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�Qu� hemos hecho que tanto os ha ofendido?
Intentar casaros en una ermita.
Guadalmedina es el responsable de este complot.
Quiero que acabes con ella. Ahora mismo.
Yo no dije nada. Tienes que creerme.
Vamos.
Me has mentido, Diego, me has traicionado.
Es la carta que le entreg� el cardenal a Alqu�zar.
Traicion� el secreto de confesi�n de la infanta.
Y revel� nuestro plan.
V�monos a las Indias.
T� y yo solos.
He llamado al cardenal Massini.
He pensado que puede sernos de ayuda en estos momentos.
Enc�rguese su eminencia de seguir aconsejando a nuestro rey.
Quevedo, veo que Olivares os ha dado mi obrita.
Har�ais bien en mantener alejada a Ang�lica de vuestra alteza. No es de fiar.
Me falta poco para convencer a la infanta
de que no debe renunciar a su fe cas�ndose con un hereje.
El confesor real ha muerto.
Vamos, que nos perdemos la �ltima obra de Lope.
�No tan de prisa, leches!
Episodio 8: Una tregua con el diablo. -�Qu� est� pasando aqu�?
Perd�n.
Todos fuera. �Venga, r�pido!
Fuera de aqu�.
No, no, no. Un momento. �Qu� significa esto?
Como se�al de duelo por la muerte del confesor real
el rey prohibe el teatro hasta nuevo aviso.
�Y de qu� m�s diversiones nos piensa privar su majestad, si se puede saber?
Lo habitual en estos tiempos:
manceb�as, casas de conversaci�n y juegos.
Ni putas, ni cartas, ni risas.
�Sab�is lo que os digo?
Envidio la suerte del confesor real.
Vamos, I�igo.
Don Francisco, acompa�a al chico a la taberna.
Yo tengo algo que hacer aqu�.
Entiendo.
Dale recuerdos de mi parte�
a ya sabes qui�n.
Don Francisco, �qu� mal le puede hacer ya al confesor del rey
que veamos una comedia?
Ninguno, I�igo, ninguno.
Pero esto es Espa�a.
Aqu� la Santa Madre Iglesia manda hasta dentro de las tumbas.
Vamos.
Buenas tardes, Capit�n. -Mal negocio este duelo por ese confesor.
�Mal negocio, dec�s? La �ltima vez que a nuestro rey
le dio por cerrar los teatros casi nos mata de hambre.
No est�.
�Disculpad? -Ha venido un carruaje a recoger a Mar�a.
No creo que vuelva en toda la noche.
�Y sab�is qui�n lo ha enviado?
Alguien que puede pagar un carruaje
y las cosas que le gustan a Mar�a.
Y una bolsa para pagar cornudos consentidores.
Al menos yo saco algo de mis cuernos, no como otros, Capit�n.
La reina est� muy contrariada con el luto por vuestro predecesor.
Todo estaba preparado para estrenar la comedia en que tanto ha trabajado.
Tramoyas, ensayos, todo.
Majestad, el luto es orden vuestra,
y adem�s una pragm�tica muy p�a.
Lo s�, aunque la orden habla de cerrar los teatros de Madrid,
no de palacio.
Si la obra no contuviera elementos paganos ni fr�volos�
Pero trat�ndose de una comedia�
�Quer�is decir que eliminando esos elementos podr�a representarse?
Es una pieza c�mica, s�, pero tambi�n puede ser m�s tr�gica,
muy propia para un tiempo de reflexi�n
y de duelo.
Majestad, s�lo soy un humilde siervo de Dios
y temo su ira de la cual no puedo responder.
El padre Dami�n cay� all�,
como fulminado por un rayo, en la misma casa de Dios.
Cuando lo recuerdo me estremezco
y me pregunto si no ser� una se�al de su ira.
�Entonces cre�is que Dios quiere castigarnos?
Puede ser una advertencia, un aviso de lo que podr�a ocurrir
si esa boda con el hereje llegara a celebrarse.
Excelencia. -Ir� al grano, Diego.
Hoy llega a Madrid Hans Hinderofen,
un enviado de los Fugger, los banqueros cat�licos alemanes.
Cre�a que esa gente estaba bien representada por aqu�.
S�, pero estos son otros Fugger,
una rama menor de la familia que quiere hacer negocios con la corona.
�Y ese banquero necesita protecci�n
o que le alivien parte del dinero?
Su excelencia quiere saber d�nde va, qui�n le visita.
Ser�s sus ojos y sus o�dos.
Ha insistido en que seas t� quien se encargue personalmente de este asunto
a pesar de que yo le he dicho que no eres tan de fiar
ya que tus servicios casi me cuestan el favor del rey y la cabeza.
