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Original subtitles

Había sangre en el coche de papá, y el móvil de Ana.

Que Julieta sepa que es un asesino. ¡Basta!

Establezco para Juan Elías Giner

régimen de prisión preventiva sin fianza.

Me alegro de verte, Eva.

No creí que se acordara.

Mi despacho llevó el caso de Air Mediterránea.

189 muertos.

Los padres de Eva iban en ese avión.

No hemos venido a hablar de eso.

¿Qué es esto?

-La puse yo, con una llave para cogerle el coche a mi padre.

-Ana sabía cómo entrar en el coche de Juan Elías.

-Yo te ayudo con la campaña.

Pero en el día antes de las elecciones, dimites.

¿Por qué? Porque solo quieres joder

a mi padre.

¿Podemos hablar?

-Papá, ¿qué pasa?

-Me estoy muriendo.

(TV) "Barajamos la hipótesis

de que Ezequiel Cortés robó el dinero a Ana Saura,

le hizo una transferencia a su mujer por 80 000 euros y huyó".

-El dinero de la transferencia no es el que yo le di.

La putada para ti es que alguien sabe que ese dinero se envió.

¿Charry? Tienes que ir a verla.

Que no hable.

Si dices algo del dinero, iré a por Santi.

Tengo algo que puede interesarte relacionado con tu caso.

Un chaval del barrio hizo algo por tu socio.

Se llama Peyo, trabajaba en un desguace

en el polígono de Cuatro Caminos. -¿Qué coño pasa?

Te presento a la nueva socia del bufete.

Mirad, mail de un tal EZQ a Heredia.

EZQ parece corresponder a Ezequiel Cortés.

Quizá Heredia contrató a Ezequiel para matar a Ana.

¿Lo conoces?

Ese tío no es periodista.

¡Sé inteligente, mujer, y todo irá bien!

(TV) "Repasemos la geografía de la desaparición".

-Ricardo Heredia, tenemos que hablar de Ana Saura.

-¿De qué coño habla?

-¿Qué pasa?

-¿Dónde está Ana Saura?

¿Adónde vas?

Tengo mucho trabajo de mi bufete.

Estaré en el despacho hasta el discurso.

¿No te veo hasta las 12:30?

No.

(Música)

¡Ana, Ana!

Llenazo total, tía.

-¿Sabemos ya los asistentes? -Sí. Demasiados, y siguen llegando.

Hay gente que no es ni de la universidad.

-¡Dani! ¿Puedes retransmitirlo en streaming?

-Claro. -Que nadie se pierda el discurso.

Pon un monitor en Económicas y lleva un barra con bebida.

-Hecho. -La red no aguantará tanto tráfico.

-Si tiene que petar internet, que pete, ¡pero hazlo!

-Ana... Hay un periodista que te está buscando.

-¿Qué periodista? -No me ha dicho su nombre.

-¿Cómo era? -No sé, rubio, con gafas...

Quiere un avance del discurso.

-Atiéndele tú. -¿Y qué le digo?

-Que no se pierda el discurso.

Y anuncia a todo el mundo

que retransmitiremos el discurso on-line en Económicas.

-¿A qué hora votarás mañana?

Voy a enviar a Santi para grabarte y colgarlo.

Si quieres ir con Elías, me ha dicho que irá a las diez.

-¿Elías te ha dicho que va a votar? -Sí, claro.

Ana...

¡Huy!, ¿quién se va a comer esa bronca?

-El capullo de Elías. -¿Y eso?

-Por capullo.

-Tengo algo para ti.

Mira, he impreso los billetes.

Así, de internet, no son muy bonitos, pero bueno...

Perdona por querer sorprenderte.

¿Qué?

-No voy a ir a Tailandia, Charry.

-¿Qué dices? ¿Quieres aplazarlo?

-No. No voy a ir.

-¿Y me lo dices ahora? -No puedo.

-¿Y eso?

-No le puedo hacer esto a mi padre. -¿Tu padre?

Estás de coña, ¿no? Llevas meses rajando de él.

-Lo siento, Charry.

Quédate con la pasta, te va a dar para años allí.

-Pero ¿qué dices?

Sabes perfectamente que no voy a ir sin ti.

-Era una locura.

No va a funcionar de ninguna de las maneras.

-No mientas.

-No debería haberte animado tanto.

Lo siento.

-¿Lo sientes?

¿Así de fácil?

-¡Ana!

¡Eh!

¡Ana, espera!

¿Quieres algo?

-Me estoy escondiendo de Marc.

-La cagaste mucho liándote con él.

-¿Y contigo?

-Ana, por favor, lo nuestro fue amor.

¡Amor! -¡Ana!

-Ven aquí. -¿Qué haces?

-¡Chist! -Para.

(SUSURRA) La cadena, por favor, tira de la cadena.

-¡Ana!

¿Tú qué haces aquí?

-Mear. ¿Puedo mear o no puedo mear?

-¿Has visto a Ana? -No.

Déjala tranquila o se distanciará más de ti.

-¿De qué hablas?

-Me lo ha contado.

-Me doy cuenta de más cosas de las que crees, Pol.

Tu padre y tú la estáis manipulando.

