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Zulu
No encontrar�n el estado de Vosnia en ning�n mapa
ni podr�n comprar un diccionario de su idioma en ninguna librer�a.
Sin embargo, Vosnia existe. Y cualquier parecido
con cualquier otro Estado, pasado o presente, vivo o muerto,
no es, ni mucho menos, una coincidencia.
Hola, Nueva York. Aqu� Jake Buckman desde Strelna, Vosnia, Europa.
Estamos en la plaza de la ciudad,
donde todos los ojos miran al balc�n de la Casa del Pueblo.
El Primer Ministro, el General Niva, inicia su campa�a electoral.
Las elecciones son vistas con reservas por los observadores occidentales.
La causa es que no hay ning�n candidato opositor.
Se espera que el 99% de la poblaci�n reelija al General Niva,
escribiendo "S�" en sus papeletas.
No es probable que alguien vote �No".
�Esto empieza a cobrar vida! Ya aparece el General Niva.
�Ha terminado, doctor?
S�, he hecho lo que he podido.
No servir� de mucho. Pero, como le he dicho,
no rechazar� ninguna petici�n razonable.
Dispone de cinco minutos. El tiempo para un cigarrillo.
Gracias.
- �C�mo pretende hacerlo? - S�lo tiene que salir por esa puerta.
Lo que ve es lo mismo que hay del otro lado.
- �Abatido en un intento de fuga? - No, un disparo accidental.
Hay que pensar en la prensa.
Sigo creyendo que la verdad saldr� a la luz.
�Por qu�?
En efecto, �por qu� tendr�a que salir a la luz?
Podr�an contar a la prensa que fue un desgraciado accidente.
Es una situaci�n a la que no logr� adaptarme desde el principio.
�Cu�nto hace? �Dos semanas? No puede ser m�s.
En Londres, era jueves cuando lleg� la carta.
Baj� a desayunar y estaba sobre la mesa.
Lo primero que vi fue el sello de Vosnia
con la imagen de su l�der, el General Nivaa.
No conoc�a a nadie en el pa�s e ignoraba qui�n podr�a enviada.
La enviaba el Congreso Internacional de Ciencias de Strelna
y me informaba de que hab�a obtenido la Medalla de Oro Kepler
debido a "su destacada contribuci�n a la ciencia m�dica".
"Nos referimos a la nueva intervenci�n que lleva su nombre
para aliviar la hipertensi�n portal y que ha dado nuevas esperanzas
a quienes sufren una enfermedad hasta ahora incurable."
Puede que me sintiera halagado, pero estaba sorprendido.
Es cierto que yo era el responsable del citado adelanto quir�rgico.
Durante cuatro meses hab�a ense�ado la t�cnica
a mis colegas brit�nicos en un hospital de Londres,
adonde hab�a sido enviado desde Nueva York.
- Buenos d�as, Dr. Marlowe. - Buenos d�as.
Los mensajes de hoy.
No sab�a que mis trabajos hab�an sido seguidos tan de cerca
y Strelna era el �ltimo lugar donde esperaba recibir semejante honor.
Las relaciones pol�ticas entre ese pa�s y el m�o eran casi inexistentes.
Cuando sal� del hospital, la prensa ya se hab�a enterado.
- Dr. Marlowe, �qu� puedo decirnos? - Dr. Marlowe, �qu� opina de...?
Lo siento, no puedo atenderles.
Al llegar al club, ya me esperaban en el hall.
Hola, Marlowe. Tu nombre est� en la prensa. Enhorabuena.
Gracias.
Los hombres del bistur� son muy reconocidos.
- Dr. Marlowe. - �S�?
Un caballero quiere verle. Le est� esperando.
�Qui�n es?
Es extranjero. No he entendido su nombre.
- Dr. Marlowe. - S�.
Soy Janovic Prada, de la Embajada de Vosnia.
- Le felicito. - Gracias.
�Qu� puedo hacer por usted?
- M�s bien por nosotros. - �De qu� se trata?
En la sesi�n de hoy, el Congreso aprob� por unanimidad
invitarle a Strelna, para demostrar la t�cnica de su operaci�n.
- Ser�a un honor si aceptase la invitaci�n. - Me encantar�a. �Cu�ndo?
- Esta semana. - �Esta semana? No creo que pueda.
El Congreso finalizar� el s�bado y los premios se entregan esa noche.
El Ministro desea que acuda a recibir el galard�n.
Me lo han notificado con muy poco tiempo.
Es el primer americano al que se le concede.
Es un gesto excepcional, dada la actual situaci�n.
Si acepta, su visita ayudar� a mejorar las relaciones.
Le dije que me lo pensar�a.
Podr�a haber decidido no ir.
Desde luego, jam�s habr�a ido si hubiese hecho caso a Bartorek.
Yo no ir�a por all� ni de broma. Ni de broma.
Puede ser interesante saber qu� pasa realmente all�.
- Ya lo sabemos. Una purga. - No mezclemos la pol�tica.
He o�do que tu operaci�n puede curar una enfermedad que era incurable.
S�lo quieren conocerla. �Por qu� no? Son seres humanos, �no?
Dudo que sean humanos. Hazme caso, John.
Un momento, no creo que Marlowe quiera que decidamos por �l.
Si le conozco bien, ya ha tomado una decisi�n.