Agradeced a su excelencia la confianza.
Agrad�cesela t�, Capit�n, yo no soy tu recadero.
Es una invitaci�n para Hans, el banquero.
Dile que organizo una jornada de caza de palomas en su honor.
Yo tampoco soy el recadero de nadie, soy un soldado.
Sin guerras, por ahora.
Por ahora.
�Ocurre algo, Capit�n?
No, nada.
Pues sal de mi casa.
Hans, esa ser�a sin duda una gran oportunidad.
Y yo no despreciar�a tampoco la oferta de administrar el fondo de cruzada,
si es que os lo ofrecen.
Es uno de los bocados m�s suculentos de la hacienda real
y no ser�a la primera vez que se le encarga a alguien su administraci�n
como gesto de buena voluntad.
Amigo Alqu�zar, mi patr�n os agradece todos vuestros consejos
que sabremos recompensar a su debido tiempo.
Dile que espere afuera.
�Me disculp�is?
No necesito de vuestros servicios.
El conde duque no piensa lo mismo.
Ya tengo a alguien para proteger a mi invitado
y con �l me basta y me sobra.
El �nico que se basta y se sobra en asuntos de acero es el diablo.
De �l precisamente estoy hablando.
�Y ahora insist�s en seguir adelante con el trabajo?
M�s que nunca. -�Y qui�n me asegura a m�
que en lugar de proteger a mi invitado
no la emprend�is a estocadas entre vosotros?
Todo a su tiempo.
De momento sabremos distinguir entre el placer y el trabajo.
�No es cierto?
De esta visita dependen muchas m�s cosas de las que pod�is entender.
Juro que si alguien le toca un solo cabello, uno,
a esos alemanes, lo vais a pagar muy caro.
Voto a Dios que tenemos una cuenta pendiente
y que por m� la saldar�a ahora mismo,
pero tal vez una tregua nos conviene m�s
de momento. -De momento.
Fijemos fin a la tregua.
Cuando los alemanes abandonen Madrid
arreglaremos nuestro asunto.
Que me place.
Por cierto, �qu� tal el chico?
I�igo.
�Est� bien?
Como est� no es de vuestra incumbencia.
Lo ser� si alg�n d�a le ense��is a manejar la espada.
Tal vez deber�a matarlo ahora que estoy a tiempo.
�Esto qu� es? -�No se ha enterado, padre?
El rey ha cerrado las manceb�as y las casas de juego.
Se nos ha llenado esto de tah�res y de fulanos. -�Virgen santa!
Ac�rquese, a ver si puede levantar a Copons de la mesa
antes que se juegue hasta la espada.
�A "Todo para el *"?
Y con uno de los peores fulleros de Madrid,
el tuerto, ese del parche.
Sebasti�n. �No crees que ya has jugado suficiente?
Tranquilo, padre, esta es la �ltima mano.
Muy seguro se le ve, se�or soldado.
El se�or soldado es valiente y arriesgado.
Y si consigues desplumarlo iremos a celebrarlo al Soto o a tomar algo a su salud.
�Hostia!
Terminemos con este asunto.
�Terminemos?
Tres sotas
a cual m�s puta.
Pocas me parecen para tanto caballero.
�Cuantos caballos tiene esta baraja?
Copons.
Si tienes algo que a arreglar arr�glalo en la calle.
Me la ha jugado, Diego.
Adi�s, Capit�n.
Palacio del Louvre, Par�s.
Cardenal Richelieu.
�Interrumpo algo? -No, no, precisamente estaba�
�Ense�ando a Madame de Combalet las virtudes del ajedrez?
�Sus similitudes con la pol�tica?
�Ya os ha dicho eso tan ingenioso de que �l no es ninguna pieza
sino el jugador que las manipula a todas?
L�stima que teng�is que iros ya.
No es muy habladora,
lo cual es de extra�ar a juzgar por las maravillas
que todo el mundo le atribuye a su boca.
Se�ora, est�is hablando de mi sobrina.
�Vuestra sobrina?
Disculpadme, cre�a que solamente era vuestra amante.
O al menos es lo que todo el mundo se ha empe�ado en contarme
desde que puso un pie en Par�s.
Por lo que s� vuestra cama tambi�n ha sido muy visitada
mientras estabais en Madrid.
Por favor, no sois mis �nicos ojos y o�dos en esa corte.
Pero ser� por una buena causa.
Ni siquiera puedo decir que el duque de Buckingham sea un buen amante.
Tenaz s�, pero poco sutil.
En fin, ingl�s.
Mientras yo est� en Par�s esa sobrinita vuestra no se acercar� para nada.
Ni en p�blico ni en privado. �Entendido?