Y tú eres igualito que él.

-Está pilladísimo.

-Ya se le pasará. -¿Adónde vas?

(Bullicio)

¡Elías!

Abre la puerta.

¿Qué es eso de que mañana vas a votar?

¡Me prometiste que dimitirías!

Esto ya no es entre tú y yo, nos sigue una universidad entera.

¡La universidad te importa una mierda!

Dime que tú no quieres ganar, que no mereces esto.

No me manipules, Elías. ¡A mí no!

¿Vas a decirles a todos que dimitimos?

Toda esa gente de abajo... eso lo has conseguido tú.

Hicimos un pacto.

Para matar al padre no basta con apuntar.

Hay que apretar el gatillo.

Lo haces porque mi padre le contó a Alicia

que te follabas a aquella alumna.

¿Eso cree tu padre?

Dimitirás esta noche. Vas a cumplir tu palabra.

¿Por qué quieres protegerlo?

Era la condición para que yo llevara tu campaña.

No me has contestado.

¿Por qué quieres protegerlo?

Es mi padre, no quiero hacerle daño.

Si le molesta que su hija gane...

Le molesta que le ganes tú.

La pena...

La pena es el peor de los motores. Es injusta y condescendiente.

Elías, no me des lecciones. ¡Aquí no!

Aquí no hay público ni alumnos.

Estamos solos.

Tú y yo.

Dame un solo argumento de peso para que dimita.

Uno solo, uno real, uno que sientas tú.

Y lo haré.

La universidad te importa una mierda.

Todo esto es un juego de poder. En la vida, todo lo es.

Convénceme, no lo estás haciendo. Convénceme, pruébalo.

¿Por qué debería dimitir?

Lo imaginaba.

Mi padre...

Mi padre me contó que Elías tuvo algo con una alumna.

Eva Durán.

Yo creía que me lo decía porque estaba celosa

y que lo mío con él era distinto.

Pero la noche de la fiesta,

me llamó a su despacho.

Me dijo que no iba a aceptar el cargo, que todo había sido un juego

y que había escrito el discurso de renuncia.

Yo le supliqué que no dimitiera.

Le dije que no podía hacerme esto, que habíamos llegado tan lejos.

Entonces...

él se acercó.

Me preguntó si me había enamorado de él.

Yo le dije que sí.

Él se rió.

Tardé en reaccionar y, cuando me quise dar cuenta,

me estaba metiendo las manos dentro de la falda.

Le aparté y le dije que parara y él me dijo que no me reprimiese.

Yo le empujé y él se abalanzó sobre mí...

Me violó.

Muy bien, Ana, muy bien.

Muy bien.

¿Estás segura?

No me obligues a hacerlo.

¿A quién va a creer el juez?

He hecho esto mil veces, Ana.

Mil veces.

No podrás demostrar nada.

La verdad está sobrevalorada.

¿De verdad vas a perder tu carrera y tu futuro por esto, Ana?

Hay toda una promoción convencida de que tú y yo tenemos un lío.

Eso bastará para ganarte.

Y si alguien tiene dudas, solo tiene que fijarse en cómo me miras.

Para mí solo eres una estudiante de Derecho.

Una simple estudiante de Derecho.

No tienes ni idea de lo insignificante que me pareces.

Puedo hacer contigo lo que quiera.

¿Qué haces?

Cierra la puerta cuando salgas.

(Bullicio)

¡Ana, eh!

¡Eh! Deja de ignorarme, ¿no?

-Tengo muchas cosas que hacer, Marc.

-¿No vamos a volver a hablar? -¡No!

Estoy harta de oírte lloriquear. ¡Ignórame!

-¿Por qué me hablas así?

-Has decidido martirizarte por lo que pasó, pero no te seguiré en eso.

-No puedo vivir ahí sabiendo que te has ido por mí.

-¡No me he ido por ti, entérate!

-¿No? Desde que nos acostamos, cambió todo.

-Eso no es verdad, para mí no significó nada.

¡Nada, Marc!

-Ana, tenemos que intentarlo. Va a funcionar.

Tenemos que darnos una oportunidad.

-¿Me estás escuchando? -Te quiero.

No podemos ocultar lo que sentimos el uno por el otro.

-¡No siento nada por ti! Jamás tendría nada contigo.

Fuiste un polvo de una noche de borrachera.

Me quería follar a Elías, pero me rechazó y necesitaba desahogarme.

-Ana, perdóname, lo siento.

Yo no quería hacerte daño, perdóname.

Perdóname.

¡Ana!

¡Ana!

¡Ana!

¡Ana!

¡Ana!

(ABRE EL COCHE)

¡Ay!

Mamá...

¡Julieta!

¿Qué haces despierta? Aún es muy temprano.

No puedo dormir.

Ayer os estuvimos esperando hasta muy tarde.

¿Dónde estabais?

En casa de los Heredia.

¿Hasta qué hora nos estuvisteis esperando?

¡Yo qué sé! Hasta la una o algo así.

¿Dónde está papá?

Durmiendo.

Ayer fue un día muy duro para él.

No es verdad.

La habitación de invitados estaba vacía.

Papá ya no duerme en la habitación de invitados.

¡Papá!

