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"No pretendo entender el universo moral, el arco es grande…
Pero por lo que veo, estoy seguro de que se inclina hacia la justicia".
Theodore Parker
CANGE, HAITÍ 2002
Bienvenido a nuestro mundo.
- Buenas noches. - Buena noches, Paul.
La mayoría de estos pacientes tiene tuberculosis multirresistente.
La luz ultravioleta ayuda a matar la bacteria que causa la tuberculosis.
Están viendo El silencio de los inocentes y les traje El señor de los anillos.
Excelente película. Tiene mucha acción.
¿Cómo estás?
- ¿Cómo te sientes? - Comparado con antes, genial.
¿Sabes qué dijo? Le pregunté: "¿Cómo te sientes?"
Respondió: "Comparado con antes, genial".
Tú aún ves un esqueleto, yo veo un esqueleto que subió dos kilos.
Había perdido toda esperanza.
COFUNDADORA PARTNERS IN HEALTH
Comenzó el tratamiento el dos de octubre.
¿Cuántas cosas pasaron en todos estos años?
Esta joven estaba a punto de morir,
y ahora está mejorando.
No fue una receta mágica.
Fue un tratamiento que está disponible hace décadas.
Solo eso.
Cynthia quiere que veamos a un paciente por ella.
Y aún así, había muchas personas más que necesitaban tener acceso
a atención médica básica.
Esto no tenía por qué ser así.
Hubo un momento, en el que todo podría haber sido diferente.
El colonialismo había terminado.
Las naciones emergentes planeaban futuros prometedores.
Y en un suceso histórico casi olvidado,
en un lugar llamado Alma-Ata,
los gobiernos del mundo se reunieron para hacer una promesa revolucionaria.
Se brindaría atención médica completa a todos,
empezando por los más pobres del mundo.
La salud, que es un estado
de completo bienestar físico, mental y social,
es un derecho humano fundamental
cuya realización requiere la acción de todos los gobiernos.
El futuro es la salud para todos.
Pero esta gran visión nunca se llevó a cabo.
En su lugar, fuerzas más grandes de países más ricos
crearon planes que paralizaron a las naciones en ascenso.
Dieron lugar a la pobreza, las enfermedades y el caos.
Y fue entonces, cuando nos conocimos en Haití.
HAITÍ 1983
Llegué de madrugada en enero de 1983.
Tenía 18 años y medio.
Una parte de mí se sintió abrumada
por esa realidad, que pronto noté, era la de gran parte del mundo.
Era voluntaria en un grupo oftálmico llamado Eye Care.
Tenían clínicas móviles.
Allí conocí a Paul.
Paul y yo conectamos de inmediato
y terminamos hablando de nuestras vidas y familias.
Recuerdo que veía en él una preocupación por el mundo.
MÉDICO Y ANTROPÓLOGO
Aplaudiré frente a tu cara. Lo siento.
Hay medicación para eso.
Lo recuerdo como si fuera ayer.
Tenía 23 años y aún no había empezado a estudiar medicina.
Ya tenía un profundo interés en Haití y su cultura.
Era mi primer viaje fuera de Norteamérica o Europa
y un lugar que deseaba conocer.
Fue fascinante.
Sin duda, era muy joven y entusiasta,
pero no sabía nada.
Entonces conocí a Ophelia.
Ella era incluso más joven que yo. Todavía lo es.
Él quería obtener un trabajo en el Hospital Schweitzer,
pero no lo logró.
Paul ayudaba a asistir en una clínica en Mirebalais.
No ejercía como médico, solo tomaba los signos vitales,
como me habían enseñado. Y brindaba apoyo moral.
Había una fila muy larga frente a la clínica.
Y el doctor estaba por enloquecer.
No tenía laboratorio.
No tenía nada.
Solo escuchaba las afecciones,
usaba el estetoscopio como una varita mágica
o los derivaba a otro lado.
Empecé a pensar: "Deberíamos derivarlos a todos".
Esto era típico en todo Haití.
Y básicamente estaba aprendiendo cómo no dar atención médica.
Decidí que quería ser médico cuando tenía 12 o 13 años.
Mi padre era maestro de escuela y un año consiguió trabajo en Florida.
Así que compró un autobús,
que, de hecho, se había usado para detectar tuberculosis.
Y, como haces en un autobús,
fuimos a vivir a un campamento. Se suponía que sería temporal.
Pero no lo fue.
Cuando me fui a la universidad, seguíamos en el autobús.
Toda su familia compartía esa importante costumbre
de estar pendiente de aquellos que eran menos afortunados.
Por eso, cuando Paul llegó a Haití, escuchaba con mucha atención
y estaba ansioso por aprender de la gente que vivía allí.
Debo usar la palabra "serendipia".
Cuando conocí al padre Fritz Lafontant, me dijo: "Puedes trabajar con nosotros".
Paul era muy joven cuando vino a verme a Mirebalais.
Él hablaba creole y francés.
Así que nos comunicábamos con facilidad.
Pero no sabía nada de la Meseta Central.
El padre Lafontant ayudaba gente en un área más alejada y rural, Cange.
Un grupo que había sido desplazado por un proyecto de represa hidroeléctrica.
Cuando el valle se inundó, todo lo que tenían desapareció.
Tuvieron que ir a las laderas de las colinas,
donde no tenían nada.
Allí pude ver lo que la mala planificación de un proyecto de desarrollo
significaba para los pobres.
Nunca había visto una miseria tan abyecta en mi vida.
Lo que vi fue traumático.
Sin duda, me enseñó a respetar el poder destructivo de la pobreza.
Y pensé: "¿Cómo podemos arreglar esto?".
Queríamos hacer una evaluación de las necesidades que tenían.
Y el padre Fritz dijo: "Pueden preguntarles,
pero dirán que quieren un hospital".
Tenía razón.
"También queremos viviendas dignas y una escuela para nuestros hijos".
Mi esposo está enfermo hace seis meses. Se llama Daniel.
Supimos que necesitábamos un plan y construir una clínica.
Pero no teníamos dinero.
Paul me dijo que se había postulado para la Universidad de Harvard.
Fritz me entregó la carta de aceptación a la Escuela de Medicina de Harvard.
Me golpeó como diciendo "toma".
Estaba feliz. Asumió que me habían aceptado. Yo no lo sabía.
Me dijo que quería quedarse y trabajar aquí.
Pero yo no estuve de acuerdo.
Me sermoneó mucho al respecto.
Y tenía razón.
Iba a ser mucho más útil tener esas credenciales.
Cuando partí a estudiar,
soñaba con construir una clínica y luego un hospital.
No teníamos recursos,
yo no tenía la experiencia, la madurez ni los conocimientos,
pero no significa que no fuera una buena idea.
Conocí a Jim Kim una noche que nevaba
en diciembre de 1983.
Paul estaba vestido como un dandi. Tenía ropa elegante y una linda bufanda.
Luego supe que era toda ropa prestada.
Comenzamos a hablar y pensé: "Cielos, este hombre es sorprendente",
porque podía participar del seminario como si fuera un profesor.
Jim y yo conectamos.
Estábamos en el mismo programa de formación.
Allí nos hicimos muy buenos amigos.
Paul y yo coincidíamos
en que estudiábamos medicina por razones de justicia social.
Permítanme detenerme aquí. Eso es muy importante.
¿Lo hacemos?
Mientras estudiábamos, pasamos muchísimas noches,
Paul, Ophelia y yo, hablando de cuestiones fundamentales.
"¿Cuál es la naturaleza de nuestra responsabilidad en el mundo?
¿Hay una área de claridad moral?".
Están todas estas ideas, como la tecnología adecuada.
Básicamente, se usan para castigar a los pobres,
como sucede con todas las ideologías.
La tecnología adecuada significa, como dice Fritz, nuestro jefe:
"Mierda para los pobres y cosas buenas para los ricos".
Durante esas conversaciones nocturnas,
comencé a darme cuenta
de que estas fuerzas más grandes tenían un impacto enorme y terrible
sobre las personas que habíamos conocido en Cange.
Casi inmediatamente después de Alma-Ata, la economía mundial se había desplomado.
De pronto, muchos países tenían deudas enormes que no podían pagar.
BANCO MUNDIAL
Instituciones enormes como el Banco Mundial,
dirigidas por EE. UU., les dieron nuevos préstamos a los países pobres
para pagar viejos préstamos.
Pero con condiciones estrictas.
A menos que una nación se ordene financiera y económicamente,
ninguna ayuda financiera generará progreso.
En ese entonces, el Banco Mundial le exigía a los países pobres
que recortaran las inversiones en educación y atención médica
para asegurarse de que pagaran los préstamos.
Me enteré de eso en Haití.
Los haitianos hablaban todo el tiempo del Plan Estadounidense.