Os lo advierto, desafiadme y la encontrar�n flotando en el Sena.
�No sab�is cu�nto os he echado de menos!
Majestad. -Olivares. -�Podemos hablar?
Claro, claro.
El ayudante del banquero de que os habl� se encuentra ya en Madrid.
�He de recibirlo? -Tal vez, si las conversaciones avanzan como deben.
Dependiendo del pr�stamo convendr�a ofrecerles alg�n m�rito.
Un tois�n de oro, la cruz de San Andr�s,�
si a su majestad le place.
Os noto preocupado, majestad.
Es�
Es Bocanegra.
Mi antiguo confesor era m�s,
como decirle, m�s comprensivo.
Vuestra majestad est� sometido a mucha presi�n.
El confesor deber�a ser consciente de eso.
Exacto. El asunto de la comedia de la reina, por ejemplo.
No veo el problema.
El luto, Olivares, el luto.
Ah, ya.
Majestad, �sois o no sois al rey?
Claro que lo soy.
Pero a�n los reyes tenemos temor de Dios.
No creo que a Dios nuestro se�or
le ofenda una peque�a comedia celebrada a puertas cerradas.
�Ese es vuestro consejo? La ira de Dios podr�a caer sobre vos.
Que caiga.
Decidle a la reina que tendr� su obra.
Y decidle a Quevedo que nos requerimos su presencia.
As� se har�. �En cuanto al banquero?
Haced lo que cre�is conveniente.
�Ah, una ciudad tan excitante y mi se�or marido durmiendo!
Caballero, �no os parece Madrid una ciudad excitante y llena de aventura?
No lo s�, se�ora, y no soy un caballero.
Ni siquiera tengo caballo.
Perdonad nuestros nervios.
Es la primera vez que hacemos un viaje tan largo y tan lejos de casa.
Adem�s nos han contado que en esta corte hay todo tipo de peligros.
Pero nos sentimos muy protegidas al lado de estos apuestos caballeros espa�oles.
Se�ora, yo soy italiano.
�Pasa algo?
Nada.
No puedo, no puedo, no, no consigo a aprenderme el final de la obra.
�Es tan complicado! Yo no entiendo la mitad de los versos.
�Quer�is decir que el rey escribe mal?
No, no, los que no entiendo ha debido escribirlos don Francisco.
Entonces no debes entender nada de la obra.
Don Francisco lo ha escrito pr�cticamente todo.
Necesito que alguien me ayude a repasar mis versos.
Ser� un placer, se�ora.
Gracias, pero Luisa puede hacerlo.
�Puedes encargarte de que nos sirvan un chocolate?
Como gust�is, se�ora.
Ang�lica, �est�s bien?
No me gusta que me mires as�.
Vete. Vamos.
�Tragedia, don Francisco, tragedia!
Hay que cambiarlo.
Estamos de duelo.
Orientarlo todo hacia la tragedia.
Pero majestad,
esto que estamos haciendo es una comedia,
una comedia burlesca.
S�, pero tambi�n tiene un fondo tr�gico. �No cre�is?
Ah, s�, s�, s�, amor y desd�n.
En Italia facciamo muchas tragedias con amor y desd�n como protagonistas.
Es muy sencillo. Cortad los versos c�micos y digamos la mitad
los convertis en tr�gicos.
Estamos de duelo.
S�, majestad.
Y en cuanto al final
�no os parece mucho mejor que Diana llevara una escopeta?
�Una escopeta? -�Por qu� no?
Porque esencialmente Diana cazadora
se caracteriza por llevar un arco con flechas.
Por eso se llama Diana cazadora.
Pero las costumbres cambian, don Francisco.
Yo mismo cazo con escopeta, no con arco.
Lo encuentro con mucho gusto.
Y m�s, al d�a.
�Os cuadra entonces? -S�, s�, ma ya era coss�,
en la corte de los Medici, per esempio,
abbiamo fatto una comedia
dove Cupido tiraba con un peque�o ca��n.
Y por pura curiosidad, se�or Fontana,
�qu� quedaba del amante despu�s de ser ensartado por una bala de ca��n?
�Perd�n? -Entonces decidido.
Diana la cazadora llevar� una escopeta.
�Os parece bien, don Francisco?
S�, majestad.
Sab�a que os gustar�a.
Ense�adme esa tramoya nueva, maestro Fontana.
�lvaro de la Marca, conde de Guadalmedina.
Excelencia, es un honor. Permitidme que os presente
a mi esposa Sonia y a su prima Sabine.
Un placer, se�ora.
Veo que la fortuna os sonr�e no s�lo en los negocios, sino tambi�n en el amor.
Pero no en la salud; el viaje a Madrid me ha dejado el cuerpo maltrecho.