Estoy muy contenta de que estés aquí.

Yo también.

¿Reconoce esta documentación?

No.

La señora Susana Martín, trabajadora...

-¡Extrabajadora!

-La señora Susana Martín, extrabajadora de su bufete,

recopiló esa documentación hace 15 días

a petición de su socio, el señor Juan Elías.

-¿Estoy aquí por algo que haya dicho ella?

-No.

¿Sabe qué es esto?

-Una hoja de papel.

-Es un correo que Ezequiel Cortés le envió a usted.

-Y una mierda. No lo conozco de nada.

-Hemos revisado su correo y estaba en Eliminados.

La IP nos ha llevado a un ordenador

que está en el hotel donde se hospedaba Ezequiel Cortés.

-Me importa un huevo la IP.

Todo esto lo ha preparado la puta resentida esa.

-Es anterior a que la despidiera. ¿Por qué le iba a hacer eso?

-Pregúnteselo a ella. ¿Exactamente de qué me acusa?

-Sospechamos que usted pagó a Ezequiel Cortés 80 000 euros

para que matara a Ana Saura.

(RÍE)

¿Usted se imagina que yo me voy a gastar 80 000 euracos

en matar a una estudiante que no conozco de nada?

-Su intención era incriminar a Elías poniendo pistas falsas en su coche

para hacerse así con el control total del bufete.

(LLAMAN) -¿Sí?

¿Qué hace usted aquí? -Deje de interrogar a mi cliente.

-Yo no soy su cliente.

-Nuestro bufete no soportará que los dos estéis envueltos en esto.

Vengo a defender mis intereses.

-¿No le da vergüenza?

-He dejado la fiscalía. Llevo el caso que me apetece.

-Salga inmediatamente.

-Dile que quieres que me quede.

-No lo es. Échela.

-Vamos.

-¿Quién te ha ganado más pleitos?

¿Quién conoce mejor el caso?

-¿Quién está más interesada que yo en sacarte de esto?

-¿Por una acusación sin fundamento voy a asustarme,

voy a caer en tus brazos?

Deben soltarme en 72 horas

y voy a hacer todo lo posible por darte una patada.

-Cuando me necesites,

haz que me llamen.

-Ha tirado su carrera por la borda.

¿Heredia?

Pensaba que era tu amigo, papá.

-Pol, ¿ya estás? No quiero llegar tarde.

Julieta, que tengas un buen día.

-Chao.

Cuidado con la moto. Vale.

¿Adónde fuiste ayer cuando saliste de casa de Heredia?

Julieta dice que no viniste aquí. ¿Y tú?

¿Dónde estuviste hasta las 07:00?

¿Estuviste con ella?

No.

¿Entonces dónde estuviste?

Paseando por la playa.

Ayer estuve todo el día en la cárcel,

necesitaba estar solo.

Mientes.

Poner arena en tus zapatos como coartada

no hace más que confirmármelo.

Vuelves a ser tú.

Lo vi en el hotel...

y lo veo ahora.

Y por mucho que creas que la quieres,

o lo que coño sea que se te está pasando por la cabeza,

tarde o temprano volverás conmigo.

¿Por qué?

Porque con ella no puedes ser tú, Elías.

Hay algo en ti...

que ella no puede comprender

y no se puede vivir con alguien que no te conoce

fingiendo ser alguien que no eres.

Por eso volviste conmigo la otra vez

y por eso volverás conmigo siempre.

Me han dicho que han traído a Carla Mur.

-Pregunte en admisión.

-¡Charry!

¡Charry!

Charry... Se pondrá bien, ¿verdad?

-Haremos lo posible. -¿Qué coño has hecho?

-¿Es usted familiar? -Sí, su hermano.

-Espere e intente tranquilizarse.

¿Y tú quién eres?

Eva no está.

He visto su bicicleta abajo.

¿Qué quieres?

Hablar con ella.

Ella no quiere hablar contigo.

Déjale pasar.

Te espero en el bufete.

No quiero que te presentes en mi casa

ni que me asaltes por la calle.

No quiero que nos veamos más. No te creo.

Lo de ayer fue un error. No, no lo fue.

Ayer, por primera vez, tuve la sensación de saber quién soy

y lo que quiero.

Ayer te fuiste como hacías entonces.

Acababa de salir, mis hijos no me habían visto.

¡Tus hijos son y eran una realidad!

Hablaré con ellos y lo entenderán.

Siempre decías lo mismo.

No te creo.

No te creo.

Mírame a los ojos...

y dime que ayer no sentiste lo mismo que yo, dímelo. Dímelo.

No sentí nada que no hubiera sentido entonces.

Eres sospechoso de la desaparición de Ana.

Muy bien.

Si demuestro que soy inocente,

¿me darás otra oportunidad?

En la cárcel me dieron una pista que nos puede llevar hasta Ana.

¿Qué pista?

La noche del 4 de octubre,

Heredia pidió un número de teléfono para que un tal Peyo

hiciera algo por él.

Sé cómo localizarlo.

Acompáñame.

Ayúdame a saber si soy inocente.

¿Y si te vuelves a ir?

¿Y si encontramos algo que te inculpe?

Este pasaporte me lo hicieron para salir del país.

