay secretos.
Tardan demasiado.
Conf�o en que no est�n pensando en darnos otro desplante.
�Qu� quieres? -Sigue andando.
El nombre de tu amante. D�melo.
�Y t� me lo preguntas, cari�o?
Se acabaron las risas.
Dime qui�n era el cabr�n que estaba contigo el otro d�a.
�Ahora tambi�n matas a mujeres?
Contigo no me importar�a hacer una excepci�n. El nombre.
No s� de qui�n me hablas.
Pues te conviene recordarlo.
Te he dicho que no s� de qui�n me hablas.
Hoy vas a salvarle.
Tarde o temprano le encontrar�.
Eso si mi marido no te encuentra a ti antes.
Salda�a es un animal muy peligroso.
Salda�a es un hombre valiente. Salimos juntos en el tercio.
Deber�a cortarte el cuello aqu� mismo.
M�rchate.
Su majestad el rey. -Por fin.
Basta.
Se�ores, el rey, nuestro se�or, me acaba de decir
que necesita m�s tiempo para reflexionar antes de firmar.
Volveremos a reunirnos dentro de unos d�as.
Espere un momento.
Esto no puede sucedernos. -Calmaos.
�Es que no vas a hacer nada?
Es tu hermano.
S�. S�, es mi hermano.
Pero tambi�n es mi rey.
Esperaremos
lo que haga falta.
Todo lo que he hecho para sacarte de aqu� ha sido in�til.
Lo siento, In�s.
No s� qu� m�s hacer.
No quiero que sufras m�s por m�, Mar�a.
Estoy preparada.
Te quiero mucho, hermana.
Y yo a ti, por eso no quiero verte triste.
Soy feliz, muy pronto voy a ver al Sant�simo
si es que se digna de preservarme entera.
Eres la m�s santa de las mujeres, In�s.
Dios te acoger� con los brazos abiertos.
Si nos dejas a solas
voy a confesar a tu hermana.
Es mi deber hacer lo posible
por limpiar de pecado el alma de esta oveja descarriada.
Vete, Mar�a.
Estoy tranquila y a bien con Dios.
Tambi�n vuestra paternidad tendr� que presentarse alg�n d�a ante Dios.
Deus solus potest peccata dimittere.
He pecado en mi alma y Dios lo sabe.
Arde en el infierno,
porque es ah� donde ir�s a parar.
Vengo de casa de Mart�n.
Muy bien, padre, pero a m� no me lo cuente.
Me preocupa la herida. No tiene buena pinta.
�Y qu� quieres que haga yo?
Que se la cure Diego, que es el que se la ha hecho.
Diego no puede hacer nada.
Me gustar�a que fueras a casa de Mart�n.
T� sabes de heridas y seguro que conoces alg�n ung�ento o un remedio.
Te lo pido por caridad cristiana.
Precisamente por caridad cristiana no deber�a ped�rmelo, padre.
Di mi palabra.
�A qui�n, mi se�or?
A mi padre,
en su lecho de muerte.
O eso creo.
Pero Majestad,
sab�is que a estas alturas parar la boda
podr�a significar la guerra con Inglaterra.
�Y pon�is delante de mi salvaci�n eterna
aspectos terrenales como ese?
Arr�glalo, Olivares,
como has hecho hasta ahora.
Tu sabr�s bien c�mo.
Muy bien,
casi perfecto. Repitamos otra vez.
No, estoy cansada, marchaos.
Pero si s�lo... -Marchaos.
Alteza.
Cuando est�is en Inglaterra me tendr�is a m� para hablar espa�ol.
�Cu�ndo, Ang�lica?
�Cu�ndo pens�is que podr� casarme?
Mi hermano est� obcecado con la idea de que el pr�ncipe miente,
que no quiere convertirse.
Es un paso dif�cil, Alteza.
Pues claro que lo es.
He intentado hablar con �l, pero nada.
Es in�til, se ha cerrado en banda.
Dime, �quer�ais contarme algo?
Es el se�or de Quevedo. Pide ver a su alteza.
Ahora no, Ang�lica. Es imposible. No estoy de humor.
Si es de noche no ver�s a tu contrincante.
Lo que tienes que hacer es guiarte por el reflejo de su espada.
�Y si no hay reflejo?