Puedo obsequiaros con un buen vaso de vino
mientras os pertrech�is para nuestra jornada de caza.
Gracias. -Por favor.
�Qu� hace aqu�? -Es cosa de Alqu�zar.
No quiero miradas indiscretas aqu� dentro, Diego.
Adelante.
Tu cura. -No es as�, vi un jinete.
�Un rubio? -Creo que ser�a conveniente rodear el palacio.
Podr�a entrar por el jard�n.
�He de ser yo quien lo haga?
Alguien tiene que vigilar la entrada.
Echadle un vistazo.
Cerrad las puertas inmediatamente. Vamos.
Questo figlio da putana!
Permitidme que os presente a su excelencia don Gaspar de Guzm�n,
conde duque de Olivares. -Excelencia.
Estimado Hans.
Perdonad estas extra�as circunstancias
pero en palacio hasta las paredes oyen
y nuestro asunto es de vital importancia para el reino.
Por favor, �te importar�a?
Hola, Diego.
�Qu� haces otra vez con �l? -Eso es cosa m�a.
�Qu� r�pido has olvidado que te quiso matar!
No olvido nada, ni eso ni que t� me salvaste la vida.
�Entonces? -�Entonces? Entonces nada.
�Y t� qu�? �Qu� haces trabajando para �l despu�s de lo que te orden� hacer?
Eso es distinto.
No, no lo es.
�Es que no te das cuenta, Diego?
La gente como t� y yo tenemos escrito nuestro destino desde que nacemos.
Estamos al servicio del conde y los que son como �l.
Calentamos sus camas,
luchamos en sus guerras,
amamos y matamos a los que ellos nos ordenan.
No tenemos elecci�n, Diego.
As� es la cosa.
As� ha sido siempre y as� seguir� siendo.
�Est�s loco! �lvaro est� vigil�ndonos.
Podr� meterte en su cama, pero t�, t� eres m�a.
Ten�ais raz�n, es muy f�cil entrar en este palacio.
Ahora entiendo.
�Es por ella?
Podr�a ser.
O no. Eso es cosa m�a.
La pr�xima vez ser� cosa m�a.
�Est� preparado el chocolate? -S�.
�Esa Luisa del demonio!
Tiene enredada a la infanta con su hipocres�a.
�Le has visto qu� desprecio? Y delante de todos,
despu�s de todos mis desvelos por la infanta.
Porque t� lo permites. -�Y qu� puedo hacer, Asunta?
�Qu� es? -Nada que debas saber. S�lo d�jame a m�.
�Y qu� vas a hacer?
Lo que siempre he hecho,
protegerte, mi ni�a.
�Me muero por un chocolate!
Alteza.
Se�ora. -Gracias.
Don Francisco.
�Qu� has hecho? �Qu� has hecho?
Luisa, debes contenerte.
�Ya est�is contenta con mi rid�culo?
Un banquero alem�n, dec�s.
Al conde duque ya no le bastan los banqueros genoveses y portugueses.
Seguid atenta a todo lo que pod�is o�r.
S�, eminencia.
En cuanto a vuestra hermana,
el asunto sigue su tr�mite normal.
Creo que vuestra hermana a�n tiene una oportunidad de salvar la vida
confesando sus pecados en p�blico, vistiendo el sambenito,
y sufriendo azotes, podr�a quedar reconciliada con la Iglesia.
Es muy generoso de su parte, eminencia.
Eso si alguien la hace entrar en raz�n y cesa en su empe�o
de decir que escucha la voz de Dios. �Me entend�is?
Perfectamente, se�or.
Si Dios hablara audiblemente en nuestros d�as
no lo har�a a lun�ticas como vuestra hermana,
y menos para atacar a la Iglesia o al dogma.
Algo as� no puede proceder del bien
sino del mism�simo Maligno.
Yo la convencer�, eminencia.
O vos o el verdugo.
�Cre�is que puedo verla?
No.
�A�n no has aprendido con lo de ayer?
El tuerto es un fullero, Lebrijana, lo s�.
Lo sabes t� y lo sabe todo el mundo.
�C�mo te dejaste enredar?
Las cartas son a�n peores que las mujeres, Caridad.
Si no ten�is dinero no pod�is apostar.
Tengo este anillo. Es todo de oro.
Es el sello de mi familia. Cinco onzas, por lo menos.
Est� bien. -As� se hace, caballero.
Y si consegu�s desplumar a este miserable tuerto
nos iremos los dos a celebrarlo a la plaza mayor
o a donde a vuestra merced le apetezca m�s.
�No puede ser! -Es, ya lo creo que es.
Y ahora, se�or, creo que ten�is un dedo dentro de mi nuevo anillo.