Sin él no puedo ir a ningún lado.

Cógelo.

Cógelo.

¿Te acordaste algo en el agujero?

No,...

pero quiero enseñarte algo.

Esta pistola estaba en mi coche después del accidente.

Al verla me asusté y la escondí en el bosque.

Supongo que alguien decidió dejarla allí

para inculparme.

Está vinculada a mi bufete a un caso antiguo.

Pero quiero saber la verdad.

Sea la que sea.

Dámela.

Si te pido que vengas, es porque descubra lo que descubra...

no quiero tener la tentación de acudir a Alicia.

Quiero ser este Elías.

No quiero ser el de antes.

"Está enamorada de Elías".

Hace dos días,

Elías estuvo a punto de huir del país.

¿Cómo lo sabe?

Porque cuando la policía iba a cogerle,

Eva le ayudó a escapar.

Voy a echarla del bufete

y quería que supiera por qué.

¿Qué ha cambiado de ayer a hoy?

Esperaba que recapacitara,

pero hoy por primera vez

Eva no se ha presentado y no coge el teléfono.

Creo que ha pasado la noche con Elías.

Tenemos que seguir sin ella.

Sin ella no tiene caso.

Escúcheme, señor Saura,...

traje a Eva cuando usted me lo pidió.

Era lo correcto y traicioné mi amistad con ella por usted.

Yo encontré las pistas que llevaron a la policía a Heredia.

Conozco el caso mejor que cualquier abogado,

y después de la dimisión de la fiscal,

otro cambio en la acusación daría imagen de debilidad.

Merezco una oportunidad,...

pero si cree que hay otra persona más apropiada, me retiro.

Espere, espere.

¿Qué se sabe de Heredia?

Los registros continuarán

todo el día. La policía espera encontrar más pistas.

¿Y si no?

El juez decidirá en dos días si lo ingresa en prisión o no.

Va a ser complicado.

Ramón, ¿qué haces?

-No permitiré que le suelten sin que confiese.

Prepare preguntas para la vistilla y venga mañana.

Por supuesto. Ahora vengo.

-No puedes salir. -No te preocupes, Silvia.

-El médico ha dicho que no puedes salir.

-Sé perfectamente lo que ha dicho el médico.

(Teléfono)

¿Sí?

¿Quién eres?

¿Está Pol?

¿Qué haces aquí?

¡Eh! ¡Eh! ¡¿Qué haces?!

¡No!

¿Qué te pasa, tío? ¿Eh?

¡No! ¿Qué te pasa?

¡Hijo de puta! ¡Basta!

¡Basta!

¡Basta!

Mi hermana se ha intentado suicidar. Por tu puta culpa.

¡No! ¡No!

¡Basta!

¡Cabrón!

¡Hijo de puta! ¡No!

¡No!

¡Basta!

¡Basta!

¡Pol!

Pol.

Pol. ¿Estás bien?

¿Estás bien, cariño? Déjame, mamá, estoy bien.

Llamaré a la policía.

No, no, no.

No llames a la policía.

Su hermana se ha intentado suicidar. También lo hubiera hecho yo.

¿Qué tiene que ver contigo?

Mamá.

Utilicé a Charry para cerrar el blog de Santi.

Pol.

Pol.

Pol, escúchame.

Hicieras lo que hicieras,

no puedes responsabilizarte de las decisiones ajenas.

Le hice daño, mamá.

Ha sido ella quien ha decidido quitarse la vida.

Esto es una puta mierda.

Pol.

Pol, espera.

Déjame, mamá, por favor, déjame. Pol.

Escúchame.

¡Déjame, por favor!

(Sirenas policiales)

¿Y Eva?

Buenos días, ¿eh?

¿No ha llegado todavía?

-Tenía médico o no sé qué.

Me acaba de mandar un whatsapp.

No va al médico desde que tenía seis años.

Bueno, por eso habrá ido, ¿no?

¿Qué pasa?

Ramón Saura no confía en ella.

Quería que dejáramos el caso.

-¿Qué dices?

Pues eso, sin caso no hay bufete.

He tenido que pelear mucho para mantenerlo.

¿Y?

Y seguimos siendo la acusación,

pero Eva tiene que irse.

-Si nos contrató a nosotros, es porque Eva trabaja aquí.

Sabe que pasó el día con Elías. ¿Quién se lo ha dicho?

¿Y eso qué importa?

A ver si os queda clara una cosa, este es mi bufete.

Si os gusta, bien, y si no, os largáis.

¿Vale?

¿Qué haces?

¡Eres gilipollas!

No, no, de verdad.

Tranquilo, Adrián, estaré bien.

¿Todo bien?

David va a echarme del bufete. Lo siento.

¿Tienes una descripción del hombre? No, solo que trabaja aquí.

¡Hola! ¿Hola?

¿Hay alguien?

¡Hola!

¿Heredia ha hecho algo raro después del accidente?

No, solo me ha dado muestras de amistad.

Puede que lo hiciera para no parecer sospechoso.

Hola, ¿hay alguien?

Eh.

¿Puedo ayudarles?

¿Sabes dónde podemos encontrar a Peyo?

Aquí no hay ningún Peyo.