Era quitarles la red de seguridad cuando ya estaban cayendo.
Entendimos que los países pobres no eran pobres por fallas éticas,
y sentimos que debíamos usar nuestras oportunidades
para hacer algo al respecto.
En ese momento, con Ophelia Dahl, Jim Kim y mi colega Todd McCormack
formamos un grupo.
Jim y Paul debatían temas hasta bien entrada la noche,
mientras yo cocinaba pollo, hacía hamburguesas
y los escuchaba pensando: "Esto es muy complejo para mí".
Sabíamos que necesitábamos inversionistas más grandes
para construir la clínica en Cange.
Lo encontraré.
Un grupo de aquí de Boston nos presentó a Tom White.
- Tom White. Ustedes son espíritus afines. - Sí.
Tom y Lois, su esposa, querían donar todo su dinero en vida.
No querían morir con dinero en el banco.
Tom White nos dio la primera parte del dinero para construir la clínica.
Y se formó Partners in Health.
Aquí se registrarán.
Aquí atenderá el pediatra.
No sabíamos cómo construir una clínica.
¿Eres arquitecto?
No, yo soy sacerdote, amigo.
Estábamos entusiasmados. El equipo de Partners in Health crecía.
Conocí a Paul y pasamos horas hablando de justicia social en Haití.
Y así empezó todo. Esa fue mi entrevista de trabajo.
En cuanto abrimos la clínica,
todos los que estaban enfermos vinieron.
Había todas las enfermedades que pudieras imaginar.
¿Solo sientes rigidez?
- Sí, y fiebre. - Fiebre. De acuerdo.
Empezó a venir gente de Mirebalais, de Thomonde, de todos lados.
La mayoría de la gente que venía
tenía que caminar cinco o seis horas para llegar al hospital.
Había gente muy enferma.
Buenos días, damas y caballeros.
Gracias por su paciencia.
Sin dudas, yo no sabía cómo construir un buen hospital.
Digo, para ser sincero.
Muy bien.
ESCUELA DE MEDICINA DE HARVARD
Al principio, mientras Paul estudiaba,
intentaba asistir a todas las clases que podía.
Los jueves por la tarde, partía hacia Haití
e intentaba aplicar lo que estaba aprendiendo.
Luego, volvía los domingos y comenzaba todo otra vez.
Jim y Paul iban y venían constantemente.
De hecho, era vertiginoso.
Y tomaban prestadas, por así decirlo, cosas de los hospitales
para mejorar la situación en Haití.
De hecho, el primer lavabo del laboratorio lo trajo Paul de Boston en avión.
Equipaje de mano.
Todo el tiempo teníamos problemas para financiar la organización.
Cada semana, había una nueva crisis de financiación.
El problema es el dinero. No tenemos dinero.
Pero eso no significa que no podamos conseguirlo. Podemos.
¿Eso lo donaron?
Bueno, la verdad, debo decir que este medicamento
se le cobró al hospital en el que trabajo en Boston,
y ellos nunca nos cobraron.
Lo diré de manera más diplomática.
Esto lo dona el Brigham and Women's Hospital de Boston.
Nunca pensamos que hubiera heroísmo en eso.
Deseábamos que hubiera fondos para comprar equipos y medicamentos.
Cuando Jim llegó a Cange,
se convirtió en un gran observador de todo lo que sucedía ahí.
Mi tarea principal era ayudar a Paul con su trabajo.
Ese fue mi aprendizaje.
No solo trabajar con él,
pero también comprender cómo tomar una idea de justicia social
y convertirla en acciones concretas.
Nací en Corea en 1959,
en ese entonces, era un país muy pobre.
Por eso, en 1964, nos mudamos a Muscatine, Iowa.
Veinticinco mil personas.
Mi padre era dentista y mi madre era teóloga y filósofa.
Un día mi padre me preguntó: "Jim, ¿qué piensas estudiar?"
Y le dije: "Creo que estudiaré filosofía y ciencia política".
Me miró y dijo: "Mira, eres oriental.
¿Crees que van a pagarte por escuchar qué opinas sobre política?
Necesitas una habilidad".
Creo que me enseñó algo muy importante.
Si llegas a una situación
con algo que puede ayudar a otra persona,
es una buena entrada para comenzar otro tipo de conversación.
Hola, Margaret.
Margaret. ¿Ya la atendieron?
- No. - Lo haremos. Ven.
Durante esos primeros años en Cange, en poco tiempo
conocías a alguien con tuberculosis.
El examen pulmonar empeoró.
Está muy mal.
Lleva años enferma.
No me parece prudente esperar dos semanas.
Podría morir hasta entonces.
Inhala.
Si esta enfermedad no se trata, destruye los pulmones.
Y también otras partes del cuerpo.
Los pacientes no pueden respirar. Se ahogan.
Respiran con dificultad.
¿Cómo te sientes?
¿Te sientes con fiebre?
Sin aliento.
En 1988, atendimos tres personas, todos menores de 50 años,
de la aldea donde construimos la clínica, que murieron de tuberculosis.
Una era amiga mía.
Y dejó a sus hijos huérfanos.
Esto provocó una crisis.
Nadie muere de tuberculosis con la atención adecuada.
Paul estaba destrozado porque seguía fallando.
Es decir, la gente moría de cosas de las que no debía morir.
Habíamos visto cosas muy vívidas
y sabíamos que no las entendíamos tan bien como para ser eficaces.
Eso lo aprendí a los golpes.
Dijimos: "Bueno, reunamos a todos para entender qué salió mal".
Tres personas murieron de tuberculosis aquí.
¿Por qué murieron?
¿Cuál es la falla en nuestro sistema?
Tenemos medicamentos y análisis de laboratorio gratis.
Y aún así murieron.
La gente capacitada como yo, los profesionales,
culpaban a los pacientes por los malos resultados.
"Es supersticiosa. No tomó los medicamentos".
Y en la otra punta del espectro,
las explicaciones eran: "Es muy pobre, no tiene suficiente alimento,
vive lejos de la clínica…"
Ellos le quitaban la responsabilidad al paciente
y la ponían en las circunstancias.
Mira cómo viven.
La familia vive aquí así.
Dijimos: "Asegurémonos de que no estén solos
peleando contra la enfermedad.
Escuchemos a la persona. A veces pasan días sin agua.
Si estás enfermo, no puedes caminar por horas para buscar agua".
Era una crítica al sistema que habíamos creado.
Así desarrollamos el sistema de acompañamiento.
Los haitianos los llaman "accompagnateurs."
Un accompagnateur es alguien que está ahí para asistirte,
alguien de tu barrio que te visita todos los días.
Voy dos veces al día.
No solo para darles medicamentos,
también para incentivarlos a que los sigan tomando.
De lo contrario, seguirán sintiéndose mal y podrían morir.
Ahora conversaremos un poco.
Intento darle ánimo.
Cuando se está enfermo, es fácil desanimarse.
Cuando culpamos al sistema, en lugar de a los pacientes,
todos mejoraron.
El sistema de acompañamiento,
que fue la base del sistema de control de la tuberculosis en Cange, fue exitoso.
Alcanzamos una tasa de curación de casi 100 %.
Si lo piensas, es un modelo muy simple.
Y se volvió clave para el trabajo.
¿Puedo poner "bravo" en un expediente médico?
Este trabajo es asombroso.
Tras la experiencia en Cange con los trabajadores comunitarios,
decidimos que esto podría ser más que solo un proyecto en Haití.
Decidimos que podría ser como un movimiento.
Fui allí y dije:
"Sí, aquí es donde debo estar. Porque no tengo que preocuparme
por no poder ayudar a la gente por falta de medios".
Sentíamos mucho alivio
cuando podíamos hacer una diferencia en la vida de las personas.
Cuando era una niña,
vi mucho sufrimiento en Calcuta, de donde es mi padre.
Por eso, desde muy joven me interesaron los problemas de salud de los pobres.
Alguien me dijo: "Deberías hablar con Paul Farmer".
Yo respondí: "Puede ser, ¿tiene sentido del humor?".
Dijeron: "Sí". "Porque si no, no puedo."
Es muy oscuro hacer esto como un misionero.
Lo siento, no tengo nada contra los misioneros.
Me dijeron: "No, habla con él".
Y le dije: "Trabajaré gratis", y dijo: "Entonces, estás contratada".
Nuestro equipo crecía en Haití,
pero quien cambió el curso de nuestro trabajo por completo
fue le padre Jack.
Ahora, los invitaré a ponerse de pie
cuando nombremos los países de los que provienen.
El padre Jack era un sacerdote muy querido en un barrio difícil de Boston, Roxbury.
Su congregación consistía en mujeres, miembros de pandillas y Paul,
que se mudó a la rectoría de Jack para ahorrar en renta mientras estudiaba.