Os ruego, no me forc�is, se�or.
Har� lo que vuestra merced quiera.
Forzaros no.
Hab�a pensado en ir a brindar al Soto.
�Ibas a ver al tuerto, despu�s de haberlo desplumado?
O lo que se tercie.�No es eso lo que le dices a todos?
�Y qu� quer�is de m�?
Quiero que me digas todos los trucos del fullero de tu base.
Todos. -Me matar�.
A�n no se ha o�do de nadie a quien hayan matado dos veces.
Nos siguen. -Ya lo he visto, al otro lado de la calle.
Es el mismo de antes.
No estar�a mal matar a otro, para variar.
El p�jaro ha volado. Estate atento.
No me gusta que est� aqu�.
Teresa, por favor.
�Qu� pasa? -La se�ora tedesca no quiere ir a palacio.
�Qu� contrariedad! Les esperan en palacio a los dos.
�El rey?
El rey no. Es demasiado pronto para presentaciones,
pero est�n invitados a ver la obra de teatro.
�En qu� quedamos?
�Est� enfermo o no tiene nada que ponerse?
No s�, cualquiera entiende a estos extranjeros.
Desde luego.
�Qu� se cree esta alemana para rechazar una invitaci�n a palacio?
Ah, excelencia, mi mujer se encuentra algo indispuesta.
�Ay, pobre! �Quiere que avisemos a un m�dico?
No, no, con un poco de reposo ser� suficiente.
�Cre�is que podremos excusarla en palacio?
Si es cosa de salud, por supuesto.
Gracias. Yo estar� listo para salir en un instante.
El conde duque env�a hombres para escoltarnos a palacio.
Quedaos vosotros con la se�ora.
Adivino que a media ma�ana recobrar� la salud y querr� ir a comprar joyas.
Demasiada yegua para ese asno.
�Cu�l de los dos?
�Dec�s que este platero es honrado?
Se�ora, en esta ciudad honrados s�lo son los muertos,
pero no le cobrar� m�s de la cuenta.
�Esto a la mierda, y esto, y esto, y esto tambi�n!
�Y esto!
I�igo, ven aqu�.
Toma.
Ya puedes llevarle esto a la menina Luisa.
�No ser�a mejor que lo hiciera otra persona?
Despu�s de lo del chocolate�
Pues mira, s�, por una vez te voy a dar la raz�n.
Ni a prop�sito pod�as haber estado m�s torpe.
Donn Francisco,�
�Qu�?
Nada.
B�scate algo que hacer, ga��n.
Duque. Duque.
�Por fin, aqu� est�s!
Perro desobediente.
Majestad. -Te conozco.
�No eres el paje del capit�n?
As� es, se�or. Hermoso perro.
Es un regalo para mi prometida.
�Crees que le gustar�?
�Vendr�is a la obra, se�or?
�Venir? �C�mo me iba a perder a mi amada vestida de Diana cazadora?
Me recuerdas a tu amo.
Este es el que m�s me gusta.
Es plata de Taxco, se�ora,
tra�da en el �ltimo env�o del a�o pasado.
Apenas se salv� la mitad de la flota
y de ah� su alto precio.
Es el mismo,
pero ahora tiene tres acompa�antes.
�Los conoc�is? -No, pero son espadas a sueldo.
Tal vez soldados.
�Qu� quer�is hacer?
Poner a buen recaudo a las se�oras y encargarnos de ellos.
No me gusta que me sigan.
�Prefer�s alg�n sitio en particular?
Se�oras, creo que es conveniente seguir nuestro camino.
Su precio es excesivo.
�Cu�nto cuesta la pulsera?
5000 reales, vuestra merced.
Creo que es un buen precio.
Adem�s me consta que este maestro joyero
goza de fama de honrado en todo Madrid.
Gracias, caballero.
No vale ni 3000.
Ni 2000, dir�a yo.
Gracias por traerlas a mi plater�a.
Os deb�a una
por el recado que os dej� el chico.
Tened cuidado con �l, ese muchacho tiene un genio de 1000 diablos.
Eso hoy en d�a tambi�n tiene su valor.
Con Dios.
Muchacho, �est� ocioso?
Y deseando serviros, maese Fontana.
Necesito que llev�is esto al oficial de guardia
y que lo cargue con p�lvora como para un disparo de salva.
Para eso no necesit�is un oficial, se�or.
�C�mo?
Mi padre era soldado. Me cri� con �l
viendo c�mo cargaba y cuidaba sus armas.
�Puedes hacerlo t�? -S�, maese.
Pedir� p�lvora al oficial y la traer� aqu�.
Estar� todo a buen recaudo. -Gracias, muchacho. �Has visto a don Francisco?