¿Me conoces?

Te he conocido de la tele.

No queremos nada con la policía.

Quiero saber si eres Peyo.

No.

No soy Peyo.

Necesitamos hablar con él.

¿Sabe dónde podemos encontrarle?

Puede estar involucrado en la desaparición de Ana Saura.

¿Es usted?

¡Elías!

¡Aaah!

Elías.

Elías.

Elías.

¡Quiero hablar con él! -Acompáñeme a la salida.

-Señor Saura. Está bien. -Quiero hablar con Ricardo Heredia.

Centramos nuestras energías en encontrar a su hija,

pero tenga paciencia. -Ya la he tenido.

-Señor Saura, le pido que se marche.

-Yo mismo le acompaño a la puerta.

-Yo le ayudé a usted

con la mujer de Ezequiel Cortés.

Guardé silencio como usted me pidió.

Ahora necesito que usted me ayude. No me moveré hasta que hable con él.

-Señor Saura... -¡Escúcheme!

Tengo un cáncer terminal.

Me estoy muriendo, ¿entiende?

-Está bien.

Vamos.

-Si quiere hablar, hablemos, no tengo ningún problema.

-Tienen dos minutos.

Ni uno más.

-Estoy enfermo.

Muy enfermo.

De hecho, los médicos dicen que me queda poco tiempo.

No quiero morirme sin saber si mi hija está viva o muerta.

-No tengo ni puta idea. -Por favor...

Dígame dónde está.

Necesito saberlo.

Nos están jodiendo.

A Elías y a mí, no tenemos nada que ver.

-¿Qué le ha hecho?

Dígame dónde está.

Dime dónde está.

¡Dígame dónde está, hijo de puta!

¡¿Qué le habéis hecho?! ¡Hijos de puta!

¡¿Qué le habéis hecho?!

-¿Vale? ¿Vale? -Vale.

Pagaréis por esto.

Os mataré.

Hijos de...

Vale.

Mi socio se puso en contacto contigo la noche del 4 de octubre.

Necesito saber qué hiciste por él.

No sé de qué me hablas.

¿Entonces por qué te has ido corriendo?

Heredia me dijo que si le decía algo a alguien me mataría.

Si no hablas, te mataré yo.

¿Qué te pidió?

¡¿Qué te pidió?!

Yo solo fui a por una moto.

Una Yamaha negra de 125.

Es la moto de Ezequiel.

¿Qué hiciste con ella?

Tenía que buscar la moto y deshacerme de ella.

¿Dónde fuiste?

¿Te han dejado hablar con Heredia?

Esta mañana. ¿Y qué te ha dicho?

Cree que les han tendido una trampa a él y a Elías.

Suena demasiado rebuscado.

Si no es así, es que uno de los dos ha matado a esa chica.

Sé que Ricardo es un poco bruto,

pero es imposible que le haya hecho nada

y menos para culpar a Elías. Sabes cómo le quiere.

Yo ya no sé nada, Montse. Sí.

Sí lo sabes.

Para Ricardo, Elías es como un hermano.

Antes del accidente,

Elías me contó que Heredia estaba cogiendo dinero

de la caja del bufete.

¡Eso es mentira!

Ricardo es incapaz de coger dinero del bufete.

Eso es lo que te hace creer a ti.

Sal de aquí.

¡Ricardo se ha estado acostando con Susana Martín

durante los últimos siete años!

Vete.

¿Cuántas veces te ha dicho que tenía una reunión hasta tarde?

¿Cuántas veces te ha parecido que olía a otra mujer?

¡Eso una esposa lo sabe!

¡Que me ponga los cuernos no quiere decir

que sea capaz de matar a una niña! ¡Sal ahora mismo de mi casa!

(LLORA)

Perdóname, Montse.

Tienes razón.

Últimamente ya no compartimos nada.

Ya no sé lo que le pasa por la cabeza.

No le he dejado

porque soy una cobarde.

No tengo nada, no sabría ni adónde ir.

Pero sé que no es un asesino.

Montse, tengo que preguntarte algo.

¿Todavía tomas pastillas para dormir?

¿Y eso qué importa? ¿Las tomas o no?

En tu declaración dijiste que...

Ricardo durmió contigo la noche de la desaparición de Ana.

Sí, nos acostamos pronto. Me acuerdo.

Y te levantaste junto a él, ¿verdad?

Pero no puedes asegurar que pasara toda la noche contigo.

La investigación avanza sobre una coartada que podría ser falsa.

Si hay posibilidad

de que Ricardo no durmiera contigo,

podrías convertirte en cómplice de un delito muy grave.

Tu hija podría perderos a los dos.

Solo te pido que le digas la verdad a la policía.

Nada más.

(Vibra el móvil)

¿Sí?

Adrián, dime.

¿Cómo?

¿Qué sabemos? La causa de la muerte es un disparo.

El cuerpo no ha entrado en contacto con el agua.

¿Cuánto tiempo hace de la muerte? -Calculan que unos diez días.

No se puede decir más. -¿Y el disparo?

-Un 9 mm.

No hay orificio de salida, la bala la extraerán.

"Han encontrado el cadáver de Ezequiel"

junto a la casa de campo de Heredia.