Era grosero, irreverente y gracioso.
No era el típico sacerdote.
Lo adorábamos.
EL PADRE DE LAS CALLES
El sueño de Jack siempre había sido servir a los pobres de Sudamérica.
Un día decidió que era el momento
y se fue a Perú.
Él nos motivó a llevar nuestro trabajo más allá de Haití,
a ir a las afueras de Lima y ver qué podíamos hacer allí.
PERÚ 1993
En ese entonces, la OMS,
que es el organismo de la ONU que monitorea las enfermedades
y establece protocolos para tratarlas,
consideraba que Perú tenía uno de los mejores
programas de tuberculosis del mundo en desarrollo.
Cuando el padre Jack nos invitó, decidí que comenzaría un proyecto
para entender cómo generar un impacto.
Primero conocí a Jaime.
Nos llevamos bien de inmediato.
COFUNDADOR PARTNERS IN HEALTH - PERÚ
Comenzamos a capacitar jóvenes como trabajadores comunitarios de salud.
Esos jóvenes visitaban hogares para ver qué problemas tenía la gente.
Vimos muchas cosas inquietantes.
Gente que no tenía alimento.
Vimos recortes en servicios de salud.
Y atribuimos mucho de eso al Banco Mundial.
Los acreedores insisten en que Perú ordene su economía.
El programa de austeridad impuesto sobre el país
traerá más recortes en el gasto público.
Es decir, se avecinan tiempos difíciles para todos.
Viajé con Paul y el equipo a Perú
para ver cuáles eran los desafíos.
Allí formamos el modelo de acompañamiento.
Entonces, me estaba especializando en enfermedades infecciosas
y sabía mucho de tuberculosis por Haití.
Mi informe sobre ese viaje, que espero se haya perdido,
decía: "Deberíamos concentrarnos en la atención primaria, en las mujeres.
Pero, por suerte, Perú tiene un excelente programa de tuberculosis".
Ese fue otro error colosal.
Y comenzamos a encontrar pacientes con tuberculosis.
Está totalmente blanco del lado derecho.
Trataban a pacientes una y otra vez y no se curaban.
Había mucha gente con tos, que había ido a la clínica
y había recibido tratamiento contra la tuberculosis.
Tomaban todos los medicamentos que les recetaban, pero seguían enfermos.
Eso nos sorprendió.
Dijimos: "Deben tener resistencia a los fármacos".
Pero decían: "El programa es tan bueno, que no hay resistencia a los fármacos".
La tuberculosis se transmite por el aire. En la salud pública hay más riesgos
porque no puedes controlar el aire.
Es muy importante tomar los medicamentos
durante todo el tratamiento.
Comenzamos a ver pacientes que habían recibido
tratamiento de primera línea varias veces y aún tenían tuberculosis activa.
Es decir, que podían transmitirla. Había una gran falla en el programa.
Cuando comenzamos a detectar este problema, el padre Jack se enfermó.
Pensé: "Cielos, luce avejentado, más delgado o algo".
Cuando vimos que Jack estaba empeorando, le rogamos que volviera a Estados Unidos
para recibir tratamiento. Pero se negó.
Dijo que estaba muy comprometido con su gente, y que ese era su lugar.
Luego, el padre Jack empeoró mucho.
Supimos que tenía que regresar a Boston de inmediato para que lo trataran.
Jim y Paul pasaron gran parte de su tiempo en la habitación del hospital con él.
Se puso grave muy rápido.
Y falleció.
Si analizamos los últimos 30 años,
si bien nos gustaría decir que reaccionábamos rápido,
aún éramos muy lentos.
Siempre hay un período en el que dices:
"Por favor, dime que esto no es responsabilidad mía".
Y esa demora es letal.
Y eso pasó con Jack.
Se enfermó durante esa demora.
Luego, nos enteramos de que tenía tuberculosis multirresistente.
Esto tuvo un enorme impacto, sobre todo en Paul y Jim.
Cuando el padre Jack murió de tuberculosis multirresistente,
comenzamos a sospechar que había muchos casos en la comunidad.
Pensamos; "Cielos, ¿cuántos pacientes así tenemos?".
Con solo ver la cantidad de pacientes que no mejoraban,
pensamos que podíamos tener unos 50 casos en un pueblo de 100 000.
Tener 50 casos multirresistentes por 100 000, básicamente, es un brote.
Encontramos grupos con tuberculosis multirresistente
donde una persona le transmitía la cepa resistente a los otros.
Los otros se trataban en el programa contra la tuberculosis,
pero esos medicamentos no los curaban, y ellos seguían propagando la enfermedad.
Sin el tratamiento adecuado,
esas cepas comenzaron a prevalecer en las familias.
Los medicamentos para la TB-MR eran costosos.
Iban de 20 a 35 000 dólares y eran difíciles de conseguir.
Por eso la OMS tenía una política oficial acerca de la TB-MR.
Decían que era muy costoso,
y que no debía tratarse en los países pobres.
UN LUJO COSTOSO
Lo que dice la OMS sobre los protocolos de tratamiento
no se cuestiona en la mayoría de los países en desarrollo
porque no tienen la experiencia
para desarrollar sus propios protocolos.
PULMONÓLOGO MINISTERIO DE SALUD - PERÚ
Si tenían tuberculosis multirresistente, se asumía que morirían.
Les dijimos a las autoridades:
"Muchos pacientes tienen TB-MR. Deberíamos tratarlos.
Tendremos un enorme problema, a menos que empecemos de inmediato".
El director del programa contra la TB dijo:
"Si tratan a un solo paciente, los echaremos del país".
Estaban furiosos porque pensaban que señalar que el programa no funcionaba
contra la tuberculosis multirresistente pondría en riesgo todos sus logros.
Resultó que uno de los doctores peruanos
tenía a su hija enferma de tuberculosis multirresistente.
Cautelosamente, se acercó a Paul un día y le dijo: "¿Podría tratar a mi hija?".
Así que tratamos a su hija, y ella mejoró.
Nos permitieron tratar a algunos pacientes.
A los trabajadores comunitarios de salud
les dijimos: "Trataremos a estos pacientes.
Tendrán que exponerse a la TB-MR. Es una enfermedad mortal".
Y fue asombroso, porque los 12 respondieron: "Sí.
Los trataremos".
Fue una pesadilla. Una pesadilla logística y financiera.
Todo estaba en nuestra contra.
Era muy difícil conseguir los medicamentos.
Llamábamos a todos los servicios de salud pública de Estados Unidos
para conseguir ampollas y se las comprábamos.
Necesitábamos miles de dólares
para tratar muy pocos pacientes,
en lugar de tratar millones de pacientes con otros problemas en Haití.
Eso fue muy difícil de afrontar.
¿Hacíamos lo correcto?
Y Tom pagaba por todo eso.
Tom White pagaba todo.
Él no quería ser el único en el mundo que financiara
el tratamiento contra la TB-MR. Pero esto era de vida o muerte.
Conseguir los medicamentos para continuar los tratamientos era de vida o muerte.
No recibíamos ayuda para entrar los medicamentos.
Yo los ponía en maletas grandes.
Y como soy asiático, solían pensar que era un turista,
y me dejaban pasar más fácilmente.
Me alegra verte.
Sabíamos que los pacientes deberían atravesar un tratamiento difícil
para sobrevivir.
Tanto Melquiades como Julia eran lo que los peruanos llaman crónicos,
pacientes que habían recibido tratamiento por muchos años y no mejoraban.
Debo decirles, cuando vi a Melquiades pensé: "Dios mío".
No me habría sorprendido, si hubiera muerto.
Lo habíamos dejado sin tratamiento demasiado tiempo.
Había mucho en juego, y nos esforzamos mucho.
Sabíamos que necesitábamos curar a estos pacientes
o nunca más se trataría la TB-MR en el mundo.
Los trabajadores comunitarios los visitaban seis días a la semana,
por dos años como máximo.
ENFERMERA
No tengo ganas de tomar el medicamento. Porque no me siento bien con eso.
Llevo tres años con medicina y nada.
Nada. Tres años.
Es peor aún.
Nuestros pacientes padecieron un infierno con el tratamiento.
Estos trabajadores comunitarios fueron muy valientes y especiales
al ser tan compasivos con estos pacientes que bien podían contagiarlos.
Los pacientes y los trabajadores comunitarios
no hicieron esto por Carabayllo, lo hicieron por el mundo entero.
Sin guerra no puedes ganar.
Tienes que ser un buen guerrero.
Si quiero ganar, voy a ganar. Si Dios quiere.
Si los primeros pacientes se curaban, sabíamos que teníamos razón,
porque lo primero que se argumentaba era:
"Incluso si quisieran hacerlo, no deberían empezar porque es imposible
en entornos de escasos recursos".