Creo que as� es.
La ciencia m�dica sol�a ser internacional.
Mirad la situaci�n actual. Es tr�gica.
Pero ahora unas personas, desde un lugar totalmente inesperado,
abren una ventana, alzan un poco las cortinas,
e intentan que entre aire fresco.
No pienso cerrar la ventana en sus narices.
- �As� que ir�s? - S�, s�lo ser�n 48 horas.
Eso era lo que yo cre�a.
Esperaba con ilusi�n una nueva experiencia.
Quer�a conocer el pa�s, su gente. Quiz� tuviese una hora para verlo.
- �Es su primera visita al pa�s? - S�, s�.
Hab�a planeado veranear aqu� en 1939.
Ha habido mucho cambios.
Debemos recordar que la visita del Dr. Marlowe es totalmente apol�tica.
Gracias, doctor.
Me han dicho que, en algunas partes del mundo,
los m�sicos no pueden componer m�sica apol�tica.
Es grato pensar que un doctor puede realizar una operaci�n apol�tica.
Tendr� usted acceso a todo.
Pero para su comodidad, el Departamento de Tomasi Bendell
ha elaborado un itinerario para su corta estancia.
- A las 13:30, almuerzo. - Bien.
14:30, visita al Hospital General Niva.
15:30, visita a la Facultad de Medicina.
16:30, visita al Orfanato Estatal, fundado en 1947 por el General Niva.
18:00, gran gala en su honor, ofrecida por la �pera del Estado,
seguida de una recepci�n informal, en la que el Ministro entregar� los premios.
�Doctor John Maflowe!
Es un privilegio darle la bienvenida. Y en representaci�n de
nuestro Primer Ministro, el General Niva,
le entrego la Medalla de Oro Kepler, en reconocimiento a
- sus logros en la ciencia m�dica. - Gracias.
Presta un gran servicio a la humanidad y estamos muy agradecidos
de que quiera compartir su conocimiento con nosotros.
He o�do que es su primera visita y espero que no sea la �ltima.
Eso espero.
- Oh, Dr. Marlowe. - Disculpe.
�Le parece bien que su demostraci�n tenga lugar en mi cl�nica?
S�, donde usted diga.
Entonces sugiero que vayamos en coche ma�ana a las 9:00.
Doctor, dicen que se ir� ma�ana por la tarde.
S�, no tengo m�s remedio.
Se ir� con una impresi�n muy antis�ptica de nosotros.
�Puedo convencerle para pasear por la decadente vida nocturna?
Ojal� pudiese, pero debo trabajar por la ma�ana.
Le estamos explotando.
- Tenga un buen viaje y vuelva pronto. - Gracias.
El Coronel Galcon es un hombre extraordinario.
- Tiene tres carteras a su cargo. - �Tres?
Tendr� las manos llenas, �eh?
Cuando guste, estar� encantado de acompa�arle.
Gracias.
- Un lugar precioso. - S�, lo eleg� yo mismo.
El aire tiene propiedades maravillosas.
Creo que encontrar� el historial cl�nico muy apropiado.
- �Qu� edad tiene el paciente? - 53.
Lo he trasladado a mi propia ala.
El doctor Poldoi, el anestesista.
�C�mo est� el paciente? El Sr. Marlowe desea verle.
- �Qu�? - Quiere darle las gracias.
D�gale que me alegra estar aqu� para ayudarle.
No se preocupe. Haremos todo lo posible.
- �Puedo ver la radiograf�a? - Claro.
Sufre un nivel de oste�tis grave, que pone en peligro su vida.
�A las 10:45?
Esta operaci�n trata da curar la hipertensi�n portal.
La finalidad es aliviar la hipertensi�n anastomosando la vena espl�nica
y la vena renal izquierda. Como saben, est� en fase experimental.
- �C�mo est�? - Hasta el momento, muy bien.
Normalmente prefiero una incisi�n paramediana.
Debe tratarse al paciente con sumo cuidado,
debido al riesgo de trombosis.
Para reducir el riesgo, se administra una cantidad mayor de heparina.
Creo que est� preparado para la anastomosis.
- �C�mo est�? - El pulso se acelera un poco.
- �Todo bien? - No hay por qu� preocuparse.
- �Qu� color presenta el paciente? - Muy bueno.
D�jeme verlo.
Quiero ver al paciente, por favor.
�Niva!
Gracias.
Continuemos.
Gracias, enfermera. Gracias, se�ores.
Espero que est� satisfecho, coronel Galcon.
Est� enojado. Lo comprendo.
Esperaba ser tratado con la consideraci�n m�s elemental.
Estaba equivocado.
Es una pena que reconociese al paciente.
Dr. Revo, lamento que hayan abusado de su confianza.
Asumo toda la responsabilidad.
Supongo que esto se incluye en una de sus carteras.
Pues s�, tambi�n soy Ministro de Sanidad.
Quiero que me lleven al aeropuerto de inmediato.
Dr. Marlowe, no veo ning�n motivo para que nos deje tan pronto.
- �Qu�? - Todav�a no.
Si cree que va a...
Es una ligera conmoci�n cerebral.
Una ligera conmoci�n.
El doctor Revo le recet� esto.
�C�mo se siente?
Mejor, �eh?
- �Qu� ha pasado? - Se cay�.
- Me golpearon. - S�.