Estaba en un lago. Ha salido en todas las noticias.

Qué raro contratar a un sicario para matar a Ana y luego eliminarlo.

Eso explica por qué Heredia ha contratado a Peyo:

para venir a buscar la moto de Ezequiel.

Quizá lo mató aquí.

¡Es la casa de Héctor Castro!

(SUSPIRA)

¿Crees que Heredia conocía este lugar?

No lo sé.

Vamos.

¿Todo bien?

(LEE) "El jurado popular presentando ayer su veredicto".

Eva... (GRITA)

¿Qué pasa, qué es eso?

¿De qué va todo esto?

¿Qué me estáis haciendo?

No sé de qué me hablas. ¿Qué tiene que ver

todo esto con el juicio de mis padres?

No lo sé.

¡Y una mierda! ¿Y esto?

Déjame verlo.

¡Eva!

(JADEA ASUSTADA)

¡No te acerques o disparo!

¿Por qué me hacéis esto? Sara me contrata,

tú dices que solo me recuerdas a mí... y ahora esto.

¡No te acerques!

Baja el arma, por favor.

No quieres hacerme daño, Eva.

Baja el arma, por favor. ¡No!

Eva, déjame ver eso.

¿Esto es del juicio de tus padres?

Pone que Ezequiel era miembro del jurado.

¿Por qué todo tiene que ver conmigo?

Aquí solo pone "EZQ". Son las siglas

que estaban en el e-mail.

¿Qué tiene que ver conmigo?

¡Eras el abogado, Elías!

No, no me acuerdo de nada.

Tú viste como el médico decía que estaba amnésico, ¿lo viste?

¡Pudiste engañar a la máquina!

Eva, yo te di esa pistola.

¿Verdad?

Tienes que confiar en mí.

Si soy culpable, me entregaré. Pero no entiendo

por qué esto tiene que hacerme culpable. No lo entiendo.

¡No te acerques!

Eva, quiero saber la verdad,

igual que tú.

Juntos...

averiguaremos qué tiene que ver esto con el juicio de tus padres, ¿vale?

Ya está, Eva. Ya está. Ya está.

Ya está.

(JADEA)

No quiero hacerte nada, Eva.

Creo que fuiste tú.

Todo apunta a ti siempre.

Lo sé.

Y, aun así...,

quiero creer que soy inocente, Eva.

(SUSPIRA)

¿Hay algún modo de saber si ese tal Ezequiel formaba parte del jurado?

Llamaré a Adrián.

Bien.

(Teléfono)

(Teléfono)

No te quiero aquí, ¿no has entendido?

-Han registrado tu casa de verano. -Ah.

¿Y han encontrado mi bañador?

-Han estado en el lago, al lado de la casa.

-¿Y qué?

-Han hallado el cadáver de Ezequiel.

-¿Qué? -Tienen que hacerle la autopsia,

pero parece que murió de un balazo.

-¿Quién...?

-Creen que lo mataste cuando lo de Ana.

-No. Ramón puede decir que estuve

en casa. -Dice que tomó unos somníferos

y que no sabe más.

-¡Me cago...! ¡He de hablar con ella!

-Ha cogido a tu hija y se ha largado.

La policía no me dice dónde.

Por ahora solo tienen ese mail que te vincula con él.

¿Encontrarán restos tuyos en el cadáver?

-No, claro que no.

-Entonces, controlado.

Todo es circunstancial. Yo me encargaré de desestimar el mail.

Pero, si la cosa se pone fea, debo saber hasta dónde quieres llegar.

¿Contemplas ir

a por Elias?

Marc.

-¿Qué quieres? -Tu madre me ha dicho

dónde buscarte.

-Tu padre aún es sospechoso. -Ya, ya. Ya lo sé.

-¿Qué te ha pasado?

¿Quién te la ha partido? -Santi.

-¿Por? -Por jugar sucio.

-No te pega eso de jugar sucio.

-Ni a ti romper los cristales de mi casa.

-Lo siento. Ya le pedí perdón a Julieta.

-Ya lo sé y lo entiendo.

Ya sé que lo estás pasando mal. Por eso vengo.

-¿Qué?

-Ana no estaba embarazada de ti.

-No lo sabe ni la policía.

¿Qué vas a saber tú? -El hijo era mío.

-¿Qué dices? -Te estoy diciendo la verdad.

No quiero que te tortures más. -A ver.

¿Te acostaste con Ana?

-Sí, Marc. Solo una vez, pero sí.

-¿Y cómo sabes que era tuyo? -Porque Ana se lo dijo a mi madre.

-¡Le dijo a Charry que era mío!

-La obligó a decírselo. -¿Por qué?

-Para que los medios no me apuntaran. -(JADEA)

-Sé que es injusto, por eso he venido.

Escúchame.

Mi madre la acompañó a abortar.

-Llevo toda la vida acomplejado por ti y tus padres.

Siempre me habéis hecho sentir el primo tonto.

¡Pero ahora veo que soy mil veces mejor que vosotros!

Hola.

¿Me ayudas a cocinar?

Antes siempre me ayudabas.

-Tú sabías que Ana estaba embarazada.