Te mantienes lejos de ella. -As� que no dejo de mirar a la espada.
Pero si es de d�a es muy importante que mires a los ojos del rival.
Te revelar�n sus intenciones.
Bien.
Vamos.
Pardiez, I�igo, casi me partes en dos.
Lo siento, don Francisco, estaba mirando los ojos del capit�n.
�Los ojos? �Joder!
Lo siento mucho, Diego,
me ha sido absolutamente imposible llegar a la infanta.
Yo s� c�mo puedo llegar a la infanta.
�Vaya! A ver si va a resultar que tenemos ante nosotros a un grande de Espa�a.
�Y yo sin saberlo! -No soy ning�n grande,
pero s� que conozco a una de las meninas de la infanta.
�Es que no has tenido bastante con esa Alqu�zar?
Es verdad, I�igo, al�jate de ese demonio con faldas.
�Tan poca confianza ten�is en m�?
S� c�mo tratar a las mujeres.
�S� que tienes t� confianza en tus encantos, rapaz!
No es eso,
tengo algo que le puede interesar mucho a cambio.
�Seguro? -Ten�is mi palabra, Capit�n.
Est� bien,
pero recuerda, vigila siempre tu espalda,
y m�s con una Alqu�zar.
Si me presento ante Buckingham y le cuento la verdad
ser�a lo mismo que presentarle una declaraci�n de guerra.
Sea como sea debemos conseguir que sean ellos quienes rompan las negociaciones.
Es dif�cil entender que hayan aguantado ya tanto tiempo.
El pr�ncipe se niega a abandonar la esperanza.
Su amor por la infanta es sincero.
Esa es nuestra desgracia.
Su excelencia. -Adelante.
Ha llegado un mensaje de los estados pontificios.
Me temo que no son buenas noticias.
Su Santidad el Papa ha muerto.
Una lamentable p�rdida.
�Sonre�s?
D� orden de que doblen las campanas de Madrid
por la muerte de nuestro bienamado Papa.
Suenan campanas.
El Santo Padre ha muerto.
Se acaba de recibir la noticia en palacio.
Dios lo tenga en su gloria.
�Crees que me deber�a poner luto?
No hay tiempo. Hagamos como que no est�bamos al tanto.
�Qu� d�a m�s triste para recibir a tu prometido, Ang�lica!
Quiz�s deber�a acudir al Alc�zar para estar con la infanta.
No, en el Alc�zar ya est�n avisados de que ver�as a tu futuro marido.
Est�n tardando demasiado.
�No habr�n cambiado de opini�n? -No digas tonter�as, Luis.
Est�n encantados de emparentar con un secretario del rey.
Y nosotros con un comerciante de trapos.
Ang�lica. Es el hombre m�s rico de Toledo. Nos conviene.
Te conviene, nos conviene a todos.
Da gracias a tu t�a por conseguirte un buen partido.
Ya est�n aqu�.
Don Antonio. -Se�ora.
Don Luis.
Bienvenidos a nuestra casa.
Estamos muy honrados. -Y muy interesados.
Ang�lica.
Este es nuestro hogar.
Sois todav�a m�s linda de lo que imaginaba.
�Qu� guapa! -Gracias.
Pero no nos quedemos aqu�. Pasen, por favor.
Gracias.
Mart�n.
�C�mo est�s?
�Co�o! �Tan mal estoy?
Que no es eso, animal.
Que no he venido como sacerdote, que he venido como amigo.
Deber�an dejarle descansar.
�Podr�a traerme un poco de agua?
Claro, ahora mismo se lo traigo. -Gracias.
No parece infectada
pero est� ardiendo.
No lo entiendo, y no parece que sea por la herida.
Habr�a que llamar a un m�dico.
Ya le he avisado. Est� en camino.
�Chocolate, gracias! -No, padre, perdone, pero esto es para Mart�n.
Ahora mismo le preparo otro a vuestra merced.
No hace falta. Nos vamos ya.
�Pero mujer, ahora que nos van a preparar un chocolate!
V�monos, padre.
Ya.
Bueno, pues lo dejamos para otra ocasi�n.
Si necesita cualquier cosa no dude en llamarnos.
Mart�n, Mart�n.
Se ha dormido.
�Ese es el que quieres que mate?
Ese.