Tenemos un video para que vea.
EXPACIENTE
¿Ese es Melquiades? Dios mío.
Pensar que casi lo dejamos morir.
Pensar que casi lo dejamos morir
solo porque representaba una complicación para nosotros.
Solo porque pensamos que no se lo merecía.
Vi otros casos así, pero esto…
Qué transformación, Dios mío.
Miren a este joven confiado listo para conquistar el mundo.
ELLA DEBE COMENZAR CUANTO ANTES
El primer grupo fue de 75 pacientes.
Los tratamos durante dos años con cinco a siete medicamentos.
El 85 % se curó, es una tasa muy alta.
Entonces decidimos que teníamos que hacer algo
para cambiar la respuesta a esa primera pregunta:
"¿Es posible tratar pacientes con TB-MR en entornos de escasos recursos?".
Sabíamos que estas estadísticas eran mejores que las de Estados Unidos.
Pasamos de estar afuera del ambiente global de la salud
a estar en el centro del debate.
Reunimos a los expertos en tuberculosis en una misma habitación.
Fue idea de Howard Hiatt hacerlo con el fin expreso de abordar la política.
Cuando la OMS anunció que asistiría,
todos los expertos en el tema asistieron.
En ese momento, éramos una ONG pequeña
con una pequeña clínica en Cange y 75 pacientes en Perú.
Jim aún trabajaba en Brigham para tener un salario.
Éramos insignificantes.
Realmente pequeños.
Entonces presentamos los resultados.
Y creo que los resultados sorprendieron a todos.
Miré sus estadísticas y me sorprendió
ver más de un 50 % de tasa de curación.
Pero me cuesta aceptar
que serán indiscutidas de aquí en más.
Se publicaron.
¿Y qué?
Gran parte de la comunidad de la tuberculosis enloqueció.
Vean los resultados que escuchamos. El 70 % de los casos se curó.
Yo creo que ese 70 % nunca tuvo tuberculosis multirresistente.
Son personas que tomaron algunas pastillas del blíster.
Algunas las robaron. Otras las vendieron.
Si visitaron estos países,
sabrán que su habilidad para arruinar un programa
va desde arriba hasta bien abajo.
La gente de la vieja escuela de la TB estaba furiosa.
¿Cuán importante es tratar la TB-MR?
No me parece para nada importante, no le veo un gran impacto.
"Aunque les creamos, no pueden hacerlo".
Tal vez es una buena idea, pero ¿cuándo, dónde y por cuánto tiempo?
Debemos pensar en la sostenibilidad.
Nunca vi este debate entre pacientes:
"No creo que soy sostenible".
JIM KIM:
El único momento en el que escucho a los académicos
hablar de reducir recursos
es cuando hablan temas que conciernen a los pobres.
La objeción principal siempre es el costo.
"Estos pacientes", es decir,
las personas racializadas o pobres, no les importan.
Creemos que a partir de esta reunión,
los datos que les mostramos del éxito en el tratamiento de la TB-MR
podrían fomentar una visión de expansión de recursos muy poderosa.
Esa reunión fue: "¿Puede hacerse en países en desarrollo?".
¡Bum! Sí, demostramos que puede hacerse.
Mostramos cómo hacerlo con trabajadores comunitarios de salud.
Luego: "¿Pueden abaratar los fármacos?".
Ellos insistían: "¿Cómo dicen que debemos tratar la TB-MR
si es tan costoso?".
Les pregunté a algunos miembros de la OMS:
"¿Saben si los fármacos están patentados o no?".
Respondieron: "No sabemos". Y yo no podía creerlo.
Les dije: "¿Cómo pueden sentenciar a muerte
a todos los enfermos con TB-MR de los países pobres
sin siquiera saber si los fármacos están patentados?".
Si no están patentados, podemos bajar los precios de inmediato.
Le dije a un compañero: "Averigua si estos están patentados".
Cuando lo hizo, dijo: "Hace tiempo que ninguno está patentado".
Nos sorprendió mucho. Nadie se lo había preguntado.
Jim tomó como su prioridad reducir los precios de los fármacos.
Y allí todo cambió.
Los precios bajaron 90 %.
Todo ese trabajo dio lugar a grandes cambios en protocolos.
Fue una cascada de sucesos
que cambiaron la política de la OMS.
Recuerdo que Jim dijo: "Si argumentamos correctamente
sobre el tratamiento de la TB-MR, el VIH es el siguiente".
El estilo de vida de algunos hombres homosexuales
desencadenó la epidemia de un extraño tipo de cáncer.
Una nueva plaga estaba arrasando al mundo.
Una plaga que dejaría en evidencia qué era aceptable
y qué no para los más pobres del mundo.
Se la conoce como "la plaga gay".
CONFERENCIA DE PRENSA EN LA CASA BLANCA
No, de verdad. Es algo muy serio.
Una de cada tres personas contagiadas muere.
Quisiera saber si el presidente está al tanto.
Más de 300 000 personas murieron en Estados Unidos
antes de que las autoridades se vieran obligadas a actuar.
En los países pobres, fue peor.
Más de 22 millones de personas en todo el mundo se contagiaron.
En 1996,
se desarrolló una combinación de fármacos que mantendría la enfermedad a raya.
Se llamó terapia antirretroviral.
Era eficaz pero muy costosa.
Incluso las instituciones más poderosas del mundo
se vieron superadas por la magnitud de esta necesidad.
Cuando se analiza la cuestión del sida en África,
uno entiende lo limitada que es la capacidad de contribución.
Pero algunas personas resistían.
¡La historia recordará que Reagan y Bush no hicieron nada!
Nos convertimos en aliados.
Entonces, decidimos llevar tantos activistas como pudimos
a la Conferencia Internacional sobre el Sida.
¡Vergüenza a los especuladores!
Conocimos mucha gente de países en desarrollo
que tenían sida y padecían neumonía, candidiasis,
o con grandes brotes de herpes en la cara y sin acceso a medicamentos.
Entonces, literalmente, buscamos entre nuestros medicamentos
para darles antifúngicos para combatir esos brotes de herpes
que les cubrían la mitad de la cara.
Acudimos a Jonathan Mann y le dijimos:
"Vinieron muchísimas personas,
algunos con neumonía, maldita sea.
Debes llevarlos a un hospital para que los traten".
Ellos respondieron.
Que otras personas con sida acudieran
a una conferencia internacional porque estaban tan desesperados
como para viajar en avión con neumonía con tal de que los oyeran,
llamó mucho mi atención.
Los gobiernos están matando a los pobres en los países en desarrollo
porque solo proporcionan un financiamiento mínimo contra el sida,
que se limita a esfuerzos preventivos y no cubre los tratamientos.
¡La codicia mata! ¡Acceso para todos!
En ese momento, recuerdo que me enteré de Paul y Jim,
que estaban luchando por tratar gente en Haití donde no había recursos.
HAITÍ 1999
Tuvimos muchos pacientes en Haití diagnosticados en esos años.
Cuando alguien tenía sida,
sabíamos que era una sentencia de muerte.
No podíamos hacer nada.
La gente comenzó a regresar
de Puerto Príncipe.
Regresaban a casa a morir.
Una joven de 28 años, que trabajaba como sirvienta en Puerto Príncipe,
regresa al área rural de Haití con pérdida de peso y tos.
Le ofrecen hacerse una prueba del VIH y da positivo.
No podíamos mantener a raya
el debilitamiento lento, inevitable y fatal sin terapia antirretroviral.
Una de las primeras pacientes fue Adeline Merçon.
Adeline era una joven
que viajó a Puerto Príncipe a buscar trabajo.
Su padre nos comentó que había vuelto y estaba muy enferma.
Un día fuimos a ver a Adeline.
Estaba recostada en su cama.
Se veía demacrada y resignada.
Su padre estaba de pie a su lado. Ya había estado ahorrando para su ataúd.
Paul se sentó junto a ella un largo rato.
Pudo escucharle los pulmones y el corazón.
Cuando emprendimos la caminata de vuelta, Paul dijo: "Hay medicamentos para esto".
Paul comenzó a hablar con los pacientes, y ellos le decían:
"¿Dice que hay una cura para esto, si vivo a una hora y media en Miami?".
Decían: "¿Cómo no está disponible para nosotros?".
¿Cómo respondes a esa pregunta?
Había medicamentos, pero eran costosos.
A esta altura, Adeline estaba a semanas de morir,
y Paul dijo: "Debemos conseguir los medicamentos".
Tomamos la decisión de hacer algo
porque a ella no le quedaba mucho tiempo.
En un momento en que ningún paciente se trataba
con dólares en un país en desarrollo,
decidimos hacer todo lo que podíamos para conseguirle algunos medicamentos.