�Qu� diablos...?
El Dr. Revo aconsej� que descanse unas horas.
Debo tomar un avi�n.
- �Cu�ndo estar� de alta el General? - �Qu� importa eso?
- �Diez d�as? - M�s o menos.
- Bien. Eso pusimos en el telegrama. - �Telegrama?
Escribimos a sus colegas de Londres, explicando que se quedar� unos d�as.
- No me quedar� aqu�. - Entiendo c�mo se siente.
Detesto tener que insistir cuando le debemos tanto.
Seguro que sabe en qu� situaci�n se encuentra el General Niva.
Es el l�der de un estado policial que no se detiene ante nada.
- Y usted lo desaprueba. - Estoy desilusionado con la pol�tica,
pero al menos esperaba un m�nimo de escr�pulos.
Veo que es un liberal anticuado.
Como sabe, este pa�s y el General Niva
est�n siendo sometidos a una gran presi�n desde el exterior.
Nuestra supervivencia depende de la fe del pueblo en Niva.
Estamos a solo dos meses de unas elecciones
que demostrar�n una lealtad masiva y espont�nea hacia �l.
�C�mo dice?
Ahora entender� por qu� no podemos divulgar que estaba muy enfermo
ni permitir que se marche a su pa�s por ahora.
Ser�a in�til apelar a su sentido del honor.
Mi deber est� delante.
Y mi deber es guardar el secreto los pr�ximos diez d�as.
As� podremos ahorrar tinta en la prensa, anunciando
la enfermedad del General y su recuperaci�n a la vez.
- Exijo contactar con mi Embajada. - Lo lamento.
Tengo derechos como ciudadano noneamericano.
Saque todo el provecho posible de esto.
S�lo deseamos que est� lo m�s c�modo posible.
Mientras tanto, si colabora con el Dr. Revo,
podr�a acelerar la recuperaci�n del General.
�Ah, doctor!
Si quiere hacer ejercicio, Andr� le acompa�ar�.
LLEGAR� AL AEROPUERTO DE LONDRES MA�ANA A LAS 17:30.
- �Cara o cruz? - Cruz.
Cara. La del General Niva.
Entre otras cosas, nos ha evitado tener que acu�ar una nueva moneda.
- Mala suerte. - S�, empiezo yo.
Tras pasar el d�a en la oficina, es agradable estar con alguien
que s�lo sabe decir "no�.
�No puede convencerlo para que se quede hasta pasado ma�ana?
No.
Tenemos una idea muy diferente de lo que es la persuasi�n.
- �Puedo hacer una pregunta? - Es un pa�s libre.
Lo siento, se me escap�.
La vida del General Niva estaba en sus manos.
Bastaba con que se le escapara el bistur�
para mostrar de forma pr�ctica su desaprobaci�n.
O pod�a haberse negado a continuar, pero no lo hizo.
No mezclo mi persona con la providencia.
Admirable.
- �Puedo preguntar yo algo? - Claro.
�Qu� habr�a hecho si Niva hubiese muerto?
Como Ministro de Servicios P�blicos, mi deber es estar preparado para
cualquier eventualidad.
Tendr�a que olvidarse de ganar lo que usted llama "elecciones".
No podr�amos anunciar su enfermedad, mucho menos anunciar su muerte.
�No estar� sugiriendo que lo mantendr�an en secreto?
Hasta que las elecciones nos diesen el mandato de adoptar
medidas dr�sticas de seguridad.
- No lo conseguir�an. - �Dos meses? �Por qu� no?
Controlamos todos los medios de comunicaci�n.
- Todo estaba previsto. - �Estaba?
- Habr�a estado, quiero decir. - �Eso me incluye a m�?
- Naturalmente. - �Qu� habr�an hecho?
Parece que intenta distraerme de mi jugada.
- No podr�an retenerme indefinidamente. - No, no podr�amos retenerle
ni tampoco dejarle marchar.
- Sabr�a demasiado. - �Y bien?
Ser�a muy dif�cil encontrar m�s de una buena soluci�n.
Un desafortunado accidente, por ejemplo, camino al aeropuerto.
- O en el propio avi�n. - No esperar� que me crea eso.
Una vida frente a la supervivencia de todo un Estado.
�Puede sugerir otra alternativa?
Supongamos que le diese mi palabra de no decir nada.
Como persona, estar�a encantado de aceptarla.
Como ministro, no me atrever�a. �Y bien?
No lo s�. No me gustar�a ser liquidado durante una partida de billar.
Olvid�moslo. Al fin y al cabo, s�lo es un ejercicio te�rico
que seguramente habr�a resultado muy distinto en la pr�ctica.
�Qui�n sabe?
Le toca a usted. �O quiz� prefiera tomar una copa?
- �Una copa? - S�.
�Eh? S�, est� todo listo. �Puede ir a buscar el coche?
- Doctor Marlowe. - �S�?
- Lo llama el Dr. Revo. - Acabo de...
- �Puede ir? Es muy urgente. - �Qu� sucede?
- R�pido, doctor. - �Qu� ha pasado?
Ha sufrido un colapso. Parece una embolia pulmonar.
- �Cu�ndo ha sido? - Hace unos minutos.
- �Le ha suministrado algo? - Coramina por v�a intravenosa.
Trombosis.