-¿Qué dices, Marc?

-¡Que me digas la verdad, mamá!

-No sé por qué dices eso.

Tienes que entrar menos en internet.

-Me lo ha dicho Pol.

Es que lo sabía... ¡Lo sabía!

-Espera. ¡Marc! ¡Espera!

-¿Cuántos secretos más tienes? -Decírtelo no cambiaba nada.

Tener el niño era decisión de Ana.

-¡Y tú no tendrías que haberte metido!

-Un hijo es una gran responsabilidad.

No puedes dejarte llevar o... -¡Acabarás como tú!

-No te atrevas a juzgarme.

Nunca más.

No sabía

lo que había pasado entre vosotros. Pero, al ver el Predictor, lo supe.

Ana no me habría escuchado.

Me odiaba.

-O sea, que no lo sabes. ¿No?

Mamá, Pol vino a decirme que el hijo no era mío.

Era suyo.

-¡No!

¡No!

¡Las fechas encajaban!

¡Y estabais raros! -Sí.

A la tía Alicia se pasó decírtelo cuando se enteró.

¡Era más fácil que cargásemos nosotros con eso!

(Claxon)

(Se abre una de las portezuelas del coche)

¿De qué va esto?

Solo quiero saber la verdad.

Está todo bien. ¿Qué tienes?

En los registros no aparece Ezequiel Cortés como jurado.

Quizá alguien cambió el nombre en el registro

para que no se le relacionara con el caso.

¿Es factible cambiar un registro oficial?

Bueno, podría ser posible.

Pero sería complicado: tendría que ser alguien con buenos contactos.

¿Alguien como yo?

Por ejemplo. Pero ¿por qué querrías...

matar a un miembro del jurado de un caso que ganaste hace 20 años?

¿La victoria fue clara?

No.

De hecho, estábamos convencidos de que perderíamos.

Quizá compré a Ezequiel

o a otro jurado para ganar y... ahora me estaba extorsionando.

He localizado a una mujer del jurado.

Solo había una Victoria Fortuño en la ciudad.

Es aquí.

Hola.

-¿¡Señor Elías!?

¿Es usted

Victoria Fortuño? Sí.

Nos gustaría hacerle unas preguntas.

Usted formó parte del jurado del caso

del accidente de Air Mediterránea. Sí.

De eso conozco al señor Elías.

Queríamos saber

si se acuerda de otro miembro del jurado: Ezequiel Cortés.

No... No. No había ningún Ezequiel. Me acordaría de ese nombre.

Perdonen.

¿Está segura? Mire, tengo una foto.

Es este.

A ver...

Míreselo bien, hace casi 20 años.

¡Podría ser!

Pero llevaba el pelo largo. No llevaba barba.

¡Sí, sí, es él!

¿Y seguro que no se llamaba Ezequiel?

No, se llamaba...

Se llamaba...

Keko.

Sí, se llamaba Keko.

-Puede ser un diminutivo de Ezequiel.

-Ese chico...

fue clave...

para decantar el veredicto a favor de las víctimas.

¿Por qué?

¿Qué pasó con ese veredicto?

Ese Keko era...

muy convincente

y aunque la mayoría creíamos

que la compañía aérea era inocente, él...

nos fue convenciendo de que no, y al final

cambiamos los votos y el veredicto

fue unánime.

Alguien le pagó para que os manipulara.

Gracias.

No puedo creer que manipularais al jurado a través de Ezequiel.

Confié en ti.

Es el momento de entregarme a la policía.

¡Eh!

¿Qué haces?

-No, vale, vale.

¿Conoce a este hombre?

¿Le conoce?

Es Román.

¿Román?

Sí.

Román Torres.

Cuéntenos todo lo que sepa.

Estuvimos...

incomunicados en un hotel

y allí conocí a Román.

Me dijo...

que era médico...,

que estaba de paso,

que había venido a un congreso.

¿Y le habló del juicio?

La verdad es que él

hacía muchas preguntas.

Vivimos una especie de romance...

y quizás sí que le hablé

del jurado del juicio...

¡Charry!

¡Enfermera!

Charry, estoy aquí.

¿Me oyes?

Charry, te pondrás bien, ya verás.

(Pitidos)

¡Enfermera!

-Alicia...

Alicia...

¡Alicia...!

-No puedes estar aquí. ¡Enfermera!

Uno, dos, tres.

Uno, dos, tres.

Uno, dos, tres.

-¡No!

¡No!

¡No!

¡No!

¡Charry!

¡No, no, no!

-No me dijiste que el hijo era de Pol.

Solo protegía a mi hijo.

Bastaba con que me dijeras a mí...

que el hijo no era de Marc.

Si hubieras sabido que no era de Marc,

le habrías contado a Ramón que no estaba embarazada.

Eso no es verdad.

Odiabas a Albert.

Un embarazo accidental

habría hecho que Ramón se alejara de ella.

Yo no odiaba a Ana.

Sí la odiabas.

No podías soportar que Ramón e incluso Marc

la quisieran más a ella.

¿Cómo puedes ser así?

Tienes suerte de que sea como soy.

Cuando una es tan débil como tú, necesita a alguien fuerte a su lado.