Paul iba de un lado a otro
buscando medicamentos donados que no estuvieran vencidos,
y nosotros elegíamos a los pacientes.
No teníamos para todos, tratábamos a los más enfermos.
Elige a personas como él que realmente necesiten los medicamentos,
porque hay mucha demanda.
Está muy avanzado, hay que tratarlo cuanto antes.
El accompagnateur es muy importante.
Incluimos en el programa de trabajadores comunitarios
que desarrollamos para la tuberculosis
a los pacientes con sida con los medicamentos adecuados.
Este vecino toma Combivir y nevirapina.
Y suplementábamos los medicamentos con comida
y apoyo social, como en el programa de la TB.
El modelo de acompañamiento.
Si quieres que sobrevivan, haz eso.
No tienen suficiente comida.
Los resultados
fueron drásticos
y transformadores.
ANTES
DESPUÉS
Adeline subió casi 12 kilos en un mes.
Nunca había visto eso.
Abre la boca.
¿No tienes más puntos blancos ni nada en la piel?
Estoy bien, Dr. Paul, solo un poco débil.
El doctor Paul le dijo a mi padre: "Deshágase del ataúd. No lo necesitará".
EXPACIENTE Y ACTIVISTA
Gracias a Dios, por ellos estoy aquí.
ANTES
DESPUÉS
ANTES
DESPUÉS
Todos mejoraron.
No encontraba un hospital donde me dijeran qué tenía.
Lo único que hacían era preparar mi testamento y mi ataúd.
ANTES
DESPUÉS
Cuando vine al hospital aquí en Cange…
ACTIVISTA Y EXPACIENTE
…el Dr. Paul me dijo: "No te vas a morir todavía".
Nadie murió en ese grupo de tratamiento.
Los resultados eran tan buenos como en Estados Unidos, o mejores,
por el sistema de trabajadores comunitarios.
¿Qué ven en este dibujo?
Desde el 2000, enseño a los pacientes
sobre tuberculosis y VIH todos los días.
Hablo con ellos antes de que los vean los doctores.
¿Qué están haciendo en el dibujo?
Como él está enfermo, lleva a su familia a que les hagan pruebas
para ver si también están enfermos.
En el 2001, decidimos escribir un artículo acerca de estos 50 o 60 pacientes.
Decía: "Tratamos 60 pacientes gratis en Haití y todos subieron de peso".
No había muchos programas de tratamiento del sida
y, que yo sepa, ninguno en áreas rurales.
Nos parecía que valía la pena destacar:
"Si se puede hacer esto en la zona rural del centro de Haití,
con atención comunitaria, se puede hacer en cualquier lado.
Lo publicaron en The Lancet, una revista médica prestigiosa.
Estaba orgullosa, era el primer artículo en el que participaba.
Se lo envié a mis padres.
Hubo mucha reacción frente a ese artículo.
La comunidad científica lo odió. Lo odió.
NO OFRECEN UNA IDEA CLARA DE CÓMO SUPERAR LAS LIMITACIONES
Los expertos opinaron que era muy costoso,
que no era rentable ni sostenible.
Dijeron: "No hay datos. No es sostenible.
Es una tontería, un gasto sin sentido. Nunca podría replicarse".
Era casi la misma objeción que tenían contra la TB-MR.
La sensación de déjà vu era abrumadora.
Estos fármacos cuestan 12 000 dólares al año por paciente,
entonces, la noción de que invertirías recursos
para tratar el VIH en Haití o en África
parecía una idea fuera de lugar.
La mitad del presupuesto es para antirretrovirales.
Si los tuviéramos hoy, no podríamos distribuirlos.
No podríamos administrar el programa porque no tenemos los doctores,
las rutas ni la cadena de frío.
Primero, en su mente, somos personas negras,
MÉDICA
sin educación, y claro, estúpidas.
"Si les damos los medicamentos, no los tomarán puntualmente.
Esas personas negras no tienen reloj".
Si fueron a África rural lo saben.
Allí no saben qué son los relojes.
No usan medios occidentales para medir el tiempo, usan el sol.
Estos medicamentos deben tomarse durante ciertas horas del día.
Si les dices: "Tómalo a las diez", dirán: "¿A qué se refiere con eso?".
Primero, eso de los medicamentos no es cierto,
y, de hecho, sí usaban relojes, debo aclarar.
Los dólares disponibles son limitados.
Debo preguntarle si no es más eficaz concentrarse casi exclusivamente
en la parte preventiva. De verdad.
Los obstáculos mentales y los institucionales eran enormes.
La falta de infraestructura
para el desembolso de los medicamentos apropiados
es muy primitiva.
Eran todas excusas. Era una cuestión de dinero.
Es difícil exagerar la magnitud de la crisis del sida.
Para 12 millones de personas el acceso a medicamentos es escaso o nulo.
Los medicamentos que cada paciente necesita
cuestan 3000 libras al año.
Globalmente, es un monto de 40 mil millones de libras.
Para el año 2000, le preguntaba a mis colegas de Harvard
qué podía hacerse realmente respecto al sida.
Paul dijo: "Lo estamos haciendo".
Jeff Sachs dijo: "Iré a Haití contigo". Y lo hizo.
Vio que Adeline, en el medio de la nada, en una aldea sin electricidad,
a horas de la ruta, estaba muy bien.
Vimos a una mujer
robusta, sana, ocupándose de su vida diaria.
Jeff observó nuestro modelo, hizo unas marcas,
calculó los costos en el reverso de un sobre
y dijo: "Necesitamos esto para hacerlo a nivel global".
Decíamos: "Necesitamos X millones de dólares".
Y él decía: "Olvídate de la palabra 'millones', no sirve.
Necesitas miles de millones para hacer esto".
Mientras tanto, los activistas hacían mucho alboroto en todo el mundo.
DURBAN, SUDÁFRICA 2000
Solo queremos una oportunidad.
¡Una oportunidad para vivir!
REBÉLATE
Me invitaron a debatir con un miembro del Banco Mundial.
El Banco Mundial no respaldaba el tratamiento del sida.
Diste un argumento emocional convincente, Paul.
Pero espero que aquellos que están firmemente convencidos
por su contundente presentación suspendan su juicio por unos minutos
para escuchar otro punto de vista.
Él decía que solo la prevención funcionaba.
Los gobiernos deberían poner más atención en la prevención,
porque la prevención no se lograría sin la intervención de nuestro gobierno.
Y que no debes dar el pescado, sino enseñar a pescar.
Es importante mencionar que no es que no les enseñaron a pescar.
Sino que destrozaron sus botes, sus redes y hundieron toda su flota.
Los activistas venían diciendo lo mismo.
No puedes decir que los africanos con sida no pueden tratarse.
Es una mentira.
Sospecho que los banqueros no tienen mucho sexo,
porque se la pasan jodiendo a los pobres.
¡Vergüenza!
PHRMA LO MATÓ
Mis amigos en África y otros países en desarrollo
mueren a los pocos años de que les diagnostiquen VIH,
porque no tienen acceso al tratamiento.
Dijimos: "Presionaremos a las farmacéuticas.
Presionaremos a los gobiernos".
Mientras personas como Paul y Jim de Partners in Health decían:
"Aportaremos pruebas de que los medicamentos pueden usarse
en países en desarrollo con pocos recursos eficazmente".
Ninguno de nuestros pacientes murió.
Solo uno murió a pocos días de comenzar la terapia
porque comenzamos muy tarde.
¿No es esa la lección de los últimos 20 años?
Comenzamos muy tarde. Siempre comenzamos tarde.
La gente decía: "Si pueden hacer esto en Haití,
podemos hacerlo en Tailandia" o "Podemos hacerlo en Soweto".
"Podemos hacerlo en Siem Reap".
Se comenzó a hablar del modelo de Haití.
Y nuestros pacientes escribieron la Declaración de Cange.
Allí decían: "Nos beneficiamos de los frutos de la ciencia
y nuestros hermanos en África también deberían hacerlo".
La Declaración de Cange.
Nosotros, los pacientes de Partners in Health,
aquí en Cange,
escribimos esta declaración para compartir con todos ustedes.
Nosotros estamos enfermos,
y es nuestra responsabilidad declarar sobre nuestro sufrimiento,
nuestra miseria, nuestro dolor,
y también, nuestra esperanza.
Tenemos un mensaje para quienes padecen la misma enfermedad que nosotros.
No se desanimen por no tener medicamentos.
Nos comprometemos a permanecer firmes en esta lucha por el tratamiento.
Tenemos un mensaje para los poderosos
de otros países y también de Haití.
Les pedimos que sean conscientes de todo lo que soportamos.
Les rogamos que dejen de lado su egoísmo
porque todos los humanos son humanos.