No es tan feo ni tan viejo como dijiste.
Ya, pero sigue siendo un plebeyo.
Adem�s es un impertinente, nadie lamentar� su muerte.
�Lo matar�s?
Me ocupar� de �l.
�Sigues queriendo un beso?
Y algo m�s, un favor para un amigo.
Capit�n.
�Hiciste lo que te ped�? -Est� en marcha.
�Y el favor que le debes a cambio a la Alqu�zar?
Eso es cosa m�a. Asunto de espada.
�De espada? �Qu� espada?
Tengo mi daga.
Recuerda, I�igo, la espada no se saca sin motivo
ni se envaina sin honor.
Lo s�, Capit�n.
�Vaya con el rapaz!
�Qu� pasa? �Qu� ha hecho este ahora?
Que tiene a una menina comiendo en su mano.
Muy alto apuntas t�.
�Y te la has hilvanado ya?
Hombre, d�jalo tranquilo.
Si�ntate y come algo.
Salda�a
se muere. -�La herida?
No, no, la herida est� bien. -�Entonces?
Tiene much�sima calentura.
�Pero est�is seguros de que no es por la herida?
S�. -Pero t� no eres m�dico, �no?
Caridad sabe de lo que habla. Ha estado en campa�a.
He visto morir a muchos soldados.
Las heridas de los moribundos huelen a podrido.
Por la gangrena. -Y esta no ol�a as�.
Vamos, que yo dir�a que se est� curando.
Lo est� matando.
Primero intent� que lo hiciera yo y ahora lo est� haciendo ella.
El chocolate.
�Y bien?
�Ya ha conseguido aclarar sus dudas el noble rey Felipe?
S�, lo ha hecho. Al rey no puede estar m�s de acuerdo
en firmar cuanto antes las capitulaciones de la boda.
�Magn�fico!
Sin embargo... -�Sin embargo?
Su Santidad el Papa ha muerto.
Entiendo que no est�is al tanto.
El Papa, para nosotros, los cat�licos, es el representante de Dios en la tierra.
S� perfectamente lo que significa el Santo Padre para los papistas, Excelencia.
Bien, entonces entender�is que estamos obligados a pedir de nuevo la bula papal.
�Una nueva bula papal?
Y decidme, cuando este nuevo Papa conceda esa nueva bula
�qu� otra excusa buscar�is para no firmar?
No entiendo qu� trat�is de decir, Duque.
Me entend�is perfectamente
del mismo modo que yo entiendo a vuestra excelencia.
Vuestro rey no quiere esta boda.
En cuanto a nosotros, llevamos demasiado tiempo agotando su hospitalidad.
Quiz�s sea el momento de dejar de disimular.
Los espa�oles no quer�is esta boda
y yo tampoco.
Quiero proponeros un pacto.
Os escucho, Duque.
�Qu� quer�is?
�Que te ha parecido?
Es m�s guapo de lo que pensabas.
Pues s�, es guapo.
Y tiene 2000 escudos de renta.
Adem�s de media Toledo, que es suya.
Dicen que se tarda varios d�as en recorrer sus tierras.
No sab�is lo contenta que estoy, t�a.
Estoy segura de que va a saber hacerme feliz
y os lo debo a vuestra merced.
�Habl�is en serio? -Claro, t�a.
Me alegro mucho, Ang�lica.
S� que hemos tenido nuestras peque�as diferencias
pero t� sabes que yo s�lo quiero lo mejor para ti.
Lo s�, t�a.
Tambi�n s� que pese a lo que os dije el otro d�a tengo que casarme.
No puedo seguir aqu� eternamente
siendo una carga para vosotros,
mis queridos t�os.
Abrid.
�Qu� dese�is? -Queremos ver al teniente Salda�a.
Lo siento, la se�ora ha ordenado que aqu� no... -Aparta.
Dejadle en paz. Necesita descansar.
Le vais a matar.
�Cual es la tasa? -�Qu� hac�is?
Es esta.
Toma.
Bebe.
No. -Bebe, he dicho.
Entonces vuestra merced.
Es que a m� el chocolate me repite.
�Socorro, a m�, que nos matan!
�D�nde vais?
Primero vamos a arreglar este asunto.
�Qui�n os env�a?
El marqu�s de R�ofr�o.
Vuestro amante. -El feo.