Las meninas quieren cambiar cosas en los nuevos versos.
Bueno, si lo ves se lo dices.
Esta iglesia tiene otra salida.
Cuando entremos dejad que os vean guardando esta puerta.
Yo les sorprender� por la retaguardia.
En esta iglesia oficia un buen amigo m�o.
Entrad a la Iglesia. -Caballero, en suelo santo no podemos atacar.
Entremos.
Sabine.
All� fuera s� que podremos.
Domine.
Les he hablado a estas dos damas de las famosas reliquias de esta iglesia.
�Famosas reliquias? Bueno.
Domine, por la amistad que nos une
le pido que le ense�e las reliquias de la cripta a estas dos damas. Ya.
�Ah, las famosas reliquias de la cripta!
Las damas en la cripta. Muy bien.
Por favor, pasen por aqu�.
Os voy a ense�ar una maravilla de maravillas,
el brazo incorrupto del�
fara�n de Egipto.
�El fara�n de Egipto? Pero �no muri� ahogado al cerrarse el mar?
No, no, no, es que Nuestro Se�or le permiti�
Vamos.
�Buscas a alguien, rubio?
Si sabes lo que te conviene m�rchate, a�n est�s a tiempo.
Somos cuatro contra uno.
Aprende a contar, asno.
Cazzo di Dio.
No me mat�is.
Pero �qu� hac�is?
Podr�a habernos dicho qui�n les paga.
Ese perro casi me hiere
y se me fue la mano.
Hay que sacar a las damas antes de que lleguen los corchetes.
�Qu� ha dicho esa rata antes de morir?
Verfluch.
Es maldici�n en alem�n.
�Entend�is alem�n?
Ah, claro, olvidaba que servisteis en Flandes, Capit�n.
Vuestra merced sabe demasiadas cosas de m�.
No lo bastante todav�a.
Pues daos prisa no sea que os mate antes.
En eso estoy, Capit�n.
En eso estoy.
Veo que te han dado un nuevo trabajo.
Te debo una explicaci�n.
�Qu� explicaci�n? -Ayer, con la tasa de chocolate.
Hab�a veneno.
�C�mo que hab�a veneno?
Ven.
Vi c�mo echabais el veneno en la tasa.
I�igo, �crees que ser�amos capaces de hacer algo as�?
�De matar a alguien?
Supongo que lo tengo merecido.
Pensar�s que soy un monstruo
pero nunca llegar�a a ese extremo.
�Entonces, qu�?
Era un concentrado de ricino.
Ricino, �entiendes?
Mi aya s�lo quer�a dejarla en rid�culo,
que tuviera descomposici�n.
�Tu aya? -S�, mi aya me cuida desde que era una ni�a
y no permite que nadie, nadie, se acerque a m� para hacerme da�o.
Y yo tampoco voy a permitir que nadie le haga da�o a ella. �Entiendes?
Ang�lica,�
Besa.
Mi querida prima est� agotada.
Nos retiramos a descansar.
Si necesit�is cualquier cosa estamos aqu� afuera vigilando.
Yo har� la primera guardia.
�Qu� pasa? No os ri�is.
Nuestro atacante volver� a intentarlo.
Es posible.
Dejad que lo intente.
Le han tra�do esto, se�or.
�Dijo qui�n la ha mandado? -Que vuestra merced lo sabr�a.
Taberna del turco. Tenemos que hablar. Guadalmedina.
Tengo un asunto. Volver� a la segunda guardia.
Quietos o le rebano el cuello.
Que el gioco siga. Si quisiera matarme ya estar�a muerto.
�Qu� quer�is?
Jugar contigo.
�S�lo quer�is eso?
S�, pero esta vez no vas a poder contar con ninguno de tus trucos de fullero.
�Trucos de fullero!
T�, fuera.
�Vamos a jugar solos?
Quien no va a estar aqu� son ni tus apuntadores
ni tus enganchadores
ni tus puticas
ni nadie de los de la corte que usas normalmente
para enga�ar y embaucar.
Esta va a ser una partida con naipes limpios.
Todo limpio.
Sea. �Jugamos a los vueltos? �Parar llano? �Presa y pinta?
Ninguno de esos tres.
Yo he pensado en algo m�s normal.
A los cientos,
flush, rentoy.
�Una partida de verdad?
Exactamente,
una partida de verdad.
Y si hay aqu� alguien que tenga cobre
o plata u oro y est� conforme con las reglas,
aqu� tiene un sitio libre.
Yo voy.
Yo tambi�n quiero revancha.