Somos pobres, sí, pero no por ser pobres somos estúpidos.
Como cualquier declaración,
como la de Alma-Ata y otras,
uno quiere
creer que importa.
Pero la diferencia entre ambas es impactante, claro, o llamativa.
¿Verdad? Una es
una declaración hecha
por los ministros de salud y otras figuras políticas.
La otra es
una reunión para mostrar otro tipo de experiencia.
Dijimos: "Todos los humanos son humanos".
Todos tenemos derecho a una buena salud para poder vivir.
Todos los humanos son humanos. Tú puedes ser rico y yo pobre,
pero nuestra sangre es igual.
Por eso, si los ricos reciben tratamiento,
nosotros también debemos recibirlo.
Regresaron y se reunieron con el secretario general, Kofi Annan,
y le dijeron: "Esto puede hacerse, y puede hacerse a gran escala,
y así es cómo".
En 2001, hubo una sesión especial de la ONU.
Kofi Annan había pedido la creación de un fondo
para ayudar a los gobiernos pobres a tratar el VIH en sus países.
El Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria.
Propongo la creación de un fondo mundial
dedicado a la batalla contra el VIH-sida y otras enfermedades infecciosas.
El fondo mundial se creó con la idea de que es posible tratar el VIH.
Y debe serlo porque lo están haciendo en Haití.
Si les preguntas ahora,
todos dirán que estaban a favor de tratar el VIH
entre los 90 y los 2000, pero no es cierto.
Había un grupo muy pequeño de personas
que estaban a favor de hacerlo.
La persona más notable, debo decir, que cambió de parecer fue George W. Bush.
Anthony Fauci, director del NIAID, me llamó y me dijo:
"Deberías venir a Washington
para una reunión en la Casa Blanca pasado mañana".
Respondí: "¿En serio?".
Recuerdo que llevé fotos de los antes y después.
Estaba muy nervioso.
Decían: "¿Cómo les llevaremos los medicamentos antirretrovirales
a los pobres?".
Les dije: "Sé que podemos lograrlo, porque ya lo hicimos en Haití.
Y no necesitan especialistas como yo,
sino trabajadores comunitarios de salud".
Muchísimas personas dudaban, y yo no creía que los habíamos convencido.
Nunca olvidaré la fecha, fue el 28 de enero de 2003.
El Plan de Emergencia del Presidente de EE. UU. para el Alivio del Sida
fue una sorpresa.
Hoy en día, en el continente africano, casi 30 millones de personas tienen sida.
Le pido al Congreso que destine $15 000 millones
durante los próximos cinco años,
incluidos casi $10 000 millones en nuevos fondos,
para cambiar la situación del sida
en las naciones más afectadas de África y el Caribe.
Dije: "¡Dios mío!".
De hecho, creo que dije una palabrota.
Me tomó por sorpresa. No podía creerlo.
Se requieren agallas para tomar una decisión así.
Y la tomó, en mi opinión, nunca hablé con él sobre esto,
por compasión.
Cuando el fondo mundial y PEPFAR se pusieron en marcha, de pronto,
estábamos hablando de unos 10 000 millones de dólares al año para tres enfermedades
que antes recibían apenas unos 200 millones.
Allí fue cuando entendimos que la lucha había cambiado.
Uno de mis grandes desafíos es ayudar al sistema de salud pública
a prestar los servicios que queremos ofrecer.
Cuando sucedió de del fondo mundial y PEPFAR, dijimos:
"El sistema de salud en Haití se está desmoronando".
Estratégicamente, tomamos una decisión importante ese año.
"Usemos el dinero para revitalizar el sector público,
para construir con el gobierno sistemas de salud,
para formar personal,
para proveer los recursos y las estructuras para hacerlo".
Esto será un nuevo hospital.
Recuperaremos algunas partes, de a poco, hasta que luzca como el de Cange.
Hinche, desde el próximo mes, el centro de tuberculosis.
Thomonde. La clínica de salud pública.
Lascahobas. La futura sede central de toda la expansión.
Si no estamos realmente presentes en todos estos lugares,
no estamos haciendo nuestro trabajo y estamos atrasados.
Pondré a Cange en el mapa.
Sabíamos que podía tomar meses hasta que liberaran el dinero.
Y ese tiempo costaría vidas.
Hay gente muriendo todos los días.
Para ellos, no vamos rápido.
"¿Qué están esperando?".
Dijimos: "Hablemos con Tom White".
Tom respondió: "No me queda tanto dinero".
Pero dijo: "Saquen un préstamo del Citizens Bank en Newton.
Usen mi casa como garantía".
Esto estaba llegando al límite para Tom.
Dijimos: "Pondremos medicamentos esenciales en las clínicas.
No solo medicamentos contra el VIH.
Medicamentos para la TB, amoxicilina, anticonceptivos.
Y vamos a contratar, capacitar y pagarle
a un ejército de trabajadores comunitarios.
Estábamos inyectando el dinero en el sector público.
A quienes estaban enfermos, les ofrecíamos pruebas de VIH.
La mayoría no tenía VIH, pero recibían atención médica.
Nuestra estrategia de usar el dinero para el sida para construir
la infraestructura sanitaria en esta pequeña parte del centro de Haití
atraía la atención de todo el mundo.
Las duras lecciones que habíamos aprendido durante 20 años empezaban a dar frutos.
Y luego, tuvimos la posibilidad de hacer lo mismo por un país entero.
Pudimos poner a prueba el sueño de que la salud para todos es posible
en una escala mucho más grande.
Entonces conocí a la Dra. Agnes Binagwaho.
En una gran reunión por el sida.
Era su primer viaje a Nueva York.
Se bajó del avión
con su bolso lleno de artículos y comentarios,
y nos llevamos muy bien. Se nota que es una líder
y que no es muy tímida.
Estaba asombrada porque había muchas personas cultas en esa sala.
Personas que comparten su opinión, y el mundo hace caso a esa opinión.
Pero decían muchas tonterías.
Y pensé: "Dios mío, si les hacemos caso, no llegaremos a ningún lado".
Y como me gusta hablar, comencé a hablar mucho.
Y les dije que la realidad no era cómo ellos la describían allí.
"Vengan a África y se los mostraré".
Ruanda era una país que había sufrido muchísimo
debido a intervenciones externas.
Entre ellas el colonialismo y las políticas del Banco Mundial,
que produjeron consecuencias devastadoras.
Los funcionarios de la ONU dicen que nunca vieron nada igual.
Los verdaderos horrores de esta guerra de un mes
comienzan a verse.
Los servicios sociales no funcionan. Los hogares están destruidos,
las víctimas no tienen la atención médica que necesitan.
Cuando terminó el genocidio,
los nuevos líderes decidieron reconstruir el país.
Y poco después de eso, nos invitaron a participar.
RUANDA 2005
El gobierno aquí está organizado.
Hay voluntad política para mejorar el sistema de salud.
El gobierno de Ruanda vio una ONG, Partners in Health,
que usaba dinero para el VIH para revitalizar la atención primaria,
y ese era su gran objetivo después del genocidio:
reconstruir el sistema de salud para promover la paz y la estabilidad.
En el 2000, creamos un plan de acción diseñado para todo el país,
el Vision 2020.
Dijimos: "Debemos llegar aquí. Ese es el objetivo. ¿Cómo lo hacemos?".
Es muy ambicioso.
CÁNCER
Pensábamos, que con el apoyo adecuado,
podíamos llevar el modelo que desarrollamos
con nuestros colegas de Haití a una mayor escala.
Dijeron: "Somos expertos en tratamientos y cuidados rurales".
Y les dijimos:
"Bien, les daremos el lugar más difícil de Ruanda".
No había nada en esa área.
Había un antiguo hospital completamente dañado por el genocidio.
Parecía saqueado.
Y ese era el hospital de esta comunidad.
Trajimos a algunos de nuestros colegas de Haití
que trataban el VIH y capacitaban a los trabajadores comunitarios.
Bajo un árbol o una carpa,
donde sea que puedas salvar vidas, comienzas.
Fui uno de los primeros cuatro
reclutados por Partners in Health.
Comenzamos a ir casa por casa, y la gente estaba muy enferma.
Doctor Eugene, ella necesita atención de inmediata.
Se está muriendo. Necesitamos oxígeno.
Se muere.
Creo que es muy tarde.
Joia cargaba pacientes en la espalda.
Eso nos motivó.
Nos sorprendió ver a una extranjera preocupada y ayudando a los nuestros.
Fue un estímulo.
¡Con cuidado!
La historia del genocidio le dio a todo otro nivel de intensidad emocional.
Es un trozo de una granada.
Este niño necesita ir al quirófano.
¿Sabían que era una granada?
No, no lo sabían.
Estaban jugando, como niños.