Un co�gulo en el pulm�n. Es un riesgo en estas operaciones.
�Ox�geno!
Adrenalina y una aguja larga.
R�pido, voy a perder el avi�n. R�pido, �entiende?
- Hola. �Embajada americana? - S�.
Necesito hablar con el embajador o con alg�n responsable.
�Qui�n habla?
El doctor Marlowe. Es muy urgente...
�Hola! �Hola! �Operadora!
�Un momento, por favor!
�Un momento!
Afeitarme.
- �Ingl�s? - Americano.
S�...
- �Habla ingl�s? - S�.
�C�mo puedo llegar a la Embajada Americana?
S�...
S�...
No, gracias.
Muchas gracias.
Gracias.
�Taxi! �Taxi!
Est� a s�lo un par de manzanas.
- Est� bien, ll�veme igual. - De acuerdo.
- Es americano, �eh? - S�.
Yo viv� all� tres a�os. �Cu�nto tiempo se queda?
- No mucho m�s, espero. - Eh, �qu� pasa...?
- �Qu� ocurre? - Una protesta ante la Embajada.
Esta tarde, estudiantes y obreros se han manifestado ante
las embajadas brit�nica y americana, gritando consignas.
Han roto varios cristales, pero la Polic�a Estatal
dispers� a los manifestantes con gran eficacia.
Para protegerlas de posibles incidentes, el Ministro de Servicios P�blicos
ha ordenado que guardias armados custodien
todas las embajadas y consulados de Gran Breta�a y EE. UU. en el pa�s.
Aqu� termina nuestro servicio informativo.
HERMANAS ROBINSON
- �Se�orita Robinson? - S�.
�Puedo hablar con usted un momento?
- �Americano? - S�.
Le he o�do cantar en ingl�s. �Es inglesa?
- En un 50%. - Bien, entonces...
- �Le gust� el n�mero? - S�, me gust� mucho.
Tiene cara de ser inteligente.
- �Puedo hablar con usted? - Est� hablando conmigo.
No hay muchos americanos en Strelna. �Qu� est� haciendo aqu�?
- Huir de la polic�a. - �Qu�?
Es cierto, necesito ayuda. Me llamo Marlowe, soy doctor.
- La polic�a me busca. - �La Polic�a Estatal?
Est�n en el teatro. No conozco la ciudad ni el idioma.
�Cree que estoy loca?
- Pero... - �V�yase de aqu�!
No puedo ayudarle. Por favor, v�yase.
- S�lo un momento, tengo que... - He dicho que no puedo, �v�yase!
- �Qu� hace aqu�? - Lo siento, no ten�a elecci�n.
- �Nos entienden? - No.
- Si me descubren, me matar�n. - �Por qu�?
- Ya lo han intentado. - �Por qu�?
Ahora no puedo explicarlo. Pero en privado...
- No, le digo que no puedo ayudarle. - S� que podr�a, si quisiese.
La primera puerta a la derecha. Esp�reme all�.
- �Ha comido? - No.
- S�lo hay derivado de cacao. - Est� bien, gracias.
�C�mo puedo ayudarle?
Tengo que contactar con la Embajada Americana.
- �S�? - O con la Brit�nica.
He pensado que con su pasapotle brit�nico...
No tengo pasapofle brit�nico.
- Dijo que es mitad inglesa. - La mitad mala. Mi madre.
- Supuse... - �Por qu� no puede ir usted mismo?
Me detendr�n.
- �Y el tel�fono? - Est� intervenido.
�No dijo que es doctor?
Trabajo para el Consejo de...
Una vez vi a un m�dico americano en una pel�cula.
Un cirujano de Nueva York.
- Yo tambi�n. - Tal vez vimos la misma pel�cula.
Le aseguro que soy m�dico. Soy ciudadano americano.
- Me llamo John Marlowe. - �De veras?
Yo mismo empiezo a dudarlo.
- Al menos tenemos algo en com�n. - Le digo la verdad.
Mucha gente de esta ciudad habla dos o tres idiomas
y se gana la vida de forma peculiar. Algunos venden medias, por ejemplo.
Otros son menos ambiciosos y venden a sus mejores amigos.
- No entiendo qu� quiere decir. - Tal vez la Polic�a Estatal s�.
�Por qu� lo buscan?
�C�mo puedo ayudarle, si no me lo explica?
- Seguramente no me creer�a. - Puede que s�.
Ser� mejor empezar por el principio.
Su Gobierno me invit� usando pretextos totalmente falsos.
Implica al General Niva y a un ministro...
�Basta! Ha sido una locura desde el primer momento.
No puedo ayudarle. Debe irse. Ahora mismo, por favor.
Tal vez encuentre a alguien en el Gran Hotel.
Es lo �nico que puedo sugerir.
�Qu� le har�n, si lo detienen?
- Hola, Joe. - Encantado.
�A qu� ha venido eso?
Tendr� que dormir en el sof�.
- �Ha cambiado de idea? - No, me he vuelto loca.
�Qu� pensar�n sus hermanas?
No son mis hermanas y no piensan.
Perdone.
Dormir� en el sof�.
Tendr� que irse ma�ana pronto. Espero que lo entienda.
S�, desde luego.
- Entienda que es... - No quiero saber m�s.
No tiene nada que ver conmigo y quiero dormir.
�Sacarina? No tenemos az�car.