(Quevedo, "SIGNIFICA EL MAL QUE ENTRA A LA ALMA POR LOS OJOS, CON LA F�BULA DE ACTE�N") Est�base la Efesia cazadora
dando en alj�far su sudor al ba�o
cuando en rabiosa luz se abrasa el a�o...
Es una obra hermosa, se�or. �Esos versos son vuestros?
No, no, estos son de Quevedo, pero la anterior escena era m�a.
�Era vuestra? -S�.
Me ha encantado.
S�.
De s�, Narciso y Ninfa, se enamora,
mas viendo conducido de su enga�o
que se acerca Acte�n temiendo el da�o.
Est� hecho.
El rey otorga a vuestro patr�n el tois�n de oro
y a vos la cruz de San Andr�s.
Estamos muy honrados,
pero preferir�amos la mitad de la explotaci�n
de las minas de azogue y plata de Andaluc�a.
Esas concesiones son de los otros Fugger
desde los tiempos del emperador Carlos.
Por eso mismo,
ya es hora de que vayan cambiando de manos.
Vamos, vamos, m�scaras, I�igo.
Corre, corre, corre.
�Y bien, se�ores?
Yo no puedo apostar tan fuerte.
Ayer perd� un anillo y casi pierdo un dedo.
Mart�n. �Qu� ocurre?
Nos han venido con el cuento de que aqu� se est� jugando a naipes
y con mucho dinero.
Mart�n, Caridad no saca nada de eso. No me jodas. �S�?
Intentar� mantenerla al margen pero no te prometo nada.
�Sangre de Cristo! A ver cu�ndo acaba el maldito luto
y se vuelve tanto malnacido a sus agujeros.
Para que ve�is que vuestra ruina fue cosa vuestra
y no fruto de trampas
voy a volver a dejaros sin blanca.
T�nganse a la justicia.
Las manos quietas. Todav�a no he acabado contigo.
As� que es cierto.
Vuestras mercedes est�n desobedeciendo la pragm�tica real.
No te metas, Mart�n. -�No me jodas, capit�n!
Ah� encima hay medio Per� en plata y cobre.
T�nganse presos.
�Una mierda presos, Mart�n!
Primero vamos a acabar la partida.
Sebasti�n. -Voy a por un m�dico.
Mart�n.
Vamos, vamos.
Vamos, ya est�s. Todos fuera.
Venga. Ya est�.
�A�n quieren seguir jugando?
Pues entonces con un soldado del rey camino del infierno
ya tenemos suficiente.
M�rchense. �Fuera todos!
Ya, ya, mi teniente.
Pero �y el dinero?
�El dinero?
Creo que a los pobres de San Gin�s les vendr� bien un poco de ayuda.
�Verdad?
As� es, hijo.
�T� qu� opinas, Dur�n?
Yo am�n, Salda�a. Am�n.
D�jame ver la herida. -No me toques, Diego.
�D�jame ver la herida, co�o! -�Que no me toques!
Al menos presiona.
�C�mo est�?
�Me cago en la madre que os pari� a los dos!
Lev�ntate y anda, que me est�s manchando la cama de vete a saber qu�. Levanta.
�Se est�n riendo?
�Que se est�n riendo!
Aqu� lo �nico que se ha muerto, padre, es una oveja.
Infames. Que se os lleve Satan�s y toda su corte.
�No os recuerda a algo? -Si, al molinero de junio.
S�, pero esa vez el muerto fuiste t�.
Ya, pero los dineros para los pobres. �Eh?
S�, padre, s�,
pero despu�s de descontar lo que me estaf� el malnacido del tuerto,
la parte del se�or alguacil y la de Caridad, por las molestias.
Diego, a mejor tiempo.
�Qu� pasa? -Nada. Luego te lo cuento.
Disculpe, don Nicol�s.
Por las molestias.
�Anda, que vaya susto que me hab�is dado!
Perdona, Caridad, pero bicho malo nunca muere.
Domine, cuente el dinero abajo, que necesito el sombrero.
Seguid a controlar tus feligreses, Caridad.
�Vaya susto! �Est�is locos!
�Has visto al conde ah� fuera?
�Al conde? No. �Ten�a que venir?
Me cit� aqu� para vernos.
Qu�date esta noche, por favor.
No puedo. Tengo un asunto que atender.
Por lo menos t�mate algo antes de marcharte.
�Que me tome algo?
Caballero,
no pod�a dormir pensando en que estar�ais hambriento.
�Hay algo m�s que pueda ofreceros?
Vino.
El conde no va a venir.
Est�s loca.
Te espero fuera.
�Y ese qui�n era? -Nadie.
�Sabes que podr�an colgarte por vestir como un hombre?
Lo s�.
�Por qu� haces esto?
Por lo mismo que t�.
No me importa a qui�n te ordenen matar.