Vino muchísima gente.
Les hicimos análisis de sangre.
La mitad dio VIH positivo.
El gobierno quería asignar tres trabajadores comunitarios
por cada aldea del país. Unos 45 000.
Siempre tienen que comprometerse
y confiar en esta batalla.
Ustedes pueden cambiar la condición de sus hermanos.
Todos teníamos el mismo desafío.
Enfrentábamos los mismos determinantes sociales.
Este fue el primer lugar en donde vi
que un país presionara a Paul para que fuera ambicioso.
Les dimos un teléfono a los acompañantes para que las personas lo usaran.
Y creamos una plataforma de SMS conectada con Twitter.
Así, las personas que no tienen internet, pueden hacer una pregunta por SMS.
- Aquí hay una pregunta urgente. - Sí.
Dice que el centro de salud de Gasabo no tiene pruebas para la tuberculosis.
¿Quién es el director del hospital más cercano?
- Lo llamaremos de inmediato. - Me estoy estresando.
- ¿Te estresa? - Sí, pero de una buena manera.
UN CIUDADANO DE GASABO RECLAMA FALTA DE INSUMOS.
¿Sigues en el hospital?
De regreso a casa, pasa por el centro de salud y llámanos.
ESPERO QUE ENTIENDAN QUE TWITTER ES UN INSTRUMENTO PARA RENDIR CUENTAS.
Escribirás una carta el lunes,
con copia a todos los centros de salud para que esto no vuelva a pasar.
Comenzamos a soñar y trabajar juntos
porque teníamos la misma visión acerca de lo que un ser humano merece.
Atención oncológica, cirugía, aquí no tienen nada de eso.
Comenzamos un control sistemático
para todos los adultos
para ver de qué sufría la población.
Vimos un nuevo grupo de enfermedades
y mucho cáncer.
Vimos a muchas mujeres de entre 35 y 40 años
agonizando de cáncer cervical metastásico.
Es el cáncer que mata más mujeres en África.
Para esa época, se convirtió en una enfermedad prevenible con vacunas,
cuando aprobaron la vacuna del VPH.
Ruanda envió a cada trabajador comunitario del país a las escuelas.
Lo hicieron.
Vacunaron al 93 % de las niñas de 13 años.
Y el resto del mundo lo vio.
Escribieron artículos en The Lancet y otras revistas médicas prestigiosas
donde criticaban a Ruanda por vacunar a niñas de 12 años contra el VPH
porque desviaba la atención de problemas de salud más urgentes.
DUDAMOS DE QUE ESTA DISPOSICIÓN SEA EN BENEFICIO DE LA GENTE
Tengo mucho respeto y compasión
por los colegas que se oponen al cambio,
pero tengo más compasión por los pacientes.
Esos debates: "Como son de un país pobre, no deberían tener acceso a tratamientos",
me ponían furiosa.
Los grandes costos impedirán
que muchos países ofrezcan tratamiento a gran escala.
Los países no pueden tratar enfermedades no transmisibles.
Quiero enfatizar "sostenible".
Haz lo que puedas con lo que tienes donde estás.
Hay gente que dice: "Es muy costoso para ustedes".
¿Quiénes son ellos para decirnos eso cuando ya logramos hacerlo?
¿Quienes son ellos para decir que esto es demasiado bueno para nosotros?
Estos países de bajo o mediano ingreso deben resistir la tentación
de querer las más nuevas y costosas tecnologías.
Yo respondo ante nuestro pueblo. ¿Ante quién responden ustedes?
La gente está muriendo.
Nos comprometimos a tratar a todos lo que pudiéramos
y a hacer todo lo posible para proveerles un tratamiento.
Queremos oncólogos, patólogos.
Los necesitamos.
Ruanda hizo algo interesante. Dijo:
"Usaremos la ayuda internacional para formar a la próxima generación
de profesionales de la salud".
Dijeron: "No necesitamos que vengan de Washington D. C.
a decirnos cuán pobres somos.
Necesitamos doctores, que formen a nuestros doctores".
Ahora quiero invitar al escenario
a Agnes Binagwaho, la ministra de salud de Ruanda.
Negociamos con el gobierno de Estados Unidos
para usar una parte del dinero que nos daban
para formar los doctores que necesitaríamos en el futuro.
Todas las universidades enviarán 100 docentes por año a Ruanda,
para ayudar a fortalecer su sistema nacional de educación sanitaria
con el fin de que sea sostenible, y manejado y financiado
por el gobierno de Ruanda.
Nosotros y nuestros colegas de Ruanda
siempre nos aseguramos de que lo que estábamos haciendo
fuera tan ambicioso que incomodara a mucha gente.
Muchos se preguntaban sorprendidos:
"¿Por qué introducen atención oncológica en Ruanda?".
"No deberían hacer eso ahora porque aún no hicieron esto".
En ese momento era el VIH.
A los pocos años, fue la vacuna del VPH. Mañana, será el tratamiento oncológico.
Siempre habrá algo.
Ellos no creen que tengamos el mismo derecho a la vida.
CÁNCER DE MAMA EN ETAPA TERMINAL SIERRA LEONA
El mismo derecho a la dignidad.
CÁNCER DE MAMA EN ETAPA TERMINAL UGANDA
El mismo derecho a decidir cuál es nuestro futuro.
CÁNCER DE MAMA EN ETAPA TERMINAL UGANDA
Buenos días a todos.
A pesar de su nombre, el Banco Mundial es más que un banco.
Es una herramienta poderosa que tenemos para reducir la pobreza
y elevar el nivel de vida en algunos de los países más pobres del mundo.
Por eso el líder del Banco Mundial debe entender muy bien
el papel que juega ese desarrollo en el mundo
y la importancia de crear condiciones en las que la ayuda ya no sea necesaria.
Creo que nadie está más calificado para cumplir esa misión
que el doctor Jim Kim.
Es hora de que un profesional del desarrollo
lidere la agencia de desarrollo más grande del mundo.
Por eso hoy, tras una larga y minuciosa búsqueda,
nomino al Dr. Jim Kim para ser el próximo presidente del Banco Mundial.
Gracias.
¡Dios mío!
El próximo líder del Banco Mundial, es experto en temas de salud mundial.
La elección del presidente Obama, como todos dijeron hoy,
fue una sorpresa.
Es un gran cambio.
Él no tiene formación en economía ni en finanzas.
Y no tiene experiencia en política.
Pasé gran parte de mi tiempo en PIH criticando al Banco Mundial.
Porque no tenía sentido, que con tantos recursos en el mundo,
se usaran tan pocos para evitar que la gente muera
de lo que Paul llama "enfermedades tontas".
Todos, si bien criticábamos al Banco Mundial, teníamos esperanza
de que si el Banco Mundial ponía su atención en algo,
las cosas cambiarían.
Ahora, en el Grupo del Banco Mundial,
creemos que no existe tal cosa como un país que sea un caso perdido.
Se hizo esperar.
Pero fue un desenlace maravilloso ver a un gran amigo
influenciando desde adentro todos lo temas que afectan a los pobres.
Y resultó que fue justo a tiempo.
RUANDA AGOSTO DE 2014
Continuamos mejorando.
Nuestra gente tiene mejor salud.
Pero tenemos más desafíos porque no tenemos…
Lo siento, ¿podemos parar un momento?
- ¿Algún problema? - Sí.
El Dr. Thierry quiere hablar con usted de inmediato.
Hola, Thierry. Sí.
¿De dónde vino?
Aislamiento directo. No me llames, llévalo directo al hospital.
Prepara una habitación de inmediato.
Busca su expediente médico.
No envíes un doctor, envía una ambulancia.
No puedes poner más gente en riesgo.
Llévalo allí, que duerma allí y hazle un examen médico.
Lleva una muestra de sangre al laboratorio en Kampala.
Y aísla a todos los que estuvieron en contacto con él.
Todos aislados por completo.
Aíslalo.
Gracias.
El primer presunto caso de ébola.
Temen que el mortal virus del ébola haya llegado finalmente a África Oriental.
La ministra de salud de Ruanda le aseguró al público
que por ahora es un presunto caso y que le están haciendo pruebas.
HOSPITAL KING FAISAL
Informamos a todas las fronteras y se examinará a todo el que entre.
Si tienen fiebre, nos llaman.
Alguien está viniendo desde el Congo con fiebre.
Así que aislaremos a otra persona.
Ante el mínimo riesgo, aislamos a la persona,
le sacamos sangre y la enviamos a un laboratorio internacional.
Si dan positivo, aislaremos a todas las personas
con las que tuvieron contacto en todo el país.
Hoy, pusimos a 13 personas en cuarentena por 21 días.
No hay alternativa.
Es lo que debemos hacer para asegurarnos que el país esté a salvo.