Oh, s�, por favor. Gracias.
- No olvidar� lo que ha hecho. - Lo har�.
Puede que me haya salvado la vida, aunque no le sirva de consuelo.
- Pensar� en ello en la c�rcel. - Intentar� llegar al Gran Hotel.
Si lo piensa, estoy en una situaci�n muy curiosa.
No quiero pensar en ello.
Mis colegas me esperan en Inglaterra. No saben d�nde estoy.
Tal vez sea una suerte, dadas las circunstancias.
S�, eso mismo pienso yo.
- �Y su familia? - S�lo tengo una t�a, en Baltimore.
- �No est� casado? - No, nunca he encontrado la ocasi�n.
�No ha tenido tiempo?
No para casarme.
- Si no le importa, voy a dormir. - En absoluto.
Creo que voy a hacer lo mismo.
Seguro que s�. He puesto dos pastillas sedantes en su cacao.
- �Qu�? - Hay riesgos y riesgos.
Y hay riesgos que no estoy dispuesta a correr. Buenas noches.
Me entiende perfectamente, se�or Theodor.
- �Qu�? - �Por qu� disimula?
No es m�s americano que yo.
Se llama Karl Theodor. Se dedica al contrabando de divisas
y vuela esta noche a Londres.
Debe de haberse vuelto loca.
Sus pasajes de avi�n, documentos de identidad y 5.000 d�lares.
Ya conoce el castigo.
C�lmese. No es mi cartera.
- Y tampoco ser� su abrigo. - No.
Sorprendente.
Lo cog� por error en una barber�a.
Debo decir que esperaba una mentira mejor.
Usted primero, por favor.
- �Qu� va a hacer? - Lo que deb� hacer anoche.
No entiendo esta situaci�n.
El problema es que viven en un mundo de sospecha y desconfianza
y la primera v�ctima es el sentido com�n.
�Ni siquiera piensan con claridad!
D�mela, no tiene intenci�n de usarla.
�Qu� debo hacer para demostrarle qui�n soy?
�Recitarle el juramento hipocr�tico o la Enciclopedia M�dica?
- �Qui�n es ese hombre? - Macco trabaja en el teatro.
Me parec�a conocerle y �l tambi�n me ha reconocido.
- �C�mo es posible? - �Ha visto c�mo me miraba?
- Pero nunca le ha visto. - Ya lo s�.
Espere.
Tiene raz�n, ha llamado a la polic�a. Es el americano al que buscan.
- Lo siento. - �C�mo puedo salir de aqu�?
Por la otra habitaci�n, yo le guiar�.
- �C�mo me reconoci�? - Le ense�aron una fotograf�a suya.
- �Ad�nde ir�? - Al Gran Hotel, supongo.
- �C�mo llegamos hasta all�? - �No puedo ir con usted!
�Si vuelve, la interrogar�n!
- �Ya se me ocurrir� algo! - No lo entiende, no es tan sencillo.
Esc�cheme, no puedo explic�rselo, pero si vuelve ah�, estar� perdida.
La polic�a.
- Siga caminando. - �Ad�nde?
S�lo camine.
- Ha pensado en todo, �eh? - �Qui�n?
- El Ministro de Servicios P�blicos... - �Galco? �Qu� tiene que ver �l?
Todo.
- Voy a volver. - No puede, es demasiado tarde.
- �Qu� quiere decir? - La gente se fijar� en nosotros.
- �No quiero verme implicada! - No podemos discutir aqu�.
Entremos, intentar� explic�rselo.
- �No me interesa! - No grite, vamos.
- No. - Es cierto.
�Qu� podemos hacer?
Hay dos opciones. Salir del pa�s o desvelar la historia.
- Pero no hay tiempo. - El correo estar� cerrado.
Si encontr�semos a alguien que saliese del pa�s...
- �C�mo podemos? - No lo s�.
- Theodor. - �Qu�?
�Theodor! Esta noche vuela a Londres. �Recuerda su pasaje?
- �Por qu� iba a ayudarnos? - �No se castiga el contrabando?
- Con la horca. - Bien.
Entonces debe de estar preocupado.
- �Y su documento de identidad? - D�jeme ver.
Espere.
Nobrisky, Departamento 18. Calle Bolivia.
- �Est� muy lejos? - A un cuarto de hora.
Debemos quedarnos aqu� hasta que oscurezca.
- �Y si no est� solo? - D�gale que se deshaga de quien sea.
- �Ve a alguien? - No.
Puede que haya una llave en el bolsillo.
�Por qu� no?
- Parece que se fue con prisa. - Anoche no durmi� aqu�.
- Estaba muy preocupado. - �Qu� hacemos ahora?
No, no lo toque.
- Alguien puede o�rlo. - D�jelo.
Tengo un presentimiento.
Se encendi� con la luz.
Si no vuelve, �qu� pasa con nuestro plan?
- Aqu� estamos a salvo. - No me siento a salvo en ning�n sitio.
A juzgar por la casa, debe de ser alguien importante.
Las luces.
Buenas noches, Sr. Theodor.
Creo que entiende ingl�s, dado que pensaba volar a Londres.
Telefone� hace un rato, �verdad?
�Qu� hacen en mi apartamento?
- Habla muy bien mi idioma. - Y tiene muy buen acento.
- �Qu� quiere? - Si�ntese.