Diego.
Ayudadle.
Yo no soy un m�dico.
�Sangre de Cristo!
No hay tiempo. Necesito pa�os h�medos. �R�pido!
Lo primero es bajarle la fiebre. -Vos, vamos. �Vamos!
Si al menos consigui�ramos que vomitara...
�Saldr� de esta?
Est� mal, Diego, est� mal.
Es mucho lo que me pide.
Y no ten�is obligaci�n de concederle nada.
Sois un infanta de Espa�a. -Por eso mismo, Ang�lica,
s� que tengo obligaci�n,
porque una infanta de Espa�a tiene palabra
y yo se la di a ese capit�n.
Debe querer mucho a esa mujer.
No lo s�, Alteza.
�Le hab�is visto en el teatro?
Es una gran actriz.
As� es.
Casada con un hombre y enamorada de otro.
�Cre�is que es eso lo que ocurre en los matrimonios?
Supongo.
Ang�lica, �has querido tanto a alguien
que hubieras sido capaz de renunciar a todo con tal de estar con �l?
Nunca me ha ocurrido.
Sois afortunada, pues.
Decidle a ese capit�n que hablar� con mi hermano
pero decidle tambi�n que no le puedo prometer nada.
As� lo har�.
�Qu� hac�is? -�Sois Antonio Carri�n?
�Y qui�n quiere saberlo?
Mi nombre es cosa m�a.
�Qu� pretend�is?
Estoy aqu� para saldar una deuda de honor.
�Qu�? -Ang�lica de Alqu�zar.
Hab�is intentado propasaros con ella.
�Qui�n os ha dicho esa mentira?
Es mi prometida. -No, no lo es ni lo ser� nunca.
Me cuesta creer que alguien como vos conozca a una menina de la reina.
Ni yo que un pat�n como vuestra merced la pretenda en matrimonio.
Lo siento, pero no voy a manchar mi daga con la sangre de un plebeyo.
Mi sangre es tan buena como la vuestra o mejor.
Mi padre era soldado; el vuestro un comerciante.
�Pero si sois un cr�o!
�Os vale con esto?
Aqu� no. En la fuente del peral.
Os espero ma�ana a la salida del sol.
Y traeros tambi�n padrinos;
no quiero que nadie me acuse de vuestro asesinato.
All� estar�.
Desde mi llegada no he encontrado el momento
de mostraros al retrato de la princesa.
No recuerdo que fuese tan agraciada.
Perd�is vuestra memoria, se�or duque.
Ser� eso.
He sabido que est�is negociando las capitulaciones.
M�s bien capitulando las negociaciones.
He llegado a un entendimiento con Olivares.
Habr� un acuerdo de matrimonio.
�Va a haber boda, entonces? -Por supuesto que no.
Ni Olivares ni el rey, ni Espa�a, ni yo deseamos esa boda.
�Entonces?
Ser� una farsa,
una promesa que nadie cumplir�.
Hay que guardar las apariencias.
Pero el pr�ncipe s� quiere casarse.
Un peque�o fleco que me queda por anudar.
Adelante.
Querid�simo hermano,
hay algo que quiero pediros.
Mar�a, haced el favor de no insistir.
Adem�s hay que esperar a que llegue la nueva bula.
No, no es eso.
Se trata... Quiero solicitar gracia para una mujer.
�Qu� ha hecho?
Esta condenada por la Santa Inquisici�n.
Mar�a, �sab�is lo que me est�is pidiendo?
S� que es inusual lo que os pido,
pero alguien en quien conf�o me asegura que ella es inocente.
Todas son inocentes.
Majestad, es una monja que no ha hecho mal a nadie.
Su �nico pecado ha sido escribir versos
y dicen que son tan puros y elevados como los de Santa Teresa.
A�n as� no puedo, Mar�a.
Se trata de la hermana de la famosa actriz Mar�a de Castro.
No sab�a que su hermana fuera monja.
�Qu� pensar� Bocanegra?
Majestad, sab�is que a veces fray Emilio se obceca.
Tienes raz�n, fray Emilio es humano y puede errar.
Y adem�s vos sois al rey.
Eso es verdad, soy al rey.
Lo soy.
I�igo.
Ya bajo.
Este no se presenta. -Ojal�.