Y yo te quiero, Silvia.

Tú no quieres a nadie.

Hasta que cumpliste 13 años

te daba la mano en la cama

porque tenías miedo.

Y seguiré dándote la mano.

No te necesito.

Sí me necesitas.

Y lo sabes.

"Heredia"

se ligó a Victoria para informarse sobre el jurado,

descubrió quién era el miembro más influyente

y luego le comprasteis

para que influyera en el resto.

Heredia no formaba parte de ese juicio.

Formaba parte del bufete de Héctor Castro y era amigo tuyo.

Te conocían todos. Tiene lógica que la compra

la hiciera alguien ajeno al caso. Era el hombre de campo.

Seguramente fue él

quien negoció con Ezequiel.

hace unos días

Ezequiel vuelve queriendo extorsionar a Heredia,

y él tiene la sensación de que el chantaje no acabará nunca.

Por eso le mata.

Y Ana, ¿cómo entra en todo esto?

¿Casualidad?

El dinero se lo dio Héctor Castro,

y probablemente

estuviera en esa casa.

Ana pudo ver el crimen cuando fue a recogerlo.

Se vio obligado a matar a la chica. Solo le preocupaba

culpar a alguien de la muerte de Ana.

Tú... eras el más indicado.

Pero ¿y cómo llega Ana a la masía de Héctor Castro?

En tu coche.

Ana sabía que tú estabas en la universidad

preparando el discurso,

y sabía entrar en tu coche porque le había regalado la cajita a Pol.

Heredia pudo ver el coche aparcado en la masía de Héctor,

y entonces, en ese momento...

es cuando decidió inculparte a ti.

Heredia puso el móvil y la sangre en tu coche,

y lo trajo de vuelta a la universidad.

Todo encaja.

Pero faltan piezas.

Y sobre todo, ¿dónde está Ana?

Eso lo tendrá que averiguar la policía.

Prepara un informe, quiero dárselo mañana a primera hora a Giralt.

Hecho.

Estaré toda la noche trabajando. Cualquier cosa, llama.

(Puerta)

¿Por qué no le has dicho lo de la pistola?

La entregaré cuando se aclare todo esto.

Gracias.

¿Adónde vas?

Quiero hacer las cosas bien de una vez.

¿Y los niños?

Pol ha salido...

y Julieta ha ido a dormir a casa de su amiga.

Temí que no vinieras a dormir y no quería darle más explicaciones.

Pero has vuelto.

He venido a dejarte.

No. ¿No?

No. Alicia, quiero hacer las cosas bien.

No va a ser posible.

No me gusta quién soy cuando estoy contigo

y no quiero seguir aquí porque mi vida antes era así.

Quiero seguir viendo a los niños y que nos entendamos, pero...

quiero intentarlo con Eva.

Hace dos horas

he tenido que ver cómo Santi Mur

le daba una paliza a mi hijo.

Charry, su hermana, ha intentado suicidarse.

Y creyó que Pol era el responsable, pero no,

fui yo.

Me pediste que hablara con ella

y que me asegurara de que no diría nada del dinero, y lo hice.

A mí tampoco me gusta ser esa persona,

pero lo hice.

Hice lo necesario para protegerte.

No debí llamarte.

Lo siento.

No he acabado.

Anoche en casa de Montse lo vi claro.

No sé cómo no me di cuenta antes.

A 20 minutos

de donde encontraron el agujero en el bosque,

está la casa de mi padre.

Era el sitio perfecto para que tú dejaras el cadáver

y después te fueras a dar tu discurso para mantener tu coartada.

Después el accidente y la amnesia te impidieron volver...,

para enterar el cuerpo en otro sitio.

Fui allí deseando equivocarme,

pero no,

no me equivoqué.

Encontré el cadáver de Ezequiel Cortés.

Lo cargué en el coche

¡con mis propias manos...,

y lo tiré en el lago para que culparan a Heredia

y a ti te dejaran libre!

¡Eso estuve haciendo anoche,

mientras tú te follabas a la niñata!

Si lo encontraste, ¿por qué no lo entregaste a la policía?

¡Porque lo mataste tú!

¡No, lo mató Heredia! ¡No fue él!

¡Tengo las pruebas!

¡No!

Conozco a Heredia.

Jamás te traicionaría.

Jamás te culparía de la muerte de alguien.

No le conoces

ni tampoco me conoces a mí.

Crees que soy un asesino.

Preferirías que hubiera matado a nuestra sobrina.

Así me tendrías atado aquí.

¡No, no soy el monstruo que crees que soy!

Mataste a Ezequiel Cortés.

Y estoy segura de que lo hiciste por un buen motivo.

Pero no creo que mataras a Ana.

Ella se escapó

o tú la ayudaste a escapar, no lo sé.

No creo que seas un monstruo.

Te quiero, Elías.

Pero si te vas...,

esta vez no dejaré que vuelvas.

¡No!

¡Por favor!

(JADEA)

¡Ayúdame, por favor!

¡Ayuda!

¡Necesito ayuda!

¡Por favor!

(JADEA)

No voy a decir nada.

No voy a decir nada, por favor.

¡Por fa...!

Lo he recordado todo, Alicia.

Todo.

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