�Reconoce este abrigo?
- No. - �Est� seguro?
- No lo hab�a visto nunca. - �Esto tampoco?
No.
Lo dej� ayer en una peluquer�a, �recuerda?
- Ayer no fui a la peluquer�a. - De hecho, no ha ido nunca.
Tiene su documento de identidad y 5.000 d�lares.
Es un misterio. Eso es, un misterio.
�C�mo lo explica?
Si pudiera, no ser�a un misterio.
�No querr� que lo entreguemos a la Polic�a Estatal?
- �Est�n relacionados con ella? - Todav�a no.
- Estamos dispuestos a negociar. - �Lo ha entendido?
- �Un chantaje? - Si usted quiere.
�Por qu� no lo dijeron antes? Estaba preocupad�simo.
- �Cu�nto? - No es una cuesti�n de dinero.
Por favor. �No ser� una cuesti�n de principios?
Eso siempre resulta m�s caro.
- �Cu�nto? - S�lo queremos un peque�o servicio.
�Quieren tomar una copa? Yo necesito una.
�Qu� quieren tomar?
Estaba muy preocupado.
No se ofenda. Si me hubiera llevado su abrigo, habr�a hecho lo mismo.
- Le creo. - Hay que sobrevivir, es ley de vida.
La supervivencia del m�s d�bil. A su salud.
Aqu� tiene su pasaje. �Sigue queriendo viajar en avi�n?
�En avi�n? Oh, en avi�n. S�, por supuesto.
- No queda mucho tiempo. - �Qu� quieren?
Quiero que entregue una carta m�a en persona en Londres.
- �Eso es todo? - S�. �Cree que podr�?
Claro, d�jelo en mis manos. Tengo amigos en todas partes.
Pero devu�lvame mis pertenencias. Y la carta llegar� a su destino.
Se las devolver� cuando regrese con el acuse de recibo.
No se f�a de m�. Le doy mi palabra de honor.
No puede exigirme que espere tanto.
Bien, esta noche enviar� esto a la polic�a con una nota.
- �Puedo preguntafle qui�n es? - No.
Est� bien, soy un caballero. Acepto.
- No tiene elecci�n. - Es otra buena raz�n.
- �Y la carta? - La escribir�.
Le ayudar� con el equipaje.
Encantadora. Disculpe.
S�rvase usted mismo.
- �No es americana? - Ya ha o�do, nada de preguntas.
�Es su novio?
Tiene un gusto exquisito.
Tardar� el doble si tengo que controlar mis escalofr�os.
Tal vez no lo sepa, pero tengo muchas influencias.
- �Le gustar�a tener uno de estos? - No a ese precio.
Ya me he cansado de este juego. Quiero leer la carta.
No est� cargada.
Da igual, esto no cambia nada. No puedo entregar su carta.
- �Por qu� no? - Se lo habr�a dicho antes,
pero quer�a ver cu�l era su juego.
Todos los vuelos de hoy se han aplazado hasta ma�ana para inspeccionarlos.
- No le creo. - Llame al aeropuerto.
- Tampoco me creo lo de la inspecci�n. - �Entonces...?
Ayer hubo una manifestaci�n ante la Embajada Americana.
- Ahora est� custodiada. - �Qu� tiene que ver eso?
Est�n buscando a un hombre y han dado su descripci�n.
Si sumo dos y dos, �cu�l es el resultado?
Un americano que encaja con la descripci�n
y me pide sacar una carta del pa�s.
Y me pregunto, �por qu�?
- �Quiere leerla? - �Qu� hace?
Theodor quiere una aclaraci�n.
Al embajador americano.
Siga leyendo. Le preparar� otra copa.
- �Est� loco? - Todav�a no lo s�.
- �Piensa que voy a creerlo? - Es una noticia de portada, adm�talo.
Pero no es cierto.
Ayer por la ma�ana. A las 11:45, exactamente.
Mis contactos me lo habr�an dicho.
Fuera del Gobierno, s�lo lo saben tres personas.
- �Tres? - Nosotros tres.
- No me implique. - Ya est� implicado.
�Por qu� cree que me buscan?
Porque soy el �nico que sabe que Niva est� muerto.
- Ahora somos tres. - Yo no s� nada.
Me niego a creer su absurda historia.
Llame al Ministro de Servicios P�blicos y d�gale que est� ocultando
al doctor John Marlowe.
�Ha allanado mi casa!
- Salgan de aqu� ahora mismo. - Cu�ntele eso al Ministro.
�Cree que matar�a a uno, pero no a tres?
Tienen que irse de mi casa.
Dejar� que se vayan y no dir� nada a nadie, �qu� les parece?
Se lo prometo, doy mi palabra... Se lo prometo.
Puedo creerle, pero no es lo que tengo pensado.
Empiezo a entenderlo. �l nos sacar� del pa�s.
�No lo har�! �Creen que estoy loco? �L�rguense de aqu�!
- Ha mencionado a sus contactos. - No conozco a nadie.
Seguro que no se dedica s�lo al contrabando de divisas.
Yo no s� nada.
�Qu� piensa hacer?
�Qu� he hecho yo para esto? �Todo por un est�pido corte de pelo!
�Qu� piensa hacer?
Tendr� que hacer gestiones.
- Me costar� mucho dinero. - Yo aportar� 5.000 d�lares.