Ese ni�o rico es un cobarde.
Y t�, ni�o pobre, un imb�cil por batirte por esa.
Tengo mis razones. -Razones de imb�cil.
�Qu� ocurre? -Es el m�dico.
Hazle pasar. -S�, se�or.
�A qu� esperas? �Venga!
�Ya est�? �Ha muerto?
S�, eso creo.
�C�mo que crees?
Agonizaba cuando me march�.
Si no esta muerto ya, tiene que estar a punto.
�Qu� ha pasado? -Alatriste apareci�. Sabe lo del veneno.
�Qu�? �Qu�, c�mo ha podido ocurrir eso?
No lo s�, pero saben que fue la se�ora quien se lo dio.
�Sagrario est� bien?
Decidme, �est� bien? -S�, s�, est� a salvo.
Me dio esta nota para vuestra merced.
Nos escapamos aprovechando que todos estaban pendientes de Salda�a.
Ten�is que marchar. Sagrario os espera para fugaros.
�Alguien m�s sabe de esto? -Nadie m�s, s�lo yo.
Y el veneno, �hay alguien m�s que pueda relacionarme con �l?
Tampoco.
Est� bien. Puedes irte.
Debemos marcharnos.
Sagrario me est� esperando.
Ya pensaba que os rajabais.
No somos de Madrid; nos ha costado encontrar el sitio.
Olvidaos de Ang�lica
o la pr�xima vez que os vea con ella daos por muerto.
Por imb�cil.
Majestad, me ped�s algo que excede mis atribuciones.
De la liberaci�n de esa monja dependen asuntos de gran importancia para la corona.
�Asuntos? �A qu� os refer�s?
En este momento no puedo compartir esa informaci�n con vosotros.
Pero ha habido un proceso; todo ha sido registrado y sellado.
Pero estoy seguro que incluso el buen tribunal de la Inquisici�n
en ocasiones comete errores.
En este caso... -En este caso ser� mejor para Dios y para Espa�a
que os hay�is equivocado.
Dios siempre ha estado del lado de Espa�a cuando lo ha necesitado
y en este caso tambi�n volver� a estarlo.
�O no?
Parece que no hay nadie. �A qu� esperamos?
Si no hay peligro de entrar Sagrario nos har� una se�al.
Tenemos que esperar.
�Pero qu� ha ocurrido? Luis, �qu� pasa?
Don Antonio. Pero �d�nde van?
Pero �por qu� os march�is as�?
Do�a Teresa, disculpadnos, pero esta boda es imposible.
Pero �por qu�? No os entiendo.
Algo me dice que este matrimonio ser�a perjudicial para mi salud.
Se�ora.
Has sido t�, �verdad? �Qu� es lo que has hecho esta vez?
Cont�stame. Sab�as que necesitamos ese dinero. Los sab�as,
y por eso lo has hecho, porque nos odias y quieres destruirnos.
Si tanta necesidad de dinero tiene
s� de un sitio donde se paga muy bien lo que vuestra merced les ofrece.
Aunque la verdad, no creo que le paguen mucho por ello.
Pero �qu� demonios ha pasado?
Teresa.
Tu sobrina es una v�bora
y su veneno nos va a matar a todos.
Pero �qu� est�s diciendo?
Est�s ciego, Luis, ciego.
Vamos.
Eh, vosotros dos, venid conmigo.
T�, Malatesta, qu�date aqu� y av�same si viene alguien.
Esperad ah� y vigilad.
Mi amor,
�est�s bien?
�Qu� te pasa? �Por qu� lloras?
Por fin vamos a poder marcharnos juntos.
�T� qu� haces aqu�?
Sagrario... -Lo siento. Me obligaron.
Dijeron que me denunciar�an a la Santa Inquisici�n.
Vais a recibir vuestro merecido, y de puta.
T� no sabes qui�n soy yo.
Soy el marqu�s de R�ofr�o; un plebeyo como t� no puede tocarme.
S�lo eres el hijo de puta que me pone los cuernos
y a ese ni mi rey ni mi Dios me impiden acuchillarle como un cerdo.
�Ayuda, ayuda!
�Qu� esper�is? Matadle.
Estos son m�os, Mart�n.
D�jame a m� el hijo de puta del marqu�s.
A�n no est�s bien. -He dicho que es cosa m�a.