Ni aunque sea yo misma.
No me importa qui�n te caliente la cama,
sea Caridad o quien sea.
Todo da igual porque t� eres m�o.
Diego.
Diego.
Con la arena intentaron cegarle,
mas luego que de amor mir� el trofeo
ceg� m�s noblemente con su talle.
Su frente endureci� con arco feo,
sus perros intentaron el matarle
mas adelantose a todos su deseo.
La escopeta.
La escopeta. -�Diantres de la dichosa escopeta, Fontana!
�D�nde se ha visto Diana cazadora con una escopeta?
�Y el pr�ncipe Carlos?
Ha tenido no s� qu� problema con su perro.
�Qu� ha sido? -Parece ser que alguien lo ha envenenado.
No lo s�. �Qu� m�s te da?
Diana lleva una escopeta porque se lo he dicho yo.
S�, Quevedo quer�a un arco pero yo he dicho escopeta.
�Muera amor con sus enga�os!
�No!
Ten�is que parar la obra. �La escopeta!
�Qu� est�s diciendo, I�igo?
�Luisa, Luisa!
Est� muerta.
Est� muerta.
Olivares, Dios nos ha castigado.
Por vuestra soberbia.
I�igo.
�Ah, I�igo!
Sois tan fogoso como os hab�a imaginado.
Adoro Italia.
Hacedme vuestra.
�Otra vez? �Cazzo di Dio!
�Qui�n va?
Porca mis�ria!
�No, no me dej�is!
Vuestro plan ha fallado.
Entregadme a la se�ora y saldr�is con vida de esta.
�D�nde estabais? -�Y vuestra merced?
Est� en la puerta y la tiene a ella.
�Cu�ntos hombres tiene?
Creo que esta vez ha venido solo.
Muy seguro o muy desesperado ten�a que estar.
Ninguna de las dos.
No malgastes el disparo.
No pensaba hacerlo.
�Quietos!
Quietos o la mato.
Pero �qu� hac�is? Podr�ais matarla a ella.
Si esa se�ora se va de aqu� olvidaos del dinero y de vuestro pellejo.
�Qu� pasa? -All�, y la mujer del banquero, se�or.
Fuera de mi camino o le cort� el cuello.
�Sonia! �No, no le hag�is nada!
Bajad el arma. Es una orden.
Quietos. Haced lo que os dice. Dejadles pasar.
No llegar�n muy lejos. -De eso estad seguro.
Estoy harto de vos.
Adelante.
Pero �qu� hac�is? �Escoria!
�Cana de presidio! Salid tras ellos inmediatamente.
Caballos. Ensillad los caballos.
La pr�xima vez que me toqu�is sois hombre muerto.
La pr�xima vez que os toque ser� para mataros.
Los hemos perdido.
�Demonio de alem�n! -Os dije que no dispararais.
Y yo os dije que har�a lo que me diera la gana.
Un reh�n muerto no sirve de nada. -Pero uno herido s�.
Y ese alem�n no puede llevarla lejos o se desangrar�.
Tambi�n necesitar� un m�dico. Todo eso deja rastros.
Esa mujer os importa un carajo. -�S�lo a m�?
Estoy harto. A partir de ahora cada uno por su lado.
�No os place que laboremos juntos?
Lo �nico que me place de vuestra merced es matarle.
Coincidimos en gustos. Me parece bien.
Veamos qui�n la encuentra antes.
Cuidad, no encontr�is un palmo de acero en los h�gados.
Vuestra tregua se ha acabado. -Eso a�n me place m�s.
Ve con Dios, capit�n. -Idos al diablo, Malatesta.
�Qui�n anda ah�?
�Est�s diciendo que han matado a una menina de un disparo?
I�igo es el perfecto chivo expiatorio.
Si no cuentas la verdad tendr� que huir.
Pero antes te matar�.
Ni t� ni nadie ten�is derecho a exigirme nada.
No soy de nadie.
Es un demonio con cara de �ngel.
�Y por qu� iba a desear la muerte de otra menina?
Rescatad a la mujer de ese banquero, alteza.
Rescatadla como si fuera vuestra esposa.
Procura hacerlo con limpieza.
Fuiste t�.
Entregadme al chico, por orden del rey.
Traigo conmigo la bula de nuestro Santo Padre Gregorio XV.
El pr�ncipe Carlos quiere convertirse a la fe cat�lica.
El pueblo jam�s aceptar� a un cat�lico sentado en el trono.
No s� c�mo lo consigues, Diego,
pero no hay enredo en esta corte en que no aparezca tu nombre.
Todo soy ruinas,
todo soy destrozos,
esc�ndalo funesto a los amantes
que fabrican de l�stima sus gozos.
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