No es momento para bromas. Tendr� que ir solo.
- No puede ir solo. - �Por qu� no?
Seguro que entiende que, si nos pasa algo, dejar� claro que lo sabe todo.
�Verdad, se�or Theodor?
Y vuelva solo.
Nunca he matado a nadie, pero cada vez que me corte el pelo,
estar� pensando en usted... y en usted.
- No creo que vuelva. - Yo creo que s�.
Fue una locura dejarle salir.
- �Y qu� hago yo aqu�? - Lo siento mucho.
No le conoc�a. No ten�a por qu� ayudarle.
- �Por qu� lo hice? - Porque es esa clase de persona.
- No lo soy. Usted no me conoce. - Me salv� la vida, es suficiente.
- �Mire en qu� situaci�n estoy! - La sacar� de esta.
De alg�n modo. Se lo prometo.
�No ve que hemos confiado nuestra vida
a un hombre que vender�a a su propia madre?
- �Listos? - �Ha tenido suerte?
Por supuesto. Me ha costado mucho dinero.
No hay tiempo que perder.
Tengo un medio de transporte.
R�pido.
- �D�nde vamos? - Al r�o. Me ha costado mucho dinero.
Oh, c�llese.
�Dentro, r�pido!
- �Qu� es esto? - Pertenece a mi flota.
S�lo hay una forma de huir. A trav�s de las monta�as.
- �C�mo llegaremos? - Por telef�rico, desde Bilin.
- Sigrist los guiar� por la cima. - �Qui�n es Sigrist?
Uno de los m�os.
Durante la guerra, pasaba a prisioneros fugitivos, �por nada!
Ahora pasa cosas para m�, pero no por nada.
Ag�chense.
Ese polic�a me tiene mucho cari�o.
Le consegu� una beca para su hijo. Un ni�o horrible.
Esperen aqu� hasta que los llame.
Este es Amy. Los llevar� en una barcaza por el lago.
Los llevar� a salvo a Bilin, por la ma�ana, hasta el telef�rico.
- Recuerden, pregunten por Sigrist. - Sigrist.
Mi cartera.
Si nos pasa algo, no hace falta que le recuerde qu� le ocurrir�.
- No creo que lo olvide. - Me quedo su documento de identidad.
Para mantener nuestras relaciones comerciales.
- Necesitamos un poco de dinero. - �Algo m�s?
Me alegro de librarme de usted. Me ha costado una fortuna.
- Adi�s. - Adi�s.
La pr�xima vez que me corte el pelo, no me quitar� el abrigo.
- �Qu� hora es? - Son casi las 22:30.
Imag�nese, ayer a esta hora estaba cantando.
Dios sabe qu� har� ma�ana por la noche.
- Me gustar�a que viniera conmigo. - �D�nde? �A Inglaterra?
Si usted quiere.
- Siempre he querido ir. - �Nunca ha ido?
No.
Mi madre siempre quiso volver.
Nunca lo consigui�.
- Sol�a hablarme de lo bonita que era. - �De qu� ciudad era?
Manchester.
- �No es bonita? - �Manchester?
- Inglaterra. - Oh, s�, s�...
- �Su madre a�n vive? - No.
- �Su padre? - No lo s�.
- �Qu�? - Era profesor.
Se lo llevaron para lo que llaman �reeducaci�n pol�tica..."
- Por eso me ha ayudado. - Puede ser.
No lo s�.
Es algo que no olvidar�.
- Estoy cansada. - Intente dormir.
Ap�yese en m�.
As� estar� bien.
�Est� bien?
�Qu� har� cuando llegue a Inglaterra?
Tengo algunos contactos.
Me temo que no tiene contactos en el mundo del espect�culo.
No s�, una vez oper� del ap�ndice a un malabarista.
Debe de ser lo �nico que tenemos en com�n, �verdad?
S�, es posible.
No pretendo ser una carga para usted.
No lo ser�.
- Hay otra dificultad. - �Cu�l?
- No tengo talento. - Ya encontraremos algo.
- Estados Unidos es un pa�s grande. - �Estados Unidos?
S�, mi trabajo en Inglaterra acaba en unas semanas.
Hemos avanzado mucho terreno, �no?
�Una lancha de la polic�a!
- �Todo bien? - S�.
No volver�n a pararnos. Viento en popa hasta Bilin.
Buenas noches. Los despertar� para el desayuno.
- Tengo hambre. - Al menos tenemos eso en com�n.
- No, somos de mundos separados. - As� es...
- �Ve a alguien? - No.
- Tal vez Sigrist no recibi� el mensaje. - No es lugar para esperar.
�Sigrist?
- �Vienen de parte del Sr. Theodor? - S�.
Sigrist. Pasen, por favor.
Banorek y Christian, mis colegas.
- Han llegado bien. - Supongo que les dir�an...
- No hacemos preguntas. - Y tampoco las respondemos.
Quieren pasar y nos pagan por ayudarles.
- �Podr�n? - Lo intentaremos.
- �Han escalado alguna vez? - Pues no.
- �Y usted? - Hace mucho tiempo.
- �Ser� necesario? - Los pasos f�ciles est�n vigilados.
- Por eso hay que escalar. - Sigrist sabr� guiarles.
- Ser� m�s alto de lo que imaginan. - �Est�n dispuestos a arriesgarse?