Eres una traidora. Lo he dado todo por ti, todo.
Eh, t�, macarroni.
�A d�nde te crees que vas?
C�gela.
Y batios conmigo si sois un hombre.
Alatriste, salid.
Ayuda.
Capit�n, ten�is un amigo muy valiente
pero un poco est�pido.
Sebasti�n.
Me conoces, capit�n; yo danzo de espadas y me gusta el baile.
Nuestro amigo Salda�a est� vivo, �no?
�Qu� vais a hacer? -Eso depende de lo que pase all� arriba.
�Vaya una mierda de amante que te has buscado!
No puede ni con un moribundo.
Capit�n, vais a ser mi ruina.
A�n no me hab�a pagado.
Tomad a vuestro amigo.
Ya no lo necesito.
En el nombre del rey, deteneos. Alto ah�.
Soltad las armas.
Ellos no han sido.
Lo he matado yo.
El hijo de puta que est� ah� de cuerpo presente
es el marqu�s de R�ofr�o
y lo he sorprendido queriendo meterse en la cama de mi mujer.
Estos dos hombres son mis testigos
y mi mujer tambi�n.
�Es as�, Sagrario?
S�.
�Alg�n problema? -No, se�or, claro que no.
Llev�oslo. Vamos.
Diego... -No hace falta.
S�, esta vez s�.
Ya tendr�s tiempo de devolverme el favor.
Eso es seguro.
Desde luego en Flandes est�bamos mejor que aqu�.
Estoy muy decepcionada. -�Por qu�?
Te ped� que lo mataras.
Yo decido cu�ndo y a qui�n mato.
�Y dejas con vida a tu propio enemigo?
�Pues vaya soldado vas a ser t�, entonces!
Antonio Carri�n no era mi enemigo
sino el vuestro.
�Y t�? �Hiciste lo que te ped�?
Lo hice.
�Y? -Lo que pase a partir de ahora no es cosa nuestra.
Como ver�s yo tambi�n he cumplido mi parte del trato.
A�n no, todav�a me debes algo,
el beso.
T� has cumplido la mitad de tu trabajo
y yo he cumplido la mitad del trato.
Tendr�s que conformarte con eso.
No vuelvas a tocarme.
Aparta.
In�s. In�s, soy yo, tu hermana.
Vengo a sacarte de aqu�.
�Estoy so�ando o he muerto ya?
Vamos, tenemos que marcharnos de aqu�.
Nuestro rey en la tierra ha perdonado a tu hermana
pero el rey de los cielos ya hab�a dictado sentencia
y las cadenas del infierno son infinitamente m�s dif�ciles de soltar
que las de esta celda. Te lo aseguro.
In�s arder� en el infierno
y tu arder�s con ella.
Ya no ten�is poder sobre nosotras.
Dejadnos marchar.
�Poder? �Qui�n tiene poder?
Yo s�lo soy un siervo de Nuestro Se�or.
Gracias.
No me las des a m� sino al rey,
ha sido �l el que me ha dado la orden.
Se las dar� si surge la ocasi�n.
Surgir�, se lo aseguro.
Pensar que ha tenido un pie en la tumba.
Pero un alma caritativa lo ha salvado.
�Te he dado las gracias?
Unas cuantas veces, padre. -Te lo vuelvo a dar.
Capit�n,
el collar lleg� a manos de la infanta.
Gracias.
�Qu� pasa?
Hay alguien que te est� esperando.
�Es para m�?
�Gracias!
Emp��ala bien, los dedos por arriba de la cruceta.
Y cuidadito con meterte en l�os.
Yo te la voy a pedir prestada.
Gracias.
Ya nada nos retiene aqu�.
Diego, march�monos de Madrid.
El rey te espera en mi palacio.
No va a haber boda,
al menos con la infanta Mar�a.
Los ingleses est�n camino de Londres.
Esa boda her�tica no se producir�.
Amiga m�a, nunca dejas de sorprenderme.
Tienes que contarme c�mo te lleg� la vocaci�n.
Tengo m�todos para que me supliques por contarme todos tus secretos.
�Ang�lica!
Han secuestrado a Ang�lica de Alqu�zar.
Capit�n, esperad.
Tengo respuesta a esta carta.
�I�igo!
�I�igo!
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