Un joven alemán que viene de un país con ébola tiene fiebre.
Síntomas de ébola.
Tuvimos que aislarlo y tomar medidas contra el ébola.
El gobierno de Ruanda intentaba responder lo más rápido posible.
Para responder eficazmente, el sistema de salud debe funcionar.
Los trabajadores comunitarios saben qué hacer
en cada centro de salud en la frontera.
¿Qué está pasando con el ébola?
Arruina mi presupuesto.
Eso oí. El aislamiento, es decir…
Tenemos aislamiento en cada hospital del país.
Tenemos controles en 17 fronteras.
Sí.
Este virus no es como el anterior.
Sí.
El anterior no duró más de un mes.
Fue el brote más largo.
- Es para preocuparse. - Sí.
El actual brote de ébola en África Occidental
es el más letal hasta la fecha.
Los funcionarios sanitarios de Guinea, Liberia y Sierra Leona
luchan por controlar el virus.
Esto no es por el ébola.
Esto se debe a un sistema de salud deficiente.
Cada vez era más claro que esto se estaba descontrolando.
Nunca había visto a los especialistas en enfermedades infecciosas tan asustados.
Sentía pánico.
Mataba a los cuidadores, incluso a los profesionales.
Llamé a Paul y él me dijo: "Dios mío, es muy grave.
Es lo peor que hayamos visto".
Le dije: "Activa todas las alarmas que puedas
como presidente del Banco Mundial y haz lo que hacen los bancos.
Consíguenos dinero".
Lo investigué y vi que nadie había otorgado fondos contra el ébola.
El Banco Mundial no suele hacer eso,
pero una crisis así puede afectar la economía mundial.
Quiero darles la bienvenida a esta reunión tan importante.
A menos que controlemos y detengamos la epidemia del ébola rápido,
nada menos que el futuro, no solo de África Occidental,
sino de toda África está en riesgo.
No puedo imaginar a ningún otro presidente del Banco Mundial
que pudiera lograr que el banco invirtiera $500 millones para combatir el ébola.
El Grupo del Banco Mundial había cambiado antes de que yo llegara.
Con el ébola, supimos que debíamos actuar.
Esto es una locura.
El análisis demuestra que es una estupidez
no invertir más en salud.
¿Podemos hacer algo para ampliar el caso? Esto es importante.
En base a ese caso, queremos comunicar que los trabajadores comunitarios
son clave para ayudar a los marginados, conectándolos.
Eso fue muy importante en las respuestas ante el ébola.
Para agosto de 2014, los gobiernos de Liberia y Sierra Leona
nos invitaron a ayudarlos en la lucha.
Liberia perdió demasiados doctores y enfermeros
y también demasiados ciudadanos,
una vez más, por la falta de personal y de suministros.
Eso construirá la capacidad nacional para hacerlo nosotros mismos.
No es tan complicado, ¿cierto?
Reconstruir el sistema de salud en Liberia o en cualquier otro lado.
Los únicos obstáculos serán aquellos que digan que no necesitamos
gente, suministros, espacio y sistemas.
¿Hola? Embajador, buenos días.
Había un gran riesgo de haber traído el ébola a Ruanda.
Así que le hicimos pruebas al paciente que podía estar infectado de ébola,
y me llamaron para darme los resultados.
No. De nada, señor. Adiós.
Trabajadores de la salud, buenos días.
- Hola. - Buenas noticias.
Dio negativo de ébola.
Todos sabemos que un sistema de salud fuerte
te permite estar preparado.
Te permite responder en casos de emergencia.
Ruanda es el arco más amplio, pasó de la miseria
y la devastación
a recuperarse.
Soñamos en grande sin tener nada.
Ahora tenemos acceso universal al tratamiento.
La expectativa de vida se duplicó.
Estos descensos en la mortalidad probablemente sean los más pronunciados
que se hayan registrado en el mundo, en la historia.
Dormiré muy bien esta noche. Muy bien.
No estábamos en ningún lado,
y ahora todos nos piden consejos
de cómo lograrlo.
El optimismo es una elección moral.
Si te metes en este trabajo, y eres cínico y pesimista,
probablemente vivirás con tu poca ambición.
A principios de 2011, comenzamos a construir
un nuevo hospital escuela en Mirebalais,
cerca del lugar donde conocí a Paul hace muchos años.
Siempre habíamos querido construir un hospital ahí,
pero cambiamos el alcance
tras el terremoto que sucedió 12 meses antes.
Fue uno de los desastres más terribles que se puedan imaginar.
En menos de un minuto,
cientos de miles de personas murieron.
Creo que nunca imaginamos algo así.
A lo largo de los años, habíamos trabajado con el Ministerio de Salud de Haití
para construir docenas de hospitales y clínicas para el país.
Pero después del terremoto,
entendimos que Haití necesitaba algo con lo que siempre habíamos soñado.
Un gran hospital universitario nacional que fuera de la gente,
a través del gobierno,
para tratar pacientes,
para capacitar doctores, enfermeros y especialistas haitianos,
y convertirlo en algo que realmente cambiaría el futuro.
Cada vez que paso por la colina donde conocí a Ophelia…
Simplemente me encanta pasar por esa cresta
y esperar a que asome un hospital moderno.
Sentí mucho orgullo, de haber estado allí
cuando todo el trabajo comenzó, porque habíamos construido todo
con nuestro esfuerzo.
Cuando regreso a ese lugar,
y ahora veo este hospital terciario en expansión,
recuerdo el camino que tuvimos que recorrer
para lograr que esté ahí.
Y cómo todo este proceso se amplificó
miles y miles de veces
y ahora tenemos mucha gente trabajando en diferentes países.
La clave es tener pesimismo del intelecto, pero optimismo de la voluntad.
No puedes actuar como si estos problemas no existieran.
O como si no tuvieran solución.
La salud para todos aún necesita ser el futuro.
Todos los humanos son humanos.
Gracias a eso, estoy vivo hoy. Y quiero que todos los pobres sobrevivan.
Gran parte de este trabajo se basa…
en el amor.
Eso significa atravesar tiempos muy difíciles juntos
y no darse por vencido.
Para mí, es cuestión de esperanza.
De rechazar la desesperanza y el cinismo.
Se remonta a lo que empezó en Cange,
de allí llegamos a hoy,
y podemos ofrecerle el hospital a otros,
con esperanza.
Porque la esperanza nos mantiene vivos.
Supongo que hicimos las cosas bien.
Si parto, lo haré con el corazón contento.
- Había perdido la esperanza. - Sí, ¿y ahora?
- Ahora… - La esperanza regresó.
La esperanza regresó.
Partners in Health colabora con gobiernos de todo el mundo
para reconstruir los sistemas de salud pública,
incluso en EE. UU. y globalmente durante la COVID.
El equipo creció a más de 18 000 personas,
casi todas de las comunidades en las que trabajan.
Con Jim Kim como presidente,
el Banco Mundial anunció un compromiso de $15 000 millones
para acelerar la cobertura sanitaria universal
y reconstruir los sistemas de salud en África.
El Grupo del Banco Mundial lidera los asuntos que afectan a los pobres
como el cambio climático, los desplazamientos y la educación.
Aún hay más de 400 millones de personas en el mundo
sin acceso a la atención médica.
El arco del universo moral se inclina hacia la justicia.
Juntos lo inclinamos más rápido.
Más información en: www.bendingthearcfilm.com.
Cuando estaba en la secundaria,
escribí un ensayo diciendo por qué el derecho a la salud era algo malo.
Qué idiota.
Es un complejo médico en medio de un asentamiento ilegal.
Un gran centro médico en medio de un asentamiento ilegal.
Por supuesto que muchos piensan que es una locura,
pero los vecinos creen que es genial.
Piensan: "Perdimos la tierra, el agua, todo.
Pero tenemos un centro médico". Es algo.
No es lo que los expertos en desarrollo recomiendan…
También dará trabajo.
Ella trae un pollo al hospital y se convierte en mi pollo.
Esta es mi canción.
Música.
- Es hermosa. - Hermosa.
Bien. Vamos.
- Nos consideramos hermanos. - Sí.
¿Eso qué significa?
Que somos como una familia.
Sí, además, ninguno de los dos tiene un hermano o hermana.
Así que somos como familia
porque nuestros padres son mejores amigos.
Y siempre viven juntos.
No nos hagan llorar.
¿Qué es tan gracioso?
- Es lindo, no es gracioso. - Es lindo.
- Es conmovedor. - Vengan.
Esta película está dedicada a la memoria de todos aquellos
que usaron su fuerza, corazón e ingenio para inclinar el arco hacia la justicia.
Para conocer sus nombres visita Globalhealthheroes.com.
Subtítulos: Laura Aguilar.
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