- Por supuesto. - Entonces deben irse ya.
La frontera est� en esa monta�a.
No podemos seguir por aqu�.
Debemos bajar y volver a subir de nuevo.
Tenemos que soltar la cuerda.
- �Qu� pasa? - Soldados.
Atr�s.
- �Est�s bien? - S�.
�Podemos descansar un poco?
Debemos escalar mientras haya luz. Despu�s descansaremos.
- Estoy bien. Podr� hacerlo. - Despu�s ser� m�s f�cil.
- �Est�s segura? - Claro.
�Aguante! �Ag�rrese!
�Lisa!
Esperaremos a que anochezca.
- �Cu�nto falta para eso? - Media hora.
Pero es terreno abierto. Demasiado peligroso.
Esta noche habr� luna llena.
Ir� a echar un vistazo.
No hagan ning�n ruido.
�Lisa! �Esc�chame!
Ay�dame con esta cuerda.
- S�gueme. - �No puedo! �No puedo!
S� que puedes. Debes hacerlo.
Vamos.
Atr�s.
�El arma, el arma!
�Quieto! Levante las manos.
Dese la vuelta. H�galo, vamos.
Espere.
Preg�ntale si hay alguien con �l.
Preg�ntale si quiere volver a ver su familia.
Entonces dile que nos guiar� y que, si nos atrapan,
se llevar� la primera bala.
Pues siga adelante. Camine, vamos.
Vamos.
Esa es la frontera. Si cruzamos, estamos a salvo.
- �Qu� hay en esa caba�a? - Un refugio.
Preg�ntale c�mo se llama.
Lo siento.
�Niva!
No es la frontera. Nos minti�.
�Lisa, escapemos!
�No, todav�a puedes huir!
- �Por favor, vete! - �No!
�Ha terminado, doctor?
S�.
He hecho lo que he podido.
No servir� de mucho. Pero, como he dicho,
no rechazar� ninguna petici�n razonable.
Dispone de cinco minutos. El tiempo para un cigarrillo.
Gracias.
- �C�mo pretende hacerlo? - S�lo tiene que salir por esa puerta.
Lo que ve es lo mismo que hay del otro lado.
- �Abatido en un intento de fuga? - No, un disparo accidental.
Hay que pensar en la prensa.
Sigo creyendo que la verdad saldr� a la luz.
�Por qu�?
- �Se pondr� bien? - S�.
Dadas las circunstancias, carece de importancia.
- �No podr�a...? - Ya s� qu� va a pedir, doctor.
�Qu� puedo hacer? Ya sabe demasiado.
Y sabr� todav�a m�s.
No puedo enga�ar a todo un pueblo indefinidamente.
Es la muchedumbre, en la plaza de la ciudad.
�Sabe a qui�n aclaman?
S�, al General Niva.
�l acepta la emotiva bienvenida.
Se inclina y saluda con la mano. Ahora se retira.
�Por qu� la gente no va a creer lo que ve con sus propios ojos?
- Un doble. - Naturalmente.
El parecido es notable y el balc�n est� a diez metros de altura.
Piden que vuelva a salir. Creo que eso responde a su pregunta.
Doctor.
Nunca lo entender�, Marlowe. Estamos haciendo historia.
Nada se detiene. Puede pensar que est� marcando una �poca,
pero lo �nico que hace es moverse por una escalera.
�Para subir o para bajar?
- �Qu� ha pasado? - Ya ha o�do los disparos.
Han abierto fuego contra el General Niva.
Ha muerto en el acto, delante de todo el mundo.
- Salvo que no era �l. - No.
Realmente era �l.
Para esa gente, el General Niva ha muerto.
Es todo lo que saben.
Lo han visto con sus propios ojos. Lo que yo dec�a.
Nadie tiene tanto �xito como el �xito.
- �Qu� situaci�n! - �Qu� pasar� ahora?
Cualquier cosa.
Ahora no s� si soy un criptofascista, un liberal humanitario o...
un simple desviacionista.
Depende de si todav�a puedo controlar a la prensa.
- �Qu� pasa con nosotros? - S�, debo ocuparme de ustedes.
Doctor, su paciente est� recobrando la conciencia.
He ordenado llamar a los camilleros. Los escoltar�n hasta la frontera.
- Hay un buen hospital al otro lado. - �Nos deja libres?
�Qu� van a decir? Un hombre muerto es un hombre muerto.
Por favor, no me considere caprichoso,
pero si sabe de alguna c�tedra vacante en Ciencias Pol�ticas,
- av�seme, por favor. - Puede que sea un poco dif�cil.
Puede que sea dif�cil, pero se lo agradecer�a.
- Abr�chense los cinturones, por favor. - Estamos bajando, deja que te ayude.
Tengo que decir algo antes de aterrizar.
�S�?
Quiero que entiendas que la �nica raz�n por la que acepto tu ayuda
- es porque admito que me debes algo. - S�, lo s�.
- Cuando me instale, nos separaremos. - Nos separaremos.
Ser� mejor as�. No tenemos nada en com�n.
Nada en com�n.
Ser�a humillante para m� y desastroso para ti.
Una ruina.
- No dejas de darme la raz�n. - �Qu�?
- No te crees lo que dices. - �No?
No.
No.
Creo que me estoy mareando.
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